{"collection":"Bible & Christianity","html_url":"https://unchartedknowledge.5gfusion.net/browse/bib/wb/spa/act.htm","path":"bib/wb/spa/act.htm","source_url":"https://sacred-texts.com/bib/wb/spa/act.htm","text":"1:1 EN el primer tratado, oh Te\u00f3filo, he hablado de todas las cosas que Jes\u00fas comenz\u00f3 \u00e1 hacer y \u00e1 ense\u00f1ar,\n1:2 Hasta el d\u00eda en que, habiendo dado mandamientos por el Esp\u00edritu Santo \u00e1 los ap\u00f3stoles que escogi\u00f3, fu\u00e9 recibido arriba;\n1:3 A los cuales, despu\u00e9s de haber padecido, se present\u00f3 vivo con muchas pruebas indubitables, apareci\u00e9ndoles por cuarenta d\u00edas, y habl\u00e1ndo les del reino de Dios.\n1:4 Y estando juntos, les mand\u00f3 que no se fuesen de Jerusalem, sino que esperasen la promesa del Padre, que o\u00edsteis, dijo, de m\u00ed.\n1:5 Porque Juan \u00e1 la verdad bautiz\u00f3 con agua, mas vosotros ser\u00e9is bautizados con el Esp\u00edritu Santo no muchos d\u00edas despu\u00e9s de estos.\n1:6 Entonces los que se hab\u00edan juntado le preguntaron, diciendo: Se\u00f1or, \u00bfrestituir\u00e1s el reino \u00e1 Israel en este tiempo?\n1:7 Y les dijo: No toca \u00e1 vosotros saber los tiempos \u00f3 las sazones que el Padre puso en su sola potestad;\n1:8 Mas recibir\u00e9is la virtud del Esp\u00edritu Santo que vendr\u00e1 sobre vosotros; y me sere\u00eds testigos en Jerusalem, en toda Judea, y Samaria, y hasta lo \u00faltimo de la tierra.\n1:9 Y habiendo dicho estas cosas, vi\u00e9ndo lo ellos, fu\u00e9 alzado; y una nube le recibi\u00f3 y le quit\u00f3 de sus ojos.\n1:10 Y estando con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que \u00e9l iba, he aqu\u00ed dos varones se pusieron junto \u00e1 ellos en vestidos blancos;\n1:11 Los cuales tambi\u00e9n les dijeron: Varones Galileos, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1is mirando al cielo? este mismo Jes\u00fas que ha sido tomado desde vosotros arriba en el cielo, as\u00ed vendr\u00e1 como le hab\u00e9is visto ir al cielo.\n1:12 Entonces se volvieron \u00e1 Jerusalem del monte que se llama del Olivar, el cual est\u00e1 cerca de Jerusalem camino de un s\u00e1bado.\n1:13 Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, y Juan y Andr\u00e9s, Felipe y Tom\u00e1s, Bartolom\u00e9 y Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, y Sim\u00f3n Zelotes, y Judas hermano de Jacobo.\n1:14 Todos \u00e9stos perseveraban un\u00e1nimes en oraci\u00f3n y ruego, con las mujeres, y con Mar\u00eda la madre de Jes\u00fas, y con sus hermanos.\n1:15 Y en aquellos d\u00edas, Pedro, levant\u00e1ndose en medio de los hermanos, dijo (y era la compa\u00f1\u00eda junta como de ciento y veinte en n\u00famero):\n1:16 Varones hermanos, convino que se cumpliese la Escritura, la cual dijo antes el Esp\u00edritu Santo por la boca de David, de Judas, que fu\u00e9 gu\u00eda de los que prendieron \u00e1 Jes\u00fas;\n1:17 El cu\u00e1l era contado con nosotros, y ten\u00eda suerte en este ministerio.\n1:18 Este, pues, adquiri\u00f3 un campo del salario de su iniquidad, y colg\u00e1ndose, revent\u00f3 por medio, y todas sus entra\u00f1as se derramaron.\n1:19 Y fu\u00e9 notorio \u00e1 todos los moradores de Jerusalem; de tal manera que aquel campo es llamado en su propia lengua, Ac\u00e9ldama, que es, Campo de sangre.\n1:20 Porque est\u00e1 escrito en el libro de los salmos: Sea hecha desierta su habitaci\u00f3n, Y no haya quien more en ella; y: Tome otro su obispado.\n1:21 Conviene, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Se\u00f1or Jes\u00fas entr\u00f3 y sali\u00f3 entre nosotros,\n1:22 Comenzando desde el bautismo de Juan, hasta el d\u00eda que fu\u00e9 recibido arriba de entre nosotros, uno sea hecho testigo con nosotros de su resurrecci\u00f3n.\n1:23 Y se\u00f1alaron \u00e1 dos: \u00e1 Jos\u00e9, llamado Barsabas, que ten\u00eda por sobrenombre Justo, y \u00e1 Mat\u00edas.\n1:24 Y orando, dijeron: T\u00fa, Se\u00f1or, que conoces los corazones de todos, muestra cu\u00e1l escoges de estos dos,\n1:25 Para que tome el oficio de este ministerio y apostolado, del cual cay\u00f3 Judas por transgresi\u00f3n, para irse \u00e1 su lugar.\n1:26 Y les echaron suertes, y cay\u00f3 la suerte sobre Mat\u00edas; y fu\u00e9 contado con los once ap\u00f3stoles.\n2:1 Y COMO se cumplieron los d\u00edas de Pentecost\u00e9s, estaban todos un\u00e1nimes juntos;\n2:2 Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corr\u00eda, el cual hinchi\u00f3 toda la casa donde estaban sentados;\n2:3 Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asent\u00f3 sobre cada uno de ellos.\n2:4 Y fueron todos llenos del Esp\u00edritu Santo, y comenzaron \u00e1 hablar en otras lenguas, como el Esp\u00edritu les daba que hablasen.\n2:5 Moraban entonces en Jerusalem Jud\u00edos, varones religiosos, de todas las naciones debajo del cielo.\n2:6 Y hecho este estruendo, junt\u00f3se la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les o\u00eda hablar su propia lengua.\n2:7 Y estaban at\u00f3nitos y maravillados, diciendo: He aqu\u00ed \u00bfno son \"Galileos todos estos que hablan?\n2:8 \u00bfC\u00f3mo, pues, les o\u00edmos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en que somos nacidos?\n2:9 Partos y Medos, y Elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea y en Capadocia, en el Ponto y en Asia,\n2:10 En Phrygia y Pamphylia, en Egipto y en las partes de Africa que est\u00e1 de la otra parte de Cirene, y Romanos extranjeros, tanto Jud\u00edos como convertidos,\n2:11 Cretenses y Arabes, les o\u00edmos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.\n2:12 Y estaban todos at\u00f3nitos y perplejos, diciendo los unos \u00e1 los otros: \u00bfQu\u00e9 quiere ser esto?\n2:13 Mas otros burl\u00e1ndose, dec\u00edan: Que est\u00e1n llenos de mosto.\n2:14 Entonces Pedro, poni\u00e9ndose en pie con los once, alz\u00f3 su voz, y habl\u00f3les diciendo: Varones Jud\u00edos, y todos los que habit\u00e1is en Jerusalem, esto os sea notorio, y oid mis palabras.\n2:15 Porque \u00e9stos no est\u00e1n borrachos, como vosotros pens\u00e1is, siendo la hora tercia del d\u00eda;\n2:16 Mas esto es lo que fu\u00e9 dicho por el profeta Joel:\n2:17 Y ser\u00e1 en los postreros d\u00edas, dice Dios, Derramar\u00e9 de mi Esp\u00edritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizar\u00e1n; Y vuestros mancebos ver\u00e1n visiones, Y vuestros viejos so\u00f1ar\u00e1n sue\u00f1os:\n2:18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos d\u00edas Derramar\u00e9 de mi Esp\u00edritu, y profetizar\u00e1n.\n2:19 Y dar\u00e9 prodigios arriba en el cielo, Y se\u00f1ales abajo en la tierra, Sangre y fuego y vapor de humo:\n2:20 El sol se volver\u00e1 en tinieblas, Y la luna en sangre, Antes que venga el d\u00eda del Se\u00f1or, Grande y manifiesto;\n2:21 Y ser\u00e1 que todo aquel que invocare el nombre del Se\u00f1or, ser\u00e1 salvo.\n2:22 Varones Israelitas, oid estas palabras: Jes\u00fas Nazareno, var\u00f3n aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y se\u00f1ales, que Dios hizo por \u00e9l en medio de vosotros, como tambi\u00e9n vosotros sab\u00e9is;\n2:23 A \u00e9ste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucific\u00e1ndole;\n2:24 Al cual Dios levant\u00f3, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella.\n2:25 Porque David dice de \u00e9l: Ve\u00eda al Se\u00f1or siempre delante de m\u00ed: Porque est\u00e1 \u00e1 mi diestra, no ser\u00e9 conmovido.\n2:26 Por lo cual mi coraz\u00f3n se alegr\u00f3, y goz\u00f3se mi lengua; Y aun mi carne descansar\u00e1 en esperanza;\n2:27 Que no dejar\u00e1s mi alma en el infierno, Ni dar\u00e1s \u00e1 tu Santo que vea corrupci\u00f3n.\n2:28 Hic\u00edsteme notorios los caminos de la vida; Me henchir\u00e1s de gozo con tu presencia.\n2:29 Varones hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que muri\u00f3, y fu\u00e9 sepultado, y su sepulcro est\u00e1 con nosotros hasta del d\u00eda de hoy.\n2:30 Empero siendo profeta, y sabiendo que con juramento le hab\u00eda Dios jurado que del fruto de su lomo, cuanto \u00e1 la carne, levantar\u00eda al Cristo que se sentar\u00eda sobre su trono;\n2:31 Vi\u00e9ndolo antes, habl\u00f3 de la resurrecci\u00f3n de Cristo, que su alma no fu\u00e9 dejada en el infierno, ni su carne vi\u00f3 corrupci\u00f3n.\n2:32 A este Jes\u00fas resucit\u00f3 Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.\n2:33 As\u00ed que, levantado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Esp\u00edritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y o\u00eds.\n2:34 Porque David no subi\u00f3 \u00e1 los cielos; empero \u00e9l dice: Dijo el Se\u00f1or \u00e1 mi Se\u00f1or: Si\u00e9ntate \u00e1 mi diestra,\n2:35 Hasta que ponga \u00e1 tus enemigos por estrado de tus pies.\n2:36 Sepa pues ciert\u00edsimamente toda la casa de Israel, que \u00e1 \u00e9ste Jes\u00fas que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Se\u00f1or y Cristo.\n2:37 Entonces o\u00eddo esto, fueron compungidos de coraz\u00f3n, y dijeron \u00e1 Pedro y \u00e1 los otros ap\u00f3stoles: Varones hermanos, \u00bfqu\u00e9 haremos?\n2:38 Y Pedro les dice: Arrepent\u00edos, y baut\u00edcese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perd\u00f3n de los pecados; y recibir\u00e9is el don del Esp\u00edritu Santo.\n2:39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que est\u00e1n lejos; para cuantos el Se\u00f1or nuestro Dios llamare.\n2:40 Y con otras muchas palabras testificaba y exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generaci\u00f3n.\n2:41 As\u00ed que, los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y fueron a\u00f1adidas \u00e1 ellos aquel d\u00eda como tres mil personas.\n2:42 Y perseveraban en la doctrina de los ap\u00f3stoles, y en la comuni\u00f3n, y en el partimiento del pan, y en las oraciones.\n2:43 Y toda persona ten\u00eda temor: y muchas maravillas y se\u00f1ales eran hechas por los ap\u00f3stoles.\n2:44 Y todos los que cre\u00edan estaban juntos; y ten\u00edan todas las cosas comunes;\n2:45 Y vend\u00edan las posesiones, y las haciendas, y repart\u00edanlas \u00e1 todos, como cada uno hab\u00eda menester.\n2:46 Y perseverando un\u00e1nimes cada d\u00eda en el templo, y partiendo el pan en las casas, com\u00edan juntos con alegr\u00eda y con sencillez de coraz\u00f3n,\n2:47 Alabando \u00e1 Dios, y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Se\u00f1or a\u00f1ad\u00eda cada d\u00eda \u00e1 la iglesia los que hab\u00edan de ser salvos.\n3:1 PEDRO y Juan sub\u00edan juntos al templo \u00e1 la hora de oraci\u00f3n, la de nona.\n3:2 Y un hombre que era cojo desde el vientre de su madre, era tra\u00eddo; al cual pon\u00edan cada d\u00eda \u00e1 la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.\n3:3 Este, como vi\u00f3 \u00e1 Pedro y \u00e1 Juan que iban \u00e1 entrar en el templo, rogaba que le diesen limosna.\n3:4 Y Pedro, con Juan, fijando los ojos en \u00e9l, dijo: Mira \u00e1 nosotros.\n3:5 Entonces \u00e9l estuvo atento \u00e1 ellos, esperando recibir de ellos algo.\n3:6 Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, lev\u00e1ntate y anda.\n3:7 Y tom\u00e1ndole por la mano derecha le levant\u00f3: y luego fueron afirmados sus pies y tobillos;\n3:8 Y saltando, se puso en pie, y anduvo; y entr\u00f3 con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando \u00e1 Dios.\n3:9 Y todo el pueblo le vi\u00f3 andar y alabar \u00e1 Dios.\n3:10 Y conoc\u00edan que \u00e9l era el que se sentaba \u00e1 la limosna \u00e1 la puerta del templo, la Hermosa: y fueron llenos de asombro y de espanto por lo que le hab\u00eda acontecido.\n3:11 Y teniendo \u00e1 Pedro y \u00e1 Juan el cojo que hab\u00eda sido sanado, todo el pueblo concurri\u00f3 \u00e1 ellos al p\u00f3rtico que se llama de Salom\u00f3n, at\u00f3nitos.\n3:12 Y viendo esto Pedro, respondi\u00f3 al pueblo: Varones Israelitas, \u00bfpor qu\u00e9 os maravill\u00e1is de esto? \u00f3 \u00bfpor qu\u00e9 pon\u00e9is los ojos en nosotros, como si con nuestra virtud \u00f3 piedad hubi\u00e9semos hecho andar \u00e1 \u00e9ste?\n3:13 El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado \u00e1 su Hijo Jes\u00fas, al cual vosotros entregasteis, y negasteis delante de Pilato, juzgando \u00e9l que hab\u00eda de ser suelto.\n3:14 Mas vosotros al Santo y al Justo negasteis, y pedisteis que se os diese un homicida;\n3:15 Y matasteis al Autor de la vida, al cual Dios ha resucitado de los muertos; de lo que nosotros somos testigos.\n3:16 Y en la fe de su nombre, \u00e1 \u00e9ste que vosotros veis y conoc\u00e9is, ha confirmado su nombre: y la fe que por \u00e9l es, ha dado \u00e1 este esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.\n3:17 Mas ahora, hermanos, s\u00e9 que por ignorancia lo hab\u00e9is hecho, como tambi\u00e9n vuestros pr\u00edncipes.\n3:18 Empero, Dios ha cumplido as\u00ed lo que hab\u00eda antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo hab\u00eda de padecer.\n3:19 As\u00ed que, arrepent\u00edos y convert\u00edos, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendr\u00e1n los tiempos del refrigerio de la presencia del Se\u00f1or,\n3:20 Y enviar\u00e1 \u00e1 Jesucristo, que os fu\u00e9 antes anunciado:\n3:21 Al cual de cierto es menester que el cielo tenga hasta los tiempos de la restauraci\u00f3n de todas las cosas, que habl\u00f3 Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde el siglo.\n3:22 Porque Mois\u00e9s dijo \u00e1 los padres: El Se\u00f1or vuestro Dios os levantar\u00e1 profeta de vuestros hermanos, como yo; \u00e1 \u00e9l oir\u00e9is en todas las cosas que os hablare.\n3:23 Y ser\u00e1, que cualquiera alma que no oyere \u00e1 aquel profeta, ser\u00e1 desarraigada del pueblo.\n3:24 Y todos los profetas desde Samuel y en adelante, todos los que han hablado, han anunciado estos d\u00edas.\n3:25 Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios concert\u00f3 con nuestros padres, diciendo \u00e1 Abraham: Y en tu simiente ser\u00e1n benditas todas las familias de la tierra.\n3:26 A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado \u00e1 su Hijo, le envi\u00f3 para que os bendijese, \u00e1 fin de que cada uno se convierta de su maldad.\n4:1 Y HABLANDO ellos al pueblo, sobrevinieron los sacerdotes, y el magistrado del templo, y los Saduceos,\n4:2 Resentidos de que ense\u00f1asen al pueblo, y anunciasen en Jes\u00fas la resurrecci\u00f3n de los muertos.\n4:3 Y les echaron mano, y los pusieron en la c\u00e1rcel hasta el d\u00eda siguiente; porque era ya tarde.\n4:4 Mas muchos de los que hab\u00edan o\u00eddo la palabra, creyeron; y fu\u00e9 el n\u00famero de los varones como cinco mil.\n4:5 Y aconteci\u00f3 al d\u00eda siguiente, que se juntaron en Jerusalem los pr\u00edncipes de ellos, y los ancianos, y los escribas;\n4:6 Y An\u00e1s, pr\u00edncipe de los sacerdotes, y Caif\u00e1s, y Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje sacerdotal;\n4:7 Y haci\u00e9ndolos presentar en medio, les preguntaron: \u00bfCon qu\u00e9 potestad, \u00f3 en qu\u00e9 nombre, hab\u00e9is hecho vosotros esto?\n4:8 Entonce Pedro, lleno del Esp\u00edritu Santo, les dijo: Pr\u00edncipes del pueblo, y ancianos de Israel:\n4:9 Pues que somos hoy demandados acerca del beneficio hecho \u00e1 un hombre enfermo, de qu\u00e9 manera \u00e9ste haya sido sanado,\n4:10 Sea notorio \u00e1 todos vosotros, y \u00e1 todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, al que vosotros crucificasteis y Dios le resucit\u00f3 de los muertos, por \u00e9l este hombre est\u00e1 en vuestra presencia sano.\n4:11 Este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza del \u00e1ngulo.\n4:12 Y en ning\u00fan otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado \u00e1 los hombres, en que podamos ser salvos.\n4:13 Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras \u00e9 ignorantes, se maravillaban; y les conoc\u00edan que hab\u00edan estado con Jes\u00fas.\n4:14 Y viendo al hombre que hab\u00eda sido sanado, que estaba con ellos, no pod\u00edan decir nada en contra.\n4:15 Mas les mandaron que se saliesen fuera del concilio; y confer\u00edan entre s\u00ed,\n4:16 Diciendo: \u00bfQu\u00e9 hemos de hacer \u00e1 estos hombres? porque de cierto, se\u00f1al manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria \u00e1 todos los que moran en Jerusalem, y no lo podemos negar.\n4:17 Todav\u00eda, porque no se divulgue m\u00e1s por el pueblo, amenac\u00e9moslos, que no hablen de aqu\u00ed adelante \u00e1 hombre alguno en este nombre.\n4:18 Y llam\u00e1ndolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni ense\u00f1asen en el nombre de Jes\u00fas.\n4:19 Entonces Pedro y Juan, respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes \u00e1 vosotros que \u00e1 Dios:\n4:20 Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y o\u00eddo.\n4:21 Ellos entonces los despacharon amenaz\u00e1ndolos, no hallando ning\u00fan modo de castigarlos, por causa del pueblo; porque todos glorificaban \u00e1 Dios de lo que hab\u00eda sido hecho.\n4:22 Porque el hombre en quien hab\u00eda sido hecho este milagro de sanidad, era de m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os.\n4:23 Y sueltos, vinieron \u00e1 los suyos, y contaron todo lo que los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los ancianos les hab\u00edan dicho.\n4:24 Y ellos, habi\u00e9ndolo o\u00eddo, alzaron un\u00e1nimes la voz \u00e1 Dios, y dijeron: Se\u00f1or, t\u00fa eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, la mar, y todo lo que en ellos hay;\n4:25 Que por boca de David, tu siervo, dijiste: \u00bfPor qu\u00e9 han bramado las gentes, Y los pueblos han pensado cosas vanas?\n4:26 Asistieron los reyes de la tierra, Y los pr\u00edncipes se juntaron en uno Contra el Se\u00f1or, y contra su Cristo.\n4:27 Porque verdaderamente se juntaron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jes\u00fas, al cual ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los Gentiles y los pueblos de Israel,\n4:28 Para hacer lo que tu mano y tu consejo hab\u00edan antes determinado que hab\u00eda de ser hecho.\n4:29 Y ahora, Se\u00f1or, mira sus amenazas, y da \u00e1 tus siervos que con toda confianza hablen tu palabra;\n4:30 Que extiendas tu mano \u00e1 que sanidades, y milagros, y prodigios sean hechos por el nombre de tu santo Hijo Jes\u00fas.\n4:31 Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembl\u00f3; y todos fueron llenos del Esp\u00edritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza.\n4:32 Y la multitud de los que hab\u00edan cre\u00eddo era de un coraz\u00f3n y un alma: y ninguno dec\u00eda ser suyo algo de lo que pose\u00eda; mas todas las cosas les eran comunes.\n4:33 Y los ap\u00f3stoles daban testimonio de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or Jes\u00fas con gran esfuerzo; y gran gracia era en todos ellos.\n4:34 Que ning\u00fan necesitado hab\u00eda entre ellos: porque todos los que pose\u00edan heredades \u00f3 casas, vendi\u00e9ndolas, tra\u00edan el precio de lo vendido,\n4:35 Y lo pon\u00edan \u00e1 los pies de los ap\u00f3stoles; y era repartido \u00e1 cada uno seg\u00fan que hab\u00eda menester.\n4:36 Entonces Jos\u00e9, que fu\u00e9 llamado de los ap\u00f3stoles por sobrenombre, Bernab\u00e9, (que es interpretado, Hijo de consolaci\u00f3n) Levita, natural de Cipro,\n4:37 Como tuviese una heredad, la vendi\u00f3, y trajo el precio, y p\u00fasolo \u00e1 los pies de los ap\u00f3stoles.\n5:1 MAS un var\u00f3n llamado Anan\u00edas, con Safira su mujer, vendi\u00f3 una posesi\u00f3n,\n5:2 Y defraud\u00f3 del precio, sabi\u00e9ndolo tambi\u00e9n su mujer; y trayendo una parte, p\u00fasola \u00e1 los pies de los ap\u00f3stoles.\n5:3 Y dijo Pedro: Anan\u00edas, \u00bfpor qu\u00e9 ha llenado Satan\u00e1s tu coraz\u00f3n \u00e1 que mintieses al Esp\u00edritu Santo, y defraudases del precio de la heredad?\n5:4 Reteni\u00e9ndola, \u00bfno se te quedaba \u00e1 ti? y vendida, \u00bfno estaba en tu potestad? \u00bfPor qu\u00e9 pusiste esto en tu coraz\u00f3n? No has mentido \u00e1 los hombres, sino \u00e1 Dios.\n5:5 Entonces Anan\u00edas, oyendo estas palabras, cay\u00f3 y espir\u00f3. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.\n5:6 Y levant\u00e1ndose los mancebos, le tomaron, y sac\u00e1ndolo, sepult\u00e1ronlo.\n5:7 Y pasado espacio como de tres horas, sucedi\u00f3 que entr\u00f3 su mujer, no sabiendo lo que hab\u00eda acontecido.\n5:8 Entonces Pedro le dijo: Dime: \u00bfvendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: S\u00ed, en tanto.\n5:9 Y Pedro le dijo: \u00bfPor qu\u00e9 os concertasteis para tentar al Esp\u00edritu del Se\u00f1or? He aqu\u00ed \u00e1 la puerta los pies de los que han sepultado \u00e1 tu marido, y te sacar\u00e1n.\n5:10 Y luego cay\u00f3 \u00e1 los pies de \u00e9l, y espir\u00f3: y entrados los mancebos, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto \u00e1 su marido.\n5:11 Y vino un gran temor en toda la iglesia, y en todos los que oyeron estas cosas.\n5:12 Y por las manos de los ap\u00f3stoles eran hechos muchos milagros y prodigios en el pueblo; y estaban todos un\u00e1nimes en el p\u00f3rtico de Salom\u00f3n.\n5:13 Y de los otros, ninguno osaba juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente.\n5:14 Y los que cre\u00edan en el Se\u00f1or se aumentaban m\u00e1s, gran n\u00famero as\u00ed de hombres como de mujeres;\n5:15 Tanto que echaban los enfermos por las calles, y los pon\u00edan en camas y en lechos, para que viniendo Pedro, \u00e1 lo menos su sombra tocase \u00e1 alguno de ellos.\n5:16 Y aun de las ciudades vecinas concurr\u00eda multitud \u00e1 Jerusalem, trayendo enfermos y atormentados de esp\u00edritus inmundos; los cuales todos eran curados.\n5:17 Entonces levant\u00e1ndose el pr\u00edncipe de los sacerdotes, y todos los que estaban con \u00e9l, que es la secta de los Saduceos, se llenaron de celo;\n5:18 Y echaron mano \u00e1 los ap\u00f3stoles, y pusi\u00e9ronlos en la c\u00e1rcel p\u00fablica.\n5:19 Mas el \u00e1ngel del Se\u00f1or, abriendo de noche las puertas de la c\u00e1rcel, y sac\u00e1ndolos, dijo:\n5:20 Id, y estando en el templo, hablad al pueblo todas las palabras de esta vida.\n5:21 Y o\u00eddo que hubieron esto, entraron de ma\u00f1ana en el templo, y ense\u00f1aban. Entre tanto, viniendo el pr\u00edncipe de los sacerdotes, y los que eran con \u00e9l, convocaron el concilio, y \u00e1 todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron \u00e1 la c\u00e1rcel para que fues\n5:22 Mas como llegaron los ministros, y no los hallaron en la c\u00e1rcel, volvieron, y dieron aviso,\n5:23 Diciendo: Por cierto, la c\u00e1rcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, y los guardas que estaban delante de las puertas; mas cuando abrimos, \u00e1 nadie hallamos dentro.\n5:24 Y cuando oyeron estas palabras el pont\u00edfice y el magistrado del templo y los pr\u00edncipes de los sacerdotes, dudaban en qu\u00e9 vendr\u00eda \u00e1 parar aquello.\n5:25 Pero viniendo uno, di\u00f3les esta noticia: He aqu\u00ed, los varones que echasteis en la c\u00e1rcel, est\u00e1n en el templo, y ense\u00f1an al pueblo.\n5:26 Entonces fu\u00e9 el magistrado con los ministros, y tr\u00e1jolos sin violencia; porque tem\u00edan del pueblo ser apedreados.\n5:27 Y como los trajeron, los presentaron en el concilio: y el pr\u00edncipe de los sacerdotes les pregunt\u00f3,\n5:28 Diciendo: \u00bfNo os denunciamos estrechamente, que no ense\u00f1aseis en este nombre? y he aqu\u00ed, hab\u00e9is llenado \u00e1 Jerusalem de vuestra doctrina, y quer\u00e9is echar sobre nosotros la sangre de este hombre.\n5:29 Y respondiendo Pedro y los ap\u00f3stoles, dijeron: Es menester obedecer \u00e1 Dios antes que \u00e1 los hombres.\n5:30 El Dios de nuestros padres levant\u00f3 \u00e1 Jes\u00fas, al cual vosotros matasteis colg\u00e1ndole de un madero.\n5:31 A \u00e9ste ha Dios ensalzado con su diestra por Pr\u00edncipe y Salvador, para dar \u00e1 Israel arrepentimiento y remisi\u00f3n de pecados.\n5:32 Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y tambi\u00e9n el Esp\u00edritu Santo, el cual ha dado Dios \u00e1 los que le obedecen.\n5:33 Ellos, oyendo esto, rega\u00f1aban, y consultaban matarlos.\n5:34 Entonces levant\u00e1ndose en el concilio un Fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerable \u00e1 todo el pueblo, mand\u00f3 que sacasen fuera un poco \u00e1 los ap\u00f3stoles.\n5:35 Y les dijo: Varones Israelitas, mirad por vosotros acerca de estos hombres en lo que hab\u00e9is de hacer.\n5:36 Porque antes de estos d\u00edas se levant\u00f3 Teudas, diciendo que era alguien; al que se agreg\u00f3 un n\u00famero de hombres como cuatrocientos: el cual fu\u00e9 matado; y todos los que le creyeron fueron dispersos, y reducidos \u00e1 nada.\n5:37 Despu\u00e9s de \u00e9ste, se levant\u00f3 Judas el Galileo en los d\u00edas del empadronamiento, y llev\u00f3 mucho pueblo tras s\u00ed. Pereci\u00f3 tambi\u00e9n aqu\u00e9l; y todos los que consintieron con \u00e9l, fueron derramados.\n5:38 Y ahora os digo: Dejaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo \u00f3 esta obra es de los hombres, se desvanecer\u00e1:\n5:39 Mas si es de Dios, no la podr\u00e9is deshacer; no se\u00e1is tal vez hallados resistiendo \u00e1 Dios.\n5:40 Y convinieron con \u00e9l: y llamando \u00e1 los ap\u00f3stoles, despu\u00e9s de azotados, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jes\u00fas, y solt\u00e1ronlos.\n5:41 Y ellos partieron de delante del concilio, gozosos de que fuesen tenidos por dignos de padecer afrenta por el Nombre.\n5:42 Y todos los d\u00edas, en el templo y por las casas, no cesaban de ense\u00f1ar y predicar \u00e1 Jesucristo.\n6:1 EN aquellos d\u00edas, creciendo el n\u00famero de los disc\u00edpulos, hubo murmuraci\u00f3n de los Griegos contra los Hebreos, de que sus viudas eran menospreciadas en el ministerio cotidiano.\n6:2 As\u00ed que, los doce convocaron la multitud de los disc\u00edpulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos \u00e1 las mesas.\n6:3 Buscad pues, hermanos, siete varones de vosotros de buen testimonio, llenos de Esp\u00edritu Santo y de sabidur\u00eda, los cuales pongamos en esta obra.\n6:4 Y nosotros persistiremos en la oraci\u00f3n, y en el ministerio de la palabra.\n6:5 Y plugo el parecer \u00e1 toda la multitud; y eligieron \u00e1 Esteban, var\u00f3n lleno de fe y de Esp\u00edritu Santo, y \u00e1 Felipe, y \u00e1 Pr\u00f3coro, y \u00e1 Nicanor, y \u00e1 Tim\u00f3n, y \u00e1 Parmenas, y \u00e1 Nicol\u00e1s, pros\u00e9lito de Antioqu\u00eda:\n6:6 A estos presentaron delante de los ap\u00f3stoles, los cuales orando les pusieron las manos encima.\n6:7 Y crec\u00eda la palabra del Se\u00f1or, y el n\u00famero de los disc\u00edpulos se multiplicaba mucho en Jerusalem: tambi\u00e9n una gran multitud de los sacerdotes obedec\u00eda \u00e1 la fe.\n6:8 Empero Esteban, lleno de gracia y de potencia, hac\u00eda prodigios y milagros grandes en el pueblo.\n6:9 Levant\u00e1ronse entonces unos de la sinagoga que se llama de los Libertinos, y Cireneos, y Alejandrinos, y de los de Cilicia, y de Asia, disputando con Esteban.\n6:10 Mas no pod\u00edan resistir \u00e1 la sabidur\u00eda y al Esp\u00edritu con que hablaba.\n6:11 Entonces sobornaron \u00e1 unos que dijesen que le hab\u00edan o\u00eddo hablar palabras blasfemas contra Mois\u00e9s y Dios.\n6:12 Y conmovieron al pueblo, y \u00e1 los ancianos, y \u00e1 los escribas; y arremetiendo le arrebataron, y le trajeron al concilio.\n6:13 Y pusieron testigos falsos, que dijesen: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y la ley:\n6:14 Porque le hemos o\u00eddo decir, que Jes\u00fas de Nazaret destruir\u00e1 este lugar, y mudar\u00e1 las ordenanzas que nos di\u00f3 Mois\u00e9s.\n6:15 Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, puestos los ojos en \u00e9l, vieron su rostro como el rostro de un \u00e1ngel.\n7:1 EL pr\u00edncipe de los sacerdotes dijo entonces: \u00bfEs esto as\u00ed?\n7:2 Y \u00e9l dijo: Varones hermanos y padres, oid: El Dios de la gloria apareci\u00f3 \u00e1 nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Ch\u00e2r\u00e1n,\n7:3 Y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven \u00e1 la tierra que te mostrar\u00e9.\n7:4 Entonces sali\u00f3 de la tierra de los Caldeos, y habit\u00f3 en Ch\u00e2r\u00e1n: y de all\u00ed, muerto su padre, le traspas\u00f3 \u00e1 esta tierra, en la cual vosotros habit\u00e1is ahora;\n7:5 Y no le di\u00f3 herencia en ella, ni aun para asentar un pie: mas le prometi\u00f3 que se la dar\u00eda en posesi\u00f3n, y \u00e1 su simiente despu\u00e9s de \u00e9l, no teniendo hijo.\n7:6 Y habl\u00f3le Dios as\u00ed: Que su simiente ser\u00eda extranjera en tierra ajena, y que los reducir\u00edan \u00e1 servidumbre y maltratar\u00edan, por cuatrocientos a\u00f1os.\n7:7 Mas yo juzgar\u00e9, dijo Dios, la naci\u00f3n \u00e1 la cual ser\u00e1n siervos: y despu\u00e9s de esto saldr\u00e1n y me servir\u00e1n en este lugar.\n7:8 Y di\u00f3le el pacto de la circuncisi\u00f3n: y as\u00ed Abraham engendr\u00f3 \u00e1 Isaac, y le circuncid\u00f3 al octavo d\u00eda; \u00e9 Isaac \u00e1 Jacob, y Jacob \u00e1 los doce patriarcas.\n7:9 Y los patriarcas, movidos de envidia, vendieron \u00e1 Jos\u00e9 para Egipto; mas Dios era con \u00e9l,\n7:10 Y le libr\u00f3 de todas sus tribulaciones, y le di\u00f3 gracia y sabidur\u00eda en la presencia de Fara\u00f3n, rey de Egipto, el cual le puso por gobernador sobre Egipto, y sobre toda su casa.\n7:11 Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Cana\u00e1n, y grande tribulaci\u00f3n; y nuestros padres no hallaban alimentos.\n7:12 Y como oyese Jacob que hab\u00eda trigo en Egipto, envi\u00f3 \u00e1 nuestros padres la primera vez.\n7:13 Y en la segunda, Jos\u00e9 fu\u00e9 conocido de sus hermanos, y fu\u00e9 sabido de Fara\u00f3n el linaje de Jos\u00e9.\n7:14 Y enviando Jos\u00e9, hizo venir \u00e1 su padre Jacob, y \u00e1 toda su parentela, en n\u00famero de setenta y cinco personas.\n7:15 As\u00ed descendi\u00f3 Jacob \u00e1 Egipto, donde muri\u00f3 \u00e9l y nuestros padres;\n7:16 Los cuales fueron trasladados \u00e1 Sich\u00eam, y puestos en el sepulcro que compr\u00f3 Abraham \u00e1 precio de dinero de los hijos de Hemor de Sich\u00eam.\n7:17 Mas como se acercaba el tiempo de la promesa, la cual Dios hab\u00eda jurado \u00e1 Abraham, el pueblo creci\u00f3 y multiplic\u00f3se en Egipto,\n7:18 Hasta que se levant\u00f3 otro rey en Egipto que no conoc\u00eda \u00e1 Jos\u00e9.\n7:19 Este, usando de astucia con nuestro linaje, maltrat\u00f3 \u00e1 nuestros padres, \u00e1 fin de que pusiesen \u00e1 peligro de muerte sus ni\u00f1os, para que cesase la generaci\u00f3n.\n7:20 En aquel mismo tiempo naci\u00f3 Mois\u00e9s, y fu\u00e9 agradable \u00e1 Dios: y fu\u00e9 criado tres meses en casa de su padre.\n7:21 Mas siendo puesto al peligro, la hija de Fara\u00f3n le tom\u00f3, y le cri\u00f3 como \u00e1 hijo suyo.\n7:22 Y fu\u00e9 ense\u00f1ado Mois\u00e9s en toda la sabidur\u00eda de los egipcios; y era poderoso en sus dichos y hechos.\n7:23 Y cuando hubo cumplido la edad de cuarenta a\u00f1os, le vino voluntad de visitar \u00e1 sus hermanos los hijos de Israel.\n7:24 Y como vi\u00f3 \u00e1 uno que era injuriado, defendi\u00f3le, \u00e9 hiriendo al Egipcio, veng\u00f3 al injuriado.\n7:25 Pero \u00e9l pensaba que sus hermanos entend\u00edan que Dios les hab\u00eda de dar salud por su mano; mas ellos no lo hab\u00edan entendido.\n7:26 Y al d\u00eda siguiente, ri\u00f1endo ellos, se les mostr\u00f3, y los pon\u00eda en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, \u00bfpor que os injuri\u00e1is los unos \u00e1 los otros?\n7:27 Entonces el que injuriaba \u00e1 su pr\u00f3jimo, le rempuj\u00f3, diciendo: \u00bfQui\u00e9n te ha puesto por pr\u00edncipe y juez sobre nosotros?\n7:28 \u00bfQuieres t\u00fa matarme, como mataste ayer al Egipcio?\n7:29 A esta palabra Mois\u00e9s huy\u00f3, y se hizo extranjero en tierra de Madi\u00e1n, donde engendr\u00f3 dos hijos.\n7:30 Y cumplidos cuarenta a\u00f1os, un \u00e1ngel le apareci\u00f3 en el desierto del monte Sina, en fuego de llama de una zarza.\n7:31 Entonces Mois\u00e9s mirando, se maravill\u00f3 de la visi\u00f3n: y lleg\u00e1ndose para considerar, fu\u00e9 hecha \u00e1 \u00e9l voz del Se\u00f1or:\n7:32 Yo soy el Dios de tus padres, y el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Mas Mois\u00e9s, temeroso, no osaba mirar.\n7:33 Y le dijo el Se\u00f1or: Quita los zapatos de tus pies, porque el lugar en que est\u00e1s es tierra santa.\n7:34 He visto, he visto la aflicci\u00f3n de mi pueblo que est\u00e1 en Egipto, y he o\u00eddo el gemido de ellos, y he descendido para librarlos. Ahora pues, ven, te enviar\u00e9 \u00e1 Egipto.\n7:35 A este Mois\u00e9s, al cual hab\u00edan rehusado, diciendo: \u00bfQui\u00e9n te ha puesto por pr\u00edncipe y juez? \u00e1 \u00e9ste envi\u00f3 Dios por pr\u00edncipe y redentor con la mano del \u00e1ngel que le apareci\u00f3 en la zarza.\n7:36 Este los sac\u00f3, habiendo hecho prodigios y milagros en la tierra de Egipto, y en el mar Bermejo, y en el desierto por cuarenta a\u00f1os.\n7:37 Este es el Mois\u00e9s, el cual dijo \u00e1 los hijos de Israel: Profeta os levantar\u00e1 el Se\u00f1or Dios vuestro de vuestros hermanos, como yo; \u00e1 \u00e9l oir\u00e9is.\n7:38 Este es aqu\u00e9l que estuvo en la congregaci\u00f3n en el desierto con el \u00e1ngel que le hablaba en el monte Sina, y con nuestros padres; y recibi\u00f3 las palabras de vida para darnos:\n7:39 Al cual nuestros padres no quisieron obedecer; antes le desecharon, y se apartaron de coraz\u00f3n \u00e1 Egipto,\n7:40 Diciendo \u00e1 Aar\u00f3n: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque \u00e1 este Mois\u00e9s, que nos sac\u00f3 de tierra de Egipto, no sabemos qu\u00e9 le ha acontecido.\n7:41 Y entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al \u00eddolo, y en las obras de sus manos se holgaron.\n7:42 Y Dios se apart\u00f3, y los entreg\u00f3 que sirviesen al ej\u00e9rcito del cielo; como est\u00e1 escrito en el libro de los profetas: \u00bfMe ofrecisteis v\u00edctimas y sacrificios En el desierto por cuarenta a\u00f1os, casa de Israel?\n7:43 Antes, trajisteis el tabern\u00e1culo de Moloch, Y la estrella de vuestro dios Remphan: Figuras que os hicisteis para adorarlas: Os transportar\u00e9 pues, m\u00e1s all\u00e1 de Babilonia.\n7:44 Tuvieron nuestros padres el tabern\u00e1culo del testimonio en el desierto, como hab\u00eda ordenado Dios, hablando \u00e1 Mois\u00e9s que lo hiciese seg\u00fan la forma que hab\u00eda visto.\n7:45 El cual recibido, metieron tambi\u00e9n nuestros padres con Josu\u00e9 en la posesi\u00f3n de los Gentiles, que Dios ech\u00f3 de la presencia de nuestros padres, hasta los d\u00edas de David;\n7:46 El cual hall\u00f3 gracia delante de Dios, y pidi\u00f3 hallar tabern\u00e1culo para el Dios de Jacob.\n7:47 Mas Salom\u00f3n le edific\u00f3 casa.\n7:48 Si bien el Alt\u00edsimo no habita en templos hechos de mano; como el profeta dice:\n7:49 El cielo es mi trono, Y la tierra es el estrado de mis pies. \u00bfQu\u00e9 casa me edificar\u00e9is? dice el Se\u00f1or; \u00bfO cu\u00e1l es el lugar de mi reposo?\n7:50 \u00bfNo hizo mi mano todas estas cosas?\n7:51 Duros de cerviz, \u00e9 incircuncisos de coraz\u00f3n y de o\u00eddos, vosotros resist\u00eds siempre al Esp\u00edritu Santo: como vuestros padres, as\u00ed tambi\u00e9n vosotros.\n7:52 \u00bfA cu\u00e1l de los profetas no persiguieron vuestros padres? y mataron \u00e1 los que antes anunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora hab\u00e9is sido entregadores y matadores;\n7:53 Que recibisteis la ley por disposici\u00f3n de \u00e1ngeles, y no la guardasteis.\n7:54 Y oyendo estas cosas, rega\u00f1aban de sus corazones, y cruj\u00edan los dientes contra \u00e9l.\n7:55 M\u00e1s \u00e9l, estando lleno de Esp\u00edritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vi\u00f3 la gloria de Dios, y \u00e1 Jes\u00fas que estaba \u00e1 la diestra de Dios,\n7:56 Y dijo: He aqu\u00ed, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que est\u00e1 \u00e1 la diestra de Dios.\n7:57 Entonces dando grandes voces, se taparon sus o\u00eddos, y arremetieron un\u00e1nimes contra \u00e9l;\n7:58 Y ech\u00e1ndolo fuera de la ciudad, le apedreaban: y los testigos pusieron sus vestidos \u00e1 los pies de un mancebo que se llamaba Saulo.\n7:59 Y apedrearon \u00e1 Esteban, invocando \u00e9l y diciendo: Se\u00f1or Jes\u00fas, recibe mi esp\u00edritu.\n7:60 Y puesto de rodillas, clam\u00f3 \u00e1 gran voz: Se\u00f1or, no les imputes este pecado. Y habiendo dicho esto, durmi\u00f3.\n8:1 Y SAULO consent\u00eda en su muerte. Y en aquel d\u00eda se hizo una grande persecuci\u00f3n en la iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los ap\u00f3stoles.\n8:2 Y llevaron \u00e1 enterrar \u00e1 Esteban varones piadosos, \u00e9 hicieron gran llanto sobre \u00e9l.\n8:3 Entonces Saulo asolaba la iglesia, entrando por las casas: y trayendo hombres y mujeres, los entregaba en la c\u00e1rcel.\n8:4 Mas los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la palabra.\n8:5 Entonces Felipe, descendiendo \u00e1 la ciudad de Samaria, les predicaba \u00e1 Cristo.\n8:6 Y las gentes escuchaban atentamente un\u00e1nimes las cosas que dec\u00eda Felipe, oyendo y viendo las se\u00f1ales que hac\u00eda.\n8:7 Porque de muchos que ten\u00edan esp\u00edritus inmundos, sal\u00edan \u00e9stos dando grandes voces; y muchos paral\u00edticos y cojos eran sanados:\n8:8 As\u00ed que hab\u00eda gran gozo en aquella ciudad.\n8:9 Y hab\u00eda un hombre llamado Sim\u00f3n, el cual hab\u00eda sido antes m\u00e1gico en aquella ciudad, y hab\u00eda enga\u00f1ado la gente de Samaria, dici\u00e9ndose ser alg\u00fan grande:\n8:10 Al cual o\u00edan todos atentamente desde al m\u00e1s peque\u00f1o hasta el m\u00e1s grande, diciendo: Este es la gran virtud de Dios.\n8:11 Y le estaban atentos, porque con sus artes m\u00e1gicas los hab\u00eda embelesado mucho tiempo.\n8:12 Mas cuando creyeron \u00e1 Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.\n8:13 El mismo Sim\u00f3n crey\u00f3 tambi\u00e9n entonces, y bautiz\u00e1ndose, se lleg\u00f3 \u00e1 Felipe: y viendo los milagros y grandes maravillas que se hac\u00edan, estaba at\u00f3nito.\n8:14 Y los ap\u00f3stoles que estaban en Jerusalem, habiendo o\u00eddo que Samaria hab\u00eda recibido la palabra de Dios, les enviaron \u00e1 Pedro y \u00e1 Juan:\n8:15 Los cuales venidos, oraron por ellos, para que recibiesen el Esp\u00edritu Santo;\n8:16 (Porque aun no hab\u00eda descendido sobre ninguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jes\u00fas.)\n8:17 Entonces les impusieron las manos, y recibieron el Esp\u00edritu Santo.\n8:18 Y como vi\u00f3 Sim\u00f3n que por la imposici\u00f3n de las manos de los ap\u00f3stoles se daba el Esp\u00edritu Santo, les ofreci\u00f3 dinero,\n8:19 Diciendo: Dadme tambi\u00e9n \u00e1 m\u00ed esta potestad, que \u00e1 cualquiera que pusiere las manos encima, reciba el Esp\u00edritu Santo.\n8:20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se gane por dinero.\n8:21 No tienes t\u00fa parte ni suerte en este negocio; porque tu coraz\u00f3n no es recto delante de Dios.\n8:22 Arrepi\u00e9ntete pues de esta tu maldad, y ruega \u00e1 Dios, si quiz\u00e1s te ser\u00e1 perdonado el pensamiento de tu coraz\u00f3n.\n8:23 Porque en hiel de amargura y en prisi\u00f3n de maldad veo que est\u00e1s.\n8:24 Respondiendo entonces Sim\u00f3n, dijo: Rogad vosotros por m\u00ed al Se\u00f1or, que ninguna cosa de estas que hab\u00e9is dicho, venga sobre m\u00ed.\n8:25 Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron \u00e1 Jerusalem, y en muchas tierras de los Samaritanos anunciaron el evangelio.\n8:26 Empero el \u00e1ngel de Se\u00f1or habl\u00f3 \u00e1 Felipe, diciendo: Lev\u00e1ntate y ve hacia el mediod\u00eda, al camino que desciende de Jerusalem \u00e1 Gaza, el cual es desierto.\n8:27 Entonces \u00e9l se levant\u00f3, y fu\u00e9: y he aqu\u00ed un Etiope, eunuco, gobernador de Candace, reina de los Etiopes, el cual era puesto sobre todos sus tesoros, y hab\u00eda venido \u00e1 adorar \u00e1 Jerusalem,\n8:28 Se volv\u00eda sentado en su carro, y leyendo el profeta Isa\u00edas.\n8:29 Y el Esp\u00edritu dijo \u00e1 Felipe: Ll\u00e9gate, y j\u00fantate \u00e1 este carro.\n8:30 Y acudiendo Felipe, le oy\u00f3 que le\u00eda el profeta Isa\u00edas, y dijo: Mas \u00bfentiendes lo que lees?\n8:31 Y dijo: \u00bfY c\u00f3mo podr\u00e9, si alguno no me ense\u00f1are? Y rog\u00f3 \u00e1 Felipe que subiese, y se sentase con \u00e9l.\n8:32 Y el lugar de la Escritura que le\u00eda, era \u00e9ste: Como oveja \u00e1 la muerte fu\u00e9 llevado; Y como cordero mudo delante del que le trasquila, As\u00ed no abri\u00f3 su boca:\n8:33 En su humillaci\u00f3n su juicio fu\u00e9 quitado: Mas su generaci\u00f3n, \u00bfqui\u00e9n la contar\u00e1? Porque es quitada de la tierra su vida.\n8:34 Y respondiendo el eunuco \u00e1 Felipe, dijo: Ru\u00e9gote \u00bfde qui\u00e9n el profeta dice esto? \u00bfde s\u00ed, \u00f3 de otro alguno?\n8:35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunci\u00f3 el evangelio de Jes\u00fas.\n8:36 Y yendo por el camino, llegaron \u00e1 cierta agua; y dijo el eunuco: He aqu\u00ed agua; \u00bfqu\u00e9 impide que yo sea bautizado?\n8:37 Y Felipe dijo: Si crees de todo coraz\u00f3n, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.\n8:38 Y mand\u00f3 parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y bautiz\u00f3le.\n8:39 Y como subieron del agua, el Esp\u00edritu del Se\u00f1or arrebat\u00f3 \u00e1 Felipe; y no le vi\u00f3 m\u00e1s el eunuco, y se fu\u00e9 por su camino gozoso.\n8:40 Felipe empero se hall\u00f3 en Azoto: y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que lleg\u00f3 \u00e1 Cesarea.\n9:1 Y SAULO, respirando a\u00fan amenazas y muerte contra los disc\u00edpulos del Se\u00f1or, vino al pr\u00edncipe de los sacerdotes,\n9:2 Y demand\u00f3 de \u00e9l letras para Damasco \u00e1 las sinagogas, para que si hallase algunos hombres \u00f3 mujeres de esta secta, los trajese presos \u00e1 Jerusalem.\n9:3 Y yendo por el camino, aconteci\u00f3 que llegando cerca de Damasco, s\u00fabitamente le cerc\u00f3 un resplandor de luz del cielo;\n9:4 Y cayendo en tierra, oy\u00f3 una voz que le dec\u00eda: Saulo, Saulo, \u00bfpor qu\u00e9 me persigues?\n9:5 Y \u00e9l dijo: \u00bfQui\u00e9n eres, Se\u00f1or? Y \u00e9l dijo: Yo soy Jes\u00fas \u00e1 quien t\u00fa persigues: dura cosa te es dar coses contra el aguij\u00f3n.\n9:6 El, temblando y temeroso, dijo: \u00bfSe\u00f1or, qu\u00e9 quieres que haga? Y el Se\u00f1or le dice: Lev\u00e1ntate y entra en la ciudad, y se te dir\u00e1 lo que te conviene hacer.\n9:7 Y los hombres que iban con Saul, se pararon at\u00f3nitos, oyendo \u00e1 la verdad la voz, mas no viendo \u00e1 nadie.\n9:8 Entonces Saulo se levant\u00f3 de tierra, y abriendo los ojos, no ve\u00eda \u00e1 nadie: as\u00ed que, llev\u00e1ndole por la mano, meti\u00e9ronle en Damasco;\n9:9 Donde estuvo tres d\u00edas sin ver, y no comi\u00f3, ni bebi\u00f3.\n9:10 Hab\u00eda entonces un disc\u00edpulo en Damasco llamado Anan\u00edas, al cual el Se\u00f1or dijo en visi\u00f3n: Anan\u00edas. Y \u00e9l respondi\u00f3: Heme aqu\u00ed, Se\u00f1or.\n9:11 Y el Se\u00f1or le dijo: Lev\u00e1ntate, y ve \u00e1 la calle que se llama la Derecha, y busca en casa de Judas \u00e1 uno llamado Saulo, de Tarso: porque he aqu\u00ed, \u00e9l ora;\n9:12 Y ha visto en visi\u00f3n un var\u00f3n llamado Anan\u00edas, que entra y le pone la mano encima, para que reciba la vista.\n9:13 Entonces Anan\u00edas respondi\u00f3: Se\u00f1or, he o\u00eddo \u00e1 muchos acerca de este hombre, cu\u00e1ntos males ha hecho \u00e1 tus santos en Jerusalem:\n9:14 Y aun aqu\u00ed tiene facultad de los pr\u00edncipes de los sacerdotes de prender \u00e1 todos los que invocan tu nombre.\n9:15 Y le dijo el Se\u00f1or: Ve: porque instrumento escogido me es \u00e9ste, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel:\n9:16 Porque yo le mostrar\u00e9 cu\u00e1nto le sea menester que padezca por mi nombre.\n9:17 Anan\u00edas entonces fu\u00e9, y entr\u00f3 en la casa, y poni\u00e9ndole las manos encima, dijo: Saulo hermano, el Se\u00f1or Jes\u00fas, que te apareci\u00f3 en el camino por donde ven\u00edas, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno de Esp\u00edritu Santo.\n9:18 Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibi\u00f3 al punto la vista: y levant\u00e1ndose, fu\u00e9 bautizado.\n9:19 Y como comi\u00f3, fu\u00e9 confortado. Y estuvo Saulo por algunos d\u00edas con los disc\u00edpulos que estaban en Damasco.\n9:20 Y luego en las sinagogas predicaba \u00e1 Cristo, diciendo que \u00e9ste era el Hijo de Dios.\n9:21 Y todos los que le o\u00edan estaban at\u00f3nitos, y dec\u00edan: \u00bfNo es \u00e9ste el que asolaba en Jerusalem \u00e1 los que invocaban este nombre, y \u00e1 eso vino ac\u00e1, para llevarlos presos \u00e1 los pr\u00edncipes de los sacerdotes?\n9:22 Empero Saulo mucho m\u00e1s se esforzaba, y confund\u00eda \u00e1 los Jud\u00edos que moraban en Damasco, afirmando que \u00e9ste es el Cristo.\n9:23 Y como pasaron muchos d\u00edas, los Jud\u00edos hicieron entre s\u00ed consejo de matarle;\n9:24 Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de d\u00eda y de noche para matarle.\n9:25 Entonces los disc\u00edpulos, tom\u00e1ndole de noche, le bajaron por el muro en una espuerta.\n9:26 Y como vino \u00e1 Jerusalem, tentaba de juntarse con los disc\u00edpulos; mas todos ten\u00edan miedo de \u00e9l, no creyendo que era disc\u00edpulo.\n9:27 Entonces Bernab\u00e9, tom\u00e1ndole, lo trajo \u00e1 los ap\u00f3stoles, y cont\u00f3les c\u00f3mo hab\u00eda visto al Se\u00f1or en el camino, y que le hab\u00eda hablado, y c\u00f3mo en Damasco hab\u00eda hablado confiadamente en el nombre de Jes\u00fas.\n9:28 Y entraba y sal\u00eda con ellos en Jerusalem;\n9:29 Y hablaba confiadamente en el nombre del Se\u00f1or: y disputaba con los Griegos; mas ellos procuraban matarle.\n9:30 Lo cual, como los hermanos entendieron, le acompa\u00f1aron hasta Cesarea, y le enviaron \u00e1 Tarso.\n9:31 Las iglesias entonces ten\u00edan paz por toda Judea y Galilea y Samaria, y eran edificadas, andando en el temor del Se\u00f1or; y con consuelo del Esp\u00edritu Santo eran multiplicadas.\n9:32 Y aconteci\u00f3 que Pedro, and\u00e1ndolos \u00e1 todos, vino tambi\u00e9n \u00e1 los santos que habitaban en Lydda.\n9:33 Y hall\u00f3 all\u00ed \u00e1 uno que se llamaba Eneas, que hac\u00eda ocho a\u00f1os que estaba en cama, que era paral\u00edtico.\n9:34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; lev\u00e1ntate, y hazte tu cama. Y luego se levant\u00f3.\n9:35 Y vi\u00e9ronle todos los que habitaban en Lydda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Se\u00f1or.\n9:36 Entonces en Joppe hab\u00eda una disc\u00edpula llamada Tabita, que si lo declaras, quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras y de limosnas que hac\u00eda.\n9:37 Y aconteci\u00f3 en aquellos d\u00edas que enfermando, muri\u00f3; \u00e1 la cual, despu\u00e9s de lavada, pusieron en una sala.\n9:38 Y como Lydda estaba cerca de Joppe, los disc\u00edpulos, oyendo que Pedro estaba all\u00ed, le enviaron dos hombres, rog\u00e1ndole: No te detengas en venir hasta nosotros.\n9:39 Pedro entonces levant\u00e1ndose, fu\u00e9 con ellos: y llegado que hubo, le llevaron \u00e1 la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las t\u00fanicas y los vestidos que Dorcas hac\u00eda cuando estaba con ellas.\n9:40 Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, or\u00f3; y vuelto al cuerpo, dijo: Tabita, lev\u00e1ntate. Y ella abri\u00f3 los ojos, y viendo \u00e1 Pedro, incorpor\u00f3se.\n9:41 Y \u00e9l le di\u00f3 la mano, y levant\u00f3la: entonces llamando \u00e1 los santos y las viudas, la present\u00f3 viva.\n9:42 Esto fu\u00e9 notorio por toda Joppe; y creyeron muchos en el Se\u00f1or.\n9:43 Y aconteci\u00f3 que se qued\u00f3 muchos d\u00edas en Joppe en casa de un cierto Sim\u00f3n, curtidor.\n10:1 Y HABIA un var\u00f3n en Cesarea llamado Cornelio, centuri\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda que se llamaba la Italiana,\n10:2 P\u00edo y temeroso de Dios con toda su casa, y que hac\u00eda muchas limosnas al pueblo, y oraba \u00e1 Dios siempre.\n10:3 Este vi\u00f3 en visi\u00f3n manifiestamente, como \u00e1 la hora nona del d\u00eda, que un \u00e1ngel de Dios entraba \u00e1 \u00e9l, y le dec\u00eda: Cornelio.\n10:4 Y \u00e9l, puestos en \u00e9l los ojos, espantado, dijo: \u00bfQu\u00e9 es, Se\u00f1or? Y d\u00edjole: Tus oraciones y tus limosnas han subido en memoria \u00e1 la presencia de Dios.\n10:5 Env\u00eda pues ahora hombres \u00e1 Joppe, y haz venir \u00e1 un Sim\u00f3n, que tiene por sobrenombre Pedro.\n10:6 Este posa en casa de un Sim\u00f3n, curtidor, que tiene su casa junto \u00e1 la mar: \u00e9l te dir\u00e1 lo que te conviene hacer.\n10:7 E ido el \u00e1ngel que hablaba con Cornelio, llam\u00f3 dos de sus criados, y un devoto soldado de los que le asist\u00edan;\n10:8 A los cuales, despu\u00e9s de hab\u00e9rselo contado todo, los envi\u00f3 \u00e1 Joppe.\n10:9 Y al d\u00eda siguiente, yendo ellos su camino, y llegando cerca de la ciudad, Pedro subi\u00f3 \u00e1 la azotea \u00e1 orar, cerca de la hora de sexta;\n10:10 Y aconteci\u00f3 que le vino una grande hambre, y quiso comer; pero mientras dispon\u00edan, sobrev\u00ednole un \u00e9xtasis;\n10:11 Y vi\u00f3 el cielo abierto, y que descend\u00eda un vaso, como un gran lienzo, que atado de los cuatro cabos era bajado \u00e1 la tierra;\n10:12 En el cual hab\u00eda de todos los animales cuadr\u00fapedos de la tierra, y reptiles, y aves del cielo.\n10:13 Y le vino una voz: Lev\u00e1ntate, Pedro, mata y come.\n10:14 Entonces Pedro dijo: Se\u00f1or, no; porque ninguna cosa com\u00fan \u00e9 inmunda he comido jam\u00e1s.\n10:15 Y volvi\u00f3 la voz hacia \u00e9l la segunda vez: Lo que Dios limpi\u00f3, no lo llames t\u00fa com\u00fan.\n10:16 Y esto fu\u00e9 hecho por tres veces; y el vaso volvi\u00f3 \u00e1 ser recogido en el cielo.\n10:17 Y estando Pedro dudando dentro de s\u00ed qu\u00e9 ser\u00eda la visi\u00f3n que hab\u00eda visto, he aqu\u00ed, los hombres que hab\u00edan sido enviados por Cornelio, que, preguntando por la casa de Sim\u00f3n, llegaron \u00e1 la puerta.\n10:18 Y llamando, preguntaron si un Sim\u00f3n que ten\u00eda por sobrenombre Pedro, posaba all\u00ed.\n10:19 Y estando Pedro pensando en la visi\u00f3n, le dijo el Esp\u00edritu: He aqu\u00ed, tres hombres te buscan.\n10:20 Lev\u00e1ntate, pues, y desciende, y no dudes ir con ellos; porque yo los he enviado.\n10:21 Entonces Pedro, descendiendo \u00e1 los hombres que eran enviados por Cornelio, dijo: He aqu\u00ed, yo soy el que busc\u00e1is: \u00bfcu\u00e1l es la causa por la que hab\u00e9is venido?\n10:22 Y ellos dijeron: Cornelio, el centuri\u00f3n, var\u00f3n justo y temeroso de Dios, y que tiene testimonio de toda la naci\u00f3n de los Jud\u00edos, ha recibido respuesta por un santo \u00e1ngel, de hacerte venir \u00e1 su casa, y oir de ti palabras.\n10:23 Entonces meti\u00e9ndolos dentro, los hosped\u00f3. Y al d\u00eda siguiente, levant\u00e1ndose, se fu\u00e9 con ellos; y le acompa\u00f1aron algunos de los hermanos de Joppe.\n10:24 Y al otro d\u00eda entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo llamado \u00e1 sus parientes y los amigos m\u00e1s familiares.\n10:25 Y como Pedro entr\u00f3, sali\u00f3 Cornelio \u00e1 recibirle; y derrib\u00e1ndose \u00e1 sus pies, ador\u00f3.\n10:26 Mas Pedro le levant\u00f3, diciendo: Lev\u00e1ntate; yo mismo tambi\u00e9n soy hombre.\n10:27 Y hablando con \u00e9l, entr\u00f3, y hall\u00f3 \u00e1 muchos que se hab\u00edan juntado.\n10:28 Y les dijo: Vosotros sab\u00e9is que es abominable \u00e1 un var\u00f3n Jud\u00edo juntarse \u00f3 llegarse \u00e1 extranjero; mas me ha mostrado Dios que \u00e1 ning\u00fan hombre llame com\u00fan \u00f3 inmundo;\n10:29 Por lo cual, llamado, he venido sin dudar. As\u00ed que pregunto: \u00bfpor qu\u00e9 causa me hab\u00e9is hecho venir?\n10:30 Entonces Cornelio dijo: Cuatro d\u00edas ha que \u00e1 esta hora yo estaba ayuno; y \u00e1 la hora de nona estando orando en mi casa, he aqu\u00ed un var\u00f3n se puso delante de m\u00ed en vestido resplandeciente.\n10:31 Y dijo: Cornelio, tu oraci\u00f3n es o\u00edda, y tus limosnas han venido en memoria en la presencia de Dios.\n10:32 Env\u00eda pues \u00e1 Joppe, y haz venir \u00e1 un Sim\u00f3n, que tiene por sobrenombre Pedro; \u00e9ste posa en casa de Sim\u00f3n, curtidor, junto \u00e1 la mar; el cual venido, te hablar\u00e1.\n10:33 As\u00ed que, luego envi\u00e9 \u00e1 ti; y t\u00fa has hecho bien en venir. Ahora pues, todos nosotros estamos aqu\u00ed en la presencia de Dios, para oir todo lo que Dios te ha mandado.\n10:34 Entonces Pedro, abriendo su boca, dijo: Por verdad hallo que Dios no hace acepci\u00f3n de personas;\n10:35 Sino que de cualquiera naci\u00f3n que le teme y obra justicia, se agrada.\n10:36 Envi\u00f3 palabra Dios \u00e1 los hijos de Israel, anunciando la paz por Jesucristo; \u00e9ste es el Se\u00f1or de todos.\n10:37 Vosotros sab\u00e9is lo que fu\u00e9 divulgado por toda Judea; comenzando desde Galilea despu\u00e9s del bautismo que Juan predic\u00f3,\n10:38 Cuanto \u00e1 Jes\u00fas de Nazaret; c\u00f3mo le ungi\u00f3 Dios de Esp\u00edritu Santo y de potencia; el cual anduvo haciendo bienes, y sanando \u00e1 todos los oprimidos del diablo; porque Dios era con \u00e9l.\n10:39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de Judea, y en Jerusalem; al cual mataron colg\u00e1ndole en un madero.\n10:40 A \u00e9ste levant\u00f3 Dios al tercer d\u00eda, \u00e9 hizo que apareciese manifiesto,\n10:41 No \u00e1 todo el pueblo, sino \u00e1 los testigos que Dios antes hab\u00eda ordenado, es \u00e1 saber, \u00e1 nosotros que comimos y bebimos con \u00e9l, despu\u00e9s que resucit\u00f3 de los muertos.\n10:42 Y nos mand\u00f3 que predic\u00e1semos al pueblo, y testific\u00e1semos que \u00e9l es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.\n10:43 A \u00e9ste dan testimonio todos los profetas, de que todos los que en \u00e9l creyeren, recibir\u00e1n perd\u00f3n de pecados por su nombre.\n10:44 Estando a\u00fan hablando Pedro estas palabras, el Esp\u00edritu Santo cay\u00f3 sobre todos los que o\u00edan el serm\u00f3n.\n10:45 Y se espantaron los fieles que eran de la circuncisi\u00f3n, que hab\u00edan venido con Pedro, de que tambi\u00e9n sobre los Gentiles se derramase el don del Esp\u00edritu Santo.\n10:46 Porque los o\u00edan que hablaban en lenguas, y que magnificaban \u00e1 Dios.\n10:47 Entonces respondi\u00f3 Pedro: \u00bfPuede alguno impedir el agua, para que no sean bautizados \u00e9stos que han recibido el Esp\u00edritu Santo tambi\u00e9n como nosotros?\n10:48 Y les mand\u00f3 bautizar en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas. Entonces le rogaron que se quedase por algunos d\u00edas.\n11:1 Y OYERON los ap\u00f3stoles y los hermanos que estaban en Judea, que tambi\u00e9n los Gentiles hab\u00edan recibido la palabra de Dios.\n11:2 Y como Pedro subi\u00f3 \u00e1 Jerusalem, contend\u00edan contra \u00e9l los que eran de la circuncisi\u00f3n,\n11:3 Diciendo: \u00bfPor qu\u00e9 has entrado \u00e1 hombres incircuncisos, y has comido con ellos?\n11:4 Entonces comenzando Pedro, les declar\u00f3 por orden lo pasado, diciendo:\n11:5 Estaba yo en la ciudad de Joppe orando, y vi en rapto de entendimiento una visi\u00f3n: un vaso, como un gran lienzo, que descend\u00eda, que por los cuatro cabos era abajado del cielo, y ven\u00eda hasta m\u00ed.\n11:6 En el cual como puse los ojos, consider\u00e9 y vi animales terrestres de cuatro pies, y fieras, y reptiles, y aves del cielo.\n11:7 Y o\u00ed una voz que me dec\u00eda: Lev\u00e1ntate, Pedro, mata y come.\n11:8 Y dije: Se\u00f1or, no; porque ninguna cosa com\u00fan \u00f3 inmunda entr\u00f3 jam\u00e1s en mi boca.\n11:9 Entonces la voz me respondi\u00f3 del cielo segunda vez: Lo que Dios limpi\u00f3, no lo llames t\u00fa com\u00fan.\n11:10 Y esto fu\u00e9 hecho por tres veces: y volvi\u00f3 todo \u00e1 ser tomado arriba en el cielo.\n11:11 Y he aqu\u00ed, luego sobrevinieron tres hombres \u00e1 la casa donde yo estaba, enviados \u00e1 m\u00ed de Cesarea.\n11:12 Y el Esp\u00edritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Y vinieron tambi\u00e9n conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un var\u00f3n,\n11:13 El cual nos cont\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda visto un \u00e1ngel en su casa, que se par\u00f3, y le dijo: Env\u00eda \u00e1 Joppe, y haz venir \u00e1 un Sim\u00f3n que tiene por sobrenombre Pedro;\n11:14 El cual te hablar\u00e1 palabras por las cuales ser\u00e1s salvo tu, y toda tu casa.\n11:15 Y como comenc\u00e9 \u00e1 hablar, cay\u00f3 el Esp\u00edritu Santo sobre ellos tambi\u00e9n, como sobre nosotros al principio.\n11:16 Entonces me acord\u00e9 del dicho del Se\u00f1or, como dijo: Juan ciertamente bautiz\u00f3 en agua; mas vosotros ser\u00e9is bautizados en Esp\u00edritu Santo.\n11:17 As\u00ed que, si Dios les di\u00f3 el mismo don tambi\u00e9n como \u00e1 nosotros que hemos cre\u00eddo en el Se\u00f1or Jesucristo, \u00bfqui\u00e9n era yo que pudiese estorbar \u00e1 Dios?\n11:18 Entonces, o\u00eddas estas cosas, callaron, y glorificaron \u00e1 Dios, diciendo: De manera que tambi\u00e9n \u00e1 los Gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida.\n11:19 Y los que hab\u00edan sido esparcidos por causa de la tribulaci\u00f3n que sobrevino en tiempo de Esteban, anduvieron hasta Fenicia, y Cipro, y Antioqu\u00eda, no hablando \u00e1 nadie la palabra, sino s\u00f3lo \u00e1 los Jud\u00edos.\n11:20 Y de ellos hab\u00eda unos varones Ciprios y Cirenences, los cuales como entraron en Antioqu\u00eda, hablaron \u00e1 los Griegos, anunciando el evangelio del Se\u00f1or Jes\u00fas.\n11:21 Y la mano del Se\u00f1or era con ellos: y creyendo, gran n\u00famero se convirti\u00f3 al Se\u00f1or.\n11:22 Y lleg\u00f3 la fama de estas cosas \u00e1 o\u00eddos de la iglesia que estaba en Jerusalem: y enviaron \u00e1 Bernab\u00e9 que fuese hasta Antioqu\u00eda.\n11:23 El cual, como lleg\u00f3, y vi\u00f3 la gracia de Dios, regocij\u00f3se; y exhort\u00f3 \u00e1 todos \u00e1 que permaneciesen en el prop\u00f3sito del coraz\u00f3n en el Se\u00f1or.\n11:24 Porque era var\u00f3n bueno, y lleno de Esp\u00edritu Santo y de fe: y mucha compa\u00f1\u00eda fu\u00e9 agregada al Se\u00f1or.\n11:25 Despu\u00e9s parti\u00f3 Bernab\u00e9 \u00e1 Tarso \u00e1 buscar \u00e1 Saulo; y hallado, le trajo \u00e1 Antioqu\u00eda.\n11:26 Y conversaron todo un a\u00f1o all\u00ed con la iglesia, y ense\u00f1aron \u00e1 mucha gente; y los disc\u00edpulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioqu\u00eda.\n11:27 Y en aquellos d\u00edas descendieron de Jerusalem profetas \u00e1 Antioqu\u00eda.\n11:28 Y levant\u00e1ndose uno de ellos, llamado Agabo, daba \u00e1 entender por Esp\u00edritu, que hab\u00eda de haber una grande hambre en toda la tierra habitada: la cual hubo en tiempo de Claudio.\n11:29 Entonces los disc\u00edpulos, cada uno conforme \u00e1 lo que ten\u00eda, determinaron enviar subsidio \u00e1 los hermanos que habitaban en Judea:\n11:30 Lo cual asimismo hicieron, envi\u00e1ndolo \u00e1 los ancianos por mano de Bernab\u00e9 y de Saulo.\n12:1 Y EN el mismo tiempo el rey Herodes ech\u00f3 mano \u00e1 maltratar algunos de la iglesia.\n12:2 Y mat\u00f3 \u00e1 cuchillo \u00e1 Jacobo, hermano de Juan.\n12:3 Y viendo que hab\u00eda agradado \u00e1 los Jud\u00edos, pas\u00f3 adelante para prender tambi\u00e9n \u00e1 Pedro. Eran entonces los d\u00edas de los \u00e1zimos.\n12:4 Y habi\u00e9ndole preso, p\u00fasole en la c\u00e1rcel, entreg\u00e1ndole \u00e1 cuatro cuaterniones de soldados que le guardasen; queriendo sacarle al pueblo despu\u00e9s de la Pascua.\n12:5 As\u00ed que, Pedro era guardado en la c\u00e1rcel; y la iglesia hac\u00eda sin cesar oraci\u00f3n \u00e1 Dios por \u00e9l.\n12:6 Y cuando Herodes le hab\u00eda de sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, preso con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta, que guardaban la c\u00e1rcel.\n12:7 Y he aqu\u00ed, el \u00e1ngel del Se\u00f1or sobrevino, y una luz resplandeci\u00f3 en la c\u00e1rcel; \u00e9 hiriendo \u00e1 Pedro en el lado, le despert\u00f3, diciendo: Lev\u00e1ntate prestamente. Y las cadenas se le cayeron de las manos.\n12:8 Y le dijo el \u00e1ngel: C\u00ed\u00f1ete, y \u00e1tate tus sandalias. Y lo hizo as\u00ed. Y le dijo: Rod\u00e9ate tu ropa, y s\u00edgueme.\n12:9 Y saliendo, le segu\u00eda; y no sab\u00eda que era verdad lo que hac\u00eda el \u00e1ngel, mas pensaba que ve\u00eda visi\u00f3n.\n12:10 Y como pasaron la primera y la segunda guardia, vinieron \u00e1 la puerta de hierro que va \u00e1 la ciudad, la cual se les abri\u00f3 de suyo: y salidos, pasaron una calle; y luego el \u00e1ngel se apart\u00f3 de \u00e9l.\n12:11 Entonces Pedro, volviendo en s\u00ed, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Se\u00f1or ha enviado su \u00e1ngel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo el pueblo de los Jud\u00edos que me esperaba.\n12:12 Y habiendo considerado esto, lleg\u00f3 \u00e1 casa de Mar\u00eda la madre de Juan, el que ten\u00eda por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban juntos orando.\n12:13 Y tocando Pedro \u00e1 la puerta del patio, sali\u00f3 una muchacha, para escuchar, llamada Rhode:\n12:14 La cual como conoci\u00f3 la voz de Pedro, de gozo no abri\u00f3 el postigo, sino corriendo adentro, di\u00f3 nueva de que Pedro estaba al postigo.\n12:15 Y ellos le dijeron: Est\u00e1s loca. Mas ella afirmaba que as\u00ed era. Entonces ellos dec\u00edan: Su \u00e1ngel es.\n12:16 Mas Pedro perseveraba en llamar: y cuando abrieron, vi\u00e9ronle, y se espantaron.\n12:17 Mas \u00e9l haci\u00e9ndoles con la mano se\u00f1al de que callasen, les cont\u00f3 c\u00f3mo el Se\u00f1or le hab\u00eda sacado de la c\u00e1rcel. Y dijo: Haced saber esto \u00e1 Jacobo y \u00e1 los hermanos. Y sali\u00f3, y parti\u00f3 \u00e1 otro lugar.\n12:18 Luego que fu\u00e9 de d\u00eda, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qu\u00e9 se hab\u00eda hecho de Pedro.\n12:19 Mas Herodes, como le busc\u00f3 y no le hall\u00f3, hecha inquisici\u00f3n de los guardas, los mand\u00f3 llevar. Despu\u00e9s descendiendo de Judea \u00e1 Cesarea, se qued\u00f3 all\u00ed.\n12:20 Y Herodes estaba enojado contra los de Tiro y los de Sid\u00f3n: mas ellos vinieron concordes \u00e1 \u00e9l, y sobornado Blasto, que era el camarero del rey, ped\u00edan paz; porque las tierras de ellos eran abastecidas por las del rey.\n12:21 Y un d\u00eda se\u00f1alado, Herodes vestido de ropa real, se sent\u00f3 en el tribunal, y areng\u00f3les.\n12:22 Y el pueblo aclamaba: Voz de Dios, y no de hombre.\n12:23 Y luego el \u00e1ngel del Se\u00f1or le hiri\u00f3, por cuanto no di\u00f3 la gloria \u00e1 Dios; y espir\u00f3 comido de gusanos.\n12:24 Mas la palabra del Se\u00f1or crec\u00eda y era multiplicada.\n12:25 Y Bernab\u00e9 y Saulo volvieron de Jerusalem cumplido su servicio, tomando tambi\u00e9n consigo \u00e1 Juan, el que ten\u00eda por sobrenombre Marcos.\n13:1 HABIA entonces en la iglesia que estaba en Antioqu\u00eda, profetas y doctores: Bernab\u00e9, y Sim\u00f3n el que se llamaba Niger, y Lucio Cireneo, y Manah\u00e9n, que hab\u00eda sido criado con Herodes el tetrarca, y Saulo.\n13:2 Ministrando pues \u00e9stos al Se\u00f1or, y ayunando, dijo el Esp\u00edritu Santo: Apartadme \u00e1 Bernab\u00e9 y \u00e1 Saulo para la obra para la cual los he llamado.\n13:3 Entonces habiendo ayunado y orado, y puesto las manos encima de ellos, despidi\u00e9ronlos.\n13:4 Y ellos, enviados as\u00ed por el Esp\u00edritu Santo, descendieron \u00e1 Seleucia: y de all\u00ed navegaron \u00e1 Cipro.\n13:5 Y llegados \u00e1 Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los Jud\u00edos: y ten\u00edan tambi\u00e9n \u00e1 Juan en el ministerio.\n13:6 Y habiendo atravesado toda la isla hasta Papho, hallaron un hombre mago, falso profeta, Jud\u00edo, llamado Bar jes\u00fas;\n13:7 El cual estaba con el proc\u00f3nsul Sergio Paulo, var\u00f3n prudente. Este, llamando \u00e1 Bernab\u00e9 y \u00e1 Saulo, deseaba o\u00edr la palabra de Dios.\n13:8 Mas les resist\u00eda Elimas el encantador (que as\u00ed se interpreta su nombre), procurando apartar de la fe al proc\u00f3nsul.\n13:9 Entonces Saulo, que tambi\u00e9n es Pablo, lleno del Esp\u00edritu Santo, poniendo en \u00e9l los ojos,\n13:10 Dijo: Oh, lleno de todo enga\u00f1o y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia, \u00bfno cesar\u00e1s de trastornar los caminos rectos del Se\u00f1or?\n13:11 Ahora pues, he aqu\u00ed la mano del Se\u00f1or es contra ti, y ser\u00e1s ciego, que no veas el sol por tiempo. Y luego cayeron en \u00e9l obscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba qui\u00e9n le condujese por la mano.\n13:12 Entonces el proc\u00f3nsul, viendo lo que hab\u00eda sido hecho, crey\u00f3, maravillado de la doctrina del Se\u00f1or.\n13:13 Y partidos de Papho, Pablo y sus compa\u00f1eros arribaron \u00e1 Perge de Pamphylia: entonces Juan, apart\u00e1ndose de ellos, se volvi\u00f3 \u00e1 Jerusalem.\n13:14 Y ellos pasando de Perge, llegaron \u00e1 Antioqu\u00eda de Pisidia, y entrando en la sinagoga un d\u00eda de s\u00e1bado, sent\u00e1ronse.\n13:15 Y despu\u00e9s de la lectura de la ley y de los profetas, los pr\u00edncipes de la sinagoga enviaron \u00e1 ellos, diciendo: Varones hermanos, si ten\u00e9is alguna palabra de exhortaci\u00f3n para el pueblo, hablad.\n13:16 Entonces Pablo, levant\u00e1ndose, hecha se\u00f1al de silencio con la mano, dice: Varones Israelitas, y los que tem\u00e9is \u00e1 Dios, oid:\n13:17 El Dios del pueblo de Israel escogi\u00f3 \u00e1 nuestros padres, y ensalz\u00f3 al pueblo, siendo ellos extranjeros en la tierra de Egipto, y con brazo levantado los sac\u00f3 de ella.\n13:18 Y por tiempo como de cuarenta a\u00f1os soport\u00f3 sus costumbres en el desierto;\n13:19 Y destruyendo siete naciones en la tierra de Cana\u00e1n, les reparti\u00f3 por suerte la tierra de ellas.\n13:20 Y despu\u00e9s, como por cuatrocientos y cincuenta a\u00f1os, di\u00f3 les jueces hasta el profeta Samuel.\n13:21 Y entonces demandaron rey; y les di\u00f3 Dios \u00e1 Sa\u00fal, hijo de Cis, var\u00f3n de la tribu de Benjam\u00edn, por cuarenta a\u00f1os.\n13:22 Y quitado aqu\u00e9l, levant\u00f3les por rey \u00e1 David, el que di\u00f3 tambi\u00e9n testimonio, diciendo: He hallado \u00e1 David, hijo de Jess\u00e9, var\u00f3n conforme \u00e1 mi coraz\u00f3n, el cual har\u00e1 todo lo que yo quiero.\n13:23 De la simiente de \u00e9ste, Dios, conforme \u00e1 la promesa, levant\u00f3 \u00e1 Jes\u00fas por Salvador \u00e1 Israel;\n13:24 Predicando Juan delante de la faz de su venida el bautismo de arrepentimiento \u00e1 todo el pueblo de Israel.\n13:25 Mas como Juan cumpliese su carrera, dijo: \u00bfQui\u00e9n pens\u00e1is que soy? No soy yo \u00e9l; mas he aqu\u00ed, viene tras m\u00ed uno, cuyo calzado de los pies no soy digno de desatar.\n13:26 Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros temen \u00e1 Dios, \u00e1 vosotros es enviada la palabra de esta salud.\n13:27 Porque los que habitaban en Jerusalem, y sus pr\u00edncipes, no conociendo \u00e1 \u00e9ste, y las voces de los profetas que se leen todos los s\u00e1bados, conden\u00e1ndo les, las cumplieron.\n13:28 Y sin hallar en \u00e9l causa de muerte, pidieron \u00e1 Pilato que le matasen.\n13:29 Y habiendo cumplido todas las cosas que de \u00e9l estaban escritas, quit\u00e1ndolo del madero, lo pusieron en el sepulcro.\n13:30 Mas Dios le levant\u00f3 de los muertos.\n13:31 Y \u00e9l fu\u00e9 visto por muchos d\u00edas de los que hab\u00edan subido juntamente con \u00e9l de Galilea \u00e1 Jerusalem, los cuales son sus testigos al pueblo.\n13:32 Y nosotros tambi\u00e9n os anunciamos el evangelio de aquella promesa que fu\u00e9 hecha \u00e1 los padres,\n13:33 La cual Dios ha cumplido \u00e1 los hijos de ellos, \u00e1 nosotros, resucitando \u00e1 Jes\u00fas: como tambi\u00e9n en el salmo segundo est\u00e1 escrito: Mi hijo eres t\u00fa, yo te he engendrado hoy.\n13:34 Y que le levant\u00f3 de los muertos para nunca m\u00e1s volver \u00e1 corrupci\u00f3n, as\u00ed lo dijo: Os dar\u00e9 las misericordias fieles de David.\n13:35 Por eso dice tambi\u00e9n en otro lugar: No permitir\u00e1s que tu Santo vea corrupci\u00f3n.\n13:36 Porque \u00e1 la verdad David, habiendo servido en su edad \u00e1 la voluntad de Dios, durmi\u00f3, y fu\u00e9 juntado con sus padres, y vi\u00f3 corrupci\u00f3n.\n13:37 Mas aquel que Dios levant\u00f3, no vi\u00f3 corrupci\u00f3n.\n13:38 S\u00e9aos pues notorio, varones hermanos, que por \u00e9ste os es anunciada remisi\u00f3n de pecados,\n13:39 Y de todo lo que por la ley de Mois\u00e9s no pudisteis ser justificados, en \u00e9ste es justificado todo aquel que creyere.\n13:40 Mirad, pues, que no venga sobre vosotros lo que est\u00e1 dicho en los profetas;\n13:41 Mirad, oh menospreciadores, y entonteceos, y desvaneceos; Porque yo obro una obra en vuestros d\u00edas, Obra que no creer\u00e9is, si alguien os la contare.\n13:42 Y saliendo ellos de la sinagoga de los Jud\u00edos, los Gentiles les rogaron que el s\u00e1bado siguiente les hablasen estas palabras.\n13:43 Y despedida la congregaci\u00f3n, muchos de los Jud\u00edos y de los religiosos pros\u00e9litos siguieron \u00e1 Pablo y \u00e1 Bernab\u00e9; los cuales habl\u00e1ndoles, les persuad\u00edan que permaneciesen en la gracia de Dios.\n13:44 Y el s\u00e1bado siguiente se junt\u00f3 casi toda la ciudad \u00e1 oir la palabra de Dios.\n13:45 Mas los Jud\u00edos, visto el gent\u00edo, llen\u00e1ronse de celo, y se opon\u00edan \u00e1 lo que Pablo dec\u00eda, contradiciendo y blasfemando.\n13:46 Entonces Pablo y Bernab\u00e9, usando de libertad, dijeron: A vosotros \u00e1 la verdad era menester que se os hablase la palabra de Dios; mas pues que la desech\u00e1is, y os juzg\u00e1is indignos de la vida eterna, he aqu\u00ed, nos volvemos \u00e1 los Gentiles.\n13:47 Porque as\u00ed nos ha mandado el Se\u00f1or, diciendo: Te he puesto para luz de los Gentiles, Para que seas salud hasta lo postrero de la tierra.\n13:48 Y los Gentiles oyendo esto, fueron gozosos, y glorificaban la palabra del Se\u00f1or: y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.\n13:49 Y la palabra del Se\u00f1or era sembrada por toda aquella provincia.\n13:50 Mas los Jud\u00edos concitaron mujeres p\u00edas y honestas, y \u00e1 los principales de la ciudad, y levantaron persecuci\u00f3n contra Pablo y Bernab\u00e9, y los echaron de sus t\u00e9rminos.\n13:51 Ellos entonces sacudiendo en ellos el polvo de sus pies, vinieron \u00e1 Iconio.\n13:52 Y los disc\u00edpulos estaban llenos de gozo, y del Esp\u00edritu Santo.\n14:1 Y ACONTECIO en Iconio, que entrados juntamente en la sinagoga de los Jud\u00edos, hablaron de tal manera, que crey\u00f3 una grande multitud de Jud\u00edos, y asimismo de Griegos.\n14:2 Mas los Jud\u00edos que fueron incr\u00e9dulos, incitaron y corrompieron los \u00e1nimos de los Gentiles contra los hermanos.\n14:3 Con todo eso se detuvieron all\u00ed mucho tiempo, confiados en el Se\u00f1or, el cual daba testimonio \u00e1 la palabra de su gracia, dando que se\u00f1ales y milagros fuesen hechos por las manos de ellos.\n14:4 Mas el vulgo de la ciudad estaba dividido; y unos eran con los Jud\u00edos, y otros con los ap\u00f3stoles.\n14:5 Y haciendo \u00edmpetu los Jud\u00edos y los Gentiles juntamente con sus pr\u00edncipes, para afrentarlos y apedrearlos,\n14:6 Habi\u00e9ndolo entendido, huyeron \u00e1 Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y por toda la tierra alrededor.\n14:7 Y all\u00ed predicaban el evangelio.\n14:8 Y un hombre de Listra, impotente de los pies, estaba sentado, cojo desde el vientre de su madre, que jam\u00e1s hab\u00eda andado.\n14:9 Este oy\u00f3 hablar \u00e1 Pablo; el cual, como puso los ojos en \u00e9l, y vi\u00f3 que ten\u00eda fe para ser sano,\n14:10 Dijo \u00e1 gran voz: Lev\u00e1ntate derecho sobre tus pies. Y salt\u00f3, y anduvo.\n14:11 Entonces las gentes, visto lo que Pablo hab\u00eda hecho, alzaron la voz, diciendo en lengua lica\u00f3nica: Dioses semejantes \u00e1 hombres han descendido \u00e1 nosotros.\n14:12 Y \u00e1 Bernab\u00e9 llamaban J\u00fapiter, y \u00e1 Pablo, Mercurio, porque era el que llevaba la palabra.\n14:13 Y el sacerdote de J\u00fapiter, que estaba delante de la ciudad de ellos, trayendo toros y guirnaldas delante de las puertas, quer\u00eda con el pueblo sacrificar.\n14:14 Y como lo oyeron los ap\u00f3stoles Bernab\u00e9 y Pablo, rotas sus ropas, se lanzaron al gent\u00edo, dando voces,\n14:15 Y diciendo: Varones, \u00bfpor qu\u00e9 hac\u00e9is esto? Nosotros tambi\u00e9n somos hombres semejantes \u00e1 vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirt\u00e1is al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, y la mar, y todo lo que est\u00e1 en ellos:\n14:16 El cual en las edades pasadas ha dejado \u00e1 todas las gentes andar en sus caminos;\n14:17 Si bien no se dej\u00f3 \u00e1 s\u00ed mismo sin testimonio, haciendo bien, d\u00e1ndonos lluvias del cielo y tiempos fruct\u00edferos, hinchiendo de mantenimiento y de alegr\u00eda nuestros corazones.\n14:18 Y diciendo estas cosas, apenas apaciguaron el pueblo, para que no les ofreciesen sacrificio.\n14:19 Entonces sobrevinieron unos Jud\u00edos de Antioqu\u00eda y de Iconio, que persuadieron \u00e1 la multitud, y habiendo apedreado \u00e1 Pablo, le sacaron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto.\n14:20 Mas rode\u00e1ndole los disc\u00edpulos, se levant\u00f3 y entr\u00f3 en la ciudad y un d\u00eda despu\u00e9s, parti\u00f3 con Bernab\u00e9 \u00e1 Derbe.\n14:21 Y como hubieron anunciado el evangelio \u00e1 aquella ciudad, y ense\u00f1ado \u00e1 muchos, volvieron \u00e1 Listra, y \u00e1 Iconio, y \u00e1 Antioqu\u00eda,\n14:22 Confirmando los \u00e1nimos de los disc\u00edpulos, exhort\u00e1ndoles \u00e1 que permaneciesen en la fe, y que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.\n14:23 Y habi\u00e9ndoles constitu\u00eddo ancianos en cada una de las iglesias, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Se\u00f1or en el cual hab\u00edan cre\u00eddo.\n14:24 Y pasando por Pisidia vinieron \u00e1 Pamphylia.\n14:25 Y habiendo predicado la palabra en Perge, descendieron \u00e1 Atalia;\n14:26 Y de all\u00ed navegaron \u00e1 Antioqu\u00eda, donde hab\u00edan sido encomendados \u00e1 la gracia de Dios para la obra que hab\u00edan acabado.\n14:27 Y habiendo llegado, y reunido la iglesia, relataron cu\u00e1n grandes cosas hab\u00eda Dios hecho con ellos, y c\u00f3mo hab\u00eda abierto \u00e1 los Gentiles la puerta de la fe.\n14:28 Y se quedaron all\u00ed mucho tiempo con los disc\u00edpulos.\n15:1 ENTONCES algunos que ven\u00edan de Judea ense\u00f1aban \u00e1 los hermanos: Que si no os circuncid\u00e1is conforme al rito de Mois\u00e9s, no pod\u00e9is ser salvos.\n15:2 As\u00ed que, suscitada una disensi\u00f3n y contienda no peque\u00f1a \u00e1 Pablo y \u00e1 Bernab\u00e9 contra ellos, determinaron que subiesen Pablo y Bernab\u00e9 \u00e1 Jerusalem, y algunos otros de ellos, \u00e1 los ap\u00f3stoles y \u00e1 los ancianos, sobre esta cuesti\u00f3n.\n15:3 Ellos, pues, habiendo sido acompa\u00f1ados de la iglesia, pasaron por la Fenicia y Samaria, contando la conversi\u00f3n de los Gentiles; y daban gran gozo \u00e1 todos los hermanos.\n15:4 Y llegados \u00e1 Jerusalem, fueron recibidos de la iglesia y de los ap\u00f3stoles y de los ancianos: y refirieron todas las cosas que Dios hab\u00eda hecho con ellos.\n15:5 Mas algunos de la secta de los Fariseos, que hab\u00edan cre\u00eddo, se levantaron, diciendo: Que es menester circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Mois\u00e9s.\n15:6 Y se juntaron los ap\u00f3stoles y los ancianos para conocer de este negocio.\n15:7 Y habiendo habido grande contienda, levant\u00e1ndose Pedro, les dijo: Varones hermanos, vosotros sab\u00e9is c\u00f3mo ya hace alg\u00fan tiempo que Dios escogi\u00f3 que los Gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio, y creyesen.\n15:8 Y Dios, que conoce los corazones, les di\u00f3 testimonio, d\u00e1ndoles el Esp\u00edritu Santo tambi\u00e9n como \u00e1 nosotros;\n15:9 Y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando con la fe sus corazones.\n15:10 Ahora pues, \u00bfpor qu\u00e9 tent\u00e1is \u00e1 Dios, poniendo sobre la cerviz de los disc\u00edpulos yugo, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?\n15:11 Antes por la gracia del Se\u00f1or Jes\u00fas creemos que seremos salvos, como tambi\u00e9n ellos.\n15:12 Entonces toda la multitud call\u00f3, y oyeron \u00e1 Bernab\u00e9 y \u00e1 Pablo, que contaban cu\u00e1n grandes maravillas y se\u00f1ales Dios hab\u00eda hecho por ellos entre los Gentiles.\n15:13 Y despu\u00e9s que hubieron callado, Jacobo respondi\u00f3, diciendo: Varones hermanos, oidme:\n15:14 Sim\u00f3n ha contado c\u00f3mo Dios primero visit\u00f3 \u00e1 los Gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre;\n15:15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como est\u00e1 escrito:\n15:16 Despu\u00e9s de esto volver\u00e9 Y restaurar\u00e9 la habitaci\u00f3n de David, que estaba ca\u00edda; Y reparar\u00e9 sus ruinas, Y la volver\u00e9 \u00e1 levantar;\n15:17 Para que el resto de los hombres busque al Se\u00f1or, Y todos los Gentiles, sobre los cuales es llamado mi nombre, Dice el Se\u00f1or, que hace todas estas cosas.\n15:18 Conocidas son \u00e1 Dios desde el siglo todas sus obras.\n15:19 Por lo cual yo juzgo, que los que de los Gentiles se convierten \u00e1 Dios, no han de ser inquietados;\n15:20 Sino escribirles que se aparten de las contaminaciones de los \u00eddolos, y de fornicaci\u00f3n, y de ahogado, y de sangre.\n15:21 Porque Mois\u00e9s desde los tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien le predique en las sinagogas, donde es le\u00eddo cada s\u00e1bado.\n15:22 Entonces pareci\u00f3 bien \u00e1 los ap\u00f3stoles y \u00e1 los ancianos, con toda la iglesia, elegir varones de ellos, y enviarlos \u00e1 Antioqu\u00eda con Pablo y Bernab\u00e9: \u00e1 Judas que ten\u00eda por sobrenombre Barsabas, y \u00e1 Silas, varones principales entre los hermanos;\n15:23 Y escribir por mano de ellos: Los ap\u00f3stoles y los ancianos y los hermanos, \u00e1 los hermanos de los Gentiles que est\u00e1n en Antioqu\u00eda, y en Siria, y en Cilicia, salud:\n15:24 Por cuanto hemos o\u00eddo que algunos que han salido de nosotros, os han inquietado con palabras, trastornando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley, \u00e1 los cuales no mandamos;\n15:25 Nos ha parecido, congregados en uno, elegir varones, y enviarlos \u00e1 vosotros con nuestros amados Bernab\u00e9 y Pablo,\n15:26 Hombres que han expuesto sus vidas por el nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.\n15:27 As\u00ed que, enviamos \u00e1 Judas y \u00e1 Silas, los cuales tambi\u00e9n por palabra os har\u00e1n saber lo mismo.\n15:28 Que ha parecido bien al Esp\u00edritu Santo, y \u00e1 nosotros, no imponeros ninguna carga m\u00e1s que estas cosas necesarias:\n15:29 Que os absteng\u00e1is de cosas sacrificadas \u00e1 \u00eddolos, y de sangre, y de ahogado, y de fornicaci\u00f3n; de las cuales cosas si os guardareis, bien har\u00e9is. Pasadlo bien.\n15:30 Ellos entonces enviados, descendieron \u00e1 Antioqu\u00eda; y juntando la multitud, dieron la carta.\n15:31 La cual, como leyeron, fueron gozosos de la consolaci\u00f3n.\n15:32 Judas tambi\u00e9n y Silas, como ellos tambi\u00e9n eran profetas, consolaron y confirmaron \u00e1 los hermanos con abundancia de palabra.\n15:33 Y pasando all\u00ed alg\u00fan tiempo, fueron enviados de los hermanos \u00e1 los ap\u00f3stoles en paz.\n15:34 Mas \u00e1 Silas pareci\u00f3 bien el quedarse all\u00ed.\n15:35 Y Pablo y Bernab\u00e9 se estaban en Antioqu\u00eda, ense\u00f1ando la palabra del Se\u00f1or y anunciando el evangelio con otros muchos.\n15:36 Y despu\u00e9s de algunos d\u00edas, Pablo dijo \u00e1 Bernab\u00e9: Volvamos \u00e1 visitar \u00e1 los hermanos por todas las ciudades en las cuales hemos anunciado la palabra del Se\u00f1or, c\u00f3mo est\u00e1n.\n15:37 Y Bernab\u00e9 quer\u00eda que tomasen consigo \u00e1 Juan, el que ten\u00eda por sobrenombre Marcos;\n15:38 Mas \u00e1 Pablo no le parec\u00eda bien llevar consigo al que se hab\u00eda apartado de ellos desde Pamphylia, y no hab\u00eda ido con ellos \u00e1 la obra.\n15:39 Y hubo tal contenci\u00f3n entre ellos, que se apartaron el uno del otro; y Bernab\u00e9 tomando \u00e1 Marcos, naveg\u00f3 \u00e1 Cipro.\n15:40 Y Pablo escogiendo \u00e1 Silas, parti\u00f3 encomendado de los hermanos \u00e1 la gracia del Se\u00f1or.\n15:41 Y anduvo la Siria y la Cilicia, confirmando \u00e1 las iglesias.\n16:1 DESPU\u00c9S lleg\u00f3 \u00e1 Derbe, y \u00e1 Listra: y he aqu\u00ed, estaba all\u00ed un disc\u00edpulo llamado Timoteo, hijo de una mujer Jud\u00eda fiel, mas de padre Griego.\n16:2 De \u00e9ste daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.\n16:3 Este quiso Pablo que fuese con \u00e9l; y tom\u00e1ndole, le circuncid\u00f3 por causa de los Jud\u00edos que estaban en aquellos lugares; porque todos sab\u00edan que su padre era Griego.\n16:4 Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos que hab\u00edan sido determinados por los ap\u00f3stoles y los ancianos que estaban en Jerusalem.\n16:5 As\u00ed que, las iglesias eran confirmadas en fe, y eran aumentadas en n\u00famero cada d\u00eda.\n16:6 Y pasando \u00e1 Phrygia y la provincia de Galacia, les fu\u00e9 prohibido por el Esp\u00edritu Santo hablar la palabra en Asia.\n16:7 Y como vinieron \u00e1 Misia, tentaron de ir \u00e1 Bithynia; mas el Esp\u00edritu no les dej\u00f3.\n16:8 Y pasando \u00e1 Misia, descendieron \u00e1 Troas.\n16:9 Y fu\u00e9 mostrada \u00e1 Pablo de noche una visi\u00f3n: Un var\u00f3n Macedonio se puso delante, rog\u00e1ndole, y diciendo: Pasa \u00e1 Macedonia, y ay\u00fadanos.\n16:10 Y como vi\u00f3 la visi\u00f3n, luego procuramos partir \u00e1 Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunci\u00e1semos el evangelio.\n16:11 Partidos pues de Troas, vinimos camino derecho \u00e1 Samotracia, y el d\u00eda siguiente \u00e1 Ne\u00e1polis;\n16:12 Y de all\u00ed \u00e1 Filipos, que es la primera ciudad de la parte de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos d\u00edas.\n16:13 Y un d\u00eda de s\u00e1bado salimos de la puerta junto al r\u00edo, donde sol\u00eda ser la oraci\u00f3n; y sent\u00e1ndonos, hablamos \u00e1 las mujeres que se hab\u00edan juntado.\n16:14 Entonces una mujer llamada Lidia, que vend\u00eda p\u00farpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el coraz\u00f3n de la cual abri\u00f3 el Se\u00f1or para que estuviese atenta \u00e1 lo que Pablo dec\u00eda.\n16:15 Y cuando fu\u00e9 bautizada, y su familia, nos rog\u00f3, diciendo: Si hab\u00e9is juzgado que yo sea fiel al Se\u00f1or, entrad en mi casa, y posad: y constri\u00f1\u00f3nos.\n16:16 Y aconteci\u00f3, que yendo nosotros \u00e1 la oraci\u00f3n, una muchacha que ten\u00eda esp\u00edritu pit\u00f3nico, nos sali\u00f3 al encuentro, la cual daba grande ganancia \u00e1 sus amos adivinando.\n16:17 Esta, siguiendo \u00e1 Pablo y \u00e1 nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de salud.\n16:18 Y esto hac\u00eda por muchos d\u00edas; mas desagradando \u00e1 Pablo, se volvi\u00f3 y dijo al esp\u00edritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y sali\u00f3 en la misma hora.\n16:19 Y viendo sus amos que hab\u00eda salido la esperanza de su ganancia, prendieron \u00e1 Pablo y \u00e1 Silas, y los trajeron al foro, al magistrado;\n16:20 Y present\u00e1ndolos \u00e1 los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo Jud\u00edos, alborotan nuestra ciudad,\n16:21 Y predican ritos, los cuales no nos es l\u00edcito recibir ni hacer, pues somos Romanos.\n16:22 Y agolp\u00f3se el pueblo contra ellos: y los magistrados rompi\u00e9ndoles sus ropas, les mandaron azotar con varas.\n16:23 Y despu\u00e9s que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la c\u00e1rcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia:\n16:24 El cual, recibido este mandamiento, los meti\u00f3 en la c\u00e1rcel de m\u00e1s adentro; y les apret\u00f3 los pies en el cepo.\n16:25 Mas \u00e1 media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos \u00e1 Dios: y los que estaban presos los o\u00edan.\n16:26 Entonces fu\u00e9 hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la c\u00e1rcel se mov\u00edan; y luego todas las puertas se abrieron, y las prisiones de todos soltaron.\n16:27 Y despertado el carcelero, como vi\u00f3 abiertas las puertas de la c\u00e1rcel, sacando la espada se quer\u00eda matar, pensando que los presos se hab\u00edan hu\u00eddo.\n16:28 Mas Pablo clam\u00f3 \u00e1 gran voz, diciendo: No te hagas ning\u00fan mal; que todos estamos aqu\u00ed.\n16:29 El entonces pidiendo luz, entr\u00f3 dentro, y temblando, derrib\u00f3se \u00e1 los pies de Pablo y de Silas;\n16:30 Y sac\u00e1ndolos fuera, le dice: Se\u00f1ores, \u00bfqu\u00e9 es menester que yo haga para ser salvo?\n16:31 Y ellos dijeron: Cree en el Se\u00f1or Jesucristo, y ser\u00e1s salvo t\u00fa, y tu casa.\n16:32 Y le hablaron la palabra del Se\u00f1or, y \u00e1 todos los que estan en su casa.\n16:33 Y tom\u00e1ndolos en aquella misma hora de la noche, les lav\u00f3 los azotes; y se bautiz\u00f3 luego \u00e9l, y todos los suyos.\n16:34 Y llev\u00e1ndolos \u00e1 su casa, les puso la mesa: y se goz\u00f3 de que con toda su casa hab\u00eda cre\u00eddo \u00e1 Dios.\n16:35 Y como fu\u00e9, d\u00eda, los magistrados enviaron los alguaciles, diciendo: Deja ir \u00e1 aquellos hombres.\n16:36 Y el carcelero hizo saber estas palabras \u00e1 Pablo: Los magistrados han enviado \u00e1 decir que se\u00e1s sueltos: as\u00ed que ahora salid, \u00e9 id en paz.\n16:37 Entonces Pablo les dijo: Azotados p\u00fablicamente sin ser condenados, siendo hombres Romanos, nos echaron en la c\u00e1rcel; y \u00bfahora nos echan encubiertamente? No, de cierto, sino vengan ellos y s\u00e1quennos.\n16:38 Y los alguaciles volvieron \u00e1 decir \u00e1 los magistrados estas palabras: y tuvieron miedo, o\u00eddo que eran Romanos.\n16:39 Y viniendo, les rogaron; y sac\u00e1ndolos, les pidieron que se saliesen de la ciudad.\n16:40 Entonces salidos de la c\u00e1rcel, entraron en casa de Lidia; y habiendo visto \u00e1 los hermanos, los consolaron, y se salieron.\n17:1 Y PASANDO por Amph\u00edpolis y Apolonia, llegaron \u00e1 Tesal\u00f3nica, donde estaba la sinagoga de los Jud\u00edos.\n17:2 Y Pablo, como acostumbraba, entr\u00f3 \u00e1 ellos, y por tres s\u00e1bados disput\u00f3 con ellos de las Escrituras,\n17:3 Declarando y proponiendo, que conven\u00eda que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jes\u00fas, el cual yo os anuncio, dec\u00eda \u00e9l, \u00e9ste era el Cristo.\n17:4 Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los Griegos religiosos grande multitud, y mujeres nobles no pocas.\n17:5 Entonces los Jud\u00edos que eran incr\u00e9dulos, teniendo celos, tomaron consigo \u00e1 algunos ociosos, malos hombres, y juntando compa\u00f1\u00eda, alborotaron la ciudad; y acometiendo \u00e1 la casa de Jas\u00f3n, procuraban sacarlos al pueblo.\n17:6 Mas no hall\u00e1ndolos, trajeron \u00e1 Jas\u00f3n y \u00e1 algunos hermanos \u00e1 los gobernadores de la ciudad, dando voces: Estos que alborotan el mundo, tambi\u00e9n han venido ac\u00e1;\n17:7 A los cuales Jas\u00f3n ha recibido; y todos estos hacen contra los decretos de C\u00e9sar, diciendo que hay otro rey, Jes\u00fas.\n17:8 Y alborotaron al pueblo y \u00e1 los gobernadores de la ciudad, oyendo estas cosas.\n17:9 Mas recibida satisfacci\u00f3n de Jas\u00f3n y de los dem\u00e1s, los soltaron.\n17:10 Entonces los hermanos, luego de noche, enviaron \u00e1 Pablo y \u00e1 Silas \u00e1 Berea; los cuales habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los Jud\u00edos.\n17:11 Y fueron est\u00f3s m\u00e1s nobles que los que estaban en Tesal\u00f3nica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudri\u00f1ando cada d\u00eda las Escrituras, si estas cosas eran as\u00ed.\n17:12 As\u00ed que creyeron muchos de ellos; y mujeres Griegas de distinci\u00f3n, y no pocos hombres.\n17:13 Mas como entendieron los Jud\u00edos de Tesal\u00f3nica que tambi\u00e9n en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron, y tambi\u00e9n all\u00ed tumultuaron al pueblo.\n17:14 Empero luego los hermanos enviaron \u00e1 Pablo que fuese como \u00e1 la mar; y Silas y Timoteo se quedaron all\u00ed.\n17:15 Y los que hab\u00edan tomado \u00e1 cargo \u00e1 Pablo, le llevaron hasta Atenas; y tomando encargo para Silas y Timoteo, que viniesen \u00e1 \u00e9l lo m\u00e1s presto que pudiesen, partieron.\n17:16 Y esper\u00e1ndolos Pablo en Atenas, su esp\u00edritu se deshac\u00eda en \u00e9l viendo la ciudad dada \u00e1 idolatr\u00eda.\n17:17 As\u00ed que, disputaba en la sinagoga con los Jud\u00edos y religiosos; y en la plaza cada d\u00eda con los que le ocurr\u00edan.\n17:18 Y algunos fil\u00f3sofos de los Epic\u00fareos y de los Est\u00f3icos, disputaban con \u00e9l; y unos dec\u00edan: \u00bfQu\u00e9 quiere decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses: porque les predicaba \u00e1 Jes\u00fas y la resurrecci\u00f3n.\n17:19 Y tom\u00e1ndole, le trajeron al Are\u00f3pago, diciendo: \u00bfPodremos saber qu\u00e9 sea esta nueva doctrina que dices?\n17:20 Porque pones en nuestros o\u00eddos unas nuevas cosas: queremos pues saber qu\u00e9 quiere ser esto.\n17:21 (Entonces todos los Atenienses y los hu\u00e9spedes extranjeros, en ningun otra cosa entend\u00edan, sino \u00f3 en decir \u00f3 en oir alguna cosa nueva.)\n17:22 Estando pues Pablo en medio del Are\u00f3pago, dijo: Varones Atenienses, en todo os veo como m\u00e1s superticiosos;\n17:23 Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hall\u00e9 tambi\u00e9n un altar en el cual estaba esta inscripci\u00f3n: AL DIOS NO CONOCIDO. Aqu\u00e9l pues, que vosotros honr\u00e1is sin conocerle, \u00e1 \u00e9ste os anuncio yo.\n17:24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en \u00e9l hay, \u00e9ste, como sea Se\u00f1or del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos de manos,\n17:25 Ni es honrado con manos de hombres, necesitado de algo; pues \u00e9l da \u00e1 todos vida, y respiraci\u00f3n, y todas las cosas;\n17:26 Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habitasen sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los t\u00e9rminos de los habitaci\u00f3n de ellos;\n17:27 Para que buscasen \u00e1 Dios, si en alguna manera, palpando, le hallen; aunque cierto no est\u00e1 lejos de cada uno de nosotros:\n17:28 Porque en \u00e9l vivimos, y nos movemos, y somos; como tambi\u00e9n algunos de vuestros poetas dijeron: Porque linaje de \u00e9ste somos tambi\u00e9n.\n17:29 Siendo pues linaje de Dios, no hemos de estimar la Divinidad ser semejante \u00e1 oro, \u00f3 \u00e1 plata, \u00f3 \u00e1 piedra, escultura de artificio \u00f3 de imaginaci\u00f3n de hombres.\n17:30 Empero Dios, habiendo disimulado los tiempos de esta ignorancia, ahora denuncia \u00e1 todos los hombres en todos los lugares que se arrepientan:\n17:31 Por cuanto ha establecido un d\u00eda, en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel var\u00f3n al cual determin\u00f3; dando fe \u00e1 todos con haberle levantado de los muertos.\n17:32 Y as\u00ed como oyeron de la resurrecci\u00f3n de los muertos, unos se burlaban, y otros dec\u00edan: Te oiremos acerca de esto otra vez.\n17:33 Y as\u00ed Pablo se sali\u00f3 de en medio de ellos.\n17:34 Mas algunos creyeron, junt\u00e1ndose con \u00e9l; entre los cuales tambi\u00e9n fu\u00e9 Dionisio el del Are\u00f3pago, y una mujer llamada D\u00e1maris, y otros con ellos.\n18:1 PASADAS estas cosas, Pablo parti\u00f3 de Atenas, y vino \u00e1 Corinto.\n18:2 Y hallando \u00e1 un Jud\u00edo llamado Aquila, natural del Ponto, que hac\u00eda poco que hab\u00eda venido de Italia, y \u00e1 Priscila su mujer, (porque Claudio hab\u00eda mandado que todos los Jud\u00edos saliesen de Roma) se vino \u00e1 ellos;\n18:3 Y porque era de su oficio, pos\u00f3 con ellos, y trabajaba; porque el oficio de ellos era hacer tiendas.\n18:4 Y disputaba en la sinagoga todos los s\u00e1bados, y persuad\u00eda \u00e1 Jud\u00edos y \u00e1 Griegos.\n18:5 Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba constre\u00f1ido por la palabra, testificando \u00e1 los Jud\u00edos que Jes\u00fas era el Cristo.\n18:6 Mas contradiciendo y blasfemando ellos, les dijo: sacudiendo sus vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra cabeza; yo, limpio; desde ahora me ir\u00e9 \u00e1 los Gentiles.\n18:7 Y partiendo de all\u00ed, entr\u00f3 en casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la casa del cual estaba junto \u00e1 la sinagoga.\n18:8 Y Crispo, \u00e9l prep\u00f3sito de la sinagoga, crey\u00f3 al Se\u00f1or con toda su casa: y muchos de los Corintios oyendo cre\u00edan, y eran bautizados.\n18:9 Entonces \u00e9l Se\u00f1or dijo de noche en visi\u00f3n \u00e1 Pablo: No temas, sino habla, y no calles:\n18:10 Porque yo estoy contigo, y ninguno te podr\u00e1 hacer mal; porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.\n18:11 Y se detuvo all\u00ed un a\u00f1o y seis meses, ense\u00f1\u00e1ndoles la palabra de Dios.\n18:12 Y siendo Gali\u00f3n proc\u00f3nsul de Acaya, los Jud\u00edos se levantaron de com\u00fan acuerdo contra Pablo, y le llevaron al tribunal,\n18:13 Diciendo: Que \u00e9ste persuade \u00e1 los hombres \u00e1 honrar \u00e1 Dios contra la ley.\n18:14 Y comenzando Pablo \u00e1 abrir la boca, Gali\u00f3n dijo \u00e1 los Jud\u00edos: Si fuera alg\u00fan agravio \u00f3 alg\u00fan crimen enorme, oh Jud\u00edos, conforme \u00e1 derecho yo os tolerara:\n18:15 Mas si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, vedlo vosotros; porque yo no quiero ser juez de estas cosas.\n18:16 Y los ech\u00f3 del tribunal.\n18:17 Entonces todos los Griegos tomando \u00e1 S\u00f3stenes, prep\u00f3sito de la sinagoga, le her\u00edan delante del tribunal: y \u00e1 Gali\u00f3n nada se le daba de ello.\n18:18 Mas Pablo habi\u00e9ndose detenido a\u00fan all\u00ed muchos d\u00edas, despu\u00e9s se despidi\u00f3 de los hermanos, y naveg\u00f3 \u00e1 Siria, y con \u00e9l Priscila y Aquila, habi\u00e9ndose trasquilado la cabeza en Cencreas, porque ten\u00eda voto.\n18:19 Y lleg\u00f3 \u00e1 Efeso, y los dej\u00f3 all\u00ed: y \u00e9l entrando en la sinagoga, disput\u00f3 con los Jud\u00edos,\n18:20 Los cuales le rogaban que se quedase con ellos por m\u00e1s tiempo; mas no accedi\u00f3.\n18:21 Sino que se despidi\u00f3 de ellos, diciendo: Es menester que en todo caso tenga la fiesta que viene, en Jerusalem; mas otra vez volver\u00e9 \u00e1 vosotros, queriendo Dios. Y parti\u00f3 de Efeso.\n18:22 Y habiendo arribado \u00e1 Cesarea subi\u00f3 \u00e1 Jerusalem; y despu\u00e9s de saludar \u00e1 la iglesia, descendi\u00f3 \u00e1 Antioqu\u00eda.\n18:23 Y habiendo estado all\u00ed alg\u00fan tiempo, parti\u00f3, andando por orden la provincia de Galacia, y la Phrygia, confirmando \u00e1 todos los disc\u00edpulos.\n18:24 Lleg\u00f3 entonces \u00e1 Efeso un Jud\u00edo, llamado Apolos, natural de Alejandr\u00eda, var\u00f3n elocuente, poderoso en las Escrituras.\n18:25 Este era instru\u00eddo en el camino del Se\u00f1or; y ferviente de esp\u00edritu, hablaba y ense\u00f1aba diligentemente las cosas que son del Se\u00f1or, ense\u00f1ando solamente en el bautismo de Juan.\n18:26 Y comenz\u00f3 \u00e1 hablar confiadamente en la sinagoga: al cual como oyeron Priscila y Aquila, le tomaron, y le declararon m\u00e1s particularmente el camino de Dios.\n18:27 Y queriendo \u00e9l pasar \u00e1 Acaya, los hermanos exhortados, escribieron \u00e1 los disc\u00edpulos que le recibiesen; y venido \u00e9l, aprovech\u00f3 mucho por la gracia \u00e1 los que hab\u00edan cre\u00eddo:\n18:28 Porque con gran vehemencia convenc\u00eda p\u00fablicamente \u00e1 los Jud\u00edos, mostrando por las Escrituras que Jes\u00fas era el Cristo.\n19:1 Y ACONTECIO que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, andadas las regiones superiores, vino \u00e1 Efeso, y hallando ciertos disc\u00edpulos,\n19:2 D\u00edjoles: \u00bfHab\u00e9is recibido el Esp\u00edritu Santo despu\u00e9s que cre\u00edsteis? Y ellos le dijeron: Antes ni aun hemos o\u00eddo si hay Esp\u00edritu Santo.\n19:3 Entonces dijo: \u00bfEn qu\u00e9 pues sois bautizados? Y ellos dijeron: En el bautismo de Juan.\n19:4 Y dijo Pablo: Juan bautiz\u00f3 con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en el que hab\u00eda de venir despu\u00e9s de \u00e9l, es \u00e1 saber, en Jes\u00fas el Cristo.\n19:5 O\u00eddo que hubieron esto, fueron bautizados en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas.\n19:6 Y habi\u00e9ndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Esp\u00edritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.\n19:7 Y eran en todos como unos doce hombres.\n19:8 Y entrando \u00e9l dentro de la sinagoga, hablaba libremente por espacio de tres meses, disputando y persuadiendo del reino de Dios.\n19:9 Mas endureci\u00e9ndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, apart\u00e1ndose Pablo de ellos separ\u00f3 \u00e1 los disc\u00edpulos, disputando cada d\u00eda en la escuela de un cierto Tyranno.\n19:10 Y esto fu\u00e9 por espacio de dos a\u00f1os; de manera que todos los que habitaban en Asia, Jud\u00edos y Griegos, oyeron la palabra del Se\u00f1or Jes\u00fas.\n19:11 Y hac\u00eda Dios singulares maravillas por manos de Pablo:\n19:12 De tal manera que aun se llevaban sobre los enfermos los sudarios y los pa\u00f1uelos de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los malos esp\u00edritus sal\u00edan de ellos.\n19:13 Y algunos de los Jud\u00edos, exorcistas vagabundos, tentaron \u00e1 invocar el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas sobre los que ten\u00edan esp\u00edritus malos, diciendo: Os conjuro por Jes\u00fas, el que Pablo predica.\n19:14 Y hab\u00eda siete hijos de un tal Sceva, Jud\u00edo, pr\u00edncipe de los sacerdotes, que hac\u00edan esto.\n19:15 Y respondiendo el esp\u00edritu malo, dijo: A Jes\u00fas conozco y s\u00e9 qui\u00e9n es Pablo: mas vosotros \u00bfqui\u00e9nes sois?\n19:16 Y el hombre en quien estaba el esp\u00edritu malo, saltando en ellos, y ense\u00f1ore\u00e1ndose de ellos, pudo m\u00e1s que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.\n19:17 Y esto fu\u00e9 notorio \u00e1 todos, as\u00ed Jud\u00edos como Griegos, los que habitaban en Efeso: y cay\u00f3 temor sobre todos ellos, y era ensalzado el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas.\n19:18 Y muchos de los que hab\u00edan cre\u00eddo, ven\u00edan, confesando y dando cuenta de sus hechos.\n19:19 Asimismo muchos de los que hab\u00edan practicado vanas artes, trajeron los libros, y los quemaron delante de todos; y echada la cuenta del precio de ellos, hallaron ser cincuenta mil denarios.\n19:20 As\u00ed crec\u00eda poderosamente la palabra del Se\u00f1or, y prevalec\u00eda.\n19:21 Y acabadas estas cosas, se propuso Pablo en esp\u00edritu partir \u00e1 Jerusalem, despu\u00e9s de andada Macedonia y Acaya, diciendo: Despu\u00e9s que hubiere estado all\u00e1 me ser\u00e1 menester ver tambi\u00e9n \u00e1 Roma.\n19:22 Y enviando \u00e1 Macedonia \u00e1 dos de los que le ayudaban, Timoteo y Erasto, \u00e9l se estuvo por alg\u00fan tiempo en Asia.\n19:23 Entonces hubo un alboroto no peque\u00f1o acerca del Camino.\n19:24 Porque un platero llamado Demetrio, el cual hac\u00eda de plata templecillos de Diana, daba \u00e1 los art\u00edfices no poca ganancia;\n19:25 A los cuales, reunidos con los oficiales de semejante oficio, dijo: Varones, sab\u00e9is que de este oficio tenemos ganancia;\n19:26 Y veis y o\u00eds que este Pablo, no solamente en Efeso, sino \u00e1 muchas gentes de casi toda el Asia, ha apartado con persuasi\u00f3n, diciendo, que no son dioses los que se hacen con las manos.\n19:27 Y no solamente hay peligro de que este negocio se nos vuelva en reproche, sino tambi\u00e9n que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience \u00e1 ser destru\u00edda su majestad, la cual honra toda el Asia y el mundo.\n19:28 O\u00eddas estas cosas, llen\u00e1ronse de ira, y dieron alarido diciendo: Grande es Diana de los Efesios!\n19:29 Y la ciudad se llen\u00f3 de confusi\u00f3n; y un\u00e1nimes se arrojaron al teatro, arrebatando \u00e1 Gayo y \u00e1 Aristarco, Macedonios, compa\u00f1eros de Pablo.\n19:30 Y queriendo Pablo salir al pueblo, los disc\u00edpulos no le dejaron.\n19:31 Tambi\u00e9n algunos de los principales de Asia, que eran sus amigos, enviaron \u00e1 \u00e9l rogando que no se presentase en el teatro.\n19:32 Y otros gritaban otra cosa; porque la concurrencia estaba confusa, y los m\u00e1s no sab\u00edan por qu\u00e9 se hab\u00edan juntado.\n19:33 Y sacaron de entre la multitud \u00e1 Alejandro, empuj\u00e1ndole los Jud\u00edos. Entonces Alejandro, pedido silencio con la mano, quer\u00eda dar raz\u00f3n al pueblo.\n19:34 Mas como conocieron que era Jud\u00edo, fu\u00e9 hecha un voz de todos, que gritaron casi por dos horas: Grande es Diana de los Efesios!\n19:35 Entonces el escribano, apaciguado que hubo la gente, dijo: Varones Efesios \u00bfy qui\u00e9n hay de los hombres que no sepa que la ciudad de los Efesios es honradora de la gran diosa Diana, y de la imagen venida de J\u00fapiter?\n19:36 As\u00ed que, pues esto no puede ser contradicho, conviene que os apacig\u00fc\u00e9is, y que nada hag\u00e1is temerariamente;\n19:37 Pues hab\u00e9is tra\u00eddo \u00e1 estos hombres, sin ser sacr\u00edlegos ni blasfemadores de vuestra diosa.\n19:38 Que si Demetrio y los oficiales que est\u00e1n con \u00e9l tienen negocio con alguno, audiencias se hacen, y proc\u00f3nsules hay; ac\u00fasense los unos \u00e1 los otros.\n19:39 Y si demand\u00e1is alguna otra cosa, en leg\u00edtima asamblea se pueda decidir.\n19:40 Porque peligro hay de que seamos arg\u00fcidos de sedici\u00f3n por hoy, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar raz\u00f3n de este concurso.\n19:41 (G19-40) Y habiendo dicho esto, despidi\u00f3 la concurrencia.\n20:1 Y DESPU\u00c9S que ces\u00f3 el alboroto, llamando Pablo \u00e1 los disc\u00edpulos habi\u00e9ndoles exhortado y abrazado, se despidi\u00f3, y parti\u00f3 para ir \u00e1 Macedonia.\n20:2 Y andado que hubo aquellas partes, y exhort\u00e1doles con abundancia de palabra, vino \u00e1 Grecia.\n20:3 Y despu\u00e9s de haber estado all\u00ed tres meses, y habiendo de navegar \u00e1 Siria, le fueron puestas asechanzas por los Jud\u00edos; y as\u00ed tom\u00f3 consejo de volverse por Macedonia.\n20:4 Y le acompa\u00f1aron hasta Asia Sopater Bereense, y los Tesalonicenses, Aristarco y Segundo; y Gayo de Derbe, y Timoteo; y de Asia, Tych\u00eeco y Tr\u00f3fimo.\n20:5 Estos yendo delante, nos esperaron en Troas.\n20:6 Y nosotros, pasados los d\u00edas de los panes sin levadura, navegamos de Filipos y vinimos \u00e1 ellos \u00e1 Troas en cinco d\u00edas, donde estuvimos siete d\u00edas.\n20:7 Y el d\u00eda primero de la semana, juntos los disc\u00edpulos \u00e1 partir el pan, Pablo les ense\u00f1aba, habiendo de partir al d\u00eda siguiente: y alarg\u00f3 el discurso hasta la media noche.\n20:8 Y hab\u00eda muchas l\u00e1mparas en el aposento alto donde estaban juntos.\n20:9 Y un mancebo llamado Eutich\u00f4 que estaba sentado en la ventana, tomado de un sue\u00f1o profundo, como Pablo disputaba largamente, postrado del sue\u00f1o cay\u00f3 del tercer piso abajo, y fu\u00e9 alzado muerto.\n20:10 Entonces descendi\u00f3 Pablo, y derrib\u00f3se sobre \u00e9l, y abraz\u00e1ndole, dijo: No os alborot\u00e9is, que su alma est\u00e1 en \u00e9l.\n20:11 Despu\u00e9s subiendo, y partiendo el pan, y gustando, habl\u00f3 largamente hasta el alba, y as\u00ed parti\u00f3.\n20:12 Y llevaron al mozo vivo, y fueron consolados no poco.\n20:13 Y nosotros subiendo en el nav\u00edo, navegamos \u00e1 Ass\u00f3n, para recibir de all\u00ed \u00e1 Pablo; pues as\u00ed hab\u00eda determinado que deb\u00eda \u00e9l ir por tierra.\n20:14 Y como se junt\u00f3 con nosotros en Ass\u00f3n, tom\u00e1ndole vinimos \u00e1 Mitilene.\n20:15 Y navegamos de all\u00ed, al d\u00eda siguiente llegamos delante de Ch\u00eeo, y al otro d\u00eda tomamos puerto en Samo: y habiendo reposado en Trogilio, al d\u00eda siguiente llegamos \u00e1 Mileto.\n20:16 Porque Pablo se hab\u00eda propuesto pasar adelante de Efeso, por no deternerse en Asia: porque se apresuraba por hacer el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, si le fuese posible, en Jerusalem.\n20:17 Y enviando desde Mileto \u00e1 Efeso, hizo llamar \u00e1 los ancianos de la iglesia.\n20:18 Y cuando vinieron \u00e1 \u00e9l, les dijo: Vosotros sab\u00e9is c\u00f3mo, desde el primer d\u00eda que entr\u00e9 en Asia, he estado con vosotros por todo el tiempo,\n20:19 Sirviendo al Se\u00f1or con toda humildad, y con muchas l\u00e1grimas, y tentaciones que me han venido por las asechanzas de los Jud\u00edos:\n20:20 C\u00f3mo nada que fuese \u00fatil he rehu\u00eddo de anunciaros y ense\u00f1aros, p\u00fablicamente y por las casas,\n20:21 Testificando \u00e1 los Jud\u00edos y \u00e1 los Gentiles arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Se\u00f1or Jesucristo.\n20:22 Y ahora, he aqu\u00ed, ligado yo en esp\u00edritu, voy \u00e1 Jerusalem, sin saber lo que all\u00e1 me ha de acontecer:\n20:23 Mas que el Esp\u00edritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que prisiones y tribulaciones me esperan.\n20:24 Mas de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para m\u00ed mismo; solamente que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recib\u00ed del Se\u00f1or Jes\u00fas, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.\n20:25 Y ahora, he aqu\u00ed, yo s\u00e9 que ninguno de todos vosotros, por quien he pasado predicando el reino de Dios, ver\u00e1 m\u00e1s mi rostro.\n20:26 Por tanto, yo os protesto el d\u00eda de hoy, que yo soy limpio de la sangre de todos:\n20:27 Porque no he rehu\u00eddo de anunciaros todo el consejo de Dios.\n20:28 Por tanto mirad por vosotros y por todo el reba\u00f1o en que el Esp\u00edritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Se\u00f1or, la cual gan\u00f3 por su sangre.\n20:29 Porque yo s\u00e9 que despu\u00e9s de mi partida entrar\u00e1n en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonar\u00e1n al ganado;\n20:30 Y de vosotros mismos se levantar\u00e1n hombres que hablen cosas perversas, para llevar disc\u00edpulos tras s\u00ed.\n20:31 Por tanto, velad, acord\u00e1ndoos que por tres a\u00f1os de noche y de d\u00eda, no he cesado de amonestar con l\u00e1grimas \u00e1 cada uno.\n20:32 Y ahora, hermanos, os encomiendo \u00e1 Dios, y \u00e1 la palabra de su gracia: el cual es poderoso para sobreedificar, y daros heredad con todos los santificados.\n20:33 La plata, \u00f3 el oro, \u00f3 el vestido de nadie he codiciado.\n20:34 Antes vosotros sab\u00e9is que para lo que me ha sido necesario, y \u00e1 los que est\u00e1n conmigo, estas manos me han servido.\n20:35 En todo os he ense\u00f1ado que, trabajando as\u00ed, es necesario sobrellevar \u00e1 los enfermos, y tener presente las palabras del Se\u00f1or Jes\u00fas, el cual dijo: M\u00e1s bienaventurada cosa es dar que recibir.\n20:36 Y como hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y or\u00f3 con todos ellos.\n20:37 Entonces hubo un gran lloro de todos: y ech\u00e1ndose en el cuello de Pablo, le besaban,\n20:38 Doli\u00e9ndose en gran manera por la palabra que dijo, que no hab\u00edan de ver m\u00e1s su rostro. Y le acompa\u00f1aron al nav\u00edo.\n21:1 Y HABIENDO partido de ellos, navegamos y vinimos camino derecho \u00e1 Coos, y al d\u00eda siguiente \u00e1 Rhodas, y de all\u00ed \u00e1 P\u00e1tara.\n21:2 Y hallando un barco que pasaba \u00e1 Fenicia, nos embarcamos, y partimos.\n21:3 Y como avistamos \u00e1 Cipro, dej\u00e1ndola \u00e1 mano izquierda, navegamos \u00e1 Siria, y vinimos \u00e1 Tiro: porque el barco hab\u00eda de descargar all\u00ed su carga.\n21:4 Y nos quedamos all\u00ed siete d\u00edas, hallados los disc\u00edpulos, los cuales dec\u00edan \u00e1 Pablo por Esp\u00edritu, que no subiese \u00e1 Jerusalem.\n21:5 Y cumplidos aquellos d\u00edas, salimos acompa\u00f1\u00e1ndonos todos, con sus mujeres \u00e9 hijos, hasta fuera de la ciudad; y puestos de rodillas en la ribera, oramos.\n21:6 Y abraz\u00e1ndonos los unos \u00e1 los otros, subimos al barco, y ellos se volvieron \u00e1 sus casas.\n21:7 Y nosotros, cumplida la navegaci\u00f3n, vinimos de Tiro \u00e1 Tolemaida; y habiendo saludado \u00e1 los hermanos, nos quedamos con ellos un d\u00eda.\n21:8 Y otro d\u00eda, partidos Pablo y los que con \u00e9l est\u00e1bamos, vinimos \u00e1 Cesarea: y entrando en casa de Felipe el evangelista, \u00e9l cual era uno de los siete, posamos con \u00e9l.\n21:9 Y \u00e9ste ten\u00eda cuatro hijas, doncellas, que profetizaban.\n21:10 Y parando nosotros all\u00ed por muchos d\u00edas, descendi\u00f3 de Judea un profeta, llamado Agabo;\n21:11 Y venido \u00e1 nosotros, tom\u00f3 el cinto de Pablo, y at\u00e1ndose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Esp\u00edritu Santo: As\u00ed atar\u00e1n los Jud\u00edos en Jerusalem al var\u00f3n cuyo es este cinto, y le entregar\u00e1n en manos de los Gentiles.\n21:12 Lo cual como o\u00edmos, le rogamos nosotros y los de aquel lugar, que no subiese \u00e1 Jerusalem.\n21:13 Entonces Pablo respondi\u00f3: \u00bfQu\u00e9 hac\u00e9is llorando y afligi\u00e9ndome el coraz\u00f3n? porque yo no s\u00f3lo estoy presto \u00e1 ser atado, mas aun \u00e1 morir en Jerusalem por el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas.\n21:14 Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: H\u00e1gase la voluntad del Se\u00f1or.\n21:15 Y despu\u00e9s de estos d\u00edas, apercibidos, subimos \u00e1 Jerusalem.\n21:16 Y vinieron tambi\u00e9n con nosotros de Cesarea algunos de los disc\u00edpulos, trayendo consigo \u00e1 un Mnas\u00f3n, Cyprio, disc\u00edpulo antiguo, con el cual pos\u00e1semos.\n21:17 Y cuando llegamos \u00e1 Jerusalem, los hermanos nos recibieron de buena voluntad.\n21:18 Y al d\u00eda siguiente Pablo entr\u00f3 con nosotros \u00e1 Jacobo, y todos los ancianos se juntaron;\n21:19 A los cuales, como los hubo saludado, cont\u00f3 por menudo lo que Dios hab\u00eda hecho entre los Gentiles por su ministerio.\n21:20 Y ellos como lo oyeron, glorificaron \u00e1 Dios, y le dijeron: Ya ves, hermano, cu\u00e1ntos millares de Jud\u00edos hay que han cre\u00eddo; y todos son celadores de la ley:\n21:21 Mas fueron informados acerca de ti, que ense\u00f1as \u00e1 apartarse de Mois\u00e9s \u00e1 todos los Jud\u00edos que est\u00e1n entre los Gentiles, dici\u00e9ndoles que no han de circuncidar \u00e1 los hijos, ni andar seg\u00fan la costumbre.\n21:22 \u00bfQu\u00e9 hay pues? La multitud se reunir\u00e1 de cierto: porque oir\u00e1n que has venido.\n21:23 Haz pues esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen voto sobre s\u00ed:\n21:24 Tomando \u00e1 \u00e9stos contigo, purif\u00edcate con ellos, y gasta con ellos, para que rasuren sus cabezas, y todos entiendan que no hay nada de lo que fueron informados acerca de ti; sino que t\u00fa tambi\u00e9n andas guardando la ley.\n21:25 Empero cuanto \u00e1 los que de los Gentiles han cre\u00eddo, nosotros hemos escrito haberse acordado que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo que fue sacrificado \u00e1 los \u00eddolos, y de sangre, y de ahogado, y de fornicaci\u00f3n.\n21:26 Entonces Pablo tom\u00f3 consigo aquellos hombres, y al d\u00eda siguiente, habi\u00e9ndose purificado con ellos, entr\u00f3 en el templo, para anunciar el cumplimiento de los d\u00edas de la purificaci\u00f3n, hasta ser ofrecida ofrenda por cada uno de ellos.\n21:27 Y cuando estaban para acabarse los siete d\u00edas, unos Jud\u00edos de Asia, como le vieron en el templo, alborotaron todo el pueblo y le echaron mano,\n21:28 Dando voces: Varones Israelitas, ayudad: Este es el hombre que por todas partes ense\u00f1a \u00e1 todos contra el pueblo, y la ley, y este lugar; y adem\u00e1s de esto ha metido Gentiles en el templo, y ha contaminado este lugar Santo.\n21:29 Porque antes hab\u00edan visto con \u00e9l en la ciudad \u00e1 Tr\u00f3fimo, Efesio, al cual pensaban que Pablo hab\u00eda metido en el templo.\n21:30 As\u00ed que, toda la ciudad se alborot\u00f3, y agolp\u00f3se el pueblo; y tomando \u00e1 Pablo, hici\u00e9ronle salir fuera del templo, y luego las puertas fueron cerradas.\n21:31 Y procurando ellos matarle, fu\u00e9 dado aviso al tribuno de la compa\u00f1\u00eda, que toda la ciudad de Jerusalem estaba alborotada;\n21:32 El cual tomando luego soldados y centuriones, corri\u00f3 \u00e1 ellos. Y ellos como vieron al tribuno y \u00e1 los soldados, cesaron de herir \u00e1 Pablo.\n21:33 Entonces llegando el tribuno, le prendi\u00f3, y le mand\u00f3 atar con dos cadenas; y pregunt\u00f3 qui\u00e9n era, y qu\u00e9 hab\u00eda hecho.\n21:34 Y entre la multitud, unos gritaban una cosa, y otros otra: y como no pod\u00eda entender nada de cierto \u00e1 causa del alboroto, le mand\u00f3 llevar \u00e1 la fortaleza.\n21:35 Y como lleg\u00f3 \u00e1 las gradas, aconteci\u00f3 que fu\u00e9 llevado de los soldados \u00e1 causa de la violencia del pueblo;\n21:36 Porque multitud de pueblo ven\u00eda detr\u00e1s, gritando: M\u00e1tale.\n21:37 Y como comenzaron \u00e1 meter \u00e1 Pablo en la fortaleza, dice al tribuno: \u00bfMe ser\u00e1 l\u00edcito hablarte algo? Y \u00e9l dijo: \u00bfSabes griego?\n21:38 \u00bfNo eres t\u00fa aquel Egipcio que levantaste una sedici\u00f3n antes de estos d\u00edas, y sacaste al desierto cuatro mil hombres salteadores?\n21:39 Entonces dijo Pablo: Yo de cierto soy hombre Jud\u00edo, ciudadano de Tarso, ciudad no obscura de Cilicia: empero ru\u00e9gote que me permitas que hable al pueblo.\n21:40 Y como \u00e9l se lo permiti\u00f3, Pablo, estando en pie en las gradas, hizo se\u00f1al con la mano al pueblo. Y hecho grande silencio, habl\u00f3 en lengua hebrea, diciendo:\n22:1 VARONES hermanos y padres, oid la raz\u00f3n que ahora os doy.\n22:2 (Y como oyeron que les hablaba en lengua hebrea, guardaron m\u00e1s silencio.) Y dijo:\n22:3 Yo de cierto soy Jud\u00edo, nacido en Tarso de Cilicia, mas criado en esta ciudad \u00e1 los pies de Gamaliel, ense\u00f1ado conforme \u00e1 la verdad de la ley de la patria, celoso de Dios, como todos vosotros sois hoy.\n22:4 Que he perseguido este camino hasta la muerte, prendiendo y entregando en c\u00e1rceles hombres y mujeres:\n22:5 Como tambi\u00e9n el pr\u00edncipe de los sacerdotes me es testigo, y todos los ancianos; de los cuales tambi\u00e9n tomando letras \u00e1 los hermanos, iba \u00e1 Damasco para traer presos \u00e1 Jerusalem aun \u00e1 los que estuviesen all\u00ed, para que fuesen castigados.\n22:6 Mas aconteci\u00f3 que yendo yo, y llegando cerca de Damasco, como \u00e1 medio d\u00eda, de repente me rode\u00f3 mucha luz del cielo:\n22:7 Y ca\u00ed en el suelo, y o\u00ed una voz que me dec\u00eda: Saulo, Saulo, \u00bfpor qu\u00e9 me persigues?\n22:8 Yo entonces respond\u00ed: \u00bfQui\u00e9n eres, Se\u00f1or? Y me dijo: Yo soy Jes\u00fas de Nazaret, \u00e1 qui\u00e9n t\u00fa persigues.\n22:9 Y los que estaban conmigo vieron \u00e1 la verdad la luz, y se espantaron; mas no oyeron la voz del que hablaba conmigo.\n22:10 Y dije: \u00bfQu\u00e9 har\u00e9, Se\u00f1or? Y el Se\u00f1or me dijo: Lev\u00e1ntate, y ve \u00e1 Damasco, y all\u00ed te ser\u00e1 dicho todo lo que te est\u00e1 se\u00f1alado hacer.\n22:11 Y como yo no viese por causa de la claridad de la luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, vine \u00e1 Damasco.\n22:12 Entonces un Anan\u00edas, var\u00f3n p\u00edo conforme \u00e1 la ley, que ten\u00eda buen testimonio de todos los Jud\u00edos que all\u00ed moraban,\n22:13 Viniendo \u00e1 m\u00ed, y acerc\u00e1ndose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella hora le mir\u00e9.\n22:14 Y \u00e9l dijo: El Dios de nuestros padres te ha predestinado para que conocieses su voluntad, y vieses \u00e1 aquel Justo, y oyeses la voz de su boca.\n22:15 Porque has de ser testigo suyo \u00e1 todos los hombres, de lo que has visto y o\u00eddo.\n22:16 Ahora pues, \u00bfpor qu\u00e9 te detienes? Lev\u00e1ntate, y baut\u00edzate, y lava tus pecados, invocando su nombre.\n22:17 Y me aconteci\u00f3, vuelto \u00e1 Jerusalem, que orando en el templo, fu\u00ed arrebatado fuera de m\u00ed.\n22:18 Y le vi que me dec\u00eda: Date prisa, y sal prestamente fuera de Jerusalem; porque no recibir\u00e1n tu testimonio de m\u00ed.\n22:19 Y yo dije: Se\u00f1or, ellos saben que yo encerraba en c\u00e1rcel, y her\u00eda por las sinagogas \u00e1 los que cre\u00edan en ti;\n22:20 Y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo tambi\u00e9n estaba presente, y consent\u00eda \u00e1 su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban.\n22:21 Y me dijo: Ve, porque yo te tengo que enviar lejos \u00e1 los Gentiles.\n22:22 Y le oyeron hasta esta palabra: entonces alzaron la voz, diciendo: Quita de la tierra \u00e1 un tal hombre, porque no conviene que viva.\n22:23 Y dando ellos voces, y arrojando sus ropas y echando polvo al aire,\n22:24 Mand\u00f3 el tribuno que le llevasen \u00e1 la fortaleza, y orden\u00f3 que fuese examinado con azotes, para saber por qu\u00e9 causa clamaban as\u00ed contra \u00e9l.\n22:25 Y como le ataron con correas, Pablo dijo al centuri\u00f3n que estaba presente: \u00bfOs es l\u00edcito azotar \u00e1 un hombre Romano sin ser condenado?\n22:26 Y como el centuri\u00f3n oy\u00f3 esto, fu\u00e9 y di\u00f3 aviso al tribuno, diciendo \u00bfQu\u00e9 vas \u00e1 hacer? porque este hombre es Romano.\n22:27 Y viniendo el tribuno, le dijo: Dime, \u00bferes t\u00fa Romano? Y \u00e9l dijo: S\u00ed.\n22:28 Y respondi\u00f3 el tribuno: Yo con grande suma alcanc\u00e9 esta ciudadan\u00eda. Entonces Pablo dijo: Pero yo lo soy de nacimiento.\n22:29 As\u00ed que, luego se apartaron de \u00e9l los que le hab\u00edan de atormentar: y aun el tribuno tambi\u00e9n tuvo temor, entendido que era Romano, por haberle atado.\n22:30 Y al d\u00eda siguiente, queriendo saber de cierto la causa por qu\u00e9 era acusado de los Jud\u00edos, le solt\u00f3 de las prisiones, y mand\u00f3 venir \u00e1 los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y \u00e1 todo su concilio: y sacando \u00e1 Pablo, le present\u00f3 delante de ellos.\n23:1 ENTONCES Pablo, poniendo los ojos en el concilio, dice: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he conversado delante de Dios hasta el d\u00eda de hoy.\n23:2 El pr\u00edncipe de los sacerdotes, Anan\u00edas, mand\u00f3 entonces \u00e1 los que estaban delante de \u00e9l, que le hiriesen en la boca.\n23:3 Entonces Pablo le dijo: Herirte ha Dios, pared blanqueada: \u00bfy est\u00e1s t\u00fa sentado para juzgarme conforme \u00e1 la ley, y contra la ley me mandas herir?\n23:4 Y los que estaban presentes dijeron: \u00bfAl sumo sacerdote de Dios maldices?\n23:5 Y Pablo dijo: No sab\u00eda, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito est\u00e1: Al pr\u00edncipe de tu pueblo no maldecir\u00e1s.\n23:6 Entonces Pablo, sabiendo que la una parte era de Saduceos, y la otra de Fariseos, clam\u00f3 en el concilio: Varones hermanos, yo soy Fariseo, hijo de Fariseo: de la esperanza y de la resurrecci\u00f3n de los muertos soy yo juzgado.\n23:7 Y como hubo dicho esto, fu\u00e9 hecha disensi\u00f3n entre los Fariseos y los Saduceos; y la multitud fu\u00e9 dividida.\n23:8 Porque los Saduceos dicen que no hay resurrecci\u00f3n, ni \u00e1ngel, ni esp\u00edritu; mas los Fariseos confiesan ambas cosas.\n23:9 Y levant\u00f3se un gran clamor: y levant\u00e1ndose los escribas de la parte de los Fariseos, contend\u00edan diciendo: Ning\u00fan mal hallamos en este hombre; que si esp\u00edritu le ha hablado, \u00f3 \u00e1ngel, no resistamos \u00e1 Dios.\n23:10 Y habiendo grande disensi\u00f3n, el tribuno, teniendo temor de que Pablo fuese despedazado de ellos, mand\u00f3 venir soldados, y arrebatarle de en medio de ellos, y llevarle \u00e1 la fortaleza.\n23:11 Y la noche siguiente, present\u00e1ndosele el Se\u00f1or, le dijo: Conf\u00eda, Pablo; que como has testificado de m\u00ed en Jerusalem, as\u00ed es menester testifiques tambi\u00e9n en Roma.\n23:12 Y venido el d\u00eda, algunos de los Jud\u00edos se juntaron, \u00e9 hicieron voto bajo de maldici\u00f3n, diciendo que ni comer\u00edan ni beber\u00edan hasta que hubiesen muerto \u00e1 Pablo.\n23:13 Y eran m\u00e1s de cuarenta los que hab\u00edan hecho esta conjuraci\u00f3n;\n23:14 Los cuales se fueron \u00e1 los pr\u00edncipes de los sacerdotes y \u00e1 los ancianos, y dijeron: Nosotros hemos hecho voto debajo de maldici\u00f3n, que no hemos de gustar nada hasta que hayamos muerto \u00e1 Pablo.\n23:15 Ahora pues, vosotros, con el concilio, requerid al tribuno que le saque ma\u00f1ana \u00e1 vosotros como que quer\u00e9is entender de \u00e9l alguna cosa m\u00e1s cierta; y nosotros, antes que \u00e9l llegue, estaremos aparejados para matarle.\n23:16 Entonces un hijo de la hermana de Pablo, oyendo las asechanzas, fu\u00e9, y entr\u00f3 en la fortaleza, y di\u00f3 aviso \u00e1 Pablo.\n23:17 Y Pablo, llamando \u00e1 uno de los centuriones, dice: Lleva \u00e1 este mancebo al tribuno, porque tiene cierto aviso que darle.\n23:18 El entonces tom\u00e1ndole, le llev\u00f3 al tribuno, y dijo: El preso Pablo, llam\u00e1ndome, me rog\u00f3 que trajese \u00e1 ti este mancebo, que tiene algo que hablarte.\n23:19 Y el tribuno, tom\u00e1ndole de la mano y retir\u00e1ndose aparte, le pregunt\u00f3: \u00bfQu\u00e9 es lo que tienes que decirme?\n23:20 Y \u00e9l dijo: Los Jud\u00edos han concertado rogarte que ma\u00f1ana saques \u00e1 Pablo al concilio, como que han de inquirir de \u00e9l alguna cosa m\u00e1s cierta.\n23:21 Mas t\u00fa no los creas; porque m\u00e1s de cuarenta hombres de ellos le acechan, los cuales han hecho voto debajo de maldici\u00f3n, de no comer ni beber hasta que le hayan muerto; y ahora est\u00e1n apercibidos esperando tu promesa.\n23:22 Entonces el tribuno despidi\u00f3 al mancebo, mand\u00e1ndole que \u00e1 nadie dijese que le hab\u00eda dado aviso de esto.\n23:23 Y llamados dos centuriones, mand\u00f3 que apercibiesen para la hora tercia de la noche doscientos soldados, que fuesen hasta Cesarea, y setenta de \u00e1 caballo, y doscientos lanceros;\n23:24 Y que aparejasen cabalgaduras en que poniendo \u00e1 Pablo, le llevasen en salvo \u00e1 F\u00e9lix el Presidente.\n23:25 Y escribi\u00f3 una carta en estos t\u00e9rminos:\n23:26 Claudio Lisias al excelent\u00edsimo gobernador F\u00e9lix: Salud.\n23:27 A este hombre, aprehendido de los Jud\u00edos, y que iban ellos \u00e1 matar, libr\u00e9 yo acudiendo con la tropa, habiendo entendido que era Romano.\n23:28 Y queriendo saber la causa por qu\u00e9 le acusaban, le llev\u00e9 al concilio de ellos:\n23:29 Y hall\u00e9 que le acusaban de cuestiones de la ley de ellos, y que ning\u00fan crimen ten\u00eda digno de muerte \u00f3 de prisi\u00f3n.\n23:30 Mas si\u00e9ndome dado aviso de asechanzas que le hab\u00edan aparejado los Jud\u00edos, luego al punto le he enviado \u00e1 ti, intimando tambi\u00e9n \u00e1 los acusadores que traten delante de ti lo que tienen contra \u00e9l. P\u00e1salo bien.\n23:31 Y los soldados, tomando \u00e1 Pablo como les era mandado, llev\u00e1ronle de noche \u00e1 Antipatris.\n23:32 Y al d\u00eda siguiente, dejando \u00e1 los de \u00e1 caballo que fuesen con \u00e9l, se volvieron \u00e1 la fortaleza.\n23:33 y como llegaron \u00e1 Cesarea, y dieron la carta al gobernador, presentaron tambi\u00e9n \u00e1 Pablo delante de \u00e9l.\n23:34 Y el gobernador, le\u00edda la carta, pregunt\u00f3 de qu\u00e9 provincia era; y entendiendo que de Cilicia,\n23:35 Te oir\u00e9, dijo, cuando vinieren tus acusadores. Y mand\u00f3 que le guardasen en el pretorio de Herodes.\n24:1 Y CINCO d\u00edas despu\u00e9s descendi\u00f3 el sumo sacerdote Anan\u00edas, con algunos de los ancianos, y un cierto T\u00e9rtulo, orador; y parecieron delante del gobernador contra Pablo.\n24:2 Y citado que fu\u00e9, T\u00e9rtulo comenz\u00f3 \u00e1 acusar, diciendo: Como por causa tuya vivamos en grande paz, y muchas cosas sean bien gobernadas en el pueblo por tu prudencia,\n24:3 Siempre y en todo lugar lo recibimos con todo hacimiento de gracias, oh excelent\u00edsimo F\u00e9lix.\n24:4 Empero por no molestarte m\u00e1s largamente, ru\u00e9gote que nos oigas brevemente conforme \u00e1 tu equidad.\n24:5 Porque hemos hallado que este hombre es pestilencial, y levantador de sediciones entre todos los Jud\u00edos por todo el mundo, y pr\u00edncipe de la secta de los Nazarenos:\n24:6 El cual tambi\u00e9n tent\u00f3 \u00e1 violar el templo; y prendi\u00e9ndole, le quisimos juzgar conforme \u00e1 nuestra ley:\n24:7 Mas interviniendo el tribuno Lisias, con grande violencia le quit\u00f3 de nuestras manos,\n24:8 Mandando \u00e1 sus acusadores que viniesen \u00e1 ti; del cual t\u00fa mismo juzgando, podr\u00e1s entender todas estas cosas de que le acusamos.\n24:9 Y contend\u00edan tambi\u00e9n los Jud\u00edos, diciendo ser as\u00ed estas cosas.\n24:10 Entonces Pablo, haci\u00e9ndole el gobernador se\u00f1al que hablase, respondi\u00f3: Porque s\u00e9 que muchos a\u00f1os ha eres gobernador de esta naci\u00f3n, con buen \u00e1nimo satisfar\u00e9 por m\u00ed.\n24:11 Porque t\u00fa puedes entender que no hace m\u00e1s de doce d\u00edas que sub\u00ed \u00e1 adorar \u00e1 Jerusalem;\n24:12 Y ni me hallaron en el templo disputando con ninguno, ni haciendo concurso de multitud, ni en sinagogas, ni en la ciudad;\n24:13 Ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan.\n24:14 Esto empero te confieso, que conforme \u00e1 aquel Camino que llaman herej\u00eda, as\u00ed sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas est\u00e1n escritas;\n24:15 Teniendo esperanza en Dios que ha de haber resurrecci\u00f3n de los muertos, as\u00ed de justos como de injustos, la cual tambi\u00e9n ellos esperan.\n24:16 Y por esto, procuro yo tener siempre conciencia sin remordimiento acerca de Dios y acerca de los hombres.\n24:17 Mas pasados muchos a\u00f1os, vine \u00e1 hacer limosnas \u00e1 mi naci\u00f3n, y ofrendas,\n24:18 Cuando me hallaron purificado en el templo (no con multitud ni con alboroto) unos Jud\u00edos de Asia;\n24:19 Los cuales debieron comparecer delante de ti, y acusarme, si contra m\u00ed ten\u00edan algo.\n24:20 O digan estos mismos si hallaron en m\u00ed alguna cosa mal hecha, cuando yo estuve en el concilio,\n24:21 Si no sea que, estando entre ellos prorrump\u00ed en alta voz: Acerca de la resurrecci\u00f3n de los muertos soy hoy juzgado de vosotros.\n24:22 Entonces F\u00e9lix, o\u00eddas estas cosas, estando bien informado de esta secta, les puso dilaci\u00f3n, diciendo: Cuando descendiere el tribuno Lisias acabar\u00e9 de conocer de vuestro negocio.\n24:23 Y mand\u00f3 al centuri\u00f3n que Pablo fuese guardado, y aliviado de las prisiones; y que no vedase \u00e1 ninguno de sus familiares servirle, \u00f3 venir \u00e1 \u00e9l.\n24:24 Y algunos d\u00edas despu\u00e9s, viniendo F\u00e9lix con Drusila, su mujer, la cual era Jud\u00eda, llam\u00f3 \u00e1 Pablo, y oy\u00f3 de \u00e9l la fe que es en Jesucristo.\n24:25 Y disertando \u00e9l de la justicia, y de la continencia, y del juicio venidero, espantado F\u00e9lix, respondi\u00f3: Ahora vete, mas en teniendo oportunidad te llmar\u00e9:\n24:26 Esperando tambi\u00e9n con esto, que de parte de Pablo le ser\u00edan dados dineros, porque le soltase; por lo cual, haci\u00e9ndole venir muchas veces, hablaba con \u00e9l.\n24:27 Mas al cabo de dos a\u00f1os recibi\u00f3 F\u00e9lix por sucesor \u00e1 Porcio Festo: y queriendo F\u00e9lix ganar la gracia de los Jud\u00edos, dej\u00f3 preso \u00e1 Pablo.\n25:1 FESTO pues, entrado en la provincia, tres d\u00edas despu\u00e9s subi\u00f3 de Cesarea \u00e1 Jerusalem.\n25:2 Y vinieron \u00e1 \u00e9l los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los principales de los Jud\u00edos contra Pablo; y le rogaron,\n25:3 Pidiendo gracia contra \u00e9l, que le hiciese traer \u00e1 Jerusalem, poniendo ellos asechanzas para matarle en el camino.\n25:4 Mas Festo respondi\u00f3, que Pablo estaba guardado en Cesarea, y que \u00e9l mismo partir\u00eda presto.\n25:5 Los que de vosotros pueden, dijo desciendan juntamente; y si hay alg\u00fan crimen en este var\u00f3n, ac\u00fasenle.\n25:6 Y deteni\u00e9ndose entre ellos no m\u00e1s de ocho \u00f3 diez d\u00edas, venido \u00e1 Cesarea, el siguiente d\u00eda se sent\u00f3 en el tribunal, y mand\u00f3 que Pablo fuese tra\u00eddo.\n25:7 El cual venido, le rodearon los Jud\u00edos que hab\u00edan venido de Jerusalem, poniendo contra Pablo muchas y graves acusaciones, las cuales no pod\u00edan probar;\n25:8 Alegando \u00e9l por su parte: Ni contra la ley de los Jud\u00edos, ni contra el templo, ni contra C\u00e9sar he pecado en nada.\n25:9 Mas Festo, queriendo congraciarse con los Jud\u00edos, respondiendo \u00e1 Pablo, dijo: \u00bfQuieres subir \u00e1 Jerusalem, y all\u00e1 ser juzgado de estas cosas delante de m\u00ed?\n25:10 Y Pablo dijo: Ante el tribunal de C\u00e9sar estoy, donde conviene que sea juzgado. A los Jud\u00edos no he hecho injuria alguna, como t\u00fa sabes muy bien.\n25:11 Porque si alguna injuria, \u00f3 cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehuso morir; mas si nada hay de las cosas de que \u00e9stos me acusan, nadie puede darme \u00e1 ellos. A C\u00e9sar apelo.\n25:12 Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondi\u00f3: \u00bfA C\u00e9sar has apelado? \u00e1 C\u00e9sar ir\u00e1s.\n25:13 Y pasados algunos d\u00edas, el rey Agripa y Bernice vinieron \u00e1 Cesarea \u00e1 saludar \u00e1 Festo.\n25:14 Y como estuvieron all\u00ed muchos d\u00edas, Festo declar\u00f3 la causa de Pablo al rey, diciendo: Un hombre ha sido dejado preso por F\u00e9lix,\n25:15 Sobre el cual, cuando fu\u00ed \u00e1 Jerusalem, vinieron \u00e1 m\u00ed los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los ancianos de los Jud\u00edos, pidiendo condenaci\u00f3n contra \u00e9l:\n25:16 A los cuales respond\u00ed: no ser costumbre de los Romanos dar alguno \u00e1 la muerte antes que el que es acusado tenga presentes sus acusadores, y haya lugar de defenderse de la acusaci\u00f3n.\n25:17 As\u00ed que, habiendo venido ellos juntos ac\u00e1, sin ninguna dilaci\u00f3n, al d\u00eda siguiente, sentado en el tribunal, mand\u00e9 traer al hombre;\n25:18 Y estando presentes los acusadores, ning\u00fan cargo produjeron de los que yo sospechaba:\n25:19 Solamente ten\u00edan contra \u00e9l ciertas cuestiones acerca de su superstici\u00f3n, y de un cierto Jes\u00fas, difunto, el cual Pablo afirmaba que estaba vivo.\n25:20 Y yo, dudando en cuesti\u00f3n semejante, dije, si quer\u00eda ir \u00e1 Jerusalem, y all\u00e1 ser juzgado de estas cosas.\n25:21 Mas apelando Pablo \u00e1 ser guardado al conocimiento de Augusto, mand\u00e9 que le guardasen hasta que le enviara \u00e1 C\u00e9sar.\n25:22 Entonces Agripa dijo \u00e1 Festo: Yo tambi\u00e9n quisiera oir \u00e1 ese hombre. Y \u00e9l dijo: Ma\u00f1ana le oir\u00e1s.\n25:23 Y al otro d\u00eda, viniendo Agripa y Bernice con mucho aparato, y entrando en la audiencia con los tribunos y principales hombres de la ciudad, por mandato de Festo, fu\u00e9 tra\u00eddo Pablo.\n25:24 Entonces Festo dijo: Rey Agripa, y todos los varones que est\u00e1is aqu\u00ed juntos con nosotros: veis \u00e1 \u00e9ste, por el cual toda la multitud de los Jud\u00edos me ha demandado en Jerusalem y aqu\u00ed, dando voces que no conviene que viva m\u00e1s;\n25:25 Mas yo, hallando que ninguna cosa digna de muerte ha hecho, y \u00e9l mismo apelando \u00e1 Augusto, he determinado enviarle:\n25:26 Del cual no tengo cosa cierta que escriba al se\u00f1or; por lo que le he sacado \u00e1 vosotros, y mayormente \u00e1 t\u00ed, oh rey Agripa, para que hecha informaci\u00f3n, tenga yo qu\u00e9 escribir.\n25:27 Porque fuera de raz\u00f3n me parece enviar un preso, y no informar de las causas.\n26:1 ENTONCES Agripa dijo \u00e1 Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenz\u00f3 \u00e1 responder por s\u00ed, diciendo:\n26:2 Acerca de todas las cosas de que soy acusado por los Jud\u00edos, oh rey Agripa, me tengo por dichoso de que haya hoy de defenderme delante de ti;\n26:3 Mayormente sabiendo t\u00fa todas las costumbres y cuestiones que hay entre los Jud\u00edos: por lo cual te ruego que me oigas con paciencia.\n26:4 Mi vida pues desde la mocedad, la cual desde el principio fu\u00e9 en mi naci\u00f3n, en Jerusalem, todos los Jud\u00edos la saben:\n26:5 Los cuales tienen ya conocido que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme \u00e1 la m\u00e1s rigurosa secta de nuestra religi\u00f3n he vivido Fariseo.\n26:6 Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios \u00e1 nuestros padres, soy llamado en juicio;\n26:7 A la cual promesa nuestras doce tribus, sirviendo constantemente de d\u00eda y de noche, esperan que han de llegar. Por la cual esperanza, oh rey Agripa, soy acusado de los Jud\u00edos.\n26:8 Qu\u00e9! \u00bfJ\u00fazgase cosa incre\u00edble entre vosotros que Dios resucite los muertos?\n26:9 Yo ciertamente hab\u00eda pensando deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jes\u00fas de Nazaret:\n26:10 Lo cual tambi\u00e9n hice en Jerusalem, y yo encerr\u00e9 en c\u00e1rcel es \u00e1 muchos de los santos, recibida potestad de los pr\u00edncipes de los sacerdotes; y cuando eran matados, yo d\u00ed mi voto.\n26:11 Y muchas veces, castig\u00e1ndolos por todas las sinagogas, los forc\u00e9 \u00e1 blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los persegu\u00ed hasta en las ciudades extra\u00f1as.\n26:12 En lo cual ocupado, yendo \u00e1 Damasco con potestad y comisi\u00f3n de los pr\u00edncipes de los sacerdotes,\n26:13 En mitad del d\u00eda, oh rey, vi en el camino una luz del cielo, que sobrepujaba el resplandor del sol, la cual me rode\u00f3 y \u00e1 los que iban conmigo.\n26:14 Y habiendo ca\u00eddo todos nosotros en tierra, o\u00ed una voz que me hablaba, y dec\u00eda en lengua hebraica: Saulo, Saulo, \u00bfpor qu\u00e9 me persigues? Dura cosa te es dar coces contra los aguijones.\n26:15 Yo entonces dije: \u00bfQui\u00e9n eres, Se\u00f1or? Y el Se\u00f1or dijo: Yo soy Jes\u00fas, \u00e1 quien t\u00fa persigues.\n26:16 Mas lev\u00e1ntate, y ponte sobre tus pies; porque para esto te he aparecido, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que aparecer\u00e9 \u00e1 ti:\n26:17 Libr\u00e1ndote del pueblo y de los Gentiles, \u00e1 los cuales ahora te env\u00edo,\n26:18 Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas \u00e1 la luz, y de la potestad de Satan\u00e1s \u00e1 Dios; para que reciban, por la fe que es en m\u00ed, remisi\u00f3n de pecados y suerte entre los santificados.\n26:19 Por lo cual, oh rey Agripa, no fu\u00ed rebelde \u00e1 la visi\u00f3n celestial:\n26:20 Antes anunci\u00e9 primeramente \u00e1 los que est\u00e1n en Damasco, y Jerusalem, y por toda la tierra de Judea, y \u00e1 los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen \u00e1 Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.\n26:21 Por causa de esto los Jud\u00edos, tom\u00e1ndome en el templo, tentaron matarme.\n26:22 Mas ayudado del auxilio de Dios, persevero hasta el d\u00eda de hoy, dando testimonio \u00e1 peque\u00f1os y \u00e1 grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Mois\u00e9s dijeron que hab\u00edan de venir:\n26:23 Que Cristo hab\u00eda de padecer, y ser el primero de la resurrecci\u00f3n de los muertos, para anunciar luz al pueblo y \u00e1 los Gentiles.\n26:24 Y diciendo \u00e9l estas cosas en su defensa, Festo \u00e1 gran voz dijo: Est\u00e1s loco, Pablo: las muchas letras te vuelven loco.\n26:25 Mas \u00e9l dijo: No estoy loco, excelent\u00edsimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de templanza.\n26:26 Pues el rey sabe estas cosas, delante del cual tambi\u00e9n hablo confiadamente. Pues no pienso que ignora nada de esto; pues no ha sido esto hecho en alg\u00fan rinc\u00f3n.\n26:27 \u00bfCrees, rey Agripa, \u00e1 los profetas? Yo s\u00e9 que crees.\n26:28 Entonces Agripa dijo \u00e1 Pablo: Por poco me persuades \u00e1 ser Cristiano.\n26:29 Y Pablo dijo: Pluguiese \u00e1 Dios que por poco \u00f3 por mucho, no solamente t\u00fa, mas tambi\u00e9n todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas prisiones!\n26:30 Y como hubo dicho estas cosas, se levant\u00f3 el rey, y el presidente, y Bernice, y los que se hab\u00edan sentado con ellos;\n26:31 Y como se retiraron aparte, hablaban los unos \u00e1 los otros, diciendo: Ninguna cosa digna ni de muerte, ni de prisi\u00f3n, hace este hombre.\n26:32 Y Agripa dijo \u00e1 Festo: Pod\u00eda este hombre ser suelto, si no hubiera apelado \u00e1 C\u00e9sar.\n27:1 MAS como fu\u00e9 determinado que hab\u00edamos de navegar para Italia, entregaron \u00e1 Pablo y algunos otros presos \u00e1 un centuri\u00f3n, llamado Julio, de la compa\u00f1\u00eda Augusta.\n27:2 As\u00ed que, embarc\u00e1ndonos en una nave Adrumentina, partimos, estando con nosotros Aristarco, Macedonio de Tesal\u00f3nica, para navegar junto \u00e1 los lugares de Asia.\n27:3 Y otro d\u00eda llegamos \u00e1 Sid\u00f3n; y Julio, tratando \u00e1 Pablo con humanidad, permiti\u00f3le que fuese \u00e1 los amigos, para ser de ellos asistido.\n27:4 Y haci\u00e9ndonos \u00e1 la vela desde all\u00ed, navegamos bajo de Cipro, porque los vientos eran contrarios.\n27:5 Y habiendo pasado la mar de Cilicia y Pamphylia, arribamos \u00e1 Mira, ciudad de Licia.\n27:6 Y hallando all\u00ed el centuri\u00f3n una nave Alejandrina que navegaba \u00e1 Italia, nos puso en ella.\n27:7 Y navegando muchos d\u00edas despacio, y habiendo apenas llegado delante de Gnido, no dej\u00e1ndonos el viento, navegamos bajo de Creta, junto \u00e1 Salm\u00f3n.\n27:8 Y coste\u00e1ndola dif\u00edcilmente, llegamos \u00e1 un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.\n27:9 Y pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegaci\u00f3n, porque ya era pasado el ayuno, Pablo amonestaba,\n27:10 Dici\u00e9ndoles: Varones, veo que con trabajo y mucho da\u00f1o, no s\u00f3lo de la cargaz\u00f3n y de la nave, mas aun de nuestras personas, habr\u00e1 de ser la navegaci\u00f3n.\n27:11 Mas el centuri\u00f3n cre\u00eda m\u00e1s al piloto y al patr\u00f3n de la nave, que \u00e1 lo que Pablo dec\u00eda.\n27:12 Y no habiendo puerto c\u00f3modo para invernar, muchos acordaron pasar a\u00fan de all\u00ed, por si pudiesen arribar \u00e1 Fenice \u00e9 invernar all\u00ed, que es un puerto de Creta que mira al Nordeste y Sudeste.\n27:13 Y soplando el austro, pareci\u00e9ndoles que ya ten\u00edan lo que deseaban, alzando velas, iban cerca de la costa de Creta.\n27:14 Mas no mucho despu\u00e9s di\u00f3 en ella un viento repentino, que se llama Euroclid\u00f3n.\n27:15 Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo resistir contra el viento, la dejamos, y er\u00e1mos llevados.\n27:16 Y habiendo corrido \u00e1 sotavento de una peque\u00f1a isla que se llama Clauda, apenas pudimos ganar el esquife:\n27:17 El cual tomado, usaban de remedios, ci\u00f1endo la nave; y teniendo temor de que diesen en la Sirte, abajadas las velas, eran as\u00ed llevados.\n27:18 Mas siendo atormentados de una vehemente tempestad, al siguiente d\u00eda alijaron;\n27:19 Y al tercer d\u00eda nosotros con nuestras manos arrojamos los aparejos de la nave.\n27:20 Y no pareciendo sol ni estrellas por muchos d\u00edas, y viniendo una tempestad no peque\u00f1a, ya era perdida toda la esperanza de nuestra salud.\n27:21 Entonces Pablo, habiendo ya mucho que no com\u00edamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Fuera de cierto conveniente, oh varones, haberme o\u00eddo, y no partir de Creta, y evitar este inconveniente y da\u00f1o.\n27:22 Mas ahora os amonesto que teng\u00e1is buen \u00e1nimo; porque ninguna p\u00e9rdida habr\u00e1 de persona de vosotros, sino solamente de la nave.\n27:23 Porque esta noche ha estado conmigo el \u00e1ngel del Dios del cual yo soy, y al cual sirvo,\n27:24 Diciendo: Pablo, no temas; es menester que seas presentado delante de C\u00e9sar; y he aqu\u00ed, Dios te ha dado todos los que navegan contigo.\n27:25 Por tanto, oh varones, tened buen \u00e1nimo; porque yo conf\u00edo en Dios que ser\u00e1 as\u00ed como me ha dicho;\n27:26 Si bien es menester que demos en una isla.\n27:27 Y venida la d\u00e9cimacuarta noche, y siendo llevados por el mar Adri\u00e1tico, los marineros \u00e1 la media noche sospecharon que estaban cerca de alguna tierra;\n27:28 Y echando la sonda, hallaron veinte brazas, y pasando un poco m\u00e1s adelante, volviendo \u00e1 echar la sonda, hallaron quince brazas.\n27:29 Y habiendo temor de dar en lugares escabrosos, echando cuatro anclas de la popa, deseaban que se hiciese de d\u00eda.\n27:30 Entonces procurando los marineros huir de la nave, echado que hubieron el esquife \u00e1 la mar, aparentando como que quer\u00edan largar las anclas de proa,\n27:31 Pablo dijo al centuri\u00f3n y \u00e1 los soldados: Si \u00e9stos no quedan en la nave, vosotros no pod\u00e9is salvaros.\n27:32 Entonces los soldados cortaron los cabos del esquife, y dej\u00e1ronlo perder.\n27:33 Y como comenz\u00f3 \u00e1 ser de d\u00eda, Pablo exhortaba \u00e1 todos que comiesen, diciendo: Este es el d\u00e9cimocuarto d\u00eda que esper\u00e1is y permanec\u00e9is ayunos, no comiendo nada.\n27:34 Por tanto, os ruego que com\u00e1is por vuestra salud: que ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecer\u00e1.\n27:35 Y habiendo dicho esto, tomando el pan, hizo gracias \u00e1 Dios en presencia de todos, y partiendo, comenz\u00f3 \u00e1 comer.\n27:36 Entonces todos teniendo ya mejor \u00e1nimo, comieron ellos tambi\u00e9n.\n27:37 Y \u00e9ramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis.\n27:38 Y satisfechos de comida, aliviaban la nave, echando el grano \u00e1 la mar.\n27:39 Y como se hizo de d\u00eda, no conoc\u00edan la tierra; mas ve\u00edan un golfo que ten\u00eda orilla, al cual acordaron echar, si pudiesen, la nave.\n27:40 Cortando pues las anclas, las dejaron en la mar, largando tambi\u00e9n las ataduras de los gobernalles; y alzada la vela mayor al viento, \u00edbanse \u00e1 la orilla.\n27:41 Mas dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, estaba sin moverse, y la popa se abr\u00eda con la fuerza de la mar.\n27:42 Entonces el acuerdo de los soldados era que matasen los presos, porque ninguno se fugase nadando.\n27:43 Mas el centuri\u00f3n, queriendo salvar \u00e1 Pablo, estorb\u00f3 este acuerdo, y mand\u00f3 que los que pudiesen nadar, se echasen los primeros, y saliesen \u00e1 tierra;\n27:44 Y los dem\u00e1s, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y as\u00ed aconteci\u00f3 que todos se salvaron saliendo \u00e1 tierra.\n28:1 Y CUANDO escapamos, entonces supimos que la isla se llamaba Melita.\n28:2 Y los b\u00e1rbaros nos mostraron no poca humanidad; porque, encendido un fuego, nos recibieron \u00e1 todos, \u00e1 causa de la lluvia que ven\u00eda, y del fr\u00edo.\n28:3 Entonces habiendo Pablo recogido algunos sarmientos, y pu\u00e9stolos en el fuego, una v\u00edbora, huyendo del calor, le acometi\u00f3 \u00e1 la mano.\n28:4 Y como los b\u00e1rbaros vieron la v\u00edbora colgando de su mano, dec\u00edan los unos \u00e1 los otros: Ciertamente este hombre es homicida, \u00e1 quien, escapado de la mar, la justicia no deja vivir.\n28:5 Mas \u00e9l, sacudiendo la v\u00edbora en el fuego, ning\u00fan mal padeci\u00f3.\n28:6 Empero ellos estaban esperando cu\u00e1ndo se hab\u00eda de hinchar, \u00f3 caer muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ning\u00fan mal le ven\u00eda, mudados, dec\u00edan que era un dios.\n28:7 En aquellos lugares hab\u00eda heredades del principal de la isla, llamado Publio, el cual nos recibi\u00f3 y hosped\u00f3 tres d\u00edas humanamente.\n28:8 Y aconteci\u00f3 que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebres y de disenter\u00eda: al cual Pablo entr\u00f3, y despu\u00e9s de haber orado, le puso las manos encima, y le san\u00f3:\n28:9 Y esto hecho, tambi\u00e9n otros que en la isla ten\u00edan enfermedades, llegaban, y eran sanados:\n28:10 Los cuales tambi\u00e9n nos honraron con muchos obsequios; y cuando partimos, nos cargaron de las cosas necesarias.\n28:11 As\u00ed que, pasados tres meses, navegamos en una nave Alejandrina que hab\u00eda invernado en la isla, la cual ten\u00eda por ense\u00f1a \u00e1 C\u00e1stor y P\u00f3lux.\n28:12 Y llegados \u00e1 Siracusa, estuvimos all\u00ed tres d\u00edas.\n28:13 De all\u00ed, costeando alrededor, vinimos \u00e1 Regio; y otro d\u00eda despu\u00e9s, soplando el austro, vinimos al segundo d\u00eda \u00e1 Puteolos:\n28:14 Donde habiendo hallado hermanos, nos rogaron que qued\u00e1semos con ellos siete d\u00edas; y luego vinimos \u00e1 Roma;\n28:15 De donde, oyendo de nosotros los hermanos, nos salieron \u00e1 recibir hasta la plaza de Appio, y Las Tres Tabernas: \u00e1 los cuales como Pablo vi\u00f3, di\u00f3 gracias \u00e1 Dios, y tom\u00f3 aliento.\n28:16 Y como llegamos \u00e1 Roma, el centuri\u00f3n entreg\u00f3 los presos al prefecto de los ej\u00e9rcitos, mas \u00e1 Pablo fu\u00e9 permitido estar por s\u00ed, con un soldado que le guardase.\n28:17 Y aconteci\u00f3 que tres d\u00edas despu\u00e9s, Pablo convoc\u00f3 \u00e1 los principales de los Jud\u00edos; \u00e1 los cuales, luego que estuvieron juntos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra los ritos de la patria, he sido entregado preso\n28:18 Los cuales, habi\u00e9ndome examinado, me quer\u00edan soltar; por no haber en m\u00ed ninguna causa de muerte.\n28:19 Mas contradiciendo los Jud\u00edos, fu\u00ed forzado \u00e1 apelar \u00e1 C\u00e9sar; no que tenga de qu\u00e9 acusar \u00e1 mi naci\u00f3n.\n28:20 As\u00ed que, por esta causa, os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel estoy rodeado de esta cadena.\n28:21 Entonces ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido cartas tocante \u00e1 t\u00ed de Judea, ni ha venido alguno de los hermanos que haya denunciado \u00f3 hablado alg\u00fan mal de ti.\n28:22 Mas querr\u00edamos oir de ti lo que sientes; porque de esta secta notorio nos es que en todos lugares es contradicha.\n28:23 Y habi\u00e9ndole se\u00f1alado un d\u00eda, vinieron \u00e1 \u00e9l muchos \u00e1 la posada, \u00e1 los cuales declaraba y testificaba el reino de Dios, persuadi\u00e9ndoles lo concerniente \u00e1 Jes\u00fas, por la ley de Mois\u00e9s y por los profetas, desde la ma\u00f1ana hasta la tarde.\n28:24 Y algunos asent\u00edan \u00e1 lo que se dec\u00eda, mas algunos no cre\u00edan.\n28:25 Y como fueron entre s\u00ed discordes, se fueron, diciendo Pablo esta palabra: Bien ha hablado el Esp\u00edritu Santo por el profeta Isa\u00edas \u00e1 nuestros padres,\n28:26 Diciendo: Ve \u00e1 este pueblo, y di les: De o\u00eddo oir\u00e9is, y no entender\u00e9is; Y viendo ver\u00e9is, y no percibir\u00e9is:\n28:27 Porque el coraz\u00f3n de este pueblo se ha engrosado, Y de los o\u00eddos oyeron pesadamente, Y sus ojos taparon; Porque no vean con los ojos, Y oigan con los o\u00eddos, Y entiendan de coraz\u00f3n, Y se conviertan, Y yo los sane.\n28:28 S\u00e9aos pues notorio que \u00e1 los Gentiles es enviada esta salud de Dios: y ellos oir\u00e1n.\n28:29 Y habiendo dicho esto, los Jud\u00edos salieron, teniendo entre s\u00ed gran contienda.\n28:30 Pablo empero, qued\u00f3 dos a\u00f1os enteros en su casa de alquiler, y recib\u00eda \u00e1 todos los que \u00e1 \u00e9l ven\u00edan,\n28:31 Predicando el reino de Dios y ense\u00f1ando lo que es del Se\u00f1or Jesucristo con toda libertad, sin impedimento.","title":"Spanish Bible: Acts","type":"page"}
