{"collection":"Bible & Christianity","html_url":"https://unchartedknowledge.5gfusion.net/browse/bib/wb/spa/deu.htm","path":"bib/wb/spa/deu.htm","source_url":"https://sacred-texts.com/bib/wb/spa/deu.htm","text":"1:1 ESTAS son las palabras que habl\u00f3 Mois\u00e9s \u00e1 todo Israel de esta parte del Jord\u00e1n en el desierto, en el llano delante del mar Bermejo, entre Par\u00e1n, y Thopel, y Lab\u00e1n, y Haseroth, y Dizahab.\n1:2 Once jornadas hay desde Horeb, camino del monte de Seir, hasta Cades-barnea.\n1:3 Y fu\u00e9, que \u00e1 los cuarenta a\u00f1os, en el mes und\u00e9cimo, al primero del mes, Mois\u00e9s habl\u00f3 \u00e1 los hijos de Israel conforme \u00e1 todas las cosas que Jehov\u00e1 le hab\u00eda mandado acerca de ellos;\n1:4 Despu\u00e9s que hiri\u00f3 \u00e1 Seh\u00f3n rey de los Amorrheos, que habitaba en Hesb\u00f3n, y \u00e1 Og rey de Bas\u00e1n, que habitaba en Astarot en Edrei:\n1:5 De esta parte del Jord\u00e1n, en tierra de Moab, resolvi\u00f3 Mois\u00e9s declarar esta ley, diciendo:\n1:6 Jehov\u00e1 nuestro Dios nos habl\u00f3 en Horeb, diciendo: Harto hab\u00e9is estado en este monte;\n1:7 Volveos, part\u00edos \u00e9 id al monte del Amorrheo, y \u00e1 todas sus comarcas, en el llano, en el monte, y en los valles, y al mediod\u00eda, y \u00e1 la costa de la mar, \u00e1 la tierra del Cananeo, y el L\u00edbano, hasta el gran r\u00edo, el r\u00edo Eufrates.\n1:8 Mirad, yo he dado la tierra en vuestra presencia; entrad y poseed la tierra que Jehov\u00e1 jur\u00f3 \u00e1 vuestros padres Abraham, Isaac, y Jacob, que les dar\u00eda \u00e1 ellos y \u00e1 su simiente despu\u00e9s de ellos.\n1:9 Y yo os habl\u00e9 entonces, diciendo: Yo no puedo llevaros solo:\n1:10 Jehov\u00e1 vuestro Dios os ha multiplicado, y he aqu\u00ed sois hoy vosotros como las estrellas del cielo en multitud.\n1:11 Jehov\u00e1 Dios de vuestros padres a\u00f1ada sobre vosotros como sois mil veces, y os bendiga, como os ha prometido!\n1:12 \u00bfC\u00f3mo llevar\u00e9 yo solo vuestras molestias, vuestras cargas, y vuestros pleitos?\n1:13 Dad me de entre vosotros, de vuestras tribus, varones sabios y entendidos y expertos, para que yo los ponga por vuestros jefes.\n1:14 Y me respondisteis, y dijisteis: Bueno es hacer lo que has dicho.\n1:15 Y tom\u00e9 los principales de vuestras tribus, varones sabios y expertos, y p\u00faselos por jefes sobre vosotros, jefes de millares, y jefes de cientos, y jefes de cincuenta, y cabos de diez, y gobernadores \u00e1 vuestras tribus.\n1:16 Y entonces mand\u00e9 \u00e1 vuestros jueces, diciendo: Oid entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano, y el que le es extranjero.\n1:17 No teng\u00e1is respeto de personas en el juicio: as\u00ed al peque\u00f1o como al grande oir\u00e9is: no tendr\u00e9is temor de ninguno, porque el juicio es de Dios: y la causa que os fuere dif\u00edcil, la traer\u00e9is \u00e1 m\u00ed, y yo la oir\u00e9.\n1:18 Os mand\u00e9, pues, en aquel tiempo todo lo que hab\u00edais de hacer.\n1:19 Y partidos de Horeb, anduvimos todo aquel grande y terrible desierto que hab\u00e9is visto, por el camino del monte del Amorrheo, como Jehov\u00e1 nuestro Dios nos lo mand\u00f3; y llegamos hasta Cades-barnea.\n1:20 Entonces os dije: Llegado hab\u00e9is al monte del Amorrheo, el cual Jehov\u00e1 nuestro Dios nos da.\n1:21 Mira, Jehov\u00e1 tu Dios ha dado delante de ti la tierra: sube y pos\u00e9e la, como Jehov\u00e1 el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes.\n1:22 Y llegasteis \u00e1 m\u00ed todos vosotros, y dijisteis: Enviemos varones delante de nosotros, que nos reconozcan la tierra y nos traigan de vuelta raz\u00f3n del camino por donde hemos de subir, y de las ciudades adonde hemos de llegar.\n1:23 Y el dicho me pareci\u00f3 bien: y tom\u00e9 doce varones de vosotros, un var\u00f3n por tribu:\n1:24 Y se encaminaron, y subieron al monte, y llegaron hasta la arroyada de Escol, y reconocieron la tierra.\n1:25 Y tomaron en sus manos del fruto del pa\u00eds, y nos lo trajeron, y di\u00e9ronnos cuenta, y dijeron: Es buena la tierra que Jehov\u00e1 nuestro Dios nos da.\n1:26 Empero no quisisteis subir, antes fuisteis rebeldes al dicho de Jehov\u00e1 vuestro Dios;\n1:27 Y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque Jehov\u00e1 nos aborrec\u00eda, nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos en mano del Amorrheo para destruirnos.\n1:28 \u00bfA d\u00f3nde subimos? Nuestros hermanos han hecho desfallecer nuestro coraz\u00f3n, diciendo: Este pueblo es mayor y m\u00e1s alto que nosotros, las ciudades grandes y muradas hasta el cielo; y tambi\u00e9n vimos all\u00ed hijos de gigantes.\n1:29 Entonces os dije: No tem\u00e1is, ni teng\u00e1is miedo de ellos.\n1:30 Jehov\u00e1 vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, \u00e9l pelear\u00e1 por vosotros, conforme \u00e1 todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos;\n1:31 Y en el desierto has visto que Jehov\u00e1 tu Dios te ha tra\u00eddo, como trae el hombre \u00e1 su hijo, por todo el camino que hab\u00e9is andado, hasta que hab\u00e9is venido \u00e1 este lugar.\n1:32 Y aun con esto no creisteis en Jehov\u00e1 vuestro Dios,\n1:33 El cual iba delante de vosotros por el camino, para reconoceros el lugar donde hab\u00edais de asentar el campo, con fuego de noche para mostraros el camino por donde aduvieseis, y con nube de d\u00eda.\n1:34 Y oy\u00f3 Jehov\u00e1 la voz de vuestras palabras, y enoj\u00f3se, y jur\u00f3 diciendo:\n1:35 No ver\u00e1 hombre alguno de estos de esta mala generaci\u00f3n, la buena tierra que jur\u00e9 hab\u00eda de dar \u00e1 vuestros padres,\n1:36 Excepto Caleb hijo de Jephone: \u00e9l la ver\u00e1, y \u00e1 \u00e9l le dar\u00e9 la tierra que pis\u00f3, y \u00e1 sus hijos; porque cumpli\u00f3 en pos de Jehov\u00e1.\n1:37 Y tambi\u00e9n contra m\u00ed se air\u00f3 Jehov\u00e1 por vosotros, diciendo: Tampoco t\u00fa entrar\u00e1s all\u00e1:\n1:38 Josu\u00e9 hijo de Nun, que est\u00e1 delante de ti, \u00e9l entrar\u00e1 all\u00e1: an\u00edmale; porque \u00e9l la har\u00e1 heredar \u00e1 Israel.\n1:39 Y vuestros chiquitos, de los cuales dijisteis ser\u00e1n por presa, y vuestros hijos que no saben hoy bueno ni malo, ellos entrar\u00e1n all\u00e1, y \u00e1 ellos la dar\u00e9, y ellos la heredar\u00e1n.\n1:40 Y vosotros volveos, y part\u00edos al desierto camino del mar Bermejo.\n1:41 Entonces respondisteis y me dijisteis: Pecado hemos contra Jehov\u00e1; nosotros subiremos y pelearemos, conforme \u00e1 todo lo que Jehov\u00e1 nuestro Dios nos ha mandado. Y os armasteis cada uno de sus armas de guerra, y os apercibisteis para subir al monte.\n1:42 Y Jehov\u00e1 me dijo: Diles: No sub\u00e1is, ni pele\u00e9is, pues no estoy entre vosotros; porque no se\u00e1is heridos delante de vuestros enemigos.\n1:43 Y os habl\u00e9, y no disteis o\u00eddo; antes fuisteis rebeldes al dicho de Jehov\u00e1, y persistiendo con altivez, subisteis al monte.\n1:44 Y sali\u00f3 el Amorrheo, que habitaba en aquel monte, \u00e1 vuestro encuentro, y os persiguieron, como hacen las avispas, y os derrotaron en Seir, persigui\u00e9ndoos hasta Horma.\n1:45 Y volvisteis, y llorasteis delante de Jehov\u00e1; pero Jehov\u00e1 no escuch\u00f3 vuestra voz, ni os prest\u00f3 o\u00eddo.\n1:46 Y estuvisteis en Cades por muchos d\u00edas, como en los d\u00edas que hab\u00e9is estado.\n2:1 Y VOLVIMOS, y part\u00edmonos al desierto camino del mar Bermejo, como Jehov\u00e1 me hab\u00eda dicho; y rodeamos el monte de Seir por muchos d\u00edas.\n2:2 Y Jehov\u00e1 me habl\u00f3, diciendo:\n2:3 Harto hab\u00e9is rodeado este monte; volveos al aquil\u00f3n.\n2:4 Y manda al pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el t\u00e9rmino de vuestros hermanos los hijos de Esa\u00fa, que habitan en Seir, ellos tendr\u00e1n miedo de vosotros; mas vosotros guardaos mucho:\n2:5 No os met\u00e1is con ellos; que no os dar\u00e9 de su tierra ni aun la holladura de la planta de un pie; porque yo he dado por heredad \u00e1 Esa\u00fa el monte de Seir.\n2:6 Comprar\u00e9is de ellos por dinero las viandas, y comer\u00e9is; y tambi\u00e9n comprar\u00e9is de ellos el agua, y beber\u00e9is:\n2:7 Pues Jehov\u00e1 tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos: \u00e9l sabe que andas por este gran desierto: estos cuarenta a\u00f1os Jehov\u00e1 tu Dios fu\u00e9 contigo; y ninguna cosa te ha faltado.\n2:8 Y pasamos de nuestros hermanos los hijos de Esa\u00fa, que habitaban en Seir, por el camino de la llanura de Elath y de Esiongeber. Y volvimos, y pasamos camino del desierto de Moab.\n2:9 Y Jehov\u00e1 me dijo: No molestes \u00e1 Moab, ni te empe\u00f1es con ellos en guerra, que no te dar\u00e9 posesi\u00f3n de su tierra; porque yo he dado \u00e1 Ar por heredad \u00e1 los hijos de Lot.\n2:10 (Los Emimeos habitaron en ella antes, pueblo grande, y numeroso, y alto como fhnumeroso, y alto como fh gigantes:\n2:11 Por gigantes eran ellos tambi\u00e9n contados, como los Anaceos; y los Moabitas los llaman Emimeos.\n2:12 Y en Seir habitaron antes los Horeos, \u00e1 los cuales echaron los hijos de Esa\u00fa; y los destruyeron de delante de s\u00ed, y moraron en lugar de ellos; como hizo Israel en la tierra de su posesi\u00f3n que les di\u00f3 Jehov\u00e1.)\n2:13 Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo de Zered.\n2:14 Y los d\u00edas que anduvimos de Cades-barnea hasta que pasamos el arroyo de Zered, fueron treinta y ocho a\u00f1os; hasta que se acab\u00f3 toda la generaci\u00f3n de los hombres de guerra de en medio del campo, como Jehov\u00e1 les hab\u00eda jurado.\n2:15 Y tambi\u00e9n la mano de Jehov\u00e1 fu\u00e9 sobre ellos para destruirlos de en medio del campo, hasta acabarlos.\n2:16 Y aconteci\u00f3 que cuando se hubieron acabado de morir todos los hombres de guerra de entre el pueblo,\n2:17 Jehov\u00e1 me habl\u00f3, diciendo:\n2:18 T\u00fa pasar\u00e1s hoy el t\u00e9rmino de Moab, \u00e1 Ar,\n2:19 Y te acercar\u00e1s delante de los hijos de Amm\u00f3n: no los molestes, ni te metas con ellos; porque no te tengo de dar posesi\u00f3n de la tierra de los hijos de Amm\u00f3n; que \u00e1 los hijos de Lot la he dado por heredad.\n2:20 (Por tierra de gigantes fu\u00e9 tambi\u00e9n ella tenida: habitaron en ella gigantes en otro tiempo, \u00e1 los cuales los Ammonitas llamaban Zomzommeos;\n2:21 Pueblo grande, y numeroso, y alto, como los Anaceos; \u00e1 los cuales Jehov\u00e1 destruy\u00f3 de delante de los Ammonitas, quienes les sucedieron, y habitaron en su lugar:\n2:22 Como hizo con los hijos de Esa\u00fa, que habitaban en Seir, de delante de los cuales destruy\u00f3 \u00e1 los Horeos; y ellos les sucedieron, y habitaron en su lugar hasta hoy.\n2:23 Y \u00e1 los Heveos que habitaban en Haserin hasta Gaza, los Caftoreos que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar.)\n2:24 Levantaos, partid, y pasad el arroyo de Arn\u00f3n: he aqu\u00ed he dado en tu mano \u00e1 Seh\u00f3n rey de Hesb\u00f3n, Amorrheo, y \u00e1 su tierra: comienza \u00e1 tomar posesi\u00f3n, y emp\u00e9\u00f1ate con \u00e9l en guerra.\n2:25 Hoy comenzar\u00e9 \u00e1 poner tu miedo y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oir\u00e1n tu fama, y temblar\u00e1n, y angustiarse han delante de ti.\n2:26 Y envi\u00e9 mensajeros desde el desierto de Cademoth \u00e1 Seh\u00f3n rey de Hesb\u00f3n, con palabras de paz, diciendo:\n2:27 Pasar\u00e9 por tu tierra por el camino: por el camino ir\u00e9, sin apartarme \u00e1 diestra ni \u00e1 siniestra:\n2:28 La comida me vender\u00e1s por dinero y comer\u00e9: el agua tambi\u00e9n me dar\u00e1s por dinero, y beber\u00e9: solamente pasar\u00e9 \u00e1 pie;\n2:29 Como lo hicieron conmigo los hijos de Esa\u00fa que habitaban en Seir, y los Moabitas que habitaban en Ar; hasta que pase el Jord\u00e1n \u00e1 la tierra que nos da Jehov\u00e1 nuestro Dios.\n2:30 Mas Seh\u00f3n rey de Hesb\u00f3n no quiso que pas\u00e1semos por el territorio suyo; porque Jehov\u00e1 tu Dios hab\u00eda endurecido su esp\u00edritu, y obstinado su coraz\u00f3n para entregarlo en tu mano, como hoy.\n2:31 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: He aqu\u00ed yo he comenzado \u00e1 dar delante de ti \u00e1 Seh\u00f3n y \u00e1 su tierra; comienza \u00e1 tomar posesi\u00f3n, para que heredes su tierra.\n2:32 Y sali\u00f3nos Seh\u00f3n al encuentro, \u00e9l y todo su pueblo, para pelear en Jaas.\n2:33 Mas Jehov\u00e1 nuestro Dios lo entreg\u00f3 delante de nosotros; y herimos \u00e1 \u00e9l y \u00e1 sus hijos, y \u00e1 todo su pueblo.\n2:34 Y tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades, hombres, y mujeres, y ni\u00f1os; no dejamos ninguno:\n2:35 Solamente tomamos para nosotros las bestias, y los despojos de las ciudades que hab\u00edamos tomado.\n2:36 Desde Aroer, que est\u00e1 junto \u00e1 la ribera del arroyo de Arn\u00f3n, y la ciudad que est\u00e1 en el arroyo, hasta Galaad, no hubo ciudad que escapase de nosotros: todas las entreg\u00f3 Jehov\u00e1 nuestro Dios en nuestro poder.\n2:37 Solamente \u00e1 la tierra de los hijos de Amm\u00f3n no llegaste, ni \u00e1 todo lo que est\u00e1 \u00e1 la orilla del arroyo de Jaboc ni \u00e1 las ciudades del monte, ni \u00e1 lugar alguno que Jehov\u00e1 nuestro Dios hab\u00eda prohibido.\n3:1 Y VOLVIMOS, y subimos camino de Bas\u00e1n, y sali\u00f3nos al encuentro Og rey de Bas\u00e1n para pelear, \u00e9l y todo su pueblo, en Edrei.\n3:2 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: No tengas temor de \u00e9l, porque en tu mano he entregado \u00e1 \u00e9l y \u00e1 todo su pueblo, y su tierra: y har\u00e1s con \u00e9l como hiciste con Seh\u00f3n rey Amorrheo, que habitaba en Hesb\u00f3n.\n3:3 Y Jehov\u00e1 nuestro Dios entreg\u00f3 tambi\u00e9n en nuestra mano \u00e1 Og rey de Bas\u00e1n, y \u00e1 todo su pueblo, al cual herimos hasta no quedar de \u00e9l ninguno.\n3:4 Y tomamos entonces todas sus ciudades; no qued\u00f3 ciudad que no les tom\u00e1semos: sesenta ciudades, toda la tierra de Argob, del reino de Og en Bas\u00e1n.\n3:5 Todas \u00e9stas eran ciudades fortalecidas con alto muro, con puertas y barras; sin otras muy muchas ciudades sin muro.\n3:6 Y destru\u00edmoslas, como hicimos \u00e1 Seh\u00f3n rey de Hesb\u00f3n, destruyendo en toda ciudad hombres, mujeres, y ni\u00f1os.\n3:7 Y tomamos para nosotros todas las bestias, y los despojos de las ciudades.\n3:8 Tambi\u00e9n tomamos en aquel tiempo de mano de dos reyes Amorrheos que estaban de esta parte del Jord\u00e1n, la tierra desde el arroyo de Arn\u00f3n hasta el monte de Herm\u00f3n:\n3:9 (Los Sidonios llaman \u00e1 Herm\u00f3n Siri\u00f3n; y los Amorrheos, Senir:)\n3:10 Todas las ciudades de la llanura, y todo Galaad, y todo Bas\u00e1n hasta Salch\u00e2 y Edrei, ciudades del reino de Og en Bas\u00e1n.\n3:11 Porque s\u00f3lo Og rey de Bas\u00e1n hab\u00eda quedado de los gigantes que quedaron. He aqu\u00ed su cama, una cama de hierro, \u00bfno est\u00e1 en Rabbath de los hijos de Amm\u00f3n?; la longitud de ella de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, al codo de un hombre.\n3:12 Y esta tierra que heredamos entonces desde Aroer, que est\u00e1 al arroyo de Arn\u00f3n, y la mitad del monte de Galaad con sus ciudades, d\u00ed \u00e1 los Rubenitas y \u00e1 los Gaditas:\n3:13 Y el resto de Galaad, y todo Bas\u00e1n, del reino de Og, d\u00ed lo \u00e1 la media tribu de Manas\u00e9s; toda la tierra de Argob, todo Bas\u00e1n, que se llamaba la tierra de los gigantes.\n3:14 Jair hijo de Manas\u00e9s tom\u00f3 toda la tierra de Argob hasta el t\u00e9rmino de Gessuri y Mach\u00e2ti; y llam\u00f3la de su nombre Bas\u00e1n-havoth-jair, hasta hoy.\n3:15 Y \u00e1 Mach\u00eer d\u00ed \u00e1 Galaad.\n3:16 Y \u00e1 los Rubenitas y Gaditas d\u00ed de Galaad hasta el arroyo de Arn\u00f3n, el medio del arroyo por t\u00e9rmino; hasta el arroyo de Jaboc, t\u00e9rmino de los hijos de Amm\u00f3n:\n3:17 Asimismo la campi\u00f1a, y el Jord\u00e1n, y el t\u00e9rmino, desde Cinereth hasta la mar del llano, el mar Salado, las vertientes abajo del Pisga al oriente.\n3:18 Y os mand\u00e9 entonces, diciendo: Jehov\u00e1 vuestro Dios os ha dado esta tierra para que la pose\u00e1is: pasar\u00e9is armados delante de vuestros hermanos los hijos de Israel todos los valientes.\n3:19 Solamente vuestras mujeres, vuestros ni\u00f1os, y vuestros ganados, (yo s\u00e9 que ten\u00e9is mucho ganado,) quedar\u00e1n en vuestras ciudades que os he dado,\n3:20 Hasta que Jehov\u00e1 d\u00e9 reposo \u00e1 vuestros hermanos, as\u00ed como \u00e1 vosotros, y hereden tambi\u00e9n ellos la tierra que Jehov\u00e1 vuestro Dios les da \u00e1 la otra parte del Jord\u00e1n: entonces os volver\u00e9is cada uno a su heredad que yo os he dado.\n3:21 Mand\u00e9 tambi\u00e9n \u00e1 Josu\u00e9 entonces, diciendo: Tus ojos vieron todo lo que Jehov\u00e1 vuestro Dios ha hecho \u00e1 aquellos dos reyes: as\u00ed har\u00e1 Jehov\u00e1 \u00e1 todos los reinos \u00e1 los cuales pasar\u00e1s t\u00fa.\n3:22 No los tem\u00e1is; que Jehov\u00e1 vuestro Dios, \u00e9l es el que pelea por vosotros.\n3:23 Y or\u00e9 \u00e1 Jehov\u00e1 en aquel tiempo, diciendo:\n3:24 Se\u00f1or Jehov\u00e1, t\u00fa has comenzado \u00e1 mostrar \u00e1 tu siervo tu grandeza, y tu mano fuerte: porque \u00bfqu\u00e9 dios hay en el cielo ni en la tierra que haga seg\u00fan tus obras, y seg\u00fan tus valent\u00edas?\n3:25 Pase yo, ru\u00e9gote, y vea aquella tierra buena, que est\u00e1 \u00e1 la parte all\u00e1 del Jord\u00e1n, aquel buen monte, y el L\u00edbano.\n3:26 Mas Jehov\u00e1 se hab\u00eda enojado contra m\u00ed por causa de vosotros, por lo cual no me oy\u00f3: y d\u00edjome Jehov\u00e1: B\u00e1state, no me hables m\u00e1s de este negocio.\n3:27 Sube \u00e1 la cumbre del Pisga, y alza tus ojos al occidente, y al aquil\u00f3n, y al mediod\u00eda, y al oriente, y ve por tus ojos: porque no pasar\u00e1s este Jord\u00e1n.\n3:28 Y manda a Josu\u00e9, y an\u00edmalo, y conf\u00f3rtalo; porque \u00e9l ha de pasar delante de este pueblo, y \u00e9l les har\u00e1 heredar la tierra que ver\u00e1s.\n3:29 Y paramos en el valle delante de Beth-peor.\n4:1 AHORA pues, oh Israel, oye los estatutos y derechos que yo os ense\u00f1o, para que los ejecut\u00e9is, y viv\u00e1is, y entr\u00e9is, y pose\u00e1is la tierra que Jehov\u00e1 el Dios de vuestros padres te da.\n4:2 No a\u00f1adir\u00e9is \u00e1 la palabra que yo os mando, ni disminuir\u00e9is de ella, para que guard\u00e9is los mandamientos de Jehov\u00e1 vuestro Dios que yo os ordeno.\n4:3 Vuestros ojos vieron lo que hizo Jehov\u00e1 con motivo de Baal-peor; que \u00e1 todo hombre que fu\u00e9 en pos de Baal-peor destruy\u00f3 Jehov\u00e1 tu Dios de en medio de ti.\n4:4 Mas vosotros que os allegasteis \u00e1 Jehov\u00e1 vuestro Dios, todos est\u00e1is vivos hoy.\n4:5 Mirad, yo os he ense\u00f1ado estatutos y derechos, como Jehov\u00e1 mi Dios me mand\u00f3, para que hag\u00e1is as\u00ed en medio de la tierra en la cual entr\u00e1is para poseerla.\n4:6 Guardadlos, pues, y ponedlos por obra: porque esta es vuestra sabidur\u00eda y vuestra inteligencia en ojos de los pueblos, los cuales oir\u00e1n todos estos estatutos, y dir\u00e1n: Ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es \u00e9sta.\n4:7 Porque \u00bfqu\u00e9 gente grande hay que tenga los dioses cercanos \u00e1 s\u00ed, como lo est\u00e1 Jehov\u00e1 nuestro Dios en todo cuanto le pedimos?\n4:8 Y \u00bfqu\u00e9 gente grande hay que tenga estatutos y derechos justos, como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?\n4:9 Por tanto, gu\u00e1rdate, y guarda tu alma con diligencia, que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu coraz\u00f3n todos los d\u00edas de tu vida: y ense\u00f1arlas has \u00e1 tus hijos, y \u00e1 los hijos de tus hijos;\n4:10 El d\u00eda que estuviste delante de Jehov\u00e1 tu Dios en Horeb, cuando Jehov\u00e1 me dijo: J\u00fantame el pueblo, para que yo les haga oir mis palabras, las cuales aprender\u00e1n, para temerme todos los d\u00edas que vivieren sobre la tierra: y las ense\u00f1ar\u00e1n \u00e1 sus hijos;\n4:11 Y os llegasteis, y os pusisteis al pie del monte; y el monte ard\u00eda en fuego hasta en medio de los cielos con tinieblas, nube, y oscuridad.\n4:12 Y habl\u00f3 Jehov\u00e1 con vosotros de en medio del fuego: oisteis la voz de sus palabras, mas \u00e1 excepci\u00f3n de oir la voz, ninguna figura visteis:\n4:13 Y \u00e9l os anunci\u00f3 su pacto, el cual os mand\u00f3 poner por obra, las diez palabras; y escribi\u00f3las en dos tablas de piedra.\n4:14 A m\u00ed tambi\u00e9n me mand\u00f3 Jehov\u00e1 entonces ense\u00f1aros los estatutos y derechos, para que los pusieseis por obra en la tierra \u00e1 la cual pas\u00e1is para poseerla.\n4:15 Guardad pues mucho vuestras almas: pues ninguna figura visteis el d\u00eda que Jehov\u00e1 habl\u00f3 con vosotros de en medio del fuego:\n4:16 Porque no os corromp\u00e1is, y hag\u00e1is para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de var\u00f3n \u00f3 hembra,\n4:17 Figura de alg\u00fan animal que sea en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire,\n4:18 Figura de ning\u00fan animal que vaya arrastrando por la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra:\n4:19 Y porque alzando tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ej\u00e9rcito del cielo, no seas incitado, y te inclines \u00e1 ellos, y les sirvas; que Jehov\u00e1 tu Dios los ha concedido \u00e1 todos los pueblos debajo de todos los cielos.\n4:20 Empero \u00e1 vosotros Jehov\u00e1 os tom\u00f3, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que le se\u00e1is por pueblo de heredad como en este d\u00eda.\n4:21 Y Jehov\u00e1 se enoj\u00f3 contra m\u00ed sobre vuestros negocios, y jur\u00f3 que yo no pasar\u00eda el Jord\u00e1n, ni entrar\u00eda en la buena tierra, que Jehov\u00e1 tu Dios te da por heredad.\n4:22 As\u00ed que yo voy \u00e1 morir en esta tierra; y no paso el Jord\u00e1n: mas vosotros pasar\u00e9is, y poseer\u00e9is aquella buena tierra.\n4:23 Guardaos no os olvid\u00e9is del pacto de Jehov\u00e1 vuestro Dios, que \u00e9l estableci\u00f3 con vosotros, y os hag\u00e1is escultura \u00f3 imagen de cualquier cosa, que Jehov\u00e1 tu Dios te ha vedado.\n4:24 Porque Jehov\u00e1 tu Dios es fuego que consume, Dios celoso.\n4:25 Cuando hubiereis engendrado hijos y nietos, y hubiereis envejecido en la tierra, y os corrompiereis, \u00e9 hiciereis escultura \u00f3 imagen de cualquier cosa, \u00e9 hiciereis mal en ojos de Jehov\u00e1 vuestro Dios, para enojarlo;\n4:26 Yo pongo hoy por testigos al cielo y \u00e1 la tierra, que presto perecer\u00e9is totalmente de la tierra hacia la cual pas\u00e1is el Jord\u00e1n para poseerla: no estar\u00e9is en ella largos d\u00edas sin que se\u00e1is destru\u00eddos.\n4:27 Y Jehov\u00e1 os esparcir\u00e1 entre los pueblos, y quedar\u00e9is pocos en n\u00famero entre las gentes \u00e1 las cuales os llevar\u00e1 Jehov\u00e1:\n4:28 Y servir\u00e9is all\u00ed \u00e1 dioses hechos de manos de hombres, \u00e1 madera y \u00e1 piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.\n4:29 Mas si desde all\u00ed buscares \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, lo hallar\u00e1s, si lo buscares de todo tu coraz\u00f3n y de toda tu alma.\n4:30 Cuando estuviereis en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros d\u00edas te volvieres \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, y oyeres su voz;\n4:31 Porque Dios misericordioso es Jehov\u00e1 tu Dios; no te dejar\u00e1, ni te destruir\u00e1, ni se olvidar\u00e1 del pacto de tus padres que les jur\u00f3.\n4:32 Porque pregunta ahora de los tiempos pasados, que han sido antes de ti, desde el d\u00eda que cri\u00f3 Dios al hombre sobre la tierra, y desde el un cabo del cielo al otro, si se ha hecho cosa semejante \u00e1 esta gran cosa, \u00f3 se haya o\u00eddo otra como ella.\n4:33 \u00bfHa o\u00eddo pueblo la voz de Dios, que hablase de en medio del fuego, como t\u00fa la has o\u00eddo, y vivido?\n4:34 \u00bfO ha Dios probado \u00e1 venir \u00e1 tomar para s\u00ed gente de en medio de otra gente, con pruebas, con se\u00f1ales, con milagros, y con guerra, y mano fuerte, y brazo extendido, y grandes espantos, seg\u00fan todas las cosas que hizo con vosotros Jehov\u00e1 vuestro Dios en Egip\n4:35 A ti te fu\u00e9 mostrado, para que supieses que Jehov\u00e1 \u00e9l es Dios; no hay m\u00e1s fuera de \u00e9l.\n4:36 De los cielos te hizo oir su voz, para ense\u00f1arte: y sobre la tierra te mostr\u00f3 su gran fuego: y has o\u00eddo sus palabras de en medio del fuego.\n4:37 Y por cuanto \u00e9l am\u00f3 \u00e1 tus padres, escogi\u00f3 su simiente despu\u00e9s de ellos, y sac\u00f3te delante de s\u00ed de Egipto con su gran poder;\n4:38 Para echar de delante de ti gentes grandes y m\u00e1s fuertes que t\u00fa, y para introducirte, y darte su tierra por heredad, como hoy.\n4:39 Aprende pues hoy, y reduce \u00e1 tu coraz\u00f3n que Jehov\u00e1 \u00e9l es el Dios arriba en el cielo, y abajo sobre la tierra; no hay otro.\n4:40 Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, que yo te mando hoy, para que te vaya bien \u00e1 ti y \u00e1 tus hijos despu\u00e9s de ti, y prolongues tus d\u00edas sobre la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da para siempre.\n4:41 Entonces apart\u00f3 Mois\u00e9s tres ciudades de esta parte del Jord\u00e1n al nacimiento del sol,\n4:42 Para que huyese all\u00ed el homicida que matase \u00e1 su pr\u00f3jimo por yerro, sin haber tenido enemistad con \u00e9l desde ayer ni antes de ayer; y que huyendo \u00e1 una de estas ciudades salvara la vida:\n4:43 A Beser en el desierto, en tierra de la llanura, de los Rubenitas; y \u00e1 Ramoth en Galaad, de los Gaditas; y \u00e1 Gol\u00e1n en Bas\u00e1n, de los de Manas\u00e9s.\n4:44 Esta, pues, es la ley que Mois\u00e9s propuso delante de los hijos de Israel.\n4:45 Estos son los testimonios, y los estatutos, y los derechos, que Mois\u00e9s notific\u00f3 \u00e1 los hijos de Israel, cuando hubieron salido de Egipto;\n4:46 De esta parte del Jord\u00e1n, en el valle delante de Beth-peor, en la tierra de Seh\u00f3n rey de los Amorrheos, que habitaba en Hesb\u00f3n, al cual hiri\u00f3 Mois\u00e9s con los hijos de Israel, cuando hubieron salido de Egipto:\n4:47 Y poseyeron su tierra, y la tierra de Og rey de Bas\u00e1n; dos reyes de los Amorrheos que estaban de esta parte del Jord\u00e1n, al nacimiento del sol:\n4:48 Desde Aroer, que est\u00e1 junto \u00e1 la ribera del arroyo de Arn\u00f3n, hasta el monte de Si\u00f3n, que es Herm\u00f3n;\n4:49 Y toda la llanura de esta parte del Jord\u00e1n, al oriente, hasta la mar del llano, las vertientes de las aguas abajo del Pisga.\n5:1 Y LLAMO Mois\u00e9s \u00e1 todo Israel, y d\u00edjoles: Oye, Israel, los estatutos y derechos que yo pronuncio hoy en vuestros o\u00eddos: y aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra.\n5:2 Jehov\u00e1 nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb.\n5:3 No con nuestros padres hizo Jehov\u00e1 este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aqu\u00ed hoy vivos.\n5:4 Cara \u00e1 cara habl\u00f3 Jehov\u00e1 con vosotros en el monte de en medio del fuego,\n5:5 (Yo estaba entonces entre Jehov\u00e1 y vosotros, para denunciaros la palabra de Jehov\u00e1; porque vosotros tuvisteis temor del fuego, y no subisteis al monte;) diciendo:\n5:6 Yo soy Jehov\u00e1 tu Dios, que te saqu\u00e9 de tierra de Egipto, de casa de siervos.\n5:7 No tendr\u00e1s dioses extra\u00f1os delante de m\u00ed.\n5:8 No har\u00e1s para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que est\u00e1 arriba en los cielos, \u00f3 abajo en la tierra, \u00f3 en las aguas debajo de la tierra:\n5:9 No te inclinar\u00e1s \u00e1 ellas ni les servir\u00e1s: porque yo soy Jehov\u00e1 tu Dios, fuerte, celoso, que visito la iniquidad de los padres sobre los hijos, y sobre los terceros, y sobre los cuartos, \u00e1 los que me aborrecen,\n5:10 Y que hago misericordia \u00e1 millares \u00e1 los que me aman, y guardan mis mandamientos.\n5:11 No tomar\u00e1s en vano el nombre de Jehov\u00e1 tu Dios; porque Jehov\u00e1 no dar\u00e1 por inocente al que tomare en vano su nombre.\n5:12 Guardar\u00e1s el d\u00eda del reposo para santificarlo, como Jehov\u00e1 tu Dios te ha mandado.\n5:13 Seis d\u00edas trabajar\u00e1s y har\u00e1s toda tu obra:\n5:14 Mas el s\u00e9ptimo es reposo \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios: ninguna obra har\u00e1s t\u00fa, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ning\u00fan animal tuyo, ni tu peregrino que est\u00e1 dentro de tus puertas: porque descanse tu siervo y tu sierva como\n5:15 Y acu\u00e9rdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehov\u00e1 tu Dios te sac\u00f3 de all\u00e1 con mano fuerte y brazo extendido: por lo cual Jehov\u00e1 tu Dios te ha mandado que guardes el d\u00eda del reposo.\n5:16 Honra \u00e1 tu padre y \u00e1 tu madre, como Jehov\u00e1 tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus d\u00edas, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da.\n5:17 No matar\u00e1s.\n5:18 No adulterar\u00e1s.\n5:19 No hurtar\u00e1s.\n5:20 No dir\u00e1s falso testimonio contra tu pr\u00f3jimo.\n5:21 No codiciar\u00e1s la mujer de tu pr\u00f3jimo, ni desear\u00e1s la casa de tu pr\u00f3jimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni ninguna cosa que sea de tu pr\u00f3jimo.\n5:22 Estas palabras habl\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 toda vuestra congregaci\u00f3n en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, \u00e1 gran voz: y no a\u00f1adi\u00f3 m\u00e1s. Y escribi\u00f3las en dos tablas de piedra, las cuales me di\u00f3 \u00e1 m\u00ed.\n5:23 Y aconteci\u00f3, que como vosotros oisteis la voz de en medio de las tinieblas, y visteis al monte que ard\u00eda en fuego, llegasteis \u00e1 m\u00ed todos los pr\u00edncipes de vuestras tribus, y vuestros ancianos;\n5:24 Y dijisteis: He aqu\u00ed, Jehov\u00e1 nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos o\u00eddo su voz de en medio del fuego: hoy hemos visto que Jehov\u00e1 habla al hombre, y \u00e9ste vive.\n5:25 Ahora pues, \u00bfpor qu\u00e9 moriremos? que este gran fuego nos consumir\u00e1: si torn\u00e1remos \u00e1 oir la voz de Jehov\u00e1 nuestro Dios, moriremos.\n5:26 Porque, \u00bfqu\u00e9 es toda carne, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la o\u00edmos, y viva?\n5:27 Llega t\u00fa, y oye todas las cosas que dijere Jehov\u00e1 nuestro Dios; y t\u00fa nos dir\u00e1s todo lo que Jehov\u00e1 nuestro Dios te dijere, y nosotros oiremos y haremos.\n5:28 Y oy\u00f3 Jehov\u00e1 la voz de vuestras palabras, cuando me hablabais; y d\u00edjome Jehov\u00e1: He o\u00eddo la voz de las palabras de este pueblo, que ellos te han hablado: bien est\u00e1 todo lo que han dicho.\n5:29 Qui\u00e9n diera que tuviesen tal coraz\u00f3n, que me temiesen, y guardasen todos los d\u00edas todos mis mandamientos, para que \u00e1 ellos y \u00e1 sus hijos les fuese bien para siempre!\n5:30 Ve, diles: Volveos \u00e1 vuestras tiendas.\n5:31 Y t\u00fa est\u00e1te aqu\u00ed conmigo, y te dir\u00e9 todos los mandamientos, y estatutos, y derechos que les has de ense\u00f1ar, a fin que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy para poseerla.\n5:32 Mirad, pues, que hag\u00e1is como Jehov\u00e1 vuestro Dios os ha mandado: no os apart\u00e9is \u00e1 diestra ni \u00e1 siniestra;\n5:33 Andad en todo camino que Jehov\u00e1 vuestro Dios os ha mandado, para que viv\u00e1is, y os vaya bien, y teng\u00e1is largos d\u00edas en la tierra que hab\u00e9is de poseer.\n6:1 ESTOS pues son los mandamientos, estatutos, y derechos que Jehov\u00e1 vuestro Dios mand\u00f3 que os ense\u00f1ase, para que los pong\u00e1is por obra en la tierra \u00e1 la cual pas\u00e1is vosotros para poseerla:\n6:2 Para que temas \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, t\u00fa, y tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los d\u00edas de tu vida, y que tus d\u00edas sean prolongados.\n6:3 Oye pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien, y se\u00e1is multiplicados, como te ha dicho Jehov\u00e1 el Dios de tus padres, en la tierra que destila leche y miel.\n6:4 Oye, Israel: Jehov\u00e1 nuestro Dios, Jehov\u00e1 uno es:\n6:5 Y Amar\u00e1s \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios de todo tu coraz\u00f3n, y de toda tu alma, y con todo tu poder.\n6:6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estar\u00e1n sobre tu coraz\u00f3n:\n6:7 Y las repetir\u00e1s \u00e1 tus hijos, y hablar\u00e1s de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes:\n6:8 Y has de atarlas por se\u00f1al en tu mano, y estar\u00e1n por frontales entre tus ojos:\n6:9 Y las escribir\u00e1s en los postes de tu casa, y en tus portadas.\n6:10 Y ser\u00e1, cuando Jehov\u00e1 tu Dios te hubiere introducido en la tierra que jur\u00f3 \u00e1 tus padres Abraham, Isaac, y Jacob, que te dar\u00eda; en ciudades grandes y buenas que t\u00fa no edificaste,\n6:11 Y casas llenas de todo bien, que t\u00fa no henchiste, y cisternas cavadas, que t\u00fa no cavaste, vi\u00f1as y olivares que no plantaste: luego que comieres y te hartares,\n6:12 Gu\u00e1rdate que no te olvides de Jehov\u00e1, que te sac\u00f3 de tierra de Egipto, de casa de siervos.\n6:13 A Jehov\u00e1 tu Dios temer\u00e1s, y \u00e1 \u00e9l servir\u00e1s, y por su nombre jurar\u00e1s.\n6:14 No andar\u00e9is en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que est\u00e1n en vuestros contornos:\n6:15 Porque el Dios celoso, Jehov\u00e1 tu Dios, en medio de ti est\u00e1; porque no se inflame el furor de Jehov\u00e1 tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la haz de la tierra.\n6:16 No tentar\u00e9is \u00e1 Jehov\u00e1 vuestro Dios, como lo tentasteis en Massa.\n6:17 Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehov\u00e1 vuestro Dios, y sus testimonios, y sus estatutos, que te ha mandado.\n6:18 Y har\u00e1s lo recto y bueno en ojos de Jehov\u00e1, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehov\u00e1 jur\u00f3 \u00e1 tus padres;\n6:19 Para que \u00e9l eche \u00e1 todos sus enemigos de delante de ti, como Jehov\u00e1 ha dicho.\n6:20 Cuando ma\u00f1ana te preguntare tu hijo, diciendo: \u00bfQu\u00e9 significan los testimonios, y estatutos, y derechos, que Jehov\u00e1 nuestro Dios os mand\u00f3?\n6:21 Entonces dir\u00e1s \u00e1 tu hijo: Nosotros \u00e9ramos siervos de Fara\u00f3n en Egipto, y Jehov\u00e1 nos sac\u00f3 de Egipto con mano fuerte;\n6:22 Y di\u00f3 Jehov\u00e1 se\u00f1ales y milagros grandes y nocivos en Egipto, sobre Fara\u00f3n y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos;\n6:23 Y sac\u00f3nos de all\u00e1, para traernos y darnos la tierra que jur\u00f3 \u00e1 nuestros padres;\n6:24 Y mand\u00f3nos Jehov\u00e1 que ejecut\u00e1semos todos estos estatutos, y que temamos \u00e1 Jehov\u00e1 nuestro Dios, porque nos vaya bien todos los d\u00edas, y para que nos d\u00e9 vida, como hoy.\n6:25 Y tendremos justicia cuando cuid\u00e1remos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehov\u00e1 nuestro Dios, como \u00e9l nos ha mandado.\n7:1 CUANDO Jehov\u00e1 tu Dios te hubiere introducido en la tierra en la cual t\u00fa has de entrar para poseerla, y hubiere echado de delante de ti muchas gentes, al Hetheo, al Gergeseo, y al Amorrheo, y al Cananeo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo, siete nacio\n7:2 Y Jehov\u00e1 tu Dios las hubiere entregado delante de ti, y las hirieres, del todo las destruir\u00e1s: no har\u00e1s con ellos alianza, ni las tomar\u00e1s \u00e1 merced.\n7:3 Y no emparentar\u00e1s con ellos: no dar\u00e1s tu hija \u00e1 su hijo, ni tomar\u00e1s \u00e1 su hija para tu hijo.\n7:4 Porque desviar\u00e1 \u00e1 tu hijo de en pos de m\u00ed, y servir\u00e1n \u00e1 dioses ajenos; y el furor de Jehov\u00e1 se encender\u00e1 sobre vosotros, y te destruir\u00e1 presto.\n7:5 Mas as\u00ed hab\u00e9is de hacer con ellos: sus altares destruir\u00e9is, y quebrar\u00e9is sus estatuas, y cortar\u00e9is sus bosques, y quemar\u00e9is sus esculturas en el fuego.\n7:6 Porque t\u00fa eres pueblo santo \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios: Jehov\u00e1 tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, m\u00e1s que todos los pueblos que est\u00e1n sobre la haz de la tierra.\n7:7 No por ser vosotros m\u00e1s que todos los pueblos os ha querido Jehov\u00e1, y os ha escogido; porque vosotros erais los m\u00e1s pocos de todos los pueblos:\n7:8 Sino porque Jehov\u00e1 os am\u00f3, y quiso guardar el juramento que jur\u00f3 \u00e1 vuestros padres, os ha sacado Jehov\u00e1 con mano fuerte, y os ha rescatado de casa de siervos, de la mano de Fara\u00f3n, rey de Egipto.\n7:9 Conoce, pues, que Jehov\u00e1 tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia \u00e1 los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta las mil generaciones;\n7:10 Y que da el pago en su cara al que le aborrece, destruy\u00e9ndolo: ni lo dilatar\u00e1 al que le odia, en su cara le dar\u00e1 el pago.\n7:11 Guarda por tanto los mandamientos, y estatutos, y derechos que yo te mando hoy que cumplas.\n7:12 Y ser\u00e1 que, por haber o\u00eddo estos derechos, y guardado y pu\u00e9stolos por obra, Jehov\u00e1 tu Dios guardar\u00e1 contigo el pacto y la misericordia que jur\u00f3 \u00e1 tus padres;\n7:13 Y te amar\u00e1, y te bendecir\u00e1, y te multiplicar\u00e1, y bendecir\u00e1 el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y tu grano, y tu mosto, y tu aceite, la cr\u00eda de tus vacas, y los reba\u00f1os de tus ovejas, en la tierra que jur\u00f3 \u00e1 tus padres que te dar\u00eda.\n7:14 Bendito ser\u00e1s m\u00e1s que todos los pueblos: no habr\u00e1 en ti var\u00f3n ni hembra est\u00e9ril, ni en tus bestias.\n7:15 Y quitar\u00e1 Jehov\u00e1 de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que t\u00fa sabes, no las pondr\u00e1 sobre ti, antes las pondr\u00e1 sobre todos los que te aborrecieren.\n7:16 Y consumir\u00e1s \u00e1 todos los pueblos que te da Jehov\u00e1 tu Dios: no los perdonar\u00e1 tu ojo; ni servir\u00e1s \u00e1 sus dioses, que te ser\u00e1 tropiezo.\n7:17 Cuando dijeres en tu coraz\u00f3n: Estas gentes son muchas m\u00e1s que yo, \u00bfc\u00f3mo las podr\u00e9 desarraigar?;\n7:18 No tengas temor de ellos: acu\u00e9rdate bien de lo que hizo Jehov\u00e1 tu Dios con Fara\u00f3n y con todo Egipto;\n7:19 De las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las se\u00f1ales y milagros, y de la mano fuerte y brazo extendido con que Jehov\u00e1 tu Dios te sac\u00f3: as\u00ed har\u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia t\u00fa temieres.\n7:20 Y tambi\u00e9n enviar\u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios sobre ellos avispas, hasta que perezcan los que quedaren, y los que se hubieren escondido de delante de ti.\n7:21 No desmayes delante de ellos, que Jehov\u00e1 tu Dios est\u00e1 en medio de ti, Dios grande y terrible.\n7:22 Y Jehov\u00e1 tu Dios echar\u00e1 \u00e1 estas gentes de delante de ti poco \u00e1 poco: no las podr\u00e1s acabar luego, porque las bestias del campo no se aumenten contra ti.\n7:23 Mas Jehov\u00e1 tu Dios las entregar\u00e1 delante de ti, y \u00e9l las quebrantar\u00e1 con grande destrozo, hasta que sean destru\u00eddos.\n7:24 Y \u00e9l entregar\u00e1 sus reyes en tu mano, y t\u00fa destruir\u00e1s el nombre de ellos de debajo del cielo: nadie te har\u00e1 frente hasta que los destruyas.\n7:25 Las esculturas de sus dioses quemar\u00e1s en el fuego: no codiciar\u00e1s plata ni oro de sobre ellas para tomarlo para ti, porque no tropieces en ello, pues es abominaci\u00f3n \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios;\n7:26 Y no meter\u00e1s abominaci\u00f3n en tu casa, porque no seas anatema como ello; del todo lo aborrecer\u00e1s y lo abominar\u00e1s; porque es anatema.\n8:1 CUIDAR\u00c9IS de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, porque viv\u00e1is, y se\u00e1is multiplicados, y entr\u00e9is, y pose\u00e1is la tierra, de la cual jur\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 vuestros padres.\n8:2 Y acordarte has de todo el camino por donde te ha tra\u00eddo Jehov\u00e1 tu Dios estos cuarenta a\u00f1os en el desierto, para afligirte, por probarte, para saber lo que estaba en tu coraz\u00f3n, si hab\u00edas de guardar \u00f3 no sus mandamientos.\n8:3 Y te afligi\u00f3, \u00e9 h\u00edzote tener hambre, y te sustent\u00f3 con man\u00e1, comida que no conoc\u00edas t\u00fa, ni tus padres la hab\u00edan conocido; para hacerte saber que el hombre no vivir\u00e1 de solo pan, mas de todo lo que sale de la boca de Jehov\u00e1 vivir\u00e1 el hombre.\n8:4 Tu vestido nunca se envejeci\u00f3 sobre ti, ni el pie se te ha hinchado por estos cuarenta a\u00f1os.\n8:5 Reconoce asimismo en tu coraz\u00f3n, que como castiga el hombre \u00e1 su hijo, as\u00ed Jehov\u00e1 tu Dios te castiga.\n8:6 Guardar\u00e1s, pues, los mandamientos de Jehov\u00e1 tu Dios, andando en sus caminos, y temi\u00e9ndolo.\n8:7 Porque Jehov\u00e1 tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes, de abismos que brotan por vegas y montes;\n8:8 Tierra de trigo y cebada, y de vides, \u00e9 higueras, y granados; tierra de olivas, de aceite, y de miel;\n8:9 Tierra en la cual no comer\u00e1s el pan con escasez, no te faltar\u00e1 nada en ella; tierra que sus piedras son hierro, y de sus montes cortar\u00e1s metal.\n8:10 Y comer\u00e1s y te hartar\u00e1s, y bendecir\u00e1s \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios por la buena tierra que te habr\u00e1 dado.\n8:11 Gu\u00e1rdate, que no te olvides de Jehov\u00e1 tu Dios, para no observar sus mandamientos, y sus derechos, y sus estatutos, que yo te ordeno hoy:\n8:12 Que quiz\u00e1 no comas y te hartes, y edifiques buenas casas en que mores,\n8:13 Y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multiplique, y todo lo que tuvieres se te aumente,\n8:14 Y se eleve luego tu coraz\u00f3n, y te olvides de Jehov\u00e1 tu Dios, que te sac\u00f3 de tierra de Egipto, de casa de siervos;\n8:15 Que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde ning\u00fan agua hab\u00eda, y \u00e9l te sac\u00f3 agua de la roca del pedernal;\n8:16 Que te sustent\u00f3 con man\u00e1 en el desierto, comida que tus padres no hab\u00edan conocido, afligi\u00e9ndote y prob\u00e1ndote, para \u00e1 la postre hacerte bien;\n8:17 Y digas en tu coraz\u00f3n: Mi poder y la fortaleza de mi mano me han tra\u00eddo esta riqueza.\n8:18 Antes acu\u00e9rdate de Jehov\u00e1 tu Dios: porque \u00e9l te da el poder para hacer las riquezas, \u00e1 fin de confirmar su pacto que jur\u00f3 \u00e1 tus padres, como en este d\u00eda.\n8:19 Mas ser\u00e1, si llegares \u00e1 olvidarte de Jehov\u00e1 tu Dios, y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres, y \u00e1 ellos te encorvares, prot\u00e9sto lo hoy contra vosotros, que de cierto perecer\u00e9is.\n8:20 Como las gentes que Jehov\u00e1 destruir\u00e1 delante de vosotros, as\u00ed perecer\u00e9is; por cuanto no habr\u00e9is atendido \u00e1 la voz de Jehov\u00e1 vuestro Dios.\n9:1 OYE, Israel: t\u00fa est\u00e1s hoy para pasar el Jord\u00e1n, para entrar \u00e1 poseer gentes m\u00e1s numerosas y m\u00e1s fuertes que t\u00fa, ciudades grandes y encastilladas hasta el cielo,\n9:2 Un pueblo grande y alto, hijos de gigantes, de los cuales tienes t\u00fa conocimiento, y has o\u00eddo decir: \u00bfQui\u00e9n se sostendr\u00e1 delante de los hijos del gigante?\n9:3 Sabe, pues, hoy que Jehov\u00e1 tu Dios es el que pasa delante de ti, fuego consumidor, que los destruir\u00e1 y humillar\u00e1 delante de ti: y t\u00fa los echar\u00e1s, y los destruir\u00e1s luego, como Jehov\u00e1 te ha dicho.\n9:4 No discurras en tu coraz\u00f3n cuando Jehov\u00e1 tu Dios los habr\u00e1 echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha metido Jehov\u00e1 \u00e1 poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas gentes Jehov\u00e1 las echa de delante de ti.\n9:5 No por tu justicia, ni por la rectitud de tu coraz\u00f3n entras a poseer la tierra de ellos; mas por la impiedad de estas gentes Jehov\u00e1 tu Dios las echa de delante de ti, y por confirmar la palabra que Jehov\u00e1 jur\u00f3 \u00e1 tus padres Abraham, Isaac, y Jacob.\n9:6 Por tanto, sabe que no por tu justicia Jehov\u00e1 tu Dios te da esta buena tierra para poseerla; que pueblo duro de cerviz eres t\u00fa.\n9:7 Acu\u00e9rdate, no te olvides que has provocado \u00e1 ira \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios en el desierto: desde el d\u00eda que saliste de la tierra de Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, hab\u00e9is sido rebeldes \u00e1 Jehov\u00e1.\n9:8 Y en Horeb provocasteis \u00e1 ira \u00e1 Jehov\u00e1, y enoj\u00f3se Jehov\u00e1 contra vosotros para destruiros.\n9:9 Cuando yo sub\u00ed al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Jehov\u00e1 hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta d\u00edas y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua:\n9:10 Y di\u00f3me Jehov\u00e1 las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios; y en ellas estaba escrito conforme \u00e1 todas las palabras que os habl\u00f3 Jehov\u00e1 en el monte de en medio del fuego, el d\u00eda de la asamblea.\n9:11 Y fu\u00e9 al cabo de los cuarenta d\u00edas y cuarenta noches, que Jehov\u00e1 me di\u00f3 dos las tablas de piedra, las tablas del pacto.\n9:12 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: Lev\u00e1ntate, desciende presto de aqu\u00ed; que tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido: pronto se han apartado del camino que yo les mand\u00e9: hanse hecho una efigie de fundici\u00f3n.\n9:13 Y habl\u00f3me Jehov\u00e1, diciendo: He visto ese pueblo, y he aqu\u00ed, que \u00e9l es pueblo duro de cerviz:\n9:14 D\u00e9jame que los destruya, y raiga su nombre de debajo del cielo; que yo te pondr\u00e9 sobre gente fuerte y mucha m\u00e1s que ellos.\n9:15 Y volv\u00ed y descend\u00ed del monte, el cual ard\u00eda en fuego, con las tablas del pacto en mis dos manos.\n9:16 Y mir\u00e9, y he aqu\u00ed hab\u00edais pecado contra Jehov\u00e1 vuestro Dios: os hab\u00edais hecho un becerro de fundici\u00f3n, apart\u00e1ndoos presto del camino que Jehov\u00e1 os hab\u00eda mandado.\n9:17 Entonces tom\u00e9 las dos tablas, y arroj\u00e9las de mis dos manos, y quebr\u00e9las delante de vuestros ojos.\n9:18 Y postr\u00e9me delante de Jehov\u00e1, como antes, cuarenta d\u00edas y cuarenta noches: no com\u00ed pan ni beb\u00ed agua, \u00e1 causa de todo vuestro pecado que hab\u00edais cometido haciendo mal en ojos de Jehov\u00e1 para enojarlo.\n9:19 Porque tem\u00ed \u00e1 causa del furor y de la ira con que Jehov\u00e1 estaba enojado contra vosotros para destruiros. Pero Jehov\u00e1 me oy\u00f3 a\u00fan esta vez.\n9:20 Contra Aar\u00f3n tambi\u00e9n se enoj\u00f3 Jehov\u00e1 en gran manera para destruirlo: y tambi\u00e9n or\u00e9 por Aar\u00f3n entonces.\n9:21 Y tom\u00e9 vuestro pecado, el becerro que hab\u00edais hecho, y quem\u00e9lo en el fuego, y lo desmenuc\u00e9 moli\u00e9ndole muy bien, hasta que fu\u00e9 reducido \u00e1 polvo: y ech\u00e9 el polvo de \u00e9l en el arroyo que descend\u00eda del monte.\n9:22 Tambi\u00e9n en Tabera, y en Massa, y en Kibroth-hataavah, enojasteis \u00e1 Jehov\u00e1.\n9:23 Y cuando Jehov\u00e1 os envi\u00f3 desde Cades-barnea, diciendo: Subid y poseed la tierra que yo os he dado; tambi\u00e9n fuisteis rebeldes al dicho de Jehov\u00e1 vuestro Dios, y no lo creisteis, ni obedecisteis \u00e1 su voz.\n9:24 Rebeldes hab\u00e9is sido \u00e1 Jehov\u00e1 desde el d\u00eda que yo os conozco.\n9:25 Postr\u00e9me, pues, delante de Jehov\u00e1 cuarenta d\u00edas y cuarenta noches que estuve postrado; porque Jehov\u00e1 dijo que os hab\u00eda de destruir.\n9:26 Y or\u00e9 \u00e1 Jehov\u00e1, diciendo: Oh Se\u00f1or Jehov\u00e1, no destruyas tu pueblo y tu heredad que has redimido con tu grandeza, al cual sacaste de Egipto con mano fuerte.\n9:27 Acu\u00e9rdate de tus siervos Abraham, Isaac, y Jacob; no mires \u00e1 la dureza de este pueblo, ni \u00e1 su impiedad, ni \u00e1 su pecado:\n9:28 Porque no digan los de la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto no pudo Jehov\u00e1 introducirlos en la tierra que les hab\u00eda dicho, \u00f3 porque los aborrec\u00eda, los sac\u00f3 para matarlos en el desierto.\n9:29 Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran fortaleza y con tu brazo extendido.\n10:1 EN aquel tiempo Jehov\u00e1 me dijo: L\u00e1brate dos tablas de piedra como las primeras, y sube \u00e1 m\u00ed al monte, y hazte un arca de madera:\n10:2 Y escribir\u00e9 en aquellas tablas palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste; y las pondr\u00e1s en el arca.\n10:3 E hice un arca de madera de Sittim, y labr\u00e9 dos tablas de piedra como las primeras, y sub\u00ed al monte con las dos tablas en mi mano.\n10:4 Y escribi\u00f3 en las tablas conforme \u00e1 la primera escritura, las diez palabras que Jehov\u00e1 os hab\u00eda hablado en el monte de en medio del fuego, el d\u00eda de la asamblea; y di\u00f3melas Jehov\u00e1.\n10:5 Y volv\u00ed y descend\u00ed del monte, y puse las tablas en el arca que hab\u00eda hecho; y all\u00ed est\u00e1n, como Jehov\u00e1 me mand\u00f3.\n10:6 (Despu\u00e9s partieron los hijos de Israel de Beerot-bene-jacaam \u00e1 Moser\u00e1: all\u00ed muri\u00f3 Aar\u00f3n, y all\u00ed fu\u00e9 sepultado; y en lugar suyo tuvo el sacerdocio su hijo Eleazar.\n10:7 De all\u00ed partieron \u00e1 Gudgod, y de Gudgod \u00e1 Jotbath, tierra de arroyos de aguas.\n10:8 En aquel tiempo apart\u00f3 Jehov\u00e1 la tribu de Lev\u00ed, para que llevase el arca del pacto de Jehov\u00e1, para que estuviese delante de Jehov\u00e1 para servirle, y para bendecir en su nombre, hasta hoy.\n10:9 Por lo cual Lev\u00ed no tuvo parte ni heredad con sus hermanos: Jehov\u00e1 es su heredad, como Jehov\u00e1 tu Dios le dijo.)\n10:10 Y yo estuve en el monte como los primeros d\u00edas, cuarenta d\u00edas y cuarenta noches; y Jehov\u00e1 me oy\u00f3 tambi\u00e9n esta vez, y no quiso Jehov\u00e1 destruirte.\n10:11 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: Lev\u00e1ntate, anda, para que partas delante del pueblo, para que entren y posean la tierra que jur\u00e9 \u00e1 sus padres les hab\u00eda de dar.\n10:12 Ahora pues, Israel, \u00bfqu\u00e9 pide Jehov\u00e1 tu Dios de ti, sino que temas \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, y con toda tu alma;\n10:13 Que guardes los mandamientos de Jehov\u00e1 y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que hayas bien?\n10:14 He aqu\u00ed, de Jehov\u00e1 tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos: la tierra, y todas las cosas que hay en ella.\n10:15 Solamente de tus padres se agrad\u00f3 Jehov\u00e1 para amarlos, y escogi\u00f3 su simiente despu\u00e9s de ellos, \u00e1 vosotros, de entre todos los pueblos, como en este d\u00eda.\n10:16 Circuncidad pues el prepucio de vuestro coraz\u00f3n, y no endurezc\u00e1is m\u00e1s vuestra cerviz.\n10:17 Porque Jehov\u00e1 vuestro Dios es Dios de dioses, y Se\u00f1or de se\u00f1ores, Dios grande, poderoso, y terrible, que no acepta persona, ni toma cohecho;\n10:18 Que hace justicia al hu\u00e9rfano y \u00e1 la viuda; que ama tambi\u00e9n al extranjero d\u00e1ndole pan y vestido.\n10:19 Amar\u00e9is pues al extranjero: porque extranjeros fuisteis vosotros en tierra de Egipto.\n10:20 A Jehov\u00e1 tu Dios temer\u00e1s, \u00e1 \u00e9l servir\u00e1s, \u00e1 \u00e9l te allegar\u00e1s, y por su nombre jurar\u00e1s.\n10:21 El es tu alabanza, y \u00e9l es tu Dios, que ha hecho contigo estas grandes y terribles cosas que tus ojos han visto.\n10:22 Con setenta almas descendieron tus padres \u00e1 Egipto; y ahora Jehov\u00e1 te ha hecho como las estrellas del cielo en multitud.\n11:1 AMARAS pues \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, y guardar\u00e1s su ordenanza, y sus estatutos y sus derechos y sus mandamientos, todos los d\u00edas.\n11:2 Y comprended hoy: porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehov\u00e1 vuestro Dios, su grandeza, su mano fuerte, y su brazo extendido,\n11:3 Y sus se\u00f1ales, y sus obras que hizo en medio de Egipto \u00e1 Fara\u00f3n, rey de Egipto, y \u00e1 toda su tierra;\n11:4 Y lo que hizo al ej\u00e9rcito de Egipto, \u00e1 sus caballos, y \u00e1 sus carros; c\u00f3mo hizo ondear las aguas del mar Bermejo sobre ellos, cuando ven\u00edan tras vosotros, y Jehov\u00e1 los destruy\u00f3 hasta hoy;\n11:5 Y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que hab\u00e9is llegado \u00e1 este lugar;\n11:6 Y lo que hizo con Dath\u00e1n y Abiram, hijos de Eliab hijo de Rub\u00e9n; c\u00f3mo abri\u00f3 la tierra su boca, y trag\u00f3se \u00e1 ellos y \u00e1 sus casas, y sus tiendas, y toda la hacienda que ten\u00edan en pie en medio de todo Israel:\n11:7 Mas vuestros ojos han visto todos los grandes hechos que Jehov\u00e1 ha ejecutado.\n11:8 Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que se\u00e1is esforzados, y entr\u00e9is y pose\u00e1is la tierra, \u00e1 la cual pas\u00e1is para poseerla;\n11:9 Y para que os sean prolongados los d\u00edas sobre la tierra, que jur\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 vuestros padres hab\u00eda de dar \u00e1 ellos y \u00e1 su simiente, tierra que fluye leche y miel.\n11:10 Que la tierra \u00e1 la cual entras para poseerla, no es como la tierra de Egipto de donde hab\u00e9is salido, donde sembrabas tu simiente, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.\n11:11 La tierra \u00e1 la cual pas\u00e1is para poseerla, es tierra de montes y de vegas; de la lluvia del cielo ha de beber las aguas;\n11:12 Tierra de la cual Jehov\u00e1 tu Dios cuida: siempre est\u00e1n sobre ella los ojos de Jehov\u00e1 tu Dios, desde el principio del a\u00f1o hasta el fin de \u00e9l.\n11:13 Y ser\u00e1 que, si obedeciereis cuidadosamente mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando \u00e1 Jehov\u00e1 vuestro Dios, y sirvi\u00e9ndolo con todo vuestro coraz\u00f3n, y con toda vuestra alma,\n11:14 Yo dar\u00e9 la lluvia de vuestra tierra en su tiempo, la temprana y la tard\u00eda; y coger\u00e1s tu grano, y tu vino, y tu aceite.\n11:15 Dar\u00e9 tambi\u00e9n hierba en tu campo para tus bestias; y comer\u00e1s, y te hartar\u00e1s.\n11:16 Guardaos, pues, que vuestro coraz\u00f3n no se infat\u00fae, y os apart\u00e9is, y sirv\u00e1is \u00e1 dioses ajenos, y os inclin\u00e9is \u00e1 ellos;\n11:17 Y as\u00ed se encienda el furor de Jehov\u00e1 sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra d\u00e9 su fruto, y perezc\u00e1is presto de la buena tierra que os da Jehov\u00e1.\n11:18 Por tanto, pondr\u00e9is estas mis palabras en vuestro coraz\u00f3n y en vuestra alma, y las atar\u00e9is por se\u00f1al en vuestra mano, y ser\u00e1n por frontales entre vuestros ojos.\n11:19 Y las ense\u00f1ar\u00e9is \u00e1 vuestros hijos, hablando de ellas, ora sentado en tu casa, \u00f3 andando por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes:\n11:20 Y las escribir\u00e1s en los postes de tu casa, y en tus portadas:\n11:21 Para que sean aumentados vuestros d\u00edas, y los d\u00edas de vuestros hijos, sobre la tierra que jur\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 vuestros padres que les hab\u00eda de dar, como los d\u00edas de los cielos sobre la tierra.\n11:22 Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo, para que los cumpl\u00e1is; como am\u00e9is \u00e1 Jehov\u00e1 vuestro Dios andando en todos sus caminos, y \u00e1 \u00e9l os allegareis,\n11:23 Jehov\u00e1 tambi\u00e9n echar\u00e1 todas estas gentes de delante de vosotros y poseer\u00e9is gentes grandes y m\u00e1s fuertes que vosotros.\n11:24 Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, ser\u00e1 vuestro: desde el desierto y el L\u00edbano, desde el r\u00edo, el r\u00edo Eufrates, hasta la mar postrera ser\u00e1 vuestro t\u00e9rmino.\n11:25 Nadie se sostendr\u00e1 delante de vosotros: miedo y temor de vosotros pondr\u00e1 Jehov\u00e1 vuestro Dios sobre la haz de toda la tierra que hollareis, como \u00e9l os ha dicho.\n11:26 He aqu\u00ed yo pongo hoy delante de vosotros la bendici\u00f3n y la maldici\u00f3n:\n11:27 La bendici\u00f3n, si oyereis los mandamientos de Jehov\u00e1 vuestro Dios, que yo os prescribo hoy;\n11:28 Y la maldici\u00f3n, si no oyereis los mandamientos de Jehov\u00e1 vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no hab\u00e9is conocido.\n11:29 Y ser\u00e1 que, cuando Jehov\u00e1 tu Dios te introdujere en la tierra \u00e1 la cual vas para poseerla, pondr\u00e1s la bendici\u00f3n sobre el monte Gerizim, y la maldici\u00f3n sobre el monte Ebal:\n11:30 Los cuales est\u00e1n de la otra parte del Jord\u00e1n, tras el camino del occidente en la tierra del Cananeo, que habita en la campi\u00f1a delante de Gilgal, junto \u00e1 los llanos de Moreh.\n11:31 Porque vosotros pas\u00e1is el Jord\u00e1n, para ir a poseer la tierra que os da Jehov\u00e1 vuestro Dios; y la poseer\u00e9is, y habitar\u00e9is en ella.\n11:32 Cuidar\u00e9is, pues, de poner por obra todos los estatutos y derechos que yo presento hoy delante de vosotros.\n12:1 ESTOS son los estatutos y derechos que cuidar\u00e9is de poner por obra, en la tierra que Jehov\u00e1 el Dios de tus padres te ha dado para que la poseas, todos los d\u00edas que vosotros viviereis sobre la tierra.\n12:2 Destruir\u00e9is enteramente todos los lugares donde las gentes que vosotros heredareis sirvieron \u00e1 sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo \u00e1rbol espeso:\n12:3 Y derribar\u00e9is sus altares, y quebrar\u00e9is sus im\u00e1genes, y sus bosques consumir\u00e9is con fuego: y destruir\u00e9is las esculturas de sus dioses, y extirpar\u00e9is el nombre de ellas de aquel lugar.\n12:4 No har\u00e9is as\u00ed \u00e1 Jehov\u00e1 vuestro Dios.\n12:5 Mas el lugar que Jehov\u00e1 vuestro Dios escogiere de todas vuestras tribus, para poner all\u00ed su nombre para su habitaci\u00f3n, \u00e9se buscar\u00e9is, y all\u00e1 ir\u00e9is:\n12:6 Y all\u00ed llevar\u00e9is vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, y vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, y vuestros votos, y vuestras ofrendas voluntarias, y los primerizos de vuestras vacas y de vuestras ovejas:\n12:7 Y comer\u00e9is all\u00ed delante de Jehov\u00e1 vuestro Dios, y os alegrar\u00e9is, vosotros y vuestras familias, en toda obra de vuestras manos en que Jehov\u00e1 tu Dios te hubiere bendecido.\n12:8 No har\u00e9is como todo lo que nosotros hacemos aqu\u00ed ahora, cada uno lo que le parece,\n12:9 Porque aun hasta ahora no hab\u00e9is entrado al reposo y \u00e1 la heredad que os da Jehov\u00e1 vuestro Dios.\n12:10 Mas pasar\u00e9is el Jord\u00e1n, y habitar\u00e9is en la tierra que Jehov\u00e1 vuestro Dios os hace heredar, y \u00e9l os dar\u00e1 reposo de todos vuestros enemigos alrededor, y habitar\u00e9is seguros.\n12:11 Y al lugar que Jehov\u00e1 vuestro Dios escogiere para hacer habitar en \u00e9l su nombre, all\u00ed llevar\u00e9is todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido\n12:12 Y os alegrar\u00e9is delante de Jehov\u00e1 vuestro Dios, vosotros, y vuestros hijos, y vuestras hijas, y vuestros siervos, y vuestras siervas, y el Levita que estuviere en vuestras poblaciones: por cuanto no tiene parte ni heredad con vosotros.\n12:13 Gu\u00e1rdate, que no ofrezcas tus holocaustos en cualquier lugar que vieres;\n12:14 Mas en el lugar que Jehov\u00e1 escogiere, en una de tus tribus, all\u00ed ofrecer\u00e1s tus holocaustos, y all\u00ed har\u00e1s todo lo que yo te mando.\n12:15 Con todo, podr\u00e1s matar y comer carne en todas tus poblaciones conforme al deseo de tu alma, seg\u00fan la bendici\u00f3n de Jehov\u00e1 tu Dios que \u00e9l te habr\u00e1 dado: el inmundo y el limpio la comer\u00e1, como la de corzo \u00f3 de ciervo:\n12:16 Salvo que sangre no comer\u00e9is; sobre la tierra la derramar\u00e9is como agua.\n12:17 Ni podr\u00e1s comer en tus poblaciones el diezmo de tu grano, \u00f3 de tu vino, \u00f3 de tu aceite, ni los primerizos de tus vacas, ni de tus ovejas, ni tus votos que prometieres, ni tus ofrendas voluntarias, ni las elevadas ofrendas de tus manos:\n12:18 Mas delante de Jehov\u00e1 tu Dios las comer\u00e1s, en el lugar que Jehov\u00e1 tu Dios hubiere escogido, t\u00fa, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita que est\u00e1 en tus poblaciones: y alegrarte has delante de Jehov\u00e1 tu Dios en toda obra de tus manos.\n12:19 Ten cuidado de no desamparar al Levita en todos tus d\u00edas sobre tu tierra.\n12:20 Cuando Jehov\u00e1 tu Dios ensanchare tu t\u00e9rmino, como \u00e9l te ha dicho, y t\u00fa dijeres: Comer\u00e9 carne, porque dese\u00f3 tu alma comerla, conforme \u00e1 todo el deseo de tu alma comer\u00e1s carne.\n12:21 Cuando estuviere lejos de ti el lugar que Jehov\u00e1 tu Dios habr\u00e1 escogido, para poner all\u00ed su nombre, matar\u00e1s de tus vacas y de tus ovejas, que Jehov\u00e1 te hubiere dado, como te he mandado yo, y comer\u00e1s en tus puertas seg\u00fan todo lo que deseare tu alma.\n12:22 Lo mismo que se come el corzo y el ciervo, as\u00ed las comer\u00e1s: el inmundo y el limpio comer\u00e1n tambi\u00e9n de ellas.\n12:23 Solamente que te esfuerces \u00e1 no comer sangre: porque la sangre es el alma; y no has de comer el alma juntamente con su carne.\n12:24 No la comer\u00e1s: en tierra la derramar\u00e1s como agua.\n12:25 No comer\u00e1s de ella; para que te vaya bien \u00e1 ti, y \u00e1 tus hijos despu\u00e9s de ti, cuando hicieres lo recto en ojos de Jehov\u00e1.\n12:26 Empero las cosas que tuvieres t\u00fa consagradas, y tus votos, las tomar\u00e1s, y vendr\u00e1s al lugar que Jehov\u00e1 hubiere escogido:\n12:27 Y ofrecer\u00e1s tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar de Jehov\u00e1 tu Dios: y la sangre de tus sacrificios ser\u00e1 derramada sobre el altar de Jehov\u00e1 tu Dios, y comer\u00e1s la carne.\n12:28 Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, porque te vaya bien \u00e1 ti y \u00e1 tus hijos despu\u00e9s de ti para siempre, cuando hicieres lo bueno y lo recto en los ojos de Jehov\u00e1 tu Dios.\n12:29 Cuando hubiere devastado delante de ti Jehov\u00e1 tu Dios las naciones \u00e1 donde t\u00fa vas para poseerlas, y las heredares, y habitares en su tierra,\n12:30 Gu\u00e1rdate que no tropieces en pos de ellas, despu\u00e9s que fueren destru\u00eddas delante de ti: no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que serv\u00edan aquellas gentes \u00e1 sus dioses, as\u00ed har\u00e9 yo tambi\u00e9n.\n12:31 No har\u00e1s as\u00ed \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios; porque todo lo que Jehov\u00e1 aborrece, hicieron ellos \u00e1 sus dioses; pues aun \u00e1 sus hijos \u00e9 hijas quemaban en el fuego \u00e1 sus dioses.\n12:32 Cuidar\u00e9is de hacer todo lo que yo os mando: no a\u00f1adir\u00e1s \u00e1 ello, ni quitar\u00e1s de ello.\n13:1 CUANDO se levantare en medio de ti profeta, \u00f3 so\u00f1ador de sue\u00f1os, y te diere se\u00f1al \u00f3 prodigio,\n13:2 Y acaeciere la se\u00f1al \u00f3 prodigio que \u00e9l te dijo, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirv\u00e1mosles;\n13:3 No dar\u00e1s o\u00eddo \u00e1 las palabras de tal profeta, ni al tal so\u00f1ador de sue\u00f1os: porque Jehov\u00e1 vuestro Dios os prueba, para saber si am\u00e1is \u00e1 Jehov\u00e1 vuestro Dios con todo vuestro coraz\u00f3n, y con toda vuestra alma.\n13:4 En pos de Jehov\u00e1 vuestro Dios andar\u00e9is, y \u00e1 \u00e9l temer\u00e9is, y guardar\u00e9is sus mandamientos, y escuchar\u00e9is su voz, y \u00e1 \u00e9l servir\u00e9is, y \u00e1 \u00e9l os allegar\u00e9is.\n13:5 Y el tal profeta \u00f3 so\u00f1ador de sue\u00f1os, ha de ser muerto; por cuanto trat\u00f3 de rebeli\u00f3n contra Jehov\u00e1 vuestro Dios, que te sac\u00f3 de tierra de Egipto, y te rescat\u00f3 de casa de siervos, y de echarte del camino por el que Jehov\u00e1 tu Dios te mand\u00f3 que anduvieses: y\n13:6 Cuando te incitare tu hermano, hijo de tu madre, \u00f3 tu hijo, \u00f3 tu hija, \u00f3 la mujer de tu seno, \u00f3 tu amigo que sea como tu alma, diciendo en secreto: Vamos y sirvamos \u00e1 dioses ajenos, que ni t\u00fa ni tus padres conocisteis,\n13:7 De los dioses de los pueblos que est\u00e1n en vuestros alrededores cercanos \u00e1 ti, \u00f3 lejos de ti, desde el un cabo de la tierra hasta el otro cabo de ella;\n13:8 No consentir\u00e1s con \u00e9l, ni le dar\u00e1s o\u00eddo; ni tu ojo le perdonar\u00e1, ni tendr\u00e1s compasi\u00f3n, ni lo encubrir\u00e1s:\n13:9 Antes has de matarlo; tu mano ser\u00e1 primero sobre \u00e9l para matarle, y despu\u00e9s la mano de todo el pueblo.\n13:10 Y has de apedrearlo con piedras, y morir\u00e1; por cuanto procur\u00f3 apartarte de Jehov\u00e1 tu Dios, que te sac\u00f3 de tierra de Egipto, de casa de siervos:\n13:11 Para que todo Israel oiga, y tema, y no tornen \u00e1 hacer cosa semejante \u00e1 esta mala cosa en medio de ti.\n13:12 Cuando oyeres de alguna de tus ciudades que Jehov\u00e1 tu Dios te da para que mores en ellas, que se dice:\n13:13 Hombres, hijos de impiedad, han salido de en medio de ti, que han instigado \u00e1 los moradores de su ciudad, diciendo: Vamos y sirvamos \u00e1 dioses ajenos, que vosotros no conocisteis;\n13:14 T\u00fa inquirir\u00e1s, y buscar\u00e1s, y preguntar\u00e1s con diligencia; y si pareciere verdad, cosa cierta, que tal abominaci\u00f3n se hizo en medio de ti,\n13:15 Irremisiblemente herir\u00e1s \u00e1 filo de espada los moradores de aquella ciudad, destruy\u00e9ndola con todo lo que en ella hubiere, y tambi\u00e9n sus bestias \u00e1 filo de espada.\n13:16 Y juntar\u00e1s todo el despojo de ella en medio de su plaza, y consumir\u00e1s con fuego la ciudad y todo su despojo, todo ello, \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios: y ser\u00e1 un mont\u00f3n para siempre: nunca m\u00e1s se edificar\u00e1.\n13:17 Y no se pegar\u00e1 algo \u00e1 tu mano del anatema; porque Jehov\u00e1 se aparte del furor de su ira, y te d\u00e9 mercedes, y tenga misericordia de ti, y te multiplique, como lo jur\u00f3 \u00e1 tus padres,\n13:18 Cuando obedecieres \u00e1 la voz de Jehov\u00e1 tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, para hacer lo recto en ojos de Jehov\u00e1 tu Dios.\n14:1 HIJOS sois de Jehov\u00e1 vuestro Dios: no os sajar\u00e9is, ni pondr\u00e9is calva sobre vuestros ojos por muerto;\n14:2 Porque eres pueblo santo \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, y Jehov\u00e1 te ha escogido para que le seas un pueblo singular de entre todos los pueblos que est\u00e1n sobre la haz de la tierra.\n14:3 Nada abominable comer\u00e1s.\n14:4 Estos son los animales que comer\u00e9is: el buey, la oveja, y la cabra,\n14:5 El ciervo, el corzo, y el b\u00fafalo, y el cabr\u00edo salvaje, y el unicornio, y buey salvaje, y cabra mont\u00e9s.\n14:6 Y todo animal de pezu\u00f1as, que tiene hendidura de dos u\u00f1as, y que rumiare entre los animales, ese comer\u00e9is.\n14:7 Empero estos no comer\u00e9is de los que rumian, \u00f3 tienen u\u00f1a hendida: camello, y liebre, y conejo, porque rumian, mas no tienen u\u00f1a hendida, os ser\u00e1n inmundos;\n14:8 Ni puerco: porque tiene u\u00f1a hendida, mas no rumia, os ser\u00e1 inmundo. De la carne de \u00e9stos no comer\u00e9is, ni tocar\u00e9is sus cuerpos muertos.\n14:9 Esto comer\u00e9is de todo lo que est\u00e1 en el agua: todo lo que tiene aleta y escama comer\u00e9is;\n14:10 Mas todo lo que no tuviere aleta y escama, no comer\u00e9is: inmundo os ser\u00e1.\n14:11 Toda ave limpia comer\u00e9is.\n14:12 Y estas son de las que no comer\u00e9is: el \u00e1guila, y el azor, y el esmerej\u00f3n,\n14:13 Y el ixio, y el buitre, y el milano seg\u00fan su especie,\n14:14 Y todo cuervo seg\u00fan su especie,\n14:15 Y el b\u00faho, y la lechuza, y el cuclillo, y el halc\u00f3n seg\u00fan su especie,\n14:16 Y el herodi\u00f3n, y el cisne, y el ibis,\n14:17 Y el somormujo, y el calam\u00f3n, y el corvej\u00f3n,\n14:18 Y la cig\u00fce\u00f1a, y la garza seg\u00fan su especie, y la abubilla, y el murci\u00e9lago.\n14:19 Y todo reptil alado os ser\u00e1 inmundo: no se comer\u00e1.\n14:20 Toda ave limpia comer\u00e9is.\n14:21 Ninguna cosa mortecina comer\u00e9is: al extranjero que est\u00e1 en tus poblaciones la dar\u00e1s, y \u00e9l la comer\u00e1: \u00f3 v\u00e9ndela al extranjero; porque t\u00fa eres pueblo santo \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios. No cocer\u00e1s el cabrito en la leche de su madre.\n14:22 Indispensablemente diezmar\u00e1s todo el producto de tu simiente, que rindiere el campo cada un a\u00f1o.\n14:23 Y comer\u00e1s delante de Jehov\u00e1 tu Dios en el lugar que \u00e9l escogiere para hacer habitar all\u00ed su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino, y de tu aceite, y los primerizos de tus manadas, y de tus ganados, para que aprendas \u00e1 temer \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios todos los\n14:24 Y si el camino fuere tan largo que t\u00fa no puedas llevarlo por \u00e9l, por estar lejos de ti el lugar que Jehov\u00e1 tu Dios hubiere escogido para poner en \u00e9l su nombre, cuando Jehov\u00e1 tu Dios te bendijere,\n14:25 Entonces venderlo has, y atar\u00e1s el dinero en tu mano, y vendr\u00e1s al lugar que Jehov\u00e1 tu Dios escogiere;\n14:26 Y dar\u00e1s el dinero por todo lo que deseare tu alma, por vacas, \u00f3 por ovejas, \u00f3 por vino, \u00f3 por sidra, \u00f3 por cualquier cosa que tu alma te demandare: y comer\u00e1s all\u00ed delante de Jehov\u00e1 tu Dios, y te alegrar\u00e1s t\u00fa y tu familia.\n14:27 Y no desamparar\u00e1s al Levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo.\n14:28 Al cabo de cada tres a\u00f1os sacar\u00e1s todo el diezmo de tus productos de aquel a\u00f1o, y lo guardar\u00e1s en tus ciudades:\n14:29 Y vendr\u00e1 el Levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, y el hu\u00e9rfano, y la viuda, que hubiere en tus poblaciones, y comer\u00e1n y ser\u00e1n saciados; para que Jehov\u00e1 tu Dios te bendiga en toda obra de tus manos que hicieres.\n15:1 AL cabo de siete a\u00f1os har\u00e1s remisi\u00f3n.\n15:2 Y esta es la manera de la remisi\u00f3n: perdonar\u00e1 \u00e1 su deudor todo aqu\u00e9l que hizo empr\u00e9stito de su mano, con que oblig\u00f3 \u00e1 su pr\u00f3jimo: no lo demandar\u00e1 m\u00e1s \u00e1 su pr\u00f3jimo, \u00f3 \u00e1 su hermano; porque la remisi\u00f3n de Jehov\u00e1 es pregonada.\n15:3 Del extranjero demandar\u00e1s el reintegro: mas lo que tu hermano tuviere tuyo, lo perdonar\u00e1 tu mano;\n15:4 Para que as\u00ed no haya en ti mendigo; porque Jehov\u00e1 te bendecir\u00e1 con abundancia en la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da por heredad para que la poseas,\n15:5 Si empero escuchares fielmente la voz de Jehov\u00e1 tu Dios, para guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te intimo hoy.\n15:6 Ya que Jehov\u00e1 tu Dios te habr\u00e1 bendecido, como te ha dicho, prestar\u00e1s entonces \u00e1 muchas gentes, mas t\u00fa no tomar\u00e1s prestado; y ense\u00f1orearte has de muchas gentes, pero de ti no se ense\u00f1orear\u00e1n.\n15:7 Cuando hubiere en ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en tu tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da, no endurecer\u00e1s tu coraz\u00f3n, ni cerrar\u00e1s tu mano \u00e1 tu hermano pobre:\n15:8 Mas abrir\u00e1s \u00e1 \u00e9l tu mano liberalmente, y en efecto le prestar\u00e1s lo que basta, lo que hubiere menester.\n15:9 Gu\u00e1rdate que no haya en tu coraz\u00f3n perverso pensamiento, diciendo: Cerca est\u00e1 el a\u00f1o s\u00e9ptimo, el de la remisi\u00f3n; y tu ojo sea maligno sobre tu hermano menesteroso para no darle: que \u00e9l podr\u00e1 clamar contra ti \u00e1 Jehov\u00e1, y se te imputar\u00e1 \u00e1 pecado.\n15:10 Sin falta le dar\u00e1s, y no sea tu coraz\u00f3n maligno cuando le dieres: que por ello te bendecir\u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios en todos tus hechos, y en todo lo que pusieres mano.\n15:11 Porque no faltar\u00e1n menesterosos de en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrir\u00e1s tu mano \u00e1 tu hermano, \u00e1 tu pobre, y \u00e1 tu menesteroso en tu tierra.\n15:12 Cuando se vendiere \u00e1 ti tu hermano Hebreo \u00f3 Hebrea, y te hubiere servido seis a\u00f1os, al s\u00e9ptimo a\u00f1o le despedir\u00e1s libre de ti.\n15:13 Y cuando lo despidieres libre de ti, no lo enviar\u00e1s vac\u00edo:\n15:14 Le abastecer\u00e1s liberalmente de tus ovejas, de tu era, y de tu lagar; le dar\u00e1s de aquello en que Jehov\u00e1 te hubiere bendecido.\n15:15 Y te acordar\u00e1s que fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que Jehov\u00e1 tu Dios te rescat\u00f3: por tanto yo te mando esto hoy.\n15:16 Y ser\u00e1 que, si \u00e9l te dijere: No saldr\u00e9 de contigo; porque te ama \u00e1 ti y \u00e1 tu casa, que le va bien contigo;\n15:17 Entonces tomar\u00e1s una lesna, y horadar\u00e1s su oreja junto \u00e1 la puerta, y ser\u00e1 tu siervo para siempre: as\u00ed tambi\u00e9n har\u00e1s \u00e1 tu criada.\n15:18 No te parezca duro cuando le enviares libre de ti; que doblado del salario de mozo jornalero te sirvi\u00f3 seis a\u00f1os: y Jehov\u00e1 tu Dios te bendecir\u00e1 en todo cuanto hicieres.\n15:19 Santificar\u00e1s \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios todo primerizo macho que nacer\u00e1 de tus vacas y de tus ovejas: no te sirvas del primerizo de tus vacas, ni trasquiles el primerizo de tus ovejas.\n15:20 Delante de Jehov\u00e1 tu Dios los comer\u00e1s cada un a\u00f1o, t\u00fa y tu familia, en el lugar que Jehov\u00e1 escogiere.\n15:21 Y si hubiere en \u00e9l tacha, ciego \u00f3 cojo, \u00f3 cualquiera mala falta, no lo sacrificar\u00e1s \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios.\n15:22 En tus poblaciones lo comer\u00e1s: el inmundo lo mismo que el limpio comer\u00e1n de \u00e9l, como de un corzo \u00f3 de un ciervo.\n15:23 Solamente que no comas su sangre: sobre la tierra la derramar\u00e1s como agua.\n16:1 GUARDARAS el mes de Abib, y har\u00e1s pascua \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios: porque en el mes de Abib te sac\u00f3 Jehov\u00e1 tu Dios de Egipto de noche.\n16:2 Y sacrificar\u00e1s la pascua \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, de las ovejas y de las vacas, en el lugar que Jehov\u00e1 escogiere para hacer habitar all\u00ed su nombre.\n16:3 No comer\u00e1s con ella leudo; siete d\u00edas comer\u00e1s con ella pan por leudar, pan de aflicci\u00f3n, porque apriesa saliste de tierra de Egipto: para que te acuerdes del d\u00eda en que saliste de la tierra de Egipto todos los d\u00edas de tu vida.\n16:4 Y no se dejar\u00e1 ver levadura contigo en todo tu t\u00e9rmino por siete d\u00edas; y de la carne que matares \u00e1 la tarde del primer d\u00eda, no quedar\u00e1 hasta la ma\u00f1ana.\n16:5 No podr\u00e1s sacrificar la pascua en ninguna de tus ciudades, que Jehov\u00e1 tu Dios te da;\n16:6 Sino en el lugar que Jehov\u00e1 tu Dios escogiere para hacer habitar all\u00ed su nombre, sacrificar\u00e1s la pascua por la tarde \u00e1 puesta del sol, al tiempo que saliste de Egipto:\n16:7 Y la asar\u00e1s y comer\u00e1s en el lugar que Jehov\u00e1 tu Dios hubiere escogido; y por la ma\u00f1ana te volver\u00e1s y restituir\u00e1s \u00e1 tu morada.\n16:8 Seis d\u00edas comer\u00e1s \u00e1zimos, y el s\u00e9ptimo d\u00eda ser\u00e1 solemnidad \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios: no har\u00e1s obra en \u00e9l.\n16:9 Siete semanas te contar\u00e1s: desde que comenzare la hoz en las mieses comenzar\u00e1s \u00e1 contarte las siete semanas.\n16:10 Y har\u00e1s la solemnidad de las semanas \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios: de la suficiencia voluntaria de tu mano ser\u00e1 lo que dieres, seg\u00fan Jehov\u00e1 tu Dios te hubiere bendecido.\n16:11 Y te alegrar\u00e1s delante de Jehov\u00e1 tu Dios, t\u00fa, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita que estuviere en tus ciudades, y el extranjero, y el hu\u00e9rfano, y la viuda, que estuvieren en medio de ti, en el lugar que Jehov\u00e1 tu Dios hubiere esco\n16:12 Y acu\u00e9rdate que fuiste siervo en Egipto; por tanto guardar\u00e1s y cumplir\u00e1s estos estatutos.\n16:13 La solemnidad de las caba\u00f1as har\u00e1s por siete d\u00edas, cuando hubieres hecho la cosecha de tu era y de tu lagar.\n16:14 Y te alegrar\u00e1s en tus solemnidades, t\u00fa, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita, y el extranjero, y el hu\u00e9rfano, y la viuda, que est\u00e1n en tus poblaciones.\n16:15 Siete d\u00edas celebrar\u00e1s solemnidad \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios en el lugar que Jehov\u00e1 escogiere; porque te habr\u00e1 bendecido Jehov\u00e1 tu Dios en todos tus frutos, y en toda obra de tus manos, y estar\u00e1s ciertamente alegre.\n16:16 Tres veces cada un a\u00f1o parecer\u00e1 todo var\u00f3n tuyo delante de Jehov\u00e1 tu Dios en el lugar que \u00e9l escogiere: en la solemnidad de los \u00e1zimos, y en la solemnidad de las semanas, y en la solemnidad de las caba\u00f1as. Y no parecer\u00e1 vac\u00edo delante de Jehov\u00e1:\n16:17 Cada uno con el don de su mano, conforme \u00e1 la bendici\u00f3n de Jehov\u00e1 tu Dios, que te hubiere dado.\n16:18 Jueces y alcaldes te pondr\u00e1s en todas tus ciudades que Jehov\u00e1 tu Dios te dar\u00e1 en tus tribus, los cuales juzgar\u00e1n al pueblo con justo juicio.\n16:19 No tuerzas el derecho; no hagas acepci\u00f3n de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos.\n16:20 La justicia, la justicia seguir\u00e1s, porque vivas y heredes la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da.\n16:21 No te plantar\u00e1s bosque de ning\u00fan \u00e1rbol cerca del altar de Jehov\u00e1 tu Dios, que t\u00fa te habr\u00e1s hecho.\n16:22 Ni te levantar\u00e1s estatua; lo cual aborrece Jehov\u00e1 tu Dios.\n17:1 NO sacrificar\u00e1s \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios buey, \u00f3 cordero, en el cual haya falta \u00f3 alguna cosa mala: porque es abominaci\u00f3n \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios.\n17:2 Cuando se hallare entre ti, en alguna de tus ciudades que Jehov\u00e1 tu Dios te da, hombre, \u00f3 mujer, que haya hecho mal en ojos de Jehov\u00e1 tu Dios traspasando su pacto,\n17:3 Que hubiere ido y servido \u00e1 dioses ajenos, y se hubiere inclinado \u00e1 ellos, ora al sol, \u00f3 \u00e1 la luna, \u00f3 \u00e1 todo el ej\u00e9rcito del cielo, lo cual yo no he mandado;\n17:4 Y te fuere dado aviso, y, despu\u00e9s que oyeres y hubieres indagado bien, la cosa parece de verdad cierta, que tal abominaci\u00f3n ha sido hecha en Israel;\n17:5 Entonces sacar\u00e1s al hombre \u00f3 mujer que hubiere hecho esta mala cosa, \u00e1 tus puertas, hombre \u00f3 mujer, y los apedrear\u00e1s con piedras, y as\u00ed morir\u00e1n.\n17:6 Por dicho de dos testigos, \u00f3 de tres testigos, morir\u00e1 el que hubiere de morir; no morir\u00e1 por el dicho de un solo testigo.\n17:7 La mano de los testigos ser\u00e1 primero sobre \u00e9l para matarlo, y despu\u00e9s la mano de todo el pueblo: as\u00ed quitar\u00e1s el mal de en medio de ti.\n17:8 Cuando alguna cosa te fuere oculta en juicio entre sangre y sangre, entre causa y causa, y entre llaga y llaga, en negocios de litigio en tus ciudades; entonces te levantar\u00e1s y recurrir\u00e1s al lugar que Jehov\u00e1 tu Dios escogiere;\n17:9 Y vendr\u00e1s \u00e1 los sacerdotes Levitas, y al juez que fuere en aquellos d\u00edas, y preguntar\u00e1s; y te ense\u00f1ar\u00e1n la sentencia del juicio.\n17:10 Y har\u00e1s seg\u00fan la sentencia que te indicaren los del lugar que Jehov\u00e1 escogiere, y cuidar\u00e1s de hacer seg\u00fan todo lo que te manifestaren.\n17:11 Seg\u00fan la ley que ellos te ense\u00f1aren, y seg\u00fan el juicio que te dijeren, har\u00e1s: no te apartar\u00e1s ni \u00e1 diestra ni \u00e1 siniestra de la sentencia que te mostraren.\n17:12 Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que est\u00e1 para ministrar all\u00ed delante de Jehov\u00e1 tu Dios, \u00f3 al juez, el tal var\u00f3n morir\u00e1: y quitar\u00e1s el mal de Israel.\n17:13 Y todo el pueblo oir\u00e1, y temer\u00e1, y no se ensoberbecer\u00e1n m\u00e1s.\n17:14 Cuando hubieres entrado en la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da, y la poseyeres, y habitares en ella, y dijeres: Pondr\u00e9 rey sobre m\u00ed, como todas las gentes que est\u00e1n en mis alrededores;\n17:15 Sin duda pondr\u00e1s por rey sobre ti al que Jehov\u00e1 tu Dios escogiere: de entre tus hermanos pondr\u00e1s rey sobre ti: no podr\u00e1s poner sobre ti hombre extranjero, que no sea tu hermano.\n17:16 Empero que no se aumente caballos, ni haga volver el pueblo \u00e1 Egipto para acrecentar caballos: porque Jehov\u00e1 os ha dicho: No procurar\u00e9is volver m\u00e1s por este camino.\n17:17 Ni aumentar\u00e1 para s\u00ed mujeres, porque su coraz\u00f3n no se desv\u00ede: ni plata ni oro acrecentar\u00e1 para s\u00ed en gran copia.\n17:18 Y ser\u00e1, cuando se asentare sobre el solio de su reino, que ha de escribir para s\u00ed en un libro un traslado de esta ley, del original de delante de los sacerdotes Levitas;\n17:19 Y lo tendr\u00e1 consigo, y leer\u00e1 en \u00e9l todos los d\u00edas de su vida, para que aprenda \u00e1 temer \u00e1 Jehov\u00e1 su Dios, para guardar todas las palabras de aquesta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra:\n17:20 Para que no se eleve su coraz\u00f3n sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento \u00e1 diestra ni \u00e1 siniestra: \u00e1 fin que prolongue sus d\u00edas en su reino, \u00e9l y sus hijos, en medio de Israel.\n18:1 LOS sacerdotes Levitas, toda la tribu de Lev\u00ed, no tendr\u00e1n parte ni heredad con Israel; de las ofrendas encendidas \u00e1 Jehov\u00e1, y de la heredad de \u00e9l comer\u00e1n.\n18:2 No tendr\u00e1n, pues, heredad entre sus hermanos: Jehov\u00e1 es su heredad, como \u00e9l les ha dicho.\n18:3 Y este ser\u00e1 el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo, de los que ofrecieren en sacrificio buey \u00f3 cordero: dar\u00e1n al sacerdote la espalda, y las quijadas, y el cuajar.\n18:4 Las primicias de tu grano, de tu vino, y de tu aceite, y las primicias de la lana de tus ovejas le dar\u00e1s:\n18:5 Porque le ha escogido Jehov\u00e1 tu Dios de todas tus tribus, para que est\u00e9 para ministrar al nombre de Jehov\u00e1, \u00e9l y sus hijos para siempre.\n18:6 Y cuando el Levita saliere de alguna de tus ciudades de todo Israel, donde hubiere peregrinado, y viniere con todo deseo de su alma al lugar que Jehov\u00e1 escogiere,\n18:7 Ministrar\u00e1 al nombre de Jehov\u00e1 su Dios, como todos sus hermanos los Levitas que estuvieren all\u00ed delante de Jehov\u00e1.\n18:8 Porci\u00f3n como la porci\u00f3n de los otros comer\u00e1n, adem\u00e1s de sus patrimonios.\n18:9 Cuando hubieres entrado en la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da, no aprender\u00e1s \u00e1 hacer seg\u00fan las abominaciones de aquellas gentes.\n18:10 No sea hallado en ti quien haga pasar su hijo \u00f3 su hija por el fuego, ni practicante de adivinaciones, ni agorero, ni sort\u00edlego, ni hechicero,\n18:11 Ni fraguador de encantamentos, ni quien pregunte \u00e1 pit\u00f3n, ni m\u00e1gico, ni quien pregunte \u00e1 los muertos.\n18:12 Porque es abominaci\u00f3n \u00e1 Jehov\u00e1 cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehov\u00e1 tu Dios las ech\u00f3 de delante de ti.\n18:13 Perfecto ser\u00e1s con Jehov\u00e1 tu Dios.\n18:14 Porque estas gentes que has de heredar, \u00e1 agoreros y hechiceros o\u00edan: mas t\u00fa, no as\u00ed te ha dado Jehov\u00e1 tu Dios.\n18:15 Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantar\u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios: \u00e1 \u00e9l oir\u00e9is:\n18:16 Conforme \u00e1 todo lo que pediste \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios en Horeb el d\u00eda de la asamblea, diciendo: No vuelva yo \u00e1 oir la voz de Jehov\u00e1 mi Dios, ni vea yo m\u00e1s este gran fuego, porque no muera.\n18:17 Y Jehov\u00e1 me dijo: Bien han dicho.\n18:18 Profeta les suscitar\u00e9 de en medio de sus hermanos, como t\u00fa; y pondr\u00e9 mis palabras en su boca, y \u00e9l les hablar\u00e1 todo lo que yo le mandare.\n18:19 Mas ser\u00e1, que cualquiera que no oyere mis palabras que \u00e9l hablare en mi nombre, yo le residenciar\u00e9.\n18:20 Empero el profeta que presumiere hablar palabra en mi nombre, que yo no le haya mandado hablar, \u00f3 que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morir\u00e1.\n18:21 Y si dijeres en tu coraz\u00f3n: \u00bfC\u00f3mo conoceremos la palabra que Jehov\u00e1 no hubiere hablado?\n18:22 Cuando el profeta hablare en nombre de Jehov\u00e1, y no fuere la tal cosa, ni viniere, es palabra que Jehov\u00e1 no ha hablado: con soberbia la habl\u00f3 aquel profeta: no tengas temor de \u00e9l.\n19:1 CUANDO Jehov\u00e1 tu Dios talare las gentes, cuya tierra Jehov\u00e1 tu Dios te da \u00e1 ti, y t\u00fa las heredares, y habitares en sus ciudades, y en sus casas;\n19:2 Te apartar\u00e1s tres ciudades en medio de tu tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da para que la poseas.\n19:3 Arreglarte has el camino, y dividir\u00e1s en tres partes el t\u00e9rmino de tu tierra, que Jehov\u00e1 tu Dios te dar\u00e1 en heredad, y ser\u00e1 para que todo homicida se huya all\u00ed.\n19:4 Y este es el caso del homicida que ha de huir all\u00ed, y vivir\u00e1: el que hiriere \u00e1 su pr\u00f3jimo por yerro, que no le ten\u00eda enemistad desde ayer ni antes de ayer:\n19:5 Como el que fu\u00e9 con su pr\u00f3jimo al monte \u00e1 cortar le\u00f1a, y poniendo fuerza con su mano en el hacha para cortar alg\u00fan le\u00f1o, salt\u00f3 el hierro del cabo, y encontr\u00f3 \u00e1 su pr\u00f3jimo, y muri\u00f3; aqu\u00e9l huir\u00e1 \u00e1 una de aquestas ciudades, y vivir\u00e1;\n19:6 No sea que el pariente del muerto vaya tras el homicida, cuando se enardeciere su coraz\u00f3n, y le alcance por ser largo el camino, y le hiera de muerte, no debiendo ser condenado \u00e1 muerte; por cuanto no ten\u00eda enemistad desde ayer ni antes de ayer con el mue\n19:7 Por tanto yo te mando, diciendo: Tres ciudades te apartar\u00e1s.\n19:8 Y si Jehov\u00e1 tu Dios ensanchare tu t\u00e9rmino, como lo jur\u00f3 \u00e1 tus padres, y te diere toda la tierra que dijo \u00e1 tus padres que hab\u00eda de dar;\n19:9 Cuando guardases todos estos mandamientos, que yo te prescribo hoy, para ponerlos por obra, que ames \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios y andes en sus caminos todos los d\u00edas, entonces a\u00f1adir\u00e1s tres ciudades \u00e1 m\u00e1s de estas tres;\n19:10 Porque no sea derramada sangre inocente en medio de tu tierra, que Jehov\u00e1 tu Dios te da por heredad, y sea sobre ti sangre.\n19:11 Mas cuando hubiere alguno que aborreciere \u00e1 su pr\u00f3jimo, y lo acechare, y se levantare sobre \u00e9l, y lo hiriere de muerte, y muriere, y huyere \u00e1 alguna de estas ciudades;\n19:12 Entonces los ancianos de su ciudad enviar\u00e1n y lo sacar\u00e1n de all\u00ed, y entregarlo han en mano del pariente del muerto, y morir\u00e1.\n19:13 No le perdonar\u00e1 tu ojo: y quitar\u00e1s de Israel la sangre inocente, y te ir\u00e1 bien.\n19:14 No reducir\u00e1s el t\u00e9rmino de tu pr\u00f3jimo, el cual se\u00f1alaron los antiguos en tu heredad, la que poseyeres en la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da para que la poseas.\n19:15 No valdr\u00e1 un testigo contra ninguno en cualquier delito, \u00f3 en cualquier pecado, en cualquier pecado que se cometiere. En el dicho de dos testigos, \u00f3 en el dicho de tres testigos consistir\u00e1 el negocio.\n19:16 Cuando se levantare testigo falso contra alguno, para testificar contra \u00e9l rebeli\u00f3n,\n19:17 Entonces los dos hombres litigantes se presentar\u00e1n delante de Jehov\u00e1, delante de los sacerdotes y jueces que fueren en aquellos d\u00edas:\n19:18 Y los jueces inquirir\u00e1n bien, y si pareciere ser aqu\u00e9l testigo falso, que testific\u00f3 falsamente contra su hermano,\n19:19 Har\u00e9is \u00e1 \u00e9l como \u00e9l pens\u00f3 hacer \u00e1 su hermano: y quitar\u00e1s el mal de en medio de ti.\n19:20 Y los que quedaren oir\u00e1n, y temer\u00e1n, y no volver\u00e1n m\u00e1s \u00e1 hacer una mala cosa como \u00e9sta, en medio de ti.\n19:21 Y no perdonar\u00e1 tu ojo: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.\n20:1 CUANDO salieres \u00e1 la guerra contra tus enemigos, y vieres caballos y carros, un pueblo m\u00e1s grande que t\u00fa, no tengas temor de ellos, que Jehov\u00e1 tu Dios es contigo, el cual te sac\u00f3 de tierra de Egipto.\n20:2 Y ser\u00e1 que, cuando os acercareis para combatir, llegar\u00e1se el sacerdote, y hablar\u00e1 al pueblo,\n20:3 Y les dir\u00e1: Oye, Israel, vosotros os junt\u00e1is hoy en batalla contra vuestros enemigos: no se ablande vuestro coraz\u00f3n, no tem\u00e1is, no os azor\u00e9is, ni tampoco os desalent\u00e9is delante de ellos;\n20:4 Que Jehov\u00e1 vuestro Dios anda con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.\n20:5 Y los oficiales hablar\u00e1n al pueblo, diciendo: \u00bfQui\u00e9n ha edificado casa nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vu\u00e9lvase \u00e1 su casa, porque quiz\u00e1 no muera en la batalla, y otro alguno la estrene.\n20:6 \u00bfY qui\u00e9n ha plantado vi\u00f1a, y no ha hecho com\u00fan uso de ella? Vaya, y vu\u00e9lvase \u00e1 su casa, porque quiz\u00e1 no muera en la batalla, y otro alguno la goce.\n20:7 \u00bfY qui\u00e9n se ha desposado con mujer, y no la ha tomado? Vaya, y vu\u00e9lvase \u00e1 su casa, porque quiz\u00e1 no muera en la batalla, y alg\u00fan otro la tome.\n20:8 Y tornar\u00e1n los oficiales \u00e1 hablar al pueblo, y dir\u00e1n: \u00bfQui\u00e9n es hombre medroso y tierno de coraz\u00f3n? Vaya, y vu\u00e9lvase \u00e1 su casa, y no apoque el coraz\u00f3n de sus hermanos, como su coraz\u00f3n.\n20:9 Y ser\u00e1 que, cuando los oficiales acabaren de hablar al pueblo, entonces los capitanes de los ej\u00e9rcitos mandar\u00e1n delante del pueblo.\n20:10 Cuando te acercares \u00e1 una ciudad para combatirla, le intimar\u00e1s la paz.\n20:11 Y ser\u00e1 que, si te respondiere, Paz, y te abriere, todo el pueblo que en ella fuere hallado te ser\u00e1n tributarios, y te servir\u00e1n.\n20:12 Mas si no hiciere paz contigo, y emprendiere contigo guerra, y la cercares,\n20:13 Luego que Jehov\u00e1 tu Dios la entregare en tu mano, herir\u00e1s \u00e1 todo var\u00f3n suyo \u00e1 filo de espada.\n20:14 Solamente las mujeres y los ni\u00f1os, y los animales, y todo lo que hubiere en la ciudad, todos sus despojos, tomar\u00e1s para ti: y comer\u00e1s del despojo de tus enemigos, los cuales Jehov\u00e1 tu Dios te entreg\u00f3.\n20:15 As\u00ed har\u00e1s \u00e1 todas la ciudades que estuvieren muy lejos de ti, que no fueren de las ciudades de estas gentes.\n20:16 Empero de las ciudades de estos pueblos que Jehov\u00e1 tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejar\u00e1s con vida;\n20:17 Antes del todo los destruir\u00e1s: al Hetheo, y al Amorrheo, y al Cananeo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo; como Jehov\u00e1 tu Dios te ha mandado:\n20:18 Porque no os ense\u00f1en \u00e1 hacer seg\u00fan todas sus abominaciones, que ellos hacen \u00e1 sus dioses, y pequ\u00e9is contra Jehov\u00e1 vuestro Dios.\n20:19 Cuando pusieres cerco \u00e1 alguna ciudad, peleando contra ella muchos d\u00edas para tomarla, no destruyas su arboleda metiendo en ella hacha, porque de ella comer\u00e1s; y no la talar\u00e1s, que no es hombre el \u00e1rbol del campo para venir contra ti en el cerco.\n20:20 Mas el \u00e1rbol que supieres que no es \u00e1rbol para comer, lo destruir\u00e1s y lo talar\u00e1s, y construye baluarte contra la ciudad que pelea contigo, hasta sojuzgarla.\n21:1 CUANDO fuere hallado en la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da para que la poseas, muerto echado en el campo, y no se supiere qui\u00e9n lo hiri\u00f3,\n21:2 Entonces tus ancianos y tus jueces saldr\u00e1n y medir\u00e1n hasta las ciudades que est\u00e1n alrededor del muerto:\n21:3 Y ser\u00e1, que los ancianos de aquella ciudad, de la ciudad m\u00e1s cercana al muerto, tomar\u00e1n de la vacada una becerra que no haya servido, que no haya tra\u00eddo yugo;\n21:4 Y los ancianos de aquella ciudad traer\u00e1n la becerra \u00e1 un valle \u00e1spero, que nunca haya sido arado ni sembrado, y cortar\u00e1n el pescuezo \u00e1 la becerra all\u00ed en el valle.\n21:5 Entonces vendr\u00e1n los sacerdotes hijos de Lev\u00ed, porque \u00e1 ellos escogi\u00f3 Jehov\u00e1 tu Dios para que le sirvan, y para bendecir en nombre de Jehov\u00e1; y por el dicho de ellos se determinar\u00e1 todo pleito y toda llaga.\n21:6 Y todos los ancianos de aquella ciudad m\u00e1s cercana al muerto lavar\u00e1n sus manos sobre la becerra degollada en el valle.\n21:7 Y protestar\u00e1n, y dir\u00e1n: Nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos lo vieron.\n21:8 Exp\u00eda \u00e1 tu pueblo Israel, al cual redimiste, oh Jehov\u00e1; y no imputes la sangre inocente derramada en medio de tu pueblo Israel. Y la sangre les ser\u00e1 perdonada.\n21:9 Y t\u00fa quitar\u00e1s la culpa de sangre inocente de en medio de ti, cuando hicieres lo que es recto en los ojos de Jehov\u00e1.\n21:10 Cuando salieres \u00e1 la guerra contra tus enemigos, y Jehov\u00e1 tu Dios los entregare en tu mano, y tomares de ellos cautivos,\n21:11 Y vieres entre los cautivos alguna mujer hermosa, y la codiciares, y la tomares para ti por mujer,\n21:12 La meter\u00e1s en tu casa; y ella raer\u00e1 su cabeza, y cortar\u00e1 sus u\u00f1as,\n21:13 Y se quitar\u00e1 el vestido de su cautiverio, y quedar\u00e1se en tu casa: y llorar\u00e1 \u00e1 su padre y \u00e1 su madre el tiempo de un mes: y despu\u00e9s entrar\u00e1s \u00e1 ella, y tu ser\u00e1s su marido, y ella tu mujer.\n21:14 Y ser\u00e1, si no te agradare, que la has de dejar en su libertad; y no la vender\u00e1s por dinero, ni mercadear\u00e1s con ella, por cuanto la afligiste.\n21:15 Cuando un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le parieren hijos, y el hijo primog\u00e9nito fuere de la aborrecida;\n21:16 Ser\u00e1 que, el d\u00eda que hiciere heredar \u00e1 sus hijos lo que tuviere, no podr\u00e1 dar el derecho de primogenitura \u00e1 los hijos de la amada en preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primog\u00e9nito;\n21:17 Mas al hijo de la aborrecida reconocer\u00e1 por primog\u00e9nito, para darle dos tantos de todo lo que se hallare que tiene: porque aqu\u00e9l es el principio de su fuerza, el derecho de la primogenitura es suyo.\n21:18 Cuando alguno tuviere hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere \u00e1 la voz de su padre ni \u00e1 la voz de su madre, y habi\u00e9ndolo castigado, no les obedeciere;\n21:19 Entonces tomarlo han su padre y su madre, y lo sacar\u00e1n \u00e1 los ancianos de su ciudad, y \u00e1 la puerta del lugar suyo;\n21:20 Y dir\u00e1n \u00e1 los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece \u00e1 nuestra voz; es glot\u00f3n y borracho.\n21:21 Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrear\u00e1n con piedras, y morir\u00e1: as\u00ed quitar\u00e1s el mal de en medio de ti; y todo Israel oir\u00e1, y temer\u00e1.\n21:22 Cuando en alguno hubiere pecado de sentencia de muerte, por el que haya de morir, y le habr\u00e1s colgado de un madero,\n21:23 No estar\u00e1 su cuerpo por la noche en el madero, mas sin falta lo enterrar\u00e1s el mismo d\u00eda, porque maldici\u00f3n de Dios es el colgado: y no contaminar\u00e1s tu tierra, que Jehov\u00e1 tu Dios te da por heredad.\n22:1 NO ver\u00e1s el buey de tu hermano, \u00f3 su cordero, perdidos, y te retirar\u00e1s de ellos: precisamente los volver\u00e1s \u00e1 tu hermano.\n22:2 Y si tu hermano no fuere tu vecino, \u00f3 no le conocieres, los recoger\u00e1s en tu casa, y estar\u00e1n contigo hasta que tu hermano los busque, y se los devolver\u00e1s.\n22:3 Y as\u00ed har\u00e1s de su asno, as\u00ed har\u00e1s tambi\u00e9n de su vestido, y lo mismo har\u00e1s con toda cosa perdida de tu hermano que se le perdiere, y t\u00fa la hallares: no podr\u00e1s retraerte de ello.\n22:4 No ver\u00e1s el asno de tu hermano, \u00f3 su buey, ca\u00eddos en el camino, y te esconder\u00e1s de ellos: con \u00e9l has de procurar levantarlos.\n22:5 No vestir\u00e1 la mujer h\u00e1bito de hombre, ni el hombre vestir\u00e1 ropa de mujer; porque abominaci\u00f3n es \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios cualquiera que esto hace.\n22:6 Cuando topares en el camino alg\u00fan nido de ave en cualquier \u00e1rbol, \u00f3 sobre la tierra, con pollos \u00f3 huevos, y estuviere la madre echada sobre los pollos \u00f3 sobre los huevos, no tomes la madre con los hijos:\n22:7 Dejar\u00e1s ir \u00e1 la madre, y tomar\u00e1s los pollos para ti; para que te vaya bien, y prolongues tus d\u00edas.\n22:8 Cuando edificares casa nueva, har\u00e1s pretil \u00e1 tu terrado, porque no pongas sangre en tu casa, si de \u00e9l cayere alguno.\n22:9 No sembrar\u00e1s tu vi\u00f1a de varias semillas, porque no se deprave la plenitud de la semilla que sembraste, y el fruto de la vi\u00f1a.\n22:10 No arar\u00e1s con buey y con asno juntamente.\n22:11 No te vestir\u00e1s de mistura, de lana y lino juntamente.\n22:12 Hacerte has flecos en los cuatro cabos de tu manto con que te cubrieres.\n22:13 Cuando alguno tomare mujer, y despu\u00e9s de haber entrado \u00e1 ella la aborreciere,\n22:14 Y le pusiere algunas faltas, y esparciere sobre ella mala fama, y dijere: Esta tom\u00e9 por mujer, y llegu\u00e9 \u00e1 ella, y no la hall\u00e9 virgen;\n22:15 Entonces el padre de la moza y su madre tomar\u00e1n, y sacar\u00e1n las se\u00f1ales de la virginidad de la doncella \u00e1 los ancianos de la ciudad, en la puerta.\n22:16 Y dir\u00e1 el padre de la moza \u00e1 los ancianos: Yo d\u00ed mi hija \u00e1 este hombre por mujer, y \u00e9l la aborrece;\n22:17 Y, he aqu\u00ed, \u00e9l le pone tachas de algunas cosas, diciendo: No he hallado tu hija virgen; empero, he aqu\u00ed las se\u00f1ales de la virginidad de mi hija. Y extender\u00e1n la s\u00e1bana delante de los ancianos de la ciudad.\n22:18 Entonces los ancianos de la ciudad tomar\u00e1n al hombre y lo castigar\u00e1n;\n22:19 Y le han de penar en cien piezas de plata, las cuales dar\u00e1n al padre de la moza, por cuanto esparci\u00f3 mala fama sobre virgen de Israel: y la ha de tener por mujer, y no podr\u00e1 despedirla en todos sus d\u00edas.\n22:20 Mas si este negocio fu\u00e9 verdad, que no se hubiere hallado virginidad en la moza,\n22:21 Entonces la sacar\u00e1n \u00e1 la puerta de la casa de su padre, y la apedrear\u00e1n con piedras los hombres de su ciudad, y morir\u00e1; por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre: as\u00ed quitar\u00e1s el mal de en medio de ti.\n22:22 Cuando se sorprendiere alguno echado con mujer casada con marido, entrambos morir\u00e1n, el hombre que se acost\u00f3 con la mujer, y la mujer: as\u00ed quitar\u00e1s el mal de Israel.\n22:23 Cuando fuere moza virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se echare con ella;\n22:24 Entonces los sacar\u00e9is \u00e1 ambos \u00e1 la puerta de aquella ciudad, y los apedrear\u00e9is con piedras, y morir\u00e1n; la moza porque no di\u00f3 voces en la ciudad, y el hombre porque humill\u00f3 \u00e1 la mujer de su pr\u00f3jimo: as\u00ed quitar\u00e1s el mal de en medio de ti.\n22:25 Mas si el hombre hall\u00f3 una moza desposada en la campo, y \u00e9l la agarrare, y se echare con ella, morir\u00e1 s\u00f3lo el hombre que con ella se habr\u00e1 echado;\n22:26 Y \u00e1 la moza no har\u00e1s nada; no tiene la moza culpa de muerte: porque como cuando alguno se levanta contra su pr\u00f3jimo, y le quita la vida, as\u00ed es esto:\n22:27 Porque \u00e9l la hall\u00f3 en el campo: di\u00f3 voces la moza desposada, y no hubo quien la valiese.\n22:28 Cuando alguno hallare moza virgen, que no fuere desposada, y la tomare, y se echare con ella, y fueren hallados;\n22:29 Entonces el hombre que se ech\u00f3 con ella dar\u00e1 al padre de la moza cincuenta piezas de plata, y ella ser\u00e1 su mujer, por cuanto la humill\u00f3: no la podr\u00e1 despedir en todos sus d\u00edas.\n22:30 No tomar\u00e1 alguno la mujer de su padre, ni descubrir\u00e1 el regazo de su padre.\n23:1 NO entrar\u00e1 en la congregaci\u00f3n de Jehov\u00e1 el que fuere quebrado, ni el castrado.\n23:2 No entrar\u00e1 bastardo en la congregaci\u00f3n de Jehov\u00e1: ni aun en la d\u00e9cima generaci\u00f3n entrar\u00e1 en la congregaci\u00f3n de Jehov\u00e1.\n23:3 No entrar\u00e1 Ammonita ni Moabita en la congregaci\u00f3n de Jehov\u00e1; ni aun en la d\u00e9cima generaci\u00f3n entrar\u00e1 en la congregaci\u00f3n de Jehov\u00e1 para siempre:\n23:4 Por cuanto no os salieron \u00e1 recibir con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto; y porque alquil\u00f3 contra ti \u00e1 Balaam hijo de Beor de Pethor de Mesopotamia de Siria, para que te maldijese.\n23:5 Mas no quiso Jehov\u00e1 tu Dios oir \u00e1 Balaam; y Jehov\u00e1 tu Dios te volvi\u00f3 la maldici\u00f3n en bendici\u00f3n, porque Jehov\u00e1 tu Dios te amaba.\n23:6 No procurar\u00e1s la paz de ellos ni su bien en todos los d\u00edas para siempre.\n23:7 No abominar\u00e1s al Idumeo, que tu hermano es: no abominar\u00e1s al egipcio, que extranjero fuiste en su tierra.\n23:8 Los hijos que nacieren de ellos, \u00e1 la tercera generaci\u00f3n entrar\u00e1n en la congregaci\u00f3n de Jehov\u00e1.\n23:9 Cuando salieres \u00e1 campa\u00f1a contra tus enemigos, gu\u00e1rdate de toda cosa mala.\n23:10 Cuando hubiere en ti alguno que no fuere limpio por accidente de noche, saldr\u00e1se del campo, y no entrar\u00e1 en \u00e9l.\n23:11 Y ser\u00e1 que al declinar de la tarde se lavar\u00e1 con agua, y cuando fuere puesto el sol, entrar\u00e1 en el campo.\n23:12 Y tendr\u00e1s un lugar fuera del real, y saldr\u00e1s all\u00e1 fuera;\n23:13 Tendr\u00e1s tambi\u00e9n una estaca entre tus armas; y ser\u00e1 que, cuando estuvieres all\u00ed fuera, cavar\u00e1s con ella, y luego al volverte cubrir\u00e1s tu excremento:\n23:14 Porque Jehov\u00e1 tu Dios anda por medio de tu campo, para librarte y entregar tus enemigos delante de ti; por tanto ser\u00e1 tu real santo: porque \u00e9l no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti.\n23:15 No entregar\u00e1s \u00e1 su se\u00f1or el siervo que se huyere \u00e1 ti de su amo:\n23:16 More contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiere en alguna de tus ciudades, donde bien le estuviere: no le har\u00e1s fuerza.\n23:17 No habr\u00e1 ramera de las hijas de Israel, ni habr\u00e1 sodom\u00edtico de los hijos de Israel.\n23:18 No traer\u00e1s precio de ramera, ni precio de perro \u00e1 la casa de Jehov\u00e1 tu Dios por ning\u00fan voto; porque abominaci\u00f3n es \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios as\u00ed lo uno como lo otro.\n23:19 No tomar\u00e1s de tu hermano logro de dinero, ni logro de comida, ni logro de cosa alguna que se suele tomar.\n23:20 Del extra\u00f1o tomar\u00e1s logro, mas de tu hermano no lo tomar\u00e1s, porque te bendiga Jehov\u00e1 tu Dios en toda obra de tus manos sobre la tierra \u00e1 la cual entras para poseerla.\n23:21 Cuando prometieres voto \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, no tardar\u00e1s en pagarlo; porque ciertamente lo demandar\u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios de ti, y habr\u00eda en ti pecado.\n23:22 Mas cuando te abstuvieres de prometer, no habr\u00e1 en ti pecado.\n23:23 Guardar\u00e1s lo que tus labios pronunciaren; y har\u00e1s, como prometiste \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, lo que de tu voluntad hablaste por tu boca.\n23:24 Cuando entrares en la vi\u00f1a de tu pr\u00f3jimo, comer\u00e1s uvas hasta saciar tu deseo: mas no pondr\u00e1s en tu vaso.\n23:25 Cuando entrares en la mies de tu pr\u00f3jimo, podr\u00e1s cortar espigas con tu mano; mas no aplicar\u00e1s hoz \u00e1 la mies de tu pr\u00f3jimo.\n24:1 CUANDO alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa torpe, le escribir\u00e1 carta de repudio, y se la entregar\u00e1 en su mano, y despedir\u00e1la de su casa.\n24:2 Y salida de su casa, podr\u00e1 ir y casarse con otro hombre.\n24:3 Y si la aborreciere aqueste \u00faltimo, y le escribiere carta de repudio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; \u00f3 si muriere el postrer hombre que la tom\u00f3 para s\u00ed por mujer,\n24:4 No podr\u00e1 su primer marido, que la despidi\u00f3, volverla \u00e1 tomar para que sea su mujer, despu\u00e9s que fu\u00e9 amancillada; porque es abominaci\u00f3n delante de Jehov\u00e1, y no has de pervertir la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da por heredad.\n24:5 Cuando tomare alguno mujer nueva, no saldr\u00e1 \u00e1 la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupar\u00e1; libre estar\u00e1 en su casa por un a\u00f1o, para alegrar \u00e1 su mujer que tom\u00f3.\n24:6 No tomar\u00e1s en prenda la muela de molino, ni la de abajo ni la de arriba: porque ser\u00eda prendar la vida.\n24:7 Cuando fuere hallado alguno que haya hurtado persona de sus hermanos los hijos de Israel, y hubiere mercadeado con ella, \u00f3 la hubiere vendido, el tal ladr\u00f3n morir\u00e1, y quitar\u00e1s el mal de en medio de ti.\n24:8 Gu\u00e1rdate de llaga de lepra, observando diligentemente, y haciendo seg\u00fan todo lo que os ense\u00f1aren los sacerdotes Levitas: cuidar\u00e9is de hacer como les he mandado.\n24:9 Acu\u00e9rdate de lo que hizo Jehov\u00e1 tu Dios \u00e1 Mar\u00eda en el camino, despu\u00e9s que salisteis de Egipto.\n24:10 Cuando dieres \u00e1 tu pr\u00f3jimo alguna cosa emprestada, no entrar\u00e1s en su casa para tomarle prenda:\n24:11 Fuera estar\u00e1s, y el hombre \u00e1 quien prestaste, te sacar\u00e1 afuera la prenda.\n24:12 Y si fuere hombre pobre, no duermas con su prenda:\n24:13 Precisamente le devolver\u00e1s la prenda cuando el sol se ponga, para que duerma en su ropa, y te bendiga: y te ser\u00e1 justicia delante de Jehov\u00e1 tu Dios.\n24:14 No hagas agravio al jornalero pobre y menesteroso, as\u00ed de tus hermanos como de tus extranjeros que est\u00e1n en tu tierra en tus ciudades:\n24:15 En su d\u00eda le dar\u00e1s su jornal, y no se pondr\u00e1 el sol sin d\u00e1rselo: pues es pobre, y con \u00e9l sustenta su vida: porque no clame contra ti \u00e1 Jehov\u00e1, y sea en ti pecado.\n24:16 Los padres no morir\u00e1n por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morir\u00e1 por su pecado.\n24:17 No torcer\u00e1s el derecho del peregrino y del hu\u00e9rfano; ni tomar\u00e1s por prenda la ropa de la viuda:\n24:18 Mas acu\u00e9rdate que fuiste siervo en Egipto, y de all\u00ed te rescat\u00f3 Jehov\u00e1 tu Dios: por tanto, yo te mando que hagas esto.\n24:19 Cuando segares tu mies en tu campo, y olvidares alguna gavilla en el campo, no volver\u00e1s a tomarla: para el extranjero, para el hu\u00e9rfano, y para la viuda ser\u00e1; porque te bendiga Jehov\u00e1 tu Dios en toda obra de tus manos.\n24:20 Cuando sacudieres tus olivas, no recorrer\u00e1s las ramas tras ti: para el extranjero, para el hu\u00e9rfano, y para la viuda ser\u00e1.\n24:21 Cuando vendimiares tu vi\u00f1a, no rebuscar\u00e1s tras ti: para el extranjero, para el hu\u00e9rfano, y para la viuda ser\u00e1.\n24:22 Y acu\u00e9rdate que fuiste siervo en tierra de Egipto: por tanto, yo te mando que hagas esto.\n25:1 CUANDO hubiere pleito entre algunos, y vinieren \u00e1 juicio, y los juzgaren, y absolvieren al justo y condenaren al inicuo,\n25:2 Ser\u00e1 que, si el delincuente mereciere ser azotado, entonces el juez lo har\u00e1 echar en tierra, y har\u00e1le azotar delante de s\u00ed, seg\u00fan su delito, por cuenta.\n25:3 Har\u00e1le dar cuarenta azotes, no m\u00e1s: no sea que, si lo hiriere con muchos azotes a m\u00e1s de \u00e9stos, se envilezca tu hermano delante de tus ojos.\n25:4 No pondr\u00e1s bozal al buey cuando trillare.\n25:5 Cuando hermanos estuvieren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casar\u00e1 fuera con hombre extra\u00f1o: su cu\u00f1ado entrar\u00e1 \u00e1 ella, y la tomar\u00e1 por su mujer, y har\u00e1 con ella parentesco.\n25:6 Y ser\u00e1 que el primog\u00e9nito que pariere ella, se levantar\u00e1 en nombre de su hermano el muerto, porque el nombre de \u00e9ste no sea ra\u00eddo de Israel.\n25:7 Y si el hombre no quisiere tomar \u00e1 su cu\u00f1ada, ir\u00e1 entonces la cu\u00f1ada suya \u00e1 la puerta \u00e1 los ancianos, y dir\u00e1: Mi cu\u00f1ado no quiere suscitar nombre en Israel \u00e1 su hermano; no quiere emparentar conmigo.\n25:8 Entonces los ancianos de aquella ciudad lo har\u00e1n venir, y hablar\u00e1n con \u00e9l: y si \u00e9l se levantare, y dijere, No quiero tomarla,\n25:9 Llegar\u00e1se entonces su cu\u00f1ada \u00e1 \u00e9l delante de los ancianos, y le descalzar\u00e1 el zapato de su pie, y escupir\u00e1le en el rostro, y hablar\u00e1 y dir\u00e1: As\u00ed ser\u00e1 hecho al var\u00f3n que no edificare la casa de su hermano.\n25:10 Y su nombre ser\u00e1 llamado en Israel: La casa del descalzado.\n25:11 Cuando algunos ri\u00f1eren juntos el uno con el otro, y llegare la mujer del uno para librar \u00e1 su marido de mano del que le hiere, y metiere su mano y le trabare de sus verg\u00fcenzas;\n25:12 La cortar\u00e1s entonces la mano, no la perdonar\u00e1 tu ojo.\n25:13 No tendr\u00e1s en tu bolsa pesa grande y pesa chica.\n25:14 No tendr\u00e1s en tu casa epha grande y epha peque\u00f1o.\n25:15 Pesas cumplidas y justas tendr\u00e1s; epha cabal y justo tendr\u00e1s: para que tus d\u00edas sean prolongados sobre la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da.\n25:16 Porque abominaci\u00f3n es \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios cualquiera que hace esto, cualquiera que hace agravio.\n25:17 Acu\u00e9rdate de lo que te hizo Amalec en el camino, cuando salisteis de Egipto:\n25:18 Que te sali\u00f3 al camino, y te desbarat\u00f3 la retaguardia de todos los flacos que iban detr\u00e1s de ti, cuando t\u00fa estabas cansado y trabajado; y no temi\u00f3 \u00e1 Dios.\n25:19 Ser\u00e1 pues, cuando Jehov\u00e1 tu Dios te hubiere dado reposo de tus enemigos alrededor, en la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da por heredar para que la poseas, que raer\u00e1s la memoria de Amalec de debajo del cielo: no te olvides.\n26:1 Y SERA que, cuando hubieres entrado en la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da por heredad, y la poseyeres, y habitares en ella;\n26:2 Entonces tomar\u00e1s de las primicias de todos los frutos de la tierra, que sacares de tu tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da, y lo pondr\u00e1s en un canastillo, \u00e9 ir\u00e1s al lugar que Jehov\u00e1 tu Dios escogiere para hacer habitar all\u00ed su nombre.\n26:3 Y llegar\u00e1s al sacerdote que fuere en aquellos d\u00edas, y le dir\u00e1s: Reconozco hoy \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios que he entrado en la tierra que jur\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 nuestros padres que nos hab\u00eda de dar.\n26:4 Y el sacerdote tomar\u00e1 el canastillo de tu mano, y pondr\u00e1lo delante del altar de Jehov\u00e1 tu Dios.\n26:5 Entonces hablar\u00e1s y dir\u00e1s delante de Jehov\u00e1 tu Dios: Un Siro \u00e1 punto de perecer fu\u00e9 mi padre, el cual descendi\u00f3 \u00e1 Egipto y peregrin\u00f3 all\u00e1 con pocos hombres, y all\u00ed creci\u00f3 en gente grande, fuerte y numerosa:\n26:6 Y los Egipcios nos maltrataron, y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre.\n26:7 Y clamamos \u00e1 Jehov\u00e1 Dios de nuestros padres; y oy\u00f3 Jehov\u00e1 nuestra voz, y vi\u00f3 nuestra aflicci\u00f3n, y nuestro trabajo, y nuestra opresi\u00f3n:\n26:8 Y sac\u00f3nos Jehov\u00e1 de Egipto con mano fuerte, y con brazo extendido, y con grande espanto, y con se\u00f1ales y con milagros:\n26:9 Y tr\u00e1jonos \u00e1 este lugar, y di\u00f3nos esta tierra, tierra que fluye leche y miel.\n26:10 Y ahora, he aqu\u00ed, he tra\u00eddo las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehov\u00e1. Y lo dejar\u00e1s delante de Jehov\u00e1 tu Dios, \u00e9 inclinarte has delante de Jehov\u00e1 tu Dios.\n26:11 Y te alegrar\u00e1s con todo el bien que Jehov\u00e1 tu Dios te hubiere dado \u00e1 ti y \u00e1 tu casa, t\u00fa y el Levita, y el extranjero que est\u00e1 en medio de ti.\n26:12 Cuando hubieres acabado de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el a\u00f1o tercero, el a\u00f1o del diezmo, dar\u00e1s tambi\u00e9n al Levita, al extranjero, al hu\u00e9rfano y \u00e1 la viuda; y comer\u00e1n en tus villas, y se saciar\u00e1n.\n26:13 Y dir\u00e1s delante de Jehov\u00e1 tu Dios: Yo he sacado lo consagrado de mi casa, y tambi\u00e9n lo he dado al Levita, y al extranjero, y al hu\u00e9rfano, y \u00e1 la viuda, conforme \u00e1 todos tus mandamientos que me ordenaste: no he traspasado tus mandamientos, ni me he olvidad\n26:14 No he comido de ello en mi luto, ni he sacado de ello en inmundicia, ni de ello he dado para mortuorio: he obedecido \u00e1 la voz de Jehov\u00e1 mi Dios, he hecho conforme \u00e1 todo lo que me has mandado.\n26:15 Mira desde la morada de tu santidad, desde el cielo, y bendice \u00e1 tu pueblo Israel, y \u00e1 la tierra que nos has dado, como juraste \u00e1 nuestros padres, tierra que fluye leche y miel.\n26:16 Jehov\u00e1 tu Dios te manda hoy que cumplas estos estatutos y derechos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu coraz\u00f3n, y con toda tu alma.\n26:17 A Jehov\u00e1 has ensalzado hoy para que te sea por Dios, y para andar en sus caminos, y para guardar sus estatutos y sus mandamientos y sus derechos, y para oir su voz:\n26:18 Y Jehov\u00e1 te ha ensalzado hoy para que le seas su peculiar pueblo, como \u00e9l te lo he dicho, y para que guardes todos sus mandamientos;\n26:19 Y para ponerte alto sobre todas las gentes que hizo, para loor, y fama, y gloria; y para que seas pueblo santo \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, como \u00e9l ha dicho.\n27:1 Y MANDO Mois\u00e9s, con los ancianos de Israel, al pueblo, diciendo: Guardar\u00e9is todos los mandamientos que yo prescribo hoy.\n27:2 Y ser\u00e1 que, el d\u00eda que pasareis el Jord\u00e1n \u00e1 la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da, te has de levantar piedras grandes, las cuales revocar\u00e1s con cal:\n27:3 Y escribir\u00e1s en ellas todas las palabras de esta ley, cuando hubieres pasado para entrar en la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da, tierra que fluye leche y miel, como Jehov\u00e1 el Dios de tus padres te ha dicho.\n27:4 Ser\u00e1 pues, cuando hubieres pasado el Jord\u00e1n, que levantar\u00e9is estas piedras que yo os mando hoy, en el monte de Ebal, y las revocar\u00e1s con cal:\n27:5 Y edificar\u00e1s all\u00ed altar \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, altar de piedras: no alzar\u00e1s sobre ellas hierro.\n27:6 De piedras enteras edificar\u00e1s el altar de Jehov\u00e1 tu Dios; y ofrecer\u00e1s sobre \u00e9l holocausto \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios;\n27:7 Y sacrificar\u00e1s pac\u00edficos, y comer\u00e1s all\u00ed; y alegrarte has delante de Jehov\u00e1 tu Dios.\n27:8 Y escribir\u00e1s en las piedras todas las palabras de esta ley muy claramente.\n27:9 Y Mois\u00e9s, con los sacerdotes Levitas, habl\u00f3 \u00e1 todo Israel, diciendo: Atiende y escucha, Israel: hoy eres hecho pueblo de Jehov\u00e1 tu Dios.\n27:10 Oir\u00e1s pues la voz de Jehov\u00e1 tu Dios, y cumplir\u00e1s sus mandamientos y sus estatutos, que yo te ordeno hoy.\n27:11 Y mand\u00f3 Mois\u00e9s al pueblo en aquel d\u00eda, diciendo:\n27:12 Estos estar\u00e1n sobre el monte de Gerizim para bendecir al pueblo, cuando hubiereis pasado el Jord\u00e1n: Sime\u00f3n, y Lev\u00ed, y Jud\u00e1, \u00e9 Issach\u00e2r, y Jos\u00e9 y Benjam\u00edn.\n27:13 Y estos estar\u00e1n para pronunciar la maldici\u00f3n en el de Ebal: Rub\u00e9n, Gad, y Aser, y Zabul\u00f3n, Dan, y Nephtal\u00ed.\n27:14 Y hablar\u00e1n los Levitas, y dir\u00e1n \u00e1 todo var\u00f3n de Israel en alta voz:\n27:15 Maldito el hombre que hiciere escultura \u00f3 imagen de fundici\u00f3n, abominaci\u00f3n \u00e1 Jehov\u00e1, obra de mano de art\u00edfice, y la pusiere en oculto. Y todo el pueblo responder\u00e1 y dir\u00e1: Am\u00e9n.\n27:16 Maldito el que deshonrare \u00e1 su padre \u00f3 \u00e1 su madre. Y dir\u00e1 todo el pueblo: Am\u00e9n.\n27:17 Maldito el que redujere el t\u00e9rmino de su pr\u00f3jimo. Y dir\u00e1 todo el pueblo: Am\u00e9n.\n27:18 Maldito el que hiciere errar al ciego en el camino. Y dir\u00e1 todo el pueblo: Am\u00e9n.\n27:19 Maldito el que torciere el derecho del extranjero, del hu\u00e9rfano, y de la viuda. Y dir\u00e1 todo el pueblo: Am\u00e9n.\n27:20 Maldito el que se echare con la mujer de su padre; por cuanto descubri\u00f3 el regazo de su padre. Y dir\u00e1 todo el pueblo: Am\u00e9n.\n27:21 Maldito el que tuviere parte con cualquiera bestia. Y dir\u00e1 todo el pueblo: Am\u00e9n.\n27:22 Maldito el que se echare con su hermana, hija de su padre, \u00f3 hija de su madre. Y dir\u00e1 todo el pueblo: Am\u00e9n.\n27:23 Maldito el que se echare con su suegra. Y dir\u00e1 todo el pueblo: Am\u00e9n.\n27:24 Maldito el que hiriere \u00e1 su pr\u00f3jimo ocultamente. Y dir\u00e1 todo el pueblo: Am\u00e9n.\n27:25 Maldito el que recibiere don para herir de muerte al inocente. Y dir\u00e1 todo el pueblo: Am\u00e9n.\n27:26 Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para cumplirlas. Y dir\u00e1 todo el pueblo: Am\u00e9n.\n28:1 Y SERA que, si oyeres diligente la voz de Jehov\u00e1 tu Dios, para guardar, para poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, tambi\u00e9n Jehov\u00e1 tu Dios te pondr\u00e1 alto sobre todas las gentes de la tierra;\n28:2 Y vendr\u00e1n sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzar\u00e1n, cuando oyeres la voz de Jehov\u00e1 tu Dios.\n28:3 Bendito ser\u00e1s t\u00fa en la ciudad, y bendito t\u00fa en el campo.\n28:4 Bendito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu bestia, la cr\u00eda de tus vacas, y los reba\u00f1os de tus ovejas.\n28:5 Bendito tu canastillo y tus sobras.\n28:6 Bendito ser\u00e1s en tu entrar, y bendito en tu salir.\n28:7 Pondr\u00e1 Jehov\u00e1 \u00e1 tus enemigos que se levantaren contra ti, de rota batida delante de ti: por un camino saldr\u00e1n \u00e1 ti, por siete caminos huir\u00e1n delante de ti.\n28:8 Enviar\u00e1 Jehov\u00e1 contigo la bendici\u00f3n en tus graneros, y en todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecir\u00e1 en la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da.\n28:9 Confirmarte ha Jehov\u00e1 por pueblo suyo santo, como te ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehov\u00e1 tu Dios, y anduvieres en sus caminos.\n28:10 Y ver\u00e1n todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehov\u00e1 es llamado sobre ti, y te temer\u00e1n.\n28:11 Y te har\u00e1 Jehov\u00e1 sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, y en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el pa\u00eds que jur\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 tus padres que te hab\u00eda de dar.\n28:12 Abrirte ha Jehov\u00e1 su buen dep\u00f3sito, el cielo, para dar lluvia \u00e1 tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestar\u00e1s \u00e1 muchas gentes, y t\u00fa no tomar\u00e1s emprestado.\n28:13 Y te pondr\u00e1 Jehov\u00e1 por cabeza, y no por cola: y estar\u00e1s encima solamente, y no estar\u00e1s debajo; cuando obedecieres \u00e1 los mandamientos de Jehov\u00e1 tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas.\n28:14 Y no te apartes de todas las palabras que yo os mando hoy, ni \u00e1 diestra ni \u00e1 siniestra, para ir tras dioses ajenos para servirles.\n28:15 Y ser\u00e1, si no oyeres la voz de Jehov\u00e1 tu Dios, para cuidar de poner por obra todos sus mandamientos y sus estatutos, que yo te intimo hoy, que vendr\u00e1n sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzar\u00e1n.\n28:16 Maldito ser\u00e1s tu en la ciudad, y maldito en el campo.\n28:17 Maldito tu canastillo, y tus sobras.\n28:18 Maldito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y la cr\u00eda de tus vacas, y los reba\u00f1os de tus ovejas.\n28:19 Maldito ser\u00e1s en tu entrar, y maldito en tu salir.\n28:20 Y Jehov\u00e1 enviar\u00e1 contra ti la maldici\u00f3n, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano \u00e9 hicieres, hasta que seas destru\u00eddo, y perezcas presto \u00e1 causa de la maldad de tus obras, por las cuales me habr\u00e1s dejado.\n28:21 Jehov\u00e1 har\u00e1 que se te pegue mortandad, hasta que te consuma de la tierra \u00e1 la cual entras para poseerla.\n28:22 Jehov\u00e1 te herir\u00e1 de tisis, y de fiebre, y de ardor, y de calor, y de cuchillo, y de calamidad repentina, y con a\u00f1ublo; y perseguirte han hasta que perezcas.\n28:23 Y tus cielos que est\u00e1n sobre tu cabeza, ser\u00e1n de metal; y la tierra que est\u00e1 debajo de ti, de hierro.\n28:24 Dar\u00e1 Jehov\u00e1 por lluvia \u00e1 tu tierra polvo y ceniza: de los cielos descender\u00e1n sobre ti hasta que perezcas.\n28:25 Jehov\u00e1 te entregar\u00e1 herido delante de tus enemigos: por un camino saldr\u00e1s \u00e1 ellos, y por siete caminos huir\u00e1s delante de ellos: y ser\u00e1s sacudido \u00e1 todos los reinos de la tierra.\n28:26 Y ser\u00e1 tu cuerpo muerto por comida \u00e1 toda ave del cielo, y bestia de la tierra, y no habr\u00e1 quien las espante.\n28:27 Jehov\u00e1 te herir\u00e1 de la plaga de Egipto, y con almorranas, y con sarna, y con comez\u00f3n, de que no puedas ser curado.\n28:28 Jehov\u00e1 te herir\u00e1 con locura, y con ceguedad, y con pasmo de coraz\u00f3n.\n28:29 Y palpar\u00e1s al mediod\u00eda, como palpa el ciego en la oscuridad, y no ser\u00e1s prosperado en tus caminos: y nunca ser\u00e1s sino oprimido y robado todos los d\u00edas, y no habr\u00e1 quien te salve.\n28:30 Te desposar\u00e1s con mujer, y otro var\u00f3n dormir\u00e1 con ella; edificar\u00e1s casa, y no habitar\u00e1s en ella; plantar\u00e1s vi\u00f1a, y no la vendimiar\u00e1s.\n28:31 Tu buey ser\u00e1 matado delante de tus ojos, y t\u00fa no comer\u00e1s de \u00e9l; tu asno ser\u00e1 arrebatado de delante de ti, y no se te volver\u00e1; tus ovejas ser\u00e1n dadas \u00e1 tus enemigos, y no tendr\u00e1s quien te las rescate.\n28:32 Tus hijos y tus hijas ser\u00e1n entregados \u00e1 otro pueblo, y tus ojos lo ver\u00e1n, y desfallecer\u00e1n por ellos todo el d\u00eda: y no habr\u00e1 fuerza en tu mano.\n28:33 El fruto de tu tierra y todo tu trabajo comer\u00e1 pueblo que no conociste; y nunca ser\u00e1s sino oprimido y quebrantado todos los d\u00edas.\n28:34 Y enloquecer\u00e1s \u00e1 causa de lo que ver\u00e1s con tus ojos.\n28:35 Herirte ha Jehov\u00e1 con maligna p\u00fastula en las rodillas y en las piernas, sin que puedas ser curado: aun desde la planta de tu pie hasta tu mollera.\n28:36 Jehov\u00e1 llevar\u00e1 \u00e1 ti, y \u00e1 tu rey que hubieres puesto sobre ti, \u00e1 gente que no conociste t\u00fa ni tus padres; y all\u00e1 servir\u00e1s \u00e1 dioses ajenos, al palo y \u00e1 la piedra.\n28:37 Y ser\u00e1s por pasmo, por ejemplo y por f\u00e1bula, \u00e1 todos los pueblos \u00e1 los cuales te llevar\u00e1 Jehov\u00e1.\n28:38 Sacar\u00e1s mucha simiente al campo, y coger\u00e1s poco: porque la langosta lo consumir\u00e1.\n28:39 Plantar\u00e1s vi\u00f1as y labrar\u00e1s, mas no beber\u00e1s vino, ni coger\u00e1s uvas; porque el gusano las comer\u00e1.\n28:40 Tendr\u00e1s olivas en todo tu t\u00e9rmino, mas no te ungir\u00e1s con el aceite; porque tu aceituna se caer\u00e1.\n28:41 Hijos \u00e9 hijas engendrar\u00e1s, y no ser\u00e1n para ti; porque ir\u00e1n en cautiverio.\n28:42 Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra consumir\u00e1 la langosta.\n28:43 El extranjero que estar\u00e1 en medio de ti subir\u00e1 sobre ti muy alto, y t\u00fa ser\u00e1s puesto muy bajo.\n28:44 El te prestar\u00e1 \u00e1 ti, y t\u00fa no prestar\u00e1s \u00e1 \u00e9l: \u00e9l ser\u00e1 por cabeza, y t\u00fa ser\u00e1s por cola.\n28:45 Y vendr\u00e1n sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguir\u00e1n, y te alcanzar\u00e1n hasta que perezcas; por cuanto no habr\u00e1s atendido \u00e1 la voz de Jehov\u00e1 tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que \u00e9l te mand\u00f3:\n28:46 Y ser\u00e1n en ti por se\u00f1al y por maravilla, y en tu simiente para siempre.\n28:47 Por cuanto no serviste \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios con alegr\u00eda y con gozo de coraz\u00f3n, por la abundancia de todas las cosas;\n28:48 Servir\u00e1s por tanto \u00e1 tus enemigos que enviare Jehov\u00e1 contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y \u00e9l pondr\u00e1 yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte.\n28:49 Jehov\u00e1 traer\u00e1 sobre ti gente de lejos, del cabo de la tierra, que vuele como \u00e1guila, gente cuya lengua no entiendas;\n28:50 Gente fiera de rostro, que no tendr\u00e1 respeto al anciano, ni perdonar\u00e1 al ni\u00f1o:\n28:51 Y comer\u00e1 el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas: y no te dejar\u00e1 grano, ni mosto, ni aceite, ni la cr\u00eda de tus vacas, ni los reba\u00f1os de tus ovejas, hasta destruirte.\n28:52 Y te pondr\u00e1 cerco en todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y encastillados en que t\u00fa conf\u00edas, en toda tu tierra: te cercar\u00e1, pues, en todas tus ciudades y en toda tu tierra, que Jehov\u00e1 tu Dios te habr\u00e1 dado.\n28:53 Y comer\u00e1s el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehov\u00e1 tu Dios te di\u00f3, en el cerco y en al apuro con que te angustiar\u00e1 tu enemigo.\n28:54 El hombre tierno en ti, y el muy delicado, su ojo ser\u00e1 maligno para con su hermano, y para con la mujer de su seno, y para con el resto de sus hijos que le quedaren;\n28:55 Para no dar \u00e1 alguno de ellos de la carne de sus hijos, que \u00e9l comer\u00e1, porque nada le habr\u00e1 quedado, en el cerco y en el apuro con que tu enemigo te oprimir\u00e1 en todas tus ciudades.\n28:56 La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie prob\u00f3 \u00e1 sentar sobre la tierra, de ternura y delicadeza, su ojo ser\u00e1 maligno para con el marido de su seno, y para con su hijo, y para con su hija,\n28:57 Y para con su chiquita que sale de entre sus pies, y para con sus hijos que pariere; pues los comer\u00e1 escondidamente, \u00e1 falta de todo, en el cerco y en el apuro con que tu enemigo te oprimir\u00e1 en tus ciudades.\n28:58 Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de aquesta ley que est\u00e1n escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y terrible, JEHOVA TU DIOS,\n28:59 Jehov\u00e1 aumentar\u00e1 maravillosamente tus plagas y las plagas de tu simiente, plagas grandes y estables, y enfermedades malignas y duraderas;\n28:60 Y har\u00e1 volver sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y se te pegar\u00e1n.\n28:61 Asismismo toda enfermedad y toda plaga que no est\u00e1 escrita en el libro de esta ley, Jehov\u00e1 la enviar\u00e1 sobre ti, hasta que t\u00fa seas destru\u00eddo.\n28:62 Y quedar\u00e9is en poca gente, en lugar de haber sido como las estrellas del cielo en multitud; por cuanto no obedeciste \u00e1 la voz de Jehov\u00e1 tu Dios.\n28:63 Y ser\u00e1 que como Jehov\u00e1 se goz\u00f3 sobre vosotros para haceros bien, y para multiplicaros, as\u00ed se gozar\u00e1 Jehov\u00e1 sobre vosotros para arruinaros, y para destruiros; y ser\u00e9is arrancados de sobre la tierra, \u00e1 la cual entr\u00e1is para poseerla.\n28:64 Y Jehov\u00e1 te esparcir\u00e1 por todos los pueblos, desde el un cabo de la tierra hasta el otro cabo de ella; y all\u00ed servir\u00e1s \u00e1 dioses ajenos que no conociste t\u00fa ni tus padres, al le\u00f1o y \u00e1 la piedra.\n28:65 Y ni aun entre las mismas gentes descansar\u00e1s, ni la planta de tu pie tendr\u00e1 reposo; que all\u00ed te dar\u00e1 Jehov\u00e1 coraz\u00f3n temeroso, y caimiento de ojos, y tristeza de alma:\n28:66 Y tendr\u00e1s tu vida como colgada delante de ti, y estar\u00e1s temeroso de noche y de d\u00eda, y no confiar\u00e1s de tu vida.\n28:67 Por la ma\u00f1ana dir\u00e1s: Qui\u00e9n diera fuese la tarde! y \u00e1 la tarde dir\u00e1s: Qui\u00e9n diera fuese la ma\u00f1ana! por el miedo de tu coraz\u00f3n con que estar\u00e1s amedrentado, y por lo que ver\u00e1n tus ojos.\n28:68 Y Jehov\u00e1 te har\u00e1 tornar \u00e1 Egipto en nav\u00edos por el camino del cual te ha dicho: Nunca m\u00e1s volver\u00e9is: y all\u00ed ser\u00e9is vendidos \u00e1 vuestros enemigos por esclavos y por esclavas, y no habr\u00e1 quien os compre.\n29:1 ESTAS son las palabras del pacto que Jehov\u00e1 mand\u00f3 \u00e1 Mois\u00e9s concertara con los hijos de Israel en la tierra de Moab, adem\u00e1s del pacto que concert\u00f3 con ellos en Horeb.\n29:2 Mois\u00e9s pues llam\u00f3 \u00e1 todo Israel, y d\u00edjoles: Vosotros hab\u00e9is visto todo lo que Jehov\u00e1 ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto \u00e1 Fara\u00f3n y \u00e1 todos sus siervos, y \u00e1 toda su tierra:\n29:3 Las pruebas grandes que vieron tus ojos, las se\u00f1ales, y las grandes maravillas.\n29:4 Y Jehov\u00e1 no os di\u00f3 coraz\u00f3n para entender, ni ojos para ver, ni o\u00eddos para oir, hasta el d\u00eda de hoy.\n29:5 Y yo os he tra\u00eddo cuarenta a\u00f1os por el desierto: vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni tu zapato se ha envejecido sobre tu pie.\n29:6 No hab\u00e9is comido pan, ni bebisteis vino ni sidra: para que supieseis que yo soy Jehov\u00e1 vuestro Dios.\n29:7 Y llegasteis \u00e1 este lugar, y sali\u00f3 Seh\u00f3n rey de Hesb\u00f3n, y Og rey de Bas\u00e1n, delante de nosotros para pelear, y her\u00edmoslos;\n29:8 Y tomamos su tierra, y d\u00edmosla por heredad \u00e1 Rub\u00e9n y \u00e1 Gad, y \u00e1 la media tribu de Manas\u00e9s.\n29:9 Guardar\u00e9is, pues, las palabras de este pacto, y las pondr\u00e9is por obra, para que prosper\u00e9is en todo lo que hiciereis.\n29:10 Vosotros todos est\u00e1is hoy delante de Jehov\u00e1 vuestro Dios; vuestros pr\u00edncipes de vuestras tribus, vuestros ancianos, y vuestros oficiales, todos los varones de Israel,\n29:11 Vuestros ni\u00f1os, vuestras mujeres, y tus extranjeros que habitan en medio de tu campo, desde el que corta tu le\u00f1a hasta el que saca tus aguas:\n29:12 Para que entres en el pacto de Jehov\u00e1 tu Dios, y en su juramento, que Jehov\u00e1 tu Dios acuerda hoy contigo:\n29:13 Para confirmarte hoy por su pueblo, y que \u00e9l te sea \u00e1 ti por Dios, de la manera que \u00e9l te ha dicho, y como \u00e9l jur\u00f3 \u00e1 tus padres Abraham, Isaac, y Jacob.\n29:14 Y no con vosotros solos acuerdo yo este pacto y este juramento,\n29:15 Sino con los que est\u00e1n aqu\u00ed presentes hoy con nosotros delante de Jehov\u00e1 nuestro Dios, y con los que no est\u00e1n aqu\u00ed hoy con nosotros.\n29:16 Porque vosotros sab\u00e9is c\u00f3mo habitamos en la tierra de Egipto, y c\u00f3mo hemos pasado por medio de las gentes que hab\u00e9is pasado;\n29:17 Y hab\u00e9is visto sus abominaciones y sus \u00eddolos, madera y piedra, plata y oro, que tienen consigo.\n29:18 Quiz\u00e1 habr\u00e1 entre vosotros var\u00f3n, \u00f3 mujer, \u00f3 familia, \u00f3 tribu, cuyo coraz\u00f3n se vuelva hoy de con Jehov\u00e1 nuestro Dios, por andar \u00e1 servir \u00e1 los dioses de aquellas gentes; quiz\u00e1 habr\u00e1 en vosotros ra\u00edz que eche veneno y ajenjo;\n29:19 Y sea que, cuando el tal oyere las palabras de esta maldici\u00f3n, \u00e9l se bendiga en su coraz\u00f3n, diciendo: Tendr\u00e9 paz, aunque ande seg\u00fan el pensamiento de mi coraz\u00f3n, para a\u00f1adir la embriaguez \u00e1 la sed:\n29:20 Jehov\u00e1 no querr\u00e1 perdonarle; antes humear\u00e1 luego el furor de Jehov\u00e1 y su celo sobre el tal hombre, y asentar\u00e1se sobre \u00e9l toda maldici\u00f3n escrita en este libro, y Jehov\u00e1 raer\u00e1 su nombre de debajo del cielo:\n29:21 Y apartar\u00e1lo Jehov\u00e1 de todas las tribus de Israel para mal, conforme \u00e1 todas las maldiciones del pacto escrito en este libro de la ley.\n29:22 Y dir\u00e1 la generaci\u00f3n venidera, vuestros hijos que vendr\u00e1n despu\u00e9s de vosotros, y el extranjero que vendr\u00e1 de lejanas tierras, cuando vieren las plagas de aquesta tierra, y sus enfermedades de que Jehov\u00e1 la hizo enfermar,\n29:23 (Azufre y sal, abrasada toda su tierra: no ser\u00e1 sembrada, ni producir\u00e1, ni crecer\u00e1 en ella hierba ninguna, como en la subversi\u00f3n de Sodoma y de Gomorra, de Adma y de Seboim, que Jehov\u00e1 subvirti\u00f3 en su furor y en su ira:)\n29:24 Dir\u00e1n, pues, todas las gentes: \u00bfPor qu\u00e9 hizo Jehov\u00e1 esto \u00e1 esta tierra? \u00bfqu\u00e9 ira es \u00e9sta de tan gran furor?\n29:25 Y responder\u00e1n. Por cuanto dejaron el pacto de Jehov\u00e1 el Dios de sus padres, que \u00e9l concert\u00f3 con ellos cuando los sac\u00f3 de la tierra de Egipto,\n29:26 Y fueron y sirvieron \u00e1 dioses ajenos, \u00e9 inclin\u00e1ronse \u00e1 ellos, dioses que no conoc\u00edan, y que ninguna cosa les hab\u00edan dado:\n29:27 Encendi\u00f3se por tanto, el furor de Jehov\u00e1 contra esta tierrra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en esta libro;\n29:28 Y Jehov\u00e1 los desarraig\u00f3 de su tierra con enojo, y con sa\u00f1a, y con furor grande, y los ech\u00f3 \u00e1 otra tierra, como hoy.\n29:29 Las cosas secretas pertenecen \u00e1 Jehov\u00e1 nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.\n30:1 Y SERA que, cuando te sobrevinieren todas estas cosas, la bendici\u00f3n y la maldici\u00f3n que he puesto delante de ti, y volvieres \u00e1 tu coraz\u00f3n en medio de todas las gentes \u00e1 las cuales Jehov\u00e1 tu Dios te hubiere echado,\n30:2 Y te convirtieres \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, y obedecieres \u00e1 su voz conforme \u00e1 todo lo que yo te mando hoy, t\u00fa y tus hijos, con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma,\n30:3 Jehov\u00e1 tambi\u00e9n volver\u00e1 tus cautivos, y tendr\u00e1 misericordia de ti, y tornar\u00e1 \u00e1 recogerte de todos los pueblos \u00e1 los cuales te hubiere esparcido Jehov\u00e1 tu Dios.\n30:4 Si hubieres sido arrojado hasta el cabo de los cielos, de all\u00ed te recoger\u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, y de all\u00e1 te tomar\u00e1:\n30:5 Y volverte ha Jehov\u00e1 tu Dios \u00e1 la tierra que heredaron tus padres, y la poseer\u00e1s; y te har\u00e1 bien, y te multiplicar\u00e1 m\u00e1s que \u00e1 tus padres.\n30:6 Y circuncidar\u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios tu coraz\u00f3n, y el coraz\u00f3n de tu simiente, para que ames \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma, \u00e1 fin de que t\u00fa vivas.\n30:7 Y pondr\u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios todas estas maldiciones sobre tus enemigos, y sobre tus aborrecedores que te persiguieron.\n30:8 Y t\u00fa volver\u00e1s, y oir\u00e1s la voz de Jehov\u00e1, y pondr\u00e1s por obra todos sus mandamientos, que yo te intimo hoy.\n30:9 Y hacerte ha Jehov\u00e1 tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, para bien: porque Jehov\u00e1 volver\u00e1 \u00e1 gozarse sobre ti para bien, de la manera que se goz\u00f3 sobre tus padres;\n30:10 Cuando oyeres la voz de Jehov\u00e1 tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma.\n30:11 Porque este mandamiento que yo te intimo hoy, no te es encubierto, ni est\u00e1 lejos:\n30:12 No est\u00e1 en el cielo, para que digas: \u00bfQui\u00e9n subir\u00e1 por nosotros al cielo, y nos lo traer\u00e1 y nos lo representar\u00e1, para que lo cumplamos?\n30:13 Ni est\u00e1 de la otra parte de la mar, para que digas: \u00bfQui\u00e9n pasar\u00e1 por nosotros la mar, para que nos lo traiga y nos lo represente, \u00e1 fin de que lo cumplamos?\n30:14 Porque muy cerca de ti est\u00e1 la palabra, en tu boca y en tu coraz\u00f3n, para que la cumplas.\n30:15 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal:\n30:16 Porque yo te mando hoy que ames \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos y sus estatutos y sus derechos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehov\u00e1 tu Dios te bendiga en la tierra \u00e1 la cual entras para poseerla.\n30:17 Mas si tu coraz\u00f3n se apartare, y no oyeres, y fueres incitado, y te inclinares \u00e1 dioses ajenos, y los sirvieres;\n30:18 Prot\u00e9stoos hoy que de cierto perecer\u00e9is: no tendr\u00e9is largos d\u00edas sobre la tierra, para ir \u00e1 la cual pasas el Jord\u00e1n para poseerla.\n30:19 A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendici\u00f3n y la maldici\u00f3n: escoge pues la vida, porque vivas t\u00fa y tu simiente:\n30:20 Que ames \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, que oigas su voz, y te allegues \u00e1 \u00e9l; porque \u00e9l es tu vida, y la longitud de tus d\u00edas; \u00e1 fin de que habites sobre la tierra que jur\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 tus padres Abraham, Isaac, y Jacob, que les hab\u00eda de dar.\n31:1 Y FU\u00c9 Mois\u00e9s, y habl\u00f3 estas palabras \u00e1 todo Israel,\n31:2 Y d\u00edjoles: De edad de ciento y veinte a\u00f1os soy hoy d\u00eda; no puedo m\u00e1s salir ni entrar: \u00e1 m\u00e1s de esto Jehov\u00e1 me ha dicho: No pasar\u00e1s este Jord\u00e1n.\n31:3 Jehov\u00e1 tu Dios, \u00e9l pasa delante de ti; \u00e9l destruir\u00e1 estas gentes de delante de ti, y las heredar\u00e1s: Josu\u00e9 ser\u00e1 el que pasar\u00e1 delante de ti, como Jehov\u00e1 ha dicho.\n31:4 Y har\u00e1 Jehov\u00e1 con ellos como hizo con Seh\u00f3n y con Og, reyes de los Amorrheos, y con su tierra, que los destruy\u00f3.\n31:5 Y los entregar\u00e1 Jehov\u00e1 delante de vosotros, y har\u00e9is con ellos conforme \u00e1 todo lo que os he mandado.\n31:6 Esforzaos y cobrad \u00e1nimo; no tem\u00e1is, ni teng\u00e1is miedo de ellos: que Jehov\u00e1 tu Dios es el que va contigo: no te dejar\u00e1 ni te desamparar\u00e1.\n31:7 Y llam\u00f3 Mois\u00e9s \u00e1 Josu\u00e9, y d\u00edjole \u00e1 vista de todo Israel: Esfu\u00e9rzate y an\u00edmate; porque t\u00fa entrar\u00e1s con este pueblo \u00e1 la tierra que jur\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 sus padres que les hab\u00eda de dar, y t\u00fa se la har\u00e1s heredar.\n31:8 Y Jehov\u00e1 es el que va delante de ti; \u00e9l ser\u00e1 contigo, no te dejar\u00e1, ni te desamparar\u00e1; no temas, ni te intimides.\n31:9 Y escribi\u00f3 Mois\u00e9s esta ley, y di\u00f3la \u00e1 los sacerdotes, hijos de Lev\u00ed, que llevaban el arca del pacto de Jehov\u00e1, y \u00e1 todos los ancianos de Israel.\n31:10 Y mand\u00f3les Mois\u00e9s, diciendo: Al cabo del s\u00e9ptimo a\u00f1o, en el a\u00f1o de la remisi\u00f3n, en la fiesta de las Caba\u00f1as,\n31:11 Cuando viniere todo Israel \u00e1 presentarse delante de Jehov\u00e1 tu Dios en el lugar que \u00e9l escogiere, leer\u00e1s esta ley delante de todo Israel \u00e1 o\u00eddos de ellos.\n31:12 Har\u00e1s congregar el pueblo, varones y mujeres y ni\u00f1os, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman \u00e1 Jehov\u00e1 vuestro Dios, y cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley:\n31:13 Y los hijos de ellos que no supieron oigan, y aprendan \u00e1 temer \u00e1 Jehov\u00e1 vuestro Dios todos los d\u00edas que viviereis sobre la tierra, para ir \u00e1 la cual pas\u00e1is el Jord\u00e1n para poseerla.\n31:14 Y Jehov\u00e1 dijo \u00e1 Mois\u00e9s: He aqu\u00ed se han acercado tus d\u00edas para que mueras: llama \u00e1 Josu\u00e9, y esperad en el tabern\u00e1culo del testimonio, y le mandar\u00e9. Fueron pues Mois\u00e9s y Josu\u00e9, y esperaron en el tabern\u00e1culo del testimonio.\n31:15 Y apareci\u00f3se Jehov\u00e1 en el tabern\u00e1culo, en la columna de nube; y la columna de nube se puso sobre la puerta del tabern\u00e1culo.\n31:16 Y Jehov\u00e1 dijo \u00e1 Mois\u00e9s: He aqu\u00ed t\u00fa vas \u00e1 dormir con tus padres, y este pueblo se levantar\u00e1 y fornicar\u00e1 tras los dioses ajenos de la tierra adonde va, en estando en medio de ella; y me dejar\u00e1, \u00e9 invalidar\u00e1 mi pacto que he concertado con \u00e9l:\n31:17 Y mi furor se encender\u00e1 contra \u00e9l en aquel d\u00eda; y los abandonar\u00e9, y esconder\u00e9 de ellos mi rostro, y ser\u00e1n consumidos; y le hallar\u00e1n muchos males y angustias, y dir\u00e1 en aquel d\u00eda: \u00bfNo me han hallado estos males porque no est\u00e1 mi Dios en medio de m\u00ed?\n31:18 Empero yo esconder\u00e9 ciertamente mi rostro en aquel d\u00eda, por todo el mal que ellos habr\u00e1n hecho, por haberse vuelto \u00e1 dioses ajenos.\n31:19 Ahora, pues, escrib\u00edos este c\u00e1ntico, y ens\u00e9\u00f1alo \u00e1 los hijos de Israel: ponlo en boca de ellos, para que este c\u00e1ntico me sea por testigo contra los hijos de Israel.\n31:20 Porque yo le introducir\u00e9 en la tierra que jur\u00e9 \u00e1 sus padres, la cual fluye leche y miel; y comer\u00e1, y se hartar\u00e1, y se engordar\u00e1: y volver\u00e1nse \u00e1 dioses ajenos, y les servir\u00e1n, y me enojar\u00e1n, \u00e9 invalidar\u00e1n mi pacto.\n31:21 Y ser\u00e1 que cuando le vinieren muchos males y angustias, entonces responder\u00e1 en su cara este c\u00e1ntico como testigo, pues no caer\u00e1 en olvido de la boca de su linaje: porque yo conozco su ingenio, y lo que hace hoy antes que le introduzca en la tierra que jur\n31:22 Y Mois\u00e9s escribi\u00f3 este c\u00e1ntico aquel d\u00eda, y ense\u00f1\u00f3lo \u00e1 los hijos de Israel.\n31:23 Y di\u00f3 orden \u00e1 Josu\u00e9 hijo de Nun, y dijo: Esfu\u00e9rzate y an\u00edmate, que t\u00fa meter\u00e1s los hijos de Israel en la tierra que les jur\u00e9, y yo ser\u00e9 contigo.\n31:24 Y como acab\u00f3 Mois\u00e9s de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse,\n31:25 Mand\u00f3 Mois\u00e9s \u00e1 los Levitas que llevaban el arca del pacto de Jehov\u00e1, diciendo:\n31:26 Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehov\u00e1 vuestro Dios, y est\u00e9 all\u00ed por testigo contra ti.\n31:27 Porque yo conozco tu rebeli\u00f3n, y tu cerviz dura: he aqu\u00ed que aun viviendo yo hoy con vosotros, sois rebeldes \u00e1 Jehov\u00e1; y \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s despu\u00e9s que yo fuere muerto?\n31:28 Congregad \u00e1 m\u00ed todos los ancianos de vuestras tribus, y \u00e1 vuestros oficiales, y hablar\u00e9 en sus o\u00eddos estas palabras, y llamar\u00e9 por testigos contra ellos los cielos y la tierra.\n31:29 Porque yo s\u00e9 que despu\u00e9s de mi muerte, ciertamente os corromper\u00e9is y os aparter\u00e9is del camino que os he mandado; y que os ha de venir mal en los postreros d\u00edas, por haber hecho mal en ojos de Jehov\u00e1, enoj\u00e1ndole con la obra de vuestras manos.\n31:30 Entonces habl\u00f3 Mois\u00e9s en o\u00eddos de toda la congregaci\u00f3n de Israel las palabras de este c\u00e1ntico hasta acabarlo.\n32:1 ESCUCHAD, cielos, y hablar\u00e9; Y oiga la tierra los dichos de mi boca.\n32:2 Gotear\u00e1 como la lluvia mi doctrina; Destilar\u00e1 como el roc\u00edo mi razonamiento; Como la llovizna sobre la grama, Y como las gotas sobre la hierba:\n32:3 Porque el nombre de Jehov\u00e1 invocar\u00e9: Engrandeced \u00e1 nuestro Dios.\n32:4 El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud: Dios de verdad, y ninguna iniquidad en \u00e9l: Es justo y recto.\n32:5 La corrupci\u00f3n no es suya: \u00e1 sus hijos la mancha de ellos, Generaci\u00f3n torcida y perversa.\n32:6 \u00bfAs\u00ed pag\u00e1is \u00e1 Jehov\u00e1, Pueblo loco \u00e9 ignorante? \u00bfNo es \u00e9l tu padre que te posey\u00f3? El te hizo y te ha organizado.\n32:7 Acu\u00e9rdate de los tiempos antiguos; Considerad los a\u00f1os de generaci\u00f3n y generaci\u00f3n: Pregunta \u00e1 tu padre, que \u00e9l te declarar\u00e1; A tus viejos, y ellos te dir\u00e1n.\n32:8 Cuando el Alt\u00edsimo hizo heredar \u00e1 las gentes, Cuando hizo dividir los hijos de los hombres, Estableci\u00f3 los t\u00e9rminos de los pueblos Seg\u00fan el n\u00famero de los hijos de Israel.\n32:9 Porque la parte de Jehov\u00e1 es su pueblo; Jacob la cuerda de su heredad.\n32:10 Hall\u00f3lo en tierra de desierto, Y en desierto horrible y yermo; Tr\u00e1jolo alrededor, instruy\u00f3lo, Guard\u00f3lo como la ni\u00f1a de su ojo.\n32:11 Como el \u00e1guila despierta su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus alas, los toma, Los lleva sobre sus plumas:\n32:12 Jehov\u00e1 solo le gui\u00f3, Que no hubo con \u00e9l dios ajeno.\n32:13 H\u00edzolo subir sobre las alturas de la tierra, Y comi\u00f3 los frutos del campo, E hizo que chupase miel de la pe\u00f1a, Y aceite del duro pedernal;\n32:14 Manteca de vacas y leche de ovejas, Con grosura de corderos, Y carneros de Bas\u00e1n; tambi\u00e9n machos de cabr\u00edo, Con grosura de ri\u00f1ones de trigo: Y sangre de uva bebiste, vino puro.\n32:15 Y engros\u00f3 Jeshurun, y tir\u00f3 coces: Engord\u00e1stete, engros\u00e1stete, cubr\u00edstete: Y dej\u00f3 al Dios que le hizo, Y menospreci\u00f3 la Roca de su salud.\n32:16 Despert\u00e1ronle \u00e1 celos con los dioses ajenos; Ensa\u00f1\u00e1ronle con abominaciones.\n32:17 Sacrificaron \u00e1 los diablos, no \u00e1 Dios; A dioses que no hab\u00edan conocido, A nuevos dioses venidos de cerca, Que no hab\u00edan temido vuestros padres.\n32:18 De la Roca que te cri\u00f3 te olvidaste: Te has olvidado del Dios tu criador.\n32:19 Y vi\u00f3 lo Jehov\u00e1, y encendi\u00f3se en ira, por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas.\n32:20 Y dijo: Esconder\u00e9 de ellos mi rostro, Ver\u00e9 cu\u00e1l ser\u00e1 su postrimer\u00eda: Que son generaci\u00f3n de perversidades, Hijos sin fe.\n32:21 Ellos me movieron \u00e1 celos con lo que no es Dios; Hici\u00e9ronme ensa\u00f1ar con sus vanidades: Yo tambi\u00e9n los mover\u00e9 \u00e1 celos con un pueblo que no es pueblo, Con gente insensata los har\u00e9 ensa\u00f1ar.\n32:22 Porque fuego se encender\u00e1 en mi furor, Y arder\u00e1 hasta el profundo; Y devorar\u00e1 la tierra y sus frutos, Y abrasar\u00e1 los fundamentos de los montes.\n32:23 Yo allegar\u00e9 males sobre ellos; Emplear\u00e9 en ellos mis saetas.\n32:24 Consumidos ser\u00e1n de hambre, y comidos de fiebre ardiente Y de amarga pestilencia; Diente de bestias enviar\u00e9 tambi\u00e9n sobre ellos, Con veneno de serpiente de la tierra.\n32:25 De fuera desolar\u00e1 la espada, Y dentro de las c\u00e1maras el espanto: As\u00ed al mancebo como \u00e1 la doncella, Al que mama como el hombre cano.\n32:26 Dije: Echar\u00edalos yo del mundo, Har\u00eda cesar de entre los hombres la memoria de ellos,\n32:27 Si no temiese la ira del enemigo, No sea que se envanezcan sus adversarios, No sea que digan: Nuestra mano alta Ha hecho todo esto, no Jehov\u00e1.\n32:28 Porque son gente de perdidos consejos, Y no hay en ellos entendimiento.\n32:29 Ojal\u00e1 fueran sabios, que comprendieran esto, Y entendieran su postrimer\u00eda!\n32:30 \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda perseguir uno \u00e1 mil, Y dos har\u00edan huir \u00e1 diez mil, Si su Roca no los hubiese vendido, Y Jehov\u00e1 no los hubiera entregado?\n32:31 Que la roca de ellos no es como nuestra Roca: Y nuestros enemigos sean de ello jueces.\n32:32 Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, Y de los sarmientos de Gomorra: Las uvas de ellos son uvas ponzo\u00f1osas, Racimos muy amargos tienen.\n32:33 Veneno de dragones es su vino, Y ponzo\u00f1a cruel de \u00e1spides.\n32:34 \u00bfNo tengo yo esto guardado, Sellado en mis tesoros?\n32:35 M\u00eda es la venganza y el pago, Al tiempo que su pie vacilar\u00e1; Porque el d\u00eda de su aflicci\u00f3n est\u00e1 cercano, Y lo que les est\u00e1 preparado se apresura.\n32:36 Porque Jehov\u00e1 juzgar\u00e1 \u00e1 su pueblo, Y por amor de sus siervos se arrepentir\u00e1, Cuando viere que la fuerza pereci\u00f3, Y que no hay guardado, mas desamparado.\n32:37 Y dir\u00e1: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n sus dioses, La roca en que se guarec\u00edan;\n32:38 Que com\u00edan el sebo de sus sacrificios, Beb\u00edan el vino de sus libaciones? Lev\u00e1ntense, que os ayuden Y os defiendan.\n32:39 Ved ahora que yo, yo soy, Y no hay dioses conmigo: Yo hago morir, y yo hago vivir: Yo hiero, y yo curo: Y no hay quien pueda librar de mi mano.\n32:40 Cuando yo alzar\u00e9 \u00e1 los cielos mi mano, Y dir\u00e9: Vivo yo para siempre,\n32:41 Si afilare mi reluciente espada, Y mi mano arrebatare el juicio, Yo volver\u00e9 la venganza \u00e1 mis enemigos, Y dar\u00e9 el pago \u00e1 los que me aborrecen.\n32:42 Embriagar\u00e9 de sangre mis saetas, Y mi espada devorar\u00e1 carne: En la sangre de los muertos y de los cautivos, De las cabezas, con venganzas de enemigo.\n32:43 Alabad, gentes, \u00e1 su pueblo, Porque \u00e9l vengar\u00e1 la sangre de sus siervos, Y volver\u00e1 la venganza \u00e1 sus enemigos, Y expiar\u00e1 su tierra, \u00e1 su pueblo.\n32:44 Y vino Mois\u00e9s, y recit\u00f3 todas las palabras de este c\u00e1ntico \u00e1 o\u00eddos del pueblo, \u00e9l, y Josu\u00e9 hijo de Nun.\n32:45 Y acab\u00f3 Mois\u00e9s de recitar todas estas palabras \u00e1 todo Israel;\n32:46 Y d\u00edjoles: Poned vuestro coraz\u00f3n \u00e1 todas las palabras que yo os protesto hoy, para que las mand\u00e9is \u00e1 vuestros hijos, y cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley.\n32:47 Porque no os es cosa vana, mas es vuestra vida: y por ellas har\u00e9is prolongar los d\u00edas sobre la tierra, para poseer la cual pas\u00e1is el Jord\u00e1n.\n32:48 Y habl\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 Mois\u00e9s aquel mismo d\u00eda, diciendo:\n32:49 Sube \u00e1 este monte de Abarim, al monte Nebo, que est\u00e1 en la tierra de Moab, que est\u00e1 en derecho de Jeric\u00f3, y mira la tierra de Cana\u00e1n, que yo doy por heredad \u00e1 los hijos de Israel;\n32:50 Y muere en el monte al cual subes, y s\u00e9 reunido \u00e1 tus pueblos; al modo que muri\u00f3 Aar\u00f3n tu hermano en el monte de Hor, y fu\u00e9 reunido \u00e1 sus pueblos:\n32:51 Por cuanto prevaricasteis contra m\u00ed en medio de los hijos de Israel en las aguas de la rencilla de Cades, en el desierto de Zin; porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel.\n32:52 Ver\u00e1s por tanto delante de ti la tierra; mas no entrar\u00e1s all\u00e1, \u00e1 la tierra que doy \u00e1 los hijos de Israel.\n33:1 Y ESTA es la bendici\u00f3n con la cual bendijo Mois\u00e9s var\u00f3n de Dios \u00e1 los hijos de Israel, antes que muriese.\n33:2 Y dijo: Jehov\u00e1 vino de Sina\u00ed, Y de Seir les esclareci\u00f3; Resplandeci\u00f3 del monte de Par\u00e1n, Y vino con diez mil santos: A su diestra la ley de fuego para ellos.\n33:3 Aun am\u00f3 los pueblos; Todos sus santos en tu mano: Ellos tambi\u00e9n se llegaron \u00e1 tus pies: Recibieron de tus dichos.\n33:4 Ley nos mand\u00f3 Mois\u00e9s, Heredad \u00e1 la congregaci\u00f3n de Jacob.\n33:5 Y fu\u00e9 rey en Jeshurun, Cuando se congregaron las cabezas del pueblo Con las tribus de Israel.\n33:6 Viva Rub\u00e9n, y no muera; Y sean sus varones en n\u00famero.\n33:7 Y esta bendici\u00f3n para Jud\u00e1. Dijo as\u00ed: Oye, oh Jehov\u00e1, la voz de Jud\u00e1, Y ll\u00e9valo \u00e1 su pueblo; Sus manos le basten, Y t\u00fa seas ayuda contra sus enemigos.\n33:8 Y a Lev\u00ed dijo: Tu Thummim y tu Urim, con tu buen var\u00f3n Al cual tentaste en Massa, Y le hiciste re\u00f1ir en las aguas de la rencilla;\n33:9 El que dijo \u00e1 su padre y \u00e1 su madre: Nunca los vi: Ni conoci\u00f3 \u00e1 sus hermanos, Ni conoci\u00f3 \u00e1 sus hijos: Por lo cual ellos guardar\u00e1n tus palabras, Y observar\u00e1n tu pacto.\n33:10 Ellos ense\u00f1ar\u00e1n tus juicios \u00e1 Jacob, Y tu ley \u00e1 Israel; Pondr\u00e1n el perfume delante de ti, Y el holocausto sobre tu altar.\n33:11 Bendice, oh Jehov\u00e1, lo que hicieren, Y recibe con agrado la obra de sus manos: Hiere los lomos de sus enemigos, Y de los que le aborrecieren; para que nunca se levanten.\n33:12 Y \u00e1 Benjam\u00edn dijo: El amado de Jehov\u00e1 habitar\u00e1 confiado cerca de \u00e9l: Cubrir\u00e1lo siempre, Y entre sus hombros morar\u00e1.\n33:13 Y \u00e1 Jos\u00e9 dijo: Bendita de Jehov\u00e1 su tierra, Por los regalos de los cielos, por el roc\u00edo, Y por el abismo que abajo yace,\n33:14 Y por los regalados frutos del sol, Y por los regalos de las influencias de las lunas,\n33:15 Y por la cumbre de los montes antiguos, Y por los regalos de los collados eternos,\n33:16 Y por los regalos de la tierra y su plenitud; Y la gracia del que habit\u00f3 en la zarza Venga sobre la cabeza de Jos\u00e9, Y sobre la mollera del apartado de sus hermanos.\n33:17 El es aventajado como el primog\u00e9nito de su toro, Y sus cuernos, cuernos de unicornio: Con ellos acornear\u00e1 los pueblos juntos hasta los fines de la tierra: Y estos son los diez millares de Ephraim, Y estos los millares de Manas\u00e9s.\n33:18 Y \u00e1 Zabul\u00f3n dijo: Al\u00e9grate, Zabul\u00f3n, cuando salieres: Y tu Issach\u00e2r, en tus tiendas.\n33:19 Llamar\u00e1n los pueblos al monte: All\u00ed sacrificar\u00e1n sacrificios de justicia: Por lo cual chupar\u00e1n la abundancia de los mares, Y los tesoros escondidos de la arena.\n33:20 Y a Gad dijo: Bendito el que hizo ensanchar \u00e1 Gad: Como le\u00f3n habitar\u00e1, Y arrebatar\u00e1 brazo y testa.\n33:21 Y \u00e9l se ha provisto de la parte primera, Porque all\u00ed una porci\u00f3n del legislador fu\u00e9le reservada, Y vino en la delantera del pueblo; La justicia de Jehov\u00e1 ejecutar\u00e1, Y sus juicios con Israel.\n33:22 Y \u00e1 Dan dijo: Dan, cachorro de le\u00f3n: Saltar\u00e1 desde Bas\u00e1n.\n33:23 Y \u00e1 Nephtal\u00ed dijo: Nephtal\u00ed, saciado de benevolencia, Y lleno de la bendici\u00f3n de Jehov\u00e1, Posee el occidente y el mediod\u00eda,\n33:24 Y \u00e1 Aser dijo: Bendito Aser en hijos: Agradable ser\u00e1 \u00e1 sus hermanos, Y mojar\u00e1 en aceite su pie.\n33:25 Hierro y metal tu calzado, Y como tus d\u00edas tu fortaleza.\n33:26 No hay como el Dios de Jeshurun, Montado sobre los cielos para tu ayuda, Y sobre las nubes con su grandeza.\n33:27 El eterno Dios es tu refugio Y ac\u00e1 abajo los brazos eternos; El echar\u00e1 de delante de ti al enemigo, Y dir\u00e1: Destruye.\n33:28 E Israel, fuente de Jacob, habitar\u00e1 confiado solo En tierra de grano y de vino: Tambi\u00e9n sus cielos destilar\u00e1n roc\u00edo.\n33:29 Bienaventurado t\u00fa, oh Israel, \u00bfQui\u00e9n como t\u00fa, Pueblo salvo por Jehov\u00e1, Escudo de tu socorro, Y espada de tu excelencia? As\u00ed que tus enemigos ser\u00e1n humillados, Y t\u00fa hollar\u00e1s sobre sus alturas.\n34:1 Y SUBIO Mois\u00e9s de los campos de Moab al monte de Nebo, \u00e1 la cumbre de Pisga, que est\u00e1 enfrente de Jeric\u00f3: y mostr\u00f3le Jehov\u00e1 toda la tierra de Galaad hasta Dan,\n34:2 Y \u00e1 todo Nephtal\u00ed, y la tierra de Ephraim y de Manas\u00e9s, toda la tierra de Jud\u00e1 hasta la mar postrera;\n34:3 Y la parte meridional, y la campi\u00f1a, la vega de Jeric\u00f3, ciudad de las palmas, hasta Soar.\n34:4 Y d\u00edjole Jehov\u00e1: Esta es la tierra de que jur\u00e9 \u00e1 Abraham, \u00e1 Isaac, y \u00e1 Jacob, diciendo: A tu simiente la dar\u00e9. H\u00e9tela hecho ver con tus ojos, mas no pasar\u00e1s all\u00e1.\n34:5 Y muri\u00f3 all\u00ed Mois\u00e9s siervo de Jehov\u00e1, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehov\u00e1.\n34:6 Y enterr\u00f3lo en el valle, en tierra de Moab, enfrente de Bethpeor; y ninguno sabe su sepulcro hasta hoy.\n34:7 Y era Mois\u00e9s de edad de ciento y veinte a\u00f1os cuando muri\u00f3: sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdi\u00f3 su vigor.\n34:8 Y lloraron los hijos de Israel \u00e1 Mois\u00e9s en los campos de Moab treinta d\u00edas: Y as\u00ed se cumplieron los d\u00edas del lloro del luto de Mois\u00e9s.\n34:9 Y Josu\u00e9 hijo de Nun fu\u00e9 lleno de esp\u00edritu de sabidur\u00eda, porque Mois\u00e9s hab\u00eda puesto sus manos sobre \u00e9l: y los hijos de Israel le obedecieron, \u00e9 hicieron como Jehov\u00e1 mand\u00f3 \u00e1 Mois\u00e9s.\n34:10 Y nunca m\u00e1s se levant\u00f3 profeta en Israel como Mois\u00e9s, \u00e1 quien haya conocido Jehov\u00e1 cara \u00e1 cara;\n34:11 En todas las se\u00f1ales y prodigios que le envi\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 hacer en tierra de Egipto \u00e1 Fara\u00f3n, y \u00e1 todos sus siervos, y \u00e1 toda su tierra;\n34:12 Y en toda aquella mano esforzada, y en todo el espanto grande que caus\u00f3 Mois\u00e9s \u00e1 ojos de todo Israel.","title":"Spanish Bible: Deuteronomy","type":"page"}
