{"collection":"Bible & Christianity","html_url":"https://unchartedknowledge.5gfusion.net/browse/bib/wb/spa/ecc.htm","path":"bib/wb/spa/ecc.htm","source_url":"https://sacred-texts.com/bib/wb/spa/ecc.htm","text":"1:1 PALABRAS del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalem.\n1:2 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo vanidad.\n1:3 \u00bfQu\u00e9 provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?\n1:4 Generaci\u00f3n va, y generaci\u00f3n viene: mas la tierra siempre permanece.\n1:5 Y sale el sol, y p\u00f3nese el sol, y con deseo vuelve \u00e1 su lugar donde torna \u00e1 nacer.\n1:6 El viento tira hacia el mediod\u00eda, y rodea al norte; va girando de continuo, y \u00e1 sus giros torna el viento de nuevo.\n1:7 Los r\u00edos todos van \u00e1 la mar, y la mar no se hinche; al lugar de donde los r\u00edos vinieron, all\u00ed tornan para correr de nuevo.\n1:8 Todas las cosas andan en trabajo mas que el hombre pueda decir: ni los ojos viendo se hartan de ver, ni los o\u00eddos se hinchen de oir.\n1:9 \u00bfQu\u00e9 es lo que fu\u00e9? Lo mismo que ser\u00e1. \u00bfQu\u00e9 es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se har\u00e1: y nada hay nuevo debajo del sol.\n1:10 \u00bfHay algo de que se pueda decir: He aqu\u00ed esto es nuevo? Ya fu\u00e9 en los siglos que nos han precedido.\n1:11 No hay memoria de lo que precedi\u00f3, ni tampoco de lo que suceder\u00e1 habr\u00e1 memoria en los que ser\u00e1n despu\u00e9s.\n1:12 Yo el Predicador fu\u00ed rey sobre Israel en Jerusalem.\n1:13 Y d\u00ed mi coraz\u00f3n \u00e1 inquirir y buscar con sabidur\u00eda sobre todo lo que se hace debajo del cielo: este penoso trabajo di\u00f3 Dios \u00e1 los hijos de los hombres, en que se ocupen.\n1:14 Yo mir\u00e9 todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aqu\u00ed, todo ello es vanidad y aflicci\u00f3n de esp\u00edritu.\n1:15 Lo torcido no se puede enderezar; y lo falto no puede contarse.\n1:16 Habl\u00e9 yo con mi coraz\u00f3n, diciendo: He aqu\u00ed h\u00e1llome yo engrandecido, y he crecido en sabidur\u00eda sobre todos los que fueron antes de m\u00ed en Jerusalem; y mi coraz\u00f3n ha percibido muchedumbre de sabidur\u00eda y ciencia.\n1:17 Y d\u00ed mi coraz\u00f3n \u00e1 conocer la sabidur\u00eda, y tambi\u00e9n \u00e1 entender las locuras y los desvar\u00edos: conoc\u00ed que aun esto era aflicci\u00f3n de esp\u00edritu.\n1:18 Porque en la mucha sabidur\u00eda hay mucha molestia; y quien a\u00f1ade ciencia, a\u00f1ade dolor.\n2:1 DIJE yo en mi coraz\u00f3n: Ven ahora, te probar\u00e9 con alegr\u00eda, y gozar\u00e1s de bienes. Mas he aqu\u00ed esto tambi\u00e9n era vanidad.\n2:2 A la risa dije: Enloqueces; y al placer: \u00bfDe qu\u00e9 sirve esto?\n2:3 Propuse en mi coraz\u00f3n agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi coraz\u00f3n en sabidur\u00eda, con retenci\u00f3n de la necedad, hasta ver cu\u00e1l fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los d\u00edas de su vida.\n2:4 Engrandec\u00ed mis obras, edifiqu\u00e9me casas, plant\u00e9me vi\u00f1as;\n2:5 H\u00edceme huertos y jardines, y plant\u00e9 en ellos \u00e1rboles de todos frutos;\n2:6 H\u00edceme estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde los \u00e1rboles crec\u00edan.\n2:7 Pose\u00ed siervos y siervas, y tuve hijos de familia; tambi\u00e9n tuve posesi\u00f3n grande de vacas y ovejas, sobre todos los que fueron antes de m\u00ed en Jerusalem;\n2:8 Allegu\u00e9me tambi\u00e9n plata y oro, y tesoro preciado de reyes y de provincias; h\u00edceme de cantores y cantoras, y los deleites de los hijos de los hombres, instrumentos m\u00fasicos y de todas suertes.\n2:9 Y fu\u00ed engrandecido, y aumentado m\u00e1s que todos los que fueron antes de m\u00ed en Jerusalem: \u00e1 m\u00e1s de esto persever\u00f3 conmigo mi sabidur\u00eda.\n2:10 No negu\u00e9 \u00e1 mis ojos ninguna cosa que desearan, ni apart\u00e9 mi coraz\u00f3n de placer alguno, porque mi coraz\u00f3n goz\u00f3 de todo mi trabajo: y \u00e9sta fu\u00e9 mi parte de toda mi faena.\n2:11 Mir\u00e9 yo luego todas las obras que hab\u00edan hecho mis manos, y el trabajo que tom\u00e9 para hacer las: y he aqu\u00ed, todo vanidad y aflicci\u00f3n de esp\u00edritu, y no hay provecho debajo del sol.\n2:12 Despu\u00e9s torn\u00e9 yo \u00e1 mirar para ver la sabidur\u00eda y los desvar\u00edos y la necedad; (porque \u00bfqu\u00e9 hombre hay que pueda seguir al rey en lo que ya hicieron?)\n2:13 Y he visto que la sabidur\u00eda sobrepuja \u00e1 la necedad, como la luz \u00e1 las tinieblas.\n2:14 El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas: empero tambi\u00e9n entend\u00ed yo que un mismo suceso acaecer\u00e1 al uno que al otro.\n2:15 Entonces dije yo en mi coraz\u00f3n: Como suceder\u00e1 al necio me suceder\u00e1 tambi\u00e9n \u00e1 m\u00ed: \u00bfpara qu\u00e9 pues he trabajado hasta ahora por hacerme m\u00e1s sabio? Y dije en mi coraz\u00f3n, que tambi\u00e9n esto era vanidad.\n2:16 Porque ni del sabio ni del necio habr\u00e1 memoria para siempre; pues en los d\u00edas venideros ya todo ser\u00e1 olvidado, y tambi\u00e9n morir\u00e1 el sabio como el necio.\n2:17 Aborrec\u00ed por tanto la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y aflicci\u00f3n de esp\u00edritu.\n2:18 Yo asimismo aborrec\u00ed todo mi trabajo que hab\u00eda puesto por obra debajo del sol; el cual dejar\u00e9 \u00e1 otro que vendr\u00e1 despu\u00e9s de m\u00ed.\n2:19 \u00bfY qui\u00e9n sabe si ser\u00e1 sabio, \u00f3 necio, el que se ense\u00f1orear\u00e1 de todo mi trabajo en que yo me afan\u00e9, y en que ocup\u00e9 debajo del sol mi sabidur\u00eda? Esto tambi\u00e9n es vanidad.\n2:20 Torn\u00e9me por tanto \u00e1 desesperanzar mi coraz\u00f3n acerca de todo el trabajo en que me afan\u00e9, y en que hab\u00eda ocupado debajo del sol mi sabidur\u00eda.\n2:21 Que el hombre trabaje con sabidur\u00eda, y con ciencia, y con rectitud, y que haya de dar su hacienda \u00e1 hombre que nunca trabaj\u00f3 en ello! Tambi\u00e9n es esto vanidad y mal grande.\n2:22 Porque \u00bfqu\u00e9 tiene el hombre de todo su trabajo, y fatiga de su coraz\u00f3n, con que debajo del sol \u00e9l se afanara?\n2:23 Porque todos sus d\u00edas no son sino dolores, y sus trabajos molestias: aun de noche su coraz\u00f3n no reposa. Esto tambi\u00e9n es vanidad.\n2:24 No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma vea el bien de su trabajo. Tambi\u00e9n tengo yo visto que esto es de la mano de Dios.\n2:25 Porque \u00bfqui\u00e9n comer\u00e1, y qui\u00e9n se cuidar\u00e1, mejor que yo?\n2:26 Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabidur\u00eda y ciencia y gozo, mas al pecador da trabajo, el que allegue y amontone, para que d\u00e9 al que agrada \u00e1 Dios. Tambi\u00e9n esto es vanidad y aflicci\u00f3n de esp\u00edritu.\n3:1 PARA todas las cosas hay saz\u00f3n, y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su tiempo:\n3:2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;\n3:3 Tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;\n3:4 Tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;\n3:5 Tiempo de esparcir las piedras, y tiempo de allegar las piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de alejarse de abrazar;\n3:6 Tiempo de agenciar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de arrojar;\n3:7 Tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;\n3:8 Tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.\n3:9 \u00bfQu\u00e9 provecho tiene el que trabaja en lo que trabaja?\n3:10 Yo he visto el trabajo que Dios ha dado \u00e1 los hijos de los hombres para que en \u00e9l se ocupasen.\n3:11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo: y aun el mundo di\u00f3 en su coraz\u00f3n, de tal manera que no alcance el hombre la obra de Dios desde el principio hasta el cabo.\n3:12 Yo he conocido que no hay mejor para ellos, que alegrarse, y hacer bien en su vida:\n3:13 Y tambi\u00e9n que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.\n3:14 He entendido que todo lo que Dios hace, \u00e9sto ser\u00e1 perpetuo: sobre aquello no se a\u00f1adir\u00e1, ni de ello se disminuir\u00e1; y h\u00e1celo Dios, para que delante de \u00e9l teman los hombres.\n3:15 Aquello que fu\u00e9, ya es: y lo que ha de ser, fu\u00e9 ya; y Dios restaura lo que pas\u00f3.\n3:16 Vi m\u00e1s debajo del sol: en lugar del juicio, all\u00ed la impiedad; y en lugar de la justicia, all\u00ed la iniquidad.\n3:17 Y dije yo en mi coraz\u00f3n: Al justo y al imp\u00edo juzgar\u00e1 Dios; porque all\u00ed hay tiempo \u00e1 todo lo que se quiere y sobre todo lo que se hace.\n3:18 Dije en mi coraz\u00f3n, en orden \u00e1 la condici\u00f3n de los hijos de los hombres, que Dios los probar\u00eda, para que as\u00ed echaran de ver ellos mismos que son semejantes \u00e1 las bestias.\n3:19 Porque el suceso de los hijos de los hombres, y el suceso del animal, el mismo suceso es: como mueren los unos, as\u00ed mueren los otros; y una misma respiraci\u00f3n tienen todos; ni tiene m\u00e1s el hombre que la bestia: porque todo es vanidad.\n3:20 Todo va \u00e1 un lugar: todo es hecho del polvo, y todo se tornar\u00e1 en el mismo polvo.\n3:21 \u00bfQui\u00e9n sabe que el esp\u00edritu de los hijos de los hombres suba arriba, y que el esp\u00edritu del animal descienda debajo de la tierra?\n3:22 As\u00ed que he visto que no hay cosa mejor que alegrarse el hombre con lo que hiciere; porque esta es su parte: porque \u00bfqui\u00e9n lo llevar\u00e1 para que vea lo que ha de ser despu\u00e9s de \u00e9l?\n4:1 Y TORN\u00c9ME yo, y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol: y he aqu\u00ed las l\u00e1grimas de los oprimidos, y sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no hab\u00eda consolador.\n4:2 Y alab\u00e9 yo los finados que ya murieron, m\u00e1s que los vivientes que hasta ahora est\u00e1n vivos.\n4:3 Y tuve por mejor que unos y otros al que no ha sido a\u00fan, que no ha visto las malas obras que debajo del sol se hacen.\n4:4 Visto he asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras mueve la envidia del hombre contra su pr\u00f3jimo. Tambi\u00e9n esto es vanidad y aflicci\u00f3n de esp\u00edritu.\n4:5 El necio dobla sus manos y come su carne.\n4:6 Mas vale el un pu\u00f1o lleno con descanso, que ambos pu\u00f1os llenos con trabajo y aflicci\u00f3n de esp\u00edritu.\n4:7 Yo me torn\u00e9 otra vez, y vi vanidad debajo del sol.\n4:8 Est\u00e1 un hombre solo y sin sucesor; que ni tiene hijo ni hermano; mas nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se hartan de sus riquezas, ni se pregunta: \u00bfPara qui\u00e9n trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? Tambi\u00e9n esto es vanidad, y duro trabajo.\n4:9 Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.\n4:10 Porque si cayeren, el uno levantar\u00e1 \u00e1 su compa\u00f1ero: mas ay del solo! que cuando cayere, no habr\u00e1 segundo que lo levante.\n4:11 Tambi\u00e9n si dos durmieren juntos, se calentar\u00e1n; mas \u00bfc\u00f3mo se calentar\u00e1 uno solo?\n4:12 Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estar\u00e1n contra \u00e9l; y cord\u00f3n de tres dobleces no presto se rompe.\n4:13 Mejor es el muchacho pobre y sabio, que el rey viejo y fatuo que no sabe ser aconsejado.\n4:14 Porque de la c\u00e1rcel sali\u00f3 para reinar; mientras el nacido en su reino se hizo pobre.\n4:15 Vi todos los vivientes debajo del sol caminando con el muchacho, sucesor, que estar\u00e1 en lugar de aqu\u00e9l.\n4:16 No tiene fin todo el pueblo que fu\u00e9 antes de ellos: tampoco los que vendr\u00e1n despu\u00e9s estar\u00e1n con \u00e9l contentos. Y esto es tambi\u00e9n vanidad y aflicci\u00f3n de esp\u00edritu.\n5:1 CUANDO fueres \u00e1 la casa de Dios, guarda tu pie; y ac\u00e9rcate m\u00e1s para oir que para dar el sacrificio de los necios: porque no saben que hacen mal.\n5:2 No te des priesa con tu boca, ni tu coraz\u00f3n se apresure \u00e1 proferir palabra delante de Dios; porque Dios est\u00e1 en el cielo, y t\u00fa sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras.\n5:3 Porque de la mucha ocupaci\u00f3n viene el sue\u00f1o, y de la multitud de las palabras la voz del necio.\n5:4 Cuando \u00e1 Dios hicieres promesa, no tardes en pagarla; porque no se agrada de los insensatos. Paga lo que prometieres.\n5:5 Mejor es que no prometas, que no que prometas y no pagues.\n5:6 No sueltes tu boca para hacer pecar \u00e1 tu carne; ni digas delante del \u00e1ngel, que fu\u00e9 ignorancia. \u00bfPor qu\u00e9 har\u00e1s que Dios se aire \u00e1 causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?\n5:7 Donde los sue\u00f1os son en multitud, tambi\u00e9n lo son las vanidades y muchas las palabras; mas t\u00fa teme \u00e1 Dios.\n5:8 Si violencias de pobres, y extorsi\u00f3n de derecho y de justicia vieres en la porvincia, no te maravilles de esta licencia; porque alto est\u00e1 mirando sobre alto, y uno m\u00e1s alto est\u00e1 sobre ellos.\n5:9 Adem\u00e1s el provecho de la tierra es para todos: el rey mismo est\u00e1 sujeto \u00e1 los campos.\n5:10 El que ama el dinero, no se hartar\u00e1 de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacar\u00e1 fruto. Tambi\u00e9n esto es vanidad.\n5:11 Cuando los bienes se aumentan, tambi\u00e9n se aumentan sus comedores. \u00bfQu\u00e9 bien, pues, tendr\u00e1 su due\u00f1o, sino ver los con sus ojos?\n5:12 Dulce es el sue\u00f1o del trabajador, ora coma mucho \u00f3 poco; mas al rico no le deja dormir la hartura.\n5:13 Hay una trabajosa enfermedad que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas de sus due\u00f1os para su mal;\n5:14 Las cuales se pierden en malas ocupaciones, y \u00e1 los hijos que engendraron nada les queda en la mano.\n5:15 Como sali\u00f3 del vientre de su madre, desnudo, as\u00ed se vuelve, tornando como vino; y nada tuvo de su trabajo para llevar en su mano.\n5:16 Este tambi\u00e9n es un gran mal, que como vino, as\u00ed haya de volver. \u00bfY de qu\u00e9 le aprovech\u00f3 trabajar al viento?\n5:17 Dem\u00e1s de esto, todos los d\u00edas de su vida comer\u00e1 en tinieblas, con mucho enojo y dolor y miseria.\n5:18 He aqu\u00ed pues el bien que yo he visto: Que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los d\u00edas de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte.\n5:19 Asimismo, \u00e1 todo hombre \u00e1 quien Dios di\u00f3 riquezas y hacienda, y le di\u00f3 tambi\u00e9n facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce su trabajo; esto es don de Dios.\n5:20 Porque no se acordar\u00e1 mucho de los d\u00edas de su vida; pues Dios le responder\u00e1 con alegr\u00eda de su coraz\u00f3n.\n6:1 HAY un mal que he visto debajo del cielo, y muy com\u00fan entre los hombres:\n6:2 Hombre \u00e1 quien Dios di\u00f3 riquezas, y hacienda, y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; mas Dios no le di\u00f3 facultad de comer de ello, sino que los extra\u00f1os se lo comen. Esto vanidad es, y enfermedad trabajosa.\n6:3 Si el hombre engendrare ciento, y viviere muchos a\u00f1os, y los d\u00edas de su edad fueren numerosos; si su alma no se hart\u00f3 del bien, y tambi\u00e9n careci\u00f3 de sepultura, yo digo que el abortivo es mejor que \u00e9l.\n6:4 Porque en vano vino, y \u00e1 tinieblas va, y con tinieblas ser\u00e1 cubierto su nombre.\n6:5 Aunque no haya visto el sol, ni conocido nada, m\u00e1s reposo tiene \u00e9ste que aqu\u00e9l.\n6:6 Porque si viviere aquel mil a\u00f1os dos veces, si no ha gozado del bien, cierto todos van \u00e1 un lugar.\n6:7 Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su alma no se harta.\n6:8 Porque \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s tiene el sabio que el necio? \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s tiene el pobre que supo caminar entre los vivos?\n6:9 M\u00e1s vale vista de ojos que deseo que pasa. Y tambi\u00e9n esto es vanidad y aflicci\u00f3n de esp\u00edritu.\n6:10 El que es, ya su nombre ha sido nombrado; y se sabe que es hombre, y que no podr\u00e1 contender con el que es m\u00e1s fuerte que \u00e9l.\n6:11 Ciertamente las muchas palabras multiplican la vanidad. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s tiene el hombre?\n6:12 Porque \u00bfqui\u00e9n sabe cu\u00e1l es el bien del hombre en la vida, todos los d\u00edas de la vida de su vanidad, los cuales \u00e9l pasa como sombra? Porque \u00bfqui\u00e9n ense\u00f1ar\u00e1 al hombre qu\u00e9 ser\u00e1 despu\u00e9s de \u00e9l debajo del sol?\n7:1 MEJOR es la buena fama que el buen ung\u00fcento; y el d\u00eda de la muerte que el d\u00eda del nacimiento.\n7:2 Mejor es ir \u00e1 la casa del luto que \u00e1 la casa del convite: porque aquello es el fin de todos los hombres; y el que vive parar\u00e1 mientes.\n7:3 Mejor es el enojo que la risa: porque con la tristeza del rostro se enmendar\u00e1 el coraz\u00f3n.\n7:4 El coraz\u00f3n de los sabios, en la casa del luto; mas el coraz\u00f3n de los insensatos, en la casa del placer.\n7:5 Mejor es oir la reprensi\u00f3n del sabio, que la canci\u00f3n de los necios.\n7:6 Porque la risa del necio es como el estr\u00e9pito de las espinas debajo de la olla. Y tambi\u00e9n esto es vanidad.\n7:7 Ciertamente la opresi\u00f3n hace enloquecer al sabio: y el presente corrompe el coraz\u00f3n.\n7:8 Mejor es el fin del negocio que su principio: mejor es el sufrido de esp\u00edritu que el altivo de esp\u00edritu.\n7:9 No te apresures en tu esp\u00edritu \u00e1 enojarte: porque la ira en el seno de los necios reposa.\n7:10 Nunca digas: \u00bfQu\u00e9 es la causa que los tiempos pasados fueron mejores que \u00e9stos? Porque nunca de esto preguntar\u00e1s con sabidur\u00eda.\n7:11 Buena es la ciencia con herencia; y m\u00e1s \u00e1 los que ven el sol.\n7:12 Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero: mas la sabidur\u00eda excede en que da vida \u00e1 sus poseedores.\n7:13 Mira la obra de Dios; porque \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 enderezar lo que \u00e9l torci\u00f3?\n7:14 En el d\u00eda del bien goza del bien; y en el d\u00eda del mal considera. Dios tambi\u00e9n hizo esto delante de lo otro, porque el hombre no halle nada tras de \u00e9l.\n7:15 Todo esto he visto en los d\u00edas de mi vanidad. Justo hay que perece por su justicia, y hay imp\u00edo que por su maldad alarga sus d\u00edas.\n7:16 No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso: \u00bfpor qu\u00e9 te destruir\u00e1s?\n7:17 No hagas mal mucho, ni seas insensato: \u00bfpor qu\u00e9 morir\u00e1s antes de tu tiempo?\n7:18 Bueno es que tomes esto, y tambi\u00e9n de estotro no apartes tu mano; porque el que \u00e1 Dios teme, saldr\u00e1 con todo.\n7:19 La sabidur\u00eda fortifica al sabio m\u00e1s que diez poderosos la ciudad en que fueron.\n7:20 Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga bien y nunca peque.\n7:21 Tampoco apliques tu coraz\u00f3n \u00e1 todas las cosas que se hablaren, porque no oigas \u00e1 tu siervo que dice mal de ti:\n7:22 Porque tu coraz\u00f3n sabe, como t\u00fa tambi\u00e9n dijiste mal de otros muchas veces.\n7:23 Todas estas cosas prob\u00e9 con sabidur\u00eda, diciendo: Hacerme he sabio: mas ella se alej\u00f3 de m\u00ed.\n7:24 Lejos est\u00e1 lo que fu\u00e9; y lo muy profundo \u00bfqui\u00e9n lo hallar\u00e1?\n7:25 Yo he rodeado con mi coraz\u00f3n por saber, y examinar, \u00e9 inquirir la sabidur\u00eda, y la raz\u00f3n; y por conocer la maldad de la insensatez, y el desvar\u00edo del error;\n7:26 Y yo he hallado m\u00e1s amarga que la muerte la mujer, la cual es redes, y lazos su coraz\u00f3n; sus manos como ligaduras. El que agrada \u00e1 Dios escapar\u00e1 de ella; mas el pecador ser\u00e1 preso en ella.\n7:27 He aqu\u00ed, esto he hallado, dice el Predicador, pesando las cosas una por una para hallar la raz\u00f3n;\n7:28 Lo que aun busca mi alma, y no encuentro: un hombre entre mil he hallado; mas mujer de todas \u00e9stas nunca hall\u00e9.\n7:29 He aqu\u00ed, solamente he hallado esto: que Dios hizo al hombre recto, mas ellos buscaron muchas cuentas.\n8:1 \u00bfQui\u00e9n como el sabio? \u00bfy qui\u00e9n como el que sabe la declaraci\u00f3n de las cosas? La sabidur\u00eda del hombre har\u00e1 relucir su rostro, y mudar\u00e1se la tosquedad de su semblante.\n8:2 Yo te aviso que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios.\n8:3 No te apresures \u00e1 irte de delante de \u00e9l, ni en cosa mala persistas; porque \u00e9l har\u00e1 todo lo que quisiere:\n8:4 Pues la palabra del rey es con potestad, \u00bfy qui\u00e9n le dir\u00e1, Qu\u00e9 haces?\n8:5 El que guarda el mandamiento no experimentar\u00e1 mal; y el tiempo y el juicio conoce el coraz\u00f3n del sabio.\n8:6 Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; mas el trabajo del hombre es grande sobre \u00e9l;\n8:7 Porque no sabe lo que ha de ser; y el cu\u00e1ndo haya de ser, \u00bfqui\u00e9n se lo ense\u00f1ar\u00e1?\n8:8 No hay hombre que tenga potestad sobre el esp\u00edritu para retener el esp\u00edritu, ni potestad sobre el d\u00eda de la muerte: y no valen armas en tal guerra; ni la impiedad librar\u00e1 al que la posee.\n8:9 Todo esto he visto, y puesto he mi coraz\u00f3n en todo lo que debajo del sol se hace: hay tiempo en que el hombre se ense\u00f1orea del hombre para mal suyo.\n8:10 Esto vi tambi\u00e9n: que los imp\u00edos sepultados vinieron a\u00fan en memoria; mas los que partieron del lugar santo, fueron luego puestos en olvido en la ciudad donde con rectitud hab\u00edan obrado. Esto tambi\u00e9n es vanidad.\n8:11 Porque no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el coraz\u00f3n de los hijos de los hombres est\u00e1 en ellos lleno para hacer mal.\n8:12 Bien que el pecador haga mal cien veces, y le sea dilatado el castigo, con todo yo tambi\u00e9n s\u00e9 que los que \u00e1 Dios temen tendr\u00e1n bien, los que temieren ante su presencia;\n8:13 Y que el imp\u00edo no tendr\u00e1 bien, ni le ser\u00e1n prolongados los d\u00edas, que son como sombra; por cuanto no temi\u00f3 delante de la presencia de Dios.\n8:14 Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos \u00e1 quienes sucede como si hicieran obras de imp\u00edos; y hay imp\u00edos \u00e1 quienes acaece como si hicieran obras de justos. Digo que esto tambi\u00e9n es vanidad.\n8:15 Por tanto alab\u00e9 yo la alegr\u00eda; que no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que coma y beba, y se alegre; y que esto se le quede de su trabajo los d\u00edas de su vida que Dios le di\u00f3 debajo del sol.\n8:16 Yo pues d\u00ed mi coraz\u00f3n \u00e1 conocer sabidur\u00eda, y \u00e1 ver la faena que se hace sobre la tierra; (porque hay quien ni de noche ni de d\u00eda ve sue\u00f1o en su ojos;)\n8:17 Y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre busc\u00e1ndola, no la hallar\u00e1: aunque diga el sabio que la sabe, no por eso podr\u00e1 alcanzarla.\n9:1 CIERTAMENTE dado he mi coraz\u00f3n \u00e1 todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios, y sus obras, est\u00e1n en la mano de Dios; y que no sabe el hombre ni el amor ni el odio por todo lo que pasa delante de \u00e9l.\n9:2 Todo acontece de la misma manera \u00e1 todos: un mismo suceso ocurre al justo y al imp\u00edo; al bueno y al limpio y al no limpio; al que sacrifica, y al que no sacrifica: como el bueno, as\u00ed el que peca; el que jura, como el que teme el juramento.\n9:3 Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol, que todos tengan un mismo suceso, y tambi\u00e9n que el coraz\u00f3n de los hijos de los hombres est\u00e9 lleno de mal, y de enloquecimiento en su coraz\u00f3n durante su vida: y despu\u00e9s, \u00e1 los muertos.\n9:4 A\u00fan hay esperanza para todo aqu\u00e9l que est\u00e1 entre los vivos; porque mejor es perro vivo que le\u00f3n muerto.\n9:5 Porque los que viven saben que han de morir: mas los muertos nada saben, ni tienen m\u00e1s paga; porque su memoria es puesta en olvido.\n9:6 Tambi\u00e9n su amor, y su odio y su envidia, feneci\u00f3 ya: ni tiene ya m\u00e1s parte en el siglo, en todo lo que se hace debajo del sol.\n9:7 Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre coraz\u00f3n: porque tus obras ya son agradables \u00e1 Dios.\n9:8 En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ung\u00fcento sobre tu cabeza.\n9:9 Goza de la vida con la mujer que amas, todos los d\u00edas de la vida de tu vanidad, que te son dados debajo del sol, todos los d\u00edas de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol.\n9:10 Todo lo que te viniere \u00e1 la mano para hacer, hazlo seg\u00fan tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde t\u00fa vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabidur\u00eda.\n9:11 Torn\u00e9me, y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasi\u00f3n acontece \u00e1 todos.\n9:12 Porque el hombre tampoco conoce su tiempo: como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se prenden en lazo, as\u00ed son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos.\n9:13 Tambi\u00e9n vi esta sabidur\u00eda debajo del sol, la cual me parece grande:\n9:14 Una peque\u00f1a ciudad, y pocos hombres en ella; y viene contra ella un gran rey, y c\u00e9rcala, y edifica contra ella grandes baluartes:\n9:15 Y h\u00e1llase en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra la ciudad con su sabidur\u00eda; y nadie se acordaba de aquel pobre hombre.\n9:16 Entonces dije yo: Mejor es la sabidur\u00eda que la fortaleza; aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras.\n9:17 Las palabras del sabio con reposo son o\u00eddas, m\u00e1s que el clamor del se\u00f1or entre los necios.\n9:18 Mejor es la sabidur\u00eda que las armas de guerra; mas un pecador destruye mucho bien.\n10:1 LAS moscas muertas hacen heder y dar mal olor el perfume del perfumista: as\u00ed una peque\u00f1a locura, al estimado por sabidur\u00eda y honra.\n10:2 El coraz\u00f3n del sabio est\u00e1 \u00e1 su mano derecha; mas el coraz\u00f3n del necio \u00e1 su mano izquierda.\n10:3 Y aun mientras va el necio por el camino, f\u00e1lta le, su cordura, y dice \u00e1 todos, que es necio.\n10:4 Si el esp\u00edritu del pr\u00edncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la lenidad har\u00e1 cesar grandes ofensas.\n10:5 Hay un mal que debajo del sol he visto, \u00e1 manera de error emanado del pr\u00edncipe:\n10:6 La necedad est\u00e1 colocada en grandes alturas, y los ricos est\u00e1n sentados en lugar bajo.\n10:7 Vi siervos en caballos, y pr\u00edncipes que andaban como siervos sobre la tierra.\n10:8 El que hiciere el hoyo caer\u00e1 en \u00e9l; y el que aportillare el vallado, morder\u00e1le la serpiente.\n10:9 El que mudare las piedras, trabajo tendr\u00e1 en ellas: el que cortare la le\u00f1a, en ella peligrar\u00e1.\n10:10 Si se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que a\u00f1adir entonces m\u00e1s fuerza: empero excede la bondad de la sabidur\u00eda.\n10:11 Muerde la serpiente cuando no est\u00e1 encantada, y el lenguaraz no es mejor.\n10:12 Las palabras de la boca del sabio son gracia; mas los labios del necio causan su propia ruina.\n10:13 El principio de las palabras de su boca es necedad; y el fin de su charla nocivo desvar\u00edo.\n10:14 El necio multiplica palabras: no sabe hombre lo que ha de ser; \u00bfy qui\u00e9n le har\u00e1 saber lo que despu\u00e9s de \u00e9l ser\u00e1?\n10:15 El trabajo de los necios los fatiga; porque no saben por d\u00f3nde ir \u00e1 la ciudad.\n10:16 Ay de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus pr\u00edncipes comen de ma\u00f1ana!\n10:17 Bienaventurada, t\u00fa, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, y tus pr\u00edncipes comen \u00e1 su hora, por refecci\u00f3n, y no por el beber!\n10:18 Por la pereza se cae la techumbre, y por flojedad de manos se llueve la casa.\n10:19 Por el placer se hace el convite, y el vino alegra los vivos: y el dinero responde \u00e1 todo.\n10:20 Ni aun en tu pensamiento digas mal del rey, ni en los secretos de tu c\u00e1mara digas mal del rico; porque las aves del cielo llevar\u00e1n la voz, y las que tienen alas har\u00e1n saber la palabra.\n11:1 ECHA tu pan sobre las aguas; que despu\u00e9s de muchos d\u00edas lo hallar\u00e1s.\n11:2 Reparte \u00e1 siete, y aun \u00e1 ocho: porque no sabes el mal que vendr\u00e1 sobre la tierra.\n11:3 Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramar\u00e1n: y si el \u00e1rbol cayere al mediod\u00eda, \u00f3 al norte, al lugar que el \u00e1rbol cayere, all\u00ed quedar\u00e1.\n11:4 El que al viento mira, no sembrar\u00e1; y el que mira \u00e1 las nubes, no segar\u00e1.\n11:5 Como t\u00fa no sabes cu\u00e1l es el camino del viento, \u00f3 como se cr\u00edan los huesos en el vientre de la mujer pre\u00f1ada, as\u00ed ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.\n11:6 Por la ma\u00f1ana siembra tu simiente, y \u00e1 la tarde no dejes reposar tu mano: porque t\u00fa no sabes cu\u00e1l es lo mejor, si esto \u00f3 lo otro, \u00f3 si ambas \u00e1 dos cosas son buenas.\n11:7 Suave ciertamente es la luz, y agradable \u00e1 los ojos ver el sol:\n11:8 Mas si el hombre viviere muchos a\u00f1os, y en todos ellos hubiere gozado alegr\u00eda; si despu\u00e9s trajere \u00e1 la memoria los d\u00edas de las tinieblas, que ser\u00e1n muchos, todo lo que le habr\u00e1 pasado, dir\u00e1 haber sido vanidad.\n11:9 Al\u00e9grate, mancebo, en tu mocedad, y tome placer tu coraz\u00f3n en los d\u00edas de tu juventud; y anda en los caminos de tu coraz\u00f3n, y en la vista de tus ojos: mas sabe, que sobre todas estas cosas te traer\u00e1 Dios \u00e1 juicio.\n11:10 Quita pues el enojo de tu coraz\u00f3n, y aparta el mal de tu carne: porque la mocedad y la juventud son vainidad.\n12:1 Y ACU\u00c9RDATE de tu Criador en los d\u00edas de tu juventud, antes que vengan los malos d\u00edas, y lleguen los a\u00f1os, de los cuales digas, No tengo en ellos contentamiento;\n12:2 Antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y las nubes se tornen tras la lluvia:\n12:3 Cuando temblar\u00e1n los guardas de la casa, y se encorvar\u00e1n los hombres fuertes, y cesar\u00e1n las muelas, porque han disminu\u00eddo, y se oscurecer\u00e1n los que miran por las ventanas;\n12:4 Y las puertas de afuera se cerrar\u00e1n, por la bajeza de la voz de la muela; y levantar\u00e1se \u00e1 la voz del ave, y todas las hijas de canci\u00f3n ser\u00e1n humilladas;\n12:5 Cuando tambi\u00e9n temer\u00e1n de lo alto, y los tropezones en el camino; y florecer\u00e1 el almendro, y se agravar\u00e1 la langosta, y perder\u00e1se el apetito: porque el hombre va \u00e1 la casa de su siglo, y los endechadores andar\u00e1n en derredor por la plaza:\n12:6 Antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el c\u00e1ntaro se quiebre junto \u00e1 la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo;\n12:7 Y el polvo se torne \u00e1 la tierra, como era, y el esp\u00edritu se vuelva \u00e1 Dios que lo di\u00f3.\n12:8 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo vanidad.\n12:9 Y cuanto m\u00e1s sabio fu\u00e9 el Predicador, tanto m\u00e1s ense\u00f1\u00f3 sabidur\u00eda al pueblo; \u00e9 hizo escuchar, \u00e9 hizo escudri\u00f1ar, y compuso muchos proverbios.\n12:10 Procur\u00f3 el Predicador hallar palabras agradables, y escritura recta, palabras de verdad.\n12:11 Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados, las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor.\n12:12 Ahora, hijo m\u00edo, \u00e1 m\u00e1s de esto, s\u00e9 avisado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio aflicci\u00f3n es de la carne.\n12:13 El fin de todo el discurso o\u00eddo es este: Teme \u00e1 Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.\n12:14 Porque Dios traer\u00e1 toda obra \u00e1 juicio, el cual se har\u00e1 sobre toda cosa oculta, buena \u00f3 mala.","title":"Spanish Bible: Ecclesiastes","type":"page"}
