{"collection":"Bible & Christianity","html_url":"https://unchartedknowledge.5gfusion.net/browse/bib/wb/spa/eze.htm","path":"bib/wb/spa/eze.htm","source_url":"https://sacred-texts.com/bib/wb/spa/eze.htm","text":"1:1 Y FU\u00c9 que \u00e1 los treinta a\u00f1os, en el mes cuarto, \u00e1 cinco del mes, estando yo en medio de los trasportados junto al r\u00edo de Chebar, los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios.\n1:2 A los cinco del mes, que fu\u00e9 en el quinto a\u00f1o de la transmigraci\u00f3n del rey Joach\u00een,\n1:3 Fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Ezequiel sacerdote, hijo de Buzi, en la tierra de los Caldeos, junto al r\u00edo de Chebar; fu\u00e9 all\u00ed sobre \u00e9l la mano de Jehov\u00e1.\n1:4 Y mir\u00e9, y he aqu\u00ed un viento tempestuoso ven\u00eda del aquil\u00f3n, una gran nube, con un fuego envolvente, y en derredor suyo un resplandor, y en medio del fuego una cosa que parec\u00eda como de \u00e1mbar,\n1:5 Y en medio de ella, figura de cuatro animales. Y este era su parecer; hab\u00eda en ellos semejanza de hombre.\n1:6 Y cada uno ten\u00eda cuatro rostros, y cuatro alas.\n1:7 Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como la planta de pie de becerro; y centelleaban \u00e1 manera de bronce muy bru\u00f1ido.\n1:8 Y debajo de sus alas, \u00e1 sus cuatro lados, ten\u00edan manos de hombre; y sus rostros y sus alas por los cuatro lados.\n1:9 Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volv\u00edan cuando andaban; cada uno caminaba en derecho de su rostro.\n1:10 Y la figura de sus rostros era rostro de hombre; y rostro de le\u00f3n \u00e1 la parte derecha en los cuatro; y \u00e1 la izquierda rostro de buey en los cuatro; asimismo hab\u00eda en los cuatro rostro de \u00e1guila.\n1:11 Tales eran sus rostros; y ten\u00edan sus alas extendidas por encima, cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubr\u00edan sus cuerpos.\n1:12 Y cada uno caminaba en derecho de su rostro: hacia donde el esp\u00edritu era que anduviesen, andaban; cuando andaban, no se volv\u00edan.\n1:13 Cuanto \u00e1 la semejanza de los animales, su parecer era como de carbones de fuego encendidos, como parecer de hachones encendidos: discurr\u00eda entre los animales; y el fuego resplandec\u00eda, y del fuego sal\u00edan rel\u00e1mpagos.\n1:14 Y los animales corr\u00edan y tornaban \u00e1 semejanza de rel\u00e1mpagos.\n1:15 Y estando yo mirando los animales, he aqu\u00ed una rueda en la tierra junto \u00e1 los animales, \u00e1 sus cuatro caras.\n1:16 Y el parecer de las ruedas y su obra semej\u00e1base al color del topacio. Y las cuatro ten\u00edan una misma semejanza: su apariencia y su obra como rueda en medio de rueda.\n1:17 Cuando andaban, se mov\u00edan sobre sus cuatro costados: no se volv\u00edan cuando andaban.\n1:18 Y sus cercos eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor en las cuatro.\n1:19 Y cuando los animales andaban, las ruedas andaban junto \u00e1 ellos: y cuando los animales se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban.\n1:20 Hacia donde el esp\u00edritu era que anduviesen, andaban; hacia donde era el esp\u00edritu que anduviesen, las ruedas tambi\u00e9n se levantaban tras ellos; porque el esp\u00edritu de los animales estaba en las ruedas.\n1:21 Cuando ellos andaban, andaban ellas; y cuando ellos se paraban, se paraban ellas; asimismo cuando se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el esp\u00edritu de los animales estaba en las ruedas.\n1:22 Y sobre las cabezas de cada animal aparec\u00eda expansi\u00f3n \u00e1 manera de cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas.\n1:23 Y debajo de la expansi\u00f3n estaban las alas de ellos derechas la una \u00e1 la otra; \u00e1 cada uno dos, y otras dos con que se cubr\u00edan sus cuerpos.\n1:24 Y o\u00ed el sonido de sus alas cuando andaban, como sonido de muchas aguas, como la voz del Omnipotente, como ruido de muchedumbre, como la voz de un ej\u00e9rcito. Cuando se paraban, aflojaban sus alas.\n1:25 Y cuando se paraban y aflojaban sus alas, o\u00edase voz de arriba de la expansi\u00f3n que hab\u00eda sobre sus cabezas.\n1:26 Y sobre la expansi\u00f3n que hab\u00eda sobre sus cabezas, ve\u00edase la figura de un trono y que parec\u00eda de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono hab\u00eda una semejanza que parec\u00eda de hombre sentado sobre \u00e9l.\n1:27 Y vi apariencia como de \u00e1mbar, como apariencia de fuego dentro de ella en contorno, por el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parec\u00eda como fuego, y que ten\u00eda resplandor alrededor.\n1:28 Cual parece el arco del cielo que est\u00e1 en las nubes el d\u00eda que llueve, as\u00ed era el parecer del resplandor alrededor. Esta fu\u00e9 la visi\u00f3n de la semejanza de la gloria de Jehov\u00e1. Y luego que yo la hube visto, ca\u00ed sobre mi rostro, y o\u00ed voz de uno que hablaba.\n2:1 Y DIJOME: Hijo del hombre, est\u00e1 sobre tus pies, y hablar\u00e9 contigo.\n2:2 Y entr\u00f3 esp\u00edritu en m\u00ed luego que me habl\u00f3, y afirm\u00f3me sobre mis pies, y o\u00eda al que me hablaba.\n2:3 Y d\u00edjome: Hijo del hombre, yo te env\u00edo \u00e1 los hijos de Israel, \u00e1 gentes rebeldes que se rebelaron contra m\u00ed: ellos y sus padres se han rebelado contra m\u00ed hasta este mismo d\u00eda.\n2:4 Yo pues te env\u00edo \u00e1 hijos de duro rostro y de empedernido coraz\u00f3n; y les dir\u00e1s: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n2:5 Acaso ellos escuchen; y si no escucharen, (porque son una rebelde familia,) siempre conocer\u00e1n que hubo profeta entre ellos.\n2:6 Y t\u00fa, hijo del hombre, no temas de ellos, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y espinas, y t\u00fa moras con escorpiones: no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde.\n2:7 Les hablar\u00e1s pues mis palabras, escuchen \u00f3 dejen de escuchar; porque son muy rebeldes.\n2:8 Mas t\u00fa, hijo del hombre, oye lo que yo te hablo; no seas t\u00fa rebelde como la casa rebelde: abre tu boca, y come lo que yo te doy.\n2:9 Y mir\u00e9, y he aqu\u00ed una mano me fu\u00e9 enviada, y en ella hab\u00eda un rollo de libro.\n2:10 Y extendi\u00f3lo delante de m\u00ed, y estaba escrito delante y detr\u00e1s: y hab\u00eda escritas en \u00e9l endechas, y lamentaci\u00f3n, y ayes.\n3:1 Y DIJOME: Hijo del hombre, come lo que hallares; come este rollo, y ve y habla \u00e1 la casa de Israel.\n3:2 Y abr\u00ed mi boca, \u00e9 h\u00edzome comer aquel rollo.\n3:3 Y d\u00edjome: Hijo del hombre, haz \u00e1 tu vientre que coma, \u00e9 hinche tus entra\u00f1as de este rollo que yo te doy. Y com\u00edlo, y fu\u00e9 en mi boca dulce como miel.\n3:4 D\u00edjome luego: Hijo del hombre, ve y entra \u00e1 la casa de Israel, y habla \u00e1 ellos con mis palabras.\n3:5 Porque no eres enviado \u00e1 pueblo de habla profunda ni de lengua dif\u00edcil, sino \u00e1 la casa de Israel.\n3:6 No \u00e1 muchos pueblos de profunda habla ni de lengua dif\u00edcil, cuyas palabras no entiendas; y si \u00e1 ellos te enviara, ellos te oyeran.\n3:7 Mas la casa de Israel no te querr\u00e1n oir, porque no me quieren o\u00edr \u00e1 m\u00ed: porque toda la casa de Israel son tiesos de frente, y duros de coraz\u00f3n.\n3:8 He aqu\u00ed he hecho yo tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra su frente.\n3:9 Como diamante, m\u00e1s fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque es casa rebelde.\n3:10 Y d\u00edjome: Hijo del hombre, toma en tu coraz\u00f3n todas mis palabras que yo te hablar\u00e9, y oye con tus o\u00eddos.\n3:11 Y ve, y entra \u00e1 los trasportados, \u00e1 los hijos de tu pueblo, y les hablar\u00e1s y les dir\u00e1s: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1; escuchen, \u00f3 dejen de escuchar.\n3:12 Y levant\u00f3me el esp\u00edritu, y o\u00ed detr\u00e1s de m\u00ed una voz de grande estruendo, que dec\u00eda: Bendita sea la gloria de Jehov\u00e1 desde su lugar.\n3:13 O\u00ed tambi\u00e9n el sonido de las alas de los animales que se juntaban la una con la otra, y el sonido de las ruedas delante de ellos, y sonido de grande estruendo.\n3:14 Levant\u00f3me pues el esp\u00edritu, y me tom\u00f3; y fu\u00ed en amargura, en la indignaci\u00f3n de mi esp\u00edritu: mas la mano de Jehov\u00e1 era fuerte sobre m\u00ed.\n3:15 Y vine \u00e1 los trasportados en Telabib, que moraban junto al r\u00edo de Chebar, y asent\u00e9 donde ellos estaban asentados, y all\u00ed permanec\u00ed siete d\u00edas at\u00f3nito entre ellos.\n3:16 Y aconteci\u00f3 que al cabo de los siete d\u00edas fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n3:17 Hijo del hombre, yo te he puesto por atalaya \u00e1 la casa de Israel: oir\u00e1s pues t\u00fa la palabra de mi boca, y amonestarlos has de mi parte.\n3:18 Cuando yo dijere al imp\u00edo: De cierto morir\u00e1s: y t\u00fa no le amonestares, ni le hablares, para que el imp\u00edo sea apercibido de su mal camino, \u00e1 fin de que viva, el imp\u00edo morir\u00e1 por su maldad, mas su sangre demandar\u00e9 de tu mano.\n3:19 Y si t\u00fa amonestares al imp\u00edo, y \u00e9l no se convirtiere de su impiedad, y de su mal camino, \u00e9l morir\u00e1 por su maldad, y t\u00fa habr\u00e1s librado tu alma.\n3:20 Y cuando el justo se apartare de su justicia, \u00e9 hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de \u00e9l, \u00e9l morir\u00e1, porque t\u00fa no le amonestaste; en su pecado morir\u00e1, y sus justicias que hab\u00eda hecho no vendr\u00e1n en memoria; mas su sangre demandar\u00e9 de tu mano.\n3:21 Y si al justo amonestares para que el justo no peque, y no pecare, de cierto vivir\u00e1, porque fu\u00e9 amonestado; y t\u00fa habr\u00e1s librado tu alma.\n3:22 Y fu\u00e9 all\u00ed la mano de Jehov\u00e1 sobre m\u00ed, y d\u00edjome: Lev\u00e1ntate, y sal al campo, y all\u00ed hablar\u00e9 contigo.\n3:23 Y levant\u00e9me, y sal\u00ed al campo: y he aqu\u00ed que all\u00ed estaba la gloria de Jehov\u00e1, como la gloria que hab\u00eda visto junto al r\u00edo de Chebar: y ca\u00ed sobre mi rostro.\n3:24 Entonces entr\u00f3 esp\u00edritu en m\u00ed, y afirm\u00f3me sobre mis pies, y habl\u00f3me, y d\u00edjome: Entra, y enci\u00e9rrate dentro de tu casa.\n3:25 Y t\u00fa, oh hijo del hombre, he aqu\u00ed que pondr\u00e1n sobre ti cuerdas, y con ellas te ligar\u00e1n, y no saldr\u00e1s entre ellos.\n3:26 Y har\u00e9 se pegue tu lengua \u00e1 tu paladar, y estar\u00e1s mudo, y no ser\u00e1s \u00e1 ellos var\u00f3n que reprende: porque son casa rebelde.\n3:27 Mas cuando yo te hubiere hablado, abrir\u00e9 tu boca, y les dir\u00e1s: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: El que oye, oiga; y el que cesa, cese: porque casa rebelde son.\n4:1 Y TU, hijo del hombre, t\u00f3mate un adobe, y ponlo delante de t\u00ed, y dise\u00f1a sobre \u00e9l la ciudad de Jerusalem:\n4:2 Y pondr\u00e1s contra ella cerco, y edificar\u00e1s contra ella fortaleza, y sacar\u00e1s contra ella baluarte, y asentar\u00e1s delante de ella campo, y pondr\u00e1s contra ella arietes alrededor.\n4:3 T\u00f3mate tambi\u00e9n una plancha de hierro, y ponla en lugar de muro de hierro entre ti y la ciudad: afirmar\u00e1s luego tu rostro contra ella, y ser\u00e1 en lugar de cerco, y la sitiar\u00e1s. Es se\u00f1al \u00e1 la casa de Israel.\n4:4 Y t\u00fa dormir\u00e1s sobre tu lado izquierdo, y pondr\u00e1s sobre \u00e9l la maldad de la casa de Israel: el n\u00famero de los d\u00edas que dormir\u00e1s sobre \u00e9l, llevar\u00e1s sobre ti la maldad de ellos.\n4:5 Yo te he dado los a\u00f1os de su maldad por el n\u00famero de los d\u00edas, trescientos y noventa d\u00edas: y llevar\u00e1s la maldad de la casa de Israel.\n4:6 Y cumplidos estos, dormir\u00e1s sobre tu lado derecho segunda vez, y llevar\u00e1s la maldad de la casa de Jud\u00e1 cuarenta d\u00edas: d\u00eda por a\u00f1o, d\u00eda por a\u00f1o te lo he dado.\n4:7 Y al cerco de Jerusalem afirmar\u00e1s tu rostro, y descubierto tu brazo, profetizar\u00e1s contra ella.\n4:8 Y he aqu\u00ed he puesto sobre ti cuerdas, y no te tornar\u00e1s del un tu lado al otro lado, hasta que hayas cumplido los d\u00edas de tu cerco.\n4:9 Y t\u00fa toma para ti trigo, y cebada, y habas, y lentejas, y mijo, y avena, y ponlo en una vasija, y hazte pan de ello el n\u00famero de los d\u00edas que durmieres sobre tu lado: trescientos y noventa d\u00edas comer\u00e1s de \u00e9l.\n4:10 Y la comida que has de comer ser\u00e1 por peso de veinte siclos al d\u00eda: de tiempo \u00e1 tiempo lo comer\u00e1s.\n4:11 Y beber\u00e1s el agua por medida, la sexta parte de un hin: de tiempo \u00e1 tiempo beber\u00e1s.\n4:12 Y comer\u00e1s pan de cebada cocido debajo de la ceniza; y lo cocer\u00e1s \u00e1 vista de ellos con los esti\u00e9rcoles que salen del hombre.\n4:13 Y dijo Jehov\u00e1: As\u00ed comer\u00e1n los hijos de Israel su pan inmundo, entre las gentes \u00e1 donde los lanzar\u00e9 yo.\n4:14 Y dije: Ah Se\u00f1or Jehov\u00e1! he aqu\u00ed que mi alma no es inmunda, ni nunca desde mi mocedad hasta este tiempo com\u00ed cosa mortecina ni despedazada, ni nunca en mi boca entr\u00f3 carne inmunda.\n4:15 Y respondi\u00f3me: He aqu\u00ed te doy esti\u00e9rcoles de bueyes en lugar de los esti\u00e9rcoles de hombre, y dispondr\u00e1s tu pan con ellos.\n4:16 D\u00edjome luego: Hijo del hombre, he aqu\u00ed quebrantar\u00e9 el sost\u00e9n del pan en Jerusalem, y comer\u00e1n el pan por peso, y con angustia; y beber\u00e1n el agua por medida, y con espanto.\n4:17 Porque les faltar\u00e1 el pan y el agua, y se espantar\u00e1n los unos con los otros, y se consumir\u00e1n por su maldad.\n5:1 Y TU, hijo del hombre, t\u00f3mate un cuchillo agudo, una navaja de barbero toma, y hazla pasar sobre tu cabeza y tu barba: t\u00f3mate despu\u00e9s un peso de balanza, y reparte los pelos.\n5:2 Una tercera parte quemar\u00e1s con fuego en medio de la ciudad, cuando se cumplieren los d\u00edas del cerco, y tomar\u00e1s una tercera parte, y herir\u00e1s con cuchillo alrededor de ella; y una tercera parte esparcir\u00e1s al viento, y yo desenvainar\u00e9 espada en pos de ellos.\n5:3 Tomar\u00e1s tambi\u00e9n de all\u00ed unos pocos por cuenta, y los atar\u00e1s en el canto de tu ropa.\n5:4 Y tomar\u00e1s otra vez de ellos, y los echar\u00e1s en mitad del fuego, y en el fuego los quemar\u00e1s: de all\u00ed saldr\u00e1 el fuego en toda la casa de Israel.\n5:5 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Esta es Jerusalem: p\u00fasela en medio de las gentes y de las tierras alrededor de ella.\n5:6 Y ella mud\u00f3 mis juicios y mis ordenanzas en impiedad m\u00e1s que las gentes, y m\u00e1s que las tierras que est\u00e1n alrededor de ella; porque desecharon mis juicios y mis mandamientos, y no anduvieron en ellos.\n5:7 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: \u00bfPor haberos multiplicado m\u00e1s que \u00e1 las gentes que est\u00e1n alrededor de vosotros, no hab\u00e9is andado en mis mandamientos, ni hab\u00e9is guardado mis leyes? Ni aun seg\u00fan las leyes de las gentes que est\u00e1n alrededor de vosotros hab\u00e9is\n5:8 As\u00ed pues ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed yo contra ti; si, yo, y har\u00e9 juicios en medio de ti \u00e1 los ojos de las naciones.\n5:9 Y har\u00e9 en ti lo que nunca hice, ni jam\u00e1s har\u00e9 cosa semejante, \u00e1 causa de todas tus abominaciones.\n5:10 Por eso los padres comer\u00e1n \u00e1 los hijos en medio de ti, y los hijos comer\u00e1n \u00e1 sus padres; y har\u00e9 en ti juicios, y esparcir\u00e9 \u00e1 todos vientos todo tu residuo.\n5:11 Por tanto, vivo yo, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, ciertamente por haber violado mi santuario con todas tus abominaciones, te quebrantar\u00e9 yo tambi\u00e9n: mi ojo no perdonar\u00e1, ni tampoco tendr\u00e9 yo misericordia.\n5:12 Una tercera parte de ti morir\u00e1 de pestilencia, y de hambre ser\u00e1 consumida en medio de ti; y una tercera parte caer\u00e1 \u00e1 cuchillo alrededor de ti; y una tercera parte esparcir\u00e9 \u00e1 todos los vientos, y tras ellos desenvainar\u00e9 espada.\n5:13 Y cumplir\u00e1se mi furor, y har\u00e9 que repose en ellos mi enojo, y tomar\u00e9 satisfacci\u00f3n: y sabr\u00e1n que yo Jehov\u00e1 he hablado en mi celo, cuando habr\u00e9 cumplido en ellos mi enojo.\n5:14 Y te tornar\u00e9 en desierto y en oprobio entre las gentes que est\u00e1n alrededor de ti, \u00e1 los ojos de todo transeunte.\n5:15 Y ser\u00e1s oprobio, y escarnio, y escarmiento, y espanto \u00e1 las gentes que est\u00e1n alrededor de ti, cuando yo hiciere en ti juicios en furor \u00e9 indignaci\u00f3n, y en reprensiones de ira. Yo Jehov\u00e1 he hablado.\n5:16 Cuando arrojare yo sobre ellos las perniciosas saetas del hambre, que ser\u00e1n para destrucci\u00f3n, las cuales enviar\u00e9 para destruiros, entonces aumentar\u00e9 el hambre sobre vosotros, y quebrantar\u00e9 entre vosotros el arrimo del pan.\n5:17 Enviar\u00e9 pues sobre vosotros hambre, y malas bestias que te destruyan; y pestilencia y sangre pasar\u00e1n por ti; y meter\u00e9 sobre ti cuchillo. Yo Jehov\u00e1 he hablado.\n6:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n6:2 Hijo del hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, y profetiza contra ellos.\n6:3 Y dir\u00e1s: Montes de Israel, oid palabra del Se\u00f1or Jehov\u00e1: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1 \u00e1 los montes y dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1 \u00e1 los montes y \u00e1 los collados, \u00e1 los arroyos y \u00e1 los valles: He aqu\u00ed que yo, yo har\u00e9 venir sobre vosotros cuchillo, y destruir\u00e9 vues\n6:4 Y vuestros altares ser\u00e1n asolados, y vuestras im\u00e1genes del sol ser\u00e1n quebradas: y har\u00e9 que caigan vuestros muertos delante de vuestros \u00eddolos.\n6:5 Y pondr\u00e9 los cuerpos muertos de los hijos de Israel delante de sus \u00eddolos; y vuestros huesos esparcir\u00e9 en derredor de vuestros altares.\n6:6 En todas vuestras habitaciones las ciudades ser\u00e1n desiertas, y los altos ser\u00e1n asolados, para que sean asolados y se hagan desiertos vuestros altares; y quebrados ser\u00e1n vuestros \u00eddolos, y cesar\u00e1n; y vuestras im\u00e1genes del sol ser\u00e1n destru\u00eddas, y vuestras o\n6:7 Y los muertos caer\u00e1n en medio de vosotros; y sabr\u00e9is que soy Jehov\u00e1.\n6:8 Mas dejar\u00e9 que haya de vosotros quien escape del cuchillo entre las gentes, cuando fuereis esparcidos por las tierras.\n6:9 Y los que de vosotros escaparen, se acordar\u00e1n de m\u00ed entre las gentes entre las cuales ser\u00e1n cautivos: porque yo me quebrant\u00e9 \u00e1 causa de su coraz\u00f3n fornicario, que se apart\u00f3 de m\u00ed, y \u00e1 causa de sus ojos, que fornicaron tras sus \u00eddolos: y se avergonzar\u00e1n de\n6:10 Y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1: no en vano dije que les hab\u00eda de hacer este mal.\n6:11 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Hiere con tu mano, y huella con tu pie, y di: Ay de los males de la casa de Israel por todas las abominaciones! porque con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia caer\u00e1n.\n6:12 El que estuviere lejos, morir\u00e1 de pestilencia; y el que estuviere cerca caer\u00e1 \u00e1 cuchillo; y el que quedare, y fuere cercado, morir\u00e1 de hambre: as\u00ed cumplir\u00e9 en ellos mi enojo.\n6:13 Y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1, cuando sus muertos estar\u00e1n en medio de sus \u00eddolos, en derredor de sus altares, en todo collado alto, y en todas las cumbres de los montes, y debajo de todo \u00e1rbol sombr\u00edo, y debajo de toda encina espesa, lugares donde dieron ol\n6:14 Y extender\u00e9 mi mano sobre ellos, y tornar\u00e9 la tierra asolada y desierta, m\u00e1s que el desierto hacia Diblath, en todas sus habitaciones: y conocer\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n7:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n7:2 Y t\u00fa, hijo del hombre, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1 \u00e1 la tierra de Israel: El fin, el fin viene sobre los cuatro cantones de la tierra.\n7:3 Ahora ser\u00e1 el fin sobre ti, y enviar\u00e9 sobre ti mi furor, y te juzgar\u00e9 seg\u00fan tus caminos; y pondr\u00e9 sobre ti todas tus abominaciones.\n7:4 Y mi ojo no te perdonar\u00e1, ni tendr\u00e9 misericordia; antes pondr\u00e9 sobre ti tus caminos, y en medio de ti estar\u00e1n tus abominaciones; y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1.\n7:5 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Un mal, he aqu\u00ed que viene un mal.\n7:6 Viene el fin, el fin viene: hase despertado contra ti; he aqu\u00ed que viene.\n7:7 La ma\u00f1ana viene para ti, oh morador de la tierra; el tiempo viene, cercano est\u00e1 el d\u00eda; d\u00eda de alboroto, y no de alegr\u00eda sobre los montes.\n7:8 Ahora presto derramar\u00e9 mi ira sobre ti, y cumplir\u00e9 en ti mi furor, y te juzgar\u00e9 seg\u00fan tus caminos; y pondr\u00e9 sobre ti tus abominaciones.\n7:9 Y mi ojo no perdonar\u00e1, ni tendr\u00e9 misericordia: seg\u00fan tus caminos pondr\u00e9 sobre ti, y en medio de ti ser\u00e1n tus abominaciones; y sabr\u00e9is que yo Jehov\u00e1 soy el que hiero.\n7:10 He aqu\u00ed el d\u00eda, he aqu\u00ed que viene: ha salido la ma\u00f1ana; florecido ha la vara, ha reverdecido la soberbia.\n7:11 La violencia se ha levantado en vara de impiedad; ninguno quedar\u00e1 de ellos, ni de su multitud, ni uno de los suyos; ni habr\u00e1 quien de ellos se lamente.\n7:12 El tiempo es venido, acerc\u00f3se el d\u00eda: el que compra, no se huelgue, y el que vende, no llore: porque la ira est\u00e1 sobre toda su multitud.\n7:13 Porque el que vende no tornar\u00e1 \u00e1 lo vendido, aunque queden vivos: porque la visi\u00f3n sobre toda su multitud no ser\u00e1 cancelada; y ninguno podr\u00e1, \u00e1 causa de su iniquidad, amparar su vida.\n7:14 Tocar\u00e1n trompeta, y aparejar\u00e1n todas las cosas, y no habr\u00e1 quien vaya \u00e1 la batalla: porque mi ira est\u00e1 sobre toda su multitud.\n7:15 De fuera cuchillo, de dentro pestilencia y hambre: el que estuviere en el campo morir\u00e1 \u00e1 cuchillo; y al que estuviere en la ciudad, consumir\u00e1lo hambre y pestilencia.\n7:16 Y los que escaparen de ellos, huir\u00e1n y estar\u00e1n sobre los montes como palomas de los valles, gimiendo todos cada uno por su iniquidad.\n7:17 Todas manos ser\u00e1n descoyuntadas, y declinar\u00e1n como aguas todas rodillas.\n7:18 Ce\u00f1irse han tambi\u00e9n de sacos, y cubrir\u00e1los temblor; y en todo rostro habr\u00e1 confusi\u00f3n, y en todas sus cabezas peladura.\n7:19 Arrojar\u00e1n su plata por las calles, y su oro ser\u00e1 desechado; su plata ni su oro, no podr\u00e1 librarlos en el d\u00eda del furor de Jehov\u00e1; no saciar\u00e1n su alma, ni henchir\u00e1n sus entra\u00f1as: porque ha sido tropiezo para su maldad.\n7:20 Por cuanto la gloria de su ornamento pusieron en soberbia, \u00e9 hicieron en ella im\u00e1genes de sus abominaciones, de sus estatuas: por eso se la torn\u00e9 \u00e1 ellos en alejamiento;\n7:21 Y en mano de extra\u00f1os la entregu\u00e9 para ser saqueada, y en despojo \u00e1 los imp\u00edos de la tierra, y la contaminar\u00e1n.\n7:22 Y apartar\u00e9 de ellos mi rostro, y violar\u00e1n mi lugar secreto; pues entrar\u00e1n en \u00e9l destruidores, y le profanar\u00e1n.\n7:23 Haz una cadena: porque la tierra est\u00e1 llena de juicios de sangres, y la ciudad est\u00e1 llena de violencia.\n7:24 Traer\u00e9 por tanto los m\u00e1s malos de las naciones, los cuales poseer\u00e1n sus casas; y har\u00e9 cesar la soberbia de los poderosos, y sus santuarios ser\u00e1n profanados.\n7:25 Destrucci\u00f3n viene; y buscar\u00e1n la paz, y no la habr\u00e1.\n7:26 Quebrantamiento vendr\u00e1 sobre quebrantamiento, y rumor ser\u00e1 sobre rumor; y buscar\u00e1n respuesta del profeta, mas la ley perecer\u00e1 del sacerdote, y el consejo de los ancianos.\n7:27 El rey se enlutar\u00e1, y el pr\u00edncipe se vestir\u00e1 de asolamiento, y las manos del pueblo de la tierra ser\u00e1n conturbadas: seg\u00fan su camino har\u00e9 con ellos, y con los juicios de ellos los juzgar\u00e9; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n8:1 Y ACONTECIO en el sexto a\u00f1o, en el mes sexto, \u00e1 los cinco del mes, que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Jud\u00e1 estaban sentados delante de m\u00ed, y all\u00ed cay\u00f3 sobre m\u00ed la mano del Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n8:2 Y mir\u00e9, y he aqu\u00ed una semejanza que parec\u00eda de fuego: desde donde parec\u00edan sus lomos para abajo, fuego; y desde sus lomos arriba parec\u00eda como resplandor, como la vista de \u00e1mbar.\n8:3 Y aquella semejanza extendi\u00f3 la mano, y tom\u00f3me por las guedejas de mi cabeza; y el esp\u00edritu me alz\u00f3 entre el cielo y la tierra, y llev\u00f3me en visiones de Dios \u00e1 Jerusalem, \u00e1 la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el aquil\u00f3n, donde estaba la habi\n8:4 Y he aqu\u00ed all\u00ed estaba la gloria del Dios de Israel, como la visi\u00f3n que yo hab\u00eda visto en el campo.\n8:5 Y d\u00edjome: Hijo del hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del aquil\u00f3n. Y alc\u00e9 mis ojos hacia el lado del aquil\u00f3n, y he aqu\u00ed al aquil\u00f3n, junto \u00e1 la puerta del altar, la imagen del celo en la entrada.\n8:6 D\u00edjome entonces: Hijo del hombre, \u00bfno ves lo que \u00e9stos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aqu\u00ed, para alejarme de mi santuario? Mas vu\u00e9lvete a\u00fan, y ver\u00e1s abominaciones mayores.\n8:7 Y llev\u00f3me \u00e1 la entrada del atrio, y mir\u00e9, y he aqu\u00ed en la pared un agujero.\n8:8 Y d\u00edjome: Hijo del hombre, cava ahora en la pared. Y cav\u00e9 en la pared, y he aqu\u00ed una puerta.\n8:9 D\u00edjome luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que \u00e9stos hacen all\u00ed.\n8:10 Entr\u00e9 pues, y mir\u00e9, y he aqu\u00ed im\u00e1genes de todas serpientes, y animales de abominaci\u00f3n, y todos los \u00eddolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared alrededor.\n8:11 Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazan\u00edas hijo de Saph\u00e1n estaba en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y del sahumerio sub\u00eda espesura de niebla.\n8:12 Y me dijo: Hijo del hombre, \u00bfhas visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus c\u00e1maras pintadas? porque dicen ellos: No nos ve Jehov\u00e1; Jehov\u00e1 ha dejado la tierra.\n8:13 D\u00edjome despu\u00e9s: Vu\u00e9lvete a\u00fan, ver\u00e1s abominaciones mayores que hacen \u00e9stos.\n8:14 Y llev\u00f3me \u00e1 la entrada de la puerta de la casa de Jehov\u00e1, que est\u00e1 al aquil\u00f3n; y he aqu\u00ed mujeres que estaban all\u00ed sentadas endechando \u00e1 Tammuz.\n8:15 Luego me dijo: \u00bfNo ves, hijo del hombre? Vu\u00e9lvete a\u00fan, ver\u00e1s abominaciones mayores que \u00e9stas.\n8:16 Y meti\u00f3me en el atrio de adentro de la casa de Jehov\u00e1: y he aqu\u00ed junto \u00e1 la entrada del templo de Jehov\u00e1, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehov\u00e1 y sus rostros al oriente, y encorv\u00e1banse al nacimient\n8:17 Y d\u00edjome: \u00bfNo has visto, hijo del hombre? \u00bfEs cosa liviana para la casa de Jud\u00e1 hacer las abominaciones que hacen aqu\u00ed? Despu\u00e9s que han llenado la tierra de maldad, y se tornaron \u00e1 irritarme, he aqu\u00ed que ponen hedor \u00e1 mis narices.\n8:18 Pues tambi\u00e9n yo har\u00e9 en mi furor; no perdonar\u00e1 mi ojo, ni tendr\u00e9 misericordia, y gritar\u00e1n \u00e1 mis o\u00eddos con gran voz, y no los oir\u00e9.\n9:1 Y CLAMO en mis o\u00eddos con gran voz, diciendo: Los visitadores de la ciudad han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir.\n9:2 Y he aqu\u00ed que seis varones ven\u00edan del camino de la puerta de arriba que est\u00e1 vuelta al aquil\u00f3n, y cada uno tra\u00eda en su mano su instrumento para destruir. Y entre ellos hab\u00eda un var\u00f3n vestido de lienzos, el cual tra\u00eda \u00e1 su cintura una escriban\u00eda de escriba\n9:3 Y la gloria del Dios de Israel se alz\u00f3 de sobre el querub\u00edn sobre el cual hab\u00eda estado, al umbral de la casa: y llam\u00f3 Jehov\u00e1 al var\u00f3n vestido de lienzos, que ten\u00eda \u00e1 su cintura la escriban\u00eda de escribano.\n9:4 Y d\u00edjole Jehov\u00e1: Pasa por medio de la ciudad, por medio de Jerusalem, y pon una se\u00f1al en la frente \u00e1 los hombres que gimen y que claman \u00e1 causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella.\n9:5 Y \u00e1 los otros dijo \u00e1 mis o\u00eddos: Pasad por la ciudad en pos de \u00e9l, y herid; no perdone vuestro ojo, ni teng\u00e1is misericordia.\n9:6 Matad viejos, mozos y v\u00edrgenes, ni\u00f1os y mujeres, hasta que no quede ninguno: mas \u00e1 todo aquel sobre el cual hubiere se\u00f1al, no llegar\u00e9is; y hab\u00e9is de comenzar desde mi santuario. Comenzaron pues desde los varones ancianos que estaban delante del templo.\n9:7 Y d\u00edjoles: Contaminad la casa, y henchid los atrios de muertos: salid. Y salieron, \u00e9 hirieron en la ciudad.\n9:8 Y aconteci\u00f3 que, habi\u00e9ndolos herido, yo qued\u00e9 y postr\u00e9me sobre mi rostro, y clam\u00e9, y dije: Ah, Se\u00f1or Jehov\u00e1! \u00bfhas de destruir todo el resto de Israel derramando tu furor sobre Jerusalem?\n9:9 Y d\u00edjome: La maldad de la casa de Israel y de Jud\u00e1 es grande sobremanera, pues la tierra est\u00e1 llena de sangres, y la ciudad est\u00e1 llena de perversidad: porque han dicho: Dejado ha Jehov\u00e1 la tierra, y Jehov\u00e1 no ve.\n9:10 As\u00ed pues, yo, mi ojo no perdonar\u00e1, ni tendr\u00e9 misericordia: el camino de ellos tornar\u00e9 sobre su cabeza.\n9:11 Y he aqu\u00ed que el var\u00f3n vestido de lienzos, que ten\u00eda la escriban\u00eda \u00e1 su cintura, respondi\u00f3 una palabra diciendo: Hecho he conforme \u00e1 todo lo que me mandaste.\n10:1 Y MIR\u00c9, y he aqu\u00ed en la expansi\u00f3n que hab\u00eda sobre la cabeza de los querubines como una piedra de zafiro, que parec\u00eda como semejanza de un trono que se mostr\u00f3 sobre ellos.\n10:2 Y habl\u00f3 al var\u00f3n vestido de lienzos, y d\u00edjole: Entra en medio de la ruedas debajo de los querubines, \u00e9 hinche tus manos carbones encendidos de entre los querubines, y derrama sobre la ciudad. Y entr\u00f3 \u00e1 vista m\u00eda.\n10:3 Y los querubines estaban \u00e1 la mano derecha de la casa cuando este var\u00f3n entr\u00f3; y la nube hench\u00eda el atrio de adentro.\n10:4 Y la gloria de Jehov\u00e1 se levant\u00f3 del querub\u00edn al umbral de la puerta; y la casa fu\u00e9 llena de la nube, y el atrio se llen\u00f3 del resplandor de la gloria de Jehov\u00e1.\n10:5 Y el estruendo de las alas de los querubines se o\u00eda hasta el atrio de afuera, como la voz del Dios Omnipotente cuando habla.\n10:6 Y aconteci\u00f3 que, como mand\u00f3 al var\u00f3n vestido de lienzos, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines, \u00e9l entr\u00f3, y par\u00f3se entre las ruedas.\n10:7 Y un querub\u00edn extendi\u00f3 su mano de entre los querubines al fuego que estaba entre los querubines, y tom\u00f3, y puso en las palmas del que estaba vestido de lienzos, el cual lo tom\u00f3 y sali\u00f3se.\n10:8 Y apareci\u00f3 en los querubines la figura de una mano humana debajo de sus alas.\n10:9 Y mir\u00e9, y he aqu\u00ed cuatro ruedas junto \u00e1 los querubines, junto \u00e1 cada querub\u00edn una rueda; y el aspecto de las ruedas era como el de piedra de Tarsis.\n10:10 Cuanto al parecer de ellas, las cuatro eran de una forma, como si estuviera una en medio de otra.\n10:11 Cuando andaban, sobre sus cuatro costados andaban: no se tornaban cuando andaban, sino que al lugar adonde se volv\u00eda el primero, en pos de \u00e9l iban; ni se tornaban cuando andaban.\n10:12 Y toda su carne, y sus costillas, y sus manos, y sus alas, y las ruedas, lleno estaba de ojos alrededor en sus cuatro ruedas.\n10:13 A las ruedas, oy\u00e9ndolo yo, se les gritaba: Rueda!\n10:14 Y cada uno ten\u00eda cuatro rostros. El primer rostro era de querub\u00edn; el segundo rostro, de hombre; el tercer rostro, de le\u00f3n; el cuarto rostro, de \u00e1guila.\n10:15 Y levant\u00e1ronse los querubines; este es el animal que vi en el r\u00edo de Chebar.\n10:16 Y cuando andaban los querubines, andaban las ruedas junto con ellos; y cuando los querubines alzaban sus alas para levantarse de la tierra, las ruedas tambi\u00e9n no se volv\u00edan de junto \u00e1 ellos.\n10:17 Cuando se paraban ellos, par\u00e1banse ellas, y cuando ellos se alzaban, alz\u00e1banse con ellos: porque el esp\u00edritu de los animales estaba en ellas.\n10:18 Y la gloria de Jehov\u00e1 se sali\u00f3 de sobre el umbral de la casa, y par\u00f3 sobre los querubines.\n10:19 Y alzando los querubines sus alas, levant\u00e1ronse de la tierra delante de mis ojos: cuando ellos salieron, tambi\u00e9n las ruedas al lado de ellos: y par\u00e1ronse \u00e1 la entrada de la puerta oriental de la casa de Jehov\u00e1, y la gloria del Dios de Israel estaba arriba\n10:20 Este era el animal que vi debajo del Dios de Israel en el r\u00edo de Chebar; y conoc\u00ed que eran querubines.\n10:21 Cada uno ten\u00eda cuatro rostros, y cada uno cuatro alas, y figuras de manos humanas debajo de sus alas.\n10:22 Y la figura de sus rostros era la de los rostros que vi junto al r\u00edo de Chebar, su mismo parecer y su ser; cada uno caminaba en derecho de su rostro.\n11:1 Y EL esp\u00edritu me elev\u00f3, y meti\u00f3me por la puerta oriental de la casa de Jehov\u00e1, la cual mira hacia el oriente: y he aqu\u00ed \u00e1 la entrada de la puerta veinticinco varones, entre los cuales vi \u00e1 Jaazan\u00edas hijo de Azur, y \u00e1 Pelat\u00edas hijo de Bena\u00edas, pr\u00edncipes de\n11:2 Y d\u00edjome: Hijo del hombre, estos son los hombres que maquinan perversidad, y dan en esta ciudad mal consejo;\n11:3 Los cuales dicen: No ser\u00e1 tan presto: edifiquemos casas: \u00e9sta ser\u00e1 la caldera, y nosotros la carne.\n11:4 Por tanto profetiza contra ellos, profetiza, hijo del hombre.\n11:5 Y cay\u00f3 sobre m\u00ed el esp\u00edritu de Jehov\u00e1, y d\u00edjome: Di: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: As\u00ed hab\u00e9is hablado, oh casa de Israel, y las cosas que suben \u00e1 vuestro esp\u00edritu, yo las he entendido.\n11:6 Hab\u00e9is multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, y hab\u00e9is henchido de muertos sus calles.\n11:7 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Vuestros muertos que hab\u00e9is puesto en medio de ella, ellos son la carne, y ella es la caldera; mas yo os sacar\u00e9 \u00e1 vosotros de en medio de ella.\n11:8 Cuchillo hab\u00e9is temido, y cuchillo traer\u00e9 sobre vosotros, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n11:9 Y os sacar\u00e9 de en medio de ella, y os entregar\u00e9 en manos de extra\u00f1os, y yo har\u00e9 juicios en vosotros.\n11:10 A cuchillo caer\u00e9is; en el t\u00e9rmino de Israel os juzgar\u00e9, y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1.\n11:11 Esta no os ser\u00e1 por caldera, ni vosotros ser\u00e9is en medio de ella la carne: en el t\u00e9rmino de Israel os tengo de juzgar.\n11:12 Y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1: porque no hab\u00e9is andado en mis ordenanzas, ni hab\u00e9is hecho mis juicios, sino seg\u00fan los juicios de las gentes que est\u00e1n en vuestros alrededores hab\u00e9is hecho.\n11:13 Y aconteci\u00f3 que, estando yo profetizando, Pelat\u00edas hijo de Bena\u00edas muri\u00f3. Entonces ca\u00ed sobre mi rostro, y clam\u00e9 con grande voz, y dije: Ah, Se\u00f1or Jehov\u00e1! \u00bfhar\u00e1s t\u00fa consumaci\u00f3n del resto de Israel?\n11:14 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n11:15 Hijo del hombre, tus hermanos, tus hermanos, los hombres de tu parentesco y toda la casa de Israel, toda ella son aquellos \u00e1 quienes dijeron los moradores de Jerusalem: Alejaos de Jehov\u00e1; \u00e1 nosotros es dada la tierra en posesi\u00f3n.\n11:16 Por tanto di: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Aunque los he echado lejos entre las gentes, y los he esparcido por las tierras, con todo eso les ser\u00e9 por un peque\u00f1o santuario en las tierras \u00e1 donde llegaren.\n11:17 Di por tanto: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Yo os recoger\u00e9 de los pueblos, y os allegar\u00e9 de las tierras en las cuales est\u00e1is esparcidos, y os dar\u00e9 la tierra de Israel.\n11:18 Y vendr\u00e1n all\u00e1, y quitar\u00e1n de ella todas su torpezas, y todas sus abominaciones.\n11:19 Y darles he un coraz\u00f3n, y esp\u00edritu nuevo dar\u00e9 en sus entra\u00f1as; y quitar\u00e9 el coraz\u00f3n de piedra de su carne, y dar\u00e9les coraz\u00f3n de carne;\n11:20 Para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis juicios y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea \u00e1 ellos por Dios.\n11:21 Mas \u00e1 aquellos cuyo coraz\u00f3n anda tras el deseo de sus torpezas y de sus abominaciones, yo tornar\u00e9 su camino sobre sus cabezas, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n11:22 Despu\u00e9s alzaron los querubines sus alas, y las ruedas en pos de ellos; y la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos encima.\n11:23 Y la gloria de Jehov\u00e1 se fu\u00e9 de en medio de la ciudad, y par\u00f3 sobre el monte que est\u00e1 al oriente de la ciudad.\n11:24 Luego me levant\u00f3 el esp\u00edritu, y volvi\u00f3me \u00e1 llevar en visi\u00f3n del esp\u00edritu de Dios \u00e1 la tierra de los Caldeos, \u00e1 los trasportados. Y parti\u00f3se de m\u00ed la visi\u00f3n que hab\u00eda visto.\n11:25 Y habl\u00e9 \u00e1 los trasportados todas las palabras de Jehov\u00e1 que \u00e9l me hab\u00eda mostrado.\n12:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n12:2 Hijo del hombre, t\u00fa habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver, y no ven, tienen o\u00eddos para oir, y no oyen; porque son casa rebelde.\n12:3 Por tanto t\u00fa, hijo del hombre, hazte aparejos de marcha, y p\u00e1rtete de d\u00eda delante de sus ojos; y te pasar\u00e1s de tu lugar \u00e1 otro lugar \u00e1 vista de ellos, por si tal vez atienden, porque son casa rebelde.\n12:4 Y sacar\u00e1s tus aparejos, como aparejos de partida, de d\u00eda delante de sus ojos: mas t\u00fa saldr\u00e1s por la tarde \u00e1 vista de ellos, como quien sale para partirse.\n12:5 Delante de sus ojos horadar\u00e1s la pared, y saldr\u00e1s por ella.\n12:6 Delante de sus ojos los llevar\u00e1s sobre tus hombros, de noche los sacar\u00e1s; cubrir\u00e1s tu rostro, y no mirar\u00e1s la tierra: porque en se\u00f1al te he dado \u00e1 la casa de Israel.\n12:7 Y yo hice as\u00ed como me fu\u00e9 mandado: saqu\u00e9 mis aparejos de d\u00eda, como aparejos de partida, y \u00e1 la tarde horad\u00e9 la pared \u00e1 mano; sal\u00ed de noche, y llev\u00e9los sobre los hombros \u00e1 vista de ellos.\n12:8 Y fu\u00e9 \u00e1 mi palabra de Jehov\u00e1 por la ma\u00f1ana, diciendo:\n12:9 Hijo del hombre, \u00bfno te ha dicho la casa de Israel, aquella casa rebelde: \u00bfQu\u00e9 haces?\n12:10 Diles: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Al pr\u00edncipe en Jerusalem es esta carga, y \u00e1 toda la casa de Israel que est\u00e1 en medio de ellos.\n12:11 Diles: Yo soy vuestra se\u00f1al: como yo hice, as\u00ed les har\u00e1n \u00e1 ellos: al pasar \u00e1 otro pa\u00eds ir\u00e1n en cautiverio.\n12:12 Y al pr\u00edncipe que est\u00e1 en medio de ellos llevar\u00e1n \u00e1 cuestas de noche, y saldr\u00e1n; horadar\u00e1n la pared para sacarlo por ella; cubrir\u00e1 su rostro para no ver con sus ojos la tierra.\n12:13 Mas yo extender\u00e9 mi red sobre \u00e9l, y ser\u00e1 preso en mi malla, y har\u00e9lo llevar \u00e1 Babilonia, \u00e1 tierra de Caldeos; mas no la ver\u00e1, y all\u00e1 morir\u00e1.\n12:14 Y \u00e1 todos los que estuvieren alrededor de \u00e9l para su ayuda, y \u00e1 todas sus compa\u00f1\u00edas esparcir\u00e9 \u00e1 todo viento, y desenvainar\u00e9 espada en pos de ellos.\n12:15 Y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1, cuando los esparciere entre las gentes, y los derramare por la tierra.\n12:16 Y har\u00e9 que de ellos queden pocos en n\u00famero, del cuchillo, y del hambre, y de la pestilencia, para que cuenten todas sus abominaciones entre las gentes adonde llegaren; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n12:17 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n12:18 Hijo del hombre, come tu pan con temblor, y bebe tu agua con estremecimiento y con anhelo;\n12:19 Y dir\u00e1s al pueblo de la tierra: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1 sobre los moradores de Jerusalem, y sobre la tierra de Israel: Su pan comer\u00e1n con temor, y con espanto beber\u00e1n su agua; porque su tierra ser\u00e1 asolada de su multitud, por la maldad de todos los q\n12:20 Y las ciudades habitadas ser\u00e1n asoladas, y la tierra ser\u00e1 desierta; y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1.\n12:21 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n12:22 Hijo del hombre, \u00bfqu\u00e9 refr\u00e1n es este que ten\u00e9is vosotros en la tierra de Israel, diciendo: Prolongarse han los d\u00edas, y perecer\u00e1 toda visi\u00f3n?\n12:23 Diles por tanto: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Har\u00e9 cesar este refr\u00e1n, y no repetir\u00e1n m\u00e1s este dicho en Israel. Diles pues: Se han acercado aquellos d\u00edas, y la palabra de toda visi\u00f3n.\n12:24 Porque no habr\u00e1 m\u00e1s alguna visi\u00f3n vana, ni habr\u00e1 adivinaci\u00f3n de lisonjeros en medio de la casa de Israel.\n12:25 Porque yo Jehov\u00e1 hablar\u00e9; cumplir\u00e1se la palabra que yo hablar\u00e9; no se dilatar\u00e1 m\u00e1s: antes en vuestros d\u00edas, oh casa rebelde, hablar\u00e9 palabra, y cumplir\u00e9la, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n12:26 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n12:27 Hijo del hombre, he aqu\u00ed que los de la casa de Israel dicen: La visi\u00f3n que \u00e9ste ve es para muchos d\u00edas, y para lejanos tiempos profetiza \u00e9ste.\n12:28 Diles por tanto: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: No se dilatar\u00e1n m\u00e1s todas mis palabras: cumplir\u00e1se la palabra que yo hablar\u00e9, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n13:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n13:2 Hijo del hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di \u00e1 los que profetizan de su coraz\u00f3n: Oid palabra de Jehov\u00e1.\n13:3 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio esp\u00edritu, y nada vieron!\n13:4 Como zorras en los desiertos fueron tus profetas, oh Israel.\n13:5 No hab\u00e9is subido \u00e1 los portillos, ni echasteis vallado en la casa de Israel, estando en la batalla en el d\u00eda de Jehov\u00e1.\n13:6 Vieron vanidad y adivinaci\u00f3n de mentira. Dicen: Ha dicho Jehov\u00e1; y Jehov\u00e1 no los envi\u00f3: y hacen esperar que se confirme la palabra.\n13:7 \u00bfNo hab\u00e9is visto visi\u00f3n vana, y no hab\u00e9is dicho adivinaci\u00f3n de mentira, por cuanto dec\u00eds, Dijo Jehov\u00e1; no habiendo yo hablado?\n13:8 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: por cuanto vosotros hab\u00e9is hablado vanidad, y hab\u00e9is visto mentira, por tanto, he aqu\u00ed yo contra vosotros, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n13:9 Y ser\u00e1 mi mano contra los profetas que ven vanidad, y adivinan mentira: no ser\u00e1n en la congregaci\u00f3n de mi pueblo, ni ser\u00e1n escritos en el libro de la casa de Israel, ni \u00e1 la tierra de Israel volver\u00e1n; y sabr\u00e9is que yo soy el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n13:10 Por tanto, y por cuanto enga\u00f1aron \u00e1 mi pueblo, diciendo, Paz, no habiendo paz; y el uno edificaba la pared, y he aqu\u00ed que los otros la encostraban con lodo suelto;\n13:11 Di \u00e1 los encostradores con lodo suelto, que caer\u00e1; vendr\u00e1 lluvia inundante, y dar\u00e9 piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romper\u00e1.\n13:12 Y he aqu\u00ed, cuando la pared habr\u00e1 ca\u00eddo, no os dir\u00e1n: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la embarradura con que encostrasteis?\n13:13 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Y har\u00e9 que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia inundante vendr\u00e1 con mi furor, y piedras de granizo con enojo para consumir.\n13:14 As\u00ed desbaratar\u00e9 la pared que vosotros encostrasteis con lodo suelto, y echar\u00e9la \u00e1 tierra, y ser\u00e1 descubierto su cimiento, y caer\u00e1, y ser\u00e9is consumidos en medio de ella; y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1.\n13:15 Cumplir\u00e9 as\u00ed mi furor en la pared y en los que la encostraron con lodo suelto; y os dir\u00e9: No existe la pared, ni aquellos que la encostraron,\n13:16 Los profetas de Israel que profetizan \u00e1 Jerusalem, y ven para ella visi\u00f3n de paz, no habiendo paz, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n13:17 Y t\u00fa, hijo del hombre, pon tu rostro \u00e1 las hijas de tu pueblo que profetizan de su coraz\u00f3n, y profetiza contra ellas,\n13:18 Y di: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Ay de aquellas que cosen almohadillas \u00e1 todos codos de manos, y hacen veletes sobre la cabeza de toda edad para cazar las almas! \u00bfHab\u00e9is de cazar las almas de mi pueblo, para mantener as\u00ed vuestra propia vida?\n13:19 \u00bfY hab\u00e9is de profanarme entre mi pueblo por pu\u00f1ados de cebada y por pedazos de pan, matando las almas que no mueren, y dando vida \u00e1 las almas que no vivir\u00e1n, mintiendo \u00e1 mi pueblo que escucha la mentira?\n13:20 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed yo contra vuestras almohadillas, con que caz\u00e1is ah\u00ed las almas volando; yo las arrancar\u00e9 de vuestros brazos, y dejar\u00e9 las almas, las almas que caz\u00e1is volando.\n13:21 Romper\u00e9 asimismo vuestro veletes, y librar\u00e9 mi pueblo de vuestra mano, y no estar\u00e1n m\u00e1s en vuestra mano para caza; y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1.\n13:22 Por cuanto entristecisteis con mentira el coraz\u00f3n del justo, al cual yo no entristec\u00ed, y esforzasteis las manos del imp\u00edo, para que no se apartase de su mal camino, infundi\u00e9ndole \u00e1nimo;\n13:23 Por tanto no ver\u00e9is vanidad, ni m\u00e1s adivinar\u00e9is adivinaci\u00f3n; y librar\u00e9 mi pueblo de vuestra mano; y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1.\n14:1 Y VINIERON \u00e1 m\u00ed algunos de los ancianos de Israel, y sent\u00e1ronse delante de m\u00ed.\n14:2 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n14:3 Hijo del hombre, estos hombres han puesto sus \u00eddolos en su coraz\u00f3n, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro: \u00bfacaso he de ser yo verdaderamente consultado por ellos?\n14:4 H\u00e1blales por tanto, y diles: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Cualquier hombre de la casa de Israel que hubiere puesto sus \u00eddolos en su coraz\u00f3n, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Jehov\u00e1 responder\u00e9 al que vi\n14:5 Para tomar \u00e1 la casa de Israel en su coraz\u00f3n, que se han apartado de m\u00ed todos ellos en sus \u00eddolos.\n14:6 Por tanto di \u00e1 la casa de Israel: As\u00ed dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Convert\u00edos, y volveos de vuestros \u00eddolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones.\n14:7 Porque cualquier hombre de la casa de Israel, y de los extranjeros que moran en Israel, que se hubiere apartado de andar en pos de m\u00ed, y hubiere puesto sus \u00eddolos en su coraz\u00f3n, y establecido delante de su rostro el tropiezo de su maldad, y viniere al pro\n14:8 Y pondr\u00e9 mi rostro contra aquel hombre, y le pondr\u00e9 por se\u00f1al y por f\u00e1bula, y yo lo cortar\u00e9 de entre mi pueblo; y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1.\n14:9 Y el profeta, cuando fuere enga\u00f1ado y hablare palabra, yo Jehov\u00e1 enga\u00f1\u00e9 al tal profeta; y extender\u00e9 mi mano sobre \u00e9l, y raer\u00e9le de en medio de mi pueblo de Israel.\n14:10 Y llevar\u00e1n su maldad: como la maldad del que pregunta, as\u00ed ser\u00e1 la maldad del profeta;\n14:11 Para que no yerren m\u00e1s la casa de Israel de en pos de m\u00ed: ni m\u00e1s se contaminen en todas sus rebeliones, y me sean por pueblo, y yo les sea por Dios, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n14:12 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n14:13 Hijo del hombre, cuando la tierra pecare contra m\u00ed rebel\u00e1ndose p\u00e9rfidamente, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare el arrimo del pan, y enviare en ella hambre, y talare de ella hombres y bestias;\n14:14 Si estuvieren en medio de ella estos tres varones, No\u00e9, Daniel, y Job, ellos por su justicia librar\u00e1n su vida, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n14:15 Y si hiciere pasar malas bestias por la tierra, y la asolaren, y fuere desolada que no haya quien pase \u00e1 causa de las bestias,\n14:16 Y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, ni \u00e1 sus hijos ni \u00e1 sus hijas librar\u00e1n; ellos solos ser\u00e1n libres, y la tierra ser\u00e1 asolada.\n14:17 O si yo trajere espada sobre la tierra, y dijere: Espada, pasa por la tierra; \u00e9 hiciere talar de ella hombres y bestias,\n14:18 Y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, no librar\u00e1n sus hijos ni sus hijas; ellos solos ser\u00e1n libres.\n14:19 O si pestilencia enviare sobre esa tierra, y derramare mi ira sobre ella en sangre, para talar de ella hombres y bestias,\n14:20 Y estuvieren en medio de ella No\u00e9, Daniel, y Job, vivo yo, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, no librar\u00e1n hijo ni hija; ellos por su justicia librar\u00e1n su vida.\n14:21 Por lo cual as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: \u00bfCu\u00e1nto m\u00e1s, si mis cuatro malos juicios, espada, y hambre, y mala bestia, y pestilencia, enviare contra Jerusalem, para talar de ella hombres y bestias?\n14:22 Sin embargo, he aqu\u00ed quedar\u00e1n en ella algunos residuos, hijos \u00e9 hijas, que ser\u00e1n llevados fuera: he aqu\u00ed que ellos entrar\u00e1n \u00e1 vosotros, y ver\u00e9is su camino y sus hechos; y tomar\u00e9is consolaci\u00f3n del mal que hice venir sobre Jerusalem, de todas las cosas que\n14:23 Y consolaros han cuando viereis su camino y sus hechos, y conocer\u00e9is que no sin causa hice todo lo que habr\u00e9 hecho en ella, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n15:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n15:2 Hijo del hombre, \u00bfqu\u00e9 es el palo de la vid m\u00e1s que todo palo? \u00bfqu\u00e9 es el sarmiento entre los maderos del bosque?\n15:3 \u00bfTomar\u00e1n de \u00e9l madera para hacer alguna obra? \u00bftomar\u00e1n de \u00e9l una estaca para colgar de ella alg\u00fan vaso?\n15:4 He aqu\u00ed, que es puesto en el fuego para ser consumido; sus dos cabos consumi\u00f3 el fuego, y la parte del medio se quem\u00f3; \u00bfaprovechar\u00e1 para obra alguna?\n15:5 He aqu\u00ed que cuando estaba entero no era para obra alguna: \u00bfcu\u00e1nto menos despu\u00e9s que el fuego lo hubiere consumido, y fuere quemado? \u00bfser\u00e1 m\u00e1s para alguna obra?\n15:6 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Como el palo de la vid entre los maderos del bosque, el cual d\u00ed al fuego para que lo consuma, as\u00ed har\u00e9 \u00e1 los moradores de Jerusalem.\n15:7 Y pondr\u00e9 mi rostro contra ellos; de fuego salieron, y fuego los consumir\u00e1; y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1, cuando pusiere mi rostro contra ellos.\n15:8 Y tornar\u00e9 la tierra en asolamiento, por cuanto cometieron prevaricaci\u00f3n, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n16:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n16:2 Hijo del hombre, notifica \u00e1 Jerusalem sus abominaciones,\n16:3 Y di: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1 sobre Jerusalem: Tu habitaci\u00f3n y tu raza fu\u00e9 de la tierra de Cana\u00e1n; tu padre Amorrheo, y tu madre Hethea.\n16:4 Y cuanto \u00e1 tu nacimiento, el d\u00eda que naciste no fu\u00e9 cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para atemperarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas.\n16:5 No hubo ojo que se compadeciese de ti, para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste echada sobre la haz del campo, con menosprecio de tu vida, en el d\u00eda que naciste.\n16:6 Y yo pas\u00e9 junto \u00e1 ti, y te vi sucia en tus sangres, y d\u00edjete: En tus sangres, vive; vive, d\u00edjete, en tus sangres.\n16:7 En millares como la hierba del campo te puse, y fuiste aumentada y engrandecida, y viniste \u00e1 ser adornada grandemente; los pechos te crecieron, y tu pelo brot\u00f3; mas t\u00fa estabas desnuda y descubierta.\n16:8 Y pas\u00e9 yo junto \u00e1 ti, y te mir\u00e9, y he aqu\u00ed que tu tiempo era tiempo de amores; y extend\u00ed mi manto sobre ti, y cubr\u00ed tu desnudez; y d\u00edte juramento, y entr\u00e9 en concierto contigo, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, y fuiste m\u00eda:\n16:9 Y te lav\u00e9 con agua, y lav\u00e9 tus sangres de encima de ti, y ung\u00edte con aceite;\n16:10 Y te vest\u00ed de bordado, y te calc\u00e9 de tej\u00f3n, y ce\u00f1\u00edte de lino, y te vest\u00ed de seda.\n16:11 Y te atav\u00ede con ornamentos, y puse ajorcas en tus brazos, y collar \u00e1 tu cuello;\n16:12 Y puse joyas sobre tus narices, y zarcillos en tus orejas, y diadema de hermosura en tu cabeza.\n16:13 Y fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido fu\u00e9 lino, y seda, y bordado; comiste flor de harina de trigo, y miel, y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, y has prosperado hasta reinar.\n16:14 Y sali\u00f3te nombrad\u00eda entre las gentes \u00e1 causa de tu hermosura; porque era perfecta, \u00e1 causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n16:15 Mas confiaste en tu hermosura, y fornicaste \u00e1 causa de tu nombrad\u00eda, y derramaste tus fornicaciones \u00e1 cuantos pasaron; suya eras.\n16:16 Y tomaste de tus vestidos, e hic\u00edstete diversos altos lugares, y fornicaste en ellos: cosa semejante no vendr\u00e1, ni ser\u00e1 as\u00ed.\n16:17 Tomaste asimismo los vasos de tu hermosura de mi oro y de mi plata, que yo te hab\u00eda dado, \u00e9 hic\u00edstete im\u00e1genes de hombre, y fornicaste con ellas.\n16:18 Y tomaste tus vestidos de diversos colores, y cubr\u00edstelas; y mi aceite y mi perfume pusiste delante de ellas.\n16:19 Mi pan tambi\u00e9n, que yo te hab\u00eda dado, la flor de la harina, y el aceite, y la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para olor suave; y fu\u00e9 as\u00ed, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n16:20 Dem\u00e1s de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que me hab\u00edas engendrado, y los sacrificaste \u00e1 ellas para consumaci\u00f3n. \u00bfEs poco, esto de tus fornicaciones?\n16:21 Y sacrificaste mis hijos, y d\u00edstelos \u00e1 ellas para que los hiciesen pasar por el fuego.\n16:22 Y con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado de los d\u00edas de tu mocedad, cuando estabas desnuda y descubierta, cuando estabas envuelta en tu sangre.\n16:23 Y fu\u00e9 que despu\u00e9s de toda tu maldad (Hay, ay de ti! dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1,lare the work of God, and understand His doing.o)\n16:24 Edific\u00e1stete alto, y te hiciste altar en todas las plazas:\n16:25 En toda cabeza de camino edificaste tu altar, y tornaste abominable tu hermosura, y abriste tus piernas \u00e1 cuantos pasaban, y multiplicaste tus fornicaciones.\n16:26 Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, de grandes carnes; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme.\n16:27 Por tanto, he aqu\u00ed que yo extend\u00ed sobre ti mi mano, y disminu\u00ed tu provisi\u00f3n ordinaria, y te entregu\u00e9 \u00e1 la voluntad de las hijas de los Filisteos que te aborrecen, las cuales se averg\u00fcenzan de tu camino deshonesto.\n16:28 Fornicaste tambi\u00e9n con los hijos de Assur por no haberte hartado; y fornicaste con ellos, y tampoco te hartaste.\n16:29 Multiplicaste asimismo tu fornicaci\u00f3n en la tierra de Cana\u00e1n y de los Caldeos: ni tampoco con esto te hartaste.\n16:30 Cu\u00e1n inconstante es tu coraz\u00f3n, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una poderosa ramera,\n16:31 Edificando tus altares en cabeza de todo camino, y haciendo tus altares en todas las plazas! Y no fuiste semejante \u00e1 ramera, menospreciando el salario,\n16:32 Sino como mujer ad\u00faltera, por cuanto que en lugar de su marido recibe \u00e1 ajenos.\n16:33 A todas las rameras dan dones; mas t\u00fa diste tus dones \u00e1 todos tus enamorados; y les diste presentes, porque entrasen \u00e1 ti de todas partes por tus fornicaciones.\n16:34 Y ha sido en ti al contrario de las mujeres en tus fornicaciones, ni nunca despu\u00e9s de ti ser\u00e1 as\u00ed fornicado; porque en dar t\u00fa dones, y no ser dados dones \u00e1 ti, ha sido al contrario.\n16:35 Por tanto, ramera, oye palabra de Jehov\u00e1:\n16:36 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Por cuanto han sido descubiertas tus verg\u00fcenzas, y tu confusi\u00f3n ha sido manifestada \u00e1 tus enamorados en tus fornicaciones; y \u00e1 los \u00eddolos de tus abominaciones, y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste;\n16:37 Por tanto, he aqu\u00ed que yo junto todos tus enamorados con los cuales tomaste placer, y todos los que amaste, con todos los que aborreciste; y reunir\u00e9los contra ti alrededor, y descubrir\u00e9les tu verg\u00fcenza, y ver\u00e1n toda tu torpeza.\n16:38 Y yo te juzgar\u00e9 por las leyes de las ad\u00falteras, y de las que derraman sangre; y te dar\u00e9 en sangre de ira y de celo.\n16:39 Y te entregar\u00e9 en mano de ellos: y destruir\u00e1n tu alto, y derribar\u00e1n tus altares, y te har\u00e1n desnudar de tus ropas, y se llevar\u00e1n los vasos de tu gloria, y te dejar\u00e1n desnuda y descubierta.\n16:40 Y har\u00e1n subir contra ti reuni\u00f3n de gente, y te apedrear\u00e1n con piedras, y te atravesar\u00e1n con sus espadas.\n16:41 Y quemar\u00e1n tus casas \u00e1 fuego, y har\u00e1n en ti juicios \u00e1 ojos de muchas mujeres; y hacerte he cesar de ser ramera, ni tampoco dar\u00e1s m\u00e1s don.\n16:42 Y har\u00e9 reposar mi ira sobre ti, y apartar\u00e1se de ti mi celo, y descansar\u00e9 de m\u00e1s enojarme.\n16:43 Por cuanto no te acordaste de los d\u00edas de tu mocedad, y me provocaste \u00e1 ira en todo esto, por eso, he aqu\u00ed yo tambi\u00e9n he tornado tu camino sobre tu cabeza, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1; pues ni aun has pensado sobre todas tus abominaciones.\n16:44 He aqu\u00ed que todo proverbista har\u00e1 de ti proverbio, diciendo: Como la madre, tal su hija.\n16:45 Hija de tu madre eres t\u00fa, que desech\u00f3 \u00e1 su marido y \u00e1 sus hijos; y hermana de tus hermanas eres t\u00fa, que desecharon \u00e1 sus maridos y \u00e1 sus hijos: vuestra madre fu\u00e9 Hethea, y vuestro padre Amorrheo.\n16:46 Y tu hermana mayor es Samaria con su hijas, la cual habita \u00e1 tu mano izquierda; y tu hermana la menor que t\u00fa es Sodoma con sus hijas, la cual habita \u00e1 tu mano derecha.\n16:47 Y aun no anduviste en sus caminos, ni hiciste seg\u00fan sus abominaciones; antes, como si esto fuera poco y muy poco, te corrompiste m\u00e1s que ellas en todos tus caminos.\n16:48 Vivo yo, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, Sodoma tu hermana, con sus hijas, no ha hecho como hiciste t\u00fa y tus hijas.\n16:49 He aqu\u00ed que esta fu\u00e9 la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, hartura de pan, y abundancia de ociosidad tuvo ella y sus hijas; y no corrobor\u00f3 la mano del afligido y del menesteroso.\n16:50 Y ensoberbeci\u00e9ronse, \u00e9 hicieron abominaci\u00f3n delante de m\u00ed, y quit\u00e9las como vi bueno.\n16:51 Y Samaria no cometi\u00f3 ni la mitad de tus pecados; porque t\u00fa multiplicaste tus abominaciones m\u00e1s que ellas, y has justificado \u00e1 tus hermanas con todas tus abominaciones que hiciste.\n16:52 T\u00fa tambi\u00e9n, que juzgaste \u00e1 tus hermanas, lleva tu verg\u00fcenza en tus pecados que hiciste m\u00e1s abominables que ellas: m\u00e1s justas son que t\u00fa: averg\u00fc\u00e9nzate pues t\u00fa tambi\u00e9n, y lleva tu confusi\u00f3n, pues que has justificado \u00e1 tus hermanas.\n16:53 Yo pues har\u00e9 tornar sus cautivos, los cautivos de Sodoma y de sus hijas, y los cautivos de Samaria y de sus hijas, y los cautivos de tus cautiverios entre ellas,\n16:54 Para que t\u00fa lleves tu confusi\u00f3n, y te averg\u00fcences de todo lo que has hecho, si\u00e9ndoles t\u00fa motivo de consuelo.\n16:55 Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volver\u00e1n \u00e1 su primer estado; t\u00fa tambi\u00e9n y tus hijas volver\u00e9is \u00e1 vuestro primer estado.\n16:56 Sodoma, tu hermana, no fu\u00e9 nombrada en tu boca en el tiempo de tus soberbias,\n16:57 Antes que tu maldad se descubriese, como en el tiempo de la verg\u00fcenza de las hijas de Siria y de todas las hijas de los Filisteos alrededor, que te menosprecian en contorno.\n16:58 T\u00fa has llevado tu enormidad y tus abominaciones, dice Jehov\u00e1.\n16:59 Empero as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: \u00bfHar\u00e9 yo contigo como t\u00fa hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto?\n16:60 Antes yo tendr\u00e9 memoria de mi pacto que concert\u00e9 contigo en los d\u00edas de tu mocedad, y te confirmar\u00e9 un pacto sempiterno.\n16:61 Y acordarte has de tus caminos y te avergonzar\u00e1s, cuando recibir\u00e1s \u00e1 tus hermanas, las mayores que t\u00fa con las menores que t\u00fa, las cuales yo te dar\u00e9 por hijas, mas no por tu pacto.\n16:62 Y confirmar\u00e9 mi pacto contigo, y sabr\u00e1s que yo soy Jehov\u00e1;\n16:63 Para que te acuerdes, y te averg\u00fcences, y nunca m\u00e1s abras la boca \u00e1 causa de tu verg\u00fcenza, cuando me aplacare para contigo de todo lo que hiciste, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n17:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n17:2 Hijo del hombre, prop\u00f3n una figura, y comp\u00f3n una par\u00e1bola \u00e1 la casa de Israel.\n17:3 Y dir\u00e1s: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Una grande \u00e1guila, de grandes alas y de largos miembros, llena de plumas de diversos colores, vino al L\u00edbano, y tom\u00f3 el cogollo del cedro:\n17:4 Arranc\u00f3 el principal de sus renuevos, y llev\u00f3lo \u00e1 la tierra de mercaderes, y p\u00fasolo en la ciudad de los negociantes.\n17:5 Tom\u00f3 tambi\u00e9n de la simiente de la tierra, y p\u00fasola en un campo bueno para sembrar, plant\u00f3la junto \u00e1 grandes aguas, p\u00fasola como un sauce.\n17:6 Y brot\u00f3, \u00e9 h\u00edzose una vid de mucha rama, baja de estatura, que sus ramas la miraban, y sus ra\u00edces estaban debajo de ella: as\u00ed que se hizo una vid, y arroj\u00f3 sarmientos, y ech\u00f3 mugrones.\n17:7 Y fu\u00e9 otra grande \u00e1guila, de grandes alas y de muchas plumas; y he aqu\u00ed que esta vid junt\u00f3 cerca de ella sus ra\u00edces, y extendi\u00f3 hacia ella sus ramos, para ser regada por ella por los surcos de su plant\u00edo.\n17:8 En un buen campo, junto \u00e1 muchas aguas fu\u00e9 plantada, para que hiciese ramos y llevase fruto, y para que fuese vid robusta.\n17:9 Di: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: \u00bfSer\u00e1 prosperada? \u00bfNo arrancar\u00e1 sus ra\u00edces, y destruir\u00e1 su fruto, y secar\u00e1se? Todas las hojas de su lozan\u00eda secar\u00e1, y no con gran brazo, ni con mucha gente, arranc\u00e1ndola de sus ra\u00edces.\n17:10 Y he aqu\u00ed que plantada est\u00e1 ella, \u00bfser\u00e1 prosperada? \u00bfNo se secar\u00e1 del todo cuando el viento solano la tocare? En los surcos de su verdor se secar\u00e1.\n17:11 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n17:12 Di ahora \u00e1 la casa rebelde: \u00bfNo hab\u00e9is entendido qu\u00e9 significan estas cosas? Diles: He aqu\u00ed que el rey de Babilonia vino \u00e1 Jerusalem, y tom\u00f3 tu rey y sus pr\u00edncipes, y llev\u00f3los consigo \u00e1 Babilonia.\n17:13 Tom\u00f3 tambi\u00e9n de la simiente del reino, \u00e9 hizo con \u00e9l alianza, y tr\u00e1jole \u00e1 juramento; y tom\u00f3 los fuertes de la tierra,\n17:14 Para que el reino fuese abatido y no se levantase, sino que guardase su alianza y estuviese en ella.\n17:15 Rebel\u00f3se empero contra \u00e9l enviando sus embajadores \u00e1 Egipto, para que le diese caballos y mucha gente. \u00bfSer\u00e1 prosperado, escapar\u00e1, el que estas cosas hizo? \u00bfy el que rompi\u00f3 la alianza, podr\u00e1 huir?\n17:16 Vivo yo, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, que morir\u00e1 en medio de Babilonia, en el lugar del rey que le hizo reinar, cuyo juramento menospreci\u00f3, y cuya alianza con \u00e9l hecha rompi\u00f3.\n17:17 Y no con grande ej\u00e9rcito, ni con mucha compa\u00f1\u00eda har\u00e1 con \u00e9l Fara\u00f3n en la batalla, cuando funden baluarte y edifiquen bastiones para cortar muchas vidas.\n17:18 Pues menospreci\u00f3 el juramento, para invalidar el concierto cuando he aqu\u00ed que hab\u00eda dado su mano, \u00e9 hizo todas estas cosas, no escapar\u00e1.\n17:19 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Vivo yo, que el juramento m\u00edo que menospreci\u00f3, y mi concierto que ha invalidado, tornar\u00e9 sobre su cabeza.\n17:20 Y extender\u00e9 sobre \u00e9l mi red, y ser\u00e1 preso en mi malla; y hacerlo he venir \u00e1 Babilonia, y all\u00ed estar\u00e9 \u00e1 juicio con \u00e9l, por su prevaricaci\u00f3n con que contra m\u00ed se ha rebelado.\n17:21 Y todos sus fugitivos con todos sus escuadrones caer\u00e1n \u00e1 cuchillo, y los que quedaren ser\u00e1n esparcidos \u00e1 todo viento; y sabr\u00e9is que yo Jehov\u00e1 he hablado.\n17:22 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Y tomar\u00e9 yo del cogollo de aquel alto cedro, y pondr\u00e9lo; del principal de sus renuevos cortar\u00e9 un tallo, y plantarlo he yo sobre el monte alto y sublime;\n17:23 En el monte alto de Israel lo plantar\u00e9, y alzar\u00e1 ramos, y llevar\u00e1 fruto, y har\u00e1se magn\u00edfico cedro; y habitar\u00e1n debajo de \u00e9l todas las aves, toda cosa que vuela habitar\u00e1 \u00e1 la sombra de sus ramos.\n17:24 Y sabr\u00e1n todos los \u00e1rboles del campo que yo Jehov\u00e1 abat\u00ed el \u00e1rbol sublime, levant\u00e9 el \u00e1rbol bajo, hice secar el \u00e1rbol verde, \u00e9 hice reverdecer el \u00e1rbol seco. Yo Jehov\u00e1 habl\u00e9 \u00e9 hice.\n18:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n18:2 \u00bfQu\u00e9 pens\u00e1is vosotros, vosotros que us\u00e1is este refr\u00e1n sobre la tierra de Israel, diciendo: Los padres comieron el agraz, y los dientes de los hijos tienen la dentera?\n18:3 Vivo yo, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, que nunca m\u00e1s tendr\u00e9is por qu\u00e9 usar este refr\u00e1n en Israel.\n18:4 He aqu\u00ed que todas las almas son m\u00edas; como el alma del padre, as\u00ed el alma del hijo es m\u00eda; el alma que pecare, esa morir\u00e1.\n18:5 Y el hombre que fuere justo, \u00e9 hiciere juicio y justicia;\n18:6 Que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos \u00e1 los \u00eddolos de la casa de Israel, ni violare la mujer de su pr\u00f3jimo, ni llegare \u00e1 la mujer menstruosa,\n18:7 Ni oprimiere \u00e1 ninguno; al deudor tornare su prenda, no cometiere robo, diere de su pan al hambriento, y cubriere al desnudo con vestido,\n18:8 No diere \u00e1 logro, ni recibiere aumento; de la maldad retrajere su mano, \u00e9 hiciere juicio de verdad entre hombre y hombre,\n18:9 En mis ordenanzas caminare, y guardare mis derechos para hacer verdad, \u00e9ste es justo: \u00e9ste vivir\u00e1, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n18:10 Mas si engendrare hijo ladr\u00f3n, derramador de sangre, \u00f3 que haga alguna cosa de \u00e9stas,\n18:11 Y que no haga las otras; antes comiere sobre los montes, \u00f3 violare la mujer de su pr\u00f3jimo,\n18:12 Al pobre y menesteroso oprimiere, cometiere robos, no tornare la prenda, \u00f3 alzare sus ojos \u00e1 los \u00eddolos, \u00e9 hiciere abominaci\u00f3n,\n18:13 Diere \u00e1 usura, y recibiere aumento: \u00bfvivir\u00e1 \u00e9ste? No vivir\u00e1. Todas estas abominaciones hizo; de cierto morir\u00e1; su sangre ser\u00e1 sobre \u00e9l.\n18:14 Pero si \u00e9ste engrendrare hijo, el cual viere todos los pecados que su padre hizo, y vi\u00e9ndolos no hiciere seg\u00fan ellos:\n18:15 No comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos \u00e1 los \u00eddolos de la casa de Israel; la mujer de su pr\u00f3jimo no violare,\n18:16 Ni oprimiere \u00e1 nadie; la prenda no empe\u00f1are, ni cometiere robos; al hambriento diere de su pan, y cubriere de vestido al desnudo;\n18:17 Apartare su mano del pobre, usura ni aumento no recibiere; hiciere mis derechos, y anduviere en mis ordenanzas, \u00e9ste no morir\u00e1 por la maldad de su padre; de cierto vivir\u00e1.\n18:18 Su padre, por cuanto hizo agravio, despoj\u00f3 violentamente al hermano, \u00e9 hizo en medio de su pueblo lo que no es bueno, he aqu\u00ed que \u00e9l morir\u00e1 por su maldad.\n18:19 Y si dijereis: \u00bfPor qu\u00e9 el hijo no llevar\u00e1 por el pecado de su padre? Porque el hijo hizo juicio y justicia, guard\u00f3 todas mis ordenanzas, y las hizo, de cierto vivir\u00e1.\n18:20 El alma que pecare, esa morir\u00e1: el hijo no llevar\u00e1 por el pecado del padre, ni el padre llevar\u00e1 por el pecado del hijo: la justicia del justo ser\u00e1 sobre \u00e9l, y la impiedad el imp\u00edo ser\u00e1 sobre \u00e9l.\n18:21 Mas el imp\u00edo, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todas mis ordenanzas, \u00e9 hiciere juicio y justicia, de cierto vivir\u00e1; no morir\u00e1.\n18:22 Todas sus rebeliones que cometi\u00f3, no le ser\u00e1n recordadas: en su justicia que hizo vivir\u00e1.\n18:23 \u00bfQuiero yo la muerte del imp\u00edo? dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1. \u00bfNo vivir\u00e1, si se apartare de sus caminos?\n18:24 Mas si el justo se apartare de su justicia, y cometiere maldad, \u00e9 hiciere conforme \u00e1 todas las abominaciones que el imp\u00edo hizo; \u00bfvivir\u00e1 \u00e9l? Todas las justicias que hizo no vendr\u00e1n en memoria; por su rebeli\u00f3n con que prevaric\u00f3, y por su pecado que cometi\u00f3,\n18:25 Y si dijereis: No es derecho el camino del Se\u00f1or: oid ahora, casa de Israel: \u00bfNo es derecho mi camino? \u00bfno son vuestros caminos torcidos?\n18:26 Apart\u00e1ndose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, \u00e9l morir\u00e1 por ello: por su iniquidad que hizo, morir\u00e1.\n18:27 Y apart\u00e1ndose el imp\u00edo de su impiedad que hizo, y haciendo juicio y justicia, har\u00e1 vivir su alma.\n18:28 Porque mir\u00f3, y apart\u00f3se de todas sus prevaricaciones que hizo, de cierto vivir\u00e1, no morir\u00e1.\n18:29 Si aun dijere la casa de Israel: No es derecho el camino del Se\u00f1or: \u00bfNo son derechos mis caminos, casa de Israel? Cierto, vuestros caminos no son derechos.\n18:30 Por tanto, yo os juzgar\u00e9 \u00e1 cada uno seg\u00fan sus caminos, oh casa de Israel, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1. Convert\u00edos, y volveos de todas vuestras iniquidades; y no os ser\u00e1 la iniquidad causa de ruina.\n18:31 Echad de vosotros todas vuestras iniquidades con que hab\u00e9is prevaricado, y haceos coraz\u00f3n nuevo y esp\u00edritu nuevo. \u00bfY por qu\u00e9 morir\u00e9is, casa de Israel?\n18:32 Que no quiero la muerte del que muere, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, convert\u00edos pues, y vivir\u00e9is.\n19:1 Y TU levanta endecha sobre los pr\u00edncipes de Israel.\n19:2 Y dir\u00e1s: C\u00f3mo se ech\u00f3 entre los leones tu madre la leona! entre los leoncillos cri\u00f3 sus cachorros.\n19:3 E hizo subir uno de sus cachorros: vino \u00e1 ser leoncillo, y aprendi\u00f3 \u00e1 prender presa, y \u00e1 devorar hombres.\n19:4 Y las gentes oyeron de \u00e9l: fu\u00e9 tomado con el lazo de ellas, y llev\u00e1ronlo con grillos \u00e1 la tierra de Egipto.\n19:5 Y viendo ella que hab\u00eda esperado mucho tiempo, y que se perd\u00eda su esperanza, tom\u00f3 otro de sus cachorros, y p\u00fasolo por leoncillo.\n19:6 Y \u00e9l andaba entre los leones; h\u00edzose leoncillo, aprendi\u00f3 \u00e1 hacer presa, devor\u00f3 hombres.\n19:7 Y conoci\u00f3 sus viudas, y asol\u00f3 sus ciudades; y la tierra fu\u00e9 asolada, y su abundancia, \u00e1 la voz de su bramido.\n19:8 Y dieron sobre \u00e9l las gentes de las provincias de su alrededor, y extendieron sobre \u00e9l su red; fu\u00e9 preso en su hoyo.\n19:9 Y pusi\u00e9ronlo en c\u00e1rcel con cadenas, y llev\u00e1ronlo al rey de Babilonia; meti\u00e9ronlo en fortalezas, para que su voz no se oyese m\u00e1s sobre los montes de Israel.\n19:10 Tu madre fu\u00e9 como una vid en tu sangre, plantada junto \u00e1 las aguas, haciendo fruto y echando v\u00e1stagos \u00e1 causa de las muchas aguas.\n19:11 Y ella tuvo varas fuertes para cetros de se\u00f1ores; y levant\u00f3se su estatura por encima entre las ramas, y fu\u00e9 vista en su altura, y con la multitud de sus sarmientos.\n19:12 Empero fu\u00e9 arrancada con ira, derribada en tierra, y viento solano sec\u00f3 su fruto; fueron quebradas y sec\u00e1ronse sus varas fuertes; consumi\u00f3las el fuego.\n19:13 Y ahora est\u00e1 plantada en el desierto, en tierra de sequedad y de aridez.\n19:14 Y ha salido fuego de la vara de sus ramos, ha consumido su fruto, y no ha quedado en ella vara fuerte, cetro para ense\u00f1orear. Endecha es esta, y de endecha servir\u00e1.\n20:1 Y ACONTECIO en el a\u00f1o s\u00e9ptimo, en el mes quinto, \u00e1 los diez del mes, que vinieron algunos de los ancianos de Israel \u00e1 consultar \u00e1 Jehov\u00e1, y sent\u00e1ronse delante de m\u00ed.\n20:2 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n20:3 Hijo del hombre, habla \u00e1 los ancianos de Israel, y diles: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: \u00bfA consultarme ven\u00eds vosotros? Vivo yo, que yo no os responder\u00e9, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n20:4 \u00bfQuieres t\u00fa juzgarlos? \u00bflos quieres juzgar t\u00fa, hijo del hombre? Notif\u00edcales las abominaciones de sus padres;\n20:5 Y diles: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: El d\u00eda que escog\u00ed \u00e1 Israel, y que alc\u00e9 mi mano por la simiente de la casa de Jacob, y que fu\u00ed conocido de ellos en la tierra de Egipto, cuando alc\u00e9 mi mano \u00e1 ellos, diciendo: Yo soy Jehov\u00e1 vuestro Dios;\n20:6 Aquel d\u00eda que les alc\u00e9 mi mano, que los sacar\u00eda de la tierra de Egipto \u00e1 la tierra que les hab\u00eda prove\u00eddo, que fluye leche y miel, la cual es la m\u00e1s hermosa de todas las tierras;\n20:7 Entonces les dije: Cada uno eche de s\u00ed cada uno de las abominaciones de sus ojos, y no os contamin\u00e9is en los \u00eddolos de Egipto. Yo soy Jehov\u00e1 vuestro Dios.\n20:8 Mas ellos se rebelaron contra m\u00ed, y no quisieron obedecerme: no ech\u00f3 de s\u00ed cada uno las abominaciones de sus ojos, ni dejaron los \u00eddolos de Egipto; y dije que derramar\u00eda mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto.\n20:9 Con todo, \u00e1 causa de mi nombre, porque no se infamase en los ojos de las gentes en medio de las cuales estaban, en cuyos ojos fu\u00ed conocido de ellos, hice para sacarlos de tierra de Egipto.\n20:10 Saqu\u00e9los pues de la tierra de Egipto, y tr\u00e1jelos al desierto;\n20:11 Y d\u00edles mis ordenanzas, y declar\u00e9les mis derechos, los cuales el hombre que los hiciere, vivir\u00e1 en ellos.\n20:12 Y d\u00edles tambi\u00e9n mis s\u00e1bados que fuesen por se\u00f1al entre m\u00ed y ellos, para que supiesen que yo soy Jehov\u00e1 que los santifico.\n20:13 Mas rebel\u00e1ronse contra m\u00ed la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis ordenanzas, y desecharon mis derechos, los cuales el hombre que los hiciere, vivir\u00e1 en ellos; y mis s\u00e1bados profanaron en gran manera; dije, por tanto, que hab\u00eda de derramar\n20:14 Pero en atenci\u00f3n \u00e1 mi nombre hice porque no se infamase \u00e1 la vista de la gentes, delante de cuyos ojos los saqu\u00e9.\n20:15 Y tambi\u00e9n yo les alc\u00e9 mi mano en el desierto, que no los meter\u00eda en la tierra que les d\u00ed, que fluye leche y miel, la cual es la m\u00e1s hermosa de todas las tierras;\n20:16 Porque desecharon mis derechos, y no anduvieron en mis ordenanzas, y mis s\u00e1bados profanaron: porque tras sus \u00eddolos iba su coraz\u00f3n.\n20:17 Con todo los perdon\u00f3 mi ojo, no mat\u00e1ndolos, ni los consum\u00ed en el desierto;\n20:18 Antes dije en el desierto \u00e1 sus hijos: No and\u00e9is en las ordenanzas de vuestros padres, ni guard\u00e9is sus leyes, ni os contamin\u00e9is en sus \u00eddolos.\n20:19 Yo soy Jehov\u00e1 vuestro Dios; andad en mis ordenanzas, y guardad mis derechos, y ponedlos por obra:\n20:20 Y santificad mis s\u00e1bados, y sean por se\u00f1al entre m\u00ed y vosotros, para que sep\u00e1is que yo soy Jehov\u00e1 vuestro Dios.\n20:21 Y los hijos se rebelaron contra m\u00ed: no anduvieron en mis ordenanzas, ni guardaron mis derechos para ponerlos por obra, los cuales el hombre que los cumpliere, vivir\u00e1 en ellos; profanaron mis s\u00e1bados. Dije entonces que derramar\u00eda mi ira sobre ellos, para c\n20:22 Mas retraje mi mano, y en atenci\u00f3n \u00e1 mi nombre hice porque no se infamase \u00e1 vista de las gentes, delante de cuyos ojos los saqu\u00e9.\n20:23 Y tambi\u00e9n les alc\u00e9 yo mi mano en el desierto, que los esparcir\u00eda entre las gentes, y que los aventar\u00eda por las tierras;\n20:24 Porque no pusieron por obra mis derechos, y desecharon mis ordenanzas, y profanaron mis s\u00e1bados, y tras los \u00eddolos de sus padres se les fueron sus ojos.\n20:25 Por eso yo tambi\u00e9n les d\u00ed ordenanzas no buenas, y derechos por los cuales no viviesen;\n20:26 Y contamin\u00e9los en sus ofrendas cuando hac\u00edan pasar por el fuego todo primog\u00e9nito, para que los desolase, \u00e1 fin de que supiesen que yo soy Jehov\u00e1.\n20:27 Por tanto, hijo del hombre, habla \u00e1 la casa de Israel, y diles: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Aun en esto me afrentaron vuestros padres cuando cometieron contra m\u00ed rebeli\u00f3n.\n20:28 Porque yo los met\u00ed en la tierra sobre la cual hab\u00eda alzado mi mano que les hab\u00eda de dar, y miraron \u00e1 todo collado alto, y \u00e1 todo \u00e1rbol espeso, y all\u00ed sacrificaron sus v\u00edctimas, y all\u00ed presentaron la irritaci\u00f3n de sus ofrendas, all\u00ed pusieron tambi\u00e9n \u00e9l olo\n20:29 Y yo les dije: \u00bfQu\u00e9 es ese alto adonde vosotros vais? Y fu\u00e9 llamado su nombre Bamah hasta el d\u00eda de hoy.\n20:30 Di, pues, \u00e1 la casa de Israel: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: \u00bfNo os contamin\u00e1is vosotros \u00e1 la manera de vuestros padres, y fornic\u00e1is tras sus abominaciones?\n20:31 Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar vuestros hijos por el fuego, os hab\u00e9is contaminado con todos vuestros \u00eddolos hasta hoy: \u00bfy he de responderos yo, casa de Israel? Vivo yo, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, que no os responder\u00e9.\n20:32 Y no ha de ser lo que hab\u00e9is pensado. Porque vosotros dec\u00eds: Seamos como las gentes, como las familias de las naciones, sirviendo \u00e1 la madera y \u00e1 la piedra.\n20:33 Vivo yo, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, que con mano fuerte, y brazo extendido, y enojo derramado, tengo de reinar sobre vosotros:\n20:34 Y os sacar\u00e9 de entre los pueblos, y os juntar\u00e9 de las tierras en que est\u00e1is esparcidos, con mano fuerte, y brazo extendido, y enojo derramado:\n20:35 Y os he de traer al desierto de pueblos, y all\u00ed litigar\u00e9 con vosotros cara \u00e1 cara.\n20:36 Como litigu\u00e9 con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, as\u00ed litigar\u00e9 con vosotros, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n20:37 Y os har\u00e9 pasar bajo de vara y os traer\u00e9 en v\u00ednculo de concierto;\n20:38 Y apartar\u00e9 de entre vosotros los rebeldes, y los que se rebelaron contra m\u00ed: de la tierra de sus destierros los sacar\u00e9, y \u00e1 la tierra de Israel no vendr\u00e1n; y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1.\n20:39 Y vosotros, oh casa de Israel, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Andad cada uno tras sus \u00eddolos, y servidles, pues que \u00e1 m\u00ed no me obedec\u00e9is; y no profan\u00e9is m\u00e1s mi santo nombre con vuestras ofrendas, y con vuestros \u00eddolos.\n20:40 Empero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, all\u00ed me servir\u00e1 toda la casa de Israel, toda ella en la tierra: all\u00ed los querr\u00e9, y all\u00ed demandar\u00e9 vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas co\n20:41 En olor de suavidad os aceptar\u00e9, cuando os hubiere sacado de entre los pueblos, y os hubiere juntado de las tierras en que est\u00e1is esparcidos; y ser\u00e9 santificado en vosotros \u00e1 los ojos de las gentes.\n20:42 Y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1, cuando os hubiere metido en la tierra de Israel, en la tierra por la cual alc\u00e9 mi mano que la dar\u00eda \u00e1 vuestros padres.\n20:43 Y all\u00ed os acordar\u00e9is de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y ser\u00e9is confusos en vuestra misma presencia por todos vuestros pecados que cometisteis.\n20:44 Y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1 cuando hiciere con vosotros por amor de mi nombre, no seg\u00fan vuestros caminos malos, ni seg\u00fan vuestras perversas obras, oh casa de Israel, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n20:45 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n20:46 Hijo del hombre, pon tu rostro hacia el mediod\u00eda, y derrama tu palabra hacia la parte austral, y profetiza contra el bosque del campo del mediod\u00eda.\n20:47 Y dir\u00e1s al bosque del mediod\u00eda: Oye palabra de Jehov\u00e1: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que yo enciendo en ti fuego, el cual consumir\u00e1 en ti todo \u00e1rbol verde, y todo \u00e1rbol seco: no se apagar\u00e1 la llama del fuego; y ser\u00e1n quemados en ella todos rostros\n20:48 Y ver\u00e1 toda carne que yo Jehov\u00e1 lo encend\u00ed; no se apagar\u00e1.\n20:49 Y dije: Ah, Se\u00f1or Jehov\u00e1! ellos dicen de m\u00ed: \u00bfNo profiere \u00e9ste par\u00e1bolas?\n21:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n21:2 Hijo del hombre, pon tu rostro contra Jerusalem, y derrama palabra sobre los santuarios, y profetiza sobre la tierra de Israel;\n21:3 Y dir\u00e1s \u00e1 la tierra de Israel: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed, que yo contra ti, y sacar\u00e9 mi espada de su vaina, y talar\u00e9 de ti al justo y al imp\u00edo.\n21:4 Y por cuanto he de talar de ti al justo y al imp\u00edo, por tanto, mi espada saldr\u00e1 de su vaina contra toda carne, desde el mediod\u00eda hasta el aquil\u00f3n:\n21:5 Y sabr\u00e1 toda carne que yo Jehov\u00e1 saqu\u00e9 mi espada de su vaina; no volver\u00e1 m\u00e1s.\n21:6 Y t\u00fa, hijo del hombre, gime con quebrantamiento de lomos, y con amargura; gime delante de los ojos de ellos.\n21:7 Y ser\u00e1, que cuando te dijeren: \u00bfPor qu\u00e9 gimes t\u00fa? dir\u00e1s: Por la fama que viene; y todo coraz\u00f3n se desleir\u00e1, y todas manos se debilitar\u00e1n, y angustiar\u00e1se todo esp\u00edritu, y todas rodillas se ir\u00e1n en aguas: he aqu\u00ed que viene, y hacerse ha, dice el Se\u00f1or Jehov\n21:8 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n21:9 Hijo del hombre, profetiza, y di: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Di: La espada, la espada est\u00e1 afilada, y aun acicalada;\n21:10 Para degollar v\u00edctimas est\u00e1 afilada, acicalada est\u00e1 para que relumbre. \u00bfHemos de alegrarnos? A la vara de mi hijo viene menospreciando todo \u00e1rbol.\n21:11 Y di\u00f3la \u00e1 acicalar para tenerla \u00e1 mano: la espada est\u00e1 afilada, y acicalada est\u00e1 ella, para entregralo en mano del matador.\n21:12 Clama y a\u00falla, oh hijo del hombre; porque \u00e9sta ser\u00e1 sobre mi pueblo, ser\u00e1 ella sobre todos los pr\u00edncipes de Israel. Temores de espada ser\u00e1n \u00e1 mi pueblo: por tanto, hiere el muslo;\n21:13 Porque est\u00e1 probado. \u00bfY qu\u00e9, si la espada desprecia aun el cetro? El no ser\u00e1 m\u00e1s, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n21:14 T\u00fa pues, hijo del hombre, profetiza y bate una mano con otra, y d\u00f3blese la espada la tercera vez, la espada de muertos: \u00e9sta es espada de gran matanza que los penetrar\u00e1,\n21:15 Para que el coraz\u00f3n desmaye, y los estragos se multipliquen: en todas las puertas de ellos he puesto espanto de espada. Ah! dispuesta est\u00e1 para que relumbre, y aderezada para degollar.\n21:16 Ponte \u00e1 una parte, ponte \u00e1 la diestra, \u00f3 ponte \u00e1 la siniestra, hacia donde tu rostro se determinare.\n21:17 Y yo tambi\u00e9n batir\u00e9 mi mano con mi mano, y har\u00e9 reposar mi ira. Yo Jehov\u00e1 he hablado.\n21:18 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehova, diciendo:\n21:19 Y t\u00fa, hijo del hombre, se\u00f1\u00e1late dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia: de una misma tierra salgan ambos: y echa mano \u00e1 la suerte: en el principio del camino de la ciudad lo har\u00e1s.\n21:20 El camino se\u00f1alar\u00e1s por donde venga la espada \u00e1 Rabba de los hijos de Amm\u00f3n, y \u00e1 Jud\u00e1 contra Jerusalem la fuerte.\n21:21 Porque el rey de Babilonia se par\u00f3 en una encrucijada, al principio de dos caminos, para tomar adivinaci\u00f3n: acical\u00f3 saetas, consult\u00f3 en \u00eddolos, mir\u00f3 el h\u00edgado.\n21:22 La adivinaci\u00f3n fu\u00e9 \u00e1 su mano derecha, sobre Jerusalem, para poner capitanes, para abrir la boca \u00e1 la matanza, para levantar la voz en grito, para poner ingenios contra las puertas, para fundar baluarte, y edificar fuerte.\n21:23 Y ser\u00e1les como adivinaci\u00f3n mentirosa en sus ojos, por estar juramentados con juramento \u00e1 ellos: mas \u00e9l trae \u00e1 la memoria la maldad, para prenderlos.\n21:24 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Por cuanto hab\u00e9is hecho venir en memoria vuestras maldades, manifestando vuestras traiciones, y descubriendo vuestros pecados en todas vuestras obras; por cuanto hab\u00e9is venido en memoria, ser\u00e9is tomados \u00e1 mano.\n21:25 Y t\u00fa, profano \u00e9 imp\u00edo pr\u00edncipe de Israel, cuyo d\u00eda vino en el tiempo de la consumaci\u00f3n de la maldad;\n21:26 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Dep\u00f3n la tiara, quita la corona: \u00e9sta no ser\u00e1 m\u00e1s \u00e9sta: al bajo alzar\u00e9, y al alto abatir\u00e9.\n21:27 Del rev\u00e9s, del rev\u00e9s, del rev\u00e9s la tornar\u00e9; y no ser\u00e1 \u00e9sta m\u00e1s, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y se la entregar\u00e9.\n21:28 Y t\u00fa, hijo del hombre, profetiza, y di: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1 sobre los hijos de Amm\u00f3n, y su oprobio. Dir\u00e1s pues: La espada, la espada est\u00e1 desenvainada para degollar; acicalada para consumir con resplandor.\n21:29 Te profetizan vanidad, adiv\u00ednante mentira, para entregarte con los cuellos de los malos sentenciados \u00e1 muerte, cuyo d\u00eda vino en tiempo de la consumaci\u00f3n de la maldad.\n21:30 \u00bfTornar\u00e9la \u00e1 su vaina? En el lugar donde te criaste, en la tierra donde has vivido, te tengo de juzgar.\n21:31 Y derramar\u00e9 sobre ti mi ira: el fuego de mi enojo har\u00e9 encender sobre ti, y te entregar\u00e9 en mano de hombres temerarios, art\u00edfices de destrucci\u00f3n.\n21:32 Del fuego ser\u00e1s para ser consumido; tu sangre ser\u00e1 en medio de la tierra; no habr\u00e1 m\u00e1s memoria de ti: porque yo Jehov\u00e1 he hablado.\n22:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n22:2 Y t\u00fa, hijo del hombre, \u00bfno juzgar\u00e1s t\u00fa, no juzgar\u00e1s t\u00fa \u00e1 la ciudad derramadora de sangre, y le mostrar\u00e1s todas sus abominaciones?\n22:3 Dir\u00e1s, pues: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Ciudad derramadora de sangre en medio de s\u00ed, para que venga su hora, y que hizo \u00eddolos contra s\u00ed misma para contaminarse!\n22:4 En tu sangre que derramaste has pecado, y te has contaminado en tus \u00eddolos que hiciste; y has hecho acercar tus d\u00edas, y has llegado \u00e1 tus a\u00f1os: por tanto te he dado en oprobio \u00e1 las gentes, y en escarnio \u00e1 todas las tierras.\n22:5 Las que est\u00e1n cerca, y las que est\u00e1n lejos de ti, se reir\u00e1n de ti, amancillada de fama, y de grande turbaci\u00f3n.\n22:6 He aqu\u00ed que los pr\u00edncipes de Israel, cada uno seg\u00fan su poder, fueron en ti para derramar sangre.\n22:7 Al padre y \u00e1 la madre despreciaron en ti: al extranjero trataron con calumnia en medio de ti: al hu\u00e9rfano y \u00e1 la viuda despojaron en ti.\n22:8 Mis santuarios menospreciaste, y mis s\u00e1bados has profanado.\n22:9 Calumniadores hubo en ti para derramar sangre; y sobre los montes comieron en ti: hicieron en medio de ti suciedades.\n22:10 La desnudez del padre descubrieron en ti; la inmunda de menstruo forzaron en ti.\n22:11 Y cada uno hizo abominaci\u00f3n con la mujer de su pr\u00f3jimo; y cada uno contamin\u00f3 su nuera torpemente; y cada uno forz\u00f3 en ti \u00e1 su hermana, hija de su padre.\n22:12 Precio recibieron en ti para derramar sangre; usura y logro tomaste, y \u00e1 tus pr\u00f3jimos defraudaste con violencia: olvid\u00e1stete de m\u00ed, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n22:13 Y he aqu\u00ed, que her\u00ed mi mano \u00e1 causa de tu avaricia que cometiste, y \u00e1 causa de tus sangres que fueron en medio de ti.\n22:14 \u00bfEstar\u00e1 firme tu coraz\u00f3n? \u00bftus manos ser\u00e1n fuertes en los d\u00edas que obrar\u00e9 yo contra ti? Yo Jehov\u00e1 he hablado, y har\u00e9lo.\n22:15 Y yo te esparcir\u00e9 por las gentes, y te aventar\u00e9 por las tierras; y har\u00e9 fenecer de ti tu inmundicia.\n22:16 Y tomar\u00e1s heredad en ti \u00e1 los ojos de las gentes; y sabr\u00e1s que yo soy Jehov\u00e1.\n22:17 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n22:18 Hijo del hombre, la casa de Israel se me ha tornado en escoria: todos ellos son metal, y esta\u00f1o, y hierro, y plomo, en medio del horno; escorias de plata se tornaron.\n22:19 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Por cuanto todos vosotros os hab\u00e9is tornado en escorias, por tanto, he aqu\u00ed que yo os junto en medio de Jerusalem.\n22:20 Como quien junta plata y metal y hierro y plomo y esta\u00f1o en medio del horno, para encender fuego en \u00e9l para fundir; as\u00ed os juntar\u00e9 en mi furor y en mi ira, y har\u00e9 reposar, y os fundir\u00e9.\n22:21 Yo os juntar\u00e9 y soplar\u00e9 sobre vosotros en el fuego de mi furor, y en medio de \u00e9l ser\u00e9is fundidos.\n22:22 Como se funde la plata en medio del horno, as\u00ed ser\u00e9is fundidos en medio de \u00e9l; y sabr\u00e9is que yo Jehov\u00e1 habr\u00e9 derramado mi enojo sobre vosotros.\n22:23 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n22:24 Hijo del hombre, di \u00e1 ella: T\u00fa no eres tierra limpia, ni rociada con lluvia en el d\u00eda del furor.\n22:25 La conjuraci\u00f3n de sus profetas en medio de ella, como le\u00f3n bramando que arrebata presa: devoraron almas, tomaron haciendas y honra, aumentaron sus viudas en medio de ella.\n22:26 Sus sacerdotes violentaron mi ley, y contaminaron mis santuarios: entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis s\u00e1bados escondieron sus ojos, y yo era profanado en medio de ellos.\n22:27 Sus pr\u00edncipes en medio de ella como lobos que arrebataban presa, derramando sangre, para destruir las almas, para p\u00e1bulo de su avaricia.\n22:28 Y sus profetas revocaban con lodo suelto, profetiz\u00e1ndoles vanidad, y adivin\u00e1ndoles mentira, diciendo: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1; y Jehov\u00e1 no hab\u00eda hablado.\n22:29 El pueblo de la tierra usaba de opresi\u00f3n, y comet\u00eda robo, y al afligido y menesteroso hac\u00edan violencia, y al extranjero oprim\u00edan sin derecho.\n22:30 Y busqu\u00e9 de ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese al portillo delante de m\u00ed por la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hall\u00e9.\n22:31 Por tanto derram\u00e9 sobre ellos mi ira; con el fuego de mi ira los consum\u00ed: torn\u00e9 el camino de ellos sobre su cabeza, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n23:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n23:2 Hijo del hombre, hubo dos mujeres, hijas de una madre,\n23:3 Las cuales fornicaron en Egipto; en sus mocedades fornicaron. All\u00ed fueron apretados sus pechos, y all\u00ed fueron estrujados los pechos de su virginidad.\n23:4 Y llam\u00e1banse, la mayor, Aholah, y su hermana, Aholibah; las cuales fueron m\u00edas, y parieron hijos \u00e9 hijas. Y llam\u00e1ronse, Samaria, Aholah; y Jerusalem, Aholibah.\n23:5 Y Aholah cometi\u00f3 fornicaci\u00f3n en mi poder: y prend\u00f3se de sus amantes, los Asirios sus vecinos,\n23:6 Vestidos de c\u00e1rdeno, capitanes y pr\u00edncipes, mancebos todos de codiciar, caballeros que andaban \u00e1 caballo.\n23:7 Y puso sus fornicaciones con ellos, con todos los m\u00e1s escogidos de los hijos de los Asirios, y con todos aquellos de quienes se enamor\u00f3: contamin\u00f3se con todos los \u00eddolos de ellos.\n23:8 Y no dej\u00f3 sus fornicaciones de Egipto: porque con ella se echaron en su mocedad, y ellos comprimieron los pechos de su virginidad, y derramaron sobre ella su fornicaci\u00f3n.\n23:9 Por lo cual la entregu\u00e9 en mano de sus amantes, en mano de los hijos de los Asirios, de quienes se hab\u00eda enamorado.\n23:10 Ellos descubrieron sus verg\u00fcenzas, tomaron sus hijos y sus hijas, y \u00e1 ella mataron \u00e1 cuchillo: y vino \u00e1 ser de nombre entre las mujeres, pues en ella hicieron juicios.\n23:11 Y vi\u00f3lo su hermana Aholibah, y estrag\u00f3 su amor m\u00e1s que ella; y sus fornicaciones, m\u00e1s que las fornicaciones de su hermana.\n23:12 Enamor\u00f3se de los hijos de los Asirios, sus vecinos, capitanes y pr\u00edncipes, vestidos en perfecci\u00f3n, caballeros que andaban \u00e1 caballo, todos ellos mancebos de codiciar.\n23:13 Y vi que se hab\u00eda contaminado: un camino era el de ambas.\n23:14 Y aument\u00f3 sus fornicaciones: pues cuando vi\u00f3 hombres pintados en la pared, im\u00e1genes de Caldeos pintadas de color,\n23:15 Ce\u00f1idos de talabartes por sus lomos, y tiaras pintadas en sus cabezas, teniendo todos ellos parecer de capitanes, \u00e1 la manera de los hombres de Babilonia, nacidos en tierra de Caldeos,\n23:16 Enamor\u00f3se de ellos en vi\u00e9ndolos, y envi\u00f3les mensajeros \u00e1 la tierra de los Caldeos.\n23:17 Y entraron \u00e1 ella los hombres de Babilonia \u00e1 la cama de los amores, y contamin\u00e1ronla con su fornicaci\u00f3n; y ella tambi\u00e9n se contamin\u00f3 con ellos, y su deseo se hart\u00f3 de ellos.\n23:18 As\u00ed hizo patentes sus fornicaciones, y descubri\u00f3 sus verg\u00fcenzas: por lo cual mi alma se hart\u00f3 de ella, como se hab\u00eda ya hartado mi alma de su hermana.\n23:19 Aun multiplic\u00f3 sus fornicaciones trayendo en memoria los d\u00edas de su mocedad, en los cuales hab\u00eda fornicado en la tierra de Egipto.\n23:20 Y enamor\u00f3se de sus rufianes, cuya carne es como carne de asnos, y cuyo flujo como flujo de caballos.\n23:21 As\u00ed tornaste \u00e1 la memoria la suciedad de tu mocedad, cuando comprimieron tus pechos en Egipto por los pechos de tu mocedad.\n23:22 Por tanto, Aholibah, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que yo despierto tus amantes contra ti, de los cuales se hart\u00f3 tu deseo, y yo les har\u00e9 venir contra ti en derredor;\n23:23 Los de Babilonia, y todos los Caldeos, mayordomos, y pr\u00edncipes, y capitanes, todos los de Asiria con ellos: mancebos todos ellos de codiciar, capitanes y pr\u00edncipes, nobles y principales, que montan \u00e1 caballo todos ellos.\n23:24 Y vendr\u00e1n sobre ti carros, carretas, y ruedas, y multitud de pueblos. Escudos, y paveses, y capacetes pondr\u00e1n contra ti en derredor; y yo dar\u00e9 el juicio delante de ellos, y por sus leyes te juzgar\u00e1n.\n23:25 Y pondr\u00e9 mi celo contra ti, y obrar\u00e1n contigo con furor; quitarte han tu nariz y tus orejas; y lo que te quedare caer\u00e1 \u00e1 cuchillo. Ellos tomar\u00e1n tus hijos y tus hijas, y tu residuo ser\u00e1 consumido por el fuego.\n23:26 Y te desnudar\u00e1n de tus vestidos, y tomar\u00e1n los vasos de tu gloria.\n23:27 Y har\u00e9 cesar de ti tu suciedad, y tu fornicaci\u00f3n de la tierra de Egipto: ni m\u00e1s levantar\u00e1s \u00e1 ellos tus ojos, ni nunca m\u00e1s te acordar\u00e1s de Egipto.\n23:28 Porque as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed, yo te entrego en mano de aquellos que t\u00fa aborreciste, en mano de aquellos de los cuales se hart\u00f3 tu deseo:\n23:29 Los cuales obrar\u00e1n contigo con odio, y tomar\u00e1n todo lo que t\u00fa trabajaste, y te dejar\u00e1n desnuda y descubierta: y descubrir\u00e1se la torpeza de tus fornicaciones, y tu suciedad, y tus fornicaciones.\n23:30 Estas cosas se har\u00e1n contigo, porque fornicaste en pos de las gentes, con las cuales te contaminaste en sus \u00eddolos.\n23:31 En el camino de tu hermana anduviste: yo pues pondr\u00e9 su c\u00e1liz en tu mano.\n23:32 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Beber\u00e1s el hondo y ancho c\u00e1liz de tu hermana; de ti se mofar\u00e1n las gentes, y te escarnecer\u00e1n: de grande cabida es.\n23:33 Ser\u00e1s llena de embriaguez y de dolor por el c\u00e1liz de soledad y de asolamiento, por el c\u00e1liz de tu hermana Samaria.\n23:34 Lo beber\u00e1s pues, y lo agotar\u00e1s, y quebrar\u00e1s sus tiestos; y tus pechos arrancar\u00e1s; porque yo he hablado, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n23:35 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Por cuanto te has olvidado de m\u00ed, y me has echado tras tus espaldas, por eso, lleva t\u00fa tambi\u00e9n tu suciedad y tus fornicaciones.\n23:36 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: Hijo del hombre, \u00bfno juzgar\u00e1s t\u00fa \u00e1 Aholah, y \u00e1 Aholibah, y les denunciar\u00e1s sus abominaciones?\n23:37 Porque han adulterado, y hay sangre en sus manos, y han fornicado con sus \u00eddolos; y aun sus hijos que me hab\u00edan engendrado, hicieron pasar por el fuego, quem\u00e1ndolos.\n23:38 Aun esto m\u00e1s me hicieron: contaminaron mi santuario en aquel d\u00eda, y profanaron mis s\u00e1bados;\n23:39 Pues habiendo sacrificado sus hijos \u00e1 sus \u00eddolos, entr\u00e1banse en mi santuario el mismo d\u00eda para contaminarlo: y he aqu\u00ed, as\u00ed hicieron en medio de mi casa.\n23:40 Y cuanto m\u00e1s, que enviaron por hombres que vienen de lejos, \u00e1 los cuales hab\u00eda sido enviado mensajero: y he aqu\u00ed vinieron; y por amor de ellos te lavaste, y alcoholaste tus ojos, y te ataviaste con adornos:\n23:41 Y te sentaste sobre suntuoso estrado, y fu\u00e9 adornada mesa delante de \u00e9l, y sobre ella pusiste mi perfume y mi \u00f3leo.\n23:42 Y oy\u00f3se en ella voz de compa\u00f1\u00eda en holganza: y con los varones fueron tra\u00eddos de la gente com\u00fan los Sabeos del desierto; y pusieron manillas sobre sus manos, y coronas de gloria sobre sus cabezas.\n23:43 Y dije \u00e1 la envejecida en adulterios: Sus prostituciones cumplir\u00e1n ellos ahora, y ella con ellos:\n23:44 Porque han venido \u00e1 ella como quien viene \u00e1 mujer ramera: as\u00ed vinieron \u00e1 Aholah y \u00e1 Aholibah, mujeres depravadas.\n23:45 Por tanto, hombres justos las juzgar\u00e1n por la ley de las ad\u00falteras, y por la ley de las que derraman sangre: porque son ad\u00falteras, y sangre hay en sus manos.\n23:46 Por lo que as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Yo har\u00e9 subir contra ellas compa\u00f1\u00edas, las entregar\u00e9 \u00e1 turbaci\u00f3n y \u00e1 rapi\u00f1a:\n23:47 Y la compa\u00f1\u00eda de gentes las apedrear\u00e1 con piedras, y las acuchillar\u00e1 con sus espadas: matar\u00e1n \u00e1 sus hijos y \u00e1 sus hijas, y sus casas consumir\u00e1n con fuego.\n23:48 Y har\u00e9 cesar la depravaci\u00f3n de la tierra, y escarmentar\u00e1n todas las mujeres, y no har\u00e1n seg\u00fan vuestra torpeza.\n23:49 Y sobre vosotras pondr\u00e1n vuestra obscenidad, y llevar\u00e9is los pecados de vuestros \u00eddolos; y sabr\u00e9is que yo soy el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n24:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1 en el noveno a\u00f1o, en el mes d\u00e9cimo, \u00e1 los diez del mes, diciendo:\n24:2 Hijo del hombre, escr\u00edbete el nombre de este d\u00eda: el rey de Babilonia se puso sobre Jerusalem este mismo d\u00eda.\n24:3 Y habla \u00e1 la casa de rebeli\u00f3n por par\u00e1bola, y diles: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Pon una olla, ponla, y echa tambi\u00e9n en ella agua:\n24:4 Junta sus piezas en ella; todas buenas piezas, pierna y espalda; h\u00ednchela de huesos escogidos.\n24:5 Toma una oveja escogida; y tambi\u00e9n enciende los huesos debajo de ella; haz que hierva bien; coced tambi\u00e9n sus huesos dentro de ella.\n24:6 Pues as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Ay de la ciudad de sangres, de la olla no espumada, y cuya espuma no sali\u00f3 de ella! Por sus piezas, por sus piezas s\u00e1cala; no caiga sobre ella suerte.\n24:7 Porque su sangre fu\u00e9 en medio de ella: sobre una piedra alisada la puso; no la derram\u00f3 sobre la tierra para que fuese cubierta con polvo.\n24:8 Habiendo, pues, hecho subir la ira para hacer venganza, yo pondr\u00e9 su sangre sobre la dura piedra, para que no sea cubierta.\n24:9 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Ay de la ciudad de sangres! Pues tambi\u00e9n har\u00e9 yo gran hoguera,\n24:10 Multiplicando la le\u00f1a, encendiendo el fuego, para consumir la carne, y hacer la salsa; y los huesos ser\u00e1n quemados:\n24:11 Asentando despu\u00e9s la olla vac\u00eda sobre sus brasas, para que se caldee, y se queme su fondo, y se funda en ella su suciedad, y se consuma su espuma.\n24:12 En fraude se cans\u00f3, y no sali\u00f3 de ella su mucha espuma. En fuego ser\u00e1 su espuma consumida.\n24:13 En tu suciedad perversa padecer\u00e1s: porque te limpi\u00e9, y t\u00fa no te limpiaste de tu suciedad: nunca m\u00e1s te limpiar\u00e1s, hasta que yo haga reposar mi ira sobre ti.\n24:14 Yo Jehov\u00e1 he hablado; vendr\u00e1, y har\u00e9lo. No me tornar\u00e9 atr\u00e1s, ni tendr\u00e9 misericordia, ni me arrepentir\u00e9: seg\u00fan tus caminos y tus obras te juzgar\u00e1n, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n24:15 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n24:16 Hijo del hombre, he aqu\u00ed que yo te quito de golpe el deseo de tus ojos: no endeches, ni llores, ni corran tus l\u00e1grimas.\n24:17 Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios: ata tu bonete sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni comas pan de hombres.\n24:18 Y habl\u00e9 al pueblo por la ma\u00f1ana, y \u00e1 la tarde muri\u00f3 mi mujer: y \u00e1 la ma\u00f1ana hice como me fu\u00e9 mandado.\n24:19 Y d\u00edjome el pueblo: \u00bfNo nos ense\u00f1ar\u00e1s qu\u00e9 nos significan estas cosas que t\u00fa haces?\n24:20 Y yo les dije: Palabra de Jehov\u00e1 fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed, diciendo:\n24:21 Di \u00e1 la casa de Israel: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Dios: He aqu\u00ed yo profano mi santuario, la gloria de vuestra fortaleza, el deseo de vuestros ojos, y el regalo de vuestra alma: vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis, caer\u00e1n \u00e1 cuchillo.\n24:22 Y har\u00e9is de la manera que yo hice: no os cubrir\u00e9is con rebozo, ni comer\u00e9is pan de hombres;\n24:23 Y vuestros bonetes estar\u00e1n sobre vuestras cabezas, y vuestros zapatos en vuestros pies: no endechar\u00e9is ni llorar\u00e9is, sino que os consumir\u00e9is \u00e1 causa de vuestras maldades, y gemir\u00e9is unos con otros.\n24:24 Ezequiel pues os ser\u00e1 por se\u00f1al; seg\u00fan todas las cosas que \u00e9l hizo, har\u00e9is: en viniendo esto, entonces sabr\u00e9is que yo soy el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n24:25 Y t\u00fa, hijo del hombre, el d\u00eda que yo quitar\u00e9 de ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deseo de sus ojos, y el cuidado de sus almas, sus hijos y sus hijas,\n24:26 Este d\u00eda vendr\u00e1 \u00e1 ti un escapado para traer las nuevas.\n24:27 En aquel d\u00eda se abrir\u00e1 tu boca para hablar con el escapado, y hablar\u00e1s, y no estar\u00e1s m\u00e1s mudo; y les ser\u00e1s por se\u00f1al, y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n25:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n25:2 Hijo del hombre, pon tu rostro hacia los hijos de Amm\u00f3n, y profetiza sobre ellos.\n25:3 Y dir\u00e1s \u00e1 los hijos de Amm\u00f3n: Oid palabra del Se\u00f1or Jehov\u00e1: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Por cuanto dijiste Ea! acerca de mi santuario que fu\u00e9 profanado, y sobre la tierra de Israel que fu\u00e9 asolada, y sobre la casa de Jud\u00e1, porque fueron en cautiverio;\n25:4 Por tanto, he aqu\u00ed, yo te entrego \u00e1 los Orientales por heredad, y pondr\u00e1n en ti sus apriscos, y colocar\u00e1n en ti sus tiendas: ellos comer\u00e1n tus sementeras, y beber\u00e1n tu leche.\n25:5 Y pondr\u00e9 \u00e1 Rabba por habitaci\u00f3n de camellos, y \u00e1 los hijos de Amm\u00f3n por majada de ovejas; y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1.\n25:6 Porque as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Por cuanto t\u00fa batiste tus manos, y pateaste, y te gozaste del alma en todo tu menosprecio sobre la tierra de Israel;\n25:7 Por tanto, he aqu\u00ed yo extender\u00e9 mi mano sobre ti, y te entregar\u00e9 \u00e1 las gentes para ser saqueada; y yo te cortar\u00e9 de entre los pueblos, y te destruir\u00e9 de entre las tierras: te raer\u00e9; y sabr\u00e1s que yo soy Jehov\u00e1.\n25:8 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Por cuanto dijo Moab y Seir: He aqu\u00ed la casa de Jud\u00e1 es como todas las gentes;\n25:9 Por tanto, he aqu\u00ed yo abro el lado de Moab desde las ciudades, desde sus ciudades que est\u00e1n en su conf\u00edn, las tierras deseables de Beth-jesi-moth, y Baal-me\u00f3n, y Ch\u00eeriathaim,\n25:10 A los hijos del oriente contra los hijos de Amm\u00f3n; y entregar\u00e9la por heredad para que no haya m\u00e1s memoria de los hijos de Amm\u00f3n entre las gentes.\n25:11 Tambi\u00e9n en Moab har\u00e9 juicios; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n25:12 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Por lo que hizo Edom tomando venganza de la casa de Jud\u00e1, pues delinquieron en extremo, y se vengaron de ellos;\n25:13 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Yo tambi\u00e9n extender\u00e9 mi mano sobre Edom, y talar\u00e9 de ella hombres y bestias, y la asolar\u00e9: desde Tem\u00e1n y Ded\u00e1n caer\u00e1n \u00e1 cuchillo.\n25:14 Y pondr\u00e9 mi venganza en Edom por la mano de mi pueblo Israel; y har\u00e1n en Edom seg\u00fan mi enojo y seg\u00fan mi ira: y conocer\u00e1n mi venganza, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n25:15 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Por lo que hicieron los Palestinos con venganza, cuando se vengaron con despecho de \u00e1nimo, destruyendo por antiguas enemistades;\n25:16 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed yo extiendo mi mano sobre los Palestinos, y talar\u00e9 los Ceretheos, y destruir\u00e9 el resto de la ribera de la mar.\n25:17 Y har\u00e9 en ellos grandes venganzas con reprensiones de ira; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1, cuando diere mi venganza en ellos.\n26:1 Y ACONTECIO en el und\u00e9cimo a\u00f1o, en el primero del mes, que fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n26:2 Hijo del hombre, por cuanto dijo Tiro sobre Jerusalem: Ea, bien: quebrantada es la que era puerta de las naciones: \u00e1 m\u00ed se volvi\u00f3: ser\u00e9 llena; ella desierta:\n26:3 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed yo contra ti, oh Tiro, y har\u00e9 subir contra ti muchas gentes, como la mar hace subir sus ondas.\n26:4 Y demoler\u00e1n los muros de Tiro, y derribar\u00e1n sus torres: y raer\u00e9 de ella su polvo, y la dejar\u00e9 como una pe\u00f1a lisa.\n26:5 Tendedero de redes ser\u00e1 en medio de la mar, porque yo he hablado, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1: y ser\u00e1 saqueada de las gentes.\n26:6 Y sus hijas que est\u00e1n en el campo, ser\u00e1n muertas \u00e1 cuchillo; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n26:7 Porque as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que del aquil\u00f3n traigo yo contra Tiro \u00e1 Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos, y carros, y caballeros, y compa\u00f1\u00edas, y mucho pueblo.\n26:8 Tus hijas que est\u00e1n en el campo matar\u00e1 \u00e1 cuchillo; y pondr\u00e1 contra ti ingenios, y fundar\u00e1 contra ti baluarte, y afirmar\u00e1 contra ti escudo.\n26:9 Y pondr\u00e1 contra ella arietes, contra tus muros, y tus torres destruir\u00e1 con sus martillos.\n26:10 Por la multitud de sus caballos te cubrir\u00e1 el polvo de ellos: con el estruendo de los caballeros, y de las ruedas, y de los carros, temblar\u00e1n tus muros, cuando entrare por tus puertas como por portillos de ciudad destru\u00edda.\n26:11 Con las u\u00f1as de sus caballos hollar\u00e1 todas tus calles; \u00e1 tu pueblo matar\u00e1 \u00e1 cuchillo, y las estatuas de tu fortaleza caer\u00e1n \u00e1 tierra.\n26:12 Y robar\u00e1n tus riquezas, y saquear\u00e1n tus mercader\u00edas: y arruinar\u00e1n tus muros, y tus casas preciosas destruir\u00e1n; y pondr\u00e1n tus piedras y tu madera y tu polvo en medio de las aguas.\n26:13 Y har\u00e9 cesar el estr\u00e9pito de tus canciones, y no se oir\u00e1 m\u00e1s el son de tus vihuelas.\n26:14 Y te pondr\u00e9 como una pe\u00f1a lisa: tendedero de redes ser\u00e1s; ni nunca m\u00e1s ser\u00e1s edificada: porque yo Jehov\u00e1 he hablado, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n26:15 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1 \u00e1 Tiro: \u00bfNo se estremecer\u00e1n las islas al estruendo de tu ca\u00edda, cuando gritar\u00e1n los heridos, cuando se har\u00e1 la matanza en medio de ti?\n26:16 Entonces todos los pr\u00edncipes de la mar descender\u00e1n de sus sillas, y se quitar\u00e1n sus mantos, y desnudar\u00e1n sus bordadas ropas: de espanto se vestir\u00e1n, sentar\u00e1nse sobre la tierra, y temblar\u00e1n \u00e1 cada momento, y estar\u00e1n sobre ti at\u00f3nitos.\n26:17 Y levantar\u00e1n sobre ti endechas, y te dir\u00e1n: \u00bfC\u00f3mo pereciste t\u00fa, poblada en los mares, ciudad que fu\u00e9 alabada, que fu\u00e9 fuerte en la mar, ella y sus habitantes, que pon\u00edan su espanto \u00e1 todos sus moradores?\n26:18 Ahora se estremecer\u00e1n las islas en el d\u00eda de tu ca\u00edda, s\u00ed, las islas que est\u00e1n en la mar se espantar\u00e1n de tu \u00e9xito.\n26:19 Porque as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Yo te tornar\u00e9 ciudad asolada, como las ciudades que no se habitan; har\u00e9 subir sobre ti el abismo, y las muchas aguas te cubrir\u00e1n.\n26:20 Y te har\u00e9 descender con los que descienden al sepulcro, con el pueblo del siglo: y te pondr\u00e9 en lo m\u00e1s bajo de la tierra, como los desiertos antiguos, con los que descienden al sepulcro, para que nunca m\u00e1s seas poblada; y yo dar\u00e9 gloria en la tierra de lo\n26:21 Yo te tornar\u00e9 en espanto, y no ser\u00e1s: y ser\u00e1s buscada, y nunca m\u00e1s ser\u00e1s hallada, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n27:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n27:2 Y t\u00fa, hijo del hombre, levanta endechas sobre Tiro.\n27:3 Y dir\u00e1s \u00e1 Tiro, que est\u00e1 asentada \u00e1 las entradas de la mar, mercadera de los pueblos de muchas islas: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Tiro, t\u00fa has dicho: Yo soy de perfecta hermosura.\n27:4 En el coraz\u00f3n de las mares est\u00e1n tus t\u00e9rminos: los que te edificaron completaron tu belleza.\n27:5 De hayas del monte Senir te fabricaron todas las tillas: tomaron cedros del L\u00edbano para hacerte el m\u00e1stil.\n27:6 De casta\u00f1os de Bas\u00e1n hicieron tus remos: compa\u00f1\u00eda de Asirios hicieron tus bancos de marfil de las islas de Chittim.\n27:7 De fino lino bordado de Egipto fu\u00e9 tu cortina, para que te sirviese de vela; de c\u00e1rdeno y grana de las islas de Elisah fu\u00e9 tu pabell\u00f3n.\n27:8 Los moradores de Sid\u00f3n y de Arvad fueron tus remeros: tus sabios, oh Tiro, estaban en ti; ellos fueron tus pilotos.\n27:9 Los ancianos de Gebal y sus sabios repararon tus hendiduras: todas las galeras de la mar y los remeros de ellas fueron en ti para negociar tus negocios.\n27:10 Persas y Lidios, y los de Phut, fueron en tu ej\u00e9rcito tus hombres de guerra: escudos y capacetes colgaron en ti; ellos te dieron tu honra.\n27:11 Y los hijos de Arvad con tu ej\u00e9rcito estuvieron sobre tus muros alrededor, y los Gammadeos en tus torres: sus escudos colgaron sobre tus muros alrededor; ellos completaron tu hermosura.\n27:12 Tarsis tu mercadera \u00e1 causa de la multitud de todas riquezas en plata, hierro, esta\u00f1o, y plomo, di\u00f3 en tus ferias.\n27:13 Grecia, Tubal, y Mesec, tus mercaderes, con hombres y con vasos de metal, dieron en tus ferias.\n27:14 De la casa de Togarma, caballos y caballeros y mulos, dieron en tu mercado.\n27:15 Los hijos de Ded\u00e1n eran tus negociantes: muchas islas tomaban mercader\u00eda de tu mano; cuernos de marfil y pavos te dieron en presente.\n27:16 Siria fu\u00e9 tu mercadera por la multitud de tus labores: con perlas, y p\u00farpura, y vestidos bordados, y linos finos, y corales, y rub\u00edes, di\u00f3 en tus ferias.\n27:17 Jud\u00e1, y la tierra de Israel, eran tus mercaderes: con trigos de Minith, y pannah, y miel, y aceite, y resina, dieron en tu mercado.\n27:18 Damasco, tu mercadera por la multitud de tus labores, por la abundancia de todas riquezas, con vino de Helb\u00f3n, y lana blanca.\n27:19 Asimismo Dan y el errante Jav\u00e1n dieron en tus ferias, para negociar en tu mercado de hierro labrado, mirra destilada, y ca\u00f1a arom\u00e1tica.\n27:20 Ded\u00e1n fu\u00e9 tu mercadera con pa\u00f1os preciosos para carros.\n27:21 Arabia y todos los pr\u00edncipes de Cedar, mercaderes de tu mano en corderos, y carneros, y machos cabr\u00edos: en estas cosas fueron tus mercaderes.\n27:22 Los mercaderes de Seba y de Raama fueron tus mercaderes: con lo principal de toda especier\u00eda, y toda piedra preciosa, y oro, dieron en tus ferias.\n27:23 Har\u00e1n, y Canneh, y Ed\u00e9n, los mercaderes de Seba, de Asiria, y Chilmad, contigo contrataban.\n27:24 Estos tus mercaderes negociaban contigo en varias cosas: en mantos de jacinto, y bordados, y en cajas de ropas preciosas, enlazadas con cordones, y en madera de cedro.\n27:25 Las naves de Tarsis, tus cuadrillas, fueron en tu negociaci\u00f3n: y fuiste llena, y fuiste multiplicada en gran manera en medio de los mares.\n27:26 En muchas aguas te engolfaron tus remeros: viento solano te quebrant\u00f3 en medio de los mares.\n27:27 Tus riquezas, y tus mercader\u00edas, y tu negociaci\u00f3n, tus remeros, y tus pilotos, los reparadores de tus hendiduras, y los agentes de tus negocios, y todos tus hombres de guerra que hay en ti, con toda tu compa\u00f1\u00eda que en medio de ti se halla, caer\u00e1n en medio\n27:28 Al estr\u00e9pito de las voces de tus marineros temblar\u00e1n los arrabales.\n27:29 Y descender\u00e1n de sus naves todos los que toman remo; remeros, y todos los pilotos de la mar se parar\u00e1n en tierra:\n27:30 Y har\u00e1n oir su voz sobre ti, y gritar\u00e1n amargamente, y echar\u00e1n polvo sobre sus cabezas, y se revolcar\u00e1n en la ceniza.\n27:31 Y har\u00e1nse por ti calva, y se ce\u00f1ir\u00e1n de sacos, y endechar\u00e1n por ti endechas amargas, con amargura de alma.\n27:32 Y levantar\u00e1n sobre ti endechas en sus lamentaciones, y endechar\u00e1n sobre ti diciendo: \u00bfQui\u00e9n como Tiro, como la destru\u00edda en medio de la mar?\n27:33 Cuando tus mercader\u00edas sal\u00edan de las naves, hartabas muchos pueblos: los reyes de la tierra enriqueciste con la multitud de tus riquezas y de tus contrataciones.\n27:34 En el tiempo que ser\u00e1s quebrantada de los mares en los profundos de las aguas, tu comercio y toda tu compa\u00f1\u00eda caer\u00e1n en medio de ti.\n27:35 Todos los moradores de las islas se maravillar\u00e1n sobre ti, y sus reyes temblar\u00e1n de espanto: inmutar\u00e1nse en sus rostros.\n27:36 Los mercaderes en los pueblos silbar\u00e1n sobre ti: vendr\u00e1s \u00e1 ser espanto, y dejar\u00e1s de ser para siempre.\n28:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n28:2 Hijo del hombre, di al pr\u00edncipe de Tiro: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Por cuanto se enalteci\u00f3 tu coraz\u00f3n y dijiste: Yo soy un dios; en la silla de Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo t\u00fa hombre y no Dios); y has puesto tu coraz\u00f3n como coraz\u00f3n\n28:3 He aqu\u00ed que t\u00fa eres m\u00e1s sabio que Daniel; no hay secreto que te sea oculto;\n28:4 Con tu sabidur\u00eda y con tu prudencia te has juntado riquezas, y has adquirido oro y plata en tus tesoros;\n28:5 Con la grandeza de tu sabidur\u00eda en tu contrataci\u00f3n has multiplicado tus riquezas; y \u00e1 causa de tus riquezas se ha enaltecido tu coraz\u00f3n.\n28:6 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Por cuanto pusiste tu coraz\u00f3n como coraz\u00f3n de Dios,\n28:7 Por tanto, he aqu\u00ed yo traigo sobre ti extra\u00f1os, los fuertes de las gentes, que desenvainar\u00e1n su espadas contra la hermosura de tu sabidur\u00eda, y ensuciar\u00e1n tu esplendor.\n28:8 A la huesa te har\u00e1n descender, y morir\u00e1s de las muertes de los que mueren en medio de los mares.\n28:9 \u00bfHablar\u00e1s delante de tu matador, diciendo: Yo soy Dios? T\u00fa, hombre eres, y no Dios, en la mano de tu matador.\n28:10 De muerte de incircuncisos morir\u00e1s por mano de extra\u00f1os: porque yo he hablado, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n28:11 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n28:12 Hijo del hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: T\u00fa echas el sello \u00e1 la proporci\u00f3n, lleno de sabidur\u00eda, y acabado de hermosura.\n28:13 En Ed\u00e9n, en el huerto de Dios estuviste: toda piedra preciosa fu\u00e9 tu vestidura; el sardio, topacio, diamante, cris\u00f3lito, onique, y berilo, el zafiro, carbunclo, y esmeralda, y oro, los primores de tus tamboriles y p\u00edfanos estuvieron apercibidos para ti en\n28:14 T\u00fa, querub\u00edn grande, cubridor: y yo te puse; en el santo monte de Dios estuviste; en medio de piedras de fuego has andado.\n28:15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el d\u00eda que fuiste criado, hasta que se hall\u00f3 en ti maldad.\n28:16 A causa de la multitud de tu contrataci\u00f3n fuiste lleno de iniquidad, y pecaste: por lo que yo te ech\u00e9 del monte de Dios, y te arroj\u00e9 de entre las piedras del fuego, oh querub\u00edn cubridor.\n28:17 Enalteci\u00f3se tu coraz\u00f3n \u00e1 causa de tu hermosura, corrompiste tu sabidur\u00eda \u00e1 causa de tu resplandor: yo te arrojar\u00e9 por tierra; delante de los reyes te pondr\u00e9 para que miren en ti.\n28:18 Con la multitud de tus maldades, y con la iniquidad de tu contrataci\u00f3n ensuciaste tu santuario: yo pues saqu\u00e9 fuego de en medio de ti, el cual te consumi\u00f3, y p\u00fasete en ceniza sobre la tierra \u00e1 los ojos de todos los que te miran.\n28:19 Todos los que te conocieron de entre los pueblos, se maravillar\u00e1n sobre ti: en espanto ser\u00e1s, y para siempre dejar\u00e1s de ser.\n28:20 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n28:21 Hijo del hombre, pon tu rostro hacia Sid\u00f3n, y profetiza contra ella;\n28:22 Y dir\u00e1s: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed yo contra ti, oh Sid\u00f3n, y en medio de ti ser\u00e9 glorificado: y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1, cuando hiciere en ella juicios, y en ella me santificare.\n28:23 Y enviar\u00e9 \u00e1 ella pestilencia y sangre en sus plazas; y caer\u00e1n muertos en medio de ella; con espada contra ella alrededor; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n28:24 Y nunca m\u00e1s ser\u00e1 \u00e1 la casa de Israel espino que le punce, ni espanto que le d\u00e9 dolor, en todos los alrededores de los que los menosprecian; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n28:25 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Cuando juntar\u00e9 la casa de Israel de los pueblos entre los cuales est\u00e1n esparcidos, entonces me santificar\u00e9 en ellos \u00e1 los ojos de las gentes, y habitar\u00e1n en su tierra, la cual d\u00ed \u00e1 mi siervo Jacob.\n28:26 Y habitar\u00e1n en ella seguros, y edificar\u00e1n casas, y plantar\u00e1n vi\u00f1as, y habitar\u00e1n confiadamente, cuando yo har\u00e9 juicios en todos los que los despojan en sus alrededores; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1 su Dios.\n29:1 EN el a\u00f1o d\u00e9cimo, en el mes d\u00e9cimo, \u00e1 los doce del mes, fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n29:2 Hijo del hombre, pon tu rostro contra Fara\u00f3n rey de Egipto, y profetiza contra \u00e9l y contra todo Egipto.\n29:3 Habla, y di: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed yo contra ti, Fara\u00f3n rey de Egipto, el gran drag\u00f3n que yace en medio de sus r\u00edos, el cual dijo: M\u00edo es mi r\u00edo, y yo me lo hice.\n29:4 Yo pues, pondr\u00e9 anzuelos en tus mejillas, y pegar\u00e9 los peces de tus r\u00edos \u00e1 tus escamas, y te sacar\u00e9 de en medio de tus r\u00edos, y todos los peces de tus r\u00edos saldr\u00e1n pegados \u00e1 tus escamas.\n29:5 Y dejar\u00e9te en el desierto, \u00e1 ti y \u00e1 todos los peces de tus r\u00edos: sobre la haz del campo caer\u00e1s; no ser\u00e1s recogido, ni ser\u00e1s juntado: \u00e1 las bestias de la tierra y \u00e1 las aves del cielo te he dado por comida.\n29:6 Y sabr\u00e1n todos los moradores de Egipto que yo soy Jehov\u00e1, por cuanto fueron bord\u00f3n de ca\u00f1a \u00e1 la casa de Israel.\n29:7 Cuando te tomaron con la mano, te quebraste, y les rompiste todo el hombro: y cuando se recostaron sobre ti, te quebraste, y los deslomaste enteramente.\n29:8 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que yo traigo contra ti espada, y talar\u00e9 de ti hombres y bestias.\n29:9 Y la tierra de Egipto ser\u00e1 asolada y desierta: y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1: porque dijo: Mi r\u00edo, y yo lo hice.\n29:10 Por tanto, he aqu\u00ed yo contra ti, y contra tus r\u00edos; y pondr\u00e9 la tierra de Egipto en asolamientos de la soledad del desierto, desde Migdol hasta Seveneh, hasta el t\u00e9rmino de Etiop\u00eda.\n29:11 No pasar\u00e1 por ella pie de hombre, ni pie de bestia pasar\u00e1 por ella; ni ser\u00e1 habitada por cuarenta a\u00f1os.\n29:12 Y pondr\u00e9 \u00e1 la tierra de Egipto en soledad entre las tierras asoladas, y sus ciudades entre las ciudades destruidas estar\u00e1n asoladas por cuarenta a\u00f1os: y esparcir\u00e9 \u00e1 Egipto entre las gentes, y aventar\u00e9los por las tierras.\n29:13 Porque as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Al fin de cuarenta a\u00f1os juntar\u00e9 \u00e1 Egipto de los pueblos entre los cuales fueren esparcidos:\n29:14 Y tornar\u00e9 \u00e1 traer los cautivos de Egipto, y los volver\u00e9 \u00e1 la tierra de Patros, \u00e1 la tierra de su habitaci\u00f3n; y all\u00ed ser\u00e1n un reino bajo.\n29:15 En comparaci\u00f3n de los otros reinos ser\u00e1 humilde; ni m\u00e1s se alzar\u00e1 sobre las gentes: porque yo los disminuir\u00e9, para que no se ense\u00f1oreen en las gentes.\n29:16 Y no ser\u00e1 m\u00e1s \u00e1 la casa de Israel por confianza, que haga acordar el pecado, mirando en pos de ellos; y sabr\u00e1n que yo soy el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n29:17 Y aconteci\u00f3 en el a\u00f1o veinte y siete, en el mes primero, al primero del mes, que fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n29:18 Hijo del hombre, Nabucodonosor rey de Babilonia hizo \u00e1 su ej\u00e9rcito prestar grande servicio contra Tiro. Toda cabeza se encalveci\u00f3, y pel\u00f3se todo hombro; y ni para \u00e9l ni para su ej\u00e9rcito hubo paga de Tiro, por el servicio que prest\u00f3 contra ella.\n29:19 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que yo doy \u00e1 Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; y \u00e9l tomar\u00e1 su multitud, y coger\u00e1 sus despojos, y arrebatar\u00e1 su presa, y habr\u00e1 paga para su ej\u00e9rcito.\n29:20 Por su trabajo con que sirvi\u00f3 contra ella le he dado la tierra de Egipto: porque trabajaron por m\u00ed, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n29:21 En aquel tiempo har\u00e9 reverdecer el cuerno \u00e1 la casa de Israel, y te dar\u00e9 apertura de boca en medio de ellos; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n30:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n30:2 Hijo del hombre, profetiza, y di: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Aullad: Ay del d\u00eda!\n30:3 Porque cerca est\u00e1 el d\u00eda, cerca est\u00e1 el d\u00eda del Se\u00f1or; d\u00eda de nublado, d\u00eda de las gentes ser\u00e1.\n30:4 Y vendr\u00e1 espada \u00e1 Egipto, y habr\u00e1 miedo en Etiop\u00eda, cuando caer\u00e1n heridos en Egipto; y tomar\u00e1n su multitud, y ser\u00e1n destru\u00eddos sus fundamentos.\n30:5 Etiop\u00eda, y Libia, y Lidia, y todo el conjunto de pueblo, y Ch\u00fbb, y los hijos de la tierra de la liga, caer\u00e1n con ellos \u00e1 cuchillo.\n30:6 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Tambi\u00e9n caer\u00e1n los que sostienen \u00e1 Egipto, y la altivez de su fortaleza caer\u00e1: desde Migdol hasta Seveneh caer\u00e1n en \u00e9l \u00e1 cuchillo, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n30:7 Y ser\u00e1n asolados entre las tierras asoladas, y sus ciudades ser\u00e1n entre las ciudades desiertas.\n30:8 Y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1, cuando pusiere fuego \u00e1 Egipto, y fueren quebrantados todos sus ayudadores.\n30:9 En aquel tiempo saldr\u00e1n mensajeros de delante de m\u00ed en nav\u00edos, \u00e1 espantar \u00e1 Etiop\u00eda la confiada, y tendr\u00e1n espanto como en el d\u00eda de Egipto: porque he aqu\u00ed viene.\n30:10 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Har\u00e9 cesar la multitud de Egipto por mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia.\n30:11 El, y con \u00e9l su pueblo, los m\u00e1s fuertes de las gentes, ser\u00e1n tra\u00eddos \u00e1 destruir la tierra: y desenvainar\u00e1n sus espadas sobre Egipto, y henchir\u00e1n la tierra de muertos.\n30:12 Y secar\u00e9 los r\u00edos, y entregar\u00e9 la tierra en manos de malos, y destruir\u00e9 la tierra y su plenitud por mano de extranjeros: yo Jehov\u00e1 he hablado.\n30:13 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Destruir\u00e9 tambi\u00e9n las im\u00e1genes, y har\u00e9 cesar los \u00eddolos de Memphis; y no habr\u00e1 m\u00e1s pr\u00edncipe de la tierra de Egipto, y en la tierra de Egipto pondr\u00e9 temor.\n30:14 Y asolar\u00e9 \u00e1 Patros, y pondr\u00e9 fuego \u00e1 Zo\u00e1n, y har\u00e9 juicios en No.\n30:15 Y derramar\u00e9 mi ira sobre Sin, fortaleza de Egipto, y talar\u00e9 la multitud de No.\n30:16 Y pondr\u00e9 fuego \u00e1 Egipto; Sin tendr\u00e1 gran dolor, y No ser\u00e1 destrozada, y Memphis tendr\u00e1 continuas angustias.\n30:17 Los mancebos de Av\u00e9n y de Pibeseth caer\u00e1n \u00e1 cuchillo; y ellas ir\u00e1n en cautiverio.\n30:18 Y en Tehaphnes ser\u00e1 cerrado el d\u00eda, cuando quebrantar\u00e9 yo all\u00ed las barras de Egipto, y cesar\u00e1 en ella la soberbia de su fortaleza: nublado la cubrir\u00e1, y los moradores de sus aldeas ir\u00e1n en cautiverio.\n30:19 Har\u00e9 pues juicios en Egipto y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n30:20 Y aconteci\u00f3 en el a\u00f1o und\u00e9cimo, en el mes primero, \u00e1 los siete del mes, que fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n30:21 Hijo del hombre, quebrantado he el brazo de Fara\u00f3n rey de Egipto; y he aqu\u00ed que no ha sido vendado poni\u00e9ndo le medicinas, poni\u00e9ndole faja para ligarlo, \u00e1 fin de vigorizarle para que pueda tener espada.\n30:22 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Heme aqu\u00ed contra Fara\u00f3n rey de Egipto, y quebrar\u00e9 sus brazos, el fuerte y el fracturado, y har\u00e9 que la espada se le caiga de la mano.\n30:23 Y esparcir\u00e9 los Egipcios entre las gentes, y aventar\u00e9los por las tierras.\n30:24 Y fortificar\u00e9 los brazos del rey de Babilonia, y pondr\u00e9 mi espada en su mano; mas quebrar\u00e9 los brazos de Fara\u00f3n, y delante de aqu\u00e9l gemir\u00e1 con gemidos de herido de muerte.\n30:25 Fortificar\u00e9 pues los brazos del rey de Babilonia, y los brazos de Fara\u00f3n caer\u00e1n; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1, cuando yo pusiere mi espada en la mano del rey de Babilonia, y \u00e9l la extendiere sobre la tierra de Egipto.\n30:26 Y esparcir\u00e9 los Egipcios entre las gentes, y los aventar\u00e9 por las tierras; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n31:1 Y ACONTECIO en el a\u00f1o und\u00e9cimo, en el mes tercero, al primero del mes, que fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n31:2 Hijo del hombre, di \u00e1 Fara\u00f3n rey de Egipto, y \u00e1 su pueblo: \u00bfA qui\u00e9n te comparaste en tu grandeza?\n31:3 He aqu\u00ed era el Asirio cedro en el L\u00edbano, hermoso en ramas, y umbroso con sus ramos, y de grande altura, y su copa estaba entre densas ramas.\n31:4 Las aguas lo hicieron crecer, encumbr\u00f3lo el abismo: sus r\u00edos iban alrededor de su pie, y \u00e1 todos los \u00e1rboles del campo enviaba sus corrientes.\n31:5 Por tanto, se encumbr\u00f3 su altura sobre todos los \u00e1rboles del campo, y multiplic\u00e1ronse sus ramos, y \u00e1 causa de las muchas aguas se alargaron sus ramas que hab\u00eda echado.\n31:6 En sus ramas hac\u00edan nido todas las aves del cielo, y debajo de su ramaje par\u00edan todas las bestias del campo, y \u00e1 su sombra habitaban muchas gentes.\n31:7 H\u00edzose, pues, hermoso en su grandeza con la extensi\u00f3n de sus ramas; porque su ra\u00edz estaba junto \u00e1 muchas aguas.\n31:8 Los cedros no lo cubrieron en el huerto de Dios: las hayas no fueron semejantes \u00e1 sus ramas, ni los casta\u00f1os fueron semejantes \u00e1 sus ramos: ning\u00fan \u00e1rbol en el huerto de Dios fu\u00e9 semejante \u00e1 \u00e9l en su hermosura.\n31:9 H\u00edcelo hermoso con la multitud de sus ramas; y todos los \u00e1rboles de Ed\u00e9n, que estaban en el huerto de Dios, tuvieron de \u00e9l envidia.\n31:10 Por tanto, as\u00ed dijo el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Por cuanto te encumbraste en altura, y puso su cumbre entre densas ramas, y su coraz\u00f3n se elev\u00f3 con su altura,\n31:11 Yo lo entregar\u00e9 en mano del fuerte de las gentes, que de cierto le manejar\u00e1: por su impiedad lo he arrojado.\n31:12 Y le cortar\u00e1n extra\u00f1os, los fuertes de las gentes, y lo abandonar\u00e1n: sus ramas caer\u00e1n sobre los montes y por todos los valles, y por todas las arroyadas de la tierra ser\u00e1n quebrados sus ramos; \u00e9 ir\u00e1nse de su sombra todos los pueblos de la tierra, y lo dej\n31:13 Sobre su ruina habitar\u00e1n todas las aves del cielo, y sobre su ramas estar\u00e1n todas las bestias del campo:\n31:14 Para que no se eleven en su altura los \u00e1rboles todos de las aguas, ni levanten su cumbre entre las espesuras, ni en sus ramas se paren por su altura todos los que beben aguas: porque todos ser\u00e1n entregados \u00e1 muerte, \u00e1 la tierra baja, en medio de los hijos\n31:15 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: El d\u00eda que descendi\u00f3 \u00e1 la sepultura, hice hacer luto, hice cubrir por \u00e9l el abismo, y detuve sus r\u00edos, y las muchas aguas fueron detenidas: y al L\u00edbano cubr\u00ed de tinieblas por \u00e9l, y todos los \u00e1rboles del campo se desmayaron.\n31:16 Del estruendo de su ca\u00edda hice temblar las gentes, cuando les hice descender \u00e1 la fosa con todos los que descienden \u00e1 la sepultura; y todos los \u00e1rboles de Ed\u00e9n escogidos, y los mejores del L\u00edbano, todos los que beben aguas, tomaron consolaci\u00f3n en la tierr\n31:17 Tambi\u00e9n ellos descendieron con \u00e9l \u00e1 la fosa, con los muertos \u00e1 cuchillo, los que fueron su brazo, los que estuvieron \u00e1 su sombra en medio de las gentes.\n31:18 \u00bfA qui\u00e9n te has comparado as\u00ed en gloria y en grandeza entre los \u00e1rboles de Ed\u00e9n? Pues derrribado ser\u00e1s con los \u00e1rboles de Ed\u00e9n en la tierra baja: entre los incircuncisos yacer\u00e1s, con los muertos \u00e1 cuchillo. Este es Fara\u00f3n y todo su pueblo, dice el Se\u00f1or J\n32:1 Y ACONTECIO en el a\u00f1o duod\u00e9cimo, en el mes duod\u00e9cimo, al primero del mes, que fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n32:2 Hijo del hombre, levanta endechas sobre Fara\u00f3n rey de Egipto, y dile: A leoncillo de gentes eres semejante, y eres como la ballena en los mares: que secabas tus r\u00edos, y enturbiabas las aguas con tus pies, y hollabas sus riberas.\n32:3 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Yo extender\u00e9 sobre ti mi red con reuni\u00f3n de muchos pueblos, y te har\u00e1n subir con mi esparavel.\n32:4 Y te dejar\u00e9 en tierra, te echar\u00e9 sobre la haz del campo, y har\u00e9 que se asienten sobre ti todas las aves del cielo, y hartar\u00e9 de ti las bestias de toda la tierra.\n32:5 Y pondr\u00e9 tus carnes sobre los montes, y henchir\u00e9 los valles de tu altura.\n32:6 Y regar\u00e9 de tu sangre la tierra donde nadas, hasta los montes; y los arroyos se henchir\u00e1n de ti.\n32:7 Y cuando te habr\u00e9 muerto, cubrir\u00e9 los cielos, y har\u00e9 entenebrecer sus estrellas: el sol cubrir\u00e9 con nublado, y la luna no har\u00e1 resplandecer su luz.\n32:8 Todas las lumbreras de luz har\u00e9 entenebrecer en el cielo por ti, y pondr\u00e9 tinieblas sobre tu tierra, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n32:9 Y entristecer\u00e9 el coraz\u00f3n de muchos pueblos, cuando llevar\u00e9 tu quebrantamiento sobre las gentes, por las tierras que no conociste.\n32:10 Y har\u00e9 at\u00f3nitos sobre ti muchos pueblos, y sus reyes tendr\u00e1n \u00e1 causa de ti horror grande, cuando har\u00e9 resplandecer mi espada delante de sus rostros, y todos se sobresaltar\u00e1n en sus \u00e1nimos \u00e1 cada momento en el d\u00eda de tu ca\u00edda.\n32:11 Porque as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: La espada del rey de Babilonia vendr\u00e1 sobre ti.\n32:12 Con espadas de fuertes har\u00e9 caer tu pueblo; todos ellos ser\u00e1n los fuertes de las gentes: y destruir\u00e1n la soberbia de Egipto, y toda su multitud ser\u00e1 deshecha.\n32:13 Todas sus bestias destruir\u00e9 de sobre las muchas aguas: ni m\u00e1s las enturbiar\u00e1 pie de hombre, ni u\u00f1a de bestias las enturbiar\u00e1n.\n32:14 Entonces har\u00e9 asentarse sus aguas, y har\u00e9 ir sus r\u00edos como aceite, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n32:15 Cuando asolar\u00e9 la tierra de Egipto, y la tierra fuere asolada de su plenitud, cuando herir\u00e9 \u00e1 todos los que en ella moran, sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n32:16 Esta es la endecha, y cantarla han: las hijas de las gentes la cantar\u00e1n: endechar\u00e1n sobre Egipto, y sobre toda su multitud, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n32:17 Y aconteci\u00f3 en el a\u00f1o duod\u00e9cimo, \u00e1 los quince del mes, que fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n32:18 Hijo del hombre, endecha sobre la multitud de Egipto, y desp\u00e9\u00f1alo \u00e1 \u00e9l, y \u00e1 las villas de las gentes fuertes, en la tierra de los profundos, con los que descienden \u00e1 la sepultura.\n32:19 Porque eres tan hermoso, desciende, y yace con los incircuncisos.\n32:20 Entre los muertos \u00e1 cuchillo caer\u00e1n: al cuchillo es entregado: traedlo \u00e1 \u00e9l y \u00e1 todos sus pueblos.\n32:21 De en medio del infierno hablar\u00e1n \u00e1 \u00e9l los fuertes de los fuertes, con los que le ayudaron, que descendieron, y yacen con los incircuncisos muertos \u00e1 cuchillo.\n32:22 All\u00ed Assur con toda su gente: en derredor de \u00e9l est\u00e1n sus sepulcros: todos ellos cayeron muertos \u00e1 cuchillo.\n32:23 Sus sepulcros fueron puestos \u00e1 los lados de la fosa, y su gente est\u00e1 por los alrededores de su sepulcro: todos ellos cayeron muertos \u00e1 cuchillo, los cuales pusieron miedo en la tierra de los vivientes.\n32:24 All\u00ed Elam, y toda su multitud por los alrededores de su sepulcro: todos ellos cayeron muertos \u00e1 cuchillo, los cuales descendieron incircuncisos \u00e1 los m\u00e1s profundos lugares de la tierra, porque pusieron su terror en la tierra de los vivientes, mas llevaron\n32:25 En medio de los muertos le pusieron cama con toda su multitud: \u00e1 sus alrededores est\u00e1n sus sepulcros: todos ellos incircuncisos muertos \u00e1 cuchillo, porque fu\u00e9 puesto su espanto en la tierra de los vivientes, mas llevaron su confusi\u00f3n con los que desciende\n32:26 All\u00ed Mesech, y Tubal, y toda su multitud: sus sepulcros en sus alrededores: todos ellos incircuncisos muertos \u00e1 cuchillo, porque hab\u00edan dado su terror en la tierra de los vivientes.\n32:27 Y no yacer\u00e1n con los fuertes que cayeron de los incircuncisos, los cuales descendieron al sepulcro con sus armas de guerra, y pusieron sus espadas debajo de sus cabezas: mas sus pecados estar\u00e1n sobre sus huesos, porque fueron terror de fuertes en la tierr\n32:28 T\u00fa pues ser\u00e1s quebrantado entre los incircuncisos, y yacer\u00e1s con los muertos \u00e1 cuchillo.\n32:29 All\u00ed Idumea, sus reyes y todos sus pr\u00edncipes, los cuales con su fortaleza fueron puestos con los muertos \u00e1 cuchillo: ellos yacer\u00e1n con los incircuncisos, y con los que descienden al sepulcro.\n32:30 All\u00ed los pr\u00edncipes del aquil\u00f3n, todos ellos, y todos los de Sid\u00f3n, que con su terror descendieron con los muertos, avergonzados de su fortaleza, yacen tambi\u00e9n incircuncisos con los muertos \u00e1 cuchillo, y llevaron su confusi\u00f3n con los que descienden al sepu\n32:31 A estos ver\u00e1 Fara\u00f3n, y consolar\u00e1se sobre toda su multitud; Fara\u00f3n muerto \u00e1 cuchillo, y todo su ej\u00e9rcito, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n32:32 Porque yo puse mi terror en la tierra de los vivientes, tambi\u00e9n yacer\u00e1 entre los incircuncisos con los muertos \u00e1 cuchillo, Fara\u00f3n y toda su multitud, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n33:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n33:2 Hijo del hombre, habla \u00e1 los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de sus t\u00e9rminos, y se lo pusiere por atalaya,\n33:3 Y \u00e9l viere venir la espada sobre la tierra, y tocare corneta, y avisare al pueblo;\n33:4 Cualquiera que oyere el sonido de la corneta, y no se apercibiere, y viniendo la espada lo tomare, su sangre ser\u00e1 sobre su cabeza.\n33:5 El sonido de la corneta oy\u00f3, y no se apercibi\u00f3; su sangre ser\u00e1 sobre \u00e9l: mas el que se apercibiere, librar\u00e1 su vida.\n33:6 Pero si el atalaya viere venir la espada, y no tocare la corneta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, tomare de \u00e9l alguno; por causa de su pecado fu\u00e9 tomado, mas demandar\u00e9 su sangre de mano del atalaya.\n33:7 T\u00fa pues, hijo del hombre, yo te he puesto por atalaya \u00e1 la casa de Israel, y oir\u00e1s la palabra de mi boca, y los apercibir\u00e1s de mi parte.\n33:8 Diciendo yo al imp\u00edo: Imp\u00edo, de cierto morir\u00e1s; si t\u00fa no hablares para que se guarde el imp\u00edo de su camino, el imp\u00edo morir\u00e1 por su pecado, mas su sangre yo la demandar\u00e9 de tu mano.\n33:9 Y si t\u00fa avisares al imp\u00edo de su camino para que de \u00e9l se aparte, y \u00e9l no se apartare de su camino, por su pecado morir\u00e1 \u00e9l, y t\u00fa libraste tu vida.\n33:10 T\u00fa pues, hijo del hombre, di \u00e1 la casa de Israel: Vosotros hab\u00e9is hablado as\u00ed, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados est\u00e1n sobre nosotros, y \u00e1 causa de ellos somos consumidos: \u00bfc\u00f3mo pues viviremos?\n33:11 Diles: Vivo yo, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, que no quiero la muerte del imp\u00edo, sino que se torne el imp\u00edo de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros caminos: \u00bfy por qu\u00e9 morir\u00e9is, oh casa de Israel?\n33:12 Y t\u00fa, hijo del hombre, di \u00e1 los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librar\u00e1 el d\u00eda que se rebelare; y la impiedad del imp\u00edo no le ser\u00e1 estorbo el d\u00eda que se volviere de su impiedad; y el justo no podr\u00e1 vivir por su justicia el d\u00eda que pecare.\n33:13 Diciendo yo al justo: De cierto vivir\u00e1, y \u00e9l confiado en su justicia hiciere iniquidad, todas sus justicias no vendr\u00e1n en memoria, sino que morir\u00e1 por su iniquidad que hizo.\n33:14 Y diciendo yo al imp\u00edo: De cierto morir\u00e1s; si \u00e9l se volviere de su pecado, \u00e9 hiciere juicio y justicia,\n33:15 Si el imp\u00edo restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado, caminare en las ordenanzas de la vida, no haciendo iniquidad, vivir\u00e1 ciertamente y no morir\u00e1.\n33:16 No se le recordar\u00e1 ninguno de sus pecados que hab\u00eda cometido: hizo juicio y justicia; vivir\u00e1 ciertamente.\n33:17 Luego dir\u00e1n los hijos de tu pueblo: No es recta la v\u00eda del Se\u00f1or: la v\u00eda de ellos es la que no es recta.\n33:18 Cuando el justo se apartare de su justicia, \u00e9 hiciere iniquidad, morir\u00e1 por ello.\n33:19 Y cuando el imp\u00edo se apartare de su impiedad, \u00e9 hiciere juicio y justicia, vivir\u00e1 por ello.\n33:20 Y dijisteis: No es recta la v\u00eda del Se\u00f1or. Yo os juzgar\u00e9, oh casa de Israel, \u00e1 cada uno conforme \u00e1 sus caminos.\n33:21 Y aconteci\u00f3 en el a\u00f1o duod\u00e9cimo de nuestro cautiverio, en el mes d\u00e9cimo, \u00e1 los cinco del mes, que vino \u00e1 m\u00ed un escapado de Jerusalem, diciendo: La ciudad ha sido herida.\n33:22 Y la mano de Jehov\u00e1 hab\u00eda sido sobre m\u00ed la tarde antes que el escapado viniese, y hab\u00eda abierto mi boca, hasta que vino \u00e1 m\u00ed por la ma\u00f1ana; y abri\u00f3 mi boca, y no m\u00e1s estuve callado.\n33:23 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n33:24 Hijo del hombre, los que habitan aquellos desiertos en la tierra de Israel, hablando dicen: Abraham era uno, y posey\u00f3 la tierra: pues nosotros somos muchos; \u00e1 nosotros es dada la tierra en posesi\u00f3n.\n33:25 Por tanto, diles: As\u00ed dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: \u00bfCon sangre comer\u00e9is, y \u00e1 vuestros \u00eddolos alzar\u00e9is vuestros ojos, y sangre derramar\u00e9is, y poseer\u00e9is vosotros la tierra?\n33:26 Estuvisteis sobre vuestras espadas, hicisteis abominaci\u00f3n, y contaminasteis cada cual la mujer de su pr\u00f3jimo: \u00bfy habr\u00e9is de poseer la tierra?\n33:27 Les dir\u00e1s as\u00ed: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Vivo yo, que los que est\u00e1n en aquellos asolamientos caer\u00e1n \u00e1 cuchillo, y al que est\u00e1 sobre la haz del campo entregar\u00e9 \u00e1 las bestias que lo devoren; y los que est\u00e1n en las fortalezas y en las cuevas, de pestilen\n33:28 Y pondr\u00e9 la tierra en desierto y en soledad, y cesar\u00e1 la soberbia de su fortaleza; y los montes de Israel ser\u00e1n asolados, que no haya quien pase.\n33:29 Y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1, cuando pusiere la tierra en soledad y desierto, por todas las abominaciones que han hecho.\n33:30 Y t\u00fa, hijo del hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto \u00e1 las paredes y \u00e1 las puertas de las casas, y habla el uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: Venid ahora, y oid qu\u00e9 palabra sale de Jehov\u00e1.\n33:31 Y vendr\u00e1n \u00e1 ti como viene el pueblo, y se estar\u00e1n delante de ti como mi pueblo, y oir\u00e1n tus palabras, y no las pondr\u00e1n por obra: antes hacen halagos con sus bocas, y el coraz\u00f3n de ellos anda en pos de su avaricia.\n33:32 Y he aqu\u00ed que t\u00fa eres \u00e1 ellos como cantor de amores, gracioso de voz y que canta bien: y oir\u00e1n tus palabras, mas no las pondr\u00e1n por obra.\n33:33 Empero cuando ello viniere (he aqu\u00ed viene) sabr\u00e1n que hubo profeta entre ellos.\n34:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n34:2 Hijo del hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y diles \u00e1 los pastores: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Ay de los pastores de Israel, que se apacientan \u00e1 s\u00ed mismos! \u00bfNo apacientan los pastores los reba\u00f1os?\n34:3 Com\u00e9is la leche, y os vest\u00eds de la lana: la gruesa degoll\u00e1is, no apacent\u00e1is las ovejas.\n34:4 No corroborasteis las flacas, ni curasteis la enferma: no ligasteis la perniquebrada, ni tornasteis la amontada, ni buscasteis la perdida; sino que os hab\u00e9is ense\u00f1oreado de ellas con dureza y con violencia;\n34:5 Y est\u00e1n derramadas por falta de pastor; y fueron para ser comidas de toda bestia del campo, y fueron esparcidas.\n34:6 Y anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto: y en toda la haz de la tierra fueron derramadas mis ovejas, y no hubo quien buscase, ni quien requiriese.\n34:7 Por tanto, pastores, oid palabra de Jehov\u00e1:\n34:8 Vivo yo, ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1, que por cuanto mi reba\u00f1o fu\u00e9 para ser robado, y mis ovejas fueron para ser comidas de toda bestia del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron \u00e1 s\u00ed mismos, y no apacent\n34:9 Por tanto, oh pastores, oid palabra de Jehov\u00e1:\n34:10 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed, yo \u00e1 los pastores; y requerir\u00e9 mis ovejas de su mano, y har\u00e9les dejar de apacentar las ovejas: ni los pastores se apacentar\u00e1n m\u00e1s \u00e1 s\u00ed mismos; pues yo librar\u00e9 mis ovejas de sus bocas, y no les ser\u00e1n m\u00e1s por comida.\n34:11 Porque as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed, yo, yo requerir\u00e9 mis ovejas, y las reconocer\u00e9.\n34:12 Como reconoce su reba\u00f1o el pastor el d\u00eda que est\u00e1 en medio de sus ovejas esparcidas, as\u00ed reconocer\u00e9 mis ovejas, y las librar\u00e9 de todos los lugares en que fueron esparcidas el d\u00eda del nublado y de la oscuridad.\n34:13 Y yo las sacar\u00e9 de los pueblos, y las juntar\u00e9 de las tierras: y las meter\u00e9 en su tierra, y las apacentar\u00e9 en los montes de Israel por las riberas, y en todas las habitaciones del pa\u00eds.\n34:14 En buenos pastos las apacentar\u00e9, y en los altos montes de Israel ser\u00e1 su majada: all\u00ed dormir\u00e1n en buena majada, y en pastos gruesos ser\u00e1n apacentadas sobre los montes de Israel.\n34:15 Yo apacentar\u00e9 mis ovejas, y yo les har\u00e9 tener majada, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n34:16 Yo buscar\u00e9 la perdida, y tornar\u00e9 la amontada, y ligar\u00e9 la perniquebrada, y corroborar\u00e9 la enferma: mas \u00e1 la gruesa y \u00e1 la fuerte destruir\u00e9. Yo las apacentar\u00e9 en juicio.\n34:17 Mas vosotras, ovejas m\u00edas, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabr\u00edos.\n34:18 \u00bfOs es poco que com\u00e1is los buenos pastos, sino que holl\u00e9is con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda; y que bebiendo las aguas sentadas, holl\u00e9is adem\u00e1s con vuestros pies las que quedan?\n34:19 Y mis ovejas comen lo hollado de vuestros pies, y beben lo que con vuestros pies hab\u00e9is hollado.\n34:20 Por tanto, as\u00ed les dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed, yo, yo juzgar\u00e9 entre la oveja gruesa y la oveja flaca,\n34:21 Por cuanto rempujasteis con el lado y con el hombro, y acorneasteis con vuestros cuernos \u00e1 todas las flacas, hasta que las esparcisteis fuera.\n34:22 Yo salvar\u00e9 \u00e1 mis ovejas, y nunca m\u00e1s ser\u00e1n en rapi\u00f1a; y juzgar\u00e9 entre oveja y oveja.\n34:23 Y despertar\u00e9 sobre ellas un pastor, y \u00e9l las apacentar\u00e1; \u00e1 mi siervo David: \u00e9l las apacentar\u00e1, y \u00e9l les ser\u00e1 por pastor.\n34:24 Yo Jehov\u00e1 les ser\u00e9 por Dios, y mi siervo David pr\u00edncipe en medio de ellos. Yo Jehov\u00e1 he hablado.\n34:25 Y establecer\u00e9 con ellos pacto de paz, y har\u00e9 cesar de la tierra las malas bestias; y habitar\u00e1n en el desierto seguramente, y dormir\u00e1n en los bosques.\n34:26 Y dar\u00e9 \u00e1 ellas, y \u00e1 los alrededores de mi collado, bendici\u00f3n; y har\u00e9 descender la lluvia en su tiempo, lluvias de bendici\u00f3n ser\u00e1n.\n34:27 Y el \u00e1rbol del campo dar\u00e1 su fruto, y la tierra dar\u00e1 su fruto, y estar\u00e1n sobre su tierra seguramente; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1, cuando quebrare las coyundas de su yugo, y los librare de mano de los que se sirven de ellos.\n34:28 Y no ser\u00e1n m\u00e1s presa de las gentes, ni las bestias de la tierra las devorar\u00e1n; sino que habitar\u00e1n seguramente, y no habr\u00e1 quien espante;\n34:29 Y despertar\u00e9les una planta por nombre, y no m\u00e1s ser\u00e1n consumidos de hambre en la tierra, ni ser\u00e1n m\u00e1s avergonzados de las gentes.\n34:30 Y sabr\u00e1n que yo su Dios Jehov\u00e1 soy con ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n34:31 Y vosotras, ovejas m\u00edas, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n35:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n35:2 Hijo del hombre, pon tu rostro hacia el monte de Seir, y profetiza contra \u00e9l,\n35:3 Y dile: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed yo contra ti, oh monte de Seir, y extender\u00e9 mi mano contra ti, y te pondr\u00e9 en asolamiento y en soledad.\n35:4 A tus ciudades asolar\u00e9, y t\u00fa ser\u00e1s asolado; y sabr\u00e1s que yo soy Jehov\u00e1.\n35:5 Por cuanto tuviste enemistades perpetuas, y esparciste los hijos de Israel \u00e1 poder de espada en el tiempo de su aflicci\u00f3n, en el tiempo extremadamente malo;\n35:6 Por tanto, vivo yo, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, que \u00e1 sangre te diputar\u00e9, y sangre te perseguir\u00e1: y pues la sangre no aborreciste, sangre te perseguir\u00e1.\n35:7 Y pondr\u00e9 al monte de Seir en asolamiento y en soledad, y cortar\u00e9 de \u00e9l pasante y volviente.\n35:8 Y henchir\u00e9 sus montes de sus muertos: en tus collados, y en tus valles, y en todos tus arroyos, caer\u00e1n ellos muertos \u00e1 cuchillo.\n35:9 Yo te pondr\u00e9 en asolamientos perpetuos, y tus ciudades nunca m\u00e1s se restaurar\u00e1n; y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1.\n35:10 Por cuanto dijiste: Las dos naciones y las dos tierras ser\u00e1n m\u00edas, y las poseeremos, estando all\u00ed Jehov\u00e1;\n35:11 Por tanto, vivo yo, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, yo har\u00e9 conforme \u00e1 tu ira, y conforme \u00e1 tu celo con que procediste, \u00e1 causa de tus enemistades con ellos: y ser\u00e9 conocido en ellos, cuando te juzgar\u00e9.\n35:12 Y sabr\u00e1s que yo Jehov\u00e1 he o\u00eddo todas tus injurias que proferiste contra los montes de Israel, diciendo: Destru\u00eddos son, nos son dados \u00e1 devorar.\n35:13 Y os engrandecisteis contra m\u00ed con vuestra boca, y multiplicasteis contra m\u00ed vuestras palabras. Yo lo o\u00ed.\n35:14 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Alegr\u00e1ndose toda la tierra, yo te har\u00e9 soledad.\n35:15 Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel, porque fu\u00e9 asolada, as\u00ed te har\u00e9 \u00e1 ti: asolado ser\u00e1 el monte de Seir, y toda Idumea, toda ella; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n36:1 Y TU, hijo del hombre, profetiza sobre los montes de Israel, y di: Montes de Israel, oid palabra de Jehov\u00e1:\n36:2 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Por cuanto el enemigo dijo sobre vosotros: Ea! tambi\u00e9n las alturas perpetuas nos han sido por heredad;\n36:3 Profetiza por tanto, y di: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Pues por cuanto asol\u00e1ndoos y trag\u00e1ndoos de todas partes, para que fueseis heredad \u00e1 las otras gentes, se os ha hecho andar en boca de lenguas, y ser el oprobio de los pueblos,\n36:4 Por tanto, montes de Israel, oid palabra del Se\u00f1or Jehov\u00e1: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1 \u00e1 los montes y \u00e1 los collados, \u00e1 los arroyos y \u00e1 los valles, \u00e1 las ruinas y asolamientos, y \u00e1 las ciudades desamparadas, que fueron puestas \u00e1 saco y en escarnio \u00e1 las\n36:5 Por eso, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He hablado por cierto en el fuego de mi celo contra las dem\u00e1s gentes, y contra toda Idumea, que se disputaron mi tierra por heredad con alegr\u00eda de todo coraz\u00f3n, con enconamiento de \u00e1nimo, para que sus expelidos fuese\n36:6 Por tanto, profetiza sobre la tierra de Israel, y di \u00e1 los montes y \u00e1 los collados, y \u00e1 los arroyos y \u00e1 los valles: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed, en mi celo y en mi furor he hablado, por cuanto hab\u00e9is llevado el oprobio de las gentes.\n36:7 Por lo cual as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Yo he alzado mi mano, que las gentes que os est\u00e1n alrededor han de llevar su afrenta.\n36:8 Mas vosotros, oh montes de Israel, dar\u00e9is vuestros ramos, y llevar\u00e9is vuestro fruto \u00e1 mi pueblo Israel; porque cerca est\u00e1n para venir.\n36:9 Porque heme aqu\u00ed \u00e1 vosotros, y \u00e1 vosotros me volver\u00e9, y ser\u00e9is labrados y sembrados.\n36:10 Y har\u00e9 multiplicar sobre vosotros hombres, \u00e1 toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades han de ser habitadas, y ser\u00e1n edificadas las ruinas.\n36:11 Y multiplicar\u00e9 sobre vosotros hombres y bestias, y ser\u00e1n multiplicados y crecer\u00e1n: y os har\u00e9 morar como sol\u00edais antiguamente, y os har\u00e9 m\u00e1s bien que en vuestros principios; y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1.\n36:12 Y har\u00e9 andar hombres sobre vosotros, \u00e1 mi pueblo Israel; y te poseer\u00e1n, y les ser\u00e1s por heredad, y nunca m\u00e1s les matar\u00e1s los hijos.\n36:13 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Por cuanto dicen de vosotros: Comedora de hombres, y matadora de los hijos de tus gentes has sido:\n36:14 Por tanto, no devorar\u00e1s m\u00e1s hombres, y nunca m\u00e1s matar\u00e1s los hijos \u00e1 tus gentes, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n36:15 Y nunca m\u00e1s te har\u00e9 oir injuria de gentes, ni m\u00e1s llevar\u00e1s denuestos de pueblos, ni har\u00e1s m\u00e1s morir los hijos \u00e1 tus gentes, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n36:16 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n36:17 Hijo del hombre, morando en su tierra la casa de Israel, la contaminaron con sus caminos y con sus obras: como inmundicia de menstruosa fu\u00e9 su camino delante de m\u00ed.\n36:18 Y derram\u00e9 mi ira sobre ellos por las sangres que derramaron sobre la tierra; porque con sus \u00eddolos la contaminaron.\n36:19 Y esparc\u00edlos por las gentes, y fueron aventados por las tierras: conforme \u00e1 sus caminos y conforme \u00e1 sus obras los juzgu\u00e9.\n36:20 Y entrados \u00e1 las gentes \u00e1 donde fueron, profanaron mi santo nombre, dici\u00e9ndose de ellos: Estos son pueblo de Jehov\u00e1, y de su tierra de \u00e9l han salido.\n36:21 Y he tenido l\u00e1stima en atenci\u00f3n \u00e1 mi santo nombre, el cual profan\u00f3 la casa de Israel entre las gentes \u00e1 donde fueron.\n36:22 Por tanto, di \u00e1 la casa de Israel: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las gentes \u00e1 donde hab\u00e9is llegado.\n36:23 Y santificar\u00e9 mi grande nombre profanado entre las gentes, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabr\u00e1n las gentes que yo soy Jehov\u00e1, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, cuando fuere santificado en vosotros delante de sus ojos.\n36:24 Y yo os tomar\u00e9 de las gentes, y os juntar\u00e9 de todas las tierras, y os traer\u00e9 \u00e1 vuestro pa\u00eds.\n36:25 Y esparcir\u00e9 sobre vosotros agua limpia, y ser\u00e9is limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros \u00eddolos os limpiar\u00e9.\n36:26 Y os dar\u00e9 coraz\u00f3n nuevo, y pondr\u00e9 esp\u00edritu nuevo dentro de vosotros; y quitar\u00e9 de vuestra carne el coraz\u00f3n de piedra, y os dar\u00e9 coraz\u00f3n de carne.\n36:27 Y pondr\u00e9 dentro de vosotros mi esp\u00edritu, y har\u00e9 que and\u00e9is en mis mandamientos, y guard\u00e9is mis derechos, y los pong\u00e1is por obra.\n36:28 Y habitar\u00e9is en la tierra que d\u00ed \u00e1 vuestros padres; y vosotros me ser\u00e9is por pueblo, y yo ser\u00e9 \u00e1 vosotros por Dios.\n36:29 Y os guardar\u00e9 de todas vuestras inmundicias; y llamar\u00e9 al trigo, y lo multiplicar\u00e9, y no os dar\u00e9 hambre.\n36:30 Multiplicar\u00e9 asimismo el fruto de los \u00e1rboles, y el fruto de los campos, porque nunca m\u00e1s recib\u00e1is oprobio de hambre entre las gentes.\n36:31 Y os acordar\u00e9is de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzar\u00e9is de vosotros mismos por vuestras iniquidades, y por vuestras abominaciones.\n36:32 No lo hago por vosotros, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, s\u00e9aos notorio: avergonzaos y confund\u00edos de vuestras iniquidades, casa de Israel.\n36:33 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: El d\u00eda que os limpiar\u00e9 de todas vuestras iniquidades, har\u00e9 tambi\u00e9n habitar las ciudades, y las asoladas ser\u00e1n edificadas.\n36:34 Y la tierra asolada ser\u00e1 labrada, en lugar de haber sido asolada en ojos de todos los que pasaron;\n36:35 Los cuales dijeron: Esta tierra asolada fu\u00e9 como huerto de Ed\u00e9n; y estas ciudades desiertas y asoladas y arruinadas, fortalecidas estuvieron.\n36:36 Y las gentes que fueron dejadas en vuestros alrededores, sabr\u00e1n que yo edifiqu\u00e9 las derribadas, y plant\u00e9 las asoladas: yo Jehov\u00e1 he hablado, y har\u00e9lo.\n36:37 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Aun ser\u00e9 solicitado de la casa de Israel, para hacerles esto: multiplicar\u00e9los de hombres \u00e1 modo de reba\u00f1os.\n36:38 Como las ovejas santas, como las ovejas de Jerusalem en sus solemnidades, as\u00ed las ciudades desiertas ser\u00e1n llenas de reba\u00f1os de hombres; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n37:1 Y LA mano de Jehov\u00e1 fu\u00e9 sobre m\u00ed, y sac\u00f3me en esp\u00edritu de Jehov\u00e1, y p\u00fasome en medio de un campo que estaba lleno de huesos.\n37:2 E h\u00edzome pasar cerca de ellos por todo alrededor: y he aqu\u00ed que eran muy muchos sobre la haz del campo, y por cierto secos en gran manera.\n37:3 Y d\u00edjome: Hijo del hombre, \u00bfvivir\u00e1n estos huesos? Y dije: Se\u00f1or Jehov\u00e1, t\u00fa lo sabes.\n37:4 D\u00edjome entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oid palabra de Jehov\u00e1.\n37:5 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1 \u00e1 estos huesos: He aqu\u00ed, yo hago entrar esp\u00edritu en vosotros, y vivir\u00e9is.\n37:6 Y pondr\u00e9 nervios sobre vosotros, y har\u00e9 subir sobre vosotros carne, y os cubrir\u00e9 de piel, y pondr\u00e9 en vosotros esp\u00edritu, y vivir\u00e9is; y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1.\n37:7 Profetic\u00e9 pues, como me fu\u00e9 mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aqu\u00ed un temblor, y los huesos se llegaron cada hueso \u00e1 su hueso.\n37:8 Y mir\u00e9, y he aqu\u00ed nervios sobre ellos, y la carne subi\u00f3, y la piel cubr\u00edo por encima de ellos: mas no hab\u00eda en ellos esp\u00edritu.\n37:9 Y d\u00edjome: Profetiza al esp\u00edritu, profetiza, hijo del hombre, y di al esp\u00edritu: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Esp\u00edritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivir\u00e1n.\n37:10 Y profetic\u00e9 como me hab\u00eda mandado, y entr\u00f3 esp\u00edritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies, un ej\u00e9rcito grande en extremo.\n37:11 D\u00edjome luego: Hijo del hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aqu\u00ed, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereci\u00f3 nuestra esperanza, y somos del todo talados.\n37:12 Por tanto profetiza, y diles: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed, yo abro vuestros sepulcros, pueblo m\u00edo, y os har\u00e9 subir de vuestras sepulturas, y os traer\u00e9 \u00e1 la tierra de Israel.\n37:13 Y sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1, cuando abriere vuestros sepulcros, y os sacare de vuestras sepulturas, pueblo m\u00edo.\n37:14 Y pondr\u00e9 mi esp\u00edritu en vosotros, y vivir\u00e9is, y os har\u00e9 reposar sobre vuestra tierra; y sabr\u00e9is que yo Jehov\u00e1 habl\u00e9, y lo hice, dice Jehov\u00e1.\n37:15 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n37:16 T\u00fa, hijo del hombre, t\u00f3mate ahora un palo, y escribe en \u00e9l: A Jud\u00e1, y \u00e1 los hijos de Israel sus compa\u00f1eros. Toma despu\u00e9s otro palo, y escribe en \u00e9l: A Jos\u00e9, palo de Ephraim, y \u00e1 toda la casa de Israel sus compa\u00f1eros.\n37:17 J\u00fantalos luego el uno con el otro, para que sean en uno, y ser\u00e1n uno en tu mano.\n37:18 Y cuando te hablaren los hijos de tu pueblo, diciendo: \u00bfNo nos ense\u00f1ar\u00e1s qu\u00e9 te propones con eso?\n37:19 Diles: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed, yo tomo el palo de Jos\u00e9 que est\u00e1 en la mano de Ephraim, y \u00e1 las tribus de Israel sus compa\u00f1eros, y pondr\u00e9los con \u00e9l, con el palo de Jud\u00e1, y har\u00e9los un palo, y ser\u00e1n uno en mi mano.\n37:20 Y los palos sobre que escribieres, estar\u00e1n en tu mano delante de sus ojos;\n37:21 Y les dir\u00e1s: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed, yo tomo \u00e1 los hijos de Israel de entre las gentes \u00e1 las cuales fueron, y los juntar\u00e9 de todas partes, y los traer\u00e9 \u00e1 su tierra:\n37:22 Y los har\u00e9 una naci\u00f3n en la tierra, en los montes de Israel; y un rey ser\u00e1 \u00e1 todos ellos por rey: y nunca m\u00e1s ser\u00e1n dos naciones, ni nunca m\u00e1s ser\u00e1n divididos en dos reinos:\n37:23 Ni m\u00e1s se contaminar\u00e1n con sus \u00eddolos, y con sus abominaciones, y con todas sus rebeliones: y los salvar\u00e9 de todas sus habitaciones en las cuales pecaron, y los limpiar\u00e9; y me ser\u00e1n por pueblo, y yo \u00e1 ellos por Dios.\n37:24 Y mi siervo David ser\u00e1 rey sobre ellos, y \u00e1 todos ellos ser\u00e1 un pastor: y andar\u00e1n en mis derechos, y mis ordenanzas guardar\u00e1n, y las pondr\u00e1n por obra.\n37:25 Y habitar\u00e1n en la tierra que d\u00ed \u00e1 mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres, en ella habitar\u00e1n ellos, y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David les ser\u00e1 pr\u00edncipe para siempre.\n37:26 Y concertar\u00e9 con ellos pacto de paz, perpetuo pacto ser\u00e1 con ellos: y los asentar\u00e9, y los multiplicar\u00e9, y pondr\u00e9 mi santuario entre ellos para siempre.\n37:27 Y estar\u00e1 en ellos mi tabern\u00e1culo, y ser\u00e9 \u00e1 ellos por Dios, y ellos me ser\u00e1n por pueblo.\n37:28 Y sabr\u00e1n las gentes que yo Jehov\u00e1 santifico \u00e1 Israel, estando mi santuario entre ellos para siempre.\n38:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n38:2 Hijo del hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, pr\u00edncipe de la cabecera de Mesech y Tubal, y profetiza sobre \u00e9l.\n38:3 Y di: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed, yo \u00e1 ti, oh Gog, pr\u00edncipe de la cabecera de Mesech y Tubal.\n38:4 Y yo te quebrantar\u00e9, y pondr\u00e9 anzuelos en tus quijadas, y te sacar\u00e9 \u00e1 ti, y \u00e1 todo tu ej\u00e9rcito, caballos y caballeros, vestidos de todo todos ellos, grande multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas:\n38:5 Persia, y Etiop\u00eda, y Libia con ellos; todos ellos con escudos y almetes:\n38:6 Gomer, y todas sus compa\u00f1\u00edas; la casa de Togarma, \u00e1 los lados del norte, y todas sus compa\u00f1\u00edas; pueblos muchos contigo.\n38:7 Apar\u00e9jate, y aperc\u00edbete, t\u00fa, y toda tu multitud que se ha reunido \u00e1 ti, y s\u00e9les por guarda.\n38:8 De aqu\u00ed \u00e1 muchos d\u00edas ser\u00e1s t\u00fa visitado: al cabo de a\u00f1os vendr\u00e1s \u00e1 la tierra salvada de la espada, recogida de muchos pueblos, \u00e1 los montes de Israel, que siempre fueron para asolamiento: mas fu\u00e9 sacada de las naciones, y todos ellos morar\u00e1n confiadamente\n38:9 Y subir\u00e1s t\u00fa, vendr\u00e1s como tempestad; como nublado para cubrir la tierra ser\u00e1s t\u00fa, y todas tus compa\u00f1\u00edas, y muchos pueblos contigo.\n38:10 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Y ser\u00e1 en aquel d\u00eda, que subir\u00e1n palabras en tu coraz\u00f3n, y concebir\u00e1s mal pensamiento;\n38:11 Y dir\u00e1s: Subir\u00e9 contra tierra de aldeas, ir\u00e9 \u00e1 gentes reposadas, y que habitan confiadamente: todos ellos habitan sin muros, no tienen cerrojos ni puertas:\n38:12 Para arrebatar despojos y para tomar presa; para tornar tu mano sobre las tierras desiertas ya pobladas, y sobre el pueblo recogido de las gentes, que se hace de ganados y posesiones, que mora en el ombligo de la tierra.\n38:13 Seba, y Ded\u00e1n, y los mercaderes de Tarsis, y todos sus leoncillos, te dir\u00e1n: \u00bfHas venido \u00e1 arrebatar despojos? \u00bfhas reunido tu multitud para tomar presa, para quitar plata y oro, para tomar ganados y posesiones, para tomar grandes despojos?\n38:14 Por tanto profetiza, hijo del hombre, y di \u00e1 Gog: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: En aquel tiempo, cuando mi pueblo Israel habitar\u00e1 seguramente, \u00bfno lo sabr\u00e1s t\u00fa?\n38:15 Y vendr\u00e1s de tu lugar, de las partes del norte, t\u00fa y muchos pueblos contigo, todos ellos \u00e1 caballo, grande reuni\u00f3n y poderoso ej\u00e9rcito:\n38:16 Y subir\u00e1s contra mi pueblo Israel como nublado para cubrir la tierra; ser\u00e1 al cabo de los d\u00edas: y te traer\u00e9 sobre mi tierra, para que las gentes me conozcan, cuando fuere santificado en ti, oh Gog, delante de sus ojos.\n38:17 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: \u00bfNo eres t\u00fa aqu\u00e9l de quien habl\u00e9 yo en tiempos pasados por mis siervos los profetas de Israel, los cuales profetizaron en aquellos tiempos que yo te hab\u00eda de traer sobre ellos?\n38:18 Y ser\u00e1 en aquel tiempo, cuando vendr\u00e1 Gog contra la tierra de Israel, dijo el Se\u00f1or Jehov\u00e1, que subir\u00e1 mi ira en mi enojo.\n38:19 Porque he hablado en mi celo, y en el fuego de mi ira: Que en aquel tiempo habr\u00e1 gran temblor sobre la tierra de Israel;\n38:20 Que los peces de la mar, y las aves del cielo, y las bestias del campo, y toda serpiente que anda arrastrando sobre la tierra, y todos los hombres que est\u00e1n sobre la haz de la tierra, temblar\u00e1n \u00e1 mi presencia; y se arruinar\u00e1n los montes, y los vallados ca\n38:21 Y en todos mis montes llamar\u00e9 contra \u00e9l espada, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1: la espada de cada cual ser\u00e1 contra su hermano.\n38:22 Y yo litigar\u00e9 con \u00e9l con pestilencia y con sangre; y har\u00e9 llover sobre \u00e9l, y sobre sus compa\u00f1\u00edas, y sobre los muchos pueblos que est\u00e1n con \u00e9l, impetuosa lluvia, y piedras de granizo, fuego y azufre.\n38:23 Y ser\u00e9 engrandecido y santificado, y ser\u00e9 conocido en ojos de muchas gentes; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n39:1 TU pues, hijo del hombre, profetiza contra Gog, y di: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed yo contra ti, oh Gog, pr\u00edncipe de la cabecera de Mesech y Tubal:\n39:2 Y te quebrantar\u00e9, y te sextar\u00e9, y te har\u00e9 subir de las partes del norte, y te traer\u00e9 sobre los montes de Israel;\n39:3 Y sacar\u00e9 tu arco de tu mano izquierda, y derribar\u00e9 tus saetas de tu mano derecha.\n39:4 Sobre los montes de Israel caer\u00e1s t\u00fa, y todas tus compa\u00f1\u00edas, y los pueblos que fueron contigo: \u00e1 toda ave y \u00e1 toda cosa que vuela, y \u00e1 las bestias del campo, te he dado por comida.\n39:5 Sobre la haz del campo caer\u00e1s: porque yo he hablado, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n39:6 Y enviar\u00e9 fuego sobre Magog, y sobre los que moran seguramente en las islas; y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1.\n39:7 Y har\u00e9 notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, y nunca m\u00e1s dejar\u00e9 amancillar mi santo nombre; y sabr\u00e1n las gentes que yo soy Jehov\u00e1, el Santo en Israel.\n39:8 He aqu\u00ed, vino y fu\u00e9, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1: este es el d\u00eda del cual he hablado.\n39:9 Y los moradores de las ciudades de Israel saldr\u00e1n, y encender\u00e1n y quemar\u00e1n armas, y escudos, y paveses, arcos y saetas, y bastones de mano, y lanzas: y las quemar\u00e1n en fuego por siete a\u00f1os.\n39:10 Y no traer\u00e1n le\u00f1a del campo, ni cortar\u00e1n de los bosques, sino que quemar\u00e1n las armas en el fuego: y despojar\u00e1n \u00e1 sus despojadores, y robar\u00e1n \u00e1 los que los robaron, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n39:11 Y ser\u00e1 en aquel tiempo, que yo dar\u00e9 \u00e1 Gog lugar para sepultura all\u00ed en Israel, el valle de los que pasan al oriente de la mar, y obstruir\u00e1 el paso \u00e1 los transeuntes, pues all\u00ed enterrar\u00e1n \u00e1 Gog y \u00e1 toda su multitud: y lo llamar\u00e1n, El valle de Ham\u00f3n-gog.\n39:12 Y la casa de Israel los estar\u00e1 enterrando por siete meses, para limpiar la tierra:\n39:13 Enterrarlos ha todo el pueblo de la tierra: y ser\u00e1 para ellos c\u00e9lebre el d\u00eda que yo fuere glorificado, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n39:14 Y tomar\u00e1n hombres de jornal, los cuales vayan por el pa\u00eds con los que viajaren, para enterrar \u00e1 los que quedaron sobre la haz de la tierra, \u00e1 fin de limpiarla: al cabo de siete meses har\u00e1n el reconocimiento.\n39:15 Y pasar\u00e1n los que ir\u00e1n por el pa\u00eds, y el que viere los huesos de alg\u00fan hombre, edificar\u00e1 junto \u00e1 ellos un moj\u00f3n, hasta que los entierren los sepultureros en el valle de Ham\u00f3n-gog.\n39:16 Y tambi\u00e9n el nombre de la ciudad ser\u00e1 Hamonah: y limpiar\u00e1n la tierra.\n39:17 Y t\u00fa, hijo del hombre, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Di \u00e1 las aves, \u00e1 todo vol\u00e1til, y \u00e1 toda bestia del campo: Juntaos, y venid; reun\u00edos de todas partes \u00e1 m\u00ed v\u00edctima que os sacrifico, un sacrificio grande sobre los montes de Israel, y comer\u00e9is carne y beb\n39:18 Comer\u00e9is carne de fuertes, y beber\u00e9is sangre de pr\u00edncipes de la tierra; de carneros, de corderos, de machos de cabr\u00edo, de bueyes, de toros, engordados todos en Bas\u00e1n.\n39:19 Y comer\u00e9is gordura hasta hartaros y beber\u00e9is hasta embriagaros sangre, de mi sacrificio que yo os sacrifiqu\u00e9.\n39:20 Y os hartar\u00e9is sobre mi mesa, de caballos, y de caballeros fuertes, y de todos hombres de guerra, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n39:21 Y pondr\u00e9 mi gloria entre las gentes, y todas las gentes ver\u00e1n mi juicio que habr\u00e9 hecho, y mi mano que sobre ellos puse.\n39:22 Y de aquel d\u00eda en adelante sabr\u00e1 la casa de Israel que yo soy Jehov\u00e1 su Dios.\n39:23 Y sabr\u00e1n las gentes que la casa de Israel fu\u00e9 llevada cautiva por su pecado; por cuanto se rebelaron contra m\u00ed, y yo escond\u00ed de ellos mi rostro, y entregu\u00e9los en mano de sus enemigos, y cayeron todos \u00e1 cuchillo.\n39:24 Conforme \u00e1 su inmundicia y conforme \u00e1 sus rebeliones hice con ellos: y de ellos escond\u00ed mi rostro.\n39:25 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Ahora volver\u00e9 la cautividad de Jacob, y tendr\u00e9 misericordia de toda la casa de Israel, y celar\u00e9 por mi santo nombre.\n39:26 Y ellos sentir\u00e1n su verg\u00fcenza, y toda su rebeli\u00f3n con que prevaricaron contra m\u00ed, cuando habitaren en su tierra seguramente, y no habr\u00e1 quien los espante;\n39:27 Cuando los volver\u00e9 de los pueblos, y los juntar\u00e9 de las tierras de sus enemigos, y fuere santificado en ellos en ojos de muchas gentes.\n39:28 Y sabr\u00e1n que yo soy Jehov\u00e1 su Dios, cuando despu\u00e9s de haberlos hecho pasar \u00e1 las gentes, los juntar\u00e9 sobre su tierra, sin dejar m\u00e1s all\u00e1 ninguno de ellos.\n39:29 Ni esconder\u00e9 m\u00e1s de ellos mi rostro; porque habr\u00e9 derramado de mi esp\u00edritu sobre la casa de Israel, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n40:1 EN el a\u00f1o veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del a\u00f1o, \u00e1 los diez del mes, \u00e1 los catorce a\u00f1os despu\u00e9s que la ciudad fu\u00e9 herida, en aquel mismo d\u00eda fu\u00e9 sobre m\u00ed la mano de Jehov\u00e1, y llev\u00f3me all\u00e1.\n40:2 En visiones de Dios me llev\u00f3 \u00e1 la tierra de Israel, y p\u00fasome sobre un monte muy alto, sobre el cual hab\u00eda como edificio de una ciudad al mediod\u00eda.\n40:3 Y llev\u00f3me all\u00ed, y he aqu\u00ed un var\u00f3n, cuyo aspecto era como aspecto de metal, y ten\u00eda un cordel de lino en su mano, y una ca\u00f1a de medir: y \u00e9l estaba \u00e1 la puerta.\n40:4 Y habl\u00f3me aquel var\u00f3n, diciendo: Hijo del hombre, mira con tus ojos, y oye con tus o\u00eddos, y pon tu coraz\u00f3n \u00e1 todas las cosas que te muestro; porque para que yo te las mostrase eres tra\u00eddo aqu\u00ed. Cuenta todo lo que ves \u00e1 la casa de Israel.\n40:5 Y he aqu\u00ed, un muro fuera de la casa: y la ca\u00f1a de medir que aquel var\u00f3n ten\u00eda en la mano, era de seis codos, de \u00e1 codo y palmo: y midi\u00f3 la anchura del edificio de una ca\u00f1a, y la altura, de otra ca\u00f1a.\n40:6 Despu\u00e9s vino \u00e1 la puerta que daba cara hacia el oriente, y subi\u00f3 por sus gradas, y midi\u00f3 el un poste de la puerta, de una ca\u00f1a en anchura, y el otro poste de otra ca\u00f1a en ancho.\n40:7 Y cada c\u00e1mara ten\u00eda una ca\u00f1a de largo, y una ca\u00f1a de ancho; y entre las c\u00e1maras hab\u00eda cinco codos en ancho; y cada poste de la puerta junto \u00e1 la entrada de la puerta por dentro, una ca\u00f1a.\n40:8 Midi\u00f3 asimismo la entrada de la puerta por de dentro, una ca\u00f1a.\n40:9 Midi\u00f3 luego la entrada del portal, de ocho codos, y sus postes de dos codos; y la puerta del portal estaba por de dentro.\n40:10 Y la puerta de hacia el oriente ten\u00eda tres c\u00e1maras de cada parte, todas tres de una medida: tambi\u00e9n de una medida los portales de cada parte.\n40:11 Y midi\u00f3 la anchura de la entrada de la puerta, de diez codos; la longitud del portal de trece codos.\n40:12 Y el espacio de delante de las c\u00e1maras, de un codo de la una parte, y de otro codo de la otra; y cada c\u00e1mara ten\u00eda seis codos de una parte, y seis codos de otra.\n40:13 Y midi\u00f3 la puerta desde el techo de la una c\u00e1mara hasta el techo de la otra, veinticinco codos de anchura, puerta contra puerta.\n40:14 E hizo los postes de sesenta codos, cada poste del atrio y del portal por todo alrededor.\n40:15 Y desde la delantera de la puerta de la entrada hasta la delantera de la entrada de la puerta de dentro, cincuenta codos.\n40:16 Y hab\u00eda ventanas estrechas en las c\u00e1maras, y en sus portales por de dentro de la puerta alrededor, y asimismo en los corredores; y las ventanas estaban alrededor por de dentro; y en cada poste hab\u00eda palmas.\n40:17 Llev\u00f3me luego al atrio exterior, y he aqu\u00ed, hab\u00eda c\u00e1maras, y solado hecho al atrio en derredor: treinta c\u00e1maras hab\u00eda alrededor en aquel atrio.\n40:18 Y el solado al lado de las puertas, en proporci\u00f3n \u00e1 la longitud de los portales, era el solado m\u00e1s bajo.\n40:19 Y midi\u00f3 la anchura desde la delantera de la puerta de abajo hasta la delantera del atrio interior por de fuera, de cien codos hacia el oriente y el norte.\n40:20 Y de la puerta que estaba hacia el norte en el atrio exterior, midi\u00f3 su longitud y su anchura.\n40:21 Y sus c\u00e1maras eran tres de una parte, y tres de otra, y sus postes y sus arcos eran como la medida de la puerta primera: cincuenta codos su longitud, y veinticinco su anchura.\n40:22 Y sus ventanas, y sus arcos, y sus palmas, eran conforme \u00e1 la medida de la puerta que estaba hacia el oriente; y sub\u00edan \u00e1 ella por siete gradas; y delante de ellas estaban sus arcos.\n40:23 Y la puerta del atrio interior estaba enfrente de la puerta al norte; y as\u00ed al oriente: y midi\u00f3 de puerta \u00e1 puerta cien codos.\n40:24 Llev\u00f3me despu\u00e9s hacia el mediod\u00eda, y he aqu\u00ed una puerta hacia el mediod\u00eda: y midi\u00f3 sus portales y sus arcos conforme \u00e1 estas medidas.\n40:25 Y ten\u00eda sus ventanas y sus arcos alrededor, como las ventanas: la longitud era de cincuenta codos, y la anchura de veinticinco codos.\n40:26 Y sus gradas eran de siete pelda\u00f1os, con sus arcos delante de ellas; y ten\u00eda palmas, una de una parte, y otra de la otra, en sus postes.\n40:27 Y hab\u00eda puerta de hacia el mediod\u00eda del atrio interior: y midi\u00f3 de puerta \u00e1 puerta hacia el mediod\u00eda cien codos.\n40:28 Meti\u00f3me despu\u00e9s en el atrio de adentro \u00e1 la puerta del mediod\u00eda, y midi\u00f3 la puerta del mediod\u00eda conforme \u00e1 estas medidas.\n40:29 Y sus c\u00e1maras, y sus postes y sus arcos, eran conforme \u00e1 estas medidas; y ten\u00eda sus ventanas y sus arcos alrededor: la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos la anchura.\n40:30 Y los arcos alrededor eran de veinticinco codos de largo, y cinco codos de ancho.\n40:31 Y sus arcos ca\u00edan afuera al atrio, con palmas en sus postes; y sus gradas eran de ocho escalones.\n40:32 Y llev\u00f3me al atrio interior hacia el oriente, y midi\u00f3 la puerta conforme \u00e1 estas medidas.\n40:33 Y eran sus c\u00e1maras, y sus postes, y sus arcos, conforme \u00e1 estas medidas: y ten\u00eda sus ventanas y sus arcos alrededor: la longitud era de cincuenta codos, y la anchura de veinticinco codos.\n40:34 Y sus arcos ca\u00edan afuera al atrio, con palmas en sus postes de una parte y otra: y sus gradas eran de ocho escalones.\n40:35 Llev\u00f3me luego \u00e1 la puerta del norte, y midi\u00f3 conforme \u00e1 estas medidas:\n40:36 Sus c\u00e1maras, y sus postes, y sus arcos, y sus ventanas alrededor: la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos el ancho.\n40:37 Y sus postes ca\u00edan fuera al atrio, con palmas \u00e1 cada uno de sus postes de una parte y otra: y sus gradas eran de ocho pelda\u00f1os.\n40:38 Y hab\u00eda all\u00ed una c\u00e1mara, y su puerta con postes de portales; all\u00ed lavar\u00e1n el holocausto.\n40:39 Y en la entrada de la puerta hab\u00eda dos mesas de la una parte, y otras dos de la otra, para degollar sobre ellas el holocausto, y la expiaci\u00f3n, y el sacrificio por el pecado.\n40:40 Y al lado por de fuera de las gradas, \u00e1 la entrada de la puerta del norte, hab\u00eda dos mesas; y al otro lado que estaba \u00e1 la entrada de la puerta, dos mesas.\n40:41 Cuatro mesas de la una parte, y cuatro mesas de la otra parte al lado de la puerta; ocho mesas, sobre las cuales degollar\u00e1n.\n40:42 Y las cuatro mesas para el holocausto eran de piedras labradas, de un codo y medio de longitud, y codo y medio de ancho, y de altura de un codo: sobre \u00e9stas pondr\u00e1n las herramientas con que degollar\u00e1n el holocausto y el sacrificio.\n40:43 Y dentro, ganchos de un palmo, dispuestos por todo alrededor; y sobre las mesas la carne de la ofrenda.\n40:44 Y fuera de la puerta interior, en el atrio de adentro que estaba al lado de la puerta del norte, estaban las c\u00e1maras de los cantores, las cuales miraban hacia el mediod\u00eda: una estaba al lado de la puerta del oriente que miraba hacia el norte.\n40:45 Y d\u00edjome: Esta c\u00e1mara que mira hacia el mediod\u00eda es de los sacerdotes que tienen la guarda del templo.\n40:46 Y la c\u00e1mara que mira hacia el norte es de los sacerdotes que tienen la guarda del altar: estos son los hijos de Sadoc, los cuales son llamados de los hijos de Lev\u00ed al Se\u00f1or, para ministrarle.\n40:47 Y midi\u00f3 el atrio, cien codos de longitud, y la anchura de cien codos cuadrados; y el altar estaba delante de la casa.\n40:48 Y llev\u00f3me al p\u00f3rtico del templo, y midi\u00f3 cada poste del p\u00f3rtico, cinco codos de una parte, y cinco codos de otra; y la anchura de la puerta tres codos de una parte, y tres codos de otra.\n40:49 La longitud del p\u00f3rtico veinte codos, y la anchura once codos, al cual sub\u00edan por gradas: y hab\u00eda columnas junto \u00e1 los postes, una de un lado, y otra de otro.\n41:1 METIOME luego en el templo, y midi\u00f3 los postes, siendo el ancho seis codos de una parte, y seis codos de otra, que era la anchura del tabern\u00e1culo.\n41:2 Y la anchura de la puerta era de diez codos; y los lados de la puerta, de cinco codos de una parte, y cinco de otra. Y midi\u00f3 su longitud de cuarenta codos, y la anchura de veinte codos.\n41:3 Y pas\u00f3 al interior, y midi\u00f3 cada poste de la puerta de dos codos; y la puerta de seis codos; y la anchura de la entrada de siete codos.\n41:4 Midi\u00f3 tambi\u00e9n su longitud, de veinte codos, y la anchura de veinte codos, delante del templo: y d\u00edjome: Este es el lugar sant\u00edsimo.\n41:5 Despu\u00e9s midi\u00f3 el muro de la casa, de seis codos; y de cuatro codos la anchura de las c\u00e1maras, en torno de la casa alrededor.\n41:6 Y las c\u00e1maras eran c\u00e1mara sobre c\u00e1mara, treinta y tres por orden; y entraban modillones en la pared de la casa alrededor, sobre los que las c\u00e1maras estribasen, y no estribasen en la pared de la casa.\n41:7 Y hab\u00eda mayor anchura y vuelta en las c\u00e1maras \u00e1 lo m\u00e1s alto; el caracol de la casa sub\u00eda muy alto alrededor por de dentro de la casa: por tanto la casa ten\u00eda m\u00e1s anchura arriba; y de la c\u00e1mara baja se sub\u00eda \u00e1 la alta por la del medio.\n41:8 Y mir\u00e9 la altura de la casa alrededor: los cimientos de las c\u00e1maras eran una ca\u00f1a entera de seis codos de grandor.\n41:9 Y la anchura de la pared de afuera de las c\u00e1maras era de cinco codos, y el espacio que quedaba de las c\u00e1maras de la casa por de dentro.\n41:10 Y entre las c\u00e1maras hab\u00eda anchura de veinte codos por todos lados alrededor de la casa.\n41:11 Y la puerta de cada c\u00e1mara sal\u00eda al espacio que quedaba; una puerta hacia el norte, y otra puerta hacia el mediod\u00eda: y la anchura del espacio que quedaba era de cinco codos por todo alrededor.\n41:12 Y el edificio que estaba delante del apartamiento al lado de hacia el occidente era de setenta codos; y la pared del edificio, de cinco codos de anchura alrededor, y noventa codos de largo.\n41:13 Y midi\u00f3 la casa, cien codos de largo: y el apartamiento, y el edificio, y sus paredes, de longitud de cien codos;\n41:14 Y la anchura de la delantera de la casa, y del apartamiento al oriente, de cien codos.\n41:15 Y midi\u00f3 la longitud del edificio que estaba delante del apartamiento que hab\u00eda detr\u00e1s de \u00e9l, y las c\u00e1maras de una parte y otra, cien codos; y el templo de dentro, y los portales del atrio.\n41:16 Los umbrales, y las ventanas estrechas, y las c\u00e1maras, tres en derredor \u00e1 la parte delantera, todo cubierto de madera alrededor desde el suelo hasta las ventanas; y las ventanas tambi\u00e9n cubiertas.\n41:17 Encima de sobre la puerta, y hasta la casa de dentro, y de fuera, y por toda la pared en derredor de dentro y por de fuera, tom\u00f3 medidas.\n41:18 Y estaba labrada con querubines y palmas: entre querub\u00edn y querub\u00edn una palma: y cada querub\u00edn ten\u00eda dos rostros:\n41:19 Un rostro de hombre hacia la palma de la una parte, y rostro de le\u00f3n hacia la palma de la otra parte, por toda la casa alrededor.\n41:20 Desde el suelo hasta encima de la puerta hab\u00eda labrados querubines y palmas, y por toda la pared del templo.\n41:21 Cada poste del templo era cuadrado, y la delantera del santuario era como la otra delantera.\n41:22 La altura del altar de madera era de tres codos, y su longitud de dos codos; y sus esquinas, y su superficie, y sus paredes, eran de madera. Y d\u00edjome: Esta es la mesa que est\u00e1 delante de Jehov\u00e1.\n41:23 Y el templo y el santuario ten\u00edan dos portadas.\n41:24 Y en cada portada hab\u00eda dos puertas, dos puertas que se volv\u00edan: dos puertas en la una portada, y otras dos en la otra.\n41:25 Y en las puertas del templo hab\u00eda labrados de querubines y palmas, as\u00ed como estaban hechos en las paredes, y grueso madero sobre la delantera de la entrada por de fuera.\n41:26 Y hab\u00eda ventanas estrechas, y palmas de una y otra parte por los lados de la entrada, y de la casa, y por las vigas.\n42:1 SACOME luego al atrio de afuera hacia el norte, y llev\u00f3me \u00e1 la c\u00e1mara que estaba delante del espacio que quedaba enfrente del edificio de hacia el norte.\n42:2 Por delante de la puerta del norte su longitud era de cien codos, y la anchura de cincuenta codos.\n42:3 Frente \u00e1 los veinte codos que hab\u00eda en el atrio de adentro, y enfrente del solado que hab\u00eda en al atrio exterior, estaban las c\u00e1maras, las unas enfrente de las otras en tres pisos.\n42:4 Y delante de las c\u00e1maras hab\u00eda un corredor de diez codos de ancho \u00e1 la parte de adentro, con viaje de un codo; y sus puertas hacia el norte.\n42:5 Y las c\u00e1maras m\u00e1s altas eran m\u00e1s estrechas; porque las galer\u00edas quitaban de ellas m\u00e1s que de las bajas y de las de en medio del edificio:\n42:6 Porque estaban en tres pisos, y no ten\u00edan columnas como las columnas de los atrios: por tanto, eran m\u00e1s estrechas que las de abajo y las del medio desde el suelo.\n42:7 Y el muro que estaba afuera enfrente de las c\u00e1maras, hacia el atrio exterior delante de las c\u00e1maras, ten\u00eda cincuenta codos de largo.\n42:8 Porque la longitud de las c\u00e1maras del atrio de afuera era de cincuenta codos: y delante de la fachada del templo hab\u00eda cien codos.\n42:9 Y debajo de las c\u00e1maras estaba la entrada al lado oriental, para entrar en \u00e9l desde el atrio de afuera.\n42:10 A lo largo del muro del atrio hacia el oriente, enfrente de la lonja, y delante del edificio, hab\u00eda c\u00e1maras.\n42:11 Y el corredor que hab\u00eda delante de ellas era semejante al de las c\u00e1maras que estaban hacia el norte, conforme \u00e1 su longitud, asimismo su anchura, y todas sus salidas; conforme \u00e1 sus puertas, y conforme \u00e1 sus entradas.\n42:12 Y conforme \u00e1 las puertas de las c\u00e1maras que estaban hacia el mediod\u00eda, ten\u00eda una puerta al principio del camino, del camino delante del muro hacia el oriente \u00e1 los que entran.\n42:13 Y d\u00edjome: Las c\u00e1maras del norte y las del mediod\u00eda, que est\u00e1n delante de la lonja, son c\u00e1maras santas, en las cuales los sacerdotes que se acercan \u00e1 Jehov\u00e1 comer\u00e1n las santas ofrendas: all\u00ed pondr\u00e1n las ofrendas santas, y el presente, y la expiaci\u00f3n, y el\n42:14 Cuando los sacerdotes entraren, no saldr\u00e1n del lugar santo al atrio de afuera, sino que all\u00ed dejar\u00e1n sus vestimentas con que ministrar\u00e1n, porque son santas; y vestir\u00e1nse otros vestidos, y as\u00ed se allegar\u00e1n \u00e1 lo que es del pueblo.\n42:15 Y luego que acab\u00f3 las medidas de la casa de adentro, sac\u00f3me por el camino de la puerta que miraba hacia el oriente, y midi\u00f3lo todo alrededor.\n42:16 Midi\u00f3 el lado oriental con la ca\u00f1a de medir, quinientas ca\u00f1as de la ca\u00f1a de medir en derredor.\n42:17 Midi\u00f3 al lado del norte, quinientas ca\u00f1as de la ca\u00f1a de medir alrededor.\n42:18 Midi\u00f3 al lado del mediod\u00eda, quinientas ca\u00f1as de la ca\u00f1a de medir.\n42:19 Rode\u00f3 al lado del occidente, y midi\u00f3 quinientas ca\u00f1as de la ca\u00f1a de medir.\n42:20 A los cuatro lados lo midi\u00f3: tuvo el muro todo alrededor quinientas ca\u00f1as de longitud, y quinientas ca\u00f1as de anchura, para hacer separaci\u00f3n entre el santuario y el lugar profano.\n43:1 LLEVOME luego \u00e1 la puerta, \u00e1 la puerta que mira hacia el oriente;\n43:2 Y he aqu\u00ed la gloria del Dios de Israel, que ven\u00eda de hacia el oriente; y su sonido era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandec\u00eda \u00e1 causa de su gloria.\n43:3 Y la visi\u00f3n que vi era como la visi\u00f3n, como aquella visi\u00f3n que vi cuando vine para destruir la ciudad: y las visiones eran como la visi\u00f3n que vi junto al r\u00edo de Chebar; y ca\u00ed sobre mi rostro.\n43:4 Y la gloria de Jehov\u00e1 entr\u00f3 en la casa por la v\u00eda de la puerta que daba cara al oriente.\n43:5 Y alz\u00f3me el esp\u00edritu, y meti\u00f3me en el atrio de adentro; y he aqu\u00ed que la gloria de Jehov\u00e1 hinchi\u00f3 la casa.\n43:6 Y o\u00ed uno que me hablaba desde la casa: y un var\u00f3n estaba junto \u00e1 m\u00ed.\n43:7 Y d\u00edjome: Hijo del hombre, este es el lugar de mi asiento, y el lugar de las plantas de mis pies, en el cual habitar\u00e9 entre los hijos de Israel para siempre: y nunca m\u00e1s contaminar\u00e1 la casa de Israel mi santo nombre, ni ellos ni sus reyes, con sus fornica\n43:8 Y poniendo ellos su umbral junto \u00e1 mi umbral, y su poste junto \u00e1 mi poste, y no m\u00e1s que pared entre m\u00ed y ellos, contaminaron mi santo nombre con sus abominaciones que hicieron: consum\u00edlos por tanto en mi furor.\n43:9 Ahora echar\u00e1n lejos de m\u00ed su fornicaci\u00f3n, y los cuerpos muertos de sus reyes, y habitar\u00e9 en medio de ellos para siempre.\n43:10 T\u00fa, hijo del hombre, muestra \u00e1 la casa de Israel esta casa, y averg\u00fc\u00e9ncense de sus pecados, y midan la traza de ella.\n43:11 Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho, hazles entender la figura de la casa, y su traza, y sus salidas y sus entradas, y todas sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus configuraciones, y todas sus leyes: y descr\u00edbelo delante de sus ojos,\n43:12 Esta es la ley de la casa: Sobre la cumbre del monte, todo su t\u00e9rmino alrededor ser\u00e1 sant\u00edsimo. He aqu\u00ed que esta es la ley de la casa.\n43:13 Y estas son las medidas del altar por codos (el codo de \u00e1 codo y palmo). El seno, de un codo, y de un codo el ancho; y su remate por su borde alrededor, de un palmo. Este ser\u00e1 el fondo alto del altar.\n43:14 Y desde el seno de sobre el suelo hasta el lugar de abajo, dos codos, y la anchura de un codo: y desde el lugar menor hasta el lugar mayor, cuatro codos, y la anchura de un codo.\n43:15 Y el altar, de cuatro codos, y encima del altar, cuatro cuernos.\n43:16 Y el altar ten\u00eda doce codos de largo, y doce de ancho, cuadrado \u00e1 sus cuatro lados.\n43:17 Y el \u00e1rea, de catorce codos de longitud y catorce de anchura en sus cuatro lados, y de medio codo el borde alrededor: y el seno de un codo por todos lados; y sus gradas estaban al oriente.\n43:18 Y d\u00edjome: Hijo del hombre, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Estas son las ordenanzas del altar el d\u00eda en que ser\u00e1 hecho, para ofrecer sobre \u00e9l holocausto, y para esparcir sobre \u00e9l sangre.\n43:19 Dar\u00e1s \u00e1 los sacerdotes Levitas que son del linaje de Sadoc, que se allegan \u00e1 m\u00ed, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, para ministrarme, un becerro de la vacada para expiaci\u00f3n.\n43:20 Y tomar\u00e1s de su sangre, y pondr\u00e1s en los cuatro cuernos del altar, y en las cuatro esquinas del \u00e1rea, y en el borde alrededor: as\u00ed lo limpiar\u00e1s y purificar\u00e1s.\n43:21 Tomar\u00e1s luego el becerro de la expiaci\u00f3n, y lo quemar\u00e1s conforme \u00e1 la ley de la casa, fuera del santuario.\n43:22 Y al segundo d\u00eda ofrecer\u00e1s un macho de cabr\u00edo sin defecto, para expiaci\u00f3n; y purificar\u00e1n el altar como lo purificaron con el becerro.\n43:23 Cuando acabares de expiar, ofrecer\u00e1s un becerro de la vacada sin defecto, y un carnero sin tacha de la manada:\n43:24 Y los ofrecer\u00e1s delante de Jehov\u00e1, y los sacerdotes echar\u00e1n sal sobre ellos, y los ofrecer\u00e1n en holocausto \u00e1 Jehov\u00e1.\n43:25 Por siete d\u00edas sacrificar\u00e1n un macho cabr\u00edo cada d\u00eda en expiaci\u00f3n; asimismo sacrificar\u00e1n el becerro de la vacada y un carnero sin tacha del reba\u00f1o.\n43:26 Por siete d\u00edas expiar\u00e1n el altar, y lo limpiar\u00e1n, y ellos henchir\u00e1n sus manos.\n43:27 Y acabados estos d\u00edas, al octavo d\u00eda, y en adelante, sacrificar\u00e1n los sacerdotes sobre el altar vuestros holocaustos y vuestros pac\u00edficos; y me ser\u00e9is aceptos, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n44:1 Y TORNOME hacia la puerta de afuera del santuario, la cual mira hacia el oriente; y estaba cerrada.\n44:2 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: Esta puerta ha de estar cerrada: no se abrir\u00e1, ni entrar\u00e1 por ella hombre, porque Jehov\u00e1 Dios de Israel entr\u00f3 por ella; estar\u00e1 por tanto cerrada.\n44:3 Para el pr\u00edncipe; el pr\u00edncipe, \u00e9l se sentar\u00e1 en ella para comer pan delante de Jehov\u00e1: por el camino de la entrada de la puerta entrar\u00e1, y por el camino de ella saldr\u00e1.\n44:4 Y llev\u00f3me hacia la puerta del norte por delante de la casa, y mir\u00e9, y he aqu\u00ed, la gloria de Jehov\u00e1 hab\u00eda henchido la casa de Jehov\u00e1: y ca\u00ed sobre mi rostro.\n44:5 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: Hijo del hombre, pon tu coraz\u00f3n, y mira con tus ojos, y oye con tus o\u00eddos todo lo que yo hablo contigo sobre todas las ordenanzas de la casa de Jehov\u00e1, y todas sus leyes: y pon tu coraz\u00f3n \u00e1 las entradas de la casa, y \u00e1 todas las salidas d\n44:6 Y dir\u00e1s \u00e1 los rebeldes, \u00e1 la casa de Israel: As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: B\u00e1steos de todas vuestras abominaciones, oh casa de Israel.\n44:7 De haber vosotros tra\u00eddo extranjeros, incircuncisos de coraz\u00f3n \u00e9 incircuncisos de carne, para estar en mi santuario, para contaminar mi casa; de haber ofrecido mi pan, la grosura y la sangre: \u00e9 invalidaron mi pacto por todas vuestras abominaciones:\n44:8 Y no guardasteis el ordenamiento de mis santificaciones, sino que os pusisteis guardas de mi ordenanza en mi santuario.\n44:9 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Ning\u00fan hijo de extranjero, incircunciso de coraz\u00f3n \u00e9 incircunciso de carne, entrar\u00e1 en mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que est\u00e1n entre los hijos de Israel.\n44:10 Y los Levitas que se apartaron lejos de m\u00ed cuando Israel err\u00f3, el cual se desvi\u00f3 de m\u00ed en pos de sus \u00eddolos, llevar\u00e1n su iniquidad.\n44:11 Y ser\u00e1n ministros en mi santuario, porteros \u00e1 las puertas de la casa, y sirvientes en la casa: ellos matar\u00e1n el holocausto y la v\u00edctima al pueblo, y ellos estar\u00e1n delante de ellos para servirles.\n44:12 Por cuanto les sirvieron delante de sus \u00eddolos, y fueron \u00e1 la casa de Israel por tropezadero de maldad; por tanto, he alzado mi mano acerca de ellos, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, que llevar\u00e1n su iniquidad.\n44:13 No ser\u00e1n allegados \u00e1 m\u00ed para serme sacerdotes, ni se llegar\u00e1n \u00e1 ninguna de mis santificaciones; \u00e1 las santidades de santidades; sino que llevar\u00e1n su verg\u00fcenza, y sus abominaciones que hicieron.\n44:14 Pondr\u00e9los, pues, por guardas de la guarda de la casa en todo su servicio, y en todo lo que en ella hubiere de hacerse.\n44:15 Mas los sacerdotes Levitas, hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento de mi santuario, cuando los hijos de Israel se desviaron de m\u00ed, ellos ser\u00e1n allegados \u00e1 m\u00ed para ministrarme, y delante de m\u00ed estar\u00e1n para ofrecerme la grosura y la sangre, dice el S\n44:16 Esos entrar\u00e1n en mi santuario, y ellos se allegar\u00e1n \u00e1 mi mesa para ministrarme, y guardar\u00e1n mi ordenamiento.\n44:17 Y ser\u00e1 que cuando entraren por las puertas del atrio interior, se vestir\u00e1n de vestimentas de lino: no asentar\u00e1 sobre ellos lana, cuando ministraren en las puertas del atrio de adentro, y en el interior.\n44:18 Tiaras de lino tendr\u00e1n en sus cabezas, y pa\u00f1etes de lino en sus lomos: no se ce\u00f1ir\u00e1n para sudar.\n44:19 Y cuando salieren al atrio de afuera, al atrio de afuera al pueblo, se desnudar\u00e1n de sus vestimentas con que ministraron, y las dejar\u00e1n en las c\u00e1maras del santuario, y se vestir\u00e1n de otros vestidos: as\u00ed no santificar\u00e1n el pueblo con sus vestimentas.\n44:20 Y no rapar\u00e1n su cabeza, ni dejar\u00e1n crecer el cabello; sino que lo recortar\u00e1n trasquilando sus cabezas.\n44:21 Y ninguno de los sacerdotes beber\u00e1 vino cuando hubieren de entrar en el atrio interior.\n44:22 Ni viuda, ni repudiada se tomar\u00e1n por mujeres; sino que tomar\u00e1n v\u00edrgenes del linaje de la casa de Israel, \u00f3 viuda que fuere viuda de sacerdote.\n44:23 Y ense\u00f1ar\u00e1n \u00e1 mi pueblo \u00e1 hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les ense\u00f1ar\u00e1n \u00e1 discernir entre lo limpio y lo no limpio.\n44:24 Y en el pleito ellos estar\u00e1n para juzgar; conforme \u00e1 mis derechos lo juzgar\u00e1n: y mis leyes y mis decretos guardar\u00e1n en todas mis solemnidades, y santificar\u00e1n mis s\u00e1bados.\n44:25 Y \u00e1 hombre muerto no entrar\u00e1 para contaminarse; mas sobre padre, \u00f3 madre, \u00f3 hijo, \u00f3 hija, hermano, \u00f3 hermana que no haya tenido marido, se contaminar\u00e1.\n44:26 Y ffadespu\u00e9s de su purificaci\u00f3n, le contar\u00e1n siete d\u00edas.\n44:27 Y el d\u00eda que entrare al santuario, al atrio de adentro, para ministrar en el santuario, ofrecer\u00e1 su expiaci\u00f3n, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n44:28 Y ser\u00e1 \u00e1 ellos por heredad: yo ser\u00e9 su heredad; y no les dar\u00e9is posesi\u00f3n en Israel: yo soy su posesi\u00f3n.\n44:29 El presente, y la expiaci\u00f3n, y el sacrificio por el pecado, comer\u00e1n; y toda cosa dedicada en Israel, ser\u00e1 de ellos.\n44:30 Y las primicias de todos los primeros de todo, y toda ofrenda de todo lo que se ofreciere de todas vuestras ofrendas, ser\u00e1 de los sacerdotes: dar\u00e9is asimismo las primicias de todas vuestras masas al sacerdote, para que haga reposar la bendici\u00f3n en vuestra\n44:31 Ninguna cosa mortecina, ni desgarrada, as\u00ed de aves como de animales, comer\u00e1n los sacerdotes.\n45:1 Y CUANDO partiereis por suertes la tierra en heredad, apartar\u00e9is una suerte para Jehov\u00e1 que le consagr\u00e9is en la tierra, de longitud de veinticinco mil ca\u00f1as y diez mil de ancho: esto ser\u00e1 santificado en todo su t\u00e9rmino alrededor.\n45:2 De esto ser\u00e1n para el santuario quinientas de longitud, y quinientas de ancho, en cuadro alrededor; y cincuenta codos en derredor para sus ejidos.\n45:3 Y de esta medida medir\u00e1s en longitud veinticinco mil ca\u00f1as, y en anchura diez mil, en lo cual estar\u00e1 el santuario, el santuario de santuarios.\n45:4 Lo consagrado de esta tierra ser\u00e1 para los sacerdotes ministros del santuario, que se llegan para ministrar \u00e1 Jehov\u00e1: y ser\u00e1les lugar para casas, y lugar santo para el santuario.\n45:5 Asimismo veinticinco mil de longitud, y diez mil de anchura, lo cual ser\u00e1 para los Levitas ministros de la casa, en posesi\u00f3n, con veinte c\u00e1maras.\n45:6 Y para la posesi\u00f3n de la ciudad dar\u00e9is cinco mil de anchura y veinticinco mil de longitud, delante de lo que se apart\u00f3 para el santuario: ser\u00e1 para toda la casa de Israel.\n45:7 Y la parte del pr\u00edncipe ser\u00e1 junto al apartamiento del santuario, de la una parte y de la otra, y junto \u00e1 la posesi\u00f3n de la ciudad, delante del apartamiento del santuario, y delante de la posesi\u00f3n de la ciudad, desde el rinc\u00f3n occidental hacia el occident\n45:8 Esta tierra tendr\u00e1 por posesi\u00f3n en Israel, y nunca m\u00e1s mis pr\u00edncipes oprimir\u00e1n \u00e1 mi pueblo: y dar\u00e1n la tierra \u00e1 la casa de Israel por sus tribus.\n45:9 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: B\u00e1steos, oh pr\u00edncipes de Israel: dejad la violencia y la rapi\u00f1a: haced juicio y justicia; quitad vuestras imposiciones de sobre mi pueblo, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n45:10 Peso de justicia, y epha de justicia, y bato de justicia, tendr\u00e9is.\n45:11 El epha y el bato ser\u00e1n de una misma medida: que el bato tenga la d\u00e9cima parte del homer, y la d\u00e9cima parte del homer el epha: la medida de ellos ser\u00e1 seg\u00fan el homer.\n45:12 Y el siclo ser\u00e1 de veinte geras: veinte siclos, con veinticinco siclos, y quince siclos, os ser\u00e1n una mina.\n45:13 Esta ser\u00e1 la ofrenda que ofrecer\u00e9is: la sexta parte de un epha de homer del trigo, y la sexta parte de un epha de homer de la cebada.\n45:14 Y la ordenanza del aceite ser\u00e1 que ofrecer\u00e9is un bato de aceite, que es la d\u00e9cima parte de un coro: diez batos har\u00e1n un homer; porque diez batos son un homer.\n45:15 Y una cordera de la manada de doscientas, de las gruesas de Israel, para sacrificio, y para holocausto y para pac\u00edficos, para expiaci\u00f3n por ellos, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n45:16 Todo el pueblo de la tierra ser\u00e1 obligado \u00e1 esta ofrenda para el pr\u00edncipe de Israel.\n45:17 Mas del pr\u00edncipe ser\u00e1 el dar el holocausto, y el sacrificio, y la libaci\u00f3n, en las solemnidades, y en las lunas nuevas, y en los s\u00e1bados, y en todas las fiestas de la casa de Israel: \u00e9l dispondr\u00e1 la expiaci\u00f3n, y el presente, y el holocausto, y los pac\u00edfic\n45:18 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: El mes primero, al primero del mes, tomar\u00e1s un becerro sin defecto de la vacada, y expiar\u00e1s el santuario.\n45:19 Y el sacerdote tomar\u00e1 de la sangre de la expiaci\u00f3n, y pondr\u00e1 sobre los postes de la casa, y sobre los cuatro \u00e1ngulos del \u00e1rea del altar, y sobre los postes de las puertas del atrio de adentro.\n45:20 As\u00ed har\u00e1s el s\u00e9ptimo del mes por los errados y enga\u00f1ados; y expiar\u00e1s la casa.\n45:21 El mes primero, \u00e1 los catorce d\u00edas del mes, tendr\u00e9is la pascua, fiesta de siete d\u00edas: comer\u00e1se pan sin levadura.\n45:22 Y aquel d\u00eda el pr\u00edncipe sacrificar\u00e1 por s\u00ed, y por todo el pueblo de la tierra, un becerro por el pecado.\n45:23 Y en los siete d\u00edas de solemnidad har\u00e1 holocausto \u00e1 Jehov\u00e1, siete becerros y siete carneros sin defecto, cada d\u00eda de los siete d\u00edas; y por el pecado un macho cabr\u00edo cada d\u00eda.\n45:24 Y con cada becerro ofrecer\u00e1 presente de un epha, y con cada carnero un epha; y por cada epha un hin de aceite.\n45:25 En el mes s\u00e9ptimo, \u00e1 los quince del mes, en la fiesta, har\u00e1 como en estos siete d\u00edas, cuanto \u00e1 la expiaci\u00f3n, y cuanto al holocausto, y cuanto al presente, y cuanto al aceite.\n46:1 ASI ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: La puerta del atrio de adentro que mira al oriente, estar\u00e1 cerrada los seis d\u00edas de trabajo, y el d\u00eda del s\u00e1bado se abrir\u00e1: abrir\u00e1se tambi\u00e9n el d\u00eda de la nueva luna.\n46:2 Y el pr\u00edncipe entrar\u00e1 por el camino del portal de la puerta de afuera, y estar\u00e1 al umbral de la puerta, mientras los sacerdotes har\u00e1n su holocausto y sus pac\u00edficos, y adorar\u00e1 \u00e1 la entrada de la puerta: despu\u00e9s saldr\u00e1; mas no se cerrar\u00e1 la puerta hasta la\n46:3 Asimismo adorar\u00e1 el pueblo de la tierra delante de Jehov\u00e1, \u00e1 la entrada de la puerta, en los s\u00e1bados y en las nuevas lunas.\n46:4 Y el holocausto que el pr\u00edncipe ofrecer\u00e1 \u00e1 Jehov\u00e1 el d\u00eda del s\u00e1bado, ser\u00e1 seis corderos sin defecto, y un carnero sin tacha:\n46:5 Y por presente un epha con cada carnero; y con cada cordero un presente, don de su mano, y un hin de aceite con el epha.\n46:6 Mas el d\u00eda de la nueva luna, un becerro sin tacha de la vacada, y seis corderos, y un carnero: deber\u00e1n ser sin defecto.\n46:7 Y har\u00e1 presente de un epha con el becerro, y un epha con cada carnero: mas con los corderos, conforme \u00e1 su facultad; y un hin de aceite por cada epha.\n46:8 Y cuando el pr\u00edncipe entrare, entrar\u00e1 por el camino del portal de la puerta: y por el mismo camino saldr\u00e1.\n46:9 Mas cuando el pueblo de la tierra entrare delante de Jehov\u00e1 en las fiestas, el que entrare por la puerta del norte, saldr\u00e1 por la puerta del mediod\u00eda; y el que entrare por la puerta del mediod\u00eda, saldr\u00e1 por la puerta del norte: no volver\u00e1 por la puerta po\n46:10 Y el pr\u00edncipe, cuando ellos entraren, \u00e9l entrar\u00e1 en medio de ellos: y cuando ellos salieren, \u00e9l saldr\u00e1.\n46:11 Y en las fiestas y en las solemnidades ser\u00e1 el presente un epha con cada becerro, y un epha con cada carnero; y con los corderos, lo que le pareciere; y un hin de aceite con cada epha.\n46:12 Mas cuando el pr\u00edncipe libremente hiciere holocausto \u00f3 pac\u00edficos \u00e1 Jehov\u00e1, abrir\u00e1nle la puerta que mira al oriente, y har\u00e1 su holocausto y sus pac\u00edficos, como hace en el d\u00eda del s\u00e1bado: despu\u00e9s saldr\u00e1; y cerrar\u00e1n la puerta despu\u00e9s que saliere.\n46:13 Y sacrificar\u00e1s \u00e1 Jehov\u00e1 cada d\u00eda en holocausto un cordero de un a\u00f1o sin defecto, cada ma\u00f1ana lo sacrificar\u00e1s.\n46:14 Y con \u00e9l har\u00e1s todas las ma\u00f1anas presente de la sexta parte de un epha, y la tercera parte de un hin de aceite para mezclar con la flor de harina: presente para Jehov\u00e1 continuamente por estatuto perpetuo.\n46:15 Ofrecer\u00e1n pues el cordero, y el presente y el aceite, todas las ma\u00f1anas en holocausto continuo.\n46:16 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Si el pr\u00edncipe diere alg\u00fan don de su heredad \u00e1 alguno de sus hijos, ser\u00e1 de ellos; posesi\u00f3n de ellos ser\u00e1 por herencia.\n46:17 Mas si de su heredad diere don \u00e1 alguno de sus siervos, ser\u00e1 de \u00e9l hasta el a\u00f1o de libertad, y volver\u00e1 al pr\u00edncipe; mas su herencia ser\u00e1 de sus hijos.\n46:18 Y el pr\u00edncipe no tomar\u00e1 nada de la herencia del pueblo, por no defraudarlos de su posesi\u00f3n: de lo que \u00e9l posee dar\u00e1 herencia \u00e1 sus hijos; para que mi pueblo no sea echado cada uno de su posesi\u00f3n.\n46:19 Meti\u00f3me despu\u00e9s por la entrada que estaba hacia la puerta, \u00e1 las c\u00e1maras santas de los sacerdotes, las cuales miraban al norte, y hab\u00eda all\u00ed un lugar \u00e1 los lados del occidente.\n46:20 Y d\u00edjome: Este es el lugar donde los sacerdotes cocer\u00e1n el sacrificio por el pecado y la expiaci\u00f3n: all\u00ed cocer\u00e1n el presente, por no sacarlo al atrio de afuera para santificar al pueblo.\n46:21 Luego me sac\u00f3 al atrio de afuera, y llev\u00f3me por los cuatro rincones del atrio; y en cada rinc\u00f3n hab\u00eda un patio.\n46:22 En los cuatro rincones del atrio hab\u00eda patios juntos de cuarenta codos de longitud, y treinta de anchura: ten\u00edan una misma medida todos cuatro \u00e1 los rincones.\n46:23 Y hab\u00eda una pared alrededor de ellos, alrededor de todos cuatro, y chimeneas hechas abajo alrededor de las paredes.\n46:24 Y d\u00edjome: Estos son los aposentos de los cocineros, donde los servidores de la casa cocer\u00e1n el sacrificio del pueblo.\n47:1 HIZOME tornar luego \u00e1 la entrada de la casa; y he aqu\u00ed aguas que sal\u00edan de debajo del umbral de la casa hacia el oriente: porque la fachada de la casa estaba al oriente: y las aguas descend\u00edan de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al mediod\u00eda del a\n47:2 Y sac\u00f3me por el camino de la puerta del norte, \u00e9 h\u00edzome rodear por el camino fuera de la puerta, por de fuera al camino de la que mira al oriente: y he aqu\u00ed las aguas que sal\u00edan al lado derecho.\n47:3 Y saliendo el var\u00f3n hacia el oriente, ten\u00eda un cordel en su mano; y midi\u00f3 mil codos, \u00e9 h\u00edzome pasar por las aguas hasta los tobillos.\n47:4 Y midi\u00f3 otros mil, \u00e9 h\u00edzome pasar por las aguas hasta las rodillas. Midi\u00f3 luego otros mil, \u00e9 h\u00edzome pasar por las aguas hasta los lomos.\n47:5 Y midi\u00f3 otros mil, \u00e9 iba ya el arroyo que yo no pod\u00eda pasar: porque las aguas se hab\u00edan alzado, y el arroyo no se pod\u00eda pasar sino \u00e1 nado.\n47:6 Y d\u00edjome: \u00bfHas visto, hijo del hombre? Despu\u00e9s me llev\u00f3, \u00e9 h\u00edzome tornar por la ribera del arroyo.\n47:7 Y tornando yo, he aqu\u00ed en la ribera del arroyo hab\u00eda \u00e1rboles muy muchos de la una parte y de la otra.\n47:8 Y d\u00edjome: Estas aguas salen \u00e1 la regi\u00f3n del oriente, y descender\u00e1n \u00e1 la llanura, y entrar\u00e1n en la mar: y entradas en la mar, recibir\u00e1n sanidad las aguas.\n47:9 Y ser\u00e1 que toda alma viviente que nadare por donde quiera que entraren estos dos arroyos, vivir\u00e1: y habr\u00e1 muy muchos peces por haber entrado all\u00e1 estas aguas, y recibir\u00e1n sanidad; y vivir\u00e1 todo lo que entrare en este arroyo.\n47:10 Y ser\u00e1 que junto \u00e1 \u00e9l estar\u00e1n pescadores; y desde En-gadi hasta En-eglaim ser\u00e1 tendedero de redes: en su clase ser\u00e1 su pescado como el pescado de la gran mar, mucho en gran manera.\n47:11 Sus charcos y sus lagunas no se sanar\u00e1n; quedar\u00e1n para salinas.\n47:12 Y junto al arroyo, en su ribera de una parte y de otra, crecer\u00e1 todo \u00e1rbol de comer: su hoja nunca caer\u00e1, ni faltar\u00e1 su fruto: \u00e1 sus meses madurar\u00e1, porque sus aguas salen del santuario: y su fruto ser\u00e1 para comer, y su hoja para medicina.\n47:13 As\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Este es el t\u00e9rmino en que partir\u00e9is la tierra en heredad entre las doce tribus de Israel: Jos\u00e9 dos partes.\n47:14 Y la heredar\u00e9is as\u00ed los unos como los otros: por ella alc\u00e9 mi mano que la hab\u00eda de dar \u00e1 vuestros padres: por tanto, esta tierra os caer\u00e1 en heredad.\n47:15 Y este ser\u00e1 el t\u00e9rmino de la tierra hacia la parte del norte; desde la gran mar, camino de Hethlon viniendo \u00e1 Sedad;\n47:16 Hamath, Berotha, Sibrahim, que est\u00e1 entre el t\u00e9rmino de Damasco y el t\u00e9rmino de Hamath; Haser-hatticon, que es el t\u00e9rmino de Hauran.\n47:17 Y ser\u00e1 el t\u00e9rmino del norte desde la mar de Haser-enon al t\u00e9rmino de Damasco al norte, y al t\u00e9rmino de Hamath al lado del norte.\n47:18 Al lado del oriente, por medio de Hauran y de Damasco, y de Galaad, y de la tierra de Israel, al Jord\u00e1n: esto medir\u00e9is de t\u00e9rmino hasta la mar del oriente.\n47:19 Y al lado del mediod\u00eda, hacia el mediod\u00eda, desde Tamar hasta las aguas de las rencillas; desde Cades y el arroyo hasta la gran mar: y esto ser\u00e1 el lado austral, al mediod\u00eda.\n47:20 Y al lado del occidente la gran mar ser\u00e1 el t\u00e9rmino hasta en derecho para venir \u00e1 Hamath: este ser\u00e1 el lado del occidente.\n47:21 Partir\u00e9is, pues, esta tierra entre vosotros por las tribus de Israel.\n47:22 Y ser\u00e1 que echar\u00e9is sobre ella suertes por herencia para vosotros, y para los extranjeros que peregrinan entre vosotros, que entre vosotros han engendrado hijos: y los tendr\u00e9is como naturales entre los hijos de Israel; echar\u00e1n suertes con vosotros para he\n47:23 Y ser\u00e1 que en la tribu en que peregrinare el extranjero, all\u00ed le dar\u00e9is su heredad, ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n48:1 Y ESTOS son los nombres de las tribus: Desde la extremidad septentrional por la v\u00eda de Hethlon viniendo \u00e1 Hamath, Haser-enon, al t\u00e9rmino de Damasco, al norte, al t\u00e9rmino de Hamath: tendr\u00e1 Dan una parte, siendo sus extremidades al oriente y al occidente.\n48:2 Y junto al t\u00e9rmino de Dan, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Aser una parte.\n48:3 Y junto al t\u00e9rmino de Aser, desde el lado oriental hasta la parte de la mar, Nephtal\u00ed, otra.\n48:4 Y junto al t\u00e9rmino de Nephtal\u00ed, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Manas\u00e9s, otra.\n48:5 Y junto al t\u00e9rmino de Manas\u00e9s, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Ephraim, otra.\n48:6 Y junto al t\u00e9rmino de Ephraim, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Rub\u00e9n, otra.\n48:7 Y junto al t\u00e9rmino de Rub\u00e9n, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Jud\u00e1, otra.\n48:8 Y junto al t\u00e9rmino de Jud\u00e1, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, ser\u00e1 la suerte que apartar\u00e9is de veinticinco mil ca\u00f1as de anchura, y de longitud como cualquiera de las otras partes es \u00e1 saber, desde la parte del oriente hasta la parte de\n48:9 La suerte que apartar\u00e9is para Jehov\u00e1, ser\u00e1 de longitud de veinticinco mil ca\u00f1as, y de diez mil de ancho.\n48:10 Y all\u00ed ser\u00e1 la suerte santa de los sacerdotes, de veinticinco mil ca\u00f1as al norte, y de diez mil de anchura al occidente, y de diez mil de ancho al oriente, y de veinticinco mil de longitud al mediod\u00eda: y el santuario de Jehov\u00e1 estar\u00e1 en medio de ella.\n48:11 Los sacerdotes santificados de los hijos de Sadoc, que guardaron mi observancia, que no erraron cuando erraron los hijos de Israel, como erraron los Levitas.\n48:12 Ellos tendr\u00e1n por suerte, apartada en la partici\u00f3n de la tierra, la parte sant\u00edsima, junto al t\u00e9rmino de los Levitas.\n48:13 Y la de los Levitas, al lado del t\u00e9rmino de los sacerdotes, ser\u00e1 de veinticinco mil ca\u00f1as de longitud, y de diez mil de anchura: toda la longitud de veinticinco mil, y la anchura de diez mil.\n48:14 No vender\u00e1n de ello, ni permutar\u00e1n, ni traspasar\u00e1n las primicias de la tierra: porque es cosa consagrada \u00e1 Jehov\u00e1.\n48:15 Y las cinco mil ca\u00f1as de anchura que quedan de las veinticinco mil, ser\u00e1n profanas, para la ciudad, para habitaci\u00f3n y para ejido; y la ciudad estar\u00e1 en medio.\n48:16 Y estas ser\u00e1n sus medidas: \u00e1 la parte del norte cuatro mil y quinientas ca\u00f1as, y \u00e1 la parte del mediod\u00eda cuatro mil y quinientas, y \u00e1 la parte del oriente cuatro mil y quinientas, y \u00e1 la parte del occidente cuatro mil y quinientas.\n48:17 Y el ejido de la ciudad ser\u00e1 al norte de doscientas y cincuenta ca\u00f1as, y al mediod\u00eda de doscientas y cincuenta, y al oriente de doscientas y cincuenta, y de doscientas y cincuenta al occidente.\n48:18 Y lo que quedare de longitud delante de la suerte santa, diez mil ca\u00f1as al oriente y diez mil al occidente, que ser\u00e1 lo que quedar\u00e1 de la suerte santa, ser\u00e1 para sembrar para los que sirven \u00e1 la ciudad.\n48:19 Y los que servir\u00e1n \u00e1 la ciudad, ser\u00e1n de todas las tribus de Israel.\n48:20 Todo el apartado de veinticinco mil ca\u00f1as por veinticinco mil en cuadro, apartar\u00e9is por suerte para el santuario, y para la posesi\u00f3n de la ciudad.\n48:21 Y del pr\u00edncipe ser\u00e1 lo que quedare de la una parte y de la otra de la suerte santa, y de la posesi\u00f3n de la ciudad, es \u00e1 saber, delante de las veinticinco mil ca\u00f1as de la suerte hasta el t\u00e9rmino oriental, y al occidente delante de las veinticinco mil hasta\n48:22 Y desde la posesi\u00f3n de los Levitas, y desde la posesi\u00f3n de la ciudad, en medio estar\u00e1 lo que pertenecer\u00e1 al pr\u00edncipe. Entre el t\u00e9rmino de Jud\u00e1 y el t\u00e9rmino de Benjam\u00edn estar\u00e1 la suerte del pr\u00edncipe.\n48:23 Cuanto \u00e1 las dem\u00e1s tribus, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, tendr\u00e1 Benjam\u00edn una parte.\n48:24 Y junto al t\u00e9rmino de Benjam\u00edn, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Sime\u00f3n, otra.\n48:25 Y junto al t\u00e9rmino de Sime\u00f3n, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Issach\u00e2r, otra.\n48:26 Y junto al t\u00e9rmino de Issach\u00e2r, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Zabul\u00f3n, otra.\n48:27 Y junto al t\u00e9rmino de Zabul\u00f3n, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Gad, otra.\n48:28 Y junto al t\u00e9rmino de Gad, \u00e1 la parte del austro, al mediod\u00eda, ser\u00e1 el t\u00e9rmino desde Tamar hasta las aguas de las rencillas, y desde Cades y el arroyo hasta la gran mar.\n48:29 Esta es la tierra que partir\u00e9is por suertes en heredad \u00e1 las tribus de Israel, y estas son sus porciones, ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n48:30 Y estas son las salidas de la ciudad \u00e1 la parte del norte, cuatro mil y quinientas ca\u00f1as por medida.\n48:31 Y las puertas de la ciudad ser\u00e1n seg\u00fan los nombres de las tribus de Israel: tres puertas al norte: la puerta de Rub\u00e9n, una; la puerta de Jud\u00e1, otra; la puerta de Lev\u00ed, otra.\n48:32 Y \u00e1 la parte del oriente cuatro mil y quinientas ca\u00f1as, y tres puertas: la puerta de Jos\u00e9, una; la puerta de Benjam\u00edn, otra; la puerta de Dan, otra.\n48:33 Y \u00e1 la parte del mediod\u00eda, cuatro mil y quinientas ca\u00f1as por medida, y tres puertas: la puerta de Sime\u00f3n, una; la puerta de Issach\u00e2r, otra; la puerta de Zabul\u00f3n, otra.\n48:34 Y \u00e1 la parte del occidente cuatro mil y quinientas ca\u00f1as, y sus tres puertas: la puerta de Gad, una; la puerta de Aser, otra; la puerta de Nephtal\u00ed, otra.\n48:35 En derredor tendr\u00e1 dieciocho mil ca\u00f1as. Y el nombre de la ciudad desde aquel d\u00eda ser\u00e1 JEHOVA SHAMMA.","title":"Spanish Bible: Ezekiel","type":"page"}
