{"collection":"Bible & Christianity","html_url":"https://unchartedknowledge.5gfusion.net/browse/bib/wb/spa/isa.htm","path":"bib/wb/spa/isa.htm","source_url":"https://sacred-texts.com/bib/wb/spa/isa.htm","text":"1:1 VISION de Isa\u00edas hijo de Amoz, la cual vi\u00f3 sobre Jud\u00e1 y Jerusalem, en d\u00edas de Uzz\u00edas, Jotham, Ach\u00e2z y Ezech\u00eeas, reyes de Jud\u00e1.\n1:2 Oid, cielos, y escucha t\u00fa, tierra; porque habla Jehov\u00e1: Cri\u00e9 hijos, y engrandec\u00edlos, y ellos se rebelaron contra m\u00ed.\n1:3 El buey conoce \u00e1 su due\u00f1o, y el asno el pesebre de su se\u00f1or: Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento.\n1:4 Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generaci\u00f3n de malignos, hijos depravados! Dejaron \u00e1 Jehov\u00e1, provocaron \u00e1 ira al Santo de Israel, torn\u00e1ronse atr\u00e1s.\n1:5 \u00bfPara qu\u00e9 hab\u00e9is de ser castigados a\u00fan? todav\u00eda os rebelar\u00e9is. Toda cabeza est\u00e1 enferma, y todo coraz\u00f3n doliente.\n1:6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en \u00e9l cosa ilesa, sino herida, hinchaz\u00f3n y podrida llaga: no est\u00e1n curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.\n1:7 Vuestra tierra est\u00e1 destru\u00edda, vuestras ciudades puestas \u00e1 fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida de extranjeros, y asolada como asolamiento de extra\u00f1os.\n1:8 Y queda la hija de Si\u00f3n como choza en vi\u00f1a, y como caba\u00f1a en melonar, como ciudad asolada.\n1:9 Si Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos no hubiera hecho que nos quedasen muy cortos residuos, como Sodoma fu\u00e9ramos, y semejantes \u00e1 Gomorra.\n1:10 Pr\u00edncipes de Sodoma, oid la palabra de Jehov\u00e1; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.\n1:11 \u00bfPara qu\u00e9 \u00e1 m\u00ed, dice Jehov\u00e1, la multitud de vuestros sacrificios? Harto estoy de holocaustos de carneros, y de sebo de animales gruesos: no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabr\u00edos.\n1:12 \u00bfQui\u00e9n demand\u00f3 esto de vuestras manos, cuando vinieseis \u00e1 presentaros delante de m\u00ed, para hollar mis atrios?\n1:13 No me traig\u00e1is m\u00e1s vano presente: el perfume me es abominaci\u00f3n: luna nueva y s\u00e1bado, el convocar asambleas, no las puedo sufrir: son iniquidad vuestras solemnidades.\n1:14 Vuestras lunas nuevas y vuestras solemnidades tiene aborrecidas mi alma: me son gravosas; cansado estoy de llevarlas.\n1:15 Cuando extendiereis vuestras manos, yo esconder\u00e9 de vosotros mis ojos: asimismo cuando multiplicareis la oraci\u00f3n, yo no oir\u00e9: llenas est\u00e1n de sangre vuestras manos.\n1:16 Lavad, limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de ante mis ojos; dejad de hacer lo malo:\n1:17 Aprended \u00e1 hacer bien: buscad juicio, restituid al agraviado, oid en derecho al hu\u00e9rfano, amparad \u00e1 la viuda.\n1:18 Venid luego, dir\u00e1 Jehov\u00e1, y estemos \u00e1 cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve ser\u00e1n emblanquecidos: si fueren rojos como el carmes\u00ed, vendr\u00e1n \u00e1 ser como blanca lana.\n1:19 Si quisiereis y oyereis, comier\u00e9is el bien de la tierra:\n1:20 Si no quisiereis y fuereis rebeldes, ser\u00e9is consumidos \u00e1 espada: porque la boca de Jehov\u00e1 lo ha dicho.\n1:21 \u00bfC\u00f3mo te has tornado ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de juicio, en ella habit\u00f3 equidad; mas ahora, homicidas.\n1:22 Tu plata se ha tornado escorias, tu vino mezclado est\u00e1 con agua.\n1:23 Tus pr\u00edncipes, prevaricadores y compa\u00f1eros de ladrones: todos aman las d\u00e1divas, y van tras las recompensas: no oyen en juicio al hu\u00e9rfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.\n1:24 Por tanto, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomar\u00e9 satisfacci\u00f3n de mis enemigos, vengar\u00e9me de mis adversarios:\n1:25 Y volver\u00e9 mi mano sobre ti, y limpiar\u00e9 hasta lo m\u00e1s puro tus escorias, y quitar\u00e9 todo tu esta\u00f1o:\n1:26 Y restituir\u00e9 tus jueces como al principio, y tus consejeros como de primero: entonces te llamar\u00e1n Ciudad de justicia, Ciudad fiel.\n1:27 Si\u00f3n con juicio ser\u00e1 rescatada, y los convertidos de ella con justicia.\n1:28 Mas los rebeldes y pecadores \u00e1 una ser\u00e1n quebrantados, y los que dejan \u00e1 Jehov\u00e1 ser\u00e1n consumidos.\n1:29 Entonces os avergonzar\u00e1n los olmos que amasteis, y os afrentar\u00e1n los bosques que escogisteis.\n1:30 Porque ser\u00e9is como el olmo que se le cae la hoja, y como huerto que le faltan las aguas.\n1:31 Y el fuerte ser\u00e1 como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos ser\u00e1n encendidos juntamente, y no habr\u00e1 quien apague.\n2:1 LO que vi\u00f3 Isa\u00edas, hijo de Amoz, tocante \u00e1 Jud\u00e1 y a Jerusalem.\n2:2 Y acontecer\u00e1 en lo postrero de los tiempos, que ser\u00e1 confirmado el monte de la casa de Jehov\u00e1 por cabeza de los montes, y ser\u00e1 ensalzado sobre los collados, y correr\u00e1n \u00e1 \u00e9l todas las gentes.\n2:3 Y vendr\u00e1n muchos pueblos, y dir\u00e1n: Venid, y subamos al monte de Jehov\u00e1, \u00e1 la casa del Dios de Jacob; y nos ense\u00f1ar\u00e1 en sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Si\u00f3n saldr\u00e1 la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehov\u00e1.\n2:4 Y juzgar\u00e1 entre las gentes, y reprender\u00e1 \u00e1 muchos pueblos; y volver\u00e1n sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzar\u00e1 espada gente contra gente, ni se ensayar\u00e1n m\u00e1s para la guerra.\n2:5 Venid, oh casa de Jacob, y caminemos \u00e1 la luz de Jehov\u00e1.\n2:6 Ciertamente t\u00fa has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque son henchidos de oriente, y de agoreros, como los Filisteos; y en hijos ajenos descansan.\n2:7 Su tierra est\u00e1 llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. Tambi\u00e9n est\u00e1 su tierra llena de caballos; ni sus carros tienen n\u00famero.\n2:8 Adem\u00e1s est\u00e1 su tierra llena de \u00eddolos, y \u00e1 la obra de sus manos se han arrodillado, \u00e1 lo que fabricaron sus dedos.\n2:9 Y hase inclinado el hombre, y el var\u00f3n se ha humillado: por tanto no los perdonar\u00e1s.\n2:10 M\u00e9tete en la piedra, esc\u00f3ndete en el polvo, de la presencia espantosa de Jehov\u00e1 y del resplandor de su majestad.\n2:11 La altivez de los ojos del hombre ser\u00e1 abatida, y la soberbia de los hombres ser\u00e1 humillada; y Jehov\u00e1 solo ser\u00e1 ensalzado en aquel d\u00eda.\n2:12 Porque d\u00eda de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos vendr\u00e1 sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo ensalzado; y ser\u00e1 abatido:\n2:13 Y sobre todos los cedros del L\u00edbano altos y sublimes, y sobre todos los alcornoques de Bas\u00e1n;\n2:14 Y sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados levantados;\n2:15 Y sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte;\n2:16 Y sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas pinturas preciadas.\n2:17 Y la altivez del hombre ser\u00e1 abatida, y la soberbia de los hombres ser\u00e1 humillada; y solo Jehov\u00e1 ser\u00e1 ensalzado en aquel d\u00eda.\n2:18 Y quitar\u00e1 totalmente los \u00eddolos.\n2:19 Y meter\u00e1nse en las cavernas de las pe\u00f1as, y en las aberturas de la tierra, por la presencia espantosa de Jehov\u00e1, y por el resplandor de su majestad, cuando se levantare \u00e9l para herir la tierra.\n2:20 Aquel d\u00eda arrojar\u00e1 el hombre, \u00e1 los topos y murci\u00e9lagos, sus \u00eddolos de plata y sus \u00eddolos de oro, que le hicieron para que adorase;\n2:21 Y se entrar\u00e1n en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las pe\u00f1as, por la presencia formidable de Jehov\u00e1, y por el resplandor de su majestad, cuando se levantare para herir la tierra.\n2:22 Dejaos del hombre, cuyo h\u00e1lito est\u00e1 en su nariz; porque \u00bfde qu\u00e9 es \u00e9l estimado?\n3:1 PORQUE he aqu\u00ed que el Se\u00f1or Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos quita de Jerusalem y de Jud\u00e1 el sustentador y el fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua;\n3:2 El valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano;\n3:3 El capit\u00e1n de cincuenta, y el hombre de respeto, y el consejero, y el art\u00edfice excelente, y el h\u00e1bil orador.\n3:4 Y pondr\u00e9les mozos por pr\u00edncipes, y muchachos ser\u00e1n sus se\u00f1ores.\n3:5 Y el pueblo har\u00e1 violencia los unos \u00e1 los otros, cada cual contra su vecino: el mozo se levantar\u00e1 contra el viejo, y el villano contra el noble.\n3:6 Cuando alguno trabare de su hermano, de la familia de su padre, y le dijere, Que vestir tienes, t\u00fa ser\u00e1s nuestro pr\u00edncipe, y sea en tu mano esta ruina;\n3:7 El jurar\u00e1 aquel d\u00eda, diciendo: No tomar\u00e9 ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qu\u00e9 vestir: no me hag\u00e1is pr\u00edncipe del pueblo.\n3:8 Pues arruinada est\u00e1 Jerusalem, y Jud\u00e1 ha ca\u00eddo; porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra Jehov\u00e1, para irritar los ojos de su majestad.\n3:9 La apariencia del rostro de ellos los convence: que como Sodoma predican su pecado, no lo disimulan. Ay del alma de ellos! porque allegaron mal para s\u00ed.\n3:10 Decid al justo que le ir\u00e1 bien: porque comer\u00e1 de los frutos de sus manos.\n3:11 Ay del imp\u00edo! mal le ir\u00e1: porque seg\u00fan las obras de sus manos le ser\u00e1 pagado.\n3:12 Los exactores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se ense\u00f1orearon de \u00e9l. Pueblo m\u00edo, los que te gu\u00edan te enga\u00f1an, y tuercen la carrera de tus caminos.\n3:13 Jehov\u00e1 est\u00e1 en pie para litigar, y est\u00e1 para juzgar los pueblos.\n3:14 Jehov\u00e1 vendr\u00e1 \u00e1 juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus pr\u00edncipes; porque vosotros hab\u00e9is devorado la vi\u00f1a, y el despojo del pobre est\u00e1 en vuestras casas.\n3:15 \u00bfQu\u00e9 pens\u00e1is vosotros que maj\u00e1is mi pueblo, y mol\u00e9is las caras de los pobres? dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n3:16 Asimismo dice Jehov\u00e1: Por cuanto las hijas de Si\u00f3n se ensoberbecen, y andan cuellierguidas y los ojos descompuestos; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies:\n3:17 Por tanto, pelar\u00e1 el Se\u00f1or la mollera de las hijas de Si\u00f3n, y Jehov\u00e1 descubrir\u00e1 sus verg\u00fcenzas.\n3:18 Aquel d\u00eda quitar\u00e1 el Se\u00f1or el atav\u00edo de los calzados, y las redecillas, y las lunetas;\n3:19 Los collares, y los joyeles, y los brazaletes;\n3:20 Las escofietas, y los atav\u00edos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor, y los zarcillos;\n3:21 Los anillos, y los joyeles de las narices;\n3:22 Las ropas de remuda, los mantoncillos, los velos, y los alfileres;\n3:23 Los espejos, los pa\u00f1izuelos, las gasas, y los tocados.\n3:24 Y ser\u00e1 que en lugar de los perfumes arom\u00e1ticos vendr\u00e1 hediondez; y desgarr\u00f3n en lugar de cinta; y calvez en lugar de la compostura del cabello; y en lugar de faja ce\u00f1imiento de saco; y quemadura en vez de hermosura.\n3:25 Tus varones caer\u00e1n \u00e1 cuchillo, y tu fuerza en la guerra.\n3:26 Sus puertas se entristecer\u00e1n y enlutar\u00e1n, y ella, desamparada, sentar\u00e1se en tierra.\n4:1 Y ECHARAN mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente sea llamado tu nombre sobre nosotras, quita nuestro oprobio.\n4:2 En aquel tiempo el renuevo de Jehov\u00e1 ser\u00e1 para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, \u00e1 los librados de Israel.\n4:3 Y acontecer\u00e1 que el que quedare en Si\u00f3n, y el que fuere dejado en Jerusalem, ser\u00e1 llamado santo; todos los que en Jerusalem est\u00e1n escritos entre los vivientes;\n4:4 Cuando el Se\u00f1or lavare las inmundicias de las hijas de Si\u00f3n, y limpiare las sangres de Jerusalem de en medio de ella, con esp\u00edritu de juicio y con esp\u00edritu de ardimiento.\n4:5 Y criar\u00e1 Jehov\u00e1 sobre toda la morada del monte de Si\u00f3n, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de d\u00eda, y de noche resplandor de fuego que eche llamas: porque sobre toda gloria habr\u00e1 cobertura.\n4:6 Y habr\u00e1 sombrajo para sombra contra el calor del d\u00eda, para acogida y escondedero contra el turbi\u00f3n y contra el aguacero.\n5:1 AHORA cantar\u00e9 por mi amado el cantar de mi amado \u00e1 su vi\u00f1a. Ten\u00eda mi amado una vi\u00f1a en un recuesto, lugar f\u00e9rtil.\n5:2 Hab\u00edala cercado, y despedreg\u00e1dola, y plant\u00e1dola de vides escogidas: hab\u00eda edificado en medio de ella una torre, y tambi\u00e9n asentado un lagar en ella: y esperaba que llevase uvas, y llev\u00f3 uvas silvestres.\n5:3 Ahora pues, vecinos de Jerusalem y varones de Jud\u00e1, juzgad ahora entre m\u00ed y mi vi\u00f1a.\n5:4 \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s se hab\u00eda de hacer \u00e1 mi vi\u00f1a, que yo no haya hecho en ella? \u00bfC\u00f3mo, esperando yo que llevase uvas, ha llevado uvas silvestres?\n5:5 Os mostrar\u00e9 pues ahora lo que har\u00e9 yo \u00e1 mi vi\u00f1a: Quitar\u00e9le su vallado, y ser\u00e1 para ser consumida; aportillar\u00e9 su cerca, y ser\u00e1 para ser hollada;\n5:6 Har\u00e9 que quede desierta; no ser\u00e1 podada ni cavada, y crecer\u00e1 el cardo y las espinas: y aun \u00e1 las nubes mandar\u00e9 que no derramen lluvia sobre ella.\n5:7 Ciertamente la vi\u00f1a de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos es la casa de Israel, y los hombres de Jud\u00e1 planta suya deleitosa. Esperaba juicio, y he aqu\u00ed vileza; justicia, y he aqu\u00ed clamor.\n5:8 Ay de los que juntan casa con casa, y allegan heredad \u00e1 heredad hasta acabar el t\u00e9rmino! \u00bfHabitar\u00e9is vosotros solos en medio de la tierra?\n5:9 Ha llegado \u00e1 mis o\u00eddos de parte de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, que las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas.\n5:10 Y diez huebras de vi\u00f1a producir\u00e1n un zaque, y treinta modios de simiente dar\u00e1n tres modios.\n5:11 Ay de los que se levantan de ma\u00f1ana para seguir la embriaguez; que se est\u00e1n hasta la noche, hasta que el vino los enciende!\n5:12 Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas, y vino; y no miran la obra de Jehov\u00e1, ni consideran la obra de sus manos.\n5:13 Por tanto mi pueblo fu\u00e9 llevado cautivo, porque no tuvo ciencia: y su gloria pereci\u00f3 de hambre, y su multitud se sec\u00f3 de sed.\n5:14 Por eso ensanch\u00f3 su interior el sepulcro, y sin medida extendi\u00f3 su boca; y all\u00e1 descender\u00e1 la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en \u00e9l se holgaba.\n5:15 Y el hombre ser\u00e1 humillado, y el var\u00f3n ser\u00e1 abatido, y bajados ser\u00e1n los ojos de los altivos.\n5:16 Mas Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos ser\u00e1 ensalzado en juicio, y el Dios Santo ser\u00e1 santificado con justicia.\n5:17 Y los corderos ser\u00e1n apacentados seg\u00fan su costumbre; y extra\u00f1os comer\u00e1n las gruesas desamparadas.\n5:18 Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta,\n5:19 Los cuales dicen: Venga ya, apres\u00farese su obra, y veamos: ac\u00e9rquese, y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!\n5:20 Ay de los que \u00e1 lo malo dicen bueno, y \u00e1 lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!\n5:21 Ay de los sabios en sus ojos, y de los que son prudentes delante de s\u00ed mismos!\n5:22 Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida;\n5:23 Los que dan por justo al imp\u00edo por cohechos, y al justo quitan su justicia!\n5:24 Por tanto, como la lengua del fuego consume las aristas, y la llama devora la paja, as\u00ed ser\u00e1 su ra\u00edz como pudrimiento, y su flor se desvanecer\u00e1 como polvo: porque desecharon la ley de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel.\n5:25 Por esta causa se encendi\u00f3 el furor de Jehov\u00e1 contra su pueblo, y extendi\u00f3 contra \u00e9l su mano, \u00e9 hiri\u00f3le; y se estremecieron los montes, y sus cad\u00e1veres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, antes est\u00e1 su mano todav\u00ed\n5:26 Y alzar\u00e1 pend\u00f3n \u00e1 gentes de lejos, y silbar\u00e1 al que est\u00e1 en el cabo de la tierra; y he aqu\u00ed que vendr\u00e1 pronto y velozmente.\n5:27 No habr\u00e1 entre ellos cansado, ni que vacile; ninguno se dormir\u00e1 ni le tomar\u00e1 sue\u00f1o; \u00e1 ninguno se le desatar\u00e1 el cinto de los lomos, ni se le romper\u00e1 la correa de sus zapatos.\n5:28 Sus saetas amoladas, y todos sus arcos entesados; las u\u00f1as de sus caballos parecer\u00e1n como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino.\n5:29 Su bramido como de le\u00f3n; rugir\u00e1 \u00e1 manera de leoncillos, rechinar\u00e1 los dientes, y arrebatar\u00e1 la presa; la apa\u00f1ara, y nadie se la quitar\u00e1.\n5:30 Y bramar\u00e1 sobre \u00e9l en aquel d\u00eda como bramido de la mar: entonces mirar\u00e1 hacia la tierra, y he aqu\u00ed tinieblas de tribulaci\u00f3n, y en sus cielos se oscurecer\u00e1 la luz.\n6:1 EN el a\u00f1o que muri\u00f3 el rey Uzz\u00edas vi yo al Se\u00f1or sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas hench\u00edan el templo.\n6:2 Y encima de \u00e9l estaban serafines: cada uno ten\u00eda seis alas; con dos cubr\u00edan sus rostros, y con dos cubr\u00edan sus pies, y con dos volaban.\n6:3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: toda la tierra est\u00e1 llena de su gloria.\n6:4 Y los quiciales de las puestas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se hinchi\u00f3 de humo.\n6:5 Entonces dije: Ay de m\u00ed! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n6:6 Y vol\u00f3 hacia m\u00ed uno de los serafines, teniendo en su mano un carb\u00f3n encendido, tomado del altar con unas tenazas:\n6:7 Y tocando con \u00e9l sobre mi boca, dijo: He aqu\u00ed que esto toc\u00f3 tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.\n6:8 Despu\u00e9s o\u00ed la voz del Se\u00f1or, que dec\u00eda: \u00bfA qui\u00e9n enviar\u00e9, y qui\u00e9n nos ir\u00e1? Entonces respond\u00ed yo: Heme aqu\u00ed, env\u00edame \u00e1 m\u00ed.\n6:9 Y dijo: Anda, y di \u00e1 este pueblo: Oid bien, y no entend\u00e1is; ved por cierto, mas no comprend\u00e1is.\n6:10 Engruesa el coraz\u00f3n de aqueste pueblo, y agrava sus o\u00eddos, y ciega sus ojos; porque no vea con sus ojos, ni oiga con sus o\u00eddos, ni su coraz\u00f3n entienda, ni se convierta, y haya para \u00e9l sanidad.\n6:11 Y yo dije: \u00bfHasta cu\u00e1ndo, Se\u00f1or? Y respondi\u00f3 \u00e9l: Hasta que las ciudades est\u00e9n asoladas, y sin morador, ni hombre en las casas, y la tierra sea tornada en desierto;\n6:12 Hasta que Jehov\u00e1 hubiere echado lejos los hombres, y multiplicare en medio de la tierra la desamparada.\n6:13 Pues aun quedar\u00e1 en ella una d\u00e9cima parte, y volver\u00e1, bien que habr\u00e1 sido asolada: como el olmo y como el alcornoque, de los cuales en la tala queda el tronco, as\u00ed ser\u00e1 el tronco de ella la simiente santa.\n7:1 ACONTECIO en los d\u00edas de Ach\u00e2z hijo de Jotham, hijo de Uzz\u00edas, rey de Jud\u00e1, que Rez\u00edn rey de Siria, y Peca hijo de Remal\u00edas, rey de Israel, subieron \u00e1 Jerusalem para combatirla; mas no la pudieron tomar.\n7:2 Y vino la nueva \u00e1 la casa de David, diciendo: Siria se ha confederado con Ephraim. Y estremeci\u00f3sele el coraz\u00f3n, y el coraz\u00f3n de su pueblo, como se estremecen los \u00e1rboles del monte \u00e1 causa del viento.\n7:3 Entonces dijo Jehov\u00e1 \u00e1 Isa\u00edas: Sal ahora al encuentro de Ach\u00e2z, t\u00fa, y Sear-jasub tu hijo, al cabo del conducto de la Pesquera de arriba, en el camino de la heredad del Lavador,\n7:4 Y dile: Guarda, y rep\u00f3sate; no temas, ni se enternezca tu coraz\u00f3n \u00e1 causa de estos dos cabos de tiz\u00f3n que humean, por el furor de la ira de Rez\u00edn y del Siro, y del hijo de Remal\u00edas.\n7:5 Por haber acordado maligno consejo contra ti el Siro, con Ephraim y con el hijo de Remal\u00edas, diciendo:\n7:6 Vamos contra Jud\u00e1, y la despertaremos, y la partiremos entre nosotros, y pondremos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel:\n7:7 El Se\u00f1or Jehov\u00e1 dice as\u00ed: No subsistir\u00e1, ni ser\u00e1.\n7:8 Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rez\u00edn: y dentro de sesenta y cinco a\u00f1os Ephraim ser\u00e1 quebrantado hasta dejar de ser pueblo.\n7:9 Entretanto la cabeza de Ephraim es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remal\u00edas. Si vosotros no creyereis, de cierto no permanecer\u00e9is.\n7:10 Y habl\u00f3 m\u00e1s Jehov\u00e1 \u00e1 Ach\u00e2z, diciendo:\n7:11 Pide para ti se\u00f1al de Jehov\u00e1 tu Dios, demand\u00e1ndola en lo profundo, \u00f3 arriba en lo alto.\n7:12 Y respondi\u00f3 Ach\u00e2z: No pedir\u00e9, y no tentar\u00e9 \u00e1 Jehov\u00e1.\n7:13 Dijo entonces Isa\u00edas: Oid ahora casa de David. \u00bfOs es poco el ser molestos \u00e1 los hombres, sino que tambi\u00e9n lo se\u00e1is \u00e1 mi Dios?\n7:14 Por tanto el mismo Se\u00f1or os dar\u00e1 se\u00f1al: He aqu\u00ed que la virgen concebir\u00e1, y parir\u00e1 hijo, y llamar\u00e1 su nombre Emmanuel.\n7:15 Comer\u00e1 manteca y miel, para que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.\n7:16 Porque antes que el ni\u00f1o sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra que t\u00fa aborreces ser\u00e1 dejada de sus dos reyes.\n7:17 Jehov\u00e1 har\u00e1 venir sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre la casa de tu padre, d\u00edas cuales nunca vinieron desde el d\u00eda que Ephraim se apart\u00f3 de Jud\u00e1, es \u00e1 saber, al rey de Asiria.\n7:18 Y acontecer\u00e1 que aquel d\u00eda silbar\u00e1 Jehov\u00e1 \u00e1 la mosca que est\u00e1 en el fin de los r\u00edos de Egipto, y \u00e1 la abeja que est\u00e1 en la tierra de Asiria.\n7:19 Y vendr\u00e1n, y se asentar\u00e1n todos en los valles desiertos, y en las cavernas de las piedras, y en todos los zarzales, y en todas las matas.\n7:20 En aquel d\u00eda raer\u00e1 el Se\u00f1or con navaja alquilada, con los que habitan de la otra parte del r\u00edo, \u00e1 saber, con el rey de Asiria, cabeza y pelos de los pies; y aun la barba tambi\u00e9n quitar\u00e1.\n7:21 Y acontecer\u00e1 en aquel tiempo, que cr\u00ede un hombre una vaca y dos ovejas;\n7:22 Y ser\u00e1 que \u00e1 causa de la abundancia de leche que dar\u00e1n, comer\u00e1 manteca: cierto manteca y miel comer\u00e1 el que quedare en medio de la tierra.\n7:23 Acontecer\u00e1 tambi\u00e9n en aquel tiempo, que el lugar donde hab\u00eda mil vides que val\u00edan mil siclos de plata, ser\u00e1 para los espinos y cardos.\n7:24 Con saetas y arco ir\u00e1n all\u00e1; porque toda la tierra ser\u00e1 espinos y cardos.\n7:25 Y \u00e1 todos los montes que se cavaban con azada, no llegar\u00e1 all\u00e1 el temor de los espinos y de los cardos: mas ser\u00e1n para pasto de bueyes, y para ser hollados de los ganados.\n8:1 Y DIJOME Jehov\u00e1: T\u00f3mate un gran volumen, y escribe en \u00e9l en estilo de hombre tocante \u00e1 Maher-salal-hash-baz.\n8:2 Y junt\u00e9 conmigo por testigos fieles \u00e1 Ur\u00edas sacerdote, y \u00e1 Zacar\u00edas hijo de Jeberech\u00eeas.\n8:3 Y junt\u00e9me con la profetisa, la cual concibi\u00f3, y pari\u00f3 un hijo. Y d\u00edjome Jehov\u00e1: Ponle por nombre Maher-salal-hash-baz.\n8:4 Porque antes que el ni\u00f1o sepa decir, Padre m\u00edo, y Madre m\u00eda, ser\u00e1 quitada la fuerza de Damasco y los despojos de Samaria, en la presencia del rey de Asiria.\n8:5 Otra vez torn\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 hablarme, diciendo:\n8:6 Por cuanto desech\u00f3 este pueblo las aguas de Silo\u00e9, que corren mansamente, y holg\u00f3se con Rez\u00edn y con el hijo de Remal\u00edas,\n8:7 He aqu\u00ed por tanto que el Se\u00f1or hace subir sobre ellos aguas de r\u00edos, impetuosas y muchas, \u00e1 saber, al rey de Asiria con todo su poder; el cual subir\u00e1 sobre todos sus r\u00edos, y pasar\u00e1 sobre todas sus riberas:\n8:8 Y pasando hasta Jud\u00e1, inundar\u00e1, y sobrepujar\u00e1, y llegar\u00e1 hasta la garganta; y extendiendo sus alas, llenar\u00e1 la anchura de tu tierra, oh Emmanuel.\n8:9 Juntaos, pueblos, y ser\u00e9is quebrantados; oid todos los que sois de lejanas tierras: poneos \u00e1 punto, y ser\u00e9is quebrantados; apercib\u00edos, y ser\u00e9is quebrantados.\n8:10 Tomad consejo, y ser\u00e1 deshecho; proferid palabra, y no ser\u00e1 firme: porque Dios con nosotros.\n8:11 Porque Jehov\u00e1 me dijo de esta manera con mano fuerte, y ense\u00f1\u00f3me que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo:\n8:12 No dig\u00e1is, Conjuraci\u00f3n, \u00e1 todas las cosas \u00e1 que este pueblo dice, Conjuraci\u00f3n, ni tem\u00e1is lo que temen, ni teng\u00e1is miedo.\n8:13 A Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, \u00e1 \u00e9l santificad: sea \u00e9l vuestro temor, y \u00e9l sea vuestro miedo.\n8:14 Entonces \u00e9l ser\u00e1 por santuario; mas \u00e1 las dos casas de Israel por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalem.\n8:15 Y muchos tropezar\u00e1n entre ellos, y caer\u00e1n, y ser\u00e1n quebrantados: enredar\u00e1nse, y ser\u00e1n presos.\n8:16 Ata el testimonio, sella la ley entre mis disc\u00edpulos.\n8:17 Esperar\u00e9 pues \u00e1 Jehov\u00e1, el cual escondi\u00f3 su rostro de la casa de Jacob, y \u00e1 \u00e9l aguardar\u00e9.\n8:18 He aqu\u00ed, yo y los hijos que me di\u00f3 Jehov\u00e1, por se\u00f1ales y prodigios en Israel, de parte de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos que mora en el monte de Si\u00f3n.\n8:19 Y si os dijeren: Preguntad \u00e1 los pythones y \u00e1 los adivinos, que susurran hablando, responded: \u00bfNo consultar\u00e1 el pueblo \u00e1 su Dios? \u00bfApelar\u00e1 por los vivos \u00e1 los muertos?\n8:20 A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme \u00e1 esto, es porque no les ha amanecido.\n8:21 Y pasar\u00e1n por \u00e9l fatigados y hambrientos, y acontecer\u00e1 que teniendo hambre, se enojar\u00e1n y maldecir\u00e1n \u00e1 su rey y \u00e1 su Dios, levantando el rostro en alto.\n8:22 Y mirar\u00e1n \u00e1 la tierra, y he aqu\u00ed tribulaci\u00f3n y tiniebla, oscuridad y angustia; y ser\u00e1n sumidos en las tinieblas.\n9:1 AUNQUE no ser\u00e1 esta oscuridad tal como la aflicci\u00f3n que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez \u00e1 la tierra de Zabul\u00f3n, y \u00e1 la tierra de Nephtal\u00ed; y despu\u00e9s cuando agravaron por la v\u00eda de la mar, de esa parte del Jord\u00e1n, en Galilea de\n9:2 El pueblo que andaba en tinieblas vi\u00f3 gran luz: los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeci\u00f3 sobre ellos.\n9:3 Aumentando la gente, no aumentaste la alegr\u00eda. Alegrar\u00e1nse delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos.\n9:4 Porque t\u00fa quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su exactor, como en el d\u00eda de Madi\u00e1n.\n9:5 Porque toda batalla de quien pelea es con estruendo, y con revolcamiento de vestidura en sangre: mas esto ser\u00e1 para quema, y p\u00e1bulo del fuego.\n9:6 Porque un ni\u00f1o nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamar\u00e1se su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Pr\u00edncipe de paz.\n9:7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendr\u00e1n t\u00e9rmino, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponi\u00e9ndolo y confirm\u00e1ndolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos har\u00e1 esto.\n9:8 El Se\u00f1or envi\u00f3 palabra \u00e1 Jacob, y cay\u00f3 en Israel.\n9:9 Y la sabr\u00e1 el pueblo, todo \u00e9l, Ephraim y los moradores de Samaria, que con soberbia y con altivez de coraz\u00f3n dicen:\n9:10 Los ladrillos cayeron, mas edificaremos de canter\u00eda; cortaron los cabrahigos, mas cedros pondremos en su lugar.\n9:11 Empero Jehov\u00e1 ensalzar\u00e1 los enemigos de Rez\u00edn contra \u00e9l, y juntar\u00e1 sus enemigos;\n9:12 De oriente los Siros, y los Filisteos de poniente; y con toda la boca se tragar\u00e1n \u00e1 Israel. Ni con todo eso ha cesado su furor, antes todav\u00eda su mano extendida.\n9:13 Mas el pueblo no se convirti\u00f3 al que lo her\u00eda, ni buscaron \u00e1 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n9:14 Y Jehov\u00e1 cortar\u00e1 de Israel cabeza y cola, ramo y ca\u00f1a en un mismo d\u00eda.\n9:15 El viejo y venerable de rostro es la cabeza: el profeta que ense\u00f1a mentira, este es cola.\n9:16 Porque los gobernadores de este pueblo son enga\u00f1adores; y sus gobernados, perdidos.\n9:17 Por tanto, el Se\u00f1or no tomar\u00e1 contentamiento en sus mancebos, ni de sus hu\u00e9rfanos y viudas tendr\u00e1 misericordia: porque todos son falsos y malignos, y toda boca habla desprop\u00f3sitos. Con todo esto no ha cesado su furor, antes todav\u00eda su mano extendida.\n9:18 Porque la maldad se encendi\u00f3 como fuego, cardos y espinas devorar\u00e1; y encender\u00e1se en lo espeso de la bre\u00f1a, y ser\u00e1n alzados como humo.\n9:19 Por la ira de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos se oscureci\u00f3 la tierra, y ser\u00e1 el pueblo como p\u00e1bulo del fuego: el hombre no tendr\u00e1 piedad de su hermano.\n9:20 Cada uno hurtar\u00e1 \u00e1 la mano derecha, y tendr\u00e1 hambre; y comer\u00e1 \u00e1 la izquierda, y no se hartar\u00e1: cada cual comer\u00e1 la carne de su brazo:\n9:21 Manas\u00e9s \u00e1 Ephraim, y Ephraim \u00e1 Manas\u00e9s, y entrambos contra Jud\u00e1. Ni con todo esto ha cesado su furor, antes todav\u00eda extendida su mano.\n10:1 AY de los que establecen leyes injustas, y determinando prescriben tiran\u00eda,\n10:2 Por apartar del juicio \u00e1 los pobres, y por quitar el derecho \u00e1 los afligidos de mi pueblo; por despojar las viudas, y robar los hu\u00e9rfanos!\n10:3 \u00bfY qu\u00e9 har\u00e9is en el d\u00eda de la visitaci\u00f3n? \u00bfy \u00e1 qui\u00e9n os acoger\u00e9is que os ayude, cuando viniere de lejos el asolamiento? \u00bfy en d\u00f3nde dejar\u00e9is vuestra gloria?\n10:4 Sin m\u00ed se inclinar\u00e1n entre los presos, y entre los muertos caer\u00e1n. Ni con todo esto ha cesado su furor, antes todav\u00eda extendida su mano.\n10:5 Oh Assur, vara y bast\u00f3n de mi furor: en su mano he puesto mi ira.\n10:6 Mandar\u00e9le contra una gente fementida, y sobre el pueblo de mi ira le enviar\u00e9, para que quite despojos, y arrebate presa, y que lo ponga \u00e1 ser hollado como lodo de las calles.\n10:7 Aunque \u00e9l no lo pensar\u00e1 as\u00ed, ni su coraz\u00f3n lo imaginar\u00e1 de esta manera; sino que su pensamiento ser\u00e1 desarraigar y cortar gentes no pocas.\n10:8 Porque \u00e9l dice: Mis pr\u00edncipes \u00bfno son todos reyes?\n10:9 \u00bfNo es Calno como Carch\u00eamis, Hamath como Arphad, y Samaria como Damasco?\n10:10 Como hall\u00f3 mi mano los reinos de los \u00eddolos, siendo sus im\u00e1genes m\u00e1s que Jerusalem y Samaria;\n10:11 Como hice \u00e1 Samaria y \u00e1 sus \u00eddolos, \u00bfno har\u00e9 tambi\u00e9n as\u00ed \u00e1 Jerusalem y \u00e1 sus \u00eddolos?\n10:12 Mas acontecer\u00e1 que despu\u00e9s que el Se\u00f1or hubiere acabado toda su obra en el monte de Si\u00f3n, y en Jerusalem, visitar\u00e9 sobre el fruto de la soberbia del coraz\u00f3n del rey de Asiria, y sobre la gloria de la altivez de sus ojos.\n10:13 Porque dijo: Con la fortaleza de mi mano lo he hecho, y con mi sabidur\u00eda; porque he sido prudente: y quit\u00e9 los t\u00e9rminos de los pueblos, y saqu\u00e9 sus tesoros, y derrib\u00e9 como valientes los que estaban sentados:\n10:14 Y hall\u00f3 mi mano como nido las riquezas de los pueblos; y como se cogen los huevos dejados, as\u00ed me apoder\u00e9 yo de toda la tierra; y no hubo quien moviese ala, \u00f3 abriese boca y graznase.\n10:15 \u00bfGloriar\u00e1se el hacha contra el que con ella corta? \u00bfse ensoberbecer\u00e1 la sierra contra el que la mueve? como si el bord\u00f3n se levantase contra los que lo levantan; como si se levantase la vara: \u00bfno es le\u00f1o?\n10:16 Por tanto el Se\u00f1or Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos enviar\u00e1 flaqueza sobre sus gordos; y debajo de su gloria encender\u00e1 encendimiento, como ardor de fuego.\n10:17 Y la luz de Israel ser\u00e1 por fuego, y su Santo por llama que abrase y consuma en un d\u00eda sus cardos y sus espinas.\n10:18 La gloria de su bosque y de su campo f\u00e9rtil consumir\u00e1, desde el alma hasta la carne: y vendr\u00e1 \u00e1 ser como abanderado en derrota.\n10:19 Y los \u00e1rboles que quedaren en su bosque, ser\u00e1n en n\u00famero que un ni\u00f1o los pueda contar.\n10:20 Y acontecer\u00e1 en aquel tiempo, que los que hubieren quedado de Israel, y los que hubieren quedado de la casa de Jacob, nunca m\u00e1s estriben sobre el que los hiri\u00f3; sino que se apoyar\u00e1n con verdad en Jehov\u00e1 Santo de Israel.\n10:21 Las reliquias se convertir\u00e1n, las reliquias de Jacob, al Dios fuerte.\n10:22 Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas de la mar, las reliquias de \u00e9l se convertir\u00e1n: la destrucci\u00f3n acordada rebosar\u00e1 justicia.\n10:23 Pues el Se\u00f1or Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos har\u00e1 consumaci\u00f3n y fenecimiento en medio de la tierra.\n10:24 Por tanto el Se\u00f1or Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos dice as\u00ed: Pueblo m\u00edo, morador de Si\u00f3n, no temas de Assur. Con vara te herir\u00e1, y contra ti alzar\u00e1 su palo, \u00e1 la manera de Egipto:\n10:25 Mas de aqu\u00ed \u00e1 muy poco tiempo, se acabar\u00e1 el furor y mi enojo, para fenecimiento de ellos.\n10:26 Y levantar\u00e1 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos azote contra \u00e9l, cual la matanza de Madi\u00e1n en la pe\u00f1a de Oreb: y alzar\u00e1 su vara sobre la mar, seg\u00fan hizo por la v\u00eda de Egipto.\n10:27 Y acaecer\u00e1 en aquel tiempo, que su carga ser\u00e1 quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se empodrecer\u00e1 por causa de la unci\u00f3n.\n10:28 Vino hasta Ajad, pas\u00f3 hasta Migr\u00f3n; en Michmas contar\u00e1 su ej\u00e9rcito:\n10:29 Pasaron el vado; alojaron en Geba: Ram\u00e1 tembl\u00f3; Gabaa de Sa\u00fal huy\u00f3.\n10:30 Grita en alta voz, hija de Galim; haz que se oiga hacia Lais, pobrecilla Anathoth.\n10:31 Madmena se alborot\u00f3: los moradores de Gebim se juntar\u00e1n.\n10:32 A\u00fan vendr\u00e1 d\u00eda cuando reposar\u00e1 en Nob: alzar\u00e1 su mano al monte de la hija de Si\u00f3n, al collado de Jerusalem.\n10:33 He aqu\u00ed el Se\u00f1or Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos desgajar\u00e1 el ramo con fortaleza: y los de grande altura ser\u00e1n cortados, y los altos ser\u00e1n humillados.\n10:34 Y cortar\u00e1 con hierro la espesura del bosque, y el L\u00edbano caer\u00e1 con fortaleza.\n11:1 Y SALDRA una vara del tronco de Isa\u00ed, y un v\u00e1stago reto\u00f1ar\u00e1 de sus ra\u00edces.\n11:2 Y reposar\u00e1 sobre \u00e9l el esp\u00edritu de Jehov\u00e1; esp\u00edritu de sabidur\u00eda y de inteligencia, esp\u00edritu de consejo y de fortaleza, esp\u00edritu de conocimiento y de temor de Jehov\u00e1.\n11:3 Y har\u00e1le entender diligente en el temor de Jehov\u00e1. No juzgar\u00e1 seg\u00fan la vista de sus ojos, ni arg\u00fcir\u00e1 por lo que oyeren sus o\u00eddos;\n11:4 Sino que juzgar\u00e1 con justicia \u00e1 los pobres, y arg\u00fcir\u00e1 con equidad por los mansos de la tierra: y herir\u00e1 la tierra con la vara de su boca, y con el esp\u00edritu de sus labios matar\u00e1 al imp\u00edo.\n11:5 Y ser\u00e1 la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ce\u00f1idor de sus ri\u00f1ones.\n11:6 Morar\u00e1 el lobo con el cordero, y el tigre con el cabrito se acostar\u00e1: el becerro y el le\u00f3n y la bestia dom\u00e9stica andar\u00e1n juntos, y un ni\u00f1o los pastorear\u00e1.\n11:7 La vaca y la osa pacer\u00e1n, sus cr\u00edas se echar\u00e1n juntas; y el le\u00f3n como el buey comer\u00e1 paja.\n11:8 Y el ni\u00f1o de teta se entretendr\u00e1 sobre la cueva del \u00e1spid, y el reci\u00e9n destetado extender\u00e1 su mano sobre la caverna del basilisco.\n11:9 No har\u00e1n mal ni da\u00f1ar\u00e1n en todo mi santo monte; porque la tierra ser\u00e1 llena del conocimiento de Jehov\u00e1, como cubren la mar las aguas.\n11:10 Y acontecer\u00e1 en aquel tiempo que la ra\u00edz de Isa\u00ed, la cual estar\u00e1 puesta por pend\u00f3n \u00e1 los pueblos, ser\u00e1 buscada de las gentes; y su holganza ser\u00e1 gloria.\n11:11 Asimismo acontecer\u00e1 en aquel tiempo, que Jehov\u00e1 tornar\u00e1 \u00e1 poner otra vez su mano para poseer las reliquias de su pueblo que fueron dejadas de Assur, y de Egipto, y de Parthia, y de Etiop\u00eda, y de Persia, y de Caldea, y de Amath, y de las Islas de la mar.\n11:12 Y levantar\u00e1 pend\u00f3n \u00e1 las gentes, y juntar\u00e1 los desterrados de Israel, y reunir\u00e1 los esparcidos de Jud\u00e1 de los cuatro cantones de la tierra.\n11:13 Y se disipar\u00e1 la envidia de Ephraim, y los enemigos de Jud\u00e1 ser\u00e1n talados. Ephraim no tendr\u00e1 envidia contra Jud\u00e1, ni Jud\u00e1 afligir\u00e1 \u00e1 Ephraim;\n11:14 Mas volar\u00e1n sobre los hombros de los Filisteos al occidente, meter\u00e1n tambi\u00e9n \u00e1 saco \u00e1 los de oriente: Edom y Moab les servir\u00e1n, y los hijos de Amm\u00f3n les dar\u00e1n obediencia.\n11:15 Y secar\u00e1 Jehov\u00e1 la lengua de la mar de Egipto; y levantar\u00e1 su mano con fortaleza de su esp\u00edritu sobre el r\u00edo, y herir\u00e1lo en sus siete brazos, y har\u00e1 que pasen por \u00e9l con zapatos.\n11:16 Y habr\u00e1 camino para las reliquias de su pueblo, las que quedaron de Assur, de la manera que lo hubo para Israel el d\u00eda que subi\u00f3 de la tierra de Egipto.\n12:1 Y DIRAS en aquel d\u00eda: Cantar\u00e9 \u00e1 ti, oh Jehov\u00e1: pues aunque te enojaste contra m\u00ed, tu furor se apart\u00f3, y me has consolado.\n12:2 He aqu\u00ed Dios es salud m\u00eda; asegurar\u00e9me, y no temer\u00e9; porque mi fortaleza y mi canci\u00f3n es JAH Jehov\u00e1, el cual ha sido salud para m\u00ed.\n12:3 Sacar\u00e9is aguas con gozo de la fuentes de la salud.\n12:4 Y dir\u00e9is en aquel d\u00eda: Cantad \u00e1 Jehov\u00e1, aclamad su nombre, haced c\u00e9lebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.\n12:5 Cantad salmos \u00e1 Jehov\u00e1; porque ha hecho cosas magn\u00edficas: sea sabido esto por toda la tierra.\n12:6 Regoc\u00edjate y canta, oh moradora de Si\u00f3n: porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.\n13:1 CARGA de Babilonia, que vi\u00f3 Isa\u00edas, hijo de Amoz.\n13:2 Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz \u00e1 ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de pr\u00edncipes.\n13:3 Yo mand\u00e9 \u00e1 mis santificados, asimismo llam\u00e9 \u00e1 mis valientes para mi ira, \u00e1 los que se alegran con mi gloria.\n13:4 Murmullo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; murmullo de ruido de reinos, de gentes reunidas: Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos ordena las tropas de la batalla.\n13:5 Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehov\u00e1 y los instrumentos de su furor, para destruir toda la tierra.\n13:6 Aullad, porque cerca est\u00e1 el d\u00eda de Jehov\u00e1; vendr\u00e1 como asolamiento del Todopoderoso.\n13:7 Por tanto, se enervar\u00e1n todas la manos, y desleir\u00e1se todo coraz\u00f3n de hombre:\n13:8 Y se llenar\u00e1n de terror; angustias y dolores los comprender\u00e1n; tendr\u00e1n dolores como mujer de parto; pasmar\u00e1se cada cual al mirar \u00e1 su compa\u00f1ero; sus rostros, rostros de llamas.\n13:9 He aqu\u00ed el d\u00eda de Jehov\u00e1 viene, crudo, y de sa\u00f1a y ardor de ira, para tornar la tierra en soledad, y raer de ella sus pecadores.\n13:10 Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no derramar\u00e1n su lumbre; y el sol se oscurecer\u00e1 en naciendo, y la luna no echar\u00e1 su resplandor.\n13:11 Y visitar\u00e9 la maldad sobre el mundo, y sobre los imp\u00edos su iniquidad; y har\u00e9 que cese la arrogancia de los soberbios, y abatir\u00e9 la altivez de los fuertes.\n13:12 Har\u00e9 m\u00e1s precioso que el oro fino al var\u00f3n, y m\u00e1s que el oro de Ophir al hombre.\n13:13 Porque har\u00e9 estremecer los cielos, y la tierra se mover\u00e1 de su lugar, en la indignaci\u00f3n de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, y en el d\u00eda de la ira de su furor.\n13:14 Y ser\u00e1 que como corza amontada, y como oveja sin pastor, cada cual mirar\u00e1 hacia su pueblo, y cada uno huir\u00e1 \u00e1 su tierra.\n13:15 Cualquiera que fuere hallado, ser\u00e1 alanceado; y cualquiera que \u00e1 ellos se juntare, caer\u00e1 \u00e1 cuchillo.\n13:16 Sus ni\u00f1os ser\u00e1n estrellados delante de ellos; sus casas ser\u00e1n saqueadas, y forzadas sus mujeres.\n13:17 He aqu\u00ed que yo despierto contra ellos \u00e1 los Medos, que no curar\u00e1n de la plata, ni codiciar\u00e1n oro.\n13:18 Y con arcos tirar\u00e1n \u00e1 los ni\u00f1os, y no tendr\u00e1n misericordia de fruto de vientre, ni su ojo perdonar\u00e1 \u00e1 hijos.\n13:19 Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los Caldeos, ser\u00e1 como Sodoma y Gomorra, \u00e1 las que trastorn\u00f3 Dios.\n13:20 Nunca m\u00e1s ser\u00e1 habitada, ni se morar\u00e1 en ella de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n; ni hincar\u00e1 all\u00ed tienda el Arabe, ni pastores tendr\u00e1n all\u00ed majada:\n13:21 Sino que dormir\u00e1n all\u00ed bestias fieras, y sus casas se llenar\u00e1n de hurones, all\u00ed habitar\u00e1n hijas del buho, y all\u00ed saltar\u00e1n peludos.\n13:22 Y en sus palacios gritar\u00e1n gatos cervales, y chacales en sus casas de deleite: y abocado est\u00e1 \u00e1 venir su tiempo, y sus d\u00edas no se alargar\u00e1n.\n14:1 PORQUE Jehov\u00e1 tendr\u00e1 piedad de Jacob, y todav\u00eda escoger\u00e1 \u00e1 Israel, y les har\u00e1 reposar en su tierra: y \u00e1 ellos se unir\u00e1n extranjeros, y allegar\u00e1nse \u00e1 la familia de Jacob.\n14:2 Y los tomar\u00e1n los pueblos, y traer\u00e1nlos \u00e1 su lugar: y la casa de Israel los poseer\u00e1 por siervos y criadas en la tierra de Jehov\u00e1: y cautivar\u00e1n \u00e1 los que los cautivaron, y se\u00f1orear\u00e1n \u00e1 los que los oprimieron.\n14:3 Y ser\u00e1 en el d\u00eda que Jehov\u00e1 te diera reposo de tu trabajo, y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir,\n14:4 Que levantar\u00e1s esta par\u00e1bola sobre el rey de Babilonia, y dir\u00e1s: C\u00f3mo par\u00f3 el exactor, c\u00f3mo ces\u00f3 la ciudad codiciosa del oro!\n14:5 Quebrant\u00f3 Jehov\u00e1 el bast\u00f3n de los imp\u00edos, el cetro de los se\u00f1ores;\n14:6 Al que con ira her\u00eda los pueblos de llaga permanente, el cual se ense\u00f1oreaba de las gentes con furor, y las persegu\u00eda con crueldad.\n14:7 Descans\u00f3, soseg\u00f3 toda la tierra: cantaron alabanza.\n14:8 Aun las hayas se holgaron de ti, y los cedros del L\u00edbano, diciendo: Desde que t\u00fa pereciste, no ha subido cortador contra nosotros.\n14:9 El infierno abajo se espant\u00f3 de ti; te despert\u00f3 muertos que en tu venida saliesen \u00e1 recibirte, hizo levantar de sus sillas \u00e1 todos los pr\u00edncipes de la tierra, \u00e1 todos los reyes de las naciones.\n14:10 Todos ellos dar\u00e1n voces, y te dir\u00e1n: \u00bfT\u00fa tambi\u00e9n enfermaste como nosotros, y como nosotros fuiste?\n14:11 Descendi\u00f3 al sepulcro tu soberbia, y el sonido de tus vihuelas: gusanos ser\u00e1n tu cama, y gusanos te cubrir\u00e1n.\n14:12 C\u00f3mo caiste del cielo, oh Lucero, hijo de la ma\u00f1ana! Cortado fuiste por tierra, t\u00fa que debilitabas las gentes.\n14:13 T\u00fa que dec\u00edas en tu coraz\u00f3n: Subir\u00e9 al cielo, en lo alto junto \u00e1 las estrellas de Dios ensalzar\u00e9 mi solio, y en el monte del testimonio me sentar\u00e9, \u00e1 los lados del aquil\u00f3n;\n14:14 Sobre las alturas de las nubes subir\u00e9, y ser\u00e9 semejante al Alt\u00edsimo.\n14:15 Mas t\u00fa derribado eres en el sepulcro, \u00e1 los lados de la huesa.\n14:16 Inclinarse han hacia ti los que te vieren, te considerar\u00e1n diciendo: \u00bfEs este aquel var\u00f3n que hac\u00eda temblar la tierra, que trastornaba los reinos;\n14:17 Que puso el mundo como un desierto, que asol\u00f3 sus ciudades; que \u00e1 sus presos nunca abri\u00f3 la c\u00e1rcel?\n14:18 Todos los reyes de las gentes, todos ellos yacen con honra cada uno en su casa.\n14:19 Mas t\u00fa echado eres de tu sepulcro como tronco abominable, como vestido de muertos pasados \u00e1 cuchillo, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado.\n14:20 No ser\u00e1s contado con ellos en la sepultura: porque t\u00fa destruiste tu tierra, mataste tu pueblo. No ser\u00e1 nombrada para siempre la simiente de los malignos.\n14:21 Aparejad sus hijos para el matadero por la maldad de sus padres: no se levanten, ni posean la tierra, \u00e9 hinchan la haz del mundo de ciudades.\n14:22 Porque yo me levantar\u00e9 sobre ellos, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, y raer\u00e9 de Babilonia el nombre y las reliquias, hijo y nieto, dice Jehov\u00e1.\n14:23 Y convertir\u00e9la en posesi\u00f3n de erizos, y en lagunas de agua; y la barrer\u00e9 con escobas de destrucci\u00f3n, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n14:24 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos jur\u00f3, diciendo: Ciertamente se har\u00e1 de la manera que lo he pensado, y ser\u00e1 confirmado como lo he determinado:\n14:25 Que quebrantar\u00e9 al Asirio en mi tierra, y en mis montes lo hollar\u00e9; y su yugo ser\u00e1 apartado de ellos, y su carga ser\u00e1 quitada de su hombro.\n14:26 Este es el consejo que est\u00e1 acordado sobre toda la tierra; y \u00e9sta, la mano extendida sobre todas las gentes.\n14:27 Porque Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos ha determinado: \u00bfy qui\u00e9n invalidar\u00e1? Y su mano extendida, \u00bfqui\u00e9n la har\u00e1 tornar?\n14:28 En el a\u00f1o que muri\u00f3 el rey Ach\u00e2z fu\u00e9 esta carga:\n14:29 No te alegres t\u00fa, Filistea toda, por haberse quebrado la vara del que te her\u00eda; porque de la ra\u00edz de la culebra saldr\u00e1 basilisco, y su fruto, ceraste volador.\n14:30 Y los primog\u00e9nitos de los pobres ser\u00e1n apacentados, y los menesterosos se acostar\u00e1n seguramente: mas yo har\u00e9 morir de hambre tu ra\u00edz, y matar\u00e9 tus reliquias.\n14:31 Aulla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta est\u00e1s toda t\u00fa, Filistea: porque humo vendr\u00e1 de aquil\u00f3n, no quedar\u00e1 uno solo en sus asambleas.\n14:32 \u00bfY qu\u00e9 se responder\u00e1 \u00e1 los mensajeros de la gentilidad? Que Jehov\u00e1 fund\u00f3 \u00e1 Si\u00f3n, y que \u00e1 ella se acoger\u00e1n los afligidos de su pueblo.\n15:1 CARGA de Moab.\n15:2 Subi\u00f3 \u00e1 Bayith y \u00e1 Dib\u00f3n, lugares altos, \u00e1 llorar; sobre Nebo y sobre Medeba aullar\u00e1 Moab: toda cabeza de ella ser\u00e1 ra\u00edda, y toda barba se mesar\u00e1.\n15:3 Ce\u00f1ir\u00e1nse de sacos en sus plazas: en sus terrados y en sus calles aullar\u00e1n todos, descendiendo en llanto.\n15:4 Hesb\u00f3n y Eleale gritar\u00e1n, hasta Jahas se oir\u00e1 su voz: por lo que aullar\u00e1n los armados de Moab, lamentar\u00e1se el alma de cada uno de por s\u00ed.\n15:5 Mi coraz\u00f3n dar\u00e1 gritos por Moab; sus fugitivos huir\u00e1n hasta Zoar, como novilla de tres a\u00f1os. Por la cuesta de Luhith subir\u00e1n llorando, y levantar\u00e1n grito de quebrantamiento por el camino de Horonaim.\n15:6 Las aguas de Nimrim ser\u00e1n consumidas, y secar\u00e1se la hierba, marchitar\u00e1nse los reto\u00f1os, todo verdor perecer\u00e1.\n15:7 Por tanto las riquezas que habr\u00e1n adquirido, y las que habr\u00e1n reservado, llevar\u00e1nlas al torrente de los sauces.\n15:8 Porque el llanto rode\u00f3 los t\u00e9rminos de Moab; hasta Eglaim lleg\u00f3 su alarido, y hasta Beer-elim su clamor.\n15:9 Y las aguas de Dim\u00f3n se henchir\u00e1n de sangre: porque yo pondr\u00e9 sobre Dim\u00f3n a\u00f1adiduras, leones \u00e1 los que escaparen de Moab, y \u00e1 las reliquias de la tierra.\n16:1 ENVIAD cordero al ense\u00f1oreador de la tierra, desde la Piedra del desierto al monte de la hija de Si\u00f3n.\n16:2 Y ser\u00e1 que cual ave espantada que se huye de su nido, as\u00ed ser\u00e1n las hijas de Moab en los vados de Arn\u00f3n.\n16:3 Reune consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del d\u00eda como la noche: esconde los desterrados, no entregues \u00e1 los que andan errantes.\n16:4 Moren contigo mis desterrados, oh Moab; s\u00e9les escondedero de la presencia del destruidor: porque el atormentador fenecer\u00e1, el destruidor tendr\u00e1 fin, el hollador ser\u00e1 consumido de sobre la tierra.\n16:5 Y dispondr\u00e1se trono en misericordia; y sobre \u00e9l se sentar\u00e1 firmemente, en el tabern\u00e1culo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia.\n16:6 O\u00eddo hemos la soberbia de Moab, por extremo soberbio; su soberbia y su arrogancia, y su altivez; mas sus mentiras no ser\u00e1n firmes.\n16:7 Por tanto aullar\u00e1 Moab, todo \u00e9l aullar\u00e1: gemir\u00e9is por los fundamentos de Kir-hareseth, en gran manera heridos.\n16:8 Porque los campos de Hesb\u00f3n fueron talados, y las vides de Sibma; se\u00f1ores de gentes hollaron sus generosos sarmientos; hab\u00edan llegado hasta Jazer, y extend\u00eddose por el desierto; extendi\u00e9ronse sus plantas, pasaron la mar.\n16:9 Por lo cual lamentar\u00e9 con lloro de Jazer la vi\u00f1a de Sibma; embriagarte h\u00e9 de mis l\u00e1grimas, oh Hesb\u00f3n y Eleale: porque sobre tus cosechas y sobre tu siega caer\u00e1 la algazara.\n16:10 Quitado es el gozo y la alegr\u00eda del campo f\u00e9rtil; en las vi\u00f1as no cantar\u00e1n, ni se regocijar\u00e1n; no pisar\u00e1 vino en los lagares el pisador: la canci\u00f3n he hecho cesar.\n16:11 Por tanto mis entra\u00f1as sonar\u00e1n como arpa acerca de Moab, y mi interior en orden \u00e1 Kir-hareseth.\n16:12 Y acaecer\u00e1, que cuando Moab pareciere que est\u00e1 cansado sobre los altos, entonces vendr\u00e1 \u00e1 su santuario \u00e1 orar, y no le valdr\u00e1.\n16:13 Esta es la palabra que pronunci\u00f3 Jehov\u00e1 sobre Moab desde aquel tiempo.\n16:14 Empero ahora Jehov\u00e1 ha hablado, diciendo: Dentro de tres a\u00f1os, como a\u00f1os de mozo de soldada, ser\u00e1 abatida la gloria de Moab, con toda su grande multitud: y los residuos ser\u00e1n pocos, peque\u00f1os, y no fuertes.\n17:1 CARGA de Damasco.\n17:2 Las ciudades de Aroer desamparadas, en majadas se tornar\u00e1n; dormir\u00e1n all\u00ed, y no habr\u00e1 quien los espante.\n17:3 Y cesar\u00e1 el socorro de Ephraim, y el reino de Damasco; y lo que quedare de Siria, ser\u00e1 como la gloria de los hijos de Israel, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n17:4 Y ser\u00e1 que en aquel tiempo la gloria de Jacob se atenuar\u00e1, y enflaquecer\u00e1se la grosura de su carne.\n17:5 Y ser\u00e1 como cuando el segador coge la mies, y con su brazo siega las espigas: ser\u00e1 tambi\u00e9n como el que coge espigas en el valle de Rephaim.\n17:6 Y quedar\u00e1n en \u00e9l rebuscos, como cuando sacuden el aceituno, dos \u00f3 tres granos en la punta del ramo, cuatro \u00f3 cinco en sus ramas fruct\u00edferas, dice Jehov\u00e1 Dios de Israel.\n17:7 En aquel d\u00eda mirar\u00e1 el hombre \u00e1 su Hacedor, y sus ojos contemplar\u00e1n al Santo de Israel.\n17:8 Y no mirar\u00e1 \u00e1 los altares que hicieron sus manos, ni mirar\u00e1 \u00e1 lo que hicieron sus dedos, ni \u00e1 los bosques, ni \u00e1 las im\u00e1genes del sol.\n17:9 En aquel d\u00eda las ciudades de su fortaleza ser\u00e1n como los frutos que quedan en los pimpollos y en las ramas, las cuales fueron dejadas \u00e1 causa de los hijos de Israel; y habr\u00e1 asolamiento.\n17:10 Porque te olvidaste del Dios de tu salud, y no te acordaste de la roca de tu fortaleza; por tanto plantar\u00e1s plantas hermosas, y sembrar\u00e1s sarmiento extra\u00f1o.\n17:11 El d\u00eda que las plantares, las har\u00e1s crecer, y har\u00e1s que tu simiente brote de ma\u00f1ana; mas la cosecha ser\u00e1 arrebatada en el d\u00eda del coger, y del dolor desesperado.\n17:12 Ay! multitud de muchos pueblos que har\u00e1n ruido como estruendo de la mar: y murmullo de naciones har\u00e1 alboroto como murmurio de muchas aguas.\n17:13 Los pueblos har\u00e1n estr\u00e9pito \u00e1 manera de ruido de grandes aguas: mas Dios le reprender\u00e1, y huir\u00e1 lejos; ser\u00e1 ahuyentado como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino.\n17:14 Al tiempo de la tarde he aqu\u00ed turbaci\u00f3n; y antes de la ma\u00f1ana ya no es. Esta es la parte de los que nos huellan, y la suerte de los que nos saquean.\n18:1 AY de la tierra que hace sombra con las alas, que est\u00e1 tras los r\u00edos de Etiop\u00eda;\n18:2 Que env\u00eda mensajeros por la mar, y en nav\u00edos de junco sobre las aguas! Andad, ligeros mensajeros, \u00e1 la gente tirada y repelada, al pueblo asombroso desde su principio y despu\u00e9s; gente harta de esperar y hollada, cuya tierra destruyeron los r\u00edos.\n18:3 Vosotros, todos los moradores del mundo y habitantes de la tierra, cuando levantar\u00e1 bandera en los montes, la ver\u00e9is; y oir\u00e9is cuando tocar\u00e1 trompeta.\n18:4 Porque Jehov\u00e1 me dijo as\u00ed: Reposar\u00e9me, y mirar\u00e9 desde mi morada, como sol claro despu\u00e9s de la lluvia, como nube de roc\u00edo en el calor de la tierra.\n18:5 Porque antes de la siega, cuando el fruto fuere perfecto, y pasada la flor fueren madurando los frutos, entonces podar\u00e1 con podaderas los ramitos, y cortar\u00e1 y quitar\u00e1 las ramas.\n18:6 Y ser\u00e1n dejados todos \u00e1 las aves de los montes, y \u00e1 las bestias de la tierra; sobre ellos tendr\u00e1n el verano las aves, \u00e9 invernar\u00e1n todas las bestias de la tierra.\n18:7 En aquel tiempo ser\u00e1 tra\u00eddo presente Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, el pueblo tirado y repelado, pueblo asombroso desde su principio y despu\u00e9s; gente harta de esperar y hollada, cuya tierra destruyeron los r\u00edos; al lugar del nombre de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, a\n19:1 CARGA de Egipto.\n19:2 Y revolver\u00e9 Egipcios contra Egipcios, y cada uno pelear\u00e1 contra su hermano, cada uno contra su pr\u00f3jimo: ciudad contra ciudad, y reino contra reino.\n19:3 Y el esp\u00edritu de Egipto se desvanecer\u00e1 en medio de \u00e9l, y destruir\u00e9 su consejo; y preguntar\u00e1n \u00e1 sus im\u00e1genes, \u00e1 sus m\u00e1gicos, \u00e1 sus pythones y \u00e1 sus adivinos.\n19:4 Y entregar\u00e9 \u00e1 Egipto en manos de se\u00f1or duro; y rey violento se ense\u00f1orear\u00e1 de ellos, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n19:5 Y las aguas de la mar faltar\u00e1n, y el r\u00edo se agotar\u00e1 y secar\u00e1.\n19:6 Y alejar\u00e1nse los r\u00edos, se agotar\u00e1n y secar\u00e1n las corrientes de los fosos la ca\u00f1a y el carrizo ser\u00e1n cortados.\n19:7 Las verduras de junto al r\u00edo, de junto \u00e1 la ribera del r\u00edo, y toda sementera del r\u00edo, se secar\u00e1n, se perder\u00e1n, y no ser\u00e1n.\n19:8 Los pescadores tambi\u00e9n se entristecer\u00e1n; y har\u00e1n duelo todos los que echan anzuelo en el r\u00edo, y desfallecer\u00e1n los que extienden red sobre las aguas.\n19:9 Los que labran lino fino, y los que tejen redes, ser\u00e1n confundidos;\n19:10 Porque todas sus redes ser\u00e1n rotas: y se entristecer\u00e1n todos los que hacen viveros para peces.\n19:11 Ciertamente son necios los pr\u00edncipes de Zo\u00e1n; el consejo de los prudentes consejeros de Fara\u00f3n, se ha desvanecido. \u00bfC\u00f3mo dir\u00e9is \u00e1 Fara\u00f3n: Yo soy hijo de los sabios, \u00e9 hijo de los reyes antiguos?\n19:12 \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n ahora aquellos tus prudentes? D\u00edgante ahora, \u00f3 h\u00e1gante saber qu\u00e9 es lo que Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos ha determinado sobre Egipto.\n19:13 Hanse desvanecido los pr\u00edncipes de Zo\u00e1n, se han enga\u00f1ado los pr\u00edncipes de Noph: enga\u00f1aron \u00e1 Egipto las esquinas de sus familias.\n19:14 Jehov\u00e1 mezcl\u00f3 esp\u00edritu de vahido en medio de \u00e9l; \u00e9 hicieron errar \u00e1 Egipto en toda su obra, como desatina el borracho en su v\u00f3mito.\n19:15 Y no aprovechar\u00e1 \u00e1 Egipto cosa que haga la cabeza \u00f3 la cola, el ramo \u00f3 el junco.\n19:16 En aquel d\u00eda ser\u00e1n los Egipcios como mujeres; porque se asombrar\u00e1n y temer\u00e1n, en la presencia de la mano alta de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, que \u00e9l ha de levantar sobre ellos.\n19:17 Y la tierra de Jud\u00e1 ser\u00e1 de espanto \u00e1 Egipto; todo hombre que de ella se acordare se asombrar\u00e1, por causa del consejo que Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos acord\u00f3 sobre aqu\u00e9l.\n19:18 En aquel tiempo habr\u00e1 cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablen la lengua de Cana\u00e1n, y que juren por Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: una ser\u00e1 llamada la ciudad Herez.\n19:19 En aquel tiempo habr\u00e1 altar para Jehov\u00e1 en medio de la tierra de Egipto, y el trofeo de Jehov\u00e1 junto \u00e1 su t\u00e9rmino.\n19:20 Y ser\u00e1 por se\u00f1al y por testimonio \u00e1 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos en la tierra de Egipto: porque \u00e1 Jehov\u00e1 clamar\u00e1n \u00e1 causa de sus opresores, y \u00e9l les enviar\u00e1 salvador y pr\u00edncipe que los libre.\n19:21 Y Jehov\u00e1 ser\u00e1 conocido de Egipto, y los de Egipto conocer\u00e1n \u00e1 Jehov\u00e1 en aquel d\u00eda; y har\u00e1n sacrificio y oblaci\u00f3n; y har\u00e1n votos \u00e1 Jehov\u00e1, y los cumplir\u00e1n.\n19:22 Y herir\u00e1 \u00e1 Egipto, herir\u00e1 y sanar\u00e1; y se convertir\u00e1n \u00e1 Jehov\u00e1, y les ser\u00e1 clemente, y los sanar\u00e1.\n19:23 En aquel tiempo habr\u00e1 una calzada de Egipto \u00e1 Asiria, y Asirios entrar\u00e1n en Egipto, y Egipcios en Asiria; y los Egipcios servir\u00e1n con los Asirios \u00e1 Jehov\u00e1.\n19:24 En aquel tiempo, Israel ser\u00e1 tercero con Egipto y con Asiria; ser\u00e1 bendici\u00f3n en medio de la tierra;\n19:25 Porque Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos los bendecir\u00e1, diciendo: Bendito el pueblo m\u00edo Egipto, y el Asirio obra de mis manos, \u00e9 Israel mi heredad.\n20:1 EN el a\u00f1o que vino Thart\u00e1n \u00e1 Asdod, cuando le envi\u00f3 Sarg\u00f3n rey de Asiria, y pele\u00f3 contra Asdod y la tom\u00f3;\n20:2 En aquel tiempo habl\u00f3 Jehov\u00e1 por Isa\u00edas hijo de Amoz, diciendo: Ve, y quita el saco de tus lomos, y descalza los zapatos de tus pies. E h\u00edzolo as\u00ed, andando desnudo y descalzo.\n20:3 Y dijo Jehov\u00e1: De la manera que anduvo mi siervo Isa\u00edas desnudo y descalzo tres a\u00f1os, se\u00f1al y pron\u00f3stico sobre Egipto y sobre Etiop\u00eda;\n20:4 As\u00ed llevar\u00e1 el rey de Asiria la cautividad de Egipto y la transmigraci\u00f3n de Etiop\u00eda, de mozos y de viejos, desnuda y descalza, y descubiertas las nalgas para verg\u00fcenza de Egipto.\n20:5 Y se turbar\u00e1n y avergonzar\u00e1n de Etiop\u00eda su esperanza, y de Egipto su gloria.\n20:6 Y dir\u00e1 en aquel d\u00eda el morador de esta isla: Mirad qu\u00e9 tal fu\u00e9 nuestra esperanza, donde nos acogimos por socorro para ser libres de la presencia del rey de Asiria: \u00bfy c\u00f3mo escaparemos?\n21:1 CARGA del desierto de la mar. as\u00ed vienen de la tierra horrenda.\n21:2 Visi\u00f3n dura me ha sido mostrada. El prevaricador prevarica, y el destructor destruye. Sube, Persa; cerca, Medo. Todo su gemido hice cesar.\n21:3 Por tanto mis lomos se han llenado de dolor; angustias se apoderaron de m\u00ed, como angustias de mujer de parto: agobi\u00e9me oyendo, y al ver heme espantado.\n21:4 Pasm\u00f3se mi coraz\u00f3n, el horror me ha intimidado; la noche de mi deseo se me torn\u00f3 en espanto.\n21:5 Pon la mesa, mira del atalaya, come, bebe: levantaos, pr\u00edncipes, ungid el escudo.\n21:6 Porque el Se\u00f1or me dijo as\u00ed: Ve, pon centinela que haga saber lo que viere.\n21:7 Y vi\u00f3 un carro de un par de caballeros, un carro de asno, y un carro de camello. Luego mir\u00f3 muy m\u00e1s atentamente.\n21:8 Y grit\u00f3 como un le\u00f3n: Se\u00f1or, sobre la atalaya estoy yo continuamente de d\u00eda, y las noches enteras sobre mi guarda:\n21:9 Y he aqu\u00ed este carro de hombres viene, un par de caballeros. Despu\u00e9s habl\u00f3, y dijo: Cay\u00f3, cay\u00f3 Babilonia; y todos los \u00eddolos de sus dioses quebrant\u00f3 en tierra.\n21:10 Trilla m\u00eda, y paja de mi era: os he dicho lo que o\u00ed de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel.\n21:11 Carga de Duma. Danme voces de Seir: Guarda, \u00bfqu\u00e9 de la noche? Guarda, \u00bfqu\u00e9 de la noche?\n21:12 El guarda respondi\u00f3: La ma\u00f1ana viene, y despu\u00e9s la noche: si preguntareis, preguntad; volved, venid.\n21:13 Carga sobre Arabia. En el monte tendr\u00e9is la noche en Arabia, oh caminantes de Dedanim.\n21:14 Salid \u00e1 encontrar al sediento; llevadle aguas, moradores de tierra de Tema, socorred con su pan al que huye.\n21:15 Porque de la presencia de las espadas huyen, de la presencia de la espada desnuda, de la presencia del arco entesado, de la presencia del peso de la batalla.\n21:16 Porque as\u00ed me ha dicho Jehov\u00e1: De aqu\u00ed \u00e1 un a\u00f1o, semejante \u00e1 a\u00f1os de mozo de soldada, toda la gloria de Cedar ser\u00e1 desecha;\n21:17 Y las reliquias del n\u00famero de los valientes flecheros, hijos de Cedar, ser\u00e1n apocadas: porque Jehov\u00e1 Dios de Israel lo ha dicho.\n22:1 CARGA del valle de la visi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 tienes ahora, que toda t\u00fa te has subido sobre los terrados?\n22:2 T\u00fa, llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre; tus muertos no son muertos \u00e1 cuchillo, ni muertos en guerra.\n22:3 Todos tus pr\u00edncipes juntos huyeron del arco, fueron atados: todos los que en ti se hallaron, fueron atados juntamente, aunque lejos se hab\u00edan hu\u00eddo.\n22:4 Por esto dije: Dejadme, llorar\u00e9 amargamente; no os afan\u00e9is por consolarme de la destrucci\u00f3n de la hija de mi pueblo.\n22:5 Porque d\u00eda es de alboroto, y de huella, y de fatiga por el Se\u00f1or Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos en el valle de la visi\u00f3n, para derribar el muro, y dar grita al monte.\n22:6 Y Elam tom\u00f3 aljaba en carro de hombres y de caballeros; y Ch\u00eer descubri\u00f3 escudo.\n22:7 Y acaeci\u00f3 que tus hermosos valles fueron llenos de carros, y los de \u00e1 caballo acamparon \u00e1 la puerta.\n22:8 Y desnud\u00f3 la cobertura de Jud\u00e1; y miraste en aquel d\u00eda hacia la casa de armas del bosque.\n22:9 Y visteis las roturas de la ciudad de David, que se multiplicaron; y recogisteis las aguas de la pesquera de abajo.\n22:10 Y contasteis las casas de Jerusalem, y derribasteis casas para fortificar el muro.\n22:11 E hicisteis foso entre los dos muros con las aguas de la pesquera vieja: y no tuvisteis respeto al que la hizo, ni mirasteis de lejos al que la labr\u00f3.\n22:12 Por tanto el Se\u00f1or Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos llam\u00f3 en este d\u00eda \u00e1 llanto y \u00e1 endechas, \u00e1 mesar y \u00e1 vestir saco.\n22:13 Y he aqu\u00ed gozo y alegr\u00eda, matando vacas y degollando ovejas, comer carne y beber vino, diciendo: Comamos y bebamos, que ma\u00f1ana moriremos.\n22:14 Esto fu\u00e9 revelado \u00e1 mis o\u00eddos de parte de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Que este pecado no os ser\u00e1 perdonado hasta que mur\u00e1is, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n22:15 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos dice as\u00ed: Ve, entra \u00e1 este tesorero, \u00e1 Sebna el mayordomo, y dile:\n22:16 \u00bfQu\u00e9 tienes t\u00fa aqu\u00ed, \u00f3 \u00e1 quien tienes t\u00fa aqu\u00ed, que labraste aqu\u00ed sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, \u00f3 el que esculpe para s\u00ed morada en una pe\u00f1a?\n22:17 He aqu\u00ed que Jehov\u00e1 te trasportar\u00e1 en duro cautiverio, y de cierto te cubrir\u00e1 el rostro.\n22:18 Te echar\u00e1 \u00e1 rodar con \u00edmpetu, como \u00e1 bola por tierra larga de t\u00e9rminos: all\u00e1 morir\u00e1s, y all\u00e1 estar\u00e1n los carros de tu gloria, oh verg\u00fcenza de la casa de tu se\u00f1or.\n22:19 Y arrojarte he de tu lugar, y de tu puesto te empujar\u00e9.\n22:20 Y ser\u00e1 que, en aquel d\u00eda, llamar\u00e9 \u00e1 mi siervo Eliacim, hijo de Hilc\u00edas;\n22:21 Y vestir\u00e9lo de tus vestiduras, y le fortalecer\u00e9 con tu talabarte, y entregar\u00e9 en sus manos tu potestad; y ser\u00e1 padre al morador de Jerusalem, y \u00e1 la casa de Jud\u00e1.\n22:22 Y pondr\u00e9 la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrir\u00e1, y nadie cerrar\u00e1; cerrar\u00e1, y nadie abrir\u00e1.\n22:23 E hincar\u00e9lo como clavo en lugar firme; y ser\u00e1 por asiento de honra \u00e1 la casa de su padre.\n22:24 Y colgar\u00e1n de \u00e9l toda la honra de la casa de su padre, los hijos y los nietos, todos los vasos menores, desde los vasos de beber hasta todos los instrumentos de m\u00fasica.\n22:25 En aquel d\u00eda, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, el clavo hincado en lugar firme ser\u00e1 quitado, y ser\u00e1 quebrado y caer\u00e1; y la carga que sobre \u00e9l se puso, se echar\u00e1 \u00e1 perder; porque Jehov\u00e1 habl\u00f3.\n23:1 CARGA de Tiro.\n23:2 Callad, moradores de la isla, mercader de Sid\u00f3n, que pasando la mar te hench\u00edan.\n23:3 Su provisi\u00f3n era de las sementeras que crecen con las muchas aguas del Nilo, de la mies del r\u00edo. Fu\u00e9 tambi\u00e9n feria de gentes.\n23:4 Averg\u00fc\u00e9nzate, Sid\u00f3n, porque la mar, la fortaleza de la mar habl\u00f3, diciendo: Nunca estuve de parto, ni par\u00ed, ni cri\u00e9 mancebos, ni levant\u00e9 v\u00edrgenes.\n23:5 En llegando la fama \u00e1 Egipto, tendr\u00e1n dolor de las nuevas de Tiro.\n23:6 Pasaos \u00e1 Tarsis; aullad, moradores de la isla.\n23:7 \u00bfNo era \u00e9sta vuestra ciudad alegre, su antig\u00fcedad de muchos d\u00edas? Sus pies la llevar\u00e1n \u00e1 peregrinar lejos.\n23:8 \u00bfQui\u00e9n decret\u00f3 esto sobre Tiro la coronada, cuyos negociantes eran pr\u00edncipes, cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra?\n23:9 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos lo decret\u00f3, para envilecer la soberbia de toda gloria; y para abatir todos los ilustres de la tierra.\n23:10 Pasa cual r\u00edo de tu tierra, oh hija de Tarsis; porque no tendr\u00e1s ya m\u00e1s fortaleza.\n23:11 Extendi\u00f3 su mano sobre la mar, hizo temblar los reinos: Jehov\u00e1 mand\u00f3 sobre Cana\u00e1n que sus fuerzas sean debilitadas.\n23:12 Y dijo: No te alegrar\u00e1s m\u00e1s, oh t\u00fa, oprimida virgen hija de Sid\u00f3n. Lev\u00e1ntate para pasar \u00e1 Ch\u00eettim; y aun all\u00ed no tendr\u00e1s reposo.\n23:13 Mira la tierra de los Caldeos; este pueblo no era; Assur la fund\u00f3 para los que habitaban en el desierto: levantaron sus fortalezas, edificaron sus palacios; \u00e9l la convirti\u00f3 en ruinas.\n23:14 Aullad, naves de Tarsis; porque destru\u00edda es vuestra fortaleza.\n23:15 Y acontecer\u00e1 en aquel d\u00eda, que Tiro ser\u00e1 puesta en olvido por setenta a\u00f1os, como d\u00edas de un rey. Despu\u00e9s de los setenta a\u00f1os, cantar\u00e1 Tiro canci\u00f3n como de ramera.\n23:16 Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada: haz buena melod\u00eda, reitera la canci\u00f3n, porque tornes en memoria.\n23:17 Y acontecer\u00e1, que al fin de los setenta a\u00f1os visitar\u00e1 Jehov\u00e1 \u00e1 Tiro: y tornar\u00e1se \u00e1 su ganancia, y otra vez fornicar\u00e1 con todos los reinos de la tierra sobre la haz de la tierra.\n23:18 Mas su negociaci\u00f3n y su ganancia ser\u00e1 consagrada \u00e1 Jehov\u00e1: no se guardar\u00e1 ni se atesorar\u00e1, porque su negociaci\u00f3n ser\u00e1 para los que estuvieren delante de Jehov\u00e1, para que coman hasta hartarse, y vistan honradamente.\n24:1 HE aqu\u00ed que Jehov\u00e1 vac\u00eda la tierra, y la desnuda, y trastorna su haz, y hace esparcir sus moradores.\n24:2 Y ser\u00e1 como el pueblo, tal el sacerdote; como el siervo, tal su se\u00f1or; como la criada, tal su se\u00f1ora; tal el que compra, como el que vende; tal el que da emprestado, como el que toma prestado; tal el que da \u00e1 logro, como el que lo recibe.\n24:3 Del todo ser\u00e1 vaciada la tierra, y enteramente saqueada; porque Jehov\u00e1 ha pronunciado esta palabra.\n24:4 Destruy\u00f3se, cay\u00f3 la tierra; enferm\u00f3, cay\u00f3 el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra.\n24:5 Y la tierra se inficion\u00f3 bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, rompieron el pacto sempiterno.\n24:6 Por esta causa la maldici\u00f3n consumi\u00f3 la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y se disminuyeron los hombres.\n24:7 Perdi\u00f3se el vino, enferm\u00f3 la vid, gimieron todos los que eran alegres de coraz\u00f3n.\n24:8 Ces\u00f3 el regocijo de los panderos, acab\u00f3se el estruendo de los que se huelgan, par\u00f3 la alegr\u00eda del arpa.\n24:9 No beber\u00e1n vino con cantar: la bebida ser\u00e1 amarga \u00e1 los que la bebieren.\n24:10 Quebrantada est\u00e1 la ciudad de la vanidad; toda casa se ha cerrado, porque no entre nadie.\n24:11 Voces sobre el vino en las plazas; todo gozo su oscureci\u00f3, desterr\u00f3se la alegr\u00eda de la tierra.\n24:12 En la ciudad qued\u00f3 soledad, y con asolamiento fu\u00e9 herida la puerta.\n24:13 Porque as\u00ed ser\u00e1 en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como aceituno sacudido, como rebuscos acabada la vendimia.\n24:14 Estos alzar\u00e1n su voz, cantar\u00e1n gozosos en la grandeza de Jehov\u00e1, desde la mar dar\u00e1n voces.\n24:15 Glorificad por esto \u00e1 Jehov\u00e1 en los valles: en islas de la mar sea nombrado Jehov\u00e1 Dios de Israel.\n24:16 De lo postrero de la tierra o\u00edmos salmos: Gloria al justo. Y yo dije: Mi flaqueza, mi flaqueza, ay de m\u00ed! Prevaricadores han prevaricado; y han prevaricado con prevaricaci\u00f3n de desleales.\n24:17 Terror y sima y lazo sobre ti, oh morador de la tierra.\n24:18 Y acontecer\u00e1 que el que huir\u00e1 de la voz del terror, caer\u00e1 en la sima; y el que saliere de en medio de la sima, ser\u00e1 preso del lazo: porque de lo alto se abrieron ventanas, y temblar\u00e1n los fundamentos de la tierra.\n24:19 Quebrantar\u00e1se del todo la tierra, enteramente desmenuzada ser\u00e1 la tierra, en gran manera ser\u00e1 la tierra conmovida.\n24:20 Temblar\u00e1 la tierra vacilando como un borracho, y ser\u00e1 removida como una choza; y agravar\u00e1se sobre ella su pecado, y caer\u00e1, y nunca m\u00e1s se levantar\u00e1.\n24:21 Y acontecer\u00e1 en aquel d\u00eda, que Jehov\u00e1 visitar\u00e1 sobre el ej\u00e9rcito sublime en lo alto, y sobre los reyes de la tierra que hay sobre la tierra.\n24:22 Y ser\u00e1n amontonados como se amontonan encarcelados en mazmorra, y en prisi\u00f3n quedar\u00e1n encerrados, y ser\u00e1n visitados despu\u00e9s de muchos d\u00edas.\n24:23 La luna se avergonzar\u00e1, y el sol se confundir\u00e1, cuando Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos reinare en el monte de Si\u00f3n, y en Jerusalem, y delante de sus ancianos fuere glorioso.\n25:1 JEHOVA, t\u00fa eres mi Dios: te ensalzar\u00e9, alabar\u00e9 tu nombre; porque has hecho maravillas, los consejos antiguos, la verdad firme.\n25:2 Que tornaste la ciudad en mont\u00f3n, la ciudad fuerte en ruina: el alc\u00e1zar de los extra\u00f1os que no sea ciudad, ni nunca jam\u00e1s sea reedeficada.\n25:3 Por esto te dar\u00e1 gloria el pueblo fuerte, te temer\u00e1 la ciudad de gentes robustas.\n25:4 Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicci\u00f3n, amparo contra el turbi\u00f3n, sombra contra el calor: porque el \u00edmpetu de los violentos es como turbi\u00f3n contra frontispicio.\n25:5 Como el calor en lugar seco, as\u00ed humillar\u00e1s el orgullo de los extra\u00f1os; y como calor debajo de nube, har\u00e1s marchitar el pimpollo de los robustos.\n25:6 Y Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos har\u00e1 en este monte \u00e1 todos los pueblos convite de engordados, convite de purificados, de gruesos tu\u00e9tanos, de purificados l\u00edquidos.\n25:7 Y deshar\u00e1 en este monte la m\u00e1scara de la cobertura con que est\u00e1n cubiertos todos los pueblos, y la cubierta que est\u00e1 extendida sobre todas las gentes.\n25:8 Destruir\u00e1 \u00e1 la muerte para siempre; y enjugar\u00e1 el Se\u00f1or toda l\u00e1grima de todos los rostros: y quitar\u00e1 la afrenta de su pueblo de toda la tierra: porque Jehov\u00e1 lo ha dicho.\n25:9 Y se dir\u00e1 en aquel d\u00eda: He aqu\u00ed este es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvar\u00e1; \u00e9ste es Jehov\u00e1 \u00e1 quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salud.\n25:10 Porque la mano de Jehov\u00e1 reposar\u00e1 en este monte, y Moab ser\u00e1 trillado debajo de \u00e9l, como es trillada la paja en el muladar.\n25:11 Y extender\u00e1 su mano por en medio de \u00e9l, como la extiende el nadador para nadar: y abatir\u00e1 su soberbia con los miembros de sus manos:\n25:12 Y allanar\u00e1 la fortaleza de tus altos muros: la humillar\u00e1 y echar\u00e1 \u00e1 tierra, hasta el polvo.\n26:1 EN aquel d\u00eda cantar\u00e1n este cantar en tierra de Jud\u00e1: Fuerte ciudad tenemos: salud puso Dios por muros y antemuro.\n26:2 Abrid las puertas, y entrar\u00e1 la gente justa, guardadora de verdades.\n26:3 T\u00fa le guardar\u00e1s en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado.\n26:4 Confiad en Jehov\u00e1 perpetuamente: porque en el Se\u00f1or Jehov\u00e1 est\u00e1 la fortaleza de los siglos.\n26:5 Porque derrib\u00f3 los que moraban en lugar sublime: humill\u00f3 la ciudad ensalzada, humill\u00f3la hasta la tierra, derrib\u00f3la hasta el polvo.\n26:6 Hollar\u00e1la pie, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos.\n26:7 El camino del justo es rectitud: T\u00fa, Recto, pesas el camino del justo.\n26:8 Tambi\u00e9n en el camino de tus juicios, oh Jehov\u00e1, te hemos esperado: \u00e1 tu nombre y \u00e1 tu memoria es el deseo del alma.\n26:9 Con mi alma te he deseado en la noche; y en tanto que me durare el esp\u00edritu en medio de m\u00ed, madrugar\u00e9 \u00e1 buscarte: porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.\n26:10 Alcanzar\u00e1 piedad el imp\u00edo, y no aprender\u00e1 justicia; en tierra de rectitud har\u00e1 iniquidad, y no mirar\u00e1 \u00e1 la majestad de Jehov\u00e1.\n26:11 Jehov\u00e1, bien que se levante tu mano, no ven: ver\u00e1n al cabo, y se avergonzar\u00e1n los que envidian \u00e1 tu pueblo; y \u00e1 tus enemigos fuego los consumir\u00e1.\n26:12 Jehov\u00e1, t\u00fa nos deparar\u00e1s paz; porque tambi\u00e9n obraste en nosotros todas nuestras obras.\n26:13 Jehov\u00e1 Dios nuestro, se\u00f1ores se han ense\u00f1oreado de nosotros fuera de ti; mas en ti solamente nos acordaremos de tu nombre.\n26:14 Muertos son, no vivir\u00e1n: han fallecido, no resucitar\u00e1n: porque los visitaste, y destruiste, y deshiciste toda su memoria.\n26:15 A\u00f1adiste al pueblo, oh Jehov\u00e1, a\u00f1adiste al pueblo: hic\u00edstete glorioso: extend\u00edste lo hasta todos los t\u00e9rminos de la tierra.\n26:16 Jehov\u00e1, en la tribulaci\u00f3n te buscaron: derramaron oraci\u00f3n cuando los castigaste.\n26:17 Como la pre\u00f1ada cuando se acerca el parto gime, y da gritos con sus dolores, as\u00ed hemos sido delante de ti, oh Jehov\u00e1.\n26:18 Concebimos, tuvimos dolores de parto, parimos como viento: salud ninguna hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo.\n26:19 Tus muertos vivir\u00e1n; junto con mi cuerpo muerto resucitar\u00e1n. Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu roc\u00edo, cual roc\u00edo de hortalizas; y la tierra echar\u00e1 los muertos.\n26:20 Anda, pueblo m\u00edo, \u00e9ntrate en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; esc\u00f3ndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la ira.\n26:21 Porque he aqu\u00ed que Jehov\u00e1 sale de su lugar, para visitar la maldad del morador de la tierra contra \u00e9l; y la tierra descubrir\u00e1 sus sangres, y no m\u00e1s encubrir\u00e1 sus muertos.\n27:1 EN aquel d\u00eda Jehov\u00e1 visitar\u00e1 con su espada dura, grande y fuerte, sobre leviath\u00e1n, serpiente rolliza, y sobre leviath\u00e1n serpiente retuerta; y matar\u00e1 al drag\u00f3n que est\u00e1 en la mar.\n27:2 En aquel d\u00eda cantad de la vi\u00f1a del vino rojo.\n27:3 Yo Jehov\u00e1 la guardo, cada momento la regar\u00e9; guardar\u00e9la de noche y de d\u00eda, porque nadie la visite.\n27:4 No hay en m\u00ed enojo. \u00bfQui\u00e9n pondr\u00e1 contra m\u00ed en batalla espinas y cardos? Yo los hollar\u00e9, quemar\u00e9los juntamente.\n27:5 \u00bfO forzar\u00e1 alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz, s\u00ed, haga paz conmigo.\n27:6 D\u00edas vendr\u00e1n cuando Jacob echar\u00e1 ra\u00edces, florecer\u00e1 y echar\u00e1 renuevos Israel, y la haz del mundo se henchir\u00e1 de fruto.\n27:7 \u00bfAcaso ha sido herido como quien lo hiri\u00f3? \u00bf\u00f3 ha sido muerto como los que lo mataron?\n27:8 Con medida la castigar\u00e1s en sus v\u00e1stagos. El reprime su recio viento en el d\u00eda del aire solano.\n27:9 De esta manera pues ser\u00e1 purgada la iniquidad de Jacob; y \u00e9ste ser\u00e1 todo el fruto, la remoci\u00f3n de su pecado, cuando tornare todas las piedras del altar como piedras de cal desmenuzadas, y no se levantar\u00e1n los bosques, ni las im\u00e1genes del sol.\n27:10 Porque la ciudad fortalecida ser\u00e1 asolada, la morada ser\u00e1 desamparada y dejada como un desierto: all\u00ed se apacentar\u00e1 el becerro, all\u00ed tendr\u00e1 su majada, y acabar\u00e1 sus ramas.\n27:11 Cuando sus ramas se secaren, ser\u00e1n quebradas; mujeres vendr\u00e1n \u00e1 encenderlas: porque aqu\u00e9l no es pueblo de entendimiento; por tanto su Hacedor no tendr\u00e1 de \u00e9l misericordia, ni se compadecer\u00e1 de \u00e9l el que lo form\u00f3.\n27:12 Y acontecer\u00e1 en aquel d\u00eda, que herir\u00e1 Jehov\u00e1 desde el \u00e1lveo del r\u00edo hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, ser\u00e9is reunidos uno \u00e1 uno.\n27:13 Acontecer\u00e1 tambi\u00e9n en aquel d\u00eda, que se ta\u00f1er\u00e1 con gran trompeta, y vendr\u00e1n los que hab\u00edan sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que hab\u00edan sido echados en tierra de Egipto, y adorar\u00e1n \u00e1 Jehov\u00e1 en el monte santo, en Jerusalem.\n28:1 AY de la corona de soberbia, de los ebrios de Ephraim, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que est\u00e1 sobre la cabeza del valle f\u00e9rtil de los aturdidos del vino!\n28:2 He aqu\u00ed Jehov\u00e1 tiene un fuerte y poderoso: como turbi\u00f3n de granizo y como torbellino trastornador; como \u00edmpetu de recias aguas que inundan, con fuerza derriba \u00e1 tierra.\n28:3 Con los pies ser\u00e1 hollada la corona de soberbia de los borrachos de Ephraim;\n28:4 Y ser\u00e1 la flor caduca de la hermosura de su gloria que est\u00e1 sobre la cabeza del valle f\u00e9rtil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual, en vi\u00e9ndola el que la mira, se la traga tan luego como la tiene \u00e1 mano.\n28:5 En aquel d\u00eda Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos ser\u00e1 por corona de gloria y diadema de hermosura \u00e1 las reliquias de su pueblo;\n28:6 Y por esp\u00edritu de juicio al que se sentare en juicio, y por fortaleza \u00e1 los que har\u00e1n tornar la batalla hasta la puerta.\n28:7 Mas tambi\u00e9n \u00e9stos erraron con el vino; y con la sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con la sidra, fueron trastornados del vino, aturdi\u00e9ronse con la sidra, erraron en la visi\u00f3n, tropezaron en el juicio.\n28:8 Porque todas las mesas est\u00e1n llenas de v\u00f3mito y suciedad, hasta no haber lugar limpio.\n28:9 \u00bfA qui\u00e9n se ense\u00f1ar\u00e1 ciencia, \u00f3 \u00e1 qui\u00e9n se har\u00e1 entender doctrina? \u00bfA los quitados de la leche? \u00bf\u00e1 los arrancados de los pechos?\n28:10 Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, rengl\u00f3n tras rengl\u00f3n, l\u00ednea sobre l\u00ednea, un poquito all\u00ed, otro poquito all\u00e1:\n28:11 Porque en lengua de tartamudos, y en extra\u00f1a lengua hablar\u00e1 \u00e1 este pueblo,\n28:12 A los cuales \u00e9l dijo: Este es el reposo: dad reposo al cansado; y \u00e9ste es el refrigerio: mas no quisieron oir.\n28:13 La palabra pues de Jehov\u00e1 les ser\u00e1 mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, rengl\u00f3n tras rengl\u00f3n, l\u00ednea sobre l\u00ednea, un poquito all\u00ed, otro poquito all\u00e1; que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, y enlazados, y presos.\n28:14 Por tanto, varones burladores, que est\u00e1is ense\u00f1oreados sobre este pueblo que est\u00e1 en Jerusalem, oid la palabra de Jehov\u00e1.\n28:15 Porque hab\u00e9is dicho: Concierto tenemos hecho con la muerte, \u00e9 hicimos acuerdo con la sepultura; cuando pasare el turbi\u00f3n del azote, no llegar\u00e1 \u00e1 nosotros, pues que hemos puesto nuestra acogida en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos:\n28:16 Por tanto, el Se\u00f1or Jehov\u00e1 dice as\u00ed: He aqu\u00ed que yo fundo en Si\u00f3n una piedra, piedra de fortaleza, de esquina, de precio, de cimiento estable: el que creyere, no se apresure.\n28:17 Y ajustar\u00e9 el juicio \u00e1 cordel, y \u00e1 nivel la justicia; y granizo barrer\u00e1 la acogida de la mentira, y aguas arrollar\u00e1n el escondrijo.\n28:18 Y ser\u00e1 anulado vuestro concierto con la muerte, y vuestro acuerdo con el sepulcro no ser\u00e1 firme: cuando pasare el turbi\u00f3n del azote, ser\u00e9is de \u00e9l hollados.\n28:19 Luego que comenzare \u00e1 pasar, \u00e9l os arrebatar\u00e1; porque de ma\u00f1ana de ma\u00f1ana pasar\u00e1, de d\u00eda y de noche; y ser\u00e1 que el espanto solamente haga entender lo o\u00eddo.\n28:20 Porque la cama es tan angosta que no basta, y la cubierta estrecha para recoger.\n28:21 Porque Jehov\u00e1 se levantar\u00e1 como en el monte Perasim, como en el valle de Gaba\u00f3n se enojar\u00e1; para hacer su obra, su extra\u00f1a obra, y para hacer su operaci\u00f3n, su extra\u00f1a operaci\u00f3n.\n28:22 Ahora pues, no os burl\u00e9is, porque no se aprieten m\u00e1s vuestras ataduras: porque consumaci\u00f3n y acabamiento sobre toda la tierra he o\u00eddo del Se\u00f1or Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n28:23 Estad atentos, y oid mi voz; estad atentos, y oid mi dicho.\n28:24 El que ara para sembrar, \u00bfarar\u00e1 todo el d\u00eda; romper\u00e1 y quebrar\u00e1 los terrones de la tierra?\n28:25 Despu\u00e9s que hubiere igualado su superficie, \u00bfno derramar\u00e1 la neguilla, sembrar\u00e1 el comino, pondr\u00e1 el trigo por su orden, y la cebada en su se\u00f1al, y la avena en su t\u00e9rmino?\n28:26 Porque su Dios le instruye, y le ense\u00f1a \u00e1 juicio.\n28:27 Que la neguilla no se trillar\u00e1 con trillo, ni sobre el comino rodar\u00e1 rueda de carreta; sino que con un palo se sacude la neguilla, y el comino con una vara.\n28:28 El pan se trilla; mas no siempre lo trillar\u00e1, ni lo comprimir\u00e1 con la rueda de su carreta, ni lo quebrantar\u00e1 con los dientes de su trillo.\n28:29 Tambi\u00e9n esto sali\u00f3 de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabidur\u00eda.\n29:1 AY de Ariel, ciudad donde habit\u00f3 David! A\u00f1adid un a\u00f1o \u00e1 otro, m\u00e1tense v\u00edctimas.\n29:2 Mas yo pondr\u00e9 \u00e1 Ariel en apretura, y ser\u00e1 desconsolada y triste; y ser\u00e1 \u00e1 m\u00ed como Ariel.\n29:3 Porque asentar\u00e9 campo contra ti en derredor, y te combatir\u00e9 con ingenios, y levantar\u00e9 contra ti baluartes.\n29:4 Entonces ser\u00e1s humillada, hablar\u00e1s desde la tierra, y tu habla saldr\u00e1 del polvo; y ser\u00e1 tu voz de la tierra como de pyth\u00f3n, y tu habla susurrar\u00e1 desde el polvo.\n29:5 Y la muchedumbre de tus extranjeros ser\u00e1 como polvo menudo, y la multitud de los fuertes como tamo que pasa; y ser\u00e1 repentinamente, en un momento.\n29:6 De Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos ser\u00e1s visitada con truenos y con terremotos y con gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor.\n29:7 Y ser\u00e1 como sue\u00f1o de visi\u00f3n nocturna la multitud de todas las gentes que pelear\u00e1n contra Ariel, y todos los que pelear\u00e1n contra ella y sus ingenios, y los que la pondr\u00e1n en apretura.\n29:8 Y ser\u00e1 como el que tiene hambre y sue\u00f1a, y parece que come; mas cuando despierta, su alma est\u00e1 vac\u00eda; \u00f3 como el que tiene sed y sue\u00f1a, y parece que bebe; mas cuando se despierta, h\u00e1llase cansado, y su alma sedienta: as\u00ed ser\u00e1 la multitud de todas las gente\n29:9 Deteneos y maravillaos; ofuscaos y cegad; embriagaos, y no de vino; titubead, y no de sidra.\n29:10 Porque Jehov\u00e1 extendi\u00f3 sobre vosotros esp\u00edritu de sue\u00f1o, y cerr\u00f3 vuestros ojos: cubri\u00f3 vuestros profetas, y vuestros principales videntes.\n29:11 Y os ser\u00e1 toda visi\u00f3n como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; \u00e9l dir\u00e1: No puedo, porque est\u00e1 sellado.\n29:12 Y si se diere el libro al que no sabe leer, dici\u00e9ndole: Lee ahora esto; \u00e9l dira: No s\u00e9 leer.\n29:13 Dice pues el Se\u00f1or: Porque este pueblo se me acerca con su boca, y con sus labios me honra, mas su coraz\u00f3n alej\u00f3 de m\u00ed, y su temor para conmigo fu\u00e9 ense\u00f1ado por mandamiento de hombres:\n29:14 Por tanto, he aqu\u00ed que nuevamente excitar\u00e9 yo la admiraci\u00f3n de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecer\u00e1 la sabidur\u00eda de sus sabios, y se desvanecer\u00e1 la prudencia de sus prudentes.\n29:15 Ay de los que se esconden de Jehov\u00e1, encubriendo el consejo, y sus obras son en tinieblas, y dicen: \u00bfQui\u00e9n nos ve, y qui\u00e9n nos conoce?\n29:16 Vuestra subversi\u00f3n ciertamente ser\u00e1 reputada como el barro del alfarero. \u00bfLa obra dir\u00e1 de su hacedor, No me hizo; y dir\u00e1 el vaso de aquel que lo ha formado, No entendi\u00f3?\n29:17 \u00bfNo ser\u00e1 tornado de aqu\u00ed \u00e1 muy poco tiempo el L\u00edbano en Carmelo, y el Carmelo ser\u00e1 estimado por bosque?\n29:18 Y en aquel tiempo los sordos oir\u00e1n las palabras del libro, y los ojos de los ciegos ver\u00e1n en medio de la oscuridad y de las tinieblas.\n29:19 Entonces los humildes crecer\u00e1n en alegr\u00eda en Jehov\u00e1, y los pobres de los hombres se gozar\u00e1n en el Santo de Israel.\n29:20 Porque el violento ser\u00e1 acabado, y el escarnecedor ser\u00e1 consumido: ser\u00e1n talados todos los que madrugaban \u00e1 la iniquidad.\n29:21 Los que hac\u00edan pecar al hombre en palabra; los que armaban lazo al que reprend\u00eda en la puerta, y torcieron lo justo en vanidad.\n29:22 Por tanto, Jehov\u00e1 que redimi\u00f3 \u00e1 Abraham, dice as\u00ed \u00e1 la casa de Jacob: No ser\u00e1 ahora confundido Jacob, ni su rostro se pondr\u00e1 p\u00e1lido;\n29:23 Porque ver\u00e1 \u00e1 sus hijos, obra de mis manos en medio de s\u00ed, que santificar\u00e1n mi nombre; y santificar\u00e1n al Santo de Jacob, y temer\u00e1n al Dios de Israel.\n29:24 Y los errados de esp\u00edritu aprender\u00e1n inteligencia, y los murmuradores aprender\u00e1n doctrina.\n30:1 AY de los hijos que se apartan, dice Jehov\u00e1, para tomar consejo, y no de m\u00ed; para cobijarse con cubierta, y no de mi esp\u00edritu, a\u00f1adiendo pecado \u00e1 pecado!\n30:2 P\u00e1rtense para descender \u00e1 Egipto, y no han preguntado mi boca; para fortificarse con la fuerza de Fara\u00f3n, y poner su esperanza en la sombra de Egipto.\n30:3 Mas la fortaleza de Fara\u00f3n se os tornar\u00e1 en verg\u00fcenza, y el amparo en la sombra de Egipto en confusi\u00f3n.\n30:4 Cuando estar\u00e1n sus pr\u00edncipes en Zo\u00e1n, y sus embajadores habr\u00e1n llegado \u00e1 Hanes,\n30:5 Se avergonzar\u00e1n todos del pueblo que no les aprovechar\u00e1, ni los socorrer\u00e1, ni les traer\u00e1 provecho; antes les ser\u00e1 para verg\u00fcenza, y aun para oprobio.\n30:6 Carga de las bestias del mediod\u00eda: Por tierra de tribulacion y de angustia, de donde salen la leona y el leon, la vibora y la serpiente que vuela, llevan sobre lomos de jumentos sus riquezas, y sus tesoros sobre corcovas de camellos, a un pueblo que no le\n30:7 Ciertamente Egipto en vano \u00e9 in\u00fatilmente dar\u00e1 ayuda; por tanto yo le d\u00ed voces, que su fortaleza ser\u00eda estarse quietos.\n30:8 Ve pues ahora, y escribe esta visi\u00f3n en una tabla delante de ellos, y asi\u00e9ntala en un libro, para que quede hasta el postrero d\u00eda, para siempre por todos los siglos.\n30:9 Que este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oir la ley de Jehov\u00e1;\n30:10 Que dicen \u00e1 los videntes: No ve\u00e1is; y \u00e1 los profetas: No nos profetic\u00e9is lo recto, decidnos cosas halag\u00fce\u00f1as, profetizad mentiras;\n30:11 Dejad el camino, apartaos de la senda, haced cesar de nuestra presencia al Santo de Israel.\n30:12 Por tanto el Santo de Israel dice as\u00ed: Porque desechasteis esta palabra, y confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os hab\u00e9is apoyado;\n30:13 Por tanto os ser\u00e1 este pecado como pared abierta que se va \u00e1 caer, y como corcova en alto muro, cuya ca\u00edda viene s\u00fabita y repentinamente.\n30:14 Y quebrar\u00e1lo como se quiebra un vaso de alfarero, que sin misericordia lo hacen menuzos; tanto, que entre los pedazos no se halla tiesto para traer fuego del hogar, \u00f3 para coger agua de la poza.\n30:15 Porque as\u00ed dijo el Se\u00f1or Jehov\u00e1, el Santo de Israel: En descanso y en reposo ser\u00e9is salvos; en quietud y en confianza ser\u00e1 vuestra fortaleza. Y no quisisteis,\n30:16 Sino que dijisteis: No, antes huiremos en caballos: por tanto vosotros huir\u00e9is. Sobre ligeros cabalgaremos: por tanto ser\u00e1n ligeros vuestros perseguidores.\n30:17 Un millar huir\u00e1 \u00e1 la amenaza de uno; \u00e1 la amenaza de cinco huir\u00e9is vosotros todos; hasta que qued\u00e9is como m\u00e1stil en la cumbre de un monte, y como bandera sobre cabezo.\n30:18 Empero Jehov\u00e1 esperar\u00e1 para tener piedad de vosotros, y por tanto ser\u00e1 ensalzado teniendo de vosotros misericordia: porque Jehov\u00e1 es Dios de juicio: bienaventurados todos los que le esperan.\n30:19 Ciertamente el pueblo morar\u00e1 en Si\u00f3n, en Jerusalem: nunca m\u00e1s llorar\u00e1s; el que tiene misericordia se apiadar\u00e1 de ti; en oyendo la voz de tu clamor te responder\u00e1.\n30:20 Bien que os dar\u00e1 el Se\u00f1or pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus ense\u00f1adores nunca m\u00e1s te ser\u00e1n quitados, sino que tus ojos ver\u00e1n tus ense\u00f1adores.\n30:21 Entonces tus o\u00eddos oir\u00e1n \u00e1 tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por \u00e9l; y no ech\u00e9is \u00e1 la mano derecha, ni tampoco torz\u00e1is \u00e1 la mano izquierda.\n30:22 Entonces profanar\u00e1s la cobertura de tus esculturas de plata, y la vestidura de tu vaciadizo de oro: las apartar\u00e1s como trapo de menstruo: Sal fuera! les dir\u00e1s.\n30:23 Entonces dar\u00e1 el Se\u00f1or lluvia \u00e1 tu sementera, cuando la tierra sembrares; y pan del fruto de la tierra; y ser\u00e1 abundante y ping\u00fce; tus ganados en aquel tiempo ser\u00e1n apacentados en anchas dehesas.\n30:24 Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra, comer\u00e1n grano limpio, el cual ser\u00e1 aventado con pala y criba.\n30:25 Y sobre todo monte alto, y sobre todo collado subido, habr\u00e1 r\u00edos y corrientes de aguas el d\u00eda de la gran matanza, cuando caer\u00e1n las torres.\n30:26 Y la luz de la luna ser\u00e1 como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete d\u00edas, el d\u00eda que soldar\u00e1 Jehov\u00e1 la quebradura de su pueblo, y curar\u00e1 la llaga de su herida.\n30:27 He aqu\u00ed que el nombre de Jehov\u00e1 viene de lejos: su rostro encendido, y grave de sufrir; sus labios llenos de ira, y su lengua como fuego que consume;\n30:28 Y su aliento, cual torrente que inunda: llegar\u00e1 hasta el cuello, para zarandear las gentes con criba de destrucci\u00f3n; y el freno estar\u00e1 en las quijadas de los pueblos, haci\u00e9ndo les errar.\n30:29 Vosotros tendr\u00e9is canci\u00f3n, como en noche en que se celebra pascua; y alegr\u00eda de coraz\u00f3n, como el que va con flauta para venir al monte de Jehov\u00e1, al Fuerte de Israel.\n30:30 Y Jehov\u00e1 har\u00e1 oir su voz potente, y har\u00e1 ver el descender de su brazo, con furor de rostro, y llama de fuego consumidor; con dispersi\u00f3n, con avenida, y piedra de granizo.\n30:31 Porque Assur que hiri\u00f3 con palo, con la voz de Jehov\u00e1 ser\u00e1 quebrantado.\n30:32 Y en todo paso habr\u00e1 madero fundado, que Jehov\u00e1 har\u00e1 hincar sobre \u00e9l con tamboriles y vihuelas, cuando con batallas de altura pelear\u00e1 contra ellos.\n30:33 Porque Topheth ya de tiempo est\u00e1 diputada y aparejada para el rey, profunda y ancha; cuyo foco es de fuego, y mucha le\u00f1a; el soplo de Jehov\u00e1, como torrente de azufre, la enciende.\n31:1 AY de los que descienden \u00e1 Egipto por ayuda, y conf\u00edan en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en caballeros, porque son valientes; y no miraron al Santo de Israel, ni buscaron \u00e1 Jehov\u00e1!\n31:2 Mas \u00e9l tambi\u00e9n es sabio, y traer\u00e1 el mal, y no retirar\u00e1 sus palabras. Levantar\u00e1se pues contra la casa de los malignos, y contra el auxilio de los obradores de iniquidad.\n31:3 Y los Egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no esp\u00edritu: de manera que en extendiendo Jehov\u00e1 su mano, caer\u00e1 el ayudador, y caer\u00e1 el ayudado, y todos ellos desfallecer\u00e1n \u00e1 una.\n31:4 Porque Jehov\u00e1 me dijo \u00e1 m\u00ed de esta manera: Como el le\u00f3n y el cachorro del le\u00f3n brama sobre su presa, y si se llega contra \u00e9l cuadrilla de pastores, no temer\u00e1 por sus voces, ni se acobardar\u00e1 por el tropel de ellos: as\u00ed Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos descender\u00e1 \u00e1\n31:5 Como las aves que vuelan, as\u00ed amparar\u00e1 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos \u00e1 Jerusalem, amparando, librando, pasando, y salvando.\n31:6 Convert\u00edos \u00e1 aquel contra quien los hijos de Israel profundamente se rebelaron.\n31:7 Porque en aquel d\u00eda arrojar\u00e1 el hombre sus \u00eddolos de plata, y sus \u00eddolos de oro, que para vosotros han hecho vuestras manos pecadoras.\n31:8 Entonces caer\u00e1 el Assur por cuhillo, no de var\u00f3n; y consumir\u00e1lo espada, no de hombre; y huir\u00e1 de la presencia de la espada, y sus mancebos ser\u00e1n tributarios.\n31:9 Y de miedo pasar\u00e1 su fortaleza y sus pr\u00edncipes tendr\u00e1n pavor de la bandera, dice Jehov\u00e1, cuyo fuego est\u00e1 en Si\u00f3n, y su horno en Jerusalem.\n32:1 HE aqu\u00ed que en justicia reinar\u00e1 un rey, y pr\u00edncipes presidir\u00e1n en juicio.\n32:2 Y ser\u00e1 aquel var\u00f3n como escondedero contra el viento, y como acogida contra el turbi\u00f3n; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran pe\u00f1asco en tierra calurosa.\n32:3 No se ofuscar\u00e1n entonces los ojos de los que ven, y los o\u00eddos de los oyentes oir\u00e1n atentos.\n32:4 Y el coraz\u00f3n de los necios entender\u00e1 para saber, y la lengua de los tartamudos ser\u00e1 desenvuelta para hablar claramente.\n32:5 El mezquino nunca m\u00e1s ser\u00e1 llamado liberal, ni ser\u00e1 dicho generoso el avariento.\n32:6 Porque el mezquino hablar\u00e1 mezquindades, y su coraz\u00f3n fabricar\u00e1 iniquidad, para hacer la impiedad y para hablar escarnio contra Jehov\u00e1, dejando vac\u00eda el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento.\n32:7 Cierto los avaros malas medidas tienen: \u00e9l maquina pensamientos para enredar \u00e1 los simples con palabras cautelosas, y para hablar en juicio contra el pobre.\n32:8 Mas el liberal pensar\u00e1 liberalidades, y por liberalidades subir\u00e1.\n32:9 Mujeres reposadas, levantaos, oid mi voz; confiadas, escuchad mi raz\u00f3n.\n32:10 D\u00edas y a\u00f1os tendr\u00e9is espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltar\u00e1, y la cosecha no acudir\u00e1.\n32:11 Temblad, oh reposadas; turbaos, oh confiadas: despojaos, desnudaos, ce\u00f1id los lomos con saco.\n32:12 Sobre los pechos lamentar\u00e1n por los campos deleitosos, por la vid f\u00e9rtil.\n32:13 Sobre la tierra de mi pueblo subir\u00e1n espinas y cardos; y aun sobre todas las casas de placer en la ciudad de alegr\u00eda.\n32:14 Porque los palacios ser\u00e1n desiertos, la multitud de la ciudad cesar\u00e1: las torres y fortalezas se tornar\u00e1n cuevas para siempre, donde huelguen asnos monteses, y ganados hagan majada:\n32:15 Hasta que sobre nosotros sea derramado esp\u00edritu de lo alto, y el desierto se torne en campo labrado, y el campo labrado sea estimado por bosque.\n32:16 Y habitar\u00e1 el juicio en el desierto, y en el campo labrado asentar\u00e1 la justicia.\n32:17 Y el efecto de la justicia ser\u00e1 paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre.\n32:18 Y mi pueblo habitar\u00e1 en morada de paz, y en habitaciones seguras, y en recreos de reposo.\n32:19 Y el granizo, cuando descendiere ser\u00e1 en los montes; y la ciudad ser\u00e1 del todo abatida.\n32:20 Dichosos vosotros los que sembr\u00e1is sobre todas aguas, y met\u00e9is en ellas el pie de buey y de asno.\n33:1 AY de ti, el que saqueas, y nunca fuiste saqueado; el que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabares de saquear, ser\u00e1s t\u00fa saqueado; y cuando acabares de hacer deslealtad, har\u00e1se contra ti.\n33:2 Oh Jehov\u00e1, ten misericordia de nosotros, \u00e1 ti hemos esperado: t\u00fa, brazo de ellos en la ma\u00f1ana, s\u00e9 tambi\u00e9n nuestra salud en tiempo de la tribulaci\u00f3n.\n33:3 Los pueblos huyeron \u00e1 la voz del estruendo; las gentes fueron esparcidas por tus levantamientos.\n33:4 Mas vuestra presa ser\u00e1 cogida como cuando cogen las orugas: correr\u00e1 sobre ellos como de una \u00e1 otra parte corren las langostas.\n33:5 Ser\u00e1 ensalzado Jehov\u00e1, el cual mora en las alturas: llen\u00f3 \u00e1 Si\u00f3n de juicio y de justicia.\n33:6 Y reinar\u00e1n en tus tiempos la sabidur\u00eda y la ciencia, y la fuerza de la salvaci\u00f3n: el temor de Jehov\u00e1 ser\u00e1 su tesoro.\n33:7 He aqu\u00ed que sus embajadores dar\u00e1n voces afuera; los mensajeros de paz llorar\u00e1n amargamente.\n33:8 Las calzadas est\u00e1n desechas, cesaron los caminantes: anulado ha la alianza, aborreci\u00f3 las ciudades, tuvo en nada los hombres.\n33:9 Enlut\u00f3se, enferm\u00f3 la tierra: el L\u00edbano se avergonz\u00f3, y fu\u00e9 cortado: hase tornado Sar\u00f3n como desierto; y Bas\u00e1n y Carmel fueron sacudidos.\n33:10 Ahora me levantar\u00e9, dice Jehov\u00e1; ahora ser\u00e9 ensalzado, ahora ser\u00e9 engrandecido.\n33:11 Concebisteis hojarascas, aristas parir\u00e9is: el soplo de vuestro fuego os consumir\u00e1.\n33:12 Y los pueblos ser\u00e1n como cal quemada: como espinas cortadas ser\u00e1n quemados con fuego.\n33:13 Oid, los que est\u00e1is lejos, lo que he hecho; y vosotros los cercanos, conoced mi potencia.\n33:14 Los pecadores se asombraron en Si\u00f3n, espanto sobrecogi\u00f3 \u00e1 los hip\u00f3critas. \u00bfQui\u00e9n de nosotros morar\u00e1 con el fuego consumidor? \u00bfqui\u00e9n de nosotros habitar\u00e1 con las llamas eternas?\n33:15 El que camina en justicia, y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos por no recibir cohecho, el que tapa su oreja por no oir sangres, el que cierra sus ojos por no ver cosa mala:\n33:16 Este habitar\u00e1 en las alturas: fortalezas de rocas ser\u00e1n su lugar de acogimiento; se le dar\u00e1 su pan, y sus aguas ser\u00e1n ciertas.\n33:17 Tus ojos ver\u00e1n al Rey en su hermosura; ver\u00e1n la tierra que est\u00e1 lejos.\n33:18 Tu coraz\u00f3n imaginar\u00e1 el espanto, y dir\u00e1: \u00bfQu\u00e9 es del escriba? \u00bfqu\u00e9 del pesador? \u00bfqu\u00e9 del que pone en lista las casas m\u00e1s insignes?\n33:19 No ver\u00e1s \u00e1 aquel pueblo espantable, pueblo de lengua oscura de entender, de lengua tartamuda que no comprendas.\n33:20 Mira \u00e1 Si\u00f3n, ciudad de nuestras solemnidades: tus ojos ver\u00e1n \u00e1 Jerusalem, morada de quietud, tienda que no ser\u00e1 desarmada, ni ser\u00e1n arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas ser\u00e1 rota.\n33:21 Porque ciertamente all\u00ed ser\u00e1 Jehov\u00e1 para con nosotros fuerte, lugar de r\u00edos, de arroyos muy anchos, por el cual no andar\u00e1 galera, ni por \u00e9l pasar\u00e1 grande nav\u00edo.\n33:22 Porque Jehov\u00e1 es nuestro juez, Jehov\u00e1 es nuestro legislador, Jehov\u00e1 es nuestro Rey, \u00e9l mismo nos salvar\u00e1.\n33:23 Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su m\u00e1stil, ni entesaron la vela: repartir\u00e1se entonces presa de muchos despojos: los cojos arrebatar\u00e1n presa.\n33:24 No dir\u00e1 el morador: Estoy enfermo: el pueblo que morare en ella ser\u00e1 absuelto de pecado.\n34:1 GENTES, allegaos \u00e1 oir; y escuchad, pueblos. Oiga la tierra y lo que la hinche, el mundo y todo lo que \u00e9l produce.\n34:2 Porque Jehov\u00e1 est\u00e1 airado sobre todas las gentes, \u00e9 irritado sobre todo el ej\u00e9rcito de ellas: destruir\u00e1las y entregar\u00e1las al matadero por la sangre de ellos.\n34:3 Y los muertos de ellas ser\u00e1n arrojados, y de sus cad\u00e1veres se levantar\u00e1 hedor; y los montes se desleir\u00e1n por la sangre de ellos.\n34:4 Y todo el ej\u00e9rcito de los cielos se corromper\u00e1, y plegarse han los cielos como un libro: y caer\u00e1 todo su ej\u00e9rcito, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera.\n34:5 Porque en los cielos se embriagar\u00e1 mi espada: he aqu\u00ed que descender\u00e1 sobre Edom en juicio, y sobre el pueblo de mi anatema.\n34:6 Llena est\u00e1 de sangre la espada de Jehov\u00e1, engrasada est\u00e1 de grosura, de sangre de corderos y de cabritos, de grosura de ri\u00f1ones de carneros: porque Jehov\u00e1 tiene sacrificios en Bosra, y grande matanza en tierra de Edom.\n34:7 Y con ellos vendr\u00e1n abajo unicornios, y toros con becerros; y su tierra se embriagar\u00e1 de sangre, y su polvo se engrasar\u00e1 de grosura.\n34:8 Porque es d\u00eda de venganza de Jehov\u00e1, a\u00f1o de retribuciones en el pleito de Si\u00f3n.\n34:9 Y sus arroyos se tornar\u00e1n en pez, y su polvo en azufre, y su tierra en pez ardiente.\n34:10 No se apagar\u00e1 de noche ni de d\u00eda, perpetuamente subir\u00e1 su humo: de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n ser\u00e1 asolada, nunca jam\u00e1s pasar\u00e1 nadie por ella.\n34:11 Y la poseer\u00e1n el pel\u00edcano y el mochuelo, la lechuza y el cuervo morar\u00e1n en ella: y extender\u00e1se sobre ella cordel de destrucci\u00f3n, y niveles de asolamiento.\n34:12 Llamar\u00e1n \u00e1 sus pr\u00edncipes, pr\u00edncipes sin reino: y todos sus grandes ser\u00e1n nada.\n34:13 En sus alc\u00e1zares crecer\u00e1n espinas, y ortigas y cardos en sus fortalezas; y ser\u00e1n morada de chacales, patio para los pollos de los avestruces.\n34:14 Y las bestias monteses se encontrar\u00e1n con los gatos cervales, y el peludo gritar\u00e1 \u00e1 su compa\u00f1ero: la lamia tambi\u00e9n tendr\u00e1 all\u00ed asiento, y hallar\u00e1 para s\u00ed reposo.\n34:15 All\u00ed anidar\u00e1 el cuclillo, conservara sus huevos, y sacar\u00e1 sus pollos, y juntar\u00e1los debajos de sus alas: tambi\u00e9n se ayuntar\u00e1n all\u00ed buitres, cada uno con su compa\u00f1era.\n34:16 Inquirid en el libro de Jehov\u00e1, y leed si falt\u00f3 alguno de ellos: ninguno falt\u00f3 con su compa\u00f1era; porque su boca mand\u00f3 y reuni\u00f3los su mismo esp\u00edritu.\n34:17 Y \u00e9l les ech\u00f3 las suertes, y su mano les reparti\u00f3 con cordel: para siempre la tendr\u00e1n por heredad, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n morar\u00e1n all\u00ed.\n35:1 ALEGRARSE han el desierto y la soledad: el yermo se gozar\u00e1, y florecer\u00e1 como la rosa.\n35:2 Florecer\u00e1 profusamente, y tambi\u00e9n se alegrar\u00e1 y cantar\u00e1 con j\u00fabilo: la gloria del L\u00edbano le ser\u00e1 dada, la hermosura de Carmel y de Sar\u00f3n. Ellos ver\u00e1n la gloria de Jehov\u00e1, la hermosura del Dios nuestro.\n35:3 Confortad \u00e1 las manos cansadas, roborad las vacilantes rodillas.\n35:4 Decid \u00e1 los de coraz\u00f3n apocado: Confortaos, no tem\u00e1is: he aqu\u00ed que vuestro Dios viene con venganza, con pago: el mismo Dios vendr\u00e1, y os salvar\u00e1.\n35:5 Entonces los ojos de los ciegos ser\u00e1n abiertos, y los o\u00eddos de los sordos se abrir\u00e1n.\n35:6 Entonces el cojo saltar\u00e1 como un ciervo, y cantar\u00e1 la lengua del mudo; porque aguas ser\u00e1n cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.\n35:7 El lugar seco ser\u00e1 tornado en estanque, y el secadal en manaderos de aguas; en la habitaci\u00f3n de chacales, en su cama, ser\u00e1 lugar de ca\u00f1as y de juncos.\n35:8 Y habr\u00e1 all\u00ed calzada y camino, y ser\u00e1 llamado Camino de Santidad; no pasar\u00e1 por \u00e9l inmundo; y habr\u00e1 para ellos en \u00e9l quien los acompa\u00f1e, de tal manera que los insensatos no yerren.\n35:9 No habr\u00e1 all\u00ed le\u00f3n, ni bestia fiera subir\u00e1 por \u00e9l, ni all\u00ed se hallar\u00e1, para que caminen los redimidos.\n35:10 Y los redimidos de Jehov\u00e1 volver\u00e1n, y vendr\u00e1n \u00e1 Si\u00f3n con alegr\u00eda; y gozo perpetuo ser\u00e1 sobre sus cabezas: y retendr\u00e1n el gozo y alegr\u00eda, y huir\u00e1 la tristeza y el gemido.\n36:1 ACONTECIO en el a\u00f1o catorce del rey Ezech\u00eeas, que Sennach\u00earib rey de Asiria subi\u00f3 contra todas las ciudades fuertes de Jud\u00e1, y tom\u00f3las.\n36:2 Y el rey de Asiria envi\u00f3 \u00e1 Rabsaces con grande ej\u00e9rcito desde Lach\u00ees \u00e1 Jerusalem al rey Ezech\u00eeas: y asent\u00f3 el campo \u00e1 los ca\u00f1os de la pesquera de arriba, en el camino de la heredad del Lavador.\n36:3 Y sali\u00f3 \u00e1 \u00e9l Eliacim hijo de Hilc\u00edas mayordomo, y Sebna, escriba, y Joah hijo de Asaph, canciller.\n36:4 A los cuales dijo Rabsaces: Ahora pues, dir\u00e9is \u00e1 Ezech\u00eeas: El gran rey, el rey de Asiria, dice as\u00ed: \u00bfQu\u00e9 confianza es \u00e9sta en que conf\u00edas?\n36:5 Digo, alegas t\u00fa, (empero palabras vanas) que tengo consejo y fortaleza para la guerra. Ahora bien, \u00bfen qui\u00e9n conf\u00edas que te rebelas contra m\u00ed?\n36:6 He aqu\u00ed que conf\u00edas en este bord\u00f3n de ca\u00f1a fr\u00e1gil, en Egipto, sobre el cual si alguien se apoyare, entrar\u00e1sele por la mano, y se la atravesar\u00e1. Tal es Fara\u00f3n rey de Egipto para con todos los que en \u00e9l conf\u00edan.\n36:7 Y si me dijeres, En Jehov\u00e1 nuestro Dios confiamos; \u00bfno es \u00e9ste aquel cuyos altos y cuyos altares hizo quitar Ezech\u00eeas, y dijo \u00e1 Jud\u00e1 y \u00e1 Jerusalem: Delante de este altar adorar\u00e9is?\n36:8 Ahora pues yo te ruego que des rehenes al rey de Asiria mi se\u00f1or, y yo te dar\u00e9 dos mil caballos, si pudieres t\u00fa dar caballeros que cabalguen sobre ellos.\n36:9 \u00bfC\u00f3mo pues har\u00e1s volver el rostro de un capit\u00e1n de los m\u00e1s peque\u00f1os siervos de mi se\u00f1or, aunque est\u00e9s confiado en Egipto por sus carros y hombres de \u00e1 caballo?\n36:10 \u00bfY por ventura vine yo ahora \u00e1 esta tierra para destruirla sin Jehov\u00e1 Jehov\u00e1 me dijo: Sube \u00e1 esta tierra para destruirla?\n36:11 Entonces dijo Eliacim, y Sebna y Joah \u00e1 Rabsaces: Rog\u00e1moste que hables \u00e1 tus siervos en lengua siriaca, porque nosotros la entendemos: y no hables con nosotros en lengua jud\u00e1ica, oy\u00e9ndolo el pueblo que est\u00e1 sobre el muro.\n36:12 Y dijo Rabsaces: \u00bfEnvi\u00f3me mi se\u00f1or \u00e1 ti y \u00e1 tu se\u00f1or, \u00e1 que dijese estas palabras, y no \u00e1 los hombres que est\u00e1n sobre el muro, para comer su esti\u00e9rcol y beber su orina con vosotros?\n36:13 P\u00fasose luego en pie Rabsaces, y grit\u00f3 \u00e1 grande voz en lengua jud\u00e1ica, diciendo: Oid las palabras del gran rey, el rey de Asiria.\n36:14 El rey dice as\u00ed: No os enga\u00f1e Ezech\u00eeas, porque no os podr\u00e1 librar.\n36:15 Ni os haga Ezech\u00eeas confiar en Jehov\u00e1, diciendo: Ciertamente Jehov\u00e1 nos librar\u00e1: no ser\u00e1 entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria.\n36:16 No escuch\u00e9is \u00e1 Ezech\u00eeas: porque el rey de Asiria dice as\u00ed: Haced conmigo paz, y salid \u00e1 m\u00ed; y coma cada uno de su vi\u00f1a, y cada uno de su higuera, y beba cada cual las aguas de su pozo;\n36:17 Hasta que yo venga y os lleve \u00e1 una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de vi\u00f1as.\n36:18 Mirad no os enga\u00f1e Ezech\u00eeas diciendo: Jehov\u00e1 nos librar\u00e1. \u00bfLibraron los dioses de las gentes cada uno \u00e1 su tierra de la mano del rey de Asiria?\n36:19 \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el dios de Hamath y de Arphad? \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el dios de Sepharvaim? \u00bflibraron \u00e1 Samaria de mi mano?\n36:20 \u00bfQu\u00e9 dios hay entre los dioses de estas tierras, que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehov\u00e1 libre de mi mano \u00e1 Jerusalem?\n36:21 Mas callaron, y no le respondieron palabra; porque el rey as\u00ed lo hab\u00eda mandado, diciendo: No le respond\u00e1is.\n36:22 Entonces Eliacim hijo de Hilc\u00edas mayordormo, y Sebna escriba, y Joah hijo de Asaph canciller, vinieron \u00e1 Ezech\u00eeas rotos sus vestidos, y cont\u00e1ronle las palabras de Rabsaces.\n37:1 ACONTECIO pues, que el rey Ezech\u00eeas, o\u00eddo esto, rasg\u00f3 sus vestidos, y cubierto de saco vino \u00e1 la casa de Jehov\u00e1.\n37:2 Y envi\u00f3 \u00e1 Eliacim mayordomo, y \u00e1 Sebna escriba, y \u00e1 los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de sacos, \u00e1 Isa\u00edas profeta, hijo de Amoz.\n37:3 Los cuales le dijeron: Ezech\u00eeas dice as\u00ed: D\u00eda de angustia, de reprensi\u00f3n y de blasfemia, es este d\u00eda: porque los hijos han llegado hasta la rotura, y no hay fuerza en la que pare.\n37:4 Quiz\u00e1 oir\u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios las palabras de Rabsaces, al cual envi\u00f3 el rey de Asiria su se\u00f1or \u00e1 blasfemar al Dios vivo, y \u00e1 reprender con las palabras que oy\u00f3 Jehov\u00e1 tu Dios: alza pues oraci\u00f3n t\u00fa por las reliquias que aun han quedado.\n37:5 Vinieron pues los siervos de Ezech\u00eeas \u00e1 Isa\u00edas.\n37:6 Y d\u00edjoles Isa\u00edas: Dir\u00e9is as\u00ed \u00e1 vuestro se\u00f1or: As\u00ed dice Jehov\u00e1: No temas por las palabras que has o\u00eddo, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.\n37:7 He aqu\u00ed que yo doy en \u00e9l un esp\u00edritu, y oir\u00e1 un rumor, y volver\u00e1se \u00e1 su tierra: y yo har\u00e9 que en su tierra caiga \u00e1 cuchillo.\n37:8 Vuelto pues Rabsaces, hall\u00f3 al rey de Asiria que bat\u00eda \u00e1 Libna; porque ya hab\u00eda o\u00eddo que se hab\u00eda apartado de Lach\u00ees.\n37:9 Mas oyendo decir de Tirhakah rey de Etiop\u00eda: He aqu\u00ed que ha salido para hacerte guerra: en oy\u00e9ndolo, envi\u00f3 mensajeros \u00e1 Ezech\u00eeas, diciendo:\n37:10 Dir\u00e9is as\u00ed \u00e1 Ezech\u00eeas rey de Jud\u00e1: No te enga\u00f1e tu Dios en quien t\u00fa conf\u00edas, diciendo: Jerusalem no ser\u00e1 entregada en mano del rey de Asiria.\n37:11 He aqu\u00ed que t\u00fa oiste lo que hicieron los reyes de Asiria \u00e1 todas las tierras, que las destruyeron; \u00bfy escapar\u00e1s t\u00fa?\n37:12 \u00bfLibraron los dioses de las gentes \u00e1 los que destruyeron mis antepasados, \u00e1 Goz\u00e1n, y Har\u00e1n, Rezeph, y \u00e1 los hijos de Ed\u00e9n que moraban en Thelasar?\n37:13 \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el rey de Amath, y el rey de Arphad, el rey de la ciudad de Sepharvaim, de Henah, y de Hivah?\n37:14 Y tom\u00f3 Ezech\u00eeas las cartas de mano de los mensajeros, y ley\u00f3las; y subi\u00f3 \u00e1 la casa de Jehov\u00e1, y las extendi\u00f3 delante de Jehov\u00e1.\n37:15 Entonces Ezech\u00eeas or\u00f3 \u00e1 Jehov\u00e1, diciendo:\n37:16 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, s\u00f3lo t\u00fa eres Dios sobre todos los reinos de la tierra; t\u00fa hiciste los cielos y la tierra.\n37:17 Inclina, oh Jehov\u00e1, tu o\u00eddo, y oye; abre, oh Jehov\u00e1, tus ojos, y mira: y oye todas las palabras de Sennach\u00earib, el cual ha enviado \u00e1 blasfemar al Dios viviente.\n37:18 Ciertamente, oh Jehov\u00e1, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus comarcas,\n37:19 Y entregaron los dioses de ellos al fuego: porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, le\u00f1o y piedra: por eso los deshicieron.\n37:20 Ahora pues, Jehov\u00e1 Dios nuestro, l\u00edbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que s\u00f3lo t\u00fa eres Jehov\u00e1.\n37:21 Entonces Isa\u00edas hijo de Amoz, envi\u00f3 \u00e1 decir \u00e1 Ezech\u00eeas: Jehov\u00e1 Dios de Israel dice as\u00ed: Acerca de lo que me rogaste sobre Sennach\u00earib rey de Asiria,\n37:22 Esto es lo que Jehov\u00e1 habl\u00f3 de \u00e9l: Hate menospreciado, y ha hecho escarnio de ti la virgen hija de Si\u00f3n: mene\u00f3 su cabeza \u00e1 tus espaldas la hija de Jerusalem.\n37:23 \u00bfA qui\u00e9n injuriaste y \u00e1 qui\u00e9n blasfemaste? \u00bfcontra qui\u00e9n has alzado tu voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel.\n37:24 Por mano de tus siervos denostaste al Se\u00f1or, y dijiste: Yo con la multitud de mis carros subir\u00e9 \u00e1 las alturas de los montes, \u00e1 las laderas del L\u00edbano; cortar\u00e9 sus altos cedros, sus hayas escogidas; vendr\u00e9 despu\u00e9s \u00e1 lo alto de su l\u00edmite, al monte de su Car\n37:25 Yo cav\u00e9, y beb\u00ed las aguas; y con las pisadas de mis pies secar\u00e9 todos los r\u00edos de lugares atrincherados.\n37:26 \u00bfNo has o\u00eddo decir que de mucho tiempo ha yo lo hice, que de d\u00edas antiguos lo he formado? Helo hecho venir ahora, y ser\u00e1 para destrucci\u00f3n de ciudades fuertes en montones de ruinas.\n37:27 Y sus moradores, cortos de manos, quebrantados y confusos, ser\u00e1n como grama del campo y hortaliza verde, como hierba de los tejados, que antes de saz\u00f3n se seca.\n37:28 Conocido he tu estado, tu salida y tu entrada, y tu furor contra m\u00ed.\n37:29 Porque contra m\u00ed te airaste, y tu estruendo ha subido \u00e1 mis o\u00eddos: pondr\u00e9 pues mi anzuelo en tu nariz, y mi freno en tus labios, y har\u00e9te tornar por el camino por donde viniste.\n37:30 Y esto te ser\u00e1 por se\u00f1al: Comer\u00e1s este a\u00f1o lo que nace de suyo, y el a\u00f1o segundo lo que nace de suyo: y el a\u00f1o tercero sembrar\u00e9is y segar\u00e9is, y plantar\u00e9is vi\u00f1as, y comer\u00e9is su fruto.\n37:31 Y el residuo de la casa de Jud\u00e1 que hubiere escapado, tornar\u00e1 \u00e1 echar ra\u00edz abajo, y har\u00e1 fruto arriba.\n37:32 Porque de Jerusalem saldr\u00e1n reliquias, y del monte de Si\u00f3n salvamento: el celo de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos har\u00e1 esto.\n37:33 Por tanto, as\u00ed dice Jehov\u00e1 acerca del rey de Asiria: No entrar\u00e1 en esta ciudad, ni echar\u00e1 saeta en ella: no vendr\u00e1 delante de ella escudo, ni ser\u00e1 echado contra ella baluarte.\n37:34 Por el camino que vino se tornar\u00e1, y no entrar\u00e1 en esta ciudad, dice Jehov\u00e1:\n37:35 Pues yo amparar\u00e9 \u00e1 esta ciudad para salvarla por amor de m\u00ed, y por amor de David mi siervo.\n37:36 Y sali\u00f3 el \u00e1ngel de Jehov\u00e1, \u00e9 hiri\u00f3 ciento ochenta y cinco mil en el campo de los Asirios: y cuando se levantaron por la ma\u00f1ana, he aqu\u00ed que todo era cuerpos de muertos.\n37:37 Entonces Sennach\u00earib rey de Asiria parti\u00e9ndose se fu\u00e9, y volvi\u00f3se, \u00e9 hizo su morada en N\u00ednive.\n37:38 Y acaeci\u00f3, que estando orando en el templo de Nisroch su dios, Adremelech y Sarezer, sus hijos, le hirieron \u00e1 cuchillo, y huyeron \u00e1 la tierra de Ararat; y rein\u00f3 en su lugar Esar-had\u00f3n su hijo.\n38:1 EN aquellos d\u00edas cay\u00f3 Ezech\u00eeas enfermo para morir. Y vino \u00e1 \u00e9l Isa\u00edas profeta, hijo de Amoz, y d\u00edjole: Jehov\u00e1 dice as\u00ed: Ordena tu casa, porque t\u00fa morir\u00e1s, y no vivir\u00e1s.\n38:2 Entonces volvi\u00f3 Ezech\u00eeas su rostro \u00e1 la pared, \u00e9 hizo oraci\u00f3n \u00e1 Jehov\u00e1.\n38:3 Y dijo: Oh Jehov\u00e1, ru\u00e9gote te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con \u00edntegro coraz\u00f3n, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y llor\u00f3 Ezech\u00eeas con gran lloro.\n38:4 Entonces fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Isa\u00edas, diciendo:\n38:5 Ve, y di \u00e1 Ezech\u00eeas: Jehov\u00e1 Dios de David tu padre dice as\u00ed: Tu oraci\u00f3n he o\u00eddo, y visto tus l\u00e1grimas: he aqu\u00ed que yo a\u00f1ado \u00e1 tus d\u00edas quince a\u00f1os.\n38:6 Y te librar\u00e9, y \u00e1 esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y \u00e1 esta ciudad amparar\u00e9.\n38:7 Y esto te ser\u00e1 se\u00f1al de parte de Jehov\u00e1, que Jehov\u00e1 har\u00e1 esto que ha dicho:\n38:8 He aqu\u00ed que yo vuelvo atr\u00e1s la sombra de los grados, que ha descendido en el reloj de Ach\u00e2z por el sol, diez grados. Y el sol fu\u00e9 tornado diez grados atr\u00e1s, por los cuales hab\u00eda ya descendido.\n38:9 Escritura de Ezech\u00eeas rey de Jud\u00e1, de cuando enferm\u00f3 y san\u00f3 de su enfermedad.\n38:10 Yo dije: En el medio de mis d\u00edas ir\u00e9 \u00e1 las puertas del sepulcro: Privado soy del resto de mis a\u00f1os.\n38:11 Dije: No ver\u00e9 \u00e1 JAH, \u00e1 JAH en la tierra de los que viven: Ya no ver\u00e9 m\u00e1s hombre con los moradores del mundo.\n38:12 Mi morada ha sido movida y traspasada de m\u00ed, como tienda de pastor. Como el tejedor cort\u00e9 mi vida; cortar\u00e1me con la enfermedad; Me consumir\u00e1s entre el d\u00eda y la noche.\n38:13 Contaba yo hasta la ma\u00f1ana. Como un le\u00f3n moli\u00f3 todos mis huesos: De la ma\u00f1ana \u00e1 la noche me acabar\u00e1s.\n38:14 Como la grulla y como la golondrina me quejaba; Gem\u00eda como la paloma: alzaba en lo alto mis ojos: Jehov\u00e1, violencia padezco; conf\u00f3rtame.\n38:15 \u00bfQu\u00e9 dir\u00e9? El que me lo dijo, \u00e9l mismo lo ha hecho. Andar\u00e9 recapacitando en la amargura de mi alma todos los a\u00f1os de mi vida.\n38:16 Oh Se\u00f1or, sobre ellos vivir\u00e1n tus piedades, Y \u00e1 todos dir\u00e9 consistir en ellas la vida de mi esp\u00edritu; Pues t\u00fa me restablecer\u00e1s, y me har\u00e1s que viva.\n38:17 He aqu\u00ed amargura grande me sobrevino en la paz: Mas \u00e1 ti plugo librar mi vida del hoyo de corrupci\u00f3n. Porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.\n38:18 Porque el sepulcro no te celebrar\u00e1, ni te alabar\u00e1 la muerte; Ni los que descienden al hoyo esperar\u00e1n tu verdad.\n38:19 El que vive, el que vive, \u00e9ste te confesar\u00e1, como yo hoy: El padre har\u00e1 notoria tu verdad \u00e1 los hijos.\n38:20 Jehov\u00e1 para salvarme; Por tanto cantaremos nuestros salmos En la casa de Jehov\u00e1 todos los d\u00edas de nuestra vida.\n38:21 Y hab\u00eda dicho Isa\u00edas: Tomen masa de higos, y p\u00f3nganla en la llaga, y sanar\u00e1.\n38:22 Hab\u00eda asimismo dicho Ezech\u00eeas: \u00bfQu\u00e9 se\u00f1al tendr\u00e9 de que he de subir \u00e1 la casa de Jehov\u00e1?\n39:1 EN aquel tiempo Merodachbalad\u00e1n, hijo de Balad\u00e1n, rey de Babilonia, envi\u00f3 cartas y presentes \u00e1 Ezech\u00eeas; porque hab\u00eda o\u00eddo que hab\u00eda estado enfermo, y que hab\u00eda convalecido.\n39:2 Y holg\u00f3se con ellos Ezech\u00eeas, y ense\u00f1oles la casa de su tesoro, plata y oro, y especier\u00edas, y ung\u00fcentos preciosos, y toda su casa de armas, y todo lo que se pudo hallar en sus tesoros: no hubo cosa en su casa y en todo su se\u00f1or\u00edo, que Ezech\u00eeas no les most\n39:3 Entonces Isa\u00edas profeta vino al rey Ezech\u00eeas, y d\u00edjole: \u00bfQu\u00e9 dicen estos hombres, y de d\u00f3nde han venido \u00e1 ti? Y Ezech\u00eeas respondi\u00f3: De tierra muy lejos han venido \u00e1 m\u00ed, de Babilonia.\n39:4 Dijo entonces: \u00bfQu\u00e9 han visto en tu casa? Y dijo Ezech\u00eeas: Todo lo que hay en mi casa han visto, y ninguna cosa hay en mis tesoros que no les haya mostrado.\n39:5 Entonces dijo Isa\u00edas \u00e1 Ezech\u00eeas: Oye palabra de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos:\n39:6 He aqu\u00ed, vienen d\u00edas en que ser\u00e1 llevado \u00e1 Babilonia todo lo que hay en tu casa, y lo que tus padres han atesorado hasta hoy: ninguna cosa quedar\u00e1, dice Jehov\u00e1.\n39:7 De tus hijos que hubieren salido de ti, y que engendraste, tomar\u00e1n, y ser\u00e1n eunucos en el palacio del rey de Babilonia.\n39:8 Y dijo Ezech\u00eeas \u00e1 Isa\u00edas: La palabra de Jehov\u00e1 que has hablado, es buena. Y a\u00f1adi\u00f3: A lo menos, haya paz y verdad en mis d\u00edas.\n40:1 CONSOLAOS, consolaos, pueblo m\u00edo, dice vuestro Dios.\n40:2 Hablad al coraz\u00f3n de Jerusalem: decidle \u00e1 voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehov\u00e1 por todos sus pecados.\n40:3 Voz que clama en el desierto: Barred camino \u00e1 Jehov\u00e1: enderezad calzada en la soledad \u00e1 nuestro Dios.\n40:4 Todo valle sea alzado, y b\u00e1jese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo \u00e1spero se allane.\n40:5 Y manifestar\u00e1se la gloria de Jehov\u00e1, y toda carne juntamente la ver\u00e1; que la boca de Jehov\u00e1 habl\u00f3.\n40:6 Voz que dec\u00eda: Da voces. Y yo respond\u00ed: \u00bfQu\u00e9 tengo de decir \u00e1 voces? Toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo:\n40:7 La hierba se seca, y la flor se cae; porque el viento de Jehov\u00e1 sopl\u00f3 en ella: ciertamente hierba es el pueblo.\n40:8 S\u00e9case la hierba, c\u00e1ese la flor: mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.\n40:9 S\u00fabete sobre un monte alto, anunciadora de Si\u00f3n; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalem; lev\u00e1ntala, no temas; di \u00e1 las ciudades de Jud\u00e1: Veis aqu\u00ed el Dios vuestro!\n40:10 He aqu\u00ed que el Se\u00f1or Jehov\u00e1 vendr\u00e1 con fortaleza, y su brazo se ense\u00f1orear\u00e1: he aqu\u00ed que su salario viene con \u00e9l, y su obra delante de su rostro.\n40:11 Como pastor apacentar\u00e1 su reba\u00f1o; en su brazo coger\u00e1 los corderos, y en su seno los llevar\u00e1; pastorear\u00e1 suavemente las paridas.\n40:12 \u00bfQui\u00e9n midi\u00f3 las aguas con su pu\u00f1o, y aderez\u00f3 los cielos con su palmo, y con tres dedos alleg\u00f3 el polvo de la tierra, y pes\u00f3 los montes con balanza, y con peso los collados?\n40:13 \u00bfQui\u00e9n ense\u00f1\u00f3 al esp\u00edritu de Jehov\u00e1, \u00f3 le aconsejo ense\u00f1\u00e1ndole?\n40:14 \u00bfA qui\u00e9n demand\u00f3 consejo para ser avisado? \u00bfQui\u00e9n le ense\u00f1\u00f3 el camino del juicio, \u00f3 le ense\u00f1\u00f3 ciencia, \u00f3 le mostr\u00f3 la senda de la prudencia?\n40:15 He aqu\u00ed que las naciones son reputadas como la gota de un acetre, y como el or\u00edn del peso: he aqu\u00ed que hace desaparecer las islas como polvo.\n40:16 Ni el L\u00edbano bastar\u00e1 para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.\n40:17 Como nada son todas las gentes delante de \u00e9l; y en su comparaci\u00f3n ser\u00e1n estimadas en menos que nada, y que lo que no es.\n40:18 \u00bfA qu\u00e9 pues har\u00e9is semejante \u00e1 Dios, \u00f3 qu\u00e9 imagen le compondr\u00e9is?\n40:19 El art\u00edfice apareja la imagen de talla, el platero le extiende el oro, y le funde cadenas de plata.\n40:20 El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se corrompa; b\u00fascase un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.\n40:21 \u00bfNo sab\u00e9is? \u00bfno hab\u00e9is o\u00eddo? \u00bfnunca os lo han dicho desde el principio? \u00bfno hab\u00e9is sido ense\u00f1ados desde que la tierra se fund\u00f3?\n40:22 El est\u00e1 asentado sobre el globo de la tierra, cuyos moradores son como langostas: \u00e9l extiende los cielos como una cortina, ti\u00e9ndelos como una tienda para morar:\n40:23 El torna en nada los poderosos, y \u00e1 los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.\n40:24 Como si nunca fueran plantados, como si nunca fueran sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido ra\u00edz en la tierra; as\u00ed que sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarascas.\n40:25 \u00bfA qu\u00e9 pues me har\u00e9is semejante, \u00f3 ser\u00e9 asimilado? dice el Santo.\n40:26 Levantad en alto vuestros ojos, y mirad qui\u00e9n cri\u00f3 estas cosas: \u00e9l saca por cuenta su ej\u00e9rcito: \u00e1 todas llama por sus nombres; ninguna faltar\u00e1: tal es la grandeza de su fuerza, y su poder y virtud.\n40:27 \u00bfPor qu\u00e9 dices, oh Jacob, y hablas t\u00fa, Israel: Mi camino es escondido de Jehov\u00e1, y de mi Dios pas\u00f3 mi juicio?\n40:28 \u00bfNo has sabido, no has o\u00eddo que el Dios del siglo es Jehov\u00e1, el cual cri\u00f3 los t\u00e9rminos de la tierra? No se trabaja, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.\n40:29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.\n40:30 Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen:\n40:31 Mas los que esperan \u00e1 Jehov\u00e1 tendr\u00e1n nuevas fuerzas; levantar\u00e1n las alas como \u00e1guilas, correr\u00e1n, y no se cansar\u00e1n, caminar\u00e1n, y no se fatigar\u00e1n.\n41:1 ESCUCHADME, islas, y esfu\u00e9rcense los pueblos; all\u00e9guense, y entonces hablen: estemos juntamente \u00e1 juicio.\n41:2 \u00bfQui\u00e9n despert\u00f3 del oriente al justo, lo llam\u00f3 para que le siguiese, entreg\u00f3 delante de \u00e9l naciones, \u00e9 h\u00edzolo ense\u00f1orear de reyes; entreg\u00f3los \u00e1 su espada como polvo, y \u00e1 su arco como hojarascas arrebatadas?\n41:3 Sigui\u00f3los, pas\u00f3 en paz por camino por donde sus pies nunca hab\u00edan entrado.\n41:4 \u00bfQui\u00e9n obr\u00f3 \u00e9 hizo esto? \u00bfQui\u00e9n llama las generaciones desde el principio? Yo Jehov\u00e1, el primero, y yo mismo con los postreros.\n41:5 Las islas vieron, y tuvieron temor, los t\u00e9rminos de la tierra se espantaron: congreg\u00e1ronse, y vinieron.\n41:6 Cada cual ayud\u00f3 \u00e1 su cercano, y \u00e1 su hermano dijo: Esfu\u00e9rzate.\n41:7 El carpintero anim\u00f3 al platero, y el que alisa con martillo al que bat\u00eda en el yunque, diciendo: Buena est\u00e1 la soldadura, y afirm\u00f3lo con clavos, porque no se moviese.\n41:8 Mas t\u00fa, Israel, siervo m\u00edo eres, t\u00fa, Jacob, \u00e1 quien yo escog\u00ed, simiente de Abraham mi amigo.\n41:9 Porque te tom\u00e9 de los extremos de la tierra, y de sus principales te llam\u00e9, y te dije: Mi siervo eres t\u00fa, te escog\u00ed, y no te desech\u00e9.\n41:10 No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudar\u00e9, siempre te sustentar\u00e9 con la diestra de mi justicia.\n41:11 He aqu\u00ed que todos los que se airan contra ti, ser\u00e1n avergonzados y confundidos: ser\u00e1n como nada y perecer\u00e1n, los que contienden contigo.\n41:12 Los buscar\u00e1s, y no los hallar\u00e1s, los que tienen contienda contigo, ser\u00e1n como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen guerra.\n41:13 Porque yo Jehov\u00e1 soy tu Dios, que te ase de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayud\u00e9.\n41:14 No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo te socorr\u00ed, dice Jehov\u00e1, y tu Redentor el Santo de Israel.\n41:15 He aqu\u00ed que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes: trillar\u00e1s montes y los moler\u00e1s, y collados tornar\u00e1s en tamo.\n41:16 Los aventar\u00e1s, y los llevar\u00e1 el viento, y esparcir\u00e1los el torbellino. T\u00fa empero te regocijar\u00e1s en Jehov\u00e1, te gloriar\u00e1s en el Santo de Israel.\n41:17 Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, que no hay; sec\u00f3se de sed su lengua; yo Jehov\u00e1 los oir\u00e9, yo el Dios de Israel no los desamparar\u00e9.\n41:18 En los altos abrir\u00e9 r\u00edos, y fuentes en mitad de los llanos: tornar\u00e9 el desierto en estanques de aguas, y en manaderos de aguas la tierra seca.\n41:19 Dar\u00e9 en el desierto cedros, espinos, arrayanes, y olivas; pondr\u00e9 en la soledad hayas, olmos, y \u00e1lamos juntamente;\n41:20 Porque vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehov\u00e1 hace esto, y que el Santo de Israel lo cri\u00f3.\n41:21 Alegad por vuestra causa, dice Jehov\u00e1: exhibid vuestros fundamentos, dice el Rey de Jacob.\n41:22 Traigan, y an\u00fanciennos lo que ha de venir: d\u00edgannos lo que ha pasado desde el principio, y pondremos nuestro coraz\u00f3n en ello; sepamos tambi\u00e9n su postrimer\u00eda, y hacednos entender lo que ha de venir.\n41:23 Dadnos nuevas de lo que ha de ser despu\u00e9s, para que sepamos que vosotros sois dioses; \u00f3 \u00e1 lo menos haced bien, \u00f3 mal, para que tengamos qu\u00e9 contar, y juntamente nos maravillemos.\n41:24 He aqu\u00ed que vosotros sois de nada, y vuestras obras de vanidad; abominaci\u00f3n el que os escogi\u00f3.\n41:25 Del norte despert\u00e9 uno, y vendr\u00e1; del nacimiento del sol llamar\u00e1 en mi nombre: y hollar\u00e1 pr\u00edncipes como lodo, y como pisa el barro el alfarero.\n41:26 \u00bfQui\u00e9n lo anunci\u00f3 desde el principio, para que sepamos; \u00f3 de tiempo atr\u00e1s, y diremos: Es justo? Cierto, no hay quien anuncie, s\u00ed, no hay quien ense\u00f1e, ciertamente no hay quien oiga vuestras palabras.\n41:27 Yo soy el primero que he ense\u00f1ado estas cosas \u00e1 Si\u00f3n, y \u00e1 Jerusalem dar\u00e9 un portador de alegres nuevas.\n41:28 Mir\u00e9, y no hab\u00eda ninguno; y pregunt\u00e9 de estas cosas, y ning\u00fan consejero hubo: pregunt\u00e9les, y no respondieron palabra.\n41:29 He aqu\u00ed, todos iniquidad, y las obras de ellos nada: viento y vanidad son sus vaciadizos.\n42:1 HE aqu\u00ed mi siervo, yo lo sostendr\u00e9; mi escogido en quien mi alma toma contentamiento: he puesto sobre \u00e9l mi esp\u00edritu, dar\u00e1 juicio \u00e1 las gentes.\n42:2 No clamar\u00e1, ni alzar\u00e1, ni har\u00e1 oir su voz en las plazas.\n42:3 No quebrar\u00e1 la ca\u00f1a cascada, ni apagar\u00e1 el p\u00e1bilo que humeare: sacar\u00e1 el juicio \u00e1 verdad.\n42:4 No se cansar\u00e1, ni desmayar\u00e1, hasta que ponga en la tierra juicio; y las islas esperar\u00e1n su ley.\n42:5 As\u00ed dice el Dios Jehov\u00e1, el Criador de los cielos, y el que los extiende; el que extiende la tierra y sus verduras; el que da respiraci\u00f3n al pueblo que mora sobre ella, y esp\u00edritu \u00e1 los que por ella andan:\n42:6 Yo Jehov\u00e1 te he llamado en justicia, y te tendr\u00e9 por la mano; te guardar\u00e9 y te pondr\u00e9 por alianza del pueblo, por luz de las gentes;\n42:7 Para que abras ojos de ciegos, para que saques de la c\u00e1rcel \u00e1 los presos, y de casas de prisi\u00f3n \u00e1 los que est\u00e1n de asiento en tinieblas.\n42:8 Yo Jehov\u00e1: este es mi nombre; y \u00e1 otro no dar\u00e9 mi gloria, ni mi alabanza \u00e1 esculturas.\n42:9 Las cosas primeras he aqu\u00ed vinieron, y yo anuncio nuevas cosas: antes que salgan \u00e1 luz, yo os las har\u00e9 notorias.\n42:10 Cantad \u00e1 Jehov\u00e1 un nuevo c\u00e1ntico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descend\u00e9is \u00e1 la mar, y lo que la hinche, las islas y los moradores de ellas.\n42:11 Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar: canten los moradores de la Piedra, y desde la cumbre de los montes den voces de j\u00fabilo.\n42:12 Den gloria \u00e1 Jehov\u00e1, y prediquen sus loores en las islas.\n42:13 Jehov\u00e1 saldr\u00e1 como gigante, y como hombre de guerra despertar\u00e1 celo: gritar\u00e1, vocear\u00e1, esforzar\u00e1se sobre sus enemigos.\n42:14 Desde el siglo he callado, tenido he silencio, y heme detenido: dar\u00e9 voces como la que est\u00e1 de parto; asolar\u00e9 y devorar\u00e9 juntamente.\n42:15 Tornar\u00e9 en soledad montes y collados, har\u00e9 secar toda su hierba; los r\u00edos tornar\u00e9 en islas, y secar\u00e9 los estanques.\n42:16 Y guiar\u00e9 los ciegos por camino que no sab\u00edan, har\u00e9les pisar por las sendas que no hab\u00edan conocido; delante de ellos tornar\u00e9 las tinieblas en luz, y los rodeos en llanura. Estas cosas les har\u00e9, y no los desamparar\u00e9.\n42:17 Ser\u00e1n vueltos atr\u00e1s, y en extremo confundidos, los que conf\u00edan en las esculturas, y dicen \u00e1 las estatuas de fundici\u00f3n: Vosotros sois nuestros dioses.\n42:18 Sordos, oid; y vosotros ciegos, mirad para ver.\n42:19 \u00bfQui\u00e9n ciego, sino mi siervo? \u00bfqui\u00e9n sordo, como mi mensajero que envi\u00e9? \u00bfqui\u00e9n ciego como el perfecto, y ciego como el siervo de Jehov\u00e1,\n42:20 Que ve muchas cosas y no advierte, que abre los o\u00eddos y no oye?\n42:21 Jehov\u00e1 se complaci\u00f3 por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.\n42:22 Mas este es pueblo saqueado y hollado, todos ellos enlazados en cavernas y escondidos en c\u00e1rceles: son puestos \u00e1 saco, y no hay quien libre; hollados, y no hay quien diga, Restituid.\n42:23 \u00bfQui\u00e9n de vosotros oir\u00e1 esto? \u00bfqui\u00e9n atender\u00e1 y escuchar\u00e1 en orden al porvernir?\n42:24 \u00bfQui\u00e9n di\u00f3 \u00e1 Jacob en presa, y entreg\u00f3 \u00e1 Israel \u00e1 saqueadores? \u00bfNo fu\u00e9 Jehov\u00e1, contra quien pecamos? y no quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley.\n42:25 Por tanto derram\u00f3 sobre \u00e9l el furor de su ira, y fuerza de guerra; p\u00fasole fuego de todas partes, empero no entendi\u00f3; y encendi\u00f3le, mas no ha parado mientes.\n43:1 Y AHORA, as\u00ed dice Jehov\u00e1 Criador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, Formador tuyo, oh Israel: No temas, fakporque yo te redim\u00ed; te puse nombre, m\u00edo eres t\u00fa.\n43:2 Cuando pasares por las aguas, yo ser\u00e9 contigo; y por los r\u00edos, no te anegar\u00e1n. Cuando pasares por el fuego, no te quemar\u00e1s, ni la llama arder\u00e1 en ti.\n43:3 Porque yo Jehov\u00e1 Dios tuyo, el Santo de Israel, soy t\u00fa Salvador: \u00e1 Egipto he dado por tu rescate, \u00e1 Etiop\u00eda y \u00e1 Seba por ti.\n43:4 Porque en mis ojos fuiste de grande estima, fuiste honorable, y yo te am\u00e9: dar\u00e9 pues hombres por ti, y naciones por tu alma.\n43:5 No temas, porque yo soy contigo; del oriente traer\u00e9 tu generaci\u00f3n, y del occidente te recoger\u00e9.\n43:6 Dir\u00e9 al aquil\u00f3n: Da ac\u00e1, y al mediod\u00eda: No detengas: trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los t\u00e9rminos de la tierra,\n43:7 Todos los llamados de mi nombre; para gloria m\u00eda los cr\u00ede, los form\u00e9 y los hice.\n43:8 Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y \u00e1 los sordos que tienen o\u00eddos.\n43:9 Congr\u00e9guense \u00e1 una todas las gentes, y j\u00fantense todos los pueblos: \u00bfqui\u00e9n de ellos hay que nos d\u00e9 nuevas de esto, y que nos haga oir las cosas primeras? Presenten sus testigos, y justif\u00edquense; oigan, y digan: Verdad.\n43:10 Vosotros sois mis testigos, dice Jehov\u00e1, y mi siervo que yo escog\u00ed; para que me conozc\u00e1is y cre\u00e1is, y entend\u00e1is que yo mismo soy; antes de m\u00ed no fu\u00e9 formado Dios, ni lo ser\u00e1 despu\u00e9s de m\u00ed.\n43:11 Yo, yo Jehov\u00e1, y fuera de m\u00ed no hay quien salve.\n43:12 Yo anunci\u00e9, y salv\u00e9, \u00e9 hice oir, y no hubo entre vosotros extra\u00f1o. Vosotros pues sois mis testigos, dice Jehov\u00e1, que yo soy Dios.\n43:13 Aun antes que hubiera d\u00eda, yo era; y no hay quien de mi mano libre: si yo hiciere, \u00bfqui\u00e9n lo estorbar\u00e1?\n43:14 As\u00ed dice Jehov\u00e1, Redentor vuestro, el Santo de Israel: Por vosotros envi\u00e9 \u00e1 Babilonia, \u00e9 hice descender fugitivos todos ellos, y clamor de Caldeos en las naves.\n43:15 Yo Jehov\u00e1, Santo vuestro, Criador de Israel, vuestro Rey.\n43:16 As\u00ed dice Jehov\u00e1, el que da camino en la mar, y senda en las aguas impetuosas;\n43:17 El que saca carro y caballo, ej\u00e9rcito y fuerza; caen juntamente para no levantarse; quedan extinguidos, como p\u00e1bilo quedan apagados.\n43:18 No os acord\u00e9is de las cosas pasadas, ni traig\u00e1is \u00e1 memoria las cosas antiguas.\n43:19 He aqu\u00ed que yo hago cosa nueva: presto saldr\u00e1 \u00e1 luz: \u00bfno la sabr\u00e9is? Otra vez pondr\u00e9 camino en el desierto, y r\u00edos en la soledad.\n43:20 La bestia del campo me honrar\u00e1, los chacales, y los pollos del avestruz: porque dar\u00e9 aguas en el desierto, r\u00edos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido.\n43:21 Este pueblo cri\u00e9 para m\u00ed, mis alabanzas publicar\u00e1.\n43:22 Y no me invocaste \u00e1 m\u00ed, oh Jacob; antes, de m\u00ed te cansaste, oh Israel.\n43:23 No me trajiste \u00e1 m\u00ed los animales de tus holocaustos, ni \u00e1 m\u00ed me honraste con tus sacrificios: no te hice servir con presente, ni te hice fatigar con perfume.\n43:24 No compraste para m\u00ed ca\u00f1a arom\u00e1tica por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios; antes me hiciste servir en tus pecados, me has fatigado con tus maldades.\n43:25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de m\u00ed; y no me acordar\u00e9 de tus pecados.\n43:26 Hazme acordar, entremos en juicio juntamente; relata t\u00fa para abonarte.\n43:27 Tu primer padre pec\u00f3, y tus ense\u00f1adores prevaricaron contra m\u00ed.\n43:28 Por tanto, yo profan\u00e9 los pr\u00edncipes del santuario, y puse por anatema \u00e1 Jacob, y por oprobio \u00e1 Israel.\n44:1 AHORA pues oye, Jacob, siervo m\u00edo, y t\u00fa, Israel, \u00e1 quien yo escog\u00ed.\n44:2 As\u00ed dice Jehov\u00e1, Hacedor tuyo, y el que te form\u00f3 desde el vientre, el cual te ayudar\u00e1: No temas, siervo m\u00edo Jacob, y t\u00fa, Jeshurun, \u00e1 quien yo escog\u00ed.\n44:3 Porque yo derramar\u00e9 aguas sobre el secadal, y r\u00edos sobre la tierra \u00e1rida: mi esp\u00edritu derramar\u00e9 sobre tu generaci\u00f3n, y mi bendici\u00f3n sobre tus renuevos:\n44:4 Y brotar\u00e1n entre hierba, como sauces junto \u00e1 las riberas de las aguas.\n44:5 Este dir\u00e1: Yo soy de Jehov\u00e1; el otro se llamar\u00e1 del nombre de Jacob; y otro escribir\u00e1 con su mano, A Jehov\u00e1, y se apellidar\u00e1 con el nombre de Israel.\n44:6 As\u00ed dice Jehov\u00e1, Rey de Israel, y su Redentor, Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Yo el primero, y yo el postrero, y fuera de m\u00ed no hay Dios.\n44:7 \u00bfY qui\u00e9n llamar\u00e1 como yo, y denunciar\u00e1 esto, y lo ordenar\u00e1 por m\u00ed, desde que hice el pueblo antiguo? An\u00fancienles lo que viene, y lo que est\u00e1 por venir.\n44:8 No tem\u00e1is, ni os amedrent\u00e9is: \u00bfno te lo hice oir desde antiguo, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte: no conozco ninguno.\n44:9 Los formadores de im\u00e1genes de talla, todos ellos son vanidad, y lo m\u00e1s precioso de ellos para nada es \u00fatil; y ellos mismos para su confusi\u00f3n son testigos, que ellos ni ven ni entienden.\n44:10 \u00bfQui\u00e9n form\u00f3 un dios, \u00f3 qui\u00e9n fund\u00f3 una estatua que para nada es de provecho?\n44:11 He aqu\u00ed que todos sus compa\u00f1eros ser\u00e1n avergonzados, porque los mismos art\u00edfices son de los hombres. Todos ellos se juntar\u00e1n, estar\u00e1n, se asombrar\u00e1n, y ser\u00e1n avergonzados \u00e1 una.\n44:12 El herrero tomar\u00e1 la tenaza, obrar\u00e1 en las ascuas, dar\u00e1le forma con los martillos, y trabajar\u00e1 en ella con la fuerza de su brazo: tiene luego hambre, y le faltan las fuerzas; no beber\u00e1 agua, y se desmaya.\n44:13 El carpintero tiende la regla, se\u00f1ala aqu\u00e9lla con almagre, l\u00e1brala con los cepillos, dale figura con el comp\u00e1s, h\u00e1cela en forma de var\u00f3n, \u00e1 semejanza de hombre hermoso, para estar en casa.\n44:14 Cortar\u00e1se cedros, y tomar\u00e1 encina y alcornoque, y entre los \u00e1rboles del bosque se esforzar\u00e1; plantar\u00e1 pino, que se cr\u00ede con la lluvia.\n44:15 De \u00e9l se servir\u00e1 luego el hombre para quemar, y tomar\u00e1 de ellos para calentarse; encender\u00e1 tambi\u00e9n el horno, y cocer\u00e1 panes: har\u00e1 adem\u00e1s un dios, y lo adorar\u00e1; fabricar\u00e1 un \u00eddolo, y arrodillar\u00e1se delante de \u00e9l.\n44:16 Parte del le\u00f1o quemar\u00e1 en el fuego; con parte de \u00e9l comer\u00e1 carne, aderezar\u00e1 asado, y se saciar\u00e1; despu\u00e9s se calentar\u00e1, y dir\u00e1: Oh! heme calentado, he visto el fuego;\n44:17 Y torna su sobrante en un dios, en su escultura; hum\u00edllase delante de ella, ad\u00f3rala, y ru\u00e9gale diciendo: L\u00edbrame, que mi dios eres t\u00fa.\n44:18 No supieron ni entendieron: porque encostrados est\u00e1n sus ojos para no ver, y su coraz\u00f3n para no entender.\n44:19 No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir: Parte de esto quem\u00e9 en el fuego, y sobre sus brasas coc\u00ed pan, as\u00e9 carne, y com\u00edla; \u00bfhe de tornar en una abominaci\u00f3n lo restante de ello? \u00bfdelante de un tronco de \u00e1rbol tengo de humill\n44:20 De ceniza se apacienta; su coraz\u00f3n enga\u00f1ado le desv\u00eda, para que no libre su alma, ni diga: \u00bfNo hay una mentira \u00e1 mi mano derecha?\n44:21 Acu\u00e9rdate de estas cosas, oh Jacob, \u00e9 Israel, pues que t\u00fa mi siervo eres: Yo te form\u00e9; siervo m\u00edo eres t\u00fa: Israel, no me olvides.\n44:22 Yo deshice como \u00e1 nube tus rebeliones, y como \u00e1 niebla tus pecados: t\u00f3rnate \u00e1 m\u00ed, porque yo te redim\u00ed.\n44:23 Cantad loores, oh cielos, porque Jehov\u00e1 lo hizo; gritad con j\u00fabilo, lugares bajos de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza; bosque, y todo \u00e1rbol que en \u00e9l est\u00e1: porque Jehov\u00e1 redimi\u00f3 \u00e1 Jacob, y en Israel ser\u00e1 glorificado.\n44:24 As\u00ed dice Jehov\u00e1, tu Redentor, y formador tuyo desde el vientre: Yo Jehov\u00e1, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por m\u00ed mismo;\n44:25 Que deshago las se\u00f1ales de los adivinos, y enloquezco \u00e1 los agoreros; que hago tornar atr\u00e1s los sabios, y desvanezco su sabidur\u00eda;\n44:26 Que despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice \u00e1 Jerusalem: Ser\u00e1s habitada; y \u00e1 las ciudades de Jud\u00e1: Reedificadas ser\u00e1n, y sus ruinas levantar\u00e9;\n44:27 Que dice al profundo: S\u00e9cate, y tus r\u00edos har\u00e9 secar;\n44:28 Que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplir\u00e1 todo lo que yo quiero, en diciendo \u00e1 Jerusalem, Ser\u00e1s edificada; y al templo: Ser\u00e1s fundado.\n45:1 ASI dice Jehov\u00e1 \u00e1 su ungido, \u00e1 Ciro, al cual tom\u00e9 yo por su mano derecha, para sujetar gentes delante de \u00e9l y desatar lomos de reyes; para abrir delante de \u00e9l puertas, y las puertas no se cerrar\u00e1n:\n45:2 Yo ir\u00e9 delante de ti, y enderezar\u00e9 las tortuosidades; quebrantar\u00e9 puertas de bronce, y cerrojos de hierro har\u00e9 pedazos;\n45:3 Y te dar\u00e9 los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados; para que sepas que yo soy Jehov\u00e1, el Dios de Israel, que te pongo nombre.\n45:4 Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llam\u00e9 por tu nombre; p\u00fasete sobrenombre, aunque no me conociste.\n45:5 Yo Jehov\u00e1, y ninguno m\u00e1s hay: no hay Dios fuera de m\u00ed. Yo te ce\u00f1ir\u00e9, aunque t\u00fa no me conociste;\n45:6 Para que se sepa desde el nacimiento del sol, y desde donde se pone, que no hay m\u00e1s que yo; yo Jehov\u00e1, y ninguno m\u00e1s que yo:\n45:7 Que formo la luz y cr\u00edo las tinieblas, que hago la paz y cr\u00edo el mal. Yo Jehov\u00e1 que hago todo esto.\n45:8 Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia; \u00e1brase la tierra, y prod\u00fazcanse la salud y la justicia; h\u00e1ganse brotar juntamente. Yo Jehov\u00e1 lo cri\u00e9.\n45:9 Ay del que pleitea con su Hacedor! el tiesto con los tiestos de la tierra! \u00bfDir\u00e1 el barro al que lo labra: Qu\u00e9 haces; \u00f3 tu obra: No tiene manos?\n45:10 Ay del que dice al padre: \u00bfPor qu\u00e9 engendraste? y \u00e1 la mujer: \u00bfPor qu\u00e9 pariste?\n45:11 As\u00ed dice Jehov\u00e1, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos.\n45:12 Yo hice la tierra, y cri\u00e9 sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y \u00e1 todo su ej\u00e9rcito mand\u00e9.\n45:13 Yo lo despert\u00e9 en justicia, y enderezar\u00e9 todos sus caminos; \u00e9l edificar\u00e1 mi ciudad, y soltar\u00e1 mis cautivos, no por precio ni por dones, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n45:14 As\u00ed dice Jehov\u00e1: El trabajo de Egipto, las mercader\u00edas de Etiop\u00eda, y los Sabeos hombres agigantados, se pasar\u00e1n \u00e1 ti, y ser\u00e1n tuyos; ir\u00e1n en pos de ti, pasar\u00e1n con grillos: \u00e1 ti har\u00e1n reverencia, y \u00e1 ti suplicar\u00e1n, diciendo: Cierto, en ti est\u00e1 Dios, y no\n45:15 Verdaderamente t\u00fa eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas.\n45:16 Confusos y avergonzados ser\u00e1n todos ellos; ir\u00e1n con afrenta todos los fabricadores de im\u00e1genes.\n45:17 Israel es salvo en Jehov\u00e1 con salud eterna; no os avergonzar\u00e9is, ni os afrentar\u00e9is, por todos los siglos.\n45:18 Porque as\u00ed dijo Jehov\u00e1, que cri\u00f3 los cielos, \u00e9l es Dios, el que form\u00f3 la tierra, el que la hizo y la compuso; no la cri\u00f3 en vano, para que fuese habitada la cri\u00f3: Yo Jehov\u00e1, y ninguno m\u00e1s que yo.\n45:19 No habl\u00e9 en escondido, en lugar de tierra de tinieblas; no dije \u00e1 la generaci\u00f3n de Jacob: En vano me busc\u00e1is. Yo soy Jehov\u00e1 que hablo justicia, que anuncio rectitud.\n45:20 Reun\u00edos, y venid; allegaos, todos los escapados de las gentes: no saben aquellos que erigen el madero de su escultura, y los que ruegan al dios que no salva.\n45:21 Publicad, y haced llegar, y entren todos en consulta: \u00bfqui\u00e9n hizo oir esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehov\u00e1? Y no hay m\u00e1s Dios que yo; Dios justo y Salvador: ning\u00fan otro fuera de m\u00ed.\n45:22 Mirad \u00e1 m\u00ed, y sed salvos, todos los t\u00e9rminos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay m\u00e1s.\n45:23 Por m\u00ed hice juramento, de mi boca sali\u00f3 palabra en justicia, y no ser\u00e1 revocada. Que \u00e1 m\u00ed se doblar\u00e1 toda rodilla, jurar\u00e1 toda lengua.\n45:24 Y dir\u00e1se de m\u00ed: Ciertamente en Jehov\u00e1 est\u00e1 la justicia y la fuerza: \u00e1 \u00e9l vendr\u00e1n, y todos los que contra \u00e9l se enardecen, ser\u00e1n avergonzados.\n45:25 En Jehov\u00e1 ser\u00e1 justificada y se gloriar\u00e1 toda la generaci\u00f3n de Israel.\n46:1 POSTROSE Bel, abati\u00f3se Nebo; sus simulacros fueron puestos sobre bestias, y sobre animales de carga: os llevar\u00e1n cargados de vosotros, carga penosa.\n46:2 Fueron humillados, fueron abatidos juntamente; no pudieron escaparse de la carga, sino que tuvieron ellos mismos que ir en cautiverio.\n46:3 Oidme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois tra\u00eddos por m\u00ed desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz.\n46:4 Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportar\u00e9 yo: yo hice, yo llevar\u00e9, yo soportar\u00e9 y guardar\u00e9.\n46:5 \u00bfA qui\u00e9n me asemej\u00e1is, y me igual\u00e1is, y me compar\u00e1is, para que sea semejante?\n46:6 Sacan oro del talego, y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ello; hum\u00edllanse y adoran.\n46:7 Echanselo sobre los hombros, ll\u00e9vanlo, y asi\u00e9ntanlo en su lugar; all\u00ed se est\u00e1, y no se mueve de su sitio. Danle voces, y tampoco responde, ni libra de la tribulaci\u00f3n.\n46:8 Acordaos de esto, y tened verg\u00fcenza, tornad en vosotros, prevaricadores.\n46:9 Acordaos de las cosas pasadas desde el siglo; porque yo soy Dios, y no hay m\u00e1s Dios, y nada hay \u00e1 m\u00ed semejante;\n46:10 Que anuncio lo por venir desde el principio, y desde antiguo lo que aun no era hecho; que digo: Mi consejo permanecer\u00e1, y har\u00e9 todo lo que quisiere;\n46:11 Que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al var\u00f3n de mi consejo. Yo habl\u00e9, y lo har\u00e9 venir: he lo pensado, y tambi\u00e9n lo har\u00e9.\n46:12 Oidme, duros de coraz\u00f3n, que est\u00e1is lejos de la justicia.\n46:13 Har\u00e9 que se acerque mi justicia, no se alejar\u00e1: y mi salud no se detendr\u00e1. Y pondr\u00e9 salud en Si\u00f3n, y mi gloria en Israel.\n47:1 DESCIENDE, y si\u00e9ntate en el polvo, virgen hija de Babilonia, si\u00e9ntate en la tierra sin trono, hija de los Caldeos: que nunca m\u00e1s te llamar\u00e1n tierna y delicada.\n47:2 Toma el molino, y muele harina: descubre tus guedejas, descalza los pies, descubre las piernas, pasa los r\u00edos.\n47:3 Descubierta ser\u00e1 tu verg\u00fcenza, y tu deshonor ser\u00e1 visto: tomar\u00e9 venganza, y no encontrar\u00e9 hombre.\n47:4 Nuestro Redentor, Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos es su nombre, el Santo de Israel.\n47:5 Si\u00e9ntate, calla, y entra en tinieblas, hija de los Caldeos: porque nunca m\u00e1s te llamar\u00e1n se\u00f1ora de reinos.\n47:6 Enoj\u00e9me contra mi pueblo, profan\u00e9 mi heredad, y entregu\u00e9los en tu mano: no les hiciste misericordias; sobre el viejo agravaste mucho tu yugo.\n47:7 Y dijiste: Para siempre ser\u00e9 se\u00f1ora: y no has pensado en esto, ni te acordaste de tu postrimer\u00eda.\n47:8 Oye pues ahora esto, delicada, la que est\u00e1 sentada confiadamente, la que dice en su coraz\u00f3n: Yo soy, y fuera de m\u00ed no hay m\u00e1s; no quedar\u00e9 viuda, ni conocer\u00e9 orfandad.\n47:9 Estas dos cosas te vendr\u00e1n de repente en un mismo d\u00eda, orfandad y viudez: en toda su perfecci\u00f3n vendr\u00e1n sobre ti, por la multitud de tus adivinanzas, y por la copia de tus muchos ag\u00fceros.\n47:10 Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabidur\u00eda y tu misma ciencia te enga\u00f1aron, y dijiste en tu coraz\u00f3n: Yo, y no m\u00e1s.\n47:11 Vendr\u00e1 pues sobre ti mal, cuyo nacimiento no sabr\u00e1s: caer\u00e1 sobre ti quebrantamiento, el cual no podr\u00e1s remediar: y destrucci\u00f3n que no sabr\u00e1s, vendr\u00e1 de repente sobre ti.\n47:12 Est\u00e1te ahora en tus encantamentos, y con la multitud de tus ag\u00fceros, en los cuales te fatigaste desde tu ni\u00f1ez; quiz\u00e1 podr\u00e1s mejorarte, quiz\u00e1 te fortificar\u00e1s.\n47:13 Haste fatigado en la multitud de tus consejos. Parezcan ahora y defi\u00e9ndante los contempladores de los cielos, los especuladores de las estrellas, los que contaban los meses, para pronosticar lo que vendr\u00e1 sobre ti.\n47:14 He aqu\u00ed que ser\u00e1n como tamo; fuego los quemar\u00e1, no salvar\u00e1n sus vidas del poder de la llama; no quedar\u00e1 brasa para calentarse, ni lumbre \u00e1 la cual se sienten.\n47:15 As\u00ed te ser\u00e1n aquellos con quienes te fatigaste, tus negociantes desde tu ni\u00f1ez: cada uno echar\u00e1 por su camino, no habr\u00e1 quien te salve.\n48:1 OID esto, casa de Jacob, que os llam\u00e1is del nombre de Israel, los que salieron de las aguas de Jud\u00e1, los que juran en el nombre de Jehov\u00e1, y hacen memoria del Dios de Israel, mas no en verdad ni en justicia:\n48:2 Porque de la santa ciudad se nombran, y en el Dios de Israel conf\u00edan: su nombre, Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n48:3 Lo que pas\u00f3, ya antes lo dije; y de mi boca sali\u00f3; publiqu\u00e9lo, h\u00edcelo presto, y vino \u00e1 ser.\n48:4 Porque conozco que eres duro, y nervio de hierro tu cerviz, y tu frente de metal,\n48:5 D\u00edjetelo ya d\u00edas h\u00e1; antes que viniese te lo ense\u00f1\u00e9, porque no dijeses: Mi \u00eddolo lo hizo, mis estatuas de escultura y de fundici\u00f3n mandaron estas cosas.\n48:6 O\u00edstelo, v\u00edstelo todo; \u00bfy no lo anunciar\u00e9is vosotros? Ahora pues te he hecho oir nuevas y ocultas cosas que t\u00fa no sab\u00edas.\n48:7 Ahora han sido criadas, no en d\u00edas pasados; ni antes de este d\u00eda las hab\u00edas o\u00eddo, porque no digas: He aqu\u00ed que yo lo sab\u00eda.\n48:8 S\u00ed, nunca lo hab\u00edas o\u00eddo, ni nunca lo hab\u00edas conocido; ciertamente no se abri\u00f3 antes tu oreja; porque sab\u00eda que desleal hab\u00edas de desobedecer, por tanto te llam\u00e9 rebelde desde el vientre.\n48:9 Por amor de mi nombre dilatar\u00e9 mi furor, y para alabanza m\u00eda te dar\u00e9 largas, para no talarte.\n48:10 He aqu\u00ed te he purificado, y no como \u00e1 plata; hete escogido en horno de aflicci\u00f3n.\n48:11 Por m\u00ed, por amor de m\u00ed lo har\u00e9, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la dar\u00e9 \u00e1 otro.\n48:12 Oyeme, Jacob, y t\u00fa, Israel, llamado de m\u00ed: Yo mismo, yo el primero, yo tambi\u00e9n el postrero.\n48:13 Mi mano fund\u00f3 tambi\u00e9n la tierra, y mi mano derecha midi\u00f3 los cielo con el palmo; en llam\u00e1ndolos yo, parecieron juntamente.\n48:14 Juntaos todos vosotros, y oid. \u00bfQui\u00e9n hay entre ellos que anuncie estas cosas? Jehov\u00e1 lo am\u00f3, el cual ejecutar\u00e1 su voluntad en Babilonia, y su brazo en los Caldeos.\n48:15 Yo, yo habl\u00e9, y le llam\u00e9, y le traje; por tanto ser\u00e1 prosperado su camino.\n48:16 Allegaos \u00e1 m\u00ed, oid esto; desde el principio no habl\u00e9 en escondido; desde que la cosa se hizo, estuve all\u00ed: y ahora el Se\u00f1or Jehov\u00e1 me envi\u00f3, y su esp\u00edritu.\n48:17 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo Jehov\u00e1 Dios tuyo, que te ense\u00f1a provechosamente, que te encamina por el camino que andas.\n48:18 Ojal\u00e1 miraras t\u00fa \u00e1 mis mandamientos! fuera entonces tu paz como un r\u00edo, y tu justicia como las ondas de la mar.\n48:19 Fuera como la arena tu simiente, y los renuevos de tus entra\u00f1as como las pedrezuelas de ella; nunca su nombre fuera cortado, ni ra\u00eddo de mi presencia.\n48:20 Salid de Babilonia, huid de entre los Caldeos; dad nuevas de esto con voz de alegr\u00eda, publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra: decid: Redimi\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 Jacob su siervo.\n48:21 Y no tuvieron sed cuando los llev\u00f3 por los desiertos; h\u00edzoles correr agua de la piedra: cort\u00f3 la pe\u00f1a, y corrieron aguas.\n48:22 No hay paz para los malos, dijo Jehov\u00e1.\n49:1 OIDME, islas, y escuchad, pueblos lejanos: Jehov\u00e1 me llam\u00f3 desde el vientre; desde las entra\u00f1as de mi madre tuvo mi nombre en memoria.\n49:2 Y puso mi boca como espada aguda, cubri\u00f3me con la sombra de su mano; y p\u00fasome por saeta limpia, guard\u00f3me en su aljaba.\n49:3 Y d\u00edjome: Mi siervo eres, oh Israel, que en ti me gloriar\u00e9.\n49:4 Yo empero dije: Por dem\u00e1s he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mi fortaleza; mas mi juicio est\u00e1 delante de Jehov\u00e1, y mi recompensa con mi Dios.\n49:5 Ahora pues, dice Jehov\u00e1, el que me form\u00f3 desde el vientre por su siervo, para que convierta \u00e1 \u00e9l \u00e1 Jacob. Bien que Israel no se juntar\u00e1, con todo, estimado ser\u00e9 en los ojos de Jehov\u00e1, y el Dios m\u00edo ser\u00e1 mi fortaleza.\n49:6 Y dijo: Poco es que t\u00fa me seas siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures los asolamientos de Israel: tambi\u00e9n te d\u00ed por luz de las gentes, para que seas mi salud hasta lo postrero de la tierra.\n49:7 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las gentes, al siervo de los tiranos. Ver\u00e1n reyes, y levantar\u00e1nse pr\u00edncipes, y adorar\u00e1n por Jehov\u00e1; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogi\u00f3.\n49:8 As\u00ed dijo Jehov\u00e1: En hora de contentamiento te o\u00ed, y en el d\u00eda de salud te ayud\u00e9: y guardarte he, y te dar\u00e9 por alianza del pueblo, para que levantes la tierra, para que heredes asoladas heredades;\n49:9 Para que digas \u00e1 los presos: Salid; y \u00e1 los que est\u00e1n en tinieblas: Manifestaos. En los caminos ser\u00e1n apacentados, y en todas las cumbres ser\u00e1n sus pastos.\n49:10 No tendr\u00e1n hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligir\u00e1; porque el que tiene de ellos misericordia los guiar\u00e1, y los conducir\u00e1 \u00e1 manaderos de aguas.\n49:11 Y tornar\u00e9 camino todos mis montes, y mis calzadas ser\u00e1n levantadas.\n49:12 He aqu\u00ed estos vendr\u00e1n de lejos; y he aqu\u00ed estotros del norte y del occidente, y estotros de la tierra de los Sineos.\n49:13 Cantad alabanzas, oh cielos, y al\u00e9grate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes: porque Jehov\u00e1 ha consolado su pueblo, y de sus pobres tendr\u00e1 misericordia.\n49:14 Mas Si\u00f3n dijo: Dej\u00f3me Jehov\u00e1, y el Se\u00f1or se olvid\u00f3 de m\u00ed.\n49:15 \u00bfOlvidar\u00e1se la mujer de lo que pari\u00f3, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidar\u00e9 de ti.\n49:16 He aqu\u00ed que en las palmas te tengo esculpida: delante de m\u00ed est\u00e1n siempre tus muros.\n49:17 Tus edificadores vendr\u00e1n aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldr\u00e1n de ti.\n49:18 Alza tus ojos alrededor, y mira: todos estos se han reunido, han venido \u00e1 ti. Vivo yo, dice Jehov\u00e1, que de todos, como de vestidura de honra, ser\u00e1s vestida; y de ellos ser\u00e1s ce\u00f1ida como novia.\n49:19 Porque tus asolamientos, y tus ruinas, y tu tierra desierta, ahora ser\u00e1 angosta por la multitud de los moradores; y tus destruidores ser\u00e1n apartados lejos.\n49:20 Aun los hijos de tu orfandad dir\u00e1n \u00e1 tus o\u00eddos: Angosto es para m\u00ed este lugar; ap\u00e1rtate por amor de m\u00ed, para que yo more.\n49:21 Y dir\u00e1s en tu coraz\u00f3n: \u00bfQui\u00e9n me engendr\u00f3 estos? porque yo deshijada estaba y sola, peregrina y desterrada: \u00bfqui\u00e9n pues cri\u00f3 \u00e9stos? He aqu\u00ed yo estaba dejada sola: \u00e9stos \u00bfd\u00f3nde estaban?\n49:22 As\u00ed dijo el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed, yo alzar\u00e9 mi mano \u00e1 las gentes, y \u00e1 los pueblos levantar\u00e9 mi bandera; y traer\u00e1n en brazos tus hijos, y tus hijas ser\u00e1n tra\u00eddas en hombros.\n49:23 Y reyes ser\u00e1n tus ayos, y sus reinas tus amas de leche; el rostro inclinado \u00e1 tierra te adorar\u00e1n, y lamer\u00e1n el polvo de tus pies: y conocer\u00e1s que yo soy Jehov\u00e1, que no se avergonzar\u00e1n los que me esperan.\n49:24 \u00bfSer\u00e1 quitada la presa al valiente? \u00f3 \u00bflibertar\u00e1se la cautividad leg\u00edtima?\n49:25 As\u00ed empero dice Jehov\u00e1: Cierto, la cautividad ser\u00e1 quitada al valiente, y la presa del robusto ser\u00e1 librada; y tu pleito yo lo pleitear\u00e9, y yo salvar\u00e9 \u00e1 tus hijos.\n49:26 Y \u00e1 los que te despojaron har\u00e9 comer sus carnes, y con su sangre ser\u00e1n embriagados como mosto; y conocer\u00e1 toda carne que yo Jehov\u00e1 soy Salvador tuyo, y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.\n50:1 ASI dijo Jehov\u00e1: \u00bfQu\u00e9 es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la repudi\u00e9? \u00bf\u00f3 qui\u00e9nes son mis acreedores, \u00e1 quienes os he yo vendido? He aqu\u00ed que por vuestras maldades sois vendidos, y por vuestras rebeliones fu\u00e9 repudiada vuestra madre:\n50:2 Porque vine, y nadie pareci\u00f3; llam\u00e9, y nadie respondi\u00f3. \u00bfHa llegado \u00e1 acortarse mi mano, para no redimir? \u00bfno hay en m\u00ed poder para librar? He aqu\u00ed que con mi reprensi\u00f3n hago secar la mar; torno los r\u00edos en desierto, hasta pudrirse sus peces, y morirse de\n50:3 Visto de oscuridad los cielos, y torno como saco su cobertura.\n50:4 El Se\u00f1or Jehov\u00e1 me di\u00f3 lengua de sabios, para saber hablar en saz\u00f3n palabra al cansado; despertar\u00e1 de ma\u00f1ana, despertar\u00e1me de ma\u00f1ana o\u00eddo, para que oiga como los sabios.\n50:5 El Se\u00f1or Jehov\u00e1 me abri\u00f3 el o\u00eddo, y yo no fu\u00ed rebelde, ni me torn\u00e9 atr\u00e1s.\n50:6 D\u00ed mi cuerpo \u00e1 los heridores, y mis mejillas \u00e1 los que me mesaban el cabello: no escond\u00ed mi rostro de las injurias y esputos.\n50:7 Porque el Se\u00f1or Jehov\u00e1 me ayudar\u00e1; por tanto no me avergonc\u00e9: por eso puse mi rostro como un pedernal, y s\u00e9 que no ser\u00e9 avergonzado.\n50:8 Cercano est\u00e1 de m\u00ed el que me justifica; \u00bfqui\u00e9n contender\u00e1 conmigo? junt\u00e9monos. \u00bfQui\u00e9n es el adversario de mi causa? ac\u00e9rquese \u00e1 m\u00ed.\n50:9 He aqu\u00ed que el Se\u00f1or Jehov\u00e1 me ayudar\u00e1; \u00bfqui\u00e9n hay que me condene? He aqu\u00ed que todos ellos como ropa de vestir se envejecer\u00e1n, los comer\u00e1 polilla.\n50:10 \u00bfQui\u00e9n hay entre vosotros que teme \u00e1 Jehov\u00e1, y oye la voz de su siervo? el que anda en tinieblas y carece de luz, conf\u00ede en el nombre de Jehov\u00e1, y ap\u00f3yese en su Dios.\n50:11 He aqu\u00ed que todos vosotros encend\u00e9is fuego, y est\u00e1is cercados de centellas: andad \u00e1 la luz de vuestro fuego, y \u00e1 las centellas que encendisteis. De mi mano os vendr\u00e1 esto; en dolor ser\u00e9is sepultados.\n51:1 OIDME, los que segu\u00eds justicia, los que busc\u00e1is \u00e1 Jehov\u00e1: mirad \u00e1 la piedra de donde fuisteis cortados, y \u00e1 la caverna de la fosa de donde fuisteis arrancados.\n51:2 Mirad \u00e1 Abraham vuestro padre, y \u00e1 Sara que os pari\u00f3; porque solo lo llam\u00e9, y bend\u00edjelo, y multipliqu\u00e9lo.\n51:3 Ciertamente consolar\u00e1 Jehov\u00e1 \u00e1 Si\u00f3n: consolar\u00e1 todas sus soledades, y tornar\u00e1 su desierto como para\u00edso, y su soledad como huerto de Jehov\u00e1; hallarse ha en ella alegr\u00eda y gozo, alabanza y voz de cantar.\n51:4 Estad atentos \u00e1 m\u00ed, pueblo m\u00edo, y oidme, naci\u00f3n m\u00eda; porque de m\u00ed saldr\u00e1 la ley, y mi juicio descubrir\u00e9 para luz de pueblos.\n51:5 Cercana est\u00e1 mi justicia, salido ha mi salud, y mis brazos juzgar\u00e1n \u00e1 los pueblos: \u00e1 m\u00ed esperar\u00e1n las islas, y en mi brazo pondr\u00e1n su esperanza.\n51:6 Alzad \u00e1 los cielos vuestros ojos, y mirad abajo \u00e1 la tierra: porque los cielos ser\u00e1n deshechos como humo, y la tierra se envejecer\u00e1 como ropa de vestir, y de la misma manera perecer\u00e1n sus moradores: mas mi salud ser\u00e1 para siempre, mi justicia no perecer\u00e1.\n51:7 Oidme, los que conoc\u00e9is justicia, pueblo en cuyo coraz\u00f3n est\u00e1 mi ley. No tem\u00e1is afrenta de hombre, ni desmay\u00e9is por sus denuestos.\n51:8 Porque como \u00e1 vestidura los comer\u00e1 polilla, como \u00e1 lana los comer\u00e1 gusano; mas mi justicia permanecer\u00e1 perpetuamente, y mi salud por siglos de siglos.\n51:9 Despi\u00e9rtate, despi\u00e9rtate, v\u00edstete de fortaleza, oh brazo de Jehov\u00e1; despi\u00e9rtate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. \u00bfNo eres t\u00fa el que cort\u00f3 \u00e1 Rahab, y el que hiri\u00f3 al drag\u00f3n?\n51:10 \u00bfNo eres t\u00fa el que sec\u00f3 la mar, las aguas del grande abismo; el que al profundo de la mar torn\u00f3 en camino, para que pasasen los redimidos?\n51:11 Cierto, tornar\u00e1n los redimidos de Jehov\u00e1, volver\u00e1n \u00e1 Si\u00f3n cantando, y gozo perpetuo ser\u00e1 sobre sus cabezas: poseer\u00e1n gozo y alegr\u00eda, y el dolor y el gemido huir\u00e1n.\n51:12 Yo, yo soy vuestro consolador. \u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa para que tengas temor del hombre, que es mortal, del hijo del hombre, que por heno ser\u00e1 contado?\n51:13 Y haste ya olvidado de Jehov\u00e1 tu Hacedor, que extendi\u00f3 los cielos y fund\u00f3 la tierra; y todo el d\u00eda temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se dispon\u00eda para destruir: mas \u00bfen d\u00f3nde est\u00e1 el furor del que aflige?\n51:14 El preso se da prisa para ser suelto, por no morir en la mazmorra, ni que le falte su pan.\n51:15 Empero yo Jehov\u00e1, que parto la mar, y suenan sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n51:16 Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubr\u00ed, para que plantase los cielos y fundase la tierra, y que dijese \u00e1 Si\u00f3n: Pueblo m\u00edo eres t\u00fa.\n51:17 Despierta, despierta, lev\u00e1ntate, oh Jerusalem, que bebiste de la mano de Jehov\u00e1 el c\u00e1liz de su furor; las heces del c\u00e1liz de aturdimiento bebiste, y chupaste.\n51:18 De todos los hijos que pari\u00f3, no hay quien la gobierne; ni quien la tome por su mano de todos los hijos que cri\u00f3.\n51:19 Estas dos cosas te han acaecido; \u00bfqui\u00e9n se doler\u00e1 de ti? asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada. \u00bfQui\u00e9n te consolar\u00e1?\n51:20 Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos, como buey montaraz en la red, llenos del furor de Jehov\u00e1, de la ira del Dios tuyo.\n51:21 Oye pues ahora esto, miserable, ebria, y no de vino:\n51:22 As\u00ed dijo tu Se\u00f1or Jehov\u00e1, y tu Dios, el cual pleitea por su pueblo: He aqu\u00ed he quitado de tu mano el c\u00e1liz de aturdimiento, la hez del c\u00e1liz de mi furor; nunca m\u00e1s lo beber\u00e1s:\n51:23 Y ponerlo he en mano de tus angustiadores que dijeron \u00e1 tu alma: Enc\u00f3rvate, y pasaremos. Y t\u00fa pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, \u00e1 los que pasan.\n52:1 DESPIERTA, despierta, v\u00edstete tu fortaleza, oh Si\u00f3n; v\u00edstete tu ropa de hermosura, oh Jerusalem, ciudad santa: porque nunca m\u00e1s acontecer\u00e1 que venga \u00e1 ti incircunciso ni inmundo.\n52:2 Sac\u00fadete del polvo; lev\u00e1ntate y si\u00e9ntate, Jerusalem; su\u00e9ltate de las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Si\u00f3n.\n52:3 Porque as\u00ed dice Jehov\u00e1: De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero ser\u00e9is rescatados.\n52:4 Porque as\u00ed dijo el Se\u00f1or Jehov\u00e1: Mi pueblo descendi\u00f3 \u00e1 Egipto en tiempo pasado, para peregrinar all\u00e1; y el Assur lo cautiv\u00f3 sin raz\u00f3n.\n52:5 Y ahora \u00bfqu\u00e9 \u00e1 m\u00ed aqu\u00ed, dice Jehov\u00e1, ya que mi pueblo sea llevado sin por qu\u00e9? Y los que en \u00e9l se ense\u00f1orean, lo hacen aullar, dice Jehov\u00e1, y continuamente es blasfemado mi nombre todo el d\u00eda.\n52:6 Por tanto, mi pueblo sabr\u00e1 mi nombre por esta causa en aquel d\u00eda: porque yo mismo que hablo, he aqu\u00ed estar\u00e9 presente.\n52:7 Cu\u00e1n hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que publica la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salud, del que dice \u00e1 Si\u00f3n: Tu Dios reina!\n52:8 Voz de tus atalayas! alzar\u00e1n la voz, juntamente dar\u00e1n voces de j\u00fabilo; porque ojo \u00e1 ojo ver\u00e1n que Jehov\u00e1 vuelve \u00e1 traer \u00e1 Si\u00f3n.\n52:9 Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalem: porque Jehov\u00e1 ha consolado su pueblo, \u00e1 Jerusalem ha redimido.\n52:10 Jehov\u00e1 desnud\u00f3 el brazo de su santidad ante los ojos de todas las gentes; y todos los t\u00e9rminos de la tierra ver\u00e1n la salud del Dios nuestro.\n52:11 Apartaos, apartaos, salid de ah\u00ed, no toqu\u00e9is cosa inmunda; salid de en medio de ella; limpiaos los que llev\u00e1is los vasos de Jehov\u00e1.\n52:12 Porque no saldr\u00e9is apresurados, ni ir\u00e9is huyendo; porque Jehov\u00e1 ir\u00e1 delante de vosotros, y os congregar\u00e1 el Dios de Israel.\n52:13 He aqu\u00ed que mi siervo ser\u00e1 prosperado, ser\u00e1 engrandecido y ensalzado, y ser\u00e1 muy sublimado.\n52:14 Como se pasmaron de ti muchos, en tanta manera fu\u00e9 desfigurado de los hombres su parecer; y su hermosura m\u00e1s que la de los hijos de los hombres.\n52:15 Empero \u00e9l rociar\u00e1 muchas gentes: los reyes cerrar\u00e1n sobre \u00e9l sus bocas; porque ver\u00e1n lo que nunca les fu\u00e9 contado, y entender\u00e1n lo que jam\u00e1s hab\u00edan o\u00eddo.\n53:1 \u00bfQUI\u00c9N ha cre\u00eddo \u00e1 nuestro anuncio? \u00bfy sobre qui\u00e9n se ha manifestado el brazo de Jehov\u00e1?\n53:2 Y subir\u00e1 cual renuevo delante de \u00e9l, y como ra\u00edz de tierra seca: no hay parecer en \u00e9l, ni hermosura: verlo hemos, mas sin atractivo para que le deseemos.\n53:3 Despreciado y desechado entre los hombres, var\u00f3n de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de \u00e9l el rostro, fu\u00e9 menospreciado, y no lo estimamos.\n53:4 Ciertamente llev\u00f3 \u00e9l nuestras enfermedades, y sufri\u00f3 nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.\n53:5 Mas \u00e9l herido fu\u00e9 por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre \u00e9l; y por su llaga fuimos nosotros curados.\n53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apart\u00f3 por su camino: mas Jehov\u00e1 carg\u00f3 en \u00e9l el pecado de todos nosotros.\n53:7 Angustiado \u00e9l, y afligido, no abri\u00f3 su boca: como cordero fu\u00e9 llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeci\u00f3, y no abri\u00f3 su boca.\n53:8 De la c\u00e1rcel y del juicio fu\u00e9 quitado; y su generaci\u00f3n \u00bfqui\u00e9n la contar\u00e1? Porque cortado fu\u00e9 de la tierra de los vivientes; por la rebeli\u00f3n de mi pueblo fu\u00e9 herido.\n53:9 Y dip\u00fasose con los imp\u00edos su sepultura, mas con los ricos fu\u00e9 en su muerte; porque nunca hizo \u00e9l maldad, ni hubo enga\u00f1o en su boca.\n53:10 Con todo eso Jehov\u00e1 quiso quebrantarlo, sujet\u00e1ndole \u00e1 padecimiento. Cuando hubiere puesto su vida en expiaci\u00f3n por el pecado, ver\u00e1 linaje, vivir\u00e1 por largos d\u00edas, y la voluntad de Jehov\u00e1 ser\u00e1 en su mano prosperada.\n53:11 Del trabajo de su alma ver\u00e1 y ser\u00e1 saciado; con su conocimiento justificar\u00e1 mi siervo justo \u00e1 muchos, y \u00e9l llevar\u00e1 las iniquidades de ellos.\n53:12 Por tanto yo le dar\u00e9 parte con los grandes, y con los fuertes repartir\u00e1 despojos; por cuanto derram\u00f3 su vida hasta la muerte, y fu\u00e9 contado con los perversos, habiendo \u00e9l llevado el pecado de muchos y orado por los transgresores.\n54:1 AL\u00c9GRATE, oh est\u00e9ril, la que no par\u00eda; levanta canci\u00f3n, y da voces de j\u00fabilo, la que nunca estuvo de parto: porque m\u00e1s son los hijos de la dejada que los de la casada, ha dicho Jehov\u00e1.\n54:2 Ensancha el sitio de tu caba\u00f1a, y las cortinas de tus tiendas sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y fortifica tus estacas.\n54:3 Porque \u00e1 la mano derecha y \u00e1 la mano izquierda has de crecer; y tu simiente heredar\u00e1 gentes, y habitar\u00e1n las ciudades asoladas.\n54:4 No temas, que no ser\u00e1s avergonzada; y no te averg\u00fcences, que no ser\u00e1s afrentada: antes, te olvidar\u00e1s de la verg\u00fcenza de tu mocedad, y de la afrenta de tu viudez no tendr\u00e1s m\u00e1s memoria.\n54:5 Porque tu marido es tu Hacedor; Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos es su nombre: y tu redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra ser\u00e1 llamado.\n54:6 Porque como \u00e1 mujer dejada y triste de esp\u00edritu te llam\u00f3 Jehov\u00e1, y como \u00e1 mujer moza que es repudiada, dijo el Dios tuyo.\n54:7 Por un peque\u00f1o momento te dej\u00e9; mas te recoger\u00e9 con grandes misericordias.\n54:8 Con un poco de ira escond\u00ed mi rostro de ti por un momento; mas con misericordia eterna tendr\u00e9 compasi\u00f3n de ti, dijo tu Redentor Jehov\u00e1.\n54:9 Porque esto me ser\u00e1 como las aguas de No\u00e9; que jur\u00e9 que nunca m\u00e1s las aguas de No\u00e9 pasar\u00edan sobre la tierra; as\u00ed he jurado que no me enojar\u00e9 contra ti, ni te re\u00f1ir\u00e9.\n54:10 Porque los montes se mover\u00e1n, y los collados temblar\u00e1n; mas no se apartar\u00e1 de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz vacilar\u00e1, dijo Jehov\u00e1, el que tiene misericordia de ti.\n54:11 Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo; he aqu\u00ed que yo cimentar\u00e9 tus piedras sobre carbunclo, y sobre zafiros te fundar\u00e9.\n54:12 Tus ventanas pondr\u00e9 de piedras preciosas, tus puertas de piedras de carbunclo, y todo tu t\u00e9rmino de piedras de buen gusto.\n54:13 Y todos tus hijos ser\u00e1n ense\u00f1ados de Jehov\u00e1; y multiplicar\u00e1 la paz de tus hijos.\n54:14 Con justicia ser\u00e1s adornada; estar\u00e1s lejos de opresi\u00f3n, porque no temer\u00e1s; y de temor, porque no se acercar\u00e1 \u00e1 ti.\n54:15 Si alguno conspirare contra ti, ser\u00e1 sin m\u00ed: el que contra ti conspirare, delante de ti caer\u00e1.\n54:16 He aqu\u00ed que yo cri\u00e9 al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he criado al destruidor para destruir.\n54:17 Toda herramienta que fuere fabricada contra ti, no prosperar\u00e1; y t\u00fa condenar\u00e1s toda lengua que se levantare contra ti en juicio. Esta es la heredad de los siervos de Jehov\u00e1, y su justicia de por m\u00ed, dijo Jehov\u00e1.\n55:1 A TODOS los sedientos: Venid \u00e1 las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche.\n55:2 \u00bfPor qu\u00e9 gast\u00e1is el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura? Oidme atentamente, y comed del bien, y deleitar\u00e1se vuestra alma con grosura.\n55:3 Inclinad vuestros o\u00eddos, y venid \u00e1 m\u00ed; oid, y vivir\u00e1 vuestra alma; y har\u00e9 con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes \u00e1 David.\n55:4 He aqu\u00ed, que yo lo d\u00ed por testigo \u00e1 los pueblos, por jefe y por maestro \u00e1 las naciones.\n55:5 He aqu\u00ed, llamar\u00e1s \u00e1 gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correr\u00e1n \u00e1 ti; por causa de Jehov\u00e1 tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado.\n55:6 Buscad \u00e1 Jehov\u00e1 mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que est\u00e1 cercano.\n55:7 Deje el imp\u00edo su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vu\u00e9lvase \u00e1 Jehov\u00e1, el cual tendr\u00e1 de \u00e9l misericordia, y al Dios nuestro, el cual ser\u00e1 amplio en perdonar.\n55:8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehov\u00e1.\n55:9 Como son m\u00e1s altos los cielos que la tierra, as\u00ed son mis caminos m\u00e1s altos que vuestros caminos, y mis pensamientos m\u00e1s que vuestros pensamientos.\n55:10 Porque como desciende de los cielos la lluvia, y la nieve, y no vuelve all\u00e1, sino que harta la tierra, y la hace germinar y producir, y da simiente al que siembra, y pan al que come,\n55:11 As\u00ed ser\u00e1 mi palabra que sale de mi boca: no volver\u00e1 \u00e1 m\u00ed vac\u00eda, antes har\u00e1 lo que yo quiero, y ser\u00e1 prosperada en aquello para que la envi\u00e9.\n55:12 Porque con alegr\u00eda saldr\u00e9is, y con paz ser\u00e9is vueltos; los montes y los collados levantar\u00e1n canci\u00f3n delante de vosotros, y todos los \u00e1rboles del campo dar\u00e1n palmadas de aplauso.\n55:13 En lugar de la zarza crecer\u00e1 haya, y en lugar de la ortiga crecer\u00e1 array\u00e1n: y ser\u00e1 \u00e1 Jehov\u00e1 por nombre, por se\u00f1al eterna que nunca ser\u00e1 ra\u00edda.\n56:1 ASI dijo Jehov\u00e1: Guardad derecho, y haced justicia: porque cercana est\u00e1 mi salud para venir, y mi justicia para manifestarse.\n56:2 Bienaventurado el hombre que esto hiciere, y el hijo del hombre que esto abrazare: que guarda el s\u00e1bado de profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal.\n56:3 Y el hijo del extranjero, allegado \u00e1 Jehov\u00e1, no hable diciendo: Apartar\u00e1me totalmente Jehov\u00e1 de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aqu\u00ed yo soy \u00e1rbol seco.\n56:4 Porque as\u00ed dijo Jehov\u00e1 \u00e1 los eunucos que guardaren mis s\u00e1bados, y escogieren lo que yo quiero, y abrazaren mi pacto:\n56:5 Yo les dar\u00e9 lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos \u00e9 hijas; nombre perpetuo les dar\u00e9 que nunca perecer\u00e1.\n56:6 Y \u00e1 los hijos de los extranjeros que se allegaren \u00e1 Jehov\u00e1 para ministrarle, y que amaren el nombre de Jehov\u00e1 para ser sus siervos: \u00e1 todos los que guardaren el s\u00e1bado de profanarlo, y abrazaren mi pacto,\n56:7 Yo los llevar\u00e9 al monte de mi santidad, y los recrear\u00e9 en mi casa de oraci\u00f3n; sus holocaustos y sus sacrificios ser\u00e1n aceptos sobre mi altar; porque mi casa, casa de oraci\u00f3n ser\u00e1 llamada de todos los pueblos.\n56:8 Dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1, el que junta los echados de Israel: Aun juntar\u00e9 sobre \u00e9l sus congregados.\n56:9 Todas las bestias del campo, todas las bestias del monte, venid \u00e1 devorar.\n56:10 Sus atalayas ciegos son, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; so\u00f1olientos, echados, aman el dormir.\n56:11 Y esos perros ansiosos no conocen hartura; y los mismos pastores no supieron entender: todos ellos miran \u00e1 sus caminos, cada uno \u00e1 su provecho, cada uno por su cabo.\n56:12 Venid, dicen, tomar\u00e9 vino, embriagu\u00e9monos de sidra; y ser\u00e1 el d\u00eda de ma\u00f1ana como este, \u00f3 mucho m\u00e1s excelente.\n57:1 PERECE el justo, y no hay quien pare mientes; y los p\u00edos son recogidos, y no hay quien entienda que delante de la aflicci\u00f3n es recogido el justo.\n57:2 Entrar\u00e1 en la paz; descansar\u00e1n en sus lechos todos los que andan delante de Dios.\n57:3 Mas vosotros llegaos ac\u00e1, hijos de la agorera, generaci\u00f3n de ad\u00faltero y de fornicaria.\n57:4 \u00bfDe qui\u00e9n os hab\u00e9is mofado? \u00bfcontra qui\u00e9n ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? \u00bfNo sois vosotros hijos rebeldes, simiente mentirosa,\n57:5 Que os enfervoriz\u00e1is con los \u00eddolos debajo de todo \u00e1rbol umbroso, que sacrific\u00e1is los hijos en los valles, debajo de los pe\u00f1ascos?\n57:6 En las pulimentadas piedras del valle est\u00e1 tu parte; ellas, ellas son tu suerte; y \u00e1 ellas derramaste libaci\u00f3n, y ofreciste presente. \u00bfNo me tengo de vengar de estas cosas?\n57:7 Sobre el monte alto y empinado pusiste tu cama: all\u00ed tambi\u00e9n subiste \u00e1 hacer sacrificio.\n57:8 Y tras la puerta y el umbral pusiste tu recuerdo: porque \u00e1 otro que \u00e1 m\u00ed te descubriste, y subiste, y ensanchaste tu cama, \u00e9 hiciste con ellos alianza: amaste su cama donde quiera que la ve\u00edas.\n57:9 Y fuiste al rey con ung\u00fcento, y multiplicaste tus perfumes, y enviaste tus embajadores lejos, y te abatiste hasta el profundo.\n57:10 En la multitud de tus caminos te cansaste, mas no dijiste: No hay remedio; hallaste la vida de tu mano, por tanto no te arrepentiste.\n57:11 \u00bfY de qui\u00e9n te asustaste y temiste, que has faltado \u00e1 la fe, y no te has acordado de m\u00ed, ni te vino al pensamiento? \u00bfNo he yo disimulado desde tiempos antiguos, y nunca me has temido?\n57:12 Yo publicar\u00e9 tu justicia y tus obras, que no te aprovechar\u00e1n.\n57:13 Cuando clamares, l\u00edbrente tus allegados; empero \u00e1 todos ellos llevar\u00e1 el viento, un soplo los arrebatar\u00e1; mas el que en m\u00ed espera, tendr\u00e1 la tierra por heredad, y poseer\u00e1 el monte de mi santidad.\n57:14 Y dir\u00e1: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo.\n57:15 Porque as\u00ed dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de esp\u00edritu, para hacer vivir el esp\u00edritu de los humildes, y para vivificar el coraz\u00f3n de los qu\n57:16 Porque no tengo de contender para siempre, ni para siempre me he de enojar: pues decaer\u00eda ante m\u00ed el esp\u00edritu, y las almas que yo he criado.\n57:17 Por la iniquidad de su codicia me enoj\u00e9 y her\u00edle, escond\u00ed mi rostro y ensa\u00f1\u00e9me; y fu\u00e9 \u00e9l rebelde por el camino de su coraz\u00f3n.\n57:18 Visto he sus caminos, y le sanar\u00e9, y le pastorear\u00e9, y dar\u00e9le consolaciones, \u00e1 \u00e9l y \u00e1 sus enlutados.\n57:19 Cr\u00edo fruto de labios: Paz, paz al lejano y al cercano, dijo Jehov\u00e1; y sanar\u00e9lo.\n57:20 Mas los imp\u00edos son como la mar en tempestad, que no puede estarse quieta, y sus aguas arrojan cieno y lodo.\n57:21 No hay paz, dijo mi Dios, para los imp\u00edos.\n58:1 CLAMA \u00e1 voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia \u00e1 mi pueblo su rebeli\u00f3n, y \u00e1 la casa de Jacob su pecado.\n58:2 Que me buscan cada d\u00eda, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese obrado justicia, y que no hubiese dejado el derecho de su Dios: preg\u00fantanme derechos de justicia, y quieren acercarse \u00e1 Dios.\n58:3 \u00bfPor qu\u00e9, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aqu\u00ed que en el d\u00eda de vuestro ayuno hall\u00e1is lo que quer\u00e9is, y todos demand\u00e1is vuestras haciendas.\n58:4 He aqu\u00ed que para contiendas y debates ayun\u00e1is, y para herir con el pu\u00f1o inicuamente; no ayun\u00e9is como hoy, para que vuestra voz sea o\u00edda en lo alto.\n58:5 \u00bfEs tal el ayuno que yo escog\u00ed, que de d\u00eda aflija el hombre su alma, que encorve su cabeza como junco, y haga cama de saco y de ceniza? \u00bfLlamar\u00e9is esto ayuno, y d\u00eda agradable \u00e1 Jehov\u00e1?\n58:6 \u00bfNo es antes el ayuno que yo escog\u00ed, desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresi\u00f3n, y dejar ir libres \u00e1 los quebrantados, y que romp\u00e1is todo yugo?\n58:7 \u00bfNo es que partas tu pan con el hambriento, y \u00e1 los pobres errantes metas en casa; que cuando vieres al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu carne?\n58:8 Entonces nacer\u00e1 tu luz como el alba, y tu salud se dejar\u00e1 ver presto; \u00e9 ir\u00e1 tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehov\u00e1 ser\u00e1 tu retaguardia.\n58:9 Entonces invocar\u00e1s, y oirte ha Jehov\u00e1; clamar\u00e1s, y dir\u00e1 \u00e9l: Heme aqu\u00ed. Si quitares de en medio de ti el yugo, el extender el dedo, y hablar vanidad;\n58:10 Y si derramares tu alma al hambriento, y saciares el alma afligida, en las tinieblas nacer\u00e1 tu luz, y tu oscuridad ser\u00e1 como el medio d\u00eda;\n58:11 Y Jehov\u00e1 te pastorear\u00e1 siempre, y en las sequ\u00edas hartar\u00e1 tu alma, y engordar\u00e1 tus huesos; y ser\u00e1n como huerta de riego, y como manadero de aguas, cuyas aguas nunca faltan.\n58:12 Y edificar\u00e1n los de ti los desiertos antiguos; los cimientos de generaci\u00f3n y generaci\u00f3n levantar\u00e1s: y ser\u00e1s llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.\n58:13 Si retrajeres del s\u00e1bado tu pie, de hacer tu voluntad en mi d\u00eda santo, y al s\u00e1bado llamares delicias, santo, glorioso de Jehov\u00e1; y lo venerares, no hacinedo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras:\n58:14 Entonces te delelitar\u00e1s en Jehov\u00e1; y yo te har\u00e9 subir sobre las alturas de la tierra, y te dar\u00e9 \u00e1 comer la heredad de Jacob tu padre: porque la boca de Jehov\u00e1 lo ha hablado.\n59:1 HE aqu\u00ed que no se ha acortado la mano de Jehov\u00e1 para salvar, ni hase agravado su o\u00eddo para oir:\n59:2 Mas vuestras iniquidades han hecho divisi\u00f3n entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar su rostro de vosotros, para no oir.\n59:3 Porque vuestras manos est\u00e1n contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua.\n59:4 No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad: conf\u00edan en vanidad, y hablan vanidades; conciben trabajo, y paren iniquidad.\n59:5 Ponen huevos de \u00e1spides, y tejen telas de ara\u00f1as: el que comiere de sus huevos, morir\u00e1; y si lo apretaren, saldr\u00e1 un basilisco.\n59:6 Sus telas no servir\u00e1n para vestir, ni de sus obras ser\u00e1n cubiertos: sus obras son obras de iniquidad, y obra de rapi\u00f1a est\u00e1 en sus manos.\n59:7 Sus pies corren al mal, y se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad, destrucci\u00f3n y quebrantamiento en sus caminos.\n59:8 No conocieron camino de paz, ni hay derecho en sus caminos: sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocer\u00e1 paz.\n59:9 Por esto se alej\u00f3 de nosotros el juicio, y no nos alcanz\u00f3 justicia: esperamos luz, y he aqu\u00ed tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad.\n59:10 Palpamos la pared como ciegos, y andamos \u00e1 tiento como sin ojos; tropezamos al medio d\u00eda como de noche; estamos en oscuros lugares como muertos.\n59:11 Aullamos como osos todos nosotros, y gemimos lastimeramente como palomas: esperamos juicio, y no lo hay; salud, y alej\u00f3se de nosotros.\n59:12 Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros est\u00e1n nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados:\n59:13 El prevaricar y mentir contra Jehov\u00e1, y tornar de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebeli\u00f3n, concebir y proferir de coraz\u00f3n palabras de mentira.\n59:14 Y el derecho se retir\u00f3, y la justicia se puso lejos: porque la verdad tropez\u00f3 en la plaza, y la equidad no pudo venir.\n59:15 Y la verdad fu\u00e9 detenida; y el que se apart\u00f3 del mal, fu\u00e9 puesto en presa: y vi\u00f3lo Jehov\u00e1, y desagrad\u00f3 en sus ojos, porque pereci\u00f3 el derecho.\n59:16 Y vi\u00f3 que no hab\u00eda hombre, y maravill\u00f3se que no hubiera quien se interpusiese; y salv\u00f3lo su brazo, y afirm\u00f3le su misma justicia.\n59:17 Pues de justicia se visti\u00f3 como de loriga, con capacete de salud en su cabeza: y visti\u00f3se de vestido de venganza por vestidura, y cubri\u00f3se de celo como de manto,\n59:18 Como para retribuir, como para retornar ira \u00e1 sus enemigos, y dar el pago \u00e1 sus adversarios: el pago dar\u00e1 \u00e1 las islas.\n59:19 Y temer\u00e1n desde el occidente el nombre de Jehov\u00e1, y desde el nacimiento del sol su gloria: porque vendr\u00e1 el enemigo como r\u00edo, mas el esp\u00edritu de Jehov\u00e1 levantar\u00e1 bandera contra \u00e9l.\n59:20 Y vendr\u00e1 el Redentor \u00e1 Si\u00f3n, y \u00e1 los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehov\u00e1.\n59:21 Y este ser\u00e1 mi pacto con ellos, dijo Jehov\u00e1: El esp\u00edritu m\u00edo que est\u00e1 sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltar\u00e1n de tu boca, ni de la boca de tu simiente, dijo Jehov\u00e1, ni de la boca de la simiente de tu simiente, desde ahora y para siempre.\n60:1 LEVANTATE, resplandece; que ha venido tu lumbre, y la gloria de Jehov\u00e1 ha nacido sobre ti.\n60:2 Porque he aqu\u00ed que tinieblas cubrir\u00e1n la tierra, y oscuridad los pueblos: mas sobre ti nacer\u00e1 Jehov\u00e1, y sobre ti ser\u00e1 vista su gloria.\n60:3 Y andar\u00e1n las gentes \u00e1 tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.\n60:4 Alza tus ojos en derredor, y mira: todos estos se han juntado, vinieron \u00e1 ti: tus hijos vendr\u00e1n de lejos, y tus hijas sobre el lado ser\u00e1n criadas.\n60:5 Entonces ver\u00e1s y resplandecer\u00e1s; y se maravillar\u00e1 y ensanchar\u00e1 tu coraz\u00f3n, que se haya vuelto \u00e1 ti la multitud de la mar, y la fortaleza de las gentes haya venido \u00e1 ti.\n60:6 Multitud de camellos te cubrir\u00e1, dromedarios de Madi\u00e1n y de Epha; vendr\u00e1n todos los de Seba; traer\u00e1n oro \u00e9 incienso, y publicar\u00e1n alabanzas de Jehov\u00e1.\n60:7 Todo el ganado de Cedar ser\u00e1 juntado para ti: carneros de Nebayoth te ser\u00e1n servidos: ser\u00e1n ofrecidos con agrado sobre mi altar, y glorificar\u00e9 la casa de mi gloria.\n60:8 \u00bfQui\u00e9nes son estos que vuelan como nubes, y como palomas \u00e1 sus ventanas?\n60:9 Ciertamente \u00e1 m\u00ed esperar\u00e1n las islas, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Jehov\u00e1 tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado.\n60:10 Y los hijos de los extranjeros edificar\u00e1n tus muros, y sus reyes te servir\u00e1n; porque en mi ira te her\u00ed, mas en mi buena voluntad tendr\u00e9 de ti misericordia.\n60:11 Tus puertas estar\u00e1n de continuo abiertas, no se cerrar\u00e1n de d\u00eda ni de noche, para que sea tra\u00edda \u00e1 ti fortaleza de gentes, y sus reyes conducidos.\n60:12 Porque la gente \u00f3 el reino que no te sirviere, perecer\u00e1; y del todo ser\u00e1n asoladas.\n60:13 La gloria del L\u00edbano vendr\u00e1 \u00e1 ti, hayas, pinos, y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi santuario; y yo honrar\u00e9 el lugar de mis pies.\n60:14 Y vendr\u00e1n \u00e1 ti humillados los hijos de los que te afligieron, y \u00e1 las pisadas de tus pies se encorvar\u00e1n todos los que te escarnec\u00edan, y llamarte han Ciudad de Jehov\u00e1, Si\u00f3n del Santo de Israel.\n60:15 En lugar de que has sido desechada y aborrecida, y que no hab\u00eda quien por ti pasase, ponerte he en gloria perpetua, gozo de generaci\u00f3n y generaci\u00f3n.\n60:16 Y mamar\u00e1s la leche de las gentes, el pecho de los reyes mamar\u00e1s; y conocer\u00e1s que yo Jehov\u00e1 soy el Salvador tuyo, y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.\n60:17 En vez de cobre traer\u00e9 oro, y por hierro plata, y por madera metal, y en lugar de piedras hierro; y pondr\u00e9 paz por tu tributo, y justicia por tus exactores.\n60:18 Nunca m\u00e1s se oir\u00e1 en tu tierra violencia, destrucci\u00f3n ni quebrantamiento en tus t\u00e9rminos; mas \u00e1 tus muros llamar\u00e1s Salud, y \u00e1 tus puertas Alabanza.\n60:19 El sol nunca m\u00e1s te servir\u00e1 de luz para el d\u00eda, ni el resplandor de la luna te alumbrar\u00e1; sino que Jehov\u00e1 te ser\u00e1 por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria.\n60:20 No se pondr\u00e1 jam\u00e1s tu sol, ni menguar\u00e1 tu luna: porque te ser\u00e1 Jehov\u00e1 por luz perpetua, y los d\u00edas de tu luto ser\u00e1n acabados.\n60:21 Y tu pueblo, todos ellos ser\u00e1n justos, para siempre heredar\u00e1n la tierra; renuevos de mi plant\u00edo, obra de mis manos, para glorificarme.\n60:22 El peque\u00f1o ser\u00e1 por mil, el menor, por gente fuerte. Yo Jehov\u00e1 \u00e1 su tiempo har\u00e9 que esto sea presto.\n61:1 EL esp\u00edritu del Se\u00f1or Jehov\u00e1 es sobre m\u00ed, porque me ungi\u00f3 Jehov\u00e1; hame enviado \u00e1 predicar buenas nuevas \u00e1 los abatidos, \u00e1 vendar \u00e1 los quebrantados de coraz\u00f3n, \u00e1 publicar libertad \u00e1 los cautivos, y \u00e1 los presos abertura de la c\u00e1rcel;\n61:2 A promulgar a\u00f1o de la buena voluntad de Jehov\u00e1, y d\u00eda de venganza del Dios nuestro; \u00e1 consolar \u00e1 todos los enlutados;\n61:3 A ordenar \u00e1 Si\u00f3n \u00e1 los enlutados, para darles gloria en lugar de ceniza, \u00f3leo de gozo en lugar del luto, manto de alegr\u00eda en lugar del esp\u00edritu angustiado; y ser\u00e1n llamados \u00e1rboles de justicia, plant\u00edo de Jehov\u00e1, para gloria suya.\n61:4 Y edificar\u00e1n los desiertos antiguos, y levantar\u00e1n los asolamientos primeros, y restaurar\u00e1n las ciudades asoladas, los asolamientos de muchas generaciones.\n61:5 Y estar\u00e1n extranjeros, y apacentar\u00e1n vuestras ovejas, y los extra\u00f1os ser\u00e1n vuestros labradores y vuestros vi\u00f1adores.\n61:6 Y vosotros ser\u00e9is llamados sacerdotes de Jehov\u00e1, ministros del Dios nuestro ser\u00e9is dichos: comer\u00e9is las riquezas de las gentes, y con su gloria ser\u00e9is sublimes.\n61:7 En lugar de vuestra doble confusi\u00f3n, y de vuestra deshonra, os alabar\u00e1n en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseer\u00e1n doblado, y tendr\u00e1n perpetuo gozo.\n61:8 Porque yo Jehov\u00e1 soy amador del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto afirmar\u00e9 en verdad su obra, y har\u00e9 con ellos pacto perpetuo.\n61:9 Y la simiente de ellos ser\u00e1 conocida entre las gentes, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los que los vieren, los conocer\u00e1n, que son simiente bendita de Jehov\u00e1.\n61:10 En gran manera me gozar\u00e9 en Jehov\u00e1, mi alma se alegrar\u00e1 en mi Dios; porque me visti\u00f3 de vestidos de salud, rode\u00f3me de manto de justicia, como \u00e1 novio me atavi\u00f3, y como \u00e1 novia compuesta de sus joyas.\n61:11 Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su simiente, as\u00ed el Se\u00f1or Jehov\u00e1 har\u00e1 brotar justicia y alabanza delante de todas las gentes.\n62:1 POR amor de Si\u00f3n no callar\u00e9, y por amor de Jerusalem no he de parar, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salud se encienda como una antorcha.\n62:2 Entonces ver\u00e1n las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te ser\u00e1 puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehov\u00e1 nombrar\u00e1.\n62:3 Y ser\u00e1s corona de gloria en la mano de Jehov\u00e1, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo.\n62:4 Nunca m\u00e1s te llamar\u00e1n Desamparada, ni tu tierra se dir\u00e1 m\u00e1s Asolamiento; sino que ser\u00e1s llamada Hephzibah, y tu tierra, Beulah; porque el amor de Jehov\u00e1 ser\u00e1 en ti, y tu tierra ser\u00e1 casada.\n62:5 Pues como el mancebo se casa con la virgen, se casar\u00e1n contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, as\u00ed se gozar\u00e1 contigo el Dios tuyo.\n62:6 Sobre tus muros, oh Jerusalem, he puesto guardas; todo el d\u00eda y toda la noche no callar\u00e1n jam\u00e1s. Los que os acord\u00e1is de Jehov\u00e1, no ces\u00e9is,\n62:7 Ni le deis tregua, hasta que confirme, y hasta que ponga \u00e1 Jerusalem en alabanza en la tierra.\n62:8 Jur\u00f3 Jehov\u00e1 por su mano derecha, y por el brazo de su fortaleza: Que jam\u00e1s dar\u00e9 tu trigo por comida \u00e1 tus enemigos, ni beber\u00e1n los extra\u00f1os el vino que t\u00fa trabajaste:\n62:9 Mas los que lo allegaron lo comer\u00e1n, y alabar\u00e1n \u00e1 Jehov\u00e1; y los que lo cogieron, lo beber\u00e1n en los atrios de mi santuario.\n62:10 Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pend\u00f3n \u00e1 los pueblos.\n62:11 He aqu\u00ed que Jehov\u00e1 hizo oir hasta lo \u00faltimo de la tierra: Decid \u00e1 la hija de Si\u00f3n: He aqu\u00ed viene tu Salvador; he aqu\u00ed su recompensa con \u00e9l, y delante de \u00e9l su obra.\n62:12 Y llamarles han Pueblo Santo, Redimidos de Jehov\u00e1; y \u00e1 ti te llamar\u00e1n Ciudad Buscada, no desamparada.\n63:1 \u00bfQUI\u00c9N es \u00e9ste que viene de Edom, de Bosra con vestidos bermejos? \u00bf\u00e9ste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar.\n63:2 \u00bfPor qu\u00e9 es bermejo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar?\n63:3 Pisado he yo solo el lagar, y de los pueblos nadie fu\u00e9 conmigo: pis\u00e9los con mi ira, y holl\u00e9los con mi furor; y su sangre salpic\u00f3 mis vestidos, y ensuci\u00e9 todas mis ropas.\n63:4 Porque el d\u00eda de la venganza est\u00e1 en mi coraz\u00f3n, y el a\u00f1o de mis redimidos es venido.\n63:5 Y mir\u00e9 y no hab\u00eda quien ayudar\u00e1, y maravill\u00e9me que no hubiera quien sustentase: y salv\u00f3me mi brazo, y sost\u00favome mi ira.\n63:6 Y con mi ira holl\u00e9 los pueblos, y embriagu\u00e9los de mi furor, y derrib\u00e9 \u00e1 tierra su fortaleza.\n63:7 De las misericordias de Jehov\u00e1 har\u00e9 memoria, de las alabanzas de Jehov\u00e1, conforme \u00e1 todo lo que Jehov\u00e1 nos ha dado, y de la grandeza de su beneficencia hacia la casa de Israel, que les ha hecho seg\u00fan sus misericordias, y seg\u00fan la multitud de sus miseracio\n63:8 Porque dijo: Ciertamente mi pueblo son, hijos que no mienten; y fu\u00e9 su Salvador.\n63:9 En toda angustia de ellos \u00e9l fu\u00e9 angustiado, y el \u00e1ngel de su faz los salv\u00f3: en su amor y en su clemencia los redimi\u00f3, y los trajo, y los levant\u00f3 todos los d\u00edas del siglo.\n63:10 Mas ellos fueron rebeldes, \u00e9 hicieron enojar su esp\u00edritu santo; por lo cual se les volvi\u00f3 enemigo, y \u00e9l mismo pele\u00f3 contra ellos.\n63:11 Empero acord\u00f3se de los d\u00edas antiguos, de Mois\u00e9s y de su pueblo, diciendo: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el que les hizo subir de la mar con el pastor de su reba\u00f1o? \u00bfd\u00f3nde el que puso en medio de \u00e9l su esp\u00edritu santo?\n63:12 \u00bfEl que los gui\u00f3 por la diestra de Mois\u00e9s con el brazo de su gloria; el que rompi\u00f3 las aguas delante de ellos, haci\u00e9ndose as\u00ed nombre perpetuo?\n63:13 \u00bfEl que los condujo por los abismos, como un caballo por el desierto, sin que tropezaran?\n63:14 El esp\u00edritu de Jehov\u00e1 los pastore\u00f3, como \u00e1 una bestia que desciende al valle; as\u00ed pastoreaste tu pueblo, para hacerte nombre glorioso.\n63:15 Mira desde el cielo, y contempla desde la morada de tu santidad y de tu gloria: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 tu celo, y tu fortaleza, la conmoci\u00f3n de tus entra\u00f1as y de tus miseraciones para conmigo? \u00bfhanse estrechado?\n63:16 T\u00fa empero eres nuestro padre, si bien Abraham nos ignora, \u00e9 Israel no nos conoce: t\u00fa, oh Jehov\u00e1, eres nuestro padre; nuestro Redentor perpetuo es tu nombre.\n63:17 \u00bfPor qu\u00e9, oh Jehov\u00e1, nos has hecho errar de tus caminos, y endureciste nuestro coraz\u00f3n \u00e1 tu temor? Vu\u00e9lvete por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad.\n63:18 Por poco tiempo lo posey\u00f3 el pueblo de tu santidad: nuestros enemigos han hollado tu santuario.\n63:19 Hemos venido \u00e1 ser como aquellos de quienes nunca te ense\u00f1oreaste, sobre los cuales nunca fu\u00e9 llamado tu nombre.\n64:1 OH si rompiese los cielos, y descendieras, y \u00e1 tu presencia se escurriesen los montes,\n64:2 Como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que hicieras notorio tu nombre \u00e1 tus enemigos, y las gentes temblasen \u00e1 tu presencia!\n64:3 Cuando, haciendo terriblezas cuales nunca esper\u00e1bamos, descendiste, fluyeron los montes delante de ti.\n64:4 Ni nunca oyeron, ni o\u00eddos percibieron, ni ojo ha visto Dios fuera de ti, que hiciese por el que en \u00e9l espera.\n64:5 Saliste al encuentro al que con alegr\u00eda obraba justicia, \u00e1 los que se acordaban de ti en tus caminos: he aqu\u00ed, t\u00fa te enojaste porque pecamos; en esos hay perpetuidad, y seremos salvos.\n64:6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y ca\u00edmos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.\n64:7 Y nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para tenerte; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades.\n64:8 Ahora pues, Jehov\u00e1, t\u00fa eres nuestro padre; nosotros lodo, y t\u00fa el que nos formaste; as\u00ed que obra de tus manos, todos nosotros.\n64:9 No te aires, oh Jehov\u00e1, sobremanera, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad: he aqu\u00ed mira ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros.\n64:10 Tus santas ciudades est\u00e1n desiertas, Si\u00f3n es un desierto, Jerusalem una soledad.\n64:11 La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria, en la cual te alabaron nuestros padres, fu\u00e9 consumida al fuego; y todas nuestras cosas preciosas han sido destru\u00eddas.\n64:12 \u00bfTe estar\u00e1s quieto, oh Jehov\u00e1, sobre estas cosas? \u00bfcallar\u00e1s, y nos afligir\u00e1s sobremanera?\n65:1 FUI buscado de los que no preguntaban por m\u00ed; fu\u00ed hallado de los que no me buscaban. Dije \u00e1 gente que no invocaba mi nombre: Heme aqu\u00ed, heme aqu\u00ed.\n65:2 Extend\u00ed mis manos todo el d\u00eda \u00e1 pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos;\n65:3 Pueblo que en mi cara me provoca de continuo \u00e1 ira, sacrificando en huertos, y ofreciendo perfume sobre ladrillos;\n65:4 Que se quedan en los sepulcros, y en los desiertos tienen la noche; que comen carne de puerco, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas;\n65:5 Que dicen: Est\u00e1te en tu lugar, no te llegues \u00e1 m\u00ed, que soy m\u00e1s santo que t\u00fa: \u00e9stos son humo en mi furor, fuego que arde todo el d\u00eda.\n65:6 He aqu\u00ed que escrito est\u00e1 delante de m\u00ed; no callar\u00e9, antes retornar\u00e9, y dar\u00e9 el pago en su seno,\n65:7 Por vuestras iniquidades, y las iniquidades de vuestros padres juntamente, dice Jehov\u00e1, los cuales hicieron perfume sobre los montes, y sobre los collados me afrentaron: por tanto yo les medir\u00e9 su obra antigua en su seno.\n65:8 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Como si alguno hallase mosto en un racimo, y dijese: No lo desperdicies, que bendici\u00f3n hay en \u00e9l; as\u00ed har\u00e9 yo por mis siervos, que no lo destruir\u00e9 todo.\n65:9 Mas sacar\u00e9 simiente de Jacob, y de Jud\u00e1 heredero de mis montes; y mis escogidos poseer\u00e1n por heredad la tierra, y mis siervos habitar\u00e1n all\u00ed.\n65:10 Y ser\u00e1 Sar\u00f3n para habitaci\u00f3n de ovejas, y el valle de Ach\u00f4r para majada de vacas, \u00e1 mi pueblo que me busc\u00f3.\n65:11 Empero vosotros los que dej\u00e1is \u00e1 Jehov\u00e1, que olvid\u00e1is el monte de mi santidad, que pon\u00e9is mesa para la Fortuna, y suministr\u00e1is libaciones para el Destino;\n65:12 Yo tambi\u00e9n os destinar\u00e9 al cuchillo, y todos vosotros os arrodillar\u00e9is al degolladero: por cuanto llam\u00e9, y no respondisteis; habl\u00e9, y no oisteis; sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y escogisteis lo que \u00e1 m\u00ed desagrada.\n65:13 Por tanto as\u00ed dijo el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que mis siervos comer\u00e1n, y vosotros tendr\u00e9is hambre; he aqu\u00ed que mis siervos beber\u00e1n, y vosotros tendr\u00e9is sed; he aqu\u00ed que mis siervos se alegrar\u00e1n, y vosotros ser\u00e9is avergonzados;\n65:14 He aqu\u00ed que mis siervos cantar\u00e1n por j\u00fabilo del coraz\u00f3n, y vosotros clamar\u00e9is por el dolor del coraz\u00f3n, y por el quebrantamiento de esp\u00edritu aullar\u00e9is.\n65:15 Y dejar\u00e9is vuestro nombre por maldici\u00f3n \u00e1 mis escogidos, y el Se\u00f1or Jehov\u00e1 te matar\u00e1; y \u00e1 sus siervos llamar\u00e1 por otro nombre.\n65:16 El que se bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecir\u00e1; y el que jurare en la tierra, por el Dios de verdad jurar\u00e1; porque las angustias primeras ser\u00e1n olvidadas, y ser\u00e1n cubiertas de mis ojos.\n65:17 Porque he aqu\u00ed que yo cr\u00edo nuevos cielos y nueva tierra: y de lo primero no habr\u00e1 memoria, ni m\u00e1s vendr\u00e1 al pensamiento.\n65:18 Mas os gozar\u00e9is y os alegrar\u00e9is por siglo de siglo en las cosas que yo cr\u00edo: porque he aqu\u00ed que yo las cosas que yo cr\u00edo: porque he aqu\u00ed que yo fzacr\u00edo \u00e1 Jerusalem alegr\u00eda, y \u00e1 su pueblo gozo.\n65:19 Y alegrar\u00e9me con Jerusalem, y gozar\u00e9me con mi pueblo; y nunca m\u00e1s se oir\u00e1n en ella voz de lloro, ni voz de clamor.\n65:20 No habr\u00e1 m\u00e1s all\u00ed ni\u00f1o de d\u00edas, ni viejo que sus d\u00edas no cumpla: porque el ni\u00f1o morir\u00e1 de cien a\u00f1os, y el pecador de cien a\u00f1os, ser\u00e1 maldito.\n65:21 Y edificar\u00e1n casas, y morar\u00e1n en ellas; plantar\u00e1n vi\u00f1as, y comer\u00e1n el fruto de ellas.\n65:22 No edificar\u00e1n, y otro morar\u00e1; no plantar\u00e1n, y otro comer\u00e1: porque seg\u00fan los d\u00edas de los \u00e1rboles ser\u00e1n los d\u00edas de mi pueblo, y mis escogidos perpetuar\u00e1n las obras de sus manos.\n65:23 No trabajar\u00e1n en vano, ni parir\u00e1n para maldici\u00f3n; porque son simiente de los benditos de Jehov\u00e1, y sus descendientes con ellos.\n65:24 Y ser\u00e1 que antes que clamen, responder\u00e9 yo; aun estando ellos hablando, yo habr\u00e9 o\u00eddo.\n65:25 El lobo y el cordero ser\u00e1n apacentados juntos, y el le\u00f3n comer\u00e1 paja como el buey; y \u00e1 la serpiente el polvo ser\u00e1 su comida. No afligir\u00e1n, ni har\u00e1n mal en todo mi santo monte, dijo Jehov\u00e1.\n66:1 JEHOVA dijo as\u00ed: El cielo es mi solio, y la tierra estrado de mis pies: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la casa que me habr\u00e9is de edificar, y d\u00f3nde este lugar de mi reposo?\n66:2 Mi mano hizo todas estas cosas, y as\u00ed todas estas cosas fueron, dice Jehov\u00e1: mas \u00e1 aqu\u00e9l mirar\u00e9 que es pobre y humilde de esp\u00edritu, y que tiembla \u00e1 mi palabra.\n66:3 El que sacrifica buey, como si matase un hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un perro; el que ofrece presente, como si ofreciese sangre de puerco; el que ofrece perfume, como si bendijese \u00e1 un \u00eddolo. Y pues escogieron sus caminos, y su alma\n66:4 Tambi\u00e9n yo escoger\u00e9 sus escarnios, y traer\u00e9 sobre ellos lo que temieron; porque llam\u00e9, y nadie respondi\u00f3; habl\u00e9, y no oyeron; antes hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que \u00e1 m\u00ed desagrada.\n66:5 Oid palabra de Jehov\u00e1, vosotros los que tembl\u00e1is \u00e1 su palabra: Vuestros hermanos los que os aborrecen, y os niegan por causa de mi nombre, dijeron: Glorif\u00edquese Jehov\u00e1. Mas \u00e9l se mostrar\u00e1 con alegr\u00eda vuestra, y ellos ser\u00e1n confundidos.\n66:6 Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz de Jehov\u00e1 que da el pago \u00e1 sus enemigos.\n66:7 Antes que estuviese de parto, pari\u00f3; antes que le viniesen dolores pari\u00f3 hijo.\n66:8 \u00bfQui\u00e9n oy\u00f3 cosa semejante? \u00bfqui\u00e9n vi\u00f3 cosa tal? \u00bfparir\u00e1 la tierra en un d\u00eda? \u00bfnacer\u00e1 una naci\u00f3n de una vez? Pues en cuanto Si\u00f3n estuvo de parto, pari\u00f3 sus hijos.\n66:9 \u00bfYo que hago parir, no parir\u00e9? dijo Jehov\u00e1. \u00bfYo que hago engendrar, ser\u00e9 detenido? dice el Dios tuyo.\n66:10 Alegraos con Jerusalem, y gozaos con ella, todos los que la am\u00e1is: llenaos con ella de gozo, todos los que os enlut\u00e1is por ella:\n66:11 Para que mam\u00e9is y os saci\u00e9is de los pechos de sus consolaciones; para que orde\u00f1\u00e9is, y os deleit\u00e9is con el resplandor de su gloria.\n66:12 Porque as\u00ed dice Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que yo extiendo sobre ella paz como un r\u00edo, y la gloria de las gentes como un arroyo que sale de madre; y mamar\u00e9is, y sobre el lado ser\u00e9is tra\u00eddos, y sobre las rodillas ser\u00e9is regalados.\n66:13 Como aquel \u00e1 quien consuela su madre, as\u00ed os consolar\u00e9 yo \u00e1 vosotros, y en Jerusalem tomar\u00e9is consuelo.\n66:14 Y ver\u00e9is, y alegrar\u00e1se vuestro coraz\u00f3n, y vuestros huesos reverdecer\u00e1n como la hierba: y la mano de Jehov\u00e1 para con sus siervos ser\u00e1 conocida, y se airar\u00e1 contra sus enemigos.\n66:15 Porque he aqu\u00ed que Jehov\u00e1 vendr\u00e1 con fuego, y sus carros como torbellino, para tornar su ira en furor, y su reprensi\u00f3n en llama de fuego.\n66:16 Porque Jehov\u00e1 juzgar\u00e1 con fuego y con su espada \u00e1 toda carne: y los muertos de Jehov\u00e1 ser\u00e1n multiplicados.\n66:17 Los que se santifican y los que se purifican en los huertos, unos tras otros, los que comen carne de puerco, y abominaci\u00f3n, y rat\u00f3n; juntamente ser\u00e1n talados, dice Jehov\u00e1.\n66:18 Porque yo entiendo sus obras y sus pensamientos: tiempo vendr\u00e1 para juntar todas las gentes y lenguas; y vendr\u00e1n, y ver\u00e1n mi gloria.\n66:19 Y pondr\u00e9 entre ellos se\u00f1al, y enviar\u00e9 de los escapados de ellos \u00e1 las gentes, \u00e1 Tarsis, \u00e1 Pul y Lud, que disparan arco, \u00e1 Tubal y \u00e1 Jav\u00e1n, \u00e1 las islas apartadas que no oyeron de m\u00ed, ni vieron mi gloria; y publicar\u00e1n mi gloria entre las gentes.\n66:20 Y traer\u00e1n \u00e1 todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por presente \u00e1 Jehov\u00e1, en caballos, en carros, en literas, y en mulos, y en camellos, \u00e1 mi santo monte de Jerusalem, dice Jehov\u00e1, al modo que los hijos de Israel traen el presente en vasos l\n66:21 Y tomar\u00e9 tambi\u00e9n de ellos para sacerdotes y Levitas, dice Jehov\u00e1.\n66:22 Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra, que yo hago, permanecen delante de m\u00ed, dice Jehov\u00e1, as\u00ed permanecer\u00e1 vuestra simiente y vuestro nombre.\n66:23 Y ser\u00e1 que de mes en mes, y de s\u00e1bado en s\u00e1bado, vendr\u00e1 toda carne \u00e1 adorar delante de m\u00ed, dijo Jehov\u00e1.\n66:24 Y saldr\u00e1n, y ver\u00e1n los cad\u00e1veres de los hombres que se rebelaron contra m\u00ed: porque su gusano nunca morir\u00e1, ni su fuego se apagar\u00e1; y ser\u00e1n abominables \u00e1 toda carne.","title":"Spanish Bible: Isaiah","type":"page"}
