{"collection":"Bible & Christianity","html_url":"https://unchartedknowledge.5gfusion.net/browse/bib/wb/spa/jer.htm","path":"bib/wb/spa/jer.htm","source_url":"https://sacred-texts.com/bib/wb/spa/jer.htm","text":"1:1 LAS palabras de Jerem\u00edas hijo de Hilc\u00edas, de los sacerdotes que estuvieron en Anathoth, en tierra de Benjam\u00edn.\n1:2 La palabra de Jehov\u00e1 que fu\u00e9 \u00e1 \u00e9l en los d\u00edas de Jos\u00edas hijo de Am\u00f3n, rey de Jud\u00e1, en el a\u00f1o d\u00e9cimotercio de su reinado.\n1:3 Fu\u00e9 asimismo en d\u00edas de Joacim hijo de Jos\u00edas, rey de Jud\u00e1, hasta el fin del a\u00f1o und\u00e9cimo de Sedech\u00eeas hijo de Jos\u00edas, rey de Jud\u00e1, hasta la cautividad de Jerusalem en el mes quinto.\n1:4 Fu\u00e9 pues palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 m\u00ed, diciendo:\n1:5 Antes que te formase en el vientre te conoc\u00ed, y antes que salieses de la matriz te santifiqu\u00e9, te d\u00ed por profeta \u00e1 las gentes.\n1:6 Y yo dije: Ah! ah! Se\u00f1or Jehov\u00e1! He aqu\u00ed, no s\u00e9 hablar, porque soy ni\u00f1o.\n1:7 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: No digas, soy ni\u00f1o; porque \u00e1 todo lo que te enviar\u00e9 ir\u00e1s t\u00fa, y dir\u00e1s todo lo que te mandar\u00e9.\n1:8 No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte, dice Jehov\u00e1.\n1:9 Y extendi\u00f3 Jehov\u00e1 su mano, y toc\u00f3 sobre mi boca; y d\u00edjome Jehov\u00e1: He aqu\u00ed he puesto mis palabras en tu boca.\n1:10 Mira que te he puesto en este d\u00eda sobre gentes y sobre reinos, para arrancar y para destruir, y para arruinar y para derribar, y para edificar y para plantar.\n1:11 Y la palabra de Jehov\u00e1 fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed, diciendo: \u00bfQu\u00e9 ves t\u00fa, Jerem\u00edas? Y dije: Yo veo una vara de almendro.\n1:12 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.\n1:13 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1 segunda vez, diciendo: \u00bfQu\u00e9 ves t\u00fa? Y dije: Yo veo una olla que hierve; y su haz est\u00e1 de la parte del aquil\u00f3n.\n1:14 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: Del aquil\u00f3n se soltar\u00e1 el mal sobre todos los moradores de la tierra.\n1:15 Porque he aqu\u00ed que yo convoco todas las familias de los reinos del aquil\u00f3n, dice Jehov\u00e1; y vendr\u00e1n, y pondr\u00e1 cada uno su asiento \u00e1 la entrada de las puertas de Jerusalem, y junto \u00e1 todos sus muros en derredor, y en todas las ciudades de Jud\u00e1.\n1:16 Y \u00e1 causa de toda su malicia, proferir\u00e9 mis juicios contra los que me dejaron, \u00e9 incensaron \u00e1 dioses extra\u00f1os, y \u00e1 hechuras de sus manos se encorvaron.\n1:17 T\u00fa pues, ci\u00f1e tus lomos, y te levantar\u00e1s, y les hablar\u00e1s todo lo que te mandar\u00e9: no temas delante de ellos, porque no te haga yo quebrantar delante de ellos.\n1:18 Porque he aqu\u00ed que yo te he puesto en este d\u00eda como ciudad fortalecida, y como columna de hierro, y como muro de bronce sobre toda la tierra, \u00e1 los reyes de Jud\u00e1, \u00e1 sus pr\u00edncipes, \u00e1 sus sacerdotes, y al pueblo de la tierra.\n1:19 Y pelear\u00e1n contra ti, mas no te vencer\u00e1n; porque yo soy contigo, dice Jehov\u00e1, para librarte.\n2:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n2:2 Anda, y clama \u00e1 los o\u00eddos de Jerusalem, diciendo: As\u00ed dice Jehov\u00e1: Heme acordado de ti, de la misericordia de tu mocedad, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de m\u00ed en el desierto, en tierra no sembrada.\n2:3 Santidad era Israel \u00e1 Jehov\u00e1, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoran pecar\u00e1n; mal vendr\u00e1 sobre ellos, dice Jehov\u00e1.\n2:4 Oid la palabra de Jehov\u00e1, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.\n2:5 As\u00ed dijo Jehov\u00e1: \u00bfQu\u00e9 maldad hallaron en m\u00ed vuestros padres, que se alejaron de m\u00ed, y se fueron tras la vanidad, y torn\u00e1ronse vanos?\n2:6 Y no dijeron: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Jehov\u00e1, que nos hizo subir de tierra de Egipto, que nos hizo andar por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pas\u00f3 var\u00f3n, ni all\u00ed habit\u00f3 hombre?\n2:7 Y os met\u00ed en tierra de Carmelo, para que comieseis su fruto y su bien: mas entrasteis, y contaminasteis mi tierra, \u00e9 hicisteis mi heredad abominable.\n2:8 Los sacerdotes no dijeron: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Jehov\u00e1? y los que ten\u00edan la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra m\u00ed, y los profetas profetizaron en Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.\n2:9 Por tanto entrar\u00e9 a\u00fan en juicio con vosotros, dijo Jehov\u00e1, y con los hijos de vuestros hijos pleitear\u00e9.\n2:10 Porque pasad \u00e1 las islas de Ch\u00eettim y mirad; y enviad \u00e1 Cedar, y considerad cuidadosamente, y ved si se ha hecho cosa semejante \u00e1 \u00e9sta:\n2:11 Si alguna gente ha mudado sus dioses, bien que ellos no son dioses. Pero mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha.\n2:12 Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehov\u00e1.\n2:13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: dej\u00e1ronme \u00e1 m\u00ed, fuente de agua viva, por cavar para s\u00ed cisternas, cisternas rotas que no detienen aguas.\n2:14 \u00bfEs Israel siervo? \u00bfes esclavo? \u00bfpor qu\u00e9 ha sido dado en presa?\n2:15 Los cachorros de los leones bramaron sobre \u00e9l, dieron su voz; y pusieron su tierra en soledad; quemadas est\u00e1n sus ciudades, sin morador.\n2:16 Aun los hijos de Noph y de Taphnes te quebrantaron la mollera.\n2:17 \u00bfNo te acarre\u00f3 esto tu dejar \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, cuando te hac\u00eda andar por camino?\n2:18 Ahora pues, \u00bfqu\u00e9 tienes t\u00fa en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? \u00bfy qu\u00e9 tienes t\u00fa en el camino de Asiria, para que bebas agua del r\u00edo?\n2:19 Tu maldad te castigar\u00e1, y tu apartamiento te condenar\u00e1: sabe pues y ve cu\u00e1n malo y amargo es tu dejar \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, y faltar mi temor en t\u00ed, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n2:20 Porque desde muy atr\u00e1s he quebrado tu yugo, y roto tus ataduras; y dijiste: No servir\u00e9. Con todo eso, sobre todo collado alto y debajo de todo \u00e1rbol umbroso, corrias t\u00fa, oh ramera.\n2:21 Y yo te plant\u00e9 de buen vidue\u00f1o, simiente verdadera toda ella: \u00bfc\u00f3mo pues te me has tornado sarmientos de vid extra\u00f1a?\n2:22 Aunque te laves con lej\u00eda, y amontones jab\u00f3n sobre t\u00ed, tu pecado est\u00e1 sellado delante de m\u00ed, dijo el Se\u00f1or Jehov\u00e1.\n2:23 \u00bfComo dices: No soy inmunda, nunca anduve tras los Baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que frecuentas sus carreras;\n2:24 Asna mont\u00e9s acostumbrada al desierto, que respira como quiere; \u00bfde su ocasi\u00f3n qui\u00e9n la detendr\u00e1? Todos los que la buscaren no se cansar\u00e1n; hallar\u00e1nla en su mes.\n2:25 Defiende tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: Hase perdido la esperanza; en ninguna manera: porque extra\u00f1os he amado y tras ellos tengo de ir.\n2:26 Como se averg\u00fcenza el ladr\u00f3n cuando es tomado, as\u00ed se avergonzar\u00e1n la casa de Israel, ellos, sus reyes, sus pr\u00edncipes, sus sacerdotes, y sus profetas;\n2:27 Que dicen al le\u00f1o: Mi padre eres t\u00fa; y \u00e1 la piedra: T\u00fa me has engendrado: pues me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su trabajo dicen: Lev\u00e1ntate, y l\u00edbranos.\n2:28 \u00bfY d\u00f3nde est\u00e1n tus dioses que hiciste para t\u00ed? Lev\u00e1ntense, \u00e1 ver si te podr\u00e1n librar en el tiempo de tu aflicci\u00f3n: porque seg\u00fan el n\u00famero de tus ciudades, oh Jud\u00e1, fueron tus dioses.\n2:29 \u00bfPor qu\u00e9 porf\u00edas conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra m\u00ed, dice Jehov\u00e1.\n2:30 Por dem\u00e1s he azotado vuestros hijos; no han recibido correcci\u00f3n. Cuchillo devor\u00f3 vuestros profetas como le\u00f3n destrozador.\n2:31 Oh generaci\u00f3n! ved vosotros la palabra de Jehov\u00e1. \u00bfHe sido yo \u00e1 Israel soledad, \u00f3 tierra de tinieblas? \u00bfPor qu\u00e9 ha dicho mi pueblo: Se\u00f1ores somos; nunca m\u00e1s vendremos \u00e1 t\u00ed?\n2:32 \u00bfOlv\u00eddase la virgen de su atav\u00edo, \u00f3 la desposada de sus sartales? mas mi pueblo se ha olvidado de m\u00ed por d\u00edas que no tienen n\u00famero.\n2:33 \u00bfPor qu\u00e9 abonas tu camino para hallar amor, pues aun \u00e1 las malvadas ense\u00f1aste tus caminos?\n2:34 Aun en tus faldas se hall\u00f3 la sangre de las almas de los pobres, de los inocentes: no la hall\u00e9 en excavaci\u00f3n, sino en todas estas cosas.\n2:35 Y dices: Porque soy inocente, de cierto su ira se apart\u00f3 de m\u00ed. He aqu\u00ed yo entrar\u00e9 en juicio contigo, porque dijiste: No he pecado.\n2:36 \u00bfPara qu\u00e9 discurres tanto, mudando tus caminos? Tambi\u00e9n ser\u00e1s avergonzada de Egipto, como fuiste avergonzada de Asiria.\n2:37 Tambi\u00e9n saldr\u00e1s de \u00e9l con tus manos sobre tu cabeza: porque Jehov\u00e1 deshech\u00f3 tus confianzas, y en ellas no tendr\u00e1s buen suceso.\n3:1 DICEN: Si alguno dejare su mujer, y y\u00e9ndose \u00e9sta de \u00e9l se juntare \u00e1 otro hombre, \u00bfvolver\u00e1 \u00e1 ella m\u00e1s? \u00bfno ser\u00e1 tal tierra del todo amancillada? T\u00fa pues has fornicado con muchos amigos; mas vu\u00e9lvete \u00e1 m\u00ed, dijo Jehov\u00e1.\n3:2 Alza tus ojos \u00e1 los altos, y ve en qu\u00e9 lugar no te hayas publicado: para ellos te sentabas en los caminos, como Arabe en el desierto; y con tus fornicaciones y con tu malicia has contaminado la tierra.\n3:3 Por esta causa las aguas han sido detenidas, y falt\u00f3 la lluvia de la tarde; y has tenido frente de mala mujer, ni quisiste tener verg\u00fcenza.\n3:4 A lo menos desde ahora, \u00bfno clamar\u00e1s \u00e1 m\u00ed, Padre m\u00edo, guiador de mi juventud?\n3:5 \u00bfGuardar\u00e1 su enojo para siempre? \u00bfeternalmente lo guardar\u00e1? He aqu\u00ed que has hablado y hecho cuantas maldades pudiste.\n3:6 Y d\u00edjome Jehov\u00e1 en d\u00edas del rey Jos\u00edas: \u00bfHas visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Vase ella sobre todo monte alto y debajo de todo \u00e1rbol umbroso, y all\u00ed fornica.\n3:7 Y dije despu\u00e9s que hizo todo esto: Vu\u00e9lvete \u00e1 m\u00ed; mas no se volvi\u00f3. Y vi\u00f3 la rebelde su hermana Jud\u00e1.\n3:8 Que yo lo hab\u00eda visto; que por todas estas causas en las cuales fornic\u00f3 la rebelde Israel, yo la hab\u00eda despedido, y d\u00e1dole la carta de su repudio; y no tuvo temor la rebelde Jud\u00e1 su hermana, sino que tambi\u00e9n fu\u00e9 ella y fornic\u00f3.\n3:9 Y sucedi\u00f3 que por la liviandad de su fornicaci\u00f3n la tierra fu\u00e9 contaminada, y adulter\u00f3 con la piedra y con el le\u00f1o.\n3:10 Y con todo esto, la rebelde su hermana Jud\u00e1 no se torn\u00f3 \u00e1 m\u00ed de todo su coraz\u00f3n, sino mentirosamente, dice Jehov\u00e1.\n3:11 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: Justificado ha su alma la rebelde Israel en comparaci\u00f3n de la desleal Jud\u00e1.\n3:12 Ve, y clama estas palabras hacia el aquil\u00f3n, y di: Vu\u00e9lvete, oh rebelde Israel, dice Jehov\u00e1; no har\u00e9 caer mi ira sobre vosotros: porque misericordioso soy yo, dice Jehov\u00e1, no guardar\u00e9 para siempre el enojo.\n3:13 Conoce empero tu maldad, porque contra Jehov\u00e1 tu Dios has prevaricado, y tus caminos has derramado \u00e1 los extra\u00f1os debajo de todo \u00e1rbol umbroso, y no oiste mi voz, dice Jehov\u00e1.\n3:14 Convert\u00edos, hijos rebeldes, dice Jehov\u00e1, porque yo soy vuestro esposo: y os tomar\u00e9 uno de una ciudad, y dos de una familia, y os introducir\u00e9 en Si\u00f3n;\n3:15 Y os dar\u00e9 pastores seg\u00fan mi coraz\u00f3n, que os apacienten de ciencia y de inteligencia.\n3:16 Y acontecer\u00e1, que cuando os multiplicareis y creciereis en la tierra, en aquellos d\u00edas, dice Jehov\u00e1, no se dir\u00e1 m\u00e1s: Arca del pacto de Jehov\u00e1; ni vendr\u00e1 al pensamiento, ni se acordar\u00e1n de ella, ni la visitar\u00e1n, ni se har\u00e1 m\u00e1s.\n3:17 En aquel tiempo llamar\u00e1n \u00e1 Jerusalem Trono de Jehov\u00e1, y todas las gentes se congregar\u00e1n \u00e1 ella en el nombre de Jehov\u00e1 en Jerusalem: ni andar\u00e1n m\u00e1s tras la dureza de su coraz\u00f3n malvado.\n3:18 En aquellos tiempos ir\u00e1n de la casa de Jud\u00e1 \u00e1 la casa de Israel, y vendr\u00e1n juntamente de tierra del aquil\u00f3n \u00e1 la tierra que hice heredar \u00e1 vuestros padres.\n3:19 Yo empero dije: \u00bfC\u00f3mo te pondr\u00e9 por hijos, y te dar\u00e9 la tierra deseable, la rica heredad de los ej\u00e9rcitos de las gentes? Y dije: Padre m\u00edo me llamar\u00e1s, y no te apartar\u00e1s de en pos de m\u00ed.\n3:20 Mas como la esposa quiebra la fe de su compa\u00f1ero, as\u00ed prevaricasteis contra m\u00ed, oh casa de Israel, dice Jehov\u00e1.\n3:21 Voz sobre las alturas fu\u00e9 o\u00edda, llanto de los ruegos de los hijos de Israel; porque han torcido su camino, de Jehov\u00e1 su Dios se han olvidado.\n3:22 Convert\u00edos, hijos rebeldes, sanar\u00e9 vuestras rebeliones. He aqu\u00ed nosotros venimos \u00e1 t\u00ed; porque t\u00fa eres Jehov\u00e1 nuestro Dios.\n3:23 Ciertamente vanidad son los collados, la multitud de los montes: ciertamente en Jehov\u00e1 nuestro Dios est\u00e1 la salud de Israel.\n3:24 Confusi\u00f3n consumi\u00f3 el trabajo de nuestros padres desde nuestra mocedad; sus ovejas, sus vacas, sus hijos y sus hijas.\n3:25 Yacemos en nuestra confusi\u00f3n, y nuestra afrenta nos cubre: porque pecamos contra Jehov\u00e1 nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este d\u00eda; y no hemos escuchado la voz de Jehov\u00e1 nuestro Dios.\n4:1 SI te has de convertir, oh Israel, dice Jehov\u00e1, convi\u00e9rtete \u00e1 m\u00ed; y si quitares de delante de m\u00ed tus abominaciones, no andar\u00e1s de ac\u00e1 para all\u00e1.\n4:2 Y jurar\u00e1s, diciendo, Vive Jehov\u00e1, con verdad, con juicio, y con justicia: y bendecirse han en \u00e9l las gentes, y en \u00e9l se gloriar\u00e1n.\n4:3 Porque as\u00ed dice Jehov\u00e1 \u00e1 todo var\u00f3n de Jud\u00e1 y de Jerusalem: Haced barbecho para vosotros, y no sembr\u00e9is sobre espinas.\n4:4 Circuncidaos \u00e1 Jehov\u00e1, y quitad los prepucios de vuestro coraz\u00f3n, varones de Jud\u00e1 y moradores de Jerusalem; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien apague, por la malicia de vuestras obras.\n4:5 Denunciad en Jud\u00e1, y haced oid en Jerusalem, y decid: Sonad trompeta en la tierra. Pregonad, juntad, y decid: Reun\u00edos, y entr\u00e9monos en las ciudades fuertes.\n4:6 Alzad bandera en Si\u00f3n, juntaos, no os deteng\u00e1is; porque yo hago venir mal del aquil\u00f3n, y quebrantamiento grande.\n4:7 El le\u00f3n sube de su guarida, y el destruidor de gentes ha partido; salido ha de su asiento para poner tu tierra en soledad; tus ciudades ser\u00e1n asoladas, y sin morador.\n4:8 Por esto vest\u00edos de saco, endechad y aullad; porque la ira de Jehov\u00e1 no se ha apartado de nosotros.\n4:9 Y ser\u00e1 en aquel d\u00eda, dice Jehov\u00e1, que desfallecer\u00e1 el coraz\u00f3n del rey, y el coraz\u00f3n de los pr\u00edncipes, y los sacerdotes estar\u00e1n at\u00f3nitos, y se maravillar\u00e1n los profetas.\n4:10 Y dije: Ay, ay, Jehov\u00e1 Dios! verdaderamente en gran manera has enga\u00f1ado \u00e1 este pueblo y \u00e1 Jerusalem, diciendo, Paz tendr\u00e9is; pues que el cuchillo ha venido hasta el alma.\n4:11 En aquel tiempo se dir\u00e1 de este pueblo y de Jerusalem: Viento seco de las alturas del desierto vino \u00e1 la hija de m\u00ed pueblo, no para aventar, ni para limpiar.\n4:12 Viento m\u00e1s vehemente que estos vendr\u00e1 \u00e1 m\u00ed: y ahora yo hablar\u00e9 juicios con ellos.\n4:13 He aqu\u00ed que subir\u00e1 como nube, y su carro como torbellino; m\u00e1s ligeros con sus caballos que las \u00e1guilas. Ay de nosotros, porque dados somos \u00e1 saco!\n4:14 Lava de la malicia tu coraz\u00f3n, oh Jerusalem, para que seas salva. \u00bfHasta cu\u00e1ndo dejar\u00e1s estar en medio de ti los pensamientos de iniquidad?\n4:15 Porque la voz se oye del que trae las nuevas desde Dan, y del que hace oir la calamidad desde el monte de Ephraim.\n4:16 Decid \u00e1 las gentes; he aqu\u00ed, haced oir sobre Jerusalem: Guardas vienen de tierra lejana, y dar\u00e1n su voz sobre las ciudades de Jud\u00e1.\n4:17 Como las guardas de las heredades, estuvieron sobre ella en derredor, porque se rebel\u00f3 contra m\u00ed, dice Jehov\u00e1.\n4:18 Tu camino y tus obras te hicieron esto, \u00e9sta tu maldad: por lo cual amargura penetrar\u00e1 hasta tu coraz\u00f3n.\n4:19 Mis entra\u00f1as, mis entra\u00f1as! Me duelen las telas de mi coraz\u00f3n: mi coraz\u00f3n ruge dentro de m\u00ed; no callar\u00e9; porque voz de trompeta has o\u00eddo, oh alma m\u00eda, preg\u00f3n de guerra.\n4:20 Quebrantamiento sobre quebrantamiento es llamado; porque toda la tierra es destru\u00edda: en un punto son destru\u00eddas mis tiendas, en un momento mis cortinas.\n4:21 \u00bfHasta cu\u00e1ndo tengo de ver bandera, tengo de oir voz de trompeta?\n4:22 Porque mi pueblo es necio; no me conocieron los hijos ignorantes y los no entendidos; sabios para mal hacer, y para bien hacer no supieron.\n4:23 Mir\u00e9 la tierra, y he aqu\u00ed que estaba asolada y vac\u00eda; y los cielos, y no hab\u00eda en ellos luz.\n4:24 Mir\u00e9 los montes, y he aqu\u00ed que temblaban, y todos los collados fueron destru\u00eddos.\n4:25 Mir\u00e9, y no parec\u00eda hombre, y todas las aves del cielo se hab\u00edan ido.\n4:26 Mir\u00e9, y he aqu\u00ed el Carmelo desierto, y todas sus ciudades eran asoladas \u00e1 la presencia de Jehov\u00e1, \u00e1 la presencia del furor de su ira.\n4:27 Porque as\u00ed dijo Jehov\u00e1: Toda la tierra ser\u00e1 asolada; mas no har\u00e9 consumaci\u00f3n.\n4:28 Por esto se enlutar\u00e1 la tierra, y los cielos arriba se oscurecer\u00e1n, porque habl\u00e9, pens\u00e9, y no me arrepent\u00ed, ni me tornar\u00e9 de ello.\n4:29 Del estruendo de la gente de \u00e1 caballo y de los flecheros huy\u00f3 toda la ciudad; entr\u00e1ronse en las espesuras de los bosques, y subi\u00e9ronse en pe\u00f1ascos; todas las ciudades fueron desamparadas, y no qued\u00f3 en ellas morador alguno.\n4:30 Y t\u00fa, destru\u00edda, \u00bfqu\u00e9 har\u00e1s? Bien que te vistas de grana, aunque te adornes con atav\u00edos de oro, aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas; menospreci\u00e1ronte los amadores, buscar\u00e1n tu alma.\n4:31 Porque voz o\u00ed como de mujer que est\u00e1 de parto, angustia como de primeriza; voz de la hija de Si\u00f3n que lamenta y extiende sus manos, diciendo: Ay ahora de m\u00ed! que mi alma desmaya \u00e1 causa de los matadores.\n5:1 DISCURRID por las plazas de Jerusalem, y mirad ahora, y sabed, y buscad en sus plazas si hall\u00e1is hombre, si hay alguno que haga juicio, que busque verdad; y yo la perdonar\u00e9.\n5:2 Y si dijeren: Vive Jehov\u00e1; por tanto jurar\u00e1n mentira.\n5:3 Oh Jehov\u00e1, \u00bfno miran tus ojos \u00e1 la verdad? Azot\u00e1stelos, y no les doli\u00f3; consum\u00edstelos, y no quisieron recibir correcci\u00f3n; endurecieron sus rostros m\u00e1s que la piedra, no quisieron tornarse.\n5:4 Yo empero dije: Por cierto ellos son pobres, enloquecido han, pues no conocen el camino de Jehov\u00e1, el juicio de su Dios.\n5:5 Irme he \u00e1 los grandes, y hablar\u00e9les; porque ellos conocen el camino de Jehov\u00e1, el juicio de su Dios. Ciertamente ellos tambi\u00e9n quebraron el yugo, rompieron las coyundas.\n5:6 Por tanto, le\u00f3n del monte los herir\u00e1, destruir\u00e1los lobo del desierto, tigre acechar\u00e1 sobre sus ciudades; cualquiera que de ellas saliere, ser\u00e1 arrebatado: porque sus rebeliones se han multiplicado, hanse aumentado sus deslealtades.\n5:7 \u00bfC\u00f3mo te he de perdonar por esto? Sus hijos me dejaron, y juraron por lo que no es Dios. Saci\u00e9los, y adulteraron, y en casa de ramera se juntaron en compa\u00f1\u00edas.\n5:8 Como caballos bien hartos fueron \u00e1 la ma\u00f1ana, cada cual relinchaba \u00e1 la mujer de su pr\u00f3jimo.\n5:9 \u00bfNo hab\u00eda de hacer visitaci\u00f3n sobre esto? dijo Jehov\u00e1. De una gente como \u00e9sta \u00bfno se hab\u00eda de vengar mi alma?\n5:10 Escalad sus muros, y destruid; mas no hag\u00e1is consumaci\u00f3n: quitad las almenas de sus muros, porque no son de Jehov\u00e1.\n5:11 Porque resueltamente se rebelaron contra m\u00ed la casa de Israel y la casa de Jud\u00e1, dice Jehov\u00e1.\n5:12 Negaron \u00e1 Jehov\u00e1, y dijeron: El no es, y no vendr\u00e1 mal sobre nosotros, ni veremos cuchillo ni hambre;\n5:13 Antes los profetas ser\u00e1n como viento, y no hay en ellos palabra; as\u00ed se har\u00e1 \u00e1 ellos.\n5:14 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 Dios de los ej\u00e9rcitos: Porque hablasteis esta palabra, he aqu\u00ed yo pongo en tu boca mis palabras por fuego, y \u00e1 este pueblo por le\u00f1os, y los consumir\u00e1.\n5:15 He aqu\u00ed yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehov\u00e1; gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorar\u00e1s, y no entender\u00e1s lo que hablare.\n5:16 Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes.\n5:17 Y comer\u00e1 tu mies y tu pan, que hab\u00edan de comer tus hijos y tus hijas; comer\u00e1 tus ovejas y tus vacas, comer\u00e1 tus vi\u00f1as y tus higueras; y tus ciudades fuertes en que t\u00fa conf\u00edas, tornar\u00e1 en nada \u00e1 cuchillo.\n5:18 Empero en aquellos d\u00edas, dice Jehov\u00e1, no os acabar\u00e9 del todo.\n5:19 Y ser\u00e1 que cuando dijereis: \u00bfPor qu\u00e9 hizo Jehov\u00e1 el Dios nuestro con nosotros todas estas cosas? entonces les dir\u00e1s: De la manera que me dejasteis \u00e1 m\u00ed, y servisteis \u00e1 dioses ajenos en vuestra tierra as\u00ed servir\u00e9is \u00e1 extra\u00f1os en tierra ajena.\n5:20 Denunciad esto en la casa de Jacob, y haced que esto se oiga en Jud\u00e1, diciendo:\n5:21 Oid ahora esto, pueblo necio y sin coraz\u00f3n, que tienen ojos y no ven, que tienen o\u00eddos y no oyen:\n5:22 \u00bfA m\u00ed no temer\u00e9is? dice Jehov\u00e1; \u00bfno os amedrentar\u00e9is \u00e1 mi presencia, que al mar por ordenaci\u00f3n eterna, la cual no quebrantar\u00e1, puse arena por t\u00e9rmino? Se levantar\u00e1n tempestades, mas no prevalecer\u00e1n; bramar\u00e1n sus ondas, mas no lo pasar\u00e1n.\n5:23 Empero este pueblo tiene coraz\u00f3n falso y rebelde; torn\u00e1ronse y fu\u00e9ronse.\n5:24 Y no dijeron en su coraz\u00f3n: Temamos ahora \u00e1 Jehov\u00e1 Dios nuestro, que da lluvia temprana y tard\u00eda en su tiempo; los tiempos establecidos de la siega nos guarda.\n5:25 Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas; y vuestros pecados apartaron de vosotros el bien.\n5:26 Porque fueron hallados en mi pueblo imp\u00edos; acechaban como quien pone lazos; pusieron trampa para tomar hombres.\n5:27 Como jaula llena de p\u00e1jaros, as\u00ed est\u00e1n sus casas llenas de enga\u00f1o: as\u00ed se hicieron grandes y ricos.\n5:28 Engordaron y pusi\u00e9ronse lustrosos, y sobrepujaron los hechos del malo: no juzgaron la causa, la causa del hu\u00e9rfano; con todo hici\u00e9ronse pr\u00f3speros, y la causa de los pobres no juzgaron.\n5:29 \u00bfNo tengo de visitar sobre esto? dice Jehov\u00e1; \u00bfy de tal gente no se vengar\u00e1 mi alma?\n5:30 Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra:\n5:31 Los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirig\u00edan por manos de ellos; y mi pueblo as\u00ed lo quiso. \u00bfQu\u00e9 pues har\u00e9is \u00e1 su fin?\n6:1 HUID, hijos de Benjam\u00edn, de en medio de Jerusalem, y tocad bocina en Tecoa, y alzad por se\u00f1al humo sobre Beth-hacch\u00earem: porque del aquil\u00f3n se ha visto mal, y quebrantamiento grande.\n6:2 A mujer hermosa y delicada compar\u00e9 \u00e1 la hija de Si\u00f3n.\n6:3 A ella vendr\u00e1n pastores y sus reba\u00f1os; junto \u00e1 ella en derredor pondr\u00e1n sus tiendas; cada uno apacentar\u00e1 \u00e1 su parte.\n6:4 Denunciad guerra contra ella: levantaos y subamos hacia el mediod\u00eda. Ay de nosotros! que va cayendo ya el d\u00eda, que las sombras de la tarde se han extendido.\n6:5 Levantaos, y subamos de noche, y destruyamos sus palacios.\n6:6 Porque as\u00ed dijo Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Cortad \u00e1rboles, y extended baluarte junto \u00e1 Jerusalem: esta es la ciudad que toda ella ha de ser visitada; violencia hay en medio de ella.\n6:7 Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, as\u00ed nunca cesa de manar su malicia; injusticia y robo se oye en ella; continuamente en mi presencia, enfermedad y herida.\n6:8 Corr\u00edgete, Jerusalem, porque no se aparte mi alma de ti, porque no te torne desierta, tierra no habitada.\n6:9 As\u00ed dijo Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Del todo rebuscar\u00e1n como \u00e1 vid el resto de Israel: torna tu mano como vendimiador \u00e1 los cestos.\n6:10 \u00bfA qui\u00e9n tengo de hablar y amonestar, para que oigan? He aqu\u00ed que sus orejas son incircuncisas, y no pueden escuchar; he aqu\u00ed que la palabra de Jehov\u00e1 les es cosa vergonzosa, no la aman.\n6:11 Por tanto estoy lleno de sa\u00f1a de Jehov\u00e1, trabajado he por contenerme; derramar\u00e9la sobre los ni\u00f1os en la calle, y sobre la reuni\u00f3n de los j\u00f3venes juntamente; porque el marido tambi\u00e9n ser\u00e1 preso con la mujer, el viejo con el lleno de d\u00edas.\n6:12 Y sus casas ser\u00e1n traspasadas \u00e1 otros, sus heredades y tambi\u00e9n sus mujeres; porque extender\u00e9 mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehov\u00e1.\n6:13 Porque desde el m\u00e1s chico de ellos hasta el m\u00e1s grande de ellos, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son enga\u00f1adores.\n6:14 Y curan el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo, Paz, paz; y no hay paz.\n6:15 \u00bfHanse avergonzado de haber hecho abominaci\u00f3n? No por cierto, no se han avergonzado, ni aun saben tener verg\u00fcenza: por tanto caer\u00e1n entre los que caer\u00e1n; caer\u00e1n cuando los visitar\u00e9, dice Jehov\u00e1.\n6:16 As\u00ed dijo Jehov\u00e1: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cu\u00e1l sea el buen camino, y andad por \u00e9l, y hallar\u00e9is descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.\n6:17 Despert\u00e9 tambi\u00e9n sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad \u00e1 la voz de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos.\n6:18 Por tanto oid, gentes, y conoce, oh conjunto de ellas.\n6:19 Oye, tierra. He aqu\u00ed yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon \u00e1 mis palabras, y aborrecieron mi ley.\n6:20 \u00bfA qu\u00e9 viene para m\u00ed este incienso de Seba, y la buena ca\u00f1a olorosa de tierra lejana? Vuestros holocaustos no son \u00e1 mi voluntad, ni vuestros sacrificios me dan gusto.\n6:21 Por tanto Jehov\u00e1 dice esto: He aqu\u00ed yo pongo \u00e1 este pueblo tropiezos, y caer\u00e1n en ellos los padres y los hijos juntamente, el vecino y su cercano perecer\u00e1n.\n6:22 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que viene pueblo de tierra del aquil\u00f3n, y gente grande se levantar\u00e1 de los cantones de la tierra.\n6:23 Arco y escudo arrebatar\u00e1n; crueles son, que no tendr\u00e1n misericordia; sonar\u00e1 la voz de ellos como la mar, y montar\u00e1n \u00e1 caballo como hombres dispuestos para la guerra, contra ti, oh hija de Si\u00f3n.\n6:24 Su fama oimos, y nuestras manos se descoyuntaron; apoder\u00f3se de nosotros angustia, dolor como de mujer que pare.\n6:25 No salgas al campo, ni andes por camino; porque espada de enemigo y temor hay por todas partes.\n6:26 Hija de mi pueblo, c\u00ed\u00f1ete de saco, y revu\u00e9lcate en ceniza; hazte luto como por hijo \u00fanico, llanto de amarguras: porque presto vendr\u00e1 sobre nosotros el destruidor.\n6:27 Por fortaleza te he puesto en mi pueblo, por torre: conocer\u00e1s pues, y examinar\u00e1s el camino de ellos.\n6:28 Todos ellos pr\u00edncipes rebeldes, andan con enga\u00f1o; son cobre y hierro: todos ellos son corruptores.\n6:29 Quem\u00f3se el fuelle, del fuego se ha consumido el plomo: por dem\u00e1s fundi\u00f3 el fundidor, pues los malos no son arrancados.\n6:30 Plata desechada los llamar\u00e1n, porque Jehov\u00e1 los desech\u00f3.\n7:1 PALABRA que fu\u00e9 de Jehov\u00e1 \u00e1 Jerem\u00edas, diciendo:\n7:2 Ponte \u00e1 la puerta de la casa de Jehov\u00e1, y predica all\u00ed esta palabra, y di: Oid palabra de Jehov\u00e1, todo Jud\u00e1, los que entr\u00e1is por estas puertas para adorar \u00e1 Jehov\u00e1.\n7:3 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os har\u00e9 morar en este lugar.\n7:4 No fi\u00e9is en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehov\u00e1, templo de Jehov\u00e1, templo de Jehov\u00e1 es \u00e9ste.\n7:5 Mas si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con exactitud hiciereis derecho entre el hombre y su pr\u00f3jimo,\n7:6 Ni oprimiereis al peregrino, al hu\u00e9rfano, y \u00e1 la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro;\n7:7 Os har\u00e9 morar en este lugar, en la tierra que d\u00ed \u00e1 vuestros padres para siempre.\n7:8 He aqu\u00ed vosotros os confi\u00e1is en palabras de mentira, que no aprovechan.\n7:9 \u00bfHurtando, matando, y adulterando, y jurando falso, \u00e9 incensando \u00e1 Baal, y andando tras dioses extra\u00f1os que no conocisteis,\n7:10 Vendr\u00e9is y os pondr\u00e9is delante de m\u00ed en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y dir\u00e9is: Librados somos: para hacer todas estas abominaciones?\n7:11 \u00bfEs cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa, sobre la cual es invocado mi nombre? He aqu\u00ed que tambi\u00e9n yo veo, dice Jehov\u00e1.\n7:12 Andad empero ahora \u00e1 mi lugar que fu\u00e9 en Silo, donde hice que morase mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.\n7:13 Ahora pues, por cuanto hab\u00e9is vosotros hecho todas estas obras, dice Jehov\u00e1, y bien que os habl\u00e9, madrugando para hablar, no o\u00edsteis, y os llam\u00e9, y no respondisteis;\n7:14 Har\u00e9 tambi\u00e9n \u00e1 esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confi\u00e1is, y \u00e1 este lugar que d\u00ed \u00e1 vosotros y \u00e1 vuestros padres, como hice \u00e1 Silo:\n7:15 Que os echar\u00e9 de mi presencia como ech\u00e9 \u00e1 todos vuestros hermanos, \u00e1 toda la generaci\u00f3n de Ephraim.\n7:16 T\u00fa pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oraci\u00f3n, ni me ruegues; porque no te oir\u00e9.\n7:17 \u00bfNo ves lo que estos hacen en las ciudades de Jud\u00e1 y en las calles de Jerusalem?\n7:18 Los hijos cogen la le\u00f1a, y los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas \u00e1 la reina del cielo y para hacer ofrendas \u00e1 dioses ajenos, por provocarme \u00e1 ira.\n7:19 \u00bfProvocar\u00e1nme ellos \u00e1 ira, dice Jehov\u00e1, y no m\u00e1s bien obran ellos mismos para confusi\u00f3n de sus rostros?\n7:20 Por tanto, as\u00ed ha dicho el Se\u00f1or Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que mi furor y mi ira se derrama sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, sobre los \u00e1rboles del campo, y sobre los frutos de la tierra; y encender\u00e1se, y no se apagar\u00e1.\n7:21 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: A\u00f1adid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed carne.\n7:22 Porque no habl\u00e9 yo con vuestros padres, ni les mand\u00e9 el d\u00eda que los saqu\u00e9 de la tierra de Egipto, acerca de holocaustos y de v\u00edctimas:\n7:23 Mas esto les mand\u00e9, diciendo: Escuchad mi voz, y ser\u00e9 \u00e1 vosotros por Dios, y vosotros me ser\u00e9is por pueblo; y andad en todo camino que os mandare, para que os vaya bien.\n7:24 Y no oyeron ni inclinaron su o\u00eddo; antes caminaron en sus consejos, en la dureza de su coraz\u00f3n malvado, y fueron hacia atr\u00e1s y no hacia adelante,\n7:25 Desde el d\u00eda que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Y os envi\u00e9 \u00e1 todos los profetas mis siervos, cada d\u00eda madrugando y envi\u00e1ndolos:\n7:26 Mas no me oyeron ni inclinaron su o\u00eddo; antes endurecieron su cerviz, \u00e9 hicieron peor que sus padres.\n7:27 T\u00fa pues les dir\u00e1s todas estas palabras, mas no te oir\u00e1n; aun los llamar\u00e1s, y no te responder\u00e1n.\n7:28 Les dir\u00e1s por tanto: Esta es la gente que no escuch\u00f3 la voz de Jehov\u00e1 su Dios, ni tom\u00f3 correcci\u00f3n; perdi\u00f3se la fe, y de la boca de ellos fu\u00e9 cortada.\n7:29 Trasquila tu cabello, y arr\u00f3jalo, y levanta llanto sobre las alturas; porque Jehov\u00e1 ha aborrecido y dejado la naci\u00f3n de su ira.\n7:30 Porque los hijos de Jud\u00e1 han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehov\u00e1; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual mi nombre fu\u00e9 invocado, amancill\u00e1ndola.\n7:31 Y han edificado los altos de Topheth, que es en el valle del hijo de Hinnom, para quemar al fuego sus hijos y sus hijas, cosa que yo no les mand\u00e9, ni subi\u00f3 en mi coraz\u00f3n.\n7:32 Por tanto, he aqu\u00ed vendr\u00e1n d\u00edas, ha dicho Jehov\u00e1, que no se diga m\u00e1s, Topheth, ni valle del hijo de Hinnom, sino Valle de la Matanza; y ser\u00e1n enterrados en Topheth, por no haber lugar.\n7:33 Y ser\u00e1n los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habr\u00e1 quien las espante.\n7:34 Y har\u00e9 cesar de las ciudades de Jud\u00e1, y de la calles de Jerusalem, voz de gozo y voz de alegr\u00eda, voz de esposo y voz de esposa; porque la tierra ser\u00e1 en desolaci\u00f3n.\n8:1 EN aquel tiempo, dice Jehov\u00e1, sacar\u00e1n los huesos de los reyes de Jud\u00e1, y los huesos de sus pr\u00edncipes, y los huesos de los sacerdotes, y los huesos de los profetas, y los huesos de los moradores de Jerusalem, fuera de sus sepulcros;\n8:2 Y los esparcir\u00e1n al sol, y \u00e1 la luna, y \u00e1 todo el ej\u00e9rcito del cielo, \u00e1 quien amaron, y \u00e1 quienes sirvieron, y en pos de quienes anduvieron, y \u00e1 quienes preguntaron, y \u00e1 quienes se encorvaron. No ser\u00e1n recogidos, ni enterrados: ser\u00e1n por muladar sobre la\n8:3 Y escoger\u00e1se la muerte antes que la vida por todo el resto que quedare de esta mala generaci\u00f3n, en todos los lugares \u00e1 donde los arrojar\u00e9 yo \u00e1 los que quedaren, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n8:4 Les dir\u00e1s asimismo: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: \u00bfEl que cae, no se levanta? \u00bfel que se desv\u00eda, no torna \u00e1 camino?\n8:5 \u00bfPor qu\u00e9 es este pueblo de Jerusalem rebelde con rebeld\u00eda perpetua? Abrazaron el enga\u00f1o, no han querido volverse.\n8:6 Escuch\u00e9 y o\u00ed; no hablan derecho, no hay hombre que se arrepienta de su mal, diciendo: \u00bfQu\u00e9 he hecho? Cada cual se volvi\u00f3 \u00e1 su carrera, como caballo que arremete con \u00edmpetu \u00e1 la batalla.\n8:7 Aun la cig\u00fce\u00f1a en el cielo conoce su tiempo, y la t\u00f3rtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; mas mi pueblo no conoce el juicio de Jehov\u00e1.\n8:8 \u00bfC\u00f3mo dec\u00eds: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehov\u00e1 es con nosotros? Ciertamente, he aqu\u00ed que en vano se cort\u00f3 la pluma, por dem\u00e1s fueron los escribas.\n8:9 Los sabios se avergonzaron, espant\u00e1ronse y fueron presos: he aqu\u00ed que aborrecieron la palabra de Jehov\u00e1; \u00bfy qu\u00e9 sabidur\u00eda tienen?\n8:10 Por tanto dar\u00e9 \u00e1 otros sus mujeres, y sus heredades \u00e1 quien las posea: porque desde el chico hasta el grande cada uno sigue la avaricia, desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen enga\u00f1o.\n8:11 Y curaron el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.\n8:12 \u00bfHanse avergonzado de haber hecho abominaci\u00f3n? Por cierto no se han corrido de verg\u00fcenza, ni supieron avergonzarse; caer\u00e1n por tanto entre los que cayeren, cuando los visitar\u00e9: caer\u00e1n, dice Jehov\u00e1.\n8:13 Cortar\u00e9los de por junto, dice Jehov\u00e1. No habr\u00e1 uvas en la vid, ni higos en la higuera, y caer\u00e1se la hoja; y lo que les he dado pasar\u00e1 de ellos.\n8:14 \u00bfSobre qu\u00e9 nos aseguramos? Juntaos, y entr\u00e9monos en las ciudades fuertes, y all\u00ed reposaremos: porque Jehov\u00e1 nuestro Dios nos ha hecho callar, y d\u00e1donos \u00e1 beber bebida de hiel, porque pecamos contra Jehov\u00e1.\n8:15 Esperamos paz, y no hubo bien; d\u00eda de cura, y he aqu\u00ed turbaci\u00f3n.\n8:16 Desde Dan se oy\u00f3 el bufido de sus caballos: del sonido de los relinchos de sus fuertes tembl\u00f3 toda la tierra; y vinieron y devoraron la tierra y su abundancia, ciudad y moradores de ella.\n8:17 Porque he aqu\u00ed que yo env\u00edo sobre vosotros serpientes, basiliscos, contra los cuales no hay encantamiento; y os morder\u00e1n, dice Jehov\u00e1.\n8:18 A causa de mi fuerte dolor mi coraz\u00f3n desfallece en m\u00ed.\n8:19 He aqu\u00ed voz del clamor de la hija de mi pueblo, que viene de la tierra lejana: \u00bfNo est\u00e1 Jehov\u00e1 en Si\u00f3n? \u00bfno est\u00e1 en ella su Rey? \u00bfPor qu\u00e9 me hicieron airar con sus im\u00e1genes de talla, con vanidades ajenas?\n8:20 Pas\u00f3se la siega, acab\u00f3se el verano, y nosotros no hemos sido salvos.\n8:21 Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo; entenebrecido estoy, espanto me ha arrebatado.\n8:22 \u00bfNo hay b\u00e1lsamo en Galaad? \u00bfno hay all\u00ed m\u00e9dico? \u00bfPor qu\u00e9 pues no hubo medicina para la hija de mi pueblo?\n9:1 OH si mi cabeza se tornase aguas, y mis ojos fuentes de aguas, para que llore d\u00eda y noche los muertos de la hija de mi pueblo!\n9:2 Oh qui\u00e9n me diese en el desierto un mes\u00f3n de caminantes, para que dejase mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son ad\u00falteros, congregaci\u00f3n de prevaricadores.\n9:3 E hicieron que su lengua, como su arco, tirase mentira; y no se fortalecieron por verdad en la tierra: porque de mal en mal procedieron, y me han desconocido, dice Jehov\u00e1.\n9:4 Gu\u00e1rdese cada uno de su compa\u00f1ero, ni en ning\u00fan hermano tenga confianza: porque todo hermano enga\u00f1a con falacia, y todo compa\u00f1ero anda con falsedades.\n9:5 Y cada uno enga\u00f1a \u00e1 su compa\u00f1ero, y no hablan verdad: ense\u00f1aron su lengua \u00e1 hablar mentira, se ocupan de hacer perversamente.\n9:6 Tu morada es en medio de enga\u00f1o; de muy enga\u00f1adores no quisieron conocerme, dice Jehov\u00e1.\n9:7 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: He aqu\u00ed que yo los fundir\u00e9, y los ensayar\u00e9; porque \u00bfc\u00f3mo he de hacer por la hija de mi pueblo?\n9:8 Saeta afilada es la lengua de ellos; enga\u00f1o habla; con su boca habla paz con su amigo, y dentro de s\u00ed pone sus asechanzas.\n9:9 \u00bfNo los tengo de visitar sobre estas cosas? dice Jehov\u00e1. \u00bfDe tal gente no se vengar\u00e1 mi alma?\n9:10 Sobre los montes levantar\u00e9 lloro y lamentaci\u00f3n, y llanto sobre las moradas del desierto; porque desolados fueron hasta no quedar quien pase, ni oyeron bramido de ganado: desde las aves del cielo y hasta las bestias de la tierra se trasportaron, y se fuero\n9:11 Y pondr\u00e9 \u00e1 Jerusalem en montones, por moradas de culebras; y pondr\u00e9 las ciudades de Jud\u00e1 en asolamiento, que no quede morador.\n9:12 \u00bfQui\u00e9n es var\u00f3n sabio que entienda esto? \u00bfy \u00e1 qui\u00e9n habl\u00f3 la boca de Jehov\u00e1, para que pueda declararlo? \u00bfPor qu\u00e9 causa la tierra ha perecido, ha sido asolada como desierto, que no hay quien pase?\n9:13 Y dijo Jehov\u00e1: Porque dejaron mi ley, la cual d\u00ed delante de ellos, y no obedecieron \u00e1 mi voz, ni caminaron conforme \u00e1 ella;\n9:14 Antes se fueron tras la imaginaci\u00f3n de su coraz\u00f3n, y en pos de los Baales que les ense\u00f1aron sus padres:\n9:15 Por tanto as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: He aqu\u00ed que \u00e1 este pueblo yo les dar\u00e9 \u00e1 comer ajenjos, y les dar\u00e9 \u00e1 beber aguas de hiel.\n9:16 Y los esparcir\u00e9 entre gentes que no conocieron ellos ni sus padres; y enviar\u00e9 espada en pos de ellos, hasta que yo los acabe.\n9:17 As\u00ed dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Considerad, y llamad pla\u00f1ideras que vengan; y enviad por las sabias que vengan:\n9:18 Y dense prisa, y levanten llanto sobre nosotros, y c\u00f3rranse nuestros ojos en l\u00e1grimas, y nuestros p\u00e1rpados en aguas se destilen.\n9:19 Porque voz de endecha fu\u00e9 o\u00edda de Si\u00f3n: C\u00f3mo hemos sido destru\u00eddos! en gran manera hemos sido confundidos. \u00bfPor qu\u00e9 dejamos la tierra? \u00bfpor qu\u00e9 nos han echado de s\u00ed nuestras moradas?\n9:20 O\u00edd pues, oh mujeres, palabra de Jehov\u00e1, y vuestro o\u00eddo reciba la palabra de su boca; y ense\u00f1ad endechas \u00e1 vuestras hijas, y cada una \u00e1 su amiga, lamentaci\u00f3n.\n9:21 Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios; para talar los ni\u00f1os de las calles, los mancebos de las plazas.\n9:22 Habla: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Los cuerpos de los hombres muertos caer\u00e1n como esti\u00e9rcol sobre la haz del campo, y como manojo tras el segador, que no hay quien lo recoja.\n9:23 As\u00ed dijo Jehov\u00e1: No se alabe el sabio en su sabidur\u00eda, ni en su valent\u00eda se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas.\n9:24 Mas al\u00e1bese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehov\u00e1, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero, dice Jehov\u00e1.\n9:25 He aqu\u00ed que vienen d\u00edas, dice Jehov\u00e1, y visitar\u00e9 sobre todo circuncidado, y sobre todo incircunciso:\n9:26 A Egipto, y \u00e1 Jud\u00e1, y \u00e1 Edom, y \u00e1 los hijos de Amm\u00f3n y de Moab, y \u00e1 todos los arrinconados en el postrer rinc\u00f3n, que moran en el desierto; porque todas las gentes tienen prepucio, y toda la casa de Israel tiene prepucio en el coraz\u00f3n.\n10:1 OID la palabra que Jehov\u00e1 ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel.\n10:2 As\u00ed dijo Jehov\u00e1: No aprend\u00e1is el camino de las gentes, ni de las se\u00f1ales del cielo teng\u00e1is temor, aunque las gentes las teman.\n10:3 Porque las ordenanzas de los pueblos son vanidad: porque le\u00f1o del monte cortaron, obra de manos de art\u00edfice con azuela.\n10:4 Con plata y oro lo engalanan; con clavos y martillo lo afirman, para que no se salga.\n10:5 Como palma lo igualan, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No teng\u00e1is temor de ellos; porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder.\n10:6 No hay semejante \u00e1 t\u00ed, oh Jehov\u00e1; grande t\u00fa, y grande tu nombre en fortaleza.\n10:7 \u00bfQui\u00e9n no te temer\u00e1, oh Rey de las gentes? porque \u00e1 t\u00ed compete ello; porque entre todos los sabios de las gentes, y en todos sus reinos, no hay semejante \u00e1 ti.\n10:8 Y todos se infatuar\u00e1n, y entontecer\u00e1n. Ense\u00f1anza de vanidades es el mismo le\u00f1o.\n10:9 Traer\u00e1n plata extendida de Tarsis, y oro de Uphaz; obrar\u00e1 el art\u00edfice, y las manos del fundidor; vestir\u00e1nlos de c\u00e1rdeno y de p\u00farpura: obra de peritos es todo.\n10:10 Mas Jehov\u00e1 Dios es la verdad; \u00e9l es Dios vivo y Rey eterno: \u00e1 su ira tiembla la tierra, y las gentes no pueden sufrir su sa\u00f1a.\n10:11 Les dir\u00e9is as\u00ed: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, perezcan de la tierra y de debajo de estos cielos.\n10:12 El que hizo la tierra con su potencia, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendi\u00f3 los cielos con su prudencia;\n10:13 A su voz se da muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los rel\u00e1mpagos con la lluvia, y saca el viento de sus dep\u00f3sitos.\n10:14 Todo hombre se embrutece y le falta ciencia; averg\u00fc\u00e9ncese de su vaciadizo todo fundidor: porque mentira es su obra de fundici\u00f3n, y no hay esp\u00edritu en ellos;\n10:15 Vanidad son, obra de escarnios: en el tiempo de su visitaci\u00f3n perecer\u00e1n.\n10:16 No es como ellos la suerte de Jacob: porque \u00e9l es el Hacedor de todo, \u00e9 Israel es la vara de su herencia: Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos es su nombre.\n10:17 Recoge de las tierras tus mercader\u00edas, la que moras en lugar fuerte.\n10:18 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que esta vez arrojar\u00e9 con honda los moradores de la tierra, y he de afligirlos, para que lo hallen.\n10:19 Ay de m\u00ed, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa. Yo empero dije: Ciertamente enfermedad m\u00eda es esta, y debo sufrirla.\n10:20 Mi tienda es destru\u00edda, y todas mis cuerdas est\u00e1n rotas: mis hijos fueron sacados de m\u00ed, y perecieron: no hay ya m\u00e1s quien extienda mi tienda, ni quien levante mis cortinas.\n10:21 Porque los pastores se infatuaron, y no buscaron \u00e1 Jehov\u00e1: por tanto no prosperaron, y todo su ganado se esparci\u00f3.\n10:22 He aqu\u00ed que voz de fama viene, y alboroto grande de la tierra del aquil\u00f3n, para tornar en soledad todas las ciudades de Jud\u00e1, en morada de culebras.\n10:23 Conozco, oh Jehov\u00e1, que el hombre no es se\u00f1or de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos.\n10:24 Cast\u00edgame, oh Jehov\u00e1, mas con juicio; no con tu furor, porque no me aniquiles.\n10:25 Derrama tu enojo sobre las gentes que no te conocen, y sobre las naciones que no invocan tu nombre: porque se comieron \u00e1 Jacob, y lo devoraron, y le han consumido, y asolado su morada.\n11:1 PALABRA que fu\u00e9 de Jehov\u00e1, \u00e1 Jerem\u00edas, diciendo:\n11:2 Oid las palabras de este pacto, y hablad \u00e1 todo var\u00f3n de Jud\u00e1, y \u00e1 todo morador de Jerusalem.\n11:3 Y les dir\u00e1s t\u00fa: As\u00ed dijo Jehov\u00e1 Dios de Israel: Maldito el var\u00f3n que no obedeciere las palabras de este pacto,\n11:4 El cual mand\u00e9 \u00e1 vuestros padres el d\u00eda que los saqu\u00e9 de la tierra de Egipto, del horno de hierro, dici\u00e9ndoles: Oid mi voz, y ejecutad aqu\u00e9llas, conforme \u00e1 todo lo que os mando, y me ser\u00e9is por pueblo, y yo ser\u00e9 \u00e1 vosotros por Dios;\n11:5 Para que confirme el juramento que hice \u00e1 vuestros padres, que les dar\u00eda la tierra que corre leche y miel, como este d\u00eda. Y respond\u00ed, y dije: Am\u00e9n, oh Jehov\u00e1.\n11:6 Y Jehov\u00e1 me dijo: Pregona todas estas palabras en las ciudades de Jud\u00e1 y en las calles de Jerusalem, diciendo: Oid las palabras de este pacto, y ponedlas por obra.\n11:7 Porque con eficacia protest\u00e9 a vuestros padres el d\u00eda que los hice subir de la tierra de Egipto hasta el d\u00eda de hoy, madrugando y protestando, diciendo: Oid mi voz.\n11:8 Mas no oyeron, ni inclinaron su o\u00eddo, antes se fueron cada uno tras la imaginaci\u00f3n de su coraz\u00f3n malvado: por tanto, traer\u00e9 sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mand\u00e9 que cumpliesen, y no lo cumplieron.\n11:9 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: Conjuraci\u00f3n se ha hallado en los varones de Jud\u00e1, y en los moradores de Jerusalem.\n11:10 Hanse vuelto \u00e1 las maldades de sus primeros padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras, antes se fueron tras dioses ajenos para servirles; la casa de Israel y la casa de Jud\u00e1 invalidaron mi pacto, el cual hab\u00eda yo concertado con sus padres.\n11:11 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed yo traigo sobre ellos mal del que no podr\u00e1n salir; y clamar\u00e1n \u00e1 mi, y no los oir\u00e9.\n11:12 E ir\u00e1n las ciudades de Jud\u00e1 y los moradores de Jerusalem, y clamar\u00e1n \u00e1 los dioses \u00e1 quienes queman ellos inciensos, los cuales no los podr\u00e1n salvar en el tiempo de su mal.\n11:13 Porque seg\u00fan el n\u00famero de tus ciudades fueron tus dioses, oh Jud\u00e1; y seg\u00fan el n\u00famero de tus calles, oh Jerusalem, pusisteis los altares de ignominia, altares para ofrecer sahumerios \u00e1 Baal.\n11:14 T\u00fa pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oraci\u00f3n; porque yo no oir\u00e9 el d\u00eda que en su aflicci\u00f3n \u00e1 m\u00ed clamaren.\n11:15 \u00bfQu\u00e9 tiene mi amado en mi casa, habiendo hecho abominaciones muchas? Y las carnes santas pasar\u00e1n de sobre t\u00ed, porque en tu maldad te gloriaste.\n11:16 Oliva verde, hermosa en fruto y en parecer, llam\u00f3 Jehov\u00e1 tu nombre. A la voz de gran palabra hizo encender fuego sobre ella, y quebraron sus ramas.\n11:17 Pues Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, que te plant\u00f3, ha pronunciado mal contra ti, \u00e1 causa de la maldad de la casa de Israel y de la casa de Jud\u00e1, que hicieron \u00e1 s\u00ed mismos, provoc\u00e1ndome \u00e1 ira con incensar \u00e1 Baal.\n11:18 Y Jehov\u00e1 me lo hizo saber, y conoc\u00edlo: entonces me hiciste ver sus obras.\n11:19 Y yo como cordero inocente que llevan \u00e1 degollar, pues no entend\u00eda que maquinaban contra m\u00ed designios, diciendo: Destruyamos el \u00e1rbol con su fruto, y cort\u00e9moslo de la tierra de los vivientes, y no haya m\u00e1s memoria de su nombre.\n11:20 Mas, oh Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, que juzgas justicia, que sondas los ri\u00f1ones y el coraz\u00f3n, vea yo tu venganza de ellos: porque \u00e1 ti he descubierto mi causa.\n11:21 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los varones de Anathoth, que buscan tu alma, diciendo: No profetices en nombre de Jehov\u00e1, y no morir\u00e1s \u00e1 nuestras manos:\n11:22 As\u00ed pues ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: He aqu\u00ed que yo los visito; los mancebos morir\u00e1n \u00e1 cuchillo; sus hijos y sus hijas morir\u00e1n de hambre;\n11:23 Y no quedar\u00e1 resto de ellos: porque yo traer\u00e9 mal sobre los varones de Anathoth, a\u00f1o de su visitaci\u00f3n.\n12:1 JUSTO eres t\u00fa, oh Jehov\u00e1, aunque yo contigo dispute: hablar\u00e9 empero juicios contigo. \u00bfPor qu\u00e9 es prosperado el camino de los imp\u00edos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?\n12:2 Plant\u00e1stelos, y echaron ra\u00edces; progresaron, \u00e9 hicieron fruto; cercano est\u00e1s t\u00fa en sus bocas, mas lejos de sus ri\u00f1ones.\n12:3 Tu empero, oh Jehov\u00e1, me conoces; v\u00edsteme, y probaste mi coraz\u00f3n para contigo: arr\u00e1ncalos como \u00e1 ovejas para el degolladero, y se\u00f1\u00e1lalos para el d\u00eda de la matanza.\n12:4 \u00bfHasta cu\u00e1ndo estar\u00e1 desierta la tierra, y marchita la hierba de todo el campo? Por la maldad de los que en ella moran, faltaron los ganados, y las aves; porque dijeron: No ver\u00e1 \u00e9l nuestras postrimer\u00edas.\n12:5 Si corriste con los de \u00e1 pi\u00e9, y te cansaron, \u00bfc\u00f3mo contender\u00e1s con los caballos? Y si en la tierra de paz estabas quieto, \u00bfc\u00f3mo har\u00e1s en la hinchaz\u00f3n del Jord\u00e1n?\n12:6 Porque aun tus hermanos y la casa de tu padre, aun ellos se levantaron contra ti, aun ellos dieron voces en pos de ti. No los creas, cuando bien te hablaren.\n12:7 He dejado mi casa, desampar\u00e9 mi heredad, entregado he lo que amaba mi alma en manos de sus enemigos.\n12:8 Fu\u00e9 para m\u00ed mi heredad como le\u00f3n en bre\u00f1a: contra m\u00ed di\u00f3 su voz; por tanto la aborrec\u00ed.\n12:9 \u00bfEsme mi heredad ave de muchos colores? \u00bfno est\u00e1n contra ella aves en derredor? Venid, reun\u00edos, vosotras todas las bestias del campo, venid \u00e1 devorarla.\n12:10 Muchos pastores han destru\u00eddo mi vi\u00f1a, hollaron mi heredad, tornaron en desierto y soledad mi heredad preciosa.\n12:11 Fu\u00e9 puesta en asolamiento, y llor\u00f3 sobre m\u00ed, asolada: fu\u00e9 asolada toda la tierra, porque no hubo hombre que mirase.\n12:12 Sobre todos los lugares altos del desierto vinieron disipadores: porque la espada de Jehov\u00e1 devorar\u00e1 desde el un extremo de la tierra hasta el otro extremo: no habr\u00e1 paz para ninguna carne.\n12:13 Sembraron trigo, y segar\u00e1n espinas; tuvieron la heredad, mas no aprovecharon nada: se avergonzar\u00e1n de vuestros frutos, \u00e1 causa de la ardiente ira de Jehov\u00e1.\n12:14 As\u00ed dijo Jehov\u00e1 contra todos mis malos vecinos, que tocan la heredad que hice poseer \u00e1 mi pueblo Israel: He aqu\u00ed que yo los arrancar\u00e9 de su tierra, y arrancar\u00e9 de en medio de ellos la casa de Jud\u00e1.\n12:15 Y ser\u00e1 que, despu\u00e9s que los hubiere arrancado, tornar\u00e9 y tendr\u00e9 misericordia de ellos, y har\u00e9los volver cada uno \u00e1 su heredad, y cada cual \u00e1 su tierra.\n12:16 Y ser\u00e1 que, si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi pueblo, para jurar en mi nombre, diciendo, Vive Jehov\u00e1, as\u00ed como ense\u00f1aron \u00e1 mi pueblo \u00e1 jurar por Baal; ellos ser\u00e1n prosperados en medio de mi pueblo.\n12:17 Mas si no oyeren, arrancar\u00e9 \u00e1 la tal gente, sac\u00e1ndola de ra\u00edz, y destruyendo, dice Jehov\u00e1.\n13:1 ASI me dijo Jehov\u00e1: Ve, y c\u00f3mprate un cinto de lino, y c\u00ed\u00f1elo sobre tus lomos, y no lo meter\u00e1s en agua.\n13:2 Y compr\u00e9 el cinto conforme \u00e1 la palabra de Jehov\u00e1, y p\u00faselo sobre mis lomos.\n13:3 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed segunda vez palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n13:4 Toma el cinto que compraste, que est\u00e1 sobre tus lomos, y lev\u00e1ntate, y ve al Eufrates, y esc\u00f3ndelo all\u00e1 en la concavidad de una pe\u00f1a.\n13:5 Fu\u00ed pues, y escond\u00edlo junto al Eufrates, como Jehov\u00e1 me mand\u00f3.\n13:6 Y sucedi\u00f3 que al cabo de muchos d\u00edas me dijo Jehov\u00e1: Lev\u00e1ntate, y ve al Eufrates, y toma de all\u00ed el cinto que te mand\u00e9 escondieses all\u00e1.\n13:7 Entonces fu\u00ed al Eufrates, y cav\u00e9, y tom\u00e9 el cinto del lugar donde lo hab\u00eda escondido; y he aqu\u00ed que el cinto se hab\u00eda podrido; para ninguna cosa era bueno.\n13:8 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n13:9 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: As\u00ed har\u00e9 podrir la soberbia de Jud\u00e1, y la mucha soberbia de Jerusalem,\n13:10 A este pueblo malo, que no quieren oir mis palabras, que andan en las imaginaciones de su coraz\u00f3n, y se fueron en pos de dioses ajenos para servirles, y para encorvarse \u00e1 ellos; y vendr\u00e1 \u00e1 ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno.\n13:11 Porque como el cinto se junta \u00e1 los lomos del hombre, as\u00ed hice juntar \u00e1 m\u00ed toda la casa de Israel y toda la casa de Jud\u00e1, dice Jehov\u00e1, para que me fuesen por pueblo y por fama, y por alabanza y por honra: empero no escucharon.\n13:12 Les dir\u00e1s pues esta palabra: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1, Dios de Israel: Henchir\u00e1se de vino todo odre. Y ellos te dir\u00e1n: \u00bfNo sabemos que todo odre se henchir\u00e1 de vino?\n13:13 Entonces les has de decir: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que yo lleno de embriaguez todos los moradores de esta tierra, y \u00e1 los reyes de la estirpe de David que se sientan sobre su trono, y \u00e1 los sacerdotes y profetas, y \u00e1 todos los moradores de Jerusalem;\n13:14 Y quebrantar\u00e9los el uno con el otro, los padres con los hijos juntamente, dice Jehov\u00e1: no perdonar\u00e9, ni tendr\u00e9 piedad ni misericordia, para no destruirlos.\n13:15 Escuchad y oid; no os elev\u00e9is: pues Jehov\u00e1 ha hablado.\n13:16 Dad gloria \u00e1 Jehov\u00e1 Dios vuestro, antes que haga venir tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen en montes de oscuridad, y esper\u00e9is luz, y os la torne sombra de muerte y tinieblas.\n13:17 Mas si no oyereis esto, en secreto llorar\u00e1 mi alma \u00e1 causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente, se deshar\u00e1n mis ojos en l\u00e1grimas, porque el reba\u00f1o de Jehov\u00e1 fu\u00e9 cautivo.\n13:18 Di al rey y \u00e1 la reina: Humillaos, sentaos en tierra; porque la corona de vuestra gloria baj\u00f3 de vuestras cabezas.\n13:19 Las ciudades del mediod\u00eda fueron cerradas, y no hubo quien las abriese: toda Jud\u00e1 fu\u00e9 trasportada, trasportada fu\u00e9 toda ella.\n13:20 Alzad vuestros ojos, y ved los que vienen del aquil\u00f3n: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el reba\u00f1o que te fu\u00e9 dado, la grey de tu gloria?\n13:21 \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1s cuando te visitar\u00e1? porque tu los ense\u00f1aste \u00e1 ser pr\u00edncipes y cabeza sobre ti. \u00bfNo te tomar\u00e1n dolores como \u00e1 mujer que pare?\n13:22 Cuando dijeres en tu coraz\u00f3n: \u00bfPor qu\u00e9 me ha sobrevenido esto? Por la enormidad de tu maldad fueron descubiertas tus faldas, fueron desnudos tus calca\u00f1ares.\n13:23 \u00bfMudar\u00e1 el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas? As\u00ed tambi\u00e9n podr\u00e9is vosotros hacer bien, estando habituados \u00e1 hacer mal.\n13:24 Por tanto yo los esparcir\u00e9, como tamo que pasa, al viento del desierto.\n13:25 Esta es tu suerte, la porci\u00f3n de tus medidas de parte m\u00eda, dice Jehov\u00e1; porque te olvidaste de m\u00ed, y confiaste en la mentira.\n13:26 Yo pues descubrir\u00e9 tambi\u00e9n tus faldas delante de tu cara, y se manifestar\u00e1 tu ignominia.\n13:27 Tus adulterios, tus relinchos, la maldad de tu fornicaci\u00f3n sobre los collados: en el mismo campo vi tus abominaciones. Ay de ti, Jerusalem! \u00bfNo ser\u00e1s al cabo limpia? \u00bfhasta cu\u00e1ndo todav\u00eda?\n14:1 PALABRA de Jehov\u00e1 que fu\u00e9 dada \u00e1 Jerem\u00edas, con motivo de la sequ\u00eda.\n14:2 Enlut\u00f3se Jud\u00e1, y sus puertas se despoblaron: oscureci\u00e9ronse en tierra, y subi\u00f3 el clamor de Jerusalem.\n14:3 Y los principales de ellos enviaron sus criados al agua: vinieron \u00e1 las lagunas, y no hallaron agua: volvi\u00e9ronse con sus vasos vac\u00edos; se avergonzaron, confundi\u00e9ronse, y cubrieron sus cabezas.\n14:4 Porque se resquebraj\u00f3 la tierra \u00e1 causa de no llover en el pa\u00eds; confusos los labradores, cubrieron sus cabezas.\n14:5 Y aun las ciervas en los campos par\u00edan, y dejaban la cr\u00eda, porque no hab\u00eda hierba.\n14:6 Y los asnos monteses se pon\u00edan en los altos, aspiraban el viento como los chacales; sus ojos se ofuscaron, porque no hab\u00eda hierba.\n14:7 Si nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Jehov\u00e1, haz por amor de tu nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado, contra ti pecamos.\n14:8 Oh esperanza de Israel, Guardador suyo en el tiempo de la aflicci\u00f3n, \u00bfpor qu\u00e9 has de ser como peregrino en la tierra, y como caminante que se aparta para tener la noche?\n14:9 \u00bfPor qu\u00e9 has de ser como hombre at\u00f3nito, y como valiente que no puede librar? t\u00fa empero est\u00e1s entre nosotros, oh Jehov\u00e1, y sobre nosotros es invocado tu nombre; no nos desampares.\n14:10 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 \u00e1 este pueblo: As\u00ed amaron moverse, ni detuvieron sus pies: por tanto, Jehov\u00e1 no los tiene en voluntad; acordar\u00e1se ahora de la maldad de ellos, y visitar\u00e1 sus pecados.\n14:11 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: No ruegues por este pueblo para bien.\n14:12 Cuando ayunaren, yo no oir\u00e9 su clamor, y cuando ofrecieren holocausto y ofrenda, no lo aceptar\u00e9; antes los consumir\u00e9 con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia.\n14:13 Y yo dije: Ah! ah! Se\u00f1or Jehov\u00e1! he aqu\u00ed que los profetas les dicen: No ver\u00e9is cuchillo, ni habr\u00e1 hambre en vosotros, sino que en este lugar os dar\u00e9 paz verdadera.\n14:14 D\u00edjome entonces Jehov\u00e1: Falso profetizan los profetas en mi nombre: no los envi\u00e9, ni les mand\u00e9, ni les habl\u00e9: visi\u00f3n mentirosa, y adivinaci\u00f3n, y vanidad, y enga\u00f1o de su coraz\u00f3n os profetizan.\n14:15 Por tanto as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 sobre los profetas que profetizan en mi nombre, los cuales yo no envi\u00e9, y que dicen, Cuchillo ni hambre no habr\u00e1 en esta tierra: Con cuchillo y con hambre ser\u00e1n consumidos esos profetas.\n14:16 Y el pueblo \u00e1 quien profetizan, echado ser\u00e1 en las calles de Jerusalem por hambre y por espada; y no habr\u00e1 quien los entierre, ellos, y sus mujeres, y sus hijos, y sus hijas; y sobre ellos derramar\u00e9 su maldad.\n14:17 Decirles has, pues, esta palabra: C\u00f3rranse mis ojos en l\u00e1grimas noche y d\u00eda, y no cesen; porque de gran quebrantamiento es quebrantada la virgen hija de mi pueblo, de plaga muy recia.\n14:18 Si salgo al campo, he aqu\u00ed muertos \u00e1 cuchillo; y si me entro en la ciudad, he aqu\u00ed enfermos de hambre: porque tambi\u00e9n el profeta como el sacerdote anduvieron rodeando en la tierra, y no conocieron.\n14:19 \u00bfHas desechado enteramente \u00e1 Jud\u00e1? \u00bfha aborrecido tu alma \u00e1 Si\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 nos hiciste herir sin que nos quede cura? Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de cura, y he aqu\u00ed turbaci\u00f3n.\n14:20 Reconocemos, oh Jehov\u00e1, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres: porque contra ti hemos pecado.\n14:21 Por amor de tu nombre no nos deseches, ni trastornes el trono de tu gloria: acu\u00e9rdate, no invalides tu pacto con nosotros.\n14:22 \u00bfHay entre las vanidades de las gentes quien haga llover? \u00bfy dar\u00e1n los cielos lluvias? \u00bfNo eres t\u00fa, Jehov\u00e1, nuestro Dios? en ti pues esperamos; pues t\u00fa hiciste todas estas cosas.\n15:1 Y DIJOME Jehov\u00e1: Si Mois\u00e9s y Samuel se pusieran delante de m\u00ed, mi voluntad no ser\u00e1 con este pueblo: \u00e9chalos de delante de m\u00ed, y salgan.\n15:2 Y ser\u00e1 que si te preguntaren: \u00bfA d\u00f3nde saldremos? les dir\u00e1s: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: El que \u00e1 muerte, \u00e1 muerte; y el que \u00e1 cuchillo, \u00e1 cuchillo; y el que \u00e1 hambre, \u00e1 hambre; y el que \u00e1 cautividad, \u00e1 cautividad.\n15:3 Y enviar\u00e9 sobre ellos cuatro g\u00e9neros, dice Jehov\u00e1: cuchillo para matar, y perros para despedazar, y aves del cielo y bestias de la tierra, para devorar y para disipar.\n15:4 Y entregar\u00e9los \u00e1 ser agitados por todos los reinos de la tierra, \u00e1 causa de Manas\u00e9s hijo de Ezech\u00eeas rey de Jud\u00e1, por lo que hizo en Jerusalem.\n15:5 Porque \u00bfqui\u00e9n tendr\u00e1 compasi\u00f3n de ti, oh Jerusalem? \u00bf\u00f3 qui\u00e9n se entristecer\u00e1 por tu causa? \u00bf\u00f3 qui\u00e9n ha de venir \u00e1 preguntar por tu paz?\n15:6 T\u00fa me dejaste, dice Jehov\u00e1, atr\u00e1s te volviste: por tanto yo extender\u00e9 sobre ti mi mano, y te destruir\u00e9; estoy cansado de arrepentirme.\n15:7 Y avent\u00e9los con aventador hasta las puertas de la tierra; desahij\u00e9, desbarat\u00e9 mi pueblo; no se tornaron de sus caminos.\n15:8 Sus viudas se multiplicaron m\u00e1s que la arena de la mar; traje contra ellos destruidor \u00e1 medio d\u00eda sobre la madre y los hijos; sobre la ciudad hice que de repente cayesen terrores.\n15:9 Enflaqueci\u00f3se la que pari\u00f3 siete; llen\u00f3se de dolor su alma; su sol se le puso siendo a\u00fan de d\u00eda; fu\u00e9 avergonzada y llena de confusi\u00f3n: y lo que de ella quedare, entregar\u00e9lo \u00e1 cuchillo delante de sus enemigos, dice Jehov\u00e1.\n15:10 Ay de m\u00ed, madre m\u00eda, que me has engendrado hombre de contienda y hombre de discordia \u00e1 toda la tierra! Nunca les d\u00ed \u00e1 logro, ni lo tom\u00e9 de ellos; y todos me maldicen.\n15:11 Dijo Jehov\u00e1: De cierto tus reliquias ser\u00e1n en bien; de cierto har\u00e9 que el enemigo te salga \u00e1 recibir en el tiempo trabajoso, y en el tiempo de angustia.\n15:12 \u00bfQuebrar\u00e1 el hierro al hierro de la parte de aquil\u00f3n, y al bronce?\n15:13 Tus riquezas y tus tesoros dar\u00e9 \u00e1 saco sin ning\u00fan precio, por todos tus pecados, y en todos tus t\u00e9rminos;\n15:14 Y te har\u00e9 pasar \u00e1 tus enemigos en tierra que no conoces: porque fuego se ha encendido en mi furor, y arder\u00e1 sobre vosotros.\n15:15 T\u00fa lo sabes, oh Jehov\u00e1; acu\u00e9rdate de m\u00ed, y vis\u00edtame, y v\u00e9ngame de mis enemigos. No me tomes en la prolongaci\u00f3n de tu enojo: sabes que por amor de ti sufro afrenta.\n15:16 Hall\u00e1ronse tus palabras, y yo las com\u00ed; y tu palabra me fu\u00e9 por gozo y por alegr\u00eda de mi coraz\u00f3n: porque tu nombre se invoc\u00f3 sobre m\u00ed, oh Jehov\u00e1 Dios de los ej\u00e9rcitos.\n15:17 No me sent\u00e9 en compa\u00f1ia de burladores, ni me engre\u00ed \u00e1 causa de tu profec\u00eda; sent\u00e9me solo, porque me llenaste de desabrimiento.\n15:18 \u00bfPor qu\u00e9 fu\u00e9 perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admiti\u00f3 cura? \u00bfSer\u00e1s para m\u00ed como cosa ilusoria, como aguas que no son estables?\n15:19 Por tanto as\u00ed dijo Jehov\u00e1: Si te convirtieres, yo te repondr\u00e9, y delante de m\u00ed estar\u00e1s; y si sacares lo precioso de lo vil, ser\u00e1s como mi boca. Convi\u00e9rtanse ellos \u00e1 ti, y t\u00fa no te conviertas \u00e1 ellos.\n15:20 Y te dar\u00e9 para este pueblo por fuerte muro de bronce, y pelear\u00e1n contra ti, y no te vencer\u00e1n: porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehov\u00e1.\n15:21 Y librarte he de la mano de los malos, y te redimir\u00e9 de la mano de los fuertes.\n16:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n16:2 No tomar\u00e1s para ti mujer, ni tendr\u00e1s hijos ni hijas en este lugar.\n16:3 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 acerca de los hijos y de las hijas que nacieren en este lugar, y de sus madres que los parieren, y de los padres que los engendraren en esta tierra.\n16:4 De dolorosas enfermedades morir\u00e1n; no ser\u00e1n pla\u00f1idos ni enterrados: ser\u00e1n por muladar sobre la haz de la tierra: y con cuchillo y con hambre ser\u00e1n consumidos, y sus cuerpos ser\u00e1n para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra.\n16:5 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: No entres en casa de luto, ni vayas \u00e1 lamentar, ni los consueles: porque yo he quitado mi paz de este pueblo, dice Jehov\u00e1, mi misericordia y piedades.\n16:6 Y morir\u00e1n en esta tierra grandes y chicos: no se enterrar\u00e1n, ni los pla\u00f1ir\u00e1n, ni se ara\u00f1ar\u00e1n, ni se mesar\u00e1n por ellos;\n16:7 Ni por ellos partir\u00e1n pan por luto, para consolarlos de sus muertos; ni les dar\u00e1n \u00e1 beber vaso de consolaciones por su padre \u00f3 por su madre.\n16:8 Asimismo no entres en casa de convite, para sentarte con ellos \u00e1 comer \u00f3 \u00e1 beber.\n16:9 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: He aqu\u00ed que yo har\u00e9 cesar en este lugar, delante de vuestros ojos y en vuestros d\u00edas, toda voz de gozo y toda voz de alegr\u00eda, toda voz de esposo y toda voz de esposa.\n16:10 Y acontecer\u00e1 que cuando anunciares \u00e1 este pueblo todas estas cosas, te dir\u00e1n ellos: \u00bfPor qu\u00e9 habl\u00f3 Jehov\u00e1 sobre nosotros este mal tan grande? \u00bfy qu\u00e9 maldad es la nuestra, \u00f3 qu\u00e9 pecado es el nuestro, que cometi\u00e9ramos contra Jehov\u00e1 nuestro Dios?\n16:11 Entonces les dir\u00e1s: Porque vuestros padres me dejaron, dice Jehov\u00e1, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y \u00e1 ellos se encorvaron, y me dejaron \u00e1 m\u00ed, y no guardaron mi ley;\n16:12 Y vosotros hab\u00e9is hecho peor que vuestros padres; porque he aqu\u00ed que vosotros camin\u00e1is cada uno tras la imaginaci\u00f3n de su malvado coraz\u00f3n, no oy\u00e9ndome \u00e1 m\u00ed.\n16:13 Por tanto, yo os har\u00e9 echar de esta tierra \u00e1 tierra que ni vosotros ni vuestros padres hab\u00e9is conocido, y all\u00e1 servir\u00e9is \u00e1 dioses ajenos de d\u00eda y de noche; porque no os mostrar\u00e9 clemencia.\n16:14 Empero he aqu\u00ed, vienen d\u00edas, dice Jehov\u00e1, que no se dir\u00e1 m\u00e1s: Vive Jehov\u00e1, que hizo subir \u00e1 los hijos de Israel de tierra de Egipto;\n16:15 Sino: Vive Jehov\u00e1, que hizo subir \u00e1 los hijos de Israel de la tierra del aquil\u00f3n, y de todas las tierras \u00e1 donde los hab\u00eda arrojado: y volver\u00e9los \u00e1 su tierra, la cual d\u00ed \u00e1 sus padres.\n16:16 He aqu\u00ed que yo env\u00edo muchos pescadores, dice Jehov\u00e1, y los pescar\u00e1n; y despu\u00e9s enviar\u00e9 muchos cazadores, y los cazar\u00e1n de todo monte, y de todo collado, y de las cavernas de los pe\u00f1ascos.\n16:17 Porque mis ojos est\u00e1n sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos.\n16:18 Mas primero pagar\u00e9 al doble su iniquidad y su pecado; porque contaminaron mi tierra con los cuerpos muertos de sus abominaciones, y de sus abominaciones llenaron mi heredad.\n16:19 Oh Jehov\u00e1, fortaleza m\u00eda, y fuerza m\u00eda, y refugio m\u00edo en el tiempo de la aflicci\u00f3n; \u00e1 ti vendr\u00e1n gentes desde los extremos de la tierra, y dir\u00e1n: Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho.\n16:20 \u00bfHa de hacer el hombre dioses para s\u00ed? mas ellos no son dioses.\n16:21 Por tanto, he aqu\u00ed, les ense\u00f1ar\u00e9 de esta vez, ense\u00f1arles he mi mano y mi fortaleza, y sabr\u00e1n que mi nombre es Jehov\u00e1.\n17:1 EL pecado de Jud\u00e1 escrito est\u00e1 con cincel de hierro, y con punta de diamante: esculpido est\u00e1 en la tabla de su coraz\u00f3n, y en los lados de vuestros altares;\n17:2 Cuando sus hijos se acuerdan de sus altares y de sus bosques, junto \u00e1 los \u00e1rboles verdes y en los collados altos.\n17:3 Oh mi monta\u00f1a! tu hacienda en el campo y todos tus tesoros dar\u00e9 \u00e1 saco, por el pecado de tus altos en todos tus t\u00e9rminos.\n17:4 Y habr\u00e1 en ti cesaci\u00f3n de tu heredad, la cual yo te d\u00ed, y te har\u00e9 servir \u00e1 tus enemigos en tierra que no conociste; porque fuego hab\u00e9is encendido en mi furor, para siempre arder\u00e1.\n17:5 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Maldito el var\u00f3n que conf\u00eda en el hombre, y pone carne por su brazo, y su coraz\u00f3n se aparta de Jehov\u00e1.\n17:6 Pues ser\u00e1 como la retama en el desierto, y no ver\u00e1 cuando viniere el bien; sino que morar\u00e1 en las securas en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.\n17:7 Bendito el var\u00f3n que se f\u00eda en Jehov\u00e1, y cuya confianza es Jehov\u00e1.\n17:8 Porque \u00e9l ser\u00e1 como el \u00e1rbol plantado junto \u00e1 las aguas, que junto \u00e1 la corriente echar\u00e1 sus raices, y no ver\u00e1 cuando viniere el calor, sino que su hoja estar\u00e1 verde; y en el a\u00f1o de sequ\u00eda no se fatigar\u00e1, ni dejar\u00e1 de hacer fruto.\n17:9 Enga\u00f1oso es el coraz\u00f3n m\u00e1s que todas las cosas, y perverso; \u00bfqui\u00e9n lo conocer\u00e1?\n17:10 Yo Jehov\u00e1, que escudri\u00f1o el coraz\u00f3n, que pruebo los ri\u00f1ones, para dar \u00e1 cada uno seg\u00fan su camino, seg\u00fan el fruto de sus obras.\n17:11 Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que allega riquezas, y no con justicia; en medio de sus d\u00edas las dejar\u00e1, y en su postrimer\u00eda ser\u00e1 insipiente.\n17:12 Trono de gloria, excelso desde el principio, es el lugar de nuestro santuario.\n17:13 Oh Jehov\u00e1, esperanza de Israel! todos los que te dejan, ser\u00e1n avergonzados; y los que de m\u00ed se apartan, ser\u00e1n escritos en el polvo; porque dejaron la vena de aguas vivas, \u00e1 Jehov\u00e1.\n17:14 S\u00e1name, oh Jehov\u00e1, y ser\u00e9 sano; s\u00e1lvame, y ser\u00e9 salvo: porque t\u00fa eres mi alabanza.\n17:15 He aqu\u00ed que ellos me dicen: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la palabra de Jehov\u00e1? venga ahora.\n17:16 Mas yo no me entromet\u00ed \u00e1 ser pastor en pos de ti, ni dese\u00e9 d\u00eda de calamidad, t\u00fa lo sabes. Lo que de mi boca ha salido, fu\u00e9 en tu presencia.\n17:17 No me seas t\u00fa por espanto: esperanza m\u00eda eres t\u00fa en el d\u00eda malo.\n17:18 Averg\u00fc\u00e9ncense los que me persiguen, y no me averg\u00fcence yo; as\u00f3mbrense ellos, y yo no me asombre: trae sobre ellos d\u00eda malo, y quebr\u00e1ntalos con doble quebrantamiento.\n17:19 As\u00ed me ha dicho Jehov\u00e1: Ve, y ponte \u00e1 la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Jud\u00e1, y \u00e1 todas las puertas de Jerusalem,\n17:20 Y diles: Oid la palabra de Jehov\u00e1, reyes de Jud\u00e1, y todo Jud\u00e1, y todos los moradores de Jerusalem que entr\u00e1is por esta puertas.\n17:21 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Guardaos por vuestras vidas, y no traig\u00e1is carga en el d\u00eda del s\u00e1bado, para meter por las puertas de Jerusalem;\n17:22 Ni saqu\u00e9is carga de vuestras casas en el d\u00eda del s\u00e1bado, ni hag\u00e1is obra alguna: mas santificad el d\u00eda del s\u00e1bado, como mand\u00e9 \u00e1 vuestros padres;\n17:23 Mas ellos no oyeron, ni inclinaron su o\u00eddo, antes endurecieron su cerviz, por no oir, ni recibir correcci\u00f3n.\n17:24 Ser\u00e1 empero, si vosotros me obedeciereis, dice Jehov\u00e1, no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en el d\u00eda del s\u00e1bado, sino que santificar\u00e9is el d\u00eda del s\u00e1bado, no haciendo en \u00e9l ninguna obra;\n17:25 Que entrar\u00e1n por las puertas de esta ciudad, en carros y en caballos, los reyes y los pr\u00edncipes que se sientan sobre el trono de David, ellos y sus pr\u00edncipes, los varones de Jud\u00e1, y los moradores de Jerusalem: y esta ciudad ser\u00e1 habitada para siempre.\n17:26 Y vendr\u00e1n de las ciudades de Jud\u00e1, y de los alrededores de Jerusalem, y de tierra de Benjam\u00edn, y de los campos, y del monte, y del austro, trayendo holocausto y sacrificio, y ofrenda \u00e9 incienso, y trayendo sacrificio de alabanza \u00e1 la casa de Jehov\u00e1.\n17:27 Mas si no me oyereis para santificar el d\u00eda del s\u00e1bado, y para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusalem en d\u00eda de s\u00e1bado, yo har\u00e9 encender fuego en sus puertas, y consumir\u00e1 los palacios de Jerusalem, y no se apagar\u00e1.\n18:1 LA palabra que fu\u00e9 \u00e1 Jerem\u00edas de Jehov\u00e1, diciendo:\n18:2 Lev\u00e1ntate, y vete \u00e1 casa del alfarero, y all\u00ed te har\u00e9 oir mis palabras.\n18:3 Y descend\u00ed \u00e1 casa del alfarero, y he aqu\u00ed que \u00e9l hac\u00eda obra sobre la rueda.\n18:4 Y el vaso que \u00e9l hac\u00eda de barro se quebr\u00f3 en la mano del alfarero; y torn\u00f3 \u00e9 h\u00edzolo otro vaso, seg\u00fan que al alfarero pareci\u00f3 mejor hacerlo.\n18:5 Entonces fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n18:6 \u00bfNo podr\u00e9 yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel, dice Jehov\u00e1? He aqu\u00ed que como el barro en la mano del alfarero, as\u00ed sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.\n18:7 En un instante hablar\u00e9 contra gentes y contra reinos, para arrancar, y disipar, y destruir.\n18:8 Empero si esas gentes se convirtieren de su maldad, de que habr\u00e9 hablado, yo me arrepentir\u00e9 del mal que hab\u00eda pensado hacerles.\n18:9 Y en un instante hablar\u00e9 de la gente y del reino, para edificar y para plantar;\n18:10 Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, arrepentir\u00e9me del bien que hab\u00eda determinado hacerle.\n18:11 Ahora pues habla luego \u00e1 todo hombre de Jud\u00e1, y \u00e1 los moradores de Jerusalem, diciendo: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros designios: convi\u00e9rtase ahora cada uno de su mal camino, y mejorad vuestros ca\n18:12 Y dijeron: Es por dem\u00e1s: porque en pos de nuestras imaginaciones hemos de ir, y hemos de hacer cada uno el pensamiento de su malvado coraz\u00f3n.\n18:13 Por tanto, as\u00ed dijo Jehov\u00e1: Preguntad ahora \u00e1 las gentes, qui\u00e9n tal haya o\u00eddo. Gran fealdad ha hecho la virgen de Israel.\n18:14 \u00bfFaltar\u00e1 la nieve del L\u00edbano de la piedra del campo? \u00bffaltar\u00e1n las aguas fr\u00edas que corren de lejanas tierras?\n18:15 Porque mi pueblo me ha olvidado, incensando \u00e1 la vanidad, y h\u00e1cenles tropezar en sus caminos, en las sendas antiguas, para que caminen por sendas, por camino no hollado;\n18:16 Para poner su tierra en desolaci\u00f3n, y en silbos perpetuos; todo aquel que pasare por ella se maravillar\u00e1, y menear\u00e1 su cabeza.\n18:17 Como viento solano los esparcir\u00e9 delante del enemigo; mostrar\u00e9les las espaldas, y no el rostro, en el d\u00eda de su perdici\u00f3n.\n18:18 Y dijeron: Venid, y tracemos maquinaciones contra Jerem\u00edas; porque la ley no faltar\u00e1 del sacerdote, ni consejo del sabio, ni palabra del profeta. Venid \u00e9 hir\u00e1moslo de lengua, y no miremos \u00e1 todas sus palabras.\n18:19 Oh Jehov\u00e1, mira por m\u00ed, y oye la voz de los que contienden conmigo.\n18:20 \u00bfDase mal por bien para que hayan cavado hoyo \u00e1 mi alma? Acu\u00e9rdate que me puse delante de ti para hablar bien por ellos, para apartar de ellos tu ira.\n18:21 Por tanto, entrega sus hijos \u00e1 hambre, y hazlos derramar por medio de la espada; y queden sus mujeres sin hijos, y viudas; y sus maridos sean puestos \u00e1 muerte, y sus j\u00f3venes heridos \u00e1 cuchillo en la guerra.\n18:22 Oigase clamor de sus casas, cuando trajeres sobre ellos ej\u00e9rcito de repente: porque cavaron hoyo para prenderme, y \u00e1 mis pies han escondido lazos.\n18:23 Mas t\u00fa, oh Jehov\u00e1, conoces todo su consejo contra m\u00ed para muerte; no perdones su maldad, ni borres su pecado de delante de tu rostro: y tropiecen delante de ti; haz as\u00ed con ellos en el tiempo de tu furor.\n19:1 ASI dijo Jehov\u00e1: Ve, y compra una vasija de barro de alfarero, y lleva contigo de los ancianos del pueblo, y de los ancianos de los sacerdotes;\n19:2 Y saldr\u00e1s al valle del hijo de Hinnom, que est\u00e1 \u00e1 la entrada de la puerta oriental, y publicar\u00e1s all\u00ed las palabras que yo te hablar\u00e9.\n19:3 Dir\u00e1s pues: Oid palabra de Jehov\u00e1, oh reyes de Jud\u00e1, y moradores de Jerusalem. As\u00ed dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: He aqu\u00ed que yo traigo mal sobre este lugar, tal que quien lo oyere, le reti\u00f1an los o\u00eddos.\n19:4 Porque me dejaron, y enajenaron este lugar, y ofrecieron en \u00e9l perfumes \u00e1 dioses ajenos, los cuales no hab\u00edan ellos conocido, ni sus padres, ni los reyes de Jud\u00e1; y llenaron este lugar de sangre de inocentes;\n19:5 Y edificaron alto \u00e1 Baal, para quemar con fuego sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mand\u00e9, ni habl\u00e9, ni me vino al pensamiento.\n19:6 Por tanto, he aqu\u00ed vienen d\u00edas, dice Jehov\u00e1, que este lugar no se llamar\u00e1 m\u00e1s Topheth, ni Valle del hijo de Hinnom, sino Valle de la Matanza.\n19:7 Y desvanecer\u00e9 el consejo de Jud\u00e1 y de Jerusalem en este lugar; y har\u00e9les caer \u00e1 cuchillo delante de sus enemigos, y en las manos de los que buscan sus almas; y dar\u00e9 sus cuerpos para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra:\n19:8 Y pondr\u00e9 \u00e1 esta ciudad por espanto y silbo: todo aquel que pasare por ella se maravillar\u00e1, y silbar\u00e1 sobre todas sus plagas.\n19:9 Y har\u00e9les comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas; y cada uno comer\u00e1 la carne de su amigo, en el cerco y en el apuro con que los estrechar\u00e1n sus enemigos y los que buscan sus almas.\n19:10 Y quebrar\u00e1s la vasija ante los ojos de los varones que van contigo,\n19:11 Y les dir\u00e1s: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: As\u00ed quebrantar\u00e9 \u00e1 este pueblo y \u00e1 esta ciudad, como quien quiebra un vaso de barro, que no puede m\u00e1s restaurarse; y en Topheth se enterrar\u00e1n, porque no habr\u00e1 otro lugar para enterrar.\n19:12 As\u00ed har\u00e9 \u00e1 este lugar, dice Jehov\u00e1, y \u00e1 sus moradores, poniendo esta ciudad como Topheth.\n19:13 Y las casas de Jerusalem, y las casas de los reyes de Jud\u00e1, ser\u00e1n como el lugar de Topheth inmundas, por todas las casas sobre cuyos tejados ofrecieron perfumes \u00e1 todo el ej\u00e9rcito del cielo, y vertieron libaciones \u00e1 dioses ajenos.\n19:14 Y volvi\u00f3 Jerem\u00edas de Topheth, \u00e1 donde le envi\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 profetizar, y par\u00f3se en el atrio de la casa de Jehov\u00e1, y dijo \u00e1 todo el pueblo.\n19:15 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: He aqu\u00ed yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus villas todo el mal que habl\u00e9 contra ella: porque han endurecido su cerviz, para no oir mis palabras.\n20:1 Y PASHUR sacerdote, hijo de Immer, que presid\u00eda por pr\u00edncipe en la casa de Jehov\u00e1, oy\u00f3 \u00e1 Jerem\u00edas que profetizaba estas palabras.\n20:2 E hiri\u00f3 Pashur \u00e1 Jerem\u00edas profeta, y p\u00fasole en el cepo que estaba \u00e1 la puerta de Benjam\u00edn en lo alto, la cual conduc\u00eda \u00e1 la casa de Jehov\u00e1.\n20:3 Y el d\u00eda siguiente Pashur sac\u00f3 \u00e1 Jerem\u00edas del cepo. D\u00edjole entonces Jerem\u00edas: Jehov\u00e1 no ha llamado tu nombre Pashur, sino Magormissabib.\n20:4 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed yo te pondr\u00e9 en espanto \u00e1 ti, y \u00e1 todos los que bien te quieren, y caer\u00e1n por el cuchillo de sus enemigos, y tus ojos lo ver\u00e1n: y \u00e1 todo Jud\u00e1 entregar\u00e9 en mano del rey de Babilonia, y los trasportar\u00e1 \u00e1 Babilonia, y heri\n20:5 Entregar\u00e9 asimismo toda la sustancia de esta ciudad, y todo su trabajo, y todas sus cosas preciosas; y dar\u00e9 todos los tesoros de los reyes de Jud\u00e1 en manos de sus enemigos, y los saquear\u00e1n, y los tomar\u00e1n, y llevar\u00e1nlos \u00e1 Babilonia.\n20:6 Y t\u00fa, Pashur, y todos los moradores de tu casa ir\u00e9is cautivos, y entrar\u00e1s en Babilonia, y all\u00ed morir\u00e1s, y ser\u00e1s all\u00e1 enterrado, tu, y todos los que bien te quieren, \u00e1 los cuales has profetizado con mentira.\n20:7 Alucin\u00e1steme, oh Jehov\u00e1, y h\u00e1llome frustrado: m\u00e1s fuerte fuiste que yo, y venc\u00edsteme: cada d\u00eda he sido escarnecido; cada cual se burla de m\u00ed.\n20:8 Porque desde que hablo, doy voces, grito, Violencia y destrucci\u00f3n: porque la palabra de Jehov\u00e1 me ha sido para afrenta y escarnio cada d\u00eda.\n20:9 Y dije: No me acordar\u00e9 m\u00e1s de \u00e9l, ni hablar\u00e9 m\u00e1s en su nombre: empero fu\u00e9 en mi coraz\u00f3n como un fuego ardiente metido en mis huesos, trabaj\u00e9 por sufrirlo, y no pude.\n20:10 Porque o\u00ed la murmuraci\u00f3n de muchos, temor de todas partes: Denunciad, y denunciaremos. Todos mis amigos miraban si claudicar\u00eda. Quiz\u00e1 se enga\u00f1ar\u00e1, dec\u00edan, y prevaleceremos contra \u00e9l, y tomaremos de \u00e9l nuestra venganza.\n20:11 Mas Jehov\u00e1 est\u00e1 conmigo como poderoso gigante; por tanto los que me persiguen tropezar\u00e1n, y no prevalecer\u00e1n; ser\u00e1n avergonzados en gran manera, porque no prosperar\u00e1n; tendr\u00e1n perpetua confusi\u00f3n que jam\u00e1s ser\u00e1 olvidada.\n20:12 Oh Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, que sondas los justos, que ves los ri\u00f1ones y el coraz\u00f3n, vea yo tu venganza de ellos; porque \u00e1 ti he descubierto mi causa.\n20:13 Cantad \u00e1 Jehov\u00e1, load \u00e1 Jehov\u00e1: porque librado ha el alma del pobre de mano de los malignos.\n20:14 Maldito el d\u00eda en que nac\u00ed: el d\u00eda en que mi madre me pari\u00f3 no sea bendito.\n20:15 Maldito el hombre que di\u00f3 nuevas \u00e1 mi padre, diciendo, Hijo var\u00f3n te ha nacido, haci\u00e9ndole alegrarse as\u00ed mucho.\n20:16 Y sea el tal hombre como las ciudades que asol\u00f3 Jehov\u00e1, y no se arrepinti\u00f3: y oiga gritos de ma\u00f1ana, y voces al medio d\u00eda;\n20:17 Porque no me mat\u00f3 en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre concebimiento perpetuo.\n20:18 \u00bfPara qu\u00e9 sal\u00ed del vientre? \u00bfpara ver trabajo y dolor, y que mis d\u00edas se gastasen en afrenta?\n21:1 PALABRA que fu\u00e9 \u00e1 Jerem\u00edas de Jehov\u00e1, cuando el rey Sedech\u00eeas envi\u00f3 \u00e1 \u00e9l \u00e1 Pashur hijo de Malch\u00eeas, y \u00e1 Sephan\u00edas sacerdote, hijo de Maas\u00edas, que le dijesen:\n21:2 Pregunta ahora por nosotros \u00e1 Jehov\u00e1; porque Nabucodonosor rey de Babilonia hace guerra contra nosotros: quiz\u00e1 Jehov\u00e1 har\u00e1 con nosotros seg\u00fan todas sus maravillas, y aqu\u00e9l se ir\u00e1 de sobre nosotros.\n21:3 Y Jerem\u00edas les dijo: Dir\u00e9is as\u00ed \u00e1 Sedech\u00eeas:\n21:4 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 Dios de Israel: He aqu\u00ed yo vuelvo las armas de guerra que est\u00e1n en vuestras manos, y con que vosotros pele\u00e1is con el rey de Babilonia; y los Caldeos que os tienen cercados fuera de la muralla, yo los juntar\u00e9 en medio de esta ciudad.\n21:5 Y pelear\u00e9 contra vosotros con mano alzada y con brazo fuerte, y con furor, y enojo, \u00e9 ira grande:\n21:6 Y herir\u00e9 los moradores de esta ciudad; y los hombres y las bestias morir\u00e1n de pestilencia grande.\n21:7 Y despu\u00e9s, as\u00ed dice Jehov\u00e1, entregar\u00e9 \u00e1 Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1, y \u00e1 sus criados, y al pueblo, y \u00e1 los que quedaren en la ciudad de la pestilencia, y del cuchillo, y del hambre, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y en mano de sus enemigos, y en mano\n21:8 Y \u00e1 este pueblo dir\u00e1s: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte.\n21:9 El que se quedare en esta ciudad, morir\u00e1 \u00e1 cuchillo, \u00f3 de hambre, \u00f3 pestilencia: mas el que saliere, y se pasare \u00e1 los Caldeos que os tienen cercados, vivir\u00e1, y su vida le ser\u00e1 por despojo.\n21:10 Porque mi rostro he puesto contra esta ciudad para mal, y no para bien, dice Jehov\u00e1: en mano del rey de Babilonia ser\u00e1 entregada, y quemar\u00e1la \u00e1 fuego.\n21:11 Y \u00e1 la casa del rey de Jud\u00e1 dir\u00e1s: Oid palabra de Jehov\u00e1.\n21:12 Casa de David, as\u00ed dijo Jehov\u00e1: Juzgad de ma\u00f1ana juicio, y librad al oprimido de mano del opresor; porque mi ira no salga como fuego, y se encienda, y no haya quien apague, por la maldad de vuestras obras.\n21:13 He aqu\u00ed yo contra ti, moradora del valle de la piedra de la llanura, dice Jehov\u00e1: los que dec\u00eds: \u00bfQui\u00e9n subir\u00e1 contra nosotros? \u00bfy qui\u00e9n entrar\u00e1 en nuestras moradas?\n21:14 Yo os visitar\u00e9 conforme al fruto de vuestras obras, dice Jehov\u00e1, y har\u00e9 encender fuego en su bre\u00f1a, y consumir\u00e1 todo lo que est\u00e1 alrededor de ella.\n22:1 ASI dijo Jehov\u00e1: Desciende \u00e1 la casa del rey de Jud\u00e1, y habla all\u00ed esta palabra,\n22:2 Y di: Oye palabra de Jehov\u00e1, oh rey de Jud\u00e1 que est\u00e1s sentado sobre el trono de David, t\u00fa, y tus criados, y tu pueblo que entran por estas puertas.\n22:3 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor, y no enga\u00f1\u00e9is, ni rob\u00e9is al extranjero, ni al hu\u00e9rfano, ni \u00e1 la viuda, ni derram\u00e9is sangre inocente en este lugar.\n22:4 Porque si efectivamente hiciereis esta palabra, los reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono, entrar\u00e1n montados en carros y en caballos por las puertas de esta casa, ellos, y sus criados, y su pueblo.\n22:5 Mas si no oyereis estas palabras, por m\u00ed he jurado, dice Jehov\u00e1, que esta casa ser\u00e1 desierta.\n22:6 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 sobre la casa del rey de Jud\u00e1: Galaad eres t\u00fa para m\u00ed, y cabeza del L\u00edbano: empero de cierto te pondr\u00e9 en soledad, y ciudades deshabitadas.\n22:7 Y se\u00f1alar\u00e9 contra ti disipadores, cada uno con sus armas; y cortar\u00e1n tus cedros escogidos, y los echar\u00e1n en el fuego.\n22:8 Y muchas gentes pasar\u00e1n junto \u00e1 esta ciudad, y dir\u00e1n cada uno \u00e1 su compa\u00f1ero: \u00bfPor qu\u00e9 lo hizo as\u00ed Jehov\u00e1 con esta grande ciudad?\n22:9 Y dir\u00e1n: Porque dejaron el pacto de Jehov\u00e1 su Dios, y adoraron dioses ajenos, y les sirvieron.\n22:10 No llor\u00e9is al muerto, ni de \u00e9l os condolezc\u00e1is: llorad amargamente por el que va; porque no volver\u00e1 jam\u00e1s, ni ver\u00e1 la tierra donde naci\u00f3.\n22:11 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1, de Sallum hijo de Jos\u00edas, rey de Jud\u00e1, que reina por Jos\u00edas su padre, que sali\u00f3 de este lugar: No volver\u00e1 ac\u00e1 m\u00e1s;\n22:12 Antes morir\u00e1 en el lugar adonde lo trasportaren, y no ver\u00e1 m\u00e1s esta tierra.\n22:13 Ay del que edifica su casa y no en justicia, y sus salas y no en juicio, sirvi\u00e9ndose de su pr\u00f3jimo de balde, y no d\u00e1ndole el salario de su trabajo!\n22:14 Que dice: Edificar\u00e9 para m\u00ed casa espaciosa, y airosas salas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermell\u00f3n.\n22:15 \u00bfReinar\u00e1s porque te cercas de cedro? \u00bfno comi\u00f3 y beb\u00edo tu padre, \u00e9 hizo juicio y justicia, y entonces le fu\u00e9 bien?\n22:16 El juzg\u00f3 la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. \u00bfNo es esto conocerme \u00e1 m\u00ed? dice Jehov\u00e1.\n22:17 Mas tus ojos y tu coraz\u00f3n no son sino \u00e1 tu avaricia, y \u00e1 derramar la sangre inocente, y \u00e1 opresi\u00f3n, y \u00e1 hacer agravio.\n22:18 Por tanto as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1, de Joacim hijo de Jos\u00edas, rey de Jud\u00e1: No lo llorar\u00e1n, diciendo: Ay hermano m\u00edo! y ay hermana! ni lo lamentar\u00e1n, diciendo: Ay se\u00f1or! ay su grandeza!\n22:19 En sepultura de asno ser\u00e1 enterrado, arrastr\u00e1ndole y ech\u00e1ndole fuera de las puertas de Jerusalem.\n22:20 Sube al L\u00edbano, y clama, y en Bas\u00e1n da tu voz, y grita hacia todas partes; porque todos tus enamorados son quebrantados.\n22:21 Hete hablado en tus prosperidades; mas dijiste: No oir\u00e9. Este fu\u00e9 tu camino desde tu juventud, que nunca oiste mi voz.\n22:22 A todos tus pastores pacer\u00e1 el viento, y tus enamorados ir\u00e1n en cautiverio: entonces te avergonzar\u00e1s y te confundir\u00e1s \u00e1 causa de toda tu malicia.\n22:23 Habitaste en el L\u00edbano, hiciste tu nido en los cedros: c\u00f3mo gemir\u00e1s cuando te vinieren dolores, dolor como de mujer que est\u00e1 de parto!\n22:24 Vivo yo, dice Jehov\u00e1, que si Con\u00edas hijo de Joac\u00edm rey de Jud\u00e1 fuese anillo en mi mano diestra, aun de all\u00ed te arrancar\u00e9;\n22:25 Y te entregar\u00e9 en mano de los que buscan tu alma, y en mano de aquellos cuya vista temes; s\u00ed, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y en mano de los Caldeos.\n22:26 Y hacerte he trasportar, \u00e1 ti, y \u00e1 tu madre que te pari\u00f3, \u00e1 tierra ajena en que no nacisteis; y all\u00e1 morir\u00e9is.\n22:27 Y \u00e1 la tierra \u00e1 la cual levantan ellos su alma para tornar, all\u00e1 no volver\u00e1n.\n22:28 \u00bfEs este hombre Con\u00edas un \u00eddolo vil quebrado? \u00bfes vaso con quien nadie se deleita? \u00bfPor qu\u00e9 fueron arrojados, \u00e9l y su generaci\u00f3n, y echados \u00e1 tierra que no hab\u00edan conocido?\n22:29 Tierra, tierra, tierra! oye palabra de Jehov\u00e1.\n22:30 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Escribid que ser\u00e1 este hombre privado de generaci\u00f3n, hombre \u00e1 quien nada suceder\u00e1 pr\u00f3speramente en todos los d\u00edas de su vida: porque ning\u00fan hombre de su simiente que se sentare sobre el trono de David, y que se ense\u00f1oreare sobre Jud\u00e1,\n23:1 AY de los pastores que desperdician y derraman las ovejas de mi majada! dice Jehov\u00e1.\n23:2 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 Dios de Israel \u00e1 los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros derramasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las hab\u00e9is visitado: he aqu\u00ed yo visito sobre vosotros la maldad de vuestras obras, dice Jehov\u00e1.\n23:3 Y yo recoger\u00e9 el resto de mis ovejas de todas las tierras adonde las ech\u00e9, y har\u00e9las volver \u00e1 sus moradas; y crecer\u00e1n, y se multiplicar\u00e1n.\n23:4 Y pondr\u00e9 sobre ellas pastores que las apacienten; y no temer\u00e1n m\u00e1s, ni se asombrar\u00e1n, ni ser\u00e1n menoscabadas, dice Jehov\u00e1.\n23:5 He aqu\u00ed que vienen los d\u00edas, dice Jehov\u00e1, y despertar\u00e9 \u00e1 David renuevo justo, y reinar\u00e1 Rey, el cual ser\u00e1 dichoso, y har\u00e1 juicio y justicia en la tierra.\n23:6 En sus d\u00edas ser\u00e1 salvo Jud\u00e1, \u00e9 Israel habitar\u00e1 confiado: y este ser\u00e1 su nombre que le llamar\u00e1n: JEHOVA, JUSTICIA NUESTRA.\n23:7 Por tanto, he aqu\u00ed que vienen d\u00edas, dice Jehov\u00e1, y no dir\u00e1n m\u00e1s: Vive Jehov\u00e1 que hizo subir los hijos de Israel de la tierra de Egipto;\n23:8 Sino: Vive Jehov\u00e1 que hizo subir y trajo la simiente de la casa de Israel de tierra del aquil\u00f3n, y de todas las tierras adonde los hab\u00eda yo echado; y habitar\u00e1n en su tierra.\n23:9 A causa de los profetas mi coraz\u00f3n est\u00e1 quebrantado en medio de m\u00ed, todos mis huesos tiemblan; estuve como hombre borracho, y como hombre \u00e1 quien domin\u00f3 el vino, delante de Jehov\u00e1 y delante de las palabras de su santidad.\n23:10 Porque la tierra est\u00e1 llena de ad\u00falteros: porque \u00e1 causa del juramento la tierra est\u00e1 desierta; las caba\u00f1as del desierto se secaron; la carrera de ellos fu\u00e9 mala, y su fortaleza no derecha.\n23:11 Porque as\u00ed el profeta como el sacerdote son fingidos: aun en mi casa hall\u00e9 su maldad, dice Jehov\u00e1.\n23:12 Por tanto, como resbaladeros en oscuridad les ser\u00e1 su camino: ser\u00e1n empujados, y caer\u00e1n en \u00e9l: porque yo traer\u00e9 mal sobre ellos, a\u00f1o de su visitaci\u00f3n, dice Jehov\u00e1.\n23:13 Y en los profetas de Samaria he visto desatinos: profetizaban en Baal, \u00e9 hicieron errar \u00e1 mi pueblo Israel.\n23:14 Y en los profetas de Jerusalem he visto torpezas: comet\u00edan adulterios, y andaban en mentiras, y esforzaban las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su malicia: fu\u00e9ronme todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra.\n23:15 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos contra aquellos profetas: He aqu\u00ed que yo les hago comer ajenjos, y les har\u00e9 beber aguas de hiel; porque de los profetas de Jerusalem sali\u00f3 la hipocres\u00eda sobre toda la tierra.\n23:16 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: No escuch\u00e9is las palabras de los profetas que os profetizan: os hacen desvanecer; hablan visi\u00f3n de su coraz\u00f3n, no de la boca de Jehov\u00e1.\n23:17 Dicen atrevidamente \u00e1 los que me irritan: Jehov\u00e1 dijo: Paz tendr\u00e9is; y \u00e1 cualquiera que anda tras la imaginaci\u00f3n de su coraz\u00f3n, dijeron: No vendr\u00e1 mal sobre vosotros.\n23:18 Porque \u00bfqui\u00e9n estuvo en el secreto de Jehov\u00e1, y vi\u00f3, y oy\u00f3 su palabra? \u00bfqui\u00e9n estuvo atento \u00e1 su palabra, y oy\u00f3?\n23:19 He aqu\u00ed que la tempestad de Jehov\u00e1 saldr\u00e1 con furor; y la tempestad que est\u00e1 aparejada, caer\u00e1 sobre la cabeza de los malos.\n23:20 No se apartar\u00e1 el furor de Jehov\u00e1, hasta tanto que haya hecho, y hasta tanto que haya cumplido los pensamientos de su coraz\u00f3n: en lo postrero de los d\u00edas lo entender\u00e9is cumplidamente.\n23:21 No envi\u00e9 yo aquellos profetas, y ellos corr\u00edan: yo no les habl\u00e9, y ellos profetizaban.\n23:22 Y si ellos hubieran estado en mi secreto, tambi\u00e9n hubieran hecho oir mis palabras \u00e1 mi pueblo; y les hubieran hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras.\n23:23 \u00bfSoy yo Dios de poco ac\u00e1, dice Jehov\u00e1, y no Dios de mucho ha?\n23:24 \u00bfOcultar\u00e1se alguno, dice Jehov\u00e1, en escondrijos que yo no lo vea? \u00bfNo hincho yo, dice Jehov\u00e1, el cielo y la tierra?\n23:25 Yo he o\u00eddo lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: So\u00f1\u00e9, so\u00f1\u00e9.\n23:26 \u00bfHasta cu\u00e1ndo ser\u00e1 esto en el coraz\u00f3n de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el enga\u00f1o de su coraz\u00f3n?\n23:27 \u00bfNo piensan como hacen \u00e1 mi pueblo olvidarse de mi nombre con sus sue\u00f1os que cada uno cuenta \u00e1 su compa\u00f1ero, al modo que sus padres se olvidaron de mi nombre por Baal?\n23:28 El profeta con quien fuere sue\u00f1o, cuente sue\u00f1o; y el con quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. \u00bfQu\u00e9 tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehov\u00e1.\n23:29 \u00bfNo es mi palabra como el fuego, dice Jehov\u00e1, y como martillo que quebranta la piedra?\n23:30 Por tanto, he aqu\u00ed yo contra los profetas, dice Jehov\u00e1, que hurtan mis palabras cada uno de su m\u00e1s cercano.\n23:31 He aqu\u00ed yo contra los profetas, dice Jehov\u00e1, que endulzan sus lenguas, y dicen: El ha dicho.\n23:32 He aqu\u00ed yo contra los que profetizan sue\u00f1os mentirosos, dice Jehov\u00e1 y cont\u00e1ronlos, \u00e9 hicieron errar \u00e1 mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envi\u00e9, ni les mand\u00e9; y ning\u00fan provecho hicieron \u00e1 este pueblo, dice Jehov\u00e1.\n23:33 Y cuando te preguntare este pueblo, \u00f3 el profeta, \u00f3 el sacerdote, diciendo: \u00bfQu\u00e9 es la carga de Jehov\u00e1? les dir\u00e1s: \u00bfQu\u00e9 carga? Os dejar\u00e9, ha dicho Jehov\u00e1.\n23:34 Y el profeta, y el sacerdote, \u00f3 el pueblo, que dijere: Carga de Jehov\u00e1; yo enviar\u00e9 castigo sobre tal hombre y sobre su casa.\n23:35 As\u00ed dir\u00e9is cada cual \u00e1 su compa\u00f1ero, y cada cual \u00e1 su hermano: \u00bfQu\u00e9 ha respondido Jehov\u00e1, y qu\u00e9 habl\u00f3 Jehov\u00e1?\n23:36 Y nunca m\u00e1s os vendr\u00e1 \u00e1 la memoria decir: Carga de Jehov\u00e1: porque la palabra de cada uno le ser\u00e1 por carga; pues pervertisteis las palabras del Dios viviente, de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios nuestro.\n23:37 As\u00ed dir\u00e1s al profeta: \u00bfQu\u00e9 te respondi\u00f3 Jehov\u00e1, y qu\u00e9 habl\u00f3 Jehov\u00e1?\n23:38 Mas si dijereis: Carga de Jehov\u00e1: por eso Jehov\u00e1 dice as\u00ed: Porque dijisteis esta palabra, Carga de Jehov\u00e1, habiendo enviado \u00e1 deciros: No dig\u00e1is, Carga de Jehov\u00e1:\n23:39 Por tanto, he aqu\u00ed que yo os echar\u00e9 en olvido, y os arrancar\u00e9 de mi presencia, y \u00e1 la ciudad que os d\u00ed \u00e1 vosotros y \u00e1 vuestros padres;\n23:40 Y pondr\u00e9 sobre vosotros afrenta perpetua, y eterna confusi\u00f3n que nunca borrar\u00e1 el olvido.\n24:1 MOSTROME Jehov\u00e1, y he aqu\u00ed dos cestas de higos puestas delante del templo de Jehov\u00e1, despu\u00e9s de haber trasportado Nabucodonosor rey de Babilonia \u00e1 Jech\u00f4n\u00edas hijo de Joacim, rey de Jud\u00e1, y \u00e1 los pr\u00edncipes de Jud\u00e1, y \u00e1 los oficiales y herreros de Jerusalem,\n24:2 La una cesta ten\u00eda higos muy buenos, como brevas; y la otra cesta ten\u00eda higos muy malos, que no se pod\u00edan comer de malos.\n24:3 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: \u00bfQu\u00e9 ves t\u00fa, Jerem\u00edas? Y dije: Higos, higos buenos, muy buenos; y malos, muy malos, que de malos no se pueden comer.\n24:4 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n24:5 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 Dios de Israel: Como \u00e1 estos buenos higos, as\u00ed conocer\u00e9 la trasportaci\u00f3n de Jud\u00e1 al cual ech\u00e9 de este lugar \u00e1 tierra de Caldeos, para bien.\n24:6 Porque pondr\u00e9 mis ojos sobre ellos para bien, y volver\u00e9los \u00e1 esta tierra; y los edificar\u00e9, y no los destruir\u00e9: plantar\u00e9los, y no los arrancar\u00e9.\n24:7 Y les dar\u00e9 coraz\u00f3n para que me conozcan, que yo soy Jehov\u00e1: y me ser\u00e1n por pueblo, y yo les ser\u00e9 \u00e1 ellos por Dios; porque se volver\u00e1n \u00e1 m\u00ed de todo su coraz\u00f3n.\n24:8 Y como los malos higos, que de malos no se pueden comer, as\u00ed, ha dicho Jehov\u00e1, dar\u00e9 \u00e1 Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1, y \u00e1 sus pr\u00edncipes, y al resto de Jerusalem que quedaron en esta tierra, y que moran en la tierra de Egipto.\n24:9 Y dar\u00e9los por escarnio, por mal \u00e1 todos los reinos de la tierra: por infamia, y por ejemplo, y por refr\u00e1n, y por maldici\u00f3n \u00e1 todos los lugares adonde yo los arrojar\u00e9.\n24:10 Y enviar\u00e9 sobre ellos espada, hambre, y pestilencia, hasta que sean acabados de sobre la tierra que les d\u00ed \u00e1 ellos y \u00e1 sus padres.\n25:1 PALABRA que fu\u00e9 \u00e1 Jerem\u00edas acerca de todo el pueblo de Jud\u00e1 en el a\u00f1o cuarto de Joacim hijo de Jos\u00edas, rey de Jud\u00e1, el cual es el a\u00f1o primero de Nabucodonosor rey de Babilonia;\n25:2 La cual habl\u00f3 Jerem\u00edas profeta \u00e1 todo el pueblo de Jud\u00e1, y \u00e1 todos los moradores de Jerusalem, diciendo:\n25:3 Desde el a\u00f1o trece de Jos\u00edas hijo de Am\u00f3n, rey de Jud\u00e1, hasta este d\u00eda, que son veintitr\u00e9s a\u00f1os, fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, y os he hablado, madrugando y dando aviso; mas no oisteis.\n25:4 Y envi\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 vosotros todos sus siervos los profetas, madrugando y envi\u00e1ndolos; mas no oisteis, ni inclinasteis vuestro o\u00eddo para escuchar,\n25:5 Cuando dec\u00edan: Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y morad en la tierra que os di\u00f3 Jehov\u00e1, \u00e1 vosotros y \u00e1 vuestros padres para siempre;\n25:6 Y no vay\u00e1is en pos de dioses ajenos, sirvi\u00e9ndoles y encorv\u00e1ndoos \u00e1 ellos, ni me provoqu\u00e9is \u00e1 ira con la obra de vuestras manos; y no os har\u00e9 mal.\n25:7 Empero no me hab\u00e9is o\u00eddo, dice Jehov\u00e1, para provocarme \u00e1 ira con la obra de vuestras manos para mal vuestro.\n25:8 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Por cuanto no hab\u00e9is o\u00eddo mis palabras,\n25:9 He aqu\u00ed enviar\u00e9 yo, y tomar\u00e9 todos los linajes del aquil\u00f3n, dice Jehov\u00e1, y \u00e1 Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y traer\u00e9los contra esta tierra, y contra sus moradores, y contra todas estas naciones en derredor; y los destruir\u00e9, y pondr\u00e9los por esc\n25:10 Y har\u00e9 que perezca de entre ellos voz de gozo y voz de alegr\u00eda, voz de desposado y voz de desposada, ruido de muelas, y luz de l\u00e1mpara.\n25:11 Y toda esta tierra ser\u00e1 puesta en soledad, en espanto; y servir\u00e1n estas gentes al rey de Babilonia setenta a\u00f1os.\n25:12 Y ser\u00e1 que, cuando fueren cumplidos los setenta a\u00f1os, visitar\u00e9 sobre el rey de Babilonia y sobre aquella gente su maldad, ha dicho Jehov\u00e1, y sobre la tierra de los Caldeos; y pondr\u00e9la en desiertos para siempre.\n25:13 Y traer\u00e9 sobre aquella tierra todas mis palabras que he hablado contra ella, con todo lo que est\u00e1 escrito en este libro, profetizado por Jerem\u00edas contra todas gentes.\n25:14 Porque se servir\u00e1n tambi\u00e9n de ellos muchas gentes, y reyes grandes; y yo les pagar\u00e9 conforme \u00e1 sus hechos, y conforme \u00e1 la obra de sus manos.\n25:15 Porque as\u00ed me dijo Jehov\u00e1 Dios de Israel: Toma de mi mano el vaso del vino de este furor, y da \u00e1 beber de \u00e9l \u00e1 todas las gentes \u00e1 las cuales yo te env\u00edo.\n25:16 Y beber\u00e1n, y temblar\u00e1n, y enloquecer\u00e1n delante del cuchillo que yo env\u00edo entre ellos.\n25:17 Y tom\u00e9 el vaso de la mano de Jehov\u00e1, y d\u00ed de beber \u00e1 todas las gentes \u00e1 las cuales me envi\u00f3 Jehov\u00e1:\n25:18 A Jerusalem, \u00e1 las ciudades de Jud\u00e1, y \u00e1 sus reyes, y \u00e1 sus pr\u00edncipes, para ponerlos en soledad, en escarnio, y en silbo, y en maldici\u00f3n, como este d\u00eda;\n25:19 A Fara\u00f3n rey de Egipto, y \u00e1 sus siervos, \u00e1 sus pr\u00edncipes, y \u00e1 todo su pueblo;\n25:20 Y \u00e1 toda la mezcla de gente, y \u00e1 todos los reyes de tierra de Hus, y \u00e1 todos los reyes de tierra de Palestina, y \u00e1 Ascal\u00f3n, y Gaza, y Ecr\u00f3n, y al residuo de Asdod;\n25:21 A Edom, y Moab, y \u00e1 los hijos de Amm\u00f3n;\n25:22 Y \u00e1 todos los reyes de Tiro, y \u00e1 todos los reyes de Sid\u00f3n, y \u00e1 los reyes de las islas que est\u00e1n de ese lado de la mar;\n25:23 Y \u00e1 Ded\u00e1n, y Tema, y Buz, y \u00e1 todos los que est\u00e1n al cabo del mundo;\n25:24 Y \u00e1 todos los reyes de Arabia, y \u00e1 todos los reyes de pueblos mezclados que habitan en el desierto;\n25:25 Y \u00e1 todos los reyes de Zimri, y \u00e1 todos los reyes de Elam, y \u00e1 todos los reyes de Media;\n25:26 Y \u00e1 todos los reyes del aquil\u00f3n, los de cerca y los de lejos, los unos con los otros; y \u00e1 todos los reinos de la tierra que est\u00e1n sobre la haz de la tierra: y el rey de Sesach beber\u00e1 despu\u00e9s de ellos.\n25:27 Les dir\u00e1s, pues: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: Bebed, y embriagaos, y vomitad, y caed, y no os levant\u00e9is delante del cuchillo que yo env\u00edo entre vosotros.\n25:28 Y ser\u00e1 que, si no quieren tomar el vaso de tu mano para beber, les dir\u00e1s t\u00fa: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Hab\u00e9is de beber.\n25:29 Porque he aqu\u00ed, que \u00e1 la ciudad sobre la cual es invocado mi nombre yo comienzo \u00e1 hacer mal; \u00bfy vosotros ser\u00e9is absueltos? No ser\u00e9is absueltos: porque espada traigo sobre todos los moradores de la tierra, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n25:30 T\u00fa pues, profetizar\u00e1s \u00e1 ellos todas estas palabras, y les dir\u00e1s: Jehov\u00e1 bramar\u00e1 desde lo alto, y desde la morada de su santidad dar\u00e1 su voz: enfurecido bramar\u00e1 sobre su morada; canci\u00f3n de lagareros cantar\u00e1 contra todos los moradores de la tierra.\n25:31 Lleg\u00f3 el estruendo hasta el cabo de la tierra; porque juicio de Jehov\u00e1 con las gentes: \u00e9l es el Juez de toda carne; entregar\u00e1 los imp\u00edos \u00e1 cuchillo, dice Jehov\u00e1.\n25:32 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: He aqu\u00ed que el mal sale de gente en gente, y grande tempestad se levantar\u00e1 de los fines de la tierra.\n25:33 Y ser\u00e1n muertos de Jehov\u00e1 en aquel d\u00eda desde el un cabo de la tierra hasta el otro cabo; no se endechar\u00e1n, ni se recoger\u00e1n, ni ser\u00e1n enterrados; como esti\u00e9rcol ser\u00e1n sobre la haz de la tierra.\n25:34 Aullad, pastores, y clamad; y revolcaos en el polvo, mayorales del reba\u00f1o; porque cumplidos son vuestros d\u00edas para ser vosotros degollados y esparcidos, y caer\u00e9is como vaso de codicia.\n25:35 Y acabar\u00e1se la hu\u00edda de los pastores, y el escape de los mayorales del reba\u00f1o.\n25:36 Voz de la grita de los pastores, y aullido de los mayorales del reba\u00f1o! porque Jehov\u00e1 asol\u00f3 sus majadas.\n25:37 Y las majadas quietas ser\u00e1n taladas por el furor de la ira de Jehov\u00e1.\n25:38 Dej\u00f3 cual leoncillo su guarida; pues asolada fu\u00e9 la tierra de ellos por la ira del opresor, y por el furor de su sa\u00f1a.\n26:1 EN el principio del reinado de Joacim hijo de Jos\u00edas, rey de Jud\u00e1, fu\u00e9 esta palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n26:2 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Ponte en el atrio de la casa de Jehov\u00e1, y habla \u00e1 todas las ciudades de Jud\u00e1, que vienen para adorar en la casa de Jehov\u00e1, todas las palabras que yo te mand\u00e9 les hablases; no retengas palabra.\n26:3 Quiz\u00e1 oir\u00e1n, y se tornar\u00e1n cada uno de su mal camino; y arrepentir\u00e9me yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras.\n26:4 Les dir\u00e1s pues: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Si no me oyereis para andar en mi ley, la cual d\u00ed delante de vosotros,\n26:5 Para atender \u00e1 las palabras de mis siervos los profetas que yo os env\u00edo, madrugando en enviarlos, \u00e1 los cuales no hab\u00e9is o\u00eddo;\n26:6 Yo pondr\u00e9 esta casa como Silo, y dar\u00e9 esta ciudad en maldici\u00f3n \u00e1 todas las gentes de la tierra.\n26:7 Y los sacerdotes, los profetas, y todo el pueblo, oyeron \u00e1 Jerem\u00edas hablar estas palabras en la casa de Jehov\u00e1.\n26:8 Y fu\u00e9 que, acabando de hablar Jerem\u00edas todo lo que Jehov\u00e1 le hab\u00eda mandado que hablase \u00e1 todo el pueblo, los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo le echaron mano, diciendo: De cierto morir\u00e1s.\n26:9 \u00bfPor qu\u00e9 has profetizado en nombre de Jehov\u00e1, diciendo: Esta casa ser\u00e1 como Silo, y esta ciudad ser\u00e1 asolada hasta no quedar morador? Y junt\u00f3se todo el pueblo contra Jerem\u00edas en la casa de Jehov\u00e1.\n26:10 Y los pr\u00edncipes de Jud\u00e1 oyeron estas cosas, y subieron de casa del rey \u00e1 la casa de Jehov\u00e1; y sent\u00e1ronse en la entrada de la puerta nueva de Jehov\u00e1.\n26:11 Entonces hablaron los sacerdotes y los profetas \u00e1 los pr\u00edncipes y \u00e1 todo el pueblo, diciendo: En pena de muerte ha incurrido este hombre; porque profetiz\u00f3 contra esta ciudad, como vosotros hab\u00e9is o\u00eddo con vuestros o\u00eddos.\n26:12 Y habl\u00f3 Jerem\u00edas \u00e1 todos los pr\u00edncipes y \u00e1 todo el pueblo, diciendo: Jehov\u00e1 me envi\u00f3 \u00e1 que profetizase contra esta casa y contra esta ciudad, todas las palabras que hab\u00e9is o\u00eddo.\n26:13 Y ahora, mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y oid la voz de Jehov\u00e1 vuestro Dios, y arrepentir\u00e1se Jehov\u00e1 del mal que ha hablado contra vosotros.\n26:14 En lo que \u00e1 m\u00ed toca, he aqu\u00ed estoy en vuestras manos: haced de m\u00ed como mejor y m\u00e1s recto os pareciere.\n26:15 Mas sabed de cierto que, si me matareis, sangre inocente echar\u00e9is sobre vosotros, y sobre esta ciudad, y sobre sus moradores: porque en verdad Jehov\u00e1 me envi\u00f3 \u00e1 vosotros para que dijese todas estas palabras en vuestros o\u00eddos.\n26:16 Y dijeron los pr\u00edncipes y todo el pueblo \u00e1 los sacerdotes y profetas. No ha incurrido este hombre en pena de muerte, porque en nombre de Jehov\u00e1 nuestro Dios nos ha hablado.\n26:17 Entonces se levantaron ciertos de los ancianos de la tierra, y hablaron \u00e1 toda la junta del pueblo, diciendo:\n26:18 Miqueas de Morasti profetiz\u00f3 en tiempo de Ezech\u00eeas rey de Jud\u00e1, diciendo: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Si\u00f3n ser\u00e1 arada como campo, y Jerusalem vendr\u00e1 \u00e1 ser montones, y el monte del templo en cumbres de bosque.\n26:19 \u00bfMat\u00e1ronlo luego Ezech\u00eeas rey de Jud\u00e1 y todo Jud\u00e1? \u00bfno temi\u00f3 \u00e1 Jehov\u00e1, y or\u00f3 en presencia de Jehov\u00e1, y Jehov\u00e1 se arrepinti\u00f3 del mal que hab\u00eda hablado contra ellos? \u00bfHaremos pues nosotros tan grande mal contra nuestras almas?\n26:20 Hubo tambi\u00e9n un hombre que profetizaba en nombre de Jehov\u00e1, Ur\u00edas, hijo de Sema\u00edas de Ch\u00eeriath-jearim, el cual profetiz\u00f3 contra esta ciudad y contra esta tierra, conforme \u00e1 todas las palabras de Jerem\u00edas:\n26:21 Y oy\u00f3 sus palabras el rey Joacim, y todos sus grandes, y todos sus pr\u00edncipes, y el rey procur\u00f3 de matarle; lo cual entendiendo Ur\u00edas, tuvo temor, y huy\u00f3, y meti\u00f3se en Egipto:\n26:22 Y el rey Joacim envi\u00f3 hombres \u00e1 Egipto, \u00e1 Elnath\u00e1n hijo de Acbor, y otros hombres con \u00e9l, \u00e1 Egipto;\n26:23 Los cuales sacaron \u00e1 Ur\u00edas de Egipto, y lo trajeron al rey Joacim, \u00e9 hiri\u00f3lo \u00e1 cuchillo, y ech\u00f3 su cuerpo en los sepulcros del vulgo.\n26:24 La mano empero de Ahicam hijo de Saph\u00e1n era con Jerem\u00edas, porque no lo entregasen en las manos del pueblo para matarlo.\n27:1 EN el principio del reinado de Joacim hijo de Jos\u00edas, rey de Jud\u00e1, fu\u00e9 de Jehov\u00e1 esta palabra \u00e1 Jerem\u00edas, diciendo:\n27:2 Jehov\u00e1 me ha dicho as\u00ed: Hazte coyundas y yugos, y ponlos sobre tu cuello;\n27:3 Y los enviar\u00e1s al rey de Edom, y al rey de Moab, y al rey de los hijos de Amm\u00f3n, y al rey de Tiro, y al rey de Sid\u00f3n, por mano de los embajadores que vienen \u00e1 Jerusalem \u00e1 Sedech\u00eeas, rey de Jud\u00e1.\n27:4 Y les mandar\u00e1s que digan \u00e1 sus se\u00f1ores: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: As\u00ed hab\u00e9is de decir \u00e1 vuestros se\u00f1ores:\n27:5 Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que est\u00e1n sobre la haz de la tierra, con mi grande potencia y con mi brazo extendido, y d\u00edla \u00e1 quien me plugo.\n27:6 Y ahora yo he dado todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan.\n27:7 Y todas las gentes le servir\u00e1n \u00e1 \u00e9l, y \u00e1 su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que venga tambi\u00e9n el tiempo de su misma tierra; y le servir\u00e1n muchas gentes y reyes grandes.\n27:8 Y ser\u00e1, que la gente y el reino que no sirviere \u00e1 Nabucodonosor rey de Babilonia, y que no pusiere su cuello debajo del yugo del rey de Babilonia, con espada y con hambre y con pestilencia visitar\u00e9 \u00e1 la tal gente, dice Jehov\u00e1, hasta que los acabe yo por s\n27:9 Y vosotros no prest\u00e9is o\u00eddo \u00e1 vuestros profetas, ni \u00e1 vuestros adivinos, ni \u00e1 vuestros sue\u00f1os, ni \u00e1 vuestros agoreros, ni \u00e1 vuestros encantadores, que os hablan diciendo: No servir\u00e9is al rey de Babilonia.\n27:10 Porque ellos os profetizan mentira, para haceros alejar de vuestra tierra, y para que yo os arroje y perezc\u00e1is.\n27:11 Mas la gente que sometiere su cuello al yugo del rey de Babilonia, y le sirviere, har\u00e9la dejar en su tierra, dice Jehov\u00e1, y labrar\u00e1la, y morar\u00e1 en ella.\n27:12 Y habl\u00e9 tambi\u00e9n \u00e1 Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1 conforme \u00e1 todas estas palabras, diciendo: Someted vuestros cuellos al yugo del rey de Babilonia, y servid \u00e1 \u00e9l y \u00e1 su pueblo, y vivid.\n27:13 \u00bfPor qu\u00e9 morir\u00e9is, t\u00fa y tu pueblo, \u00e1 cuchillo, de hambre, y pestilencia, seg\u00fan ha dicho Jehov\u00e1 \u00e1 la gente que no sirviere al rey de Babilonia?\n27:14 No oig\u00e1is las palabras de los profetas que os hablan, diciendo: No servir\u00e9is al rey de Babilonia; porque os profetizan mentira.\n27:15 Porque yo no los envi\u00e9, dice Jehov\u00e1, y ellos profetizan falsamente en mi nombre, para que yo os arroje, y perezc\u00e1is, vosotros y los profetas que os profetizan.\n27:16 Tambi\u00e9n \u00e1 los sacerdotes y \u00e1 todo este pueblo habl\u00e9, diciendo: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: No oig\u00e1is las palabras de vuestros profetas que os profetizan diciendo: He aqu\u00ed que los vasos de la casa de Jehov\u00e1 volver\u00e1n de Babilonia ahora presto. Porque os profetizan\n27:17 No los oig\u00e1is; servid al rey de Babilonia, y vivid: \u00bfpor qu\u00e9 ha de ser desierta esta ciudad?\n27:18 Y si ellos son profetas, y si es con ellos palabra de Jehov\u00e1, oren ahora \u00e1 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, que los vasos que han quedado en la casa de Jehov\u00e1 y en la casa del rey de Jud\u00e1 y en Jerusalem, no vayan \u00e1 Babilonia.\n27:19 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos de aquellas columnas, y del mar, y de las basas, y del resto de los vasos que quedan en esta ciudad,\n27:20 Que no quit\u00f3 Nabucodonosor rey de Babilonia, cuando trasport\u00f3 de Jerusalem \u00e1 Babilonia \u00e1 Jech\u00f4n\u00edas hijo de Joacim, rey de Jud\u00e1, y \u00e1 todos los nobles de Jud\u00e1 y de Jerusalem:\n27:21 As\u00ed pues ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel, acerca de los vasos que quedaron en la casa de Jehov\u00e1, y en la casa del rey de Jud\u00e1, y en Jerusalem;\n27:22 A Babilonia ser\u00e1n trasportados, y all\u00ed estar\u00e1n hasta el d\u00eda en que yo los visitar\u00e9, dice Jehov\u00e1; y despu\u00e9s los har\u00e9 subir, y restituir\u00e9los \u00e1 este lugar.\n28:1 Y ACONTECIO en el mismo a\u00f1o, en el principio del reinado de Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1, en el a\u00f1o cuarto, en el quinto mes, que Hanan\u00edas, hijo de Azur, profeta que era de Gaba\u00f3n, me habl\u00f3 en la casa de Jehov\u00e1 delante de los sacerdotes y de todo el pueblo, dici\n28:2 As\u00ed habl\u00f3 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel, diciendo: Quebrant\u00e9 el yugo del rey de Babilonia.\n28:3 Dentro de dos a\u00f1os de d\u00edas tornar\u00e9 \u00e1 este lugar todos los vasos de la casa de Jehov\u00e1, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, llev\u00f3 de este lugar para meterlos en Babilonia;\n28:4 Y yo tornar\u00e9 \u00e1 este lugar \u00e1 Jech\u00f4n\u00edas hijo de Joacim, rey de Jud\u00e1, y \u00e1 todos los trasportados de Jud\u00e1 que entraron en Babilonia, dice Jehov\u00e1; porque yo quebrantar\u00e9 el yugo del rey de Babilonia.\n28:5 Entonces respondi\u00f3 Jerem\u00edas profeta \u00e1 Hanan\u00edas profeta, delante de los sacerdotes y delante de todo el pueblo que estaba en la casa de Jehov\u00e1.\n28:6 Y dijo Jerem\u00edas profeta: Am\u00e9n, as\u00ed lo haga Jehov\u00e1. Confirme Jehov\u00e1 tus palabras, con las cuales profetizaste que los vasos de la casa de Jehov\u00e1, y todos los trasportados, han de ser tornados de Babilonia \u00e1 este lugar.\n28:7 Con todo eso, oye ahora esta palabra que yo hablo en tus o\u00eddos y en los o\u00eddos de todo el pueblo:\n28:8 Los profetas que fueron antes de m\u00ed y antes de ti en tiempos pasados, profetizaron sobre muchas tierras y grandes reinos, de guerra, y de aflicci\u00f3n, y de pestilencia.\n28:9 El profeta que profetiz\u00f3 de paz, cuando sobreviniere la palabra del profeta, ser\u00e1 conocido el profeta que Jehov\u00e1 en verdad lo envi\u00f3.\n28:10 Entonces Hanan\u00edas profeta quit\u00f3 el yugo del cuello de Jerem\u00edas profeta, y quebr\u00f3lo,\n28:11 Y habl\u00f3 Hanan\u00edas en presencia de todo el pueblo, diciendo: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: De esta manera quebrar\u00e9 el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, del cuello de todas las gentes dentro de dos a\u00f1os de d\u00edas. Y fu\u00e9se Jerem\u00edas su camino.\n28:12 Y despu\u00e9s que Hanan\u00edas profeta quebr\u00f3 el yugo del cuello de Jerem\u00edas profeta, fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Jerem\u00edas, diciendo:\n28:13 Ve, y habla \u00e1 Hanan\u00edas, diciendo: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Yugos de madera quebraste, mas en vez de ellos har\u00e1s yugos de hierro.\n28:14 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: Yugo de hierro puso sobre el cuello de todas estas gentes, para que sirvan \u00e1 Nabucodonosor rey de Babilonia, y han de servirle; y aun tambi\u00e9n le he dado las bestias del campo.\n28:15 Entonces dijo el profeta Jerem\u00edas \u00e1 Hanan\u00edas profeta: Ahora oye, Hanan\u00edas; Jehov\u00e1 no te envi\u00f3, y t\u00fa has hecho confiar \u00e1 este pueblo en mentira.\n28:16 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que yo te env\u00edo de sobre la haz de la tierra: morir\u00e1s en este a\u00f1o, porque hablaste rebeli\u00f3n contra Jehov\u00e1.\n28:17 Y en el mismo a\u00f1o muri\u00f3 Hanan\u00edas en el mes s\u00e9ptimo.\n29:1 Y ESTAS son las palabras de la carta que Jerem\u00edas profeta envi\u00f3 de Jerusalem \u00e1 los ancianos que hab\u00edan quedado de los trasportados, y \u00e1 los sacerdotes y profetas, y \u00e1 todo el pueblo que Nabucodonosor llev\u00f3 cautivo de Jerusalem \u00e1 Babilonia:\n29:2 (Despu\u00e9s que sali\u00f3 el rey Jech\u00f4n\u00edas y la reina, y los de palacio, y los pr\u00edncipes de Jud\u00e1 y de Jerusalem, y los art\u00edfices, y los ingenieros de Jerusalem;)\n29:3 Por mano de Elasa hijo de Saph\u00e1n, y de Jemar\u00edas hijo de Hilc\u00edas, (los cuales envi\u00f3 Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1 \u00e1 Babilonia, \u00e1 Nabucodonosor rey de Babilonia,) diciendo:\n29:4 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel, \u00e1 todos los de la cautividad que hice trasportar de Jerusalem \u00e1 Babilonia:\n29:5 Edificad casas, y morad; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos;\n29:6 Casaos, y engendrad hijos \u00e9 hijas; dad mujeres \u00e1 vuestros hijos, y dad maridos \u00e1 vuestras hijas, para que paran hijos \u00e9 hijas; y multiplicaos ah\u00ed, y no os hag\u00e1is pocos.\n29:7 Y procurad la paz de la ciudad \u00e1 la cual os hice traspasar, y rogad por ella \u00e1 Jehov\u00e1; porque en su paz tendr\u00e9is vosotros paz.\n29:8 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: No os enga\u00f1en vuestros profetas que est\u00e1n entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni mir\u00e9is \u00e1 vuestros sue\u00f1os que so\u00f1\u00e1is.\n29:9 Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre: no los envi\u00e9, ha dicho Jehov\u00e1.\n29:10 Porque as\u00ed dijo Jehov\u00e1: Cuando en Babilonia se cumplieren los setenta a\u00f1os, yo os visitar\u00e9, y despertar\u00e9 sobre vosotros mi buena palabra, para tornaros \u00e1 este lugar.\n29:11 Porque yo s\u00e9 los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehov\u00e1, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esper\u00e1is.\n29:12 Entonces me invocar\u00e9is, \u00e9 ir\u00e9is y orar\u00e9is \u00e1 m\u00ed, y yo os oir\u00e9:\n29:13 Y me buscar\u00e9is y hallar\u00e9is, porque me buscar\u00e9is de todo vuestro coraz\u00f3n.\n29:14 Y ser\u00e9 hallado de vosotros, dice Jehov\u00e1, y tornar\u00e9 vuestra cautividad, y os juntar\u00e9 de todas las gentes, y de todos los lugares adonde os arroj\u00e9, dice Jehov\u00e1; y os har\u00e9 volver al lugar de donde os hice ser llevados.\n29:15 Mas hab\u00e9is dicho: Jehov\u00e1 nos ha suscitado profetas en Babilonia.\n29:16 As\u00ed empero ha dicho Jehov\u00e1, del rey que est\u00e1 sentado sobre el trono de David, y de todo el pueblo que mora en esta ciudad, de vuestros hermanos que no salieron con vosotros en cautiverio;\n29:17 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: He aqu\u00ed env\u00edo yo contra ellos cuchillo, hambre, y pestilencia, y pondr\u00e9los como los malos higos, que de malos no se pueden comer.\n29:18 Y perseguir\u00e9los con espada, con hambre y con pestilencia; y dar\u00e9los por escarnio \u00e1 todos los reinos de la tierra, por maldici\u00f3n y por espanto, y por silbo y por afrenta \u00e1 todas la gentes \u00e1 las cuales los habr\u00e9 arrojado;\n29:19 Porque no oyeron mis palabras, dice Jehov\u00e1, que les envi\u00e9 por mis siervos los profetas, madrugando en enviarlos; y no hab\u00e9is escuchado, dice Jehov\u00e1.\n29:20 Oid pues palabra de Jehov\u00e1, vosotros todos los trasportados que ech\u00e9 de Jerusalem \u00e1 Babilonia.\n29:21 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel, acerca de Ach\u00e2b hijo de Col\u00edas, y acerca de Sedech\u00eeas hijo de Maas\u00edas, quienes os profetizan en mi nombre falsamente: He aqu\u00ed los entrego yo en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y \u00e9l los herir\u00e1 d\n29:22 Y todos los trasportados de Jud\u00e1 que est\u00e1n en Babilonia, tomar\u00e1n de ellos maldici\u00f3n, diciendo: P\u00f3ngate Jehov\u00e1 como \u00e1 Sedech\u00eeas y como \u00e1 Ach\u00e2b, los cuales as\u00f3 al fuego el rey de Babilonia.\n29:23 Porque hicieron maldad en Israel, y cometieron adulterio con las mujeres de sus pr\u00f3jimos, y falsamente hablaron en mi nombre palabra que no les mand\u00e9; lo cual yo s\u00e9, y soy testigo, dice Jehov\u00e1.\n29:24 Y \u00e1 Sema\u00edas de Nehelam hablar\u00e1s, diciendo:\n29:25 As\u00ed habl\u00f3 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel, diciendo: Por cuanto enviaste letras en tu nombre \u00e1 todo el pueblo que est\u00e1 en Jerusalem, y \u00e1 Sophon\u00edas sacerdote hijo de Maas\u00edas, y \u00e1 todos los sacerdotes, diciendo:\n29:26 Jehov\u00e1 te ha puesto por sacerdote en lugar de Joiada sacerdote, para que presid\u00e1is en la casa de Jehov\u00e1 sobre todo hombre furioso y profetizante, poni\u00e9ndolo en el calabozo y en el cepo.\n29:27 \u00bfPor qu\u00e9 pues no has ahora reprendido \u00e1 Jerem\u00edas de Anathoth, que os profetiza falsamente?\n29:28 Porque por eso nos envi\u00f3 \u00e1 decir en Babilonia: Largo va el cautiverio: edificad casas, y morad; plantad huertos, y comed el fruto de ellos.\n29:29 Y Sophon\u00edas sacerdote hab\u00eda le\u00eddo esta carta \u00e1 o\u00eddos de Jerem\u00edas profeta.\n29:30 Y fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Jerem\u00edas, diciendo:\n29:31 Env\u00eda \u00e1 decir \u00e1 toda la transmigraci\u00f3n: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de Sema\u00edas de Nehelam: Porque os profetiz\u00f3 Sema\u00edas, y yo no lo envi\u00e9, y os hizo confiar en mentira:\n29:32 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que yo visito sobre Sema\u00edas de Nehelam, y sobre su generaci\u00f3n: no tendr\u00e1 var\u00f3n que more entre este pueblo, ni ver\u00e1 aquel bien que har\u00e9 yo \u00e1 mi pueblo, dice Jehov\u00e1: porque contra Jehov\u00e1 ha hablado rebeli\u00f3n.\n30:1 PALABRA que fu\u00e9 \u00e1 Jerem\u00edas de Jehov\u00e1, diciendo:\n30:2 As\u00ed habl\u00f3 Jehov\u00e1 Dios de Israel, diciendo: Escr\u00edbete en un libro todas las palabras que te he hablado.\n30:3 Porque he aqu\u00ed que vienen d\u00edas, dice Jehov\u00e1, en que tornar\u00e9 la cautividad de mi pueblo Israel y Jud\u00e1, ha dicho Jehov\u00e1, y har\u00e9los volver \u00e1 la tierra que d\u00ed \u00e1 sus padres, y la poseer\u00e1n.\n30:4 Estas pues son las palabras que habl\u00f3 Jehov\u00e1 acerca de Israel y de Jud\u00e1.\n30:5 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Hemos o\u00eddo voz de temblor: espanto, y no paz.\n30:6 Preguntad ahora, y mirad si pare el var\u00f3n: porque he visto que todo hombre ten\u00eda las manos sobre sus lomos, como mujer de parto, y hanse tornado p\u00e1lidos todos los rostros.\n30:7 Ah, cu\u00e1n grande es aquel d\u00eda! tanto, que no hay otro semejante \u00e1 \u00e9l: tiempo de angustia para Jacob; mas de ella ser\u00e1 librado.\n30:8 Y ser\u00e1 en aquel d\u00eda, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, que yo quebrar\u00e9 su yugo de tu cuello, y romper\u00e9 tus coyundas, y extra\u00f1os no lo volver\u00e1n m\u00e1s \u00e1 poner en servidumbre,\n30:9 Sino que servir\u00e1n \u00e1 Jehov\u00e1 su Dios, y \u00e1 David su rey, el cual les levantar\u00e9.\n30:10 T\u00fa pues, siervo m\u00edo Jacob, no temas, dice Jehov\u00e1, ni te atemorices, Israel: porque he aqu\u00ed que yo soy el que te salvo de lejos, y \u00e1 tu simiente de la tierra de su cautividad; y Jacob tornar\u00e1, y descansar\u00e1 y sosegar\u00e1, y no habr\u00e1 quien le espante.\n30:11 Porque yo soy contigo, dice Jehov\u00e1, para salvarte: y har\u00e9 consumaci\u00f3n en todas las gentes entre la cuales te esparc\u00ed; en ti empero no har\u00e9 consumaci\u00f3n, sino que te castigar\u00e9 con juicio, y no te talar\u00e9 del todo.\n30:12 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Desahuciado es tu quebrantamiento, y dificultosa tu llaga.\n30:13 No hay quien juzgue tu causa para salud: no hay para ti eficaces medicamentos.\n30:14 Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque de herida de enemigo te her\u00ed, con azote de cruel, \u00e1 causa de la muchedumbre de tu maldad, y de la multitud de tus pecados.\n30:15 \u00bfPor qu\u00e9 gritas \u00e1 causa de tu quebrantamiento? Desahuciado es tu dolor: porque por la grandeza de tu iniquidad, y por tus muchos pecados te he hecho esto.\n30:16 Empero ser\u00e1n consumidos todos los que te consumen; y todos tus afligidores, todos ir\u00e1n en cautiverio; y hollados ser\u00e1n los que te hollaron, y \u00e1 todos los que hicieron presa de ti dar\u00e9 en presa.\n30:17 Mas yo har\u00e9 venir sanidad para ti, y te sanar\u00e9 de tus heridas, dice Jehov\u00e1; porque Arrojada te llamaron, diciendo: Esta es Si\u00f3n, \u00e1 la que nadie busca.\n30:18 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed yo hago tornar la cautividad de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendr\u00e9 misericordia; y la ciudad ser\u00e1 edificada sobre su collado, y el templo ser\u00e1 asentado seg\u00fan su forma.\n30:19 Y saldr\u00e1 de ellos alabanza, y voz de gente que est\u00e1 en regocijo: y los multiplicar\u00e9, y no ser\u00e1n disminu\u00eddos; multiplicar\u00e9los, y no ser\u00e1n menoscabados.\n30:20 Y ser\u00e1n sus hijos como de primero y su congregaci\u00f3n delante de m\u00ed ser\u00e1 confirmada; y visitar\u00e9 \u00e1 todos sus opresores.\n30:21 Y de \u00e9l ser\u00e1 su fuerte, y de en medio de \u00e9l saldr\u00e1 su ense\u00f1oreador; y har\u00e9le llegar cerca, y acercar\u00e1se \u00e1 m\u00ed: porque \u00bfqui\u00e9n es aquel que abland\u00f3 su coraz\u00f3n para llegarse \u00e1 m\u00ed? dice Jehov\u00e1.\n30:22 Y me ser\u00e9is por pueblo, y yo ser\u00e9 vuestro Dios.\n30:23 He aqu\u00ed, la tempestad de Jehov\u00e1 sale con furor, la tempestad que se apareja; sobre la cabeza de los imp\u00edos reposar\u00e1.\n30:24 No se volver\u00e1 la ira del enojo de Jehov\u00e1, hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de su coraz\u00f3n: en el fin de los d\u00edas entender\u00e9is esto.\n31:1 EN aquel tiempo, dice Jehov\u00e1, yo ser\u00e9 por Dios \u00e1 todos los linajes de Israel, y ellos me ser\u00e1n \u00e1 m\u00ed por pueblo.\n31:2 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Hall\u00f3 gracia en el desierto el pueblo, los que escaparon del cuchillo, yendo yo para hacer hallar reposo \u00e1 Israel.\n31:3 Jehov\u00e1 se manifest\u00f3 \u00e1 m\u00ed ya mucho tiempo h\u00e1, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto te soport\u00e9 con misericordia.\n31:4 Aun te edificar\u00e9, y ser\u00e1s edificada, oh virgen de Israel: todav\u00eda ser\u00e1s adornada con tus panderos, y saldr\u00e1s en corro de danzantes.\n31:5 Aun plantar\u00e1s vi\u00f1as en los montes de Samaria: plantar\u00e1n los plantadores, y har\u00e1n com\u00fan uso de ellas.\n31:6 Porque habr\u00e1 d\u00eda en que clamar\u00e1n los guardas en el monte de Ephraim: Levantaos, y subamos \u00e1 Si\u00f3n, \u00e1 Jehov\u00e1 nuestro Dios.\n31:7 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Regocijaos en Jacob con alegr\u00eda, y dad voces de j\u00fabilo \u00e1 la cabeza de gentes; haced oir, alabad, y decid: Oh Jehov\u00e1, salva tu pueblo, el resto de Israel.\n31:8 He aqu\u00ed yo los vuelvo de tierra del aquil\u00f3n, y los juntar\u00e9 de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer pre\u00f1ada y la parida juntamente; en grande compa\u00f1\u00eda tornar\u00e1n ac\u00e1.\n31:9 Ir\u00e1n con lloro, mas con misericordias los har\u00e9 volver, y har\u00e9los andar junto \u00e1 arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezar\u00e1n: porque soy \u00e1 Israel por padre, y Ephraim es mi primog\u00e9nito.\n31:10 Oid palabra de Jehov\u00e1, oh gentes, y hacedlo saber en las islas que est\u00e1n lejos, y decid: El que esparci\u00f3 \u00e1 Israel lo juntar\u00e1 y guardar\u00e1, como pastor \u00e1 su ganado.\n31:11 Porque Jehov\u00e1 redimi\u00f3 \u00e1 Jacob, redimi\u00f3lo de mano del m\u00e1s fuerte que \u00e9l.\n31:12 Y vendr\u00e1n, y har\u00e1n alabanzas en lo alto de Si\u00f3n, y correr\u00e1n al bien de Jehov\u00e1, al pan, y al vino, y al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma ser\u00e1 como huerto de riego, ni nunca m\u00e1s tendr\u00e1n dolor.\n31:13 Entonces la virgen se holgar\u00e1 en la danza, los mozos y los viejos juntamente; y su lloro tornar\u00e9 en gozo, y los consolar\u00e9, y los alegrar\u00e9 de su dolor.\n31:14 Y el alma del sacerdote embriagar\u00e9 de grosura, y ser\u00e1 mi pueblo saciado de mi bien, dice Jehov\u00e1.\n31:15 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Voz fu\u00e9 o\u00edda en Ram\u00e1, llanto y lloro amargo: Rach\u00eal que lamenta por sus hijos, no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron.\n31:16 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Reprime tu voz del llanto, y tus ojos de las l\u00e1grimas; porque salario hay para tu obra, dice Jehov\u00e1, y volver\u00e1n de la tierra del enemigo.\n31:17 Esperanza tambi\u00e9n hay para tu fin, dice Jehov\u00e1, y los hijos volver\u00e1n \u00e1 su t\u00e9rmino.\n31:18 Escuchando, he o\u00eddo \u00e1 Ephraim que se lamentaba: Azot\u00e1steme, y fu\u00ed castigado como novillo ind\u00f3mito: convi\u00e9rteme y ser\u00e9 convertido; porque t\u00fa eres Jehov\u00e1 mi Dios.\n31:19 Porque despu\u00e9s que me convert\u00ed, tuve arrepentimiento, y despu\u00e9s que me conoc\u00ed, her\u00ed el muslo: avergonc\u00e9me, y confund\u00edme, porque llev\u00e9 la afrenta de mis mocedades.\n31:20 \u00bfNo es Ephraim hijo precioso para m\u00ed? \u00bfno es ni\u00f1o delicioso? pues desde que habl\u00e9 de \u00e9l, heme acordado de \u00e9l constantemente. Por eso mis entra\u00f1as se conmovieron por \u00e9l: apiadado, tendr\u00e9 de \u00e9l misericordia, dice Jehov\u00e1.\n31:21 Establ\u00e9cete se\u00f1ales, ponte majanos altos; nota atentamente la calzada, el camino por donde viniste: vu\u00e9lvete, virgen de Israel, vu\u00e9lvete \u00e1 estas tus ciudades.\n31:22 \u00bfHasta cu\u00e1ndo andar\u00e1s errante, oh hija contumaz? porque Jehov\u00e1 criar\u00e1 una cosa nueva sobre la tierra: una hembra rodear\u00e1 al var\u00f3n.\n31:23 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: Aun dir\u00e1n esta palabra en la tierra de Jud\u00e1 y en sus ciudades, cuando yo convertir\u00e9 su cautiverio: Jehov\u00e1 te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo.\n31:24 Y morar\u00e1n all\u00ed Jud\u00e1, y tambi\u00e9n en todas sus ciudades labradores, y los que van con reba\u00f1o.\n31:25 Porque habr\u00e9 embriagado el alma cansada, y henchido toda alma entristecida.\n31:26 En esto me despert\u00e9, y vi, y mi sue\u00f1o me fu\u00e9 sabroso.\n31:27 He aqu\u00ed vienen d\u00edas, dice Jehov\u00e1, en que sembrar\u00e9 la casa de Israel y la casa de Jud\u00e1 de simiente de hombre y de simiente de animal.\n31:28 Y ser\u00e1 que, como tuve ciudado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder, y afligir, as\u00ed tendr\u00e9 cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Jehov\u00e1.\n31:29 En aquellos d\u00edas no dir\u00e1n m\u00e1s: Los padres comieron las uvas agraces, y los dientes de los hijos tienen la dentera.\n31:30 Sino que cada cual morir\u00e1 por su maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agraces, tendr\u00e1n la dentera.\n31:31 He aqu\u00ed que vienen d\u00edas, dice Jehov\u00e1, en los cuales har\u00e9 nuevo pacto con la casa de Jacob y la casa de Jud\u00e1:\n31:32 No como el pacto que hice con sus padres el d\u00eda que tom\u00e9 su mano para sacarlos de tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, bien que fu\u00ed yo un marido para ellos, dice Jehov\u00e1:\n31:33 Mas \u00e9ste es el pacto que har\u00e9 con la casa de Israel despu\u00e9s de aquellos d\u00edas, dice Jehov\u00e1: Dar\u00e9 mi ley en sus entra\u00f1as, y escribir\u00e9la en sus corazones; y ser\u00e9 yo \u00e1 ellos por Dios, y ellos me ser\u00e1n por pueblo.\n31:34 Y no ense\u00f1ar\u00e1 m\u00e1s ninguno \u00e1 su pr\u00f3jimo, ni ninguno \u00e1 su hermano, diciendo: Conoce \u00e1 Jehov\u00e1: porque todos me conocer\u00e1n, desde el m\u00e1s peque\u00f1o de ellos hasta el m\u00e1s grande, dice Jehov\u00e1: porque perdonar\u00e9 la maldad de ellos, y no me acordar\u00e9 m\u00e1s de su pecado.\n31:35 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1, que da el sol para luz del d\u00eda, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche; que parte la mar y braman sus ondas; Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos es su nombre:\n31:36 Si estas leyes faltaren delante de m\u00ed, dice Jehov\u00e1, tambi\u00e9n la simiente de Israel faltar\u00e1 para no ser naci\u00f3n delante de m\u00ed todos los d\u00edas.\n31:37 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Si los cielos arriba se pueden medir, y buscarse abajo los fundamentos de la tierra, tambi\u00e9n yo desechar\u00e9 toda la simiente de Israel por todo lo que hicieron, dice Jehov\u00e1.\n31:38 He aqu\u00ed que vienen d\u00edas, dice Jehov\u00e1, y la ciudad ser\u00e1 edificada \u00e1 Jehov\u00e1, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del rinc\u00f3n.\n31:39 Y saldr\u00e1 m\u00e1s adelante el cordel de la medida delante de \u00e9l sobre el collado de Hareb, y rodear\u00e1 \u00e1 Goa.\n31:40 Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedr\u00f3n, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, ser\u00e1 santo \u00e1 Jehov\u00e1: no ser\u00e1 arrancada, ni destru\u00edda m\u00e1s para siempre.\n32:1 PALABRA que fu\u00e9 \u00e1 Jerem\u00edas, de Jehov\u00e1 el a\u00f1o d\u00e9cimo de Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1, que fu\u00e9 el a\u00f1o d\u00e9cimo octavo de Nabucodonosor.\n32:2 Y entonces el ej\u00e9rcito del rey de Babilonia ten\u00eda cercada \u00e1 Jerusalem; y el profeta Jerem\u00edas estaba preso en el patio de la c\u00e1rcel que estaba en la casa del rey de Jud\u00e1.\n32:3 Pues Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1 lo hab\u00eda preso, diciendo: \u00bfPor qu\u00e9 profetizas t\u00fa diciendo: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed yo entrego esta ciudad en mano del rey de Babilonia, y tomar\u00e1la,\n32:4 Y Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1 no escapar\u00e1 de la mano de los Caldeos, sino que de cierto ser\u00e1 entregado en mano del rey de Babilonia, y hablar\u00e1 con \u00e9l boca \u00e1 boca, y sus ojos ver\u00e1n sus ojos,\n32:5 Y har\u00e1 llevar \u00e1 Sedech\u00eeas \u00e1 Babilonia, y all\u00e1 estar\u00e1 hasta que yo le visite, dice Jehov\u00e1: si peleareis con los Caldeos, no os suceder\u00e1 bien?\n32:6 Y dijo Jerem\u00edas: Palabra de Jehov\u00e1 fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed, diciendo:\n32:7 He aqu\u00ed que Hanameel, hijo de Sallum tu t\u00edo, viene \u00e1 ti, diciendo: C\u00f3mprame mi heredad que est\u00e1 en Anathoth; porque t\u00fa tienes derecho \u00e1 ella para comprarla.\n32:8 Y vino \u00e1 m\u00ed Hanameel, hijo de mi t\u00edo, conforme \u00e1 la palabra de Jehov\u00e1, al patio de la c\u00e1rcel, y d\u00edjome: Compra ahora mi heredad que est\u00e1 en Anathoth, en tierra de Benjam\u00edn, porque tuyo es el derecho de la herencia, y \u00e1 ti compete la redenci\u00f3n: c\u00f3mprala pa\n32:9 Y compr\u00e9 la heredad de Hanameel, hijo de mi t\u00edo, la cual estaba en Anathoth, y pes\u00e9le el dinero: diecisiete siclos de plata.\n32:10 Y escrib\u00ed la carta, y sell\u00e9la, \u00e9 hice atestiguar \u00e1 testigos, y pes\u00e9 el dinero con balanza.\n32:11 Tom\u00e9 luego la carta de venta, sellada seg\u00fan el derecho y costumbre, y el traslado abierto.\n32:12 Y d\u00ed la carta de venta \u00e1 Baruch hijo de Ner\u00edas, hijo de Maas\u00edas, delante de Hanameel el hijo de mi t\u00edo, y delante de los testigos que hab\u00edan suscrito en la carta de venta, delante de todos los Jud\u00edos que estaban en el patio de la c\u00e1rcel.\n32:13 Y d\u00ed orden \u00e1 Baruch delante de ellos, diciendo:\n32:14 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: Toma estas cartas, esta carta de venta, la sellada, y \u00e9sta la carta abierta, y ponlas en un vaso de barro, para que se guarden muchos d\u00edas.\n32:15 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: Aun se comprar\u00e1n casas, y heredades, y vi\u00f1as en esta tierra.\n32:16 Y despu\u00e9s que d\u00ed la carta de venta \u00e1 Baruch hijo de Ner\u00edas, or\u00e9 \u00e1 Jehov\u00e1, diciendo:\n32:17 Oh Se\u00f1or Jehov\u00e1! he aqu\u00ed que t\u00fa hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea dif\u00edcil para ti:\n32:18 Que haces misericordia en millares, y vuelves la maldad de los padres en el seno de sus hijos despu\u00e9s de ellos: Dios grande, poderoso, Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos es su nombre:\n32:19 Grande en consejo, y magn\u00edfico en hechos: porque tus ojos est\u00e1n abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar \u00e1 cada uno seg\u00fan sus caminos, y seg\u00fan el fruto de sus obras:\n32:20 Que pusiste se\u00f1ales y portentos en tierra de Egipto hasta este d\u00eda, y en Israel, y entre los hombres; y te has hecho nombre cual es este d\u00eda;\n32:21 Y sacaste tu pueblo Israel de tierra de Egipto con se\u00f1ales y portentos, y con mano fuerte y brazo extendido, con terror grande;\n32:22 Y d\u00edsteles esta tierra, de la cual juraste \u00e1 sus padres que se la dar\u00edas, tierra que mana leche y miel:\n32:23 Y entraron, y posey\u00e9ronla: mas no oyeron tu voz, ni anduvieron en tu ley; nada hicieron de lo que les mandaste hacer; por tanto has hecho venir sobre ellos todo este mal.\n32:24 He aqu\u00ed que con arietes han acometido la ciudad para tomarla; y la ciudad va \u00e1 ser entregada en mano de los Caldeos que pelean contra ella, \u00e1 causa de la espada, y del hambre y de la pestilencia: ha pues venido \u00e1 ser lo que t\u00fa dijiste, y he aqu\u00ed t\u00fa lo est\n32:25 Oh Se\u00f1or Jehov\u00e1! \u00bfy me has t\u00fa dicho: C\u00f3mprate la heredad por dinero, y pon testigos; bien que la ciudad sea entregada en manos de los Caldeos?\n32:26 Y fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Jerem\u00edas, diciendo:\n32:27 He aqu\u00ed que yo soy Jehov\u00e1, Dios de toda carne; \u00bfencubrir\u00e1seme \u00e1 m\u00ed alguna cosa?\n32:28 Por tanto as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed voy \u00e1 entregar esta ciudad en mano de los Caldeos, y en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y la tomar\u00e1:\n32:29 Y vendr\u00e1n los Caldeos que combaten esta ciudad, y la pondr\u00e1n \u00e1 fuego, y la abrasar\u00e1n, asimismo las casas sobre cuyas azoteas ofrecieron perfumes \u00e1 Baal y derramaron libaciones \u00e1 dioses ajenos, para provocarme \u00e1 ira.\n32:30 Porque los hijos de Israel y los hijos de Jud\u00e1 no han hecho sino lo malo delante de mis ojos desde su juventud: porque los hijos de Israel no han hecho m\u00e1s que provocarme \u00e1 ira con la obra de sus manos, dice Jehov\u00e1.\n32:31 Por manera que para enojo m\u00edo y para ira m\u00eda me ha sido esta ciudad, desde el d\u00eda que la edificaron hasta hoy, para que la haga quitar de mi presencia;\n32:32 Por toda la maldad de los hijos de Israel y de los hijos de Jud\u00e1, que han hecho para enojarme, ellos, sus reyes, sus pr\u00edncipes, sus sacerdotes, y sus profetas, y los varones de Jud\u00e1, y los moradores de Jerusalem.\n32:33 Y volvi\u00e9ronme la cerviz, y no el rostro: y cuando los ense\u00f1aba, ense\u00f1aba, fbamadrugando y ense\u00f1ando, no escucharon para recibir correcci\u00f3n:\n32:34 Antes asentaron sus abominaciones en la casa sobre la cual es invocado mi nombre, contamin\u00e1ndola.\n32:35 Y edificaron altares \u00e1 Baal, los cuales est\u00e1n en el valle del hijo de Hinnom, para hacer pasar por el fuego sus hijos y sus hijas \u00e1 Moloch, lo cual no les mand\u00e9, ni me vino al pensamiento que hiciesen esta abominaci\u00f3n, para hacer pecar \u00e1 Jud\u00e1.\n32:36 Y con todo, ahora as\u00ed dice Jehov\u00e1 Dios de Israel, \u00e1 esta ciudad, de la cual dec\u00eds vosotros, Entregada ser\u00e1 en mano del rey de Babilonia \u00e1 cuchillo, \u00e1 hambre, y \u00e1 pestilencia:\n32:37 He aqu\u00ed que yo los juntar\u00e9 de todas las tierras \u00e1 las cuales los ech\u00e9 con mi furor, y con mi enojo y sa\u00f1a grande; y los har\u00e9 tornar \u00e1 este lugar, y har\u00e9los habitar seguramente,\n32:38 Y me ser\u00e1n por pueblo, y yo ser\u00e9 \u00e1 ellos por Dios.\n32:39 Y dar\u00e9les un coraz\u00f3n, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que hayan bien ellos, y sus hijos despu\u00e9s de ellos.\n32:40 Y har\u00e9 con ellos pacto eterno, que no tornar\u00e9 atr\u00e1s de hacerles bien, y pondr\u00e9 mi temor en el coraz\u00f3n de ellos, para que no se aparten de m\u00ed.\n32:41 Y alegrar\u00e9me con ellos haci\u00e9ndoles bien, y los plantar\u00e9 en esta tierra en verdad, de todo mi coraz\u00f3n y de toda mi alma.\n32:42 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Como traje sobre este pueblo todo este grande mal, as\u00ed traer\u00e9 sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo.\n32:43 Y poseer\u00e1n heredad en esta tierra de la cual vosotros dec\u00eds: Est\u00e1 desierta, sin hombres y sin animales; es entregada en manos de los Caldeos.\n32:44 Heredades comprar\u00e1n por dinero, y har\u00e1n carta, y la sellar\u00e1n, y pondr\u00e1n testigos, en tierra de Benjam\u00edn y en los contornos de Jerusalem, y en las ciudades de Jud\u00e1: y en las ciudades de las monta\u00f1as, y en las ciudades de las campi\u00f1as, y en las ciudades del\n33:1 Y FU\u00c9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Jerem\u00edas la segunda vez, estando \u00e9l a\u00fan preso en el patio de la c\u00e1rcel, diciendo:\n33:2 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 que la hizo, Jehov\u00e1 que la form\u00f3 para afirmarla; Jehov\u00e1 es su nombre:\n33:3 Clama \u00e1 m\u00ed, y te responder\u00e9, y te ense\u00f1ar\u00e9 cosas grandes y dificultosas que t\u00fa no sabes.\n33:4 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1, Dios de Israel, acerca de las casas de esta ciudad, y de las casas de los reyes de Jud\u00e1, derribadas con arietes y con hachas:\n33:5 (Porque vinieron para pelear con los Caldeos, para henchirlas de cuerpos de hombres muertos, \u00e1 los cuales her\u00ed yo con mi furor y con mi ira, pues que escond\u00ed mi rostro de esta ciudad, a causa de toda su malicia:)\n33:6 He aqu\u00ed que yo le hago subir sanidad y medicina; y los curar\u00e9, y les revelar\u00e9 abundancia de paz y de verdad.\n33:7 Y har\u00e9 volver la cautividad de Jud\u00e1, y la cautividad de Israel, y edificar\u00e9los como al principio.\n33:8 Y los limpiar\u00e9 de toda su maldad con que pecaron contra m\u00ed; y perdonar\u00e9 todos sus pecados con que contra m\u00ed pecaron, y con que contra m\u00ed se rebelaron.\n33:9 Y ser\u00e1me \u00e1 m\u00ed por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las gentes de la tierra, que habr\u00e1n o\u00eddo todo el bien que yo les hago; y temer\u00e1n y temblar\u00e1n de todo el bien y de toda la paz que yo les har\u00e9.\n33:10 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: En este lugar, del cual dec\u00eds que est\u00e1 desierto sin hombres y sin animales, en las ciudades de Jud\u00e1 y en las calles de Jerusalem, que est\u00e1n asoladas sin hombre y sin morador y sin animal, tiene de oirse a\u00fan,\n33:11 Voz de gozo y voz de alegr\u00eda, voz de desposado y voz de desposada, voz de los que digan: Alabad \u00e1 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, porque Jehov\u00e1 es bueno, porque para siempre es su misericordia; voz de los que traigan alabanza \u00e1 la casa de Jehov\u00e1. Porque tornar\u00e9\n33:12 As\u00ed dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: En este lugar desierto, sin hombre y sin animal, y en todas sus ciudades, aun habr\u00e1 caba\u00f1as de pastores que hagan tener majada \u00e1 ganados.\n33:13 En las ciudades de las monta\u00f1as, en las ciudades de los campos, y en las ciudades del mediod\u00eda, y en tierra de Benjam\u00edn, y alrededor de Jerusalem y en las ciudades de Jud\u00e1, aun pasar\u00e1n ganados por las manos de los contadores, ha dicho Jehov\u00e1.\n33:14 He aqu\u00ed vienen d\u00edas, dice Jehov\u00e1, en que yo confirmar\u00e9 la palabra buena que he hablado \u00e1 la casa de Israel y \u00e1 la casa de Jud\u00e1.\n33:15 En aquellos d\u00edas y en aquel tiempo har\u00e9 producir \u00e1 David Pimpollo de justicia, y har\u00e1 juicio y justicia en la tierra.\n33:16 En aquellos d\u00edas Jud\u00e1 ser\u00e1 salvo, y Jerusalem habitar\u00e1 seguramente, y esto es lo que la llamar\u00e1n: Jehov\u00e1, justicia nuestra.\n33:17 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: No faltar\u00e1 \u00e1 David var\u00f3n que se siente sobre el trono de la casa de Israel;\n33:18 Y de los sacerdotes y Levitas no faltar\u00e1 var\u00f3n de mi presencia que ofrezca holocausto, y encienda presente, y que haga sacrificio todos los d\u00edas.\n33:19 Y fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Jerem\u00edas, diciendo:\n33:20 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Si pudieres invalidar mi concierto con el d\u00eda y mi concierto con la noche, por manera que no haya d\u00eda ni noche \u00e1 su tiempo,\n33:21 Podr\u00e1se tambi\u00e9n invalidar mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono, y con los Levitas y sacerdotes, mis ministros.\n33:22 Como no puede ser contado el ej\u00e9rcito del cielo, ni la arena de la mar se puede medir, as\u00ed multiplicar\u00e9 la simiente de David mi siervo, y los Levitas que \u00e1 m\u00ed ministran.\n33:23 Y fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Jerem\u00edas, diciendo:\n33:24 \u00bfNo has echado de ver lo que habla este pueblo diciendo: Dos familias que Jehov\u00e1 escogiera ha desechado? y han tenido en poco mi pueblo, hasta no tenerlos m\u00e1s por naci\u00f3n.\n33:25 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Si no permaneciere mi concierto con el d\u00eda y la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y la tierra,\n33:26 Tambi\u00e9n desechar\u00e9 la simiente de Jacob, y de David mi siervo, para no tomar de su simiente quien sea se\u00f1or sobre la simiente de Abraham, de Isaac, y de Jacob. Porque har\u00e9 volver su cautividad, y tendr\u00e9 de ellos misericordia.\n34:1 PALABRA que fu\u00e9 \u00e1 Jerem\u00edas de Jehov\u00e1, (cuando Nabucodonosor rey de Babilonia, y todo su ej\u00e9rcito, y todos los reinos de la tierra del se\u00f1or\u00edo de su mano, y todos los pueblos, peleaban contra Jerusalem, y contra todas sus ciudades,) diciendo:\n34:2 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 Dios de Israel: Ve, y habla \u00e1 Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1, y dile: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed entregar\u00e9 yo esta ciudad en mano del rey de Babilonia, y la abrasar\u00e9 con fuego:\n34:3 Y no escapar\u00e1s t\u00fa de su mano, sino que de cierto ser\u00e1s preso, y en su mano ser\u00e1s entregado; y tus ojos ver\u00e1n los ojos del rey de Babilonia, y te hablar\u00e1 boca \u00e1 boca, y en Babilonia entrar\u00e1s.\n34:4 Con todo eso, oye palabra de Jehov\u00e1, Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de ti: No morir\u00e1s \u00e1 cuchillo;\n34:5 En paz morir\u00e1s, y conforme \u00e1 las quemas de tus padres, los reyes primeros que fueron antes de ti, as\u00ed quemar\u00e1n por ti, y te endechar\u00e1n diciendo, Ay, se\u00f1or!; porque yo he hablado la palabra, dice Jehov\u00e1.\n34:6 Y habl\u00f3 Jerem\u00edas profeta \u00e1 Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1 todas estas palabras en Jerusalem.\n34:7 Y el ej\u00e9rcito del rey de Babilonia peleaba contra Jerusalem, y contra todas las ciudades de Jud\u00e1 que hab\u00edan quedado, contra Lach\u00ees, y contra Azeca; porque de las ciudades fuertes de Jud\u00e1 \u00e9stas hab\u00edan quedado.\n34:8 Palabra que fu\u00e9 \u00e1 Jerem\u00edas de Jehov\u00e1, despu\u00e9s que Sedech\u00eeas hizo concierto con todo el pueblo en Jerusalem, para promulgarles libertad:\n34:9 Que cada uno dejase su siervo, y cada uno su sierva, hebreo y hebrea, libres; que ninguno usase de los Jud\u00edos su hermanos como de siervos.\n34:10 Y como oyeron todos los pr\u00edncipes, y todo el pueblo que hab\u00edan venido en el concierto de dejar cada uno su siervo y cada uno su sierva libres, que ninguno usase m\u00e1s de ellos como de siervos, obedecieron, y dej\u00e1ronlos.\n34:11 Mas despu\u00e9s se arrepintieron, \u00e9 hicieron tornar los siervos y las siervas que hab\u00edan dejado libres, y sujet\u00e1ronlos por siervos y por siervas.\n34:12 Y fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Jerem\u00edas, de parte de Jehov\u00e1, diciendo:\n34:13 As\u00ed dice Jehov\u00e1 Dios de Israel: Yo hice pacto con vuestros padres el d\u00eda que los saqu\u00e9 de tierra de Egipto, de casa de siervos, diciendo:\n34:14 Al cabo de siete a\u00f1os dejar\u00e9is cada uno \u00e1 su hermano hebreo que te fuere vendido; te servir\u00e1 pues seis a\u00f1os, y lo enviar\u00e1s libre de ti: mas vuestros padres no me oyeron, ni inclinaron su o\u00eddo.\n34:15 Y vosotros os hab\u00edais hoy convertido, y hecho lo recto delante de mis ojos, anunciando cada uno libertad \u00e1 su pr\u00f3jimo; y hab\u00edais hecho concierto en mi presencia, en la casa sobre la cual es invocado mi nombre:\n34:16 Pero os hab\u00e9is vuelto y profanado mi nombre, y hab\u00e9is tornado \u00e1 tomar cada uno su siervo y cada uno su sierva, que hab\u00edais dejado libres \u00e1 su voluntad; y los hab\u00e9is sujetado \u00e1 seros siervos y siervas.\n34:17 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Vosotros no me hab\u00e9is o\u00eddo en promulgar cada uno libertad \u00e1 su hermano, y cada uno \u00e1 su compa\u00f1ero: he aqu\u00ed que yo os promulgo libertad, dice Jehov\u00e1, \u00e1 cuchillo y \u00e1 pestilencia, y \u00e1 hambre; y os pondr\u00e9 en remoci\u00f3n \u00e1 todos lo\n34:18 Y entregar\u00e9 \u00e1 los hombres que traspasaron mi pacto, que no han llevado \u00e1 efecto las palabras del pacto que celebraron en mi presencia dividiendo en dos partes el becerro y pasando por medio de ellas:\n34:19 A los pr\u00edncipes de Jud\u00e1 y \u00e1 los pr\u00edncipes de Jerusalem, \u00e1 los eunucos y \u00e1 los sacerdotes, y \u00e1 todo el pueblo de la tierra, que pasaron entre las partes del becerro,\n34:20 Entregar\u00e9los en mano de sus enemigos y en mano de los que buscan su alma; y sus cuerpos muertos ser\u00e1n para comida de las aves del cielo, y de las bestias de la tierra.\n34:21 Y \u00e1 Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1, y \u00e1 sus pr\u00edncipes, entregar\u00e9 en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su alma, y en mano del ej\u00e9rcito del rey de Babilonia, que se fueron de vosotros.\n34:22 He aqu\u00ed, mandar\u00e9 yo, dice Jehov\u00e1, y har\u00e9los volver \u00e1 esta ciudad, y pelear\u00e1n contra ella, y la tomar\u00e1n, y la abrasar\u00e1n \u00e1 fuego; y reducir\u00e9 \u00e1 soledad las ciudades de Jud\u00e1, hasta no quedar morador.\n35:1 PALABRA que fu\u00e9 \u00e1 Jerem\u00edas de Jehov\u00e1 en d\u00edas de Joacim hijo de Jos\u00edas, rey de Jud\u00e1, diciendo:\n35:2 Ve \u00e1 casa de los Rech\u00e2bitas, y habla con ellos, \u00e9 introd\u00facelos en la casa de Jehov\u00e1, en una de las c\u00e1maras, y dales \u00e1 beber vino.\n35:3 Tom\u00e9 entonces \u00e1 Jaazan\u00edas hijo de Jerem\u00edas, hijo de Habassin\u00edas, y \u00e1 sus hermanos, y \u00e1 todos sus hijos, y \u00e1 toda la familia de los Rech\u00e2bitas;\n35:4 Y met\u00edlos en la casa de Jehov\u00e1, en la c\u00e1mara de los hijos de Han\u00e1n, hijo de Igdal\u00edas, var\u00f3n de Dios, la cual estaba junto \u00e1 la c\u00e1mara de los pr\u00edncipes, que estaba sobre la c\u00e1mara de Maas\u00edas hijo de Sallum, guarda de los vasos.\n35:5 Y puse delante de los hijos de la familia de los Rech\u00e2bitas tazas y copas llenas de vino, y d\u00edjeles: Bebed vino.\n35:6 Mas ellos dijeron: No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Rech\u00e2b nuestro padre nos mand\u00f3, diciendo: No beber\u00e9is jam\u00e1s vino vosotros ni vuestros hijos:\n35:7 Ni edificar\u00e9is casa, ni sembrar\u00e9is sementera, ni plantar\u00e9is vi\u00f1a, ni la tendr\u00e9is: mas morar\u00e9is en tiendas todos vuestros d\u00edas, para que viv\u00e1is muchos d\u00edas sobre la haz de la tierra donde vosotros peregrin\u00e1is.\n35:8 Y nosotros hemos obedecido \u00e1 la voz de Jonadab nuestro padre, hijo de Rech\u00e2b, en todas las cosas que nos mand\u00f3, de no beber vino en todos nuestros d\u00edas, nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos, ni nuestras hijas;\n35:9 Y de no edificar casas para nuestra morada, y de no tener vi\u00f1a, ni heredad, ni sementera.\n35:10 Moramos pues en tiendas, y hemos obedecido y hecho conforme \u00e1 todas las cosas que nos mand\u00f3 Jonadab nuestro padre.\n35:11 Sucedi\u00f3, empero, que cuando Nabucodonosor rey de Babilonia subi\u00f3 \u00e1 la tierra, dijimos: Venid, y entr\u00e9monos en Jerusalem, de delante del ej\u00e9rcito de los Caldeos y de delante del ej\u00e9rcito de los de Siria: y en Jerusalem nos quedamos.\n35:12 Y fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Jerem\u00edas, diciendo:\n35:13 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: Ve, y di \u00e1 los varones de Jud\u00e1, y \u00e1 los moradores de Jerusalem: \u00bfNo recibir\u00e9is instrucci\u00f3n para obedecer \u00e1 mis palabras? dice Jehov\u00e1.\n35:14 Fu\u00e9 firme la palabra de Jonadab hijo de Rech\u00e2b, el cual mand\u00f3 \u00e1 sus hijos que no bebiesen vino, y no lo han bebido hasta hoy, por obedecer al mandamiento de su padre; y yo os he hablado \u00e1 vosotros, madrugando, y hablando, y no me hab\u00e9is o\u00eddo.\n35:15 Y envi\u00e9 \u00e1 vosotros \u00e1 todos mis siervos los profetas, madrugando y envi\u00e1ndolos \u00e1 decir: Tornaos ahora cada uno de su mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vay\u00e1is tras dioses ajenos para servirles, y vivir\u00e9is en la tierra que d\u00ed \u00e1 vosotros y \u00e1 vuestro\n35:16 Ciertamente los hijos de Jonadab, hijo de Rech\u00e2b, tuvieron por firme el mandamiento que les di\u00f3 su padre; mas este pueblo no me ha obedecido.\n35:17 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 Dios de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: He aqu\u00ed traer\u00e9 yo sobre Jud\u00e1 y sobre todos los moradores de Jerusalem todo el mal que contra ellos he hablado: porque les habl\u00e9, y no oyeron; llam\u00e9los, y no han respondido.\n35:18 Y dijo Jerem\u00edas \u00e1 la familia de los Rech\u00e2bitas: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: Porque obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre, y guardasteis todos sus mandamientos, \u00e9 hicisteis conforme \u00e1 todas las cosas que os mand\u00f3;\n35:19 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: No faltar\u00e1 var\u00f3n de Jonadab, hijo de Rech\u00e2b, que est\u00e9 en mi presencia todos los d\u00edas.\n36:1 Y ACONTECIO en el cuarto a\u00f1o de Joacim hijo de Jos\u00edas, rey de Jud\u00e1, que fu\u00e9 esta palabra \u00e1 Jerem\u00edas, de Jehov\u00e1, diciendo:\n36:2 T\u00f3mate un rollo de libro, y escribe en \u00e9l todas las palabras que te he hablado contra Israel y contra Jud\u00e1, y contra todas las gentes, desde el d\u00eda que comenc\u00e9 \u00e1 hablarte, desde los d\u00edas de Jos\u00edas hasta hoy.\n36:3 Quiz\u00e1 oir\u00e1 la casa de Jud\u00e1 todo el mal que yo pienso hacerles, para avolverse cada uno de su mal camino, y yo perdonar\u00e9 su maldad y su pecado.\n36:4 Y llam\u00f3 Jerem\u00edas \u00e1 Baruch hijo de Ner\u00edas, y escribi\u00f3 Baruch de boca de Jerem\u00edas, en un rollo de libro, todas las palabras que Jehov\u00e1 le hab\u00eda hablado.\n36:5 Despu\u00e9s mand\u00f3 Jerem\u00edas \u00e1 Baruch, diciendo: Yo estoy preso, no puedo entrar en la casa de Jehova:\n36:6 Entra t\u00fa pues, y lee de este rollo que escribiste de mi boca, las palabras de Jehov\u00e1 en o\u00eddos del pueblo, en la casa de Jehov\u00e1, el d\u00eda del ayuno; y las leer\u00e1s tambi\u00e9n en o\u00eddos de todo Jud\u00e1 que vienen de sus ciudades.\n36:7 Quiz\u00e1 caer\u00e1 oraci\u00f3n de ellos en la presencia de Jehov\u00e1, y tornar\u00e1se cada uno de su mal camino; porque grande es el furor y la ira que ha expresado Jehov\u00e1 contra este pueblo.\n36:8 Y Baruch hijo de Ner\u00edas hizo conforme \u00e1 todas las cosas que le mand\u00f3 Jerem\u00edas profeta, leyendo en el libro las palabras de Jehov\u00e1 en la casa de Jehov\u00e1.\n36:9 Y aconteci\u00f3 en el a\u00f1o quinto de Joacim hijo de Jos\u00edas, rey de Jud\u00e1, en el mes noveno, que promulgaron ayuno en la presencia de Jehov\u00e1, \u00e1 todo el pueblo de Jerusalem, y \u00e1 todo el pueblo que ven\u00eda de las ciudades de Jud\u00e1 \u00e1 Jerusalem.\n36:10 Y Baruch ley\u00f3 en el libro las palabras de Jerem\u00edas en la casa de Jehov\u00e1, en la c\u00e1mara de Gemar\u00edas hijo de Saph\u00e1n escriba, en el atrio de arriba, \u00e1 la entrada de la puerta nueva de la casa de Jehov\u00e1, en o\u00eddos del pueblo.\n36:11 Y Mich\u00eaas hijo de Gemar\u00edas, hijo de Saph\u00e1n, habiendo o\u00eddo del libro todas las palabras de Jehov\u00e1,\n36:12 Descendi\u00f3 \u00e1 la casa del rey, \u00e1 la c\u00e1mara del secretario, y he aqu\u00ed que todos los pr\u00edncipes estaban all\u00ed sentados, \u00e1 saber: Elisama secretario, y Dela\u00edas hijo de Seme\u00edas, y Elnath\u00e1n hijo de Achbor, y Gemar\u00edas hijo de Saph\u00e1n, y Sedech\u00eeas hijo de Anan\u00edas, y\n36:13 Y cont\u00f3les Mich\u00eaas todas las palabras que hab\u00eda o\u00eddo leyendo Baruch en el libro en o\u00eddos del pueblo.\n36:14 Entonces enviaron todos los pr\u00edncipes \u00e1 Jehud\u00ed hijo de Nethan\u00edas, hijo de Selem\u00edas, hijo de Chusi, para que dijese \u00e1 Baruch: Toma el rollo en que le\u00edste \u00e1 o\u00eddos del pueblo, y ven. Y Baruch, hijo de Ner\u00edas, tom\u00f3 el rollo en su mano, y vino \u00e1 ellos.\n36:15 Y dij\u00e9ronle: Si\u00e9ntate ahora, y l\u00e9elo en nuestros o\u00eddos. Y ley\u00f3 Baruch en sus o\u00eddos.\n36:16 Y fu\u00e9 que, como oyeron todas aquellas palabras, cada uno se volvi\u00f3 espantado \u00e1 su compa\u00f1ero, y dijeron \u00e1 Baruch: Sin duda contaremos al rey todas estas palabras.\n36:17 Preguntaron luego \u00e1 Baruch, diciendo: Cu\u00e9ntanos ahora c\u00f3mo escribiste de boca de Jerem\u00edas todas estas palabras.\n36:18 Y Baruch les dijo: El me dictaba de su boca todas estas palabras, y yo escrib\u00eda con tinta en el libro.\n36:19 Entonces dijeron los pr\u00edncipes \u00e1 Baruch: Ve, y esc\u00f3ndete t\u00fa y Jerem\u00edas, y nadie sepa d\u00f3nde est\u00e1is.\n36:20 Y entraron al rey al atrio, habiendo depositado el rollo en la c\u00e1mara de Elisama secretario; y contaron en los o\u00eddos del rey todas estas palabras.\n36:21 Y envi\u00f3 el rey \u00e1 Jehud\u00ed \u00e1 que tomase el rollo, el cual lo tom\u00f3 de la c\u00e1mara de Elisama secretario, y ley\u00f3 en \u00e9l Jehud\u00ed en o\u00eddos del rey, y en o\u00eddos de todos los pr\u00edncipes que junto al rey estaban.\n36:22 Y el rey estaba en la casa de invierno en el mes noveno, y hab\u00eda un brasero ardiendo delante de \u00e9l;\n36:23 Y fu\u00e9 que, como Jehud\u00ed hubo le\u00eddo tres \u00f3 cuatro planas, rasg\u00f3lo con un cuchillo de escriban\u00eda, y ech\u00f3lo en el fuego que hab\u00eda en el brasero, hasta que todo el rollo se consumi\u00f3 sobre el fuego que en el brasero hab\u00eda.\n36:24 Y no tuvieron temor, ni rasgaron sus vestidos, el rey y todos sus siervos que oyeron todas estas palabras.\n36:25 Y aunque Elnath\u00e1n y Dela\u00edas y Gemar\u00edas rogaron al rey que no quemase aquel rollo, no los quiso oir:\n36:26 Antes mand\u00f3 el rey \u00e1 Jerameel hijo de Amelech, y \u00e1 Sera\u00edas hijo de Azriel, y \u00e1 Selem\u00edas hijo de Abdeel, que prendiesen \u00e1 Baruch el escribiente y \u00e1 Jerem\u00edas profeta; mas Jehov\u00e1 los escondi\u00f3.\n36:27 Y fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Jerem\u00edas, despu\u00e9s que el rey quem\u00f3 el rollo, las palabras que Baruch hab\u00eda escrito de boca de Jerem\u00edas, diciendo:\n36:28 Vuelve \u00e1 tomar otro rollo, y escribe en \u00e9l todas las palabras primeras, que estaban en el primer rollo que quem\u00f3 Joacim, el rey de Jud\u00e1.\n36:29 Y dir\u00e1s \u00e1 Joacim rey de Jud\u00e1: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: T\u00fa quemaste este rollo, diciendo: \u00bfPor qu\u00e9 escribiste en \u00e9l, diciendo: De cierto, vendr\u00e1 el rey de Babilonia, y destruir\u00e1 esta tierra, y har\u00e1 que no queden en ella hombres ni animales?\n36:30 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1, en orden \u00e1 Joacim rey de Jud\u00e1: No tendr\u00e1 quien se siente sobre el trono de David; y su cuerpo ser\u00e1 echado al calor del d\u00eda y al hielo de la noche.\n36:31 Y visitar\u00e9 sobre \u00e9l, y sobre su simiente, y sobre sus siervos, su maldad; y traer\u00e9 sobre ellos, y sobre los moradores de Jerusalem, y sobre los varones de Jud\u00e1, todo el mal que les he dicho y no escucharon.\n36:32 Y tom\u00f3 Jerem\u00edas otro rollo, y di\u00f3lo \u00e1 Baruch hijo de Ner\u00edas escriba; y escribi\u00f3 en \u00e9l de boca de Jerem\u00edas todas las palabras del libro que quem\u00f3 en el fuego Joacim rey de Jud\u00e1; y aun fueron a\u00f1adidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes.\n37:1 Y REINO el rey Sedech\u00eeas hijo de Jos\u00edas, en lugar de Con\u00edas hijo de Joacim, al cual Nabucodonosor rey de Babilonia hab\u00eda constitu\u00eddo por rey en la tierra de Jud\u00e1.\n37:2 Mas no obedeci\u00f3 \u00e9l, ni sus siervos, ni el pueblo de la tierra \u00e1 las palabras de Jehov\u00e1, que dijo por el profeta Jerem\u00edas.\n37:3 Y envi\u00f3 el rey Sedech\u00eeas \u00e1 Jucal hijo de Selem\u00edas, y \u00e1 Sephan\u00edas hijo de Maas\u00edas sacerdote, para que dijesen al profeta Jerem\u00edas: Ruega ahora por nosotros \u00e1 Jehov\u00e1 nuestro Dios.\n37:4 Y Jerem\u00edas entraba y sal\u00eda en medio del pueblo; porque no lo hab\u00edan puesto en la casa de la c\u00e1rcel.\n37:5 Y como el ej\u00e9rcito de Fara\u00f3n hubo salido de Egipto, y vino la fama de ellos \u00e1 o\u00eddos de los Caldeos que ten\u00edan cercada \u00e1 Jerusalem, parti\u00e9ronse de Jerusalem.\n37:6 Entonces fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Jerem\u00edas profeta, diciendo:\n37:7 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 Dios de Israel: Dir\u00e9is as\u00ed al rey de Jud\u00e1, que os envi\u00f3 \u00e1 m\u00ed para que me preguntaseis: He aqu\u00ed que el ej\u00e9rcito de Fara\u00f3n que hab\u00eda salido en vuestro socorro, se volvi\u00f3 \u00e1 su tierra en Egipto.\n37:8 Y tornar\u00e1n los Caldeos, y combatir\u00e1n esta ciudad, y la tomar\u00e1n, y la pondr\u00e1n \u00e1 fuego.\n37:9 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: No enga\u00f1\u00e9is vuestras almas, diciendo: Sin duda los Caldeos se han ido de nosotros: porque no se ir\u00e1n.\n37:10 Porque aun cuando hirieseis todo el ej\u00e9rcito de los Caldeos que pelean con vosotros, y quedasen de ellos hombres alanceados, cada uno se levantar\u00e1 de su tienda, y pondr\u00e1n esta ciudad \u00e1 fuego.\n37:11 Y aconteci\u00f3 que, como el ej\u00e9rcito de los Caldeos se fu\u00e9 de Jerusalem \u00e1 causa del ej\u00e9rcito de Fara\u00f3n,\n37:12 Sal\u00edase de Jerusalem Jerem\u00edas para irse \u00e1 tierra de Benjam\u00edn, para apartarse de all\u00ed en medio del pueblo.\n37:13 Y cuando fu\u00e9 \u00e1 la puerta de Benjam\u00edn, estaba all\u00ed un prep\u00f3sito que se llamaba Ir\u00edas, hijo de Selem\u00edas hijo de Hanan\u00edas, el cual prendi\u00f3 \u00e1 Jerem\u00edas profeta, diciendo: Fnat\u00fa te retiras \u00e1 los Caldeos.\n37:14 Y Jerem\u00edas dijo: Falso: no me retiro \u00e1 los Caldeos. Mas \u00e9l no lo escuch\u00f3, antes prendi\u00f3 Ir\u00edas \u00e1 Jerem\u00edas, y llev\u00f3lo delante de los pr\u00edncipes.\n37:15 Y los pr\u00edncipes se airaron contra Jerem\u00edas, y azot\u00e1ronle, y pusi\u00e9ronle en prisi\u00f3n en la casa de Jonath\u00e1n escriba, porque aqu\u00e9lla hab\u00edan hecho casa de c\u00e1rcel.\n37:16 Entr\u00f3 pues Jerem\u00edas en la casa de la mazmorra, y en las camarillas. Y habiendo estado all\u00e1 Jerem\u00edas por muchos d\u00edas,\n37:17 El rey Sedech\u00eeas envi\u00f3, y sac\u00f3le; y pregunt\u00f3le el rey escondidamente en su casa, y dijo: \u00bfHay palabra de Jehov\u00e1? Y Jerem\u00edas dijo: Hay. Y dijo m\u00e1s: En mano del rey de Babilonia ser\u00e1s entregado.\n37:18 Dijo tambi\u00e9n Jerem\u00edas al rey Sedech\u00eeas: \u00bfEn qu\u00e9 pequ\u00e9 contra ti, y contra tus siervos, y contra este pueblo, para que me pusieseis en la casa de la c\u00e1rcel?\n37:19 \u00bfY d\u00f3nde est\u00e1n vuestros profetas que os profetizaban, diciendo: No vendr\u00e1 el rey de Babilonia contra vosotros, ni contra esta tierra?\n37:20 Ahora pues, oye, te ruego, oh rey mi se\u00f1or: caiga ahora mi s\u00faplica delante de ti, y no me hagas volver \u00e1 casa de Jonath\u00e1n escriba, porque no me muera all\u00ed.\n37:21 Entonces di\u00f3 orden el rey Sedech\u00eeas, y depositaron \u00e1 Jerem\u00edas en el patio de la c\u00e1rcel, haci\u00e9ndole dar una torta de pan al d\u00eda, de la plaza de los Panaderos, hasta que todo el pan de la ciudad se gastase. Y qued\u00f3 Jerem\u00edas en el patio de la c\u00e1rcel.\n38:1 Y OYO Sephat\u00edas hijo de Math\u00e1n, y Gedal\u00edas hijo de Pashur, y Jucal hijo de Selem\u00edas, y Pashur hijo de Melch\u00edas, las palabras que Jerem\u00edas hablaba \u00e1 todo el pueblo, diciendo:\n38:2 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: El que se quedare en esta ciudad morir\u00e1 \u00e1 cuchillo, \u00f3 de hambre, \u00f3 de pestilencia; mas el que saliere \u00e1 los Caldeos vivir\u00e1, pues su vida le ser\u00e1 por despojo, y vivir\u00e1.\n38:3 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: De cierto ser\u00e1 entregada esta ciudad en mano del ej\u00e9rcito del rey de Babilonia, y tomar\u00e1la.\n38:4 Y dijeron los pr\u00edncipes al rey: Muera ahora este hombre; porque de esta manera hace desmayar las manos de los hombres de guerra que han quedado en esta ciudad, y las manos de todo el pueblo, habl\u00e1ndoles tales palabras; porque este hombre no busca la paz d\n38:5 Y dijo el rey Sedech\u00eeas: Helo ah\u00ed, en vuestras manos est\u00e1; que el rey no podr\u00e1 contra vosotros nada.\n38:6 Entonces tomaron ellos \u00e1 Jerem\u00edas, \u00e9 hici\u00e9ronlo echar en la mazmorra de Malch\u00eeas hijo de Amelech, que estaba en el patio de la c\u00e1rcel; y metieron \u00e1 Jerem\u00edas con sogas. Y en la mazmorra no hab\u00eda agua, sino cieno; y hundi\u00f3se Jerem\u00edas en el cieno.\n38:7 Y oyendo Ebed-melec, hombre etiope, eunuco que estaba en casa del rey, que hab\u00edan puesto \u00e1 Jerem\u00edas en la mazmorra, y estando sentado el rey \u00e1 la puerta de Benjam\u00edn,\n38:8 Ebed-melec sali\u00f3 de la casa del rey, y habl\u00f3 al rey, diciendo:\n38:9 Mi se\u00f1or el rey, mal hicieron estos varones en todo lo que han hecho con Jerem\u00edas profeta, al cual hicieron echar en la mazmorra; porque all\u00ed se morir\u00e1 de hambre, pues no hay m\u00e1s pan en la ciudad.\n38:10 Entonces mand\u00f3 el rey al mismo Ebed-melec Etiope, diciendo: Toma en tu poder treinta hombres de aqu\u00ed, y haz sacar \u00e1 Jerem\u00edas profeta de la mazmorra, antes que muera.\n38:11 Y tom\u00f3 Ebed-melec en su poder hombres, y entr\u00f3 \u00e1 la casa del rey al lugar debajo de la tesorer\u00eda, y tom\u00f3 de all\u00ed trapos viejos, tra\u00eddos, viejos, y andrajosos, y ech\u00f3los \u00e1 Jerem\u00edas con sogas en la mazmorra.\n38:12 Y dijo Ebed-melec Etiope \u00e1 Jerem\u00edas: Pon ahora esos trapos viejos, tra\u00eddos, y rotos, bajo los sobacos de tus brazos, debajo de las sogas. Y lo hizo as\u00ed Jerem\u00edas.\n38:13 De este modo sacaron \u00e1 Jerem\u00edas con sogas, y subi\u00e9ronlo de la mazmorra; y qued\u00f3 Jerem\u00edas en el patio de la c\u00e1rcel.\n38:14 Despu\u00e9s envi\u00f3 el rey Sedech\u00eeas, \u00e9 hizo traer \u00e1 s\u00ed \u00e1 Jerem\u00edas profeta \u00e1 la tercera entrada que estaba en la casa de Jehov\u00e1. Y dijo el rey \u00e1 Jerem\u00edas: Preg\u00fantote una palabra, no me encubras ninguna cosa.\n38:15 Y Jerem\u00edas dijo \u00e1 Sedech\u00eeas: Si te lo denunciare, \u00bfno es verdad que me matar\u00e1s? y si te diere consejo, no has de escucharme.\n38:16 Y jur\u00f3 el rey Sedech\u00eeas en secreto \u00e1 Jerem\u00edas, diciendo: Vive Jehov\u00e1 que nos hizo esta alma, que no te matar\u00e9, ni te entregar\u00e9 en mano de estos varones que buscan tu alma.\n38:17 Entonces dijo Jerem\u00edas \u00e1 Sedech\u00eeas: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 Dios de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: Si salieres luego \u00e1 los pr\u00edncipes del rey de Babilonia, tu alma vivir\u00e1, y esta ciudad no ser\u00e1 puesta \u00e1 fuego; y vivir\u00e1s t\u00fa y tu casa:\n38:18 Mas si no salieres \u00e1 los pr\u00edncipes del rey de Babilonia, esta ciudad ser\u00e1 entregada en mano de los Caldeos, y la pondr\u00e1n \u00e1 fuego, y t\u00fa no escapar\u00e1s de sus manos.\n38:19 Y dijo el rey Sedech\u00eeas \u00e1 Jerem\u00edas: T\u00e9mome \u00e1 causa de los Jud\u00edos que se han adherido \u00e1 los Caldeos, que no me entreguen en sus manos y me escarnezcan.\n38:20 Y dijo Jerem\u00edas: No te entregar\u00e1n. Oye ahora la voz de Jehov\u00e1 que yo te hablo, y tendr\u00e1s bien, y vivir\u00e1 tu alma.\n38:21 Mas si no quisieres salir, esta es la palabra que me ha mostrado Jehov\u00e1:\n38:22 Y he aqu\u00ed que todas las mujeres que han quedado en casa del rey de Jud\u00e1, ser\u00e1n sacadas \u00e1 los pr\u00edncipes del rey de Babilonia; y ellas mismas dir\u00e1n: Te han enga\u00f1ado, y prevalecido contra ti tus amigos; atollaron en el cieno tus pies, se volvieron atr\u00e1s.\n38:23 Sacar\u00e1n pues, todas tus mujeres y tus hijos \u00e1 los Caldeos, y t\u00fa no escapar\u00e1s de sus manos, sino que por mano del rey de Babilonia ser\u00e1s preso, y \u00e1 esta ciudad quemar\u00e1 \u00e1 fuego.\n38:24 Y dijo Sedech\u00eeas \u00e1 Jerem\u00edas: Nadie sepa estas palabras, y no morir\u00e1s.\n38:25 Y si los pr\u00edncipes oyeren que yo he hablado contigo, y vinieren \u00e1 ti y te dijeren: Decl\u00e1ranos ahora qu\u00e9 hablaste con el rey, no nos lo encubras, y no te mataremos; asimismo qu\u00e9 te dijo el rey;\n38:26 Les dir\u00e1s: Supliqu\u00e9 al rey que no me hiciese tornar \u00e1 casa de Jonath\u00e1n porque no me muriese all\u00ed.\n38:27 Y vinieron luego todos los pr\u00edncipes \u00e1 Jerem\u00edas, y pregunt\u00e1ronle: y \u00e9l les respondi\u00f3 conforme \u00e1 todo lo que el rey le hab\u00eda mandado. Con esto se dejaron de \u00e9l, porque el negocio no se hab\u00eda o\u00eddo.\n38:28 Y qued\u00f3 Jerem\u00edas en el patio de la c\u00e1rcel hasta el d\u00eda que fu\u00e9 tomada Jerusalem; y all\u00ed estaba cuando Jerusalem fu\u00e9 tomada.\n39:1 EN el noveno a\u00f1o de Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1, en el mes d\u00e9cimo, vino Nabucodonosor rey de Babilonia con todo su ej\u00e9rcito contra Jerusalem, y cerc\u00e1ronla.\n39:2 Y en el und\u00e9cimo a\u00f1o de Sedech\u00eeas, en el mes cuarto, \u00e1 los nueve del mes, fu\u00e9 rota la ciudad;\n39:3 Y entraron todos los pr\u00edncipes del rey de Babilonia, y asentaron \u00e1 la puerta del medio: Nergal-sarezer, Samgar-nebo, Sarsechim, y Rabsaris, Nergal-sarezer, Rabmag, y todos los dem\u00e1s pr\u00edncipes del rey de Babilonia.\n39:4 Y fu\u00e9 que vi\u00e9ndolos Sedech\u00eeas, rey de Jud\u00e1, y todos los hombres de guerra, huyeron, y sali\u00e9ronse de noche de la ciudad por el camino de la huerta del rey, por la puerta entre los dos muros: y sali\u00f3 el rey por el camino del desierto.\n39:5 Mas el ej\u00e9rcito de los Caldeos los sigui\u00f3, y alcanzaron \u00e1 Sedech\u00eeas en los llanos de Jeric\u00f3; y tom\u00e1ronle, \u00e9 hici\u00e9ronle subir \u00e1 Nabucodonosor rey de Babilonia, \u00e1 Ribla, en tierra de Hamath, y sentenci\u00f3le.\n39:6 Y degoll\u00f3 el rey de Babilonia los hijos de Sedech\u00eeas \u00e1 su presencia en Ribla, haciendo asimismo degollar el rey de Babilonia \u00e1 todos los nobles de Jud\u00e1.\n39:7 Y sac\u00f3 los ojos al rey Sedech\u00eeas, y aprision\u00f3le con grillos para llevarle \u00e1 Babilonia.\n39:8 Y los Caldeos pusieron \u00e1 fuego la casa del rey y las casas del pueblo, y derribaron los muros de Jerusalem.\n39:9 Y el resto del pueblo que hab\u00eda quedado en la ciudad, y los que se hab\u00edan \u00e1 \u00e9l adherido, con todo el resto del pueblo que hab\u00eda quedado, trasport\u00f3los \u00e1 Babilonia Nabuzarad\u00e1n, capit\u00e1n de la guardia.\n39:10 Empero Nabuzarad\u00e1n, capit\u00e1n de la guardia, hizo quedar en tierra de Jud\u00e1 del vulgo de los pobres que no ten\u00edan nada, y di\u00f3les entonces vi\u00f1as y heredades.\n39:11 Y Nabucodonosor hab\u00eda ordenado \u00e1 Nabuzarad\u00e1n capit\u00e1n de la guardia, acerca de Jerem\u00edas, diciendo:\n39:12 T\u00f3male, y mira por \u00e9l, y no le hagas mal ninguno; antes har\u00e1s con \u00e9l como \u00e9l te dijere.\n39:13 Envi\u00f3 por tanto Nabuzarad\u00e1n capit\u00e1n de la guardia, y Nabusazb\u00e1n, Rabsaris, y Nergal-sarezer, y Rabmag, y todos los pr\u00edncipes del rey de Babilonia;\n39:14 Enviaron entonces, y tomaron \u00e1 Jerem\u00edas del patio de la c\u00e1rcel, y entreg\u00e1ronlo \u00e1 Gedal\u00edas hijo de Ahicam, hijo de Saph\u00e1n, para que lo sacase \u00e1 casa: y vivi\u00f3 entre el pueblo.\n39:15 Y hab\u00eda sido palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Jerem\u00edas, estando preso en el patio de la c\u00e1rcel, diciendo:\n39:16 Ve, y habla \u00e1 Ebed-melec Etiope, diciendo: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: He aqu\u00ed traigo yo mis palabras sobre esta ciudad para mal, y no para bien; y vendr\u00e1n \u00e1 ser en aquel d\u00eda \u00e1 presencia tuya.\n39:17 Mas en aquel d\u00eda yo te librar\u00e9, dice Jehov\u00e1, y no ser\u00e1s entregado en mano de aquellos de quienes t\u00fa temes.\n39:18 Porque ciertamente te librar\u00e9, y no caer\u00e1s \u00e1 cuchillo, sino que tu vida te ser\u00e1 por despojo, porque tuviste confianza en m\u00ed, dice Jehov\u00e1.\n40:1 PALABRA que fu\u00e9 \u00e1 Jerem\u00edas de Jehov\u00e1, despu\u00e9s que Nabuzarad\u00e1n capit\u00e1n de la guardia le envi\u00f3 desde Ram\u00e1, cuando le tom\u00f3 estando atado con esposas entre toda la transmigraci\u00f3n de Jerusalem y de Jud\u00e1 que iban cautivos \u00e1 Babilonia.\n40:2 Tom\u00f3 pues el capit\u00e1n de la guardia \u00e1 Jerem\u00edas, y d\u00edjole: Jehov\u00e1 tu Dios habl\u00f3 este mal contra este lugar;\n40:3 Y halo tra\u00eddo y hecho Jehov\u00e1 seg\u00fan que hab\u00eda dicho: porque pecasteis contra Jehov\u00e1, y no o\u00edsteis su voz, por eso os ha venido esto.\n40:4 Y ahora yo te he soltado hoy de las esposas que ten\u00edas en tus manos. Si te est\u00e1 bien venir conmigo \u00e1 Babilonia, ven, y yo mirar\u00e9 por ti; mas si no te est\u00e1 bien venir conmigo \u00e1 Babilonia, d\u00e9jalo: mira, toda la tierra est\u00e1 delante de ti; ve \u00e1 donde mejor y\n40:5 Y aun no se hab\u00eda \u00e9l vuelto, cuando le dijo: Vu\u00e9lvete \u00e1 Gedal\u00edas hijo de Ahicam, hijo de Saph\u00e1n, al cual el rey de Babilonia ha puesto sobre todas las ciudades de Jud\u00e1, y vive con \u00e9l en medio del pueblo: \u00f3 ve \u00e1 donde te pareciere m\u00e1s c\u00f3modo de ir. Y di\u00f3le\n40:6 Fu\u00e9se entonces Jerem\u00edas \u00e1 Gedal\u00edas hijo de Ahicam, \u00e1 Mizpa, y mor\u00f3 con \u00e9l en medio del pueblo que hab\u00eda quedado en la tierra.\n40:7 Y como oyeron todos los pr\u00edncipes del ej\u00e9rcito que estaba por el campo, ellos y sus hombres, que el rey de Babilonia hab\u00eda puesto \u00e1 Gedal\u00edas hijo de Ahicam sobre la tierra, y que le hab\u00eda encomendado los hombres, y las mujeres, y los ni\u00f1os, y los pobres d\n40:8 Vinieron luego \u00e1 Gedal\u00edas en Mizpa, es \u00e1 saber, Ismael hijo de Nethan\u00edas, y Johan\u00e1n y Jonath\u00e1n hijos de Carea, y Sera\u00edas hijo de Tanhumeth, y los hijos de Ephi Netophatita, y Jezan\u00edas hijo de Maach\u00e2ti, ellos y su hombres.\n40:9 Y jur\u00f3les Gedal\u00edas hijo de Ahicam, hijo de Saph\u00e1n, \u00e1 ellos y \u00e1 sus hombres, diciendo: No teng\u00e1is temor de servir \u00e1 los Caldeos: habitad en la tierra, y servid al rey de Babilonia, y tendr\u00e9is bien.\n40:10 Y he aqu\u00ed que yo habito en Mizpa, para estar delante de los Caldeos que vendr\u00e1n \u00e1 nosotros; mas vosotros, coged el vino, y el pan, y el aceite, y ponedlo en vuestros almacenes, y quedaos en vuestras ciudades que hab\u00e9is tomado.\n40:11 Asimismo todos los Jud\u00edos que estaban en Moab, y entre los hijos de Amm\u00f3n, y en Edom, y los que estaban en todas las tierras, cuando oyeron decir como el rey de Babilonia hab\u00eda dejado algunos en la Judea, y que hab\u00eda puesto sobre ellos \u00e1 Gedal\u00edas hijo de\n40:12 Todos estos Jud\u00edos tornaron entonces de todas las partes adonde hab\u00edan sido echados, y vinieron \u00e1 tierra de Jud\u00e1, \u00e1 Gedal\u00edas en Mizpa; y cogieron vino y muy muchos frutos.\n40:13 Y Johan\u00e1n, hijo de Carea, y todos los pr\u00edncipes de la gente de guerra que estaban en el campo, vinieron \u00e1 Gedal\u00edas en Mizpa,\n40:14 Y dij\u00e9ronle: \u00bfNo sabes de cierto como Baalis, rey de los hijos de Amm\u00f3n, ha enviado \u00e1 Ismael hijo de Nethan\u00edas, para matarte? Mas Gedal\u00edas hijo de Ahicam no los crey\u00f3.\n40:15 Entonces Johan\u00e1n hijo de Carea habl\u00f3 \u00e1 Gedal\u00edas en secreto, en Mizpa, diciendo: Yo ir\u00e9 ahora, y herir\u00e9 \u00e1 Ismael hijo de Nethan\u00edas, y hombre no lo sabr\u00e1: \u00bfpor qu\u00e9 te ha de matar, y todos los Jud\u00edos que se han recogido \u00e1 ti se derramar\u00e1n, y perecer\u00e1 el rest\n40:16 Pero Gedal\u00edas hijo de Ahicam dijo \u00e1 Johan\u00e1n hijo de Carea: No hagas esto, porque falso es lo que t\u00fa dices de Ismael.\n41:1 Y ACONTECIO en el mes s\u00e9ptimo, que vino Ismael hijo de Nethan\u00edas, hijo de Elisama, de la simiente real, y algunos pr\u00edncipes del rey, y diez hombres con \u00e9l, \u00e1 Gedal\u00edas hijo de Ahicam en Mizpa; y comieron pan juntos all\u00ed en Mizpa.\n41:2 Y levant\u00f3se Ismael hijo de Nethan\u00edas, y los diez hombres que con \u00e9l estaban, \u00e9 hirieron \u00e1 cuchillo \u00e1 Gedal\u00edas hijo de Ahicam, hijo de Saph\u00e1n, matando as\u00ed \u00e1 aquel \u00e1 quien el rey de Babilonia hab\u00eda puesto sobre la tierra.\n41:3 Asimismo hiri\u00f3 Ismael \u00e1 todos los Jud\u00edos que estaban con \u00e9l, con Gedal\u00edas en Mizpa, y \u00e1 los soldados Caldeos que all\u00ed se hallaron.\n41:4 Sucedi\u00f3 adem\u00e1s, un d\u00eda despu\u00e9s que mat\u00f3 \u00e1 Gedal\u00edas, cuando nadie lo sab\u00eda a\u00fan,\n41:5 Que ven\u00edan unos hombres de Sich\u00eam y de Silo y de Samaria, ochenta hombres, ra\u00edda la barba, y rotas las ropas, y ara\u00f1ados y tra\u00edan en sus manos ofrenda y perfume para llevar \u00e1 la casa de Jehov\u00e1.\n41:6 Y de Mizpa sali\u00f3les al encuentro, llorando, Ismael hijo de Nethan\u00edas: y aconteci\u00f3 que como los encontr\u00f3, d\u00edjoles: Venid \u00e1 Gedal\u00edas, hijo de Ahicam.\n41:7 Y fue que cuando llegaron al medio de la ciudad, Ismael hijo de Nethan\u00edas los degoll\u00f3, y ech\u00f3los en medio de un aljibe, \u00e9l y los hombres que con \u00e9l estaban.\n41:8 Mas entre aquellos fueron hallados diez hombres que dijeron \u00e1 Ismael: No nos mates; porque tenemos en el campo tesoros de trigos, y cebadas, y aceite, y miel. Y dej\u00f3los, y no los mat\u00f3 entre sus hermanos.\n41:9 Y el aljibe en que ech\u00f3 Ismael todos los cuerpos de los hombres que hiri\u00f3 por causa de Gedal\u00edas, era el mismo que hab\u00eda hecho el rey Asa por causa de Baasa, rey de Israel: llen\u00f3lo de muertos Ismael, hijo de Nethan\u00edas.\n41:10 Despu\u00e9s llev\u00f3 Ismael cautivo \u00e1 todo el resto del pueblo que estaba en Mizpa; \u00e1 las hijas del rey, y \u00e1 todo el pueblo que en Mizpa hab\u00eda quedado, el cual hab\u00eda Nabuzarad\u00e1n capit\u00e1n de la guardia encargado \u00e1 Gedal\u00edas hijo de Ahicam. Llev\u00f3los pues cautivos Is\n41:11 Y oy\u00f3 Johan\u00e1n hijo de Carea, y todos los pr\u00edncipes de la gente de guerra que estaban con \u00e9l, todo el mal que hab\u00eda hecho Ismael, hijo de Nethan\u00edas.\n41:12 Entonces tomaron todos los hombres, y fueron \u00e1 pelear con Ismael hijo de Nethan\u00edas, y hall\u00e1ronlo junto \u00e1 Aguas-muchas, que es en Gaba\u00f3n.\n41:13 Y aconteci\u00f3 que como todo el pueblo que estaba con Ismael vi\u00f3 \u00e1 Johan\u00e1n hijo de Carea, y \u00e1 todos los pr\u00edncipes de la gente de guerra que estaban con \u00e9l, se alegraron.\n41:14 Y todo el pueblo que Ismael hab\u00eda tra\u00eddo cautivo de Mizpa, torn\u00e1ronse, y volvieron, y fu\u00e9ronse \u00e1 Johan\u00e1n hijo de Carea.\n41:15 Mas Ismael hijo de Nethan\u00edas se escap\u00f3 delante de Johan\u00e1n con ocho hombres, y se fu\u00e9 \u00e1 los hijos de Amm\u00f3n.\n41:16 Y Johan\u00e1n hijo de Carea, y todos los pr\u00edncipes de la gente de guerra que con \u00e9l estaban, tomaron todo el resto del pueblo que hab\u00edan recobrado de Ismael hijo de Nethan\u00edas, de Mizpa, despu\u00e9s que hiri\u00f3 \u00e1 Gedal\u00edas hijo de Ahicam: hombres de guerra, y mujeres\n41:17 Y fueron y habitaron en Geruth-chimham, que es cerca de Bethlehem, \u00e1 fin de partir y meterse en Egipto,\n41:18 Por causa de los Caldeos: porque tem\u00edan de ellos, por haber herido Ismael hijo de Nethan\u00edas \u00e1 Gedal\u00edas hijo de Ahicam, al cual el rey de Babilonia hab\u00eda puesto sobre la tierra.\n42:1 Y LLEGARONSE todos los oficiales de la gente de guerra, y Johan\u00e1n hijo de Carea, y Jezan\u00edas hijo de Osa\u00eda, y todo el pueblo desde el menor hasta el mayor,\n42:2 Y dijeron \u00e1 Jerem\u00edas profeta: Caiga ahora nuestro ruego delante de ti, y ruega por nosotros \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, por todo este resto, (pues hemos quedado unos pocos de muchos, como nos ven tus ojos,)\n42:3 Para que Jehov\u00e1 tu Dios nos ense\u00f1e camino por donde vayamos, y lo que hemos de hacer.\n42:4 Y Jerem\u00edas profeta les dijo: Ya he o\u00eddo. He aqu\u00ed que voy \u00e1 orar \u00e1 Jehov\u00e1 vuestro Dios, como hab\u00e9is dicho; y ser\u00e1 que todo lo que Jehov\u00e1 os respondiere, os ense\u00f1ar\u00e9: no os reservar\u00e9 palabra.\n42:5 Y ellos dijeron \u00e1 Jerem\u00edas: Jehov\u00e1 sea entre nosotros testigo de la verdad y de la lealtad, si no hici\u00e9remos conforme \u00e1 todo aquello para lo cual Jehov\u00e1 tu Dios te enviare \u00e1 nosotros.\n42:6 Ora sea bueno, ora malo, \u00e1 la voz de Jehov\u00e1 nuestro Dios, al cual te enviamos, obedeceremos; para que, obedeciendo \u00e1 la voz de Jehov\u00e1 nuestro Dios, tengamos bien.\n42:7 Y aconteci\u00f3 que al cabo de diez d\u00edas fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Jerem\u00edas.\n42:8 Y llam\u00f3 \u00e1 Johan\u00e1n hijo de Carea, y \u00e1 todos los oficiales de la gente de guerra que con \u00e9l estaban, y \u00e1 todo el pueblo desde el menor hasta el mayor;\n42:9 Y d\u00edjoles: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 Dios de Israel, al cual me enviasteis para que hiciese caer vuestros ruegos en su presencia:\n42:10 Si os quedareis quietos en esta tierra, os edificar\u00e9, y no os destruir\u00e9; os plantar\u00e9, y no os arrancar\u00e9: porque arrepentido estoy del mal que os he hecho.\n42:11 No tem\u00e1is de la presencia del rey de Babilonia, del cual ten\u00e9is temor; no tem\u00e1is de su presencia, ha dicho Jehov\u00e1, porque con vosotros estoy yo para salvaros y libraros de su mano:\n42:12 Y os dar\u00e9 misericordias, y tendr\u00e1 misericordia de vosotros, y os har\u00e1 tornar \u00e1 vuestra tierra.\n42:13 Mas si dijereis: No moraremos en esta tierra, no obedeciendo as\u00ed \u00e1 la voz de Jehov\u00e1 vuestro Dios,\n42:14 Y diciendo: No, antes nos entraremos en tierra de Egipto, en la cual no veremos guerra, ni oiremos sonido de trompeta, ni tendremos hambre de pan, y all\u00e1 moraremos:\n42:15 Ahora por eso, oid la palabra de Jehov\u00e1, reliquias de Jud\u00e1: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: Si vosotros volviereis vuestros rostros para entrar en Egipto, y entrareis para peregrinar all\u00e1,\n42:16 Ser\u00e1 que el cuchillo que tem\u00e9is, os alcanzar\u00e1 all\u00ed en tierra de Egipto, y el hambre de que ten\u00e9is temor, all\u00e1 en Egipto se os pegar\u00e1; y all\u00ed morir\u00e9is.\n42:17 Ser\u00e1 pues, que todos los hombres que tornaren sus rostros para entrarse en Egipto, para peregrinar all\u00ed, morir\u00e1n \u00e1 cuchillo, de hambre, y de pestilencia: no habr\u00e1 de ellos quien quede vivo, ni quien escape delante del mal que traer\u00e9 yo sobre ellos.\n42:18 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: Como se derram\u00f3 mi enojo y mi ira sobre los moradores de Jerusalem, as\u00ed se derramar\u00e1 mi ira sobre vosotros, cuando entrareis en Egipto; y ser\u00e9is por juramento y por espanto, y por maldici\u00f3n y po\n42:19 Jehov\u00e1 habl\u00f3 sobre vosotros, oh reliquias de Jud\u00e1: No entr\u00e9is en Egipto: sabed por cierto que os aviso hoy.\n42:20 \u00bfPor qu\u00e9 hicisteis errar vuestras almas? porque vosotros me enviasteis \u00e1 Jehov\u00e1 vuestro Dios, diciendo: Ora por nosotros \u00e1 Jehov\u00e1 nuestro Dios; y conforme \u00e1 todas las cosas que Jehov\u00e1 nuestro Dios dijere, h\u00e1znoslo saber as\u00ed, y lo pondremos por obra.\n42:21 Y os lo he denunciado hoy, y no hab\u00e9is obedecido \u00e1 la voz de Jehov\u00e1 vuestro Dios, ni \u00e1 todas las cosas por las cuales me envi\u00f3 \u00e1 vosotros.\n42:22 Ahora pues sabed de cierto que \u00e1 cuchillo, y de hambre y pestilencia, morir\u00e9is en el lugar donde deseasteis entrar para peregrinar all\u00ed.\n43:1 Y ACONTECIO que como Jerem\u00edas acab\u00f3 de hablar \u00e1 todo el pueblo todas las palabras de Jehov\u00e1 Dios de ellos, todas estas palabras por las cuales Jehov\u00e1 Dios de ellos le hab\u00eda enviado \u00e1 ellos mismos,\n43:2 Dijo Azar\u00edas hijo de Osa\u00edas, y Johan\u00e1n hijo de Carea, y todos los varones soberbios dijeron \u00e1 Jerem\u00edas: Mentira dices; no te ha enviado Jehov\u00e1 nuestro Dios para decir: No entr\u00e9is en Egipto \u00e1 peregrinar all\u00ed.\n43:3 Sino que Baruch hijo de Ner\u00edas te incita contra nosotros, para entregarnos en mano de los Caldeos, para matarnos y para hacernos trasportar \u00e1 Babilonia.\n43:4 No obedeci\u00f3 pues Johan\u00e1n hijo de Carea, y todos los oficiales de la gente de guerra, y todo el pueblo, \u00e1 la voz de Jehov\u00e1 para quedarse en tierra de Jud\u00e1;\n43:5 Antes tom\u00f3 Johan\u00e1n hijo de Carea, y todos los oficiales de la gente de guerra, \u00e1 todo el resto de Jud\u00e1, que de todas las gentes adonde hab\u00edan sido echados hab\u00edan vuelto para morar en tierra de Jud\u00e1:\n43:6 A hombres, y mujeres, y ni\u00f1os, y \u00e1 las hijas del rey, y \u00e1 toda alma que hab\u00eda dejado Nabuzarad\u00e1n capit\u00e1n de la guardia con Gedal\u00edas hijo de Ahicam hijo de Saph\u00e1n, y \u00e1 Jerem\u00edas profeta, y \u00e1 Baruch hijo de Ner\u00edas;\n43:7 Y entraron en tierra de Egipto; porque no obedecieron \u00e1 la voz de Jehov\u00e1: y llegaron hasta Taphnes.\n43:8 Y fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Jerem\u00edas en Taphnes, diciendo:\n43:9 Toma con tu mano piedras grandes, y c\u00fabrelas de barro en un horno de ladrillos que est\u00e1 \u00e1 la puerta de la casa de Fara\u00f3n en Taphnes, \u00e1 vista de hombres Jud\u00edos;\n43:10 Y diles: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: He aqu\u00ed que yo env\u00edo, y tomar\u00e9 \u00e1 Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y pondr\u00e9 su trono sobre estas piedras que he escondido, y tender\u00e1 su dosel sobre ellas.\n43:11 Y vendr\u00e1, y herir\u00e1 la tierra de Egipto: los que \u00e1 muerte, \u00e1 muerte, y los que \u00e1 cautiverio, \u00e1 cautiverio, y los que \u00e1 cuchillo, \u00e1 cuchillo.\n43:12 Y pondr\u00e9 fuego \u00e1 las casas de los dioses de Egipto; y las quemar\u00e1, y \u00e1 ellos llevar\u00e1 cautivos; y \u00e9l se vestir\u00e1 la tierra de Egipto, como el pastor se viste su capa, y saldr\u00e1 de all\u00e1 en paz.\n43:13 Adem\u00e1s, quebrar\u00e1 las estatuas de Beth-semes, que es en tierra de Egipto, y las casas de los dioses de Egipto quemar\u00e1 \u00e1 fuego.\n44:1 PALABRA que fu\u00e9 \u00e1 Jerem\u00edas acerca de todos los Jud\u00edos que moraban en la tierra de Egipto, que moraban en Migdol, y en Taphnes, y en Noph, y en tierra de Pathros, diciendo:\n44:2 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: Vosotros hab\u00e9is visto todo el mal que traje sobre Jerusalem y sobre todas las ciudades de Jud\u00e1: y he aqu\u00ed que ellas est\u00e1n el d\u00eda de hoy asoladas, y ni hay en ellas morador;\n44:3 A causa de la maldad de ellos que cometieron para hacerme enojar, yendo \u00e1 ofrecer sahumerios, honrando dioses ajenos que ellos no hab\u00edan conocido, vosotros, ni vuestros padres.\n44:4 Y envi\u00e9 \u00e1 vosotros \u00e1 todos mis siervos los profetas, madrugando y envi\u00e1ndolos, diciendo: No hag\u00e1is ahora esta cosa abominable que yo aborrezco.\n44:5 Mas no oyeron ni inclinaron su o\u00eddo para convertirse de su maldad, para no ofrecer sahumerios \u00e1 dioses ajenos.\n44:6 Derram\u00f3se por tanto mi sa\u00f1a y mi furor, y encendi\u00f3se en las ciudades de Jud\u00e1 y en las calles de Jerusalem, y torn\u00e1ronse en soledad y en destrucci\u00f3n, como hoy.\n44:7 Ahora pues, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: \u00bfPor qu\u00e9 hac\u00e9is tan grande mal contra vuestras almas, para ser talados var\u00f3n y mujer, ni\u00f1o y mamante, de en medio de Jud\u00e1, sin que os quede residuo alguno;\n44:8 Haci\u00e9ndome enojar con las obras de vuestras manos, ofreciendo sahumerios \u00e1 dioses ajenos en la tierra de Egipto, adonde hab\u00e9is entrado para morar, de suerte que os acab\u00e9is, y se\u00e1is por maldici\u00f3n y por oprobio \u00e1 todas las gentes de la tierra?\n44:9 \u00bfOs hab\u00e9is olvidado de las maldades de vuestros padres, y de las maldades de los reyes de Jud\u00e1, y de las maldades de sus mujeres, y de vuestras maldades, y de las maldades de vuestras mujeres, que hicieron en tierra de Jud\u00e1 y en las calles de Jerusalem?\n44:10 No se han morigerado hasta el d\u00eda de hoy, ni han tenido temor, ni han caminado en mi ley, ni en mis estatutos que puse delante de vosotros y delante de vuestros padres.\n44:11 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: He aqu\u00ed que yo pongo mi rostro en vosotros para mal, y para destruir \u00e1 todo Jud\u00e1.\n44:12 Y tomar\u00e9 el resto de Jud\u00e1 que pusieron sus rostros para entrar en tierra de Egipto para morar all\u00ed, y en tierra de Egipto ser\u00e1n todos consumidos, caer\u00e1n \u00e1 cuchillo, ser\u00e1n consumidos de hambre, \u00e1 cuchillo y hambre morir\u00e1n desde el m\u00e1s peque\u00f1o hasta el mayo\n44:13 Pues visitar\u00e9 \u00e1 los que moran en tierra de Egipto, como visit\u00e9 \u00e1 Jerusalem, con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia.\n44:14 Y del resto de Jud\u00e1 que entraron en tierra de Egipto para morar all\u00ed, no habr\u00e1 quien escape, ni quien quede vivo, para volver \u00e1 la tierra de Jud\u00e1, por la cual suspiran ellos por volver para habitar all\u00ed: porque no volver\u00e1n sino los que escaparen.\n44:15 Entonces todos los que sab\u00edan que sus mujeres hab\u00edan ofrecido sahumerios \u00e1 dioses ajenos, y todas las mujeres que estaban presentes, una gran concurrencia, y todo el pueblo que habitaba en tierra de Egipto, en Pathros, respondieron \u00e1 Jerem\u00edas, diciendo:\n44:16 La palabra que nos has hablado en nombre de Jehov\u00e1, no o\u00edmos de ti:\n44:17 Antes pondremos ciertamente por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer sahumerios \u00e1 la reina del cielo, y derram\u00e1ndole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros pr\u00edncipes, en las ciudades de\n44:18 Mas desde que cesamos de ofrecer sahumerios \u00e1 la reina del cielo, y de derramarle libaciones, nos falta todo, y \u00e1 cuchillo y \u00e1 hambre somos consumidos.\n44:19 Y cuando ofrecimos sahumerios \u00e1 la reina del cielo, y le derramamos libaciones, \u00bfhic\u00edmosle nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin nuestros maridos?\n44:20 Y habl\u00f3 Jerem\u00edas \u00e1 todo el pueblo, \u00e1 los hombres y \u00e1 las mujeres, y \u00e1 todo el vulgo que le hab\u00eda respondido esto, diciendo:\n44:21 \u00bfNo se ha acordado Jehov\u00e1, y no ha venido \u00e1 su memoria el sahumerio que ofrecisteis en las ciudades de Jud\u00e1, y en las plazas de Jerusalem, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros pr\u00edncipes, y el pueblo de la tierra?\n44:22 Y no pudo sufrir m\u00e1s Jehov\u00e1 \u00e1 causa de la maldad de vuestras obras, \u00e1 causa de las abominaciones que hab\u00edais hecho: por tanto vuestra tierra fu\u00e9 en asolamiento, y en espanto, y en maldici\u00f3n, hasta no quedar morador, como hoy.\n44:23 Porque ofrecisteis sahumerios, y pecasteis contra Jehov\u00e1, y no obedecisteis \u00e1 la voz de Jehov\u00e1, ni anduvisteis en su ley, ni en sus estatutos, ni en sus testimonios: por tanto ha venido sobre vosotros este mal, como hoy.\n44:24 Y dijo Jerem\u00edas \u00e1 todo el pueblo, y \u00e1 todas las mujeres: Oid palabra de Jehov\u00e1, todos los de Jud\u00e1 que est\u00e1is en tierra de Egipto:\n44:25 As\u00ed ha hablado Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres proferisteis con vuestras bocas, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos, de ofrecer sahumerios \u00e1 la\n44:26 Por tanto, oid palabra de Jehov\u00e1, todo Jud\u00e1 que habit\u00e1is en tierra de Egipto: He aqu\u00ed he jurado por mi grande nombre, dice Jehov\u00e1, que mi nombre no ser\u00e1 m\u00e1s invocado en toda la tierra de Egipto por boca de ning\u00fan hombre Jud\u00edo, diciendo: Vive el Se\u00f1or Jeho\n44:27 He aqu\u00ed que yo velo sobre ellos para mal, y no para bien; y todos los hombres de Jud\u00e1 que est\u00e1n en tierra de Egipto, ser\u00e1n consumidos \u00e1 cuchillo y de hambre, hasta que perezcan del todo.\n44:28 Y los que escaparen del cuchillo, volver\u00e1n de tierra de Egipto \u00e1 tierra de Jud\u00e1, pocos hombres; sabr\u00e1n pues todas las reliquias de Jud\u00e1, que han entrado en Egipto \u00e1 morar all\u00ed la palabra de qui\u00e9n ha de permanecer, si la m\u00eda, \u00f3 la suya.\n44:29 Y esto tendr\u00e9is por se\u00f1al, dice Jehov\u00e1, de que en este lugar os visito, para que sep\u00e1is que de cierto permanecer\u00e1n mis palabras para mal sobre vosotros.\n44:30 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que yo entrego \u00e1 Far\u00f3n Hophra rey de Egipto en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su alma, como entregu\u00e9 \u00e1 Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1 en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, su enemigo, y que buscaba su alma.\n45:1 PALABRA que habl\u00f3 Jerem\u00edas profeta \u00e1 Baruch hijo de Ner\u00edas, cuando escrib\u00eda en el libro estas palabras de boca de Jerem\u00edas, el a\u00f1o cuarto de Joacim hijo de Jos\u00edas, rey de Jud\u00e1, diciendo:\n45:2 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 Dios de Israel, \u00e1 ti, oh Baruch:\n45:3 T\u00fa dijiste: Ay de m\u00ed ahora! porque me ha a\u00f1adido Jehov\u00e1 tristeza sobre mi dolor; trabaj\u00e9 en mi gemido, y no he hallado descanso.\n45:4 As\u00ed le has de decir: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que yo destruyo los que edifiqu\u00e9, y arranco los que plant\u00e9, y toda esta tierra.\n45:5 \u00bfY t\u00fa buscas para ti grandezas? No busques; porque he aqu\u00ed que yo traigo mal sobre toda carne, ha dicho Jehov\u00e1, y \u00e1 ti te dar\u00e9 tu vida por despojo en todos los lugares adonde fueres.\n46:1 PALABRA de Jehov\u00e1 que fu\u00e9 \u00e1 Jerem\u00edas profeta, contra las gentes.\n46:2 En orden \u00e1 Egipto: contra el ej\u00e9rcito de Fara\u00f3n Nech\u00e2o rey de Egipto, que estaba cerca del r\u00edo Eufrates en Carch\u00eamis, al cual hiri\u00f3 Nabucodonosor rey de Babilonia el a\u00f1o cuarto de Joacim hijo de Jos\u00edas, rey de Jud\u00e1.\n46:3 Aparejad escudo y pav\u00e9s, y venid \u00e1 la guerra.\n46:4 Uncid caballos, y subid, vosotros los caballeros, y poneos con capacetes; limpiad las lanzas, vest\u00edos de lorigas.\n46:5 \u00bfPor qu\u00e9 los vi medrosos, tornando atr\u00e1s? y sus valientes fueron deshechos, y huyeron \u00e1 m\u00e1s huir sin volver \u00e1 mirar atr\u00e1s: miedo de todas partes, dice Jehov\u00e1.\n46:6 No huya el ligero, ni el valiente escape; al aquil\u00f3n junto \u00e1 la ribera del Eufrates tropezaron y cayeron.\n46:7 \u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste que como r\u00edo sube, y cuyas aguas se mueven como r\u00edos?\n46:8 Egipto como r\u00edo se hincha, y las aguas se mueven como r\u00edos, y dijo: Subir\u00e9, cubrir\u00e9 la tierra, destruir\u00e9 la ciudad y los que en ella moran.\n46:9 Subid, caballos, y alborotaos, carros; y salgan los valientes: los de Cus y los de Phut que toman escudo, y los de Lut que toman y entesan arco.\n46:10 Mas ese d\u00eda ser\u00e1 \u00e1 Jehov\u00e1 Dios de los ej\u00e9rcitos d\u00eda de venganza, para vengarse de sus enemigos: y la espada devorar\u00e1 y se hartar\u00e1, y se embriagar\u00e1 de la sangre de ellos: porque matanza ser\u00e1 \u00e1 Jehov\u00e1, Dios de los ej\u00e9rcitos, en tierra del aquil\u00f3n junto al r\n46:11 Sube \u00e1 Galaad, y toma b\u00e1lsamo, virgen hija de Egipto: por dem\u00e1s multiplicar\u00e1s medicinas; no hay cura para ti.\n46:12 Las gentes oyeron tu afrenta, y tu clamor hinchi\u00f3 la tierra: porque fuerte se encontr\u00f3 con fuerte, y cayeron ambos juntos.\n46:13 Palabra que habl\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 Jerem\u00edas profeta acerca de la venida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, para herir la tierra de Egipto:\n46:14 Denunciad en Egipto, y haced saber en Migdol: haced saber tambi\u00e9n en Noph y en Taphnes; decid: Para, y aperc\u00edbete; porque espada ha de devorar tu comarca.\n46:15 \u00bfPor qu\u00e9 ha sido derribado tu fuerte? no se pudo tener, porque Jehov\u00e1 lo rempuj\u00f3.\n46:16 Multiplic\u00f3 los ca\u00eddos, y cada uno cay\u00f3 sobre su compa\u00f1ero, y dijeron: Lev\u00e1ntate y volv\u00e1monos \u00e1 nuestro pueblo, y \u00e1 la tierra de nuestro nacimiento, de delante de la espada vencedora.\n46:17 All\u00ed gritaron: Fara\u00f3n rey de Egipto, rey de revuelta: dej\u00f3 pasar el tiempo se\u00f1alado.\n46:18 Vivo yo, dice el Rey, cuyo nombre es Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, que como Tabor entre los montes, y como Carmelo en la mar, as\u00ed vendr\u00e1.\n46:19 Hazte vasos de transmigraci\u00f3n, moradora hija de Egipto; porque Noph ser\u00e1 por yermo, y ser\u00e1 asolada hasta no quedar morador.\n46:20 Becerra hermosa Egipto; mas viene destrucci\u00f3n, del aquil\u00f3n viene.\n46:21 Sus soldados tambi\u00e9n en medio de ella como engordados becerros: que tambi\u00e9n ellos se volvieron huyeron todos sin pararse: porque vino sobre ellos el d\u00eda de su quebrantamiento, el tiempo de su visitaci\u00f3n.\n46:22 Su voz saldr\u00e1 como de serpiente; porque con ej\u00e9rcito vendr\u00e1n, y con hachas vienen \u00e1 ella como cortadores de le\u00f1a.\n46:23 Cortaron su bosque, dice Jehov\u00e1, porque no podr\u00e1n ser contados; porque ser\u00e1n m\u00e1s que langostas, ni tendr\u00e1n n\u00famero.\n46:24 Avergonz\u00f3se la hija de Egipto; entregada ser\u00e1 en mano del pueblo del aquil\u00f3n.\n46:25 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel, ha dicho: He aqu\u00ed que yo visito el pueblo de Am\u00f3n de No, y \u00e1 Fara\u00f3n y \u00e1 Egipto, y \u00e1 sus dioses y \u00e1 sus reyes; as\u00ed \u00e1 Fara\u00f3n como \u00e1 los que en \u00e9l conf\u00edan.\n46:26 Y entregar\u00e9los en mano de los que buscan su alma, y en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y en mano de sus siervos: mas despu\u00e9s ser\u00e1 habitada como en los d\u00edas pasados, dice Jehov\u00e1.\n46:27 Y t\u00fa no temas, siervo m\u00edo Jacob, y no desmayes, Israel; porque he aqu\u00ed que yo te salvo de lejos, y \u00e1 tu simiente de la tierra de su cautividad. Y volver\u00e1 Jacob, y descansar\u00e1 y ser\u00e1 prosperado, y no habr\u00e1 quien lo espante.\n46:28 T\u00fa, siervo m\u00edo Jacob, no temas, dice Jehov\u00e1; porque yo soy contigo: porque har\u00e9 consumaci\u00f3n en todas las gentes \u00e1 las cuales te habr\u00e9 echado; mas en ti no har\u00e9 consumaci\u00f3n, sino que te castigar\u00e9 con juicio, y no te talar\u00e9 del todo.\n47:1 PALABRA de Jehov\u00e1 que fu\u00e9 \u00e1 Jerem\u00edas profeta acerca de los Palestinos, antes que Fara\u00f3n hiriese \u00e1 Gaza.\n47:2 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que suben aguas del aquil\u00f3n, y tornaranse en torrente, \u00e9 inundar\u00e1n la tierra y su plenitud, ciudades y moradores de ellas; y los hombres clamar\u00e1n, y aullar\u00e1 todo morador de la tierra.\n47:3 Por el sonido de las u\u00f1as de sus fuertes, por el alboroto de sus carros, por el estruendo de sus ruedas, los padres no miraron \u00e1 los hijos por la flaqueza de las manos;\n47:4 A causa del d\u00eda que viene para destrucci\u00f3n de todos los Palestinos, para talar \u00e1 Tiro, y \u00e1 Sid\u00f3n, \u00e1 todo ayudador que qued\u00f3 vivo: porque Jehov\u00e1 destruir\u00e1 \u00e1 los Palestinos, al resto de la isla de Caphtor.\n47:5 Sobre Gaza vino mesadura, Ascal\u00f3n fu\u00e9 cortada, y el resto de su valle: \u00bfhasta cu\u00e1ndo te ara\u00f1ar\u00e1s?\n47:6 Oh espada de Jehov\u00e1, \u00bfhasta cu\u00e1ndo no reposar\u00e1s? M\u00e9tete en tu vaina, reposa y sosiega.\n47:7 \u00bfC\u00f3mo reposar\u00e1s? pues que Jehov\u00e1 lo ha enviado contra Ascal\u00f3n, y \u00e1 la ribera de la mar, all\u00ed lo puso.\n48:1 ACERCA de Moab. As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: Ay de Nebo! que fu\u00e9 destru\u00edda, fu\u00e9 avergonzada; Ch\u00eeriathaim fu\u00e9 tomada; fu\u00e9 confusa Misgab, y desmay\u00f3.\n48:2 No se alabar\u00e1 ya m\u00e1s Moab; contra Hesb\u00f3n maquinaron mal, diciendo: Venid, y quit\u00e9mosla de entre las gentes. Tambi\u00e9n t\u00fa, Madm\u00e9n, ser\u00e1s cortada, espada ir\u00e1 tras ti.\n48:3 Voz de clamor de Horonaim, destrucci\u00f3n y gran quebrantamiento!\n48:4 Moab fu\u00e9 quebrantada; hicieron que se oyese el clamor de sus peque\u00f1os.\n48:5 Porque \u00e1 la subida de Luhith con lloro subir\u00e1 el que llora; porque \u00e1 la bajada de Horonaim los enemigos oyeron clamor de quebranto.\n48:6 Huid, salvad vuestra vida, y sed como retama en el desierto.\n48:7 Pues por cuanto confiaste en tus haciendas, en tus tesoros, t\u00fa tambi\u00e9n ser\u00e1s tomada: y Ch\u00eamos saldr\u00e1 en cautiverio, los sacerdotes y sus pr\u00edncipes juntamente.\n48:8 Y vendr\u00e1 destruidor \u00e1 cada una de las ciudades, y ninguna ciudad escapar\u00e1: arruinar\u00e1se tambi\u00e9n el valle, y ser\u00e1 destru\u00edda la campi\u00f1a, como ha dicho Jehov\u00e1.\n48:9 Dad alas \u00e1 Moab, para que volando se vaya; pues ser\u00e1n desiertas sus ciudades hasta no quedar en ellas morador.\n48:10 Maldito el que hiciere enga\u00f1osamente la obra de Jehov\u00e1, y maldito el que detuviere su cuchillo de la sangre.\n48:11 Quieto estuvo Moab desde su mocedad, y sobre sus heces ha estado \u00e9l reposado, y no fu\u00e9 trasegado de vaso en vaso, ni nunca fu\u00e9 en cautiverio: por tanto qued\u00f3 su sabor en \u00e9l, y su olor no se ha trocado.\n48:12 Por eso, he aqu\u00ed que vienen d\u00edas, ha dicho Jehov\u00e1, en que yo le enviar\u00e9 trasportadores que lo har\u00e1n trasportar; y vaciar\u00e1n sus vasos, y romper\u00e1n sus odres.\n48:13 Y avergonzar\u00e1se Moab de Ch\u00eamos, \u00e1 la manera que la casa de Israel se avergonz\u00f3 de Beth-el, su confianza.\n48:14 \u00bfC\u00f3mo dir\u00e9is: Somos valientes, y robustos hombres para la guerra?\n48:15 Destru\u00eddo fu\u00e9 Moab, y sus ciudades asol\u00f3, y sus escogidos mancebos descendieron al degolladero, ha dicho el Rey, cuyo nombre es Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n48:16 Cercano est\u00e1 el quebrantamiento de Moab para venir, y su mal se apresura mucho.\n48:17 Compadeceos de \u00e9l todos los que est\u00e1is alrededor suyo; y todos los que sab\u00e9is su nombre, decid: \u00bfC\u00f3mo se quebr\u00f3 la vara de fortaleza, el b\u00e1culo de hermosura?\n48:18 Desciende de la gloria, si\u00e9ntate en seco, moradora hija de Dib\u00f3n; porque el destruidor de Moab subi\u00f3 contra ti, disip\u00f3 tus fortalezas.\n48:19 P\u00e1rate en el camino, y mira, oh moradora de Aroer: pregunta \u00e1 la que va huyendo, y \u00e1 la que escap\u00f3; dile: \u00bfQu\u00e9 ha acontecido?\n48:20 Avergonz\u00f3se Moab, porque fu\u00e9 quebrantado: aullad y clamad: denunciad en Arn\u00f3n que Moab es destru\u00eddo.\n48:21 Y que vino juicio sobre la tierra de la campi\u00f1a; sobre Hol\u00f3n, y sobre Jahzah, y sobre Mephaath,\n48:22 Y sobre Dib\u00f3n, y sobre Nebo, y sobre Beth-diblathaim,\n48:23 Y sobre Ch\u00eeriathaim, y sobre Beth-gamul, y sobre Beth-meon,\n48:24 Y sobre Ch\u00earioth, y sobre Bosra, y sobre todas las ciudades de tierra de Moab, las de lejos y las de cerca.\n48:25 Cortado es el cuerno de Moab, y su brazo quebrantado, dice Jehov\u00e1.\n48:26 Embriagadlo, porque contra Jehov\u00e1 se engrandeci\u00f3; y revu\u00e9lquese Moab sobre su v\u00f3mito, y sea tambi\u00e9n \u00e9l por escarnio.\n48:27 \u00bfY no te fu\u00e9 \u00e1 ti Israel por escarnio, como si lo tomaran entre ladrones? porque desde que de \u00e9l hablaste, t\u00fa te has movido.\n48:28 Desamparad las ciudades, y habitad en pe\u00f1ascos, oh moradores de Moab; y sed como la paloma que hace nido detr\u00e1s de la boca de la caverna.\n48:29 O\u00eddo hemos la soberbia de Moab, que es muy soberbio: su hinchaz\u00f3n y su orgullo, y su altivez y la altaner\u00eda de su coraz\u00f3n.\n48:30 Yo conozco, dice Jehov\u00e1, su c\u00f3lera; mas no tendr\u00e1 efecto: sus mentiras no han de aprovechar le.\n48:31 Por tanto yo aullar\u00e9 sobre Moab, y sobre todo Moab har\u00e9 clamor, y sobre los hombres de Kir-heres gemir\u00e9.\n48:32 Con lloro de Jazer llorar\u00e9 por ti, oh vid de Sibma: tus sarmientos pasaron la mar, llegaron hasta la mar de Jazer: sobre tu agosto y sobre tu vendimia vino destruidor.\n48:33 Y ser\u00e1 cortada la alegr\u00eda y el regocijo de los campos labrados, y de la tierra de Moab: y har\u00e9 cesar el vino de los lagares: no pisar\u00e1n con canci\u00f3n; la canci\u00f3n no ser\u00e1 canci\u00f3n.\n48:34 El clamor, desde Hesb\u00f3n hasta Eleale; hasta Jaaz dieron su voz: desde Zoar hasta Horonaim, becerra de tres a\u00f1os: porque tambi\u00e9n las aguas de Nimrin ser\u00e1n destru\u00eddas.\n48:35 Y har\u00e9 cesar de Moab, dice Jehov\u00e1, quien sacrifique en altar, y quien ofrezca sahumerio \u00e1 sus dioses.\n48:36 Por tanto, mi coraz\u00f3n resonar\u00e1 como flautas por causa de Moab, asimismo resonar\u00e1 mi coraz\u00f3n \u00e1 modo de flautas por los hombres de Kir-heres: porque perecieron las riquezas que hab\u00eda hecho.\n48:37 Porque en toda cabeza habr\u00e1 calva, y toda barba ser\u00e1 ra\u00edda; sobre todas manos rasgu\u00f1os, y sacos sobre todos los lomos.\n48:38 Sobre todas las techumbres de Moab y en sus calles, todo \u00e9l ser\u00e1 llanto; porque yo quebrant\u00e9 \u00e1 Moab como \u00e1 vaso que no agrada, dice Jehov\u00e1.\n48:39 Aullad: C\u00f3mo ha sido quebrantado! c\u00f3mo volvi\u00f3 la cerviz Moab, y fu\u00e9 avergonzado! Y fu\u00e9 Moab en escarnio y en espanto \u00e1 todos los que est\u00e1n en sus alrededores.\n48:40 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que como \u00e1guila volar\u00e1, y extender\u00e1 sus alas \u00e1 Moab.\n48:41 Tomadas son las ciudades, y tomadas son las fortalezas; y ser\u00e1 aquel d\u00eda el coraz\u00f3n de los valientes de Moab como el coraz\u00f3n de mujer en angustias.\n48:42 Y Moab ser\u00e1 destru\u00eddo para dejar de ser pueblo: porque se engrandeci\u00f3 contra Jehov\u00e1.\n48:43 Miedo y hoyo y lazo sobre ti, oh morador de Moab, dice Jehov\u00e1.\n48:44 El que huyere del miedo, caer\u00e1 en el hoyo; y el que saliere del hoyo, ser\u00e1 preso del lazo: porque yo traer\u00e9 sobre \u00e9l, sobre Moab, a\u00f1o de su visitaci\u00f3n, dice Jehov\u00e1.\n48:45 A la sombra de Hesb\u00f3n se pararon los que hu\u00edan de la fuerza; mas sali\u00f3 fuego de Hesb\u00f3n, y llama de en medio de Sih\u00f3n, y quem\u00f3 el rinc\u00f3n de Moab, y la mollera de los hijos revoltosos.\n48:46 Ay de ti, Moab! pereci\u00f3 el pueblo de Ch\u00eamos: porque tus hijos fueron presos para cautividad, y tus hijas para cautiverio.\n48:47 Empero har\u00e9 tornar el cautiverio de Moab en lo postrero de los tiempos, dice Jehov\u00e1. Hasta aqu\u00ed es el juicio de Moab.\n49:1 DE los hijos de Amm\u00f3n. As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: \u00bfNo tiene hijos Israel? \u00bfNo tiene heredero? \u00bfPor qu\u00e9 tom\u00f3 como por heredad el rey de ellos \u00e1 Gad, y su pueblo habit\u00f3 en sus ciudades?\n49:2 Por tanto, he aqu\u00ed vienen d\u00edas, ha dicho Jehov\u00e1, en que har\u00e9 oir en Rabba de los hijos de Amm\u00f3n clamor de guerra; y ser\u00e1 puesta en mont\u00f3n de asolamiento, y sus ciudades ser\u00e1n puestas \u00e1 fuego, \u00e9 Israel tomar\u00e1 por heredad \u00e1 los que los tomaron \u00e1 ellos, ha d\n49:3 Aulla, oh Hesb\u00f3n, porque destru\u00edda es Hai; clamad, hijas de Rabba, vest\u00edos de sacos, endechad, y rodead por los vallados, porque el rey de ellos fu\u00e9 en cautiverio, sus sacerdotes y sus pr\u00edncipes juntamente.\n49:4 \u00bfPor qu\u00e9 te glor\u00edas de los valles? Tu valle se deshizo, oh hija contumaz, la que conf\u00eda en sus tesoros, la que dice: \u00bfQui\u00e9n vendr\u00e1 contra m\u00ed?\n49:5 He aqu\u00ed yo traigo sobre ti espanto, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, de todos tus alrededores; y ser\u00e9is lanzados cada uno en derechura de su rostro, y no habr\u00e1 quien recoja al errante.\n49:6 Y despu\u00e9s de esto har\u00e9 tornar la cautividad de los hijos de Amm\u00f3n, dice Jehov\u00e1.\n49:7 De Edom. As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: \u00bfNo hay m\u00e1s sabidur\u00eda en Tem\u00e1n? \u00bfha perecido el consejo en los sabios? \u00bfcorrompi\u00f3se su sabidur\u00eda?\n49:8 Huid, volveos, escondeos en simas para estar, oh moradores de Ded\u00e1n; porque el quebrantamiento de Esa\u00fa traer\u00e9 sobre \u00e9l, al tiempo que lo tengo de visitar.\n49:9 Si vendimiadores vinieran contra ti, \u00bfno dejar\u00e1n rebuscos? Si ladrones de noche, tomar\u00e1n lo que hubieren menester.\n49:10 Mas yo desnudar\u00e9 \u00e1 Esa\u00fa, descubrir\u00e9 sus escondrijos, y no podr\u00e1 esconderse: ser\u00e1 destru\u00edda su simiente, y sus hermanos, y sus vecinos; y no ser\u00e1.\n49:11 Deja tus hu\u00e9rfanos, yo los criar\u00e9; y en m\u00ed se confiar\u00e1n tus viudas.\n49:12 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que los que no estaban condenados \u00e1 beber del c\u00e1liz, beber\u00e1n ciertamente; \u00bfy ser\u00e1s t\u00fa absuelto del todo? No ser\u00e1s absuelto, sino que de cierto beber\u00e1s.\n49:13 Porque por m\u00ed he jurado, dice Jehov\u00e1, que en asolamiento, en oprobio, en soledad, y en maldici\u00f3n, ser\u00e1 Bosra; y todas su ciudades ser\u00e1n en asolamientos perpetuos.\n49:14 La fama o\u00ed, que de Jehov\u00e1 hab\u00eda sido enviado mensajero \u00e1 las gentes, diciendo: Juntaos, y venid contra ella, y levantaos \u00e1 la batalla.\n49:15 Porque he aqu\u00ed que peque\u00f1o te he puesto entre las gentes, menospreciado entre los hombres.\n49:16 Tu arrogancia te enga\u00f1\u00f3, y la soberbia de tu coraz\u00f3n, t\u00fa que habitas en cavernas de pe\u00f1as, que tienes la altura del monte: aunque alces como \u00e1guila tu nido, de all\u00ed te har\u00e9 descender, dice Jehov\u00e1.\n49:17 Y ser\u00e1 Edom en asolamiento: todo aquel que pasare por ella se espantar\u00e1, y silbar\u00e1 sobre todas sus plagas.\n49:18 Como el trastornamiento de Sodoma y de Gomorra, y de sus ciudades vecinas, dice Jehov\u00e1, no morar\u00e1 all\u00ed nadie, ni la habitar\u00e1 hijo de hombre.\n49:19 He aqu\u00ed que como le\u00f3n subir\u00e1 de la hinchaz\u00f3n del Jord\u00e1n contra la bella y robusta; porque muy pronto har\u00e9lo correr de sobre ella, y al que fuere escogido la encargar\u00e9; porque \u00bfqui\u00e9n es semejante \u00e1 m\u00ed? \u00bfy qui\u00e9n me emplazar\u00e1? \u00bfy qui\u00e9n ser\u00e1 aquel pastor que\n49:20 Por tanto, o\u00edd el consejo de Jehov\u00e1, que ha acordado sobre Edom; y sus pensamientos, que ha resuelto sobre los moradores de Tem\u00e1n. Ciertamente los m\u00e1s peque\u00f1os del hato los arrastrar\u00e1n, y destruir\u00e1n sus moradas con ellos.\n49:21 Del estruendo de la ca\u00edda de ellos la tierra tembl\u00f3, y el grito de su voz se oy\u00f3 en el mar Bermejo.\n49:22 He aqu\u00ed que como \u00e1guila subir\u00e1 y volar\u00e1, y extender\u00e1 sus alas sobre Bosra: y el coraz\u00f3n de los valientes de Edom ser\u00e1 en aquel d\u00eda como el coraz\u00f3n de mujer en angustias.\n49:23 Acerca de Damasco. Confundi\u00f3se Hamath, y Arphad, porque oyeron malas nuevas: derriti\u00e9ronse en aguas de desmayo, no pueden sosegarse.\n49:24 Desmay\u00f3se Damasco, volvi\u00f3se para huir, y tom\u00f3le temblor: angustia y dolores le tomaron, como de mujer que est\u00e1 de parto.\n49:25 C\u00f3mo dejaron \u00e1 la ciudad de alabanza, ciudad de mi gozo!\n49:26 Por tanto, sus mancebos caer\u00e1n en sus plazas, y todos los hombres de guerra morir\u00e1n en aquel d\u00eda, ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n49:27 Y har\u00e9 encender fuego en el muro de Damasco, y consumir\u00e1 las casas de Ben-hadad.\n49:28 De Cedar y de los reinos de Hasor, los cuales hiri\u00f3 Nabucodonosor rey de Babilonia. As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Levantaos, subid contra Cedar, y destruid los hijos de oriente.\n49:29 Sus tiendas y su ganados tomar\u00e1n: sus cortinas, y todos sus vasos, y sus camellos, tomar\u00e1n para s\u00ed; y llamar\u00e1n contra ellos miedo alrededor.\n49:30 Huid, trasponeos muy lejos, meteos en simas para estar, oh moradores de Hasor, dice Jehov\u00e1; porque tom\u00f3 consejo contra vosotros Nabucodonosor rey de Babilonia, y contra vosotros ha formado designio.\n49:31 Levantaos, subid \u00e1 gente pac\u00edfica, que vive confiadamente, dice Jehov\u00e1, que ni tienen puertas ni cerrojos, que viven solitarios.\n49:32 Y ser\u00e1n sus camellos por presa, y la multitud de sus ganados por despojo; y esparcir\u00e9los por todos vientos, echados hasta el postrer rinc\u00f3n; y de todos sus lados les traer\u00e9 su ruina, dice Jehov\u00e1.\n49:33 Y Hasor ser\u00e1 morada de chacales, soledad para siempre: ninguno morar\u00e1 all\u00ed, ni la habitar\u00e1 hijo de hombre.\n49:34 Palabra de Jehov\u00e1 que fu\u00e9 \u00e1 Jerem\u00edas profeta acerca de Elam, en el principio del reinado de Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1, diciendo:\n49:35 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: He aqu\u00ed que yo quiebro el arco de Elam, principio de su fortaleza.\n49:36 Y traer\u00e9 sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo, y aventar\u00e9los \u00e1 todos estos vientos; ni habr\u00e1 gente adonde no vengan extranjeros de Elam.\n49:37 Y har\u00e9 que Elam se intimide delante de sus enemigos, y delante de los que buscan su alma; y traer\u00e9 sobre ellos mal, y el furor de mi enojo, dice Jehov\u00e1; y enviar\u00e9 en pos de ellos espada hasta que los acabe.\n49:38 Y pondr\u00e9 mi silla en Elam, y destruir\u00e9 de all\u00ed rey y pr\u00edncipe, dice Jehov\u00e1.\n49:39 Mas acontecer\u00e1 en lo postrero de los d\u00edas, que har\u00e9 tornar la cautividad de Elam, dice Jehov\u00e1.\n50:1 PALABRA que habl\u00f3 Jehov\u00e1 contra Babilonia, contra la tierra de los Caldeos, por mano de Jerem\u00edas profeta.\n50:2 Denunciad en las gentes, y haced saber; levantad tambi\u00e9n bandera: publicad, y no encubr\u00e1is: decid: Tomada es Babilonia, Bel es confundido, deshecho es Merodach; confundidas son sus esculturas, quebrados son sus \u00eddolos.\n50:3 Porque subi\u00f3 contra ella gente del aquil\u00f3n, la cual pondr\u00e1 su tierra en asolamiento, y no habr\u00e1 ni hombre ni animal que en ella more: movi\u00e9ronse, se fueron.\n50:4 En aquellos d\u00edas y en aquel tiempo, dice Jehov\u00e1, vendr\u00e1n los hijos de Israel, ellos y los hijos de Jud\u00e1 juntamente; \u00e9 ir\u00e1n andando y llorando, y buscar\u00e1n \u00e1 Jehov\u00e1 su Dios.\n50:5 Preguntar\u00e1n por el camino de Si\u00f3n, hacia donde volver\u00e1n sus rostros, diciendo: Venid, y juntaos \u00e1 Jehov\u00e1 con pacto eterno, que jam\u00e1s se ponga en olvido.\n50:6 Ovejas perdidas fueron mi pueblo: sus pastores las hicieron errar, por los montes las descarriaron: anduvieron de monte en collado, olvid\u00e1ronse de sus majadas.\n50:7 Todos los que los hallaban, los com\u00edan; y dec\u00edan sus enemigos: No pecaremos, porque ellos pecaron \u00e1 Jehov\u00e1 morada de justicia, \u00e1 Jehov\u00e1, esperanza de sus padres.\n50:8 Huid de en medio de Babilonia, y salid de la tierra de los Caldeos, y sed como los mansos delante del ganado.\n50:9 Porque he aqu\u00ed que yo suscito y hago subir contra Babilonia reuni\u00f3n de grandes pueblos de la tierra del aquil\u00f3n; y desde all\u00ed se aparejar\u00e1n contra ella, y ser\u00e1 tomada: sus flechas como de valiente diestro, que no se tornar\u00e1 en vano.\n50:10 Y la Caldea ser\u00e1 para presa: todos los que la saquearen, saldr\u00e1n hartos, dice Jehov\u00e1.\n50:11 Porque os alegrasteis, porque os gozasteis destruyendo mi heredad, porque os henchisteis como becerra de renuevos, y relinchasteis como caballos;\n50:12 Vuestra madre se avergonz\u00f3 mucho, afrent\u00f3se la que os engendr\u00f3; he aqu\u00ed ser\u00e1 la postrera de las gentes: desierto, sequedad, y p\u00e1ramo.\n50:13 Por la ira de Jehov\u00e1 no ser\u00e1 habitada, sino que asolada ser\u00e1 toda ella; todo hombre que pasare por Babilonia se asombrar\u00e1, y silbar\u00e1 sobre todas sus plagas.\n50:14 Apercib\u00edos contra Babilonia alrededor, todos los que entes\u00e1is arco; tirad contra ella, no escatim\u00e9is las saetas: porque pec\u00f3 contra Jehov\u00e1.\n50:15 Gritad contra ella en derredor; di\u00f3 su mano; ca\u00eddo han sus fundamentos, derribados son sus muros; porque venganza es de Jehov\u00e1. Tomad venganza de ella; haced con ella como ella hizo.\n50:16 Talad de Babilonia sembrador, y el que tiene hoz en tiempo de la siega: delante de la espada opresora cada uno volver\u00e1 el rostro hacia su pueblo, cada uno huir\u00e1 hacia su tierra.\n50:17 Ganado descarriado es Israel; leones lo amontonaron: el rey de Asiria lo devor\u00f3 el primero; este Nabucodonosor rey de Babilonia lo deshues\u00f3 el postrero.\n50:18 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: He aqu\u00ed que yo visito al rey de Babilonia y \u00e1 su tierra como visit\u00e9 al rey de Asiria.\n50:19 Y volver\u00e9 \u00e1 traer \u00e1 Israel \u00e1 su morada, y pacer\u00e1 en el Carmelo y en Bas\u00e1n; y en el monte de Ephraim y de Galaad se hartar\u00e1 su alma.\n50:20 En aquellos d\u00edas y en aquel tiempo, dice Jehov\u00e1, la maldad de Israel ser\u00e1 buscada, y no parecer\u00e1; y los pecados de Jud\u00e1, y no se hallar\u00e1n: porque perdonar\u00e9 \u00e1 los que yo hubiere dejado.\n50:21 Sube contra la tierra de Merathaim, contra ella, y contra los moradores de Pekod: destruye y mata en pos de ellos, dice Jehov\u00e1, y haz conforme \u00e1 todo lo que yo te he mandado.\n50:22 Estruendo de guerra en la tierra, y quebrantamiento grande.\n50:23 C\u00f3mo fu\u00e9 cortado y quebrado el martillo de toda la tierra! c\u00f3mo se torn\u00f3 Babilonia en desierto entre las gentes!\n50:24 P\u00fasete lazos, y aun fuiste tomada, oh Babilonia, y t\u00fa no lo supiste: fuiste hallada, y aun presa, porque provocaste \u00e1 Jehov\u00e1.\n50:25 Abri\u00f3 Jehov\u00e1 tu tesoro, y sac\u00f3 los vasos de su furor: porque esta es obra de Jehov\u00e1, Dios de los ej\u00e9rcitos, en la tierra de los Caldeos.\n50:26 Venid contra ella desde el cabo de la tierra: abrid sus almacenes: hacedla montones, y destruidla: no le queden reliquias.\n50:27 Matad todos sus novillos; vayan al matadero: ay de ellos! que venido es su d\u00eda, el tiempo de su visitaci\u00f3n.\n50:28 Voz de los que huyen y escapan de la tierra de Babilonia, para dar las nuevas en Si\u00f3n de la venganza de Jehov\u00e1 nuestro Dios, de la venganza de su templo.\n50:29 Haced juntar sobre Babilonia flecheros, \u00e1 todos los que entesan arco; asentad campo sobre ella alrededor; no escape de ella ninguno: pagadle seg\u00fan su obra; conforme \u00e1 todo lo que ella hizo, haced con ella: porque contra Jehov\u00e1 se ensoberbeci\u00f3, contra el S\n50:30 Por tanto sus mancebos caer\u00e1n es sus plazas, y todos su hombres de guerra ser\u00e1n talados en aquel d\u00eda, dice Jehov\u00e1.\n50:31 He aqu\u00ed yo contra ti, oh soberbio, dice el Se\u00f1or Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: porque tu d\u00eda es venido, el tiempo en que te visitar\u00e9.\n50:32 Y el soberbio tropezar\u00e1 y caer\u00e1, y no tendr\u00e1 quien lo levante: y encender\u00e9 fuego en sus ciudades, y quemar\u00e9 todos sus alrededores.\n50:33 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Oprimidos fueron los hijos de Israel y los hijos de Jud\u00e1 juntamente: y todos los que los tomaron cautivos, se los retuvieron; no los quisieron soltar.\n50:34 El redentor de ellos es el Fuerte; Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos es su nombre: de cierto abogar\u00e1 la causa de ellos, para hacer quietar la tierra, y turbar los moradores de Babilonia.\n50:35 Cuchillo sobre los Caldeos, dice Jehov\u00e1, y sobre los moradores de Babilonia, y sobre sus pr\u00edncipes, y sobre sus sabios.\n50:36 Cuchillo sobre los adivinos, y se atontar\u00e1n; cuchillo sobre sus valientes, y ser\u00e1n quebrantados.\n50:37 Cuchillo sobre sus caballos, y sobre sus carros, y sobre todo el vulgo que est\u00e1 en medio de ella, y ser\u00e1n como mujeres: cuchillo sobre sus tesoros, y ser\u00e1n saqueados.\n50:38 Sequedad sobre sus aguas, y secar\u00e1nse: porque tierra es de esculturas, y en \u00eddolos enloquecen.\n50:39 Por tanto, all\u00ed morar\u00e1n bestias monteses con lobos, morar\u00e1n tambi\u00e9n en ella pollos de avestruz: y no m\u00e1s ser\u00e1 poblada para siempre, ni se habitar\u00e1 de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.\n50:40 Como en el trastornamiento de Dios \u00e1 Sodoma y \u00e1 Gomorra y \u00e1 sus ciudades vecinas, dice Jehov\u00e1, no morar\u00e1 all\u00ed hombre, ni hijo de hombre la habitar\u00e1.\n50:41 He aqu\u00ed viene un pueblo del aquil\u00f3n; y una naci\u00f3n grande, y muchos reyes se levantar\u00e1n de los lados de la tierra.\n50:42 Arco y lanza manejar\u00e1n; ser\u00e1n crueles, y no tendr\u00e1n compasi\u00f3n; su voz sonar\u00e1 como la mar, y montar\u00e1n sobre caballos: apercibirse han como hombre \u00e1 la pelea, contra ti, oh hija de Babilonia.\n50:43 Oy\u00f3 su fama el rey de Babilonia, y sus manos se descoyuntaron: angustia le tom\u00f3, dolor como de mujer de parto.\n50:44 He aqu\u00ed que como le\u00f3n subir\u00e1 de la hinchaz\u00f3n del Jord\u00e1n \u00e1 la morada fuerte: porque muy pronto le har\u00e9 correr de sobre ella, y al que fuere escogido la encargar\u00e9: porque \u00bfqui\u00e9n es semejante \u00e1 m\u00ed? \u00bfy qui\u00e9n me emplazar\u00e1? \u00bf\u00f3 qui\u00e9n ser\u00e1 aquel pastor que me pod\n50:45 Por tanto, oid el consejo de Jehov\u00e1, que ha acordado sobre Babilonia, y sus pensamientos que ha formado sobre la tierra de los Caldeos: Ciertamente los m\u00e1s peque\u00f1os del hato los arrastrar\u00e1n, y destruir\u00e1n sus moradas con ellos.\n50:46 Del grito de la toma de Babilonia la tierra tembl\u00f3, y el clamor se oy\u00f3 entre las gentes.\n51:1 ASI ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que yo levanto sobre Babilonia, y sobre sus moradores que se levantan contra m\u00ed, un viento destruidor.\n51:2 Y enviar\u00e9 \u00e1 Babilonia aventadores que la avienten, y vaciar\u00e1n su tierra; porque ser\u00e1n contra ella de todas partes en el d\u00eda del mal.\n51:3 Dir\u00e9 al flechero que entesa su arco, y al que se pone orgulloso con su loriga: No perdon\u00e9is \u00e1 sus mancebos, destruid todo su ej\u00e9rcito.\n51:4 Y caer\u00e1n muertos en la tierra de los Caldeos, y alanceados en sus calles.\n51:5 Porque Israel y Jud\u00e1 no han enviudado de su Dios, Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, aunque su tierra fu\u00e9 llena de pecado contra el Santo de Israel.\n51:6 Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su alma, porque no perezc\u00e1is \u00e1 causa de su maldad: porque el tiempo es de venganza de Jehov\u00e1; dar\u00e1le su pago.\n51:7 Vaso de oro fu\u00e9 Babilonia en la mano de Jehov\u00e1, que embriaga toda la tierra: de su vino bebieron las gentes; aturdi\u00e9ronse por tanto las naciones.\n51:8 En un momento cay\u00f3 Babilonia, y despedaz\u00f3se: aullad sobre ella; tomad b\u00e1lsamo para su dolor, quiz\u00e1 sanar\u00e1.\n51:9 Curamos \u00e1 Babilonia, y no ha sanado: dejadla, y v\u00e1monos cada uno \u00e1 su tierra; porque llegado ha hasta el cielo su juicio, y alz\u00e1dose hasta las nubes.\n51:10 Jehov\u00e1 sac\u00f3 \u00e1 luz nuestras justicias: venid, y contemos en Si\u00f3n la obra de Jehov\u00e1 nuestro Dios.\n51:11 Limpiad las saetas, embrazad los escudos: despertado ha Jehov\u00e1 el esp\u00edritu de los reyes de Media; porque contra Babilonia es su pensamiento para destruirla; porque venganza es de Jehov\u00e1, venganza de su templo.\n51:12 Levantad bandera sobre los muros de Babilonia, reforzad la guardia, poned centinelas, disponed celadas; porque deliber\u00f3 Jehov\u00e1, y aun pondr\u00e1 en efecto lo que ha dicho sobre los moradores de Babilonia.\n51:13 La que moras entre muchas aguas, rica en tesoros, venido ha tu fin, la medida de tu codicia.\n51:14 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos jur\u00f3 por su vida, diciendo: Yo te llenar\u00e9 de hombres como de langostas, y levantar\u00e1n contra ti griter\u00eda.\n51:15 El es el que hizo la tierra con su fortaleza, el que afirm\u00f3 el mundo con su sabidur\u00eda, y extendi\u00f3 los cielos con inteligencia;\n51:16 El que da con su voz muchedumbre de aguas del cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; \u00e9l hace rel\u00e1mpagos con la lluvia, y saca el viento de sus tesoros.\n51:17 Todo hombre se ha infatuado y es sin ciencia: averg\u00fc\u00e9nzase todo art\u00edfice de la escultura, porque mentira es su vaciadizo, que no tiene esp\u00edritu.\n51:18 Vanidad son, obra de irrisiones; en el tiempo de su visitaci\u00f3n perecer\u00e1n.\n51:19 No es como ellos la parte de Jacob: porque \u00e9l es el Formador de todo; \u00e9 Israel es la vara de su heredad: Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos es su nombre.\n51:20 Martillo me sois, y armas de guerra; y por medio de ti quebrantar\u00e9 gentes, y por medio de ti deshar\u00e9 reinos;\n51:21 Y por tu medio quebrantar\u00e9 caballos y sus cabalgadores, y por medio de ti quebrantar\u00e9 carros y los que en ellos suben;\n51:22 Asimismo por tu medio quebrantar\u00e9 hombres y mujeres, y por medio de ti quebrantar\u00e9 viejos y mozos, y por tu medio quebrantar\u00e9 mancebos y v\u00edrgenes:\n51:23 Tambi\u00e9n quebrantar\u00e9 por medio de ti al pastor y \u00e1 su manada: quebrantar\u00e9 por tu medio \u00e1 labradores y sus yuntas; y duques y pr\u00edncipes quebrantar\u00e9 por medio de ti.\n51:24 Y pagar\u00e9 \u00e1 Babilonia y \u00e1 todos los moradores de Caldea, todo el mal de ellos que hicieron en Si\u00f3n delante de vuestros ojos, dice Jehov\u00e1.\n51:25 He aqu\u00ed yo contra ti, oh monte destruidor, dice Jehov\u00e1, que destruiste toda la tierra; y extender\u00e9 mi mano sobre ti, y te har\u00e9 rodar de las pe\u00f1as, y te tornar\u00e9 monte quemado.\n51:26 Y nadie tomar\u00e1 de ti piedra para esquina, ni piedra para cimiento; porque perpetuos asolamientos ser\u00e1s, ha dicho Jehov\u00e1.\n51:27 Alzad bandera en la tierra, tocad trompeta en las naciones, apercibid gentes contra ella; juntad contra ella los reinos de Ararat, de Minni, y de Asch\u00eanaz; se\u00f1alad contra ella capit\u00e1n, haced subir caballos como langostas erizadas.\n51:28 Apercibid contra ella gentes; \u00e1 reyes de Media, \u00e1 sus capitanes, y \u00e1 todos sus pr\u00edncipes, y \u00e1 toda la tierra de su se\u00f1or\u00edo.\n51:29 Y temblar\u00e1 la tierra, y afligir\u00e1se; porque confirmado es contra Babilonia todo el pensamiento de Jehov\u00e1, para poner la tierra de Babilonia en soledad, y que no haya morador.\n51:30 Los valientes de Babilonia dejaron de pelear, estuvi\u00e9ronse en sus fuertes: falt\u00f3les su fortaleza, torn\u00e1ronse como mujeres: encendi\u00e9ronse sus casas, quebr\u00e1ronse sus cerrojos.\n51:31 Correo se encontrar\u00e1 con correo, mensajero se encontrar\u00e1 con mensajero, para noticiar al rey de Babilonia que su ciudad es tomada por todas partes:\n51:32 Y los vados fueron tomados, y los carrizos fueron quemados \u00e1 fuego, y constern\u00e1ronse los hombres de guerra.\n51:33 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Dios de Israel: La hija de Babilonia es como parva; tiempo es ya de trillarla: de aqu\u00ed \u00e1 poco le vendr\u00e1 el tiempo de la siega.\n51:34 Comi\u00f3me, desmenuz\u00f3me Nabucodonosor rey de Babilonia; par\u00f3me como vaso vac\u00edo, trag\u00f3me como drag\u00f3n, hinchi\u00f3 su vientre de mis delicadezas, y ech\u00f3me.\n51:35 Sobre Babilonia la violencia contra m\u00ed y mi carne, dir\u00e1 la moradora de Si\u00f3n; y mi sangre sobre los moradores de Caldea, dir\u00e1 Jerusalem.\n51:36 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que yo juzgo tu causa y har\u00e9 tu venganza; y secar\u00e9 su mar, y har\u00e9 que quede seca su corriente.\n51:37 Y ser\u00e1 Babilonia para montones, morada de chacales, espanto y silbo, sin morador.\n51:38 A una rugir\u00e1n como leones; como cachorros de leones bramar\u00e1n.\n51:39 En su calor les pondr\u00e9 sus banquetes; y har\u00e9les que se embriaguen, para que se alegren, y duerman eterno sue\u00f1o, y no despierten, dice Jehov\u00e1.\n51:40 Hacerlos he traer como corderos al matadero, como carneros con cabritos.\n51:41 C\u00f3mo fu\u00e9 presa Sesach, y fu\u00e9 tomada la que era alabada por toda la tierra! C\u00f3mo fu\u00e9 Babilonia por espanto entre las gentes!\n51:42 Subi\u00f3 la mar sobre Babilonia; de la multitud de sus ondas fu\u00e9 cubierta.\n51:43 Sus ciudades fueron asoladas, la tierra seca y desierta, tierra que no morar\u00e1 en ella nadie, ni pasar\u00e1 por ella hijo de hombre.\n51:44 Y visitar\u00e9 \u00e1 Bel en Babilonia, y sacar\u00e9 de su boca lo que ha tragado: y no vendr\u00e1n m\u00e1s \u00e1 \u00e9l gentes; y el muro de Babilonia caer\u00e1.\n51:45 Salid de en medio de ella, pueblo m\u00edo, y salvad cada uno su vida de la ira del furor de Jehov\u00e1.\n51:46 Y porque no desmaye vuestro coraz\u00f3n, y tem\u00e1is \u00e1 causa de la fama que se oir\u00e1 por la tierra, en un a\u00f1o vendr\u00e1 la fama, y despu\u00e9s en otro a\u00f1o el rumor, y la violencia en la tierra, y el ense\u00f1oreador sobre el que ense\u00f1orea.\n51:47 Por tanto, he aqu\u00ed vienen d\u00edas que yo visitar\u00e9 las esculturas de Babilonia, y toda su tierra ser\u00e1 avergonzada, y todos sus muertos caer\u00e1n en medio de ella.\n51:48 Y los cielos y la tierra, y todo lo que est\u00e1 en ellos, dar\u00e1n alabanzas sobre Babilonia: porque del aquil\u00f3n vendr\u00e1n sobre ella destruidores, dice Jehov\u00e1.\n51:49 Pues que Babilonia fu\u00e9 causa que cayesen muertos de Israel, tambi\u00e9n de Babilonia caer\u00e1n muertos de toda la tierra.\n51:50 Los que escapasteis del cuchillo, andad, no os detengais; acordaos por muchos d\u00edas de Jehov\u00e1, y acordaos de Jerusalem.\n51:51 Estamos avergonzados, porque o\u00edmos la afrenta: confusi\u00f3n cubri\u00f3 nuestros rostros, porque vinieron extranjeros contra los santuarios de la casa de Jehov\u00e1.\n51:52 Por tanto, he aqu\u00ed vienen d\u00edas, dice Jehov\u00e1, que yo visitar\u00e9 sus esculturas, y en toda su tierra gemir\u00e1n los heridos.\n51:53 Si subiese Babilonia al cielo, y si fortaleciere en lo alto su fuerza, de m\u00ed vendr\u00e1n \u00e1 ella destruidores, dice Jehov\u00e1.\n51:54 Sonido de grito de Babilonia, y quebrantamiento grande de la tierra de los Caldeos!\n51:55 Porque Jehov\u00e1 destruye \u00e1 Babilonia, y quitar\u00e1 de ella el mucho estruendo; y bramar\u00e1n sus ondas, como muchas aguas ser\u00e1 el sonido de la voz de ellos:\n51:56 Porque vino destruidor contra ella, contra Babilonia, y sus valientes fueron presos, el arco de ellos fu\u00e9 quebrado: porque Jehov\u00e1, Dios de retribuciones, dar\u00e1 la paga.\n51:57 Y embriagar\u00e9 sus pr\u00edncipes y sus sabios, sus capitanes y sus nobles y sus fuertes; y dormir\u00e1n sue\u00f1o eterno y no despertar\u00e1n, dice el Rey, cuyo nombre es Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n51:58 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: El muro ancho de Babilonia ser\u00e1 derribado enteramente, y sus altas puertas ser\u00e1n quemadas \u00e1 fuego; y en vano trabajar\u00e1n pueblos y gentes en el fuego, y se cansar\u00e1n.\n51:59 Palabra que envi\u00f3 Jerem\u00edas profeta \u00e1 Sera\u00edas hijo de Ner\u00edas, hijo de Maas\u00edas, cuando iba con Sedech\u00eeas rey de Jud\u00e1 \u00e1 Babilonia, el cuarto a\u00f1o de su reinado. Y era Sera\u00edas el principal camarero.\n51:60 Escribi\u00f3 pues Jerem\u00edas en un libro todo el mal que hab\u00eda de venir sobre Babilonia, todas las palabras que est\u00e1n escritas contra Babilonia.\n51:61 Y dijo Jerem\u00edas \u00e1 Sera\u00edas: Cuando llegares \u00e1 Babilonia, y vieres y leyeres todas estas cosas,\n51:62 Dir\u00e1s: Oh Jehov\u00e1, t\u00fa has dicho contra este lugar que lo hab\u00edas de talar, hasta no quedar en \u00e9l morador, ni hombre ni animal, sino que para siempre ha de ser asolado.\n51:63 Y ser\u00e1 que cuando acabares de leer este libro, le atar\u00e1s una piedra, y lo echar\u00e1s en medio del Eufrates:\n51:64 Y dir\u00e1s: As\u00ed ser\u00e1 anegada Babilonia, y no se levantar\u00e1 del mal que yo traigo sobre ella; y ser\u00e1n rendidos. Hasta aqu\u00ed son las palabras de Jerem\u00edas.\n52:1 ERA Sedech\u00eeas de edad de veinti\u00fan a\u00f1os cuando comenz\u00f3 \u00e1 reinar, y rein\u00f3 once a\u00f1os en Jerusalem. Su madre se llamaba Hamutal, hija de Jerem\u00edas, de Libna.\n52:2 E hizo lo malo en los ojos de Jehov\u00e1, conforme \u00e1 todo lo que hizo Joacim.\n52:3 Y \u00e1 causa de la ira de Jehov\u00e1 contra Jerusalem y Jud\u00e1, fu\u00e9 el llegar \u00e1 echarlos de su presencia: y rebel\u00f3se Sedech\u00eeas contra el rey de Babilonia.\n52:4 Aconteci\u00f3 por tanto \u00e1 los nueve a\u00f1os de su reinado, en el mes d\u00e9cimo, \u00e1 los diez d\u00edas del mes, que vino Nabucodonosor rey de Babilonia, \u00e9l y todo su ej\u00e9rcito, contra Jerusalem, y contra ella asentaron campo, y de todas partes edificaron contra ella baluar\n52:5 Y estuvo cercada la ciudad hasta el und\u00e9cimo a\u00f1o del rey Sedech\u00eeas.\n52:6 En el mes cuarto, \u00e1 los nueve del mes, prevaleci\u00f3 el hambre en la ciudad, hasta no haber pan para el pueblo de la tierra.\n52:7 Y fu\u00e9 entrada la ciudad, y todos los hombres de guerra huyeron, y sali\u00e9ronse de la ciudad de noche por el camino de postigo de entre los dos muros, que hab\u00eda cerca del jard\u00edn del rey, y fu\u00e9ronse por el camino del desierto, estando a\u00fan los Caldeos junto \u00e1\n52:8 Y el ej\u00e9rcito de los Caldeos sigui\u00f3 al rey, y alcanzaron \u00e1 Sedech\u00eeas en los llanos de Jeric\u00f3; y esparci\u00f3se de \u00e9l todo su ej\u00e9rcito.\n52:9 Entonces prendieron al rey, e hici\u00e9ronle venir al rey de Babilonia, \u00e1 Ribla en tierra de Hamath, donde pronunci\u00f3 contra \u00e9l sentencia.\n52:10 Y degoll\u00f3 el rey de Babilonia \u00e1 los hijos de Sedech\u00eeas delante de sus ojos, y tambi\u00e9n degoll\u00f3 \u00e1 todos los pr\u00edncipes de Jud\u00e1 en Ribla.\n52:11 A Sedech\u00eeas empero sac\u00f3 los ojos, y le aprision\u00f3 con grillos, \u00e9 h\u00edzolo el rey de Babilonia llevar \u00e1 Babilonia; y p\u00fasolo en la casa de la c\u00e1rcel hasta el d\u00eda en que muri\u00f3.\n52:12 Y en el mes quinto, \u00e1 los diez del mes, que era el a\u00f1o diecinueve del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino \u00e1 Jerusalem Nabuzarad\u00e1n, capit\u00e1n de la guardia, que sol\u00eda estar delante del rey de Babilonia.\n52:13 Y quem\u00f3 la casa de Jehov\u00e1, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalem; y abras\u00f3 con fuego todo grande edificio.\n52:14 Y todo el ej\u00e9rcito de los Caldeos, que ven\u00eda con el capit\u00e1n de la guardia, destruy\u00f3 todos los muros de Jerusalem en derredor.\n52:15 E hizo trasportar Nabuzarad\u00e1n, capit\u00e1n de la guardia, los pobres del pueblo, y toda la otra gente vulgar que en la ciudad hab\u00edan quedado, y los fugitivos que se hab\u00edan hu\u00eddo al rey de Babilonia, y todo el resto de la multitud vulgar.\n52:16 Mas de los pobres del pa\u00eds dej\u00f3 Nabuzarad\u00e1n, capit\u00e1n de la guardia, para vi\u00f1adores y labradores.\n52:17 Y los Caldeos quebraron las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehov\u00e1, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehov\u00e1, y llevaron todo el metal \u00e1 Babilonia.\n52:18 Llev\u00e1ronse tambi\u00e9n los calderos, y los badiles, y los salterios, y las bac\u00edas, y los cazos, y todos los vasos de metal con que se serv\u00edan.\n52:19 Y las copas, \u00e9 incensarios, y tazones, y ollas, y candeleros, y escudillas, y tazas: lo que de oro de oro, y lo que de plata de plata, se llev\u00f3 el capit\u00e1n de la guardia.\n52:20 Las dos columnas, un mar, y doce bueyes de bronce que estaban debajo de las basas, que hab\u00eda hecho el rey Salom\u00f3n en la casa de Jehov\u00e1: no se pod\u00eda pesar el metal de todos estos vasos.\n52:21 Cuanto \u00e1 las columnas, la altura de la columna era de dieciocho codos, y un hilo de doce codos la rodeaba: y su grueso era de cuatro dedos, y hueca.\n52:22 Y el capitel de bronce que hab\u00eda sobre ella, era de altura de cinco codos, con una red y granadas en el capitel alrededor, todo de bronce; y lo mismo era lo de la segunda columna con sus granadas.\n52:23 Hab\u00eda noventa y seis granadas en cada orden: todas ellas eran ciento sobre la red alrededor.\n52:24 Tom\u00f3 tambi\u00e9n el capit\u00e1n de la guardia \u00e1 Sera\u00edas principal sacerdote, y \u00e1 Sophon\u00edas segundo sacerdote, y tres guardas del atrio.\n52:25 Y de la ciudad tom\u00f3 un eunuco que era capit\u00e1n sobre los hombres de guerra, y siete hombres de los continuos del rey, que se hallaron en al ciudad; y al principal secretario de la milicia, que revistaba el pueblo de la tierra para la guerra; y sesenta homb\n52:26 Tom\u00f3los pues Nabuzarad\u00e1n, capit\u00e1n de la guardia, y llev\u00f3los al rey de Babilonia \u00e1 Ribla.\n52:27 Y el rey de Babilonia los hiri\u00f3, y los mat\u00f3 en Ribla en tierra de Hamath. As\u00ed fu\u00e9 Jud\u00e1 trasportado de su tierra.\n52:28 Este es el pueblo que Nabucodonosor hizo trasportar: En el a\u00f1o s\u00e9ptimo, tres mil veintitr\u00e9s Jud\u00edos:\n52:29 En el a\u00f1o dieciocho hizo Nabudonosor, trasportar de Jerusalem ochocientas treinta y dos personas:\n52:30 El a\u00f1o veintitr\u00e9s de Nabucodonosor, trasport\u00f3 Nabuzarad\u00e1n capit\u00e1n de la guardia, setecientas cuarenta y cinco personas de los Jud\u00edos: todas las personas fueron cuatro mil seiscientas.\n52:31 Y acaeci\u00f3 que en el a\u00f1o treinta y siete de la cautividad de Joach\u00een rey de Jud\u00e1, en el mes duod\u00e9cimo, \u00e1 los veinticinco del mes, Evil-merodach, rey de Babilonia, en el a\u00f1o primero de su reinado, alz\u00f3 la cabeza de Joach\u00een rey de Jud\u00e1 y sac\u00f3lo de la casa de\n52:32 Y habl\u00f3 con \u00e9l amigablemente, \u00e9 hizo poner su silla sobre las sillas de los reyes que estaban con \u00e9l en Babilonia.\n52:33 H\u00edzole mudar tambi\u00e9n los vestidos de su prisi\u00f3n, y com\u00eda pan delante de \u00e9l siempre todos los d\u00edas de su vida.\n52:34 Y continuamente se le daba raci\u00f3n por el rey de Babilonia, cada cosa en su d\u00eda por todos los de su vida, hasta el d\u00eda de su muerte.","title":"Spanish Bible: Jeremiah","type":"page"}
