{"collection":"Bible & Christianity","html_url":"https://unchartedknowledge.5gfusion.net/browse/bib/wb/spa/joh.htm","path":"bib/wb/spa/joh.htm","source_url":"https://sacred-texts.com/bib/wb/spa/joh.htm","text":"1:1 EN el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.\n1:2 Este era en el principio con Dios.\n1:3 Todas las cosas por \u00e9l fueron hechas; y sin \u00e9l nada de lo que es hecho, fu\u00e9 hecho.\n1:4 En \u00e9l estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.\n1:5 Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron.\n1:6 Fu\u00e9 un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.\n1:7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, para que todos creyesen por \u00e9l.\n1:8 No era \u00e9l la luz, sino para que diese testimonio de la luz.\n1:9 Aquel era la luz verdadera, que alumbra \u00e1 todo hombre que viene \u00e1 este mundo.\n1:10 En el mundo estaba, y el mundo fu\u00e9 hecho por \u00e9l; y el mundo no le conoci\u00f3.\n1:11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.\n1:12 Mas \u00e1 todos los que le recibieron, di\u00f3les potestad de ser hechos hijos de Dios, \u00e1 los que creen en su nombre:\n1:13 Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de var\u00f3n, mas de Dios.\n1:14 Y aquel Verbo fu\u00e9 hecho carne, y habit\u00f3 entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unig\u00e9nito del Padre), lleno de gracia y de verdad.\n1:15 Juan di\u00f3 testimonio de \u00e9l, y clam\u00f3 diciendo: Este es del que yo dec\u00eda: El que viene tras m\u00ed, es antes de m\u00ed: porque es primero que yo.\n1:16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia.\n1:17 Porque la ley por Mois\u00e9s fu\u00e9 dada: mas la gracia y la verdad por Jesucristo fu\u00e9 hecha.\n1:18 A Dios nadie le vi\u00f3 jam\u00e1s: el unig\u00e9nito Hijo, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9l le declar\u00f3.\n1:19 Y \u00e9ste es el testimonio de Juan, cuando los Jud\u00edos enviaron de Jerusalem sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: \u00bfT\u00fa, qui\u00e9n eres?\n1:20 Y confes\u00f3, y no neg\u00f3; mas declar\u00f3: No soy yo el Cristo.\n1:21 Y le preguntaron: \u00bfQu\u00e9 pues? \u00bfEres t\u00fa El\u00edas? Dijo: No soy. \u00bfEres t\u00fa el profeta? Y respondi\u00f3: No.\n1:22 Dij\u00e9ronle: \u00bfPues qui\u00e9n eres? para que demos respuesta \u00e1 los que nos enviaron. \u00bfQu\u00e9 dices de ti mismo?\n1:23 Dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Se\u00f1or, como dijo Isa\u00edas profeta.\n1:24 Y los que hab\u00edan sido enviados eran de los Fariseos.\n1:25 Y pregunt\u00e1ronle, y dij\u00e9ronle: \u00bfPor qu\u00e9 pues bautizas, si t\u00fa no eres el Cristo, ni El\u00edas, ni el profeta?\n1:26 Y Juan les respondi\u00f3, diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros ha estado \u00e1 quien vosotros no conoc\u00e9is.\n1:27 Este es el que ha de venir tras m\u00ed, el cual es antes de m\u00ed: del cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato.\n1:28 Estas cosas acontecieron en Bet\u00e1bara, de la otra parte del Jord\u00e1n, donde Juan bautizaba.\n1:29 El siguiente d\u00eda ve Juan \u00e1 Jes\u00fas que ven\u00eda \u00e1 \u00e9l, y dice: He aqu\u00ed el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.\n1:30 Este es del que dije: Tras m\u00ed viene un var\u00f3n, el cual es antes de m\u00ed: porque era primero que yo.\n1:31 Y yo no le conoc\u00eda; m\u00e1s para que fuese manifestado \u00e1 Israel, por eso vine yo bautizando con agua.\n1:32 Y Juan di\u00f3 testimonio, diciendo: Vi al Esp\u00edritu que descend\u00eda del cielo como paloma, y repos\u00f3 sobre \u00e9l.\n1:33 Y yo no le conoc\u00eda; mas el que me envi\u00f3 \u00e1 bautizar con agua, aqu\u00e9l me dijo: Sobre quien vieres descender el Esp\u00edritu, y que reposa sobre \u00e9l, \u00e9ste es el que bautiza con Esp\u00edritu Santo.\n1:34 Y yo le vi, y he dado testimonio que \u00e9ste es el Hijo de Dios.\n1:35 El siguiente d\u00eda otra vez estaba Juan, y dos de sus disc\u00edpulos.\n1:36 Y mirando \u00e1 Jes\u00fas que andaba por all\u00ed, dijo: He aqu\u00ed el Cordero de Dios.\n1:37 Y oy\u00e9ronle los dos disc\u00edpulos hablar, y siguieron \u00e1 Jes\u00fas.\n1:38 Y volvi\u00e9ndose Jes\u00fas, y vi\u00e9ndolos seguir le, d\u00edceles: \u00bfQu\u00e9 busc\u00e1is? Y ellos le dijeron: Rabb\u00ed (que declarado quiere decir Maestro) \u00bfd\u00f3nde moras?\n1:39 D\u00edceles: Venid y ved. Vinieron, y vieron donde moraba, y qued\u00e1ronse con \u00e9l aquel d\u00eda: porque era como la hora de las diez.\n1:40 Era Andr\u00e9s, hermano de Sim\u00f3n Pedro, uno de los dos que hab\u00edan o\u00eddo de Juan, y le hab\u00edan seguido.\n1:41 Este hall\u00f3 primero \u00e1 su hermano Sim\u00f3n, y d\u00edjole: Hemos hallado al Mes\u00edas (que declarado es, el Cristo).\n1:42 Y le trajo \u00e1 Jes\u00fas. Y mir\u00e1ndole Jes\u00fas, dijo: T\u00fa eres Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s: t\u00fa ser\u00e1s llamado Cephas (que quiere decir, Piedra).\n1:43 El siguiente d\u00eda quiso Jes\u00fas ir \u00e1 Galilea, y halla \u00e1 Felipe, al cual dijo: S\u00edgueme.\n1:44 Y era Felipe de Bethsaida, la ciudad de Andr\u00e9s y de Pedro.\n1:45 Felipe hall\u00f3 \u00e1 Natanael, y d\u00edcele: Hemos hallado \u00e1 aquel de quien escribi\u00f3 Mois\u00e9s en la ley, y los profetas: \u00e1 Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9, de Nazaret.\n1:46 Y d\u00edjole Natanael: \u00bfDe Nazaret puede haber algo de bueno? D\u00edcele Felipe: Ven y ve.\n1:47 Jes\u00fas vi\u00f3 venir \u00e1 s\u00ed \u00e1 Natanael, y dijo de \u00e9l: He aqu\u00ed un verdadero Israelita, en el cual no hay enga\u00f1o.\n1:48 D\u00edcele Natanael: \u00bfDe d\u00f3nde me conoces? Respondi\u00f3 Jes\u00fas, y d\u00edjole: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera te vi.\n1:49 Respondi\u00f3 Natanael, y d\u00edjole: Rabb\u00ed, t\u00fa eres el Hijo de Dios; t\u00fa eres el Rey de Israel.\n1:50 Respondi\u00f3 Jes\u00fas y d\u00edjole: \u00bfPorque te dije, te vi debajo de la higuera, crees? cosas mayores que \u00e9stas ver\u00e1s.\n1:51 Y d\u00edcele: De cierto, de cierto os digo: De aqu\u00ed adelante ver\u00e9is el cielo abierto, y los \u00e1ngeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.\n2:1 Y AL tercer d\u00eda hici\u00e9ronse unas bodas en Can\u00e1 de Galilea; y estaba all\u00ed la madre de Jes\u00fas.\n2:2 Y fu\u00e9 tambi\u00e9n llamado Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos \u00e1 las bodas.\n2:3 Y faltando el vino, la madre de Jes\u00fas le dijo: Vino no tienen.\n2:4 Y d\u00edcele Jes\u00fas: \u00bfQu\u00e9 tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora.\n2:5 Su madre dice \u00e1 los que serv\u00edan: Haced todo lo que os dijere.\n2:6 Y estaban all\u00ed seis tinajuelas de piedra para agua, conforme \u00e1 la purificaci\u00f3n de los Jud\u00edos, que cab\u00edan en cada una dos \u00f3 tres c\u00e1ntaros.\n2:7 D\u00edceles Jes\u00fas: Henchid estas tinajuelas de agua. E hinchi\u00e9ronlas hasta arriba.\n2:8 Y d\u00edceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y present\u00e1ron le.\n2:9 Y como el maestresala gust\u00f3 el agua hecha vino, que no sab\u00eda de d\u00f3nde era (mas lo sab\u00edan los sirvientes que hab\u00edan sacado el agua), el maestresala llama al esposo,\n2:10 Y d\u00edcele: Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando est\u00e1n satisfechos, entonces lo que es peor; mas t\u00fa has guardado el buen vino hasta ahora.\n2:11 Este principio de se\u00f1ales hizo Jes\u00fas en Can\u00e1 de Galilea, y manifest\u00f3 su gloria; y sus disc\u00edpulos creyeron en \u00e9l.\n2:12 Despu\u00e9s de esto descendi\u00f3 \u00e1 Capernaun, \u00e9l, y su madre, y hermanos, y disc\u00edpulos; y estuvieron all\u00ed no muchos d\u00edas.\n2:13 Y estaba cerca la Pascua de los Jud\u00edos; y subi\u00f3 Jes\u00fas \u00e1 Jerusalem.\n2:14 Y hall\u00f3 en el templo \u00e1 los que vend\u00edan bueyes, y ovejas, y palomas, y \u00e1 los cambiadores sentados.\n2:15 Y hecho un azote de cuerdas, ech\u00f3los \u00e1 todos del templo, y las ovejas, y los bueyes; y derram\u00f3 los dineros de los cambiadores, y trastorn\u00f3 las mesas;\n2:16 Y \u00e1 los que vend\u00edan las palomas, dijo: Quitad de aqu\u00ed esto, y no hag\u00e1is la casa de mi Padre casa de mercado.\n2:17 Entonces se acordaron sus disc\u00edpulos que est\u00e1 escrito: El celo de tu casa me comi\u00f3.\n2:18 Y los Jud\u00edos respondieron, y dij\u00e9ronle: \u00bfQu\u00e9 se\u00f1al nos muestras de que haces esto?\n2:19 Respondi\u00f3 Jes\u00fas, y d\u00edjoles: Destruid este templo, y en tres d\u00edas lo levantar\u00e9.\n2:20 Dijeron luego los Jud\u00edos: En cuarenta y seis a\u00f1os fue este templo edificado, \u00bfy t\u00fa en tres d\u00edas lo levantar\u00e1s?\n2:21 Mas \u00e9l hablaba del templo de su cuerpo.\n2:22 Por tanto, cuando resucit\u00f3 de los muertos, sus disc\u00edpulos se acordaron que hab\u00eda dicho esto; y creyeron \u00e1 la Escritura, y \u00e1 la palabra que Jes\u00fas hab\u00eda dicho.\n2:23 Y estando en Jerusalem en la Pascua, en el d\u00eda de la fiesta, muchos creyeron en su nombre, viendo las se\u00f1ales que hac\u00eda.\n2:24 Mas el mismo Jes\u00fas no se confiaba \u00e1 s\u00ed mismo de ellos, porque \u00e9l conoc\u00eda \u00e1 todos,\n2:25 Y no ten\u00eda necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque \u00e9l sab\u00eda lo que hab\u00eda en el hombre.\n3:1 Y HABIA un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, pr\u00edncipe de los Jud\u00edos.\n3:2 Este vino \u00e1 Jes\u00fas de noche, y d\u00edjole: Rabb\u00ed, sabemos que has venido de Dios por maestro; porque nadie puede hacer estas se\u00f1ales que t\u00fa haces, si no fuere Dios con \u00e9l.\n3:3 Respondi\u00f3 Jes\u00fas, y d\u00edjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.\n3:4 D\u00edcele Nicodemo: \u00bfC\u00f3mo puede el hombre nacer siendo viejo? \u00bfpuede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer?\n3:5 Respondi\u00f3 Jes\u00fas: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Esp\u00edritu, no puede entrar en el reino de Dios.\n3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Esp\u00edritu, esp\u00edritu es.\n3:7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez.\n3:8 El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de d\u00f3nde viene, ni \u00e1 d\u00f3nde vaya: as\u00ed es todo aquel que es nacido del Esp\u00edritu.\n3:9 Respondi\u00f3 Nicodemo, y d\u00edjole: \u00bfC\u00f3mo puede esto hacerse?\n3:10 Respondi\u00f3 Jes\u00fas, y d\u00edjole: \u00bfT\u00fa eres el maestro de Israel, y no sabes esto?\n3:11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recib\u00eds nuestro testimonio.\n3:12 Si os he dicho cosas terrenas, y no cre\u00e9is, \u00bfc\u00f3mo creer\u00e9is si os dijere las celestiales?\n3:13 Y nadie subi\u00f3 al cielo, sino el que descendi\u00f3 del cielo, el Hijo del hombre, que est\u00e1 en el cielo.\n3:14 Y como Mois\u00e9s levant\u00f3 la serpiente en el desierto, as\u00ed es necesario que el Hijo del hombre sea levantado;\n3:15 Para que todo aquel que en \u00e9l creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna.\n3:16 Porque de tal manera am\u00f3 Dios al mundo, que ha dado \u00e1 su Hijo unig\u00e9nito, para que todo aquel que en \u00e9l cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.\n3:17 Porque no envi\u00f3 Dios \u00e1 su Hijo al mundo, para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por \u00e9l.\n3:18 El que en \u00e9l cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no crey\u00f3 en el nombre del unig\u00e9nito Hijo de Dios.\n3:19 Y esta es la condenaci\u00f3n: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron m\u00e1s las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas.\n3:20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene \u00e1 la luz, porque sus obras no sean redarg\u00fcidas.\n3:21 Mas el que obra verdad, viene \u00e1 la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.\n3:22 Pasado esto, vino Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos \u00e1 la tierra de Judea; y estaba all\u00ed con ellos, y bautizaba.\n3:23 Y bautizaba tambi\u00e9n Juan en En\u00f3n junto \u00e1 Salim, porque hab\u00eda all\u00ed muchas aguas; y ven\u00edan, y eran bautizados.\n3:24 Porque Juan, no hab\u00eda sido a\u00fan puesto en la carcel.\n3:25 Y hubo cuesti\u00f3n entre los disc\u00edpulos de Juan y los Jud\u00edos acerca de la purificaci\u00f3n.\n3:26 Y vinieron \u00e1 Juan, y dij\u00e9ronle: Rabb\u00ed, el que estaba contigo de la otra parte del Jord\u00e1n, del cual t\u00fa diste testimonio, he aqu\u00ed bautiza, y todos vienen \u00e1 \u00e9l.\n3:27 Respondi\u00f3 Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo, si no le fuere dado del cielo.\n3:28 Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de \u00e9l.\n3:29 El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que est\u00e1 en pie y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; as\u00ed pues, este mi gozo es cumplido.\n3:30 A \u00e9l conviene crecer, mas \u00e1 m\u00ed menguar.\n3:31 El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es.\n3:32 Y lo que vi\u00f3 y oy\u00f3, esto testifica: y nadie recibe su testimonio.\n3:33 El que recibe su testimonio, \u00e9ste sign\u00f3 que Dios es verdadero.\n3:34 Porque el que Dios envi\u00f3, las palabras de Dios habla: porque no da Dios el Esp\u00edritu por medida.\n3:35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas di\u00f3 en su mano.\n3:36 El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incr\u00e9dulo al Hijo, no ver\u00e1 la vida, sino que la ira de Dios est\u00e1 sobre \u00e9l.\n4:1 DE manera que como Jes\u00fas entendi\u00f3 que los Fariseos hab\u00edan o\u00eddo que Jes\u00fas hac\u00eda y bautizaba m\u00e1s disc\u00edpulos que Juan,\n4:2 (Aunque Jes\u00fas no bautizaba, sino sus disc\u00edpulos),\n4:3 Dej\u00f3 \u00e1 Judea, y fu\u00e9se otra vez \u00e1 Galilea.\n4:4 Y era menester que pasase por Samaria.\n4:5 Vino, pues, \u00e1 una ciudad de Samaria que se llamaba Sich\u00e2r, junto \u00e1 la heredad que Jacob di\u00f3 \u00e1 Jos\u00e9 su hijo.\n4:6 Y estaba all\u00ed la fuente de Jacob. Pues Jes\u00fas, cansado del camino, as\u00ed se sent\u00f3 \u00e1 la fuente. Era como la hora de sexta.\n4:7 Vino una mujer de Samaria \u00e1 sacar agua: y Jes\u00fas le dice: Dame de beber.\n4:8 (Porque sus disc\u00edpulos hab\u00edan ido \u00e1 la ciudad \u00e1 comprar de comer.)\n4:9 Y la mujer Samaritana le dice: \u00bfC\u00f3mo t\u00fa, siendo Jud\u00edo, me pides \u00e1 m\u00ed de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Jud\u00edos no se tratan con los Samaritanos.\n4:10 Respondi\u00f3 Jes\u00fas y d\u00edjole: Si conocieses el don de Dios, y qui\u00e9n es el que te dice: Dame de beber: t\u00fa pedir\u00edas de \u00e9l, y \u00e9l te dar\u00eda agua viva.\n4:11 La mujer le dice: Se\u00f1or, no tienes con qu\u00e9 sacar la, y el pozo es hondo: \u00bfde d\u00f3nde, pues, tienes el agua viva?\n4:12 \u00bfEres t\u00fa mayor que nuestro padre Jacob, que nos di\u00f3 este pozo, del cual \u00e9l bebi\u00f3, y sus hijos, y sus ganados?\n4:13 Respondi\u00f3 Jes\u00fas y d\u00edjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volver\u00e1 \u00e1 tener sed;\n4:14 Mas el que bebiere del agua que yo le dar\u00e9, para siempre no tendr\u00e1 sed: mas el agua que yo le dar\u00e9, ser\u00e1 en \u00e9l una fuente de agua que salte para vida eterna.\n4:15 La mujer le dice: Se\u00f1or, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga ac\u00e1 \u00e1 sacar la.\n4:16 Jes\u00fas le dice: Ve, llama \u00e1 tu marido, y ven ac\u00e1.\n4:17 Respondi\u00f3 la mujer, y dijo: No tengo marido. D\u00edcele Jes\u00fas: Bien has dicho, No tengo marido;\n4:18 Porque cinco maridos has tenido: y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.\n4:19 D\u00edcele la mujer: Se\u00f1or, par\u00e9ceme que t\u00fa eres profeta.\n4:20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros dec\u00eds que en Jerusalem es el lugar donde es necesario adorar.\n4:21 D\u00edcele Jes\u00fas: Mujer, cr\u00e9eme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adorar\u00e9is al Padre.\n4:22 Vosotros ador\u00e1is lo que no sab\u00e9is; nosotros adoramos lo que sabemos: porque la salud viene de los Jud\u00edos.\n4:23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en esp\u00edritu y en verdad; porque tambi\u00e9n el Padre tales adoradores busca que adoren.\n4:24 Dios es Esp\u00edritu; y los que le adoran, en esp\u00edritu y en verdad es necesario que adoren.\n4:25 D\u00edcele la mujer: S\u00e9 que el Mes\u00edas ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando \u00e9l viniere nos declarar\u00e1 todas las cosas.\n4:26 D\u00edcele Jes\u00fas: Yo soy, que hablo contigo.\n4:27 Y en esto vinieron sus disc\u00edpulos, y maravill\u00e1ronse de que hablaba con mujer; mas ninguno dijo: \u00bfQu\u00e9 preguntas? \u00f3, \u00bfQu\u00e9 hablas con ella?\n4:28 Entonces la mujer dej\u00f3 su c\u00e1ntaro, y fu\u00e9 \u00e1 la ciudad, y dijo \u00e1 aquellos hombres:\n4:29 Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: \u00bfsi quiz\u00e1s es \u00e9ste el Cristo?\n4:30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron \u00e1 \u00e9l.\n4:31 Entre tanto los disc\u00edpulos le rogaban, diciendo: Rabb\u00ed, come.\n4:32 Y \u00e9l les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sab\u00e9is.\n4:33 Entonces los disc\u00edpulos dec\u00edan el uno al otro: \u00bfSi le habr\u00e1 tra\u00eddo alguien de comer?\n4:34 D\u00edceles Jes\u00fas: Mi comida es que haga la voluntad del que me envi\u00f3, y que acabe su obra.\n4:35 \u00bfNo dec\u00eds vosotros: Aun hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aqu\u00ed os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya est\u00e1n blancas para la siega.\n4:36 Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra tambi\u00e9n goce, y el que siega.\n4:37 Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega.\n4:38 Yo os he enviado \u00e1 segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros hab\u00e9is entrado en sus labores.\n4:39 Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en \u00e9l por la palabra de la mujer, que daba testimonio, diciendo: Que me dijo todo lo que he hecho.\n4:40 Viniendo pues los Samaritanos \u00e1 \u00e9l, rog\u00e1ronle que se quedase all\u00ed: y se qued\u00f3 all\u00ed dos d\u00edas.\n4:41 Y creyeron muchos m\u00e1s por la palabra de \u00e9l.\n4:42 Y dec\u00edan \u00e1 la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos hemos o\u00eddo, y sabemos que verdaderamente \u00e9ste es el Salvador del mundo, el Cristo.\n4:43 Y dos d\u00edas despu\u00e9s, sali\u00f3 de all\u00ed, y fu\u00e9se \u00e1 Galilea.\n4:44 Porque el mismo Jes\u00fas di\u00f3 testimonio de que el profeta en su tierra no tiene honra.\n4:45 Y como vino \u00e1 Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que hab\u00eda hecho en Jerusalem en el d\u00eda de la fiesta: porque tambi\u00e9n ellos hab\u00edan ido \u00e1 la fiesta.\n4:46 Vino pues Jes\u00fas otra vez \u00e1 Can\u00e1 de Galilea, donde hab\u00eda hecho el vino del agua. Y hab\u00eda en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.\n4:47 Este, como oy\u00f3 que Jes\u00fas ven\u00eda de Judea \u00e1 Galilea, fu\u00e9 \u00e1 \u00e9l, y rog\u00e1bale que descendiese, y sanase \u00e1 su hijo, porque se comenzaba \u00e1 morir.\n4:48 Entonces Jes\u00fas le dijo: Si no viereis se\u00f1ales y milagros no creer\u00e9is.\n4:49 El del rey le dijo: Se\u00f1or, desciende antes que mi hijo muera.\n4:50 D\u00edcele Jes\u00fas: Ve, tu hijo vive. Y el hombre crey\u00f3 \u00e1 la palabra que Jes\u00fas le dijo, y se fu\u00e9.\n4:51 Y cuando ya \u00e9l descend\u00eda, los siervos le salieron \u00e1 recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.\n4:52 Entonces \u00e9l les pregunt\u00f3 \u00e1 qu\u00e9 hora comenz\u00f3 \u00e1 estar mejor. Y dij\u00e9ronle: Ayer \u00e1 las siete le dej\u00f3 la fiebre.\n4:53 El padre entonces entendi\u00f3, que aquella hora era cuando Jes\u00fas le dijo: Tu hijo vive; y crey\u00f3 \u00e9l y toda su casa.\n4:54 Esta segunda se\u00f1al volvi\u00f3 Jes\u00fas \u00e1 hacer, cuando vino de Judea \u00e1 Galilea.\n5:1 DESPU\u00c9S de estas cosas, era un d\u00eda de fiesta de los Jud\u00edos, y subi\u00f3 Jes\u00fas \u00e1 Jerusalem.\n5:2 Y hay en Jerusalem \u00e1 la puerta del ganado un estanque, que en hebraico es llamado Bethesda, el cual tiene cinco portales.\n5:3 En \u00e9stos yac\u00eda multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, que estaban esperando el movimiento del agua.\n5:4 Porque un \u00e1ngel descend\u00eda \u00e1 cierto tiempo al estanque, y revolv\u00eda el agua; y el que primero descend\u00eda en el estanque despu\u00e9s del movimiento del agua, era sano de cualquier enfermedad que tuviese.\n5:5 Y estaba all\u00ed un hombre que hab\u00eda treinta y ocho a\u00f1os que estaba enfermo.\n5:6 Como Jes\u00fas vi\u00f3 \u00e1 \u00e9ste echado, y entendi\u00f3 que ya hab\u00eda mucho tiempo, d\u00edcele: \u00bfQuieres ser sano?\n5:7 Se\u00f1or, le respondi\u00f3 el enfermo, no tengo hombre que me meta en el est\u00e1nque cuando el agua fuere revuelta; porque entre tanto que yo vengo, otro antes de m\u00ed ha descendido.\n5:8 D\u00edcele Jes\u00fas: Lev\u00e1ntate, toma tu lecho, y anda.\n5:9 Y luego aquel hombre fu\u00e9 sano, y tom\u00f3 su lecho, \u00e9 \u00edbase. Y era s\u00e1bado aquel d\u00eda.\n5:10 Entonces los Jud\u00edos dec\u00edan \u00e1 aquel que hab\u00eda sido sanado: S\u00e1bado es: no te es l\u00edcito llevar tu lecho.\n5:11 Respondi\u00f3les: El que me san\u00f3, \u00e9l mismo me dijo: Toma tu lecho y anda.\n5:12 Pregunt\u00e1ronle entonces: \u00bfQui\u00e9n es el que te dijo: Toma tu lecho y anda?\n5:13 Y el que hab\u00eda sido sanado, no sab\u00eda qui\u00e9n fuese; porque Jes\u00fas se hab\u00eda apartado de la gente que estaba en aquel lugar.\n5:14 Despu\u00e9s le hall\u00f3 Jes\u00fas en el templo, y d\u00edjole: He aqu\u00ed, has sido sanado; no peques m\u00e1s, porque no te venga alguna cosa peor.\n5:15 El se fu\u00e9, y di\u00f3 aviso \u00e1 los Jud\u00edos, que Jes\u00fas era el que le hab\u00eda sanado.\n5:16 Y por esta causa los Jud\u00edos persegu\u00edan \u00e1 Jes\u00fas, y procuraban matarle, porque hac\u00eda estas cosas en s\u00e1bado.\n5:17 Y Jes\u00fas les respondi\u00f3: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.\n5:18 Entonces, por tanto, m\u00e1s procuraban los Jud\u00edos matarle, porque no s\u00f3lo quebrantaba el s\u00e1bado, sino que tambi\u00e9n \u00e1 su Padre llamaba Dios, haci\u00e9ndose igual \u00e1 Dios.\n5:19 Respondi\u00f3 entonces Jes\u00fas, y d\u00edjoles: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de s\u00ed mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que \u00e9l hace, esto tambi\u00e9n hace el Hijo juntamente.\n5:20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que \u00e9l hace; y mayores obras que \u00e9stas le mostrar\u00e1, de suerte que vosotros os maravill\u00e9is.\n5:21 Porque como el Padre levanta los muertos, y les da vida, as\u00ed tambi\u00e9n el Hijo \u00e1 los que quiere da vida.\n5:22 Porque el Padre \u00e1 nadie juzga, mas todo el juicio di\u00f3 al Hijo;\n5:23 Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envi\u00f3.\n5:24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendr\u00e1 \u00e1 condenaci\u00f3n, mas pas\u00f3 de muerte \u00e1 vida.\n5:25 De cierto, de cierto os digo: Vendr\u00e1 hora, y ahora es, cuando los muertos oir\u00e1n la voz del Hijo de Dios: y los que oyeren vivir\u00e1n.\n5:26 Porque como el Padre tiene vida en s\u00ed mismo, as\u00ed di\u00f3 tambi\u00e9n al Hijo que tuviese vida en s\u00ed mismo:\n5:27 Y tambi\u00e9n le di\u00f3 poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre.\n5:28 No os maravill\u00e9is de esto; porque vendr\u00e1 hora, cuando todos los que est\u00e1n en los sepulcros oir\u00e1n su voz;\n5:29 Y los que hicieron bien, saldr\u00e1n \u00e1 resurrecci\u00f3n de vida; mas los que hicieron mal, \u00e1 resurrecci\u00f3n de condenaci\u00f3n.\n5:30 No puedo yo de m\u00ed mismo hacer nada: como oigo, juzgo: y mi juicio es justo; porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del que me envi\u00f3, del Padre.\n5:31 Si yo doy testimonio de m\u00ed mismo, mi testimonio no es verdadero.\n5:32 Otro es el que da testimonio de m\u00ed; y s\u00e9 que el testimonio que da de m\u00ed, es verdadero.\n5:33 Vosotros enviasteis \u00e1 Juan, y \u00e9l di\u00f3 testimonio \u00e1 la verdad.\n5:34 Empero yo no tomo el testimonio de hombre; mas digo esto, para que vosotros se\u00e1is salvos.\n5:35 El era antorcha que ard\u00eda y alumbraba: y vosotros quisisteis recrearos por un poco \u00e1 su luz.\n5:36 Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan: porque las obras que el Padre me di\u00f3 que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de m\u00ed, que el Padre me haya enviado.\n5:37 Y el que me envi\u00f3, el Padre, \u00e9l ha dado testimonio de m\u00ed. Ni nunca hab\u00e9is o\u00eddo su voz, ni hab\u00e9is visto su parecer.\n5:38 Ni ten\u00e9is su palabra permanente en vosotros; porque al que \u00e9l envi\u00f3, \u00e1 \u00e9ste vosotros no cre\u00e9is.\n5:39 Escudri\u00f1ad las Escrituras, porque \u00e1 vosotros os parece que en ellas ten\u00e9is la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de m\u00ed.\n5:40 Y no quer\u00e9is venir \u00e1 m\u00ed, para que teng\u00e1is vida.\n5:41 Gloria de los hombres no recibo.\n5:42 Mas yo os conozco, que no ten\u00e9is amor de Dios en vosotros.\n5:43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recib\u00eds: si otro viniere en su propio nombre, \u00e1 aqu\u00e9l recibir\u00e9is.\n5:44 \u00bfC\u00f3mo pod\u00e9is vosotros creer, pues tom\u00e1is la gloria los unos de los otros, y no busc\u00e1is la gloria que de s\u00f3lo Dios viene?\n5:45 No pens\u00e9is que yo os tengo de acusar delante del Padre; hay quien os acusa, Mois\u00e9s, en quien vosotros esper\u00e1is.\n5:46 Porque si vosotros creyeseis \u00e1 Mois\u00e9s, creer\u00edais \u00e1 m\u00ed; porque de m\u00ed escribi\u00f3 \u00e9l.\n5:47 Y si \u00e1 sus escritos no cre\u00e9is, \u00bfc\u00f3mo creer\u00e9is \u00e1 mis palabras?\n6:1 PASADAS estas cosas, fu\u00e9se Jes\u00fas de la otra parte de la mar de Galilea, que es de Tiberias.\n6:2 Y segu\u00edale grande multitud, porque ve\u00edan sus se\u00f1ales que hac\u00eda en los enfermos.\n6:3 Y subi\u00f3 Jes\u00fas \u00e1 un monte, y se sent\u00f3 all\u00ed con sus disc\u00edpulos.\n6:4 Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los Jud\u00edos.\n6:5 Y como alz\u00f3 Jes\u00fas los ojos, y vi\u00f3 que hab\u00eda venido \u00e1 \u00e9l grande multitud, dice \u00e1 Felipe: \u00bfDe d\u00f3nde compraremos pan para que coman \u00e9stos?\n6:6 Mas esto dec\u00eda para probarle; porque \u00e9l sab\u00eda lo que hab\u00eda de hacer.\n6:7 Respondi\u00f3le Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastar\u00e1n, para que cada uno de ellos tome un poco.\n6:8 D\u00edcele uno de sus disc\u00edpulos, Andr\u00e9s, hermano de Sim\u00f3n Pedro:\n6:9 Un muchacho est\u00e1 aqu\u00ed que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; \u00bfmas qu\u00e9 es esto entre tantos?\n6:10 Entonces Jes\u00fas dijo: Haced recostar la gente. Y hab\u00eda mucha hierba en aquel lugar: y recost\u00e1ronse como n\u00famero de cinco mil varones.\n6:11 Y tom\u00f3 Jes\u00fas aquellos panes, y habiendo dado gracias, reparti\u00f3 \u00e1 los disc\u00edpulos, y los disc\u00edpulos \u00e1 los que estaban recostados: asimismo de los peces, cuanto quer\u00edan.\n6:12 Y como fueron saciados, dijo \u00e1 sus disc\u00edpulos: Recoged los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada.\n6:13 Cogieron pues, \u00e9 hinchieron doce cestas de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron \u00e1 los que hab\u00edan comido.\n6:14 Aquellos hombres entonces, como vieron la se\u00f1al que Jes\u00fas hab\u00eda hecho, dec\u00edan: Este verdaderamente es el profeta que hab\u00eda de venir al mundo.\n6:15 Y entendiendo Jes\u00fas que hab\u00edan de venir para arrebatarle, y hacerle rey, volvi\u00f3 \u00e1 retirarse al monte, \u00e9l solo.\n6:16 Y como se hizo tarde, descendieron sus disc\u00edpulos \u00e1 la mar;\n6:17 Y entrando en un barco, ven\u00edan de la otra parte de la mar hacia Capernaum. Y era ya oscuro, y Jes\u00fas no hab\u00eda venido \u00e1 ellos.\n6:18 Y levant\u00e1base la mar con un gran viento que soplaba.\n6:19 Y como hubieron navegado como veinticinco \u00f3 treinta estadios, ven \u00e1 Jes\u00fas que andaba sobre la mar, y se acercaba al barco: y tuvieron miedo.\n6:20 Mas \u00e9l les dijo: Yo soy; no teng\u00e1is miedo.\n6:21 Ellos entonces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco lleg\u00f3 \u00e1 la tierra donde iban.\n6:22 El d\u00eda siguiente, la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vi\u00f3 que no hab\u00eda all\u00ed otra navecilla sino una, y que Jes\u00fas no hab\u00eda entrado con sus disc\u00edpulos en ella, sino que sus disc\u00edpulos se hab\u00edan ido solos;\n6:23 Y que otras navecillas hab\u00edan arribado de Tiberias junto al lugar donde hab\u00edan comido el pan despu\u00e9s de haber el Se\u00f1or dado gracias;\n6:24 Como vi\u00f3 pues la gente que Jes\u00fas no estaba all\u00ed, ni sus disc\u00edpulos, entraron ellos en las navecillas, y vinieron \u00e1 Capernaum buscando \u00e1 Jes\u00fas.\n6:25 Y hall\u00e1ndole de la otra parte de la mar, dij\u00e9ronle: Rabb\u00ed, \u00bfcu\u00e1ndo llegaste ac\u00e1?\n6:26 Respondi\u00f3les Jes\u00fas, y dijo; De cierto, de cierto os digo, que me busc\u00e1is, no porque hab\u00e9is visto las se\u00f1ales, sino porque comisteis el pan y os hartasteis.\n6:27 Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que \u00e1 vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dar\u00e1: porque \u00e1 \u00e9ste se\u00f1al\u00f3 el Padre, que es Dios.\n6:28 Y dij\u00e9ronle: \u00bfQu\u00e9 haremos para que obremos las obras de Dios?\n6:29 Respondi\u00f3 Jes\u00fas, y d\u00edjoles: Esta es la obra de Dios, que cre\u00e1is en el que \u00e9l ha enviado.\n6:30 Dij\u00e9ronle entonces: \u00bfQu\u00e9 se\u00f1al pues haces t\u00fa, para que veamos, y te creamos? \u00bfQu\u00e9 obras?\n6:31 Nuestros padres comieron el man\u00e1 en el desierto, como est\u00e1 escrito: Pan del cielo les di\u00f3 \u00e1 comer.\n6:32 Y Jes\u00fas les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os di\u00f3 Mois\u00e9s pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.\n6:33 Porque el pan de Dios es aquel que descendi\u00f3 del cielo y da vida al mundo.\n6:34 Y dij\u00e9ronle: Se\u00f1or, danos siempre este pan.\n6:35 Y Jes\u00fas les dijo: Yo soy el pan de vida: el que \u00e1 m\u00ed viene, nunca tendr\u00e1 hambre; y el que en m\u00ed cree, no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s.\n6:36 Mas os he dicho, que aunque me hab\u00e9is visto, no cre\u00e9is.\n6:37 Todo lo que el Padre me da, vendr\u00e1 \u00e1 m\u00ed; y al que \u00e1 m\u00ed viene, no le hecho fuera.\n6:38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envi\u00f3.\n6:39 Y esta es la voluntad del que me envi\u00f3, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el d\u00eda postrero.\n6:40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en \u00e9l, tenga vida eterna: y yo le resucitar\u00e9 en el d\u00eda postrero.\n6:41 Murmuraban entonces de \u00e9l los Jud\u00edos, porque hab\u00eda dicho: Yo soy el pan que descend\u00ed del cielo.\n6:42 Y dec\u00edan: \u00bfNo es \u00e9ste Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9, cuyo padre y madre nosotros conocemos? \u00bfc\u00f3mo, pues, dice \u00e9ste: Del cielo he descendido?\n6:43 Y Jes\u00fas respondi\u00f3, y d\u00edjoles: No murmur\u00e9is entre vosotros.\n6:44 Ninguno puede venir \u00e1 m\u00ed, si el Padre que me envi\u00f3 no le trajere; y yo le resucitar\u00e9 en el d\u00eda postrero.\n6:45 Escrito est\u00e1 en los profetas: Y ser\u00e1n todos ense\u00f1ados de Dios. As\u00ed que, todo aquel que oy\u00f3 del Padre, y aprendi\u00f3, viene \u00e1 m\u00ed.\n6:46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, \u00e9ste ha visto al Padre.\n6:47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en m\u00ed, tiene vida eterna.\n6:48 Yo soy el pan de vida.\n6:49 Vuestros padres comieron el man\u00e1 en el desierto, y son muertos.\n6:50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de \u00e9l comiere, no muera.\n6:51 Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivir\u00e1 para siempre; y el pan que yo dar\u00e9 es mi carne, la cual yo dar\u00e9 por la vida del mundo.\n6:52 Entonces los Jud\u00edos contend\u00edan entre s\u00ed, diciendo: \u00bfC\u00f3mo puede \u00e9ste darnos su carne \u00e1 comer?\n6:53 Y Jes\u00fas les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendr\u00e9is vida en vosotros.\n6:54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitar\u00e9 en el d\u00eda postrero.\n6:55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.\n6:56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en m\u00ed permanece, y yo en \u00e9l.\n6:57 Como me envi\u00f3 el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, \u00e9l tambi\u00e9n vivir\u00e1 por m\u00ed.\n6:58 Este es el pan que descendi\u00f3 del cielo: no como vuestros padres comieron el man\u00e1, y son muertos: el que come de este pan, vivir\u00e1 eternamente.\n6:59 Estas cosas dijo en la sinagoga, ense\u00f1ando en Capernaum.\n6:60 Y muchos de sus disc\u00edpulos oy\u00e9ndo lo, dijeron: Dura es esta palabra: \u00bfqui\u00e9n la puede oir?\n6:61 Y sabiendo Jes\u00fas en s\u00ed mismo que sus disc\u00edpulos murmuraban de esto, d\u00edjoles: \u00bfEsto os escandaliza?\n6:62 \u00bfPues qu\u00e9, si viereis al Hijo del hombre que sube donde estaba primero?\n6:63 El esp\u00edritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son esp\u00edritu y son vida.\n6:64 Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jes\u00fas desde el principio sab\u00eda qui\u00e9nes eran los que no cre\u00edan, y qui\u00e9n le hab\u00eda de entregar.\n6:65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir \u00e1 m\u00ed, si no le fuere dado del Padre.\n6:66 Desde esto, muchos de sus disc\u00edpulos volvieron atr\u00e1s, y ya no andaban con \u00e9l.\n6:67 Dijo entonces Jes\u00fas \u00e1 los doce: \u00bfQuer\u00e9is vosotros iros tambi\u00e9n?\n6:68 Y respondi\u00f3le Sim\u00f3n Pedro: Se\u00f1or, \u00bf\u00e1 qui\u00e9n iremos? t\u00fa tienes palabras de vida eterna.\n6:69 Y nosotros creemos y conocemos que t\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente.\n6:70 Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00bfNo he escogido yo \u00e1 vosotros doce, y uno de vosotros es diablo?\n6:71 Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Sim\u00f3n, porque \u00e9ste era el que le hab\u00eda de entregar, el cual era uno de los doce.\n7:1 Y PASADAS estas cosas andaba Jes\u00fas en Galilea: que no quer\u00eda andar en Judea, porque los Jud\u00edos procuraban matarle.\n7:2 Y estaba cerca la fiesta de los Jud\u00edos, la de los tabern\u00e1culos.\n7:3 Y dij\u00e9ronle sus hermanos: P\u00e1sate de aqu\u00ed, y vete \u00e1 Judea, para que tambi\u00e9n tus disc\u00edpulos vean las obras que haces.\n7:4 Que ninguno que procura ser claro, hace algo en oculto. Si estas cosas haces, manifi\u00e9state al mundo.\n7:5 Porque ni aun sus hermanos cre\u00edan en \u00e9l.\n7:6 D\u00edceles entonces Jes\u00fas: Mi tiempo aun no ha venido; mas vuestro tiempo siempre est\u00e1 presto.\n7:7 No puede el mundo aborreceros \u00e1 vosotros; mas \u00e1 m\u00ed me aborrece, porque yo doy testimonio de \u00e9l, que sus obras son malas.\n7:8 Vosotros subid \u00e1 esta fiesta; yo no subo a\u00fan \u00e1 esta fiesta, porque mi tiempo aun no es cumplido.\n7:9 Y habi\u00e9ndoles dicho esto, qued\u00f3se en Galilea.\n7:10 Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces \u00e9l tambi\u00e9n subi\u00f3 \u00e1 la fiesta, no manifiestamente, sino como en secreto.\n7:11 Y busc\u00e1banle los Jud\u00edos en la fiesta, y dec\u00edan: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 aqu\u00e9l?\n7:12 Y hab\u00eda grande murmullo de \u00e9l entre la gente: porque unos dec\u00edan: Bueno es; y otros dec\u00edan: No, antes enga\u00f1a \u00e1 las gentes.\n7:13 Mas ninguno hablaba abiertamente de \u00e9l, por miedo de los Jud\u00edos.\n7:14 Y al medio de la fiesta subi\u00f3 Jes\u00fas al templo, y ense\u00f1aba.\n7:15 y maravill\u00e1banse los Jud\u00edos, diciendo: \u00bfC\u00f3mo sabe \u00e9ste letras, no habiendo aprendido?\n7:16 Respondi\u00f3les Jes\u00fas, y dijo: Mi doctrina no es m\u00eda, sino de aqu\u00e9l que me envi\u00f3.\n7:17 El que quisiere hacer su voluntad, conocer\u00e1 de la doctrina si viene de Dios, \u00f3 si yo hablo de m\u00ed mismo.\n7:18 El que habla de s\u00ed mismo, su propia gloria busca; mas el que busca la gloria del que le envi\u00f3, \u00e9ste es verdadero, y no hay en \u00e9l injusticia.\n7:19 \u00bfNo os di\u00f3 Mois\u00e9s la ley, y ninguno de vosotros hace la ley? \u00bfPor qu\u00e9 me procur\u00e1is matar?\n7:20 Respondi\u00f3 la gente, y dijo: Demonio tienes: \u00bfqui\u00e9n te procura matar?\n7:21 Jes\u00fas respondi\u00f3, y d\u00edjoles: Una obra hice, y todos os maravill\u00e1is.\n7:22 Cierto, Mois\u00e9s os di\u00f3 la circuncisi\u00f3n (no porque sea de Mois\u00e9s, mas de los padres); y en s\u00e1bado circuncid\u00e1is al hombre.\n7:23 Si recibe el hombre la circuncisi\u00f3n en s\u00e1bado, para que la ley de Mois\u00e9s no sea quebrantada, \u00bfos enoj\u00e1is conmigo porque en s\u00e1bado hice sano todo un hombre?\n7:24 No juzgu\u00e9is seg\u00fan lo que parece, mas juzgad justo juicio.\n7:25 Dec\u00edan entonces unos de los de Jerusalem: \u00bfNo es \u00e9ste al que buscan para matarlo?\n7:26 Y he aqu\u00ed, habla p\u00fablicamente, y no le dicen nada; \u00bfsi habr\u00e1n entendido verdaderamente los pr\u00edncipes, que \u00e9ste es el Cristo?\n7:27 Mas \u00e9ste, sabemos de d\u00f3nde es: y cuando viniere el Cristo, nadie sabr\u00e1 de d\u00f3nde sea.\n7:28 Entonces clamaba Jes\u00fas en el templo, ense\u00f1ando y diciendo: Y \u00e1 m\u00ed me conoc\u00e9is, y sab\u00e9is de d\u00f3nde soy: y no he venido de m\u00ed mismo; mas el que me envi\u00f3 es verdadero, al cual vosotros no conoc\u00e9is.\n7:29 Yo le conozco, porque de \u00e9l soy, y \u00e9l me envi\u00f3.\n7:30 Entonces procuraban prenderle; mas ninguno puso en \u00e9l mano, porque aun no hab\u00eda venido su hora.\n7:31 Y muchos del pueblo creyeron en \u00e9l, y dec\u00edan: El Cristo, cuando viniere, \u00bfhar\u00e1 m\u00e1s se\u00f1ales que las que \u00e9ste hace?\n7:32 Los Fariseos oyeron \u00e1 la gente que murmuraba de \u00e9l estas cosas; y los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los Fariseos enviaron servidores que le prendiesen.\n7:33 Y Jes\u00fas dijo: Aun un poco de tiempo estar\u00e9 con vosotros, \u00e9 ir\u00e9 al que me envi\u00f3.\n7:34 Me buscar\u00e9is, y no me hallar\u00e9is; y donde yo estar\u00e9, vosotros no podr\u00e9is venir.\n7:35 Entonces los Jud\u00edos dijeron entre s\u00ed: \u00bfA d\u00f3nde se ha de ir \u00e9ste que no le hallemos? \u00bfSe ha de ir \u00e1 los esparcidos entre los Griegos, y \u00e1 ense\u00f1ar \u00e1 los Griegos?\n7:36 \u00bfQu\u00e9 dicho es \u00e9ste que dijo: Me buscar\u00e9is, y no me hallar\u00e9is; y donde yo estar\u00e9, vosotros no podr\u00e9is venir?\n7:37 Mas en el postrer d\u00eda grande de la fiesta, Jes\u00fas se pon\u00eda en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga \u00e1 m\u00ed y beba.\n7:38 El que cree en m\u00ed, como dice la Escritura, r\u00edos de agua viva correr\u00e1n de su vientre.\n7:39 (Y esto dijo del Esp\u00edritu que hab\u00edan de recibir los que creyesen en \u00e9l: pues aun no hab\u00eda venido el Esp\u00edritu Santo; porque Jes\u00fas no estaba a\u00fan glorificado.)\n7:40 Entonces algunos de la multitud, oyendo este dicho, dec\u00edan: Verdaderamente \u00e9ste es el profeta.\n7:41 Otros dec\u00edan: Este es el Cristo. Algunos empero dec\u00edan: \u00bfDe Galilea ha de venir el Cristo?\n7:42 \u00bfNo dice la Escritura, que de la simiente de David, y de la aldea de Bethlehem, de donde era David, vendr\u00e1 el Cristo?\n7:43 As\u00ed que hab\u00eda disensi\u00f3n entre la gente acerca de \u00e9l.\n7:44 Y algunos de ellos quer\u00edan prenderle; mas ninguno ech\u00f3 sobre \u00e9l manos.\n7:45 Y los ministriles vinieron \u00e1 los principales sacerdotes y \u00e1 los Fariseos; y ellos les dijeron: \u00bfPor qu\u00e9 no le trajisteis?\n7:46 Los ministriles respondieron: Nunca ha hablado hombre as\u00ed como este hombre.\n7:47 Entonces los Fariseos les respondieron: \u00bfEst\u00e1is tambi\u00e9n vosotros enga\u00f1ados?\n7:48 \u00bfHa cre\u00eddo en \u00e9l alguno de los pr\u00edncipes, \u00f3 de los Fariseos?\n7:49 Mas estos comunales que no saben la ley, malditos son.\n7:50 D\u00edceles Nicodemo (el que vino \u00e1 \u00e9l de noche, el cual era uno de ellos):\n7:51 \u00bfJuzga nuestra ley \u00e1 hombre, si primero no oyere de \u00e9l, y entendiere lo que ha hecho?\n7:52 Respondieron y dij\u00e9ronle: \u00bfEres t\u00fa tambi\u00e9n Galileo? Escudri\u00f1a y ve que de Galilea nunca se levant\u00f3 profeta.\n7:53 Y fu\u00e9se cada uno \u00e1 su casa.\n8:1 Y JESUS se fu\u00e9 al monte de las Olivas.\n8:2 Y por la ma\u00f1ana volvi\u00f3 al templo, y todo el pueblo vino \u00e1 \u00e9l: y sentado \u00e9l, los ense\u00f1aba.\n8:3 Entonces los escribas y los Fariseos le traen una mujer tomada en adulterio; y poni\u00e9ndola en medio,\n8:4 D\u00edcenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, adulterando;\n8:5 Y en la ley Mois\u00e9s nos mand\u00f3 apedrear \u00e1 las tales: t\u00fa pues, \u00bfqu\u00e9 dices?\n8:6 Mas esto dec\u00edan tent\u00e1ndole, para poder acusarle. Empero Jes\u00fas, inclinado hacia abajo, escrib\u00eda en tierra con el dedo.\n8:7 Y como perseverasen pregunt\u00e1ndole, enderez\u00f3se, y d\u00edjoles: El que de vosotros est\u00e9 sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.\n8:8 Y volvi\u00e9ndose \u00e1 inclinar hacia abajo, escrib\u00eda en tierra.\n8:9 Oyendo, pues, ellos, redarg\u00fcidos de la conciencia, sal\u00edanse uno \u00e1 uno, comenzando desde los m\u00e1s viejos hasta los postreros: y qued\u00f3 solo Jes\u00fas, y la mujer que estaba en medio.\n8:10 Y enderez\u00e1ndose Jes\u00fas, y no viendo \u00e1 nadie m\u00e1s que \u00e1 la mujer, d\u00edjole: \u00bfMujer, d\u00f3nde est\u00e1n los que te acusaban? \u00bfNinguno te ha condenado?\n8:11 Y ella dijo: Se\u00f1or, ninguno. Entonces Jes\u00fas le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques m\u00e1s.\n8:12 Y habl\u00f3les Jes\u00fas otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andar\u00e1 en tinieblas, mas tendr\u00e1 la lumbre de la vida.\n8:13 Entonces los Fariseos le dijeron: T\u00fa de ti mismo das testimonio: tu testimonio no es verdadero.\n8:14 Respondi\u00f3 Jes\u00fas, y d\u00edjoles: Aunque yo doy testimonio de m\u00ed mismo, mi testimonio es verdadero, porque s\u00e9 de d\u00f3nde he venido y \u00e1 d\u00f3nde voy; mas vosotros no sab\u00e9is de d\u00f3nde vengo, y \u00e1 d\u00f3nde voy.\n8:15 Vosotros seg\u00fan la carne juzg\u00e1is; mas yo no juzgo \u00e1 nadie.\n8:16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo, sino yo y el que me envi\u00f3, el Padre.\n8:17 Y en vuestra ley est\u00e1 escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.\n8:18 Yo soy el que doy testimonio de m\u00ed mismo: y da testimonio de m\u00ed el que me envi\u00f3, el Padre.\n8:19 Y dec\u00edanle: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu Padre? Respondi\u00f3 Jes\u00fas: Ni \u00e1 m\u00ed me conoc\u00e9is, ni \u00e1 mi Padre; si \u00e1 m\u00ed me conocieseis, \u00e1 mi Padre tambi\u00e9n conocierais.\n8:20 Estas palabras habl\u00f3 Jes\u00fas en el lugar de las limosnas, ense\u00f1ando en el templo: y nadie le prendi\u00f3; porque aun no hab\u00eda venido su hora.\n8:21 Y d\u00edjoles otra vez Jes\u00fas: Yo me voy, y me buscar\u00e9is, mas en vuestro pecado morir\u00e9is: \u00e1 donde yo voy, vosotros no pod\u00e9is venir.\n8:22 Dec\u00edan entonces los Jud\u00edos: \u00bfHase de matar \u00e1 s\u00ed mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no pod\u00e9is venir?\n8:23 Y dec\u00edales: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.\n8:24 Por eso os dije que morir\u00e9is en vuestros pecados: porque si no creyereis que yo soy, en vuestros pecados morir\u00e9is.\n8:25 Y dec\u00edanle: \u00bfT\u00fa qui\u00e9n eres? Entonces Jes\u00fas les dijo: El que al principio tambi\u00e9n os he dicho.\n8:26 Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros: mas el que me envi\u00f3, es verdadero: y yo, lo que he o\u00eddo de \u00e9l, esto hablo en el mundo.\n8:27 Mas no entendieron que \u00e9l les hablaba del Padre.\n8:28 D\u00edjoles pues, Jes\u00fas: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entonces entender\u00e9is que yo soy, y que nada hago de m\u00ed mismo; mas como el Padre me ense\u00f1\u00f3, esto hablo.\n8:29 Porque el que me envi\u00f3, conmigo est\u00e1; no me ha dejado solo el Padre; porque yo, lo que \u00e1 \u00e9l agrada, hago siempre.\n8:30 Hablando \u00e9l estas cosas, muchos creyeron en \u00e9l.\n8:31 Y dec\u00eda Jes\u00fas \u00e1 los Jud\u00edos que le hab\u00edan cre\u00eddo: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, ser\u00e9is verdaderamente mis disc\u00edpulos;\n8:32 Y conocer\u00e9is la verdad, y la verdad os libertar\u00e1.\n8:33 Y respondi\u00e9ronle: Simiente de Abraham somos, y jam\u00e1s servimos \u00e1 nadie: \u00bfc\u00f3mo dices t\u00fa: Ser\u00e9is libres?\n8:34 Jes\u00fas les respondi\u00f3: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado.\n8:35 Y el siervo no queda en casa para siempre: el hijo queda para siempre.\n8:36 As\u00ed que, si el Hijo os libertare, ser\u00e9is verdaderamente libres.\n8:37 S\u00e9 que sois simiente de Abraham, mas procur\u00e1is matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros.\n8:38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hac\u00e9is lo que hab\u00e9is o\u00eddo cerca de vuestro padre.\n8:39 Respondieron y dij\u00e9ronle: Nuestro padre es Abraham. D\u00edceles Jes\u00fas: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham har\u00edas.\n8:40 Empero ahora procur\u00e1is matarme, hombre que os he hablado la verdad, la cual he o\u00eddo de Dios: no hizo esto Abraham.\n8:41 Vosotros hac\u00e9is las obras de vuestro padre. Dij\u00e9ronle entonces: Nosotros no somos nacidos de fornicaci\u00f3n; un padre tenemos, que es Dios.\n8:42 Jes\u00fas entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amar\u00edais: porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de m\u00ed mismo, mas \u00e9l me envi\u00f3.\n8:43 \u00bfPor qu\u00e9 no reconoc\u00e9is mi lenguaje? porque no pod\u00e9is oir mi palabra.\n8:44 Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre quer\u00e9is cumplir. \u00c9l, homicida ha sido desde el principio, y no permaneci\u00f3 en la verdad, porque no hay verdad en \u00e9l. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre d\n8:45 Y porque yo digo verdad, no me cre\u00e9is.\n8:46 \u00bfQui\u00e9n de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo verdad, \u00bfpor qu\u00e9 vosotros no me cre\u00e9is?\n8:47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye: por esto no las o\u00eds vosotros, porque no sois de Dios.\n8:48 Respondieron entonces los Jud\u00edos, y dij\u00e9ronle: \u00bfNo decimos bien nosotros, que t\u00fa eres Samaritano, y tienes demonio?\n8:49 Respondi\u00f3 Jes\u00fas: Yo no tengo demonio, antes honro \u00e1 mi Padre; y vosotros me hab\u00e9is deshonrado.\n8:50 Y no busco mi gloria: hay quien la busque, y juzgue.\n8:51 De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no ver\u00e1 muerte para siempre.\n8:52 Entonces los Jud\u00edos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham muri\u00f3, y los profetas, y t\u00fa dices: El que guardare mi palabra, no gustar\u00e1 muerte para siempre.\n8:53 \u00bfEres t\u00fa mayor que nuestro padre Abraham, el cual muri\u00f3? y los profetas murieron: \u00bfqui\u00e9n te haces \u00e1 ti mismo?\n8:54 Respondi\u00f3 Jes\u00fas: Si yo me glorifico \u00e1 m\u00ed mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica; el que vosotros dec\u00eds que es vuestro Dios;\n8:55 Y no le conoc\u00e9is: mas yo le conozco; y si dijere que no le conozco, ser\u00e9 como vosotros mentiroso: mas le conozco, y guardo su palabra.\n8:56 Abraham vuestro padre se goz\u00f3 por ver mi d\u00eda; y lo vi\u00f3, y se goz\u00f3.\n8:57 Dij\u00e9ronle entonces los Jud\u00edos: Aun no tienes cincuenta a\u00f1os, \u00bfy has visto \u00e1 Abraham?\n8:58 D\u00edjoles Jes\u00fas: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.\n8:59 Tomaron entonces piedras para tirarle: mas Jes\u00fas se encubri\u00f3, y sali\u00f3 del templo; y atravesando por medio de ellos, se fu\u00e9.\n9:1 Y PASANDO Jes\u00fas, vi\u00f3 un hombre ciego desde su nacimiento.\n9:2 Y pregunt\u00e1ronle sus disc\u00edpulos, diciendo: Rabb\u00ed, \u00bfqui\u00e9n pec\u00f3, \u00e9ste \u00f3 sus padres, para que naciese ciego?\n9:3 Respondi\u00f3 Jes\u00fas: Ni \u00e9ste pec\u00f3, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en \u00e9l.\n9:4 Convi\u00e9neme obrar las obrar del que me envi\u00f3, entre tanto que el d\u00eda dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar.\n9:5 Entre tanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.\n9:6 Esto dicho, escupi\u00f3 en tierra, \u00e9 hizo lodo con la saliva, y unt\u00f3 con el lodo sobre los ojos del ciego,\n9:7 Y d\u00edjole: Ve, l\u00e1vate en el estanque de Silo\u00e9 (que significa, si lo interpretares, Enviado). Y fu\u00e9 entonces, y lav\u00f3se, y volvi\u00f3 viendo.\n9:8 Entonces los vecinos, y los que antes le hab\u00edan visto que era ciego, dec\u00edan: \u00bfno es \u00e9ste el que se sentaba y mendigaba?\n9:9 Unos dec\u00edan: Este es; y otros: A \u00e9l se parece. El dec\u00eda: Yo soy.\n9:10 Y dij\u00e9ronle: \u00bfC\u00f3mo te fueron abiertos los ojos?\n9:11 Respondi\u00f3 \u00e9l y dijo: El hombre que se llama Jes\u00fas, hizo lodo, y me unt\u00f3 los ojos, y me dijo: Ve al Silo\u00e9, y l\u00e1vate: y fu\u00ed, y me lav\u00e9, y recib\u00ed la vista.\n9:12 Entonces le dijeron: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 aqu\u00e9l? El dijo: No s\u00e9.\n9:13 Llevaron \u00e1 los Fariseos al que antes hab\u00eda sido ciego.\n9:14 Y era s\u00e1bado cuando Jes\u00fas hab\u00eda hecho el lodo, y le hab\u00eda abierto los ojos.\n9:15 Y volvi\u00e9ronle \u00e1 preguntar tambi\u00e9n los Fariseos de qu\u00e9 manera hab\u00eda recibido la vista. Y \u00e9l les dijo: P\u00fasome lodo sobre los ojos, y me lav\u00e9, y veo.\n9:16 Entonces unos de los Fariseos dec\u00edan: Este hombre no es de Dios, que no guarda el s\u00e1bado. Otros dec\u00edan: \u00bfC\u00f3mo puede un hombre pecador hacer estas se\u00f1ales? Y hab\u00eda disensi\u00f3n entre ellos.\n9:17 Vuelven \u00e1 decir al ciego: \u00bfT\u00fa, qu\u00e9 dices del que te abri\u00f3 los ojos? Y \u00e9l dijo: Que es profeta.\n9:18 Mas los Jud\u00edos no cre\u00edan de \u00e9l, que hab\u00eda sido ciego, y hubiese recibido la vista, hasta que llamaron \u00e1 los padres del que hab\u00eda recibido la vista;\n9:19 Y pregunt\u00e1ronles, diciendo: \u00bfEs \u00e9ste vuestro hijo, el que vosotros dec\u00eds que naci\u00f3 ciego? \u00bfC\u00f3mo, pues, ve ahora?\n9:20 Respondi\u00e9ronles sus padres y dijeron: Sabemos que \u00e9ste es nuestro hijo, y que naci\u00f3 ciego:\n9:21 Mas c\u00f3mo vea ahora, no sabemos; \u00f3 qui\u00e9n le haya abierto los ojos, nosotros no lo sabemos; \u00e9l tiene edad, preguntadle \u00e1 \u00e9l; \u00e9l hablar\u00e1 de s\u00ed.\n9:22 Esto dijeron sus padres, porque ten\u00edan miedo de los Jud\u00edos: porque ya los Jud\u00edos hab\u00edan resuelto que si alguno confesase ser \u00e9l el Mes\u00edas, fuese fuera de la sinagoga.\n9:23 Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle \u00e1 \u00e9l.\n9:24 As\u00ed que, volvieron \u00e1 llamar al hombre que hab\u00eda sido ciego, y dij\u00e9ronle: Da gloria \u00e1 Dios: nosotros sabemos que este hombre es pecador.\n9:25 Entonces \u00e9l respondi\u00f3, y dijo: Si es pecador, no lo s\u00e9: una cosa s\u00e9, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.\n9:26 Y volvi\u00e9ronle \u00e1 decir: \u00bfQu\u00e9 te hizo? \u00bfC\u00f3mo te abri\u00f3 los ojos?\n9:27 Respondi\u00f3les: Ya os lo he dicho, y no hab\u00e9is atendido: \u00bfpor qu\u00e9 lo quer\u00e9is otra vez oir? \u00bfquer\u00e9is tambi\u00e9n vosotros haceros sus disc\u00edpulos?\n9:28 Y le ultrajaron, y dijeron: T\u00fa eres su disc\u00edpulo; pero nosotros disc\u00edpulos de Mois\u00e9s somos.\n9:29 Nosotros sabemos que \u00e1 Mois\u00e9s habl\u00f3 Dios: mas \u00e9ste no sabemos de d\u00f3nde es.\n9:30 Respondi\u00f3 aquel hombre, y d\u00edjoles: Por cierto, maravillosa cosa es \u00e9sta, que vosotros no sab\u00e9is de d\u00f3nde sea, y \u00e1 m\u00ed me abri\u00f3 los ojos.\n9:31 Y sabemos que Dios no oye \u00e1 los pecadores: mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, \u00e1 \u00e9ste oye.\n9:32 Desde el siglo no fu\u00e9 o\u00eddo, que abriese alguno los ojos de uno que naci\u00f3 ciego.\n9:33 Si \u00e9ste no fuera de Dios, no pudiera hacer nada.\n9:34 Respondieron, y dij\u00e9ronle: En pecados eres nacido todo, \u00bfy t\u00fa nos ense\u00f1as? Y ech\u00e1ronle fuera.\n9:35 Oy\u00f3 Jes\u00fas que le hab\u00edan echado fuera; y hall\u00e1ndole, d\u00edjole: \u00bfCrees t\u00fa en el Hijo de Dios?\n9:36 Respondi\u00f3 \u00e9l, y dijo: \u00bfQui\u00e9n es, Se\u00f1or, para que crea en \u00e9l?\n9:37 Y d\u00edjole Jes\u00fas: Y le has visto, y el que habla contigo, \u00e9l es.\n9:38 Y \u00e9l dice: Creo, Se\u00f1or; y ador\u00f3le.\n9:39 Y dijo Jes\u00fas: Yo, para juicio he venido \u00e1 este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.\n9:40 Y ciertos de los Fariseos que estaban con \u00e9l oyeron esto, y dij\u00e9ronle: \u00bfSomos nosotros tambi\u00e9n ciegos?\n9:41 D\u00edjoles Jes\u00fas: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado: mas ahora porque dec\u00eds, Vemos, por tanto vuestro pecado permanece.\n10:1 DE cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal es ladr\u00f3n y robador.\n10:2 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.\n10:3 A \u00e9ste abre el portero, y las ovejas oyen su voz: y \u00e1 sus ovejas llama por nombre, y las saca.\n10:4 Y como ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.\n10:5 Mas al extra\u00f1o no seguir\u00e1n, antes huir\u00e1n de \u00e9l: porque no conocen la voz de los extra\u00f1os.\n10:6 Esta par\u00e1bola les dijo Jes\u00fas; mas ellos no entendieron qu\u00e9 era lo que les dec\u00eda.\n10:7 Volvi\u00f3les, pues, Jes\u00fas \u00e1 decir: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.\n10:8 Todos los que antes de m\u00ed vinieron, ladrones son y robadores; mas no los oyeron las ovejas.\n10:9 Yo soy la puerta: el que por m\u00ed entrare, ser\u00e1 salvo; y entrar\u00e1, y saldr\u00e1, y hallar\u00e1 pastos.\n10:10 El ladr\u00f3n no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.\n10:11 Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas.\n10:12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye, y el lobo las arrebata, y esparce las ovejas.\n10:13 As\u00ed que, el asalariado, huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas.\n10:14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las m\u00edas me conocen.\n10:15 Como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.\n10:16 Tambi\u00e9n tengo otras ovejas que no son de este redil; aqu\u00e9llas tambi\u00e9n me conviene traer, y oir\u00e1n mi voz; y habr\u00e1 un reba\u00f1o, y un pastor.\n10:17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla \u00e1 tomar.\n10:18 Nadie me la quita, mas yo la pongo de m\u00ed mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla \u00e1 tomar. Este mandamiento recib\u00ed de mi Padre.\n10:19 Y volvi\u00f3 \u00e1 haber disensi\u00f3n entre los Jud\u00edos por estas palabras.\n10:20 Y muchos de ellos dec\u00edan: Demonio tiene, y est\u00e1 fuera de s\u00ed; \u00bfpara qu\u00e9 le o\u00eds?\n10:21 Dec\u00edan otros: Estas palabras no son de endemoniado: \u00bfpuede el demonio abrir los ojos de los ciegos?\n10:22 Y se hac\u00eda la fiesta de la dedicaci\u00f3n en Jerusalem; y era invierno;\n10:23 Y Jes\u00fas andaba en el templo por el portal de Salom\u00f3n.\n10:24 Y rode\u00e1ronle los Jud\u00edos y dij\u00e9ronle: \u00bfHasta cu\u00e1ndo nos has de turbar el alma? Si t\u00fa eres el Cristo, d\u00ednos lo abiertamente.\n10:25 Respondi\u00f3les Jes\u00fas: Os lo he dicho, y no cre\u00e9is: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de m\u00ed;\n10:26 Mas vosotros no cre\u00e9is, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.\n10:27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;\n10:28 Y yo les doy vida eterna y no perecer\u00e1n para siempre, ni nadie las arrebatar\u00e1 de mi mano.\n10:29 Mi Padre que me las di\u00f3, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.\n10:30 Yo y el Padre una cosa somos.\n10:31 Entonces volvieron \u00e1 tomar piedras los Jud\u00edos para apedrearle.\n10:32 Respondi\u00f3les Jes\u00fas: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, \u00bfpor cu\u00e1l obra de esas me apedre\u00e1is?\n10:33 Respondi\u00e9ronle los Jud\u00edos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; y porque t\u00fa, siendo hombre, te haces Dios.\n10:34 Respondi\u00f3les Jes\u00fas: \u00bfNo est\u00e1 escrito en vuestra ley: Yo dije, Dioses sois?\n10:35 Si dijo, dioses, \u00e1 aquellos \u00e1 los cuales fu\u00e9 hecha palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada);\n10:36 \u00bfA quien el Padre santific\u00f3 y envi\u00f3 al mundo, vosotros dec\u00eds: T\u00fa blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?\n10:37 Si no hago obras de mi Padre, no me cre\u00e1is.\n10:38 Mas si las hago, aunque \u00e1 m\u00ed no cre\u00e1is, creed \u00e1 las obras; para que conozc\u00e1is y cre\u00e1is que el Padre est\u00e1 en m\u00ed, y yo en el Padre.\n10:39 Y procuraban otra vez prenderle; mas \u00e9l se sali\u00f3 de sus manos;\n10:40 Y volvi\u00f3se tras el Jord\u00e1n, \u00e1 aquel lugar donde primero hab\u00eda estado bautizando Juan; y est\u00favose all\u00ed.\n10:41 Y muchos ven\u00edan \u00e1 \u00e9l, y dec\u00edan: Juan, \u00e1 la verdad, ninguna se\u00f1al hizo; mas todo lo que Juan dijo de \u00e9ste, era verdad.\n10:42 Y muchos creyeron all\u00ed en \u00e9l.\n11:1 ESTABA entonces enfermo uno llamado L\u00e1zaro, de Bethania, la aldea de Mar\u00eda y de Marta su hermana.\n11:2 (Y Mar\u00eda, cuyo hermano L\u00e1zaro estaba enfermo, era la que ungi\u00f3 al Se\u00f1or con ung\u00fcento, y limpi\u00f3 sus pies con sus cabellos)\n11:3 Enviaron, pues, sus hermanas \u00e1 \u00e9l, diciendo: Se\u00f1or, he aqu\u00ed, el que amas est\u00e1 enfermo.\n11:4 Y oy\u00e9ndolo Jes\u00fas, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.\n11:5 Y amaba Jes\u00fas \u00e1 Marta, y \u00e1 su hermana, y \u00e1 L\u00e1zaro.\n11:6 Como oy\u00f3 pues que estaba enfermo, qued\u00f3se a\u00fan dos d\u00edas en aquel lugar donde estaba.\n11:7 Luego, despu\u00e9s de esto, dijo \u00e1 los disc\u00edpulos: Vamos \u00e1 Judea otra vez.\n11:8 D\u00edcenle los disc\u00edpulos: Rabb\u00ed, ahora procuraban los Jud\u00edos apedrearte, \u00bfy otra vez vas all\u00e1?\n11:9 Respondi\u00f3 Jes\u00fas: \u00bfNo tiene el d\u00eda doce horas? El que anduviere de d\u00eda, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.\n11:10 Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en \u00e9l.\n11:11 Dicho esto, d\u00edceles despu\u00e9s: L\u00e1zaro nuestro amigo duerme; mas voy \u00e1 despertarle del sue\u00f1o.\n11:12 Dijeron entonces sus disc\u00edpulos: Se\u00f1or, si duerme, salvo estar\u00e1.\n11:13 Mas esto dec\u00eda Jes\u00fas de la muerte de \u00e9l: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sue\u00f1o.\n11:14 Entonces, pues, Jes\u00fas les dijo claramente: L\u00e1zaro es muerto;\n11:15 Y hu\u00e9lgome por vosotros, que yo no haya estado all\u00ed, para que cre\u00e1is: mas vamos \u00e1 \u00e9l.\n11:16 Dijo entonces Tom\u00e1s, el que se dice el D\u00eddimo, \u00e1 sus condisc\u00edpulos: Vamos tambi\u00e9n nosotros, para que muramos con \u00e9l.\n11:17 Vino pues Jes\u00fas, y hall\u00f3 que hab\u00eda ya cuatro d\u00edas que estaba en el sepulcro.\n11:18 Y Bethania estaba cerca de Jerusalem, como quince estadios;\n11:19 Y muchos de los Jud\u00edos hab\u00edan venido \u00e1 Marta y \u00e1 Mar\u00eda, \u00e1 consolarlas de su hermano.\n11:20 Entonces Marta, como oy\u00f3 que Jes\u00fas ven\u00eda, sali\u00f3 \u00e1 encontrarle; mas Mar\u00eda se estuvo en casa.\n11:21 Y Marta dijo \u00e1 Jes\u00fas: Se\u00f1or, si hubieses estado aqu\u00ed, mi hermano no fuera muerto;\n11:22 Mas tambi\u00e9n s\u00e9 ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dar\u00e1 Dios.\n11:23 D\u00edcele Jes\u00fas: Resucitar\u00e1 tu hermano.\n11:24 Marta le dice: Yo s\u00e9 que resucitar\u00e1 en la resurrecci\u00f3n en el d\u00eda postrero.\n11:25 D\u00edcele Jes\u00fas: Yo soy la resurrecci\u00f3n y la vida: el que cree en m\u00ed, aunque est\u00e9 muerto, vivir\u00e1.\n11:26 Y todo aquel que vive y cree en m\u00ed, no morir\u00e1 eternamente. \u00bfCrees esto?\n11:27 D\u00edcele: S\u00ed Se\u00f1or; yo he cre\u00eddo que t\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.\n11:28 Y esto dicho, fu\u00e9se, y llam\u00f3 en secreto \u00e1 Mar\u00eda su hermana, diciendo: El Maestro est\u00e1 aqu\u00ed y te llama.\n11:29 Ella, como lo oy\u00f3, lev\u00e1ntase prestamente y viene \u00e1 \u00e9l.\n11:30 (Que aun no hab\u00eda llegado Jes\u00fas \u00e1 la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le hab\u00eda encontrado.)\n11:31 Entonces los Jud\u00edos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que Mar\u00eda se hab\u00eda levantado prestamente, y hab\u00eda salido, sigui\u00e9ronla, diciendo: Va al sepulcro \u00e1 llorar all\u00ed.\n11:32 Mas Mar\u00eda, como vino donde estaba Jes\u00fas, vi\u00e9ndole, derrib\u00f3se \u00e1 sus pies, dici\u00e9ndole: Se\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed, no fuera muerto mi hermano.\n11:33 Jes\u00fas entonces, como la vi\u00f3 llorando, y \u00e1 los Jud\u00edos que hab\u00edan venido juntamente con ella llorando, se conmovi\u00f3 en esp\u00edritu, y turb\u00f3se,\n11:34 Y dijo: \u00bfD\u00f3nde le pusisteis? Dicenle: Se\u00f1or, ven, y ve.\n11:35 Y llor\u00f3 Jes\u00fas.\n11:36 Dijeron entonces los Jud\u00edos: Mirad c\u00f3mo le amaba.\n11:37 Y algunos de ellos dijeron: \u00bfNo pod\u00eda \u00e9ste que abri\u00f3 los ojos al ciego, hacer que \u00e9ste no muriera?\n11:38 Y Jes\u00fas, conmovi\u00e9ndose otra vez en s\u00ed mismo, vino al sepulcro. Era una cueva, la cual ten\u00eda una piedra encima.\n11:39 Dice Jes\u00fas: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se hab\u00eda muerto, le dice: Se\u00f1or, hiede ya, que es de cuatro d\u00edas.\n11:40 Jes\u00fas le dice: \u00bfNo te he dicho que, si creyeres, ver\u00e1s la gloria de Dios?\n11:41 Entonces quitaron la piedra de donde el muerto hab\u00eda sido puesto. Y Jes\u00fas, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has o\u00eddo.\n11:42 Que yo sab\u00eda que siempre me oyes; mas por causa de la compa\u00f1\u00eda que est\u00e1 alrededor, lo dije, para que crean que t\u00fa me has enviado.\n11:43 Y habiendo dicho estas cosas, clam\u00f3 \u00e1 gran voz: L\u00e1zaro, ven fuera.\n11:44 Y el que hab\u00eda estado muerto, sali\u00f3, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. D\u00edceles Jes\u00fas: Desatadle, y dejadle ir.\n11:45 Entonces muchos de los Jud\u00edos que hab\u00edan venido \u00e1 Mar\u00eda, y hab\u00edan visto lo que hab\u00eda hecho Jes\u00fas, creyeron en \u00e9l.\n11:46 Mas algunos de ellos fueron \u00e1 los Fariseos, y dij\u00e9ronles lo que Jes\u00fas hab\u00eda hecho.\n11:47 Entonces los pont\u00edfices y los Fariseos juntaron concilio, y dec\u00edan: \u00bfQu\u00e9 hacemos? porque este hombre hace muchas se\u00f1ales.\n11:48 Si le dejamos as\u00ed, todos creer\u00e1n en \u00e9l: y vendr\u00e1n los Romanos, y quitar\u00e1n nuestro lugar y la naci\u00f3n.\n11:49 Y Caif\u00e1s, uno de ellos, sumo pont\u00edfice de aquel a\u00f1o, les dijo: Vosotros no sab\u00e9is nada;\n11:50 Ni pens\u00e1is que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la naci\u00f3n se pierda.\n11:51 Mas esto no lo dijo de s\u00ed mismo; sino que, como era el sumo pont\u00edfice de aquel a\u00f1o, profetiz\u00f3 que Jes\u00fas hab\u00eda de morir por la naci\u00f3n:\n11:52 Y no solamente por aquella naci\u00f3n, mas tambi\u00e9n para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban derramados.\n11:53 As\u00ed que, desde aquel d\u00eda consultaban juntos de matarle.\n11:54 Por tanto, Jes\u00fas ya no andaba manifiestamente entre los Jud\u00edos; mas fu\u00e9se de all\u00ed \u00e1 la tierra que est\u00e1 junto al desierto, \u00e1 una ciudad que se llama Ephraim: y est\u00e1base all\u00ed con sus disc\u00edpulos\n11:55 Y la Pascua de los Jud\u00edos estaba cerca: y muchos subieron de aquella tierra \u00e1 Jerusalem antes de la Pascua, para purificarse;\n11:56 Y buscaban \u00e1 Jes\u00fas, y hablaban los unos con los otros estando en el templo. \u00bfQu\u00e9 os parece, que no vendr\u00e1 \u00e1 la fiesta?\n11:57 Y los pont\u00edfices y los Fariseos hab\u00edan dado mandamiento, que si alguno supiese d\u00f3nde estuviera, lo manifestase, para que le prendiesen.\n12:1 Y JESUS, seis d\u00edas antes de la Pascua, vino \u00e1 Bethania, donde estaba L\u00e1zaro, que hab\u00eda sido muerto, al cual hab\u00eda resucitado de los muertos.\n12:2 E hici\u00e9ronle all\u00ed una cena y Marta serv\u00eda, y L\u00e1zaro era uno de los que estaban sentados \u00e1 la mesa juntamente con \u00e9l.\n12:3 Entonces Mar\u00eda tom\u00f3 una libra de ung\u00fcento de nardo l\u00edquido de mucho precio, y ungi\u00f3 los pies de Jes\u00fas, y limpi\u00f3 sus pies con sus cabellos: y la casa se llen\u00f3 del olor del ung\u00fcento.\n12:4 Y dijo uno de sus disc\u00edpulos, Judas Iscariote, hijo de Sim\u00f3n, el que le hab\u00eda de entregar:\n12:5 \u00bfPor qu\u00e9 no se ha vendido este ung\u00fcento por trescientos dineros, y se di\u00f3 \u00e1 los pobres?\n12:6 Mas dijo esto, no por el cuidado que \u00e9l ten\u00eda de los pobres: sino porque era ladr\u00f3n, y ten\u00eda la bolsa, y tra\u00eda lo que se echaba en ella.\n12:7 Entonces Jes\u00fas dijo: D\u00e9jala; para el d\u00eda de mi sepultura ha guardado esto;\n12:8 Porque \u00e1 los pobres siempre los ten\u00e9is con vosotros, mas \u00e1 m\u00ed no siempre me ten\u00e9is.\n12:9 Entonces mucha gente de los Jud\u00edos entendi\u00f3 que \u00e9l estaba all\u00ed; y vinieron no solamente por causa de Jes\u00fas, mas tambi\u00e9n por ver \u00e1 L\u00e1zaro, al cual hab\u00eda resucitado de los muertos.\n12:10 Consultaron asimismo los pr\u00edncipes de los sacerdotes, de matar tambi\u00e9n \u00e1 L\u00e1zaro;\n12:11 Porque muchos de los Jud\u00edos iban y cre\u00edan en Jes\u00fas por causa de \u00e9l.\n12:12 El siguiente d\u00eda, mucha gente que hab\u00eda venido \u00e1 la fiesta, como oyeron que Jes\u00fas ven\u00eda \u00e1 Jerusalem,\n12:13 Tomaron ramos de palmas, y salieron \u00e1 recibirle, y clamaban: Hosanna, Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or, el Rey de Israel!\n12:14 Y hall\u00f3 Jes\u00fas un asnillo, y se sent\u00f3 sobre \u00e9l, como est\u00e1 escrito:\n12:15 No temas, hija de Si\u00f3n: he aqu\u00ed tu Rey viene, sentado sobre un pollino de asna.\n12:16 Estas cosas no las entendieron sus disc\u00edpulos de primero: empero cuando Jes\u00fas fu\u00e9 glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas de \u00e9l, y que le hicieron estas cosas.\n12:17 Y la gente que estaba con \u00e9l, daba testimonio de cuando llam\u00f3 \u00e1 L\u00e1zaro del sepulcro, y le resucit\u00f3 de los muertos.\n12:18 Por lo cual tambi\u00e9n hab\u00eda venido la gente \u00e1 recibirle, porque hab\u00eda o\u00eddo que \u00e9l hab\u00eda hecho esta se\u00f1al;\n12:19 Mas los Fariseos dijeron entre s\u00ed: \u00bfVeis que nada aprovech\u00e1is? he aqu\u00ed, el mundo se va tras de \u00e9l.\n12:20 Y hab\u00eda ciertos Griegos de los que hab\u00edan subido \u00e1 adorar en la fiesta:\n12:21 Estos pues, se llegaron \u00e1 Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y rog\u00e1ronle, diciendo: Se\u00f1or, querr\u00edamos ver \u00e1 Jes\u00fas.\n12:22 Vino Felipe, y d\u00edjolo \u00e1 Andr\u00e9s: Andr\u00e9s entonces, y Felipe, lo dicen \u00e1 Jes\u00fas.\n12:23 Entonces Jes\u00fas les respondi\u00f3, diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado.\n12:24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, \u00e9l solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva.\n12:25 El que ama su vida, la perder\u00e1; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardar\u00e1.\n12:26 Si alguno me sirve, s\u00edgame: y donde yo estuviere, all\u00ed tambi\u00e9n estar\u00e1 mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrar\u00e1.\n12:27 Ahora est\u00e1 turbada mi alma; \u00bfy qu\u00e9 dir\u00e9? Padre, s\u00e1lvame de esta hora. Mas por esto he venido en esta hora.\n12:28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y lo he glorificado, y lo glorificar\u00e9 otra vez.\n12:29 Y la gente que estaba presente, y hab\u00eda o\u00eddo, dec\u00eda que hab\u00eda sido trueno. Otros dec\u00edan: Angel le ha hablado.\n12:30 Respondi\u00f3 Jes\u00fas, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por causa de vosotros.\n12:31 Ahora es el juicio de este mundo: ahora el pr\u00edncipe de este mundo ser\u00e1 echado fuera.\n12:32 Y yo, si fuere levantado de la tierra, \u00e1 todos traer\u00e9 \u00e1 m\u00ed mismo.\n12:33 Y esto dec\u00eda dando \u00e1 entender de qu\u00e9 muerte hab\u00eda de morir.\n12:34 Respondi\u00f3le la gente: Nosotros hemos o\u00eddo de la ley, que el Cristo permanece para siempre: \u00bfc\u00f3mo pues dices t\u00fa: Conviene que el Hijo del hombre sea levantado? \u00bfQui\u00e9n es este Hijo del hombre?\n12:35 Entonces Jes\u00fas les dice: Aun por un poco estar\u00e1 la luz entre vosotros: andad entre tanto que ten\u00e9is luz, porque no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe d\u00f3nde va.\n12:36 Entre tanto que ten\u00e9is la luz, creed en la luz, para que se\u00e1is hijos de luz. Estas cosas habl\u00f3 Jes\u00fas, y fu\u00e9se, y escondi\u00f3se de ellos.\n12:37 Empero habiendo hecho delante de ellos tantas se\u00f1ales, no cre\u00edan en \u00e9l.\n12:38 Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isa\u00edas: \u00bfSe\u00f1or, qui\u00e9n ha cre\u00eddo \u00e1 nuestro dicho? \u00bfY el brazo del Se\u00f1or, \u00e1 qui\u00e9n es revelado?\n12:39 Por esto no pod\u00edan creer, porque otra vez dijo Isa\u00edas:\n12:40 Ceg\u00f3 los ojos de ellos, y endureci\u00f3 su coraz\u00f3n; Porque no vean con los ojos, y entiendan de coraz\u00f3n, Y se conviertan, Y yo los sane.\n12:41 Estas cosas dijo Isa\u00edas cuando vi\u00f3 su gloria, y habl\u00f3 de \u00e9l.\n12:42 Con todo eso, aun de los pr\u00edncipes, muchos creyeron en \u00e9l; mas por causa de los Fariseos no lo confesaban, por no ser echados de la sinagoga.\n12:43 Porque amaban m\u00e1s la gloria de los hombres que la gloria de Dios.\n12:44 Mas Jes\u00fas clam\u00f3 y dijo: El que cree en m\u00ed, no cree en m\u00ed, sino en el que me envi\u00f3;\n12:45 Y el que me ve, ve al que me envi\u00f3.\n12:46 Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en m\u00ed no permanezca en tinieblas.\n12:47 Y el que oyere mis palabras, y no las creyere, yo no le juzgo; porque no he venido \u00e1 juzgar al mundo, sino \u00e1 salvar al mundo.\n12:48 El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgar\u00e1 en el d\u00eda postrero.\n12:49 Porque yo no he hablado de m\u00ed mismo; mas el Padre que me envi\u00f3, \u00e9l me di\u00f3 mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.\n12:50 Y s\u00e9 que su mandamiento es vida eterna: as\u00ed que, lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, as\u00ed hablo.\n13:1 ANTES de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jes\u00fas que su hora hab\u00eda venido para que pasase de este mundo al Padre, como hab\u00eda amado \u00e1 los suyos que estaban en el mundo, am\u00f3los hasta el fin.\n13:2 Y la cena acabada, como el diablo ya hab\u00eda metido en el coraz\u00f3n de Judas, hijo de Sim\u00f3n Iscariote, que le entregase,\n13:3 Sabiendo Jes\u00fas que el Padre le hab\u00eda dado todas las cosas en las manos, y que hab\u00eda salido de Dios, y \u00e1 Dios iba,\n13:4 Lev\u00e1ntase de la cena, y qu\u00edtase su ropa, y tomando una toalla, ci\u00f1\u00f3se.\n13:5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenz\u00f3 \u00e1 lavar los pies de los disc\u00edpulos, y \u00e1 limpiarlos con la toalla con que estaba ce\u00f1ido.\n13:6 Entonces vino \u00e1 Sim\u00f3n Pedro; y Pedro le dice: \u00bfSe\u00f1or, t\u00fa me lavas los pies?\n13:7 Respondi\u00f3 Jes\u00fas, y d\u00edjole: Lo que yo hago, t\u00fa no entiendes ahora; mas lo entender\u00e1s despu\u00e9s.\n13:8 D\u00edcele Pedro: No me lavar\u00e1s los pies jam\u00e1s. Respondi\u00f3le Jes\u00fas: Si no te lavare, no tendr\u00e1s parte conmigo.\n13:9 D\u00edcele Sim\u00f3n Pedro: Se\u00f1or, no s\u00f3lo mis pies, mas aun las manos y la cabeza.\n13:10 D\u00edcele Jes\u00fas: El que est\u00e1 lavado, no necesita sino que lave los pies, mas est\u00e1 todo limpio: y vosotros limpios est\u00e1is, aunque no todos.\n13:11 Porque sab\u00eda qui\u00e9n le hab\u00eda de entregar; por eso dijo: No est\u00e1is limpios todos.\n13:12 As\u00ed que, despu\u00e9s que les hubo lavado los pies, y tomado su ropa, volvi\u00e9ndose \u00e1 sentar \u00e1 la mesa, d\u00edjoles: \u00bfSab\u00e9is lo que os he hecho?\n13:13 Vosotros me llam\u00e1is, Maestro, y, Se\u00f1or: y dec\u00eds bien; porque lo soy.\n13:14 Pues si yo, el Se\u00f1or y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros tambi\u00e9n deb\u00e9is lavar los pies los unos \u00e1 los otros.\n13:15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros tambi\u00e9n hag\u00e1is.\n13:16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su se\u00f1or, ni el ap\u00f3stol es mayor que el que le envi\u00f3.\n13:17 Si sab\u00e9is estas cosas, bienaventurados ser\u00e9is, si las hiciereis.\n13:18 No hablo de todos vosotros: yo s\u00e9 los que he elegido: mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levant\u00f3 contra m\u00ed su calca\u00f1ar.\n13:19 Desde ahora os lo digo antes que se haga, para que cuando se hiciere, cre\u00e1is que yo soy.\n13:20 De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, \u00e1 m\u00ed recibe; y el que \u00e1 m\u00ed recibe, recibe al que me envi\u00f3.\n13:21 Como hubo dicho Jes\u00fas esto, fu\u00e9 conmovido en el esp\u00edritu, y protest\u00f3, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.\n13:22 Entonces los disc\u00edpulos mir\u00e1banse los unos \u00e1 los otros, dudando de qui\u00e9n dec\u00eda.\n13:23 Y uno de sus disc\u00edpulos, al cual Jes\u00fas amaba, estaba recostado en el seno de Jes\u00fas.\n13:24 A \u00e9ste, pues, hizo se\u00f1as Sim\u00f3n Pedro, para que preguntase qui\u00e9n era aqu\u00e9l de quien dec\u00eda.\n13:25 El entonces recost\u00e1ndose sobre el pecho de Jes\u00fas, d\u00edcele: Se\u00f1or, \u00bfqui\u00e9n es?\n13:26 Respondi\u00f3 Jes\u00fas: Aqu\u00e9l es, \u00e1 quien yo diere el pan mojado. Y mojando el pan, di\u00f3lo \u00e1 Judas Iscariote, hijo de Sim\u00f3n.\n13:27 Y tras el bocado Satan\u00e1s entr\u00f3 en \u00e9l. Entonces Jes\u00fas le dice: Lo que haces, haz lo m\u00e1s presto.\n13:28 Mas ninguno de los que estaban \u00e1 la mesa entendi\u00f3 \u00e1 qu\u00e9 prop\u00f3sito le dijo esto.\n13:29 Porque los unos pensaban, por que Judas ten\u00eda la bolsa, que Jes\u00fas le dec\u00eda: Compra lo que necesitamos para la fiesta: \u00f3, que diese algo \u00e1 los pobres.\n13:30 Como \u00e9l pues hubo tomado el bocado, luego sali\u00f3: y era ya noche.\n13:31 Entonces como \u00e9l sali\u00f3, dijo Jes\u00fas: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en \u00e9l.\n13:32 Si Dios es glorificado en \u00e9l, Dios tambi\u00e9n le glorificar\u00e1 en s\u00ed mismo, y luego le glorificar\u00e1.\n13:33 Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscar\u00e9is; mas, como dije \u00e1 los Jud\u00edos: Donde yo voy, vosotros no pod\u00e9is venir; as\u00ed digo \u00e1 vosotros ahora.\n13:34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os am\u00e9is unos \u00e1 otros: como os he amado, que tambi\u00e9n os am\u00e9is los unos \u00e1 los otros.\n13:35 En esto conocer\u00e1n todos que sois mis disc\u00edpulos, si tuviereis amor los unos con los otros.\n13:36 D\u00edcele Sim\u00f3n Pedro: Se\u00f1or, \u00bfad\u00f3nde vas? Respondi\u00f3le Jes\u00fas: Donde yo voy, no me puedes ahora seguir; mas me seguir\u00e1s despu\u00e9s.\n13:37 D\u00edcele Pedro: Se\u00f1or, \u00bfpor qu\u00e9 no te puedo seguir ahora? mi alma pondr\u00e9 por ti.\n13:38 Respondi\u00f3le Jes\u00fas: \u00bfTu alma pondr\u00e1s por m\u00ed? De cierto, de cierto te digo: No cantar\u00e1 el gallo, sin que me hayas negado tres veces.\n14:1 NO se turbe vuestro coraz\u00f3n; cre\u00e9is en Dios, creed tambi\u00e9n en m\u00ed.\n14:2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, \u00e1 preparar lugar para vosotros.\n14:3 Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendr\u00e9 otra vez, y os tomar\u00e9 \u00e1 m\u00ed mismo: para que donde yo estoy, vosotros tambi\u00e9n est\u00e9is.\n14:4 Y sab\u00e9is \u00e1 d\u00f3nde yo voy; y sab\u00e9is el camino.\n14:5 D\u00edcele Tom\u00e1s: Se\u00f1or, no sabemos \u00e1 d\u00f3nde vas: \u00bfc\u00f3mo, pues, podemos saber el camino?\n14:6 Jes\u00fas le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por m\u00ed.\n14:7 Si me conocieseis, tambi\u00e9n \u00e1 mi Padre conocierais: y desde ahora le conoc\u00e9is, y le hab\u00e9is visto.\n14:8 D\u00edcele Felipe: Se\u00f1or, mu\u00e9stranos el Padre, y nos basta.\n14:9 Jes\u00fas le dice: \u00bfTanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre; \u00bfc\u00f3mo, pues, dices t\u00fa: Mu\u00e9stranos el Padre?\n14:10 \u00bfNo crees que yo soy en el Padre, y el Padre en m\u00ed? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de m\u00ed mismo: mas el Padre que est\u00e1 en m\u00ed, \u00e9l hace las obras.\n14:11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en m\u00ed: de otra manera, creedme por las mismas obras.\n14:12 De cierto, de cierto os digo: El que en m\u00ed cree, las obras que yo hago tambi\u00e9n \u00e9l las har\u00e1; y mayores que \u00e9stas har\u00e1; porque yo voy al Padre.\n14:13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto har\u00e9, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.\n14:14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo har\u00e9.\n14:15 Si me am\u00e1is, guardad mis mandamientos;\n14:16 Y yo rogar\u00e9 al Padre, y os dar\u00e1 otro Consolador, para que est\u00e9 con vosotros para siempre:\n14:17 Al Esp\u00edritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conoc\u00e9is; porque est\u00e1 con vosotros, y ser\u00e1 en vosotros.\n14:18 No os dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos: vendr\u00e9 \u00e1 vosotros.\n14:19 Aun un poquito, y el mundo no me ver\u00e1 m\u00e1s; empero vosotros me ver\u00e9is; porque yo vivo, y vosotros tambi\u00e9n vivir\u00e9is.\n14:20 En aquel d\u00eda vosotros conocer\u00e9is que yo estoy en mi Padre, y vosotros en m\u00ed, y yo en vosotros.\n14:21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aqu\u00e9l es el que me ama; y el que me ama, ser\u00e1 amado de mi Padre, y yo le amar\u00e9, y me manifestar\u00e9 \u00e1 \u00e9l.\n14:22 D\u00edcele Judas, no el Iscariote: Se\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 hay porque te hayas de manifestar \u00e1 nosotros, y no al mundo?\n14:23 Respondi\u00f3 Jes\u00fas, y d\u00edjole: El que me ama, mi palabra guardar\u00e1; y mi Padre le amar\u00e1, y vendremos \u00e1 \u00e9l, y haremos con \u00e9l morada.\n14:24 El que no me ama, no guarda mis palabras: y la palabra que hab\u00e9is o\u00eddo, no es m\u00eda, sino del Padre que me envi\u00f3.\n14:25 Estas cosas os he hablado estando con vosotros.\n14:26 Mas el Consolador, el Esp\u00edritu Santo, al cual el Padre enviar\u00e1 en mi nombre, \u00e9l os ense\u00f1ar\u00e1 todas las cosas, y os recordar\u00e1 todas las cosas que os he dicho.\n14:27 La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro coraz\u00f3n, ni tenga miedo.\n14:28 Hab\u00e9is o\u00eddo c\u00f3mo yo os he dicho: Voy, y vengo \u00e1 vosotros. Si me amaseis, ciertamente os gozar\u00edais, porque he dicho que voy al Padre: porque el Padre mayor es que yo.\n14:29 Y ahora os lo he dicho antes que se haga; para que cuando se hiciere, cre\u00e1is.\n14:30 Ya no hablar\u00e9 mucho con vosotros: porque viene el pr\u00edncipe de este mundo; mas no tiene nada en m\u00ed.\n14:31 Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre me di\u00f3 el mandamiento, as\u00ed hago. Levantaos, vamos de aqu\u00ed,\n15:1 YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.\n15:2 Todo p\u00e1mpano que en m\u00ed no lleva fruto, le quitar\u00e1: y todo aquel que lleva fruto, le limpiar\u00e1, para que lleve m\u00e1s fruto.\n15:3 Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.\n15:4 Estad en m\u00ed, y yo en vosotros. Como el p\u00e1mpano no puede llevar fruto de s\u00ed mismo, si no estuviere en la vid; as\u00ed ni vosotros, si no estuviereis en m\u00ed.\n15:5 Yo soy la vid, vosotros los p\u00e1mpanos: el que est\u00e1 en m\u00ed, y yo en \u00e9l, \u00e9ste lleva mucho fruto; porque sin m\u00ed nada pod\u00e9is hacer.\n15:6 El que en m\u00ed no estuviere, ser\u00e1 echado fuera como mal p\u00e1mpano, y se secar\u00e1; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden.\n15:7 Si estuviereis en m\u00ed, y mis palabras estuvieren en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os ser\u00e1 hecho.\n15:8 En esto es glorificado mi Padre, en que llev\u00e9is mucho fruto, y se\u00e1is as\u00ed mis disc\u00edpulos.\n15:9 Como el Padre me am\u00f3, tambi\u00e9n yo os he amado: estad en mi amor.\n15:10 Si guardareis mis mandamientos, estar\u00e9is en mi amor; como yo tambi\u00e9n he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.\n15:11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo est\u00e9 en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.\n15:12 Este es mi mandamiento: Que os am\u00e9is los unos \u00e1 los otros, como yo os he amado.\n15:13 Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.\n15:14 Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando.\n15:15 Ya no os llamar\u00e9 siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su se\u00f1or: mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que o\u00ed de mi Padre, os he hecho notorias.\n15:16 No me elegisteis vosotros \u00e1 m\u00ed, mas yo os eleg\u00ed \u00e1 vosotros; y os he puesto para que vay\u00e1is y llev\u00e9is fruto, y vuestro fruto permanezca: para que todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, \u00e9l os lo d\u00e9.\n15:17 Esto os mando: Que os am\u00e9is los unos \u00e1 los otros.\n15:18 Si el mundo os aborrece, sabed que \u00e1 m\u00ed me aborreci\u00f3 antes que \u00e1 vosotros.\n15:19 Si fuerais del mundo, el mundo amar\u00eda lo suyo; mas porque no sois del mundo, antes yo os eleg\u00ed del mundo, por eso os aborrece el mundo.\n15:20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su se\u00f1or. Si \u00e1 m\u00ed m\u00e9 han perseguido, tambi\u00e9n \u00e1 vosotros perseguir\u00e1n: si han guardado mi palabra, tambi\u00e9n guardar\u00e1n la vuestra.\n15:21 Mas todo esto os har\u00e1n por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.\n15:22 Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendr\u00edan pecado, mas ahora no tienen excusa de su pecado.\n15:23 El que me aborrece, tambi\u00e9n \u00e1 mi Padre aborrece.\n15:24 Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ning\u00fan otro ha hecho, no tendr\u00edan pecado; mas ahora, y las han visto, y me aborrecen \u00e1 m\u00ed y \u00e1 mi Padre.\n15:25 Mas para que se cumpla la palabra que est\u00e1 escrita en su ley: Que sin causa me aborrecieron.\n15:26 Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviar\u00e9 del Padre, el Esp\u00edritu de verdad, el cual procede del Padre, \u00e9l dar\u00e1 testimonio de m\u00ed.\n15:27 Y vosotros dar\u00e9is testimonio, porque est\u00e1is conmigo desde el principio.\n16:1 ESTAS cosas os he hablado, para que no os escandalic\u00e9is.\n16:2 Os echar\u00e1n de los sinagogas; y aun viene la hora, cuando cualquiera que os matare, pensar\u00e1 que hace servici\u00f3 \u00e1 Dios.\n16:3 Y estas cosas os har\u00e1n, porque no conocen al Padre ni \u00e1 m\u00ed.\n16:4 Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordeis que yo os lo hab\u00eda dicho. Esto empero no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.\n16:5 Mas ahora voy al que me envi\u00f3; y ninguno de vosotros me pregunta: \u00bfAd\u00f3nde vas?\n16:6 Antes, porque os he hablado estas cosas, tristeza ha henchido vuestro coraz\u00f3n.\n16:7 Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya: porque si yo no fuese, el Consolador no vendr\u00eda \u00e1 vosotros; mas si yo fuere, os le enviar\u00e9.\n16:8 Y cuando \u00e9l viniere redarg\u00fcir\u00e1 al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio:\n16:9 De pecado ciertamente, por cuanto no creen en m\u00ed;\n16:10 Y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me ver\u00e9is m\u00e1s;\n16:11 Y de juicio, por cuanto el pr\u00edncipe de este mundo es juzgado.\n16:12 Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no las pod\u00e9is llevar.\n16:13 Pero cuando viniere aquel Esp\u00edritu de verdad, \u00e9l os guiar\u00e1 \u00e1 toda verdad; porque no hablar\u00e1 de s\u00ed mismo, sino que hablar\u00e1 todo lo que oyere, y os har\u00e1 saber las cosas que han de venir.\n16:14 El me glorificar\u00e1: porque tomar\u00e1 de lo m\u00edo, y os lo har\u00e1 saber.\n16:15 Todo lo que tiene el Padre, m\u00edo es: por eso dije que tomar\u00e1 de lo m\u00edo, y os lo har\u00e1 saber.\n16:16 Un poquito, y no me ver\u00e9is; y otra vez un poquito, y me ver\u00e9is: porque yo voy al Padre.\n16:17 Entonces dijeron algunos de sus disc\u00edpulos unos \u00e1 otros: \u00bfQu\u00e9 es esto que nos dice: Un poquito, y no me ver\u00e9is; y otra vez un poquito, y me ver\u00e9is: y, por que yo voy al Padre?\n16:18 Dec\u00edan pues: \u00bfQu\u00e9 es esto que dice: Un poquito? No entendemos lo que habla.\n16:19 Y conoci\u00f3 Jes\u00fas que le quer\u00edan preguntar, y d\u00edjoles: \u00bfPregunt\u00e1is entre vosotros de esto que dije: Un poquito, y no me ver\u00e9is, y otra vez un poquito, y me ver\u00e9is?\n16:20 De cierto, de cierto os digo, que vosotros llorar\u00e9is y lamentar\u00e9is, y el mundo se alegrar\u00e1: empero aunque vosotros estar\u00e9is tristes, vuestra tristeza se tornar\u00e1 en gozo.\n16:21 La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas despu\u00e9s que ha parido un ni\u00f1o, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.\n16:22 Tambi\u00e9n, pues, vosotros ahora ciertamente ten\u00e9is tristeza; mas otra vez os ver\u00e9, y se gozar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n, y nadie quitar\u00e1 de vosotros vuestro gozo.\n16:23 Y aquel d\u00eda no me preguntar\u00e9is nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dar\u00e1.\n16:24 Hasta ahora nada hab\u00e9is pedido en mi nombre: pedid, y recibir\u00e9is, para que vuestro gozo sea cumplido.\n16:25 Estas cosas os he hablado en proverbios: la hora viene cuando ya no os hablar\u00e9 por proverbios, pero claramente os anunciar\u00e9 del Padre.\n16:26 Aquel d\u00eda pedir\u00e9is en mi nombre: y no os digo, que yo rogar\u00e9 al Padre por vosotros;\n16:27 Pues el mismo Padre os ama, porque vosotros me amasteis, y hab\u00e9is cre\u00eddo que yo sal\u00ed de Dios.\n16:28 Sal\u00ed del Padre, y he venido al mundo: otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.\n16:29 D\u00edcenle sus disc\u00edpulos: He aqu\u00ed, ahora hablas claramente, y ning\u00fan proverbio dices.\n16:30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios.\n16:31 Respondi\u00f3les Jes\u00fas: \u00bfAhora cre\u00e9is?\n16:32 He aqu\u00ed, la hora viene, y ha venido, que ser\u00e9is esparcidos cada uno por su parte, y me dejar\u00e9is solo: mas no estoy solo, porque el Padre est\u00e1 conmigo.\n16:33 Estas cosas os he hablado, para que en m\u00ed teng\u00e1is paz. En el mundo tendr\u00e9is aflicci\u00f3n: mas confiad, yo he vencido al mundo.\n17:1 ESTAS cosas habl\u00f3 Jes\u00fas, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora es llegada; glorifica \u00e1 tu Hijo, para que tambi\u00e9n tu Hijo te glorifique \u00e1 ti;\n17:2 Como le has dado la potestad de toda carne, para que d\u00e9 vida eterna \u00e1 todos los que le diste.\n17:3 Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y \u00e1 Jesucristo, al cual has enviado.\n17:4 Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que me diste que hiciese.\n17:5 Ahora pues, Padre, glorif\u00edcame t\u00fa cerca de ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese.\n17:6 He manifestado tu nombre \u00e1 los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste, y guardaron tu palabra.\n17:7 Ahora han conocido que todas las cosas que me diste, son de ti;\n17:8 Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que sal\u00ed de ti, y han cre\u00eddo que t\u00fa me enviaste.\n17:9 Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son:\n17:10 Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas: y he sido glorificado en ellas.\n17:11 Y ya no estoy en el mundo; mas \u00e9stos est\u00e1n en el mundo, y yo \u00e1 ti vengo. Padre santo, \u00e1 los que me has dado, gu\u00e1rdalos por tu nombre, para que sean una cosa, como tambi\u00e9n nosotros.\n17:12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; \u00e1 los que me diste, yo los guard\u00e9, y ninguno de ellos se perdi\u00f3, sino el hijo de perdici\u00f3n; para que la Escritura se cumpliese.\n17:13 Mas ahora vengo \u00e1 ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en s\u00ed mismos.\n17:14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreci\u00f3, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.\n17:15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.\n17:16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.\n17:17 Santif\u00edcalos en tu verdad: tu palabra es verdad.\n17:18 Como t\u00fa me enviaste al mundo, tambi\u00e9n los he enviado al mundo.\n17:19 Y por ellos yo me santifico \u00e1 m\u00ed mismo, para que tambi\u00e9n ellos sean santificados en verdad.\n17:20 Mas no ruego solamente por \u00e9stos, sino tambi\u00e9n por los que han de creer en m\u00ed por la palabra de ellos.\n17:21 Para que todos sean una cosa; como t\u00fa, oh Padre, en m\u00ed, y yo en ti, que tambi\u00e9n ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que t\u00fa me enviaste.\n17:22 Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como tambi\u00e9n nosotros somos una cosa.\n17:23 Yo en ellos, y t\u00fa en m\u00ed, para que sean consumadamente una cosa; que el mundo conozca que t\u00fa me enviaste, y que los has amado, como tambi\u00e9n \u00e1 m\u00ed me has amado.\n17:24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos est\u00e9n tambi\u00e9n conmigo; para que vean mi gloria que me has dado: por cuanto me has amado desde antes de la constituci\u00f3n del mundo.\n17:25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, mas yo te he conocido; y \u00e9stos han conocido que t\u00fa me enviaste;\n17:26 Y yo les he manifestado tu nombre, y manifestar\u00e9 lo a\u00fan; para que el amor con que me has amado, est\u00e9 en ellos, y yo en ellos.\n18:1 COMO Jes\u00fas hubo dicho estas cosas, sali\u00f3se con sus disc\u00edpulos tras el arroyo de Cedr\u00f3n, donde estaba un huerto, en el cual entr\u00f3 Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos.\n18:2 Y tambi\u00e9n Judas, el que le entregaba, sab\u00eda aquel lugar; porque muchas veces Jes\u00fas se juntaba all\u00ed con sus disc\u00edpulos.\n18:3 Judas pues tomando una compa\u00f1\u00eda, y ministros de los pont\u00edfices y de los Fariseos, vino all\u00ed con linternas y antorchas, y con armas.\n18:4 Empero Jes\u00fas, sabiendo todas las cosas que hab\u00edan de venir sobre \u00e9l, sali\u00f3 delante, y d\u00edjoles: \u00bfA qui\u00e9n busc\u00e1is?\n18:5 Respondi\u00e9ronle: A Jes\u00fas Nazareno. D\u00edceles Jes\u00fas; Yo soy (Y estaba tambi\u00e9n con ellos Judas, el que le entregaba.)\n18:6 Y como les dijo, Yo soy, volvieron atr\u00e1s, y cayeron en tierra.\n18:7 Volvi\u00f3les, pues, \u00e1 preguntar: \u00bfA qui\u00e9n busc\u00e1is? Y ellos dijeron: A Jes\u00fas Nazareno.\n18:8 Respondi\u00f3 Jes\u00fas: Os he dicho que yo soy: pues si \u00e1 mi busc\u00e1is, dejad ir \u00e1 \u00e9stos.\n18:9 Para que se cumpliese la palabra que hab\u00eda dicho: De los que me diste, ninguno de ellos perd\u00ed.\n18:10 Entonces Sim\u00f3n Pedro, que ten\u00eda espada, sac\u00f3la, \u00e9 hiri\u00f3 al siervo del pont\u00edfice, y le cort\u00f3 la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.\n18:11 Jes\u00fas entonces dijo \u00e1 Pedro: Mete tu espada en la vaina: el vaso que el Padre me ha dado, \u00bfno lo tengo de beber?\n18:12 Entonces la compa\u00f1\u00eda y el tribuno, y los ministros de los Jud\u00edos, prendieron \u00e1 Jes\u00fas y le ataron,\n18:13 Y llev\u00e1ronle primeramente \u00e1 An\u00e1s; porque era suegro de Caif\u00e1s, el cual era pont\u00edfice de aquel a\u00f1o.\n18:14 Y era Caif\u00e1s el que hab\u00eda dado el consejo \u00e1 los Jud\u00edos, que era necesario que un hombre muriese por el pueblo.\n18:15 Y segu\u00eda \u00e1 Jes\u00fas Sim\u00f3n Pedro, y otro disc\u00edpulo. Y aquel disc\u00edpulo era conocido del pont\u00edfice, y entr\u00f3 con Jes\u00fas al atrio del pont\u00edfice;\n18:16 Mas Pedro estaba fuera \u00e1 la puerta. Y sali\u00f3 aquel disc\u00edpulo que era conocido del pont\u00edfice, y habl\u00f3 \u00e1 la portera, y meti\u00f3 dentro \u00e1 Pedro.\n18:17 Entonces la criada portera dijo \u00e1 Pedro: \u00bfNo eres t\u00fa tambi\u00e9n de los disc\u00edpulos de este hombre? Dice \u00e9l: No soy.\n18:18 Y estaban en pie los siervos y los ministros que hab\u00edan allegado las ascuas; porque hac\u00eda fr\u00edo, y calent\u00e1banse: y estaba tambi\u00e9n con ellos Pedro en pie, calent\u00e1ndose.\n18:19 Y el pont\u00edfice pregunt\u00f3 \u00e1 Jes\u00fas acerca de sus disc\u00edpulos y de su doctrina.\n18:20 Jes\u00fas le respondi\u00f3: Yo manifiestamente he hablado al mundo: yo siempre he ense\u00f1ado en la sinagoga y en el templo, donde se juntan todos los Jud\u00edos, y nada he hablado en oculto.\n18:21 \u00bfQu\u00e9 me preguntas \u00e1 m\u00ed? Pregunta \u00e1 los que han o\u00eddo, qu\u00e9 les haya yo hablado: he aqu\u00ed, \u00e9sos saben lo que yo he dicho.\n18:22 Y como \u00e9l hubo dicho esto, uno de los criados que estaba all\u00ed, di\u00f3 una bofetada \u00e1 Jes\u00fas, diciendo: \u00bfAs\u00ed respondes al pont\u00edfice?\n18:23 Respondi\u00f3le Jes\u00fas: Si he hablado mal, da testimonio del mal: y si bien, \u00bfpor qu\u00e9 me hieres?\n18:24 Y An\u00e1s le hab\u00eda enviado atado \u00e1 Caif\u00e1s pont\u00edfice.\n18:25 Estaba pues Pedro en pie calent\u00e1ndose. Y dij\u00e9ronle: \u00bfNo eres t\u00fa de sus disc\u00edpulos? El neg\u00f3, y dijo: No soy.\n18:26 Uno de los siervos del pont\u00edfice, pariente de aqu\u00e9l \u00e1 quien Pedro hab\u00eda cortado la oreja, le dice: \u00bfNo te vi yo en el huerto con \u00e9l?\n18:27 Y neg\u00f3 Pedro otra vez: y luego el gallo cant\u00f3.\n18:28 Y llevaron \u00e1 Jes\u00fas de Caif\u00e1s al pretorio: y era por la ma\u00f1ana: y ellos no entraron en el pretorio por no ser contaminados, sino que comiesen la pascua.\n18:29 Entonces sali\u00f3 Pilato \u00e1 ellos fuera, y dijo: \u00bfQu\u00e9 acusaci\u00f3n tra\u00e9is contra este hombre?\n18:30 Respondieron y dij\u00e9ronle: Si \u00e9ste no fuera malhechor, no te le habr\u00edamos entregado.\n18:31 D\u00edceles entonces Pilato: Tomadle vosotros, y juzgadle seg\u00fan vuestra ley. Y los Jud\u00edos le dijeron: A nosotros no es l\u00edcito matar \u00e1 nadie:\n18:32 Para que se cumpliese el dicho de Jes\u00fas, que hab\u00eda dicho, dando \u00e1 entender de qu\u00e9 muerte hab\u00eda de morir.\n18:33 As\u00ed que, Pilato volvi\u00f3 \u00e1 entrar en el pretorio, y llam\u00f3 \u00e1 Jes\u00fas, y d\u00edjole: \u00bfEres t\u00fa el Rey de los Jud\u00edos?\n18:34 Respondi\u00f3le Jes\u00fas: \u00bfDices t\u00fa esto de ti mismo, \u00f3 te lo han dicho otros de m\u00ed?\n18:35 Pilato respondi\u00f3: \u00bfSoy yo Jud\u00edo? Tu gente, y los pont\u00edfices, te han entregado \u00e1 m\u00ed: \u00bfqu\u00e9 has hecho?\n18:36 Respondi\u00f3 Jes\u00fas: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelear\u00edan para que yo no fuera entregado \u00e1 los Jud\u00edos: ahora, pues, mi reino no es de aqu\u00ed.\n18:37 D\u00edjole entonces Pilato: \u00bfLuego rey eres tu? Respondi\u00f3 Jes\u00fas: Tu dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio \u00e1 la verdad. Todo aqu\u00e9l que es de la verdad, oye mi voz.\n18:38 D\u00edcele Pilato: \u00bfQu\u00e9 cosa es verdad? Y como hubo dicho esto, sali\u00f3 otra vez \u00e1 los Jud\u00edos, y d\u00edceles: Yo no hallo en \u00e9l ning\u00fan crimen.\n18:39 Empero vosotros ten\u00e9is costumbre, que os suelte uno en la Pascua: \u00bfquer\u00e9is, pues, que os suelte al Rey de los Jud\u00edos?\n18:40 Entonces todos dieron voces otra vez, diciendo: No \u00e1 \u00e9ste, sino \u00e1 Barrab\u00e1s. Y Barrab\u00e1s era ladr\u00f3n.\n19:1 ASI que, entonces tom\u00f3 Pilato \u00e1 Jes\u00fas, y le azot\u00f3.\n19:2 Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y pusi\u00e9ron la sobre su cabeza, y le vistieron de una ropa de grana;\n19:3 Y dec\u00edan: Salve, Rey de los Jud\u00edos! y d\u00e1banle de bofetadas.\n19:4 Entonces Pilato sali\u00f3 otra vez fuera, y d\u00edjoles: He aqu\u00ed, os le traigo fuera, para que entend\u00e1is que ning\u00fan crimen hallo en \u00e9l.\n19:5 Y sali\u00f3 Jes\u00fas fuera, llevando la corona de espinas y la ropa de grana. Y d\u00edceles Pilato: He aqu\u00ed el hombre.\n19:6 Y como le vieron los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y los servidores, dieron voces diciendo: Crucif\u00edcale, crucif\u00edcale. D\u00edceles Pilato: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo en \u00e9l crimen.\n19:7 Respondi\u00e9ronle los Jud\u00edos: Nosotros tenemos ley, y seg\u00fan nuestra ley debe morir, porque se hizo Hijo de Dios.\n19:8 Y como Pilato oy\u00f3 esta palabra, tuvo m\u00e1s miedo.\n19:9 Y entr\u00f3 otra vez en el pretorio, y dijo \u00e1 Jes\u00fas: \u00bfDe d\u00f3nde eres t\u00fa? Mas Jes\u00fas no le di\u00f3 respuesta.\n19:10 Entonces d\u00edcele Pilato: \u00bfA m\u00ed no me hablas? \u00bfno sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte?\n19:11 Respondi\u00f3 Jes\u00fas: Ninguna potestad tendr\u00edas contra m\u00ed, si no te fuese dado de arriba: por tanto, el que \u00e1 ti me ha entregado, mayor pecado tiene.\n19:12 Desde entonces procuraba Pilato soltarle; mas los Jud\u00edos daban voces, diciendo: Si \u00e1 \u00e9ste sueltas, no eres amigo de C\u00e9sar: cualquiera que se hace rey, \u00e1 C\u00e9sar contradice.\n19:13 Entonces Pilato, oyendo este dicho, llev\u00f3 fuera \u00e1 Jes\u00fas, y se sent\u00f3 en el tribunal en el lugar que se dice Lith\u00f3strotos, y en hebreo Gabbatha.\n19:14 Y era la v\u00edspera de la Pascua, y como la hora de sexta. Entonces dijo \u00e1 los Jud\u00edos: He aqu\u00ed vuestro Rey.\n19:15 Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucif\u00edcale. D\u00edceles Pilato: \u00bfA vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los pont\u00edfices: No tenemos rey sino \u00e1 C\u00e9sar.\n19:16 As\u00ed que entonces lo entreg\u00f3 \u00e1 ellos para que fuese crucificado. Y tomaron \u00e1 Jes\u00fas, y le llevaron.\n19:17 Y llevando su cruz, sali\u00f3 al lugar que se dice de la Calavera, y en hebreo, G\u00f3lgotha;\n19:18 Donde le crucificaron, y con \u00e9l otros dos, uno \u00e1 cada lado, y Jes\u00fas en medio.\n19:19 Y escribi\u00f3 tambi\u00e9n Pilato un t\u00edtulo, que puso encima de la cruz. Y el escrito era: JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDIOS.\n19:20 Y muchos de los Jud\u00edos leyeron este t\u00edtulo: porque el lugar donde estaba crucificado Jes\u00fas era cerca de la ciudad: y estaba escrito en hebreo, en griego, y en lat\u00edn.\n19:21 Y dec\u00edan \u00e1 Pilato los pont\u00edfices de los Jud\u00edos: No escribas, Rey de los Jud\u00edos: sino, que \u00e9l dijo: Rey soy de los Jud\u00edos.\n19:22 Respondi\u00f3 Pilato: Lo que he escrito, he escrito.\n19:23 Y como los soldados hubieron crucificado \u00e1 Jes\u00fas, tomaron sus vestidos, \u00e9 hicieron cuatro partes (para cada soldado una parte); y la t\u00fanica; mas la t\u00fanica era sin costura, toda tejida desde arriba.\n19:24 Y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, de qui\u00e9n ser\u00e1; para que se cumpliese la Escritura, que dice: Partieron para s\u00ed mis vestidos, Y sobre mi vestidura echaron suertes. Y los soldados hicieron esto.\n19:25 Y estaban junto \u00e1 la cruz de Jes\u00fas su madre, y la hermana de su madre, Mar\u00eda mujer de Cleofas, y Mar\u00eda Magdalena.\n19:26 Y como vi\u00f3 Jes\u00fas \u00e1 la madre, y al disc\u00edpulo que \u00e9l amaba, que estaba presente, dice \u00e1 su madre: Mujer, he ah\u00ed tu hijo.\n19:27 Despu\u00e9s dice al disc\u00edpulo: He ah\u00ed tu madre. Y desde aquella hora el disc\u00edpulo la recibi\u00f3 consigo.\n19:28 Despu\u00e9s de esto, sabiendo Jes\u00fas que todas las cosas eran ya cumplidas, para que la Escritura se cumpliese, dijo: Sed tengo.\n19:29 Y estaba all\u00ed un vaso lleno de vinagre: entonces ellos hinchieron una esponja de vinagre, y rodeada \u00e1 un hisopo, se la llegaron \u00e1 la boca.\n19:30 Y como Jes\u00fas tom\u00f3 el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, di\u00f3 el esp\u00edritu.\n19:31 Entonces los Jud\u00edos, por cuanto era la v\u00edspera de la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el s\u00e1bado, pues era el gran d\u00eda del s\u00e1bado, rogaron \u00e1 Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados.\n19:32 Y vinieron los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que hab\u00eda sido crucificado con \u00e9l.\n19:33 Mas cuando vinieron \u00e1 Jes\u00fas, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas:\n19:34 Empero uno de los soldados le abri\u00f3 el costado con una lanza, y luego sali\u00f3 sangre y agua.\n19:35 Y el que lo vi\u00f3, da testimonio, y su testimonio es verdadero: y \u00e9l sabe que dice verdad, para que vosotros tambi\u00e9n cre\u00e1is.\n19:36 Porque estas cosas fueron hechas para que se cumpliese la Escritura: Hueso no quebrantar\u00e9is de \u00e9l.\n19:37 Y tambi\u00e9n otra Escritura dice: Mirar\u00e1n al que traspasaron.\n19:38 Despu\u00e9s de estas cosas, Jos\u00e9 de Arimatea, el cual era disc\u00edpulo de Jes\u00fas, mas secreto por miedo de los Jud\u00edos, rog\u00f3 \u00e1 Pilato que pudiera quitar el cuerpo de Jes\u00fas: y permiti\u00f3selo Pilato. Entonces vino, y quit\u00f3 el cuerpo de Jes\u00fas.\n19:39 Y vino tambi\u00e9n Nicodemo, el que antes hab\u00eda venido \u00e1 Jes\u00fas de noche, trayendo un compuesto de mirra y de \u00e1loes, como cien libras.\n19:40 Tomaron pues el cuerpo de Jes\u00fas, y envolvi\u00e9ronlo en lienzos con especias, como es costumbre de los Jud\u00edos sepultar.\n19:41 Y en aquel lugar donde hab\u00eda sido crucificado, hab\u00eda un huerto; y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aun no hab\u00eda sido puesto ninguno.\n19:42 All\u00ed, pues, por causa de la v\u00edspera de la Pascua de los Jud\u00edos, porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron \u00e1 Jes\u00fas.\n20:1 Y EL primer d\u00eda de la semana, Mar\u00eda Magdalena vino de ma\u00f1ana, siendo a\u00fan obscuro, al sepulcro; y vi\u00f3 la piedra quitada del sepulcro.\n20:2 Entonces corri\u00f3, y vino \u00e1 Sim\u00f3n Pedro, y al otro disc\u00edpulo, al cual amaba Jes\u00fas, y les dice: Han llevado al Se\u00f1or del sepulcro, y no sabemos d\u00f3nde le han puesto.\n20:3 Y sali\u00f3 Pedro, y el otro disc\u00edpulo, y vinieron al sepulcro.\n20:4 Y corr\u00edan los dos juntos; mas el otro disc\u00edpulo corri\u00f3 m\u00e1s presto que Pedro, y lleg\u00f3 primero al sepulcro.\n20:5 Y baj\u00e1ndose \u00e1 mirar, vi\u00f3 los lienzos echados; mas no entr\u00f3.\n20:6 Lleg\u00f3 luego Sim\u00f3n Pedro sigui\u00e9ndole, y entr\u00f3 en el sepulcro, y vi\u00f3 los lienzos echados,\n20:7 Y el sudario, que hab\u00eda estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte.\n20:8 Y entonces entr\u00f3 tambi\u00e9n el otro disc\u00edpulo, que hab\u00eda venido primero al sepulcro, y vi\u00f3, y crey\u00f3.\n20:9 Porque aun no sab\u00edan la Escritura, que era necesario que \u00e9l resucitase de los muertos.\n20:10 Y volvieron los disc\u00edpulos \u00e1 los suyos.\n20:11 Empero Mar\u00eda estaba fuera llorando junto al sepulcro: y estando llorando, baj\u00f3se \u00e1 mirar el sepulcro;\n20:12 Y vi\u00f3 dos \u00e1ngeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno \u00e1 la cabecera, y el otro \u00e1 los pies, donde el cuerpo de Jes\u00fas hab\u00eda sido puesto.\n20:13 Y dij\u00e9ronle: Mujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras? D\u00edceles: Porque se han llevado \u00e1 mi Se\u00f1or, y no s\u00e9 d\u00f3nde le han puesto.\n20:14 Y como hubo dicho esto, volvi\u00f3se atr\u00e1s, y vi\u00f3 \u00e1 Jes\u00fas que estaba all\u00ed; mas no sab\u00eda que era Jes\u00fas.\n20:15 D\u00edcele Jes\u00fas: Mujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras? \u00bf\u00e1 qui\u00e9n buscas? Ella, pensando que era el hortelano, d\u00edcele: Se\u00f1or, si t\u00fa lo has llevado, dime d\u00f3nde lo has puesto, y yo lo llevar\u00e9.\n20:16 D\u00edcele Jes\u00fas: Mar\u00eda! Volvi\u00e9ndose ella, d\u00edcele: Rabboni! que quiere decir, Maestro.\n20:17 D\u00edcele Jes\u00fas: No me toques: porque aun no he subido \u00e1 mi Padre: mas ve \u00e1 mis hermanos, y diles: Subo \u00e1 mi Padre y \u00e1 vuestro Padre, \u00e1 mi Dios y \u00e1 vuestro Dios.\n20:18 Fu\u00e9 Mar\u00eda Magdalena dando las nuevas \u00e1 los disc\u00edpulos de que hab\u00eda visto al Se\u00f1or, y que \u00e9l le hab\u00eda dicho estas cosas.\n20:19 Y como fu\u00e9 tarde aquel d\u00eda, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas donde los disc\u00edpulos estaban juntos por miedo de los Jud\u00edos, vino Jes\u00fas, y p\u00fasose en medio, y d\u00edjoles: Paz \u00e1 vosotros.\n20:20 Y como hubo dicho esto, mostr\u00f3les las manos y el costado. Y los disc\u00edpulos se gozaron viendo al Se\u00f1or.\n20:21 Entonces les dijo Jes\u00fas otra vez: Paz \u00e1 vosotros: como me envi\u00f3 el Padre, as\u00ed tambi\u00e9n yo os env\u00edo.\n20:22 Y como hubo dicho esto, sopl\u00f3, y d\u00edjoles: Tomad el Esp\u00edritu Santo:\n20:23 A los que remitiereis los pecados, les son remitidos: \u00e1 quienes los retuviereis, ser\u00e1n retenidos.\n20:24 Empero Tom\u00e1s, uno de los doce, que se dice el D\u00eddimo, no estaba con ellos cuando Jes\u00fas vino.\n20:25 Dij\u00e9ronle pues los otros disc\u00edpulos: Al Se\u00f1or hemos visto. Y \u00e9l les dijo: Si no viere en sus manos la se\u00f1al de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creer\u00e9.\n20:26 Y ocho d\u00edas despu\u00e9s, estaban otra vez sus disc\u00edpulos dentro, y con ellos Tom\u00e1s. Vino Jes\u00fas, las puertas cerradas, y p\u00fasose en medio, y dijo: Paz \u00e1 vosotros.\n20:27 Luego dice \u00e1 Tom\u00e1s: Mete tu dedo aqu\u00ed, y ve mis manos: y alarga ac\u00e1 tu mano, y m\u00e9tela en mi costado: y no seas incr\u00e9dulo, sino fiel.\n20:28 Entonces Tom\u00e1s respondi\u00f3, y d\u00edjole: Se\u00f1or m\u00edo, y Dios m\u00edo!\n20:29 D\u00edcele Jes\u00fas: Porque me has visto, Tom\u00e1s, creiste: bienaventurados los que no vieron y creyeron.\n20:30 Y tambi\u00e9n hizo Jes\u00fas muchas otras se\u00f1ales en presencia de sus disc\u00edpulos, que no est\u00e1n escritas en este libro.\n20:31 Estas empero son escritas, para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, teng\u00e1is vida en su nombre.\n21:1 DESPU\u00c9S se manifest\u00f3 Jes\u00fas otra vez \u00e1 sus disc\u00edpulos en la mar de Tiberias; y manifest\u00f3se de esta manera.\n21:2 Estaban juntos Sim\u00f3n Pedro, y Tom\u00e1s, llamado al D\u00eddimo, y Natanael, el que era de Can\u00e1 de Galilea, y los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus disc\u00edpulos.\n21:3 D\u00edceles Sim\u00f3n: A pescar voy. D\u00edcenle: Vamos nosotros tambi\u00e9n contigo. Fueron, y subieron en una barca; y aquella noche no cogieron nada.\n21:4 Y venida la ma\u00f1ana, Jes\u00fas se puso \u00e1 la ribera: mas los disc\u00edpulos no entendieron que era Jes\u00fas.\n21:5 Y d\u00edjoles: Mozos, \u00bften\u00e9is algo de comer? Respondi\u00e9ronle: No.\n21:6 Y \u00e9l les dice: Echad la red \u00e1 la mano derecha del barco, y hallar\u00e9is. Entonces la echaron, y no la pod\u00edan en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces.\n21:7 Entonces aquel disc\u00edpulo, al cual amaba Jes\u00fas, dijo \u00e1 Pedro: El Se\u00f1or es. Y Sim\u00f3n Pedro, como oy\u00f3 que era el Se\u00f1or, ci\u00f1\u00f3se la ropa, porque estaba desnudo, y ech\u00f3se \u00e1 la mar.\n21:8 Y los otros disc\u00edpulos vinieron con el barco (porque no estaban lejos de tierra sino como doscientos codos), trayendo la red de peces.\n21:9 Y como descendieron \u00e1 tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.\n21:10 D\u00edceles Jes\u00fas; Traed de los peces que cogisteis ahora.\n21:11 Subi\u00f3 Sim\u00f3n Pedro, y trajo la red \u00e1 tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres: y siendo tantos, la red no se rompi\u00f3.\n21:12 D\u00edceles Jes\u00fas: Venid, comed. Y ninguno de los disc\u00edpulos osaba preguntarle: \u00bfT\u00fa, qui\u00e9n eres? sabiendo que era el Se\u00f1or.\n21:13 Viene pues Jes\u00fas, y toma el pan, y les da; y asimismo del pez.\n21:14 Esta era ya la tercera vez que Jes\u00fas se manifest\u00f3 \u00e1 sus disc\u00edpulos, habiendo resucitado de los muertos.\n21:15 Y cuando hubieron comido, Jes\u00fas dijo \u00e1 Sim\u00f3n Pedro: Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s, \u00bfme amas m\u00e1s que estos? D\u00edcele; S\u00ed Se\u00f1or: t\u00fa sabes que te amo. D\u00edcele: Apacienta mis corderos.\n21:16 Vu\u00e9lvele \u00e1 decir la segunda vez: Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s, \u00bfme amas? Resp\u00f3ndele: S\u00ed, Se\u00f1or: t\u00fa sabes que te amo. D\u00edcele: Apacienta mis ovejas.\n21:17 D\u00edcele la tercera vez: Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s, \u00bfme amas? Entristeci\u00f3se Pedro de que le dijese la tercera vez: \u00bfMe amas? y d\u00edcele: Se\u00f1or, t\u00fa sabes todas las cosas; t\u00fa sabes que te amo. D\u00edcele Jes\u00fas: Apacienta mis ovejas.\n21:18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras m\u00e1s mozo, te ce\u00f1\u00edas, \u00e9 ibas donde quer\u00edas; mas cuando ya fueres viejo, extender\u00e1s tus manos, y te ce\u00f1ir\u00e1 otro, y te llevar\u00e1 \u00e1 donde no quieras.\n21:19 Y esto dijo, dando \u00e1 entender con qu\u00e9 muerte hab\u00eda de glorificar \u00e1 Dios. Y dicho esto, d\u00edcele: S\u00edgueme.\n21:20 Volvi\u00e9ndose Pedro, ve \u00e1 aquel disc\u00edpulo al cual amaba Jes\u00fas, que segu\u00eda, el que tambi\u00e9n se hab\u00eda recostado \u00e1 su pecho en la cena, y le hab\u00eda dicho: Se\u00f1or, \u00bfqui\u00e9n es el que te ha de entregar?\n21:21 As\u00ed que Pedro vi\u00f3 \u00e1 \u00e9ste, dice \u00e1 Jes\u00fas: Se\u00f1or, \u00bfy \u00e9ste, qu\u00e9?\n21:22 D\u00edcele Jes\u00fas: Si quiero que \u00e9l quede hasta que yo venga, \u00bfqu\u00e9 \u00e1 t\u00ed? S\u00edgueme t\u00fa.\n21:23 Sali\u00f3 entonces este dicho entre los hermanos, que aquel disc\u00edpulo no hab\u00eda de morir. Mas Jes\u00fas no le dijo, No morir\u00e1; sino: Si quiero que \u00e9l quede hasta que yo venga \u00bfqu\u00e9 \u00e1 ti?\n21:24 Este es aquel disc\u00edpulo que da testimonio de estas cosas, y escribi\u00f3 estas cosas: y sabemos que su testimonio es verdadero.\n21:25 Y hay tambi\u00e9n otras muchas cosas que hizo Jes\u00fas, que si se escribiesen cada una por s\u00ed, ni aun en el mundo pienso que cabr\u00edan los libros que se habr\u00edan de escribir. Am\u00e9n.","title":"Spanish Bible: John","type":"page"}
