{"collection":"Bible & Christianity","html_url":"https://unchartedknowledge.5gfusion.net/browse/bib/wb/spa/lam.htm","path":"bib/wb/spa/lam.htm","source_url":"https://sacred-texts.com/bib/wb/spa/lam.htm","text":"1:1 COMO est\u00e1 sentada sola la ciudad populosa! La grande entre las naciones se ha vuelto como viuda, La se\u00f1ora de provincias es hecha tributaria.\n1:2 Amargamente llora en la noche, y sus l\u00e1grimas en sus mejillas; No tiene quien la consuele de todos sus amadores: Todos sus amigos le faltaron, volvi\u00e9ronsele enemigos.\n1:3 Fu\u00e9se Jud\u00e1, a causa de la aflicci\u00f3n y de la grandeza de servidumbre; Ella mor\u00f3 entre las gentes, y no hall\u00f3 descanso: Todos sus perseguidores la alcanzaron entre estrechuras.\n1:4 Las calzadas de Si\u00f3n tienen luto, porque no hay quien venga \u00e1 las solemnidades; Todas sus puertas est\u00e1n asoladas, sus sacerdotes gimen, Sus v\u00edrgenes afligidas, y ella tiene amargura.\n1:5 Sus enemigos han sido hechos cabeza, sus aborrecedores fueron prosperados; Porque Jehov\u00e1 la afligi\u00f3 por la multitud de sus rebeliones: Sus ni\u00f1os fueron en cautividad delante del enemigo.\n1:6 Fu\u00e9se de la hija de Si\u00f3n toda su hermosura: Sus pr\u00edncipes fueron como ciervos que no hallan pasto, Y anduvieron sin fortaleza delante del perseguidor.\n1:7 Jerusalem, cuando cay\u00f3 su pueblo en mano del enemigo y no hubo quien le ayudase, Se acord\u00f3 de los d\u00edas de su aflicci\u00f3n, y de sus rebeliones, Y de todas sus cosas deseables que tuvo desde los tiempos antiguos: Mir\u00e1ronla los enemigos, y escarnecieron de sus\n1:8 Pecado cometi\u00f3 Jerusalem; por lo cual ella ha sido removida: Todos los que la honraban la han menospreciado, porque vieron su verg\u00fcenza; Y ella suspira, y se vuelve atr\u00e1s.\n1:9 Sus inmundicias en sus faldas; no se acord\u00f3 de su postrimer\u00eda: Por tanto ella ha descendido maravillosamente, no tiene consolador. Mira, oh Jehov\u00e1, mi aflicci\u00f3n, porque el enemigo se ha engrandecido.\n1:10 Extendi\u00f3 su mano el enemigo \u00e1 todas sus cosas preciosas; Y ella ha visto entrar en su santuario las gentes, De las cuales mandaste que no entrasen en tu congregaci\u00f3n.\n1:11 Todo su pueblo busc\u00f3 su pan suspirando; Dieron por la comida todas sus cosas preciosas, para entretener la vida. Mira, oh Jehov\u00e1, y ve que estoy abatida.\n1:12 \u00bfNo os conmueve \u00e1 cuantos pas\u00e1is por el camino? Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido; Porque Jehov\u00e1 me ha angustiado en el d\u00eda de la ira de su furor.\n1:13 Desde lo alto envi\u00f3 fuego en mis huesos, el cual se ense\u00f1ore\u00f3: Ha extendido red a mis pies, torn\u00f3me atr\u00e1s, P\u00fasome asolada, y que siempre tenga dolor.\n1:14 El yugo de mis rebeliones est\u00e1 ligado por su mano, Enlazadas han subido sobre mi cerviz: ha hecho caer mis fuerzas: Hame entregado el Se\u00f1or en sus manos, contra quienes no podr\u00e9 levantarme.\n1:15 El Se\u00f1or ha hollado todos mis fuertes en medio de m\u00ed; Llam\u00f3 contra m\u00ed compa\u00f1\u00eda para quebrantar mis mancebos: Como lagar ha pisado el Se\u00f1or \u00e1 la virgen hija de Jud\u00e1.\n1:16 Por esta causa yo lloro; mis ojos, mis ojos fluyen aguas; Porque se alej\u00f3 de m\u00ed consolador que d\u00e9 reposo \u00e1 mi alma: Mis hijos son destru\u00eddos, porque el enemigo prevaleci\u00f3.\n1:17 Si\u00f3n extendi\u00f3 sus manos, no tiene quien la consuele; Jehov\u00e1 di\u00f3 mandamiento contra Jacob, que sus enemigos lo cercasen: Jerusalem fu\u00e9 en abominaci\u00f3n entre ellos.\n1:18 Jehov\u00e1 es justo; que yo contra su boca me rebel\u00e9. Oid ahora, pueblos todos, y ved mi dolor: Mis v\u00edrgenes y mis mancebos fueron en cautiverio.\n1:19 D\u00ed voces \u00e1 mis amadores, mas ellos me han enga\u00f1ado; Mis sacerdotes y mis ancianos en la ciudad perecieron, Buscando comida para s\u00ed con que entretener su vida.\n1:20 Mira, oh Jehov\u00e1, que estoy atribulada: mis entra\u00f1as rugen, Mi coraz\u00f3n est\u00e1 trastornado en medio de m\u00ed; porque me rebel\u00e9 desaforadamente: De fuera deshij\u00f3 el cuchillo, de dentro parece una muerte.\n1:21 Oyeron que gem\u00eda, y no hay consolador para m\u00ed: Todos mis enemigos han o\u00eddo mi mal, se han holgado de que t\u00fa lo hiciste. Har\u00e1s venir el d\u00eda que has anunciado, y ser\u00e1n como yo.\n1:22 Entre delante de ti toda su maldad, Y haz con ellos como hiciste conmigo por todas mis rebeliones: Porque muchos son mis suspiros, y mi coraz\u00f3n est\u00e1 doloroso.\n2:1 COMO oscureci\u00f3 el Se\u00f1or en su furor a la hija de Si\u00f3n! Derrib\u00f3 del cielo \u00e1 la tierra la hermosura de Israel, Y no se acord\u00f3 del estrado de sus pies en el d\u00eda de su ira.\n2:2 Destruy\u00f3 el Se\u00f1or, y no perdon\u00f3; Destruy\u00f3 en su furor todas las tiendas de Jacob: Ech\u00f3 por tierra las fortalezas de la hija de Jud\u00e1, Deslustr\u00f3 el reino y sus pr\u00edncipes.\n2:3 Cort\u00f3 con el furor de su ira todo el cuerno de Israel; Hizo volver atr\u00e1s su diestra delante del enemigo; Y encendi\u00f3se en Jacob como llama de fuego que ha devorado en contorno.\n2:4 Entes\u00f3 su arco como enemigo, afirm\u00f3 su mano derecha como adversario, Y mat\u00f3 toda cosa hermosa \u00e1 la vista: En la tienda de la hija de Si\u00f3n derram\u00f3 como fuego su enojo.\n2:5 Fu\u00e9 el Se\u00f1or como enemigo, destruy\u00f3 a Israel; Destruy\u00f3 todos sus palacios, disip\u00f3 sus fortalezas: Y multiplic\u00f3 en la hija de Jud\u00e1 la tristeza y lamento.\n2:6 Y quit\u00f3 su tienda como de un huerto, Destruy\u00f3 el lugar de su congregaci\u00f3n: Jehov\u00e1 ha hecho olvidar en Si\u00f3n solemnidades y s\u00e1bados, Y ha desechado en el furor de su ira rey y sacerdote.\n2:7 Desech\u00f3 el Se\u00f1or su altar, menospreci\u00f3 su santuario, Ha entregado en mano del enemigo los muros de sus palacios: Dieron grita en la casa de Jehov\u00e1 como en d\u00eda de fiesta.\n2:8 Jehov\u00e1 determin\u00f3 destruir el muro de la hija de Si\u00f3n; Extendi\u00f3 el cordel, no retrajo su mano de destruir: Hizo pues, se lamentara el antemuro y el muro; fueron destru\u00eddos juntamente.\n2:9 Sus puertas fueron echadas por tierra, destruy\u00f3 y quebrant\u00f3 sus cerrojos: Su rey y sus pr\u00edncipes est\u00e1n entre las gentes donde no hay ley; Sus profetas tampoco hallaron visi\u00f3n de Jehov\u00e1.\n2:10 Sent\u00e1ronse en tierra, callaron los ancianos de la hija de Si\u00f3n; Echaron polvo sobre sus cabezas, ci\u00f1\u00e9ronse de saco; Las v\u00edrgenes de Jerusalem bajaron sus cabezas a tierra.\n2:11 Mis ojos desfallecieron de l\u00e1grimas, rugieron mis entra\u00f1as, Mi h\u00edgado se derram\u00f3 por tierra por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo, Cuando desfallec\u00eda el ni\u00f1o y el que mamaba, en las plazas de la ciudad.\n2:12 Dec\u00edan a sus madres: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el trigo y el vino? Desfallec\u00edan como heridos en las calles de la ciudad, Derramando sus almas en el regazo de sus madres.\n2:13 \u00bfQu\u00e9 testigo te traer\u00e9, \u00f3 \u00e1 qui\u00e9n te har\u00e9 semejante, hija de Jerusalem? \u00bfA qui\u00e9n te comparar\u00e9 para consolarte, oh virgen hija de Si\u00f3n? Porque grande es tu quebrantamiento como la mar: \u00bfqui\u00e9n te medicinar\u00e1?\n2:14 Tus profetas vieron para ti vanidad y locura; Y no descubrieron tu pecado para estorbar tu cautiverio, Sino que te predicaron vanas profec\u00edas y extrav\u00edos.\n2:15 Todos los que pasaban por el camino, batieron las manos sobre ti; Silbaron, y movieron sus cabezas sobre la hija de Jerusalem, diciendo: \u00bfEs \u00e9sta la ciudad que dec\u00edan de perfecta hermosura, el gozo de toda la tierra?\n2:16 Todos tus enemigos abrieron sobre ti su boca, Silbaron, y rechinaron los dientes; dijeron: Devoremos: Cierto \u00e9ste es el d\u00eda que esper\u00e1bamos; lo hemos hallado, v\u00edmoslo.\n2:17 Jehov\u00e1 ha hecho lo que ten\u00eda determinado, Ha cumplido su palabra que \u00e9l hab\u00eda mandado desde tiempo antiguo: Destruy\u00f3, y no perdon\u00f3; Y alegr\u00f3 sobre ti al enemigo, Y enalteci\u00f3 el cuerno de tus adversarios.\n2:18 El coraz\u00f3n de ellos clamaba al Se\u00f1or: Oh muro de la hija de Si\u00f3n, echa l\u00e1grimas como un arroyo d\u00eda y noche; No descanses, ni cesen las ni\u00f1as de tus ojos.\n2:19 Lev\u00e1ntate, da voces en la noche, en el principio de las velas; Derrama como agua tu coraz\u00f3n ante la presencia del Se\u00f1or; Alza tus manos \u00e1 \u00e9l por la vida de tus peque\u00f1itos, Que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles.\n2:20 Mira, oh Jehov\u00e1, y considera \u00e1 qui\u00e9n has hecho as\u00ed. \u00bfHan de comer las mujeres su fruto, los peque\u00f1itos de sus cr\u00edas? \u00bfHan de ser muertos en el santuario del Se\u00f1or el sacerdote y el profeta?\n2:21 Ni\u00f1os y viejos yac\u00edan por tierra en las calles; Mis v\u00edrgenes y mis mancebos cayeron a cuchillo: Mataste en el d\u00eda de tu furor, degollaste, no perdonaste.\n2:22 Has llamado, como a d\u00eda de solemnidad, mis temores de todas partes; Y en el d\u00eda del furor de Jehov\u00e1 no hubo quien escapase ni quedase vivo: Los que cri\u00e9 y mantuve, mi enemigo los acab\u00f3\n3:1 YO soy el hombre que ha visto aflicci\u00f3n en la vara de su enojo.\n3:2 Gui\u00f3me y llev\u00f3me en tinieblas, mas no en luz.\n3:3 Ciertamente contra m\u00ed volvi\u00f3 y revolvi\u00f3 su mano todo el d\u00eda.\n3:4 Hizo envejecer mi carne y mi piel; quebrant\u00f3 mis huesos.\n3:5 Edific\u00f3 contra m\u00ed, y cerc\u00f3me de t\u00f3sigo y de trabajo.\n3:6 Asent\u00f3me en oscuridades, como los ya muertos de mucho tiempo.\n3:7 Cerc\u00f3me por todos lados, y no puedo salir; agrav\u00f3 mis grillos.\n3:8 Aun cuando clam\u00e9 y d\u00ed voces, cerro los o\u00eddos a mi oraci\u00f3n.\n3:9 Cerc\u00f3 mis caminos con piedra tajada, torci\u00f3 mis senderos.\n3:10 Como oso que acecha fu\u00e9 para m\u00ed, como le\u00f3n en escondrijos.\n3:11 Torci\u00f3 mis caminos, y depedaz\u00f3me; torn\u00f3me asolado.\n3:12 Su arco entes\u00f3, y p\u00fasome como blanco a la saeta.\n3:13 Hizo entrar en mis ri\u00f1ones las saetas de su aljaba.\n3:14 Fu\u00ed escarnio \u00e1 todo mi pueblo, canci\u00f3n de ellos todos los d\u00edas.\n3:15 Hart\u00f3me de amarguras, embriag\u00f3me de ajenjos.\n3:16 Quebr\u00f3me los dientes con cascajo, cubri\u00f3me de ceniza.\n3:17 Y mi alma se alej\u00f3 de la paz, olvid\u00e9me del bien.\n3:18 Y dije: Pereci\u00f3 mi fortaleza, y mi esperanza de Jehov\u00e1.\n3:19 Acu\u00e9rdate de mi aflicci\u00f3n y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel.\n3:20 Tendr\u00e1lo a\u00fan en memoria mi alma, porque en m\u00ed est\u00e1 humillada.\n3:21 Esto reducir\u00e9 \u00e1 mi coraz\u00f3n, por lo cual esperar\u00e9.\n3:22 Es por la misericordia de Jehov\u00e1 que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.\n3:23 Nuevas son cada ma\u00f1ana; grande es tu fidelidad.\n3:24 Mi parte es Jehov\u00e1, dijo mi alma; por tanto en \u00e9l esperar\u00e9.\n3:25 Bueno es Jehov\u00e1 \u00e1 los que en \u00e9l esperan, al alma que le buscare.\n3:26 Bueno es esperar callando en la salud de Jehov\u00e1.\n3:27 Bueno es al hombre, si llevare el yugo desde su mocedad.\n3:28 Sentar\u00e1se solo, y callar\u00e1, porque lo llev\u00f3 sobre s\u00ed.\n3:29 Pondr\u00e1 su boca en el polvo, por si quiz\u00e1 hay esperanza.\n3:30 Dar\u00e1 la mejilla al que le hiriere; hartar\u00e1se de afrenta.\n3:31 Porque el Se\u00f1or no desechar\u00e1 para siempre:\n3:32 Antes si afligiere, tambi\u00e9n se compadecer\u00e1 seg\u00fan la multitud de sus misericordias.\n3:33 Porque no aflige ni congoja de su coraz\u00f3n \u00e1 los hijos de los hombres.\n3:34 Desmenuzar bajo de sus pies todos los encarcelados de la tierra,\n3:35 Hacer apartar el derecho del hombre ante la presencia del Alt\u00edsimo,\n3:36 Trastornar al hombre en su causa, el Se\u00f1or no lo sabe.\n3:37 \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 aquel que diga, que vino algo que el Se\u00f1or no mand\u00f3?\n3:38 \u00bfDe la boca del Alt\u00edsimo no saldr\u00e1 malo y bueno?\n3:39 \u00bfPor qu\u00e9 murmura el hombre viviente, el hombre en su pecado?\n3:40 Escudri\u00f1emos nuestros caminos, y busquemos, y volv\u00e1monos a Jehov\u00e1.\n3:41 Levantemos nuestros corazones con las manos a Dios en los cielos.\n3:42 Nosotros nos hemos rebelado, y fuimos desleales; t\u00fa no perdonaste.\n3:43 Desplegaste la ira, y nos perseguiste; mataste, no perdonaste.\n3:44 Te cubriste de nube, porque no pasase la oraci\u00f3n nuestra.\n3:45 Raedura y abominaci\u00f3n nos tornaste en medio de los pueblos.\n3:46 Todos nuestros enemigos abrieron sobre nosotros su boca.\n3:47 Temor y lazo fu\u00e9 para nosotros, asolamiento y quebrantamiento.\n3:48 R\u00edos de aguas echan mis ojos, por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.\n3:49 Mis ojos destilan, y no cesan, porque no hay alivio,\n3:50 Hasta que Jehov\u00e1 mire y vea desde los cielos.\n3:51 Mis ojos contristaron mi alma, por todas las hijas de mi ciudad.\n3:52 Mis enemigos me dieron caza como \u00e1 ave, sin por qu\u00e9.\n3:53 Ataron mi vida en mazmorra, pusieron piedra sobre m\u00ed.\n3:54 Aguas de avenida vinieron sobre mi cabeza; yo dije: Muerto soy.\n3:55 Invoqu\u00e9 tu nombre, oh Jehov\u00e1, desde la c\u00e1rcel profunda.\n3:56 Oiste mi voz; no escondas tu o\u00eddo \u00e1 mi clamor, para mi respiro\n3:57 Acerc\u00e1stete el d\u00eda que te invoqu\u00e9: dijiste: No temas.\n3:58 Abogaste, Se\u00f1or, la causa de mi alma; redimiste mi vida.\n3:59 T\u00fa has visto, oh Jehov\u00e1, mi agravio; defiende mi causa.\n3:60 T\u00fa has visto toda su venganza; todos sus pensamientos contra m\u00ed.\n3:61 T\u00fa has o\u00eddo el oprobio de ellos, oh Jehov\u00e1, todas sus maquinaciones contra m\u00ed;\n3:62 Los dichos de los que contra m\u00ed se levantaron, y su designio contra m\u00ed todo el d\u00eda.\n3:63 Su sentarse, y su levantarse mira: yo soy su canci\u00f3n.\n3:64 Dales el pago, oh Jehov\u00e1, seg\u00fan la obra de sus manos.\n3:65 Dales ansia de coraz\u00f3n, tu maldici\u00f3n \u00e1 ellos.\n3:66 Pers\u00edguelos en tu furor, y quebr\u00e1ntalos de debajo de los cielos, oh Jehov\u00e1.\n4:1 COMO se ha oscurecido el oro! C\u00f3mo el buen oro se ha demudado! Las piedras del santuario est\u00e1n esparcidas por las encrucijadas de todas las calles.\n4:2 Los hijos de Si\u00f3n, preciados y estimados m\u00e1s que el oro puro, C\u00f3mo son tenidos por vasos de barro, obra de manos de alfarero!\n4:3 Aun los monstruos marinos sacan la teta, dan de mamar a sus chiquitos: La hija de mi pueblo es cruel, como los avestruces en el desierto.\n4:4 La lengua del ni\u00f1o de teta, de sed se peg\u00f3 \u00e1 su paladar: Los chiquitos pidieron pan, y no hubo quien se lo partiese.\n4:5 Los que com\u00edan delicadamente, asolados fueron en las calles; Los que se criaron en carmes\u00ed, abrazaron los estercoleros.\n4:6 Y aument\u00f3se la iniquidad de la hija de mi pueblo m\u00e1s que el pecado de Sodoma, Que fu\u00e9 trastornada en un momento, y no asentaron sobre ella compa\u00f1\u00edas.\n4:7 Sus Nazareos fueron blancos m\u00e1s que la nieve, m\u00e1s lustrosos que la leche. Su compostura m\u00e1s rubicunda que los rub\u00edes, m\u00e1s bellos que el zafiro:\n4:8 Oscura m\u00e1s que la negrura es la forma de ellos; no los conocen por las calles: Su piel est\u00e1 pegada \u00e1 sus huesos, seca como un palo.\n4:9 M\u00e1s dichosos fueron los muertos \u00e1 cuchillo que los muertos del hambre; Porque \u00e9stos murieron poco \u00e1 poco por falta de los frutos de la tierra.\n4:10 Las manos de las mujeres piadosas cocieron \u00e1 sus hijos; Fu\u00e9ronles comida en el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.\n4:11 Cumpli\u00f3 Jehov\u00e1 su enojo, derram\u00f3 el ardor de su ira; Y encendi\u00f3 fuego en Si\u00f3n, que consumi\u00f3 sus fundamentos.\n4:12 Nunca los reyes de la tierra, ni todos los que habitan en el mundo, Creyeron que el enemigo y el adversario entrara por las puertas de Jerusalem.\n4:13 Es por los pecados de sus profetas, por las maldades de sus sacerdotes, Que derramaron en medio de ella la sangre de los justos.\n4:14 Titubearon como ciegos en las calles, fueron contaminados en sangre, De modo que no pudiesen tocar \u00e1 sus vestiduras.\n4:15 Apartaos inmundos!, les gritaban, Apartaos, apartaos, no toqu\u00e9is. Cuando huyeron y fueron dispersos, dijeron entre las gentes: Nunca m\u00e1s morar\u00e1n aqu\u00ed\n4:16 La ira de Jehov\u00e1 los apart\u00f3, no los mirar\u00e1 m\u00e1s: No respetaron la faz de los sacerdotes, ni tuvieron compasi\u00f3n de los viejos.\n4:17 Aun nos han desfallecido nuestros ojos tras nuestro vano socorro: En nuestra esperanza aguardamos gente que no puede salvar.\n4:18 Cazaron nuestro pasos, que no anduvi\u00e9semos por nuestras calles: Acerc\u00f3se nuestro fin, cumpli\u00e9ronse nuestros d\u00edas; porque nuestro fin vino.\n4:19 Ligeros fueron nuestros perseguidores m\u00e1s que las \u00e1guilas del cielo: Sobre los montes nos persiguieron, en el desierto nos pusieron emboscada.\n4:20 El resuello de nuestras narices, el ungido de Jehov\u00e1, De quien hab\u00edamos dicho: A su sombra tendremos vida entre las gentes: fu\u00e9 preso en sus hoyos.\n4:21 G\u00f3zate y al\u00e9grate, hija de Edom, la que habitas en tierra de Hus: Aun hasta ti pasar\u00e1 el c\u00e1liz; embriagarte has, y vomitar\u00e1s.\n4:22 Cumplido es tu castigo, oh hija de Si\u00f3n: Nunca m\u00e1s te har\u00e1 trasportar. Visitar\u00e1 tu iniquidad, oh hija de Edom; Descubrir\u00e1 tus pecados.\n5:1 ACU\u00c9RDATE, oh Jehov\u00e1, de lo que nos ha sucedido: Ve y mira nuestro oprobio.\n5:2 Nuestra heredad se ha vuelto \u00e1 extra\u00f1os, Nuestras casas \u00e1 forasteros.\n5:3 Hu\u00e9rfanos somos sin padre, Nuestras madres como viudas.\n5:4 Nuestra agua bebemos por dinero; Nuestra le\u00f1a por precio compramos.\n5:5 Persecuci\u00f3n padecemos sobre nuestra cerviz: Nos cansamos, y no hay para nosotros reposo.\n5:6 Al Egipcio y al Asirio dimos la mano, para saciarnos de pan.\n5:7 Nuestros padres pecaron, y son muertos; Y nosotros llevamos sus castigos.\n5:8 Siervos se ense\u00f1orearon de nosotros; No hubo quien de su mano nos librase.\n5:9 Con peligro de nuestras vidas tra\u00edamos nuestro pan Delante del cuchillo del desierto.\n5:10 Nuestra piel se ennegreci\u00f3 como un horno A causa del ardor del hambre.\n5:11 Violaron \u00e1 las mujeres en Si\u00f3n, A las v\u00edrgenes en las ciudades de Jud\u00e1.\n5:12 A los pr\u00edncipes colgaron por su mano; No respetaron el rostro de los viejos.\n5:13 Llevaron los mozos \u00e1 moler, Y los muchachos desfallecieron en la le\u00f1a.\n5:14 Los ancianos cesaron de la puerta, Los mancebos de sus canciones.\n5:15 Ces\u00f3 el gozo de nuestro coraz\u00f3n; Nuestro corro se torn\u00f3 en luto.\n5:16 Cay\u00f3 la corona de nuestra cabeza: Ay ahora de nosotros! porque pecamos.\n5:17 Por esto fu\u00e9 entristecido nuestro coraz\u00f3n, Por esto se entenebrecieron nuestro ojos:\n5:18 Por el monte de Si\u00f3n que est\u00e1 asolado; Zorras andan en \u00e9l.\n5:19 Mas t\u00fa, Jehov\u00e1, permanecer\u00e1s para siempre: Tu trono de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.\n5:20 \u00bfPor qu\u00e9 te olvidar\u00e1s para siempre de nosotros, Y nos dejar\u00e1s por largos d\u00edas?\n5:21 Vu\u00e9lvenos, oh Jehov\u00e1, \u00e1 ti, y nos volveremos: Renueva nuestros d\u00edas como al principio.\n5:22 Porque repeliendo nos has desechado; Te has airado contra nosotros en gran manera.","title":"Spanish Bible: Lamentations","type":"page"}
