{"collection":"Bible & Christianity","html_url":"https://unchartedknowledge.5gfusion.net/browse/bib/wb/spa/luk.htm","path":"bib/wb/spa/luk.htm","source_url":"https://sacred-texts.com/bib/wb/spa/luk.htm","text":"1:1 HABIENDO muchos tentado \u00e1 poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciert\u00edsimas,\n1:2 Como nos lo ense\u00f1aron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra;\n1:3 Me ha parecido tambi\u00e9n \u00e1 m\u00ed, despu\u00e9s de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escrib\u00edrtelas por orden, oh muy buen Te\u00f3filo,\n1:4 Para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido ense\u00f1ado.\n1:5 HUBO en los d\u00edas de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacar\u00edas, de la suerte de Ab\u00edas; y su mujer, de las hijas de Aar\u00f3n, llamada Elisabet.\n1:6 Y eran ambos justos delante de Dios, andando sin reprensi\u00f3n en todos los mandamientos y estatutos del Se\u00f1or.\n1:7 Y no ten\u00edan hijo, porque Elisabet era est\u00e9ril, y ambos eran avanzados en d\u00edas.\n1:8 Y aconteci\u00f3 que ejerciendo Zacar\u00edas el sacerdocio delante de Dios por el orden de su vez,\n1:9 Conforme \u00e1 la costumbre del sacerdocio, sali\u00f3 en suerte \u00e1 poner el incienso, entrando en el templo del Se\u00f1or.\n1:10 Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando \u00e1 la hora del incienso.\n1:11 Y se le apareci\u00f3 el \u00e1ngel del Se\u00f1or puesto en pie \u00e1 la derecha del altar del incienso.\n1:12 Y se turb\u00f3 Zacar\u00edas vi\u00e9ndo le, y cay\u00f3 temor sobre \u00e9l.\n1:13 Mas el \u00e1ngel le dijo: Zacar\u00edas, no temas; porque tu oraci\u00f3n ha sido o\u00edda, y tu mujer Elisabet te parir\u00e1 un hijo, y llamar\u00e1s su nombre Juan.\n1:14 Y tendr\u00e1s gozo y alegr\u00eda, y muchos se gozar\u00e1n de su nacimiento.\n1:15 Porque ser\u00e1 grande delante de Dios, y no beber\u00e1 vino ni sidra; y ser\u00e1 lleno del Esp\u00edritu Santo, aun desde el seno de su madre.\n1:16 Y \u00e1 muchos de los hijos de Israel convertir\u00e1 al Se\u00f1or Dios de ellos.\n1:17 Porque \u00e9l ir\u00e1 delante de \u00e9l con el esp\u00edritu y virtud de El\u00edas, para convertir los corazones de los padres \u00e1 los hijos, y los rebeldes \u00e1 la prudencia de los justos, para aparejar al Se\u00f1or un pueblo apercibido.\n1:18 Y dijo Zacar\u00edas al \u00e1ngel: \u00bfEn qu\u00e9 conocer\u00e9 esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en d\u00edas.\n1:19 Y respondiendo el \u00e1ngel le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado \u00e1 hablarte, y \u00e1 darte estas buenas nuevas.\n1:20 Y he aqu\u00ed estar\u00e1s mudo y no podr\u00e1s hablar, hasta el d\u00eda que esto sea hecho, por cuanto no cre\u00edste \u00e1 mis palabras, las cuales se cumplir\u00e1n \u00e1 su tiempo.\n1:21 Y el pueblo estaba esperando \u00e1 Zacar\u00edas, y se maravillaban de que \u00e9l se detuviese en el templo.\n1:22 Y saliendo, no les pod\u00eda hablar: y entendieron que hab\u00eda visto visi\u00f3n en el templo: y \u00e9l les hablaba por se\u00f1as, y qued\u00f3 mudo.\n1:23 Y fu\u00e9, que cumplidos los d\u00edas de su oficio, se vino \u00e1 su casa.\n1:24 Y despu\u00e9s de aquellos d\u00edas concibi\u00f3 su mujer Elisabet, y se encubri\u00f3 por cinco meses, diciendo:\n1:25 Porque el Se\u00f1or me ha hecho as\u00ed en los d\u00edas en que mir\u00f3 para quitar mi afrenta entre los hombres.\n1:26 Y al sexto mes, el \u00e1ngel Gabriel fu\u00e9 enviado de Dios \u00e1 una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,\n1:27 A una virgen desposada con un var\u00f3n que se llamaba Jos\u00e9, de la casa de David: y el nombre de la virgen era Mar\u00eda.\n1:28 Y entrando el \u00e1ngel \u00e1 donde estaba, dijo, Salve, muy favorecida! el Se\u00f1or es contigo: bendita t\u00fa entre las mujeres.\n1:29 Mas ella, cuando le vi\u00f3, se turb\u00f3 de sus palabras, y pensaba qu\u00e9 salutaci\u00f3n fuese \u00e9sta.\n1:30 Entonces el \u00e1ngel le dijo: Mar\u00eda, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios.\n1:31 Y he aqu\u00ed, concebir\u00e1s en tu seno, y parir\u00e1s un hijo, y llamar\u00e1s su nombre JESUS.\n1:32 Este ser\u00e1 grande, y ser\u00e1 llamado Hijo del Alt\u00edsimo: y le dar\u00e1 el Se\u00f1or Dios el trono de David su padre:\n1:33 Y reinar\u00e1 en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habr\u00e1 fin.\n1:34 Entonces Mar\u00eda dijo al \u00e1ngel: \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 esto? porque no conozco var\u00f3n.\n1:35 Y respondiendo el \u00e1ngel le dijo: El Esp\u00edritu Santo vendr\u00e1 sobre ti, y la virtud del Alt\u00edsimo te har\u00e1 sombra; por lo cual tambi\u00e9n lo Santo que nacer\u00e1, ser\u00e1 llamado Hijo de Dios.\n1:36 Y he aqu\u00ed, Elisabet tu parienta, tambi\u00e9n ella ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes \u00e1 ella que es llamada la est\u00e9ril:\n1:37 Porque ninguna cosa es imposible para Dios.\n1:38 Entonces Mar\u00eda dijo: He aqu\u00ed la sierva del Se\u00f1or; h\u00e1gase \u00e1 m\u00ed conforme \u00e1 tu palabra. Y el \u00e1ngel parti\u00f3 de ella.\n1:39 En aquellos d\u00edas levant\u00e1ndose Mar\u00eda, fu\u00e9 \u00e1 la monta\u00f1a con priesa, \u00e1 una ciudad de Jud\u00e1;\n1:40 Y entr\u00f3 en casa de Zacar\u00edas, y salud\u00f3 \u00e1 Elisabet.\n1:41 Y aconteci\u00f3, que como oy\u00f3 Elisabet la salutaci\u00f3n de Mar\u00eda, la criatura salt\u00f3 en su vientre; y Elisabet fu\u00e9 llena del Esp\u00edritu Santo,\n1:42 Y exclam\u00f3 \u00e1 gran voz, y dijo. Bendita t\u00fa entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.\n1:43 \u00bfY de d\u00f3nde esto \u00e1 m\u00ed, que la madre de mi Se\u00f1or venga \u00e1 m\u00ed?\n1:44 Porque he aqu\u00ed, como lleg\u00f3 la voz de tu salutaci\u00f3n \u00e1 mis o\u00eddos, la criatura salt\u00f3 de alegr\u00eda en mi vientre.\n1:45 Y bienaventurada la que crey\u00f3, porque se cumplir\u00e1n las cosas que le fueron dichas de parte del Se\u00f1or.\n1:46 Entonces Mar\u00eda dijo: engrandece mi alma al Se\u00f1or;\n1:47 Y mi esp\u00edritu se alegr\u00f3 en Dios mi Salvador,\n1:48 Porque ha mirado \u00e1 la bajeza de su criada; Porque he aqu\u00ed, desde ahora me dir\u00e1n bienaventurada todas las generaciones.\n1:49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Y santo es su nombre.\n1:50 Y su misericordia de generaci\u00f3n \u00e1 generaci\u00f3n A los que le temen.\n1:51 Hizo valent\u00eda con su brazo: Esparci\u00f3 los soberbios del pensamiento de su coraz\u00f3n.\n1:52 Quit\u00f3 los poderosos de los tronos, Y levant\u00f3 \u00e1 los humildes.\n1:53 A los hambrientos hinchi\u00f3 de bienes; Y \u00e1 los ricos envi\u00f3 vac\u00edos.\n1:54 Recibi\u00f3 \u00e1 Israel su siervo, Acordandose de la misericordia.\n1:55 Como habl\u00f3 \u00e1 nuestros padres A Abraham y \u00e1 su simiente para siempre.\n1:56 Y se qued\u00f3 Mar\u00eda con ella como tres meses: despu\u00e9s se volvi\u00f3 \u00e1 su casa.\n1:57 Y \u00e1 Elisabet se le cumpli\u00f3 el tiempo de parir, y pari\u00f3 un hijo.\n1:58 Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios hab\u00eda hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella.\n1:59 Y aconteci\u00f3, que al octavo d\u00eda vinieron para circuncidar al ni\u00f1o; y le llamaban del nombre de su padre, Zacar\u00edas.\n1:60 Y respondiendo su madre, dijo: No; sino Juan ser\u00e1 llamado.\n1:61 Y le dijeron: \u00bfPor qu\u00e9? nadie hay en tu parentela que se llame de este nombre.\n1:62 Y hablaron por se\u00f1as \u00e1 su padre, c\u00f3mo le quer\u00eda llamar.\n1:63 Y demandando la tablilla, escribi\u00f3, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.\n1:64 Y luego fu\u00e9 abierta su boca y su lengua, y habl\u00f3 bendiciendo \u00e1 Dios.\n1:65 Y fu\u00e9 un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las monta\u00f1as de Judea fueron divulgadas todas estas cosas.\n1:66 Y todos los que las o\u00edan, las conservaban en su coraz\u00f3n, diciendo: \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 este ni\u00f1o? Y la mano del Se\u00f1or estaba con \u00e9l.\n1:67 Y Zacar\u00edas su padre fu\u00e9 lleno de Esp\u00edritu Santo, y profetiz\u00f3, diciendo:\n1:68 Bendito el Se\u00f1or Dios de Israel, Que ha visitado y hecho redenci\u00f3n \u00e1 su pueblo,\n1:69 Y nos alz\u00f3 un cuerno de salvaci\u00f3n En la casa de David su siervo,\n1:70 Como habl\u00f3 por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio:\n1:71 Salvaci\u00f3n de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron;\n1:72 Para hacer misericordia con nuestros padres, Y acord\u00e1ndose de su santo pacto;\n1:73 Del juramento que jur\u00f3 \u00e1 Abraham nuestro padre, Que nos hab\u00eda de dar,\n1:74 Que sin temor librados de nuestros enemigos, Le servir\u00edamos\n1:75 En santidad y en justicia delante de \u00e9l, todos los d\u00edas nuestros.\n1:76 Y t\u00fa, ni\u00f1o, profeta del Alt\u00edsimo ser\u00e1s llamado; Porque ir\u00e1s ante la faz del Se\u00f1or, para aparejar sus caminos;\n1:77 Dando conocimiento de salud \u00e1 su pueblo, Para remisi\u00f3n de sus pecados,\n1:78 Por las entra\u00f1as de misericordia de nuestro Dios, Con que nos visit\u00f3 de lo alto el Oriente,\n1:79 Para dar luz \u00e1 los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; Para encaminar nuestros pies por camino de paz.\n1:80 Y el ni\u00f1o crec\u00eda, y se fortalec\u00eda en esp\u00edritu: y estuvo en los desiertos hasta el d\u00eda que se mostr\u00f3 \u00e1 Israel.\n2:1 Y ACONTECIO en aquellos d\u00edas que sali\u00f3 edicto de parte de Augusto C\u00e9sar, que toda la tierra fuese empadronada.\n2:2 Este empadronamiento primero fu\u00e9 hecho siendo Cirenio gobernador de la Siria.\n2:3 E iban todos para ser empadronados, cada uno \u00e1 su ciudad.\n2:4 Y subi\u00f3 Jos\u00e9 de Galilea, de la ciudad de Nazaret, \u00e1 Judea, \u00e1 la ciudad de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de David;\n2:5 Para ser empadronado con Mar\u00eda su mujer, desposada con \u00e9l, la cual estaba encinta.\n2:6 Y aconteci\u00f3 que estando ellos all\u00ed, se cumplieron los d\u00edas en que ella hab\u00eda de parir.\n2:7 Y pari\u00f3 \u00e1 su hijo primog\u00e9nito, y le envolvi\u00f3 en pa\u00f1ales, y acost\u00f3le en un pesebre, porque no hab\u00eda lugar para ellos en el mes\u00f3n.\n2:8 Y hab\u00eda pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado.\n2:9 Y he aqu\u00ed el \u00e1ngel del Se\u00f1or vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cerc\u00f3 de resplandor; y tuvieron gran temor.\n2:10 Mas el \u00e1ngel les dijo: No tem\u00e1is; porque he aqu\u00ed os doy nuevas de gran gozo, que ser\u00e1 para todo el pueblo:\n2:11 Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Se\u00f1or.\n2:12 Y esto os ser\u00e1 por se\u00f1al: hallar\u00e9is al ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales, echado en un pesebre.\n2:13 Y repentinamente fu\u00e9 con el \u00e1ngel una multitud de los ej\u00e9rcitos celestiales, que alababan \u00e1 Dios, y dec\u00edan:\n2:14 Gloria en las alturas \u00e1 Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.\n2:15 Y aconteci\u00f3 que como los \u00e1ngeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos \u00e1 los otros: Pasemos pues hasta Bethlehem, y veamos esto que ha sucedido, que el Se\u00f1or nos ha manifestado.\n2:16 Y vinieron apriesa, y hallaron \u00e1 Mar\u00eda, y \u00e1 Jos\u00e9, y al ni\u00f1o acostado en el pesebre.\n2:17 Y vi\u00e9ndolo, hicieron notorio lo que les hab\u00eda sido dicho del ni\u00f1o.\n2:18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les dec\u00edan.\n2:19 Mas Mar\u00eda guardaba todas estas cosas, confiri\u00e9ndolas en su coraz\u00f3n.\n2:20 Y se volvieron los pastores glorificando y alabando \u00e1 Dios de todas las cosas que hab\u00edan o\u00eddo y visto, como les hab\u00eda sido dicho.\n2:21 Y pasados los ocho d\u00edas para circuncidar al ni\u00f1o, llamaron su nombre JESUS; el cual le fu\u00e9 puesto por el \u00e1ngel antes que \u00e9l fuese concebido en el vientre.\n2:22 Y como se cumplieron los d\u00edas de la purificaci\u00f3n de ella, conforme \u00e1 la ley de Mois\u00e9s, le trajeron \u00e1 Jerusalem para presentarle al Se\u00f1or,\n2:23 (Como est\u00e1 escrito en la ley del Se\u00f1or: Todo var\u00f3n que abriere la matriz, ser\u00e1 llamado santo al Se\u00f1or),\n2:24 Y para dar la ofrenda, conforme \u00e1 lo que est\u00e1 dicho en la ley del Se\u00f1or: un par de t\u00f3rtolas, \u00f3 dos palominos.\n2:25 Y he aqu\u00ed, hab\u00eda un hombre en Jerusalem, llamado Sime\u00f3n, y este hombre, justo y p\u00edo, esperaba la consolaci\u00f3n de Israel: y el Esp\u00edritu Santo era sobre \u00e9l.\n2:26 Y hab\u00eda recibido respuesta del Esp\u00edritu Santo, que no ver\u00eda la muerte antes que viese al Cristo del Se\u00f1or.\n2:27 Y vino por Esp\u00edritu al templo. Y cuando metieron al ni\u00f1o Jes\u00fas sus padres en el templo, para hacer por \u00e9l conforme \u00e1 la costumbre de la ley.\n2:28 Entonces \u00e9l le tom\u00f3 en sus brazos, y bendijo \u00e1 Dios, y dijo:\n2:29 Ahora despides, Se\u00f1or, \u00e1 tu siervo, Conforme \u00e1 tu palabra, en paz;\n2:30 Porque han visto mis ojos tu salvaci\u00f3n,\n2:31 La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos;\n2:32 Luz para ser revelada \u00e1 los Gentiles, Y la gloria de tu pueblo Israel.\n2:33 Y Jos\u00e9 y su madre estaban maravillados de las cosas que se dec\u00edan de \u00e9l.\n2:34 Y los bendijo Sime\u00f3n, y dijo \u00e1 su madre Mar\u00eda: He aqu\u00ed, \u00e9ste es puesto para ca\u00edda y para levantamiento de muchos en Israel; y para se\u00f1al \u00e1 la que ser\u00e1 contradicho;\n2:35 Y una espada traspasar\u00e1 tu alma de ti misma, para que sean manifestados los pensamientos de muchos corazones.\n2:36 Estaba tambi\u00e9n all\u00ed Ana, profetisa, hija de Phanuel, de la tribu de Aser; la cual hab\u00eda venido en grande edad, y hab\u00eda vivido con su marido siete a\u00f1os desde su virginidad;\n2:37 Y era viuda de hasta ochenta y cuatro a\u00f1os, que no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de d\u00eda con ayunos y oraciones.\n2:38 Y \u00e9sta, sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Se\u00f1or, y hablaba de \u00e9l \u00e1 todos los que esperaban la redenci\u00f3n en Jerusalem.\n2:39 Mas como cumplieron todas las cosas seg\u00fan la ley del Se\u00f1or, se volvieron \u00e1 Galilea, \u00e1 su ciudad de Nazaret.\n2:40 Y el ni\u00f1o crec\u00eda, y fortalec\u00edase, y se hench\u00eda de sabidur\u00eda; y la gracia de Dios era sobre \u00e9l.\n2:41 E iban sus padres todos los a\u00f1os \u00e1 Jerusalem en la fiesta de la Pascua.\n2:42 Y cuando fu\u00e9 de doce a\u00f1os, subieron ellos \u00e1 Jerusalem conforme \u00e1 la costumbre del d\u00eda de la fiesta.\n2:43 Y acabados los d\u00edas, volviendo ellos, se qued\u00f3 el ni\u00f1o Jes\u00fas en Jerusalem, sin saberlo Jos\u00e9 y su madre.\n2:44 Y pensando que estaba en la compa\u00f1\u00eda, anduvieron camino de un d\u00eda; y le buscaban entre los parientes y entre los conocidos:\n2:45 Mas como no le hallasen, volvieron \u00e1 Jerusalem busc\u00e1ndole.\n2:46 Y aconteci\u00f3, que tres d\u00edas despu\u00e9s le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oy\u00e9ndoles y pregunt\u00e1ndoles.\n2:47 Y todos los que le o\u00edan, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas.\n2:48 Y cuando le vieron, se maravillaron; y d\u00edjole su madre: Hijo, \u00bfpor qu\u00e9 nos has hecho as\u00ed? He aqu\u00ed, tu padre y yo te hemos buscado con dolor.\n2:49 Entonces \u00e9l les dice: \u00bfQu\u00e9 hay? \u00bfpor qu\u00e9 me buscabais? \u00bfNo sab\u00edais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?\n2:50 Mas ellos no entendieron las palabras que les habl\u00f3.\n2:51 Y descendi\u00f3 con ellos, y vino \u00e1 Nazaret, y estaba sujeto \u00e1 ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su coraz\u00f3n.\n2:52 Y Jes\u00fas crec\u00eda en sabidur\u00eda, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres.\n3:1 Y EN el a\u00f1o quince del imperio de Tiberio C\u00e9sar, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia,\n3:2 Siendo sumos sacerdotes An\u00e1s y Caif\u00e1s, vino palabra del Se\u00f1or sobre Juan, hijo de Zacar\u00edas, en el desierto.\n3:3 Y \u00e9l vino por toda la tierra al rededor del Jord\u00e1n predicando el bautismo del arrepentimiento para la remisi\u00f3n de pecados;\n3:4 Como est\u00e1 escrito en el libro de las palabras del profeta Isa\u00edas que dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Se\u00f1or, Haced derechas sus sendas.\n3:5 Todo valle se henchir\u00e1, Y bajar\u00e1se todo monte y collado; Y los caminos torcidos ser\u00e1n enderezados, Y los caminos \u00e1speros allanados;\n3:6 Y ver\u00e1 toda carne la salvaci\u00f3n de Dios.\n3:7 Y dec\u00eda \u00e1 las gentes que sal\u00edan para ser bautizadas de \u00e9l: Oh generaci\u00f3n de v\u00edboras, qui\u00e9n os ense\u00f1\u00f3 \u00e1 huir de la ira que vendr\u00e1?\n3:8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comenc\u00e9is \u00e1 decir en vosotros mismos: Tenemos \u00e1 Abraham por padre: porque os digo que puede Dios, aun de estas piedras, levantar hijos \u00e1 Abraham.\n3:9 Y ya tambi\u00e9n el hacha est\u00e1 puesta \u00e1 la ra\u00edz de los \u00e1rboles: todo \u00e1rbol pues que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego.\n3:10 Y las gentes le preguntaban, diciendo: \u00bfPues qu\u00e9 haremos?\n3:11 Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos t\u00fanicas, d\u00e9 al que no tiene; y el que tiene qu\u00e9 comer, haga lo mismo.\n3:12 Y vinieron tambi\u00e9n publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, \u00bfqu\u00e9 haremos?\n3:13 Y \u00e9l les dijo: No exij\u00e1is m\u00e1s de lo que os est\u00e1 ordenado.\n3:14 Y le preguntaron tambi\u00e9n los soldados, diciendo: Y nosotros, \u00bfqu\u00e9 haremos? Y les dice: No hag\u00e1is extorsi\u00f3n \u00e1 nadie, ni calumni\u00e9is; y contentaos con vuestras pagas.\n3:15 Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus corazones, si \u00e9l fuese el Cristo,\n3:16 Respondi\u00f3 Juan, diciendo \u00e1 todos: Yo, \u00e1 la verdad, os bautizo en agua; mas viene quien es m\u00e1s poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de sus zapatos: \u00e9l os bautizar\u00e1 en Esp\u00edritu Santo y fuego;\n3:17 Cuyo bieldo est\u00e1 en su mano, y limpiar\u00e1 su era, y juntar\u00e1 el trigo en su alfol\u00ed, y la paja quemar\u00e1 en fuego que nunca se apagar\u00e1.\n3:18 Y amonestando, otras muchas cosas tambi\u00e9n anunciaba al pueblo.\n3:19 Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por \u00e9l \u00e1 causa de Herod\u00edas, mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que hab\u00eda hecho Herodes,\n3:20 A\u00f1adi\u00f3 tambi\u00e9n esto sobre todo, que encerr\u00f3 \u00e1 Juan en la c\u00e1rcel.\n3:21 Y aconteci\u00f3 que, como todo el pueblo se bautizaba, tambi\u00e9n Jes\u00fas fu\u00e9 bautizado; y orando, el cielo se abri\u00f3,\n3:22 Y descendi\u00f3 el Esp\u00edritu Santo sobre \u00e9l en forma corporal, como paloma, y fu\u00e9 hecha una voz del cielo que dec\u00eda: T\u00fa eres mi Hijo amado, en ti me he complacido.\n3:23 Y el mismo Jes\u00fas comenzaba \u00e1 ser como de treinta a\u00f1os, hijo de Jos\u00e9, como se cre\u00eda; que fu\u00e9 hijo de El\u00ed,\n3:24 Que fu\u00e9 de Mathat, que fu\u00e9 de Lev\u00ed, que fu\u00e9 Melch\u00ee, que fu\u00e9 de Janna, que fu\u00e9 de Jos\u00e9,\n3:25 Que fu\u00e9 de Mattath\u00edas, que fu\u00e9 de Am\u00f3s, que fu\u00e9 de Nahum, que fu\u00e9 de Esli,\n3:26 Que fu\u00e9 de Naggai, que fu\u00e9 de Maat, que fu\u00e9 de Matthath\u00edas, que fu\u00e9 de Semei, que fu\u00e9 de Jos\u00e9, que fu\u00e9 de Jud\u00e1,\n3:27 Que fu\u00e9 de Joanna, que fu\u00e9 de Rhesa, que fu\u00e9 de Zorobabel, que fu\u00e9 de Salathiel,\n3:28 Que fu\u00e9 de Neri, que fu\u00e9 de Melch\u00ee, que fu\u00e9 de Abdi, que fu\u00e9 de Cosam, que fu\u00e9 de Elmodam, que fu\u00e9 de Er,\n3:29 Que fu\u00e9 de Josu\u00e9, que fu\u00e9 de Eliezer, que fu\u00e9 de Joreim, que fu\u00e9 de Mathat,\n3:30 Que fu\u00e9 de Lev\u00ed, que fu\u00e9 de Sime\u00f3n, que fu\u00e9 de Jud\u00e1, que fu\u00e9 de Jos\u00e9, que fu\u00e9 de Jon\u00e1n, que fu\u00e9 de Eliach\u00eem,\n3:31 Que fu\u00e9 de Melea, que fu\u00e9 de Main\u00e1n, que fu\u00e9 de Mattatha, que fu\u00e9 de Nath\u00e1n,\n3:32 Que fu\u00e9 de David, que fu\u00e9 de Jess\u00e9, que fu\u00e9 de Obed, que fu\u00e9 de Booz, que fu\u00e9 de Salm\u00f3n, que fu\u00e9 de Naass\u00f3n,\n3:33 Que fu\u00e9 de Aminadab, que fu\u00e9 de Aram, que fu\u00e9 de Esrom, que fu\u00e9 de Phares,\n3:34 Que fu\u00e9 de Jud\u00e1, que fu\u00e9 de Jacob, que fu\u00e9 de Isaac, que fu\u00e9 de Abraham, que fu\u00e9 de Thara, que fu\u00e9 de Nach\u00f4r,\n3:35 Que fu\u00e9 de Saruch, que fu\u00e9 de Ragau, que fu\u00e9 de Phalec, que fu\u00e9 de Heber,\n3:36 Que fu\u00e9 de Sala, que fu\u00e9 de Cain\u00e1n, Arphaxad, que fu\u00e9 de Sem, que fu\u00e9 de No\u00e9, que fu\u00e9 de Lamech,\n3:37 Que fu\u00e9 de Mathusala, que fu\u00e9 de Enoch, que fu\u00e9 de Jared, que fu\u00e9 de Maleleel,\n3:38 Que fu\u00e9 de Cain\u00e1n, que fu\u00e9 de En\u00f3s, que fu\u00e9 de Seth, que fu\u00e9 de Adam, que fu\u00e9 de Dios.\n4:1 Y JESUS, lleno del Esp\u00edritu Santo, volvi\u00f3 del Jord\u00e1n, y fu\u00e9 llevado por el Esp\u00edritu al desierto\n4:2 Por cuarenta d\u00edas, y era tentado del diablo. Y no comi\u00f3 cosa en aquellos d\u00edas: los cuales pasados, tuvo hambre.\n4:3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di \u00e1 esta piedra que se haga pan.\n4:4 Y Jes\u00fas respondi\u00e9ndole, dijo: Escrito est\u00e1: Que no con pan solo vivir\u00e1 el hombre, mas con toda palabra de Dios.\n4:5 Y le llev\u00f3 el diablo \u00e1 un alto monte, y le mostr\u00f3 en un momento de tiempo todos los reinos de la tierra.\n4:6 Y le dijo el diablo: A ti te dar\u00e9 toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque \u00e1 m\u00ed es entregada, y \u00e1 quien quiero la doy:\n4:7 Pues si t\u00fa adorares delante de m\u00ed, ser\u00e1n todos tuyos.\n4:8 Y respondiendo Jes\u00fas, le dijo: Vete de m\u00ed, Satan\u00e1s, porque escrito est\u00e1: A tu Se\u00f1or Dios adorar\u00e1s, y \u00e1 \u00e9l solo servir\u00e1s.\n4:9 Y le llev\u00f3 \u00e1 Jerusalem, y p\u00fasole sobre las almenas del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, \u00e9chate de aqu\u00ed abajo:\n4:10 Porque escrito est\u00e1: Que \u00e1 sus \u00e1ngeles mandar\u00e1 de ti, que te guarden;\n4:11 Y En las manos te llevar\u00e1n, Porque no da\u00f1es tu pie en piedra.\n4:12 Y respondiendo Jes\u00fas, le dijo: Dicho est\u00e1: No tentar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios.\n4:13 Y acabada toda tentaci\u00f3n, el diablo se fu\u00e9 de \u00e9l por un tiempo.\n4:14 Y Jes\u00fas volvi\u00f3 en virtud del Esp\u00edritu \u00e1 Galilea, y sali\u00f3 la fama de \u00e9l por toda la tierra de alrededor,\n4:15 Y ense\u00f1aba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.\n4:16 Y vino \u00e1 Nazaret, donde hab\u00eda sido criado; y entr\u00f3, conforme \u00e1 su costumbre, el d\u00eda del s\u00e1bado en la sinagoga, y se levant\u00f3 \u00e1 leer.\n4:17 Y fu\u00e9le dado el libro del profeta Isa\u00edas; y como abri\u00f3 el libro, hall\u00f3 el lugar donde estaba escrito:\n4:18 El Esp\u00edritu del Se\u00f1or es sobre m\u00ed, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas \u00e1 los pobres: Me ha enviado para sanar \u00e1 los quebrantados de coraz\u00f3n; Para pregonar \u00e1 los cautivos libertad, Y \u00e1 los ciegos vista; Para poner en libertad \u00e1 los quebrantados:\n4:19 Para predicar el a\u00f1o agradable del Se\u00f1or.\n4:20 Y rollando el libro, lo di\u00f3 al ministro, y sent\u00f3se: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en \u00e9l.\n4:21 Y comenz\u00f3 \u00e1 decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros o\u00eddos.\n4:22 Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que sal\u00edan de su boca, y dec\u00edan: \u00bfNo es \u00e9ste el hijo de Jos\u00e9?\n4:23 Y les dijo: Sin duda me dir\u00e9is este refr\u00e1n: M\u00e9dico, c\u00farate \u00e1 ti mismo: de tantas cosas que hemos o\u00eddo haber sido hechas en Capernaum, haz tambi\u00e9n aqu\u00ed en tu tierra.\n4:24 Y dijo: De cierto os digo, que ning\u00fan profeta es acepto en su tierra.\n4:25 Mas en verdad os digo, que muchas viudas hab\u00eda en Israel en los d\u00edas de El\u00edas, cuando el cielo fu\u00e9 cerrado por tres a\u00f1os y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra;\n4:26 Pero \u00e1 ninguna de ellas fu\u00e9 enviado El\u00edas, sino \u00e1 Sarepta de Sid\u00f3n, \u00e1 una mujer viuda.\n4:27 Y muchos leprosos hab\u00eda en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fu\u00e9 limpio, sino Naam\u00e1n el Siro.\n4:28 Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas;\n4:29 Y levant\u00e1ndose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despe\u00f1arle.\n4:30 Mas \u00e9l, pasando por medio de ellos, se fu\u00e9.\n4:31 Y descendi\u00f3 \u00e1 Capernaum, ciudad de Galilea. Y los ense\u00f1aba en los s\u00e1bados.\n4:32 Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad.\n4:33 Y estaba en la sinagoga un hombre que ten\u00eda un esp\u00edritu de un demonio inmundo, el cual exclam\u00f3 \u00e1 gran voz,\n4:34 Diciendo: D\u00e9janos, \u00bfqu\u00e9 tenemos contigo Jes\u00fas Nazareno? \u00bfhas venido \u00e1 destruirnos? Yo te conozco qui\u00e9n eres, el Santo de Dios.\n4:35 Y Jes\u00fas le increp\u00f3, diciendo: Enmudece, y sal de \u00e9l. Entonces el demonio, derrib\u00e1ndole en medio, sali\u00f3 de \u00e9l, y no le hizo da\u00f1o alguno.\n4:36 Y hubo espanto en todos, y hablaban unos \u00e1 otros, diciendo: \u00bfQu\u00e9 palabra es \u00e9sta, que con autoridad y potencia manda \u00e1 los esp\u00edritus inmundos, y salen?\n4:37 Y la fama de \u00e9l se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la comarca.\n4:38 Y levant\u00e1ndose Jes\u00fas de la sinagoga, entr\u00f3 en casa de Sim\u00f3n: y la suegra de Sim\u00f3n estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.\n4:39 E inclin\u00e1ndose hacia ella, ri\u00f1\u00f3 \u00e1 la fiebre; y la fiebre la dej\u00f3; y ella levant\u00e1ndose luego, les serv\u00eda.\n4:40 Y poni\u00e9ndose el sol, todos los que ten\u00edan enfermos de diversas enfermedades, los tra\u00edan \u00e1 \u00e9l; y \u00e9l poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.\n4:41 Y sal\u00edan tambi\u00e9n demonios de muchos, dando voces, y diciendo: T\u00fa eres el Hijo de Dios. Mas ri\u00f1\u00e9ndolos no les dejaba hablar; porque sab\u00edan que \u00e9l era el Cristo.\n4:42 Y siendo ya de d\u00eda sali\u00f3, y se fu\u00e9 \u00e1 un lugar desierto: y las gentes le buscaban, y vinieron hasta \u00e9l; y le deten\u00edan para que no se apartase de ellos.\n4:43 Mas \u00e9l les dijo: Que tambi\u00e9n \u00e1 otras ciudades es necesario que anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado.\n4:44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea.\n5:1 Y ACONTECIO, que estando \u00e9l junto al lago de Genezaret, las gentes se agolpaban sobre \u00e9l para oir la palabra de Dios.\n5:2 Y vi\u00f3 dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes.\n5:3 Y entrado en uno de estos barcos, el cual era de Sim\u00f3n, le rog\u00f3 que lo desviase de tierra un poco; y sent\u00e1ndose, ense\u00f1aba desde el barco \u00e1 las gentes.\n5:4 Y como ces\u00f3 de hablar, dijo \u00e1 Sim\u00f3n: Tira \u00e1 alta mar, y echad vuestras redes para pescar.\n5:5 Y respondiendo Sim\u00f3n, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echar\u00e9 la red.\n5:6 Y habi\u00e9ndolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se romp\u00eda.\n5:7 E hicieron se\u00f1as \u00e1 los compa\u00f1eros que estaban en el otro barco, que viniesen \u00e1 ayudarles; y vinieron, y llenaron ambos barcos, de tal manera que se anegaban.\n5:8 Lo cual viendo Sim\u00f3n Pedro, se derrib\u00f3 de rodillas \u00e1 Jes\u00fas, diciendo: Ap\u00e1rtate de m\u00ed, Se\u00f1or, porque soy hombre pecador.\n5:9 Porque temor le hab\u00eda rodeado, y \u00e1 todos los que estaban con \u00e9l, de la presa de los peces que hab\u00edan tomado;\n5:10 Y asimismo \u00e1 Jacobo y \u00e1 Juan, hijos de Zebedeo, que eran compa\u00f1eros de Sim\u00f3n. Y Jes\u00fas dijo \u00e1 Sim\u00f3n: No temas: desde ahora pescar\u00e1s hombres.\n5:11 Y como llegaron \u00e1 tierra los barcos, dej\u00e1ndolo todo, le siguieron.\n5:12 Y aconteci\u00f3 que estando en una ciudad, he aqu\u00ed un hombre lleno de lepra, el cual viendo \u00e1 Jes\u00fas, postr\u00e1ndose sobre el rostro, le rog\u00f3, diciendo: Se\u00f1or, si quieres, puedes limpiarme.\n5:13 Entonces, extendiendo la mano, le toc\u00f3 diciendo: Quiero: s\u00e9 limpio. Y luego la lepra se fu\u00e9 de \u00e9l.\n5:14 Y \u00e9l le mand\u00f3 que no lo dijese \u00e1 nadie: Mas ve, d\u00edjole, mu\u00e9strate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mand\u00f3 Mois\u00e9s, para testimonio \u00e1 ellos.\n5:15 Empero tanto m\u00e1s se extend\u00eda su fama: y se juntaban muchas gentes \u00e1 oir y ser sanadas de sus enfermedades.\n5:16 Mas \u00e9l se apartaba \u00e1 los desiertos, y oraba.\n5:17 Y aconteci\u00f3 un d\u00eda, que \u00e9l estaba ense\u00f1ando, y los Fariseos y doctores de la ley estaban sentados, los cuales hab\u00edan venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalem: y la virtud del Se\u00f1or estaba all\u00ed para sanarlos.\n5:18 Y he aqu\u00ed unos hombres, que tra\u00edan sobre un lecho un hombre que estaba paral\u00edtico; y buscaban meterle, y ponerle delante de \u00e9l.\n5:19 Y no hallando por donde meterle \u00e1 causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho en medio, delante de Jes\u00fas;\n5:20 El cual, viendo la fe de ellos, le dice: Hombre, tus pecados te son perdonados.\n5:21 Entonces los escribas y los Fariseos comenzaron \u00e1 pensar, diciendo: \u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste que habla blasfemias? \u00bfQui\u00e9n puede perdonar pecados sino s\u00f3lo Dios?\n5:22 Jes\u00fas entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: \u00bfQu\u00e9 pens\u00e1is en vuestros corazones?\n5:23 \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil, decir: Tus pecados te son perdonados, \u00f3 decir: Lev\u00e1ntate y anda?\n5:24 Pues para que sep\u00e1is que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice al paral\u00edtico): A ti digo, lev\u00e1ntate, toma tu lecho, y vete \u00e1 tu casa.\n5:25 Y luego, levant\u00e1ndose en presencia de ellos, y tomando aquel en que estaba echado, se fu\u00e9 \u00e1 su casa, glorificando \u00e1 Dios.\n5:26 Y tom\u00f3 espanto \u00e1 todos, y glorificaban \u00e1 Dios; y fueron llenos del temor, diciendo: Hemos visto maravillas hoy.\n5:27 Y despu\u00e9s de estas cosas sali\u00f3, y vi\u00f3 \u00e1 un publicano llamado Lev\u00ed, sentado al banco de los p\u00fablicos tributos, y le dijo: S\u00edgueme.\n5:28 Y dejadas todas las cosas, levant\u00e1ndose, le sigui\u00f3.\n5:29 E hizo Lev\u00ed gran banquete en su casa; y hab\u00eda mucha compa\u00f1\u00eda de publicanos y de otros, los cuales estaban \u00e1 la mesa con ellos.\n5:30 Y los escribas y los Fariseos murmuraban contra sus disc\u00edpulos, diciendo: \u00bfPor qu\u00e9 com\u00e9is y beb\u00e9is con los publicanos y pecadores?\n5:31 Y respondiendo Jes\u00fas, les dijo: Los que est\u00e1n sanos no necesitan m\u00e9dico, sino los que est\u00e1n enfermos.\n5:32 No he venido \u00e1 llamar justos, sino pecadores \u00e1 arrepentimiento.\n5:33 Entonces ellos le dijeron: \u00bfPor qu\u00e9 los disc\u00edpulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los Fariseos, y tus disc\u00edpulos comen y beben?\n5:34 Y \u00e9l les dijo: \u00bfPod\u00e9is hacer que los que est\u00e1n de bodas ayunen, entre tanto que el esposo est\u00e1 con ellos?\n5:35 Empero vendr\u00e1n d\u00edas cuando el esposo les ser\u00e1 quitado: entonces ayunar\u00e1n en aquellos d\u00edas.\n5:36 Y les dec\u00eda tambi\u00e9n una par\u00e1bola: Nadie mete remiendo de pa\u00f1o nuevo en vestido viejo; de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo.\n5:37 Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo romper\u00e1 los cueros, y el vino se derramar\u00e1, y los cueros se perder\u00e1n.\n5:38 Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva.\n5:39 Y ninguno que bebiere del a\u00f1ejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El a\u00f1ejo es mejor.\n6:1 Y ACONTECIO que pasando \u00e9l por los sembrados en un s\u00e1bado segundo del primero, sus disc\u00edpulos arrancaban espigas, y com\u00edan, restreg\u00e1ndolas con las manos.\n6:2 Y algunos de los Fariseos les dijeron: \u00bfPor qu\u00e9 hac\u00e9is lo que no es l\u00edcito hacer en los s\u00e1bados?\n6:3 Y respondiendo Jes\u00fas les dijo: \u00bfNi aun esto hab\u00e9is le\u00eddo, qu\u00e9 hizo David cuando tuvo hambre, \u00e9l, y los que con \u00e9l estaban;\n6:4 C\u00f3mo entr\u00f3 en la casa de Dios, y tom\u00f3 los panes de la proposici\u00f3n, y comi\u00f3, y di\u00f3 tambi\u00e9n \u00e1 los que estaban con \u00e9l, los cuales no era l\u00edcito comer, sino \u00e1 solos los sacerdotes?\n6:5 Y les dec\u00eda. El Hijo del hombre es Se\u00f1or aun del s\u00e1bado.\n6:6 Y aconteci\u00f3 tambi\u00e9n en otro s\u00e1bado, que \u00e9l entr\u00f3 en la sinagoga y ense\u00f1aba; y estaba all\u00ed un hombre que ten\u00eda la mano derecha seca.\n6:7 Y le acechaban los escribas y los Fariseos, si sanar\u00eda en s\u00e1bado, por hallar de qu\u00e9 le acusasen.\n6:8 Mas \u00e9l sab\u00eda los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que ten\u00eda la mano seca: Lev\u00e1ntate, y ponte en medio. Y \u00e9l levant\u00e1ndose, se puso en pie.\n6:9 Entonces Jes\u00fas les dice: Os preguntar\u00e9 un cosa: \u00bfEs l\u00edcito en s\u00e1bados hacer bien, \u00f3 hacer mal? \u00bfsalvar la vida, \u00f3 quitarla?\n6:10 Y mir\u00e1ndolos \u00e1 todos alrededor, dice al hombre: Extiende tu mano. Y \u00e9l lo hizo as\u00ed, y su mano fu\u00e9 restaurada.\n6:11 Y ellos se llenaron de rabia; y hablaban los unos \u00e1 los otros qu\u00e9 har\u00edan \u00e1 Jes\u00fas.\n6:12 Y aconteci\u00f3 en aquellos d\u00edas, que fu\u00e9 al monte \u00e1 orar, y pas\u00f3 la noche orando \u00e1 Dios.\n6:13 Y como fu\u00e9 de d\u00eda, llam\u00f3 \u00e1 sus disc\u00edpulos, y escogi\u00f3 doce de ellos, \u00e1 los cuales tambi\u00e9n llam\u00f3 ap\u00f3stoles:\n6:14 A Sim\u00f3n, al cual tambi\u00e9n llam\u00f3 Pedro, y \u00e1 Andr\u00e9s su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolom\u00e9,\n6:15 Mateo y Tom\u00e1s, Jacobo hijo de Alfeo, y Sim\u00f3n el que se llama Celador,\n6:16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que tambi\u00e9n fu\u00e9 el traidor.\n6:17 Y descendi\u00f3 con ellos, y se par\u00f3 en un lugar llano, y la compa\u00f1\u00eda de sus disc\u00edpulos, y una grande multitud de pueblo de toda Judea y de Jerusalem, y de la costa de Tiro y de Sid\u00f3n, que hab\u00edan venido \u00e1 oirle, y para ser sanados de sus enfermedades;\n6:18 Y los que hab\u00edan sido atormentados de esp\u00edritus inmundos: y estaban curados.\n6:19 Y toda la gente procuraba tocarle; porque sal\u00eda de \u00e9l virtud, y sanaba \u00e1 todos.\n6:20 Y alzando \u00e9l los ojos \u00e1 sus disc\u00edpulos, dec\u00eda: Bienaventurados vosotros los pobres; porque vuestro es el reino de Dios.\n6:21 Bienaventurados los que ahora ten\u00e9is hambre; porque ser\u00e9is saciados. Bienaventurados los que ahora llor\u00e1is, porque reir\u00e9is.\n6:22 Bienaventurados ser\u00e9is, cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os apartaren de s\u00ed, y os denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo, por el Hijo del hombre.\n6:23 Gozaos en aquel d\u00eda, y alegraos; porque he aqu\u00ed vuestro galard\u00f3n es grande en los cielos; porque as\u00ed hac\u00edan sus padres \u00e1 los profetas.\n6:24 Mas ay de vosotros, ricos! porque ten\u00e9is vuestro consuelo.\n6:25 Ay de vosotros, los que est\u00e1is hartos! porque tendr\u00e9is hambre. Ay de vosotros, los que ahora re\u00eds! porque lamentar\u00e9is y llorar\u00e9is.\n6:26 Ay de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! porque as\u00ed hac\u00edan sus padres \u00e1 los falsos profetas.\n6:27 Mas \u00e1 vosotros los que o\u00eds, digo: Amad \u00e1 vuestros enemigos, haced bien \u00e1 los que os aborrecen;\n6:28 Bendecid \u00e1 los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.\n6:29 Y al que te hiriere en la mejilla, dale tambi\u00e9n la otra; y al que te quitare la capa, ni aun el sayo le defiendas.\n6:30 Y \u00e1 cualquiera que te pidiere, da; y al que tomare lo que es tuyo, no vuelvas \u00e1 pedir.\n6:31 Y como quer\u00e9is que os hagan los hombres, as\u00ed hacedles tambi\u00e9n vosotros:\n6:32 Porque si am\u00e1is \u00e1 los que os aman, \u00bfqu\u00e9 gracias tendr\u00e9is? porque tambi\u00e9n los pecadores aman \u00e1 los que los aman.\n6:33 Y si hiciereis bien \u00e1 los que os hacen bien, \u00bfqu\u00e9 gracias tendr\u00e9is? porque tambi\u00e9n los pecadores hacen lo mismo.\n6:34 Y si prestareis \u00e1 aquellos de quienes esper\u00e1is recibir, \u00bfqu\u00e9 gracias tendr\u00e9is? porque tambi\u00e9n los pecadores prestan \u00e1 los pecadores, para recibir otro tanto.\n6:35 Amad, pu\u00e9s, \u00e1 vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y ser\u00e1 vuestro galard\u00f3n grande, y ser\u00e9is hijos del Alt\u00edsimo: porque \u00e9l es benigno para con los ingratos y malos.\n6:36 Sed pues misericordiosos, como tambi\u00e9n vuestro Padre es misericordioso.\n6:37 No juzgu\u00e9is, y no ser\u00e9is juzgados: no conden\u00e9is, y no ser\u00e9is condenados: perdonad, y ser\u00e9is perdonados.\n6:38 Dad, y se os dar\u00e1; medida buena, apretada, remecida, y rebosando dar\u00e1n en vuestro seno: porque con la misma medida que midiereis, os ser\u00e1 vuelto \u00e1 medir.\n6:39 Y les dec\u00eda una par\u00e1bola: \u00bfPuede el ciego guiar al ciego? \u00bfNo caer\u00e1n ambos en el hoyo?\n6:40 El disc\u00edpulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como el maestro, ser\u00e1 perfecto.\n6:41 \u00bfPor qu\u00e9 miras la paja que est\u00e1 en el ojo de tu hermano, y la viga que est\u00e1 en tu propio ojo no consideras?\n6:42 \u00bfO c\u00f3mo puedes decir \u00e1 tu hermano: Hermano, deja, echar\u00e9 fuera la paja que est\u00e1 en tu ojo, no mirando t\u00fa la viga, que est\u00e1 en tu ojo? Hip\u00f3crita, echa primero fuera de tu ojo la viga, y entonces ver\u00e1s bien para sacar la paja que est\u00e1 en el ojo de tu herman\n6:43 Porque no es buen \u00e1rbol el que da malos frutos; ni \u00e1rbol malo el que da buen fruto.\n6:44 Porque cada \u00e1rbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de las zarzas.\n6:45 El buen hombre del buen tesoro de su coraz\u00f3n saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su coraz\u00f3n saca mal; porque de la abundancia del coraz\u00f3n habla su boca.\n6:46 \u00bfPor qu\u00e9 me llam\u00e1is, Se\u00f1or, Se\u00f1or, y no hac\u00e9is lo que digo?\n6:47 Todo aquel que viene \u00e1 m\u00ed, y oye mis palabras, y las hace, os ense\u00f1ar\u00e9 \u00e1 qui\u00e9n es semejante:\n6:48 Semejante es al hombre que edifica una casa, el cual cav\u00f3 y ahond\u00f3, y puso el fundamento sobre la pe\u00f1a; y cuando vino una avenida, el r\u00edo di\u00f3 con \u00edmpetu en aquella casa, mas no la pudo menear: porque estaba fundada sobre la pe\u00f1a.\n6:49 Mas el que oy\u00f3 y no hizo, semejante es al hombre que edific\u00f3 su casa sobre tierra, sin fundamento; en la cual el r\u00edo di\u00f3 con \u00edmpetu, y luego cay\u00f3; y fu\u00e9 grande la ruina de aquella casa.\n7:1 Y COMO acab\u00f3 todas sus palabras oy\u00e9ndole el pueblo, entr\u00f3 en Capernaum.\n7:2 Y el siervo de un centuri\u00f3n, al cual ten\u00eda \u00e9l en estima, estaba enfermo y \u00e1 punto de morir.\n7:3 Y como oy\u00f3 hablar de Jes\u00fas, envi\u00f3 \u00e1 \u00e9l los ancianos de los Jud\u00edos, rog\u00e1ndole que viniese y librase \u00e1 su siervo.\n7:4 Y viniendo ellos \u00e1 Jes\u00fas, rog\u00e1ronle con diligencia, dici\u00e9ndole: Porque es digno de concederle esto;\n7:5 Que ama nuestra naci\u00f3n, y \u00e9l nos edific\u00f3 una sinagoga.\n7:6 Y Jes\u00fas fu\u00e9 con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envi\u00f3 el centuri\u00f3n amigos \u00e1 \u00e9l, dici\u00e9ndole: Se\u00f1or, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado;\n7:7 Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir \u00e1 ti; mas di la palabra, y mi siervo ser\u00e1 sano.\n7:8 Porque tambi\u00e9n yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de m\u00ed soldados; y digo \u00e1 \u00e9ste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y \u00e1 mi siervo: Haz esto, y lo hace.\n7:9 Lo cual oyendo Jes\u00fas, se maravill\u00f3 de \u00e9l, y vuelto, dijo \u00e1 las gentes que le segu\u00edan: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.\n7:10 Y vueltos \u00e1 casa los que hab\u00edan sido enviados, hallaron sano al siervo que hab\u00eda estado enfermo.\n7:11 Y aconteci\u00f3 despu\u00e9s, que \u00e9l iba \u00e1 la ciudad que se llama Na\u00edn, \u00e9 iban con \u00e9l muchos de sus disc\u00edpulos, y gran compa\u00f1\u00eda.\n7:12 Y como lleg\u00f3 cerca de la puerta de la ciudad, he aqu\u00ed que sacaban fuera \u00e1 un difunto, unig\u00e9nito de su madre, la cual tambi\u00e9n era viuda: y hab\u00eda con ella grande compa\u00f1\u00eda de la ciudad.\n7:13 Y como el Se\u00f1or la vi\u00f3, compadeci\u00f3se de ella, y le dice: No llores.\n7:14 Y acerc\u00e1ndose, toc\u00f3 el f\u00e9retro: y los que lo llevaban, pararon. Y dice: Mancebo, \u00e1 ti digo, lev\u00e1ntate.\n7:15 Entonces se incorpor\u00f3 el que hab\u00eda muerto, y comenz\u00f3 \u00e1 hablar. Y di\u00f3le \u00e1 su madre.\n7:16 Y todos tuvieron miedo, y glorificaban \u00e1 Dios, diciendo: Que un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y que Dios ha visitado \u00e1 su pueblo.\n7:17 Y sali\u00f3 esta fama de \u00e9l por toda Judea, y por toda la tierra de alrededor.\n7:18 Y sus disc\u00edpulos dieron \u00e1 Juan las nuevas de todas estas cosas: y llam\u00f3 Juan \u00e1 dos de sus disc\u00edpulos,\n7:19 Y envi\u00f3 \u00e1 Jes\u00fas, diciendo: \u00bfEres t\u00fa aqu\u00e9l que hab\u00eda de venir, \u00f3 esperaremos \u00e1 otro?\n7:20 Y como los hombres vinieron \u00e1 \u00e9l, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado \u00e1 ti, diciendo: \u00bfEres t\u00fa aqu\u00e9l que hab\u00eda de venir, \u00f3 esperaremos \u00e1 otro?\n7:21 Y en la misma hora san\u00f3 \u00e1 muchos de enfermedades y plagas, y de esp\u00edritus malos; y \u00e1 muchos ciegos di\u00f3 la vista.\n7:22 Y respondiendo Jes\u00fas, les dijo: Id, dad las nuevas \u00e1 Juan de lo que hab\u00e9is visto y o\u00eddo: que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan, \u00e1 los pobres es anunciado el evangelio:\n7:23 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en m\u00ed.\n7:24 Y como se fueron los mensajeros de Juan, comenz\u00f3 \u00e1 hablar de Juan \u00e1 las gentes: \u00bfQu\u00e9 salisteis \u00e1 ver al desierto? \u00bfuna ca\u00f1a que es agitada por el viento?\n7:25 Mas \u00bfqu\u00e9 salisteis \u00e1 ver? \u00bfun hombre cubierto de vestidos delicados? He aqu\u00ed, los que est\u00e1n en vestido precioso, y viven en delicias, en los palacios de los reyes est\u00e1n.\n7:26 Mas \u00bfqu\u00e9 salisteis \u00e1 ver? \u00bfun profeta? Tambi\u00e9n os digo, y aun m\u00e1s que profeta.\n7:27 Este es de quien est\u00e1 escrito: He aqu\u00ed, env\u00edo mi mensajero delante de tu faz, El cual aparejar\u00e1 tu camino delante de ti.\n7:28 Porque os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista: mas el m\u00e1s peque\u00f1o en el reino de los cielos es mayor que \u00e9l.\n7:29 Y todo el pueblo oy\u00e9ndole, y los publicanos, justificaron \u00e1 Dios, bautiz\u00e1ndose con el bautismo de Juan.\n7:30 Mas los Fariseos y los sabios de la ley, desecharon el consejo de Dios contra s\u00ed mismos, no siendo bautizados de \u00e9l.\n7:31 Y dice el Se\u00f1or: \u00bfA qui\u00e9n, pues, comparar\u00e9 los hombres de esta generaci\u00f3n, y \u00e1 qu\u00e9 son semejantes?\n7:32 Semejantes son \u00e1 los muchachos sentados en la plaza, y que dan voces los unos \u00e1 los otros, y dicen: Os ta\u00f1imos con flautas, y no bailasteis: os endechamos, y no llorasteis.\n7:33 Porque vino Juan el Bautista, que ni com\u00eda pan, ni beb\u00eda vino, y dec\u00eds: Demonio tiene.\n7:34 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dec\u00eds: He aqu\u00ed un hombre comil\u00f3n, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.\n7:35 Mas la sabidur\u00eda es justificada de todos sus hijos.\n7:36 Y le rog\u00f3 uno de los Fariseos, que comiese con \u00e9l. Y entrado en casa del Fariseo, sent\u00f3se \u00e1 la mesa.\n7:37 Y he aqu\u00ed una mujer que hab\u00eda sido pecadora en la ciudad, como entendi\u00f3 que estaba \u00e1 la mesa en casa de aquel Fariseo, trajo un alabastro de ung\u00fcento,\n7:38 Y estando detr\u00e1s \u00e1 sus pies, comenz\u00f3 llorando \u00e1 regar con l\u00e1grimas sus pies, y los limpiaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus pies, y los ung\u00eda con el ung\u00fcento.\n7:39 Y como vi\u00f3 esto el Fariseo que le hab\u00eda convidado, habl\u00f3 entre s\u00ed, diciendo: Este, si fuera profeta, conocer\u00eda qui\u00e9n y cu\u00e1l es la mujer que le toca, que es pecadora.\n7:40 Entonces respondiendo Jes\u00fas, le dijo: Sim\u00f3n, una cosa tengo que decirte. Y \u00e9l dice: Di, Maestro.\n7:41 Un acredor ten\u00eda dos deudores: el uno le deb\u00eda quinientos denarios, y el otro cincuenta;\n7:42 Y no teniendo ellos de qu\u00e9 pagar, perdon\u00f3 \u00e1 ambos. Di, pues, \u00bfcu\u00e1l de \u00e9stos le amar\u00e1 m\u00e1s?\n7:43 Y respondiendo Sim\u00f3n, dijo: Pienso que aqu\u00e9l al cual perdon\u00f3 m\u00e1s. Y \u00e9l le dijo: Rectamente has juzgado.\n7:44 Y vuelto \u00e1 la mujer, dijo \u00e1 Sim\u00f3n: \u00bfVes esta mujer? Entr\u00e9 en tu casa, no diste agua para mis pies; mas \u00e9sta ha regado mis pies con l\u00e1grimas, y los ha limpiado con los cabellos.\n7:45 No me diste beso, mas \u00e9sta, desde que entr\u00e9, no ha cesado de besar mis pies.\n7:46 No ungiste mi cabeza con \u00f3leo; mas \u00e9sta ha ungido con ung\u00fcento mis pies.\n7:47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque am\u00f3 mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.\n7:48 Y \u00e1 ella dijo: Los pecados te son perdonados.\n7:49 Y los que estaban juntamente sentados \u00e1 la mesa, comenzaron \u00e1 decir entre s\u00ed: \u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste, que tambi\u00e9n perdona pecados?\n7:50 Y dijo \u00e1 la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.\n8:1 Y ACONTECIO despu\u00e9s, que \u00e9l caminaba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con \u00e9l,\n8:2 Y algunas mujeres que hab\u00edan sido curadas de malos esp\u00edritus y de enfermedades: Mar\u00eda, que se llamaba Magdalena, de la cual hab\u00edan salido siete demonios,\n8:3 Y Juana, mujer de Chuza, procurador de Herodes, y Susana, y otras muchas que le serv\u00edan de sus haciendas.\n8:4 Ycomo se junt\u00f3 una grande compa\u00f1\u00eda, y los que estaban en cada ciudad vinieron \u00e1 \u00e9l, dijo por una par\u00e1bola:\n8:5 Uno que sembraba, sali\u00f3 \u00e1 sembrar su simiente; y sembrando, una parte cay\u00f3 junto al camino, y fu\u00e9 hollada; y las aves del cielo la comieron.\n8:6 Y otra parte cay\u00f3 sobre la piedra; y nacida, se sec\u00f3, porque no ten\u00eda humedad.\n8:7 Y otra parte cay\u00f3 entre las espinas; y naciendo las espinas juntamente, la ahogaron.\n8:8 Y otra parte cay\u00f3 en buena tierra, y cuando fu\u00e9 nacida, llev\u00f3 fruto \u00e1 ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene o\u00eddos para oir, oiga.\n8:9 Y sus disc\u00edpulos le preguntaron, diciendo, qu\u00e9 era est\u00e1 par\u00e1bola.\n8:10 Y \u00e9l dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios; mas \u00e1 los otros por par\u00e1bolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.\n8:11 Es pues \u00e9sta la par\u00e1bola: La simiente es la palabra de Dios.\n8:12 Y los de junto al camino, \u00e9stos son los que oyen; y luego viene el diablo, y quita la palabra de su coraz\u00f3n, porque no crean y se salven.\n8:13 Y los de sobre la piedra, son los que habiendo o\u00eddo, reciben la palabra con gozo; mas \u00e9stos no tienen ra\u00edces; que \u00e1 tiempo creen, y en el tiempo de la tentaci\u00f3n se apartan.\n8:14 Y la que cay\u00f3 entre las espinas, \u00e9stos son los que oyeron; mas y\u00e9ndose, son ahogados de los cuidados y de las riquezas y de los pasatiempos de la vida, y no llevan fruto.\n8:15 Mas la que en buena tierra, \u00e9stos son los que con coraz\u00f3n bueno y recto retienen la palabra o\u00edda, y llevan fruto en paciencia.\n8:16 Ninguno que enciende la antorcha la cubre con vasija, \u00f3 la pone debajo de la cama; mas la pone en un candelero, para que los que entran vean la luz.\n8:17 Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa escondida, que no haya de ser entendida, y de venir \u00e1 luz.\n8:18 Mirad pues c\u00f3mo o\u00eds; porque \u00e1 cualquiera que tuviere, le ser\u00e1 dado; y \u00e1 cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le ser\u00e1 quitado.\n8:19 Y vinieron \u00e1 \u00e9l su madre y hermanos; y no pod\u00edan llegar \u00e1 el por causa de la multitud.\n8:20 Y le fu\u00e9 dado aviso, diciendo: Tu madre y tus hermanos est\u00e1n fuera, que quieren verte.\n8:21 El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la ejecutan.\n8:22 Y aconteci\u00f3 un d\u00eda que \u00e9l entr\u00f3 en un barco con sus disc\u00edpulos, y les dijo: Pasemos \u00e1 la otra parte del lago. Y partieron.\n8:23 Pero mientras ellos navegaban, \u00e9l se durmi\u00f3. Y sobrevino una tempestad de viento en el lago; y hench\u00edan de agua, y peligraban.\n8:24 Y lleg\u00e1ndose \u00e1 \u00e9l, le despertaron, diciendo: Maestro, Maestro, que perecemos! Y despertado \u00e9l increp\u00f3 al viento y \u00e1 la tempestad del agua; y cesaron, y fu\u00e9 hecha bonanza.\n8:25 Y les dijo: \u00bfQu\u00e9 es de vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, diciendo los unos \u00e1 los otros: \u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste, que aun \u00e1 los vientos y al agua manda, y le obedecen?\n8:26 Y navegaron \u00e1 la tierra de los Gadarenos, que est\u00e1 delante de Galilea.\n8:27 Y saliendo \u00e9l \u00e1 tierra, le vino al encuentro de la ciudad un hombre que ten\u00eda demonios ya de mucho tiempo; y no vest\u00eda vestido, ni estaba en casa, sino por los sepulcros.\n8:28 El cual, como vi\u00f3 \u00e1 Jes\u00fas, exclam\u00f3 y se postr\u00f3 delante de \u00e9l, y dijo \u00e1 gran voz: \u00bfQu\u00e9 tengo yo contigo, Jes\u00fas, Hijo del Dios Alt\u00edsimo? Ru\u00e9gote que no me atormentes.\n8:29 (Porque mandaba al esp\u00edritu inmundo que saliese del hombre: porque ya de mucho tiempo le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos; mas rompiendo las prisiones, era agitado del demonio por los desiertos.)\n8:30 Y le pregunt\u00f3 Jes\u00fas, diciendo: \u00bfQu\u00e9 nombre tienes? Y \u00e9l dijo: Legi\u00f3n. Porque muchos demonios hab\u00edan entrado en \u00e9l.\n8:31 Y le rogaban que no les mandase ir al abismo.\n8:32 Y hab\u00eda all\u00ed un hato de muchos puercos que pac\u00edan en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dej\u00f3.\n8:33 Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos; y el hato se arroj\u00f3 de un despe\u00f1adero en el lago, y ahog\u00f3se.\n8:34 Y los pastores, como vieron lo que hab\u00eda acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por las heredades.\n8:35 Y salieron \u00e1 ver lo que hab\u00eda acontecido; y vinieron \u00e1 Jes\u00fas, y hallaron sentado al hombre de quien hab\u00edan salido los demonios, vestido, y en su juicio, \u00e1 los pies de Jes\u00fas; y tuvieron miedo.\n8:36 Y les contaron los que lo hab\u00edan visto, c\u00f3mo hab\u00eda sido salvado aquel endemoniado.\n8:37 Entonces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos alrededor, le rogaron que se fuese de ellos; porque ten\u00edan gran temor. Y \u00e9l, subiendo en el barco, volvi\u00f3se.\n8:38 Y aquel hombre, de quien hab\u00edan salido los demonios, le rog\u00f3 para estar con \u00e9l; mas Jes\u00fas le despidi\u00f3, diciendo:\n8:39 Vu\u00e9lvete \u00e1 tu casa, y cuenta cu\u00e1n grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y \u00e9l se fu\u00e9, publicando por toda la ciudad cu\u00e1n grandes cosas habi\u00e1 hecho Jes\u00fas con \u00e9l.\n8:40 Y aconteci\u00f3 que volviendo Jes\u00fas, recibi\u00f3le la gente; porque todos le esperaban.\n8:41 Y he aqu\u00ed un var\u00f3n, llamado Jairo, y que era pr\u00edncipe de la sinagoga, vino, y cayendo \u00e1 los pies de Jes\u00fas, le rogaba que entrase en su casa;\n8:42 Porque ten\u00eda una hija \u00fanica, como de doce a\u00f1os, y ella se estaba muriendo. Y yendo, le apretaba la compa\u00f1\u00eda.\n8:43 Y una mujer, que ten\u00eda flujo de sangre hac\u00eda ya doce a\u00f1os, la cual hab\u00eda gastado en m\u00e9dicos toda su hacienda, y por ninguno hab\u00eda podido ser curada,\n8:44 Lleg\u00e1ndose por las espaldas, toc\u00f3 el borde de su vestido; y luego se estanc\u00f3 el flujo de su sangre.\n8:45 Entonces Jes\u00fas dijo: \u00bfQui\u00e9n es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que estaban con \u00e9l: Maestro, la compa\u00f1\u00eda te aprieta y oprime, y dices: \u00bfQui\u00e9n es el que me ha tocado?\n8:46 Y Jes\u00fas dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido virtud de m\u00ed.\n8:47 Entonces, como la mujer vi\u00f3 que no se hab\u00eda ocultado, vino temblando, y postr\u00e1ndose delante de \u00e9l declar\u00f3le delante de todo el pueblo la causa por qu\u00e9 le hab\u00eda tocado, y c\u00f3mo luego hab\u00eda sido sana.\n8:48 Y \u00e9l dijo: Hija, tu fe te ha salvado: ve en paz.\n8:49 Estando a\u00fan \u00e9l hablando, vino uno del pr\u00edncipe de la sinagoga \u00e1 decirle: Tu hija es muerta, no des trabajo al Maestro.\n8:50 Y oy\u00e9ndolo Jes\u00fas, le respondi\u00f3: No temas: cree solamente, y ser\u00e1 salva.\n8:51 Y entrado en casa, no dej\u00f3 entrar \u00e1 nadie consigo, sino \u00e1 Pedro, y \u00e1 Jacobo, y \u00e1 Juan, y al padre y \u00e1 la madre de la moza.\n8:52 Y lloraban todos, y la pla\u00f1\u00edan. Y \u00e9l dijo: No llor\u00e9is; no es muerta, sino que duerme.\n8:53 Y hac\u00edan burla de \u00e9l, sabiendo que estaba muerta.\n8:54 Mas \u00e9l, tom\u00e1ndola de la mano, clam\u00f3, diciendo: Muchacha, lev\u00e1ntate.\n8:55 Entonces su esp\u00edritu volvi\u00f3, y se levant\u00f3 luego: y \u00e9l mando que le diesen de comer.\n8:56 Y sus padres estaban at\u00f3nitos; \u00e1 los cuales \u00e9l mand\u00f3, que \u00e1 nadie dijesen lo que hab\u00eda sido hecho.\n9:1 Y JUNTANDO \u00e1 sus doce disc\u00edpulos, les di\u00f3 virtud y potestad sobre todos los demonios, y que sanasen enfermedades.\n9:2 Y los envi\u00f3 \u00e1 que predicasen el reino de Dios, y que sanasen \u00e1 los enfermos.\n9:3 Y les dice: No tom\u00e9is nada para el camino, ni b\u00e1culo, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni teng\u00e1is dos vestidos cada uno.\n9:4 Y en cualquiera casa en que entrareis, quedad all\u00ed, y de all\u00ed salid.\n9:5 Y todos los que no os recibieren, sali\u00e9ndoos de aquella ciudad, aun el polvo sacudid de vuestros pies en testimonio contra ellos.\n9:6 Y saliendo, rodeaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio, y sanando por todas partes.\n9:7 Y oy\u00f3 Herodes el tetrarca todas las cosas que hac\u00eda; y estaba en duda, porque dec\u00edan algunos: Juan ha resucitado de los muertos;\n9:8 Y otros: El\u00edas ha aparecido; y otros: Alg\u00fan profeta de los antiguos ha resucitado.\n9:9 Y dijo Herodes: A Juan yo degoll\u00e9: \u00bfqui\u00e9n pues ser\u00e1 \u00e9ste, de quien yo oigo tales cosas? Y procuraba verle.\n9:10 Y vueltos los ap\u00f3stoles, le contaron todas las cosas que hab\u00edan hecho. Y tom\u00e1ndolos, se retir\u00f3 aparte \u00e1 un lugar desierto de la ciudad que se llama Bethsaida.\n9:11 Y como lo entendieron las gentes, le siguieron; y \u00e9l las recibi\u00f3, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba \u00e1 los que ten\u00edan necesidad de cura.\n9:12 Y el d\u00eda hab\u00eda comenzado \u00e1 declinar; y lleg\u00e1ndose los doce, le dijeron: Despide \u00e1 las gentes, para que yendo \u00e1 las aldeas y heredades de alrededor, procedan \u00e1 alojarse y hallen viandas; porque aqu\u00ed estamos en lugar desierto.\n9:13 Y les dice: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos m\u00e1s que cinco panes y dos pescados, si no vamos nosotros \u00e1 comprar viandas para toda esta compa\u00f1\u00eda.\n9:14 Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo \u00e1 sus disc\u00edpulos: Hacedlos sentar en ranchos, de cincuenta en cincuenta.\n9:15 Y as\u00ed lo hicieron, haci\u00e9ndolos sentar \u00e1 todos.\n9:16 Y tomando los cinco panes y los dos pescados, mirando al cielo los bendijo, y parti\u00f3, y di\u00f3 \u00e1 sus disc\u00edpulos para que pusiesen delante de las gentes.\n9:17 Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que les sobr\u00f3, doce cestos de pedazos.\n9:18 Y aconteci\u00f3 que estando \u00e9l solo orando, estaban con \u00e9l los disc\u00edpulos; y les pregunt\u00f3 diciendo: \u00bfQui\u00e9n dicen las gentes que soy?\n9:19 Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista; y otros, El\u00edas; y otros, que alg\u00fan profeta de los antiguos ha resucitado.\n9:20 Y les dijo: \u00bfY vosotros, qui\u00e9n dec\u00eds que soy? Entonces respondiendo Sim\u00f3n Pedro, dijo: El Cristo de Dios.\n9:21 Mas \u00e9l, conmin\u00e1ndolos, mand\u00f3 que \u00e1 nadie dijesen esto;\n9:22 Diciendo: Es necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y sea desechado de los ancianos, y de los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer d\u00eda.\n9:23 Y dec\u00eda \u00e1 todos: Si alguno quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese \u00e1 s\u00ed mismo, y tome su cruz cada d\u00eda, y s\u00edgame.\n9:24 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perder\u00e1; y cualquiera que perdiere su vida por causa de m\u00ed, \u00e9ste la salvar\u00e1.\n9:25 Porque \u00bfqu\u00e9 aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y s\u00e9 pierda \u00e9l \u00e1 s\u00ed mismo, \u00f3 corra peligro de s\u00ed?\n9:26 Porque el que se avergonzare de m\u00ed y de mis palabras, de este tal el Hijo del hombre se avergonzar\u00e1 cuando viniere en su gloria, y del Padre, y de los santos \u00e1ngeles.\n9:27 Y os digo en verdad, que hay algunos de los que est\u00e1n aqu\u00ed, que no gustar\u00e1n la muerte, hasta que vean el reino de Dios.\n9:28 Y aconteci\u00f3 como ocho d\u00edas despu\u00e9s de estas palabras, que tom\u00f3 \u00e1 Pedro y \u00e1 Juan y \u00e1 Jacobo, y subi\u00f3 al monte \u00e1 orar.\n9:29 Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.\n9:30 Y he aqu\u00ed dos varones que hablaban con \u00e9l, los cuales eran Mois\u00e9s y El\u00edas;\n9:31 Que aparecieron en majestad, y hablaban de su salida, la cual hab\u00eda de cumplir en Jerusalem.\n9:32 Y Pedro y los que estaban con \u00e9l, estaban cargados de sue\u00f1o: y como despertaron, vieron su majestad, y \u00e1 aquellos dos varones que estaban con \u00e9l.\n9:33 Y aconteci\u00f3, que apart\u00e1ndose ellos de \u00e9l, Pedro dice \u00e1 Jes\u00fas: Maestro, bien es que nos quedemos aqu\u00ed: y hagamos tres pabellones, uno para ti, y uno para Mois\u00e9s, y uno para El\u00edas; no sabiendo lo que se dec\u00eda.\n9:34 Y estando \u00e9l hablando esto, vino una nube que los cubri\u00f3; y tuvieron temor entrando ellos en la nube.\n9:35 Y vino una voz de la nube, que dec\u00eda: Este es mi Hijo amado; \u00e1 \u00e9l oid.\n9:36 Y pasada aquella voz, Jes\u00fas fu\u00e9 hallado solo: y ellos callaron; y por aquellos d\u00edas no dijeron nada \u00e1 nadie de lo que hab\u00edan visto.\n9:37 Y aconteci\u00f3 al d\u00eda siguiente, que apart\u00e1ndose ellos del monte, gran compa\u00f1\u00eda les sali\u00f3 al encuentro.\n9:38 Y he aqu\u00ed, un hombre de la compa\u00f1\u00eda clam\u00f3, diciendo: Maestro, ru\u00e9gote que veas \u00e1 mi hijo; que es el \u00fanico que tengo:\n9:39 Y he aqu\u00ed un esp\u00edritu le toma, y de repente da voces; y le despedaza y hace echar espuma, y apenas se aparta de \u00e9l quebrant\u00e1ndole.\n9:40 Y rogu\u00e9 \u00e1 tus disc\u00edpulos que le echasen fuera, y no pudieron.\n9:41 Y respondiendo Jes\u00fas, dice: Oh generaci\u00f3n infiel y perversa! \u00bfhasta cu\u00e1ndo tengo de estar con vosotros, y os sufrir\u00e9? Trae tu hijo ac\u00e1.\n9:42 Y como aun se acercaba, el demonio le derrib\u00f3 y despedaz\u00f3: mas Jes\u00fas increp\u00f3 al esp\u00edritu inmundo, y san\u00f3 al muchacho, y se lo volvi\u00f3 \u00e1 su padre.\n9:43 Y todos estaban at\u00f3nitos de la grandeza de Dios. Y maravill\u00e1ndose todos de todas las cosas que hac\u00eda, dijo \u00e1 sus disc\u00edpulos:\n9:44 Poned vosotros en vuestros o\u00eddos estas palabras; porque ha de acontecer que el Hijo del hombre ser\u00e1 entregado en manos de hombres.\n9:45 Mas ellos no entend\u00edan esta palabra, y les era encubierta para que no la entendiesen; y tem\u00edan preguntarle de esta palabra.\n9:46 Entonces entraron en disputa, cu\u00e1l de ellos ser\u00eda el mayor.\n9:47 Mas Jes\u00fas, viendo los pensamientos del coraz\u00f3n de ellos, tom\u00f3 un ni\u00f1o, y p\u00fasole junto \u00e1 s\u00ed,\n9:48 Y les dice: Cualquiera que recibiere este ni\u00f1o en m\u00ed nombre, \u00e1 m\u00ed recibe; y cualquiera que me recibiere \u00e1 m\u00ed, recibe al que me envi\u00f3; porque el que fuere el menor entre todos vosotros, \u00e9ste ser\u00e1 el grande.\n9:49 Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto \u00e1 uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros.\n9:50 Jes\u00fas le dijo: No se lo prohib\u00e1is; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.\n9:51 Y aconteci\u00f3 que, como se cumpli\u00f3 el tiempo en que hab\u00eda de ser recibido arriba, \u00e9l afirm\u00f3 su rostro para ir \u00e1 Jerusalem.\n9:52 Y envi\u00f3 mensajeros delante de s\u00ed, los cuales fueron y entraron en una ciudad de los Samaritanos, para prevenirle.\n9:53 Mas no le recibieron, porque era su traza de ir \u00e1 Jerusalem.\n9:54 Y viendo esto sus disc\u00edpulos Jacobo y Juan, dijeron: Se\u00f1or, \u00bfquieres que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consuma, como hizo El\u00edas?\n9:55 Entonces volvi\u00e9ndose \u00e9l, los reprendi\u00f3, diciendo: Vosotros no sab\u00e9is de qu\u00e9 esp\u00edritu sois;\n9:56 Porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron \u00e1 otra aldea.\n9:57 Y aconteci\u00f3 que yendo ellos, uno le dijo en el camino: Se\u00f1or, te seguir\u00e9 donde quiera que fueres.\n9:58 Y le dijo Jes\u00fas: Las zorras tienen cuevas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza.\n9:59 Y dijo \u00e1 otro: S\u00edgueme. Y \u00e9l dijo: Se\u00f1or, d\u00e9jame que primero vaya y entierre \u00e1 mi padre.\n9:60 Y Jes\u00fas le dijo: Deja los muertos que entierren \u00e1 sus muertos; y t\u00fa, ve, y anuncia el reino de Dios.\n9:61 Entonces tambi\u00e9n dijo otro: Te seguir\u00e9, Se\u00f1or; mas d\u00e9jame que me despida primero de los que est\u00e1n en mi casa.\n9:62 Y Jes\u00fas le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atr\u00e1s, es apto para el reino de Dios.\n10:1 Y DESPU\u00c9S de estas cosas, design\u00f3 el Se\u00f1or aun otros setenta, los cuales envi\u00f3 de dos en dos delante de s\u00ed, \u00e1 toda ciudad y lugar \u00e1 donde \u00e9l hab\u00eda de venir.\n10:2 Y les dec\u00eda: La mies \u00e1 la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Se\u00f1or de la mies que env\u00ede obreros \u00e1 su mies.\n10:3 Andad, he aqu\u00ed yo os env\u00edo como corderos en medio de lobos.\n10:4 No llev\u00e9is bolsa, ni alforja, ni calzado; y \u00e1 nadie salud\u00e9is en el camino.\n10:5 En cualquiera casa donde entrareis, primeramente decid: Paz sea \u00e1 esta casa.\n10:6 Y si hubiere all\u00ed alg\u00fan hijo de paz, vuestra paz reposar\u00e1 sobre \u00e9l; y si no, se volver\u00e1 \u00e1 vosotros.\n10:7 Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os dieren; porque el obrero digno es de su salario. No os pas\u00e9is de casa en casa.\n10:8 Y en cualquiera ciudad donde entrareis, y os recibieren, comed lo que os pusieren delante;\n10:9 Y sanad los enfermos que en ella hubiere, y decidles: Se ha llegado \u00e1 vosotros el reino de Dios.\n10:10 Mas en cualquier ciudad donde entrareis, y no os recibieren, saliendo por sus calles, decid:\n10:11 Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad \u00e1 nuestros pies, sacudimos en vosotros: esto empero sabed, que el reino de los cielos se ha llegado \u00e1 vosotros.\n10:12 Y os digo que los de Sodoma tendr\u00e1n m\u00e1s remisi\u00f3n aquel d\u00eda, que aquella ciudad.\n10:13 Ay de ti, Coraz\u00edn! Ay de ti, Bethsaida! que si en Tiro y en Sid\u00f3n hubieran sido hechas las maravillas que se han hecho en vosotras, ya d\u00edas ha que, sentados en cilicio y ceniza, se habr\u00edan arrepentido.\n10:14 Por tanto, Tiro y Sid\u00f3n tendr\u00e1n m\u00e1s remisi\u00f3n que vosotras en el juicio.\n10:15 Y t\u00fa, Capernaum, que hasta los cielos est\u00e1s levantada, hasta los infiernos ser\u00e1s abajada.\n10:16 El que \u00e1 vosotros oye, \u00e1 m\u00ed oye; y el que \u00e1 vosotros desecha, \u00e1 m\u00ed desecha; y el que \u00e1 m\u00ed desecha, desecha al que me envi\u00f3.\n10:17 Y volvieron los setenta con gozo, diciendo: Se\u00f1or, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.\n10:18 Y les dijo: Yo ve\u00eda \u00e1 Satan\u00e1s, como un rayo, que ca\u00eda del cielo.\n10:19 He aqu\u00ed os doy potestad de hollar sobre las serpientes y sobre los escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os da\u00f1ar\u00e1.\n10:20 Mas no os goc\u00e9is de esto, que los esp\u00edritus se os sujetan; antes gozaos de que vuestros nombres est\u00e1n escritos en los cielos.\n10:21 En aquella misma hora Jes\u00fas se alegr\u00f3 en esp\u00edritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas \u00e1 los sabios y entendidos, y las has revelado \u00e1 los peque\u00f1os: as\u00ed, Padre, porque as\u00ed te agrad\u00f3.\n10:22 Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie sabe qui\u00e9n sea el Hijo sino el Padre; ni qui\u00e9n sea el Padre, sino el Hijo, y \u00e1 quien el Hijo lo quisiere revelar.\n10:23 Y vuelto particularmente \u00e1 los disc\u00edpulos, dijo: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis:\n10:24 Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oir lo que o\u00eds, y no lo oyeron.\n10:25 Y he aqu\u00ed, un doctor de la ley se levant\u00f3, tent\u00e1ndole y diciendo: Maestro, \u00bfhaciendo qu\u00e9 cosa poseer\u00e9 la vida eterna?\n10:26 Y \u00e9l dijo: \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 escrito de la ley? \u00bfc\u00f3mo lees?\n10:27 Y \u00e9l respondiendo, dijo: Amar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios de todo tu coraz\u00f3n, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y \u00e1 tu pr\u00f3jimo como \u00e1 ti mismo.\n10:28 Y d\u00edjole: Bien has respondido: haz esto, y vivir\u00e1s.\n10:29 Mas \u00e9l, queri\u00e9ndose justificar \u00e1 s\u00ed mismo, dijo \u00e1 Jes\u00fas: \u00bfY qui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?\n10:30 Y respondiendo Jes\u00fas, dijo: Un hombre descend\u00eda de Jerusalem \u00e1 Jeric\u00f3, y cay\u00f3 en manos de ladrones, los cuales le despojaron; \u00e9 hiri\u00e9ndole, se fueron, dej\u00e1ndole medio muerto.\n10:31 Y aconteci\u00f3, que descendi\u00f3 un sacerdote por aquel camino, y vi\u00e9ndole, se pas\u00f3 de un lado.\n10:32 Y asimismo un Levita, llegando cerca de aquel lugar, y vi\u00e9ndole, se pas\u00f3 de un lado.\n10:33 Mas un Samaritano que transitaba, viniendo cerca de \u00e9l, y vi\u00e9ndole, fu\u00e9 movido \u00e1 misericordia;\n10:34 Y lleg\u00e1ndose, vend\u00f3 sus heridas, ech\u00e1ndo les aceite y vino; y poni\u00e9ndole sobre su cabalgadura, llev\u00f3le al mes\u00f3n, y cuid\u00f3 de \u00e9l.\n10:35 Y otro d\u00eda al partir, sac\u00f3 dos denarios, y di\u00f3los al hu\u00e9sped, y le dijo: Cu\u00eddamele; y todo lo que de m\u00e1s gastares, yo cuando vuelva te lo pagar\u00e9.\n10:36 \u00bfQui\u00e9n, pues, de estos tres te parece que fu\u00e9 el pr\u00f3jimo de aqu\u00e9l que cay\u00f3 en manos de los ladr\u00f3nes?\n10:37 Y \u00e9l dijo: El que us\u00f3 con \u00e9l de misericordia. Entonces Jes\u00fas le dijo: Ve, y haz t\u00fa lo mismo.\n10:38 Y aconteci\u00f3 que yendo, entr\u00f3 \u00e9l en una aldea: y una mujer llamada Marta, le recibi\u00f3 en su casa.\n10:39 Y \u00e9sta ten\u00eda una hermana que se llamaba Mar\u00eda, la cual sent\u00e1ndose \u00e1 los pies de Jes\u00fas, o\u00eda su palabra.\n10:40 Empero Marta se distra\u00eda en muchos servicios; y sobreviniendo, dice: Se\u00f1or, \u00bfno tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? Dile pues, que me ayude.\n10:41 Pero respondiendo Jes\u00fas, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa est\u00e1s, y con las muchas cosas est\u00e1s turbada:\n10:42 Empero una cosa es necesaria; y Mar\u00eda escogi\u00f3 la buena parte, la cual no le ser\u00e1 quitada.\n11:1 Y ACONTECIO que estando \u00e9l orando en un lugar, como acab\u00f3, uno de sus disc\u00edpulos le dijo: Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos \u00e1 orar, como tambi\u00e9n Juan ense\u00f1\u00f3 \u00e1 sus disc\u00edpulos.\n11:2 Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro que est\u00e1s en los cielos; sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, as\u00ed tambi\u00e9n en la tierra.\n11:3 El pan nuestro de cada d\u00eda, d\u00e1nos lo hoy.\n11:4 Y perd\u00f3nanos nuestros pecados, porque tambi\u00e9n nosotros perdonamos \u00e1 todos los que nos deben. Y no nos metas en tentaci\u00f3n, mas l\u00edbranos del malo.\n11:5 D\u00edjoles tambi\u00e9n: \u00bfQui\u00e9n de vosotros tendr\u00e1 un amigo, \u00e9 ir\u00e1 \u00e1 \u00e9l \u00e1 media noche, y le dir\u00e1: Amigo, pr\u00e9stame tres panes,\n11:6 Porque un amigo m\u00edo ha venido \u00e1 m\u00ed de camino, y no tengo que ponerle delante;\n11:7 Y el de dentro respondiendo, dijere: No me seas molesto; la puerta est\u00e1 ya cerrada, y mis ni\u00f1os est\u00e1n conmigo en cama; no puedo levantarme, y darte?\n11:8 Os digo, que aunque no se levante \u00e1 darle por ser su amigo, cierto por su importunidad se levantar\u00e1, y le dar\u00e1 todo lo que habr\u00e1 menester.\n11:9 Y yo os digo: Pedid, y se os dar\u00e1; buscad, y hallar\u00e9is; llamad, y os ser\u00e1 abierto.\n11:10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abre.\n11:11 \u00bfY cu\u00e1l padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dar\u00e1 una piedra?, \u00f3, si pescado, \u00bfen lugar de pescado, le dar\u00e1 una serpiente?\n11:12 O, si le pidiere un huevo, \u00bfle dar\u00e1 un escorpi\u00f3n?\n11:13 Pues si vosotros, siendo malos, sab\u00e9is dar buenas d\u00e1divas \u00e1 vuestros hijos, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s vuestro Padre celestial dar\u00e1 el Esp\u00edritu Santo \u00e1 los que lo pidieren de \u00e9l?\n11:14 Y estaba \u00e9l lanzando un demonio, el cual era mudo: y aconteci\u00f3 que salido fuera el demonio, el mudo habl\u00f3 y las gentes se maravillaron.\n11:15 Mas algunos de ellos dec\u00edan: En Beelzebub, pr\u00edncipe de los demonios, echa fuera los demonios.\n11:16 Y otros, tentando, ped\u00edan de \u00e9l se\u00f1al del cielo.\n11:17 Mas \u00e9l, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra s\u00ed mismo, es asolado; y una casa dividida contra s\u00ed misma, cae.\n11:18 Y si tambi\u00e9n Satan\u00e1s est\u00e1 dividido contra s\u00ed mismo, \u00bfc\u00f3mo estar\u00e1 en pie su reino? porque dec\u00eds que en Beelzebub echo yo fuera los demonios.\n11:19 Pues si yo echo fuera los demonios en Beelzebub, \u00bfvuestros hijos en qui\u00e9n los echan fuera? Por tanto, ellos ser\u00e1n vuestros jueces.\n11:20 Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, cierto el reino de Dios ha llegado \u00e1 vosotros.\n11:21 Cuando el fuerte armado guarda su atrio, en paz est\u00e1 lo que posee.\n11:22 Mas si sobreviniendo otro m\u00e1s fuerte que \u00e9l, le venciere, le toma todas sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos.\n11:23 El que no es conmigo, contra m\u00ed es; y el que conmigo no recoge, desparrama.\n11:24 Cuando el esp\u00edritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hall\u00e1ndolo, dice: Me volver\u00e9 \u00e1 mi casa de donde sal\u00ed.\n11:25 Y viniendo, la halla barrida y adornada.\n11:26 Entonces va, y toma otros siete esp\u00edritus peores que \u00e9l; y entrados, habitan all\u00ed: y lo postrero del tal hombre es peor que lo primero.\n11:27 Y aconteci\u00f3 que diciendo estas cosas, una mujer de la compa\u00f1\u00eda, levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste.\n11:28 Y \u00e9l dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.\n11:29 Y junt\u00e1ndose las gentes \u00e1 \u00e9l, comenz\u00f3 \u00e1 decir: Esta generaci\u00f3n mala es: se\u00f1al busca, mas se\u00f1al no le ser\u00e1 dada, sino la se\u00f1al de Jon\u00e1s.\n11:30 Porque como Jon\u00e1s fu\u00e9 se\u00f1al \u00e1 los Ninivitas, as\u00ed tambi\u00e9n ser\u00e1 el Hijo del hombre \u00e1 esta generaci\u00f3n.\n11:31 La reina del Austro se levantar\u00e1 en juicio con los hombres de esta generaci\u00f3n, y los condenar\u00e1; porque vino de los fines de la tierra \u00e1 oir la sabidur\u00eda de Salom\u00f3n; y he aqu\u00ed m\u00e1s que Salom\u00f3n en este lugar.\n11:32 Los hombres de N\u00ednive se levantar\u00e1n en juicio con esta generaci\u00f3n, y la condenar\u00e1n; porque \u00e1 la predicaci\u00f3n de Jon\u00e1s se arrepintieron; y he aqu\u00ed m\u00e1s que Jon\u00e1s en este lugar.\n11:33 Nadie pone en oculto la antorcha encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz.\n11:34 La antorcha del cuerpo es el ojo: pues si tu ojo fuere simple, tambi\u00e9n todo tu cuerpo ser\u00e1 resplandeciente; mas si fuere malo, tambi\u00e9n tu cuerpo ser\u00e1 tenebroso.\n11:35 Mira pues, si la lumbre que en ti hay, es tinieblas.\n11:36 As\u00ed que, siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tinieblas, ser\u00e1 todo luminoso, como cuando una antorcha de resplandor te alumbra.\n11:37 Y luego que hubo hablado, rog\u00f3le un Fariseo que comiese con \u00e9l: y entrado Jes\u00fas, se sent\u00f3 \u00e1 la mesa.\n11:38 Y el Fariseo, como lo vi\u00f3, maravill\u00f3se de que no se lav\u00f3 antes de comer.\n11:39 Y el Se\u00f1or le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y del plato limpi\u00e1is; mas lo interior de vosotros est\u00e1 lleno de rapi\u00f1a y de maldad.\n11:40 Necios, \u00bfel que hizo lo de fuera, no hizo tambi\u00e9n lo de dentro?\n11:41 Empero de lo que os resta, dad limosna; y he aqu\u00ed todo os ser\u00e1 limpio.\n11:42 Mas ay de vosotros, Fariseos! que diezm\u00e1is la menta, y la ruda, y toda hortliza; mas el juicio y la caridad de Dios pas\u00e1is de largo. Pues estas cosas era necesario hacer, y no dejar las otras.\n11:43 Ay de vosotros, Fariseos! que am\u00e1is las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas.\n11:44 Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hip\u00f3critas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben.\n11:45 Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando dices esto, tambi\u00e9n nos afrentas \u00e1 nosotros.\n11:46 Y \u00e9l dijo: Ay de vosotros tambi\u00e9n, doctores de la ley! que carg\u00e1is \u00e1 los hombres con cargas que no pueden llevar; mas vosotros ni aun con un dedo toc\u00e1is las cargas.\n11:47 Ay de vosotros! que edific\u00e1is los sepulcros de los profetas, y los mataron vuestros padres.\n11:48 De cierto dais testimonio que consent\u00eds en los hechos de vuestros padres; porque \u00e1 la verdad ellos los mataron, mas vosotros edific\u00e1is sus sepulcros.\n11:49 Por tanto, la sabidur\u00eda de Dios tambi\u00e9n dijo: Enviar\u00e9 \u00e1 ellos profetas y ap\u00f3stoles; y de ellos \u00e1 unos matar\u00e1n y \u00e1 otros perseguir\u00e1n;\n11:50 Para que de esta generaci\u00f3n sea demandada la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la fundaci\u00f3n del mundo;\n11:51 Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacar\u00edas, que muri\u00f3 entre el altar y el templo: as\u00ed os digo, ser\u00e1 demandada de esta generaci\u00f3n.\n11:52 Ay de vosotros, doctores de la ley! que hab\u00e9is quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y \u00e1 los que entraban impedisteis.\n11:53 Y dici\u00e9ndoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron \u00e1 apretar le en gran manera, y \u00e1 provocarle \u00e1 que hablase de muchas cosas;\n11:54 Acech\u00e1ndole, y procurando cazar algo de su boca para acusarle.\n12:1 EN esto, junt\u00e1ndose muchas gentes, tanto que unos \u00e1 otros se hollaban, comenz\u00f3 \u00e1 decir \u00e1 sus disc\u00edpulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los Fariseos, que es hipocres\u00eda.\n12:2 Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que no haya de ser sabido.\n12:3 Por tanto, las cosas que dijisteis en tinieblas, \u00e1 la luz ser\u00e1n o\u00eddas; y lo que hablasteis al o\u00eddo en las c\u00e1maras, ser\u00e1 pregonado en los terrados.\n12:4 Mas os digo, amigos m\u00edos: No tem\u00e1is de los que matan el cuerpo, y despu\u00e9s no tienen m\u00e1s que hacer.\n12:5 Mas os ense\u00f1ar\u00e9 \u00e1 qui\u00e9n tem\u00e1is: temed \u00e1 aquel que despu\u00e9s de haber quitado la vida, tiene poder de echar en la Gehenna: as\u00ed os digo: \u00e1 \u00e9ste temed.\n12:6 \u00bfNo se venden cinco pajarillos por dos blancas? pues ni uno de ellos est\u00e1 olvidado delante de Dios.\n12:7 Y aun los cabellos de vuestra cabeza est\u00e1n todos contados. No tem\u00e1is pues: de m\u00e1s estima sois que muchos pajarillos.\n12:8 Y os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, tambi\u00e9n el Hijo del hombre le confesar\u00e1 delante de los \u00e1ngeles de Dios;\n12:9 Mas el que me negare delante de los hombres, ser\u00e1 negado delante de los \u00e1ngeles de Dios.\n12:10 Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre, le ser\u00e1 perdonado; mas al que blasfemare contra el Esp\u00edritu Santo, no le ser\u00e1 perdonado.\n12:11 Y cuando os trajeren \u00e1 las sinagogas, y \u00e1 los magistrados y potestades, no est\u00e9is sol\u00edcitos c\u00f3mo \u00f3 qu\u00e9 hay\u00e1is de responder, \u00f3 qu\u00e9 hay\u00e1is de decir;\n12:12 Porque el Esp\u00edritu Santo os ense\u00f1ar\u00e1 en la misma hora lo que ser\u00e1 necesario decir.\n12:13 Y d\u00edjole uno de la compa\u00f1\u00eda: Maestro, di \u00e1 mi hermano que parta conmigo la herencia.\n12:14 Mas \u00e9l le dijo: Hombre, \u00bfqui\u00e9n me puso por juez \u00f3 partidor sobre vosotros?\n12:15 Y d\u00edjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.\n12:16 Y refiri\u00f3les una par\u00e1bola, diciendo: La heredad de un hombre rico hab\u00eda llevado mucho;\n12:17 Y \u00e9l pensaba dentro de s\u00ed, diciendo: \u00bfqu\u00e9 har\u00e9, porque no tengo donde juntar mis frutos?\n12:18 Y dijo: Esto har\u00e9: derribar\u00e9 mis alfol\u00edes, y los edificar\u00e9 mayores, y all\u00ed juntar\u00e9 todos mis frutos y mis bienes;\n12:19 Y dir\u00e9 \u00e1 mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos a\u00f1os; rep\u00f3sate, come, bebe, hu\u00e9lgate.\n12:20 Y d\u00edjole Dios: Necio, esta noche vuelven \u00e1 pedir tu alma; y lo que has prevenido, \u00bfde qui\u00e9n ser\u00e1?\n12:21 As\u00ed es el que hace para s\u00ed tesoro, y no es rico en Dios.\n12:22 Y dijo \u00e1 sus disc\u00edpulos: Por tanto os digo: No est\u00e9is afanosos de vuestra vida, qu\u00e9 comer\u00e9is; ni del cuerpo, qu\u00e9 vestir\u00e9is.\n12:23 La vida m\u00e1s es que la comida, y el cuerpo que el vestido.\n12:24 Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen cillero, ni alfol\u00ed; y Dios los alimenta. \u00bfCu\u00e1nto de m\u00e1s estima sois vosotros que las aves?\n12:25 \u00bfY qui\u00e9n de vosotros podr\u00e1 con af\u00e1n a\u00f1adir \u00e1 su estatura un codo?\n12:26 Pues si no pod\u00e9is aun lo que es menos, \u00bfpara qu\u00e9 estar\u00e9is afanosos de lo dem\u00e1s?\n12:27 Considerad los lirios, c\u00f3mo crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salom\u00f3n con toda su gloria se visti\u00f3 como uno de ellos.\n12:28 Y si as\u00ed viste Dios \u00e1 la hierba, que hoy est\u00e1 en el campo, y ma\u00f1ana es echada en el horno; \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s \u00e1 vosotros, hombres de poca fe?\n12:29 Vosotros, pues, no procur\u00e9is qu\u00e9 hay\u00e1is de comer, \u00f3 qu\u00e9 hay\u00e1is de beber: ni est\u00e9is en ansiosa perplejidad.\n12:30 Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; que vuestro Padre sabe que necesit\u00e1is estas cosas.\n12:31 Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os ser\u00e1n a\u00f1adidas.\n12:32 No tem\u00e1is, manada peque\u00f1a; porque al Padre ha placido daros el reino.\n12:33 Vended lo que pose\u00e9is, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejecen, tesoro en los cielos que nunca falta; donde ladr\u00f3n no llega, ni polilla corrompe.\n12:34 Porque donde est\u00e1 vuestro tesoro, all\u00ed tambi\u00e9n estar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n.\n12:35 Est\u00e9n ce\u00f1idos vuestros lomos, y vuestras antorchas encendidas;\n12:36 Y vosotros semejantes \u00e1 hombres que esperan cuando su se\u00f1or ha de volver de las bodas; para que cuando viniere, y llamare, luego le abran.\n12:37 Bienaventurados aquellos siervos, \u00e1 los cuales cuando el Se\u00f1or viniere, hallare velando: de cierto os digo, que se ce\u00f1ir\u00e1, y har\u00e1 que se sienten \u00e1 la mesa, y pasando les servir\u00e1.\n12:38 Y aunque venga \u00e1 la segunda vigilia, y aunque venga \u00e1 la tercera vigilia, y los hallare as\u00ed, bienaventurados son los tales siervos.\n12:39 Esto empero sabed, que si supiese el padre de familia \u00e1 qu\u00e9 hora hab\u00eda de venir el ladr\u00f3n, velar\u00eda ciertamente, y no dejar\u00eda minar su casa.\n12:40 Vosotros pues tambi\u00e9n, estad apercibidos; porque \u00e1 la hora que no pens\u00e1is, el Hijo del hombre vendr\u00e1.\n12:41 Entonces Pedro le dijo: Se\u00f1or, \u00bfdices esta par\u00e1bola \u00e1 nosotros, \u00f3 tambi\u00e9n \u00e1 todos?\n12:42 Y dijo el Se\u00f1or: \u00bfQui\u00e9n es el mayordomo fiel y prudente, al cual el se\u00f1or pondr\u00e1 sobre su familia, para que \u00e1 tiempo les d\u00e9 su raci\u00f3n?\n12:43 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando el se\u00f1or viniere, hallare haciendo as\u00ed.\n12:44 En verdad os digo, que \u00e9l le pondr\u00e1 sobre todos sus bienes.\n12:45 Mas si el tal siervo dijere en su coraz\u00f3n: Mi se\u00f1or tarda en venir: y comenzare \u00e1 herir \u00e1 los siervos y \u00e1 las criadas, y \u00e1 comer y \u00e1 beber y \u00e1 embriagarse;\n12:46 Vendr\u00e1 el se\u00f1or de aquel siervo el d\u00eda que no espera, y \u00e1 la hora que no sabe, y le apartar\u00e1, y pondr\u00e1 su parte con los infieles.\n12:47 Porque el siervo que entendi\u00f3 la voluntad de su se\u00f1or, y no se apercibi\u00f3, ni hizo conforme \u00e1 su voluntad, ser\u00e1 azotado mucho.\n12:48 Mas el que no entendi\u00f3, \u00e9 hizo cosas dignas de azotes, ser\u00e1 azotado poco: porque \u00e1 cualquiera que fu\u00e9 dado mucho, mucho ser\u00e1 vuelto \u00e1 demandar de \u00e9l; y al que encomendaron mucho, m\u00e1s le ser\u00e1 pedido.\n12:49 Fuego vine \u00e1 meter en la tierra: \u00bfy qu\u00e9 quiero, si ya est\u00e1 encendido?\n12:50 Empero de bautismo me es necesario ser bautizado: y c\u00f3mo me angustio hasta que sea cumplido!\n12:51 \u00bfPens\u00e1is que he venido \u00e1 la tierra \u00e1 dar paz? No, os digo; mas disensi\u00f3n.\n12:52 Porque estar\u00e1n de aqu\u00ed adelante cinco en una casa divididos; tres contra dos, y dos contra tres.\n12:53 El padre estar\u00e1 dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.\n12:54 Y dec\u00eda tambi\u00e9n \u00e1 las gentes: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego dec\u00eds: Agua viene; y es as\u00ed.\n12:55 Y cuando sopla el austro, dec\u00eds: Habr\u00e1 calor; y lo hay.\n12:56 Hip\u00f3critas! Sab\u00e9is examinar la faz del cielo y de la tierra; \u00bfy c\u00f3mo no reconoc\u00e9is este tiempo?\n12:57 \u00bfY por qu\u00e9 aun de vosotros mismos no juzg\u00e1is lo que es justo?\n12:58 Pues cuando vas al magistrado con tu adversario, procura en el camino librarte de \u00e9l; porque no te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la c\u00e1rcel.\n12:59 Te digo que no saldr\u00e1s de all\u00e1, hasta que hayas pagado hasta el \u00faltimo maraved\u00ed.\n13:1 Y EN este mismo tiempo estaban all\u00ed unos que le contaban acerca de los Galileos, cuya sangre Pilato hab\u00eda mezclado con sus sacrificios.\n13:2 Y respondiendo Jes\u00fas, les dijo: \u00bfPens\u00e1is que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido m\u00e1s pecadores que todos los Galileos?\n13:3 No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos perecer\u00e9is igualmente.\n13:4 O aquellos dieciocho, sobre los cuales cay\u00f3 la torre en Silo\u00e9, y los mat\u00f3, \u00bfpens\u00e1is que ellos fueron m\u00e1s deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem?\n13:5 No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos perecer\u00e9is asimismo.\n13:6 Y dijo esta par\u00e1bola: Ten\u00eda uno una higuera plantada en su vi\u00f1a, y vino \u00e1 buscar fruto en ella, y no lo hall\u00f3.\n13:7 Y dijo al vi\u00f1ero: He aqu\u00ed tres a\u00f1os ha que vengo \u00e1 buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; c\u00f3rtala, \u00bfpor qu\u00e9 ocupar\u00e1 a\u00fan la tierra?\n13:8 El entonces respondiendo, le dijo: Se\u00f1or, d\u00e9jala a\u00fan este a\u00f1o, hasta que la excave, y estercole.\n13:9 Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortar\u00e1s despu\u00e9s.\n13:10 Y ense\u00f1aba en una sinagoga en s\u00e1bado.\n13:11 Y he aqu\u00ed una mujer que ten\u00eda esp\u00edritu de enfermedad dieciocho a\u00f1os, y andaba agobiada, que en ninguna manera se pod\u00eda enhestar.\n13:12 Y como Jes\u00fas la vi\u00f3, llam\u00f3la, y d\u00edjole: Mujer, libre eres de tu enfermedad.\n13:13 Y puso las manos sobre ella; y luego se enderez\u00f3, y glorificaba \u00e1 Dios.\n13:14 Y respondiendo el pr\u00edncipe de la sinagoga, enojado de que Jes\u00fas hubiese curado en s\u00e1bado, dijo \u00e1 la compa\u00f1\u00eda: Seis d\u00edas hay en que es necesario obrar: en estos, pues, venid y sed curados, y no en d\u00edas de s\u00e1bado.\n13:15 Entonces el Se\u00f1or le respondi\u00f3, y dijo: Hip\u00f3crita, cada uno de vosotros \u00bfno desata en s\u00e1bado su buey \u00f3 su asno del pesebre, y lo lleva \u00e1 beber?\n13:16 Y \u00e1 esta hija de Abraham, que he aqu\u00ed Satan\u00e1s la hab\u00eda ligado dieciocho a\u00f1os, \u00bfno convino desatar la de esta ligadura en d\u00eda de s\u00e1bado?\n13:17 Y diciendo estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios: mas todo el pueblo se gozaba de todas las cosas gloriosas que eran por \u00e9l hechas.\n13:18 Y dijo: \u00bfA qu\u00e9 es semejante el reino de Dios, y \u00e1 qu\u00e9 le comparar\u00e9?\n13:19 Semejante es al grano de la mostaza, que tom\u00e1ndo lo un hombre lo meti\u00f3 en su huerto; y creci\u00f3, y fu\u00e9 hecho \u00e1rbol grande, y las aves del cielo hicieron nidos en sus ramas.\n13:20 Y otra vez dijo: \u00bfA qu\u00e9 comparar\u00e9 el reino de Dios?\n13:21 Semejante es \u00e1 la levadura, que tom\u00f3 una mujer, y la escondi\u00f3 en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado.\n13:22 Y pasaba por todas las ciudades y aldeas, ense\u00f1ando, y caminando \u00e1 Jerusalem.\n13:23 Y d\u00edjole uno: Se\u00f1or, \u00bfson pocos los que se salvan? Y \u00e9l les dijo:\n13:24 Porfiad \u00e1 entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurar\u00e1n entrar, y no podr\u00e1n.\n13:25 Despu\u00e9s que el padre de familia se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis \u00e1 estar fuera, y llamar \u00e1 la puerta, diciendo: Se\u00f1or, Se\u00f1or, \u00e1brenos; y respondiendo os dir\u00e1: No os conozco de d\u00f3nde se\u00e1is.\n13:26 Entonces comenzar\u00e9is \u00e1 decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas ense\u00f1aste;\n13:27 Y os dir\u00e1: D\u00edgoos que no os conozco de d\u00f3nde se\u00e1is; apartaos de m\u00ed todos los obreros de iniquidad.\n13:28 All\u00ed ser\u00e1 el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis \u00e1 Abraham, y \u00e1 Isaac, y \u00e1 Jacob, y \u00e1 todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros exclu\u00eddos.\n13:29 Y vendr\u00e1n del Oriente y del Occidente, del Norte y del Mediod\u00eda, y se sentar\u00e1n \u00e1 la mesa en el reino de Dios.\n13:30 Y he aqu\u00ed, son postreros los que eran los primeros; y son primeros los que eran los postreros\n13:31 Aquel mismo d\u00eda llegaron unos de los Fariseos, dici\u00e9ndole: Sal, y vete de aqu\u00ed, porque Herodes te quiere matar.\n13:32 Y les dijo: Id, y decid \u00e1 aquella zorra: He aqu\u00ed, echo fuera demonios y acabo sanidades hoy y ma\u00f1ana, y al tercer d\u00eda soy consumado.\n13:33 Empero es menester que hoy, y ma\u00f1ana, y pasado ma\u00f1ana camine; porque no es posible que profeta muera fuera de Jerusalem.\n13:34 Jerusalem, Jerusalem! que matas \u00e1 los profetas, y apedreas \u00e1 los que son enviados \u00e1 ti: cu\u00e1ntas veces quise juntar tus hijos, como la gallina sus pollos debajo de sus alas, y no quisiste!\n13:35 He aqu\u00ed, os es dejada vuestra casa desierta: y os digo que no me ver\u00e9is hasta que venga tiempo cuando dig\u00e1is: Bendito el que viene en nombre del Se\u00f1or.\n14:1 Y ACONTECIO que entrando en casa de un pr\u00edncipe de los Fariseos un s\u00e1bado \u00e1 comer pan, ellos le acechaban.\n14:2 Y he aqu\u00ed un hombre hidr\u00f3pico estaba delante de \u00e9l.\n14:3 Y respondiendo Jes\u00fas, habl\u00f3 \u00e1 los doctores de la ley y \u00e1 los Fariseos, diciendo: \u00bfEs l\u00edcito sanar en s\u00e1bado?\n14:4 Y ellos callaron. Entonces \u00e9l tom\u00e1ndole, le san\u00f3, y despidi\u00f3le.\n14:5 Y respondiendo \u00e1 ellos dijo: \u00bfEl asno \u00f3 el buey de cu\u00e1l de vosotros caer\u00e1 en alg\u00fan pozo, y no lo sacar\u00e1 luego en d\u00eda de s\u00e1bado?\n14:6 Y no le pod\u00edan replicar \u00e1 estas cosas.\n14:7 Y observando c\u00f3mo escog\u00edan los primeros asientos \u00e1 la mesa, propuso una par\u00e1bola \u00e1 los convidados, dici\u00e9ndoles:\n14:8 Cuando fueres convidado de alguno \u00e1 bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro m\u00e1s honrado que t\u00fa est\u00e9 por \u00e9l convidado,\n14:9 Y viniendo el que te llam\u00f3 \u00e1 ti y \u00e1 \u00e9l, te diga: Da lugar \u00e1 \u00e9ste: y entonces comiences con verg\u00fcenza \u00e1 tener el lugar \u00faltimo.\n14:10 Mas cuando fueres convidado, ve, y si\u00e9ntate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llam\u00f3, te diga: Amigo, sube arriba: entonces tendr\u00e1s gloria delante de los que juntamente se asientan \u00e1 la mesa.\n14:11 Porque cualquiera que se ensalza, ser\u00e1 humillado; y el que se humilla, ser\u00e1 ensalzado.\n14:12 Y dijo tambi\u00e9n al que le hab\u00eda convidado: Cuando haces comida \u00f3 cena, no llames \u00e1 tus amigos, ni \u00e1 tus hermanos, ni \u00e1 tus parientes, ni \u00e1 vecinos ricos; porque tambi\u00e9n ellos no te vuelvan \u00e1 convidar, y te sea hecha compensaci\u00f3n.\n14:13 Mas cuando haces banquete, llama \u00e1 los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos;\n14:14 Y ser\u00e1s bienaventurado; porque no te pueden retribuir; mas te ser\u00e1 recompensado en la resurrecci\u00f3n de los justos.\n14:15 Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados \u00e1 la mesa, le dijo: Bienaventurado el que comer\u00e1 pan en el reino de los cielos.\n14:16 El entonces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y convido \u00e1 muchos.\n14:17 Y \u00e1 la hora de la cena envi\u00f3 \u00e1 su siervo \u00e1 decir \u00e1 los convidados: Venid, que ya est\u00e1 todo aparejado.\n14:18 Y comenzaron todos \u00e1 una \u00e1 excusarse. El primero le dijo: He comprado una hacienda, y necesito salir y verla; te ruego que me des por excusado.\n14:19 Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy \u00e1 probarlos; ru\u00e9gote que me des por excusado.\n14:20 Y el otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.\n14:21 Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas \u00e1 su se\u00f1or. Entonces enojado el padre de la familia, dijo \u00e1 su siervo: Ve presto por las plazas y por las calles de la ciudad, y mete ac\u00e1 los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.\n14:22 Y dijo el siervo: Se\u00f1or, hecho es como mandaste, y aun hay lugar.\n14:23 Y dijo el se\u00f1or al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fu\u00e9rza los \u00e1 entrar, para que se llene mi casa.\n14:24 Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados, gustar\u00e1 mi cena.\n14:25 Y muchas gentes iban con \u00e9l; y volvi\u00e9ndose les dijo:\n14:26 Si alguno viene \u00e1 m\u00ed, y no aborrece \u00e1 su padre, y madre, y mujer, \u00e9 hijos, y hermanos, y hermanas, y aun tambi\u00e9n su vida, no puede ser mi disc\u00edpulo.\n14:27 Y cualquiera que no trae su cruz, y viene en pos de m\u00ed, no puede ser mi disc\u00edpulo.\n14:28 Porque \u00bfcu\u00e1l de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que necesita para acabarla?\n14:29 Porque despu\u00e9s que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos los que lo vieren, no comiencen \u00e1 hacer burla de \u00e9l,\n14:30 Diciendo: Este hombre comenz\u00f3 \u00e1 edificar, y no pudo acabar.\n14:31 \u00bfO cu\u00e1l rey, habiendo de ir \u00e1 hacer guerra contra otro rey, sent\u00e1ndose primero no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene contra \u00e9l con veinte mil?\n14:32 De otra manera, cuando aun el otro est\u00e1 lejos, le ruega por la paz, envi\u00e1ndo le embajada.\n14:33 As\u00ed pues, cualquiera de vosotros que no renuncia \u00e1 todas las cosas que posee, no puede ser mi disc\u00edpulo.\n14:34 Buena es la sal; mas si aun la sal fuere desvanecida, \u00bfcon qu\u00e9 se adobar\u00e1?\n14:35 Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. Quien tiene o\u00eddos para oir, oiga.\n15:1 Y SE llegaban \u00e1 \u00e9l todos los publicanos y pecadores \u00e1 oirle.\n15:2 Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este \u00e1 los pecadores recibe, y con ellos come.\n15:3 Y \u00e9l les propuso esta par\u00e1bola, diciendo:\n15:4 \u00bfQu\u00e9 hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va \u00e1 la que se perdi\u00f3, hasta que la halle?\n15:5 Y hallada, la pone sobre sus hombros gozoso;\n15:6 Y viniendo \u00e1 casa, junta \u00e1 los amigos y \u00e1 los vecinos, dici\u00e9ndoles: Dadme el parabi\u00e9n, porque he hallado mi oveja que se hab\u00eda perdido.\n15:7 Os digo, que as\u00ed habr\u00e1 m\u00e1s gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento.\n15:8 \u00bfO qu\u00e9 mujer que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende el candil, y barre la casa, y busca con diligencia hasta hallarla?\n15:9 Y cuando la hubiere hallado, junta las amigas y las vecinas, diciendo: Dadme el parabi\u00e9n, porque he hallado la dracma que hab\u00eda perdido.\n15:10 As\u00ed os digo que hay gozo delante de los \u00e1ngeles de Dios por un pecador que se arrepiente.\n15:11 Y dijo: Un hombre ten\u00eda dos hijos;\n15:12 Y el menor de ellos dijo \u00e1 su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece: y les reparti\u00f3 la hacienda.\n15:13 Y no muchos d\u00edas despu\u00e9s, junt\u00e1ndolo todo el hijo menor, parti\u00f3 lejos \u00e1 una provincia apartada; y all\u00ed desperdici\u00f3 su hacienda viviendo perdidamente.\n15:14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una grande hambre en aquella provincia, y comenz\u00f3le \u00e1 faltar.\n15:15 Y fu\u00e9 y se lleg\u00f3 \u00e1 uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envi\u00f3 \u00e1 su hacienda para que apacentase los puercos.\n15:16 Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que com\u00edan los puercos; mas nadie se las daba.\n15:17 Y volviendo en s\u00ed, dijo: Cu\u00e1ntos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aqu\u00ed perezco de hambre!\n15:18 Me levantar\u00e9, \u00e9 ir\u00e9 \u00e1 mi padre, y le dir\u00e9: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti;\n15:19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como \u00e1 uno de tus jornaleros.\n15:20 Y levant\u00e1ndose, vino \u00e1 su padre. Y como aun estuviese lejos, vi\u00f3lo su padre, y fu\u00e9 movido \u00e1 misericordia, y corri\u00f3, y ech\u00f3se sobre su cuello, y bes\u00f3le.\n15:21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.\n15:22 Mas el padre dijo \u00e1 sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y zapatos en sus pies.\n15:23 Y traed el becerro grueso, y matadlo, y comamos, y hagamos fiesta:\n15:24 Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; hab\u00edase perdido, y es hallado. Y comenzaron \u00e1 regocijarse.\n15:25 Y su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y lleg\u00f3 cerca de casa, oy\u00f3 la sinfon\u00eda y las danzas;\n15:26 Y llamando \u00e1 uno de los criados, pregunt\u00f3le qu\u00e9 era aquello.\n15:27 Y \u00e9l le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo.\n15:28 Entonces se enoj\u00f3, y no quer\u00eda entrar. Sali\u00f3 por tanto su padre, y le rogaba que entrase.\n15:29 Mas \u00e9l respondiendo, dijo al padre: He aqu\u00ed tantos a\u00f1os te sirvo, no habiendo traspasado jam\u00e1s tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para gozarme con mis amigos:\n15:30 Mas cuando vino \u00e9ste tu hijo, que ha consumido tu hacienda con rameras, has matado para \u00e9l el becerro grueso.\n15:31 El entonces le dijo: Hijo, t\u00fa siempre est\u00e1s conmigo, y todas mis cosas son tuyas.\n15:32 Mas era menester hacer fiesta y holgar nos, porque este tu hermano muerto era, y ha revivido; hab\u00edase perdido, y es hallado.\n16:1 Y DIJO tambi\u00e9n \u00e1 sus disc\u00edpulos: Hab\u00eda un hombre rico, el cual ten\u00eda un mayordomo, y \u00e9ste fu\u00e9 acusado delante de \u00e9l como disipador de sus bienes.\n16:2 Y le llam\u00f3, y le dijo: \u00bfQu\u00e9 es esto que oigo de ti? Da cuenta de tu mayordom\u00eda, porque ya no podr\u00e1s m\u00e1s ser mayordomo.\n16:3 Entonces el mayordomo dijo dentro de s\u00ed: \u00bfQu\u00e9 har\u00e9? que mi se\u00f1or me quita la mayordom\u00eda. Cavar, no puedo; mendigar, tengo verg\u00fcenza.\n16:4 Yo s\u00e9 lo que har\u00e9 para que cuando fuere quitado de la mayordom\u00eda, me reciban en sus casas.\n16:5 Y llamando \u00e1 cada uno de los deudores de su se\u00f1or, dijo al primero: \u00bfCu\u00e1nto debes \u00e1 mi se\u00f1or?\n16:6 Y \u00e9l dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu obligaci\u00f3n, y si\u00e9ntate presto, y escribe cincuenta.\n16:7 Despu\u00e9s dijo \u00e1 otro: \u00bfY t\u00fa, cu\u00e1nto debes? Y \u00e9l dijo: Cien coros de trigo. Y \u00e9l le dijo: Toma tu obligaci\u00f3n, y escribe ochenta.\n16:8 Y alab\u00f3 el se\u00f1or al mayordomo malo por haber hecho discretamente; porque los hijos de este siglo son en su generaci\u00f3n m\u00e1s sagaces que los hijos de luz.\n16:9 Y yo os digo: Haceos amigos de las riquezas de maldad, para que cuando faltareis, os reciban en las moradas eternas.\n16:10 El que es fiel en lo muy poco, tambi\u00e9n en lo m\u00e1s es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, tambi\u00e9n en lo m\u00e1s es injusto.\n16:11 Pues si en las malas riquezas no fu\u00edsteis fieles. \u00bfqui\u00e9n os confiar\u00e1 lo verdadero?\n16:12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, \u00bfqui\u00e9n os dar\u00e1 lo que es vuestro?\n16:13 Ning\u00fan siervo puede servir \u00e1 dos se\u00f1ores; porque \u00f3 aborrecer\u00e1 al uno y amar\u00e1 al otro, \u00f3 se allegar\u00e1 al uno y menospreciar\u00e1 al otro. No pod\u00e9is servir \u00e1 Dios y \u00e1 las riquezas.\n16:14 Y o\u00edan tambi\u00e9n todas estas cosas los Fariseos, los cuales eran avaros, y se burlaban de \u00e9l.\n16:15 Y d\u00edjoles: Vosotros sois los que os justific\u00e1is \u00e1 vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominaci\u00f3n.\n16:16 La ley y los profetas hasta Juan: desde entonces el reino de Dios es anunciado, y quienquiera se esfuerza \u00e1 entrar en \u00e9l.\n16:17 Empero m\u00e1s f\u00e1cil cosa es pasar el cielo y la tierra, que frustrarse un tilde de la ley.\n16:18 Cualquiera que repudia \u00e1 su mujer, y se casa con otra, adultera: y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.\n16:19 Hab\u00eda un hombre rico, que se vest\u00eda de p\u00farpura y de lino fino, y hac\u00eda cada d\u00eda banquete con esplendidez.\n16:20 Hab\u00eda tambi\u00e9n un mendigo llamado L\u00e1zaro, el cual estaba echado \u00e1 la puerta de \u00e9l, lleno de llagas,\n16:21 Y deseando hartarse de las migajas que ca\u00edan de la mesa del rico; y aun los perros ven\u00edan y le lam\u00edan las llagas.\n16:22 Y aconteci\u00f3 que muri\u00f3 el mendigo, y fu\u00e9 llevado por los \u00e1ngeles al seno de Abraham: y muri\u00f3 tambi\u00e9n el rico, y fu\u00e9 sepultado.\n16:23 Y en el infierno alz\u00f3 sus ojos, estando en los tormentos, y vi\u00f3 \u00e1 Abraham de lejos, y \u00e1 L\u00e1zaro en su seno.\n16:24 Entonces \u00e9l, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de m\u00ed, y env\u00eda \u00e1 L\u00e1zaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama.\n16:25 Y d\u00edjole Abraham: Hijo, acu\u00e9rdate que recibiste tus bienes en tu vida, y L\u00e1zaro tambi\u00e9n males; mas ahora \u00e9ste es consolado aqu\u00ed, y t\u00fa atormentado.\n16:26 Y adem\u00e1s de todo esto, una grande sima est\u00e1 constitu\u00edda entre nosotros y vosotros, que los que quisieren pasar de aqu\u00ed \u00e1 vosotros, no pueden, ni de all\u00e1 pasar ac\u00e1.\n16:27 Y dijo: Ru\u00e9gote pues, padre, que le env\u00edes \u00e1 la casa de mi padre;\n16:28 Porque tengo cinco hermanos; para que les testifique, porque no vengan ellos tambi\u00e9n \u00e1 este lugar de tormento.\n16:29 Y Abraham le dice: A Mois\u00e9s y \u00e1 los profetas tienen: \u00f3iganlos.\n16:30 El entonces dijo: No, padre Abraham: mas si alguno fuere \u00e1 ellos de los muertos, se arrepentir\u00e1n.\n16:31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen \u00e1 Mois\u00e9s y \u00e1 los profetas, tampoco se persuadir\u00e1n, si alguno se levantare de los muertos.\n17:1 Y A SUS disc\u00edpulos dice: Imposible es que no vengan esc\u00e1ndalos; mas ay de aqu\u00e9l por quien vienen!\n17:2 Mejor le fuera, si le pusiesen al cuello una piedra de molino, y le lanzasen en el mar, que escandalizar \u00e1 uno de estos peque\u00f1itos.\n17:3 Mirad por vosotros: si pecare contra ti tu hermano, repr\u00e9ndele; y si se arrepintiere, perd\u00f3nale.\n17:4 Y si siete veces al d\u00eda pecare contra ti, y siete veces al d\u00eda se volviere \u00e1 ti, diciendo, p\u00e9same, perd\u00f3nale.\n17:5 Y dijeron los ap\u00f3stoles al Se\u00f1or: Aum\u00e9ntanos la fe.\n17:6 Entonces el Se\u00f1or dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, dir\u00e9is \u00e1 este sic\u00f3moro: Desarr\u00e1igate, y pl\u00e1ntate en el mar; y os obedecer\u00e1.\n17:7 \u00bfY qui\u00e9n de vosotros tiene un siervo que ara \u00f3 apacienta, que vuelto del campo le diga luego: Pasa, si\u00e9ntate \u00e1 la mesa?\n17:8 \u00bfNo le dice antes: Adereza qu\u00e9 cene, y arrem\u00e1ngate, y s\u00edrveme hasta que haya comido y bebido; y despu\u00e9s de esto, come t\u00fa y bebe?\n17:9 \u00bfDa gracias al siervo porque hizo lo que le hab\u00eda sido mandado? Pienso que no.\n17:10 As\u00ed tambi\u00e9n vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos in\u00fatiles somos, porque lo que deb\u00edamos hacer, hicimos.\n17:11 Y aconteci\u00f3 que yendo \u00e9l \u00e1 Jerusalem, pasaba por medio de Samaria y de Galilea.\n17:12 Y entrando en una aldea, vini\u00e9ronle al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos,\n17:13 Y alzaron la voz, diciendo: Jes\u00fas, Maestro, ten misericordia de nosotros.\n17:14 Y como \u00e9l los vi\u00f3, les dijo: Id, mostraos \u00e1 los sacerdotes. Y aconteci\u00f3, que yendo ellos, fueron limpios.\n17:15 Entonces uno de ellos, como se vi\u00f3 que estaba limpio, volvi\u00f3, glorificando \u00e1 Dios \u00e1 gran voz;\n17:16 Y derrib\u00f3se sobre el rostro \u00e1 sus pies, d\u00e1ndole gracias: y \u00e9ste era Samaritano.\n17:17 Y respondiendo Jes\u00fas, dijo: \u00bfNo son diez los que fueron limpios? \u00bfY los nueve d\u00f3nde est\u00e1n?\n17:18 \u00bfNo hubo quien volviese y diese gloria \u00e1 Dios sino este extranjero?\n17:19 Y d\u00edjole: Lev\u00e1ntate, vete; tu fe te ha salvado.\n17:20 Y preguntado por los Fariseos, cu\u00e1ndo hab\u00eda de venir el reino de Dios, les respondi\u00f3 y dijo: El reino de Dios no vendr\u00e1 con advertencia;\n17:21 Ni dir\u00e1n: Helo aqu\u00ed, \u00f3 helo all\u00ed: porque he aqu\u00ed el reino de Dios entre vosotros est\u00e1.\n17:22 Y dijo \u00e1 sus disc\u00edpulos: Tiempo vendr\u00e1, cuando desear\u00e9is ver uno de los d\u00edas del Hijo del hombre, y no lo ver\u00e9is.\n17:23 Y os dir\u00e1n: Helo aqu\u00ed, \u00f3 helo all\u00ed. No vay\u00e1is, ni sig\u00e1is.\n17:24 Porque como el rel\u00e1mpago, relampagueando desde una parte de debajo del cielo, resplandece hasta la otra debajo del cielo, as\u00ed tambi\u00e9n ser\u00e1 el Hijo del hombre en su d\u00eda.\n17:25 Mas primero es necesario que padezca mucho, y sea reprobado de esta generaci\u00f3n.\n17:26 Y como fu\u00e9 en los d\u00edas de No\u00e9, as\u00ed tambi\u00e9n ser\u00e1 en los d\u00edas del Hijo del hombre.\n17:27 Com\u00edan, beb\u00edan, los hombres tomaban mujeres, y las mujeres maridos, hasta el d\u00eda que entr\u00f3 No\u00e9 en el arca; y vino el diluvio, y destruy\u00f3 \u00e1 todos.\n17:28 Asimismo tambi\u00e9n como fu\u00e9 en los d\u00edas de Lot; com\u00edan, beb\u00edan, compraban, vend\u00edan, plantaban, edificaban;\n17:29 Mas el d\u00eda que Lot sali\u00f3 de Sodoma, llovi\u00f3 del cielo fuego y azufre, y destruy\u00f3 \u00e1 todos:\n17:30 Como esto ser\u00e1 el d\u00eda en que el Hijo del hombre se manifestar\u00e1.\n17:31 En aquel d\u00eda, el que estuviere en el terrado, y sus alhajas en casa, no descienda \u00e1 tomarlas: y el que en el campo, asimismo no vuelva atr\u00e1s.\n17:32 Acordaos de la mujer de Lot.\n17:33 Cualquiera que procurare salvar su vida, la perder\u00e1; y cualquiera que la perdiere, la salvar\u00e1.\n17:34 Os digo que en aquella noche estar\u00e1n dos en una cama; el uno ser\u00e1 tomado, y el otro ser\u00e1 dejado.\n17:35 Dos mujeres estar\u00e1n moliendo juntas: la una ser\u00e1 tomada, y la otra dejada.\n17:36 Dos estar\u00e1n en el campo; el uno ser\u00e1 tomado, y el otro dejado.\n17:37 Y respondiendo, le dicen: \u00bfD\u00f3nde, Se\u00f1or? Y \u00e9l les dijo: Donde estuviere el cuerpo, all\u00e1 se juntar\u00e1n tambi\u00e9n las \u00e1guilas.\n18:1 Y PROPUSOLES tambi\u00e9n una par\u00e1bola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar,\n18:2 Diciendo: Hab\u00eda un juez en una ciudad, el cual ni tem\u00eda \u00e1 Dios, ni respetaba \u00e1 hombre.\n18:3 Hab\u00eda tambi\u00e9n en aquella ciudad una viuda, la cual ven\u00eda \u00e1 \u00e9l diciendo: Hazme justicia de mi adversario.\n18:4 Pero \u00e9l no quiso por alg\u00fan tiempo; mas despu\u00e9s de esto dijo dentro de s\u00ed: Aunque ni temo \u00e1 Dios, ni tengo respeto \u00e1 hombre,\n18:5 Todav\u00eda, porque esta viuda me es molesta, le har\u00e9 justicia, porque al fin no venga y me muela.\n18:6 Y dijo el Se\u00f1or: Oid lo que dice el juez injusto.\n18:7 \u00bfY Dios no har\u00e1 justicia \u00e1 sus escogidos, que claman \u00e1 \u00e9l d\u00eda y noche, aunque sea long\u00e1nime acerca de ellos?\n18:8 Os digo que los defender\u00e1 presto. Empero cuando el Hijo del hombre viniere, \u00bfhallar\u00e1 fe en la tierra?\n18:9 Y dijo tambi\u00e9n \u00e1 unos que confiaban de s\u00ed como justos, y menospreciaban \u00e1 los otros, esta par\u00e1bola:\n18:10 Dos hombres subieron al templo \u00e1 orar: el uno Fariseo, el otro publicano.\n18:11 El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, ad\u00falteros, ni aun como este publicano;\n18:12 Ayuno dos veces \u00e1 la semana, doy diezmos de todo lo que poseo.\n18:13 Mas el publicano estando lejos no quer\u00eda ni aun alzar los ojos al cielo, sino que her\u00eda su pecho, diciendo: Dios, s\u00e9 propici\u00f3 \u00e1 m\u00ed pecador.\n18:14 Os digo que \u00e9ste descendi\u00f3 \u00e1 su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, ser\u00e1 humillado; y el que se humilla, ser\u00e1 ensalzado.\n18:15 Y tra\u00edan \u00e1 \u00e9l los ni\u00f1os para que los tocase; lo cual viendo los disc\u00edpulos les re\u00f1\u00edan.\n18:16 Mas Jes\u00fas llam\u00e1ndolos, dijo: Dejad los ni\u00f1os venir \u00e1 m\u00ed, y no los impid\u00e1is; porque de tales es el reino de Dios.\n18:17 De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un ni\u00f1o, no entrar\u00e1 en \u00e9l.\n18:18 Y pregunt\u00f3le un pr\u00edncipe, diciendo: Maestro bueno, \u00bfqu\u00e9 har\u00e9 para poseer la vida eterna?\n18:19 Y Jes\u00fas le dijo: \u00bfPor qu\u00e9 me llamas bueno? ninguno hay bueno sino s\u00f3lo Dios.\n18:20 Los mandamientos sabes: No matar\u00e1s: No adulterar\u00e1s: No hurtar\u00e1s: No dir\u00e1s falso testimonio: Honra \u00e1 tu padre y \u00e1 tu madre.\n18:21 Y \u00e9l dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.\n18:22 Y Jes\u00fas, o\u00eddo esto, le dijo: Aun te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y da \u00e1 los pobres, y tendr\u00e1s tesoro en el cielo; y ven, s\u00edgueme.\n18:23 Entonces \u00e9l, o\u00eddas estas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico.\n18:24 Y viendo Jes\u00fas que se hab\u00eda entristecido mucho, dijo: Cu\u00e1n dificultosamente entrar\u00e1n en el reino de Dios los que tienen riquezas!\n18:25 Porque m\u00e1s f\u00e1cil cosa es entrar un camello por el ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios.\n18:26 Y los que lo o\u00edan, dijeron: \u00bfY qui\u00e9n podr\u00e1 ser salvo?\n18:27 Y \u00e9l les dijo: Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios.\n18:28 Entonces Pedro dijo: He aqu\u00ed, nosotros hemos dejado las posesiones nuestras, y te hemos seguido.\n18:29 Y \u00e9l les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, \u00f3 hermanos, \u00f3 mujer, \u00f3 hijos, por el reino de Dios,\n18:30 Que no haya de recibir mucho m\u00e1s en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.\n18:31 Y Jes\u00fas, tomando \u00e1 los doce, les dijo: He aqu\u00ed subimos \u00e1 Jerusalem, y ser\u00e1n cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas, del Hijo del hombre.\n18:32 Porque ser\u00e1 entregado \u00e1 las gentes, y ser\u00e1 escarnecido, \u00e9 injuriado, y escupido.\n18:33 Y despu\u00e9s que le hubieren azotado, le matar\u00e1n: mas al tercer d\u00eda resucitar\u00e1.\n18:34 Pero ellos nada de estas cosas entend\u00edan, y esta palabra les era encubierta, y no entend\u00edan lo que se dec\u00eda.\n18:35 Y aconteci\u00f3 que acerc\u00e1ndose \u00e9l \u00e1 Jeric\u00f3, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando;\n18:36 El cual como oy\u00f3 la gente que pasaba, pregunt\u00f3 qu\u00e9 era aquello.\n18:37 Y dij\u00e9ronle que pasaba Jes\u00fas Nazareno.\n18:38 Entonces di\u00f3 voces, diciendo: Jes\u00fas, Hijo de David, ten misericordia de m\u00ed.\n18:39 Y los que iban delante, le re\u00f1\u00edan que callase; mas \u00e9l clamaba mucho m\u00e1s: Hijo de David, ten misericordia de m\u00ed.\n18:40 Jes\u00fas entonces par\u00e1ndose, mand\u00f3 traerle \u00e1 s\u00ed: y como \u00e9l lleg\u00f3, le pregunt\u00f3,\n18:41 Diciendo: \u00bfQu\u00e9 quieres que te haga? Y \u00e9l dijo: Se\u00f1or, que vea.\n18:42 Y Jes\u00fas le dijo: Ve, tu fe te ha hecho salvo.\n18:43 Y luego vi\u00f3, y le segu\u00eda, glorificando \u00e1 Dios: y todo el pueblo como lo vi\u00f3, di\u00f3 \u00e1 Dios alabanza.\n19:1 Y HABIENDO entrado Jes\u00fas, iba pasando por Jeric\u00f3;\n19:2 Y he aqu\u00ed un var\u00f3n llamado Zaqueo, el cual era el principal de los publicanos, y era rico;\n19:3 Y procuraba ver \u00e1 Jes\u00fas qui\u00e9n fuese; mas no pod\u00eda \u00e1 causa de la multitud, porque era peque\u00f1o de estatura.\n19:4 Y corriendo delante, subi\u00f3se \u00e1 un \u00e1rbol sic\u00f3moro para verle; porque hab\u00eda de pasar por all\u00ed.\n19:5 Y como vino \u00e1 aquel lugar Jes\u00fas, mirando, le vi\u00f3, y d\u00edjole: Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa.\n19:6 Entonces \u00e9l descendi\u00f3 apriesa, y le recibi\u00f3 gozoso.\n19:7 Y viendo esto, todos murmuraban, diciendo que hab\u00eda entrado \u00e1 posar con un hombre pecador.\n19:8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Se\u00f1or: He aqu\u00ed, Se\u00f1or, la mitad de mis bienes doy \u00e1 los pobres; y si en algo he defraudado \u00e1 alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.\n19:9 Y Jes\u00fas le dijo: Hoy ha venido la salvaci\u00f3n \u00e1 esta casa; por cuanto \u00e9l tambi\u00e9n es hijo de Abraham.\n19:10 Porque el Hijo del hombre vino \u00e1 buscar y \u00e1 salvar lo que se hab\u00eda perdido.\n19:11 Y oyendo ellos estas cosas, prosigui\u00f3 Jes\u00fas y dijo una par\u00e1bola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem, y porque pensaban que luego hab\u00eda de ser manifestado el reino de Dios.\n19:12 Dijo pues: Un hombre noble parti\u00f3 \u00e1 una provincia lejos, para tomar para s\u00ed un reino, y volver.\n19:13 Mas llamados diez siervos suyos, les di\u00f3 diez minas, y d\u00edjoles: Negociad entre tanto que vengo.\n19:14 Empero sus ciudadanos le aborrec\u00edan, y enviaron tras de \u00e9l una embajada, diciendo: No queremos que \u00e9ste reine sobre nosotros.\n19:15 Y aconteci\u00f3, que vuelto \u00e9l, habiendo tomado el reino, mand\u00f3 llamar \u00e1 s\u00ed \u00e1 aquellos siervos \u00e1 los cuales hab\u00eda dado el dinero, para saber lo que hab\u00eda negociado cada uno.\n19:16 Y vino el primero, diciendo: Se\u00f1or, tu mina ha ganado diez minas.\n19:17 Y \u00e9l le dice: Est\u00e1 bien, buen siervo; pues que en lo poco has sido fiel, tendr\u00e1s potestad sobre diez ciudades.\n19:18 Y vino otro, diciendo: Se\u00f1or, tu mina ha hecho cinco minas.\n19:19 Y tambi\u00e9n \u00e1 \u00e9ste dijo: T\u00fa tambi\u00e9n s\u00e9 sobre cinco ciudades.\n19:20 Y vino otro, diciendo: Se\u00f1or, he aqu\u00ed tu mina, la cual he tenido guardada en un pa\u00f1izuelo:\n19:21 Porque tuve miedo de ti, que eres hombre recio; tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.\n19:22 Entonces \u00e9l le dijo: Mal siervo, de tu boca te juzgo. Sab\u00edas que yo era hombre recio, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembr\u00e9;\n19:23 \u00bfPor qu\u00e9, no diste mi dinero al banco, y yo viniendo lo demandara con el logro?\n19:24 Y dijo \u00e1 los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.\n19:25 Y ellos le dijeron: Se\u00f1or, tiene diez minas.\n19:26 Pues yo os digo que \u00e1 cualquiera que tuviere, le ser\u00e1 dado; mas al que no tuviere, aun lo que tiene le ser\u00e1 quitado.\n19:27 Y tambi\u00e9n \u00e1 aquellos mis enemigos que no quer\u00edan que yo reinase sobre ellos, traedlos ac\u00e1, y degolladlos delante de m\u00ed.\n19:28 Y dicho esto, iba delante subiendo \u00e1 Jerusalem.\n19:29 Y aconteci\u00f3, que llegando cerca de Bethfag\u00e9, y de Bethania, al monte que se llama de las Olivas, envi\u00f3 dos de sus disc\u00edpulos,\n19:30 Diciendo: Id \u00e1 la aldea de enfrente; en la cual como entrareis, hallar\u00e9is un pollino atado, en el que ning\u00fan hombre se ha sentado jam\u00e1s; desatadlo, y traedlo.\n19:31 Y si alguien os preguntare, \u00bfpor qu\u00e9 lo desat\u00e1is? le responder\u00e9is as\u00ed: Porque el Se\u00f1or lo ha menester.\n19:32 Y fueron los que hab\u00edan sido enviados, y hallaron como les dijo.\n19:33 Y desatando ellos el pollino, sus due\u00f1os les dijeron: \u00bfPor qu\u00e9 desat\u00e1is el pollino?\n19:34 Y ellos dijeron: Porque el Se\u00f1or lo ha menester.\n19:35 Y traj\u00e9ronlo \u00e1 Jes\u00fas; y habi\u00e9ndo echado sus vestidos sobre el pollino, pusieron \u00e1 Jes\u00fas encima.\n19:36 Y yendo \u00e9l tend\u00edan sus capas por el camino.\n19:37 Y como llegasen ya cerca de la bajada del monte de las Olivas, toda la multitud de los disc\u00edpulos, goz\u00e1ndose, comenzaron \u00e1 alabar \u00e1 Dios \u00e1 gran voz por todas las maravillas que hab\u00edan visto,\n19:38 Diciendo: Bendito el rey que viene en el nombre del Se\u00f1or: paz en el cielo, y gloria en lo alt\u00edsimo!\n19:39 Entonces algunos de los Fariseos de la compa\u00f1\u00eda, le dijeron: Maestro, reprende \u00e1 tus disc\u00edpulos.\n19:40 Y \u00e9l respondiendo, les dijo: Os digo que si \u00e9stos callaren, las piedras clamar\u00e1n.\n19:41 Y como lleg\u00f3 cerca viendo la ciudad, llor\u00f3 sobre ella,\n19:42 Diciendo: Oh si tambi\u00e9n t\u00fa conocieses, \u00e1 lo menos en este tu d\u00eda, lo que toca \u00e1 tu paz! mas ahora est\u00e1 encubierto de tus ojos.\n19:43 Porque vendr\u00e1n d\u00edas sobre ti, que tus enemigos te cercar\u00e1n con baluarte, y te pondr\u00e1n cerco, y de todas partes te pondr\u00e1n en estrecho,\n19:44 Y te derribar\u00e1n \u00e1 tierra, y \u00e1 tus hijos dentro de ti; y no dejar\u00e1n sobre ti piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitaci\u00f3n.\n19:45 Y entrando en el templo, comenz\u00f3 \u00e1 echar fuera \u00e1 todos los que vend\u00edan y compraban en \u00e9l.\n19:46 Dici\u00e9ndoles: Escrito est\u00e1: Mi casa, casa de oraci\u00f3n es; mas vosotros la hab\u00e9is hecho cueva de ladrones.\n19:47 Y ense\u00f1aba cada d\u00eda en el templo; mas los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los principales del pueblo procuraban matarle.\n19:48 Y no hallaban qu\u00e9 hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oy\u00e9ndole.\n20:1 Y ACONTECIO un d\u00eda, que ense\u00f1ando \u00e9l al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, lleg\u00e1ronse los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los escribas, con los ancianos;\n20:2 Y le hablaron, diciendo: Dinos: \u00bfcon qu\u00e9 potestad haces estas cosas? \u00bf\u00f3 qui\u00e9n es el que te ha dado esta potestad?\n20:3 Respondiendo entonces Jes\u00fas, les dijo: Os preguntar\u00e9 yo tambi\u00e9n una palabra; respondedme:\n20:4 El bautismo de Juan, \u00bfera del cielo, \u00f3 de los hombres?\n20:5 Mas ellos pensaban dentro de s\u00ed, diciendo: Si dij\u00e9remos, del cielo, dir\u00e1: \u00bfPor qu\u00e9, pues, no le cre\u00edsteis?\n20:6 Y si dij\u00e9remos, de los hombres, todo el pueblo nos apedrear\u00e1: porque est\u00e1n ciertos que Juan era profeta.\n20:7 Y respondieron que no sab\u00edan de d\u00f3nde.\n20:8 Entonces Jes\u00fas les dijo: Ni yo os digo con qu\u00e9 potestad hago estas cosas.\n20:9 Y comenz\u00f3 \u00e1 decir al pueblo esta par\u00e1bola: Un hombre plant\u00f3 una vi\u00f1a, y arrend\u00f3la \u00e1 labradores, y se ausent\u00f3 por mucho tiempo.\n20:10 Y al tiempo, envi\u00f3 un siervo \u00e1 los labradores, para que le diesen del fruto de la vi\u00f1a; mas los labradores le hirieron, y enviaron vac\u00edo.\n20:11 Y volvi\u00f3 \u00e1 enviar otro siervo; mas ellos \u00e1 \u00e9ste tambi\u00e9n, herido y afrentado, le enviaron vac\u00edo.\n20:12 Y volvi\u00f3 \u00e1 enviar al tercer siervo; mas ellos tambi\u00e9n \u00e1 \u00e9ste echaron herido.\n20:13 Entonces el se\u00f1or de la vi\u00f1a dijo: \u00bfQu\u00e9 har\u00e9? Enviar\u00e9 mi hijo amado: quiz\u00e1s cuando \u00e1 \u00e9ste vieren, tendr\u00e1n respeto.\n20:14 Mas los labradores, vi\u00e9ndole, pensaron entre s\u00ed, diciendo: Este es el heredero; venid, mat\u00e9mosle para que la heredad sea nuestra.\n20:15 Y ech\u00e1ronle fuera de la vi\u00f1a, y le mataron. \u00bfQu\u00e9 pues, les har\u00e1 el se\u00f1or de la vi\u00f1a?\n20:16 Vendr\u00e1, y destruir\u00e1 \u00e1 estos labradores, y dar\u00e1 su vi\u00f1a \u00e1 otros. Y como ellos lo oyeron, dijeron: Dios nos libre!\n20:17 Mas \u00e9l mir\u00e1ndolos, dice: \u00bfQu\u00e9 pues es lo que est\u00e1 escrito: La piedra que condenaron los edificadores, Esta fu\u00e9 por cabeza de esquina?\n20:18 Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, ser\u00e1 quebrantado; mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzar\u00e1.\n20:19 Y procuraban los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque entendieron que contra ellos hab\u00eda dicho esta par\u00e1bola: mas temieron al pueblo.\n20:20 Y acech\u00e1ndole enviaron esp\u00edas que se simulasen justos, para sorprenderle en palabras, para que le entregasen al principado y \u00e1 la potestad del presidente.\n20:21 Los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y ense\u00f1as bien, y que no tienes respeto \u00e1 persona; antes ense\u00f1as el camino de Dios con verdad.\n20:22 \u00bfNos es l\u00edcito dar tributo \u00e1 C\u00e9sar, \u00f3 no?\n20:23 Mas \u00e9l, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: \u00bfPor qu\u00e9 me tent\u00e1is?\n20:24 Mostradme la moneda. \u00bfDe qui\u00e9n tiene la imagen y la inscripci\u00f3n? Y respondiendo dijeron: De C\u00e9sar.\n20:25 Entonces les dijo: Pues dad \u00e1 C\u00e9sar lo que es de C\u00e9sar; y lo que es de Dios, \u00e1 Dios.\n20:26 Y no pudieron reprender sus palabras delante del pueblo: antes maravillados de su respuesta, callaron.\n20:27 Y lleg\u00e1ndose unos de los Saduceos, los cuales niegan haber resurrecci\u00f3n, le preguntaron,\n20:28 Diciendo: Maestro, Mois\u00e9s nos escribi\u00f3: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante simiente \u00e1 su hermano.\n20:29 Fueron, pues, siete hermanos: y el primero tom\u00f3 mujer, y muri\u00f3 sin hijos.\n20:30 Y la tom\u00f3 el segundo, el cual tambi\u00e9n muri\u00f3 sin hijos.\n20:31 Y la tom\u00f3 el tercero: asimismo tambi\u00e9n todos siete: y muerieron sin dejar prole.\n20:32 Y \u00e1 la postre de todos muri\u00f3 tambi\u00e9n la mujer.\n20:33 En la resurrecci\u00f3n, pues, \u00bfmujer de cu\u00e1l de ellos ser\u00e1? porque los siete la tuvieron por mujer.\n20:34 Entonces respondiendo Jes\u00fas, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y son dados en casamiento:\n20:35 Mas los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo y de la resurrecci\u00f3n de los muertos, ni se casan, ni son dados en casamiento:\n20:36 Porque no pueden ya m\u00e1s morir: porque son iguales \u00e1 los \u00e1ngeles, y son hijos de Dios, cuando son hijos de la resurrecci\u00f3n.\n20:37 Y que los muertos hayan de resucitar, aun Mois\u00e9s lo ense\u00f1\u00f3 en el pasaje de la zarza, cuando llama al Se\u00f1or: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.\n20:38 Porque Dios no es Dios de muertos, mas de vivos: porque todos viven \u00e1 \u00e9l.\n20:39 Y respondi\u00e9ndole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.\n20:40 Y no osaron m\u00e1s preguntarle algo.\n20:41 Y \u00e9l les dijo: \u00bfC\u00f3mo dicen que el Cristo es hijo de David?\n20:42 Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Se\u00f1or \u00e1 mi Se\u00f1or: Si\u00e9ntate \u00e1 mi diestra,\n20:43 Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies.\n20:44 As\u00ed que David le llama Se\u00f1or: \u00bfc\u00f3mo pues es su hijo?\n20:45 Y oy\u00e9ndole todo el pueblo, dijo \u00e1 sus disc\u00edpulos:\n20:46 Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;\n20:47 Que devoran las casas de las viudas, poniendo por pretexto la larga oraci\u00f3n: \u00e9stos recibir\u00e1n mayor condenaci\u00f3n.\n21:1 Y MIRANDO, vi\u00f3 \u00e1 los ricos que echaban sus ofrendas en el gazofilacio.\n21:2 Y vi\u00f3 tambi\u00e9n una viuda pobrecilla, que echaba all\u00ed dos blancas.\n21:3 Y dijo: De verdad os digo, que esta pobre viuda ech\u00f3 m\u00e1s que todos:\n21:4 Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas \u00e9sta de su pobreza ech\u00f3 todo el sustento que ten\u00eda.\n21:5 Y \u00e1 unos que dec\u00edan del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y dones, dijo:\n21:6 Estas cosas que veis, d\u00edas vendr\u00e1n que no quedar\u00e1 piedra sobre piedra que no sea destru\u00edda.\n21:7 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, \u00bfcu\u00e1ndo ser\u00e1 esto? \u00bfy qu\u00e9 se\u00f1al habr\u00e1 cuando estas cosas hayan de comenzar \u00e1 ser hechas?\n21:8 El entonces dijo: Mirad, no se\u00e1is enga\u00f1ados; porque vendr\u00e1n muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy; y, el tiempo est\u00e1 cerca: por tanto, no vay\u00e1is en pos de ellos.\n21:9 Empero cuando oyereis guerras y sediciones, no os espant\u00e9is; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero: mas no luego ser\u00e1 el fin.\n21:10 Entonces les dijo: Se levantar\u00e1 gente contra gente, y reino contra reino;\n21:11 Y habr\u00e1 grandes terremotos, y en varios lugares hambres y pestilencias: y habr\u00e1 espantos y grandes se\u00f1ales del cielo.\n21:12 Mas antes de todas estas cosas os echar\u00e1n mano, y perseguir\u00e1n, entreg\u00e1ndoos \u00e1 las sinagogas y \u00e1 las c\u00e1rceles, siendo llevados \u00e1 los reyes y \u00e1 los gobernadores por causa de mi nombre.\n21:13 Y os ser\u00e1 para testimonio.\n21:14 Poned pues en vuestros corazones no pensar antes c\u00f3mo hab\u00e9is de responder:\n21:15 Porque yo os dar\u00e9 boca y sabidur\u00eda, \u00e1 la cual no podr\u00e1n resistir ni contradecir todos los que se os opondr\u00e1n.\n21:16 Mas ser\u00e9is entregados aun de vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matar\u00e1n \u00e1 algunos de vosotros.\n21:17 Y ser\u00e9is aborrecidos de todos por causa de mi nombre.\n21:18 Mas un pelo de vuestra cabeza no perecer\u00e1.\n21:19 En vuestra paciencia poseer\u00e9is vuestras almas.\n21:20 Y cuando viereis \u00e1 Jerusalem cercada de ej\u00e9rcitos, sabed entonces que su destrucci\u00f3n ha llegado.\n21:21 Entonces los que estuvieren en Judea, huyan \u00e1 los montes; y los que en medio de ella, v\u00e1yanse; y los que est\u00e9n en los campos, no entren en ella.\n21:22 Porque estos son d\u00edas de venganza: para que se cumplan todas las cosas que est\u00e1n escritas.\n21:23 Mas ay de las pre\u00f1adas, y de las que cr\u00edan en aquellos d\u00edas! porque habr\u00e1 apuro grande sobre la tierra \u00e9 ira en este pueblo.\n21:24 Y caer\u00e1n \u00e1 filo de espada, y ser\u00e1n llevados cautivos \u00e1 todas las naciones: y Jerusalem ser\u00e1 hollada de las gentes, hasta que los tiempos de las gentes sean cumplidos.\n21:25 Entonces habr\u00e1 se\u00f1ales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusi\u00f3n del sonido de la mar y de las ondas:\n21:26 Sec\u00e1ndose los hombres \u00e1 causa del temor y expectaci\u00f3n de las cosas que sobrevendr\u00e1n \u00e1 la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos ser\u00e1n conmovidas.\n21:27 Y entonces ver\u00e1n al Hijo del hombre, que vendr\u00e1 en una nube con potestad y majestad grande.\n21:28 Y cuando estas cosas comenzaren \u00e1 hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redenci\u00f3n est\u00e1 cerca.\n21:29 Y d\u00edjoles una par\u00e1bola: Mirad la higuera y todos los \u00e1rboles:\n21:30 Cuando ya brotan, vi\u00e9ndolo, de vosotros mismos entend\u00e9is que el verano est\u00e1 ya cerca.\n21:31 As\u00ed tambi\u00e9n vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que est\u00e1 cerca el reino de Dios.\n21:32 De cierto os digo, que no pasar\u00e1 esta generaci\u00f3n hasta que todo sea hecho.\n21:33 El cielo y la tierra pasar\u00e1n; mas mis palabras no pasar\u00e1n.\n21:34 Y mirad por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotoner\u00eda y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel d\u00eda.\n21:35 Porque como un lazo vendr\u00e1 sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.\n21:36 Velad pues, orando en todo tiempo, que se\u00e1is tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que han de venir, y de estar en pie delante del Hijo del hombre.\n21:37 Y ense\u00f1aba de d\u00eda en el templo; y de noche saliendo, est\u00e1base en el monte que se llama de las Olivas.\n21:38 Y todo el pueblo ven\u00eda \u00e1 \u00e9l por la ma\u00f1ana, para oirle en el templo.\n22:1 Y ESTABA cerca el d\u00eda de la fiesta de los \u00e1zimos, que se llama la Pascua.\n22:2 Y los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los escribas buscaban c\u00f3mo le matar\u00edan; mas ten\u00edan miedo del pueblo.\n22:3 Y entr\u00f3 Satan\u00e1s en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del n\u00famero de los doce;\n22:4 Y fu\u00e9, y habl\u00f3 con los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y con los magistrados, de c\u00f3mo se lo entregar\u00eda.\n22:5 Los cuales se holgaron, y concertaron de darle dinero.\n22:6 Y prometi\u00f3, y buscaba oportunidad para entregarle \u00e1 ellos sin bulla.\n22:7 Y vino el d\u00eda de los \u00e1zimos, en el cual era necesario matar la pascua.\n22:8 Y envi\u00f3 \u00e1 Pedro y \u00e1 Juan, diciendo: Id, aparejadnos la pascua para que comamos.\n22:9 Y ellos le dijeron: \u00bfD\u00f3nde quieres que aparejemos?\n22:10 Y \u00e9l les dijo: He aqu\u00ed cuando entrareis en la ciudad, os encontrar\u00e1 un hombre que lleva un c\u00e1ntaro de agua: seguidle hasta la casa donde entrare,\n22:11 Y decid al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el aposento donde tengo de comer la pascua con mis disc\u00edpulos?\n22:12 Entonces \u00e9l os mostrar\u00e1 un gran cen\u00e1culo aderezado; aparejad all\u00ed.\n22:13 Fueron pues, y hallaron como les hab\u00eda dicho; y aparejaron la pascua.\n22:14 Y como fu\u00e9 hora, sent\u00f3se \u00e1 la mesa, y con \u00e9l los ap\u00f3stoles.\n22:15 Y les dijo: En gran manera he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca;\n22:16 Porque os digo que no comer\u00e9 m\u00e1s de ella, hasta que se cumpla en el reino de Dios.\n22:17 Y tomando el vaso, habiendo dado gracias, dijo: Tomad esto, y partidlo entre vosotros;\n22:18 Porque os digo, que no beber\u00e9 m\u00e1s del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.\n22:19 Y tomando el pan, habiendo dado gracias, parti\u00f3, y les di\u00f3, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado: haced esto en memoria de m\u00ed.\n22:20 Asimismo tambi\u00e9n el vaso, despu\u00e9s que hubo cenado, diciendo: Este vaso es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.\n22:21 Con todo eso, he aqu\u00ed la mano del que me entrega, conmigo en la mesa.\n22:22 Y \u00e1 la verdad el Hijo del hombre va, seg\u00fan lo que est\u00e1 determinado; empero ay de aqu\u00e9l hombre por el cual es entregado!\n22:23 Ellos entonces comenzaron \u00e1 preguntar entre s\u00ed, cu\u00e1l de ellos ser\u00eda el que hab\u00eda de hacer esto.\n22:24 Y hubo entre ellos una contienda, qui\u00e9n de ellos parec\u00eda ser el mayor.\n22:25 Entonces \u00e9l les dijo: Los reyes de las gentes se ense\u00f1orean de ellas; y los que sobre ellas tienen potestad, son llamados bienhechores:\n22:26 Mas vosotros, no as\u00ed: antes el que es mayor entre vosotros, sea como el m\u00e1s mozo; y el que es pr\u00edncipe, como el que sirve.\n22:27 Porque, \u00bfcu\u00e1l es mayor, el que se sienta \u00e1 la mesa, \u00f3 el que sirve? \u00bfNo es el que se sienta \u00e1 la mesa? Y yo soy entre vosotros como el que sirve.\n22:28 Empero vosotros sois los que hab\u00e9is permanecido conmigo en mis tentaciones:\n22:29 Yo pues os ordeno un reino, como mi Padre me lo orden\u00f3 \u00e1 m\u00ed,\n22:30 Para que com\u00e1is y beb\u00e1is en mi mesa en mi reino, y os sent\u00e9is sobre tronos juzgando \u00e1 las doce tribus de Israel.\n22:31 Dijo tambi\u00e9n el Se\u00f1or: Sim\u00f3n, Sim\u00f3n, he aqu\u00ed Satan\u00e1s os ha pedido para zarandaros como \u00e1 trigo;\n22:32 Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte: y t\u00fa, una vez vuelto, confirma \u00e1 tus hermanos.\n22:33 Y \u00e9l le dijo: Se\u00f1or, pronto estoy \u00e1 ir contigo aun \u00e1 c\u00e1rcel y \u00e1 muerte.\n22:34 Y \u00e9l dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantar\u00e1 hoy antes que t\u00fa niegues tres veces que me conoces.\n22:35 Y \u00e1 ellos dijo: Cuando os envi\u00e9 sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, \u00bfos falt\u00f3 algo? Y ellos dijeron: Nada.\n22:36 Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, t\u00f3mela, y tambi\u00e9n la alforja, y el que no tiene, venda su capa y compre espada.\n22:37 Porque os digo, que es necesario que se cumpla todav\u00eda en m\u00ed aquello que est\u00e1 escrito: Y con los malos fu\u00e9 contado: porque lo que est\u00e1 escrito de m\u00ed, cumplimiento tiene.\n22:38 Entonces ellos dijeron: Se\u00f1or, he aqu\u00ed dos espadas. Y \u00e9l les dijo: Basta.\n22:39 Y saliendo, se fu\u00e9, como sol\u00eda, al monte de las Olivas; y sus disc\u00edpulos tambi\u00e9n le siguieron.\n22:40 Y como lleg\u00f3 \u00e1 aquel lugar, les dijo: Orad que no entr\u00e9is en tentaci\u00f3n.\n22:41 Y \u00e9l se apart\u00f3 de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas or\u00f3,\n22:42 Diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de m\u00ed; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya.\n22:43 Y le apareci\u00f3 un \u00e1ngel del cielo confort\u00e1ndole.\n22:44 Y estando en agon\u00eda, oraba m\u00e1s intensamente: y fu\u00e9 su sudor como grandes gotas de sangre que ca\u00edan hasta la tierra.\n22:45 Y como se levant\u00f3 de la oraci\u00f3n, y vino \u00e1 sus disc\u00edpulos, hall\u00f3los durmiendo de tristeza;\n22:46 Y les dijo: \u00bfPor qu\u00e9 dorm\u00eds? Levantaos, y orad que no entr\u00e9is en tentaci\u00f3n.\n22:47 Estando \u00e9l a\u00fan hablando, he aqu\u00ed una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos; y lleg\u00f3se \u00e1 Jes\u00fas para besarlo.\n22:48 Entonces Jes\u00fas le dijo: Judas, \u00bfcon beso entregas al Hijo del hombre?\n22:49 Y viendo los que estaban con \u00e9l lo que hab\u00eda de ser, le dijeron: Se\u00f1or, \u00bfheriremos \u00e1 cuchillo?\n22:50 Y uno de ellos hiri\u00f3 \u00e1 un siervo del pr\u00edncipe de los sacerdotes, y le quit\u00f3 la oreja derecha.\n22:51 Entonces respondiendo Jes\u00fas, dijo: Dejad hasta aqu\u00ed. Y tocando su oreja, le san\u00f3.\n22:52 Y Jes\u00fas dijo \u00e1 los que hab\u00edan venido \u00e1 \u00e9l, los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y los magistrados del templo, y los ancianos: \u00bfComo \u00e1 ladr\u00f3n hab\u00e9is salido con espadas y con palos?\n22:53 Habiendo estado con vosotros cada d\u00eda en el templo, no extendisteis las manos contra m\u00ed; mas \u00e9sta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.\n22:54 Y prendi\u00e9ndole traj\u00e9ronle, y meti\u00e9ronle en casa del pr\u00edncipe de los sacerdotes. Y Pedro le segu\u00eda de lejos.\n22:55 Y habiendo encendido fuego en medio de la sala, y sent\u00e1ndose todos alrededor, se sent\u00f3 tambi\u00e9n Pedro entre ellos.\n22:56 Y como una criada le vi\u00f3 que estaba sentado al fuego, fij\u00f3se en \u00e9l, y dijo: Y \u00e9ste con \u00e9l estaba.\n22:57 Entonces \u00e9l lo neg\u00f3, diciendo: Mujer, no le conozco.\n22:58 Y un poco despu\u00e9s, vi\u00e9ndole otro, dijo: Y t\u00fa de ellos eras. Y Pedro dijo: Hombre, no soy.\n22:59 Y como una hora pasada otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente tambi\u00e9n \u00e9ste estaba con \u00e9l, porque es Galileo.\n22:60 Y Pedro dijo: Hombre, no s\u00e9 qu\u00e9 dices. Y luego, estando \u00e9l a\u00fan hablando, el gallo cant\u00f3.\n22:61 Entonces, vuelto el Se\u00f1or, mir\u00f3 \u00e1 Pedro: y Pedro se acord\u00f3 de la palabra del Se\u00f1or como le hab\u00eda dicho: Antes que el gallo cante, me negar\u00e1s tres veces.\n22:62 Y saliendo fuera Pedro, llor\u00f3 amargamente.\n22:63 Y los hombres que ten\u00edan \u00e1 Jes\u00fas, se burlaban de \u00e9l hiri\u00e9ndole;\n22:64 Y cubri\u00e9ndole, her\u00edan su rostro, y pregunt\u00e1banle, diciendo: Profetiza qui\u00e9n es el que te hiri\u00f3.\n22:65 Y dec\u00edan otras muchas cosas injuri\u00e1ndole.\n22:66 Y cuando fu\u00e9 de d\u00eda, se juntaron los ancianos del pueblo, y los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y los escribas, y le trajeron \u00e1 su concilio,\n22:67 Diciendo: \u00bfEres t\u00fa el Cristo? d\u00ednos lo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creer\u00e9is;\n22:68 Y tambi\u00e9n si os preguntare, no me responder\u00e9is, ni me soltar\u00e9is:\n22:69 Mas despu\u00e9s de ahora el Hijo del hombre se asentar\u00e1 \u00e1 la diestra de la potencia de Dios.\n22:70 Y dijeron todos: \u00bfLuego t\u00fa eres Hijo de Dios? Y \u00e9l les dijo: Vosotros dec\u00eds que yo soy.\n22:71 Entonces ellos dijeron: \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s testimonio deseamos? porque nosotros lo hemos o\u00eddo de su boca.\n23:1 LEVANTANDOSE entonces toda la multitud de ellos, llev\u00e1ronle \u00e1 Pilato.\n23:2 Y comenzaron \u00e1 acusarle, diciendo: A \u00e9ste hemos hallado que pervierte la naci\u00f3n, y que veda dar tributo \u00e1 C\u00e9sar, diciendo que \u00e9l es el Cristo, el rey.\n23:3 Entonces Pilato le pregunt\u00f3, diciendo: \u00bfEres t\u00fa el Rey de los Jud\u00edos? Y respondi\u00e9ndo \u00e9l, dijo: T\u00fa lo dices.\n23:4 Y Pilato dijo \u00e1 los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y \u00e1 las gentes: Ninguna culpa hallo en este hombre.\n23:5 Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, ense\u00f1ando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aqu\u00ed.\n23:6 Entonces Pilato, oyendo de Galilea, pregunt\u00f3 si el hombre era Galileo.\n23:7 Y como entendi\u00f3 que era de la jurisdicci\u00f3n de Herodes, le remiti\u00f3 \u00e1 Herodes, el cual tambi\u00e9n estaba en Jerusalem en aquellos d\u00edas.\n23:8 Y Herodes, viendo \u00e1 Jes\u00fas, holg\u00f3se mucho, porque hac\u00eda mucho que deseaba verle; porque hab\u00eda o\u00eddo de \u00e9l muchas cosas, y ten\u00eda esperanza que le ver\u00eda hacer alguna se\u00f1al.\n23:9 Y le preguntaba con muchas palabras; mas \u00e9l nada le respondi\u00f3:\n23:10 Y estaban los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los escribas acus\u00e1ndole con gran porf\u00eda.\n23:11 Mas Herodes con su corte le menospreci\u00f3, y escarneci\u00f3, visti\u00e9ndole de una ropa rica; y volvi\u00f3le \u00e1 enviar \u00e1 Pilato.\n23:12 Y fueron hechos amigos entre s\u00ed Pilato y Herodes en el mismo d\u00eda; porque antes eran enemigos entre s\u00ed.\n23:13 Entonces Pilato, convocando los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y los magistrados, y el pueblo,\n23:14 Les dijo: Me hab\u00e9is presentado \u00e1 \u00e9ste por hombre que desv\u00eda al pueblo: y he aqu\u00ed, preguntando yo delante de vosotros, no he hallado culpa alguna en este hombre de aqu\u00e9llas de que le acus\u00e1is.\n23:15 Y ni aun Herodes; porque os remit\u00ed \u00e1 \u00e9l, y he aqu\u00ed, ninguna cosa digna de muerte ha hecho.\n23:16 Le soltar\u00e9, pues, castigado.\n23:17 Y ten\u00eda necesidad de soltarles uno en cada fiesta.\n23:18 Mas toda la multitud di\u00f3 voces \u00e1 una, diciendo: Quita \u00e1 \u00e9ste, y su\u00e9ltanos \u00e1 Barrab\u00e1s:\n23:19 (El cual hab\u00eda sido echado en la c\u00e1rcel por una sedici\u00f3n hecha en la ciudad, y una muerte.)\n23:20 Y habl\u00f3les otra vez Pilato, queriendo soltar \u00e1 Jes\u00fas.\n23:21 Pero ellos volvieron \u00e1 dar voces, diciendo: Crucif\u00edcale, crucif\u00edcale.\n23:22 Y \u00e9l les dijo la tercera vez: \u00bfPues qu\u00e9 mal ha hecho \u00e9ste? Ninguna culpa de muerte he hallado en \u00e9l: le castigar\u00e9, pues, y le soltar\u00e9.\n23:23 Mas ellos instaban \u00e1 grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los pr\u00edncipes de los sacerdotes crec\u00edan.\n23:24 Entonces Pilato juzg\u00f3 que se hiciese lo que ellos ped\u00edan;\n23:25 Y les solt\u00f3 \u00e1 aqu\u00e9l que hab\u00eda sido echado en la c\u00e1rcel por sedici\u00f3n y una muerte, al cual hab\u00edan pedido; y entreg\u00f3 \u00e1 Jes\u00fas \u00e1 la voluntad de ellos.\n23:26 Y llev\u00e1ndole, tomaron \u00e1 un Sim\u00f3n Cireneo, que ven\u00eda del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jes\u00fas.\n23:27 Y le segu\u00eda una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban.\n23:28 Mas Jes\u00fas, vuelto \u00e1 ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me llor\u00e9is \u00e1 m\u00ed, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos.\n23:29 Porque he aqu\u00ed vendr\u00e1n d\u00edas en que dir\u00e1n: Bienaventuradas las est\u00e9riles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.\n23:30 Entonces comenzar\u00e1n \u00e1 decir \u00e1 los montes: Caed sobre nosotros: y \u00e1 los collados: Cubridnos.\n23:31 Porque si en el \u00e1rbol verde hacen estas cosas, \u00bfen el seco, qu\u00e9 se har\u00e1?\n23:32 Y llevaban tambi\u00e9n con \u00e9l otros dos, malhechores, \u00e1 ser muertos.\n23:33 Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron all\u00ed, y \u00e1 los malhechores, uno \u00e1 la derecha, y otro \u00e1 la izquierda.\n23:34 Y Jes\u00fas dec\u00eda: Padre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.\n23:35 Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban de \u00e9l los pr\u00edncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: s\u00e1lvese \u00e1 s\u00ed, si \u00e9ste es el Mes\u00edas, el escogido de Dios.\n23:36 Escarnec\u00edan de \u00e9l tambi\u00e9n los soldados, lleg\u00e1ndose y present\u00e1ndole vinagre,\n23:37 Y diciendo: Si t\u00fa eres el Rey de los Jud\u00edos, s\u00e1lvate \u00e1 ti mismo.\n23:38 Y hab\u00eda tambi\u00e9n sobre \u00e9l un t\u00edtulo escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.\n23:39 Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si t\u00fa eres el Cristo, s\u00e1lvate \u00e1 ti mismo y \u00e1 nosotros.\n23:40 Y respondiendo el otro, reprendi\u00f3le, diciendo: \u00bfNi aun t\u00fa temes \u00e1 Dios, estando en la misma condenaci\u00f3n?\n23:41 Y nosotros, \u00e1 la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas \u00e9ste ning\u00fan mal hizo.\n23:42 Y dijo \u00e1 Jes\u00fas: Acu\u00e9rdate de m\u00ed cuando vinieres \u00e1 tu reino.\n23:43 Entonces Jes\u00fas le dijo: De cierto te digo, que hoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00edso.\n23:44 Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.\n23:45 Y el sol se obscureci\u00f3: y el velo del templo se rompi\u00f3 por medio.\n23:46 Entonces Jes\u00fas, clamando \u00e1 gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu. Y habiendo dicho esto, espir\u00f3.\n23:47 Y como el centuri\u00f3n vi\u00f3 lo que hab\u00eda acontecido, di\u00f3 gloria \u00e1 Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.\n23:48 Y toda la multitud de los que estaban presentes \u00e1 este espect\u00e1culo, viendo lo que hab\u00eda acontecido, se volv\u00edan hiriendo sus pechos.\n23:49 Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le hab\u00edan seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.\n23:50 Y he aqu\u00ed un var\u00f3n llamado Jos\u00e9, el cual era senador, var\u00f3n bueno y justo,\n23:51 (El cual no hab\u00eda consentido en el consejo ni en los hechos de ellos), de Arimatea, ciudad de la Judea, el cual tambi\u00e9n esperaba el reino de Dios;\n23:52 Este lleg\u00f3 \u00e1 Pilato, y pidi\u00f3 el cuerpo de Jes\u00fas.\n23:53 Y quitado, lo envolvi\u00f3 en una s\u00e1bana, y le puso en un sepulcro abierto en una pe\u00f1a, en el cual ninguno hab\u00eda a\u00fan sido puesto.\n23:54 Y era d\u00eda de la v\u00edspera de la Pascua; y estaba para rayar el s\u00e1bado.\n23:55 Y las mujeres que con \u00e9l hab\u00edan venido de Galilea, siguieron tambi\u00e9n y vieron el sepulcro, y c\u00f3mo fu\u00e9 puesto su cuerpo.\n23:56 Y vueltas, aparejaron drogas arom\u00e1ticas y ung\u00fcentos; y reposaron el s\u00e1bado, conforme al mandamiento.\n24:1 Y EL primer d\u00eda de la semana, muy de ma\u00f1ana, vinieron al sepulcro, trayendo las drogas arom\u00e1ticas que hab\u00edan aparejado, y algunas otras mujeres con ellas.\n24:2 Y hallaron la piedra revuelta del sepulcro.\n24:3 Y entrando, no hallaron el cuerpo del Se\u00f1or Jes\u00fas.\n24:4 Y aconteci\u00f3, que estando ellas espantadas de esto, he aqu\u00ed se pararon junto \u00e1 ellas dos varones con vestiduras resplandecientes;\n24:5 Y como tuviesen ellas temor, y bajasen el rostro \u00e1 tierra, les dijeron: \u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1is entre los muertos al que vive?\n24:6 No est\u00e1 aqu\u00ed, mas ha resucitado: acordaos de lo que os habl\u00f3, cuando aun estaba en Galilea,\n24:7 Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer d\u00eda.\n24:8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras,\n24:9 Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas \u00e1 los once, y \u00e1 todos los dem\u00e1s.\n24:10 Y eran Mar\u00eda Magdalena, y Juana, y Mar\u00eda madre de Jacobo, y las dem\u00e1s con ellas, las que dijeron estas cosas \u00e1 los ap\u00f3stoles.\n24:11 Mas \u00e1 ellos les parec\u00edan como locura las palabras de ellas, y no las creyeron.\n24:12 Pero levant\u00e1ndose Pedro, corri\u00f3 al sepulcro: y como mir\u00f3 dentro, vi\u00f3 solos los lienzos echados; y se fu\u00e9 maravill\u00e1ndose de lo que hab\u00eda sucedido.\n24:13 Y he aqu\u00ed, dos de ellos iban el mismo d\u00eda \u00e1 una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emma\u00fas.\n24:14 E iban hablando entre s\u00ed de todas aquellas cosas que hab\u00edan acaecido.\n24:15 Y aconteci\u00f3 que yendo hablando entre s\u00ed, y pregunt\u00e1ndose el uno al otro, el mismo Jes\u00fas se lleg\u00f3, \u00e9 iba con ellos juntamente.\n24:16 Mas los ojos de ellos estaban embargados, para que no le conociesen.\n24:17 Y d\u00edjoles: \u00bfQu\u00e9 pl\u00e1ticas son estas que trat\u00e1is entre vosotros andando, y est\u00e1is tristes?\n24:18 Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleofas, le dijo: \u00bfT\u00fa s\u00f3lo peregrino eres en Jerusalem, y no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos d\u00edas?\n24:19 Entonces \u00e9l les dijo: \u00bfQu\u00e9 cosas? Y ellos le dijeron: De Jes\u00fas Nazareno, el cual fu\u00e9 var\u00f3n profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;\n24:20 Y c\u00f3mo le entregaron los pr\u00edncipes de los sacerdotes y nuestros pr\u00edncipes \u00e1 condenaci\u00f3n de muerte, y le crucificaron.\n24:21 Mas nosotros esper\u00e1bamos que \u00e9l era el que hab\u00eda de redimir \u00e1 Israel: y ahora sobre todo esto, hoy es el tercer d\u00eda que esto ha acontecido.\n24:22 Aunque tambi\u00e9n unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del d\u00eda fueron al sepulcro:\n24:23 Y no hallando su cuerpo, vinieron diciendo que tambi\u00e9n hab\u00edan visto visi\u00f3n de \u00e1ngeles, los cuales dijeron que \u00e9l vive.\n24:24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron as\u00ed como las mujeres hab\u00edan dicho; m\u00e1s \u00e1 \u00e9l no le vieron.\n24:25 Entonces \u00e9l les dijo: Oh insensatos, y tardos de coraz\u00f3n para creer todo lo que los profetas han dicho!\n24:26 \u00bfNo era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?\n24:27 Y comenzando desde Mois\u00e9s, y de todos los profetas, declar\u00e1bales en todas las Escrituras lo que de \u00e9l dec\u00edan.\n24:28 Y llegaron \u00e1 la aldea \u00e1 donde iban: y \u00e9l hizo como que iba m\u00e1s lejos.\n24:29 Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Qu\u00e9date con nosotros, porque se hace tarde, y el d\u00eda ya ha declinado. Entr\u00f3 pues \u00e1 estarse con ellos.\n24:30 Y aconteci\u00f3, que estando sentado con ellos \u00e1 la mesa, tomando el pan, bendijo, y parti\u00f3, y di\u00f3les.\n24:31 Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas \u00e9l se desapareci\u00f3 de los ojos de ellos.\n24:32 Y dec\u00edan el uno al otro: \u00bfNo ard\u00eda nuestro coraz\u00f3n en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abr\u00eda las Escrituras?\n24:33 Y levant\u00e1ndose en la misma hora, torn\u00e1ronse \u00e1 Jerusalem, y hallaron \u00e1 los once reunidos, y \u00e1 los que estaban con ellos.\n24:34 Que dec\u00edan: Ha resucitado el Se\u00f1or verdaderamente, y ha aparecido \u00e1 Sim\u00f3n.\n24:35 Entonces ellos contaban las cosas que les hab\u00edan acontecido en el camino, y c\u00f3mo hab\u00eda sido conocido de ellos al partir el pan.\n24:36 Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, \u00e9l se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz \u00e1 vosotros.\n24:37 Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que ve\u00edan esp\u00edritu.\n24:38 Mas \u00e9l les dice: \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1is turbados, y suben pensamientos \u00e1 vuestros corazones?\n24:39 Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad, y ved; que el esp\u00edritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.\n24:40 Y en diciendo esto, les mostr\u00f3 las manos y los pies.\n24:41 Y no crey\u00e9ndolo a\u00fan ellos de gozo, y maravillados, d\u00edjoles: \u00bfTen\u00e9is aqu\u00ed algo de comer?\n24:42 Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel.\n24:43 Y \u00e9l tom\u00f3, y comi\u00f3 delante de ellos.\n24:44 Y \u00e9l les dijo: Estas son las palabras que os habl\u00e9, estando a\u00fan con vosotros: que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que est\u00e1n escritas de m\u00ed en la ley de Mois\u00e9s, y en los profetas, y en los salmos.\n24:45 Entonces les abri\u00f3 el sentido, para que entendiesen las Escrituras;\n24:46 Y d\u00edjoles: As\u00ed est\u00e1 escrito, y as\u00ed fu\u00e9 necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer d\u00eda;\n24:47 Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y la remisi\u00f3n de pecados en todas las naciones, comenzando de Jerusalem.\n24:48 Y vosotros sois testigos de estas cosas.\n24:49 Y he aqu\u00ed, yo enviar\u00e9 la promesa de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que se\u00e1is investidos de potencia de lo alto.\n24:50 Y sac\u00f3los fuera hasta Bethania, y alzando sus manos, los bendijo.\n24:51 Y aconteci\u00f3 que bendici\u00e9ndolos, se fu\u00e9 de ellos; y era llevado arriba al cielo.\n24:52 Y ellos, despu\u00e9s de haberle adorado, se volvieron \u00e1 Jerusalem con gran gozo;\n24:53 Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo \u00e1 Dios. Am\u00e9n.","title":"Spanish Bible: Luke","type":"page"}
