{"collection":"Bible & Christianity","html_url":"https://unchartedknowledge.5gfusion.net/browse/bib/wb/spa/mat.htm","path":"bib/wb/spa/mat.htm","source_url":"https://sacred-texts.com/bib/wb/spa/mat.htm","text":"1:1 LIBRO de la generaci\u00f3n de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.\n1:2 Abraham engendr\u00f3 \u00e1 Isaac: \u00e9 Isaac engendr\u00f3 \u00e1 Jacob: y Jacob engendr\u00f3 \u00e1 Judas y \u00e1 sus hermanos:\n1:3 Y Judas engendr\u00f3 de Thamar \u00e1 Phares y \u00e1 Zara: y Phares engendr\u00f3 \u00e1 Esrom: y Esrom engendr\u00f3 \u00e1 Aram:\n1:4 Y Aram engendr\u00f3 \u00e1 Aminadab: y Aminadab engendr\u00f3 \u00e1 Naass\u00f3n: y Naass\u00f3n engendr\u00f3 \u00e1 Salm\u00f3n:\n1:5 Y Salm\u00f3n engendr\u00f3 de Rach\u00e2b \u00e1 Booz, y Booz engendr\u00f3 de Ruth \u00e1 Obed y Obed engendr\u00f3 \u00e1 Jess\u00e9:\n1:6 Y Jess\u00e9 engendr\u00f3 al rey David: y el rey David engendr\u00f3 \u00e1 Salom\u00f3n de la que fu\u00e9 mujer de Ur\u00edas:\n1:7 Y Salom\u00f3n engendr\u00f3 \u00e1 Roboam: y Roboam engendr\u00f3 \u00e1 Ab\u00eda: y Ab\u00eda engendr\u00f3 \u00e1 Asa:\n1:8 Y Asa engendr\u00f3 \u00e1 Josaphat: y Josaphat engendr\u00f3 \u00e1 Joram: y Joram engendr\u00f3 \u00e1 Oz\u00edas:\n1:9 Y Oz\u00edas engendr\u00f3 \u00e1 Joatam: y Joatam engendr\u00f3 \u00e1 Ach\u00e2z: y Ach\u00e2z engendr\u00f3 \u00e1 Ezech\u00eeas:\n1:10 Y Ezech\u00eeas engendr\u00f3 \u00e1 Manas\u00e9s: y Manas\u00e9s engendr\u00f3 \u00e1 Am\u00f3n: y Am\u00f3n engendr\u00f3 \u00e1 Jos\u00edas:\n1:11 Y Jos\u00edas engendr\u00f3 \u00e1 Jech\u00f4n\u00edas y \u00e1 sus hermanos, en la transmigraci\u00f3n de Babilonia.\n1:12 Y despu\u00e9s de la transmigraci\u00f3n de Babilonia, Jech\u00f4n\u00edas engendr\u00f3 \u00e1 Salathiel: y Salathiel engendr\u00f3 \u00e1 Zorobabel:\n1:13 Y Zorobabel engendr\u00f3 \u00e1 Abiud: y Abiud engendr\u00f3 \u00e1 Eliach\u00eem: y Eliach\u00eem engendr\u00f3 \u00e1 Azor:\n1:14 Y Azor engendr\u00f3 \u00e1 Sadoc: y Sadoc engendr\u00f3 \u00e1 Ach\u00eem: y Ach\u00eem engendr\u00f3 \u00e1 Eliud:\n1:15 Y Eliud engendr\u00f3 \u00e1 Eleazar: y Eleazar engendr\u00f3 \u00e1 Math\u00e1n: y Math\u00e1n engendr\u00f3 \u00e1 Jacob:\n1:16 Y Jacob engendr\u00f3 \u00e1 Jos\u00e9, marido de Mar\u00eda, de la cual naci\u00f3 Jes\u00fas, el cual es llamado el Cristo.\n1:17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones: y desde David hasta la transmigraci\u00f3n de Babilonia, catorce generaciones: y desde la transmigraci\u00f3n de Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.\n1:18 Y el nacimiento de Jesucristo fu\u00e9 as\u00ed: Que siendo Mar\u00eda su madre desposada con Jos\u00e9, antes que se juntasen, se hall\u00f3 haber concebido del Esp\u00edritu Santo.\n1:19 Y Jos\u00e9 su marido, como era justo, y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente.\n1:20 Y pensando \u00e9l en esto, he aqu\u00ed el \u00e1ngel del Se\u00f1or le aparece en sue\u00f1os, diciendo: Jos\u00e9, hijo de David, no temas de recibir \u00e1 Mar\u00eda tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Esp\u00edritu Santo es.\n1:21 Y parir\u00e1 un hijo, y llamar\u00e1s su nombre JESUS, porque \u00e9l salvar\u00e1 \u00e1 su pueblo de sus pecados.\n1:22 Todo esto aconteci\u00f3 para que se cumpliese lo que fu\u00e9 dicho por el Se\u00f1or, por el profeta que dijo:\n1:23 He aqu\u00ed la virgen concebir\u00e1 y parir\u00e1 un hijo, Y llamar\u00e1s su nombre Emmanuel, que declarado, es: Con nosotros Dios.\n1:24 Y despertando Jos\u00e9 del sue\u00f1o, hizo como el \u00e1ngel del Se\u00f1or le hab\u00eda mandado, y recibi\u00f3 \u00e1 su mujer.\n1:25 Y no la conoci\u00f3 hasta que pari\u00f3 \u00e1 su hijo primog\u00e9nito: y llam\u00f3 su nombre JESUS.\n2:1 Y COMO fu\u00e9 nacido Jes\u00fas en Bethlehem de Judea en d\u00edas del rey Herodes, he aqu\u00ed unos magos vinieron del oriente \u00e1 Jerusalem,\n2:2 Diciendo: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el Rey de los Jud\u00edos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos \u00e1 adorarle.\n2:3 Y oyendo esto el rey Herodes, se turb\u00f3, y toda Jerusalem con \u00e9l.\n2:4 Y convocados todos los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les pregunt\u00f3 d\u00f3nde hab\u00eda de nacer el Cristo.\n2:5 Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Judea; porque as\u00ed est\u00e1 escrito por el profeta:\n2:6 Y t\u00fa, Bethlehem, de tierra de Jud\u00e1, No eres muy peque\u00f1a entre los pr\u00edncipes de Jud\u00e1; Porque de ti saldr\u00e1 un guiador, Que apacentar\u00e1 \u00e1 mi pueblo Israel.\n2:7 Entonces Herodes, llamando en secreto \u00e1 los magos, entendi\u00f3 de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella;\n2:8 Y envi\u00e1ndolos \u00e1 Bethlehem, dijo: Andad all\u00e1, y preguntad con diligencia por el ni\u00f1o; y despu\u00e9s que le hallareis, hac\u00e9dmelo saber, para que yo tambi\u00e9n vaya y le adore.\n2:9 Y ellos, habiendo o\u00eddo al rey, se fueron: y he aqu\u00ed la estrella que hab\u00edan visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el ni\u00f1o.\n2:10 Y vista la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.\n2:11 Y entrando en la casa, vieron al ni\u00f1o con su madre Mar\u00eda, y postr\u00e1ndose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, \u00e9 incienso y mirra.\n2:12 Y siendo avisados por revelaci\u00f3n en sue\u00f1os que no volviesen \u00e1 Herodes, se volvieron \u00e1 su tierra por otro camino.\n2:13 Y partidos ellos, he aqu\u00ed el \u00e1ngel del Se\u00f1or aparece en sue\u00f1os \u00e1 Jos\u00e9, diciendo: Lev\u00e1ntate, y toma al ni\u00f1o y \u00e1 su madre, y huye \u00e1 Egipto, y est\u00e1te all\u00e1 hasta que yo te lo diga; porque ha de acontecer, que Herodes buscar\u00e1 al ni\u00f1o para matarlo.\n2:14 Y \u00e9l despertando, tom\u00f3 al ni\u00f1o y \u00e1 su madre de noche, y se fu\u00e9 \u00e1 Egipto;\n2:15 Y estuvo all\u00e1 hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliese lo que fu\u00e9 dicho por el Se\u00f1or, por el profeta que dijo: De Egipto llam\u00e9 \u00e1 mi Hijo.\n2:16 Herodes entonces, como se vi\u00f3 burlado de los magos, se enoj\u00f3 mucho, y envi\u00f3, y mat\u00f3 \u00e1 todos los ni\u00f1os que hab\u00eda en Bethlehem y en todos sus t\u00e9rminos, de edad de dos a\u00f1os abajo, conforme al tiempo que hab\u00eda entendido de los magos.\n2:17 Entonces fu\u00e9 cumplido lo que se hab\u00eda dicho por el profeta Jerem\u00edas, que dijo:\n2:18 Voz fu\u00e9 o\u00edda en Ram\u00e1, Grande lamentaci\u00f3n, lloro y gemido: Rach\u00eal que llora sus hijos, Y no quiso ser consolada, porque perecieron.\n2:19 Mas muerto Herodes, he aqu\u00ed el \u00e1ngel del Se\u00f1or aparece en sue\u00f1os \u00e1 Jos\u00e9 en Egipto,\n2:20 Diciendo: Lev\u00e1ntate, y toma al ni\u00f1o y \u00e1 su madre, y vete \u00e1 tierra de Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del ni\u00f1o.\n2:21 Entonces \u00e9l se levant\u00f3, y tom\u00f3 al ni\u00f1o y \u00e1 su madre, y se vino \u00e1 tierra de Israel.\n2:22 Y oyendo que Archelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, temi\u00f3 ir all\u00e1: mas amonestado por revelaci\u00f3n en sue\u00f1os, se fu\u00e9 \u00e1 las partes de Galilea.\n2:23 Y vino, y habit\u00f3 en la ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese lo que fu\u00e9 dicho por los profetas, que hab\u00eda de ser llamado Nazareno.\n3:1 Y EN aquellos d\u00edas vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,\n3:2 Y diciendo: Arrepent\u00edos, que el reino de los cielos se ha acercado.\n3:3 Porque \u00e9ste es aquel del cual fu\u00e9 dicho por el profeta Isa\u00edas, que dijo: Voz de uno que clama en el desierto: Aparejad el camino del Se\u00f1or, Enderezad sus veredas.\n3:4 Y ten\u00eda Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre.\n3:5 Entonces sal\u00eda \u00e1 \u00e9l Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jord\u00e1n;\n3:6 Y eran bautizados de \u00e9l en el Jord\u00e1n, confesando sus pecados.\n3:7 Y viendo \u00e9l muchos de los Fariseos y de los Saduceos, que ven\u00edan \u00e1 su bautismo, dec\u00edales: Generaci\u00f3n de v\u00edboras, \u00bfqui\u00e9n os ha ense\u00f1ado \u00e1 huir de la ira que vendr\u00e1?\n3:8 Haced pues frutos dignos de arrepentimiento,\n3:9 Y no pens\u00e9is decir dentro de vosotros: \u00e1 Abraham tenemos por padre: porque yo os digo, que puede Dios despertar hijos \u00e1 Abraham aun de estas piedras.\n3:10 Ahora, ya tambi\u00e9n la segur est\u00e1 puesta \u00e1 la ra\u00edz de los \u00e1rboles; y todo \u00e1rbol que no hace buen fruto, es cortado y echado en el fuego.\n3:11 Yo \u00e1 la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene tras m\u00ed, m\u00e1s poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar; \u00e9l os bautizar\u00e1 en Esp\u00edritu Santo y en fuego\n3:12 Su aventador en su mano est\u00e1, y aventar\u00e1 su era: y allegar\u00e1 su trigo en el alfol\u00ed, y quemar\u00e1 la paja en fuego que nunca se apagar\u00e1.\n3:13 Entonces Jes\u00fas vino de Galilea \u00e1 Juan al Jord\u00e1n, para ser bautizado de \u00e9l.\n3:14 Mas Juan lo resist\u00eda mucho, diciendo: Yo he menester ser bautizado de ti, \u00bfy t\u00fa vienes \u00e1 m\u00ed?\n3:15 Empero respondiendo Jes\u00fas le dijo: Deja ahora; porque as\u00ed nos conviene cumplir toda justicia. Entonces le dej\u00f3.\n3:16 Y Jes\u00fas, despu\u00e9s que fu\u00e9 bautizado, subi\u00f3 luego del agua; y he aqu\u00ed los cielos le fueron abiertos, y vi\u00f3 al Esp\u00edritu de Dios que descend\u00eda como paloma, y ven\u00eda sobre \u00e9l.\n3:17 Y he aqu\u00ed una voz de los cielos que dec\u00eda: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento.\n4:1 ENTONCES Jes\u00fas fu\u00e9 llevado del Esp\u00edritu al desierto, para ser tentado del diablo.\n4:2 Y habiendo ayunado cuarenta d\u00edas y cuarenta noches, despu\u00e9s tuvo hambre.\n4:3 Y lleg\u00e1ndose \u00e1 \u00e9l el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan.\n4:4 Mas \u00e9l respondiendo, dijo: Escrito est\u00e1: No con solo el pan vivir\u00e1 el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios.\n4:5 Entonces el diablo le pasa \u00e1 la santa ciudad, y le pone sobre las almenas del templo,\n4:6 Y le dice: Si eres Hijo de Dios, \u00e9chate abajo; que escrito est\u00e1: A sus \u00e1ngeles mandar\u00e1 por ti, Y te alzar\u00e1n en las manos, Para que nunca tropieces con tu pie en piedra.\n4:7 Jes\u00fas le dijo: Escrito est\u00e1 adem\u00e1s: No tentar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios.\n4:8 Otra vez le pasa el diablo \u00e1 un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria,\n4:9 Y d\u00edcele: Todo esto te dar\u00e9, si postrado me adorares.\n4:10 Entonces Jes\u00fas le dice: Vete, Satan\u00e1s, que escrito est\u00e1: Al Se\u00f1or tu Dios adorar\u00e1s y \u00e1 \u00e9l solo servir\u00e1s.\n4:11 El diablo entonces le dej\u00f3: y he aqu\u00ed los \u00e1ngeles llegaron y le serv\u00edan.\n4:12 Mas oyendo Jes\u00fas que Juan era preso, se volvi\u00f3 \u00e1 Galilea;\n4:13 Y dejando \u00e1 Nazaret, vino y habit\u00f3 en Capernaum, ciudad mar\u00edtima, en los confines de Zabul\u00f3n y de Nephtalim:\n4:14 Para que se cumpliese lo que fu\u00e9 dicho por el profeta Isa\u00edas, que dijo:\n4:15 La tierra de Zabul\u00f3n, y la tierra de Nephtalim, Camino de la mar, de la otra parte del Jord\u00e1n, Galilea de los Gentiles;\n4:16 El pueblo asentado en tinieblas, Vi\u00f3 gran luz; Y \u00e1 los sentados en regi\u00f3n y sombra de muerte, Luz les esclareci\u00f3.\n4:17 Desde entonces comenz\u00f3 Jes\u00fas \u00e1 predicar, y \u00e1 decir: Arrepent\u00edos, que el reino de los cielos se ha acercado.\n4:18 Y andando Jes\u00fas junto \u00e1 la mar de Galilea, vi\u00f3 \u00e1 dos hermanos, Sim\u00f3n, que es llamado Pedro, y Andr\u00e9s su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.\n4:19 Y d\u00edceles: Venid en pos de m\u00ed, y os har\u00e9 pescadores de hombres.\n4:20 Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron.\n4:21 Y pasando de all\u00ed vi\u00f3 otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en el barco con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes; y los llam\u00f3.\n4:22 Y ellos, dejando luego el barco y \u00e1 su padre, le siguieron.\n4:23 Y rode\u00f3 Jes\u00fas toda Galilea, ense\u00f1ando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.\n4:24 Y corr\u00eda su fama por toda la Siria; y le trajeron todos los que ten\u00edan mal: los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lun\u00e1ticos, y paral\u00edticos, y los san\u00f3.\n4:25 Y le siguieron muchas gentes de Galilea y de Dec\u00e1polis y de Jerusalem y de Judea y de la otra parte del Jord\u00e1n.\n5:1 Y VIENDO las gentes, subi\u00f3 al monte; y sent\u00e1ndose, se llegaron \u00e1 \u00e9l sus disc\u00edpulos.\n5:2 Y abriendo su boca, les ense\u00f1aba, diciendo:\n5:3 Bienaventurados los pobres en esp\u00edritu: porque de ellos es el reino de los cielos.\n5:4 Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibir\u00e1n consolaci\u00f3n.\n5:5 Bienaventurados los mansos: porque ellos recibir\u00e1n la tierra por heredad.\n5:6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos ser\u00e1n hartos.\n5:7 Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzar\u00e1n misericordia.\n5:8 Bienaventurados los de limpio coraz\u00f3n: porque ellos ver\u00e1n \u00e1 Dios.\n5:9 Bienaventurados los pacificadores: porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios.\n5:10 Bienaventurados los que padecen persecuci\u00f3n por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos.\n5:11 Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.\n5:12 Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos: que as\u00ed persiguieron \u00e1 los profetas que fueron antes de vosotros.\n5:13 Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere \u00bfcon qu\u00e9 ser\u00e1 salada? no vale m\u00e1s para nada, sino para ser echada fuera y hollada de los hombres.\n5:14 Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.\n5:15 Ni se enciende una l\u00e1mpara y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra \u00e1 todos los que est\u00e1n en casa.\n5:16 As\u00ed alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen \u00e1 vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos.\n5:17 No pens\u00e9is que he venido para abrogar la ley \u00f3 los profetas: no he venido para abrogar, sino \u00e1 cumplir.\n5:18 Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecer\u00e1 de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas.\n5:19 De manera que cualquiera que infringiere uno de estos mandamientos muy peque\u00f1os, y as\u00ed ense\u00f1are \u00e1 los hombres, muy peque\u00f1o ser\u00e1 llamado en el reino de los cielos: mas cualquiera que hiciere y ense\u00f1are, \u00e9ste ser\u00e1 llamado grande en el reino de los cielos.\n5:20 Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entrar\u00e9is en el reino de los cielos.\n5:21 O\u00edsteis que fu\u00e9 dicho \u00e1 los antiguos: No matar\u00e1s; mas cualquiera que matare, ser\u00e1 culpado del juicio.\n5:22 Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, ser\u00e1 culpado del juicio; y cualquiera que dijere \u00e1 su hermano, Raca, ser\u00e1 culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, ser\u00e1 culpado del infierno del fuego.\n5:23 Por tanto, si trajeres tu presente al altar, y all\u00ed te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti,\n5:24 Deja all\u00ed tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.\n5:25 Conc\u00edliate con tu adversario presto, entre tanto que est\u00e1s con \u00e9l en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en prisi\u00f3n.\n5:26 De cierto te digo, que no saldr\u00e1s de all\u00ed, hasta que pagues el \u00faltimo cuadrante.\n5:27 O\u00edsteis que fu\u00e9 dicho: No adulterar\u00e1s:\n5:28 Mas yo os digo, que cualquiera que mira \u00e1 una mujer para codiciarla, ya adulter\u00f3 con ella en su coraz\u00f3n.\n5:29 Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasi\u00f3n de caer, s\u00e1calo, y \u00e9chalo de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.\n5:30 Y si tu mano derecha te fuere ocasi\u00f3n de caer, c\u00f3rtala, y \u00e9chala de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.\n5:31 Tambi\u00e9n fu\u00e9 dicho: Cualquiera que repudiare \u00e1 su mujer, d\u00e9le carta de divorcio:\n5:32 Mas yo os digo, que el que repudiare \u00e1 su mujer, fuera de causa de fornicaci\u00f3n, hace que ella adultere; y el que se casare con la repudiada, comete adulterio.\n5:33 Adem\u00e1s hab\u00e9is o\u00eddo que fu\u00e9 dicho \u00e1 los antiguos: No te perjurar\u00e1s; mas pagar\u00e1s al Se\u00f1or tus juramentos.\n5:34 Mas yo os digo: No jur\u00e9is en ninguna manera: ni por el cielo, porque es el trono de Dios;\n5:35 Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey.\n5:36 Ni por tu cabeza jurar\u00e1s, porque no puedes hacer un cabello blanco \u00f3 negro.\n5:37 Mas sea vuestro hablar: S\u00ed, s\u00ed; No, no; porque lo que es m\u00e1s de esto, de mal procede.\n5:38 O\u00edsteis que fu\u00e9 dicho \u00e1 los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente.\n5:39 Mas yo os digo: No resist\u00e1is al mal; antes \u00e1 cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vu\u00e9lvele tambi\u00e9n la otra;\n5:40 Y al que quisiere ponerte \u00e1 pleito y tomarte tu ropa, d\u00e9jale tambi\u00e9n la capa;\n5:41 Y \u00e1 cualquiera que te cargare por una milla, ve con \u00e9l dos.\n5:42 Al que te pidiere, dale; y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehuses.\n5:43 O\u00edsteis que fu\u00e9 dicho: Amar\u00e1s \u00e1 tu pr\u00f3jimo, y aborrecer\u00e1s \u00e1 tu enemigo.\n5:44 Mas yo os digo: Amad \u00e1 vuestros enemigos, bendecid \u00e1 los que os maldicen, haced bien \u00e1 los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;\n5:45 Para que se\u00e1is hijos de vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos \u00e9 injustos.\n5:46 Porque si amareis \u00e1 los que os aman, \u00bfqu\u00e9 recompensa tendr\u00e9is? \u00bfno hacen tambi\u00e9n lo mismo los publicanos?\n5:47 Y si abrazareis \u00e1 vuestros hermanos solamente, \u00bfqu\u00e9 hac\u00e9is de m\u00e1s? \u00bfno hacen tambi\u00e9n as\u00ed los Gentiles?\n5:48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos es perfecto.\n6:1 MIRAD que no hag\u00e1is vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos: de otra manera no tendr\u00e9is merced de vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos.\n6:2 Cuando pues haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hip\u00f3critas en las sinagogas y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su recompensa.\n6:3 Mas cuando t\u00fa haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha;\n6:4 Para que sea tu limosna en secreto: y tu Padre que ve en secreto, \u00e9l te recompensar\u00e1 en p\u00fablico.\n6:5 Y cuando oras, no seas como los hip\u00f3critas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago.\n6:6 Mas t\u00fa, cuando oras, \u00e9ntrate en tu c\u00e1mara, y cerrada tu puerta, ora \u00e1 tu Padre que est\u00e1 en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensar\u00e1 en p\u00fablico.\n6:7 Y orando, no se\u00e1is prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parler\u00eda ser\u00e1n o\u00eddos.\n6:8 No os hag\u00e1is, pues, semejantes \u00e1 ellos; porque vuestro Padre sabe de qu\u00e9 cosas ten\u00e9is necesidad, antes que vosotros le pid\u00e1is.\n6:9 Vosotros pues, orar\u00e9is as\u00ed: Padre nuestro que est\u00e1s en los cielos, santificado sea tu nombre.\n6:10 Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, as\u00ed tambi\u00e9n en la tierra.\n6:11 Danos hoy nuestro pan cotidiano.\n6:12 Y perd\u00f3nanos nuestras deudas, como tambi\u00e9n nosotros perdonamos \u00e1 nuestros deudores.\n6:13 Y no nos metas en tentaci\u00f3n, mas l\u00edbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Am\u00e9n.\n6:14 Porque si perdonareis \u00e1 los hombres sus ofensas, os perdonar\u00e1 tambi\u00e9n \u00e1 vosotros vuestro Padre celestial.\n6:15 Mas si no perdonareis \u00e1 los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonar\u00e1 vuestras ofensas.\n6:16 Y cuando ayun\u00e1is, no se\u00e1is como los hip\u00f3critas, austeros; porque ellos demudan sus rostros para parecer \u00e1 los hombres que ayunan: de cierto os digo, que ya tienen su pago.\n6:17 Mas t\u00fa, cuando ayunas, unge tu cabeza y lava tu rostro;\n6:18 Para no parecer \u00e1 los hombres que ayunas, sino \u00e1 tu Padre que est\u00e1 en secreto: y tu Padre que ve en secreto, te recompensar\u00e1 en p\u00fablico.\n6:19 No os hag\u00e1is tesoros en la tierra, donde la polilla y el or\u00edn corrompe, y donde ladronas minan y hurtan;\n6:20 Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni or\u00edn corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan:\n6:21 Porque donde estuviere vuestro tesoro, all\u00ed estar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n.\n6:22 La l\u00e1mpara del cuerpo es el ojo: as\u00ed que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo ser\u00e1 luminoso:\n6:23 Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo ser\u00e1 tenebroso. As\u00ed que, si la lumbre que en ti hay son tinieblas, \u00bfcu\u00e1ntas ser\u00e1n las mismas tinieblas?\n6:24 Ninguno puede servir \u00e1 dos se\u00f1ores; porque \u00f3 aborrecer\u00e1 al uno y amar\u00e1 al otro, \u00f3 se llegar\u00e1 al uno y menospreciar\u00e1 al otro: no pod\u00e9is servir \u00e1 Dios y \u00e1 Mamm\u00f3n.\n6:25 Por tanto os digo: No os congoj\u00e9is por vuestra vida, qu\u00e9 hab\u00e9is de comer, \u00f3 que hab\u00e9is de beber; ni por vuestro cuerpo, qu\u00e9 hab\u00e9is de vestir: \u00bfno es la vida m\u00e1s que el alimento, y el cuerpo que el vestido?\n6:26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfol\u00edes; y vuestro Padre celestial las alimenta. \u00bfNo sois vosotros mucho mejores que ellas?.\n6:27 Mas \u00bfqui\u00e9n de vosotros podr\u00e1, congoj\u00e1ndose, a\u00f1adir \u00e1 su estatura un codo?\n6:28 Y por el vestido \u00bfpor qu\u00e9 os congoj\u00e1is? Reparad los lirios del campo, c\u00f3mo crecen; no trabajan ni hilan;\n6:29 Mas os digo, que ni aun Salom\u00f3n con toda su gloria fu\u00e9 vestido as\u00ed como uno de ellos.\n6:30 Y si la hierba del campo que hoy es, y ma\u00f1ana es echada en el horno, Dios la viste as\u00ed, \u00bfno har\u00e1 mucho m\u00e1s \u00e1 vosotros, hombres de poca fe?\n6:31 No os congoj\u00e9is pues, diciendo: \u00bfQu\u00e9 comeremos, \u00f3 qu\u00e9 beberemos, \u00f3 con qu\u00e9 nos cubriremos?\n6:32 Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas hab\u00e9is menester.\n6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os ser\u00e1n a\u00f1adidas.\n6:34 As\u00ed que, no os congoj\u00e9is por el d\u00eda de ma\u00f1ana; que el d\u00eda de ma\u00f1ana traer\u00e1 su fatiga: basta al d\u00eda su af\u00e1n.\n7:1 NO juzgu\u00e9is, para que no se\u00e1is juzgados.\n7:2 Porque con el juicio con que juzg\u00e1is, ser\u00e9is juzgados; y con la medida con que med\u00eds, os volver\u00e1n \u00e1 medir.\n7:3 Y \u00bfpor qu\u00e9 miras la mota que est\u00e1 en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que est\u00e1 en tu ojo?\n7:4 O \u00bfc\u00f3mo dir\u00e1s \u00e1 tu hermano: Espera, echar\u00e9 de tu ojo la mota, y he aqu\u00ed la viga en tu ojo?\n7:5 Hip\u00f3crita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirar\u00e1s en echar la mota del ojo de tu hermano.\n7:6 No deis lo santo \u00e1 los perros, ni ech\u00e9is vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen.\n7:7 Pedid, y se os dar\u00e1; buscad, y hallar\u00e9is; llamad, y se os abrir\u00e1.\n7:8 Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrir\u00e1.\n7:9 \u00bfQu\u00e9 hombre hay de vosotros, \u00e1 quien si su hijo pidiere pan, le dar\u00e1 una piedra?\n7:10 \u00bfY si le pidiere un pez, le dar\u00e1 una serpiente?\n7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sab\u00e9is dar buenas d\u00e1divas \u00e1 vuestros hijos, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos, dar\u00e1 buenas cosas \u00e1 los que le piden?\n7:12 As\u00ed que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, as\u00ed tambi\u00e9n haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas.\n7:13 Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva \u00e1 perdici\u00f3n, y muchos son los que entran por ella.\n7:14 Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva \u00e1 la vida, y pocos son los que la hallan.\n7:15 Y guardaos de los falsos profetas, que vienen \u00e1 vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces.\n7:16 Por sus frutos los conocer\u00e9is. \u00bfC\u00f3gense uvas de los espinos, \u00f3 higos de los abrojos?\n7:17 As\u00ed, todo buen \u00e1rbol lleva buenos frutos; mas el \u00e1rbol maleado lleva malos frutos.\n7:18 No puede el buen \u00e1rbol llevar malos frutos, ni el \u00e1rbol maleado llevar frutos buenos.\n7:19 Todo \u00e1rbol que no lleva buen fruto, c\u00f3rtase y \u00e9chase en el fuego.\n7:20 As\u00ed que, por sus frutos los conocer\u00e9is.\n7:21 No todo el que me dice: Se\u00f1or, Se\u00f1or, entrar\u00e1 en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que est\u00e1 en los cielos.\n7:22 Muchos me dir\u00e1n en aquel d\u00eda: Se\u00f1or, Se\u00f1or, \u00bfno profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros?\n7:23 Y entonces les protestar\u00e9: Nunca os conoc\u00ed; apartaos de m\u00ed, obradores de maldad.\n7:24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le comparar\u00e9 \u00e1 un hombre prudente, que edific\u00f3 su casa sobre la pe\u00f1a;\n7:25 Y descendi\u00f3 lluvia, y vinieron r\u00edos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa; y no cay\u00f3: porque estaba fundada sobre la pe\u00f1a.\n7:26 Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le comparar\u00e9 \u00e1 un hombre insensato, que edific\u00f3 su casa sobre la arena;\n7:27 Y descendi\u00f3 lluvia, y vinieron r\u00edos, y soplaron vientos, \u00e9 hicieron \u00edmpetu en aquella casa; y cay\u00f3, y fu\u00e9 grande su ruina.\n7:28 Y fu\u00e9 que, como Jes\u00fas acab\u00f3 estas palabras, las gentes se admiraban de su doctrina;\n7:29 Porque les ense\u00f1aba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.\n8:1 Y COMO descendi\u00f3 del monte, le segu\u00edan muchas gentes.\n8:2 Y he aqu\u00ed un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Se\u00f1or, si quisieres, puedes limpiarme.\n8:3 Y extendiendo Jes\u00fas su mano, le toc\u00f3, diciendo: Quiero; s\u00e9 limpio. Y luego su lepra fu\u00e9 limpiada.\n8:4 Entonces Jes\u00fas le dijo: Mira, no lo digas \u00e1 nadie; mas ve, mu\u00e9strate al sacerdote, y ofrece el presente que mand\u00f3 Mois\u00e9s, para testimonio \u00e1 ellos.\n8:5 Y entrando Jes\u00fas en Capernaum, vino \u00e1 \u00e9l un centuri\u00f3n, rog\u00e1ndole,\n8:6 Y diciendo: Se\u00f1or, mi mozo yace en casa paral\u00edtico, gravemente atormentado.\n8:7 Y Jes\u00fas le dijo: Yo ir\u00e9 y le sanar\u00e9.\n8:8 Y respondi\u00f3 el centuri\u00f3n, y dijo: Se\u00f1or, no soy digno de que entres debajo de mi techado; mas solamente di la palabra, y mi mozo sanar\u00e1.\n8:9 Porque tambi\u00e9n yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo de m\u00ed soldados: y digo \u00e1 \u00e9ste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y \u00e1 mi siervo: Haz esto, y lo hace.\n8:10 Y oyendo Jes\u00fas, se maravill\u00f3, y dijo \u00e1 los que le segu\u00edan: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta.\n8:11 Y os digo que vendr\u00e1n muchos del oriente y del occidente, y se sentar\u00e1n con Abraham, \u00e9 Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos:\n8:12 Mas los hijos del reino ser\u00e1n echados \u00e1 las tinieblas de afuera: all\u00ed ser\u00e1 el lloro y el crujir de dientes.\n8:13 Entonces Jes\u00fas dijo al centuri\u00f3n: Ve, y como creiste te sea hecho. Y su mozo fu\u00e9 sano en el mismo momento.\n8:14 Y vino Jes\u00fas \u00e1 casa de Pedro, y vi\u00f3 \u00e1 su suegra echada en cama, y con fiebre.\n8:15 Y toc\u00f3 su mano, y la fiebre la dej\u00f3: y ella se levant\u00f3, y les serv\u00eda.\n8:16 Y como fu\u00e9 ya tarde, trajeron \u00e1 \u00e9l muchos endemoniados: y ech\u00f3 los demonios con la palabra, y san\u00f3 \u00e1 todos los enfermos;\n8:17 Para que se cumpliese lo que fu\u00e9 dicho por el profeta Isa\u00edas, que dijo: El mismo tom\u00f3 nuestras enfermedades, y llev\u00f3 nuestras dolencias.\n8:18 Y viendo Jes\u00fas muchas gentes alrededor de s\u00ed, mand\u00f3 pasar \u00e1 la otra parte del lago.\n8:19 Y lleg\u00e1ndose un escriba, le dijo: Maestro, te seguir\u00e9 \u00e1 donde quiera que fueres.\n8:20 Y Jes\u00fas le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.\n8:21 Y otro de sus disc\u00edpulos le dijo: Se\u00f1or, dame licencia para que vaya primero, y entierre \u00e1 mi padre.\n8:22 Y Jes\u00fas le dijo: S\u00edgueme; deja que los muertos entierren \u00e1 sus muertos.\n8:23 Y entrando \u00e9l en el barco, sus disc\u00edpulos le siguieron.\n8:24 Y he aqu\u00ed, fu\u00e9 hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubr\u00eda de las ondas; mas \u00e9l dorm\u00eda.\n8:25 Y lleg\u00e1ndose sus disc\u00edpulos, le despertaron, diciendo: Se\u00f1or, s\u00e1lvanos, que perecemos.\n8:26 Y \u00e9l les dice: \u00bfPor qu\u00e9 tem\u00e9is, hombres de poca fe? Entonces, levant\u00e1ndose, reprendi\u00f3 \u00e1 los vientos y \u00e1 la mar; y fu\u00e9 grande bonanza.\n8:27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: \u00bfQu\u00e9 hombre es \u00e9ste, que aun los vientos y la mar le obedecen?\n8:28 Y como \u00e9l hubo llegado en la otra ribera al pa\u00eds de los Gergesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que sal\u00edan de los sepulcros, fieros en gran manera, que nadie pod\u00eda pasar por aquel camino.\n8:29 Y he aqu\u00ed clamaron, diciendo: \u00bfQu\u00e9 tenemos contigo, Jes\u00fas, Hijo de Dios? \u00bfhas venido ac\u00e1 \u00e1 molestarnos antes de tiempo?\n8:30 Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.\n8:31 Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, perm\u00edtenos ir \u00e1 aquel hato de puercos.\n8:32 Y les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron \u00e1 aquel hato de puercos: y he aqu\u00ed, todo el hato de los puercos se precipit\u00f3 de un despe\u00f1adero en la mar, y murieron en las aguas.\n8:33 Y los porqueros huyeron, y viniendo \u00e1 la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que hab\u00eda pasado con los endemoniados.\n8:34 Y he aqu\u00ed, toda la ciudad sali\u00f3 \u00e1 encontrar \u00e1 Jes\u00fas: Y cuando le vieron, le rogaban que saliese de sus t\u00e9rminos.\n9:1 ENTONCES entrando en el barco, pas\u00f3 \u00e1 la otra parte, y vino \u00e1 su ciudad.\n9:2 Y he aqu\u00ed le trajeron un paral\u00edtico, echado en una cama: y viendo Jes\u00fas la fe de ellos, dijo al paral\u00edtico: Conf\u00eda, hijo; tus pecados te son perdonados.\n9:3 Y he aqu\u00ed, algunos de los escribas dec\u00edan dentro de s\u00ed: Este blasfema.\n9:4 Y viendo Jes\u00fas sus pensamientos, dijo: \u00bfPor qu\u00e9 pens\u00e1is mal en vuestros corazones?\n9:5 Porque, \u00bfqu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil, decir: Los pecados te son perdonados; \u00f3 decir: Lev\u00e1ntate, y anda?\n9:6 Pues para que sep\u00e1is que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice entonces al paral\u00edtico): Lev\u00e1ntate, toma tu cama, y vete \u00e1 tu casa.\n9:7 Entonces \u00e9l se levant\u00f3 y se fu\u00e9 \u00e1 su casa.\n9:8 Y las gentes, vi\u00e9ndolo, se maravillaron, y glorificaron \u00e1 Dios, que hab\u00eda dado tal potestad \u00e1 los hombres.\n9:9 Y pasando Jes\u00fas de all\u00ed, vi\u00f3 \u00e1 un hombre que estaba sentado al banco de los p\u00fablicos tributos, el cual se llamaba Mateo; y d\u00edcele: S\u00edgueme. Y se levant\u00f3, y le sigui\u00f3.\n9:10 Y aconteci\u00f3 que estando \u00e9l sentado \u00e1 la mesa en casa, he aqu\u00ed que muchos publicanos y pecadores, que hab\u00edan venido, se sentaron juntamente \u00e1 la mesa con Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos.\n9:11 Y viendo esto los Fariseos, dijeron \u00e1 sus disc\u00edpulos: \u00bfPor qu\u00e9 come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?\n9:12 Y oy\u00e9ndolo Jes\u00fas, le dijo: Los que est\u00e1n sanos no tienen necesidad de m\u00e9dico, sino los enfermos.\n9:13 Andad pues, y aprended qu\u00e9 cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio: porque no he venido \u00e1 llamar justos, sino pecadores \u00e1 arrepentimiento.\n9:14 Entonces los disc\u00edpulos de Juan vienen \u00e1 \u00e9l, diciendo: \u00bfPor qu\u00e9 nosotros y los Fariseos ayunamos muchas veces, y tus disc\u00edpulos no ayunan?\n9:15 Y Jes\u00fas les dijo: \u00bfPueden los que son de bodas tener luto entre tanto que el esposo est\u00e1 con ellos? mas vendr\u00e1n d\u00edas cuando el esposo ser\u00e1 quitado de ellos, y entonces ayunar\u00e1n.\n9:16 Y nadie echa remiendo de pa\u00f1o recio en vestido viejo; porque el tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura.\n9:17 Ni echan vino nuevo en cueros viejos: de otra manera los cueros se rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros; mas echan el vino nuevo en cueros nuevos, y lo uno y lo otro se conserva juntamente.\n9:18 Hablando \u00e9l estas cosas \u00e1 ellos, he aqu\u00ed vino un principal, y le adoraba, diciendo: Mi hija es muerta poco ha: mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivir\u00e1.\n9:19 Y se levant\u00f3 Jes\u00fas, y le sigui\u00f3, y sus disc\u00edpulos.\n9:20 Y he aqu\u00ed una mujer enferma de flujo de sangre doce a\u00f1os hab\u00eda, lleg\u00e1ndose por detr\u00e1s, toc\u00f3 la franja de su vestido:\n9:21 Porque dec\u00eda entre s\u00ed: Si tocare solamente su vestido, ser\u00e9 salva.\n9:22 Mas Jes\u00fas volvi\u00e9ndose, y mir\u00e1ndola, dijo: Conf\u00eda, hija, tu fe te ha salvado. Y la mujer fu\u00e9 salva desde aquella hora.\n9:23 Y llegado Jes\u00fas \u00e1 casa del principal, viendo los ta\u00f1edores de flautas, y la gente que hac\u00eda bullicio,\n9:24 D\u00edceles: Apartaos, que la muchacha no es muerta, mas duerme. Y se burlaban de \u00e9l.\n9:25 Y como la gente fu\u00e9 echada fuera, entr\u00f3, y tom\u00f3la de la mano, y se levant\u00f3 la muchacha.\n9:26 Y sali\u00f3 esta fama por toda aquella tierra.\n9:27 Y pasando Jes\u00fas de all\u00ed, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: Ten misericordia de nosotros, Hijo de David.\n9:28 Y llegado \u00e1 la casa, vinieron \u00e1 \u00e9l los ciegos; y Jes\u00fas les dice: \u00bfCre\u00e9is que puedo hacer esto? Ellos dicen: S\u00ed, Se\u00f1or.\n9:29 Entonces toc\u00f3 los ojos de ellos, diciendo: Conforme \u00e1 vuestra fe os sea hecho.\n9:30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jes\u00fas les encarg\u00f3 rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa.\n9:31 Mas ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra.\n9:32 Y saliendo ellos, he aqu\u00ed, le trajeron un hombre mudo, endemoniado.\n9:33 Y echado fuera el demonio, el mudo habl\u00f3; y las gentes se maravillaron, diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel.\n9:34 Mas los Fariseos dec\u00edan: Por el pr\u00edncipe de los demonios echa fuera los demonios.\n9:35 Y rodeaba Jes\u00fas por todas las ciudades y aldeas, ense\u00f1ando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y todo achaque en el pueblo.\n9:36 Y viendo las gentes, tuvo compasi\u00f3n de ellas; porque estaban derramadas y esparcidas como ovejas que no tienen pastor.\n9:37 Entonces dice \u00e1 sus disc\u00edpulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.\n9:38 Rogad, pues, al Se\u00f1or de la mies, que env\u00ede obreros \u00e1 su mies.\n10:1 ENTONCES llamando \u00e1 sus doce disc\u00edpulos, les di\u00f3 potestad contra los esp\u00edritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad y toda dolencia.\n10:2 Y los nombres de los doce ap\u00f3stoles son estos: el primero, Sim\u00f3n, que es dicho Pedro, y Andr\u00e9s su hermano; Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano;\n10:3 Felipe, y Bartolom\u00e9; Tom\u00e1s, y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo;\n10:4 Sim\u00f3n el Cananita y Judas Iscariote, que tambi\u00e9n le entreg\u00f3.\n10:5 \u00e1 estos doce envi\u00f3 Jes\u00fas, \u00e1 los cuales di\u00f3 mandamiento, diciendo: Por el camino de los Gentiles no ir\u00e9is, y en ciudad de Samaritanos no entr\u00e9is;\n10:6 Mas id antes \u00e1 las ovejas perdidas de la casa de Israel.\n10:7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.\n10:8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios: de gracia recibisteis, dad de gracia.\n10:9 No aprest\u00e9is oro, ni plata, ni cobre en vuestras bolsas;\n10:10 Ni alforja para el camino, ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bord\u00f3n; porque el obrero digno es de su alimento.\n10:11 Mas en cualquier ciudad, \u00f3 aldea donde entrareis, investigad qui\u00e9n sea en ella digno, y reposad all\u00ed hasta que salg\u00e1is.\n10:12 Y entrando en la casa, saludadla.\n10:13 Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendr\u00e1 sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volver\u00e1 \u00e1 vosotros.\n10:14 Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa \u00f3 ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.\n10:15 De cierto os digo, que el castigo ser\u00e1 m\u00e1s tolerable \u00e1 la tierra de los de Sodoma y de los de Gomorra en el d\u00eda del juicio, que \u00e1 aquella ciudad.\n10:16 He aqu\u00ed, yo os env\u00edo como \u00e1 ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.\n10:17 Y guardaos de los hombres: porque os entregar\u00e1n en concilios, y en sus sinagogas os azotar\u00e1n;\n10:18 Y aun \u00e1 pr\u00edncipes y \u00e1 reyes ser\u00e9is llevados por causa de m\u00ed, por testimonio \u00e1 ellos y \u00e1 los Gentiles.\n10:19 Mas cuando os entregaren, no os apur\u00e9is por c\u00f3mo \u00f3 qu\u00e9 hablar\u00e9is; porque en aquella hora os ser\u00e1 dado qu\u00e9 hab\u00e9is de hablar.\n10:20 Porque no sois vosotros los que habl\u00e1is, sino el Esp\u00edritu de vuestro Padre que habla en vosotros.\n10:21 Y el hermano entregar\u00e1 al hermano \u00e1 la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantar\u00e1n contra los padres, y los har\u00e1n morir.\n10:22 Y ser\u00e9is aborrecidos de todos por mi nombre; mas el que soportare hasta el fin, \u00e9ste ser\u00e1 salvo.\n10:23 Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid \u00e1 la otra: porque de cierto os digo, que no acabar\u00e9is de andar todas las ciudades de Israel, que no venga el Hijo del hombre.\n10:24 El disc\u00edpulo no es m\u00e1s que su maestro, ni el siervo m\u00e1s que su se\u00f1or.\n10:25 B\u00e1stale al disc\u00edpulo ser como su maestro, y al siervo como su se\u00f1or. Si al padre de la familia llamaron Beelzebub, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s \u00e1 los de su casa?\n10:26 As\u00ed que, no los tem\u00e1is; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.\n10:27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que o\u00eds al o\u00eddo predicadlo desde los terrados.\n10:28 Y no tem\u00e1is \u00e1 los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed antes \u00e1 aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.\n10:29 \u00bfNo se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae \u00e1 tierra sin vuestro Padre.\n10:30 Pues aun vuestros cabellos est\u00e1n todos contados.\n10:31 As\u00ed que, no tem\u00e1is: m\u00e1s val\u00e9is vosotros que muchos pajarillos.\n10:32 Cualquiera pues que me confesare delante de los hombres, le confesar\u00e9 yo tambi\u00e9n delante de mi Padre que est\u00e1 en los cielos.\n10:33 Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negar\u00e9 yo tambi\u00e9n delante de mi Padre que est\u00e1 en los cielos.\n10:34 No pens\u00e9is que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para meter paz, sino espada.\n10:35 Porque he venido para hacer disensi\u00f3n del hombre contra su padre, y de la hija contra su madre, y de la nuera contra su suegra.\n10:36 Y los enemigos del hombre ser\u00e1n los de su casa.\n10:37 El que ama padre \u00f3 madre m\u00e1s que \u00e1 m\u00ed, no es digno de m\u00ed; y el que ama hijo \u00f3 hija m\u00e1s que \u00e1 m\u00ed, no es digno de m\u00ed.\n10:38 Y el que no toma su cruz, y sigue en pos de m\u00ed, no es digno de m\u00ed.\n10:39 El que hallare su vida, la perder\u00e1; y el que perdiere su vida por causa de m\u00ed, la hallar\u00e1.\n10:40 El que os recibe \u00e1 vosotros, \u00e1 m\u00ed recibe; y el que \u00e1 m\u00ed recibe, recibe al que me envi\u00f3.\n10:41 El que recibe profeta en nombre de profeta, merced de profeta recibir\u00e1; y el que recibe justo en nombre de justo, merced de justo recibir\u00e1.\n10:42 Y cualquiera que diere \u00e1 uno de estos peque\u00f1itos un vaso de agua fr\u00eda solamente, en nombre de disc\u00edpulo, de cierto os digo, que no perder\u00e1 su recompensa.\n11:1 Y FU\u00c9, que acabando Jes\u00fas de dar mandamientos \u00e1 sus doce disc\u00edpulos, se fu\u00e9 de all\u00ed \u00e1 ense\u00f1ar y \u00e1 predicar en las ciudades de ellos.\n11:2 Y oyendo Juan en la prisi\u00f3n los hechos de Cristo, le envi\u00f3 dos de sus disc\u00edpulos,\n11:3 Diciendo: \u00bfEres t\u00fa aqu\u00e9l que hab\u00eda de venir, \u00f3 esperaremos \u00e1 otro?\n11:4 Y respondiendo Jes\u00fas, les dijo: Id, y haced saber \u00e1 Juan las cosas que o\u00eds y veis:\n11:5 Los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos son limpiados, y los sordos oyen; los muertos son resucitados, y \u00e1 los pobres es anunciado el evangelio.\n11:6 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en m\u00ed.\n11:7 E idos ellos, comenz\u00f3 Jes\u00fas \u00e1 decir de Juan \u00e1 las gentes: \u00bfQu\u00e9 salisteis \u00e1 ver al desierto? \u00bfuna ca\u00f1a que es meneada del viento?\n11:8 Mas \u00bfqu\u00e9 salisteis \u00e1 ver? \u00bfun hombre cubierto de delicados vestidos? He aqu\u00ed, los que traen vestidos delicados, en las casas de los reyes est\u00e1n.\n11:9 Mas \u00bfqu\u00e9 salisteis \u00e1 ver? \u00bfun profeta? Tambi\u00e9n os digo, y m\u00e1s que profeta.\n11:10 Porque \u00e9ste es de quien est\u00e1 escrito: He aqu\u00ed, yo env\u00edo mi mensajero delante de tu faz, Que aparejar\u00e1 tu camino delante de ti.\n11:11 De cierto os digo, que no se levant\u00f3 entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista; mas el que es muy m\u00e1s peque\u00f1o en el reino de los cielos, mayor es que \u00e9l.\n11:12 Desde los d\u00edas de Juan el Bautista hasta ahora, al reino de los cielos se hace fuerza, y los valientes lo arrebatan.\n11:13 Porque todos los profetas y la ley hasta Juan profetizaron.\n11:14 Y si quer\u00e9is recibir, \u00e9l es aquel El\u00edas que hab\u00eda de venir.\n11:15 El que tiene o\u00eddos para oir, oiga.\n11:16 Mas \u00bf\u00e1 qui\u00e9n comparar\u00e9 esta generaci\u00f3n? Es semejante \u00e1 los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces \u00e1 sus compa\u00f1eros,\n11:17 Y dicen: Os ta\u00f1imos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.\n11:18 Porque vino Juan, que ni com\u00eda ni beb\u00eda, y dicen: Demonio tiene.\n11:19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aqu\u00ed un hombre comil\u00f3n, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la sabidur\u00eda es justificada por sus hijos.\n11:20 Entonces comenz\u00f3 \u00e1 reconvenir \u00e1 las ciudades en las cuales hab\u00edan sido hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se hab\u00edan arrepentido, diciendo:\n11:21 Ay de ti, Coraz\u00edn! Ay de ti, Bethsaida! porque si en Tiro y en Sid\u00f3n fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo se hubieran arrepentido en saco y en ceniza.\n11:22 Por tanto os digo, que \u00e1 Tiro y \u00e1 Sid\u00f3n ser\u00e1 m\u00e1s tolerable el castigo en el d\u00eda del juicio, que \u00e1 vosotras.\n11:23 Y t\u00fa, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos ser\u00e1s abajada; porque si en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que han sido hechas en ti, hubieran quedado hasta el d\u00eda de hoy.\n11:24 Por tanto os digo, que \u00e1 la tierra de los de Sodoma ser\u00e1 m\u00e1s tolerable el castigo en el d\u00eda del juicio, que \u00e1 ti.\n11:25 En aquel tiempo, respondiendo Jes\u00fas, dijo: Te alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las hayas revelado \u00e1 los ni\u00f1os.\n11:26 As\u00ed, Padre, pues que as\u00ed agrad\u00f3 en tus ojos.\n11:27 Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie conoci\u00f3 al Hijo, sino el Padre; ni al Padre conoci\u00f3 alguno, sino el Hijo, y aquel \u00e1 quien el Hijo lo quisiere revelar.\n11:28 Venid \u00e1 m\u00ed todos los que est\u00e1is trabajados y cargados, que yo os har\u00e9 descansar.\n11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n; y hallar\u00e9is descanso para vuestras almas.\n11:30 Porque mi yugo es f\u00e1cil, y ligera mi carga.\n12:1 EN aquel tiempo iba Jes\u00fas por los sembrados en s\u00e1bado; y sus disc\u00edpulos ten\u00edan hambre, y comenzaron \u00e1 coger espigas, y \u00e1 comer.\n12:2 Y vi\u00e9ndolo los Fariseos, le dijeron: He aqu\u00ed tus disc\u00edpulos hacen lo que no es l\u00edcito hacer es s\u00e1bado.\n12:3 Y \u00e9l les dijo: \u00bfNo hab\u00e9is le\u00eddo qu\u00e9 hizo David, teniendo \u00e9l hambre y los que con \u00e9l estaban:\n12:4 C\u00f3mo entr\u00f3 en la casa de Dios, y comi\u00f3 los panes de la proposici\u00f3n, que no le era l\u00edcito comer, ni \u00e1 los que estaban con \u00e9l, sino \u00e1 solos los sacerdotes\u00bf\n12:5 O \u00bfno hab\u00e9is le\u00eddo en la ley, que los s\u00e1bados en el templo los sacerdotes profanan el s\u00e1bado, y son sin culpa?\n12:6 Pues os digo que uno mayor que el templo est\u00e1 aqu\u00ed.\n12:7 Mas si supieseis qu\u00e9 es: Misericordia quiero y no sacrificio, no condenar\u00edas \u00e1 los inocentes:\n12:8 Porque Se\u00f1or es del s\u00e1bado el Hijo del hombre.\n12:9 Y parti\u00e9ndose de all\u00ed, vino \u00e1 la sinagoga de ellos.\n12:10 Y he aqu\u00ed hab\u00eda all\u00ed uno que ten\u00eda una mano seca: y le preguntaron, diciendo: \u00bfEs l\u00edcito curar en s\u00e1bado? por acusarle.\n12:11 Y \u00e9l les dijo: \u00bfQu\u00e9 hombre habr\u00e1 de vosotros, que tenga una oveja, y si cayere \u00e9sta en una fosa en s\u00e1bado, no le eche mano, y la levante?\n12:12 Pues \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s vale un hombre que una oveja? As\u00ed que, l\u00edcito es en los s\u00e1bados hacer bien.\n12:13 Entonces dijo \u00e1 aquel hombre: Extiende tu mano. Y \u00e9l la extendi\u00f3, y fu\u00e9 restitu\u00edda sana como la otra.\n12:14 Y salidos los Fariseos, consultaron contra \u00e9l para destruirle.\n12:15 Mas sabiendo lo Jes\u00fas, se apart\u00f3 de all\u00ed: y le siguieron muchas gentes, y sanaba \u00e1 todos.\n12:16 Y \u00e9l les encargaba eficazmente que no le descubriesen:\n12:17 Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isa\u00edas, que dijo:\n12:18 He aqu\u00ed mi siervo, al cual he escogido; Mi Amado, en el cual se agrada mi alma: Pondr\u00e9 mi Esp\u00edritu sobre \u00e9l Y \u00e1 los Gentiles anunciar\u00e1 juicio.\n12:19 No contender\u00e1, ni vocear\u00e1: Ni nadie oir\u00e1 en las calles su voz.\n12:20 La ca\u00f1a cascada no quebrar\u00e1, Y el p\u00e1bilo que humea no apagar\u00e1, Hasta que saque \u00e1 victoria el juicio.\n12:21 Y en su nombre esperar\u00e1n los Gentiles.\n12:22 Entonces fu\u00e9 tra\u00eddo \u00e1 \u00e9l un endemoniado, ciego y mudo, y le san\u00f3; de tal manera, que el ciego y mudo hablaba y ve\u00eda.\n12:23 Y todas las gentes estaban at\u00f3nitas, y dec\u00edan: \u00bfSer\u00e1 \u00e9ste aquel Hijo de David?\n12:24 Mas los Fariseos, oy\u00e9ndolo, dec\u00edan: Este no echa fuera los demonios, sino por Beelzebub, pr\u00edncipe de los demonios.\n12:25 Y Jes\u00fas, como sab\u00eda los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra s\u00ed mismo, es desolado; y toda ciudad \u00f3 casa dividida contra s\u00ed misma, no permanecer\u00e1.\n12:26 Y si Satan\u00e1s echa fuera \u00e1 Satan\u00e1s, contra s\u00ed mismo est\u00e1 dividido; \u00bfc\u00f3mo, pues, permanecer\u00e1 su reino?\n12:27 Y si yo por Beelzebub echo fuera los demonios, \u00bfvuestros hijos por qui\u00e9n los echan? Por tanto, ellos ser\u00e1n vuestros jueces.\n12:28 Y si por esp\u00edritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado \u00e1 vosotros el reino de Dios.\n12:29 Porque, \u00bfc\u00f3mo puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entonces saquear\u00e1 su casa.\n12:30 El que no es conmigo, contra m\u00ed es; y el que conmigo no recoge, derrama.\n12:31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia ser\u00e1 perdonado \u00e1 los hombres: mas la blasfemia contra el Esp\u00edritu no ser\u00e1 perdonada \u00e1 los hombres.\n12:32 Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le ser\u00e1 perdonado: mas cualquiera que hablare contra el Esp\u00edritu Santo, no le ser\u00e1 perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero.\n12:33 O haced el \u00e1rbol bueno, y su fruto bueno, \u00f3 haced el \u00e1rbol corrompido, y su fruto da\u00f1ado; porque por el fruto es conocido el \u00e1rbol.\n12:34 Generaci\u00f3n de v\u00edboras, \u00bfc\u00f3mo pod\u00e9is hablar bien, siendo malos? porque de la abundancia del coraz\u00f3n habla la boca.\n12:35 El hombre bueno del buen tesoro del coraz\u00f3n saca buenas cosas: y el hombre malo del mal tesoro saca malas cosas.\n12:36 Mas yo os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella dar\u00e1n cuenta en el d\u00eda del juicio;\n12:37 Porque por tus palabras ser\u00e1s justificado, y por tus palabras ser\u00e1s condenado.\n12:38 Entonces respondiendo algunos de los escribas y de los Fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti se\u00f1al.\n12:39 Y \u00e9l respondi\u00f3, y les dijo: La generaci\u00f3n mala y adulterina demanda se\u00f1al; mas se\u00f1al no le ser\u00e1 dada, sino la se\u00f1al de Jon\u00e1s profeta.\n12:40 Porque como estuvo Jon\u00e1s en el vientre de la ballena tres d\u00edas y tres noches, as\u00ed estar\u00e1 el Hijo del hombre en el coraz\u00f3n de la tierra tres d\u00edas y tres noches.\n12:41 Los hombres de N\u00ednive se levantar\u00e1n en el juicio con esta generaci\u00f3n, y la condenar\u00e1n; porque ellos se arrepintieron \u00e1 la predicaci\u00f3n de Jon\u00e1s; y he aqu\u00ed m\u00e1s que Jon\u00e1s en este lugar.\n12:42 La reina del Austro se levantar\u00e1 en el juicio con esta generaci\u00f3n, y la condenar\u00e1; porque vino de los fines de la tierra para oir la sabidur\u00eda de Salom\u00f3n: y he aqu\u00ed m\u00e1s que Salom\u00f3n en este lugar.\n12:43 Cuando el esp\u00edritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.\n12:44 Entonces dice: Me volvere \u00e1 mi casa de donde sal\u00ed: y cuando viene, la halla desocupada, barrida y adornada.\n12:45 Entonces va, y toma consigo otros siete esp\u00edritus peores que \u00e9l, y entrados, moran all\u00ed; y son peores las cosas; \u00faltimas del tal hombre que las primeras: as\u00ed tambi\u00e9n acontecer\u00e1 \u00e1 esta generaci\u00f3n mala.\n12:46 Y estando \u00e9l a\u00fan hablando \u00e1 las gentes, he aqu\u00ed su madre y sus hermanos estaban fuera, que le quer\u00edan hablar.\n12:47 Y le dijo uno: He aqu\u00ed tu madre y tus hermanos est\u00e1n fuera, que te quieren hablar.\n12:48 Y respondiendo \u00e9l al que le dec\u00eda esto, dijo: \u00bfQui\u00e9n es mi madre y qui\u00e9nes son mis hermanos?\n12:49 Y extendiendo su mano hacia sus disc\u00edpulos, dijo: He aqu\u00ed mi madre y mis hermanos.\n12:50 Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que est\u00e1 en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.\n13:1 Y AQUEL d\u00eda, saliendo Jes\u00fas de casa, se sent\u00f3 junto \u00e1 la mar.\n13:2 Y se allegaron \u00e1 \u00e9l muchas gentes; y entr\u00e1ndose \u00e9l en el barco, se sent\u00f3, y toda la gente estaba \u00e1 la ribera.\n13:3 Y les habl\u00f3 muchas cosas por par\u00e1bolas, diciendo: He aqu\u00ed el que sembraba sali\u00f3 \u00e1 sembrar.\n13:4 Y sembrando, parte de la simiente cay\u00f3 junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron.\n13:5 Y parte cay\u00f3 en pedregales, donde no ten\u00eda mucha tierra; y naci\u00f3 luego, porque no ten\u00eda profundidad de tierra:\n13:6 Mas en saliendo el sol, se quem\u00f3; y sec\u00f3se, porque no ten\u00eda ra\u00edz.\n13:7 Y parte cay\u00f3 en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.\n13:8 Y parte cay\u00f3 en buena tierra, y di\u00f3 fruto, cu\u00e1l a ciento, cu\u00e1l \u00e1 sesenta, y cu\u00e1l \u00e1 treinta.\n13:9 Quien tiene o\u00eddos para oir, oiga.\n13:10 Entonces, lleg\u00e1ndose los disc\u00edpulos, le dijeron: \u00bfPor qu\u00e9 les hablas por par\u00e1bolas?\n13:11 Y \u00e9l respondiendo, les dijo: Por que \u00e1 vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas \u00e1 ellos no es concedido.\n13:12 Porque \u00e1 cualquiera que tiene, se le dar\u00e1, y tendr\u00e1 m\u00e1s; pero al que no tiene, aun lo que tiene le ser\u00e1 quitado.\n13:13 Por eso les hablo por par\u00e1bolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.\n13:14 De manera que se cumple en ellos la profec\u00eda de Isa\u00edas, que dice: De o\u00eddo oir\u00e9is, y no entender\u00e9is; Y viendo ver\u00e9is, y no mirar\u00e9is.\n13:15 Porque el coraz\u00f3n de este pueblo est\u00e1 engrosado, Y de los o\u00eddos oyen pesadamente, Y de sus ojos gui\u00f1an: Para que no vean de los ojos, Y oigan de los o\u00eddos, Y del coraz\u00f3n entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.\n13:16 Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros o\u00eddos, porque oyen.\n13:17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron: y oir lo que o\u00eds, y no lo oyeron.\n13:18 Oid, pues, vosotros la par\u00e1bola del que siembra:\n13:19 Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendi\u00e9ndola, viene el malo, y arrebata lo que fu\u00e9 sembrado en su coraz\u00f3n: \u00e9ste es el que fu\u00e9 sembrado junto al camino.\n13:20 Y el que fu\u00e9 sembrado en pedregales, \u00e9ste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo.\n13:21 Mas no tiene ra\u00edz en s\u00ed, antes es temporal que venida la aflicci\u00f3n \u00f3 la persecuci\u00f3n por la palabra, luego se ofende.\n13:22 Y el que fu\u00e9 sembrado en espinas, \u00e9ste es el que oye la palabra; pero el af\u00e1n de este siglo y el enga\u00f1o de las riquezas, ahogan la palabra, y h\u00e1cese infructuosa.\n13:23 Mas el que fu\u00e9 sembrado en buena tierra, \u00e9ste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno \u00e1 ciento, y otro \u00e1 sesenta, y otro \u00e1 treinta.\n13:24 Otra par\u00e1bola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo:\n13:25 Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembr\u00f3 ciza\u00f1a entre el trigo, y se fu\u00e9.\n13:26 Y como la hierba sali\u00f3 \u00e9 hizo fruto, entonces apareci\u00f3 tambi\u00e9n la ciza\u00f1a.\n13:27 Y lleg\u00e1ndose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Se\u00f1or, \u00bfno sembraste buena simiente en tu campo? \u00bfde d\u00f3nde, pues, tiene ciza\u00f1a?\n13:28 Y \u00e9l les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: \u00bfQuieres, pues, que vayamos y la cojamos?\n13:29 Y \u00e9l dijo: No; porque cogiendo la ciza\u00f1a, no arranqu\u00e9is tambi\u00e9n con ella el trigo.\n13:30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo dir\u00e9 \u00e1 los segadores: Coged primero la ciza\u00f1a, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfol\u00ed.\n13:31 Otra par\u00e1bola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tom\u00e1ndolo alguno lo sembr\u00f3 en su campo:\n13:32 El cual \u00e1 la verdad es la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace \u00e1rbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.\n13:33 Otra par\u00e1bola les dijo: El reino de los cielos es semejante \u00e1 la levadura que tom\u00f3 una mujer, y escondi\u00f3 en tres medidas de harina, hasta que todo qued\u00f3 leudo.\n13:34 Todo esto habl\u00f3 Jes\u00fas por par\u00e1bolas \u00e1 las gentes, y sin par\u00e1bolas no les hablaba:\n13:35 Para que se cumpliese lo que fu\u00e9 dicho por el profeta, que dijo: Abrir\u00e9 en par\u00e1bolas mi boca; Rebosar\u00e9 cosas escondidas desde la fundaci\u00f3n del mundo.\n13:36 Entonces, despedidas las gentes, Jes\u00fas se vino \u00e1 casa; y lleg\u00e1ndose \u00e1 \u00e9l sus disc\u00edpulos, le dijeron: Decl\u00e1ranos la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a del campo.\n13:37 Y respondiendo \u00e9l, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre;\n13:38 Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la ciza\u00f1a son los hijos del malo;\n13:39 Y el enemigo que la sembr\u00f3, es el diablo; y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los \u00e1ngeles.\n13:40 De manera que como es cogida la ciza\u00f1a, y quemada al fuego, as\u00ed ser\u00e1 en el fin de este siglo.\n13:41 Enviar\u00e1 el Hijo del hombre sus \u00e1ngeles, y coger\u00e1n de su reino todos los esc\u00e1ndalos, y los que hacen iniquidad,\n13:42 Y los echar\u00e1n en el horno de fuego: all\u00ed ser\u00e1 el lloro y el crujir de dientes.\n13:43 Entonces los justos resplandecer\u00e1n como el sol en el reino de su Padre: el que tiene o\u00eddos para oir, oiga.\n13:44 Adem\u00e1s, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.\n13:45 Tambi\u00e9n el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas;\n13:46 Que hallando una preciosa perla, fu\u00e9 y vendi\u00f3 todo lo que ten\u00eda, y la compr\u00f3.\n13:47 Asimismo el reino de los cielos es semejante \u00e1 la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces:\n13:48 La cual estando llena, la sacaron \u00e1 la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.\n13:49 As\u00ed ser\u00e1 al fin del siglo: saldr\u00e1n los \u00e1ngeles, y apartar\u00e1n \u00e1 los malos de entre los justos,\n13:50 Y los echar\u00e1n en el horno del fuego: all\u00ed ser\u00e1 el lloro y el crujir de dientes.\n13:51 D\u00edceles Jes\u00fas: \u00bfHab\u00e9is entendido todas estas cosas? Ellos responden: S\u00ed, Se\u00f1or.\n13:52 Y \u00e9l les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante \u00e1 un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.\n13:53 Y aconteci\u00f3 que acabando Jes\u00fas estas par\u00e1bolas, pas\u00f3 de all\u00ed.\n13:54 Y venido \u00e1 su tierra, les ense\u00f1aba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban at\u00f3nitos, y dec\u00edan: \u00bfDe d\u00f3nde tiene \u00e9ste esta sabidur\u00eda, y estas maravillas?\n13:55 \u00bfNo es \u00e9ste el hijo del carpintero? \u00bfno se llama su madre Mar\u00eda, y sus hermanos Jacobo y Jos\u00e9, y Sim\u00f3n, y Judas?\n13:56 \u00bfY no est\u00e1n todas sus hermanas con nosotros? \u00bfDe d\u00f3nde, pues, tiene \u00e9ste todas estas cosas?\n13:57 Y se escandalizaban en \u00e9l. Mas Jes\u00fas les dijo: No hay profeta sin honra sino en su tierra y en su casa.\n13:58 Y no hizo all\u00ed muchas maravillas, \u00e1 causa de la incredulidad de ellos.\n14:1 EN aquel tiempo Herodes el tetrarca oy\u00f3 la fama de Jes\u00fas,\n14:2 Y dijo \u00e1 sus criados: Este es Juan el Bautista: \u00e9l ha resucitado de los muertos, y por eso virtudes obran en \u00e9l.\n14:3 Porque Herodes hab\u00eda prendido \u00e1 Juan, y le hab\u00eda aprisionado y puesto en la c\u00e1rcel, por causa de Herod\u00edas, mujer de Felipe su hermano;\n14:4 Porque Juan le dec\u00eda: No te es l\u00edcito tenerla.\n14:5 Y quer\u00eda matarle, mas tem\u00eda al pueblo; porque le ten\u00edan como \u00e1 profeta.\n14:6 Mas celebr\u00e1ndose el d\u00eda del nacimiento de Herodes, la hija de Herod\u00edas danz\u00f3 en medio, y agrad\u00f3 \u00e1 Herodes.\n14:7 Y prometi\u00f3 \u00e9l con juramento de darle todo lo que pidiese.\n14:8 Y ella, instru\u00edda primero de su madre, dijo: Dame aqu\u00ed en un plato la cabeza de Juan el Bautista.\n14:9 Entonces el rey se entristeci\u00f3; mas por el juramento, y por los que estaban juntamente \u00e1 la mesa, mand\u00f3 que se le diese.\n14:10 Y enviando, degoll\u00f3 \u00e1 Juan en la c\u00e1rcel.\n14:11 Y fu\u00e9 tra\u00edda su cabeza en un plato y dada \u00e1 la muchacha; y ella la present\u00f3 \u00e1 su madre.\n14:12 Entonces llegaron sus disc\u00edpulos, y tomaron el cuerpo, y lo enterraron; y fueron, y dieron las nuevas \u00e1 Jes\u00fas.\n14:13 Y oy\u00e9ndo lo Jes\u00fas, se apart\u00f3 de all\u00ed en un barco \u00e1 un lugar descierto, apartado: y cuando las gentes lo oyeron, le siguieron \u00e1 pie de las ciudades.\n14:14 Y saliendo Jes\u00fas, vi\u00f3 un gran gent\u00edo, y tuvo compasi\u00f3n de ellos, y san\u00f3 \u00e1 los que de ellos hab\u00eda enfermos.\n14:15 Y cuando fu\u00e9 la tarde del d\u00eda, se llegaron \u00e1 \u00e9l sus disc\u00edpulos, diciendo: El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: despide las gentes, para que se vayan por las aldeas, y compren para s\u00ed de comer.\n14:16 Y Jes\u00fas les dijo: No tienen necesidad de irse: dadles vosotros de comer.\n14:17 Y ellos dijeron: No tenemos aqu\u00ed sino cinco panes y dos peces.\n14:18 Y \u00e9l les dijo: Tra\u00e9dmelos ac\u00e1.\n14:19 Y mandando \u00e1 las gentes recostarse sobre la hierba, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo, y parti\u00f3 y di\u00f3 los panes \u00e1 los disc\u00edpulos, y los disc\u00edpulos \u00e1 las gentes.\n14:20 Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobr\u00f3 de los pedazos, doce cestas llenas.\n14:21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin las mujeres y los ni\u00f1os.\n14:22 Y luego Jes\u00fas hizo \u00e1 sus disc\u00edpulos entrar en el barco, \u00e9 ir delante de \u00e9l \u00e1 la otra parte del lago, entre tanto que \u00e9l desped\u00eda \u00e1 las gentes.\n14:23 Y despedidas las gentes, subi\u00f3 al monte, apartado, \u00e1 orar: y como fu\u00e9 la tarde del d\u00eda, estaba all\u00ed solo.\n14:24 Y ya el barco estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas; porque el viento era contrario.\n14:25 Mas \u00e1 la cuarta vela de la noche, Jes\u00fas fu\u00e9 \u00e1 ellos andando sobre la mar.\n14:26 Y los disc\u00edpulos, vi\u00e9ndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: Fantasma es. Y dieron voces de miedo.\n14:27 Mas luego Jes\u00fas les habl\u00f3, diciendo: Confiad, yo soy; no teng\u00e1is miedo.\n14:28 Entonces le respondi\u00f3 Pedro, y dijo: Se\u00f1or, si t\u00fa eres, manda que yo vaya \u00e1 ti sobre las aguas.\n14:29 Y \u00e9l dijo: Ven. Y descendiendo Pedro del barco, andaba sobre las aguas para ir \u00e1 Jes\u00fas.\n14:30 Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenz\u00e1ndose \u00e1 hundir, di\u00f3 voces, diciendo: Se\u00f1or, s\u00e1lvame.\n14:31 Y luego Jes\u00fas, extendiendo la mano, trab\u00f3 de \u00e9l, y le dice: Oh hombre de poca fe, \u00bfpor qu\u00e9 dudaste?\n14:32 Y como ellos entraron en el barco, soseg\u00f3se el viento.\n14:33 Entonces los que estaban en el barco, vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.\n14:34 Y llegando \u00e1 la otra parte, vinieron \u00e1 la tierra de Genezaret.\n14:35 Y como le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron por toda aquella tierra alrededor, y trajeron \u00e1 \u00e9l todos los enfermos;\n14:36 Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que tocaron, quedaron sanos.\n15:1 ENTONCES llegaron \u00e1 Jes\u00fas ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem, diciendo:\n15:2 \u00bfPor qu\u00e9 tus disc\u00edpulos traspasan la tradici\u00f3n de los ancianos? porque no se lavan las manos cuando comen pan.\n15:3 Y \u00e9l respondiendo, les dijo: \u00bfPor qu\u00e9 tambi\u00e9n vosotros traspas\u00e1is el mandamiento de Dios por vuestra tradici\u00f3n?\n15:4 Porque Dios mand\u00f3, diciendo: Honra al padre y \u00e1 la madre, y, El que maldijere al padre \u00f3 \u00e1 la madre, muera de muerte.\n15:5 Mas vosotros dec\u00eds: Cualquiera que dijere al padre \u00f3 \u00e1 la madre: Es ya ofrenda m\u00eda \u00e1 Dios todo aquello con que pudiera valerte;\n15:6 No deber\u00e1 honrar \u00e1 su padre \u00f3 \u00e1 su madre con socorro. As\u00ed hab\u00e9is invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradici\u00f3n.\n15:7 Hip\u00f3critas, bien profetiz\u00f3 de vosotros Isa\u00edas, diciendo:\n15:8 Este pueblo de labios me honra; Mas su coraz\u00f3n lejos est\u00e1 de m\u00ed.\n15:9 Mas en vano me honran, Ense\u00f1ando doctrinas y mandamientos de hombres.\n15:10 Y llamando \u00e1 s\u00ed las gentes, les dijo: Oid, y entended:\n15:11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.\n15:12 Entonces lleg\u00e1ndose sus disc\u00edpulos, le dijeron: \u00bfSabes que los Fariseos oyendo esta palabra se ofendieron?\n15:13 Mas respondiendo \u00e9l, dijo: Toda planta que no plant\u00f3 mi Padre celestial, ser\u00e1 desarraigada.\n15:14 Dejadlos: son ciegos gu\u00edas de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caer\u00e1n en el hoyo.\n15:15 Y respondiendo Pedro, le dijo: Decl\u00e1ranos esta par\u00e1bola.\n15:16 Y Jes\u00fas dijo: \u00bfAun tambi\u00e9n vosotros sois sin entendimiento?\n15:17 \u00bfNo entend\u00e9is a\u00fan, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la letrina?\n15:18 Mas lo que sale de la boca, del coraz\u00f3n sale; y esto contamina al hombre.\n15:19 Porque del coraz\u00f3n salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.\n15:20 Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos por lavar no contamina al hombre.\n15:21 Y saliendo Jes\u00fas de all\u00ed, se fu\u00e9 \u00e1 las partes de Tiro y de Sid\u00f3n.\n15:22 Y he aqu\u00ed una mujer Cananea, que hab\u00eda salido de aquellos t\u00e9rminos, clamaba, dici\u00e9ndole: Se\u00f1or, Hijo de David, ten misericordia de m\u00ed; mi hija es malamente atormentada del demonio.\n15:23 Mas \u00e9l no le respondi\u00f3 palabra. Entonces lleg\u00e1ndose sus disc\u00edpulos, le rogaron, diciendo: Desp\u00e1chala, pues da voces tras nosotros.\n15:24 Y \u00e9l respondiendo, dijo: No soy enviado sino \u00e1 las ovejas perdidas de la casa de Israel.\n15:25 Entonces ella vino, y le ador\u00f3, diciendo: Se\u00f1or soc\u00f3rreme.\n15:26 Y respondiendo \u00e9l, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo \u00e1 los perrillos.\n15:27 Y ella dijo: S\u00ed, Se\u00f1or; mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus se\u00f1ores.\n15:28 Entonces respondiendo Jes\u00fas, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres. Y fu\u00e9 sana su hija desde aquella hora.\n15:29 Y partido Jes\u00fas de all\u00ed, vino junto al mar de Galilea: y subiendo al monte, se sent\u00f3 all\u00ed.\n15:30 Y llegaron \u00e1 \u00e9l muchas gentes, que ten\u00edan consigo cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos: y los echaron \u00e1 los pies de Jes\u00fas, y los san\u00f3:\n15:31 De manera que se maravillaban las gentes, viendo hablar los mudos, los mancos sanos, andar los cojos, y ver los ciegos: y glorificaron al Dios de Israel.\n15:32 Y Jes\u00fas llamando \u00e1 sus disc\u00edpulos, dijo: Tengo l\u00e1stima de la gente, que ya hace tres d\u00edas que perseveran conmigo, y no tienen qu\u00e9 comer; y enviarlos ayunos no quiero, porque no desmayen en el camino.\n15:33 Entonces sus disc\u00edpulos le dicen: \u00bfD\u00f3nde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, que hartemos \u00e1 tan gran compa\u00f1\u00eda?\n15:34 Y Jes\u00fas les dice: \u00bfCu\u00e1ntos panes ten\u00e9is? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos.\n15:35 Y mand\u00f3 \u00e1 las gentes que se recostasen sobre la tierra.\n15:36 Y tomando los siete panes y los peces, haciendo gracias, parti\u00f3 y di\u00f3 \u00e1 sus disc\u00edpulos; y los disc\u00edpulos \u00e1 la gente.\n15:37 Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobr\u00f3 de los pedazos, siete espuertas llenas.\n15:38 Y eran los que hab\u00edan comido, cuatro mil hombres, sin las mujeres y los ni\u00f1os.\n15:39 Entonces, despedidas las gentes, subi\u00f3 en el barco: y vino \u00e1 los t\u00e9rminos de Magdal\u00e1.\n16:1 Y LLEGANDOSE los Fariseos y los Saduceos para tentarle, le ped\u00edan que les mostrase se\u00f1al del cielo.\n16:2 Mas \u00e9l respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del d\u00eda, dec\u00eds: Sereno; porque el cielo tiene arreboles.\n16:3 Y \u00e1 la ma\u00f1ana: Hoy tempestad; porque tiene arreboles el cielo triste. Hip\u00f3critas, que sab\u00e9is hacer diferencia en la faz del cielo; \u00bfy en las se\u00f1ales de los tiempos no pod\u00e9is?\n16:4 La generaci\u00f3n mala y adulterina demanda se\u00f1al; mas se\u00f1al no le ser\u00e1 dada, sino la se\u00f1al de Jon\u00e1s profeta. Y dej\u00e1ndolos, se fu\u00e9.\n16:5 Y viniendo sus disc\u00edpulos de la otra parte del lago, se hab\u00edan olvidado de tomar pan.\n16:6 Y Jes\u00fas les dijo: Mirad, y guardaos de la levadura de los Fariseos y de los Saduceos.\n16:7 Y ellos pensaban dentro de s\u00ed, diciendo: Esto dice porque no tomamos pan.\n16:8 Y entendi\u00e9ndolo Jes\u00fas, les dijo: \u00bfPor qu\u00e9 pens\u00e1is dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tomasteis pan?\n16:9 \u00bfNo entend\u00e9is a\u00fan, ni os acord\u00e1is de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cu\u00e1ntos cestos alzasteis?\n16:10 \u00bfNi de los siete panes entre cuatro mil, y cu\u00e1ntas espuertas tomasteis?\n16:11 \u00bfC\u00f3mo es que no entend\u00e9is que no por el pan os dije, que os guardaseis de la levadura de los Fariseos y de los Saduceos?\n16:12 Entonces entendieron que no les hab\u00eda dicho que se guardasen de la levadura de pan, sino de la doctrina de los Fariseos y de los Saduceos.\n16:13 Y viniendo Jes\u00fas \u00e1 las partes de Cesarea de Filipo, pregunt\u00f3 \u00e1 sus disc\u00edpulos, diciendo: \u00bfQui\u00e9n dicen los hombres que es el Hijo del hombre?\n16:14 Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, El\u00edas; y otros; Jerem\u00edas, \u00f3 alguno de los profetas.\n16:15 El les dice: Y vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy?\n16:16 Y respondiendo Sim\u00f3n Pedro, dijo: T\u00fa eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.\n16:17 Entonces, respondiendo Jes\u00fas, le dijo: Bienaventurado eres, Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s; porque no te lo revel\u00f3 carne ni sangre, mas mi Padre que est\u00e1 en los cielos.\n16:18 Mas yo tambi\u00e9n te digo, que t\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella.\n16:19 Y \u00e1 ti dar\u00e9 las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la tierra ser\u00e1 ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra ser\u00e1 desatado en los cielos.\n16:20 Entonces mand\u00f3 \u00e1 sus disc\u00edpulos que \u00e1 nadie dijesen que \u00e9l era Jes\u00fas el Cristo.\n16:21 Desde aquel tiempo comenz\u00f3 Jes\u00fas \u00e1 declarar \u00e1 sus disc\u00edpulos que le conven\u00eda ir \u00e1 Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer d\u00eda.\n16:22 Y Pedro, tom\u00e1ndolo aparte, comenz\u00f3 \u00e1 reprenderle, diciendo: Se\u00f1or, ten compasi\u00f3n de ti: en ninguna manera esto te acontezca.\n16:23 Entonces \u00e9l, volvi\u00e9ndose, dijo \u00e1 Pedro: Qu\u00edtate de delante de m\u00ed, Satan\u00e1s; me eres esc\u00e1ndalo; porque no entiendes lo que es de Dios sino lo que es de los hombres.\n16:24 Entonces Jes\u00fas dijo \u00e1 sus disc\u00edpulos: Si alguno quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese \u00e1 s\u00ed mismo, y tome su cruz, y s\u00edgame.\n16:25 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perder\u00e1, y cualquiera que perdiere su vida por causa de m\u00ed, la hallar\u00e1.\n16:26 Porque \u00bfde qu\u00e9 aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? O \u00bfqu\u00e9 recompensa dar\u00e1 el hombre por su alma?\n16:27 Porque el Hijo del hombre vendr\u00e1 en la gloria de su Padre con sus \u00e1ngeles, y entonces pagar\u00e1 \u00e1 cada uno conforme \u00e1 sus obras.\n16:28 De cierto os digo: hay algunos de los que est\u00e1n aqu\u00ed, que no gustar\u00e1n la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su reino.\n17:1 Y DESPU\u00c9S de seis d\u00edas, Jes\u00fas toma \u00e1 Pedro, y \u00e1 Jacobo, y \u00e1 Juan su hermano, y los lleva aparte \u00e1 un monte alto:\n17:2 Y se transfigur\u00f3 delante de ellos; y resplandeci\u00f3 su rostro como el sol, y sus vestidos fueron blancos como la luz.\n17:3 Y he aqu\u00ed les aparecieron Mois\u00e9s y El\u00edas, hablando con \u00e9l.\n17:4 Y respondiendo Pedro, dijo \u00e1 Jes\u00fas: Se\u00f1or, bien es que nos quedemos aqu\u00ed: si quieres, hagamos aqu\u00ed tres pabellones: para ti uno, y para Mois\u00e9s otro, y otro para El\u00edas.\n17:5 Y estando a\u00fan \u00e9l hablando, he aqu\u00ed una nube de luz que los cubri\u00f3; y he aqu\u00ed una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo contentamiento: \u00e1 \u00e9l o\u00edd.\n17:6 Y oyendo esto los disc\u00edpulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en gran manera.\n17:7 Entonces Jes\u00fas llegando, los toc\u00f3, y dijo: Levantaos, y no tem\u00e1is.\n17:8 Y alzando ellos sus ojos, \u00e1 nadie vieron, sino \u00e1 solo Jes\u00fas.\n17:9 Y como descendieron del monte, les mand\u00f3 Jes\u00fas, diciendo: No dig\u00e1is \u00e1 nadie la visi\u00f3n, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.\n17:10 Entonces sus disc\u00edpulos le preguntaron, diciendo: \u00bfPor qu\u00e9 dicen pues los escribas que es menester que El\u00edas venga primero?\n17:11 Y respondiendo Jes\u00fas, les dijo: \u00e1 la verdad, El\u00edas vendr\u00e1 primero, y restituir\u00e1 todas las cosas.\n17:12 Mas os digo, que ya vino El\u00edas, y no le conocieron; antes hicieron en \u00e9l todo lo que quisieron: as\u00ed tambi\u00e9n el Hijo del hombre padecer\u00e1 de ellos.\n17:13 Los disc\u00edpulos entonces entendieron, que les habl\u00f3 de Juan el Bautista.\n17:14 Y como ellos llegaron al gent\u00edo, vino \u00e1 \u00e9l un hombre hinc\u00e1ndosele de rodillas,\n17:15 Y diciendo: Se\u00f1or, ten misericordia de mi hijo, que es lun\u00e1tico, y padece malamente; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.\n17:16 Y le he presentado \u00e1 tus disc\u00edpulos, y no le han podido sanar.\n17:17 Y respondiendo Jes\u00fas, dijo: Oh generaci\u00f3n infiel y torcida! \u00bfhasta cu\u00e1ndo tengo de estar con vosotros? \u00bfhasta cu\u00e1ndo os tengo de sufrir? tra\u00e9dmele ac\u00e1.\n17:18 Y Jes\u00fas le reprendi\u00f3, y sali\u00f3 el demonio de \u00e9l; y el mozo fu\u00e9 sano desde aquella hora.\n17:19 Entonces, lleg\u00e1ndose los disc\u00edpulos \u00e1 Jes\u00fas, aparte, dijeron: \u00bfPor qu\u00e9 nosotros no lo pudimos echar fuera?\n17:20 Y Jes\u00fas les dijo: Por vuestra incredulidad; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, dir\u00e9is \u00e1 este monte: P\u00e1sate de aqu\u00ed all\u00e1: y se pasar\u00e1: y nada os ser\u00e1 imposible.\n17:21 Mas este linaje no sale sino por oraci\u00f3n y ayuno.\n17:22 Y estando ellos en Galilea, Jes\u00fas les dijo: El Hijo del hombre ser\u00e1 entregado en manos de hombres,\n17:23 Y le matar\u00e1n; mas al tercer d\u00eda resucitar\u00e1. Y ellos se entristecieron en gran manera.\n17:24 Y como llegaron \u00e1 Capernaum, vinieron \u00e1 Pedro los que cobraban las dos dracmas, y dijeron: \u00bfVuestro Maestro no paga las dos dracmas?\n17:25 El dice: S\u00ed. Y entrando \u00e9l en casa, Jes\u00fas le habl\u00f3 antes, diciendo: \u00bfQu\u00e9 te parece, Sim\u00f3n? Los reyes de la tierra, \u00bfde qui\u00e9n cobran los tributos \u00f3 el censo? \u00bfde sus hijos \u00f3 de los extra\u00f1os?\n17:26 Pedro le dice: De los extra\u00f1os. Jes\u00fas le dijo: Luego los hijos son francos.\n17:27 Mas porque no los escandalicemos, ve \u00e1 la mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que viniere, t\u00f3malo, y abierta su boca, hallar\u00e1s un estatero: t\u00f3malo, y d\u00e1selo por m\u00ed y por ti.\n18:1 EN aquel tiempo se llegaron los disc\u00edpulos \u00e1 Jes\u00fas, diciendo: \u00bfQui\u00e9n es el mayor en el reino de los cielos?\n18:2 Y llamando Jes\u00fas \u00e1 un ni\u00f1o, le puso en medio de ellos,\n18:3 Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como ni\u00f1os, no entrar\u00e9is en el reino de los cielos.\n18:4 As\u00ed que, cualquiera que se humillare como este ni\u00f1o, \u00e9ste es el mayor en el reino de los cielos.\n18:5 Y cualquiera que recibiere \u00e1 un tal ni\u00f1o en mi nombre, \u00e1 m\u00ed recibe.\n18:6 Y cualquiera que escandalizare \u00e1 alguno de estos peque\u00f1os que creen en m\u00ed, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le anegase en el profundo de la mar.\n18:7 Ay del mundo por los esc\u00e1ndalos! porque necesario es que vengan esc\u00e1ndalos; mas ay de aquel hombre por el cual viene el esc\u00e1ndalo!\n18:8 Por tanto, si tu mano \u00f3 tu pie te fuere ocasi\u00f3n de caer, c\u00f3rtalo y echal\u00f3 de ti: mejor te es entrar cojo \u00f3 manco en la vida, que teniendo dos manos \u00f3 dos pies ser echado en el fuego eterno.\n18:9 Y si tu ojo te fuere ocasi\u00f3n de caer, s\u00e1calo y \u00e9chalo de ti: mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno del fuego.\n18:10 Mirad no teng\u00e1is en poco \u00e1 alguno de estos peque\u00f1os; porque os digo que sus \u00e1ngeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que est\u00e1 en los cielos.\n18:11 Porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se hab\u00eda perdido.\n18:12 \u00bfQu\u00e9 os parece? Si tuviese alg\u00fan hombre cien ovejas, y se descarriase una de ellas, \u00bfno ir\u00eda por los montes, dejadas las noventa y nueve, \u00e1 buscar la que se hab\u00eda descarriado?\n18:13 Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que m\u00e1s se goza de aqu\u00e9lla, que de las noventa y nueve que no se descarriaron.\n18:14 As\u00ed, no es la voluntad de vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos, que se pierda uno de estos peque\u00f1os.\n18:15 Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redarg\u00fayele entre ti y \u00e9l solo: si te oyere, has ganado \u00e1 tu hermano.\n18:16 Mas si no te oyere, toma a\u00fan contigo uno \u00f3 dos, para que en boca de dos \u00f3 de tres testigos conste toda palabra.\n18:17 Y si no oyere \u00e1 ellos, dilo \u00e1 la iglesia: y si no oyere \u00e1 la iglesia, tenle por \u00e9tnico y publicano.\n18:18 De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, ser\u00e1 ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, ser\u00e1 desatado en el cielo.\n18:19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les ser\u00e1 hecho por mi Padre que est\u00e1 en los cielos.\n18:20 Porque donde est\u00e1n dos \u00f3 tres congregados en mi nombre, all\u00ed estoy en medio de ellos.\n18:21 Entonces Pedro, lleg\u00e1ndose \u00e1 \u00e9l, dijo: Se\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ntas veces perdonar\u00e9 \u00e1 mi hermano que pecare contra m\u00ed? \u00bfhasta siete?\n18:22 Jes\u00fas le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.\n18:23 Por lo cual, el reino de los cielos es semejante \u00e1 un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos.\n18:24 Y comenzando \u00e1 hacer cuentas, le fu\u00e9 presentado uno que le deb\u00eda diez mil talentos.\n18:25 Mas \u00e1 \u00e9ste, no pudiendo pagar, mand\u00f3 su se\u00f1or venderle, y \u00e1 su mujer \u00e9 hijos, con todo lo que ten\u00eda, y que se le pagase.\n18:26 Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Se\u00f1or, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagar\u00e9 todo.\n18:27 El se\u00f1or, movido \u00e1 misericordia de aquel siervo, le solt\u00f3 y le perdon\u00f3 la deuda.\n18:28 Y saliendo aquel siervo, hall\u00f3 \u00e1 uno de sus consiervos, que le deb\u00eda cien denarios; y trabando de \u00e9l, le ahogaba, diciendo: P\u00e1game lo que debes.\n18:29 Entonces su consiervo, postr\u00e1ndose \u00e1 sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagar\u00e9 todo.\n18:30 Mas \u00e9l no quiso; sino fu\u00e9, y le ech\u00f3 en la c\u00e1rcel hasta que pagase la deuda.\n18:31 Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo, declararon \u00e1 su se\u00f1or todo lo que hab\u00eda pasado.\n18:32 Entonces llam\u00e1ndole su se\u00f1or, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdon\u00e9, porque me rogaste:\n18:33 \u00bfNo te conven\u00eda tambi\u00e9n \u00e1 ti tener misericordia de tu consiervo, como tambi\u00e9n yo tuve misericordia de ti?\n18:34 Entonces su se\u00f1or, enojado, le entreg\u00f3 \u00e1 los verdugos, hasta que pagase todo lo que le deb\u00eda.\n18:35 As\u00ed tambi\u00e9n har\u00e1 con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno \u00e1 su hermano sus ofensas.\n19:1 Y ACONTECIO que acabando Jes\u00fas estas palabras, se pas\u00f3 de Galilea, y vino \u00e1 los t\u00e9rminos de Judea, pasado el Jord\u00e1n.\n19:2 Y le siguieron muchas gentes, y los san\u00f3 all\u00ed.\n19:3 Entonces se llegaron \u00e1 \u00e9l los Fariseos, tent\u00e1ndole, y dici\u00e9ndole: \u00bfEs l\u00edcito al hombre repudiar \u00e1 su mujer por cualquiera causa?\n19:4 Y \u00e9l respondiendo, les dijo: \u00bfNo hab\u00e9is le\u00eddo que el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo,\n19:5 Y dijo: Por tanto, el hombre dejar\u00e1 padre y madre, y se unir\u00e1 \u00e1 su mujer, y ser\u00e1n dos en una carne?\n19:6 As\u00ed que, no son ya m\u00e1s dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios junt\u00f3, no lo aparte el hombre.\n19:7 D\u00edcenle: \u00bfPor qu\u00e9, pues, Mois\u00e9s mand\u00f3 dar carta de divorcio, y repudiarla?\n19:8 D\u00edceles: Por la dureza de vuestro coraz\u00f3n Mois\u00e9s os permiti\u00f3 repudiar \u00e1 vuestras mujeres: mas al principio no fu\u00e9 as\u00ed.\n19:9 Y yo os digo que cualquiera que repudiare \u00e1 su mujer, si no fuere por causa de fornicaci\u00f3n, y se casare con otra, adultera: y el que se casare con la repudiada, adultera.\n19:10 D\u00edcenle sus disc\u00edpulos: Si as\u00ed es la condici\u00f3n del hombre con su mujer, no conviene casarse.\n19:11 Entonces \u00e9l les dijo: No todos reciben esta palabra, sino aquellos \u00e1 quienes es dado.\n19:12 Porque hay eunucos que nacieron as\u00ed del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron \u00e1 s\u00ed mismos eunucos por causa del reino de los cielos; el que pueda ser capaz de eso, s\u00e9alo.\n19:13 Entonces le fueron presentados unos ni\u00f1os, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los disc\u00edpulos les ri\u00f1eron.\n19:14 Y Jes\u00fas dijo: Dejad \u00e1 los ni\u00f1os, y no les impid\u00e1is de venir \u00e1 m\u00ed; porque de los tales es el reino de los cielos.\n19:15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos se parti\u00f3 de all\u00ed.\n19:16 Y he aqu\u00ed, uno lleg\u00e1ndose le dijo: Maestro bueno, \u00bfqu\u00e9 bien har\u00e9 para tener la vida eterna?\n19:17 Y \u00e9l le dijo: \u00bfPor qu\u00e9 me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, es \u00e1 saber, Dios: y si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.\n19:18 D\u00edcele: \u00bfCu\u00e1les? Y Jes\u00fas dijo: No mataras: No adulterar\u00e1s: No hurtar\u00e1s: No dir\u00e1s falso testimonio:\n19:19 Honra \u00e1 tu padre y \u00e1 tu madre: y, Amar\u00e1s \u00e1 tu pr\u00f3jimo como \u00e1 ti mismo.\n19:20 D\u00edcele el mancebo: Todo esto guard\u00e9 desde mi juventud: \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s me falta?\n19:21 D\u00edcele Jes\u00fas: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y da lo \u00e1 los pobres, y tendr\u00e1s tesoro en el cielo; y ven, s\u00edgueme.\n19:22 Y oyendo el mancebo esta palabra, se fu\u00e9 triste, porque ten\u00eda muchas posesiones.\n19:23 Entonces Jes\u00fas dijo \u00e1 sus disc\u00edpulos: De cierto os digo, que un rico dif\u00edcilmente entrar\u00e1 en el reino de los cielos.\n19:24 Mas os digo, que m\u00e1s liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.\n19:25 Mas sus disc\u00edpulos, oyendo estas cosas, se espantaron en gran manera, diciendo: \u00bfQui\u00e9n pues podr\u00e1 ser salvo?\n19:26 Y mir\u00e1ndo los Jes\u00fas, les dijo: Para con los hombres imposible es esto; mas para con Dios todo es posible.\n19:27 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aqu\u00ed, nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido: \u00bfqu\u00e9 pues tendremos?\n19:28 Y Jes\u00fas les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me hab\u00e9is seguido, en la regeneraci\u00f3n, cuando se sentar\u00e1 el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros tambi\u00e9n os sentar\u00e9is sobre doce tronos, para juzgar \u00e1 las doce tribus de Israel.\n19:29 Y cualquiera que dejare casas, \u00f3 hermanos, \u00f3 hermanas, \u00f3 padre, \u00f3 madre, \u00f3 mujer, \u00f3 hijos, \u00f3 tierras, por mi nombre, recibir\u00e1 cien veces tanto, y heredar\u00e1 la vida eterna.\n19:30 Mas muchos primeros ser\u00e1n postreros, y postreros primeros.\n20:1 PORQUE el reino de los cielos es semejante \u00e1 un hombre, padre de familia, que sali\u00f3 por la ma\u00f1ana \u00e1 ajustar obreros para su vi\u00f1a.\n20:2 Y habi\u00e9ndose concertado con los obreros en un denario al d\u00eda, los envi\u00f3 \u00e1 su vi\u00f1a.\n20:3 Y saliendo cerca de la hora de las tres, vi\u00f3 otros que estaban en la plaza ociosos;\n20:4 Y les dijo: Id tambi\u00e9n vosotros \u00e1 mi vi\u00f1a, y os dar\u00e9 lo que fuere justo. Y ellos fueron.\n20:5 Sali\u00f3 otra vez cerca de las horas sexta y nona, \u00e9 hizo lo mismo.\n20:6 Y saliendo cerca de la hora und\u00e9cima, hall\u00f3 otros que estaban ociosos; y d\u00edceles: \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1is aqu\u00ed todo el d\u00eda ociosos?\n20:7 D\u00edcenle: Porque nadie nos ha ajustado. D\u00edceles: Id tambi\u00e9n vosotros \u00e1 la vi\u00f1a, y recibir\u00e9is lo que fuere justo.\n20:8 Y cuando fu\u00e9 la tarde del d\u00eda, el se\u00f1or de la vi\u00f1a dijo \u00e1 su mayordomo: Llama \u00e1 los obreros y p\u00e1gales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.\n20:9 Y viniendo los que hab\u00edan ido cerca de la hora und\u00e9cima, recibieron cada uno un denario.\n20:10 Y viniendo tambi\u00e9n los primeros, pensaron que hab\u00edan de recibir m\u00e1s; pero tambi\u00e9n ellos recibieron cada uno un denario.\n20:11 Y tom\u00e1ndolo, murmuraban contra el padre de la familia,\n20:12 Diciendo: Estos postreros s\u00f3lo han trabajado una hora, y los has hecho iguales \u00e1 nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del d\u00eda.\n20:13 Y \u00e9l respondiendo, dijo \u00e1 uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; \u00bfno te concertaste conmigo por un denario?\n20:14 Toma lo que es tuyo, y vete; mas quiero dar \u00e1 este postrero, como \u00e1 ti.\n20:15 \u00bfNo me es l\u00edcito \u00e1 mi hacer lo que quiero con lo m\u00edo? \u00f3 \u00bfes malo tu ojo, porque yo soy bueno?\n20:16 As\u00ed los primeros ser\u00e1n postreros, y los postreros primeros: porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.\n20:17 Y subiendo Jes\u00fas \u00e1 Jerusalem, tom\u00f3 sus doce disc\u00edpulos aparte en el camino, y les dijo:\n20:18 He aqu\u00ed subimos \u00e1 Jerusalem, y el Hijo del hombre ser\u00e1 entregado \u00e1 los principes de los sacerdotes y \u00e1 los escribas, y le condenar\u00e1n \u00e1 muerte;\n20:19 Y le entregar\u00e1n \u00e1 los Gentiles para que le escarnezcan, y azoten, y crucifiquen; mas al tercer d\u00eda resucitar\u00e1.\n20:20 Entonces se lleg\u00f3 \u00e1 \u00e9l la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, ador\u00e1ndo le, y pidi\u00e9ndole algo.\n20:21 Y \u00e9l le dijo: \u00bfQu\u00e9 quieres? Ella le dijo: Di que se sienten estos dos hijos m\u00edos, el uno \u00e1 tu mano derecha, y el otro \u00e1 tu izquierda, en tu reino.\n20:22 Entonces Jes\u00fas respondiendo, dijo: No sab\u00e9is lo que ped\u00eds: \u00bfpod\u00e9is beber el vaso que yo he de beber, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado? Y ellos le dicen: Podemos.\n20:23 Y \u00e9l les dice: A la verdad mi vaso beber\u00e9is, y del bautismo de que yo soy bautizado, ser\u00e9is bautizados; mas el sentaros \u00e1 mi mano derecha y \u00e1 mi izquierda, no es m\u00edo dar lo, sino \u00e1 aquellos para quienes est\u00e1 aparejado de mi Padre.\n20:24 Y como los diez oyeron esto, se enojaron de los dos hermanos.\n20:25 Entonces Jes\u00fas llam\u00e1ndolos, dijo: Sab\u00e9is que los pr\u00edncipes de los Gentiles se ense\u00f1orean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad.\n20:26 Mas entre vosotros no ser\u00e1 as\u00ed; sino el que quisiere entre vosotros hacerse grande, ser\u00e1 vuestro servidor;\n20:27 Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, ser\u00e1 vuestro siervo:\n20:28 Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.\n20:29 Entonces saliendo ellos de Jeric\u00f3, le segu\u00eda gran compa\u00f1\u00eda.\n20:30 Y he aqu\u00ed dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jes\u00fas pasaba, clamaron, diciendo: Se\u00f1or, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.\n20:31 Y la gente les re\u00f1\u00eda para que callasen; mas ellos clamaban m\u00e1s, diciendo: Se\u00f1or, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.\n20:32 Y par\u00e1ndose Jes\u00fas, los llam\u00f3, y dijo: \u00bfQu\u00e9 quer\u00e9is que haga por vosotros?\n20:33 Ellos le dicen: Se\u00f1or, que sean abiertos nuestros ojos.\n20:34 Entonces Jes\u00fas, teniendo misericordia de ellos, les toc\u00f3 los ojos, y luego sus ojos recibieron la vista; y le siguieron.\n21:1 Y COMO se acercaron \u00e1 Jerusalem, y vinieron \u00e1 Bethfag\u00e9, al monte de las Olivas, entonces Jes\u00fas envi\u00f3 dos disc\u00edpulos,\n21:2 Dici\u00e9ndoles: Id \u00e1 la aldea que est\u00e1 delante de vosotros, y luego hallar\u00e9is una asna atada, y un pollino con ella: desatad la, y tra\u00e9dme los.\n21:3 Y si alguno os dijere algo, decid: El Se\u00f1or los ha menester. Y luego los dejar\u00e1.\n21:4 Y todo esto fu\u00e9 hecho, para que se cumpliese lo que fu\u00e9 dicho por el profeta, que dijo:\n21:5 Decid \u00e1 la hija de Si\u00f3n: He aqu\u00ed, tu Rey viene \u00e1 ti, Manso, y sentado sobre una asna, Y sobre un pollino, hijo de animal de yugo.\n21:6 Y los disc\u00edpulos fueron, \u00e9 hicieron como Jes\u00fas les mand\u00f3;\n21:7 Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y se sent\u00f3 sobre ellos.\n21:8 Y la compa\u00f1\u00eda, que era muy numerosa, tend\u00eda sus mantos en el camino: y otros cortaban ramos de los \u00e1rboles, y los tend\u00edan por el camino.\n21:9 Y las gentes que iban delante, y las que iban detr\u00e1s, aclamaban diciendo: Hosanna al Hijo de David! Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or! Hosanna en las alturas!\n21:10 Y entrando \u00e9l en Jerusalem, toda la ciudad se alborot\u00f3, diciendo. \u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste?\n21:11 Y las gentes dec\u00edan: Este es Jes\u00fas, el profeta, de Nazaret de Galilea.\n21:12 Y entr\u00f3 Jes\u00fas en el templo de Dios, y ech\u00f3 fuera todos los que vend\u00edan y compraban en el templo, y trastorn\u00f3 las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vend\u00edan palomas;\n21:13 Y les dice: Escrito est\u00e1: Mi casa, casa de oraci\u00f3n ser\u00e1 llamada; mas vosotros cueva de ladrones la hab\u00e9is hecho.\n21:14 Entonces vinieron \u00e1 \u00e9l ciegos y cojos en el templo, y los san\u00f3.\n21:15 Mas los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hac\u00eda, y \u00e1 los muchachos aclamando en el templo y diciendo: Hosanna al Hijo de David! se indignaron,\n21:16 Y le dijeron: \u00bfOyes lo que \u00e9stos dicen? Y Jes\u00fas les dice: S\u00ed: \u00bfnunca le\u00edsteis: De la boca de los ni\u00f1os y de los que maman perfeccionaste la alabanza?\n21:17 Y dej\u00e1ndolos, se sali\u00f3 fuera de la ciudad, \u00e1 Bethania; y pos\u00f3 all\u00ed.\n21:18 Y por la ma\u00f1ana volviendo \u00e1 la ciudad, tuvo hambre.\n21:19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino \u00e1 ella, y no hall\u00f3 nada en ella, sino hojas solamente, y le dijo: Nunca m\u00e1s para siempre nazca de ti fruto. Y luego se sec\u00f3 la higuera.\n21:20 Y viendo esto los disc\u00edpulos, maravillados dec\u00edan: \u00bfC\u00f3mo se sec\u00f3 luego la higuera?\n21:21 Y respondiendo Jes\u00fas les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no s\u00f3lo har\u00e9is esto de la higuera: mas si \u00e1 este monte dijereis: Qu\u00edtate y \u00e9chate en la mar, ser\u00e1 hecho.\n21:22 Y todo lo que pidiereis en oraci\u00f3n, creyendo, lo recibir\u00e9is.\n21:23 Y como vino al templo, lleg\u00e1ronse \u00e1 \u00e9l cuando estaba ense\u00f1ando, los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo, diciendo. \u00bfCon qu\u00e9 autoridad haces esto? \u00bfy qui\u00e9n te di\u00f3 esta autoridad?\n21:24 Y respondiendo Jes\u00fas, les dijo: Yo tambi\u00e9n os preguntar\u00e9 una palabra, la cual si me dijereis, tambi\u00e9n yo os dir\u00e9 con qu\u00e9 autoridad hago esto.\n21:25 El bautismo de Juan, \u00bfde d\u00f3nde era? \u00bfdel cielo, \u00f3 de los hombres? Ellos entonces pensaron entre s\u00ed, diciendo: Si dij\u00e9remos, del cielo, nos dir\u00e1: \u00bfPor qu\u00e9 pues no le cre\u00edsteis?\n21:26 Y si dij\u00e9remos, de los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen \u00e1 Juan por profeta.\n21:27 Y respondiendo \u00e1 Jes\u00fas, dijeron: No sabemos. Y \u00e9l tambi\u00e9n les dijo: Ni yo os digo con qu\u00e9 autoridad hago esto.\n21:28 Mas, \u00bfqu\u00e9 os parece? Un hombre ten\u00eda dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy \u00e1 trabajar en mi vi\u00f1a.\n21:29 Y respondiendo \u00e9l, dijo: No quiero; mas despu\u00e9s, arrepentido, fu\u00e9.\n21:30 Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo \u00e9l, dijo: Yo, se\u00f1or, voy. Y no fu\u00e9.\n21:31 \u00bfCu\u00e1l de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. D\u00edceles Jes\u00fas: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios.\n21:32 Porque vino \u00e1 vosotros Juan en camino de justicia, y no le cre\u00edsteis; y los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis despu\u00e9s para creerle.\n21:33 O\u00edd otra par\u00e1bola: Fu\u00e9 un hombre, padre de familia, el cual plant\u00f3 una vi\u00f1a; y la cerc\u00f3 de vallado, y cav\u00f3 en ella un lagar, y edific\u00f3 una torre, y la di\u00f3 \u00e1 renta \u00e1 labradores, y se parti\u00f3 lejos.\n21:34 Y cuando se acerc\u00f3 el tiempo de los frutos, envi\u00f3 sus siervos \u00e1 los labradores, para que recibiesen sus frutos.\n21:35 Mas los labradores, tomando \u00e1 los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon.\n21:36 Envi\u00f3 de nuevo otros siervos, m\u00e1s que los primeros; \u00e9 hicieron con ellos de la misma manera.\n21:37 Y \u00e1 la postre les envi\u00f3 su hijo, diciendo: Tendr\u00e1n respeto \u00e1 mi hijo.\n21:38 Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre s\u00ed: Este es el heredero; venid, mat\u00e9mosle, y tomemos su heredad.\n21:39 Y tomado, le echaron fuera de la vi\u00f1a, y le mataron.\n21:40 Pues cuando viniere el se\u00f1or de la vi\u00f1a, \u00bfqu\u00e9 har\u00e1 \u00e1 aquellos labradores?\n21:41 D\u00edcenle: \u00e1 los malos destruir\u00e1 miserablemente, y su vi\u00f1a dar\u00e1 \u00e1 renta \u00e1 otros labradores, que le paguen el fruto \u00e1 sus tiempos.\n21:42 D\u00edceles Jes\u00fas: \u00bfNunca le\u00edsteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, Esta fu\u00e9 hecha por cabeza de esquina: Por el Se\u00f1or es hecho esto, Y es cosa maravillosa en nuestros ojos?\n21:43 Por tanto os digo, que el reino de Dios ser\u00e1 quitado de vosotros, y ser\u00e1 dado \u00e1 gente que haga los frutos de \u00e9l.\n21:44 Y el que cayere sobre esta piedra, ser\u00e1 quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzar\u00e1.\n21:45 Y oyendo los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los Fariseos sus par\u00e1bolas, entendieron que hablaba de ellos.\n21:46 Y buscando c\u00f3mo echarle mano, temieron al pueblo; porque le ten\u00edan por profeta.\n22:1 Y RESPONDIENDO Jes\u00fas, les volvi\u00f3 \u00e1 hablar en par\u00e1bolas, diciendo:\n22:2 El reino de los cielos es semejante \u00e1 un hombre rey, que hizo bodas \u00e1 su hijo;\n22:3 Y envi\u00f3 sus siervos para que llamasen los llamados \u00e1 las bodas; mas no quisieron venir.\n22:4 Volvi\u00f3 \u00e1 enviar otros siervos, diciendo: Decid \u00e1 los llamados: He aqu\u00ed, mi comida he aparejado; mis toros y animales engordados son muertos, y todo est\u00e1 prevenido: venid \u00e1 las bodas.\n22:5 Mas ellos no se cuidaron, y se fueron, uno \u00e1 su labranza, y otro \u00e1 sus negocios;\n22:6 Y otros, tomando \u00e1 sus siervos, los afrentaron y los mataron.\n22:7 Y el rey, oyendo esto, se enoj\u00f3; y enviando sus ej\u00e9rcitos, destruy\u00f3 \u00e1 aquellos homicidas, y puso fuego \u00e1 su ciudad.\n22:8 Entonces dice \u00e1 sus siervos: Las bodas \u00e1 la verdad est\u00e1n aparejadas; mas los que eran llamados no eran dignos.\n22:9 Id pues \u00e1 las salidas de los caminos, y llamad \u00e1 las bodas \u00e1 cuantos hallareis.\n22:10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron \u00e1 todos los que hallaron, juntamente malos y buenos: y las bodas fueron llenas de convidados.\n22:11 Y entr\u00f3 el rey para ver los convidados, y vi\u00f3 all\u00ed un hombre no vestido de boda.\n22:12 Y le dijo: Amigo, \u00bfc\u00f3mo entraste aqu\u00ed no teniendo vestido de boda? Mas \u00e9l cerr\u00f3 la boca.\n22:13 Entonces el rey dijo \u00e1 los que serv\u00edan: Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera: all\u00ed ser\u00e1 el lloro y el crujir de dientes.\n22:14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.\n22:15 Entonces, idos los Fariseos, consultaron c\u00f3mo le tomar\u00edan en alguna palabra.\n22:16 Y env\u00edan \u00e1 \u00e9l los disc\u00edpulos de ellos, con los Herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amador de la verdad, y que ense\u00f1as con verdad el camino de Dios, y que no te curas de nadie, porque no tienes acepci\u00f3n de persona de hombres.\n22:17 Dinos pues, \u00bfqu\u00e9 te parece? \u00bfes l\u00edcito dar tributo \u00e1 C\u00e9sar, \u00f3 no?\n22:18 Mas Jes\u00fas, entendida la malicia de ellos, les dice: \u00bfPor qu\u00e9 me tent\u00e1is, hip\u00f3critas?\n22:19 Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.\n22:20 Entonces les dice: \u00bfC\u00faya es esta figura, y lo que est\u00e1 encima escrito?\n22:21 D\u00edcenle: De C\u00e9sar. Y d\u00edceles: Pagad pues \u00e1 C\u00e9sar lo que es de C\u00e9sar, y \u00e1 Dios lo que es de Dios.\n22:22 Y oyendo esto, se maravillaron, y dej\u00e1ndole se fueron.\n22:23 Aquel d\u00eda llegaron \u00e1 \u00e9l los Saduceos, que dicen no haber resurrecci\u00f3n, y le preguntaron,\n22:24 Diciendo: Maestro, Mois\u00e9s dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casar\u00e1 con su mujer, y despertar\u00e1 simiente \u00e1 su hermano.\n22:25 Fueron pues, entre nosotros siete hermanos: y el primero tom\u00f3 mujer, y muri\u00f3; y no teniendo generaci\u00f3n, dej\u00f3 su mujer \u00e1 su hermano.\n22:26 De la misma manera tambi\u00e9n el segundo, y el tercero, hasta los siete.\n22:27 Y despu\u00e9s de todos muri\u00f3 tambi\u00e9n la mujer.\n22:28 En la resurrecci\u00f3n pues, \u00bfde cu\u00e1l de los siete ser\u00e1 ella mujer? porque todos la tuvieron.\n22:29 Entonces respondiendo Jes\u00fas, les dijo: Err\u00e1is ignorando las Escrituras, y el poder de Dios.\n22:30 Porque en la resurrecci\u00f3n, ni los hombres tomar\u00e1n mujeres, ni las mujeres marido; mas son como los \u00e1ngeles de Dios en el cielo.\n22:31 Y de la resurrecci\u00f3n de los muertos, \u00bfno hab\u00e9is le\u00eddo lo que os es dicho por Dios, que dice:\n22:32 Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.\n22:33 Y oyendo esto las gentes, estaban at\u00f3nitas de su doctrina.\n22:34 Entonces los Fariseos, oyendo que hab\u00eda cerrado la boca \u00e1 los Saduceos, se juntaron \u00e1 una.\n22:35 Y pregunt\u00f3 uno de ellos, int\u00e9rprete de la ley, tent\u00e1ndole y diciendo:\n22:36 Maestro, \u00bfcu\u00e1l es el mandamiento grande en la ley?\n22:37 Y Jes\u00fas le dijo: Amar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios de todo tu coraz\u00f3n, y de toda tu alma, y de toda tu mente.\n22:38 Este es el primero y el grande mandamiento.\n22:39 Y el segundo es semejante \u00e1 \u00e9ste: Amar\u00e1s \u00e1 tu pr\u00f3jimo como \u00e1 ti mismo.\n22:40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.\n22:41 Y estando juntos los Fariseos, Jes\u00fas les pregunt\u00f3,\n22:42 Diciendo: \u00bfQu\u00e9 os parece del Cristo? \u00bfde qui\u00e9n es Hijo? D\u00edcenle: De David.\n22:43 El les dice: \u00bfPues c\u00f3mo David en Esp\u00edritu le llama Se\u00f1or, diciendo:\n22:44 Dijo el Se\u00f1or \u00e1 mi Se\u00f1or: Si\u00e9ntate \u00e1 mi diestra, Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies?\n22:45 Pues si David le llama Se\u00f1or, \u00bfc\u00f3mo es su Hijo?\n22:46 Y nadie le pod\u00eda responder palabra; ni os\u00f3 alguno desde aquel d\u00eda preguntarle m\u00e1s.\n23:1 ENTONCES habl\u00f3 Jes\u00fas \u00e1 las gentes y \u00e1 sus disc\u00edpulos,\n23:2 Diciendo: Sobre la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s se sentaron los escribas y los Fariseos:\n23:3 As\u00ed que, todo lo que os dijeren que guard\u00e9is, guardad lo y haced lo; mas no hag\u00e1is conforme \u00e1 sus obras: porque dicen, y no hacen.\n23:4 Porque atan cargas pesadas y dif\u00edciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover.\n23:5 Antes, todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;\n23:6 Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas;\n23:7 Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres Rabb\u00ed, Rabb\u00ed.\n23:8 Mas vosotros, no quer\u00e1is ser llamados Rabb\u00ed; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos.\n23:9 Y vuestro padre no llam\u00e9is \u00e1 nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual est\u00e1 en los cielos.\n23:10 Ni se\u00e1is llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.\n23:11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.\n23:12 Porque el que se ensalzare, ser\u00e1 humillado; y el que se humillare, ser\u00e1 ensalzado.\n23:13 Mas ay de vosotros, escribas y Fariseos, hip\u00f3critas! porque cerr\u00e1is el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entr\u00e1is, ni \u00e1 los que est\u00e1n entrando dej\u00e1is entrar.\n23:14 Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hip\u00f3critas! porque com\u00e9is las casas de las viudas, y por pretexto hac\u00e9is larga oraci\u00f3n: por esto llevar\u00e9is mas grave juicio.\n23:15 Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hip\u00f3critas! porque rode\u00e1is la mar y la tierra por hacer un pros\u00e9lito; y cuando fuere hecho, le hac\u00e9is hijo del infierno doble m\u00e1s que vosotros.\n23:16 Ay de vosotros, gu\u00edas ciegos! que dec\u00eds: Cualquiera que jurare por el templo es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es.\n23:17 Insensatos y ciegos! porque \u00bfcu\u00e1l es mayor, el oro, \u00f3 el templo que santifica al oro?\n23:18 Y: Cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por el presente que est\u00e1 sobre \u00e9l, deudor es.\n23:19 Necios y ciegos! porque, \u00bfcu\u00e1l es mayor, el presente, \u00f3 el altar que santifica al presente?\n23:20 Pues el que jurare por el altar, jura por \u00e9l, y por todo lo que est\u00e1 sobre \u00e9l;\n23:21 Y el que jurare por el templo, jura por \u00e9l, y por Aqu\u00e9l que habita en \u00e9l;\n23:22 Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por Aqu\u00e9l que est\u00e1 sentado sobre \u00e9l.\n23:23 Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hip\u00f3critas! porque diezm\u00e1is la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo m\u00e1s grave de la ley, es \u00e1 saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro.\n23:24 Gu\u00edas ciegos, que col\u00e1is el mosquito, mas trag\u00e1is el camello!\n23:25 Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hip\u00f3critas! porque limpiais lo que est\u00e1 de fuera del vaso y del plato; mas de dentro est\u00e1n llenos de robo y de injusticia.\n23:26 Fariseo ciego, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que tambi\u00e9n lo de fuera se haga limpio!\n23:27 Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hip\u00f3critas! porque sois semejantes \u00e1 sepulcros blanqueados, que de fuera, \u00e1 la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro est\u00e1n llenos de huesos de muertos y de toda suciedad.\n23:28 As\u00ed tambi\u00e9n vosotros de fuera, \u00e1 la verdad, os mostr\u00e1is justos \u00e1 los hombres; mas de dentro, llenos est\u00e1is de hipocres\u00eda \u00e9 iniquidad.\n23:29 Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hip\u00f3critas! porque edific\u00e1is los sepulcros de los profetas, y adorn\u00e1is los monumentos de los justos,\n23:30 Y dec\u00eds: Si fu\u00e9ramos en los d\u00edas de nuestros padres, no hubi\u00e9ramos sido sus compa\u00f1eros en la sangre de los profetas.\n23:31 As\u00ed que, testimonio dais \u00e1 vosotros mismos, que sois hijos de aquellos que mataron \u00e1 los profetas.\n23:32 Vosotros tambi\u00e9n henchid la medida de vuestros padres!\n23:33 Serpientes, generaci\u00f3n de v\u00edboras! \u00bfc\u00f3mo evitar\u00e9is el juicio del infierno?\n23:34 Por tanto, he aqu\u00ed, yo env\u00edo \u00e1 vosotros profetas, y sabios, y escribas: y de ellos, \u00e1 unos matar\u00e9is y crucificar\u00e9is, y \u00e1 otros de ellos azotar\u00e9is en vuestras sinagogas, y perseguir\u00e9is de ciudad en ciudad:\n23:35 Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacar\u00edas, hijo de Barach\u00eeas, al cual matasteis entre el templo y el altar.\n23:36 De cierto os digo que todo esto vendr\u00e1 sobre esta generaci\u00f3n.\n23:37 Jerusalem, Jerusalem, que matas \u00e1 los profetas, y apedreas \u00e1 los que son enviados \u00e1 ti! cu\u00e1ntas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!\n23:38 He aqu\u00ed vuestra casa os es dejada desierta.\n23:39 Porque os digo que desde ahora no me ver\u00e9is, hasta que dig\u00e1is: Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or.\n24:1 Y SALIDO Jes\u00fas, \u00edbase del templo; y se llegaron sus disc\u00edpulos, para mostrarle los edificios del templo.\n24:2 Y respondiendo \u00e9l, les dijo: \u00bfVeis todo esto? de cierto os digo, que no ser\u00e1 dejada aqu\u00ed piedra sobre piedra, que no sea destru\u00edda.\n24:3 Y sent\u00e1ndose \u00e9l en el monte de las Olivas, se llegaron \u00e1 \u00e9l los disc\u00edpulos aparte, diciendo: Dinos, \u00bfcu\u00e1ndo ser\u00e1n estas cosas, y qu\u00e9 se\u00f1al habr\u00e1 de tu venida, y del fin del mundo?\n24:4 Y respondiendo Jes\u00fas, les dijo: Mirad que nadie os enga\u00f1e.\n24:5 Porque vendr\u00e1n muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y \u00e1 muchos enga\u00f1ar\u00e1n.\n24:6 Y oir\u00e9is guerras, y rumores de guerras: mirad que no os turb\u00e9is; porque es menester que todo esto acontezca; mas a\u00fan no es el fin.\n24:7 Porque se levantar\u00e1 naci\u00f3n contra naci\u00f3n, y reino contra reino; y habr\u00e1 pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.\n24:8 Y todas estas cosas, principio de dolores.\n24:9 Entonces os entregar\u00e1n para ser afligidos, y os matar\u00e1n; y ser\u00e9is aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.\n24:10 Y muchos entonces ser\u00e1n escandalizados; y se entregar\u00e1n unos \u00e1 otros, y unos \u00e1 otros se aborrecer\u00e1n.\n24:11 Y muchos falsos profetas se levantar\u00e1n y enga\u00f1ar\u00e1n \u00e1 muchos.\n24:12 Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriar\u00e1.\n24:13 Mas el que perseverare hasta el fin, \u00e9ste ser\u00e1 salvo.\n24:14 Y ser\u00e1 predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio \u00e1 todos los Gentiles; y entonces vendr\u00e1 el fin.\n24:15 Por tanto, cuando viereis la abominaci\u00f3n del asolamiento, que fu\u00e9 dicha por Daniel profeta, que estar\u00e1 en el lugar santo, (el que lee, entienda),\n24:16 Entonces los que est\u00e1n en Judea, huyan \u00e1 los montes;\n24:17 Y el que sobre el terrado, no descienda \u00e1 tomar algo de su casa;\n24:18 Y el que en el campo, no vuelva atr\u00e1s \u00e1 tomar sus vestidos.\n24:19 Mas ay de las pre\u00f1adas, y de las que cr\u00edan en aquellos d\u00edas!\n24:20 Orad, pues, que vuestra hu\u00edda no sea en invierno ni en s\u00e1bado;\n24:21 Porque habr\u00e1 entonces grande aflicci\u00f3n, cual no fu\u00e9 desde el principio del mundo hasta ahora, ni ser\u00e1.\n24:22 Y si aquellos d\u00edas no fuesen acortados, ninguna carne ser\u00eda salva; mas por causa de los escogidos, aquellos d\u00edas ser\u00e1n acortados.\n24:23 Entonces, si alguno os dijere: He aqu\u00ed est\u00e1 el Cristo, \u00f3 all\u00ed, no cre\u00e1is.\n24:24 Porque se levantar\u00e1n falsos Cristos, y falsos profetas, y dar\u00e1n se\u00f1ales grandes y prodigios; de tal manera que enga\u00f1ar\u00e1n, si es posible, aun \u00e1 los escogidos.\n24:25 He aqu\u00ed os lo he dicho antes.\n24:26 As\u00ed que, si os dijeren: He aqu\u00ed en el desierto est\u00e1; no salg\u00e1is: He aqu\u00ed en las c\u00e1maras; no cre\u00e1is.\n24:27 Porque como el rel\u00e1mpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, as\u00ed ser\u00e1 tambi\u00e9n la venida del Hijo del hombre.\n24:28 Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, all\u00ed se juntar\u00e1n las \u00e1guilas.\n24:29 Y luego despu\u00e9s de la aflicci\u00f3n de aquellos d\u00edas, el sol se obscurecer\u00e1, y la luna no dar\u00e1 su lumbre, y las estrellas caer\u00e1n del cielo, y las virtudes de los cielos ser\u00e1n conmovidas.\n24:30 Y entonces se mostrar\u00e1 la se\u00f1al del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentar\u00e1n todas las tribus de la tierra, y ver\u00e1n al Hijo del hombre que vendr\u00e1 sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.\n24:31 Y enviar\u00e1 sus \u00e1ngeles con gran voz de trompeta, y juntar\u00e1n sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro.\n24:32 De la higuera aprended la par\u00e1bola: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sab\u00e9is que el verano est\u00e1 cerca.\n24:33 As\u00ed tambi\u00e9n vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que est\u00e1 cercano, \u00e1 las puertas.\n24:34 De cierto os digo, que no pasar\u00e1 esta generaci\u00f3n, que todas estas cosas no acontezcan.\n24:35 El cielo y la tierra pasar\u00e1n, mas mis palabras no pasar\u00e1n.\n24:36 Empero del d\u00eda y hora nadie sabe, ni aun los \u00e1ngeles de los cielos, sino mi Padre solo.\n24:37 Mas como los d\u00edas de No\u00e9, as\u00ed ser\u00e1 la venida del Hijo del hombre.\n24:38 Porque como en los d\u00edas antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, cas\u00e1ndose y dando en casamiento, hasta el d\u00eda que No\u00e9 entr\u00f3 en el arca,\n24:39 Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llev\u00f3 \u00e1 todos, as\u00ed ser\u00e1 tambi\u00e9n la venida del Hijo del hombre.\n24:40 Entonces estar\u00e1n dos en el campo; el uno ser\u00e1 tomado, y el otro ser\u00e1 dejado:\n24:41 Dos mujeres moliendo \u00e1 un molinillo; la una ser\u00e1 tomada, y la otra ser\u00e1 dejada.\n24:42 Velad pues, porque no sab\u00e9is \u00e1 qu\u00e9 hora ha de venir vuestro Se\u00f1or.\n24:43 Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese \u00e1 cu\u00e1l vela el ladr\u00f3n hab\u00eda de venir, velar\u00eda, y no dejar\u00eda minar su casa.\n24:44 Por tanto, tambi\u00e9n vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir \u00e1 la hora que no pens\u00e1is.\n24:45 \u00bfQui\u00e9n pues es el siervo fiel y prudente, al cual puso su se\u00f1or sobre su familia para que les d\u00e9 alimento \u00e1 tiempo?\n24:46 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su se\u00f1or viniere, le hallare haciendo as\u00ed.\n24:47 De cierto os digo, que sobre todos sus bienes le pondr\u00e1.\n24:48 Y si aquel siervo malo dijere en su coraz\u00f3n Mi se\u00f1or se tarda en venir:\n24:49 Y comenzare \u00e1 herir \u00e1 sus consiervos, y aun \u00e1 comer y \u00e1 beber con los borrachos;\n24:50 Vendr\u00e1 el se\u00f1or de aquel siervo en el d\u00eda que no espera, y \u00e1 la hora que no sabe,\n24:51 Y le cortar\u00e1 por medio, y pondr\u00e1 su parte con los hip\u00f3critas: all\u00ed ser\u00e1 el lloro y el crujir de dientes.\n25:1 ENTONCES el reino de los cielos ser\u00e1 semejante \u00e1 diez v\u00edrgenes, que tomando sus l\u00e1mparas, salieron \u00e1 recibir al esposo.\n25:2 Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco fatuas.\n25:3 Las que eran fatuas, tomando sus l\u00e1mparas, no tomaron consigo aceite;\n25:4 Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus l\u00e1mparas.\n25:5 Y tard\u00e1ndose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.\n25:6 Y \u00e1 la media noche fu\u00e9 o\u00eddo un clamor: He aqu\u00ed, el esposo viene; salid \u00e1 recibirle.\n25:7 Entonces todas aquellas v\u00edrgenes se levantaron, y aderezaron sus l\u00e1mparas.\n25:8 Y las fatuas dijeron \u00e1 las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras l\u00e1mparas se apagan.\n25:9 Mas las prudentes respondieron, diciendo. Porque no nos falte \u00e1 nosotras y \u00e1 vosotras, id antes \u00e1 los que venden, y comprad para vosotras.\n25:10 Y mientras que ellas iban \u00e1 comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con \u00e9l \u00e1 las bodas; y se cerr\u00f3 la puerta.\n25:11 Y despu\u00e9s vinieron tambi\u00e9n las otras v\u00edrgenes, diciendo: Se\u00f1or, Se\u00f1or, \u00e1brenos.\n25:12 Mas respondiendo \u00e9l, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.\n25:13 Velad, pues, porque no sab\u00e9is el d\u00eda ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.\n25:14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que parti\u00e9ndose lejos llam\u00f3 \u00e1 sus siervos, y les entreg\u00f3 sus bienes.\n25:15 Y \u00e1 \u00e9ste di\u00f3 cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno: \u00e1 cada uno conforme \u00e1 su facultad; y luego se parti\u00f3 lejos.\n25:16 Y el que hab\u00eda recibido cinco talentos se fu\u00e9, y granje\u00f3 con ellos, \u00e9 hizo otros cinco talentos.\n25:17 Asimismo el que hab\u00eda recibido dos, gan\u00f3 tambi\u00e9n \u00e9l otros dos.\n25:18 Mas el que hab\u00eda recibido uno, fu\u00e9 y cav\u00f3 en la tierra, y escondi\u00f3 el dinero de su se\u00f1or.\n25:19 Y despu\u00e9s de mucho tiempo, vino el se\u00f1or de aquellos siervos, \u00e9 hizo cuentas con ellos.\n25:20 Y llegando el que hab\u00eda recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Se\u00f1or, cinco talentos me entregaste; he aqu\u00ed otros cinco talentos he ganado sobre ellos.\n25:21 Y su se\u00f1or le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondr\u00e9: entra en el gozo de tu se\u00f1or.\n25:22 Y llegando tambi\u00e9n el que hab\u00eda recibido dos talentos, dijo: Se\u00f1or, dos talentos me entregaste; he aqu\u00ed otros dos talentos he ganado sobre ellos.\n25:23 Su se\u00f1or le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondr\u00e9: entra en el gozo de tu se\u00f1or.\n25:24 Y llegando tambi\u00e9n el que hab\u00eda recibido un talento, dijo: Se\u00f1or, te conoc\u00eda que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste;\n25:25 Y tuve miedo, y fu\u00ed, y escond\u00ed tu talento en la tierra: he aqu\u00ed tienes lo que es tuyo.\n25:26 Y respondiendo su se\u00f1or, le dijo: Malo y negligente siervo, sab\u00edas que siego donde no sembr\u00e9 y que recojo donde no esparc\u00ed;\n25:27 Por tanto te conven\u00eda dar mi dinero \u00e1 los banqueros, y viniendo yo, hubiera recibido lo que es m\u00edo con usura.\n25:28 Quitadle pues el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.\n25:29 Porque \u00e1 cualquiera que tuviere, le ser\u00e1 dado, y tendr\u00e1 m\u00e1s; y al que no tuviere, aun lo que tiene le ser\u00e1 quitado.\n25:30 Y al siervo in\u00fatil echadle en las tinieblas de afuera: all\u00ed ser\u00e1 el lloro y el crujir de dientes.\n25:31 Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos \u00e1ngeles con \u00e9l, entonces se sentar\u00e1 sobre el trono de su gloria.\n25:32 Y ser\u00e1n reunidas delante de \u00e9l todas las gentes: y los apartar\u00e1 los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.\n25:33 Y pondr\u00e1 las ovejas \u00e1 su derecha, y los cabritos \u00e1 la izquierda.\n25:34 Entonces el Rey dir\u00e1 \u00e1 los que estar\u00e1n \u00e1 su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundaci\u00f3n del mundo.\n25:35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fu\u00ed hu\u00e9sped, y me recogisteis;\n25:36 Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la c\u00e1rcel, y vinisteis \u00e1 m\u00ed.\n25:37 Entonces los justos le responder\u00e1n, diciendo: Se\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ndo te vimos hambriento, y te sustentamos? \u00bf\u00f3 sediento, y te dimos de beber?\n25:38 \u00bfY cu\u00e1ndo te vimos hu\u00e9sped, y te recogimos? \u00bf\u00f3 desnudo, y te cubrimos?\n25:39 \u00bfO cu\u00e1ndo te vimos enfermo, \u00f3 en la c\u00e1rcel, y vinimos \u00e1 ti?\n25:40 Y respondiendo el Rey, les dir\u00e1: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis \u00e1 uno de estos mis hermanos peque\u00f1itos, \u00e1 m\u00ed lo hicisteis.\n25:41 Entonces dir\u00e1 tambi\u00e9n \u00e1 los que estar\u00e1n \u00e1 la izquierda: Apartaos de m\u00ed, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y para sus \u00e1ngeles:\n25:42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;\n25:43 Fu\u00ed hu\u00e9sped, y no me recogisteis; desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la c\u00e1rcel, y no me visitasteis.\n25:44 Entonces tambi\u00e9n ellos le responder\u00e1n, diciendo: Se\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ndo te vimos hambriento, \u00f3 sediento, \u00f3 hu\u00e9sped, \u00f3 desnudo, \u00f3 enfermo, \u00f3 en la c\u00e1rcel, y no te servimos?\n25:45 Entonces les responder\u00e1, diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis \u00e1 uno de estos peque\u00f1itos, ni \u00e1 m\u00ed lo hicisteis.\n25:46 E ir\u00e1n \u00e9stos al tormento eterno, y los justos \u00e1 la vida eterna.\n26:1 Y ACONTECIO que, como hubo acabado Jes\u00fas todas estas palabras, dijo \u00e1 sus disc\u00edpulos:\n26:2 Sab\u00e9is que dentro de dos d\u00edas se hace la pascua, y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado.\n26:3 Entonces los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron al patio del pont\u00edfice, el cual se llamaba Caif\u00e1s;\n26:4 Y tuvieron consejo para prender por enga\u00f1o \u00e1 Jes\u00fas, y matarle.\n26:5 Y dec\u00edan: No en el d\u00eda de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo.\n26:6 Y estando Jes\u00fas en Bethania, en casa de Sim\u00f3n el leproso,\n26:7 Vino \u00e1 \u00e9l una mujer, teniendo un vaso de alabastro de unguento de gran precio, y lo derram\u00f3 sobre la cabeza de \u00e9l, estando sentado \u00e1 la mesa.\n26:8 Lo cual viendo sus disc\u00edpulos, se enojaron, diciendo: \u00bfPor qu\u00e9 se pierde esto?\n26:9 Porque esto se pod\u00eda vender por gran precio, y darse \u00e1 los pobres.\n26:10 Y entendi\u00e9ndolo Jes\u00fas, les dijo: \u00bfPor qu\u00e9 dais pena \u00e1 esta mujer? Pues ha hecho conmigo buena obra.\n26:11 Porque siempre tendr\u00e9is pobres con vosotros, mas \u00e1 m\u00ed no siempre me tendr\u00e9is.\n26:12 Porque echando este unguento sobre mi cuerpo, para sepultarme lo ha hecho.\n26:13 De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, tambi\u00e9n ser\u00e1 dicho para memoria de ella, lo que \u00e9sta ha hecho.\n26:14 Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fu\u00e9 \u00e1 los pr\u00edncipes de los sacerdotes,\n26:15 Y les dijo: \u00bfQu\u00e9 me quer\u00e9is dar, y yo os lo entregar\u00e9? Y ellos le se\u00f1alaron treinta piezas de plata.\n26:16 Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.\n26:17 Y el primer d\u00eda de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los disc\u00edpulos \u00e1 Jes\u00fas, dici\u00e9ndole: \u00bfD\u00f3nde quieres que aderecemos para ti para comer la pascua?\n26:18 Y \u00e9l dijo: Id \u00e1 la ciudad \u00e1 cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo est\u00e1 cerca; en tu casa har\u00e9 la pascua con mis disc\u00edpulos.\n26:19 Y los disc\u00edpulos hicieron como Jes\u00fas les mand\u00f3, y aderezaron la pascua.\n26:20 Y como fu\u00e9 la tarde del d\u00eda, se sent\u00f3 \u00e1 la mesa con los doce.\n26:21 Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.\n26:22 Y entristecidos ellos en gran manera, comenz\u00f3 cada uno de ellos \u00e1 decirle: \u00bfSoy yo, Se\u00f1or?\n26:23 Entonces \u00e9l respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, \u00e9se me ha de entregar.\n26:24 A la verdad el Hijo del hombre va, como est\u00e1 escrito de \u00e9l, mas ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.\n26:25 Entonces respondiendo Judas, que le entregaba, dijo. \u00bfSoy yo, Maestro? D\u00edcele: T\u00fa lo has dicho.\n26:26 Y comiendo ellos, tom\u00f3 Jes\u00fas el pan, y bendijo, y lo parti\u00f3, y di\u00f3 \u00e1 sus disc\u00edpulos, y dijo: Tomad, comed. esto es mi cuerpo.\n26:27 Y tomando el vaso, y hechas gracias, les di\u00f3, diciendo: Bebed de \u00e9l todos;\n26:28 Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisi\u00f3n de los pecados.\n26:29 Y os digo, que desde ahora no beber\u00e9 m\u00e1s de este fruto de la vid, hasta aquel d\u00eda, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.\n26:30 Y habiendo cantado el himno, salieron al monte de las Olivas.\n26:31 Entonces Jes\u00fas les dice: Todos vosotros ser\u00e9is escandalizados en m\u00ed esta noche; porque escrito est\u00e1: Herir\u00e9 al Pastor, y las ovejas de la manada ser\u00e1n dispersas.\n26:32 Mas despu\u00e9s que haya resucitado, ir\u00e9 delante de vosotros \u00e1 Galilea.\n26:33 Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en ti, yo nunca ser\u00e9 escandalizado.\n26:34 Jes\u00fas le dice: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negar\u00e1s tres veces.\n26:35 D\u00edcele Pedro. Aunque me sea menester morir contigo, no te negar\u00e9. Y todos los disc\u00edpulos dijeron lo mismo.\n26:36 Entonces lleg\u00f3 Jes\u00fas con ellos \u00e1 la aldea que se llama Gethseman\u00ed, y dice \u00e1 sus disc\u00edpulos: Sentaos aqu\u00ed, hasta que vaya all\u00ed y ore.\n26:37 Y tomando \u00e1 Pedro, y \u00e1 los dos hijos de Zebedeo, comenz\u00f3 \u00e1 entristecerse y \u00e1 angustiarse en gran manera.\n26:38 Entonces Jes\u00fas les dice: Mi alma est\u00e1 muy triste hasta la muerte; quedaos aqu\u00ed, y velad conmigo.\n26:39 Y y\u00e9ndose un poco m\u00e1s adelante, se postr\u00f3 sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre m\u00edo, si es posible, pase de m\u00ed este vaso; empero no como yo quiero, sino como t\u00fa.\n26:40 Y vino \u00e1 sus disc\u00edpulos, y los hall\u00f3 durmiendo, y dijo \u00e1 Pedro: \u00bfAs\u00ed no hab\u00e9is podido velar conmigo una hora?\n26:41 Velad y orad, para que no entr\u00e9is en tentaci\u00f3n: el esp\u00edritu \u00e1 la verdad est\u00e1 presto, mas la carne enferma.\n26:42 Otra vez fu\u00e9, segunda vez, y or\u00f3 diciendo. Padre m\u00edo, si no puede este vaso pasar de m\u00ed sin que yo lo beba, h\u00e1gase tu voluntad.\n26:43 Y vino, y los hall\u00f3 otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos estaban agravados.\n26:44 Y dej\u00e1ndolos fu\u00e9se de nuevo, y or\u00f3 tercera vez, diciendo las mismas palabras.\n26:45 Entonces vino \u00e1 sus disc\u00edpulos y d\u00edceles: Dormid ya, y descansad: he aqu\u00ed ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.\n26:46 Levantaos, vamos: he aqu\u00ed ha llegado el que me ha entregado.\n26:47 Y hablando a\u00fan \u00e9l, he aqu\u00ed Judas, uno de los doce, vino, y con \u00e9l mucha gente con espadas y con palos, de parte de los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.\n26:48 Y el que le entregaba les hab\u00eda dado se\u00f1al, diciendo: Al que yo besare, aqu\u00e9l es: prendedle.\n26:49 Y luego que lleg\u00f3 \u00e1 Jes\u00fas, dijo: Salve, Maestro. Y le bes\u00f3.\n26:50 Y Jes\u00fas le dijo: Amigo, \u00bf\u00e1 qu\u00e9 vienes? Entonces llegaron, y echaron mano \u00e1 Jes\u00fas, y le prendieron.\n26:51 Y he aqu\u00ed, uno de los que estaban con Jes\u00fas, extendiendo la mano, sac\u00f3 su espada, \u00e9 hiriendo \u00e1 un siervo del pont\u00edfice, le quit\u00f3 la oreja.\n26:52 Entonces Jes\u00fas le dice: Vuelve tu espada \u00e1 su lugar; porque todos los que tomaren espada, \u00e1 espada perecer\u00e1n.\n26:53 \u00bfAcaso piensas que no puedo ahora orar \u00e1 mi Padre, y \u00e9l me dar\u00eda m\u00e1s de doce legiones de \u00e1ngeles?\n26:54 \u00bfC\u00f3mo, pues, se cumplir\u00edan las Escrituras, que as\u00ed conviene que sea hecho?\n26:55 En aquella hora dijo Jes\u00fas \u00e1 las gentes: \u00bfComo \u00e1 ladr\u00f3n hab\u00e9is salido con espadas y con palos \u00e1 prenderme? Cada d\u00eda me sentaba con vosotros ense\u00f1ando en el templo, y no me prendisteis.\n26:56 Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los disc\u00edpulos huyeron, dej\u00e1ndole.\n26:57 Y ellos, prendido Jes\u00fas, le llevaron \u00e1 Caif\u00e1s pont\u00edfice, donde los escribas y los ancianos estaban juntos.\n26:58 Mas Pedro le segu\u00eda de lejos hasta el patio del pont\u00edfice; y entrando dentro, est\u00e1base sentado con los criados, para ver el fin.\n26:59 Y los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el consejo, buscaban falso testimonio contra Jes\u00fas, para entregale \u00e1 la muerte;\n26:60 Y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se llegaban; mas \u00e1 la postre vinieron dos testigos falsos,\n26:61 Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres d\u00edas reedificarlo.\n26:62 Y levant\u00e1ndose el pont\u00edfice, le dijo: \u00bfNo respondes nada? \u00bfqu\u00e9 testifican \u00e9stos contra ti?\n26:63 Mas Jes\u00fas callaba. Respondiendo el pont\u00edfice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres t\u00fa el Cristo, Hijo de Dios.\n26:64 Jes\u00fas le dijo: T\u00fa lo has dicho: y aun os digo, que desde ahora hab\u00e9is de ver al Hijo de los hombres sentado \u00e1 la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo.\n26:65 Entonces el pont\u00edfice rasg\u00f3 sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha: \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s necesidad tenemos de testigos? He aqu\u00ed, ahora hab\u00e9is o\u00eddo su blasfemia.\n26:66 \u00bfQu\u00e9 os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: Culpado es de muerte.\n26:67 Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de bofetadas; y otros le her\u00edan con mojicones,\n26:68 Diciendo: Profet\u00edzanos t\u00fa, Cristo, qui\u00e9n es el que te ha herido.\n26:69 Y Pedro estaba sentado fuera en el patio: y se lleg\u00f3 \u00e1 \u00e9l una criada, diciendo: Y t\u00fa con Jes\u00fas el Galileo estabas.\n26:70 Mas \u00e9l neg\u00f3 delante de todos, diciendo: No s\u00e9 lo que dices.\n26:71 Y saliendo \u00e9l \u00e1 la puerta, le vi\u00f3 otra, y dijo \u00e1 los que estaban all\u00ed: Tambi\u00e9n \u00e9ste estaba con Jes\u00fas Nazareno.\n26:72 Y nego otra vez con juramento: No conozco al hombre.\n26:73 Y un poco despu\u00e9s llegaron los que estaban por all\u00ed, y dijeron \u00e1 Pedro: Verdaderamente tambi\u00e9n t\u00fa eres de ellos, porque aun tu habla te hace manifiesto.\n26:74 Entonces comienz\u00f3 \u00e1 hacer imprecaciones, y \u00e1 jurar, diciendo: No conozco al hombre. Y el gallo cant\u00f3 luego.\n26:75 Y se acord\u00f3 Pedro de las palabras de Jes\u00fas, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negar\u00e1s tres veces. Y sali\u00e9ndose fuera, llor\u00f3 amargamente.\n27:1 Y VENIDA la ma\u00f1ana, entraron en consejo todos los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jes\u00fas, para entregarle \u00e1 muerte.\n27:2 Y le llevaron atado, y le entregaron \u00e1 Poncio Pilato presidente.\n27:3 Entonces Judas, el que le hab\u00eda entregado, viendo que era condenado, volvi\u00f3 arrepentido las treinta piezas de plata \u00e1 los pr\u00edncipes de los sacerdotes y \u00e1 los ancianos,\n27:4 Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: \u00bfQu\u00e9 se nos da \u00e1 nosotros? Vi\u00e9ras lo t\u00fa.\n27:5 Y arrojando las piezas de plata en el templo, parti\u00f3se; y fu\u00e9, y se ahorc\u00f3.\n27:6 Y los pr\u00edncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es l\u00edcito echarlas en el tesoro de los dones, porque es precio de sangre.\n27:7 Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, por sepultura para los extranjeros.\n27:8 Por lo cual fu\u00e9 llamado aquel campo, Campo de sangre, hasta el d\u00eda de hoy.\n27:9 Entonces se cumpli\u00f3 lo que fu\u00e9 dicho por el profeta Jerem\u00edas, que dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fu\u00e9 apreciado por los hijos de Israel;\n27:10 Y las dieron para el campo del alfarero, como me orden\u00f3 el Se\u00f1or.\n27:11 Y Jes\u00fas estuvo delante del presidente; y el presidente le pregunt\u00f3, diciendo: \u00bfEres t\u00fa el Rey de los jud\u00edos? Y Jes\u00fas le dijo: T\u00fa lo dices.\n27:12 Y siendo acusado por los pr\u00edncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondi\u00f3.\n27:13 Pilato entonces le dice: \u00bfNo oyes cu\u00e1ntas cosas testifican contra t\u00ed?\n27:14 Y no le respondi\u00f3 ni una palabra; de tal manera que el presidente se maravillaba mucho,\n27:15 Y en el d\u00eda de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso, cual quisiesen.\n27:16 Y ten\u00edan entonces un preso famoso que se llamaba Barrab\u00e1s.\n27:17 Y juntos ellos, les dijo Pilato; \u00bfCu\u00e1l quer\u00e9is que os suelte? \u00bf\u00e1 Barrab\u00e1s \u00f3 \u00e1 Jes\u00fas que se dice el Cristo?\n27:18 Porque sab\u00eda que por envidia le hab\u00edan entregado.\n27:19 Y estando \u00e9l sentado en el tribunal, su mujer envi\u00f3 \u00e1 \u00e9l, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sue\u00f1os por causa de \u00e9l.\n27:20 Mas los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los ancianos, persuadieron al pueblo que pidiese \u00e1 Barrab\u00e1s, y \u00e1 Jes\u00fas matase.\n27:21 Y respondiendo el presidente les dijo: \u00bfCu\u00e1l de los dos quer\u00e9is que os suelte? Y ellos dijeron: \u00e1 Barrab\u00e1s.\n27:22 Pilato les dijo: \u00bfQu\u00e9 pues har\u00e9 de Jes\u00fas que se dice el Cristo? D\u00edcenle todos: Sea crucificado.\n27:23 Y el presidente les dijo: Pues \u00bfqu\u00e9 mal ha hecho? Mas ellos gritaban m\u00e1s, diciendo: Sea crucificado.\n27:24 Y viendo Pilato que nada adelantaba, antes se hac\u00eda m\u00e1s alboroto, tomando agua se lav\u00f3 las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo ver\u00e9is lo vosotros.\n27:25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.\n27:26 Entonces les solt\u00f3 \u00e1 Barrab\u00e1s: y habiendo azotado \u00e1 Jes\u00fas, le entreg\u00f3 para ser crucificado.\n27:27 Entonces los soldados del presidente llevaron \u00e1 Jes\u00fas al pretorio, y juntaron \u00e1 \u00e9l toda la cuadrilla;\n27:28 Y desnud\u00e1ndole, le echaron encima un manto de grana;\n27:29 Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una ca\u00f1a en su mano derecha; \u00e9 hincando la rodilla delante de \u00e9l, le burlaban, diciendo: Salve, Rey de los Jud\u00edos!\n27:30 Y escupiendo en \u00e9l, tomaron la ca\u00f1a, y le her\u00edan en la cabeza.\n27:31 Y despu\u00e9s que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.\n27:32 Y saliendo, hallaron \u00e1 un Cireneo, que se llamaba Sim\u00f3n: \u00e1 \u00e9ste cargaron para que llevase su cruz.\n27:33 Y como llegaron al lugar que se llamaba G\u00f3lgotha, que es dicho, El lugar de la calavera,\n27:34 Le dieron \u00e1 beber vinagre mezclado con hiel: y gustando, no quiso beber lo\n27:35 Y despu\u00e9s que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fu\u00e9 dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.\n27:36 Y sentados le guardaban all\u00ed.\n27:37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS.\n27:38 Entonces crucificaron con \u00e9l dos ladrones, uno \u00e1 la derecha, y otro \u00e1 la izquierda.\n27:39 Y los que pasaban, le dec\u00edan injurias, meneando sus cabezas,\n27:40 Y diciendo: T\u00fa, el que derribas el templo, y en tres d\u00edas lo reedificas, s\u00e1lvate \u00e1 ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.\n27:41 De esta manera tambi\u00e9n los pr\u00edncipes de los sacerdotes, escarneciendo con los escribas y los Fariseos y los ancianos, dec\u00edan:\n27:42 \u00e1 otros salv\u00f3, \u00e1 s\u00ed mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en \u00e9l.\n27:43 Confi\u00f3 en Dios: l\u00edbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.\n27:44 Lo mismo tambi\u00e9n le zaher\u00edan los ladrones que estaban crucificados con \u00e9l.\n27:45 Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.\n27:46 Y cerca de la hora de nona, Jes\u00fas exclam\u00f3 con grande voz, diciendo: Eli, Eli, \u00bflama sabachtani? Esto es: Dios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has desamparado?\n27:47 Y algunos de los que estaban all\u00ed, oy\u00e9ndolo, dec\u00edan: A El\u00edas llama \u00e9ste.\n27:48 Y luego, corriendo uno de ellos, tom\u00f3 una esponja, y la hinchi\u00f3 de vinagre, y poni\u00e9ndola en una ca\u00f1a, d\u00e1bale de beber.\n27:49 Y los otros dec\u00edan: Deja, veamos si viene El\u00edas \u00e1 librarle.\n27:50 Mas Jes\u00fas, habiendo otra vez exclamado con grande voz, di\u00f3 el esp\u00edritu.\n27:51 Y he aqu\u00ed, el velo del templo se rompi\u00f3 en dos, de alto \u00e1 bajo: y la tierra tembl\u00f3, y las piedras se hendieron;\n27:52 Y abri\u00e9ronse los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que hab\u00edan dormido, se levantaron;\n27:53 Y salidos de los sepulcros, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, vinieron \u00e1 la santa ciudad, y aparecieron \u00e1 muchos.\n27:54 Y el centuri\u00f3n, y los que estaban con \u00e9l guardando \u00e1 Jes\u00fas, visto el terremoto, y las cosas que hab\u00edan sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era \u00e9ste.\n27:55 Y estaban all\u00ed muchas mujeres mirando de lejos, las cuales hab\u00edan seguido de Galilea \u00e1 Jes\u00fas, sirvi\u00e9ndole:\n27:56 Entre las cuales estaban Mar\u00eda Magdalena, y Mar\u00eda la madre de Jacobo y de Jos\u00e9, y la madre de los hijos de Zebedeo.\n27:57 Y como fu\u00e9 la tarde del d\u00eda, vino un hombre rico de Arimatea, llamado Jos\u00e9, el cual tambi\u00e9n hab\u00eda sido disc\u00edpulo de Jes\u00fas.\n27:58 Este lleg\u00f3 \u00e1 Pilato, y pidi\u00f3 el cuerpo de Jes\u00fas: entonces Pilato mand\u00f3 que se le diese el cuerpo.\n27:59 Y tomando Jos\u00e9 el cuerpo, lo envolvi\u00f3 en una s\u00e1bana limpia,\n27:60 Y lo puso en su sepulcro nuevo, que hab\u00eda labrado en la pe\u00f1a: y revuelta una grande piedra \u00e1 la puerta del sepulcro, se fu\u00e9.\n27:61 Y estaban all\u00ed Mar\u00eda Magdalena, y la otra Mar\u00eda, sentadas delante del sepulcro.\n27:62 Y el siguiente d\u00eda, que es despu\u00e9s de la preparaci\u00f3n, se juntaron los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los Fariseos \u00e1 Pilato,\n27:63 Diciendo: Se\u00f1or, nos acordamos que aquel enga\u00f1ador dijo, viviendo a\u00fan: Despu\u00e9s de tres d\u00edas resucitar\u00e9.\n27:64 Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el d\u00eda tercero; porque no vengan sus disc\u00edpulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucit\u00f3 de los muertos. Y ser\u00e1 el postrer error peor que el primero.\n27:65 Y Pilato les dijo: Ten\u00e9is una guardia: id, aseguradlo como sab\u00e9is.\n27:66 Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro, sellando la piedra, con la guardia.\n28:1 Y LA v\u00edspera de s\u00e1bado, que amanece para el primer d\u00eda de la semana, vino Mar\u00eda Magdalena, y la otra Mar\u00eda, \u00e1 ver el sepulcro.\n28:2 Y he aqu\u00ed, fu\u00e9 hecho un gran terremoto: porque el \u00e1ngel del Se\u00f1or, descendiendo del cielo y llegando, hab\u00eda revuelto la piedra, y estaba sentado sobre ella.\n28:3 Y su aspecto era como un rel\u00e1mpago, y su vestido blanco como la nieve.\n28:4 Y de miedo de \u00e9l los guardas se asombraron, y fueron vueltos como muertos.\n28:5 Y respondiendo el \u00e1ngel, dijo \u00e1 las mujeres: No tem\u00e1is vosotras; porque yo s\u00e9 que busc\u00e1is \u00e1 Jes\u00fas, que fu\u00e9 crucificado.\n28:6 No est\u00e1 aqu\u00ed; porque ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fu\u00e9 puesto el Se\u00f1or.\n28:7 E id presto, decid \u00e1 sus disc\u00edpulos que ha resucitado de los muertos: y he aqu\u00ed va delante de vosotros \u00e1 Galilea; all\u00ed le ver\u00e9is; he aqu\u00ed, os lo he dicho.\n28:8 Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo \u00e1 dar las nuevas \u00e1 sus disc\u00edpulos. Y mientras iban \u00e1 dar las nuevas \u00e1 sus disc\u00edpulos,\n28:9 He aqu\u00ed, Jes\u00fas les sale al encuentro, diciendo: Salve. Y ellas se llegaron y abrazaron sus pies, y le adoraron.\n28:10 Entonces Jes\u00fas les dice: No tem\u00e1is: id, dad las nuevas \u00e1 mis hermanos, para que vayan \u00e1 Galilea, y all\u00ed me ver\u00e1n.\n28:11 Y yendo ellas, he aqu\u00ed unos de la guardia vinieron \u00e1 la ciudad, y dieron aviso \u00e1 los pr\u00edncipes de los sacerdotes de todas las cosas que hab\u00edan acontecido.\n28:12 Y juntados con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero \u00e1 los soldados,\n28:13 Diciendo: Decid: Sus disc\u00edpulos vinieron de noche, y le hurtaron, durmiendo nosotros.\n28:14 Y si esto fuere o\u00eddo del presidente, nosotros le persuadiremos, y os haremos seguros.\n28:15 Y ellos, tomando el dinero, hicieron como estaban instru\u00eddos: y este dicho fu\u00e9 divulgado entre los Jud\u00edos hasta el d\u00eda de hoy.\n28:16 Mas los once disc\u00edpulos se fueron \u00e1 Galilea, al monte donde Jes\u00fas les hab\u00eda ordenado.\n28:17 Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban.\n28:18 Y llegando Jes\u00fas, les habl\u00f3, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.\n28:19 Por tanto, id, y doctrinad \u00e1 todos los Gentiles, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo:\n28:20 Ense\u00f1\u00e1ndoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aqu\u00ed, yo estoy con vosotros todos los d\u00edas, hasta el fin del mundo. Am\u00e9n.","title":"Spanish Bible: Matthew","type":"page"}
