{"collection":"Bible & Christianity","html_url":"https://unchartedknowledge.5gfusion.net/browse/bib/wb/spa/rev.htm","path":"bib/wb/spa/rev.htm","source_url":"https://sacred-texts.com/bib/wb/spa/rev.htm","text":"1:1 LA revelaci\u00f3n de Jesucristo, que Dios le di\u00f3, para manifestar \u00e1 sus siervos las cosas que deben suceder presto; y la declar\u00f3, envi\u00e1ndo la por su \u00e1ngel \u00e1 Juan su siervo,\n1:2 El cual ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.\n1:3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profec\u00eda, y guardan las cosas en ella escritas: porque el tiempo est\u00e1 cerca.\n1:4 Juan \u00e1 las siete iglesias que est\u00e1n en Asia: Gracia sea con vosotros, y paz del que es y que era y que ha de venir, y de los siete Esp\u00edritus que est\u00e1n delante de su trono;\n1:5 Y de Jesucristo, el testigo fiel, el primog\u00e9nito de los muertos, y pr\u00edncipe de los reyes de la tierra. Al que nos am\u00f3, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre,\n1:6 Y nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios y su Padre; \u00e1 \u00e9l sea gloria \u00e9 imperio para siempre jam\u00e1s. Am\u00e9n.\n1:7 He aqu\u00ed que viene con las nubes, y todo ojo le ver\u00e1, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentar\u00e1n sobre \u00e9l. As\u00ed sea. Am\u00e9n.\n1:8 Yo soy el Alpha y la Omega, principio y fin, dice el Se\u00f1or, que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.\n1:9 Yo Juan, vuestro hermano, y participante en la tribulaci\u00f3n y en el reino, y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla que es llamada Patmos, por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.\n1:10 Yo fu\u00ed en el Esp\u00edritu en el d\u00eda del Se\u00f1or, y o\u00ed detr\u00e1s de m\u00ed una gran voz como de trompeta,\n1:11 Que dec\u00eda: Yo soy el Alpha y Omega, el primero y el \u00faltimo. Escribe en un libro lo que ves, y env\u00eda lo \u00e1 las siete iglesias que est\u00e1n en Asia; \u00e1 Efeso, y \u00e1 Smirna, y \u00e1 P\u00e9rgamo, y \u00e1 Tiatira, y \u00e1 Sardis, y \u00e1 Filadelfia, y \u00e1 Laodicea.\n1:12 Y me volv\u00ed \u00e1 ver la voz que hablaba conmigo: y vuelto, vi siete candeleros de oro;\n1:13 Y en medio de los siete candeleros, uno semejante al Hijo del hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ce\u00f1ido por los pechos con una cinta de oro.\n1:14 Y su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como la nieve; y sus ojos como llama de fuego;\n1:15 Y sus pies semejantes al lat\u00f3n fino, ardientes como en un horno; y su voz como ruido de muchas aguas.\n1:16 Y ten\u00eda en su diestra siete estrellas: y de su boca sal\u00eda una espada aguda de dos filos. Y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.\n1:17 Y fpicuando yo le vi, ca\u00ed como muerto \u00e1 sus pies. Y \u00e9l puso su diestra sobre m\u00ed, dici\u00e9ndome: No temas: yo soy el primero y el \u00faltimo;\n1:18 Y el que vivo, y he sido muerto; y he aqu\u00ed que vivo por siglos de siglos, Am\u00e9n. Y tengo las llaves del infierno y de la muerte.\n1:19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser despu\u00e9s de \u00e9stas:\n1:20 El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y los siete candeleros de oro. Las siete estrellas son los \u00e1ngeles de las siete iglesias; y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.\n2:1 ESCRIBE al \u00e1ngel de la iglesia en EFESO: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el cual anda en medio de los siete candeleros de oro, dice estas cosas:\n2:2 Yo s\u00e9 tus obras, y tu trabajo y paciencia; y que t\u00fa no puedes sufrir los malos, y has probado \u00e1 los que se dicen ser ap\u00f3stoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;\n2:3 Y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado por mi nombre, y no has desfallecido.\n2:4 Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor.\n2:5 Recuerda por tanto de d\u00f3nde has ca\u00eddo, y arrepi\u00e9ntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendr\u00e9 presto \u00e1 ti, y quitar\u00e9 tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.\n2:6 Mas tienes esto, que aborreces los hechos de los Nicola\u00edtas; los cuales yo tambi\u00e9n aborrezco.\n2:7 El que tiene o\u00eddo, oiga lo que el Esp\u00edritu dice \u00e1 las iglesias. Al que venciere, dar\u00e9 \u00e1 comer del \u00e1rbol de la vida, el cual est\u00e1 en medio del para\u00edso de Dios.\n2:8 Y escribe al \u00e1ngel de la iglesia en SMIRNA: El primero y postrero, que fu\u00e9 muerto, y vivi\u00f3, dice estas cosas:\n2:9 Yo s\u00e9 tus obras, y tu tribulacion, y tu pobreza (pero t\u00fa eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser Jud\u00edos, y no lo son, mas son sinagoga de Satan\u00e1s.\n2:10 No tengas ning\u00fan temor de las cosas que has de padecer. He aqu\u00ed, el diablo ha de enviar algunos de vosotros \u00e1 la c\u00e1rcel, para que se\u00e1is probados, y tendr\u00e9is tribulaci\u00f3n de diez d\u00edas. S\u00e9 fiel hasta la muerte, y yo te dar\u00e9 la corona de la vida.\n2:11 El que tiene o\u00eddo, oiga lo que el Esp\u00edritu dice \u00e1 las iglesias. El que venciere, no recibir\u00e1 da\u00f1o de la muerte segunda.\n2:12 Y escribe al \u00e1ngel de la iglesia en P\u00c9RGAMO: El que tiene la espada aguda de dos filos, dice estas cosas:\n2:13 Yo s\u00e9 tus obras, y d\u00f3nde moras, donde est\u00e1 la silla de Satan\u00e1s; y retienes mi nombre, y no has negado mi fe, aun en los d\u00edas en que fu\u00e9 Antipas mi testigo fiel, el cual ha sido muerto entre vosotros, donde Satan\u00e1s mora.\n2:14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: porque t\u00fa tienes ah\u00ed los que tienen la doctrina de ah\u00ed los que tienen la doctrina de Fcbalaam, el cual ense\u00f1aba \u00e1 Balac \u00e1 poner esc\u00e1ndalo delante de los hijos de Israel, \u00e1 comer de cosas sacrificadas \u00e1 los \u00eddolos, y\n2:15 As\u00ed tambi\u00e9n t\u00fa tienes \u00e1 los que tienen la doctrina de los Nicola\u00edtas, lo cual yo aborrezco.\n2:16 Arrepi\u00e9ntete, porque de otra manera vendr\u00e9 \u00e1 ti presto, y pelear\u00e9 contra ellos con la espada de mi boca.\n2:17 El que tiene o\u00eddo, oiga lo que el Esp\u00edritu dice \u00e1 las iglesias. Al que venciere, dar\u00e9 \u00e1 comer del man\u00e1 escondido, y le dar\u00e9 una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.\n2:18 Y escribe al \u00e1ngel de la iglesia en TIATIRA: El Hijo de Dios, que tiene sus ojos como llama de fuego, y sus pies semejantes al lat\u00f3n fino, dice estas cosas:\n2:19 Yo he conocido tus obras, y caridad, y servicio, y fe, y tu paciencia, y que tus obras postreras son m\u00e1s que las primeras.\n2:20 Mas tengo unas pocas cosas contra ti: porque permites aquella mujer Jezabel (que se dice profetisa) ense\u00f1ar, y enga\u00f1ar \u00e1 mis siervos, \u00e1 fornicar, y \u00e1 comer cosas ofrecidas \u00e1 los \u00eddolos.\n2:21 Y le he dado tiempo para que se arrepienta de la fornicaci\u00f3n; y no se ha arrepentido.\n2:22 He aqu\u00ed, yo la echo en cama, y \u00e1 los que adulteran con ella, en muy grande tribulaci\u00f3n, si no se arrepintieren de sus obras:\n2:23 Y matar\u00e9 \u00e1 sus hijos con muerte; y todas las iglesias sabr\u00e1n que yo soy el que escudri\u00f1o los ri\u00f1ones y los corazones: y dar\u00e9 \u00e1 cada uno de vosotros seg\u00fan sus obras.\n2:24 Pero yo digo \u00e1 vosotros, y \u00e1 los dem\u00e1s que est\u00e1is en Tiatira, cualesquiera que no tienen esta doctrina, y que no han conocido las profundidades de Satan\u00e1s, como dicen: Yo no enviar\u00e9 sobre vosotros otra carga.\n2:25 Empero la que ten\u00e9is, tenedla hasta que yo venga.\n2:26 Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le dar\u00e9 potestad sobre las gentes;\n2:27 Y las regir\u00e1 con vara de hierro, y ser\u00e1n quebrantados como vaso de alfarero, como tambi\u00e9n yo he recibido de mi Padre:\n2:28 Y le dar\u00e9 la estrella de la ma\u00f1ana.\n2:29 El que tiene o\u00eddo, oiga lo que el Esp\u00edritu dice \u00e1 las iglesias.\n3:1 Y ESCRIBE al \u00e1ngel de la iglesia en SARDIS: El que tiene los siete Esp\u00edritus de Dios, y las siete estrellas, dice estas cosas: Yo conozco tus obras que tienes nombre que vives, y est\u00e1s muerto.\n3:2 S\u00e9 vigilante y confirma las otras cosas que est\u00e1n para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.\n3:3 Acu\u00e9rdate pues de lo que has recibido y has o\u00eddo, y gu\u00e1rda lo, y arrepi\u00e9ntete. Y si no velares, vendr\u00e9 \u00e1 ti como ladr\u00f3n, y no sabr\u00e1s en qu\u00e9 hora vendr\u00e9 \u00e1 ti.\n3:4 Mas tienes unas pocas personas en Sardis que no han ensuciado sus vestiduras: y andar\u00e1n conmigo en vestiduras blancas; porque son dignos.\n3:5 El que venciere, ser\u00e1 vestido de vestiduras blancas; y no borrar\u00e9 su nombre del libro de la vida, y confesar\u00e9 su nombre delante de mi Padre, y delante de sus \u00e1ngeles.\n3:6 El que tiene o\u00eddo, oiga lo que el Esp\u00edritu dice \u00e1 las iglesias.\n3:7 Y escribe al \u00e1ngel de la iglesia en FILADELFIA: Estas cosas dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:\n3:8 Yo conozco tus obras: he aqu\u00ed, he dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar; porque tienes un poco de potencia, y has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.\n3:9 He aqu\u00ed, yo doy de la sinagoga de Satan\u00e1s, los que se dicen ser Jud\u00edos, y no lo son, mas mienten; he aqu\u00ed, yo los constre\u00f1ir\u00e9 \u00e1 que vengan y adoren delante de tus pies, y sepan que yo te he amado.\n3:10 Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo tambi\u00e9n te guardar\u00e9 de la hora de la tentaci\u00f3n que ha de venir en todo el mundo, para probar \u00e1 los que moran en la tierra.\n3:11 He aqu\u00ed, yo vengo presto; ret\u00e9n lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.\n3:12 Al que venciere, yo lo har\u00e9 columna en el templo de mi Dios, y nunca m\u00e1s saldr\u00e1 fuera; y escribir\u00e9 sobre \u00e9l el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalem, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo.\n3:13 El que tiene o\u00eddo, oiga lo que el Esp\u00edritu dice \u00e1 las iglesias.\n3:14 Y escribe al \u00e1ngel de la iglesia en LAODICEA: He aqu\u00ed dice el Am\u00e9n, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creaci\u00f3n de Dios:\n3:15 Yo conozco tus obras, que ni eres fr\u00edo, ni caliente. Ojal\u00e1 fueses fr\u00edo, \u00f3 caliente!\n3:16 Mas porque eres tibio, y no fr\u00edo ni caliente, te vomitar\u00e9 de mi boca.\n3:17 Porque t\u00fa dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que t\u00fa eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo;\n3:18 Yo te amonesto que de m\u00ed compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la verg\u00fcenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.\n3:19 Yo reprendo y castigo \u00e1 todos los que amo: s\u00e9 pues celoso, y arrepi\u00e9ntete.\n3:20 He aqu\u00ed, yo estoy \u00e1 la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entrar\u00e9 \u00e1 \u00e9l, y cenar\u00e9 con \u00e9l, y \u00e9l conmigo.\n3:21 Al que venciere, yo le dar\u00e9 que se siente conmigo en mi trono; as\u00ed como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.\n3:22 El que tiene o\u00eddo, oiga lo que el Esp\u00edritu dice \u00e1 las iglesias.\n4:1 DESPU\u00c9S de estas cosas mir\u00e9, y he aqu\u00ed una puerta abierta en el cielo: y la primera voz que o\u00ed, era como de trompeta que hablaba conmigo, diciendo: Sube ac\u00e1, y yo te mostrar\u00e9 las cosas que han de ser despu\u00e9s de \u00e9stas.\n4:2 Y luego yo fu\u00ed en Esp\u00edritu: y he aqu\u00ed, un trono que estaba puesto en el cielo, y sobre el trono estaba uno sentado.\n4:3 Y el que estaba sentado, era al parecer semejante \u00e1 una piedra de jaspe y de sardio: y un arco celeste hab\u00eda alrededor del trono, semejante en el aspecto \u00e1 la esmeralda.\n4:4 Y alrededor del trono hab\u00eda veinticuatro sillas: y vi sobre las sillas veinticuatro ancianos sentados, vestidos de ropas blancas; y ten\u00edan sobre sus cabezas coronas de oro.\n4:5 Y del trono sal\u00edan rel\u00e1mpagos y truenos y voces: y siete l\u00e1mparas de fuego estaban ardiendo delante del trono, las cuales son los siete Esp\u00edritus de Dios.\n4:6 Y delante del trono hab\u00eda como un mar de vidrio semejante al cristal; y en medio del trono, y alrededor del trono, cuatro animales llenos de ojos delante y detr\u00e1s.\n4:7 Y el primer animal era semejante \u00e1 un le\u00f3n; y el segundo animal, semejante \u00e1 un becerro; y el tercer animal ten\u00eda la cara como de hombre; y el cuarto animal, semejante \u00e1 un \u00e1guila volando.\n4:8 Y los cuatro animales ten\u00edan cada uno por s\u00ed seis alas alrededor, y de dentro estaban llenos de ojos; y no ten\u00edan reposo d\u00eda ni noche, diciendo: Santo, santo, santo el Se\u00f1or Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que ha de venir.\n4:9 Y cuando aquellos animales daban gloria y honra y alabanza al que estaba sentado en el trono, al que vive para siempre jam\u00e1s,\n4:10 Los veinticuatro ancianos se postraban delante del que estaba sentado en el trono, y adoraban al que vive para siempre jam\u00e1s, y echaban sus coronas delante del trono, diciendo:\n4:11 Se\u00f1or, digno eres de recibir gloria y honra y virtud: porque t\u00fa criaste todas las cosas, y por tu voluntad tienen ser y fueron criadas.\n5:1 Y VI en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono un libro escrito de dentro y de fuera, sellado con siete sellos.\n5:2 Y vi un fuerte \u00e1ngel predicando en alta voz: \u00bfQui\u00e9n es digno de abrir el libro, y de desatar sus sellos?\n5:3 Y ninguno pod\u00eda, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, abrir el libro, ni mirarlo.\n5:4 Y yo lloraba mucho, porque no hab\u00eda sido hallado ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.\n5:5 Y uno de los ancianos me dice: No llores: he aqu\u00ed el le\u00f3n de la tribu de Jud\u00e1, la ra\u00edz de David, que ha vencido para abrir el libro, y desatar sus siete sellos.\n5:6 Y mir\u00e9; y he aqu\u00ed en medio del trono y de los cuatro animales, y en medio de los ancianos, estaba un Cordero como inmolado, que ten\u00eda siete cuernos, y siete ojos, que son los siete Esp\u00edritus de Dios enviados en toda la tierra.\n5:7 Y \u00e9l vino, y tom\u00f3 el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono.\n5:8 Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro animales y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, teniendo cada uno arpas, y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos:\n5:9 Y cantaban un nuevo c\u00e1ntico, diciendo: Digno eres de tomar el libro, y de abrir sus sellos; porque t\u00fa fuiste inmolado, y nos has redimido para Dios con tu sangre, de todo linaje y lengua y pueblo y naci\u00f3n;\n5:10 Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.\n5:11 Y mir\u00e9, y o\u00ed voz de muchos \u00e1ngeles alrededor del trono, y de los animales, y de los ancianos; y la multitud de ellos era millones de millones,\n5:12 Que dec\u00edan en alta voz: El Cordero que fu\u00e9 inmolado es digno de tomar el poder y riquezas y sabidur\u00eda, y fortaleza y honra y gloria y alabanza.\n5:13 Y o\u00ed \u00e1 toda criatura que est\u00e1 en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y que est\u00e1 en el mar, y todas las cosas que en ellos est\u00e1n, diciendo: Al que est\u00e1 sentado en el trono, y al Cordero, sea la bendici\u00f3n, y la honra, y la gloria, y el poder\n5:14 Y los cuatro animales dec\u00edan: Am\u00e9n. Y los veinticuatro ancianos cayeron sobre sus rostros, y adoraron al que vive para siempre jam\u00e1s.\n6:1 Y MIR\u00c9 cuando el Cordero abri\u00f3 uno de los sellos, y o\u00ed \u00e1 uno los cuatro animales diciendo como con una voz de trueno: Ven y ve.\n6:2 Y mir\u00e9, y he aqu\u00ed un caballo blanco: y el que estaba sentado encima de \u00e9l, ten\u00eda un arco; y le fu\u00e9 dada una corona, y sali\u00f3 victorioso, para que tambi\u00e9n venciese.\n6:3 Y cuando \u00e9l abri\u00f3 el segundo sello, o\u00ed al segundo animal, que dec\u00eda: Ven y ve.\n6:4 Y sali\u00f3 otro caballo bermejo: y al que estaba sentado sobre \u00e9l, fu\u00e9 dado poder de quitar la paz de la tierra, y que se maten unos \u00e1 otros: y fu\u00e9le dada una grande espada.\n6:5 Y cuando \u00e9l abri\u00f3 el tercer sello, o\u00ed al tercer animal, que dec\u00eda: Ven y ve. Y mir\u00e9, y he aqu\u00ed un caballo negro: y el que estaba sentado encima de \u00e9l, ten\u00eda un peso en su mano.\n6:6 Y o\u00ed una voz en medio de los cuatro animales, que dec\u00eda: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario: y no hagas da\u00f1o al vino ni al aceite.\n6:7 Y cuando \u00e9l abri\u00f3 el cuarto sello, o\u00ed la voz del cuarto animal, que dec\u00eda: Ven y ve.\n6:8 Y mir\u00e9, y he aqu\u00ed un caballo amarillo: y el que estaba sentado sobre \u00e9l ten\u00eda por nombre Muerte; y el infierno le segu\u00eda: y le fu\u00e9 dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las bestias de la\n6:9 Y cuando \u00e9l abri\u00f3 el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que hab\u00edan sido muertos por la palabra de Dios y por el testimonio que ellos ten\u00edan.\n6:10 Y clamaban en alta voz diciendo: \u00bfHasta cu\u00e1ndo, Se\u00f1or, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra?\n6:11 Y les fueron dadas sendas ropas blancas, y fu\u00e9les dicho que reposasen todav\u00eda un poco de tiempo, hasta que se completaran sus consiervos y sus hermanos, que tambi\u00e9n hab\u00edan de ser muertos como ellos.\n6:12 Y mir\u00e9 cuando \u00e9l abri\u00f3 el sexto sello, y he aqu\u00ed fu\u00e9 hecho un gran terremoto; y el sol se puso negro como un saco de cilicio, y la luna se puso toda como sangre;\n6:13 Y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera echa sus higos cuando es movida de gran viento.\n6:14 Y el cielo se apart\u00f3 como un libro que es envuelto; y todo monte y las islas fueron movidas de sus lugares.\n6:15 Y los reyes de la tierra, y los pr\u00edncipes, y los ricos, y los capitanes, y los fuertes, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las pe\u00f1as de los montes;\n6:16 Y dec\u00edan \u00e1 los montes y \u00e1 las pe\u00f1as: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aqu\u00e9l que est\u00e1 sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero:\n6:17 Porque el gran d\u00eda de su ira es venido; \u00bfy qui\u00e9n podr\u00e1 estar firme?\n7:1 Y DESPU\u00c9S de estas cosas vi cuatro \u00e1ngeles que estaban sobre los cuatro \u00e1ngulos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento sobre la tierra, ni sobre la mar, ni sobre ning\u00fan \u00e1rbol.\n7:2 Y vi otro \u00e1ngel que sub\u00eda del nacimiento del sol, teniendo el sello del Dios vivo: y clam\u00f3 con gran voz \u00e1 los cuatro \u00e1ngeles, \u00e1 los cuales era dado hacer da\u00f1o \u00e1 la tierra y \u00e1 la mar,\n7:3 Diciendo: No hag\u00e1is da\u00f1o \u00e1 la tierra, ni al mar, ni \u00e1 los \u00e1rboles, hasta que se\u00f1alemos \u00e1 los siervos de nuestro Dios en sus frentes.\n7:4 Y o\u00ed el n\u00famero de los se\u00f1alados: ciento cuarenta y cuatro mil se\u00f1alados de todas las tribus de los hijos de Israel.\n7:5 De la tribu de Jud\u00e1, doce mil se\u00f1alados. De la tribu de Rub\u00e9n, doce mil se\u00f1alados. De la tribu de Gad, doce mil se\u00f1alados.\n7:6 De la tribu de Aser, doce mil se\u00f1alados. De la tribu de Neftal\u00ed, doce mil se\u00f1alados. De la tribu de Manas\u00e9s, doce mil se\u00f1alados.\n7:7 De la tribu de Sime\u00f3n, doce mil se\u00f1alados. De la tribu de Lev\u00ed, doce mil se\u00f1alados. De la tribu de Issach\u00e2r, doce mil se\u00f1alados.\n7:8 De la tribu de Zabul\u00f3n, doce mil se\u00f1alados. De la tribu de Jos\u00e9, doce mil se\u00f1alados. De la tribu de Benjam\u00edn, doce mil se\u00f1alados.\n7:9 Despu\u00e9s de estas cosas mir\u00e9, y he aqu\u00ed una gran compa\u00f1\u00eda, la cual ninguno pod\u00eda contar, de todas gentes y linajes y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos;\n7:10 Y clamaban en alta voz, diciendo: Salvaci\u00f3n \u00e1 nuestro Dios que est\u00e1 sentado sobre el trono, y al Cordero.\n7:11 Y todos los \u00e1ngeles estaban alrededor del trono, y de los ancianos y los cuatro animales; y postr\u00e1ronse sobre sus rostros delante del trono, y adoraron \u00e1 Dios,\n7:12 Diciendo: Am\u00e9n: La bendici\u00f3n y la gloria y la sabidur\u00eda, y la acci\u00f3n de gracias y la honra y la potencia y la fortaleza, sean \u00e1 nuestro Dios para siempre jam\u00e1s. Am\u00e9n.\n7:13 Y respondi\u00f3 uno de los ancianos, dici\u00e9ndome: Estos que est\u00e1n vestidos de ropas blancas, \u00bfqui\u00e9nes son, y de d\u00f3nde han venido?\n7:14 Y yo le dije: Se\u00f1or, t\u00fa lo sabes. Y \u00e9l me dijo: Estos son los que han venido de grande tribulaci\u00f3n, y han lavado sus ropas, y las han blanqueado en la sangre del Cordero.\n7:15 Por esto est\u00e1n delante del trono de Dios, y le sirven d\u00eda y noche en su templo: y el que est\u00e1 sentado en el trono tender\u00e1 su pabell\u00f3n sobre ellos.\n7:16 No tendr\u00e1n m\u00e1s hambre, ni sed, y el sol no caer\u00e1 m\u00e1s sobre ellos, ni otro ning\u00fan calor.\n7:17 Porque el Cordero que est\u00e1 en medio del trono los pastorear\u00e1, y los guiar\u00e1 \u00e1 fuentes vivas de aguas: y Dios limpiar\u00e1 toda l\u00e1grima de los ojos de ellos.\n8:1 Y CUANDO \u00e9l abri\u00f3 el s\u00e9ptimo sello, fu\u00e9 hecho silencio en el cielo casi por media hora.\n8:2 Y vi los siete \u00e1ngeles que estaban delante de Dios; y les fueron dadas siete trompetas.\n8:3 Y otro \u00e1ngel vino, y se par\u00f3 delante del altar, teniendo un incensario de oro; y le fu\u00e9 dado mucho incienso para que lo a\u00f1adiese \u00e1 las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono.\n8:4 Y el humo del incienso subi\u00f3 de la mano del \u00e1ngel delante de Dios, con las oraciones de los santos.\n8:5 Y el \u00e1ngel tom\u00f3 el incensario, y lo llen\u00f3 del fuego del altar, y ech\u00f3lo en la tierra; y fueron hechos truenos y voces y rel\u00e1mpagos y terremotos.\n8:6 Y los siete \u00e1ngeles que ten\u00edan las siete trompetas, se aparejaron para tocar.\n8:7 Y el primer \u00e1ngel toc\u00f3 la trompeta, y fu\u00e9 hecho granizo y fuego, mezclado con sangre, y fueron arrojados \u00e1 la tierra; y la tercera parte de los \u00e1rboles fu\u00e9 quemada, y quem\u00f3se toda la hierba verde.\n8:8 Y el segundo \u00e1ngel toc\u00f3 la trompeta, y como un grande monte ardiendo con fuego fu\u00e9 lanzado en la mar; y la tercera parte de la mar se torn\u00f3 en sangre.\n8:9 Y muri\u00f3 la tercera parte de las criaturas que estaban en la mar, las cuales ten\u00edan vida; y la tercera parte de los nav\u00edos pereci\u00f3.\n8:10 Y el tercer \u00e1ngel toc\u00f3 la trompeta, y cay\u00f3 del cielo una grande estrella, ardiendo como una antorcha, y cay\u00f3 en la tercera parte de los rios, y en las fuentes de las aguas.\n8:11 Y el nombre de la estrella se dice Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas fu\u00e9 vuelta en ajenjo: y muchos murieron por las aguas, porque fueron hechas amargas.\n8:12 Y el cuarto \u00e1ngel toc\u00f3 la trompeta, y fu\u00e9 herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas; de tal manera que se oscureci\u00f3 la tercera parte de ellos, y no alumbraba la tercera parte del d\u00eda, y lo mismo de\n8:13 Y mir\u00e9, y o\u00ed un \u00e1ngel volar por medio del cielo, diciendo en alta voz: Ay! ay! ay! de los que moran en la tierra, por raz\u00f3n de las otras voces de trompeta de los tres \u00e1ngeles que han de tocar!\n9:1 Y EL quinto \u00e1ngel toc\u00f3 la trompeta, y vi una estrella que cay\u00f3 del cielo en la tierra; y le fu\u00e9 dada la llave del pozo del abismo.\n9:2 Y abri\u00f3 el pozo del abismo, y subi\u00f3 humo del pozo como el humo de un gran horno; y oscureci\u00f3se el sol y el aire por el humo del pozo.\n9:3 Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y fueles dada potestad, como tienen potestad los escorpiones de la tierra.\n9:4 Y les fu\u00e9 mandado que no hiciesen da\u00f1o \u00e1 la hierba de la tierra, ni \u00e1 ninguna cosa verde, ni \u00e1 ning\u00fan \u00e1rbol, sino solamente \u00e1 los hombres que no tienen la se\u00f1al de Dios en sus frentes.\n9:5 Y le fu\u00e9 dado que no los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpi\u00f3n, cuando hiere al hombre.\n9:6 Y en aquellos d\u00edas buscar\u00e1n los hombres la muerte, y no la hallar\u00e1n; y desear\u00e1n morir, y la muerte huir\u00e1 de ellos.\n9:7 Y el parecer de las langostas era semejante \u00e1 caballos aparejados para la guerra: y sobre sus cabezas ten\u00edan como coronas semejantes al oro; y sus caras como caras de hombres.\n9:8 Y ten\u00edan cabellos como cabellos de mujeres: y sus dientes eran como dientes de leones.\n9:9 Y ten\u00edan corazas como corazas de hierro; y el estruendo de sus alas, como el ruido de carros que con muchos caballos corren \u00e1 la batalla.\n9:10 Y ten\u00edan colas semejantes \u00e1 las de los escorpiones, y ten\u00edan en sus colas aguijones; y su poder era de hacer da\u00f1o \u00e1 los hombres cinco meses.\n9:11 Y tienen sobre s\u00ed por rey al \u00e1ngel del abismo, cuyo nombre en hebraico es Abaddon, y en griego, Apollyon.\n9:12 El primer Ay! es pasado: he aqu\u00ed, vienen a\u00fan dos ayes despu\u00e9s de estas cosas.\n9:13 Y el sexto \u00e1ngel toc\u00f3 la trompeta; y o\u00ed una voz de los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios,\n9:14 Diciendo al sexto \u00e1ngel que ten\u00eda la trompeta: Desata los cuatro \u00e1ngeles que est\u00e1n atados en el gran r\u00edo Eufrates.\n9:15 Y fueron desatados los cuatro \u00e1ngeles que estaban aparejados para la hora y d\u00eda y mes y a\u00f1o, para matar la tercera parte de los hombres.\n9:16 Y el n\u00famero del ej\u00e9rcito de los de \u00e1 caballo era doscientos millones. Y o\u00ed el n\u00famero de ellos.\n9:17 Y as\u00ed vi los caballos en visi\u00f3n, y los que sobre ellos estaban sentados, los cuales ten\u00edan corazas de fuego, de jacinto, y de azufre. Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de la boca de ellos sal\u00eda fuego y humo y azufre.\n9:18 De estas tres plagas fu\u00e9 muerta la tercera parte de los hombres: del fuego, y del humo, y del azufre, que sal\u00edan de la boca de ellos.\n9:19 Porque su poder est\u00e1 en su boca y en sus colas: porque sus colas eran semejantes \u00e1 serpientes, y ten\u00edan cabezas, y con ellas da\u00f1an.\n9:20 Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, aun no se arrepintieron de las obras de sus manos, para que no adorasen \u00e1 los demonios, y \u00e1 las im\u00e1genes de oro, y de plata, y de metal, y de piedra, y de madera; las cuales no pueden ver, ni oir\n9:21 Y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicer\u00edas, ni de su fornicaci\u00f3n, ni de sus hurtos.\n10:1 Y VI otro \u00e1ngel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.\n10:2 Y ten\u00eda en su mano un librito abierto: y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;\n10:3 Y clam\u00f3 con grande voz, como cuando un le\u00f3n ruge: y cuando hubo clamado, siete truenos hablaron sus voces.\n10:4 Y cuando los siete truenos hubieron hablado sus voces, yo iba \u00e1 escribir, y o\u00ed una voz del cielo que me dec\u00eda: Sella las cosas que los siete truenos han hablado, y no las escribas.\n10:5 Y el \u00e1ngel que vi estar sobre el mar y sobre la tierra, levant\u00f3 su mano al cielo,\n10:6 Y jur\u00f3 por el que vive para siempre jam\u00e1s, que ha criado el cielo y las cosas que est\u00e1n en \u00e9l, y la tierra y las cosas que est\u00e1n en ella, y el mar y las cosas que est\u00e1n en \u00e9l, que el tiempo no ser\u00e1 m\u00e1s.\n10:7 Pero en los d\u00edas de la voz del s\u00e9ptimo \u00e1ngel, cuando \u00e9l comenzare \u00e1 tocar la trompeta, el misterio de Dios ser\u00e1 consumado, como \u00e9l lo anunci\u00f3 \u00e1 sus siervos los profetas.\n10:8 Y la voz que o\u00ed del cielo hablaba otra vez conmigo, y dec\u00eda: Ve, y toma el librito abierto de la mano del \u00e1ngel que est\u00e1 sobre el mar y sobre la tierra.\n10:9 Y fu\u00ed al \u00e1ngel, dici\u00e9ndole que me diese el librito, y \u00e9l me dijo: Toma, y tr\u00e1galo; y \u00e9l te har\u00e1 amargar tu vientre, pero en tu boca ser\u00e1 dulce como la miel.\n10:10 Y tom\u00e9 el librito de la mano del \u00e1ngel, y lo devor\u00e9; y era dulce en mi boca como la miel; y cuando lo hube devorado, fu\u00e9 amargo mi vientre.\n10:11 Y \u00e9l me dice: Necesario es que otra vez profetices \u00e1 muchos pueblos y gentes y lenguas y reyes.\n11:1 Y ME fu\u00e9 dada una ca\u00f1a semejante \u00e1 una vara, y se me dijo: Lev\u00e1ntate, y mide el templo de Dios, y el altar, y \u00e1 los que adoran en \u00e9l.\n11:2 Y echa fuera el patio que est\u00e1 fuera del templo, y no lo midas, porque es dado \u00e1 los Gentiles; y hollar\u00e1n la ciudad santa cuarenta y dos meses.\n11:3 Y dar\u00e9 \u00e1 mis dos testigos, y ellos profetizar\u00e1n por mil doscientos y sesenta d\u00edas, vestidos de sacos.\n11:4 Estas son las dos olivas, y los dos candeleros que est\u00e1n delante del Dios de la tierra.\n11:5 Y si alguno les quisiere da\u00f1ar, sale fuego de la boca de ellos, y devora \u00e1 sus enemigos: y si alguno les quisiere hacer da\u00f1o, es necesario que \u00e9l sea as\u00ed muerto.\n11:6 Estos tienen potestad de cerrar el cielo, que no llueva en los d\u00edas de su profec\u00eda, y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga cuantas veces quisieren.\n11:7 Y cuando ellos hubieren acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo har\u00e1 guerra contra ellos, y los vencer\u00e1, y los matar\u00e1.\n11:8 Y sus cuerpos ser\u00e1n echados en las plazas de la grande ciudad, que espiritualmente es llamada Sodoma y Egipto, donde tambi\u00e9n nuestro Se\u00f1or fu\u00e9 crucificado.\n11:9 Y los de los linajes, y de los pueblos, y de las lenguas, y de los Gentiles ver\u00e1n los cuerpos de ellos por tres d\u00edas y medio, y no permitir\u00e1n que sus cuerpos sean puestos en sepulcros.\n11:10 Y los moradores de la tierra se gozar\u00e1n sobre ellos, y se alegrar\u00e1n, y se enviar\u00e1n dones los unos \u00e1 los otros; porque estos dos profetas han atormentado \u00e1 los que moran sobre la tierra.\n11:11 Y despu\u00e9s de tres d\u00edas y medio el esp\u00edritu de vida enviado de Dios, entr\u00f3 en ellos, y se alzaron sobre sus pies, y vino gran temor sobre los que los vieron.\n11:12 Y oyeron una grande voz del cielo, que les dec\u00eda: Subid ac\u00e1. Y subieron al cielo en una nube, y sus enemigos los vieron.\n11:13 Y en aquella hora fu\u00e9 hecho gran temblor de tierra, y la d\u00e9cima parte de la ciudad cay\u00f3, y fueron muertos en el temblor de tierra en n\u00famero de siete mil hombres: y los dem\u00e1s fueron espantados, y dieron gloria al Dios del cielo.\n11:14 El segundo Ay! es pasado: he aqu\u00ed, el tercer Ay! vendr\u00e1 presto.\n11:15 Y el s\u00e9ptimo \u00e1ngel toc\u00f3 la trompeta, y fueron hechas grandes voces en el cielo, que dec\u00edan: Los reinos del mundo han venido \u00e1 ser los reinos de nuestro Se\u00f1or, y de su Cristo: y reinar\u00e1 para siempre jam\u00e1s.\n11:16 Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus sillas, se postraron sobre sus rostros, y adoraron \u00e1 Dios,\n11:17 Diciendo: Te damos gracias, Se\u00f1or Dios Todopoderoso, que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu grande potencia, y has reinado.\n11:18 Y se han airado las naciones, y tu ira es venida, y el tiempo de los muertos, para que sean juzgados, y para que des el galard\u00f3n \u00e1 tus siervos los profetas, y \u00e1 los santos, y \u00e1 los que temen tu nombre, \u00e1 los peque\u00f1itos y \u00e1 los grandes, y para que destruya\n11:19 Y el templo de Dios fu\u00e9 abierto en el cielo, y el arca de su testamento fu\u00e9 vista en su templo. Y fueron hechos rel\u00e1mpagos y voces y truenos y terremotos y grande granizo.\n12:1 Y UNA grande se\u00f1al apareci\u00f3 en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.\n12:2 Y estando pre\u00f1ada, clamaba con dolores de parto, y sufr\u00eda tormento por parir.\n12:3 Y fu\u00e9 vista otra se\u00f1al en el cielo: y he aqu\u00ed un grande drag\u00f3n bermejo, que ten\u00eda siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas.\n12:4 Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las ech\u00f3 en tierra. Y el drag\u00f3n se par\u00f3 delante de la mujer que estaba para parir, \u00e1 fin de devorar \u00e1 su hijo cuando hubiese parido.\n12:5 Y ella pari\u00f3 un hijo var\u00f3n, el cual hab\u00eda de regir todas las gentes con vara de hierro: y su hijo fu\u00e9 arrebatado para Dios y \u00e1 su trono.\n12:6 Y la mujer huy\u00f3 al desierto, donde tiene lugar aparejado de Dios, para que all\u00ed la mantengan mil doscientos y sesenta d\u00edas.\n12:7 Y fu\u00e9 hecha una grande batalla en el cielo: Miguel y sus \u00e1ngeles lidiaban contra el drag\u00f3n; y lidiaba el drag\u00f3n y sus \u00e1ngeles.\n12:8 Y no prevalecieron, ni su lugar fu\u00e9 m\u00e1s hallado en el cielo.\n12:9 Y fu\u00e9 lanzado fuera aquel gran drag\u00f3n, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satan\u00e1s, el cual enga\u00f1a \u00e1 todo el mundo; fu\u00e9 arrojado en tierra, y sus \u00e1ngeles fueron arrojados con \u00e9l.\n12:10 Y o\u00ed una grande voz en el cielo que dec\u00eda: Ahora ha venido la salvaci\u00f3n, y la virtud, y el reino de nuestro Dios, y el poder de su Cristo; porque el acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante de nuestro Dios d\u00eda y noche.\n12:11 Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte.\n12:12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que mor\u00e1is en ellos. Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido \u00e1 vosotros, teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo.\n12:13 Y cuando vi\u00f3 el drag\u00f3n que \u00e9l hab\u00eda sido arrojado \u00e1 la tierra, persigui\u00f3 \u00e1 la mujer que hab\u00eda parido al hijo var\u00f3n.\n12:14 Y fueron dadas \u00e1 la mujer dos alas de grande \u00e1guila, para que de la presencia de la serpiente volase al desierto, \u00e1 su lugar, donde es mantenida por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.\n12:15 Y la serpiente ech\u00f3 de su boca tras la mujer agua como un r\u00edo, \u00e1 fin de hacer que fuese arrebatada del r\u00edo.\n12:16 Y la tierra ayud\u00f3 \u00e1 la mujer, y la tierra abri\u00f3 su boca, y sorbi\u00f3 el r\u00edo que hab\u00eda echado el drag\u00f3n de su boca.\n12:17 Entonces el drag\u00f3n fu\u00e9 airado contra la mujer; y se fu\u00e9 \u00e1 hacer guerra contra los otros de la simiente de ella, los cuales guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo.\n13:1 Y YO me par\u00e9 sobre la arena del mar, y vi una bestia subir del mar, que ten\u00eda siete cabezas y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas; y sobre las cabezas de ella nombre de blasfemia.\n13:2 Y la bestia que vi, era semejante \u00e1 un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de le\u00f3n. Y el drag\u00f3n le di\u00f3 su poder, y su trono, y grande potestad.\n13:3 Y vi una de sus cabezas como herida de muerte, y la llaga de su muerte fu\u00e9 curada: y se maravill\u00f3 toda la tierra en pos de la bestia.\n13:4 Y adoraron al drag\u00f3n que hab\u00eda dado la potestad \u00e1 la bestia, y adoraron \u00e1 la bestia, diciendo: \u00bfQui\u00e9n es semejante \u00e1 la bestia, y qui\u00e9n podr\u00e1 lidiar con ella?\n13:5 Y le fu\u00e9 dada boca que hablaba grandes cosas y blasfemias: y le fu\u00e9 dada potencia de obrar cuarenta y dos meses.\n13:6 Y abri\u00f3 su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabern\u00e1culo, y \u00e1 los que moran en el cielo.\n13:7 Y le fu\u00e9 dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos. Tambi\u00e9n le fu\u00e9 dada potencia sobre toda tribu y pueblo y lengua y gente.\n13:8 Y todos los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres no est\u00e1n escritos en el libro de la vida del Cordero, el cual fu\u00e9 muerto desde el principio del mundo.\n13:9 Si alguno tiene o\u00eddo, oiga.\n13:10 El que lleva en cautividad, va en cautividad: el que \u00e1 cuchillo matare, es necesario que \u00e1 cuchillo sea muerto. Aqu\u00ed est\u00e1 la paciencia y la fe de los santos.\n13:11 Despu\u00e9s vi otra bestia que sub\u00eda de la tierra; y ten\u00eda dos cuernos semejantes \u00e1 los de un cordero, mas hablaba como un drag\u00f3n.\n13:12 Y ejerce todo el poder de la primera bestia en presencia de ella; y hace \u00e1 la tierra y \u00e1 los moradores de ella adorar la primera bestia, cuya llaga de muerte fu\u00e9 curada.\n13:13 Y hace grandes se\u00f1ales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo \u00e1 la tierra delante de los hombres.\n13:14 Y enga\u00f1a \u00e1 los moradores de la tierra por las se\u00f1ales que le ha sido dado hacer en presencia de la bestia, mandando \u00e1 los moradores de la tierra que hagan la imagen de la bestia que tiene la herida de cuchillo, y vivi\u00f3.\n13:15 Y le fu\u00e9 dado que diese esp\u00edritu \u00e1 la imagen de la bestia, para que la imagen de la bestia hable; y har\u00e1 que cualesquiera que no adoraren la imagen de la bestia sean muertos.\n13:16 Y hac\u00eda que \u00e1 todos, \u00e1 los peque\u00f1os y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se pusiese una marca en su mano derecha, \u00f3 en sus frentes:\n13:17 Y que ninguno pudiese comprar \u00f3 vender, sino el que tuviera la se\u00f1al, \u00f3 el nombre de la bestia, \u00f3 el n\u00famero de su nombre.\n13:18 Aqu\u00ed hay sabidur\u00eda. El que tiene entendimiento, cuente el n\u00famero de la bestia; porque es el n\u00famero de hombre: y el n\u00famero de ella, seiscientos sesenta y seis.\n14:1 Y MIR\u00c9, y he aqu\u00ed, el Cordero estaba sobre el monte de Si\u00f3n, y con \u00e9l ciento cuarenta y cuatro mil, que ten\u00edan el nombre de su Padre escrito en sus frentes.\n14:2 Y o\u00ed una voz del cielo como ruido de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno: y o\u00ed una voz de ta\u00f1edores de arpas que ta\u00f1\u00edan con sus arpas:\n14:3 Y cantaban como un c\u00e1ntico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro animales, y de los ancianos: y ninguno pod\u00eda aprender el c\u00e1ntico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil, los cuales fueron comprados de entre los de la tierra.\n14:4 Estos son los que con mujeres no fueron contaminados; porque son v\u00edrgenes. Estos, los que siguen al Cordero por donde quiera que fuere. Estos fueron comprados de entre los hombres por primicias para Dios y para el Cordero.\n14:5 Y en sus bocas no ha sido hallado enga\u00f1o; porque ellos son sin m\u00e1cula delante del trono de Dios.\n14:6 Y vi otro \u00e1ngel volar por en medio del cielo, que ten\u00eda el evangelio eterno para predicarlo \u00e1 los que moran en la tierra, y \u00e1 toda naci\u00f3n y tribu y lengua y pueblo,\n14:7 Diciendo en alta voz: Temed \u00e1 Dios, y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida; y adorad \u00e1 aquel que ha hecho el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas.\n14:8 Y otro \u00e1ngel le sigui\u00f3, diciendo: Ha ca\u00eddo, ha ca\u00eddo Babilonia, aquella grande ciudad, porque ella ha dado \u00e1 beber \u00e1 todas las naciones del vino del furor de su fornicaci\u00f3n.\n14:9 Y el tercer \u00e1ngel los sigui\u00f3, diciendo en alta voz: Si alguno adora \u00e1 la bestia y \u00e1 su imagen, y toma la se\u00f1al en su frente, \u00f3 en su mano,\n14:10 Este tambi\u00e9n beber\u00e1 del vino de la ira de Dios, el cual est\u00e1 echado puro en el c\u00e1liz de su ira; y ser\u00e1 atormentado con fuego y azufre delante de los santos \u00e1ngeles, y delante del Cordero:\n14:11 Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jam\u00e1s. Y los que adoran \u00e1 la bestia y \u00e1 su imagen, no tienen reposo d\u00eda ni noche, ni cualquiera que tomare la se\u00f1al de su nombre.\n14:12 Aqu\u00ed est\u00e1 la paciencia de los santos; aqu\u00ed est\u00e1n los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jes\u00fas.\n14:13 Y o\u00ed una voz del cielo que me dec\u00eda: Escribe: Bienaventurados los muertos que de aqu\u00ed adelante mueren en el Se\u00f1or. S\u00ed, dice el Esp\u00edritu, que descansar\u00e1n de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen.\n14:14 Y mir\u00e9, y he aqu\u00ed una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del hombre, que ten\u00eda en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda.\n14:15 Y otro \u00e1ngel sali\u00f3 del templo, clamando en alta voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar te es venida, porque la mies de la tierra est\u00e1 madura.\n14:16 Y el que estaba sentado sobre la nube ech\u00f3 su hoz sobre la tierra, y la tierra fu\u00e9 segada.\n14:17 Y sali\u00f3 otro \u00e1ngel del templo que est\u00e1 en el cielo, teniendo tambi\u00e9n una hoz aguda.\n14:18 Y otro \u00e1ngel sali\u00f3 del altar, el cual ten\u00eda poder sobre el fuego, y clam\u00f3 con gran voz al que ten\u00eda la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra; porque est\u00e1n maduras sus uvas.\n14:19 Y el \u00e1ngel ech\u00f3 su hoz aguda en la tierra, y vendimi\u00f3 la vi\u00f1a de la tierra, y ech\u00f3 la uva en el grande lagar de la ira de Dios.\n14:20 Y el lagar fu\u00e9 hollado fuera de la ciudad, y del lagar sali\u00f3 sangre hasta los frenos de los caballos por mil y seiscientos estadios.\n15:1 Y VI otra se\u00f1al en el cielo, grande y admirable, que era siete \u00e1ngeles que ten\u00edan las siete plagas postreras; porque en ellas es consumada la ira de Dios.\n15:2 Y vi as\u00ed como un mar de vidrio mezclado con fuego; y los que hab\u00edan alcanzado la victoria de la bestia, y de su imagen, y de su se\u00f1al, y del n\u00famero de su nombre, estar sobre el mar de vidrio, teniendo las arpas de Dios.\n15:3 Y cantan el c\u00e1ntico de Mois\u00e9s siervo de Dios, y el c\u00e1ntico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Se\u00f1or Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.\n15:4 \u00bfQui\u00e9n no te temer\u00e1, oh Se\u00f1or, y engrandecer\u00e1 tu nombre? porque t\u00fa s\u00f3lo eres santo; por lo cual todas las naciones vendr\u00e1n, y adorar\u00e1n delante de ti, porque tus juicios son manifestados.\n15:5 Y despu\u00e9s de estas cosas mir\u00e9, y he aqu\u00ed el templo del tabern\u00e1culo del testimonio fu\u00e9 abierto en el cielo;\n15:6 Y salieron del templo siete \u00e1ngeles, que ten\u00edan siete plagas, vestidos de un lino limpio y blanco, y ce\u00f1idos alrededor de los pechos con bandas de oro.\n15:7 Y uno de los cuatro animales di\u00f3 \u00e1 los siete \u00e1ngeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive para siempre jam\u00e1s.\n15:8 Y fu\u00e9 el templo lleno de humo por la majestad de Dios, y por su potencia; y ninguno pod\u00eda entrar en el templo, hasta que fuesen consumadas las siete plagas de los siete \u00e1ngeles.\n16:1 Y OI una gran voz del templo, que dec\u00eda \u00e1 los siete \u00e1ngeles: Id, y derramad las siete copas de la ira de Dios sobre la tierra.\n16:2 Y fu\u00e9 el primero, y derram\u00f3 su copa sobre la tierra; y vino una plaga mala y da\u00f1osa sobre los hombres que ten\u00edan la se\u00f1al de la bestia, y sobre los que adoraban su imagen.\n16:3 Y el segundo \u00e1ngel derram\u00f3 su copa sobre el mar, y se convirti\u00f3 en sangre como de un muerto; y toda alma viviente fu\u00e9 muerta en el mar.\n16:4 Y el tercer \u00e1ngel derram\u00f3 su copa sobre los r\u00edos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.\n16:5 Y o\u00ed al \u00e1ngel de las aguas, que dec\u00eda: Justo eres t\u00fa, oh Se\u00f1or, que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas:\n16:6 Porque ellos derramaron la sangre de los santos y de los profetas, tambi\u00e9n t\u00fa les has dado \u00e1 beber sangre; pues lo merecen.\n16:7 Y o\u00ed \u00e1 otro del altar, que dec\u00eda: Ciertamente, Se\u00f1or Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos.\n16:8 Y el cuarto \u00e1ngel derram\u00f3 su copa sobre el sol; y le fu\u00e9 dado quemar \u00e1 los hombres con fuego.\n16:9 Y los hombres se quemaron con el grande calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene potestad sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.\n16:10 Y el quinto \u00e1ngel derram\u00f3 su copa sobre la silla de la bestia; y su reino se hizo tenebroso, y se mord\u00edan sus lenguas de dolor;\n16:11 Y blasfemaron del Dios del cielo por sus dolores, y por sus plagas, y no se arrepintieron de sus obras.\n16:12 Y el sexto \u00e1ngel derram\u00f3 su copa sobre el gran r\u00edo Eufrates; y el agua de \u00e9l se sec\u00f3, para que fuese preparado el camino de los reyes del Oriente.\n16:13 Y vi salir de la boca del drag\u00f3n, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres esp\u00edritus inmundos \u00e1 manera de ranas:\n16:14 Porque son esp\u00edritus de demonios, que hacen se\u00f1ales, para ir \u00e1 los reyes de la tierra y de todo el mundo, para congregarlos para la batalla de aquel gran d\u00eda del Dios Todopoderoso.\n16:15 He aqu\u00ed, yo vengo como ladr\u00f3n. Bienaventurado el que vela, y guarda sus vestiduras, para que no ande desnudo, y vean su verg\u00fcenza.\n16:16 Y los congreg\u00f3 en el lugar que en hebreo se llama Armaged\u00f3n.\n16:17 Y el s\u00e9ptimo \u00e1ngel derram\u00f3 su copa por el aire; y sali\u00f3 una grande voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho es.\n16:18 Entonces fueron hechos rel\u00e1mpagos y voces y truenos; y hubo un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no fu\u00e9 jam\u00e1s desde que los hombres han estado sobre la tierra.\n16:19 Y la ciudad grande fu\u00e9 partida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la grande Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el c\u00e1liz del vino del furor de su ira.\n16:20 Y toda isla huy\u00f3, y los montes no fueron hallados.\n16:21 Y cay\u00f3 del cielo sobre los hombres un grande granizo como del peso de un talento: y los hombres blasfemaron de Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fu\u00e9 muy grande.\n17:1 Y VINO uno de los siete \u00e1ngeles que ten\u00edan las siete copas, y habl\u00f3 conmigo, dici\u00e9ndome: Ven ac\u00e1, y te mostrar\u00e9 la condenaci\u00f3n de la grande ramera, la cual est\u00e1 sentada sobre muchas aguas:\n17:2 Con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los que moran en la tierra se han embriagado con el vino de su fornicaci\u00f3n.\n17:3 Y me llev\u00f3 en Esp\u00edritu al desierto; y vi una mujer sentada sobre una bestia bermeja llena de nombres de blasfemia y que ten\u00eda siete cabezas y diez cuernos.\n17:4 Y la mujer estaba vestida de p\u00farpura y de escarlata, y dorada con oro, y adornada de piedras preciosas y de perlas, teniendo un c\u00e1liz de oro en su mano lleno de abominaciones y de la suciedad de su fornicaci\u00f3n;\n17:5 Y en su frente un nombre escrito: MISTERIO, BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS FORNICACIONES Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.\n17:6 Y vi la mujer embriagada de la sangre de los santos, y de la sangre de los m\u00e1rtires de Jes\u00fas: y cuando la vi, qued\u00e9 maravillado de grande admiraci\u00f3n.\n17:7 Y el \u00e1ngel me dijo: \u00bfPor qu\u00e9 te maravillas? Yo te dir\u00e9 el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene siete cabezas y diez cuernos.\n17:8 La bestia que has visto, fu\u00e9, y no es; y ha de subir del abismo, y ha de ir \u00e1 perdici\u00f3n: y los moradores de la tierra, cuyos nombres no est\u00e1n escritos en el libro de la vida desde la fundaci\u00f3n del mundo, se maravillar\u00e1n viendo la bestia que era y no es, a\n17:9 Y aqu\u00ed hay mente que tiene sabidur\u00eda. Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se asienta la mujer.\n17:10 Y son siete reyes. Los cinco son ca\u00eddos; el uno es, el otro aun no es venido; y cuando viniere, es necesario que dure breve tiempo.\n17:11 Y la bestia que era, y no es, es tambi\u00e9n el octavo, y es de los siete, y va \u00e1 perdici\u00f3n.\n17:12 Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aun no han recibido reino; mas tomar\u00e1n potencia por una hora como reyes con la bestia.\n17:13 Estos tienen un consejo, y dar\u00e1n su potencia y autoridad \u00e1 la bestia.\n17:14 Ellos pelear\u00e1n contra el Cordero, y el Cordero los vencer\u00e1, porque es el Se\u00f1or de los se\u00f1ores, y el Rey de los reyes: y los que est\u00e1n con \u00e9l son llamados, y elegidos, y fieles.\n17:15 Y \u00e9l me dice: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos y muchedumbres y naciones y lenguas.\n17:16 Y los diez cuernos que viste en la bestia, \u00e9stos aborrecer\u00e1n \u00e1 la ramera, y la har\u00e1n desolada y desnuda: y comer\u00e1n sus carnes, y la quemar\u00e1n con fuego:\n17:17 Porque Dios ha puesto en sus corazones ejecutar lo que le plugo, y el ponerse de acuerdo, y dar su reino \u00e1 la bestia, hasta que sean cumplidas las palabras de Dios.\n17:18 Y la mujer que has visto, es la grande ciudad que tiene reino sobre los reyes de la tierra.\n18:1 Y DESPU\u00c9S de estas cosas vi otro \u00e1ngel descender del cielo teniendo grande potencia; y la tierra fu\u00e9 alumbrada de su gloria.\n18:2 Y clam\u00f3 con fortaleza en alta voz, diciendo: Ca\u00edda es, ca\u00edda es la grande Babilonia, y es hecha habitaci\u00f3n de demonios, y guarida de todo esp\u00edritu inmundo, y albergue de todas aves sucias y aborrecibles.\n18:3 Porque todas las gentes han bebido del vino del furor de su fornicaci\u00f3n; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.\n18:4 Y o\u00ed otra voz del cielo, que dec\u00eda: Salid de ella, pueblo m\u00edo, porque no se\u00e1is participantes de sus pecados, y que no recib\u00e1is de sus plagas;\n18:5 Porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades.\n18:6 Tornadle \u00e1 dar como ella os ha dado, y pagadle al doble seg\u00fan sus obras; en el c\u00e1liz que ella os di\u00f3 \u00e1 beber, dadle \u00e1 beber doblado.\n18:7 Cuanto ella se ha glorificado, y ha estado en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su coraz\u00f3n: Yo estoy sentada reina, y no soy viuda, y no ver\u00e9 llanto.\n18:8 Por lo cual en un d\u00eda vendr\u00e1n sus plagas, muerte, llanto y hambre, y ser\u00e1 quemada con fuego; porque el Se\u00f1or Dios es fuerte, que la juzgar\u00e1.\n18:9 Y llorar\u00e1n y se lamentar\u00e1n sobre ella los reyes de la tierra, los cuales han fornicado con ella y han vivido en deleites, cuando ellos vieren el humo de su incendio,\n18:10 Estando lejos por el temor de su tormento, diciendo: Ay, ay, de aquella gran ciudad de Babilonia, aquella fuerte ciudad; porque en una hora vino tu juicio!\n18:11 Y los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan sobre ella, porque ninguno compra m\u00e1s sus mercader\u00edas:\n18:12 Mercader\u00eda de oro, y de plata, y de piedras preciosas, y de margaritas, y de lino fino, y de escarlata, y de seda, y de grana, y de toda madera olorosa, y de todo vaso de marfil, y de todo vaso de madera preciosa, y de cobre, y de hierro, y de m\u00e1rmol;\n18:13 Y canela, y olores, y ung\u00fcentos, y de incienso, y de vino, y de aceite; y flor de harina y trigo, y de bestias, y de ovejas; y de caballos, y de carros, y de siervos, y de almas de hombres.\n18:14 Y los frutos del deseo de tu alma se apartaron de ti; y todas las cosas gruesas y excelentes te han faltado, y nunca m\u00e1s las hallar\u00e1s.\n18:15 Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido, se pondr\u00e1n lejos de ella por el temor de su tormento, llorando y lamentando,\n18:16 Y diciendo: Ay, ay, aquella gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, y de escarlata, y de grana, y estaba dorada con oro, y adornada de piedras preciosas y de perlas!\n18:17 Porque en una hora han sido desoladas tantas riquezas. Y todo patr\u00f3n, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se estuvieron lejos;\n18:18 Y viendo el humo de su incendio, dieron voces, diciendo: \u00bfQu\u00e9 ciudad era semejante \u00e1 esta gran ciudad?\n18:19 Y echaron polvo sobre sus cabezas; y dieron voces, llorando y lamentando, diciendo: Ay, ay, de aquella gran ciudad, en la cual todos los que ten\u00edan nav\u00edos en la mar se hab\u00edan enriquecido de sus riquezas; que en una hora ha sido desolada!\n18:20 Al\u00e9grate sobre ella, cielo, y vosotros, santos, ap\u00f3stoles, y profetas; porque Dios ha vengado vuestra causa en ella.\n18:21 Y un \u00e1ngel fuerte tom\u00f3 una piedra como una grande piedra de molino, y la ech\u00f3 en la mar, diciendo: Con tanto \u00edmpetu ser\u00e1 derribada Babilonia, aquella grande ciudad, y nunca jam\u00e1s ser\u00e1 hallada.\n18:22 Y voz de ta\u00f1edores de arpas, y de m\u00fasicos, y de ta\u00f1edores de flautas y de trompetas, no ser\u00e1 m\u00e1s o\u00edda en ti; y todo art\u00edfice de cualquier oficio, no ser\u00e1 m\u00e1s hallado en ti; y el sonido de muela no ser\u00e1 m\u00e1s en ti o\u00eddo:\n18:23 Y luz de antorcha no alumbrar\u00e1 m\u00e1s en ti; y voz de esposo ni de esposa no ser\u00e1 m\u00e1s en ti o\u00edda; porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra; porque en tus hechicer\u00edas todas las gentes han errado.\n18:24 Y en ella fu\u00e9 hallada la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra.\n19:1 DESPU\u00c9S de estas cosas o\u00ed una gran voz de gran compa\u00f1\u00eda en el cielo, que dec\u00eda: Aleluya: Salvaci\u00f3n y honra y gloria y potencia al Se\u00f1or Dios nuestro\n19:2 Porque sus juicios son verdaderos y justos; porque \u00e9l ha juzgado \u00e1 la grande ramera, que ha corrompido la tierra con su fornicaci\u00f3n, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella.\n19:3 Y otra vez dijeron: Aleluya. Y su humo subi\u00f3 para siempre jam\u00e1s.\n19:4 Y los veinticuatro ancianos y los cuatro animales se postraron en tierra, y adoraron \u00e1 Dios que estaba sentado sobre el trono, diciendo: Am\u00e9n: Aleluya.\n19:5 Y sali\u00f3 una voz del trono, que dec\u00eda: Load \u00e1 nuestro Dios todos sus siervos, y los que le tem\u00e9is, as\u00ed peque\u00f1os como grandes.\n19:6 Y o\u00ed como la voz de una grande compa\u00f1\u00eda, y como el ruido de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que dec\u00eda: Aleluya: porque rein\u00f3 el Se\u00f1or nuestro Dios Todopoderoso.\n19:7 Goc\u00e9monos y alegr\u00e9monos y d\u00e9mosle gloria; porque son venidas las bodas del Cordero, y su esposa se ha aparejado.\n19:8 Y le fu\u00e9 dado que se vista de lino fino, limpio y brillante: porque el lino fino son las justificaciones de los santos.\n19:9 Y \u00e9l me dice: Escribe: Bienaventurados los que son llamados \u00e1 la cena del Cordero. Y me dijo: Estas palabras de Dios son verdaderas.\n19:10 Y yo me ech\u00e9 \u00e1 sus pies para adorarle. Y \u00e9l me dijo: Mira que no lo hagas: yo soy siervo contigo, y con tus hermanos que tienen el testimonio de Jes\u00fas: adora \u00e1 Dios; porque el testimonio de Jes\u00fas es el esp\u00edritu de la profec\u00eda.\n19:11 Y vi el cielo abierto; y he aqu\u00ed un caballo blanco, y el que estaba sentado sobre \u00e9l, era llamado Fiel y Verdadero, el cual con justicia juzga y pelea.\n19:12 Y sus ojos eran como llama de fuego, y hab\u00eda en su cabeza muchas diademas; y ten\u00eda un nombre escrito que ninguno entend\u00eda sino \u00e9l mismo.\n19:13 Y estaba vestido de una ropa te\u00f1ida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.\n19:14 Y los ej\u00e9rcitos que est\u00e1n en el cielo le segu\u00edan en caballos blancos, vestidos de lino fin\u00edsimo, blanco y limpio.\n19:15 Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes: y \u00e9l los regir\u00e1 con vara de hierro; y \u00e9l pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.\n19:16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SE\u00d1OR DE SE\u00d1ORES.\n19:17 Y vi un \u00e1ngel que estaba en el sol, y clam\u00f3 con gran voz, diciendo \u00e1 todas las aves que volaban por medio del cielo: Venid, y congregaos \u00e1 la cena del gran Dios,\n19:18 Para que com\u00e1is carnes de reyes, y de capitanes, y carnes de fuertes, y carnes de caballos, y de los que est\u00e1n sentados sobre ellos; y carnes de todos, libres y siervos, de peque\u00f1os y de grandes\n19:19 Y vi la bestia, y los reyes de la tierra y sus ej\u00e9rcitos, congregados para hacer guerra contra el que estaba sentado sobre el caballo, y contra su ej\u00e9rcito.\n19:20 Y la bestia fu\u00e9 presa, y con ella el falso profeta que hab\u00eda hecho las se\u00f1ales delante de ella, con las cuales hab\u00eda enga\u00f1ado \u00e1 los que tomaron la se\u00f1al de la bestia, y hab\u00edan adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego a\n19:21 Y los otros fueron muertos con la espada que sal\u00eda de la boca del que estaba sentado sobre el caballo, y todas las aves fueron hartas de las carnes de ellos.\n20:1 Y VI un \u00e1ngel descender del cielo, que ten\u00eda la llave del abismo, y una grande cadena en su mano.\n20:2 Y prendi\u00f3 al drag\u00f3n, aquella serpiente antigua, que es el Diablo y Satan\u00e1s, y le at\u00f3 por mil a\u00f1os;\n20:3 Y arroj\u00f3lo al abismo, y le encerr\u00f3, y sell\u00f3 sobre \u00e9l, porque no enga\u00f1e m\u00e1s \u00e1 las naciones, hasta que mil a\u00f1os sean cumplidos: y despu\u00e9s de esto es necesario que sea desatado un poco de tiempo.\n20:4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fu\u00e9 dado juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio de Jes\u00fas, y por la palabra de Dios, y que no hab\u00edan adorado la bestia, ni \u00e1 su imagen, y que no recibieron la se\u00f1al en sus frentes, ni en sus\n20:5 Mas los otros muertos no tornaron \u00e1 vivir hasta que sean cumplidos mil a\u00f1os. Esta es la primera resurrecci\u00f3n.\n20:6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrecci\u00f3n; la segunda muerte no tiene potestad en \u00e9stos; antes ser\u00e1n sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinar\u00e1n con \u00e9l mil a\u00f1os.\n20:7 Y cuando los mil a\u00f1os fueren cumplidos, Satan\u00e1s ser\u00e1 suelto de su prisi\u00f3n,\n20:8 Y saldr\u00e1 para enga\u00f1ar las naciones que est\u00e1n sobre los cuatro \u00e1ngulos de la tierra, \u00e1 Gog y \u00e1 Magog, \u00e1 fin de congregarlos para la batalla; el n\u00famero de los cuales es como la arena del mar.\n20:9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada: y de Dios descendi\u00f3 fuego del cielo, y los devor\u00f3.\n20:10 Y el diablo que los enga\u00f1aba, fu\u00e9 lanzado en el lago de fuego y azufre, donde est\u00e1 la bestia y el falso profeta; y ser\u00e1n atormentados d\u00eda y noche para siempre jam\u00e1s.\n20:11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre \u00e9l, de delante del cual huy\u00f3 la tierra y el cielo; y no fu\u00e9 hallado el lugar de ellos.\n20:12 Y vi los muertos, grandes y peque\u00f1os, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fu\u00e9 abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, seg\u00fan sus obras.\n20:13 Y el mar di\u00f3 los muertos que estaban en \u00e9l; y la muerte y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos; y fu\u00e9 hecho juicio de cada uno seg\u00fan sus obras.\n20:14 Y el infierno y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda.\n20:15 Y el que no fu\u00e9 hallado escrito en el libro de la vida, fu\u00e9 lanzado en el lago de fuego.\n21:1 Y VI un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es.\n21:2 Y yo Juan vi la santa ciudad, Jerusalem nueva, que descend\u00eda del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.\n21:3 Y o\u00ed una gran voz del cielo que dec\u00eda: He aqu\u00ed el tabern\u00e1culo de Dios con los hombres, y morar\u00e1 con ellos; y ellos ser\u00e1n su pueblo, y el mismo Dios ser\u00e1 su Dios con ellos.\n21:4 Y limpiar\u00e1 Dios toda l\u00e1grima de los ojos de ellos; y la muerte no ser\u00e1 m\u00e1s; y no habr\u00e1 m\u00e1s llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.\n21:5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aqu\u00ed, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.\n21:6 Y d\u00edjome: Hecho es. Yo soy Alpha y Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le dar\u00e9 de la fuente del agua de vida gratuitamente.\n21:7 El que venciere, poseer\u00e1 todas las cosas; y yo ser\u00e9 su Dios, y \u00e9l ser\u00e1 mi hijo.\n21:8 Mas \u00e1 los temerosos \u00e9 incr\u00e9dulos, \u00e1 los abominables y homicidas, \u00e1 los fornicarios y hechiceros, y \u00e1 los id\u00f3latras, y \u00e1 todos los mentirosos, su parte ser\u00e1 en el lago ardiendo con fuego y azufre, que es la muerte segunda.\n21:9 Y vino \u00e1 m\u00ed uno de los siete \u00e1ngeles que ten\u00edan las siete copas llenas de las siete postreras plagas, y habl\u00f3 conmigo, diciendo: Ven ac\u00e1, yo te mostrar\u00e9 la esposa, mujer del Cordero.\n21:10 Y llev\u00f3me en Esp\u00edritu \u00e1 un grande y alto monte, y me mostr\u00f3 la grande ciudad santa de Jerusalem, que descend\u00eda del cielo de Dios,\n21:11 Teniendo la claridad de Dios: y su luz era semejante \u00e1 una piedra precios\u00edsima, como piedra de jaspe, resplandeciente como cristal.\n21:12 Y ten\u00eda un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce \u00e1ngeles, y nombres escritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.\n21:13 Al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al mediodi\u00e1 tres puertas; al poniente tres puertas.\n21:14 Y el muro de la ciudad ten\u00eda doce fundamentos, y en ellos los doce nombres de los doce ap\u00f3stoles del Cordero.\n21:15 Y el que hablaba conmigo, ten\u00eda una medida de una ca\u00f1a de oro para medir la ciudad, y sus puertas, y su muro.\n21:16 Y la ciudad est\u00e1 situada y puesta en cuadro, y su largura es tanta como su anchura: y \u00e9l midi\u00f3 la ciudad con la ca\u00f1a, doce mil estadios: la largura y la altura y la anchura de ella son iguales.\n21:17 Y midi\u00f3 su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es del \u00e1ngel.\n21:18 Y el material de su muro era de jaspe: mas la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio.\n21:19 Y los fundamentos del muro de la ciudad estaban adornados de toda piedra preciosa. El primer fundamento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, calcedonia; el cuarto, esmeralda;\n21:20 El quinto, sard\u00f3nica; el sexto, sardio; el s\u00e9ptimo, cris\u00f3lito; el octavo, berilo; el nono, topacio; el d\u00e9cimo, crisopraso; el und\u00e9cimo, jacinto; el duod\u00e9cimo, amatista.\n21:21 Y las doce puertas eran doce perlas, en cada una, una; cada puerta era de una perla. Y la plaza de la ciudad era de oro puro como vidrio trasparente.\n21:22 Y no vi en ella templo; porque el Se\u00f1or Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.\n21:23 Y la ciudad no ten\u00eda necesidad de sol, ni de luna, para que resplandezcan en ella: porque la claridad de Dios la ilumin\u00f3, y el Cordero era su lumbrera.\n21:24 Y las naciones que hubieren sido salvas andar\u00e1n en la lumbre de ella: y los reyes de la tierra traer\u00e1n su gloria y honor \u00e1 ella\n21:25 Y sus puertas nunca ser\u00e1n cerradas de d\u00eda, porque all\u00ed no habr\u00e1 noche.\n21:26 Y llevar\u00e1n la gloria y la honra de las naciones \u00e1 ella.\n21:27 No entrar\u00e1 en ella ninguna cosa sucia, \u00f3 que hace abominaci\u00f3n y mentira; sino solamente los que est\u00e1n escritos en el libro de la vida del Cordero.\n22:1 DESPU\u00c9S me mostr\u00f3 un r\u00edo limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que sal\u00eda del trono de Dios y del Cordero.\n22:2 En el medio de la plaza de ella, y de la una y de la otra parte del r\u00edo, estaba el \u00e1rbol de la vida, que lleva doce frutos, dando cada mes su fruto: y las hojas del \u00e1rbol eran para la sanidad de las naciones.\n22:3 Y no habr\u00e1 m\u00e1s maldici\u00f3n; sino que el trono de Dios y del Cordero estar\u00e1 en ella, y sus siervos le servir\u00e1n.\n22:4 Y ver\u00e1n su cara; y su nombre estar\u00e1 en sus frentes.\n22:5 Y all\u00ed no habr\u00e1 m\u00e1s noche; y no tienen necesidad de lumbre de antorcha, ni de lumbre de sol: porque el Se\u00f1or Dios los alumbrar\u00e1: y reinar\u00e1n para siempre jam\u00e1s.\n22:6 Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Se\u00f1or Dios de los santos profetas ha enviado su \u00e1ngel, para mostrar \u00e1 sus siervos las cosas que es necesario que sean hechas presto.\n22:7 Y he aqu\u00ed, vengo presto. Bienaventurado el que guarda las palabras de la profec\u00eda de este libro.\n22:8 Yo Juan soy el que ha o\u00eddo y visto estas cosas. Y despu\u00e9s que hube o\u00eddo y visto, me postr\u00e9 para adorar delante de los pies del \u00e1ngel que me mostraba estas cosas.\n22:9 Y \u00e9l me dijo: Mira que no lo hagas: porque yo soy siervo contigo, y con tus hermanos los profetas, y con los que guardan las palabras de este libro. Adora \u00e1 Dios.\n22:10 Y me dijo: No selles las palabras de la profec\u00eda de este libro; porque el tiempo est\u00e1 cerca.\n22:11 El que es injusto, sea injusto todav\u00eda: y el que es sucio, ens\u00faciese todav\u00eda: y el que es justo, sea todav\u00eda justificado: y el santo sea santificado todav\u00eda.\n22:12 Y he aqu\u00ed, yo vengo presto, y mi galard\u00f3n conmigo, para recompensar \u00e1 cada uno seg\u00fan fuere su obra.\n22:13 Yo soy Alpha y Omega, principio y fin, el primero y el postrero.\n22:14 Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el \u00e1rbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad.\n22:15 Mas los perros estar\u00e1n fuera, y los hechiceros, y los disolutos, y los homicidas, y los id\u00f3latras, y cualquiera que ama y hace mentira.\n22:16 Yo Jes\u00fas he enviado mi \u00e1ngel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la ra\u00edz y el linaje de David, la estrella resplandeciente, y de la ma\u00f1ana.\n22:17 Y el Esp\u00edritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga: y el que quiere, tome del agua de la vida de balde.\n22:18 Porque yo protesto \u00e1 cualquiera que oye las palabras de la profec\u00eda de este libro: Si alguno a\u00f1adiere \u00e1 estas cosas, Dios pondr\u00e1 sobre \u00e9l las plagas que est\u00e1n escritas en este libro.\n22:19 Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profec\u00eda, Dios quitar\u00e1 su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad, y de las cosas que est\u00e1n escritas en este libro.\n22:20 El que da testimonio de estas cosas, dice: Ciertamente, vengo en breve. Am\u00e9n, sea as\u00ed. Ven: Se\u00f1or Jes\u00fas.\n22:21 La gracia de nuestro Se\u00f1or Jesucristo sea con todos vosotros. Am\u00e9n.","title":"Spanish Bible: Revelation","type":"page"}
