{"collection":"Bible & Christianity","html_url":"https://unchartedknowledge.5gfusion.net/browse/bib/wb/spa/sa1.htm","path":"bib/wb/spa/sa1.htm","source_url":"https://sacred-texts.com/bib/wb/spa/sa1.htm","text":"1:1 HUBO un var\u00f3n de Ramathaim de Sophim, del monte de Ephraim, que se llamaba Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eli\u00fa, hijo de Thohu, hijo de Suph, Ephrateo.\n1:2 Y ten\u00eda \u00e9l dos mujeres; el nombre de la una era Anna, y el nombre de la otra Peninna. Y Peninna ten\u00eda hijos, mas Anna no los ten\u00eda.\n1:3 Y sub\u00eda aquel var\u00f3n todos los a\u00f1os de su ciudad, \u00e1 adorar y sacrificar \u00e1 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos en Silo, donde estaban dos hijos de Eli, Ophni y Phinees, sacerdotes de Jehov\u00e1.\n1:4 Y cuando ven\u00eda el d\u00eda, Elcana sacrificaba, y daba \u00e1 Peninna su mujer, y \u00e1 todos sus hijos y \u00e1 todas sus hijas, \u00e1 cada uno su parte.\n1:5 Mas \u00e1 Anna daba una parte escogida; porque amaba \u00e1 Anna, aunque Jehov\u00e1 hab\u00eda cerrado su matriz.\n1:6 Y su competidora la irritaba, enoj\u00e1ndola y entristeci\u00e9ndola, porque Jehov\u00e1 hab\u00eda cerrado su matriz.\n1:7 Y as\u00ed hac\u00eda cada a\u00f1o: cuando sub\u00eda \u00e1 la casa de Jehov\u00e1, enojaba as\u00ed \u00e1 la otra; por lo cual ella lloraba, y no com\u00eda.\n1:8 Y Elcana su marido le dijo: Anna, \u00bfpor qu\u00e9 lloras? \u00bfy por qu\u00e9 no comes? \u00bfy por qu\u00e9 est\u00e1 afligido tu coraz\u00f3n? \u00bfNo te soy yo mejor que diez hijos?\n1:9 Y levant\u00f3se Anna despu\u00e9s que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Eli estaba sentado en una silla junto \u00e1 un pilar del templo de Jehov\u00e1,\n1:10 Ella con amargura de alma or\u00f3 \u00e1 Jehov\u00e1, y llor\u00f3 abundantemente.\n1:11 E hizo voto, diciendo: Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, si te dignares mirar la aflicci\u00f3n de tu sierva, y te acordares de m\u00ed, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres \u00e1 tu sierva un hijo var\u00f3n, yo lo dedicar\u00e9 \u00e1 Jehov\u00e1 todos los d\u00edas de su vida, y no subir\u00e1 nava\n1:12 Y fu\u00e9 que como ella orase largamente delante de Jehov\u00e1, Eli estaba observando la boca de ella.\n1:13 Mas Anna hablaba en su coraz\u00f3n, y solamente se mov\u00edan sus labios, y su voz no se o\u00eda; y t\u00favola Eli por borracha.\n1:14 Entonces le dijo Eli: \u00bfHasta cu\u00e1ndo estar\u00e1s borracha?; digiere tu vino.\n1:15 Y Anna le respondi\u00f3, diciendo: No, se\u00f1or m\u00edo: mas yo soy una mujer trabajada de esp\u00edritu: no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehov\u00e1.\n1:16 No tengas \u00e1 tu sierva por una mujer imp\u00eda: porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicci\u00f3n he hablado hasta ahora.\n1:17 Y Eli respondi\u00f3, y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petici\u00f3n que le has hecho.\n1:18 Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y fu\u00e9se la mujer su camino, y comi\u00f3, y no estuvo m\u00e1s triste.\n1:19 Y levant\u00e1ndose de ma\u00f1ana, adoraron delante de Jehov\u00e1, y volvi\u00e9ronse, y vinieron \u00e1 su casa en Ramatha. Y Elcana conoci\u00f3 \u00e1 Anna su mujer, y Jehov\u00e1 se acord\u00f3 de ella.\n1:20 Y fu\u00e9 que corrido el tiempo, despu\u00e9s de haber concebido Anna, pari\u00f3 un hijo, y p\u00fasole por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo demand\u00e9 \u00e1 Jehov\u00e1.\n1:21 Despu\u00e9s subi\u00f3 el var\u00f3n Elcana, con toda su familia, \u00e1 sacrificar \u00e1 Jehov\u00e1 el sacrificio acostumbrado, y su voto.\n1:22 Mas Anna no subi\u00f3, sino dijo \u00e1 su marido: Yo no subir\u00e9 hasta que el ni\u00f1o sea destetado; para que lo lleve y sea presentado delante de Jehov\u00e1, y se quede all\u00e1 para siempre.\n1:23 Y Elcana su marido le respondi\u00f3: Haz lo que bien te pareciere; qu\u00e9date hasta que lo destetes; solamente Jehov\u00e1 cumpla su palabra. Y qued\u00f3se la mujer, y cri\u00f3 su hijo hasta que lo destet\u00f3.\n1:24 Y despu\u00e9s que lo hubo destetado, llev\u00f3lo consigo, con tres becerros, y un epha de harina, y una vasija de vino, y tr\u00e1jolo \u00e1 la casa de Jehov\u00e1 en Silo: y el ni\u00f1o era peque\u00f1o.\n1:25 Y matando el becerro, trajeron el ni\u00f1o \u00e1 Eli.\n1:26 Y ella dijo: Oh, se\u00f1or m\u00edo! vive tu alma, se\u00f1or m\u00edo, yo soy aquella mujer que estuvo aqu\u00ed junto \u00e1 ti orando \u00e1 Jehov\u00e1.\n1:27 Por este ni\u00f1o oraba, y Jehov\u00e1 me di\u00f3 lo que le ped\u00ed.\n1:28 Yo pues le vuelvo tambi\u00e9n \u00e1 Jehov\u00e1: todos los d\u00edas que viviere, ser\u00e1 de Jehov\u00e1. Y ador\u00f3 all\u00ed \u00e1 Jehov\u00e1.\n2:1 Y ANNA or\u00f3 y dijo: Mi coraz\u00f3n se regocija en Jehov\u00e1, Mi cuerno es ensalzado en Jehov\u00e1; Mi boca se ensanch\u00f3 sobre mis enemigos, Por cuanto me alegr\u00e9 en tu salud.\n2:2 No hay santo como Jehov\u00e1: Porque no hay ninguno fuera de ti; Y no hay refugio como el Dios nuestro.\n2:3 No multipliqu\u00e9is hablando grandezas, altaner\u00edas; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehov\u00e1, Y \u00e1 \u00e9l toca el pesar las acciones.\n2:4 Los arcos de los fuertes fueron quebrados, Y los flacos se ci\u00f1eron de fortaleza.\n2:5 Los hartos se alquilaron por pan: Y cesaron los hambrientos: Hasta parir siete la est\u00e9ril, Y la que ten\u00eda muchos hijos enferm\u00f3.\n2:6 Jehov\u00e1 mata, y \u00e9l da vida: El hace descender al sepulcro, y hace subir.\n2:7 Jehov\u00e1 empobrece, y \u00e9l enriquece: Abate, y ensalza.\n2:8 El levanta del polvo al pobre, Y al menesteroso ensalza del esti\u00e9rcol, Para asentarlo con los pr\u00edncipes; Y hace que tengan por heredad asiento de honra: Porque de Jehov\u00e1 son las columnas de la tierra, Y \u00e9l asent\u00f3 sobre ellas el mundo.\n2:9 El guarda los pies de sus santos, Mas los imp\u00edos perecen en tinieblas; Porque nadie ser\u00e1 fuerte por su fuerza.\n2:10 Delante de Jehov\u00e1 ser\u00e1n quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos tronar\u00e1 desde los cielos: Jehov\u00e1 juzgar\u00e1 los t\u00e9rminos de la tierra, Y dar\u00e1 fortaleza \u00e1 su Rey, Y ensalzar\u00e1 el cuerno de su Mes\u00edas.\n2:11 Y Elcana se volvi\u00f3 \u00e1 su casa en Ramatha; y el ni\u00f1o ministraba \u00e1 Jehov\u00e1 delante del sacerdote Eli.\n2:12 Mas los hijos de Eli eran hombres imp\u00edos, y no ten\u00edan conocimiento de Jehov\u00e1.\n2:13 Y la costumbre de los sacerdotes con el pueblo era que, cuando alguno ofrec\u00eda sacrificio, ven\u00eda el criado del sacerdote mientras la carne estaba \u00e1 cocer, trayendo en su mano un garfio de tres ganchos;\n2:14 Y her\u00eda con \u00e9l en la caldera, \u00f3 en la olla, \u00f3 en el caldero, \u00f3 en el pote; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para si. De esta manera hac\u00edan \u00e1 todo Israelita que ven\u00eda \u00e1 Silo.\n2:15 Asimismo, antes de quemar el sebo, ven\u00eda el criado del sacerdote, y dec\u00eda al que sacrificaba: Da carne que ase para el sacerdote; porque no tomar\u00e1 de ti carne cocida, sino cruda.\n2:16 Y si le respond\u00eda el var\u00f3n, Quemen luego el sebo hoy, y despu\u00e9s toma tanta como quisieres; \u00e9l respond\u00eda: No, sino ahora la has de dar: de otra manera yo la tomar\u00e9 por fuerza.\n2:17 Era pues el pecado de los mozos muy grande delante de Jehov\u00e1; porque los hombres menospreciaban los sacrificios de Jehov\u00e1.\n2:18 Y el joven Samuel ministraba delante de Jehov\u00e1, vestido de un ephod de lino.\n2:19 Y hac\u00edale su madre una t\u00fanica peque\u00f1a, y tra\u00edasela cada a\u00f1o, cuando sub\u00eda con su marido \u00e1 ofrecer el sacrificio acostumbrado.\n2:20 Y Eli bendijo \u00e1 Elcana y \u00e1 su mujer, diciendo: Jehov\u00e1 te d\u00e9 simiente de esta mujer en lugar de esta petici\u00f3n que hizo \u00e1 Jehov\u00e1. Y volvi\u00e9ronse \u00e1 su casa.\n2:21 Y visit\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 Anna, y concibi\u00f3, y pari\u00f3 tres hijos, y dos hijas. Y el joven Samuel crec\u00eda delante de Jehov\u00e1.\n2:22 Eli empero era muy viejo, y oy\u00f3 todo lo que sus hijos hac\u00edan \u00e1 todo Israel, y como dorm\u00edan con las mujeres que velaban \u00e1 la puerta del tabern\u00e1culo del testimonio.\n2:23 Y d\u00edjoles: \u00bfPor qu\u00e9 hac\u00e9is cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes.\n2:24 No, hijos m\u00edos; porque no es buena fama la que yo oigo: que hac\u00e9is pecar al pueblo de Jehov\u00e1.\n2:25 Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgar\u00e1n; mas si alguno pecare contra Jehov\u00e1, \u00bfqui\u00e9n rogar\u00e1 por \u00e9l? Mas ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehov\u00e1 los quer\u00eda matar.\n2:26 Y el joven Samuel iba creciendo, y adelantando delante de Dios y delante de los hombres.\n2:27 Y vino un var\u00f3n de Dios \u00e1 Eli, y d\u00edjole: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: \u00bfNo me manifest\u00e9 yo claramente \u00e1 la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Fara\u00f3n?\n2:28 Y yo le escog\u00ed por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mi altar, y quemase perfume, y trajese ephod delante de m\u00ed; y d\u00ed \u00e1 la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel.\n2:29 \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00e9is hollado mis sacrificios y mis presentes, que yo mand\u00e9 ofrecer en el tabern\u00e1culo; y has honrado \u00e1 tus hijos m\u00e1s que \u00e1 m\u00ed, engord\u00e1ndoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?\n2:30 Por tanto, Jehov\u00e1 el Dios de Israel dice: Yo hab\u00eda dicho que tu casa y la casa de tu padre andar\u00edan delante de m\u00ed perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehov\u00e1: Nunca yo tal haga, porque yo honrar\u00e9 \u00e1 los que me honran, y los que me tuvieren en poco, ser\u00e1n vile\n2:31 He aqu\u00ed vienen d\u00edas, en que cortar\u00e9 tu brazo, y el brazo de la casa de tu padre, que no haya viejo en tu casa.\n2:32 Y ver\u00e1s competidor en el tabern\u00e1culo, en todas las cosas en que hiciere bien \u00e1 Israel; y en ning\u00fan tiempo habr\u00e1 viejo en tu casa.\n2:33 Y no te cortar\u00e9 del todo var\u00f3n de mi altar, para hacerte marchitar tus ojos, y henchir tu \u00e1nimo de dolor; mas toda la cr\u00eda de tu casa morir\u00e1 en la edad varonil.\n2:34 Y te ser\u00e1 por se\u00f1al esto que acontecer\u00e1 \u00e1 tus dos hijos, Ophni y Phinees: ambos morir\u00e1n en un d\u00eda.\n2:35 Y yo me suscitar\u00e9 un sacerdote fiel, que haga conforme \u00e1 mi coraz\u00f3n y \u00e1 mi alma; y yo le edificar\u00e9 casa firme, y andar\u00e1 delante de mi ungido todo los d\u00edas.\n2:36 Y ser\u00e1 que el que hubiere quedado en tu casa, vendr\u00e1 \u00e1 postr\u00e1rsele por un dinero de plata y un bocado de pan, dici\u00e9ndole: Ru\u00e9gote que me constituyas en alg\u00fan ministerio, para que coma un bocado de pan.\n3:1 Y EL joven Samuel ministraba \u00e1 Jehov\u00e1 delante de Eli: y la palabra de Jehov\u00e1 era de estima en aquellos d\u00edas; no hab\u00eda visi\u00f3n manifiesta.\n3:2 Y aconteci\u00f3 un d\u00eda, que estando Eli acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban \u00e1 oscurecerse, que no pod\u00eda ver,\n3:3 Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehov\u00e1, donde el arca de Dios estaba: y antes que la l\u00e1mpara de Dios fuese apagada,\n3:4 Jehov\u00e1 llam\u00f3 \u00e1 Samuel; y \u00e9l respondi\u00f3: Heme aqu\u00ed.\n3:5 Y corriendo luego \u00e1 Eli, dijo: Heme aqu\u00ed; \u00bfpara qu\u00e9 me llamaste? Y Eli le dijo: Yo no he llamado; vu\u00e9lvete \u00e1 acostar. Y \u00e9l se volvi\u00f3, y acost\u00f3se.\n3:6 Y Jehov\u00e1 volvi\u00f3 \u00e1 llamar otra vez \u00e1 Samuel. Y levant\u00e1ndose Samuel vino \u00e1 Eli, y dijo: Heme aqu\u00ed; \u00bfpara qu\u00e9 me has llamado? Y \u00e9l dijo: Hijo m\u00edo, yo no he llamado; vuelve, y acu\u00e9state.\n3:7 Y Samuel no hab\u00eda conocido a\u00fan \u00e1 Jehov\u00e1, ni la palabra de Jehov\u00e1 le hab\u00eda sido revelada.\n3:8 Jehov\u00e1 pues llam\u00f3 la tercera vez \u00e1 Samuel. Y \u00e9l levant\u00e1ndose vino \u00e1 Eli, y dijo: Heme aqu\u00ed; \u00bfpara qu\u00e9 me has llamado? Entonces entendi\u00f3 Eli que Jehov\u00e1 llamaba al joven.\n3:9 Y dijo Eli \u00e1 Samuel: Ve, y acu\u00e9state: y si te llamare, dir\u00e1s: Habla, Jehov\u00e1, que tu siervo oye. As\u00ed se fu\u00e9 Samuel, y acost\u00f3se en su lugar.\n3:10 Y vino Jehov\u00e1, y par\u00f3se, y llam\u00f3 como las otras veces: Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, que tu siervo oye.\n3:11 Y Jehov\u00e1 dijo \u00e1 Samuel: He aqu\u00ed har\u00e9 yo una cosa en Israel, que \u00e1 quien la oyere, le reti\u00f1ir\u00e1n ambos o\u00eddos.\n3:12 Aquel d\u00eda yo despertar\u00e9 contra Eli todas las cosas que he dicho sobre su casa. En comenzando, acabar\u00e9 tambi\u00e9n.\n3:13 Y mostrar\u00e9le que yo juzgar\u00e9 su casa para siempre, por la iniquidad que \u00e9l sabe; porque sus hijos se han envilecido, y \u00e9l no los ha estorbado.\n3:14 Y por tanto yo he jurado \u00e1 la casa de Eli, que la iniquidad de la casa de Eli no ser\u00e1 expiada jam\u00e1s, ni con sacrificios ni con presentes.\n3:15 Y Samuel estuvo acostado hasta la ma\u00f1ana, y abri\u00f3 las puertas de la casa de Jehov\u00e1. Y Samuel tem\u00eda descubrir la visi\u00f3n \u00e1 Eli.\n3:16 Llamando pues Eli \u00e1 Samuel, d\u00edjole: Hijo m\u00edo, Samuel. Y \u00e9l respondi\u00f3: Heme aqu\u00ed.\n3:17 Y dijo: \u00bfQu\u00e9 es la palabra que te habl\u00f3 Jehov\u00e1?; ru\u00e9gote que no me la encubras: as\u00ed te haga Dios y as\u00ed te a\u00f1ada, si me encubrieres palabra de todo lo que habl\u00f3 contigo.\n3:18 Y Samuel se lo manifest\u00f3 todo, sin encubrirle nada. Entonces \u00e9l dijo: Jehov\u00e1 es; haga lo que bien le pareciere.\n3:19 Y Samuel creci\u00f3, y Jehov\u00e1 fu\u00e9 con \u00e9l, y no dej\u00f3 caer \u00e1 tierra ninguna de sus palabras.\n3:20 Y conoci\u00f3 todo Israel desde Dan hasta Beer-sebah, que Samuel era fiel profeta de Jehov\u00e1.\n3:21 As\u00ed torn\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 aparecer en Silo: porque Jehov\u00e1 se manifest\u00f3 \u00e1 Samuel en Silo con palabra de Jehov\u00e1.\n4:1 Y SAMUEL habl\u00f3 \u00e1 todo Israel. Por aquel tiempo sali\u00f3 Israel \u00e1 encontrar en batalla \u00e1 los Filisteos, y asent\u00f3 campo junto \u00e1 Eben-ezer, y los Filisteos asentaron el suyo en Aphec.\n4:2 Y los Filisteos presentaron la batalla \u00e1 Israel; y trab\u00e1ndose el combate, Israel fu\u00e9 vencido delante de los Filisteos, los cuales hirieron en la batalla por el campo como cuatro mil hombres.\n4:3 Y vuelto que hubo el pueblo al campamento, los ancianos de Israel dijeron: \u00bfPor qu\u00e9 nos ha herido hoy Jehov\u00e1 delante de los Filisteos? Traigamos \u00e1 nosotros de Silo el arca del pacto de Jehov\u00e1, para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuest\n4:4 Y envi\u00f3 el pueblo \u00e1 Silo, y trajeron de all\u00e1 el arca del pacto de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, que estaba asentado entre los querubines; y los dos hijos de Eli, Ophni y Phinees, estaban all\u00ed con el arca del pacto de Dios.\n4:5 Y aconteci\u00f3 que, como el arca del pacto de Jehov\u00e1 vino al campo, todo Israel di\u00f3 grita con tan grande j\u00fabilo, que la tierra tembl\u00f3.\n4:6 Y cuando los Filisteos oyeron la voz de j\u00fabilo, dijeron: \u00bfQu\u00e9 voz de gran j\u00fabilo es esta en el campo de los Hebreos? Y supieron que el arca de Jehov\u00e1 hab\u00eda venido al campo.\n4:7 Y los Filisteos tuvieron miedo, porque dec\u00edan: Ha venido Dios al campo. Y dijeron: Ay de nosotros! pues antes de ahora no fu\u00e9 as\u00ed.\n4:8 Ay de nosotros! \u00bfQui\u00e9n nos librar\u00e1 de las manos de estos dioses fuertes? Estos son los dioses que hirieron \u00e1 Egipto con toda plaga en el desierto.\n4:9 Esforzaos, oh Filisteos, y sed hombres, porque no sirv\u00e1is \u00e1 los Hebreos, como ellos os han servido \u00e1 vosotros: sed hombres, y pelead.\n4:10 Pelearon pues los Filisteos, \u00e9 Israel fu\u00e9 vencido, y huyeron cada cual \u00e1 sus tiendas; y fu\u00e9 hecha muy grande mortandad, pues cayeron de Israel treinta mil hombres de \u00e1 pie.\n4:11 Y el arca de Dios fu\u00e9 tomada, y muertos los dos hijos de Eli, Ophni y Phinees.\n4:12 Y corriendo de la batalla un hombre de Benjam\u00edn, vino aquel d\u00eda \u00e1 Silo, rotos sus vestidos y tierra sobre su cabeza:\n4:13 Y cuando lleg\u00f3, he aqu\u00ed Eli que estaba sentado en una silla atalayando junto al camino; porque su coraz\u00f3n estaba temblando por causa del arca de Dios. Llegado pues aquel hombre \u00e1 la ciudad, y dadas las nuevas, toda la ciudad grit\u00f3.\n4:14 Y como Eli oy\u00f3 el estruendo de la griter\u00eda, dijo: \u00bfQu\u00e9 estruendo de alboroto es \u00e9ste? Y aquel hombre vino apriesa, y di\u00f3 las nuevas \u00e1 Eli.\n4:15 Era ya Eli de edad de noventa y ocho a\u00f1os, y sus ojos se hab\u00edan entenebrecido, de modo que no pod\u00eda ver.\n4:16 Dijo pues aquel hombre \u00e1 Eli: Yo vengo de la batalla, yo he escapado hoy del combate. Y \u00e9l dijo: \u00bfQu\u00e9 ha acontecido, hijo m\u00edo?\n4:17 Y el mensajero respondi\u00f3, y dijo: Israel huy\u00f3 delante de los Filisteos, y tambi\u00e9n fu\u00e9 hecha gran mortandad en el pueblo; y tambi\u00e9n tus dos hijos, Ophni y Phinees, son muertos, y el arca de Dios fu\u00e9 tomada.\n4:18 Y aconteci\u00f3 que como \u00e9l hizo menci\u00f3n del arca de Dios, Eli cay\u00f3 hacia atr\u00e1s de la silla al lado de la puerta, y quebr\u00f3sele la cerviz, y muri\u00f3: porque era hombre viejo y pesado. Y hab\u00eda juzgado \u00e1 Israel cuarenta a\u00f1os.\n4:19 Y su nuera, la mujer de Phinees, que estaba pre\u00f1ada, cercana al parto, oyendo el rumor que el arca de Dios era tomada, y muertos su suegro y su marido, encorv\u00f3se y pari\u00f3; porque sus dolores se hab\u00edan ya derramado por ella.\n4:20 Y al tiempo que se mor\u00eda, dec\u00edanle las que estaban junto \u00e1 ella: No tengas temor, porque has parido un hijo. Mas ella no respondi\u00f3, ni par\u00f3 mientes.\n4:21 Y llam\u00f3 al ni\u00f1o Ich\u00e2bod, diciendo: Traspasada es la gloria de Israel! por el arca de Dios que fu\u00e9 tomada, y porque era muerto su suegro, y su marido.\n4:22 Dijo pues: Traspasada es la gloria de Israel: porque el arca de Dios fu\u00e9 tomada.\n5:1 Y LOS Filisteos, tomada el arca de Dios, traj\u00e9ronla desde Eben-ezer \u00e1 Asdod.\n5:2 Y tomaron los Filisteos el arca de Dios, y meti\u00e9ronla en la casa de Dag\u00f3n, y pusi\u00e9ronla junto \u00e1 Dag\u00f3n.\n5:3 Y el siguiente d\u00eda los de Asdod se levantaron de ma\u00f1ana, y he aqu\u00ed Dag\u00f3n postrado en tierra delante del arca de Jehov\u00e1: y tomaron \u00e1 Dag\u00f3n, y volvi\u00e9ronlo \u00e1 su lugar.\n5:4 Y torn\u00e1ndose \u00e1 levantar de ma\u00f1ana el siguiente d\u00eda, he aqu\u00ed que Dag\u00f3n hab\u00eda ca\u00eddo postrado en tierra delante del arca de Jehov\u00e1; y la cabeza de Dag\u00f3n, y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral, habi\u00e9ndole quedado \u00e1 Dag\u00f3n el tronco sol\n5:5 Por esta causa los sacerdotes de Dag\u00f3n, y todos los que en el templo de Dag\u00f3n entran, no pisan el umbral de Dag\u00f3n en Asdod, hasta hoy.\n5:6 Empero agrav\u00f3se la mano de Jehov\u00e1 sobre los de Asdod, y destruy\u00f3los, \u00e9 hiri\u00f3los con hemorroides en Asdod y en todos sus t\u00e9rminos.\n5:7 Y viendo esto los de Asdod, dijeron: No quede con nosotros el arca del Dios de Israel, porque su mano es dura sobre nosotros, y sobre nuestro dios Dag\u00f3n.\n5:8 Enviaron pues \u00e1 juntar \u00e1 s\u00ed todos los pr\u00edncipes de los Filisteos, y dijeron: \u00bfQu\u00e9 haremos del arca del Dios de Israel? Y ellos respondieron: P\u00e1sese el arca del Dios de Israel \u00e1 Gath. Y pasaron all\u00e1 el arca del Dios de Israel.\n5:9 Y aconteci\u00f3 que como la hubieron pasado, la mano de Jehov\u00e1 fu\u00e9 contra la ciudad con grande quebrantamiento; \u00e9 hiri\u00f3 los hombres de aquella ciudad desde el chico hasta el grande, que se llenaron de hemorroides.\n5:10 Entonces enviaron el arca de Dios \u00e1 Ecr\u00f3n. Y como el arca de Dios vino \u00e1 Ecr\u00f3n, los Ecronitas dieron voces diciendo: Han pasado \u00e1 m\u00ed el arca del Dios de Israel por matarme \u00e1 m\u00ed y \u00e1 mi pueblo.\n5:11 Y enviaron \u00e1 juntar todos los pr\u00edncipes de los Filisteos, diciendo: Despachad el arca del Dios de Israel, y t\u00f3rnese \u00e1 su lugar, y no mate \u00e1 m\u00ed ni \u00e1 mi pueblo: porque hab\u00eda quebrantamiento de muerte en toda la ciudad, y la mano de Dios se hab\u00eda all\u00ed agrava\n5:12 Y los que no mor\u00edan, eran heridos de hemorroides; y el clamor de la ciudad sub\u00eda al cielo.\n6:1 Y ESTUVO el arca de Jehov\u00e1 en la tierra de los Filisteos siete meses.\n6:2 Entonces los Filisteos, llamando los sacerdotes y adivinos, preguntaron: \u00bfQu\u00e9 haremos del arca de Jehov\u00e1? Declaradnos c\u00f3mo la hemos de tornar \u00e1 enviar \u00e1 su lugar.\n6:3 Y ellos dijeron: Si envi\u00e1is el arca del Dios de Israel, no la envi\u00e9is vac\u00eda; mas le pagar\u00e9is la expiaci\u00f3n: y entonces ser\u00e9is sanos, y conocer\u00e9is por qu\u00e9 no se apart\u00f3 de vosotros su mano.\n6:4 Y ellos dijeron: \u00bfY qu\u00e9 ser\u00e1 la expiaci\u00f3n que le pagaremos? Y ellos respondieron: Conforme al n\u00famero de los pr\u00edncipes de los Filisteos, cinco hermorroides de oro, y cinco ratones de oro, porque la misma plaga que todos tienen, tienen tambi\u00e9n vuestros pr\u00edn\n6:5 Har\u00e9is pues las formas de vuestras hemorroides, y las formas de vuestros ratones que destruyen la tierra, y dar\u00e9is gloria al Dios de Israel: quiz\u00e1 aliviar\u00e1 su mano de sobre vosotros, y de sobre vuestros dioses, y de sobre vuestra tierra.\n6:6 Mas \u00bfpor qu\u00e9 endurec\u00e9is vuestro coraz\u00f3n, como los Egipcios y Fara\u00f3n endurecieron su coraz\u00f3n? Despu\u00e9s que los hubo as\u00ed tratado, \u00bfno los dejaron que se fuesen, y se fueron?\n6:7 Haced pues ahora un carro nuevo, y tomad luego dos vacas que cr\u00eden, \u00e1 las cuales no haya sido puesto yugo, y uncid las vacas al carro, y haced tornar de detr\u00e1s de ellas sus becerros \u00e1 casa.\n6:8 Tomar\u00e9is luego el arca de Jehov\u00e1, y la pondr\u00e9is sobre el carro; y poned en una caja al lado de ella las alhajas de oro que le pag\u00e1is en expiaci\u00f3n: y la dejar\u00e9is que se vaya.\n6:9 Y mirad: si sube por el camino de su t\u00e9rmino \u00e1 Beth-semes, \u00e9l nos ha hecho este mal tan grande; y si no, seremos ciertos que su mano no nos hiri\u00f3, nos ha sido accidente.\n6:10 Y aquellos hombres lo hicieron as\u00ed; pues tomando dos vacas que criaban, unci\u00e9ronlas al carro, y encerraron en casa sus becerros.\n6:11 Luego pusieron el arca de Jehov\u00e1 sobre el carro, y la caja con los ratones de oro y con las formas de sus hemorroides.\n6:12 Y las vacas se encaminaron por el camino de Beth-semes, \u00e9 iban por un mismo camino andando y bramando, sin apartarse ni \u00e1 diestra ni \u00e1 siniestra: y los pr\u00edncipes de los Filisteos fueron tras ellas hasta el t\u00e9rmino de Beth-semes.\n6:13 Y los de Beth-semes segaban el trigo en el valle; y alzando sus ojos vieron el arca, y holg\u00e1ronse cuando la vieron.\n6:14 Y el carro vino al campo de Josu\u00e9 Beth-semita, y par\u00f3 all\u00ed porque all\u00ed hab\u00eda una gran piedra; y ellos cortaron la madera del carro, y ofrecieron las vacas en holocausto \u00e1 Jehov\u00e1.\n6:15 Y los Levitas bajaron el arca de Jehov\u00e1, y la caja que estaba junto \u00e1 ella, en la cual estaban las alhajas de oro, y pusi\u00e9ronlas sobre aquella gran piedra; y los hombre de Beth-semes sacrificaron holocaustos y mataron v\u00edctimas \u00e1 Jehov\u00e1 en aquel d\u00eda.\n6:16 Lo cual viendo los cinco pr\u00edncipes de los Filisteos, volvi\u00e9ronse \u00e1 Ecr\u00f3n el mismo d\u00eda.\n6:17 Estas pues son las hemorroides de oro que pagaron los Filisteos \u00e1 Jehov\u00e1 en expiaci\u00f3n: por Asdod una, por Gaza una, por Ascal\u00f3n una, por Gath una, por Ecr\u00f3n una;\n6:18 Y ratones de oro conforme al n\u00famero de todas las ciudades de los Filisteos pertenecientes \u00e1 los cinco pr\u00edncipes, desde las ciudades fuertes hasta las aldeas sin muro; y hasta la gran piedra sobre la cual pusieron el arca de Jehov\u00e1, piedra que est\u00e1 en el c\n6:19 Entonces hiri\u00f3 Dios \u00e1 los de Beth-semes, porque hab\u00edan mirado en el arca de Jehov\u00e1; hiri\u00f3 en el pueblo cincuenta mil y setenta hombres. Y el pueblo puso luto, porque Jehov\u00e1 le hab\u00eda herido de tan gran plaga.\n6:20 Y dijeron los de Beth-semes: \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 estar delante de Jehov\u00e1 el Dios santo? \u00bfy \u00e1 qui\u00e9n subir\u00e1 desde nosotros?\n6:21 Y enviaron mensajeros \u00e1 los de Ch\u00eeriath-jearim, diciendo: Los Filisteos han vuelto el arca de Jehov\u00e1: descended pues, y llevadla \u00e1 vosotros.\n7:1 Y VINIERON los de Ch\u00eeriath-jearim, y llevaron el arca de Jehov\u00e1, y meti\u00e9ronla en casa de Abinadab, situada en el collado; y santificaron \u00e1 Eleazar su hijo, para que guardase el arca de Jehov\u00e1.\n7:2 Y aconteci\u00f3 que desde el d\u00eda que lleg\u00f3 el arca \u00e1 Ch\u00eeriath-jearim pasaron mucho d\u00edas, veinte a\u00f1os; y toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehov\u00e1.\n7:3 Y habl\u00f3 Samuel \u00e1 toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro coraz\u00f3n os volv\u00e9is \u00e1 Jehov\u00e1, quitad los dioses ajenos y \u00e1 Astaroth de entre vosotros, y preparad vuestro coraz\u00f3n \u00e1 Jehov\u00e1, y \u00e1 s\u00f3lo \u00e9l servid, y os librar\u00e1 de mano de los Filisteos.\n7:4 Entonces los hijos de Israel quitaron \u00e1 los Baales y \u00e1 Astaroth, y sirvieron \u00e1 solo Jehov\u00e1.\n7:5 Y Samuel dijo: Juntad \u00e1 todo Israel en Mizpa, y yo orar\u00e9 por vosotros \u00e1 Jehov\u00e1.\n7:6 Y junt\u00e1ndose en Mizpa, sacaron agua, y derram\u00e1ronla delante de Jehov\u00e1, y ayunaron aquel d\u00eda, y dijeron all\u00ed: Contra Jehov\u00e1 hemos pecado. Y juzg\u00f3 Samuel \u00e1 los hijos de Israel en Mizpa.\n7:7 Y oyendo los Filisteos que los hijos de Israel estaban reunidos en Mizpa, subieron los pr\u00edncipes de los Filisteos contra Israel: lo cual como hubieron o\u00eddo los hijos de Israel, tuvieron temor de los Filisteos.\n7:8 Y dijeron los hijos de Israel \u00e1 Samuel: No ceses de clamar por nosotros \u00e1 Jehov\u00e1 nuestro Dios, que nos guarde de mano de los filisteos.\n7:9 Y Samuel tom\u00f3 un cordero de leche, y sacrific\u00f3lo entero \u00e1 Jehov\u00e1 en holocausto: y clam\u00f3 Samuel \u00e1 Jehov\u00e1 por Israel, y Jehov\u00e1 le oy\u00f3.\n7:10 Y aconteci\u00f3 que estando Samuel sacrificando el holocausto, los Filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehov\u00e1 tron\u00f3 aquel d\u00eda con grande estruendo sobre los Filisteos, y desbarat\u00f3los, y fueron vencidos delante de Israel.\n7:11 Y saliendo los hijos de Israel de Mizpa, siguieron \u00e1 los Filisteos, hiri\u00e9ndolos hasta abajo de Beth-car.\n7:12 Tom\u00f3 luego Samuel una piedra, y p\u00fasola entre Mizpa y Sen, y p\u00fasole por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aqu\u00ed nos ayud\u00f3 Jehov\u00e1.\n7:13 Fueron pues los Filisteos humillados, que no vinieron m\u00e1s al t\u00e9rmino de Israel; y la mano de Jehov\u00e1 fu\u00e9 contra los Filisteos todo el tiempo de Samuel.\n7:14 Y fueron restitu\u00eddas \u00e1 los hijos de Israel las ciudades que los Filisteos hab\u00edan tomado \u00e1 los Isrelitas, desde Ecr\u00f3n hasta Gath, con sus t\u00e9rminos: \u00e9 Israel las libr\u00f3 de mano de los Filisteos. Y hubo paz entre Israel y el Amorrheo.\n7:15 Y juzg\u00f3 Samuel \u00e1 Israel todo el tiempo que vivi\u00f3.\n7:16 Y todos los a\u00f1os iba y daba vuelta \u00e1 Beth-el, y \u00e1 Gilgal, y \u00e1 Mizpa, y juzgaba \u00e1 Israel en todos estos lugares.\n7:17 Volv\u00edase despu\u00e9s \u00e1 Rama, porque all\u00ed estaba su casa, y all\u00ed juzgaba \u00e1 Israel; y edific\u00f3 all\u00ed altar \u00e1 Jehov\u00e1.\n8:1 Y ACONTECIO que habiendo Samuel envejecido, puso sus hijos por jueces sobre Israel.\n8:2 Y el nombre de su hijo primog\u00e9nito fu\u00e9 Joel, y el nombre del segundo, Abia: fueron jueces en Beer-sebah.\n8:3 Mas no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se ladearon tras la avaricia, recibiendo cohecho y pervirtiendo el derecho.\n8:4 Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron \u00e1 Samuel en Rama,\n8:5 Y dij\u00e9ronle: He aqu\u00ed t\u00fa has envejecido, y tus hijos no van por tus caminos: por tanto, constit\u00fayenos ahora un rey que nos juzgue, como todas las gentes.\n8:6 Y descontent\u00f3 \u00e1 Samuel esta palabra que dijeron: Danos rey que nos juzgue. Y Samuel or\u00f3 \u00e1 Jehov\u00e1.\n8:7 Y dijo Jehov\u00e1 \u00e1 Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te dijeren: porque no te han desechado \u00e1 ti, sino \u00e1 m\u00ed me han desechado, para que no reine sobre ellos.\n8:8 Conforme \u00e1 todas las obras que han hecho desde el d\u00eda que los saqu\u00e9 de Egipto hasta hoy, que me han dejado y han servido \u00e1 dioses ajenos, as\u00ed hacen tambi\u00e9n contigo.\n8:9 Ahora pues, oye su voz: mas protesta contra ellos declar\u00e1ndoles el derecho del rey que ha de reinar sobre ellos.\n8:10 Y dijo Samuel todas las palabras de Jehov\u00e1 al pueblo que le hab\u00eda pedido rey.\n8:11 Dijo pues: Este ser\u00e1 el derecho del rey que hubiere de reinar sobre vosotros: tomar\u00e1 vuestros hijos, y pondr\u00e1los en sus carros, y en su gente de \u00e1 caballo, para que corran delante de su carro:\n8:12 Y se elegir\u00e1 capitanes de mil, y capitanes de cincuenta: pondr\u00e1los asimismo \u00e1 que aren sus campos, y sieguen sus mieses, y \u00e1 que hagan sus armas de guerra, y los pertrechos de sus carros:\n8:13 Tomar\u00e1 tambi\u00e9n vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras, y amasadoras.\n8:14 Asimismo tomar\u00e1 vuestras tierras, vuestras vi\u00f1as, y vuestros buenos olivares, y los dar\u00e1 \u00e1 sus siervos.\n8:15 El diezmar\u00e1 vuestras simientes y vuestras vi\u00f1as, para dar \u00e1 sus eunucos y \u00e1 sus siervos.\n8:16 El tomar\u00e1 vuestros siervos, y vuestras siervas, y vuestros buenos mancebos, y vuestros asnos, y con ellos har\u00e1 sus obras.\n8:17 Diezmar\u00e1 tambi\u00e9n vuestro reba\u00f1o, y ser\u00e9is sus siervos.\n8:18 Y clamar\u00e9is aquel d\u00eda \u00e1 causa de vuestro rey que os habr\u00e9is elegido, mas Jehov\u00e1 no os oir\u00e1 en aquel d\u00eda.\n8:19 Empero el pueblo no quiso oir la voz de Samuel; antes dijeron: No, sino que habr\u00e1 rey sobre nosotros:\n8:20 Y nosotros seremos tambi\u00e9n como todas las gentes, y nuestro rey nos gobernar\u00e1, y saldr\u00e1 delante de nosotros, y har\u00e1 nuestras guerras.\n8:21 Y oy\u00f3 Samuel todas las palabras del pueblo, y refiri\u00f3las en o\u00eddos de Jehov\u00e1.\n8:22 Y Jehov\u00e1 dijo \u00e1 Samuel: Oye su voz, y pon rey sobre ellos. Entonces dijo Samuel \u00e1 los varones de Israel: Idos cada uno \u00e1 su ciudad.\n9:1 Y HABIA un var\u00f3n de Benjam\u00edn, hombre valeroso, el cual se llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Seor, hijo de Bech\u00f4ra, hijo de Aphia, hijo de un hombre de Benjam\u00edn.\n9:2 Y ten\u00eda \u00e9l un hijo que se llamaba Sa\u00fal, mancebo y hermoso, que entre los hijos de Israel no hab\u00eda otro m\u00e1s hermoso que \u00e9l; del hombro arriba sobrepujaba \u00e1 cualquiera del pueblo.\n9:3 Y hab\u00edanse perdido las asnas de Cis, padre de Sa\u00fal; por lo que dijo Cis \u00e1 Sa\u00fal su hijo: Toma ahora contigo alguno de los criados, y lev\u00e1ntate, y ve \u00e1 buscar las asnas.\n9:4 Y \u00e9l pas\u00f3 al monte de Ephraim, y de all\u00ed \u00e1 la tierra de Salisa, y no las hallaron. Pasaron luego por la tierra de Saalim, y tampoco. Despu\u00e9s pasaron por la tierra de Benjam\u00edn, y no las encontraron.\n9:5 Y cuando vinieron \u00e1 la tierra de Suph, Sa\u00fal dijo \u00e1 su criado que ten\u00eda consigo: Ven, volv\u00e1monos; porque quiz\u00e1 mi padre, dejado el cuidado de las asnas, estar\u00e1 congojado por nosotros.\n9:6 Y \u00e9l le respondi\u00f3: He aqu\u00ed ahora hay en esta ciudad un hombre de Dios, que es var\u00f3n insigne: todas las cosas que \u00e9l dijere, sin duda vendr\u00e1n. Vamos pues all\u00e1: quiz\u00e1 nos ense\u00f1ar\u00e1 nuestro camino por donde hayamos de ir.\n9:7 Y Sa\u00fal respondi\u00f3 \u00e1 su criado: Vamos ahora: \u00bfmas qu\u00e9 llevaremos al var\u00f3n? Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado, y no tenemos qu\u00e9 presentar al var\u00f3n de Dios: \u00bfqu\u00e9 tenemos?\n9:8 Entonces torn\u00f3 el criado \u00e1 responder \u00e1 Sa\u00fal, diciendo: He aqu\u00ed se halla en mi mano la cuarta parte de un siclo de plata: esto dar\u00e9 al var\u00f3n de Dios, porque nos declare nuestro camino.\n9:9 (Antiguamente en Israel cualquiera que iba \u00e1 consultar \u00e1 Dios, dec\u00eda as\u00ed: Venid y vamos hasta el vidente: porque el que ahora se llama profeta, antiguamente era llamado vidente).\n9:10 Dijo entonces Sa\u00fal \u00e1 su criado: Bien dices; ea pues, vamos. Y fueron \u00e1 la ciudad donde estaba el var\u00f3n de Dios.\n9:11 Y cuando sub\u00edan por la cuesta de la ciudad, hallaron unas mozas que sal\u00edan por agua, \u00e1 las cuales dijeron: \u00bfEst\u00e1 en este lugar el vidente?\n9:12 Y ellas respondi\u00e9ndoles, dijeron: S\u00ed; helo aqu\u00ed delante de ti: date pues priesa, porque hoy ha venido \u00e1 la ciudad en atenci\u00f3n \u00e1 que el pueblo tiene hoy sacrificio en el alto.\n9:13 Y cuando entrareis en la ciudad, le encontrar\u00e9is luego, antes que suba al alto \u00e1 comer; pues el pueblo no comer\u00e1 hasta que \u00e9l haya venido, por cuanto \u00e9l haya de bendecir el sacrificio, y despu\u00e9s comer\u00e1n los convidados. Subid pues ahora, porque ahora le ha\n9:14 Ellos entonces subieron \u00e1 la ciudad; y cuando en medio de la ciudad estuvieron, he aqu\u00ed Samuel que delante de ellos sal\u00eda para subir al alto.\n9:15 Y un d\u00eda antes que Sa\u00fal viniese, Jehov\u00e1 hab\u00eda revelado al o\u00eddo de Samuel, diciendo:\n9:16 Ma\u00f1ana \u00e1 esta misma hora yo enviar\u00e9 \u00e1 ti un var\u00f3n de la tierra de Benjam\u00edn, al cual ungir\u00e1s por pr\u00edncipe sobre mi pueblo Israel, y salvar\u00e1 mi pueblo de mano de los Filisteos: pues yo he mirado \u00e1 mi pueblo, porque su clamor ha llegado hasta m\u00ed.\n9:17 Y luego que Samuel vi\u00f3 \u00e1 Sa\u00fal, Jehov\u00e1 le dijo: He aqu\u00ed \u00e9ste es el var\u00f3n del cual te habl\u00e9; \u00e9ste se\u00f1orear\u00e1 \u00e1 mi pueblo.\n9:18 Y llegando Sa\u00fal \u00e1 Samuel en medio de la puerta, d\u00edjole: Ru\u00e9gote que me ense\u00f1es d\u00f3nde est\u00e1 la casa del vidente.\n9:19 Y Samuel respondi\u00f3 \u00e1 Sa\u00fal, y dijo: Yo soy el vidente: sube delante de m\u00ed al alto, y comed hoy conmigo, y por la ma\u00f1ana te despachar\u00e9, y te descubrir\u00e9 todo lo que est\u00e1 en tu coraz\u00f3n.\n9:20 Y de las asnas que se te perdieron hoy ha tres d\u00edas, pierde cuidado de ellas, porque se han hallado. Mas \u00bfpor qui\u00e9n es todo el deseo de Israel, sino por ti y por toda la casa de tu padre?\n9:21 Y Sa\u00fal respondi\u00f3, y dijo: \u00bfNo soy yo hijo de Benjam\u00edn, de las m\u00e1s peque\u00f1as tribus de Israel? y mi familia \u00bfno es la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las familias de la tribu de Benjam\u00edn? \u00bfpor qu\u00e9 pues me has dicho cosa semejante?\n9:22 Y trabando Samuel de Sa\u00fal y de su criado, meti\u00f3los en la sala, y di\u00f3les lugar \u00e1 la cabecera de los convidados, que eran como unos treinta hombres.\n9:23 Y dijo Samuel al cocinero: Trae ac\u00e1 la porci\u00f3n que te d\u00ed, la cual te dije que guardases aparte.\n9:24 Entonces alz\u00f3 el cocinero una espaldilla, con lo que estaba sobre ella, y p\u00fasola delante de Sa\u00fal. Y Samuel dijo: He aqu\u00ed lo que estaba reservado: ponlo delante de ti, y come; porque de industria se guard\u00f3 para ti, cuando dije: Yo he convidado al pueblo. Y\n9:25 Y cuando hubieron descendido de lo alto \u00e1 la ciudad, \u00e9l habl\u00f3 con Sa\u00fal en el terrado.\n9:26 Y al otro d\u00eda madrugaron: y como al apuntar del alba, Samuel llam\u00f3 \u00e1 Sa\u00fal, que estaba en el terrado; y dijo: Lev\u00e1ntate, para que te despache. Levant\u00f3se luego Sa\u00fal, y salieron fuera ambos, \u00e9l y Samuel.\n9:27 Y descendiendo ellos al cabo de la ciudad, dijo Samuel \u00e1 Sa\u00fal: Di al mozo que vaya delante, (y adelant\u00f3se el mozo); mas espera t\u00fa un poco para que te declare palabra de Dios.\n10:1 TOMANDO entonces Samuel una ampolla de aceite, derram\u00f3la sobre su cabeza, y bes\u00f3lo, y d\u00edjole: \u00bfNo te ha ungido Jehov\u00e1 por capit\u00e1n sobre su heredad?\n10:2 Hoy, despu\u00e9s que te hayas apartado de m\u00ed, hallar\u00e1s dos hombres junto al sepulcro de Rach\u00eal, en el t\u00e9rmino de Benjam\u00edn, en Selsah, los cuales te dir\u00e1n: Las asnas que hab\u00edas ido \u00e1 buscar, se han hallado; tu padre pues ha dejado ya el negocio de las asnas, s\n10:3 Y como de all\u00ed te fueres m\u00e1s adelante, y llegares \u00e1 la campi\u00f1a de Tabor, te saldr\u00e1n al encuentro tres hombres que suben \u00e1 Dios en Beth-el, llevando el uno tres cabritos, y el otro tres tortas de pan, y el tercero una vasija de vino:\n10:4 Los cuales, luego que te hayan saludado, te dar\u00e1n dos panes, los que tomar\u00e1s de manos de ellos.\n10:5 De all\u00ed vendr\u00e1s al collado de Dios donde est\u00e1 la guarnici\u00f3n de los Filisteos; y cuando entrares all\u00e1 en la ciudad encontrar\u00e1s una compa\u00f1\u00eda de profetas que descienden del alto, y delante de ellos salterio, y adufe, y flauta, y arpa, y ellos profetizando:\n10:6 Y el esp\u00edritu de Jehov\u00e1 te arrebatar\u00e1, y profetizar\u00e1s con ellos, y ser\u00e1s mudado en otro hombre.\n10:7 Y cuando te hubieren sobrevenido estas se\u00f1ales, haz lo que te viniere \u00e1 la mano, porque Dios es contigo.\n10:8 Y bajar\u00e1s delante de m\u00ed \u00e1 Gilgal; y luego descender\u00e9 yo \u00e1 ti para sacrificar holocaustos, \u00e9 inmolar v\u00edctimas pac\u00edficas. Espera siete d\u00edas, hasta que yo venga \u00e1 ti, y te ense\u00f1e lo que has de hacer.\n10:9 Y fu\u00e9 que as\u00ed como torn\u00f3 \u00e9l su hombro para partirse de Samuel, mud\u00f3le Dios su coraz\u00f3n; y todas estas se\u00f1ales acaecieron en aquel d\u00eda.\n10:10 Y cuando llegaron all\u00e1 al collado, he aqu\u00ed la compa\u00f1\u00eda de los profetas que ven\u00eda \u00e1 encontrarse con \u00e9l, y el esp\u00edritu de Dios lo arrebat\u00f3, y profetiz\u00f3 entre ellos.\n10:11 Y aconteci\u00f3 que, cuando todos los que le conoc\u00edan de ayer y de antes, vieron como profetizaba con los profetas, el pueblo dec\u00eda el uno al otro: \u00bfQu\u00e9 ha sucedido al hijo de Cis? \u00bfSa\u00fal tambi\u00e9n entre los profetas?\n10:12 Y alguno de all\u00ed respondi\u00f3, y dijo: \u00bfY qui\u00e9n es el padre de ellos? Por esta causa se torn\u00f3 en proverbio: \u00bfTambi\u00e9n Sa\u00fal entre los profetas?\n10:13 Y ces\u00f3 de profetizar, y lleg\u00f3 al alto.\n10:14 Y un t\u00edo de Sa\u00fal dijo \u00e1 \u00e9l y \u00e1 su criado: \u00bfD\u00f3nde fuisteis? Y \u00e9l respondi\u00f3: A buscar las asnas; y como vimos que no parec\u00edan, fuimos \u00e1 Samuel.\n10:15 Y dijo el t\u00edo de Sa\u00fal: Yo te ruego me declares qu\u00e9 os dijo Samuel.\n10:16 Y Sa\u00fal respondi\u00f3 \u00e1 su t\u00edo: Declar\u00f3nos expresamente que las asnas hab\u00edan parecido. Mas del negocio del reino, de que Samuel le hab\u00eda hablado, no le descubri\u00f3 nada.\n10:17 Y Samuel convoc\u00f3 el pueblo \u00e1 Jehov\u00e1 en Mizpa;\n10:18 Y dijo \u00e1 los hijos de Israel: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 el Dios de Israel: Yo saqu\u00e9 \u00e1 Israel de Egipto, y os libr\u00e9 de mano de los Egipcios, y de mano de todos los reinos que os afligieron:\n10:19 Mas vosotros hab\u00e9is desechado hoy \u00e1 vuestro Dios, que os guarda de todas vuestras aflicciones y angustias, y dijisteis: No, sino pon rey sobre nosotros. Ahora pues, poneos delante de Jehov\u00e1 por vuestras tribus y por vuestros millares.\n10:20 Y haciendo allegar Samuel todas las tribus de Israel, fu\u00e9 tomada la tribu de Benjam\u00edn.\n10:21 E hizo llegar la tribu de Benjam\u00edn por sus linajes, y fu\u00e9 tomada la familia de Matri; y de ella fu\u00e9 tomado Sa\u00fal hijo de Cis. Y le buscaron, mas no fu\u00e9 hallado.\n10:22 Preguntaron pues otra vez \u00e1 Jehov\u00e1, si hab\u00eda a\u00fan de venir all\u00ed aquel var\u00f3n. Y respondi\u00f3 Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que \u00e9l est\u00e1 escondido entre el bagaje.\n10:23 Entonces corrieron, y tom\u00e1ronlo de all\u00ed, y puesto en medio del pueblo, desde el hombro arriba era m\u00e1s alto que todo el pueblo.\n10:24 Y Samuel dijo \u00e1 todo el pueblo: \u00bfHab\u00e9is visto al que ha elegido Jehov\u00e1, que no hay semejante \u00e1 \u00e9l en todo el pueblo? Entonces el pueblo clam\u00f3 con alegr\u00eda, diciendo: Viva el rey.\n10:25 Samuel recit\u00f3 luego al pueblo el derecho del reino, y escribi\u00f3lo en un libro, el cual guard\u00f3 delante de Jehov\u00e1.\n10:26 Y envi\u00f3 Samuel \u00e1 todo el pueblo cada uno \u00e1 su casa. Y Sa\u00fal tambi\u00e9n se fu\u00e9 \u00e1 su casa en Gabaa, y fueron con \u00e9l el ej\u00e9rcito, el coraz\u00f3n de los cuales Dios hab\u00eda tocado.\n10:27 Pero los imp\u00edos dijeron: \u00bfC\u00f3mo nos ha de salvar \u00e9ste? Y tuvi\u00e9ronle en poco, y no le trajeron presente: mas \u00e9l disimul\u00f3.\n11:1 Y SUBIO Naas Ammonita, y asent\u00f3 campo contra Jabes de Galaad. Y todos los de Jabes dijeron \u00e1 Naas: Haz alianza con nosotros, y te serviremos.\n11:2 Y Naas Ammonita les respondi\u00f3: Con esta condici\u00f3n har\u00e9 alianza con vosotros, que \u00e1 cada uno de todos vosotros saque el ojo derecho, y ponga esta afrenta sobre todo Israel.\n11:3 Entonces los ancianos de Jabes le dijeron: Danos siete d\u00edas, para que enviemos mensajeros \u00e1 todos los t\u00e9rminos de Israel; y si nadie hubiere que nos defienda, saldremos \u00e1 ti.\n11:4 Y llegando los mensajeros \u00e1 Gabaa de Sa\u00fal, dijeron estas palabras en o\u00eddos del pueblo; y todo el pueblo llor\u00f3 \u00e1 voz en grito.\n11:5 Y he aqu\u00ed Sa\u00fal que ven\u00eda del campo, tras los bueyes; y dijo Sa\u00fal: \u00bfQu\u00e9 tiene el pueblo, que lloran? Y cont\u00e1ronle las palabras de los hombres de Jabes.\n11:6 Y el esp\u00edritu de Dios arrebat\u00f3 \u00e1 Sa\u00fal en oyendo estas palabras, y encendi\u00f3se en ira en gran manera.\n11:7 Y tomando un par de bueyes, cort\u00f3los en piezas, y envi\u00f3las por todos los t\u00e9rminos de Israel por mano de mensajeros, diciendo: Cualquiera que no saliere en pos de Sa\u00fal y en pos de Samuel, as\u00ed ser\u00e1 hecho \u00e1 sus bueyes. Y cay\u00f3 temor de Jehov\u00e1 sobre el pueblo,\n11:8 Y cont\u00f3les en Bezec; y fueron los hijos de Israel trescientos mil, y treinta mil los hombres de Jud\u00e1.\n11:9 Y respondieron \u00e1 los mensajeros que hab\u00edan venido: As\u00ed dir\u00e9is \u00e1 los de Jabes de Galaad: Ma\u00f1ana en calentando el sol, tendr\u00e9is salvamento. Y vinieron los mensajeros, y declar\u00e1ronlo \u00e1 los de Jabes, los cuales se holgaron.\n11:10 Y los de Jabes dijeron: Ma\u00f1ana saldremos \u00e1 vosotros, para que hag\u00e1is con nosotros todo lo que bien os pareciere.\n11:11 Y el d\u00eda siguiente dispuso Sa\u00fal el pueblo en tres escuadrones, y entraron en medio del real \u00e1 la vela de la ma\u00f1ana, \u00e9 hirieron \u00e1 los Ammonitas hasta que el d\u00eda calentaba: y los que quedaron fueron dispersos, tal que no quedaron dos de ellos juntos.\n11:12 El pueblo entonces dijo \u00e1 Samuel: \u00bfQui\u00e9nes son lo que dec\u00edan: Reinar\u00e1 Sa\u00fal sobre nosotros? Dad nos esos hombres, y los mataremos.\n11:13 Y Sa\u00fal dijo: No morir\u00e1 hoy ninguno, porque hoy ha obrado Jehov\u00e1 salud en Israel.\n11:14 Mas Samuel dijo al pueblo: Venid, vamos \u00e1 Gilgal para que renovemos all\u00ed el reino.\n11:15 Y fu\u00e9 todo el pueblo \u00e1 Gilgal, \u00e9 invistieron all\u00ed \u00e1 Sa\u00fal por rey delante de Jehov\u00e1 en Gilgal. Y sacrificaron all\u00ed v\u00edctimas pac\u00edficas delante de Jehov\u00e1; y alegr\u00e1ronse mucho all\u00ed Sa\u00fal y todos los de Israel.\n12:1 Y DIJO Samuel \u00e1 todo Israel: He aqu\u00ed, yo he o\u00eddo vuestra voz en todas las cosas que me hab\u00e9is dicho, y os he puesto rey.\n12:2 Ahora pues, he aqu\u00ed vuestro rey va delante de vosotros. Yo soy ya viejo y cano: mas mis hijos est\u00e1n con vosotros, y yo he andado delante de vosotros desde mi mocedad hasta este d\u00eda.\n12:3 Aqu\u00ed estoy; atestiguad contra m\u00ed delante de Jehov\u00e1 y delante de su ungido, si he tomado el buey de alguno, \u00f3 si he tomado el asno de alguno, \u00f3 si he calumniado \u00e1 alguien, \u00f3 si he agraviado \u00e1 alguno, \u00f3 si de alguien he tomado cohecho por el cual haya cubie\n12:4 Entonces dijeron: Nunca nos has calumniado, ni agraviado, ni has tomado algo de mano de ning\u00fan hombre.\n12:5 Y \u00e9l les dijo: Jehov\u00e1 es testigo contra vosotros, y su ungido tambi\u00e9n es testigo en este d\u00eda, que no hab\u00e9is hallado en mi mano cosa ninguna. Y ellos respondieron: As\u00ed es.\n12:6 Entonces Samuel dijo al pueblo: Jehov\u00e1 es quien hizo \u00e1 Mois\u00e9s y \u00e1 Aar\u00f3n, y que sac\u00f3 \u00e1 vuestros padres de la tierra de Egipto.\n12:7 Ahora pues, aguardad, y yo os har\u00e9 cargo delante de Jehov\u00e1 de todas las justicias de Jehov\u00e1, que ha hecho con vosotros y con vuestros padres.\n12:8 Despu\u00e9s que Jacob hubo entrado en Egipto y vuestros padres clamaron \u00e1 Jehov\u00e1, Jehov\u00e1 envi\u00f3 \u00e1 Mois\u00e9s y \u00e1 Aar\u00f3n, los cuales sacaron \u00e1 vuestros padres de Egipto, y los hicieron habitar en este lugar.\n12:9 Y olvidaron \u00e1 Jehov\u00e1 su Dios, y \u00e9l los vendi\u00f3 en la mano de S\u00edsara capit\u00e1n del ej\u00e9rcito de Asor, y en la mano de los Filisteos, y en la mano del rey de Moab, los cuales les hicieron guerra.\n12:10 Y ellos clamaron \u00e1 Jehov\u00e1, y dijeron: Pecamos, que hemos dejado \u00e1 Jehov\u00e1, y hemos servido \u00e1 los Baales y \u00e1 Astaroth: l\u00edbranos pues ahora de la mano de nuestros enemigos, y te serviremos.\n12:11 Entonces Jehov\u00e1 envi\u00f3 \u00e1 Jero-baal, y \u00e1 Bed\u00e1n, y \u00e1 Jepht\u00e9, y \u00e1 Samuel, y os libr\u00f3 de mano de vuestros enemigos alrededor, y habitasteis seguros.\n12:12 Y habiendo visto que Naas rey de lo hijos de Amm\u00f3n ven\u00eda contra vosotros, me dijisteis: No, sino rey reinar\u00e1 sobre nosotros; siendo vuestro rey Jehov\u00e1 vuestro Dios.\n12:13 Ahora pues, ved aqu\u00ed vuestro rey que hab\u00e9is elegido, el cual pedisteis; ya veis que Jehov\u00e1 ha puesto sobre vosotros rey.\n12:14 Si temiereis \u00e1 Jehov\u00e1 y le sirviereis, y oyereis su voz, y no fuereis rebeldes \u00e1 la palabra de Jehov\u00e1, as\u00ed vosotros como el rey que reina sobre vosotros, ser\u00e9is en pos de Jehov\u00e1 vuestro Dios.\n12:15 Mas si no oyereis la voz de Jehov\u00e1, y si fuereis rebeldes \u00e1 las palabras de Jehov\u00e1, la mano de Jehov\u00e1 ser\u00e1 contra vosotros como contra vuestros padres.\n12:16 Esperad a\u00fan ahora, y mirad esta gran cosa que Jehov\u00e1 har\u00e1 delante de vuestros ojos.\n12:17 \u00bfNo es ahora la siega de los trigos? Yo clamar\u00e9 \u00e1 Jehov\u00e1, y \u00e9l dar\u00e1 truenos y aguas; para que conozc\u00e1is y ve\u00e1is que es grande vuestra maldad que hab\u00e9is hecho en los ojos de Jehov\u00e1, pidi\u00e9ndoos rey.\n12:18 Y Samuel clam\u00f3 \u00e1 Jehov\u00e1; y Jehov\u00e1 di\u00f3 truenos y aguas en aquel d\u00eda; y todo el pueblo temi\u00f3 en gran manera \u00e1 Jehov\u00e1 y \u00e1 Samuel.\n12:19 Entonces dijo todo el pueblo \u00e1 Samuel: Ruega por tus siervos \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios, que no muramos: porque \u00e1 todos nuestros pecados hemos a\u00f1adido este mal de pedir rey para nosotros.\n12:20 Y Samuel respondi\u00f3 al pueblo: No tem\u00e1is: vosotros hab\u00e9is cometido todo este mal; mas con todo eso no os apart\u00e9is de en pos de Jehov\u00e1, sino servid \u00e1 Jehov\u00e1 con todo vuestro coraz\u00f3n:\n12:21 No os apart\u00e9is en pos de las vanidades, que no aprovechan ni libran, porque son vanidades.\n12:22 Pues Jehov\u00e1 no desamparar\u00e1 \u00e1 su pueblo por su grande nombre: porque Jehov\u00e1 ha querido haceros pueblo suyo.\n12:23 As\u00ed que, lejos sea de m\u00ed que peque yo contra Jehov\u00e1 cesando de rogar por vosotros; antes yo os ense\u00f1ar\u00e9 por el camino bueno y derecho.\n12:24 Solamente temed \u00e1 Jehov\u00e1, y servidle de verdad con todo vuestro coraz\u00f3n, porque considerad cu\u00e1n grandes cosas ha hecho con vosotros.\n12:25 Mas si perseverareis en hacer mal, vosotros y vuestro rey perecer\u00e9is.\n13:1 HABIA ya Sa\u00fal reinado un a\u00f1o; y reinado que hubo dos a\u00f1os sobre Israel,\n13:2 Escogi\u00f3se luego tres mil de Israel: los dos mil estuvieron con Sa\u00fal en Michmas y en el monte de Beth-el, y los mil estuvieron con Jonath\u00e1n en Gabaa de Benjam\u00edn; y envi\u00f3 \u00e1 todo el otro pueblo cada uno \u00e1 sus tiendas.\n13:3 Y Jonath\u00e1n hiri\u00f3 la guarnici\u00f3n de los Filisteos que hab\u00eda en el collado, y oy\u00e9ronlo los Filisteos. E hizo Sa\u00fal tocar trompetas por toda la tierra, diciendo: Oigan los Hebreos.\n13:4 Y todo Israel oy\u00f3 lo que se dec\u00eda: Sa\u00fal ha herido la guarnici\u00f3n de los Filisteos; y tambi\u00e9n que Israel ol\u00eda mal \u00e1 los Filisteos. Y junt\u00f3se el pueblo en pos de Sa\u00fal en Gilgal.\n13:5 Entonces los Filisteos se juntaron para pelear con Israel, treinta mil carros, y seis mil caballos, y pueblo como la arena que est\u00e1 \u00e1 la orilla de la mar en multitud; y subieron, y asentaron campo en Michmas, al oriente de Beth-aven.\n13:6 Mas los hombres de Israel, vi\u00e9ndose puestos en estrecho, (porque el pueblo estaba en aprieto), escondi\u00f3se el pueblo en cuevas, en fosos, en pe\u00f1ascos, en rocas y en cisternas.\n13:7 Y algunos de los Hebreos pasaron el Jord\u00e1n \u00e1 la tierra de Gad y de Galaad: y Sa\u00fal se estaba a\u00fan en Gilgal, y todo el pueblo iba tras \u00e9l temblando.\n13:8 Y \u00e9l esper\u00f3 siete d\u00edas, conforme al plazo que Samuel hab\u00eda dicho; pero Samuel no ven\u00eda \u00e1 Gilgal, y el pueblo se le desertaba.\n13:9 Entonces dijo Sa\u00fal: Traedme holocausto y sacrificios pac\u00edficos. Y ofreci\u00f3 el holocausto.\n13:10 Y como \u00e9l acababa de hacer el holocausto, he aqu\u00ed Samuel que ven\u00eda; y Sa\u00fal le sali\u00f3 \u00e1 recibir para saludarle.\n13:11 Entonces Samuel dijo: \u00bfQu\u00e9 has hecho? Y Sa\u00fal respondi\u00f3: Porque vi que el pueblo se me iba, y que t\u00fa no ven\u00edas al plazo de los d\u00edas, y que los Filisteos estaban juntos en Michmas,\n13:12 Me dije: Los Filisteos descender\u00e1n ahora contra m\u00ed \u00e1 Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehov\u00e1. Esforc\u00e9me pues, y ofrec\u00ed holocausto.\n13:13 Entonces Samuel dijo \u00e1 Sa\u00fal: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehov\u00e1 tu Dios, que \u00e9l te hab\u00eda intimado; porque ahora Jehov\u00e1 hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre.\n13:14 Mas ahora tu reino no ser\u00e1 durable: Jehov\u00e1 se ha buscado var\u00f3n seg\u00fan su coraz\u00f3n, al cual Jehov\u00e1 ha mandado que sea capit\u00e1n sobre su pueblo, por cuanto t\u00fa no has guardado lo que Jehov\u00e1 te mand\u00f3.\n13:15 Y levant\u00e1ndose Samuel, subi\u00f3 de Gilgal \u00e1 Gabaa de Benjam\u00edn. Y Sa\u00fal cont\u00f3 la gente que se hallaba con \u00e9l, como seiscientos hombres.\n13:16 Sa\u00fal pues y Jonath\u00e1n su hijo, y el pueblo que con ellos se hallaba, qued\u00e1ronse en Gabaa de Benjam\u00edn: mas los Filisteos hab\u00edan puesto su campo en Michmas.\n13:17 Y salieron del campo de los Filisteos en correr\u00eda tres escuadrones. El un escuadr\u00f3n tir\u00f3 por el camino de Ophra hacia la tierra de Sual.\n13:18 El otro escuadr\u00f3n march\u00f3 hacia Beth-oron, y el tercer escuadr\u00f3n march\u00f3 hacia la regi\u00f3n que mira al valle de Seboim hacia el desierto.\n13:19 Y en toda la tierra de Israel no se hallaba herrero; porque los Filisteos hab\u00edan dicho: Para que los Hebreos no hagan espada \u00f3 lanza.\n13:20 Y todos los de Israel descend\u00edan \u00e1 los Filisteos cada cual \u00e1 amolar su reja, su azad\u00f3n, su hacha, \u00f3 su sacho,\n13:21 Y cuando se hac\u00edan bocas en las rejas, \u00f3 en los azadones, \u00f3 en las horquillas, \u00f3 en las hachas; hasta para una ahijada que se hubiera de componer.\n13:22 As\u00ed aconteci\u00f3 que el d\u00eda de la batalla no se hall\u00f3 espada ni lanza en mano de alguno de todo el pueblo que estaba con Sa\u00fal y con Jonath\u00e1n, excepto Sa\u00fal y Jonath\u00e1n su hijo, que las ten\u00edan.\n13:23 Y la guarnici\u00f3n de los Filisteos sali\u00f3 al paso de Michmas.\n14:1 Y UN d\u00eda aconteci\u00f3, que Jonath\u00e1n hijo de Sa\u00fal dijo \u00e1 su criado que le tra\u00eda las armas: Ven, y pasemos \u00e1 la guarnici\u00f3n de los Filisteos, que est\u00e1 \u00e1 aquel lado. Y no lo hizo saber \u00e1 su padre.\n14:2 Y Sa\u00fal estaba en el t\u00e9rmino de Gabaa, debajo de un granado que hay en Migr\u00f3n, y el pueblo que estaba con \u00e9l era como seiscientos hombres.\n14:3 Y Ach\u00eeas hijo de Ach\u00eetob, hermano de Ich\u00e2bod, hijo de Phinees, hijo de Eli, sacerdote de Jehov\u00e1 en Silo, llevaba el ephod; y no sab\u00eda el pueblo que Jonath\u00e1n se hubiese ido.\n14:4 Y entre los pasos por donde Jonath\u00e1n procuraba pasar \u00e1 la guarnici\u00f3n de los Filisteos, hab\u00eda un pe\u00f1asco agudo de la una parte, y otro de la otra parte; el uno se llamaba Boses y el otro Sene:\n14:5 El un pe\u00f1asco situado al norte hacia Michmas, y el otro al mediod\u00eda hacia Gabaa.\n14:6 Dijo pues Jonath\u00e1n \u00e1 su criado que le tra\u00eda las armas: Ven, pasemos \u00e1 la guarnici\u00f3n de estos incircuncisos: quiz\u00e1 har\u00e1 Jehov\u00e1 por nosotros; que no es dif\u00edcil \u00e1 Jehov\u00e1 salvar con multitud \u00f3 con poco n\u00famero.\n14:7 Y su paje de armas le respondi\u00f3: Haz todo lo que tienes en tu coraz\u00f3n: ve, que aqu\u00ed estoy contigo \u00e1 tu voluntad.\n14:8 Y Jonath\u00e1n dijo: He aqu\u00ed, nosotros pasaremos \u00e1 los hombres, y nos mostraremos \u00e1 ellos.\n14:9 Si nos dijeren as\u00ed: Esperad hasta que lleguemos \u00e1 vosotros; entonces nos estaremos en nuestro lugar, y no subiremos \u00e1 ellos.\n14:10 Mas si nos dijeren as\u00ed: Subid \u00e1 nosotros: entonces subiremos, porque Jehov\u00e1 los ha entregado en nuestras manos: y esto nos ser\u00e1 por se\u00f1al.\n14:11 Mostr\u00e1ronse pues ambos \u00e1 la guarnici\u00f3n de los Filisteos, y los Filisteos dijeron: He aqu\u00ed los Hebreos, que salen de las cavernas en que se hab\u00edan escondido.\n14:12 Y los hombres de la guarnici\u00f3n respondieron \u00e1 Jonath\u00e1n y \u00e1 su paje de armas, y dijeron: Subid \u00e1 nosotros, y os haremos saber una cosa. Entonces Jonath\u00e1n dijo \u00e1 su paje de armas: Sube tras m\u00ed, que Jehov\u00e1 los ha entregado en la mano de Israel.\n14:13 Y subi\u00f3 Jonath\u00e1n trepando con sus manos y sus pies, y tras \u00e9l su paje de armas; y los que ca\u00edan delante de Jonath\u00e1n, su paje de armas que iba tras \u00e9l, los mataba.\n14:14 Esta fu\u00e9 la primera rota, en la cual Jonath\u00e1n con su paje de armas, mataron como unos veinte hombres en el espacio de una media yugada.\n14:15 Y hubo temblor en el real y por el campo, y entre toda la gente de la guarnici\u00f3n; y los que hab\u00edan ido \u00e1 hacer correr\u00edas, tambi\u00e9n ellos temblaron, y alborot\u00f3se la tierra: hubo pues gran consternaci\u00f3n.\n14:16 Y las centinelas de Sa\u00fal vieron desde Gabaa de Benjam\u00edn c\u00f3mo la multitud estaba turbada, \u00e9 iba de una parte \u00e1 otra, y era deshecha.\n14:17 Entonces Sa\u00fal dijo al pueblo que ten\u00eda consigo: Reconoced luego, y mirad qui\u00e9n haya ido de los nuestros. Y reconocido que hubieron, hallaron que faltaban Jonath\u00e1n y su paje de armas.\n14:18 Y Sa\u00fal dijo \u00e1 Ach\u00eeas: Trae el arca de Dios. Porque el arca de Dios estaba entonces con los hijos de Israel.\n14:19 Y aconteci\u00f3 que estando a\u00fan hablando Sa\u00fal con el sacerdote, el alboroto que hab\u00eda en el campo de los Filisteos se aumentaba, \u00e9 iba creciendo en gran manera. Entonces dijo Sa\u00fal al sacerdote: Det\u00e9n tu mano.\n14:20 Y juntando Sa\u00fal todo el pueblo que con \u00e9l estaba, vinieron hasta el lugar de la batalla: y he aqu\u00ed que la espada de cada uno era vuelta contra su compa\u00f1ero, y la mortandad era grande.\n14:21 Y los Hebreos que hab\u00edan estado con los Filisteos de tiempo antes, y hab\u00edan venido con ellos de los alrededores al campo, tambi\u00e9n \u00e9stos se volvieron para ser con los Israelitas que estaban con Sa\u00fal y con Jonath\u00e1n.\n14:22 Asimismo todos los Israelitas que se hab\u00edan escondido en el monte de Ephraim, oyendo que los Filisteos hu\u00edan, ellos tambi\u00e9n los persiguieron en aquella batalla.\n14:23 As\u00ed salv\u00f3 Jehov\u00e1 \u00e1 Israel aquel d\u00eda. Y lleg\u00f3 el alcance hasta Beth-aven.\n14:24 Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel d\u00eda; porque Sa\u00fal hab\u00eda conjurado al pueblo, diciendo: Cualquiera que comiere pan hasta la tarde, hasta que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no hab\u00eda gustado pan.\n14:25 Y todo el pueblo del pa\u00eds lleg\u00f3 \u00e1 un bosque donde hab\u00eda miel en la superficie del campo.\n14:26 Entr\u00f3 pues el pueblo en el bosque, y he aqu\u00ed que la miel corr\u00eda; mas ninguno hubo que llegase la mano \u00e1 su boca: porque el pueblo tem\u00eda el juramento.\n14:27 Empero Jonath\u00e1n no hab\u00eda o\u00eddo cuando su padre conjur\u00f3 al pueblo, y alarg\u00f3 la punta de una vara que tra\u00eda en su mano, y moj\u00f3la en un panal de miel, y lleg\u00f3 su mano \u00e1 su boca; y sus ojos fueron aclarados.\n14:28 Entonces habl\u00f3 uno del pueblo, diciendo: Tu padre ha conjurado expresamente al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que comiere hoy manjar. Y el pueblo desfallec\u00eda.\n14:29 Y respondi\u00f3 Jonath\u00e1n: Mi padre ha turbado el pa\u00eds. Ved ahora c\u00f3mo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel:\n14:30 \u00bfCu\u00e1nto m\u00e1s si el pueblo hubiera hoy comido del despojo de sus enemigos que hall\u00f3? \u00bfno se habr\u00eda hecho ahora mayor estrago en los Filisteos?\n14:31 E hirieron aquel d\u00eda \u00e1 los Filisteos desde Michmas hasta Ajal\u00f3n: mas el pueblo se cans\u00f3 mucho.\n14:32 Torn\u00f3se por tanto el pueblo al despojo, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y mat\u00e1ronlos en tierra, y el pueblo comi\u00f3 con sangre.\n14:33 Y d\u00e1ndole de ello aviso \u00e1 Sa\u00fal, dij\u00e9ronle: El pueblo peca contra Jehov\u00e1 comiendo con sangre. Y \u00e9l dijo: Vosotros hab\u00e9is prevaricado; rodadme ahora ac\u00e1 una grande piedra.\n14:34 Y Sa\u00fal torn\u00f3 \u00e1 decir: Esparc\u00edos por el pueblo, y decidles que me traigan cada uno su vaca, y cada cual su oveja, y degolladlos aqu\u00ed, y comed; y no pecar\u00e9is contra Jehov\u00e1 comiendo con sangre. Y trajo todo el pueblo cada cual por su mano su vaca aquella noc\n14:35 Y edific\u00f3 Sa\u00fal altar \u00e1 Jehov\u00e1, el cual altar fu\u00e9 el primero que edific\u00f3 \u00e1 Jehov\u00e1.\n14:36 Y dijo Sa\u00fal: Descendamos de noche contra los Filisteos, y los saquearemos hasta la ma\u00f1ana, y no dejaremos de ellos ninguno. Y ellos dijeron: Haz lo que bien te pareciere. Dijo luego el sacerdote: Llegu\u00e9monos aqu\u00ed \u00e1 Dios.\n14:37 Y Sa\u00fal consult\u00f3 \u00e1 Dios: \u00bfDescender\u00e9 tras los Filisteos? \u00bflos entregar\u00e1s en mano de Israel? Mas Jehov\u00e1 no le di\u00f3 respuesta aquel d\u00eda.\n14:38 Entonces dijo Sa\u00fal: Llegaos ac\u00e1 todos los principales del pueblo; y sabed y mirad por qui\u00e9n ha sido hoy este pecado;\n14:39 Porque vive Jehov\u00e1, que salva \u00e1 Israel, que si fuere en mi hijo Jonath\u00e1n, el morir\u00e1 de cierto. Y no hubo en todo el pueblo quien le respondiese.\n14:40 Dijo luego \u00e1 todo Israel: Vosotros estar\u00e9is \u00e1 un lado, y yo y Jonath\u00e1n mi hijo estaremos \u00e1 otro lado. Y el pueblo respondi\u00f3 \u00e1 Sa\u00fal: Haz lo que bien te pareciere.\n14:41 Entonces dijo Sa\u00fal \u00e1 Jehov\u00e1 Dios de Israel: Da perfecci\u00f3n. Y fueron tomados Jonath\u00e1n y Sa\u00fal, y el pueblo sali\u00f3 libre.\n14:42 Y Sa\u00fal dijo: Echad suerte entre m\u00ed y Jonath\u00e1n mi hijo. Y fu\u00e9 tomado Jonath\u00e1n.\n14:43 Entonces Sa\u00fal dijo \u00e1 Jonath\u00e1n: Decl\u00e1rame qu\u00e9 has hecho. Y Jonath\u00e1n se lo declar\u00f3, y dijo: Cierto que gust\u00e9 con la punta de la vara que tra\u00eda en mi mano, un poco de miel: \u00bfy he aqu\u00ed he de morir?\n14:44 Y Sa\u00fal respondi\u00f3: As\u00ed me haga Dios y as\u00ed me a\u00f1ada, que sin duda morir\u00e1s, Jonath\u00e1n.\n14:45 Mas el pueblo dijo \u00e1 Sa\u00fal: \u00bfHa pues de morir Jonath\u00e1n, el que ha hecho esta salud grande en Israel? No ser\u00e1 as\u00ed. Vive Jehov\u00e1, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha obrado hoy con Dios. As\u00ed libr\u00f3 el pueblo \u00e1 Jonath\u00e1n, para que no\n14:46 Y Sa\u00fal dej\u00f3 de seguir \u00e1 los Filisteos; y los Filisteos se fueron \u00e1 su lugar.\n14:47 Y ocupando Sa\u00fal el reino sobre Israel, hizo guerra \u00e1 todos sus enemigos alrededor: contra Moab, contra los hijos de Amm\u00f3n, contra Edom, contra los reyes de Soba, y contra los Filisteos: y \u00e1 donde quiera que se tornaba era vencedor.\n14:48 Y reuni\u00f3 un ej\u00e9rcito, \u00e9 hiri\u00f3 \u00e1 Amalec, y libr\u00f3 \u00e1 Israel de mano de los que le robaban.\n14:49 Y los hijos de Sa\u00fal fueron Jonath\u00e1n, Isui, y Melchi-sua. Y los nombres de sus dos hijas eran, el nombre de la mayor, Merab, y el de la menor, Mich\u00e2l.\n14:50 Y el nombre de la mujer de Sa\u00fal era Ahinoam, hija de Aimaas. Y el nombre del general de su ej\u00e9rcito era Abner, hijo de Ner t\u00edo de Sa\u00fal.\n14:51 Porque Cis padre de Sa\u00fal, y Ner padre de Abner, fueron hijos de Abiel.\n14:52 Y la guerra fu\u00e9 fuerte contra los Filisteos todo el tiempo de Sa\u00fal; y \u00e1 cualquiera que Sa\u00fal ve\u00eda hombre valiente y hombre de esfuerzo, junt\u00e1bale consigo.\n15:1 Y SAMUEL dijo \u00e1 Sa\u00fal: Jehov\u00e1 me envi\u00f3 \u00e1 que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel: oye pues la voz de las palabras de Jehov\u00e1.\n15:2 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Acu\u00e9rdome de lo que hizo Amalec \u00e1 Israel; que se le opuso en el camino, cuando sub\u00eda de Egipto.\n15:3 Ve pues, y hiere \u00e1 Amalec, y destuir\u00e9is en \u00e9l todo lo que tuviere: y no te apiades de \u00e9l: mata hombres y mujeres, ni\u00f1os y mamantes, vacas y ovejas, camellos y asnos.\n15:4 Sa\u00fal pues junt\u00f3 el pueblo, y reconoci\u00f3los en Telaim, doscientos mil de \u00e1 pie, y diez mil hombres de Jud\u00e1.\n15:5 Y viniendo Sa\u00fal \u00e1 la ciudad de Amalec, puso emboscada en el valle.\n15:6 Y dijo Sa\u00fal al Cineo: Idos, apartaos, y salid de entre los de Amalec, para que no te destruya juntamente con \u00e9l: pues que t\u00fa hiciste misericordia con todos los hijos de Israel, cuando sub\u00edan de Egipto. Apart\u00f3se pues el Cineo de entre los de Amalec.\n15:7 Y Sa\u00fal hiri\u00f3 \u00e1 Amalec, desde Havila hasta llegar \u00e1 Shur, que est\u00e1 \u00e1 la frontera de Egipto.\n15:8 Y tom\u00f3 vivo \u00e1 Agag rey de Amalec, mas \u00e1 todo el pueblo mat\u00f3 \u00e1 filo de espada.\n15:9 Y Sa\u00fal y el pueblo perdonaron \u00e1 Agag, y \u00e1 lo mejor de las ovejas, y al ganado mayor, \u00e1 los gruesos y \u00e1 los carneros, y \u00e1 todo lo bueno: que no lo quisieron destruir: mas todo lo que era vil y flaco destruyeron.\n15:10 Y fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Samuel, diciendo:\n15:11 P\u00e9same de haber puesto por rey \u00e1 Sa\u00fal, porque se ha vuelto de en pos de m\u00ed, y no ha cumplido mis palabras. Y apesadumbr\u00f3se Samuel, y clam\u00f3 \u00e1 Jehov\u00e1 toda aquella noche.\n15:12 Madrug\u00f3 luego Samuel para ir \u00e1 encontrar \u00e1 Sa\u00fal por la ma\u00f1ana; y fue dado aviso \u00e1 Samuel, diciendo: Sa\u00fal ha venido al Carmel, y he aqu\u00ed \u00e9l se ha levantado un trofeo, y despu\u00e9s volviendo, ha pasado y descendido \u00e1 Gilgal.\n15:13 Vino pues Samuel \u00e1 Sa\u00fal, y Sa\u00fal le dijo: Bendito seas tu de Jehov\u00e1; yo he cumplido la palabra de Jehov\u00e1.\n15:14 Samuel entonces dijo: \u00bfPues qu\u00e9 balido de ganados y bramido de bueyes es este que yo oigo con mis o\u00eddos?\n15:15 Y Sa\u00fal respondi\u00f3: De Amalec los han tra\u00eddo; porque el pueblo perdon\u00f3 \u00e1 lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios; pero lo dem\u00e1s lo destruimos.\n15:16 Entonces dijo Samuel \u00e1 Sa\u00fal: D\u00e9jame declararte lo que Jehov\u00e1 me ha dicho esta noche. Y \u00e9l le respondi\u00f3: Di.\n15:17 Y dijo Samuel: Siendo t\u00fa peque\u00f1o en tus ojos \u00bfno has sido hecho cabeza \u00e1 las tribus de Israel, y Jehov\u00e1 te ha ungido por rey sobre Israel?\n15:18 Y envi\u00f3te Jehov\u00e1 en jornada, y dijo: Ve, y destruye los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes.\n15:19 \u00bfPor qu\u00e9 pues no has o\u00eddo la voz de Jehov\u00e1, sino que vuelto al despojo, has hecho lo malo en los ojos de Jehov\u00e1?\n15:20 Y Sa\u00fal respondi\u00f3 \u00e1 Samuel: Antes he o\u00eddo la voz de Jehov\u00e1, y fu\u00ed \u00e1 la jornada que Jehov\u00e1 me envi\u00f3, y he tra\u00eddo \u00e1 Agag rey de Amalec, y he destru\u00eddo \u00e1 los Amalecitas:\n15:21 Mas el pueblo tom\u00f3 del despojo ovejas y vacas, las primicias del anatema, para sacrificarlas \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios en Gilgal.\n15:22 Y Samuel dijo: \u00bfTiene Jehov\u00e1 tanto contentamiento con los holocaustos y v\u00edctimas, como en obedecer \u00e1 las palabras de Jehov\u00e1? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios; y el prestar atenci\u00f3n que el sebo de los carneros:\n15:23 Porque como pecado de adivinaci\u00f3n es la rebeli\u00f3n, y como \u00eddolos \u00e9 idolatr\u00eda el infringir. Por cuanto t\u00fa desechaste la palabra de Jehov\u00e1, \u00e9l tambi\u00e9n te ha desechado para que no seas rey.\n15:24 Entonces Sa\u00fal dijo \u00e1 Samuel: Yo he pecado; que he quebrantado el dicho de Jehov\u00e1 y tus palabras, porque tem\u00ed al pueblo, consent\u00ed \u00e1 la voz de ellos. Perdona pues ahora mi pecado,\n15:25 Y vuelve conmigo para que adore \u00e1 Jehov\u00e1.\n15:26 Y Samuel respondi\u00f3 \u00e1 Sa\u00fal: No volver\u00e9 contigo; porque desechaste la palabra de Jehov\u00e1, y Jehov\u00e1 te ha desechado para que no seas rey sobre Israel.\n15:27 Y volvi\u00e9ndose Samuel para irse, \u00e9l ech\u00f3 mano de la orla de su capa, y desgarr\u00f3se.\n15:28 Entonces Samuel le dijo: Jehov\u00e1 ha desgarrado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado \u00e1 tu pr\u00f3jimo mejor que t\u00fa.\n15:29 Y tambi\u00e9n el Vencedor de Israel no mentir\u00e1, ni se arrepentir\u00e1: porque no es hombre para que se arrepienta.\n15:30 Y \u00e9l dijo: Yo he pecado: mas ru\u00e9gote que me honres delante de los ancianos de mi pueblo, y delante de Israel; y vuelve conmigo para que adore \u00e1 Jehov\u00e1 tu Dios.\n15:31 Y volvi\u00f3 Samuel tras Sa\u00fal, y ador\u00f3 Sa\u00fal \u00e1 Jehov\u00e1.\n15:32 Despu\u00e9s dijo Samuel: Traedme \u00e1 Agag rey de Amalec. Y Agag vino \u00e1 \u00e9l delicadamente. Y dijo Agag: Ciertamente se pas\u00f3 la amargura de la muerte.\n15:33 Y Samuel dijo: Como tu espada dej\u00f3 las mujeres sin hijos, as\u00ed tu madre ser\u00e1 sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cort\u00f3 en pedazos \u00e1 Agag delante de Jehov\u00e1 en Gilgal.\n15:34 Fu\u00e9se luego Samuel \u00e1 Rama, y Sa\u00fal subi\u00f3 \u00e1 su casa en Gabaa de Sa\u00fal.\n15:35 Y nunca despu\u00e9s vi\u00f3 Samuel \u00e1 Sa\u00fal en toda su vida: y Samuel lloraba \u00e1 Sa\u00fal: mas Jehov\u00e1 se hab\u00eda arrepentido de haber puesto \u00e1 Sa\u00fal por rey sobre Israel.\n16:1 Y DIJO Jehov\u00e1 \u00e1 Samuel: \u00bfHasta cu\u00e1ndo has t\u00fa de llorar \u00e1 Sa\u00fal, habi\u00e9ndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Hinche tu cuerno de aceite, y ven, te enviar\u00e9 \u00e1 Isa\u00ed de Beth-lehem: porque de sus hijos me he provisto de rey.\n16:2 Y dijo Samuel: \u00bfC\u00f3mo ir\u00e9? Si Sa\u00fal lo entendiere, me matar\u00e1. Jehov\u00e1 respondi\u00f3: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A sacrificar \u00e1 Jehov\u00e1 he venido.\n16:3 Y llama \u00e1 Isa\u00ed al sacrificio, y yo te ense\u00f1ar\u00e9 lo que has de hacer; y ungirme has al que yo te dijere.\n16:4 Hizo pues Samuel como le dijo Jehov\u00e1: y luego que \u00e9l lleg\u00f3 \u00e1 Beth-lehem, los ancianos de la ciudad le salieron \u00e1 recibir con miedo, y dijeron: \u00bfEs pac\u00edfica tu venida?\n16:5 Y \u00e9l respondi\u00f3: S\u00ed, vengo \u00e1 sacrificar \u00e1 Jehov\u00e1; santificaos, y venid conmigo al sacrificio. Y santificando \u00e9l \u00e1 Isa\u00ed y \u00e1 sus hijos, llam\u00f3los al sacrificio.\n16:6 Y aconteci\u00f3 que como ellos vinieron, \u00e9l vi\u00f3 \u00e1 Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehov\u00e1 est\u00e1 su ungido.\n16:7 Y Jehov\u00e1 respondi\u00f3 \u00e1 Samuel: No mires \u00e1 su parecer, ni \u00e1 lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehov\u00e1 mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que est\u00e1 delante de sus ojos, mas Jehov\u00e1 mira el coraz\u00f3n.\n16:8 Entonces llam\u00f3 Isa\u00ed \u00e1 Abinadab, \u00e9 h\u00edzole pasar delante de Samuel, el cual dijo: Ni \u00e1 \u00e9ste ha elegido Jehov\u00e1.\n16:9 Hizo luego pasar Isa\u00ed \u00e1 Samma. Y \u00e9l dijo: Tampoco \u00e1 \u00e9ste ha elegido Jehov\u00e1.\n16:10 E hizo pasar Isa\u00ed sus siete hijos delante de Samuel; mas Samuel dijo \u00e1 Isa\u00ed: Jehov\u00e1 no ha elegido \u00e1 \u00e9stos.\n16:11 Entonces dijo Samuel \u00e1 Isa\u00ed: \u00bfHanse acabado los mozos? Y \u00e9l respondi\u00f3: Aun queda el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel \u00e1 Isa\u00ed: Env\u00eda por \u00e9l, porque no nos asentaremos \u00e1 la mesa hasta que \u00e9l venga aqu\u00ed.\n16:12 Envi\u00f3 pues por \u00e9l, \u00e9 introd\u00fajolo; el cual era rubio, de hermoso parecer y de bello aspecto. Entonces Jehov\u00e1 dijo: Lev\u00e1ntate y \u00fangelo, que \u00e9ste es.\n16:13 Y Samuel tom\u00f3 el cuerno del aceite, y ungi\u00f3lo de entre sus hermanos: y desde aquel d\u00eda en adelante el esp\u00edritu de Jehov\u00e1 tom\u00f3 \u00e1 David. Levant\u00f3se luego Samuel, y volvi\u00f3se \u00e1 Rama.\n16:14 Y el esp\u00edritu de Jehov\u00e1 se apart\u00f3 de Sa\u00fal, y atorment\u00e1bale el esp\u00edritu malo de parte de Jehov\u00e1.\n16:15 Y los criados de Sa\u00fal le dijeron: He aqu\u00ed ahora, que el esp\u00edritu malo de parte de Dios te atormenta.\n16:16 Diga pues nuestro se\u00f1or \u00e1 tus siervos que est\u00e1n delante de ti, que busquen alguno que sepa tocar el arpa; para que cuando fuere sobre ti el esp\u00edritu malo de parte de Dios, \u00e9l ta\u00f1a con su mano, y tengas alivio.\n16:17 Y Sa\u00fal respondi\u00f3 \u00e1 sus criados: Buscadme pues ahora alguno que ta\u00f1a bien, y tra\u00e9dmelo.\n16:18 Entonces uno de los criados respondi\u00f3, diciendo: He aqu\u00ed yo he visto \u00e1 un hijo de Isa\u00ed de Beth-lehem, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso, y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehov\u00e1 es con \u00e9l.\n16:19 Y Sa\u00fal envi\u00f3 mensajeros \u00e1 Isa\u00ed, diciendo: Env\u00edame \u00e1 David tu hijo, el que est\u00e1 con las ovejas.\n16:20 Y tom\u00f3 Isa\u00ed un asno cargado de pan, y un vasija de vino y un cabrito, y envi\u00f3lo \u00e1 Sa\u00fal por mano de David su hijo.\n16:21 Y viniendo David \u00e1 Sa\u00fal, estuvo delante de \u00e9l: y am\u00f3lo \u00e9l mucho, y fu\u00e9 hecho su escudero.\n16:22 Y Sa\u00fal envi\u00f3 \u00e1 decir \u00e1 Isa\u00ed: Yo te ruego que est\u00e9 David conmigo; porque ha hallado gracia en mis ojos.\n16:23 Y cuando el esp\u00edritu malo de parte de Dios era sobre Sa\u00fal, David tomaba el arpa, y ta\u00f1\u00eda con su mano; y Sa\u00fal ten\u00eda refrigerio, y estaba mejor, y el esp\u00edritu malo se apartaba de \u00e9l.\n17:1 Y LOS Filisteos juntaron sus ej\u00e9rcitos para la guerra, y congreg\u00e1ronse en Soch\u00f4, que es de Jud\u00e1, y asentaron el campo entre Soch\u00f4 y Azeca, en Ephes-dammim.\n17:2 Y tambi\u00e9n Sa\u00fal y los hombres de Israel se juntaron, y asentaron el campo en el valle del Alcornoque, y ordenaron la batalla contra los Filisteos.\n17:3 Y los Filisteos estaban sobre el un monte de la una parte, \u00e9 Israel estaba sobre el otro monte de la otra parte, y el valle entre ellos:\n17:4 Sali\u00f3 entonces un var\u00f3n del campo de los Filisteos que se puso entre los dos campos, el cual se llamaba Goliath, de Gath, y ten\u00eda de altura seis codos y un palmo.\n17:5 Y tra\u00eda un almete de acero en su cabeza, \u00e9 iba vestido con corazas de planchas: y era el peso de la coraza cinco mil siclos de metal:\n17:6 Y sobre sus piernas tra\u00eda grebas de hierro, y escudo de acero \u00e1 sus hombros.\n17:7 El asta de su lanza era como un enjullo de telar, y ten\u00eda el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro: \u00e9 iba su escudero delante de \u00e9l.\n17:8 Y par\u00f3se, y di\u00f3 voces \u00e1 los escuadrones de Israel, dici\u00e9ndoles: \u00bfPara qu\u00e9 sal\u00eds \u00e1 dar batalla? \u00bfno soy yo el Filisteo, y vosotros los siervos de Sa\u00fal? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra m\u00ed:\n17:9 Si \u00e9l pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos: y si yo pudiere m\u00e1s que \u00e9l, y lo venciere, vosotros ser\u00e9is nuestros siervos y nos servir\u00e9is.\n17:10 Y a\u00f1adi\u00f3 el Filisteo: Hoy yo he desafiado el campo de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo.\n17:11 Y oyendo Sa\u00fal y todo Israel estas palabras del Filisteo, conturb\u00e1ronse, y tuvieron gran miedo.\n17:12 Y David era hijo de aquel hombre Ephrateo de Beth-lehem de Jud\u00e1, cuyo nombre era Isa\u00ed, el cual ten\u00eda ocho hijos; y era este hombre en el tiempo de Sa\u00fal, viejo, y de grande edad entre los hombres.\n17:13 Y los tres hijos mayores de Isa\u00ed hab\u00edan ido \u00e1 seguir \u00e1 Sa\u00fal en la guerra. Y los nombres de sus tres hijos que hab\u00edan ido \u00e1 la guerra, eran, Eliab el primog\u00e9nito, el segundo Abinadab, y el tercero Samma.\n17:14 Y David era el menor. Siguieron pues los tres mayores \u00e1 Sa\u00fal.\n17:15 Empero David hab\u00eda ido y vuelto de con Sa\u00fal, para apacentar las ovejas de su padre en Beth-lehem.\n17:16 Ven\u00eda pues aquel Filisteo por la ma\u00f1ana y \u00e1 la tarde, y present\u00f3se por cuarenta d\u00edas.\n17:17 Y dijo Isa\u00ed \u00e1 David su hijo: Toma ahora para tus hermanos un epha de este grano tostado, y estos diez panes, y ll\u00e9valo presto al campamento \u00e1 tus hermanos.\n17:18 Llevar\u00e1s asimismo estos diez quesos de leche al capit\u00e1n, y cuida de ver si tus hermanos est\u00e1n buenos, y toma prendas de ellos.\n17:19 Y Sa\u00fal y ellos y todos lo de Israel, estaban en el valle del Alcornoque, peleando con los Filisteos.\n17:20 Levant\u00f3se pues David de ma\u00f1ana, y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, fu\u00e9se con su carga, como Isa\u00ed le hab\u00eda mandado; y lleg\u00f3 al atrincheramiento del ej\u00e9rcito, el cual hab\u00eda salido en ordenanza, y tocaba alarma para la pelea.\n17:21 Porque as\u00ed los Israelitas como los Filisteos estaban en ordenanza, escuadr\u00f3n contra escuadr\u00f3n.\n17:22 Y David dej\u00f3 de sobre s\u00ed la carga en mano del que guardaba el bagaje, y corri\u00f3 al escuadr\u00f3n; y llegado que hubo, preguntaba por sus hermanos, si estaban buenos.\n17:23 Y estando \u00e9l hablando con ellos, he aqu\u00ed aquel var\u00f3n que se pon\u00eda en medio de los dos campos, que se llamaba Goliath, el Filisteo de Gath, sali\u00f3 de los escuadrones de los Filisteos, y habl\u00f3 las mismas palabras; las cuales oy\u00f3 David.\n17:24 Y todos los varones de Israel que ve\u00edan aquel hombre, hu\u00edan de su presencia, y ten\u00edan gran temor.\n17:25 Y cada uno de los de Israel dec\u00eda: \u00bfNo hab\u00e9is visto aquel hombre que ha salido? \u00e9l se adelanta para provocar \u00e1 Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecer\u00e1 con grandes riquezas, y le dar\u00e1 su hija, y har\u00e1 franca la casa de su padre en Israel.\n17:26 Entonces habl\u00f3 David \u00e1 los que junto \u00e1 \u00e9l estaban, diciendo: \u00bfQu\u00e9 har\u00e1n al hombre que venciere \u00e1 este Filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque \u00bfqui\u00e9n es este Filisteo incircunciso, para que provoque \u00e1 los escuadrones del Dios viviente?\n17:27 Y el pueblo le respondi\u00f3 las mismas palabras, diciendo: As\u00ed se har\u00e1 al hombre que lo venciere.\n17:28 Y oy\u00e9ndole hablar Eliab su hermano mayor con aquellos hombres, Eliab se encendi\u00f3 en ira contra David, y dijo: \u00bfPara qu\u00e9 has descendido ac\u00e1? \u00bfy \u00e1 qui\u00e9n has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu coraz\u00f3n, que\n17:29 Y David respondi\u00f3: \u00bfQu\u00e9 he hecho yo ahora? Estas, \u00bfno son palabras?\n17:30 Y apart\u00e1ndose de \u00e9l hacia otros, habl\u00f3 lo mismo; y respondi\u00e9ronle los del pueblo como primero.\n17:31 Y fueron o\u00eddas las palabras que David hab\u00eda dicho, las cuales como refiriesen delante de Sa\u00fal, \u00e9l lo hizo venir.\n17:32 Y dijo David \u00e1 Sa\u00fal: No desmaye ninguno \u00e1 causa de \u00e9l; tu siervo ir\u00e1 y pelear\u00e1 con este Filisteo.\n17:33 Y dijo Sa\u00fal \u00e1 David: No podr\u00e1s t\u00fa ir contra aquel Filisteo, para pelear con \u00e9l; porque t\u00fa eres mozo, y \u00e9l un hombre de guerra desde su juventud.\n17:34 Y David respondi\u00f3 \u00e1 Sa\u00fal: Tu siervo era pastor en las ovejas de su padre, y ven\u00eda un le\u00f3n, \u00f3 un oso, y tomaba alg\u00fan cordero de la manada,\n17:35 Y sal\u00eda yo tras \u00e9l, y her\u00edalo, y libr\u00e1bale de su boca: y si se levantaba contra m\u00ed, yo le echaba mano de la quijada, y lo her\u00eda y mataba.\n17:36 Fuese le\u00f3n, fuese oso, tu siervo lo mataba; pues este Filisteo incircunciso ser\u00e1 como uno de ellos, porque ha provocado al ej\u00e9rcito del Dios viviente.\n17:37 Y a\u00f1adi\u00f3 David: Jehov\u00e1 que me ha librado de las garras del le\u00f3n y de las garras del oso, \u00e9l tambi\u00e9n me librar\u00e1 de la mano de este Filisteo. Y dijo Sa\u00fal \u00e1 David: Ve, y Jehov\u00e1 sea contigo.\n17:38 Y Sa\u00fal visti\u00f3 \u00e1 David de sus ropas, y puso sobre su cabeza un almete de acero, y arm\u00f3le de coraza.\n17:39 Y ci\u00f1\u00f3 David su espada sobre sus vestidos, y prob\u00f3 \u00e1 andar, porque nunca hab\u00eda probado. Y dijo David \u00e1 Sa\u00fal: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqu\u00e9. Y echando de s\u00ed David aquellas cosas,\n17:40 Tom\u00f3 su cayado en su mano, y escogi\u00f3se cinco piedras lisas del arroyo, y p\u00fasolas en el saco pastoril y en el zurr\u00f3n que tra\u00eda, y con su honda en su mano vase hacia el Filisteo.\n17:41 Y el Filisteo ven\u00eda andando y acerc\u00e1ndose \u00e1 David, y su escudero delante de \u00e9l.\n17:42 Y como el Filisteo mir\u00f3 y vi\u00f3 \u00e1 David t\u00favole en poco; porque era mancebo, y rubio, y de hermoso parecer.\n17:43 Y dijo el Filisteo \u00e1 David: \u00bfSoy yo perro para que vengas \u00e1 m\u00ed con palos? Y maldijo \u00e1 David por sus dioses.\n17:44 Dijo luego el Filisteo \u00e1 David: Ven \u00e1 m\u00ed, y dar\u00e9 tu carne \u00e1 las aves del cielo, y \u00e1 las bestias del campo.\n17:45 Entonces dijo David al Filisteo: T\u00fa vienes \u00e1 m\u00ed con espada y lanza y escudo; mas yo vengo \u00e1 ti en el nombre de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, el Dios de los escuadrones de Israel, que t\u00fa has provocado.\n17:46 Jehov\u00e1 te entregar\u00e1 hoy en mi mano, y yo te vencer\u00e9, y quitar\u00e9 tu cabeza de ti: y dar\u00e9 hoy los cuerpos de los Filisteos \u00e1 las aves del cielo y \u00e1 las bestias de la tierra: y sabr\u00e1 la tierra toda que hay Dios en Israel.\n17:47 Y sabr\u00e1 toda esta congregaci\u00f3n que Jehov\u00e1 no salva con espada y lanza; porque de Jehov\u00e1 es la guerra, y \u00e9l os entregar\u00e1 en nuestras manos.\n17:48 Y aconteci\u00f3 que, como el Filisteo se levant\u00f3 para ir y llegarse contra David, David se di\u00f3 priesa, y corri\u00f3 al combate contra el Filisteo.\n17:49 Y metiendo David su mano en el saco, tom\u00f3 de all\u00ed una piedra, y tir\u00f3sela con la honda, \u00e9 hiri\u00f3 al Filisteo en la frente: y la piedra qued\u00f3 hincada en la frente, y cay\u00f3 en tierra sobre su rostro.\n17:50 As\u00ed venci\u00f3 David al Filisteo con honda y piedra; \u00e9 hiri\u00f3 al Filisteo y mat\u00f3lo, sin tener David espada en su mano.\n17:51 Mas corri\u00f3 David y p\u00fasose sobre el Filisteo, y tomando la espada de \u00e9l, sac\u00e1ndola de su vaina, mat\u00f3lo, y cort\u00f3le con ella la cabeza. Y como los Filisteos vieron su gigante muerto, huyeron.\n17:52 Y levant\u00e1ndose los de Israel y de Jud\u00e1, dieron grita, y siguieron \u00e1 los Filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecr\u00f3n. Y cayeron heridos de los Filisteos por el camino de Saraim, hasta Gath y Ecr\u00f3n.\n17:53 Tornando luego los hijos de Israel de seguir los Filisteos, despojaron su campamento.\n17:54 Y David tom\u00f3 la cabeza del Filisteo, y tr\u00e1jola \u00e1 Jerusalem, mas puso sus armas en su tienda.\n17:55 Y cuando Sa\u00fal vi\u00f3 \u00e1 David que sal\u00eda \u00e1 encontrarse con el Filisteo, dijo \u00e1 Abner general del ej\u00e9rcito: Abner, \u00bfde qui\u00e9n es hijo aquel mancebo? Y Abner respondi\u00f3:\n17:56 Vive tu alma, oh rey, que no lo s\u00e9. Y el rey dijo: Pregunta pues de qui\u00e9n es hijo aquel mancebo.\n17:57 Y cuando David volv\u00eda de matar al Filisteo, Abner lo tom\u00f3, y llev\u00f3lo delante de Sa\u00fal, teniendo la cabeza del Filisteo en su mano.\n17:58 Y d\u00edjole Sa\u00fal: Mancebo, \u00bfde qui\u00e9n eres hijo? Y David respondi\u00f3: Yo soy hijo de tu siervo Isa\u00ed de Beth-lehem.\n18:1 Y ASI que \u00e9l hubo acabado de hablar con Sa\u00fal, el alma de Jonath\u00e1n fu\u00e9 ligada con la de David, y am\u00f3lo Jonath\u00e1n como \u00e1 su alma.\n18:2 Y Sa\u00fal le tom\u00f3 aquel d\u00eda, y no le dej\u00f3 volver \u00e1 casa de su padre.\n18:3 E hicieron alianza Jonath\u00e1n y David, porque \u00e9l le amaba como \u00e1 su alma.\n18:4 Y Jonath\u00e1n se desnud\u00f3 la ropa que ten\u00eda sobre s\u00ed, y di\u00f3la \u00e1 David, y otras ropas suyas, hasta su espada, y su arco, y su talabarte.\n18:5 Y sal\u00eda David \u00e1 donde quiera que Sa\u00fal le enviaba, y port\u00e1base prudentemente. H\u00edzolo por tanto Sa\u00fal capit\u00e1n de gente de guerra, y era acepto en los ojos de todo el pueblo, y en los ojos de los criados de Sa\u00fal.\n18:6 Y aconteci\u00f3 que como volv\u00edan ellos, cuando David torn\u00f3 de matar al Filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando, y con danzas, con tamboriles, y con alegr\u00edas y sonajas, \u00e1 recibir al rey Sa\u00fal.\n18:7 Y cantaban las mujeres que danzaba, y dec\u00edan: Sa\u00fal hiri\u00f3 sus miles, Y David sus diez miles.\n18:8 Y enoj\u00f3se Sa\u00fal en gran manera, y desagrad\u00f3 esta palabra en sus ojos, y dijo: A David dieron diez miles, y \u00e1 m\u00ed miles; no le falta m\u00e1s que el reino.\n18:9 Y desde aquel d\u00eda Sa\u00fal mir\u00f3 de trav\u00e9s \u00e1 David.\n18:10 Otro d\u00eda aconteci\u00f3 que el esp\u00edritu malo de parte de Dios tom\u00f3 \u00e1 Sa\u00fal, y mostr\u00e1base en su casa con trasportes de profeta: y David ta\u00f1\u00eda con su mano como los otros d\u00edas; y estaba una lanza \u00e1 mano de Sa\u00fal.\n18:11 Y arroj\u00f3 Sa\u00fal la lanza, diciendo: Enclavar\u00e9 \u00e1 David en la pared. Y dos veces se apart\u00f3 de \u00e9l David.\n18:12 Mas Sa\u00fal se tem\u00eda de David por cuanto Jehov\u00e1 era con \u00e9l, y se hab\u00eda apartado de Sa\u00fal.\n18:13 Apart\u00f3lo pues Sa\u00fal de s\u00ed, \u00e9 h\u00edzole capit\u00e1n de mil; y sal\u00eda y entraba delante del pueblo.\n18:14 Y David se conduc\u00eda prudentemente en todos sus negocios, y Jehov\u00e1 era con \u00e9l.\n18:15 Y viendo Sa\u00fal que se portaba tan prudentemente, tem\u00edase de \u00e9l.\n18:16 Mas todo Israel y Jud\u00e1 amaba \u00e1 David, porque \u00e9l sal\u00eda y entraba delante de ellos.\n18:17 Y dijo Sa\u00fal \u00e1 David: He aqu\u00ed yo te dar\u00e9 \u00e1 Merab mi hija mayor por mujer: solamente que me seas hombre valiente, y hagas las guerras de Jehov\u00e1. Mas Sa\u00fal dec\u00eda: No ser\u00e1 mi mano contra \u00e9l, mas la mano de los Filisteos ser\u00e1 contra \u00e9l.\n18:18 Y David respondi\u00f3 \u00e1 Sa\u00fal: \u00bfQui\u00e9n soy yo, \u00f3 qu\u00e9 es mi vida, \u00f3 la familia de mi padre en Israel, para ser yerno del rey?\n18:19 Y venido el tiempo en que Merab, hija de Sa\u00fal, se hab\u00eda de dar \u00e1 David, fu\u00e9 dada por mujer \u00e1 Adriel Meholatita.\n18:20 Mas Mich\u00e2l la otra hija de Sa\u00fal amaba \u00e1 David; y fu\u00e9 dicho \u00e1 Sa\u00fal, lo cual plugo en sus ojos.\n18:21 Y Sa\u00fal dijo: Yo se la dar\u00e9, para que le sea por lazo, y para que la mano de los Filisteos sea contra \u00e9l. Dijo pues Sa\u00fal \u00e1 David: Con la otra ser\u00e1s mi yerno hoy.\n18:22 Y mand\u00f3 Sa\u00fal \u00e1 sus criados: Hablad en secreto \u00e1 David, dici\u00e9ndole: He aqu\u00ed, el rey te ama, y todos sus criados te quieren bien; s\u00e9 pues yerno del rey.\n18:23 Y los criados de Sa\u00fal hablaron estas palabras \u00e1 los o\u00eddos de David. Y David dijo: \u00bfPar\u00e9ceos \u00e1 vosotros que es poco ser yerno del rey, siendo yo un hombre pobre y de ninguna estima?\n18:24 Y los criados de Sa\u00fal le dieron la respuesta diciendo: Tales palabras ha dicho David.\n18:25 Y Sa\u00fal dijo: Decid as\u00ed \u00e1 David: No est\u00e1 el contentamiento del rey en el dote, sino en cien prepucios de Filisteos, para que sea tomada venganza de los enemigos del rey. Mas Sa\u00fal pensaba echar \u00e1 David en manos de los Filisteos.\n18:26 Y como sus criados declararon \u00e1 David estas palabras, plugo la cosa en los ojos de David, para ser yerno del rey. Y como el plazo no era a\u00fan cumplido,\n18:27 Levant\u00f3se David, y parti\u00f3se con su gente, \u00e9 hiri\u00f3 doscientos hombres de los Filisteos; y trajo David los prepucios de ellos, y entreg\u00e1ronlos todos al rey, para que \u00e9l fuese hecho yerno del rey. Y Sa\u00fal le di\u00f3 \u00e1 su hija Mich\u00e2l por mujer.\n18:28 Pero Sa\u00fal, viendo y considerando que Jehov\u00e1 era con David, y que su hija Mich\u00e2l lo amaba,\n18:29 Temi\u00f3se m\u00e1s de David; y fu\u00e9 Sa\u00fal enemigo de David todos los d\u00edas.\n18:30 Y sal\u00edan los pr\u00edncipes de los Filisteos; y como ellos sal\u00edan, port\u00e1base David m\u00e1s prudentemente que todos los siervos de Sa\u00fal: y era su nombre muy ilustre.\n19:1 Y HABLO Sa\u00fal \u00e1 Jonath\u00e1n su hijo, y \u00e1 todos sus criados, para que matasen \u00e1 David; mas Jonath\u00e1n hijo de Sa\u00fal amaba \u00e1 David en gran manera.\n19:2 Y di\u00f3 aviso \u00e1 David, diciendo: Sa\u00fal mi padre procura matarte; por tanto mira ahora por ti hasta la ma\u00f1ana, y est\u00e1te en paraje oculto, y esc\u00f3ndete:\n19:3 Y yo saldr\u00e9 y estar\u00e9 junto \u00e1 mi padre en el campo donde estuvieres: y hablar\u00e9 de ti \u00e1 mi padre, y te har\u00e9 saber lo que notare.\n19:4 Y Jonath\u00e1n habl\u00f3 bien de David \u00e1 Sa\u00fal su padre, y d\u00edjole: No peque el rey contra su siervo David, pues que ninguna cosa ha cometido contra ti: antes sus obras te han sido muy buenas;\n19:5 Porque \u00e9l puso su alma en su palma, \u00e9 hiri\u00f3 al Filisteo, y Jehov\u00e1 hizo una gran salud \u00e1 todo Israel. T\u00fa lo viste, y te holgaste: \u00bfpor qu\u00e9 pues pecar\u00e1s contra la sangre inocente, matando \u00e1 David sin causa?\n19:6 Y oyendo Sa\u00fal la voz de Jonath\u00e1n, jur\u00f3: Vive Jehov\u00e1, que no morir\u00e1.\n19:7 Llamando entonces Jonath\u00e1n \u00e1 David, declar\u00f3le todas estas palabras; y \u00e9l mismo present\u00f3 \u00e1 David \u00e1 Sa\u00fal, y estuvo delante de \u00e9l como antes.\n19:8 Y torn\u00f3 \u00e1 hacerse guerra: y sali\u00f3 David y pele\u00f3 contra los Filisteos, \u00e9 hiri\u00f3los con grande estrago, y huyeron delante de \u00e9l.\n19:9 Y el esp\u00edritu malo de parte de Jehov\u00e1 fu\u00e9 sobre Sa\u00fal: y estando sentado en su casa ten\u00eda una lanza \u00e1 mano, mientras David estaba ta\u00f1endo con su mano.\n19:10 Y Sa\u00fal procur\u00f3 enclavar \u00e1 David con la lanza en la pared; mas \u00e9l se apart\u00f3 de delante de Sa\u00fal, el cual hiri\u00f3 con la lanza en la pared; y David huy\u00f3, y escap\u00f3se aquella noche.\n19:11 Sa\u00fal envi\u00f3 luego mensajeros \u00e1 casa de David para que lo guardasen, y lo matasen \u00e1 la ma\u00f1ana. Mas Mich\u00e2l su mujer lo descubri\u00f3 \u00e1 David, diciendo: Si no salvares tu vida esta noche, ma\u00f1ana ser\u00e1s muerto.\n19:12 Y descolg\u00f3 Mich\u00e2l \u00e1 David por una ventana; y \u00e9l se fu\u00e9, y huy\u00f3, y escap\u00f3se.\n19:13 Tom\u00f3 luego Mich\u00e2l una estatua, y p\u00fasola sobre la cama, y acomod\u00f3le por cabecera una almohada de pelos de cabra, y cubri\u00f3la con una ropa.\n19:14 Y cuando Sa\u00fal envi\u00f3 mensajeros que tomasen \u00e1 David, ella respondi\u00f3: Est\u00e1 enfermo.\n19:15 Y torn\u00f3 Sa\u00fal \u00e1 enviar mensajeros para que viesen \u00e1 David, diciendo: Tra\u00e9dmelo en la cama para que lo mate.\n19:16 Y como los mensajeros entraron, he aqu\u00ed la estatua estaba en la cama, y una almohada de pelos de cabra por cabecera.\n19:17 Entonces Sa\u00fal dijo \u00e1 Mich\u00e2l: \u00bfPor qu\u00e9 me has as\u00ed enga\u00f1ado, y has dejado escapar \u00e1 mi enemigo? Y Mich\u00e2l respondi\u00f3 \u00e1 Sa\u00fal: Porque \u00e9l me dijo: D\u00e9jame ir; si no, yo te matar\u00e9.\n19:18 Huy\u00f3 pues David, y escap\u00f3se, y vino \u00e1 Samuel en Rama, y d\u00edjole todo lo que Sa\u00fal hab\u00eda hecho con \u00e9l. Y fu\u00e9ronse \u00e9l y Samuel, y moraron en Najoth.\n19:19 Y fu\u00e9 dado aviso \u00e1 Sa\u00fal, diciendo: He aqu\u00ed que David est\u00e1 en Najoth en Rama.\n19:20 Y envi\u00f3 Sa\u00fal mensajeros que trajesen \u00e1 David, los cuales vieron una compa\u00f1\u00eda de profetas que profetizaban, y \u00e1 Samuel que estaba all\u00ed, y los presid\u00eda. Y fu\u00e9 el esp\u00edritu de Dios sobre los mensajeros de Sa\u00fal, y ellos tambi\u00e9n profetizaron.\n19:21 Y hecho que fu\u00e9 saber \u00e1 Sa\u00fal, \u00e9l envi\u00f3 otros mensajeros, los cuales tambi\u00e9n profetizaron. Y Sa\u00fal volvi\u00f3 \u00e1 enviar por tercera vez mensajeros, y ellos tambi\u00e9n profetizaron.\n19:22 Entonces \u00e9l mismo vino \u00e1 Rama; y llegando al pozo grande que est\u00e1 en Soch\u00f4, pregunt\u00f3 diciendo: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n Samuel y David? Y fu\u00e9le respondido: He aqu\u00ed est\u00e1n en Najoth en Rama.\n19:23 Y fu\u00e9 all\u00e1 \u00e1 Najoth en Rama; y tambi\u00e9n vino sobre \u00e9l el esp\u00edritu de Dios, \u00e9 iba profetizando, hasta que lleg\u00f3 \u00e1 Najoth en Rama.\n19:24 Y \u00e9l tambi\u00e9n se desnud\u00f3 sus vestidos, y profetiz\u00f3 igualmente delante de Samuel, y cay\u00f3 desnudo todo aquel d\u00eda y toda aquella noche. De aqu\u00ed se dijo: \u00bfTambi\u00e9n Sa\u00fal entre los profetas?\n20:1 Y DAVID huy\u00f3 de Najoth que es en Rama, y v\u00ednose delante de Jonath\u00e1n, y dijo: \u00bfQu\u00e9 he hecho yo? \u00bfcu\u00e1l es mi maldad, \u00f3 cu\u00e1l mi pecado contra tu padre, que \u00e9l busca mi vida?\n20:2 Y \u00e9l le dijo: En ninguna manera; no morir\u00e1s. He aqu\u00ed que mi padre ninguna cosa har\u00e1, grande ni peque\u00f1a, que no me la descubra; \u00bfpor qu\u00e9 pues me encubrir\u00e1 mi padre este negocio? No ser\u00e1 as\u00ed.\n20:3 Y David volvi\u00f3 \u00e1 jurar, diciendo: Tu padre sabe claramente que yo he hallado gracia delante de tus ojos, y dir\u00e1: No sepa esto Jonath\u00e1n, porque no tenga pesar: y ciertamente, vive Jehov\u00e1 y vive tu alma, que apenas hay un paso entre m\u00ed y la muerte.\n20:4 Y Jonath\u00e1n dijo \u00e1 David: \u00bfQu\u00e9 discurre tu alma, y har\u00e9lo por ti?\n20:5 Y David respondi\u00f3 \u00e1 Jonath\u00e1n: He aqu\u00ed que ma\u00f1ana ser\u00e1 nueva luna, y yo acostumbro sentarme con el rey \u00e1 comer: mas t\u00fa dejar\u00e1s que me esconda en el campo hasta la tarde del tercer d\u00eda.\n20:6 Si tu padre hiciere menci\u00f3n de m\u00ed, dir\u00e1s: Rog\u00f3me mucho que lo dejase ir presto \u00e1 Beth-lehem su ciudad, porque todos los de su linaje tienen all\u00e1 sacrificio aniversario.\n20:7 Si \u00e9l dijere, Bien est\u00e1, paz tendr\u00e1 tu siervo; mas si se enojare, sabe que la malicia es en \u00e9l cosumada.\n20:8 Har\u00e1s pues misericordia con tu siervo, ya que has tra\u00eddo tu siervo \u00e1 alianza de Jehov\u00e1 contigo: y si maldad hay en m\u00ed m\u00e1tame t\u00fa, que no hay necesidad de llevarme hasta tu padre.\n20:9 Y Jonath\u00e1n le dijo: Nunca tal te suceda; antes bien, si yo entendiera ser consumada la malicia de mi padre, para venir sobre ti, \u00bfno hab\u00eda yo de descubr\u00edrtelo?\n20:10 Dijo entonces David \u00e1 Jonath\u00e1n: \u00bfQui\u00e9n me dar\u00e1 aviso? \u00f3 \u00bfqu\u00e9 si tu padre te respondiere \u00e1speramente?\n20:11 Y Jonath\u00e1n dijo \u00e1 David: Ven, salgamos al campo. Y salieron ambos al campo.\n20:12 Entonces dijo Jonath\u00e1n \u00e1 David: Oh Jehov\u00e1 Dios de Israel, cuando habr\u00e9 yo preguntado \u00e1 mi padre ma\u00f1ana \u00e1 esta hora, \u00f3 despu\u00e9s de ma\u00f1ana, y \u00e9l apareciere bien para con David, si entonces no enviare \u00e1 ti, y te lo descubriere,\n20:13 Jehov\u00e1 haga as\u00ed \u00e1 Jonath\u00e1n, y esto a\u00f1ada. Mas si \u00e1 mi padre pareciere bien hacerte mal, tambi\u00e9n te lo descubrir\u00e9, y te enviar\u00e9, y te ir\u00e1s en paz: y sea Jehov\u00e1 contigo, como fu\u00e9 con mi padre.\n20:14 Y si yo viviere, har\u00e1s conmigo misericordia de Jehov\u00e1; mas si fuere muerto,\n20:15 No quitar\u00e1s perpetuamente tu misericordia de mi casa. Cuando desarraigare Jehov\u00e1 uno por uno los enemigos de David de la tierra, aun \u00e1 Jonath\u00e1n quite de su casa, si te faltare.\n20:16 As\u00ed hizo Jonath\u00e1n alianza con la casa de David, diciendo: Requi\u00e9ralo Jehov\u00e1 de la mano de los enemigos de David.\n20:17 Y torn\u00f3 Jonath\u00e1n \u00e1 jurar \u00e1 David, porque le amaba, porque le amaba como \u00e1 su alma.\n20:18 D\u00edjole luego Jonath\u00e1n: Ma\u00f1ana es nueva luna, y t\u00fa ser\u00e1s echado de menos, porque tu asiento estar\u00e1 vac\u00edo.\n20:19 Estar\u00e1s pues tres d\u00edas, y luego descender\u00e1s, y vendr\u00e1s al lugar donde estabas escondido el d\u00eda de trabajo, y esperar\u00e1s junto \u00e1 la piedra de Ezel;\n20:20 Y yo tirar\u00e9 tres saetas hacia aquel lado, como ejercit\u00e1ndome al blanco.\n20:21 Y luego enviar\u00e9 el criado dici\u00e9ndole: Ve, busca las saetas. Y si dijere al mozo: He all\u00ed las saetas m\u00e1s ac\u00e1 de ti, t\u00f3malas: t\u00fa vendr\u00e1s, porque paz tienes, y nada hay de mal, vive Jehov\u00e1.\n20:22 Mas si yo dijere al mozo as\u00ed: He all\u00ed las saetas m\u00e1s all\u00e1 de ti: vete, porque Jehov\u00e1 te ha enviado.\n20:23 Y cuanto \u00e1 las palabras que yo y t\u00fa hemos hablado, sea Jehov\u00e1 entre m\u00ed y ti para siempre.\n20:24 David pues se escondi\u00f3 en el campo, y venida que fu\u00e9 la nueva luna, sent\u00f3se el rey \u00e1 comer pan.\n20:25 Y el rey se sent\u00f3 en su silla, como sol\u00eda, en el asiento junto \u00e1 la pared, y Jonath\u00e1n se levant\u00f3, y sent\u00f3se Abner al lado de Sa\u00fal, y el lugar de David estaba vac\u00edo.\n20:26 Mas aquel d\u00eda Sa\u00fal no dijo nada, porque se dec\u00eda: Habr\u00e1le acontecido algo, y no est\u00e1 limpio; no estar\u00e1 purificado.\n20:27 El d\u00eda siguiente, el segundo d\u00eda de la nueva luna, aconteci\u00f3 tambi\u00e9n que el asiento de David estaba vac\u00edo. Y Sa\u00fal dijo \u00e1 Jonath\u00e1n su hijo: \u00bfPor qu\u00e9 no ha venido \u00e1 comer el hijo de Isa\u00ed hoy ni ayer?\n20:28 Y Jonath\u00e1n respondi\u00f3 \u00e1 Sa\u00fal: David me pidi\u00f3 encarecidamente le dejase ir hasta Beth-lehem.\n20:29 Y dijo: Ru\u00e9gote que me dejes ir, porque tenemos sacrificio los de nuestro linaje en la ciudad, y mi hermano mismo me lo ha mandado; por tanto, si he hallado gracia en tus ojos, har\u00e9 una escapada ahora, y visitar\u00e9 \u00e1 mis hermanos. Por esto pues no ha venido\n20:30 Entonces Sa\u00fal se enardeci\u00f3 contra Jonath\u00e1n, y d\u00edjole: Hijo de la perversa y rebelde, \u00bfno s\u00e9 yo que t\u00fa has elegido al hijo de Isa\u00ed para confusi\u00f3n tuya, y para confusi\u00f3n de la verg\u00fcenza de tu madre?\n20:31 Porque todo el tiempo que el hijo de Isa\u00ed viviere sobre la tierra, ni t\u00fa ser\u00e1s firme, ni tu reino. Env\u00eda pues ahora, y tra\u00e9melo, porque ha de morir.\n20:32 Y Jonath\u00e1n respondi\u00f3 \u00e1 su padre Sa\u00fal, y d\u00edjole: \u00bfPor qu\u00e9 morir\u00e1? \u00bfqu\u00e9 ha hecho?\n20:33 Entonces Sa\u00fal le arroj\u00f3 una lanza por herirlo: de donde entendi\u00f3 Jonath\u00e1n que su padre estaba determinado \u00e1 matar \u00e1 David.\n20:34 Y levant\u00f3se Jonath\u00e1n de la mesa con exaltada ira, y no comi\u00f3 pan el segundo d\u00eda de la nueva luna: porque ten\u00eda dolor \u00e1 causa de David, porque su padre le hab\u00eda afrentado.\n20:35 Al otro d\u00eda de ma\u00f1ana, sali\u00f3 Jonath\u00e1n al campo, al tiempo aplazado con David, y un mozo peque\u00f1o con \u00e9l.\n20:36 Y dijo \u00e1 su mozo: Corre y busca las saetas que yo tirare. Y como el muchacho iba corriendo, \u00e9l tiraba la saeta que pasara m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l.\n20:37 Y llegando el muchacho adonde estaba la saeta que Jonath\u00e1n hab\u00eda tirado, Jonath\u00e1n di\u00f3 voces tras el muchacho, diciendo: \u00bfNo est\u00e1 la saeta m\u00e1s all\u00e1 de ti?\n20:38 Y torn\u00f3 \u00e1 gritar Jonath\u00e1n tras el muchacho: Date priesa, aligera, no te pares. Y el muchacho de Jonath\u00e1n cogi\u00f3 las saetas, y v\u00ednose \u00e1 su se\u00f1or.\n20:39 Empero ninguna cosa entendi\u00f3 el muchacho: solamente Jonath\u00e1n y David entend\u00edan el negocio.\n20:40 Luego di\u00f3 Jonath\u00e1n sus armas \u00e1 su muchacho, y d\u00edjole: Vete y ll\u00e9valas \u00e1 la ciudad.\n20:41 Y luego que el muchacho se hubo ido, se levant\u00f3 David de la parte del mediod\u00eda, \u00e9 inclin\u00f3se tres veces postr\u00e1ndose hasta la tierra: y bes\u00e1ndose el uno al otro, lloraron el uno con el otro, aunque David llor\u00f3 m\u00e1s.\n20:42 Y Jonath\u00e1n dijo \u00e1 David: Vete en paz, que ambos hemos jurado por el nombre de Jehov\u00e1, diciendo: Jehov\u00e1 sea entre m\u00ed y ti, entre mi simiente y la simiente tuya, para siempre.\n21:1 Y VINO David \u00e1 Nob, \u00e1 Ahimelech sacerdote: y sorprendi\u00f3se Ahimelech de su encuentro, y d\u00edjole: \u00bfC\u00f3mo t\u00fa solo, y nadie contigo?\n21:2 Y respondi\u00f3 David al sacerdote Ahimelech: El rey me encomend\u00f3 un negocio, y me dijo: Nadie sepa cosa alguna de este negocio \u00e1 que yo te env\u00edo, y que yo te he mandado; y yo se\u00f1al\u00e9 \u00e1 los criados un cierto lugar.\n21:3 Ahora pues, \u00bfqu\u00e9 tienes \u00e1 mano? dame cinco panes, \u00f3 lo que se hallare.\n21:4 Y el sacerdote respondi\u00f3 \u00e1 David, y dijo: No tengo pan com\u00fan \u00e1 la mano; solamente tengo pan sagrado: mas lo dar\u00e9 si los criados se han guardado mayormente de mujeres.\n21:5 Y David respondi\u00f3 al sacerdote, y d\u00edjole: Cierto las mujeres nos han sido reservadas desde anteayer cuando sal\u00ed, y los vasos de los mozos fueron santos, aunque el camino es profano: cuanto m\u00e1s que hoy habr\u00e1 otro pan santificado en los vasos.\n21:6 As\u00ed el sacerdote le di\u00f3 el pan sagrado, porque all\u00ed no hab\u00eda otro pan que los panes de la proposici\u00f3n, los cuales hab\u00edan sido quitados de delante de Jehov\u00e1, para que se pusiesen panes calientes el d\u00eda que los otros fueron quitados.\n21:7 Aquel d\u00eda estaba all\u00ed uno de los siervos de Sa\u00fal detenido delante de Jehov\u00e1, el nombre del cual era Doeg, Idumeo, principal de los pastores de Sa\u00fal.\n21:8 Y David dijo \u00e1 Ahimelech: \u00bfNo tienes aqu\u00ed \u00e1 mano lanza \u00f3 espada? porque no tom\u00e9 en mi mano mi espada ni mis armas, por cuanto el mandamiento del rey era apremiante.\n21:9 Y el sacerdote respondi\u00f3: La espada de Goliath el Filisteo, que t\u00fa venciste en el valle del Alcornoque, est\u00e1 aqu\u00ed envuelta en un velo detr\u00e1s del ephod: si t\u00fa quieres tomarla, t\u00f3mala: porque aqu\u00ed no hay otra sino esa. Y dijo David: Ninguna como ella: d\u00e1mel\n21:10 Y levant\u00e1ndose David aquel d\u00eda, huy\u00f3 de la presencia de Sa\u00fal, y v\u00ednose \u00e1 Ach\u00ees rey de Gath.\n21:11 Y los siervos de Ach\u00ees le dijeron: \u00bfNo es \u00e9ste David, el rey de la tierra? \u00bfno es \u00e9ste \u00e1 quien cantaban en corros, diciendo: Hiri\u00f3 Sa\u00fal sus miles, Y David sus diez miles?\n21:12 Y David puso en su coraz\u00f3n estas palabras, y tuvo gran temor de Ach\u00ees rey de Gath.\n21:13 Y mud\u00f3 su habla delante de ellos, y fingi\u00f3se loco entre sus manos, y escrib\u00eda en las portadas de las puertas, dejando correr su saliva por su barba.\n21:14 Y dijo Ach\u00ees \u00e1 sus siervos: He aqu\u00ed est\u00e1is viendo un hombre demente; \u00bfpor qu\u00e9 lo hab\u00e9is tra\u00eddo \u00e1 m\u00ed?\n21:15 \u00bfF\u00e1ltanme \u00e1 m\u00ed locos, para que hay\u00e1is tra\u00eddo \u00e9ste que hiciese del loco delante de m\u00ed? \u00bfhab\u00eda de venir \u00e9ste \u00e1 mi casa?\n22:1 Y Y\u00c9NDOSE David de all\u00ed escap\u00f3se \u00e1 la cueva de Adullam; lo cual como oyeron sus hermanos y toda la casa de su padre, vinieron all\u00ed \u00e1 \u00e9l.\n22:2 Y junt\u00e1ronse con \u00e9l todos los afligidos, y todo el que estaba adeudado, y todos los que se hallaban en amargura de esp\u00edritu, y fu\u00e9 hecho capit\u00e1n de ellos: y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.\n22:3 Y fu\u00e9se David de all\u00ed \u00e1 Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre y mi madre est\u00e9n con vosotros, hasta que sepa lo que Dios har\u00e1 de m\u00ed.\n22:4 Tr\u00e1jolos pues \u00e1 la presencia del rey de Moab, y habitaron con \u00e9l todo el tiempo que David estuvo en la fortaleza.\n22:5 Y Gad profeta dijo \u00e1 David: No te est\u00e9s en esta fortaleza, p\u00e1rtete, y vete \u00e1 tierra de Jud\u00e1. Y David se parti\u00f3, y vino al bosque de Hareth.\n22:6 Y oy\u00f3 Sa\u00fal como hab\u00eda parecido David, y los que estaban con \u00e9l. Estaba entonces Sa\u00fal en Gabaa debajo de un \u00e1rbol en Rama, y ten\u00eda su lanza en su mano, y todos sus criados estaban en derredor de \u00e9l.\n22:7 Y dijo Sa\u00fal \u00e1 sus criados que estaban en derredor de \u00e9l: Oid ahora, hijos de Benjam\u00edn: \u00bfOs dar\u00e1 tambi\u00e9n \u00e1 todos vosotros el hijo de Isa\u00ed tierras y vi\u00f1as, y os har\u00e1 \u00e1 todos tribunos y centuriones;\n22:8 Que todos vosotros hab\u00e9is conspirado contra m\u00ed, y no hay quien me descubra al o\u00eddo como mi hijo ha hecho alianza con el hijo de Isa\u00ed, ni alguno de vosotros que se duela de m\u00ed, y me descubra como mi hijo ha levantado \u00e1 mi siervo contra m\u00ed, para que me acec\n22:9 Entonces Doeg Idumeo, que era superior entre los siervos de Sa\u00fal, respondi\u00f3 y dijo: Yo vi al hijo de Isa\u00ed que vino \u00e1 Nob, \u00e1 Ahimelech hijo de Ahitob;\n22:10 El cual consult\u00f3 por \u00e9l \u00e1 Jehov\u00e1, y di\u00f3le provisi\u00f3n, y tambi\u00e9n le di\u00f3 la espada de Goliath el Filisteo.\n22:11 Y el rey envi\u00f3 por el sacerdote Ahimelech hijo de Ahitob, y por toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob: y todos vinieron al rey.\n22:12 Y Sa\u00fal le dijo: Oye ahora, hijo de Ahitob. Y \u00e9l dijo: Heme aqu\u00ed, se\u00f1or m\u00edo.\n22:13 Y d\u00edjole Sa\u00fal: \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00e9is conspirado contra m\u00ed, t\u00fa y el hijo de Isa\u00ed, cuando t\u00fa le diste pan y espada, y consultaste por \u00e9l \u00e1 Dios, para que se levantase contra m\u00ed y me acechase, como lo hace hoy d\u00eda?\n22:14 Entonces Ahimelech respondi\u00f3 al rey, y dijo: \u00bfY qui\u00e9n entre todos tus siervos es tan fiel como David, yerno adem\u00e1s del rey, y que va por tu mandado, y es ilustre en tu casa?\n22:15 \u00bfHe comenzado yo desde hoy \u00e1 consultar por \u00e9l \u00e1 Dios? lejos sea de m\u00ed: no impute el rey cosa alguna \u00e1 su siervo, ni \u00e1 toda la casa de mi padre; porque tu siervo ninguna cosa sabe de este negocio, grande ni chica.\n22:16 Y el rey dijo: Sin duda morir\u00e1s, Ahimelech, t\u00fa y toda la casa de tu padre.\n22:17 Entonces dijo el rey \u00e1 la gente de su guardia que estaba alrededor de \u00e9l: Cercad y matad \u00e1 los sacerdotes de Jehov\u00e1; porque tambi\u00e9n la mano de ellos es con David, pues sabiendo ellos que hu\u00eda, no me lo descubrieron. Mas los siervos del rey no quisieron ex\n22:18 Entonces dijo el rey \u00e1 Doeg: Vuelve t\u00fa, y arremete contra los sacerdotes. Y revolvi\u00e9ndose Doeg Idumeo, arremeti\u00f3 contra los sacerdotes, y mat\u00f3 en aquel d\u00eda ochenta y cinco varones que vest\u00edan ephod de lino.\n22:19 Y \u00e1 Nob, ciudad de los sacerdotes, puso \u00e1 cuchillo: as\u00ed \u00e1 hombres como \u00e1 mujeres, ni\u00f1os y mamantes, bueyes y asnos y ovejas, todo \u00e1 cuchillo.\n22:20 Mas uno de los hijos de Ahimelech hijo de Ahitob, que se llamaba Abiathar, escap\u00f3, y huy\u00f3se \u00e1 David.\n22:21 Y Abiathar notici\u00f3 \u00e1 David como Sa\u00fal hab\u00eda muerto los sacerdotes de Jehov\u00e1.\n22:22 Y dijo David \u00e1 Abiathar: Yo sab\u00eda que estando all\u00ed aquel d\u00eda Doeg el Idumeo, \u00e9l lo hab\u00eda de hacer saber \u00e1 Sa\u00fal. Yo he dado ocasi\u00f3n contra todas las personas de la casa de tu padre.\n22:23 Qu\u00e9date conmigo, no temas: quien buscare mi vida, buscar\u00e1 tambi\u00e9n la tuya: bien que t\u00fa estar\u00e1s conmigo guardado.\n23:1 Y DIERON aviso \u00e1 David, dicendo: He aqu\u00ed que los Filisteos combaten \u00e1 Keila, y roban las eras.\n23:2 Y David consult\u00f3 \u00e1 Jehov\u00e1, diciendo: \u00bfIr\u00e9 \u00e1 herir \u00e1 estos Filisteos? Y Jehov\u00e1 respondi\u00f3 \u00e1 David: Ve, hiere \u00e1 los Filisteos, y libra \u00e1 Keila.\n23:3 Mas los que estaban con David le dijeron: He aqu\u00ed que nosotros aqu\u00ed en Jud\u00e1 estamos con miedo; \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s si fu\u00e9remos \u00e1 Keila contra el ej\u00e9rcito de los Filisteos?\n23:4 Entonces David volvi\u00f3 \u00e1 consultar \u00e1 Jehov\u00e1. Y Jehov\u00e1 le respondi\u00f3, y dijo: Lev\u00e1ntate, desciende \u00e1 Keila, que yo entregar\u00e9 en tus manos \u00e1 los Filisteos.\n23:5 Parti\u00f3se pues David con sus hombres \u00e1 Keila, y pele\u00f3 contra los Filisteos, y trajo antecogidos sus ganados, \u00e9 hiri\u00f3los con grande estrago: y libr\u00f3 David \u00e1 los de Keila.\n23:6 Y aconteci\u00f3 que, huyendo Abiathar hijo de Ahimelech \u00e1 David \u00e1 Keila, vino tambi\u00e9n con \u00e9l el ephod.\n23:7 Y fu\u00e9 dicho \u00e1 Sa\u00fal que David hab\u00eda venido \u00e1 Keila. Entonces dijo Sa\u00fal: Dios lo ha tra\u00eddo \u00e1 mis manos; porque \u00e9l est\u00e1 encerrado, habi\u00e9ndose metido en ciudad con puertas y cerraduras.\n23:8 Y convoc\u00f3 Sa\u00fal todo el pueblo \u00e1 la batalla, para descender \u00e1 Keila, y poner cerco \u00e1 David y \u00e1 los suyos.\n23:9 Mas entendiendo David que Sa\u00fal ideaba el mal contra \u00e9l, dijo \u00e1 Abiathar sacerdote: Trae el ephod.\n23:10 Y dijo David: Jehov\u00e1 Dios de Israel, tu siervo tiene entendido que Sa\u00fal trata de venir contra Keila, \u00e1 destruir la ciudad por causa m\u00eda.\n23:11 \u00bfMe entregar\u00e1n los vecinos de Keila en sus manos? \u00bfdescender\u00e1 Sa\u00fal, como tu siervo tiene o\u00eddo? Jehov\u00e1 Dios de Israel, ru\u00e9gote que lo declares \u00e1 tu siervo. Y Jehov\u00e1 dijo: S\u00ed, descender\u00e1.\n23:12 Dijo luego David: \u00bfMe entregar\u00e1n los vecinos de Keila \u00e1 m\u00ed y \u00e1 mis hombres en manos de Sa\u00fal? Y Jehov\u00e1 respondi\u00f3: Te entregar\u00e1n.\n23:13 David entonces se levant\u00f3 con sus hombres, que eran como seiscientos, y sali\u00e9ronse de Keila, y fu\u00e9ronse de una parte \u00e1 otra. Y vino la nueva \u00e1 Sa\u00fal de como David se hab\u00eda escapado de Keila; y dej\u00f3 de salir.\n23:14 Y David se estaba en el desierto en pe\u00f1as, y habitaba en un monte en el desieto de Ziph; y busc\u00e1balo Sa\u00fal todos los d\u00edas, mas Dios no lo entreg\u00f3 en sus manos.\n23:15 Viendo pues David que Sa\u00fal hab\u00eda salido en busca de su alma, est\u00e1base \u00e9l en el bosque en el desierto de Ziph.\n23:16 Entonces se levant\u00f3 Jonath\u00e1n hijo de Sa\u00fal, y vino \u00e1 David en el bosque, y confort\u00f3 su mano en Dios.\n23:17 Y d\u00edjole: No temas, que no te hallar\u00e1 la mano de Sa\u00fal mi padre, y t\u00fa reinar\u00e1s sobre Israel, y yo ser\u00e9 segundo despu\u00e9s de ti; y aun Sa\u00fal mi padre as\u00ed lo sabe.\n23:18 Y entrambos hicieron alianza delante de Jehov\u00e1: y David se qued\u00f3 en el bosque, y Jonath\u00e1n se volvi\u00f3 \u00e1 su casa.\n23:19 Y subieron los de Ziph \u00e1 decir \u00e1 Sa\u00fal en Gabaa: \u00bfNo est\u00e1 David escondido en nuestra tierra en las pe\u00f1as del bosque, en el collado de Hach\u00eela que est\u00e1 \u00e1 la mano derecha del desierto?\n23:20 Por tanto, rey, desciende ahora presto, seg\u00fan todo el deseo de tu alma, y nosotros lo entregaremos en la mano del rey.\n23:21 Y Sa\u00fal dijo: Benditos se\u00e1is vosotros de Jehov\u00e1, que hab\u00e9is tenido compasi\u00f3n de m\u00ed:\n23:22 Id pues ahora, apercibid a\u00fan, considerad y ved su lugar donde tiene el pie, y qui\u00e9n lo haya visto all\u00ed; porque se me ha dicho que \u00e9l es en gran manera astuto.\n23:23 Considerad pues, y ved todos los escondrijos donde se oculta, y volved \u00e1 m\u00ed con la certidumbre, y yo ir\u00e9 con vosotros: que si \u00e9l estuviere en la tierra, yo le buscar\u00e9 entre todos los millares de Jud\u00e1.\n23:24 Y ellos se levantaron, y se fueron \u00e1 Ziph delante de Sa\u00fal. Mas David y su gente estaban en el desierto de Ma\u00f3n, en la llanura que est\u00e1 \u00e1 la diestra del desierto.\n23:25 Y parti\u00f3se Sa\u00fal con su gente \u00e1 buscarlo; pero fu\u00e9 dado aviso \u00e1 David, y descendi\u00f3 \u00e1 la pe\u00f1a, y qued\u00f3se en el desierto de Ma\u00f3n. Lo cual como Sa\u00fal oy\u00f3, sigui\u00f3 \u00e1 David al desierto de Ma\u00f3n.\n23:26 Y Sa\u00fal iba por el un lado del monte, y David con los suyos por el otro lado del monte: y d\u00e1base priesa David para ir delante de Sa\u00fal; mas Sa\u00fal y los suyos hab\u00edan encerrado \u00e1 David y \u00e1 su gente para tomarlos.\n23:27 Entonces vino un mensajero \u00e1 Sa\u00fal, diciendo: Ven luego, porque los Filisteos han hecho una irrupci\u00f3n en el pa\u00eds.\n23:28 Volvi\u00f3se por tanto Sa\u00fal de perseguir \u00e1 David, y parti\u00f3 contra los Filisteos. Por esta causa pusieron \u00e1 aquel lugar por nombre Sela-hammah-lecoth.\n23:29 (H24-1) ENTONCES David subi\u00f3 de all\u00ed, y habit\u00f3 en los parajes fuertes en Engaddi.\n24:1 (H24-2) Y como Sa\u00fal volvi\u00f3 de los Filisteos, di\u00e9ronle aviso diciendo: He aqu\u00ed que David est\u00e1 en el desierto de Engaddi.\n24:2 (H24-3) Y tomando Sa\u00fal tres mil hombres escogidos de todo Israel, fu\u00e9 en busca de David y de los suyos, por las cumbres de los pe\u00f1ascos de las cabras monteses.\n24:3 (H24-4) Y como lleg\u00f3 \u00e1 una majada de ovejas en el camino, donde hab\u00eda una cueva, entr\u00f3 Sa\u00fal en ella \u00e1 cubrir sus pies: y David y los suyos estaban \u00e1 los lados de la cueva.\n24:4 (H24-5) Entonces los de David le dijeron: He aqu\u00ed el d\u00eda que te ha dicho Jehov\u00e1: He aqu\u00ed que entreg\u00f3 tu enemigo en tus manos, y har\u00e1s con \u00e9l como te pareciere. Y levant\u00f3se David, y calladamente cort\u00f3 la orilla del manto de Sa\u00fal.\n24:5 (H24-6) Despu\u00e9s de lo cual el coraz\u00f3n de David le golpeaba, porque hab\u00eda cortado la orilla del manto de Sa\u00fal.\n24:6 (H24-7) Y dijo \u00e1 los suyos: Jehov\u00e1 me guarde de hacer tal cosa contra mi se\u00f1or, el ungido de Jehov\u00e1, que yo extienda mi mano contra \u00e9l; porque es el ungido de Jehov\u00e1.\n24:7 (H24-8) As\u00ed quebrant\u00f3 David \u00e1 los suyos con palabras, y no les permiti\u00f3 que se levantasen contra Sa\u00fal. Y Sa\u00fal, saliendo de la cueva, fu\u00e9se su camino.\n24:8 (H24-9) Tambi\u00e9n David se levant\u00f3 despu\u00e9s, y saliendo de la cueva di\u00f3 voces \u00e1 las espaldas de Sa\u00fal, diciendo: Mi se\u00f1or el rey! Y como Sa\u00fal mir\u00f3 atr\u00e1s, David inclin\u00f3 su rotro \u00e1 tierra, \u00e9 hizo reverencia.\n24:9 (H24-10) Y dijo David \u00e1 Sa\u00fal: \u00bfPor qu\u00e9 oyes las palabras de los que dicen: Mira que David procura tu mal?\n24:10 (H24-11) He aqu\u00ed han visto hoy tus ojos como Jehov\u00e1 te ha puesto hoy en mis manos en la cueva: y dijeron que te matase, mas te perdon\u00e9, porque dije: No extender\u00e9 mi mano contra mi se\u00f1or, porque ungido es de Jehov\u00e1.\n24:11 (H24-12) Y mira, padre m\u00edo, mira a\u00fan la orilla de tu manto en mi mano: porque yo cort\u00e9 la orilla de tu manto, y no te mat\u00e9. Conoce pues y ve que no hay mal ni traici\u00f3n en mi mano, ni he pecado contra ti; con todo, t\u00fa andas \u00e1 caza de mi vida para quit\u00e1rmel\n24:12 (H24-13) Juzgue Jehov\u00e1 entre m\u00ed y ti, y v\u00e9ngueme de ti Jehov\u00e1: empero mi mano no ser\u00e1 contra ti.\n24:13 (H24-14) Como dice el proverbio de los antiguos: De los imp\u00edos saldr\u00e1 la impiedad: as\u00ed que mi mano no ser\u00e1 contra ti.\n24:14 (H24-15) \u00bfTras qui\u00e9n ha salido el rey de Israel? \u00bf\u00e1 qui\u00e9n persigues? \u00bf\u00e1 un perro muerto? \u00bf\u00e1 una pulga?\n24:15 (H24-16) Jehov\u00e1 pues ser\u00e1 juez, y \u00e9l juzgar\u00e1 entre m\u00ed y ti. El vea, y sustente mi causa, y me defienda de tu mano.\n24:16 (H24-17) Y aconteci\u00f3 que, como David acab\u00f3 de decir estas palabras \u00e1 Sa\u00fal, Sa\u00fal dijo: \u00bfNo es esta la voz tuya, hijo m\u00edo David? Y alzando Sa\u00fal su voz llor\u00f3.\n24:17 (H24-18) Y dijo \u00e1 David: M\u00e1s justo eres t\u00fa que yo, que me has pagado con bien, habi\u00e9ndote yo pagado con mal.\n24:18 (H24-19) T\u00fa has mostrado hoy que has hecho conmigo bien; pues no me has muerto, habi\u00e9ndome Jehov\u00e1 puesto en tus manos.\n24:19 (H24-20) Porque \u00bfqui\u00e9n hallar\u00e1 \u00e1 su enemigo, y lo dejar\u00e1 ir sano y salvo? Jehov\u00e1 te pague con bien por lo que en este d\u00eda has hecho conmigo.\n24:20 (H24-21) Y ahora, como yo entiendo que t\u00fa has de reinar, y que el reino de Israel ha de ser en tu mano firme y estable,\n24:21 (H24-22) J\u00farame pues ahora por Jehov\u00e1, que no cortar\u00e1s mi simiente despu\u00e9s de m\u00ed, ni raer\u00e1s mi nombre de la casa de mi padre.\n24:22 (H24-23) Entonces David jur\u00f3 \u00e1 Sa\u00fal. Y fu\u00e9se Sa\u00fal \u00e1 su casa, y David y los suyos se subieron al sitio fuerte.\n25:1 Y MURIO Samuel, y junt\u00f3se todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Rama. Y levant\u00f3se David, y se fu\u00e9 al desierto de Par\u00e1n.\n25:2 Y en Ma\u00f3n hab\u00eda un hombre que ten\u00eda su hacienda en el Carmelo, el cual era muy rico, que ten\u00eda tres mil ovejas y mil cabras. Y aconteci\u00f3 hallarse esquilando sus ovejas en el Carmelo.\n25:3 El nombre de aquel var\u00f3n era Nabal, y el nombre de su mujer, Abigail. Y era aquella mujer de buen entendimiento y de buena gracia; mas el hombre era duro y de malos hechos; y era del linaje de Caleb.\n25:4 Y oy\u00f3 David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas.\n25:5 Entonces envi\u00f3 David diez criados, y d\u00edjoles: Subid al Carmelo, \u00e9 id \u00e1 Nabal, y saludadle en mi nombre.\n25:6 Y decidle as\u00ed: Que vivas y sea paz \u00e1 ti, y paz \u00e1 tu familia, y paz \u00e1 todo cuanto tienes.\n25:7 Ha poco supe que tienes esquiladores. Ahora, \u00e1 los pastores tuyos que han estado con nosotros, nunca les hicimos fuerza, ni les falt\u00f3 algo en todo el tiempo que han estado en el Carmelo.\n25:8 Pregunta \u00e1 tus criados, que ellos te lo dir\u00e1n. Hallen por tanto estos criados gracia en tus ojos, pues que venimos en buen d\u00eda: ru\u00e9gote que des lo que tuvieres \u00e1 mano \u00e1 tus siervos, y \u00e1 tu hijo David.\n25:9 Y como llegaron los criados de David, dijeron \u00e1 Nabal todas estas palabras en nombre de David, y callaron.\n25:10 Y Nabal respondi\u00f3 \u00e1 los criados de David, y dijo: \u00bfQui\u00e9n es David? \u00bfy qui\u00e9n es el hijo de Isa\u00ed? Muchos siervos hay hoy que se huyen de sus se\u00f1ores.\n25:11 \u00bfHe de tomar yo ahora mi pan, mi agua, y mi v\u00edctima que he preparado para mis esquiladores, y la dar\u00e9 \u00e1 hombres que no s\u00e9 de d\u00f3nde son?\n25:12 Y torn\u00e1ndose los criados de David, volvi\u00e9ronse por su camino, y vinieron y dijeron \u00e1 David todas estas palabras.\n25:13 Entonces David dijo \u00e1 sus hombres: C\u00ed\u00f1ase cada uno su espada. Y ci\u00f1\u00f3se cada uno su espada: tambi\u00e9n David ci\u00f1\u00f3 su espada; y subieron tras David como cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje.\n25:14 Y uno de los criados di\u00f3 aviso \u00e1 Abigail mujer de Nabal, diciendo: He aqu\u00ed David envi\u00f3 mensajeros del desierto que saludasen \u00e1 nuestro amo, y \u00e9l los ha zaherido.\n25:15 Mas aquellos hombres nos han sido muy buenos, y nunca nos han hecho fuerza, ni ninguna cosa nos ha faltado en todo el tiempo que hemos conversado con ellos, mientras hemos estado en el campo.\n25:16 Hannos sido por muro de d\u00eda y de noche, todos los d\u00edas que hemos estado con ellos apacentando las ovejas.\n25:17 Ahora pues, entiende y mira lo que has de hacer, porque el mal est\u00e1 del todo resuelto contra nuestro amo y contra toda su casa: pues \u00e9l es un hombre tan malo, que no hay quien pueda hablarle.\n25:18 Entonces Abigail tom\u00f3 luego doscientos panes, y dos cueros de vino, y cinco ovejas guisadas, y cinco medidas de grano tostado, y cien hilos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y carg\u00f3lo en asnos;\n25:19 Y dijo \u00e1 sus criados: Id delante de m\u00ed, que yo os seguir\u00e9 luego. Y nada declar\u00f3 \u00e1 su marido Nabal.\n25:20 Y sent\u00e1ndose sobre un asno descendi\u00f3 por una parte secreta del monte, y he aqu\u00ed David y los suyos que ven\u00edan frente \u00e1 ella, y ella les fu\u00e9 al encuentro.\n25:21 Y David hab\u00eda dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que \u00e9ste tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y \u00e9l me ha vuelto mal por bien.\n25:22 As\u00ed haga Dios, y as\u00ed a\u00f1ada \u00e1 los enemigos de David, que de aqu\u00ed \u00e1 ma\u00f1ana no tengo de dejar de todo lo que fuere suyo ni aun meante \u00e1 la pared.\n25:23 Y como Abigail vi\u00f3 \u00e1 David, ape\u00f3se prestamente del asno, y postr\u00e1ndose delante de David sobre su rostro, inclin\u00f3se \u00e1 tierra;\n25:24 Y ech\u00f3se \u00e1 sus pies, y dijo: Se\u00f1or m\u00edo, sobre m\u00ed sea el pecado; mas ru\u00e9gote hable tu sierva en tus o\u00eddos, y oye las palabras de tu sierva.\n25:25 No ponga ahora mi se\u00f1or su coraz\u00f3n \u00e1 aquel hombre brusco, \u00e1 Nabal; porque conforme \u00e1 su nombre, as\u00ed es. El se llama Nabal, y la locura est\u00e1 con \u00e9l: mas yo tu sierva no vi los criados de mi se\u00f1or, los cuales t\u00fa enviaste.\n25:26 Ahora pues, se\u00f1or m\u00edo, vive Jehov\u00e1 y vive tu alma, que Jehov\u00e1 te ha estorbado que vinieses \u00e1 derramar sangre, y vengarte por tu propia mano. Sean pues como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi se\u00f1or.\n25:27 Y ahora esta bendici\u00f3n que tu sierva ha tra\u00eddo \u00e1 mi se\u00f1or, d\u00e9se \u00e1 los criados que siguen \u00e1 mi se\u00f1or.\n25:28 Y yo te ruego que perdones \u00e1 tu sierva esta ofensa; pues Jehov\u00e1 de cierto har\u00e1 casa firme \u00e1 mi se\u00f1or, por cuanto mi se\u00f1or hace las guerras de Jehov\u00e1, y mal no se ha hallado en ti en tus d\u00edas.\n25:29 Bien que alguien se haya levantado \u00e1 perseguirte y atentar \u00e1 tu vida, con todo, el alma de mi se\u00f1or ser\u00e1 ligada en el haz de los que viven con Jehov\u00e1 Dios tuyo, y \u00e9l arrojar\u00e1 el alma de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda.\n25:30 Y acontecer\u00e1 que cuando Jehov\u00e1 hiciere con mi se\u00f1or conforme \u00e1 todo el bien que ha hablado de ti, y te mandare que seas caudillo sobre Israel,\n25:31 Entonces, se\u00f1or m\u00edo, no te ser\u00e1 esto en tropiezo y turbaci\u00f3n de coraz\u00f3n, el que hayas derramado sangre sin causa, \u00f3 que mi se\u00f1or se haya vengado por s\u00ed mismo. Gu\u00e1rdese pues mi se\u00f1or, y cuando Jehov\u00e1 hiciere bien \u00e1 mi se\u00f1or, acu\u00e9rdate de tu sierva.\n25:32 Y dijo David \u00e1 Abigail: Bendito sea Jehov\u00e1 Dios de Israel, que te envi\u00f3 para que hoy me encontrases;\n25:33 Y bendito sea tu razonamiento, y bendita t\u00fa, que me has estorbado hoy el ir \u00e1 derramar sangre, y \u00e1 vengarme por mi propia mano:\n25:34 Porque, vive Jehov\u00e1 Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que si no te hubieras dado priesa en venirme al encuentro, de aqu\u00ed \u00e1 ma\u00f1ana no le quedara \u00e1 Nabal meante \u00e1 la pared.\n25:35 Y recibi\u00f3 David de su mano lo que le hab\u00eda tra\u00eddo, y d\u00edjole: Sube en paz \u00e1 tu casa, y mira que he o\u00eddo tu voz, y ten\u00eddote respeto.\n25:36 Y Abigail se vino \u00e1 Nabal, y he aqu\u00ed que \u00e9l ten\u00eda banquete en su casa como banquete de rey: y el coraz\u00f3n de Nabal estaba alegre en \u00e9l, y estaba muy borracho; por lo que ella no le declar\u00f3 poco ni mucho, hasta que vino el d\u00eda siguiente.\n25:37 Pero \u00e1 la ma\u00f1ana, cuando el vino hab\u00eda salido de Nabal, refiri\u00f3le su mujer aquestas cosas; y se le amorteci\u00f3 el coraz\u00f3n, y qued\u00f3se como piedra.\n25:38 Y pasados diez d\u00edas Jehov\u00e1 hiri\u00f3 \u00e1 Nabal, y muri\u00f3.\n25:39 Y luego que David oy\u00f3 que Nabal era muerto, dijo: Bendito sea Jehov\u00e1 que juzg\u00f3 la causa de mi afrenta recibida de la mano de Nabal, y ha preservado del mal \u00e1 su siervo; y Jehov\u00e1 ha tornado la malicia de Nabal sobre su propia cabeza. Despu\u00e9s envi\u00f3 David \u00e1\n25:40 Y los criados de David vinieron \u00e1 Abigail en el Carmelo, y hablaron con ella, diciendo: David nos ha enviado \u00e1 ti, para tomarte por su mujer.\n25:41 Y ella se levant\u00f3, \u00e9 inclin\u00f3 su rostro \u00e1 tierra, diciendo: He aqu\u00ed tu sierva, para que sea sierva que lave los pies de los siervos de mi se\u00f1or.\n25:42 Y levant\u00e1ndose luego Abigail con cinco mozas que la segu\u00edan, mont\u00f3se en un asno, y sigui\u00f3 los mensajeros de David, y fu\u00e9 su mujer.\n25:43 Tambi\u00e9n tom\u00f3 David \u00e1 Ahinoam de Jezreel, y ambas \u00e1 dos fueron sus mujeres.\n25:44 Porque Sa\u00fal hab\u00eda dado su hija Mich\u00e2l mujer de David, \u00e1 Palti hijo de Lais, que era de Gallim.\n26:1 Y VINIERON los Zipheos \u00e1 Sa\u00fal en Gabaa, diciendo: \u00bfNo est\u00e1 David escondido en el collado de Hach\u00eela delante del desierto?\n26:2 Sa\u00fal entonces se levant\u00f3, y descendi\u00f3 al desierto de Ziph, llevando consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar \u00e1 David en el desierto de Ziph.\n26:3 Y asent\u00f3 Sa\u00fal el campo en el collado de Hach\u00eela, que est\u00e1 delante del desierto junto al camino. Y estaba David en el desierto, y entendi\u00f3 que Sa\u00fal le segu\u00eda en el desierto.\n26:4 David por tanto envi\u00f3 esp\u00edas, y entendi\u00f3 por cierto que Sa\u00fal hab\u00eda venido.\n26:5 Y levant\u00f3se David, y vino al sitio donde Sa\u00fal hab\u00eda asentado el campo; y mir\u00f3 David el lugar donde dorm\u00eda Sa\u00fal, y Abner hijo de Ner, general de su ej\u00e9rcito. Y estaba Sa\u00fal durmiendo en la trinchera, y el pueblo por el campo en derredor de \u00e9l.\n26:6 Entonces habl\u00f3 David, y requiri\u00f3 \u00e1 Ahimelech Hetheo, y \u00e1 Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab, diciendo: \u00bfQui\u00e9n descender\u00e1 conmigo \u00e1 Sa\u00fal al campo: Y dijo Abisai: Yo descender\u00e9 contigo.\n26:7 David pues y Abisai vinieron al pueblo de noche: y he aqu\u00ed Sa\u00fal que estaba tendido durmiendo en la trinchera, y su lanza hincada en tierra \u00e1 su cabecera; y Abner y el pueblo estaban alrededor de \u00e9l tendidos.\n26:8 Entonces dijo Abisai \u00e1 David: Hoy ha Dios entregado \u00e1 tu enemigo en tus manos: ahora pues, herir\u00e9lo luego con la lanza, cosi\u00e9ndole con la tierra de un golpe, y no segundar\u00e9.\n26:9 Y David respondi\u00f3 \u00e1 Abisai: No le mates: porque \u00bfqui\u00e9n extender\u00e1 su mano contra el ungido de Jehov\u00e1, y ser\u00e1 inocente?\n26:10 Dijo adem\u00e1s David: Vive Jehov\u00e1, que si Jehov\u00e1 no lo hiriere, \u00f3 que su d\u00eda llegue para que muera, \u00f3 que descendiendo en batalla perezca,\n26:11 Guardeme Jehov\u00e1 de extender mi mano contra el ungido de Jehov\u00e1; empero toma ahora la lanza que est\u00e1 \u00e1 su cabecera, y la botija del agua, y v\u00e1monos.\n26:12 Llev\u00f3se pues David la lanza y la botija de agua de la cabecera de Sa\u00fal, y fu\u00e9ronse; que no hubo nadie que viese, ni entendiese, ni velase, pues todos dorm\u00edan: porque un profundo sue\u00f1o enviado de Jehov\u00e1 hab\u00eda ca\u00eddo sobre ellos.\n26:13 Y pasando David de la otra parte, p\u00fasose desviado en la cumbre del monte, habiendo grande distancia entre ellos;\n26:14 Y di\u00f3 voces David al pueblo, y \u00e1 Abner hijo de Ner, diciendo: \u00bfNo respondes, Abner? Entonces Abner respondi\u00f3 y dijo: \u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa que das voces al rey?\n26:15 Y dijo David \u00e1 Abner: \u00bfNo eres var\u00f3n t\u00fa? \u00bfy qui\u00e9n hay como t\u00fa en Israel? \u00bfpor qu\u00e9 pues no has guardado al rey tu se\u00f1or? que ha entrado uno del pueblo \u00e1 matar \u00e1 tu se\u00f1or el rey.\n26:16 Esto que has hecho, no est\u00e1 bien. Vive Jehov\u00e1, que sois dignos de muerte, que no hab\u00e9is guardado \u00e1 vuestro se\u00f1or, al ungido de Jehov\u00e1. Mira pues ahora d\u00f3nde est\u00e1 la lanza del rey, y la botija del agua que estaba \u00e1 su cabecera.\n26:17 Y conociendo Sa\u00fal la voz de David, dijo: \u00bfNo es esta tu voz, hijo m\u00edo David? Y David respondi\u00f3: Mi voz es, rey se\u00f1or m\u00edo.\n26:18 Y dijo: \u00bfPor qu\u00e9 persigue as\u00ed mi se\u00f1or \u00e1 su siervo? \u00bfqu\u00e9 he hecho? \u00bfqu\u00e9 mal hay en mi mano?\n26:19 Ruego pues, que el rey mi se\u00f1or oiga ahora las palabras de su siervo. Si Jehov\u00e1 te incita contra m\u00ed, acepte un sacrificio: mas si fueren hijos de hombres, malditos ellos en presencia de Jehov\u00e1, que me han echado hoy para que no me junte en la heredad de J\n26:20 No caiga pues ahora mi sangre en tierra delante de Jehov\u00e1: porque ha salido el rey de Israel \u00e1 buscar una pulga, as\u00ed como quien persigue una perdiz por los montes.\n26:21 Entonces dijo Sa\u00fal: He pecado: vu\u00e9lvete, hijo m\u00edo David, que ning\u00fan mal te har\u00e9 m\u00e1s, pues que mi vida ha sido estimada hoy en tus ojos. He aqu\u00ed, yo he hecho neciamente, y he errado en gran manera.\n26:22 Y David respondi\u00f3, y dijo: He aqu\u00ed la lanza del rey; pase ac\u00e1 uno de los criados, y t\u00f3mela.\n26:23 Y Jehov\u00e1 pague \u00e1 cada uno su justicia y su lealtad: que Jehov\u00e1 te hab\u00eda entregado hoy en mi mano, mas yo no quise extender mi mano sobre el ungido de Jehov\u00e1.\n26:24 Y he aqu\u00ed, como tu vida ha sido estimada hoy en mis ojos, as\u00ed sea mi vida estimada en los ojos de Jehov\u00e1, y me libre de toda aflicci\u00f3n.\n26:25 Y Sa\u00fal dijo \u00e1 David: Bendito eres t\u00fa, hijo m\u00edo David; sin duda ejecutar\u00e1s t\u00fa grandes empresas, y prevalecer\u00e1s. Entonces David se fu\u00e9 su camino, y Sa\u00fal se volvi\u00f3 \u00e1 su lugar.\n27:1 Y DIJO David en su coraz\u00f3n: Al fin ser\u00e9 muerto alg\u00fan d\u00eda por la mano de Sa\u00fal: nada por tanto me ser\u00e1 mejor que fugarme \u00e1 la tierra de los Filisteos, para que Sa\u00fal se deje de m\u00ed, y no me ande buscando m\u00e1s por todos los t\u00e9rminos de Israel, y as\u00ed me escapar\u00e9\n27:2 Levant\u00f3se pues David, y con los seiscientos hombres que ten\u00eda consigo pas\u00f3se \u00e1 Ach\u00ees hijo de Maoch, rey de Gath.\n27:3 Y mor\u00f3 David con Ach\u00ees en Gath, \u00e9l y los suyos, cada uno con su familia: David con sus dos mujeres, Ahinoam Jezreelita, y Abigail, la que fu\u00e9 mujer de Nabal el del Carmelo.\n27:4 Y vino la nueva \u00e1 Sa\u00fal que David se hab\u00eda hu\u00eddo \u00e1 Gath, y no lo busc\u00f3 m\u00e1s.\n27:5 Y David dijo \u00e1 Ach\u00ees: Si he hallado ahora gracia en tus ojos, s\u00e9ame dado lugar en algunas de las ciudades de la tierra, donde habite: porque \u00bfha de morar tu siervo contigo en la ciudad real?\n27:6 Y Ach\u00ees le di\u00f3 aquel d\u00eda \u00e1 Siclag. De aqu\u00ed fu\u00e9 Siclag de los reyes de Jud\u00e1 hasta hoy.\n27:7 Y fu\u00e9 el n\u00famero de los d\u00edas que David habit\u00f3 en la tierra de los Filisteos, cuatro meses y algunos d\u00edas.\n27:8 Y sub\u00eda David con los suyos, y hac\u00edan entradas en los Gesureos, y en los Gerzeos, y en los Amalecitas: porque estos habitaban de largo tiempo la tierra, desde como se va \u00e1 Shur hasta la tierra de Egipto.\n27:9 Y her\u00eda David el pa\u00eds, y no dejaba \u00e1 vida hombre ni mujer: y llev\u00e1base las ovejas y las vacas y los asnos y los camellos y las ropas; y volv\u00eda, y ven\u00edase \u00e1 Ach\u00ees.\n27:10 Y dec\u00eda Ach\u00ees: \u00bfD\u00f3nde hab\u00e9is corrido hoy? Y David dec\u00eda: Al mediod\u00eda de Jud\u00e1, y al mediod\u00eda de Jerameel, \u00f3 contra el mediod\u00eda de Ceni.\n27:11 Ni hombre ni mujer dejaba \u00e1 vida David, que viniese \u00e1 Gath; diciendo: Porque no den aviso de nosotros, diciendo: Esto hizo David. Y esta era su costumbre todo el tiempo que mor\u00f3 en tierra de los Filisteos.\n27:12 Y Ach\u00ees cre\u00eda \u00e1 David, diciendo as\u00ed: El se hace abominable en su pueblo de Israel, y ser\u00e1 siempre mi siervo.\n28:1 Y ACONTECIO que en aquellos d\u00edas los Filisteos juntaron sus campos para pelear contra Israel. Y dijo Ach\u00ees \u00e1 David: Sabe de cierto que has de salir conmigo \u00e1 campa\u00f1a, t\u00fa y los tuyos.\n28:2 Y David respondi\u00f3 \u00e1 Ach\u00ees: Sabr\u00e1s pues lo que har\u00e1 tu siervo. Y Ach\u00ees dijo \u00e1 David: Por tanto te har\u00e9 guarda de mi cabeza todos los d\u00edas.\n28:3 Ya Samuel era muerto, y todo Israel lo hab\u00eda lamentado, y hab\u00edanle sepultado en Rama, en su ciudad. Y Sa\u00fal hab\u00eda echado de la tierra los encantadores y adivinos.\n28:4 Pues como los Filisteos se juntaron, vinieron y asentaron campo en Sunam: y Sa\u00fal junt\u00f3 \u00e1 todo Israel, y asentaron campo en Gilboa.\n28:5 Y cuando vi\u00f3 Sa\u00fal el campo de los Filisteos, temi\u00f3, y turb\u00f3se su coraz\u00f3n en gran manera.\n28:6 Y consult\u00f3 Sa\u00fal \u00e1 Jehov\u00e1; pero Jehov\u00e1 no le respondi\u00f3, ni por sue\u00f1os, ni por Urim, ni por profetas.\n28:7 Entonces Sa\u00fal dijo \u00e1 sus criados: Buscadme una mujer que tenga esp\u00edritu de pyth\u00f3n, para que yo vaya \u00e1 ella, y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aqu\u00ed hay una mujer en Endor que tiene esp\u00edritu de pyth\u00f3n.\n28:8 Y disfraz\u00f3se Sa\u00fal, y p\u00fasose otros vestidos, y fu\u00e9se con dos hombres, y vinieron \u00e1 aquella mujer de noche; y \u00e9l dijo: Yo te ruego que me adivines por el esp\u00edritu de pyth\u00f3n, y me hagas subir \u00e1 quien yo te dijere.\n28:9 Y la mujer le dijo: He aqu\u00ed t\u00fa sabes lo que Sa\u00fal ha hecho, c\u00f3mo ha separado de la tierra los pythones y los adivinos: \u00bfpor qu\u00e9 pues pones tropiezo \u00e1 mi vida, para hacerme matar?\n28:10 Entoces Sa\u00fal le jur\u00f3 por Jehov\u00e1, diciendo: Vive Jehov\u00e1, que ning\u00fan mal te vendr\u00e1 por esto.\n28:11 La mujer entonces dijo: \u00bfA qui\u00e9n te har\u00e9 venir? Y \u00e9l respondi\u00f3: Hazme venir \u00e1 Samuel.\n28:12 Y viendo la mujer \u00e1 Samuel, clam\u00f3 en alta voz, y habl\u00f3 aquella mujer \u00e1 Sa\u00fal, diciendo:\n28:13 \u00bfPor qu\u00e9 me has enga\u00f1ado? que t\u00fa eres Sa\u00fal. Y el rey le dijo: No temas: \u00bfqu\u00e9 has visto? Y la mujer respondi\u00f3 \u00e1 Sa\u00fal: He visto dioses que suben de la tierra.\n28:14 Y \u00e9l le dijo: \u00bfCu\u00e1l es su forma? Y ella respondi\u00f3: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Sa\u00fal entonces entendi\u00f3 que era Samuel, y humillando el rostro \u00e1 tierra, hizo gran reverencia.\n28:15 Y Samuel dijo \u00e1 Sa\u00fal: \u00bfPor qu\u00e9 me has inquietado haci\u00e9ndome venir? Y Sa\u00fal respondi\u00f3: Estoy muy congojado; pues los Filisteos pelean contra m\u00ed, y Dios se ha apartado de m\u00ed, y no me responde m\u00e1s, ni por mano de profetas, ni por sue\u00f1os: por esto te he llamad\n28:16 Entonces Samuel dijo: \u00bfY para qu\u00e9 me preguntas \u00e1 m\u00ed, habi\u00e9ndose apartado de ti Jehov\u00e1, y es tu enemigo?\n28:17 Jehov\u00e1 pues ha hecho como habl\u00f3 por medio de m\u00ed; pues ha cortado Jehov\u00e1 el reino de tu mano, y lo ha dado \u00e1 tu compa\u00f1ero David.\n28:18 Como t\u00fa no obedeciste \u00e1 la voz de Jehov\u00e1, ni cumpliste el furor de su ira sobre Amalec, por eso Jehov\u00e1 te ha hecho esto hoy.\n28:19 Y Jehov\u00e1 entregar\u00e1 \u00e1 Israel tambi\u00e9n contigo en manos de los Filisteos: y ma\u00f1ana ser\u00e9is conmigo, t\u00fa y tus hijos: y aun el campo de Israel entregar\u00e1 Jehov\u00e1 en manos de los Filisteos.\n28:20 En aquel punto cay\u00f3 Sa\u00fal en tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; que no qued\u00f3 en \u00e9l esfuerzo ninguno, porque en todo aquel d\u00eda y aquella noche no hab\u00eda comido pan.\n28:21 Entonces la mujer vino \u00e1 Sa\u00fal, y vi\u00e9ndole en grande manera turbado, d\u00edjole: He aqu\u00ed que tu criada ha obedecido \u00e1 tu voz, y he puesto mi vida en mi mano, y he o\u00eddo las palabras que t\u00fa me has dicho.\n28:22 Ru\u00e9gote pues, que t\u00fa tambi\u00e9n oigas la voz de tu sierva: pondr\u00e9 yo delante de ti un bocado de pan que comas, para que te corrobores, y vayas tu camino.\n28:23 Y \u00e9l lo rehus\u00f3, diciendo: No comer\u00e9. Mas sus criados juntamente con la mujer le constri\u00f1eron, y \u00e9l los obedeci\u00f3. Levant\u00f3se pues del suelo, y sent\u00f3se sobre una cama.\n28:24 Y aquella mujer ten\u00eda en su casa un ternero grueso, el cual mat\u00f3 luego; y tom\u00f3 harina y amas\u00f3la, y coci\u00f3 de ella panes sin levadura.\n28:25 Y lo trajo delante de Sa\u00fal y de sus criados; y luego que hubieron comido, se levantaron, y partieron aquella noche.\n29:1 Y LOS Filisteos juntaron todos sus campos en Aphec; \u00e9 Israel puso su campo junto \u00e1 la fuente que est\u00e1 en Jezreel.\n29:2 Y reconociendo los pr\u00edncipes de los Filisteos sus compa\u00f1\u00edas de \u00e1 ciento y de \u00e1 mil hombres, David y los suyos iban en los postreros con Ach\u00ees.\n29:3 Y dijeron los pr\u00edncipes de los Filisteos: \u00bfQu\u00e9 hacen aqu\u00ed estos Hebreos? Y Ach\u00ees respondi\u00f3 \u00e1 los pr\u00edncipes de los Filisteos: \u00bfNo es \u00e9ste David, el siervo de Sa\u00fal rey de Israel, que ha estado conmigo algunos d\u00edas \u00f3 algunos a\u00f1os, y no he hallado cosa en \u00e9l\n29:4 Entonces los pr\u00edncipes de los Filisteos se enojaron contra \u00e9l, y dij\u00e9ronle: Env\u00eda \u00e1 este hombre, que se vuelva al lugar que le se\u00f1alaste, y no venga con nosotros \u00e1 la batalla, no sea que en la batalla se nos vuelva enemigo: porque \u00bfcon qu\u00e9 cosa volver\u00eda m\n29:5 \u00bfNo es este David de quien cantaba en los corros, diciendo: Sa\u00fal hiri\u00f3 sus miles, Y David sus diez miles?\n29:6 Y Ach\u00ees llam\u00f3 \u00e1 David, y d\u00edjole: Vive Jehov\u00e1, que t\u00fa has sido recto, y que me ha parecido bien tu salida y entrada en el campo conmigo, y que ninguna cosa mala he hallado en ti desde el d\u00eda que viniste \u00e1 m\u00ed hasta hoy: mas en los ojos de los pr\u00edncipes no a\n29:7 Vu\u00e9lvete pues, y vete en paz; y no hagas lo malo en los ojos de los pr\u00edncipes de los Filisteos.\n29:8 Y David respondi\u00f3 \u00e1 Ach\u00ees: \u00bfQu\u00e9 he hecho? \u00bfqu\u00e9 has hallado en tu siervo desde el d\u00eda que estoy contigo hasta hoy, para que yo no vaya y pelee contra los enemigos de mi se\u00f1or el rey?\n29:9 Y Ach\u00ees respondi\u00f3 \u00e1 David, y dijo: Yo s\u00e9 que t\u00fa eres bueno en mis ojos, como un \u00e1ngel de Dios; mas los pr\u00edncipes de los Filisteos han dicho: No venga con nosotros \u00e1 la batalla.\n29:10 Lev\u00e1ntate pues de ma\u00f1ana, t\u00fa y los siervos de tu se\u00f1or que han venido contigo; y levant\u00e1ndoos de ma\u00f1ana, luego al amanecer part\u00edos.\n29:11 Y levant\u00f3se David de ma\u00f1ana, \u00e9l y los suyos, para irse y volverse \u00e1 la tierra de los Filisteos; y los Filisteos fueron \u00e1 Jezreel.\n30:1 Y CUANDO David y los suyos vinieron \u00e1 Siclag el tercer d\u00eda, los de Amalec hab\u00edan invadido el mediod\u00eda y \u00e1 Siclag, y hab\u00edan desolado \u00e1 Siclag, y pu\u00e9stola \u00e1 fuego.\n30:2 Y hab\u00edanse llevado cautivas \u00e1 las mujeres que estaban en ella, desde el menor hasta el mayor; mas \u00e1 nadie hab\u00edan muerto, sino llevado, \u00e9 \u00eddose su camino.\n30:3 Vino pues David con los suyos \u00e1 la ciudad, y he aqu\u00ed que estaba quemada \u00e1 fuego, y sus mujeres y sus hijos \u00e9 hijas llevadas cautivas.\n30:4 Entonces David y la gente que con \u00e9l estaba, alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.\n30:5 Las dos mujeres de David, Ahinoam Jezreelita y Abigail la que fu\u00e9 mujer de Nabal del Carmelo, tambi\u00e9n eran cautivas.\n30:6 Y David fu\u00e9 muy angustiado, porque el pueblo hablaba de apedrearlo; porque todo el pueblo estaba con \u00e1nimo amargo, cada uno por sus hijos y por sus hijas: mas David se esforz\u00f3 en Jehov\u00e1 su Dios.\n30:7 Y dijo David al sacerdote Abiathar hijo de Ahimelech: Yo te ruego que me acerques el ephod. Y Abiathar acerc\u00f3 el ephod \u00e1 David.\n30:8 Y David consult\u00f3 \u00e1 Jehov\u00e1, diciendo: \u00bfSeguir\u00e9 esta tropa? \u00bfpodr\u00e9la alcanzar? Y \u00e9l le dijo: S\u00edguela que de cierto la alcanzar\u00e1s, y sin falta librar\u00e1s la presa.\n30:9 Parti\u00f3se pues David, \u00e9l y los seiscientos hombres que con \u00e9l estaban, y vinieron hasta el torrente de Besor, donde se quedaron algunos.\n30:10 Y David sigui\u00f3 el alcance con cuatrocientos hombres; porque se quedaron atr\u00e1s doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente de Besor.\n30:11 Y hallaron en el campo un hombre Egipcio, el cual trajeron \u00e1 David, y di\u00e9ronle pan que comiese, y \u00e1 beber agua;\n30:12 Di\u00e9ronle tambi\u00e9n un pedazo de masa de higos secos, y dos hilos de pasas. Y luego que comi\u00f3, volvi\u00f3 en \u00e9l su esp\u00edritu; porque no hab\u00eda comido pan ni bebido agua en tres d\u00edas y tres noches.\n30:13 Y d\u00edjole David: \u00bfDe qui\u00e9n eres t\u00fa? \u00bfy de d\u00f3nde eres? Y respondi\u00f3 el mozo Egipcio: Yo soy siervo de un Amalecita, y dej\u00f3me mi amo hoy ha tres d\u00edas, porque estaba enfermo;\n30:14 Pues hicimos una incursi\u00f3n \u00e1 la parte del mediod\u00eda de Cerethi, y \u00e1 Jud\u00e1, y al mediod\u00eda de Caleb; y pusimos fuego \u00e1 Siclag.\n30:15 Y d\u00edjole David: \u00bfMe llevar\u00e1s t\u00fa \u00e1 esa tropa? Y \u00e9l dijo: Hazme juramento por Dios que no me matar\u00e1s, ni me entregar\u00e1s en las manos de mi amo, y yo te llevar\u00e9 \u00e1 esa gente.\n30:16 Llev\u00f3lo pues: y he aqu\u00ed que estaban derramados sobre la haz de toda aquella tierra, comiendo y bebiendo y haciendo fiesta, por toda aquella gran presa que hab\u00edan tomado de la tierra de los Filisteos, y de la tierra de Jud\u00e1.\n30:17 E hiri\u00f3los David desde aquella ma\u00f1ana hasta la tarde del d\u00eda siguiente: y no escap\u00f3 de ellos ninguno, sino cuatrocientos mancebos, que hab\u00edan subido en camellos y huyeron.\n30:18 Y libr\u00f3 David todo lo que los Amalecitas hab\u00edan tomado: y asimismo libert\u00f3 David \u00e1 sus dos mujeres.\n30:19 Y no les falt\u00f3 cosa chica ni grande, as\u00ed de hijos como de hijas, del robo, y de todas las cosas que les hab\u00edan tomado: todo lo recobr\u00f3 David.\n30:20 Tom\u00f3 tambi\u00e9n David todas las ovejas y ganados mayores; y tray\u00e9ndolo todo delante, dec\u00edan: Esta es la presa de David.\n30:21 Y vino David \u00e1 los doscientos hombres que hab\u00edan quedado cansados y no hab\u00edan podido seguir \u00e1 David, \u00e1 los cuales hab\u00edan hecho quedar en el torrente de Besor; y ellos salieron \u00e1 recibir \u00e1 David, y al pueblo que con \u00e9l estaba. Y como David lleg\u00f3 \u00e1 la gente\n30:22 Entonces todos los malos y perversos de entre los que hab\u00edan ido con David, respondieron y dijeron: Pues que no fueron con nosotros, no les daremos de la presa que hemos quitado, sino \u00e1 cada uno su mujer y sus hijos; los cuales tomen y se vayan.\n30:23 Y David dijo: No hag\u00e1is eso, hermanos m\u00edos, de lo que nos ha dado Jehov\u00e1; el cual nos ha guardado, y ha entregado en nuestras manos la caterva que vino sobre nosotros.\n30:24 \u00bfY qui\u00e9n os escuchar\u00e1 en este caso? porque igual parte ha de ser la de los que vienen \u00e1 la batalla, y la de los que quedan con el bagaje: que partan juntamente.\n30:25 Y desde aquel d\u00eda en adelante fu\u00e9 esto puesto por ley y ordenanza en Israel, hasta hoy.\n30:26 Y como David lleg\u00f3 \u00e1 Siclag, envi\u00f3 de la presa \u00e1 los ancianos de Jud\u00e1, sus amigos, diciendo: He aqu\u00ed una bendici\u00f3n para vosotros, de la presa de los enemigos de Jehov\u00e1.\n30:27 A los que estaban en Beth-el, y en Ramoth al mediod\u00eda, y \u00e1 los que estaban en Jattir;\n30:28 Y \u00e1 los que estaban en Aroer, y en Siphmoth, y \u00e1 los que estaban en Esthemoa;\n30:29 Y \u00e1 los que estaban en Rach\u00e2l, y \u00e1 los que estaban en las ciudades de Jerameel, y \u00e1 los que estaban en las ciudades del Cineo;\n30:30 Y \u00e1 los que estaban en Horma, y \u00e1 los que estaban en Ch\u00f4ras\u00e1n, y \u00e1 los que estaban en Athach;\n30:31 Y \u00e1 los que estaban en Hebr\u00f3n, y en todos los lugares donde David hab\u00eda estado con los suyos.\n31:1 LOS Filisteos pues pelearon con Israel, y los de Israel huyeron delante de los Filisteos, y cayeron muertos en el monte de Gilboa.\n31:2 Y siguiendo los Filisteos \u00e1 Sa\u00fal y \u00e1 sus hijos, mataron \u00e1 Jonath\u00e1n, y \u00e1 Abinadab, y \u00e1 Melch\u00eesua, hijos de Sa\u00fal.\n31:3 Y agrav\u00f3se la batalla sobre Sa\u00fal, y le alcanzaron los flecheros; y tuvo gran temor de los flecheros.\n31:4 Entonces dijo Sa\u00fal \u00e1 su escudero: Saca tu espada, y p\u00e1same con ella, porque no vengan estos incircuncisos, y me pasen, y me escarnezcan. Mas su escudero no quer\u00eda, porque ten\u00eda gran temor. Entonces tom\u00f3 Sa\u00fal la espada, y ech\u00f3se sobre ella.\n31:5 Y viendo su escudero \u00e1 Sa\u00fal muerto, \u00e9l tambi\u00e9n se ech\u00f3 sobre su espada, y muri\u00f3 con \u00e9l.\n31:6 As\u00ed muri\u00f3 Sa\u00fal en aquel d\u00eda, juntamente con sus tres hijos, y su escudero, y todos sus varones.\n31:7 Y los de Israel que eran de la otra parte del valle, y de la otra parte del Jord\u00e1n, viendo que Israel hab\u00eda hu\u00eddo, y que Sa\u00fal y sus hijos eran muertos, dejaron las ciudades y huyeron; y los Filisteos vinieron y habitaron en ellas.\n31:8 Y aconteci\u00f3 el siguiente d\u00eda, que viniendo los Filisteos \u00e1 despojar los muertos, hallaron \u00e1 Sa\u00fal y \u00e1 sus tres hijos tendidos en el monte de Gilboa;\n31:9 Y cort\u00e1ronle la cabeza, y desnud\u00e1ronle las armas; y enviaron \u00e1 tierra de los Filisteos al contorno, para que lo noticiaran en el templo de sus \u00eddolos, y por el pueblo.\n31:10 Y pusieron sus armas en el templo de Astaroth, y colgaron su cuerpo en el muro de Beth-san.\n31:11 Mas oyendo los de Jabes de Galaad esto que los Filisteos hicieron \u00e1 Sa\u00fal,\n31:12 Todos los hombres valientes se levantaron, y anduvieron toda aquella noche, y quitaron el cuerpo de Sa\u00fal y los cuerpos de sus hijos del muro de Beth-san; y viniendo \u00e1 Jabes, quem\u00e1ronlos all\u00ed.\n31:13 Y tomando sus huesos, sepult\u00e1ronlos debajo de un \u00e1rbol en Jabes, y ayunaron siete d\u00edas.","title":"Spanish Bible: 1 Samuel","type":"page"}
