{"collection":"Bible & Christianity","html_url":"https://unchartedknowledge.5gfusion.net/browse/bib/wb/spa/zac.htm","path":"bib/wb/spa/zac.htm","source_url":"https://sacred-texts.com/bib/wb/spa/zac.htm","text":"1:1 EN el mes octavo, en el a\u00f1o segundo de Dar\u00edo, fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Zacar\u00edas profeta, hijo de Berech\u00eeas, hijo de Iddo, diciendo:\n1:2 Enoj\u00f3se Jehov\u00e1 con ira contra vuestros padres.\n1:3 Les dir\u00e1s pues: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Volveos \u00e1 m\u00ed, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, y yo me volver\u00e9 \u00e1 vosotros, ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n1:4 No se\u00e1is como vuestros padres, \u00e1 los cuales dieron voces los primeros profetas, diciendo: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos, y de vuestras malas obras: y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehov\u00e1.\n1:5 Vuestros padres, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n? y los profetas \u00bfhan de vivir para siempre?\n1:6 Empero mis palabras y mis ordenanzas que mand\u00e9 \u00e1 mis siervos los profetas, \u00bfno alcanzaron \u00e1 vuestros padres? Por eso se volvieron ellos y dijeron: Como Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos pens\u00f3 tratarnos conforme \u00e1 nuestros caminos, y conforme \u00e1 nuestras obras, as\u00ed l\n1:7 A los veinticuatro del mes und\u00e9cimo, que es el mes de Sebath, en el a\u00f1o segundo de Dar\u00edo, fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Zacar\u00edas profeta, hijo de Berech\u00eeas, hijo de Iddo, diciendo:\n1:8 Vi de noche, y he aqu\u00ed un var\u00f3n que cabalgaba sobre un caballo bermejo, el cual estaba entre los mirtos que hab\u00eda en la hondura; y detr\u00e1s de \u00e9l hab\u00eda caballos bermejos, overos, y blancos.\n1:9 Entonces dije: \u00bfQu\u00e9 son \u00e9stos, se\u00f1or m\u00edo? Y d\u00edjome el \u00e1ngel que hablaba conmigo: Yo te ense\u00f1ar\u00e9 qu\u00e9 son \u00e9stos.\n1:10 Y aquel var\u00f3n que estaba entre los mirtos respondi\u00f3, y dijo: Estos son los que Jehov\u00e1 ha enviado \u00e1 recorrer la tierra.\n1:11 Y ellos hablaron \u00e1 aquel \u00e1ngel de Jehov\u00e1 que estaba entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aqu\u00ed toda la tierra est\u00e1 reposada y quieta.\n1:12 Y respondi\u00f3 el \u00e1ngel de Jehov\u00e1, y dijo: Oh Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, \u00bfhasta cu\u00e1ndo no tendr\u00e1s piedad de Jerusalem, y de las ciudades de Jud\u00e1, con las cuales has estado airado por espacio de setenta a\u00f1os?\n1:13 Y Jehov\u00e1 respondi\u00f3 buenas palabras, palabras consolatorias \u00e1 aquel \u00e1ngel que hablaba conmigo.\n1:14 Y d\u00edjome el \u00e1ngel que hablaba conmigo: Clama diciendo: As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Cel\u00e9 \u00e1 Jerusalem y \u00e1 Si\u00f3n con gran celo:\n1:15 Y con grande enojo estoy airado contra las gentes que est\u00e1n reposadas; porque yo estaba enojado un poco, y ellos ayudaron para el mal.\n1:16 Por tanto, as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1: Yo me he tornado \u00e1 Jerusalem con miseraciones; en ella ser\u00e1 edificada mi casa, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, y la plomada ser\u00e1 tendida sobre Jerusalem.\n1:17 Clama a\u00fan, diciendo: As\u00ed dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Aun ser\u00e1n ensanchadas mis ciudades por la abundancia del bien; y aun consolar\u00e1 Jehov\u00e1 \u00e1 Si\u00f3n, y escoger\u00e1 todav\u00eda \u00e1 Jerusalem.\n1:18 Despu\u00e9s alc\u00e9 mis ojos, y mir\u00e9, y he aqu\u00ed cuatro cuernos.\n1:19 Y dije al \u00e1ngel que hablaba conmigo: \u00bfQu\u00e9 son \u00e9stos? Y respondi\u00f3me: Estos son los cuernos que aventaron \u00e1 Jud\u00e1, \u00e1 Israel, y \u00e1 Jerusalem.\n1:20 Mostr\u00f3me luego Jehov\u00e1 cuatro carpinteros.\n1:21 Y yo dije: \u00bfQu\u00e9 vienen \u00e9stos \u00e1 hacer? Y respondi\u00f3me, diciendo: Estos son los cuernos que aventaron \u00e1 Jud\u00e1, tanto que ninguno alz\u00f3 su cabeza; mas \u00e9stos han venido para hacerlos temblar, para derribar los cuernos de las gentes, que alzaron el cuerno sobre l\n2:1 ALC\u00c9 despu\u00e9s mis ojos, y mir\u00e9 y he aqu\u00ed un var\u00f3n que ten\u00eda en su mano un cordel de medir.\n2:2 Y d\u00edjele: \u00bfA d\u00f3nde vas? Y \u00e9l me respondi\u00f3: A medir \u00e1 Jerusalem, para ver cu\u00e1nta es su anchura, y cu\u00e1nta su longitud.\n2:3 Y he aqu\u00ed, sal\u00eda aquel \u00e1ngel que hablaba conmigo, y otro \u00e1ngel le sali\u00f3 al encuentro,\n2:4 Y d\u00edjole: Corre, habla \u00e1 este mozo, diciendo: Sin muros ser\u00e1 habitada Jerusalem \u00e1 causa de la multitud de los hombres, y de las bestias en medio de ella.\n2:5 Yo ser\u00e9 para ella, dice Jehov\u00e1, muro de fuego en derredor, y ser\u00e9 por gloria en medio de ella.\n2:6 Eh, eh, huid de la tierra del aquil\u00f3n, dice Jehov\u00e1, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparc\u00ed, dice Jehov\u00e1.\n2:7 Oh Si\u00f3n, la que moras con la hija de Babilonia, esc\u00e1pate.\n2:8 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Despu\u00e9s de la gloria me enviar\u00e1 \u00e9l \u00e1 las gentes que os despojaron: porque el que os toca, toca \u00e1 la ni\u00f1a de su ojo.\n2:9 Porque he aqu\u00ed yo alzo mi mano sobre ellos, y ser\u00e1n despojo \u00e1 sus siervos, y sabr\u00e9is que Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos me envi\u00f3.\n2:10 Canta y al\u00e9grate, hija de Si\u00f3n: porque he aqu\u00ed vengo, y morar\u00e9 en medio de ti, ha dicho Jehov\u00e1.\n2:11 Y unir\u00e1nse muchas gentes \u00e1 Jehov\u00e1 en aquel d\u00eda, y me ser\u00e1n por pueblo, y morar\u00e9 en medio de ti; y entonces conocer\u00e1s que Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos me ha enviado \u00e1 ti.\n2:12 Y Jehov\u00e1 poseer\u00e1 \u00e1 Jud\u00e1 su heredad en la tierra santa, y escoger\u00e1 a\u00fan \u00e1 Jerusalem.\n2:13 Calle toda carne delante de Jehov\u00e1, porque \u00e9l se ha despertado de su santa morada.\n3:1 Y MOSTROME \u00e1 Josu\u00e9, el gran sacerdote, el cual estaba delante del \u00e1ngel de Jehov\u00e1; y Sat\u00e1n estaba \u00e1 su mano derecha para serle adversario.\n3:2 Y dijo Jehov\u00e1 \u00e1 Sat\u00e1n: Jehov\u00e1 te reprenda, oh Sat\u00e1n; Jehov\u00e1, que ha escogido \u00e1 Jerusalem, te reprenda. \u00bfNo es \u00e9ste tiz\u00f3n arrebatado del incendio?\n3:3 Y Josu\u00e9 estaba vestido de vestimentas viles, y estaba delante del \u00e1ngel.\n3:4 Y habl\u00f3 el \u00e1ngel, \u00e9 intim\u00f3 \u00e1 los que estaban delante de s\u00ed, diciendo: Quitadle esas vestimentas viles. Y \u00e1 \u00e9l dijo: Mira que he hecho pasar tu pecado de ti, y te he hecho vestir de ropas de gala.\n3:5 Despu\u00e9s dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y visti\u00e9ronle de ropas. Y el \u00e1ngel de Jehov\u00e1 estaba en pie.\n3:6 Y el \u00e1ngel de Jehov\u00e1 protest\u00f3 al mismo Josu\u00e9, diciendo:\n3:7 As\u00ed dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, tambi\u00e9n t\u00fa gobernar\u00e1s mi casa, tambi\u00e9n t\u00fa guardar\u00e1s mis atrios, y entre estos que aqu\u00ed est\u00e1n te dar\u00e9 plaza.\n3:8 Escucha pues ahora, Josu\u00e9 gran sacerdote, t\u00fa, y tus amigos que se sientan delante de ti; porque son varones simb\u00f3licos: He aqu\u00ed, yo traigo \u00e1 mi siervo, el Pimpollo.\n3:9 Porque he aqu\u00ed aquella piedra que puse delante de Josu\u00e9; sobre esta \u00fanica piedra hay siete ojos: he aqu\u00ed, yo grabar\u00e9 su escultura, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, y quitar\u00e9 el pecado de la tierra en un d\u00eda.\n3:10 En aquel d\u00eda, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, cada uno de vosotros llamar\u00e1 \u00e1 su compa\u00f1ero debajo de la vid, y debajo de la higuera.\n4:1 Y VOLVIO el \u00e1ngel que hablaba conmigo, y despert\u00f3me como un hombre que es despertado de su sue\u00f1o.\n4:2 Y d\u00edjome: \u00bfQu\u00e9 ves? Y respond\u00ed: He mirado, y he aqu\u00ed un candelero todo de oro, con su vaso sobre su cabeza, y sus siete l\u00e1mparas encima del candelero; y siete canales para las l\u00e1mparas que est\u00e1n encima de \u00e9l;\n4:3 Y sobre \u00e9l dos olivas, la una \u00e1 la derecha del vaso, y la otra \u00e1 su izquierda.\n4:4 Prosegu\u00ed, y habl\u00e9 \u00e1 aquel \u00e1ngel que hablaba conmigo, diciendo: \u00bfQu\u00e9 es esto, se\u00f1or m\u00edo?\n4:5 Y el \u00e1ngel que hablaba conmigo respondi\u00f3, y d\u00edjome: \u00bfNo sabes qu\u00e9 es esto? Y dije: No, se\u00f1or m\u00edo.\n4:6 Entonces respondi\u00f3 y habl\u00f3me, diciendo: Esta es palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Zorobabel, en que se dice: No con ej\u00e9rcito, ni con fuerza, sino con mi esp\u00edritu, ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n4:7 \u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, oh gran monte? Delante de Zorobabel ser\u00e1s reducido \u00e1 llanura: \u00e9l sacar\u00e1 la primera piedra con aclamaciones de Gracia, gracia \u00e1 ella.\n4:8 Y fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 m\u00ed, diciendo:\n4:9 Las manos de Zorobabel echar\u00e1n el fundamento \u00e1 esta casa, y sus manos la acabar\u00e1n; y conocer\u00e1s que Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos me envi\u00f3 \u00e1 vosotros.\n4:10 Porque los que menospreciaron el d\u00eda de las peque\u00f1eces se alergrar\u00e1n, y ver\u00e1n la plomada en la mano de Zorobabel. Aquellas siete son los ojos de Jehov\u00e1 que recorren por toda la tierra.\n4:11 Habl\u00e9 m\u00e1s, y d\u00edjele: \u00bfQu\u00e9 significan estas dos olivas \u00e1 la derecha del candelero, y \u00e1 su izquieda?\n4:12 Habl\u00e9 a\u00fan de nuevo, y d\u00edjele: \u00bfQu\u00e9 significan las dos ramas de olivas que por medio de dos tubos de oro vierten de s\u00ed aceite como oro?\n4:13 Y respondi\u00f3me, diciendo: \u00bfNo sabes qu\u00e9 es esto? Y dije: Se\u00f1or m\u00edo, no.\n4:14 Y \u00e9l dijo: Estos dos hijos de aceite son los que est\u00e1n delante del Se\u00f1or de toda la tierra.\n5:1 Y TORN\u00c9ME, y alc\u00e9 mis ojos, y mir\u00e9, y he aqu\u00ed un rollo que volaba.\n5:2 Y d\u00edjome: \u00bfQu\u00e9 ves? Y respond\u00ed: Veo un rollo que vuela, de veinte codos de largo, y diez codos de ancho.\n5:3 D\u00edjome entonces: Esta es la maldici\u00f3n que sale sobre la haz de toda la tierra; porque todo aquel que hurta, (como est\u00e1 de la una parte del rollo) ser\u00e1 destru\u00eddo; y todo aquel que jura, (como est\u00e1 de la otra parte del rollo) ser\u00e1 destru\u00eddo.\n5:4 Yo la saqu\u00e9, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, y vendr\u00e1 \u00e1 la casa del ladr\u00f3n, y \u00e1 la casa del que jura falsamente en mi nombre; y permanecer\u00e1 en medio de su casa, y consumir\u00e1la, con sus enmaderamientos y sus piedras.\n5:5 Y sali\u00f3 aquel \u00e1ngel que hablaba conmigo, y d\u00edjome: Alza ahora tus ojos, y mira qu\u00e9 es esto que sale.\n5:6 Y dije: \u00bfQu\u00e9 es? Y \u00e9l dijo: Este es un epha que sale. Adem\u00e1s dijo: Este es el ojo de ellos en toda la tierra.\n5:7 Y he aqu\u00ed, tra\u00edan un talento de plomo, y una mujer estaba asentada en medio de aquel epha.\n5:8 Y \u00e9l dijo: Esta es la Maldad; y ech\u00f3la dentro del epha, y ech\u00f3 la masa de plomo en su boca.\n5:9 Alc\u00e9 luego mis ojos, y mir\u00e9, y he aqu\u00ed dos mujeres que sal\u00edan, y tra\u00edan viento en sus alas, y ten\u00edan alas como de cig\u00fce\u00f1a, y alzaron el epha entre la tierra y los cielos.\n5:10 Y dije al \u00e1ngel que hablaba conmigo: \u00bfA d\u00f3nde llevan el epha?\n5:11 Y \u00e9l me respondi\u00f3: Para que le sea edificada casa en tierra de Shinar: y ser\u00e1 asentado y puesto all\u00e1 sobre su asiento.\n6:1 Y TORN\u00c9ME, y alc\u00e9 mis ojos y mir\u00e9, y he aqu\u00ed cuatro carros que sal\u00edan de entre dos montes; y aquellos montes eran de metal.\n6:2 En el primer carro hab\u00eda caballos bermejos, y el segundo carro caballos negros,\n6:3 Y en el tercer carro caballos blancos, y en el cuarto carro caballos overos ruciorodados.\n6:4 Respond\u00ed entonces, y dije al \u00e1ngel que conmigo hablaba: Se\u00f1or m\u00edo, \u00bfqu\u00e9 es esto?\n6:5 Y el \u00e1ngel me respondi\u00f3, y d\u00edjome: Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen de donde est\u00e1n delante del Se\u00f1or de toda la tierra.\n6:6 En el que estaban los caballos negros, salieron hacia la tierra del aquil\u00f3n; y los blancos salieron tras ellos; y lo overos salieron hacia la tierra del mediod\u00eda.\n6:7 Y los rucios salieron, y se afanaron por ir \u00e1 recorrer la tierra. Y dijo: Id, recorred la tierra. Y recorrieron la tierra.\n6:8 Luego me llam\u00f3, y habl\u00f3me deciendo: Mira, los que salieron hacia la tierra del aquil\u00f3n hicieron reposar mi esp\u00edritu en la tierra del aquil\u00f3n.\n6:9 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1, diciendo:\n6:10 Toma de los del cautiverio, de Heldai, y de Tob\u00edas, y de Jeda\u00eda, los cuales volvieron de Babilonia; y vendr\u00e1s t\u00fa en aquel d\u00eda, y entrar\u00e1s en casa de Jos\u00edas hijo de Sefan\u00edas;\n6:11 Tomar\u00e1s pues plata y oro, y har\u00e1s coronas, y las pondr\u00e1s en la cabeza del gran sacerdote Josu\u00e9, hijo de Josadac;\n6:12 Y le hablar\u00e1s, diciendo: As\u00ed ha hablado Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, diciendo: He aqu\u00ed el var\u00f3n cuyo nombre es Pimpollo, el cual germinar\u00e1 de su lugar, y edificar\u00e1 el templo de Jehov\u00e1:\n6:13 El edificar\u00e1 el templo de Jehov\u00e1, y \u00e9l llevar\u00e1 gloria, y se sentar\u00e1 y dominar\u00e1 en su trono, y ser\u00e1 sacerdote en su solio; y consejo de paz ser\u00e1 entre ambos \u00e1 dos.\n6:14 Y Helem, y Tob\u00edas, y Jeda\u00eda, y Hen, hijo de Sefan\u00edas, tendr\u00e1n coronas por memorial en el templo de Jehov\u00e1.\n6:15 Y los que est\u00e1n lejos vendr\u00e1n y edificar\u00e1n en el templo de Jehov\u00e1, y conocer\u00e9is que Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos me ha enviado \u00e1 vosotros. Y ser\u00e1 esto, si oyereis obedientes la voz de Jehov\u00e1 vuestro Dios.\n7:1 Y ACONTECIO en el a\u00f1o cuarto del rey Dar\u00edo, que fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Zacar\u00edas \u00e1 los cuatro del mes noveno, que es Chisleu;\n7:2 Cuando fu\u00e9 enviado \u00e1 la casa de Dios, Saraser, con Regem-melech y sus hombres, \u00e1 implorar el favor de Jehov\u00e1,\n7:3 Y \u00e1 hablar \u00e1 los sacerdotes que estaban en la casa de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, y \u00e1 los profetas, diciendo: \u00bfLloraremos en el mes quinto? \u00bfharemos abstinencia como hemos hecho ya algunos a\u00f1os?\n7:4 Fu\u00e9 pues \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, diciendo:\n7:5 Habla \u00e1 todo el pueblo del pa\u00eds, y \u00e1 los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el s\u00e9ptimo mes estos setenta a\u00f1os, \u00bfhab\u00e9is ayunado para m\u00ed?\n7:6 Y cuando com\u00e9is y beb\u00e9is, \u00bfno com\u00e9is y beb\u00e9is para vosotros?\n7:7 \u00bfNo son estas las palabras que public\u00f3 Jehov\u00e1 por mano de los profetas primeros, cuando Jerusalem estaba habitada y quieta, y sus ciudades en sus alrededores, y el mediod\u00eda y la campi\u00f1a se habitaban?\n7:8 Y fu\u00e9 palabra de Jehov\u00e1 \u00e1 Zacar\u00edas, diciendo:\n7:9 As\u00ed habl\u00f3 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, diciendo: Juzgad juicio verdadero, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano:\n7:10 No agravi\u00e9is \u00e1 la viuda, ni al hu\u00e9rfano, ni al extranjero, ni al pobre; ni ninguno piense mal en su coraz\u00f3n contra su hermano.\n7:11 Empero no quisieron escuchar, antes dieron hombro rebelado, y agravaron sus o\u00eddos para no oir:\n7:12 Y pusieron su coraz\u00f3n como diamante, para no oir la ley ni las palabras que Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos enviaba por su esp\u00edritu, por mano de los profetas primeros: fu\u00e9, por tanto, hecho grande castigo por Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n7:13 Y aconteci\u00f3 que como \u00e9l clam\u00f3, y no escucharon, as\u00ed ellos clamaron, y yo no escuch\u00e9, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos;\n7:14 Antes los esparc\u00ed con torbellino por todas las gentes que ellos no conoc\u00edan, y la tierra fu\u00e9 desolada tras de ellos, sin quedar quien fuese ni viniese; pues tornaron en asolamiento el pa\u00eds deseable.\n8:1 Y FU\u00c9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, diciendo:\n8:2 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Yo he celado \u00e1 Si\u00f3n con grande celo, y con grande ira la cel\u00e9.\n8:3 As\u00ed dice Jehov\u00e1: Yo he restitu\u00eddo \u00e1 Si\u00f3n, y morar\u00e9 en medio de Jerusalem: y Jerusalem se llamar\u00e1 Ciudad de Verdad, y el monte de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, Monte de Santidad.\n8:4 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Aun han de morar viejos y viejas en las plazas de Jerusalem, y cada cual con bord\u00f3n en su mano por la multitud de los d\u00edas.\n8:5 Y las calles de la ciudad ser\u00e1n llenas de muchachos y muchachas, que jugar\u00e1n en las calles.\n8:6 As\u00ed dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Si esto parecer\u00e1 dificultoso \u00e1 los ojos del resto de este pueblo en aquellos d\u00edas, \u00bftambi\u00e9n ser\u00e1 dificultoso delante de mis ojos? dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n8:7 Asi ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: He aqu\u00ed, yo salvo mi pueblo de la tierra del oriente, y de la tierra donde se pone el sol;\n8:8 Y traer\u00e9los, y habitar\u00e1n en medio de Jerusalem; y me ser\u00e1n por pueblo, y yo ser\u00e9 \u00e1 ellos por Dios con verdad y con justicia.\n8:9 Asi ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Esfu\u00e9rcense vuestras manos, de vosotros los que o\u00eds en estos d\u00edas estas palabras de la boca de los profetas, desde el d\u00eda que se ech\u00f3 el cimiento \u00e1 la casa de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, para edificar el templo.\n8:10 Porque antes de estos d\u00edas no ha habido paga de hombre, ni paga de bestia, ni hubo paz alguna para entrante ni para saliente, \u00e1 causa del enemigo: y yo dej\u00e9 todos los hombres, cada cual contra su compa\u00f1ero.\n8:11 Mas ahora no lo har\u00e9 con el resto de este pueblo como en aquellos d\u00edas pasados, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos.\n8:12 Porque habr\u00e1 simiente de paz; la vid dar\u00e1 su fruto, y dar\u00e1 su producto la tierra, y los cielos dar\u00e1n su roc\u00edo; y har\u00e9 que el resto de este pueblo posea todo esto.\n8:13 Y ser\u00e1 que como fuisteis maldici\u00f3n entre las gentes, oh casa de Jud\u00e1 y casa de Israel, as\u00ed os salvar\u00e9, y ser\u00e9is bendici\u00f3n. No tem\u00e1is, mas esfu\u00e9rcense vuestras manos.\n8:14 Porque as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Como pens\u00e9 haceros mal cuando vuestros padres me provocaron \u00e1 ira, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, y no me arrepent\u00ed;\n8:15 As\u00ed tornando he pensado de hacer bien \u00e1 Jerusalem y \u00e1 la casa de Jud\u00e1 en estos d\u00edas: no tem\u00e1is.\n8:16 Estas son las cosas que hab\u00e9is de hacer: Hablad verdad cada cual con su pr\u00f3jimo; juzgad en vuestras puertas verdad y juicio de paz:\n8:17 Y ninguno de vosotros piense mal en su coraz\u00f3n contra su pr\u00f3jimo, ni am\u00e9is juramento falso: porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehov\u00e1\n8:18 Y fu\u00e9 \u00e1 m\u00ed palabra de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, diciendo:\n8:19 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: El ayuno del cuarto mes, y el ayuno del quinto, y el ayuno del s\u00e9ptimo, y el ayuno del d\u00e9cimo, se tornar\u00e1n \u00e1 la casa de Jud\u00e1 en gozo y alegr\u00eda, y en festivas solemnidades. Amad pues verdad y paz.\n8:20 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Aun vendr\u00e1n pueblos, y moradores de muchas ciudades;\n8:21 Y vendr\u00e1n los moradores de la una \u00e1 la otra, y dir\u00e1n: Vamos \u00e1 implorar el favor de Jehov\u00e1, y \u00e1 buscar \u00e1 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos. Yo tambi\u00e9n ir\u00e9.\n8:22 Y vendr\u00e1n muchos pueblos y fuertes naciones \u00e1 buscar \u00e1 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos en Jerusalem, y \u00e1 implorar el favor de Jehov\u00e1.\n8:23 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: En aquellos d\u00edas acontecer\u00e1 que diez hombres de todas las lenguas de las gentes, trabar\u00e1n de la falda de un Jud\u00edo, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos o\u00eddo que Dios est\u00e1 con vosotros.\n9:1 CARGA de la palabra de Jehov\u00e1 contra tierra de Hadrach, y de Damasco su reposo: porque \u00e1 Jehov\u00e1 est\u00e1n vueltos los ojos de los hombres, y de todas las tribus de Israel.\n9:2 Y tambi\u00e9n Hamath tendr\u00e1 t\u00e9rmino en ella; Tiro y Sid\u00f3n, aunque muy sabia sea.\n9:3 Bien que Tiro se edific\u00f3 fortaleza, y amonton\u00f3 plata como polvo, y oro como lodo de las calles,\n9:4 He aqu\u00ed, el Se\u00f1or la empobrecer\u00e1, y herir\u00e1 en la mar su fortaleza, y ella ser\u00e1 consumida de fuego.\n9:5 Ascal\u00f3n ver\u00e1, y temer\u00e1; Gaza tambi\u00e9n, y se doler\u00e1 en gran manera: asimismo Ecr\u00f3n, porque su esperanza ser\u00e1 confundida; y de Gaza perecer\u00e1 el rey, y Ascal\u00f3n no ser\u00e1 habitada.\n9:6 Y habitar\u00e1 en Asdod un extranjero, y yo talar\u00e9 la soberbia de los Palestinos:\n9:7 Y quitar\u00e9 sus sangres de su boca, y sus abominaciones de sus dientes, y quedar\u00e1n ellos tambi\u00e9n para nuestro Dios, y ser\u00e1n como capitanes en Jud\u00e1, y Ecr\u00f3n como el Jebuseo.\n9:8 Y ser\u00e9 real de ej\u00e9rcito \u00e1 mi casa, \u00e1 causa del que va y del que viene: y no pasar\u00e1 m\u00e1s sobre ellos angustiador; porque ahora mir\u00e9 con mis ojos.\n9:9 Al\u00e9grate mucho, hija de Si\u00f3n; da voces de j\u00fabilo, hija de Jerusalem: he aqu\u00ed, tu rey vendr\u00e1 \u00e1 ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, as\u00ed sobre un pollino hijo de asna.\n9:10 Y de Ephraim destruir\u00e9 los carros, y los caballo de Jerusalem; y los arcos de guerra ser\u00e1n quebrados: y hablar\u00e1 paz \u00e1 las gentes; y su se\u00f1or\u00edo ser\u00e1 de mar \u00e1 mar, y desde el r\u00edo hasta los fines de la tierra.\n9:11 Y t\u00fa tambi\u00e9n por la sangre de tu pacto ser\u00e1s salva; yo he sacado tus presos del aljibe en que no hay agua.\n9:12 Tornaos \u00e1 la fortaleza, oh presos de esperanza: hoy tambi\u00e9n os anuncio que os dar\u00e9 doblado.\n9:13 Porque entesado he para m\u00ed \u00e1 Jud\u00e1 como arco, hench\u00ed \u00e1 Ephraim; y despertar\u00e9 tus hijos, oh Si\u00f3n, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondr\u00e9 como espada de valiente.\n9:14 Y Jehov\u00e1 ser\u00e1 visto sobre ellos, y su dardo saldr\u00e1 como rel\u00e1mpago: y el Se\u00f1or Jehov\u00e1 tocar\u00e1 trompeta, \u00e9 ir\u00e1 como torbellinos del austro.\n9:15 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos los amparar\u00e1, y ellos devorar\u00e1n, y sujetar\u00e1n \u00e1 las piedras de la honda, y beber\u00e1n y har\u00e1n estr\u00e9pido como tomados del vino; y se llenar\u00e1n como cuenco, \u00f3 como los lados del altar.\n9:16 Y los salvar\u00e1 en aquel d\u00eda Jehov\u00e1 su Dios como \u00e1 reba\u00f1o de su pueblo: porque ser\u00e1n engrandecidos en su tierra como piedras de corona.\n9:17 Porque cu\u00e1nta es su bondad, y cu\u00e1nta su hermosura! El trigo alegrar\u00e1 \u00e1 los mancebos, y el vino \u00e1 las doncellas.\n10:1 PEDID \u00e1 Jehov\u00e1 lluvia en la saz\u00f3n tard\u00eda: Jehov\u00e1 har\u00e1 rel\u00e1mpagos, y os dar\u00e1 lluvia abundante, y hierba en el campo \u00e1 cada uno.\n10:2 Porque las im\u00e1genes han hablado vanidad, y los adivinos han visto mentira, y han hablado sue\u00f1os vanos, en vano consuelan: por lo cual se fueron ellos como ovejas, fueron humillados porque no tuvieron pastor.\n10:3 Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigar\u00e9 los machos de cabr\u00edo: mas Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos visitar\u00e1 su reba\u00f1o, la casa de Jud\u00e1, y tornar\u00e1los como su caballo de honor en la guerra.\n10:4 De \u00e9l saldr\u00e1 el \u00e1ngulo, de \u00e9l la clavija, de \u00e9l el arco de la guerra, de \u00e9l tambi\u00e9n todo apremiador.\n10:5 Y ser\u00e1n como valientes, que en la batalla pisan al enemigo en el lodo de las calles; y pelear\u00e1n, porque Jehov\u00e1 ser\u00e1 con ellos; y los que cabalgan en caballos ser\u00e1n avergonzados.\n10:6 Porque yo fortificar\u00e9 la casa de Jud\u00e1, y guardar\u00e9 la casa de Jos\u00e9; y har\u00e9los volver, porque de ellos tendr\u00e9 piedad; y ser\u00e1n como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehov\u00e1 su Dios, que los oir\u00e9.\n10:7 Y ser\u00e1 Ephraim como valiente, y alegrar\u00e1se su coraz\u00f3n como de vino: sus hijos tambi\u00e9n ver\u00e1n y se alegrar\u00e1n; su coraz\u00f3n se gozar\u00e1 en Jehov\u00e1.\n10:8 Yo les silbar\u00e9 y los juntar\u00e9, porque los he redimido; y ser\u00e1n multiplicados como fueron multiplicados.\n10:9 Bien que los sembrar\u00e9 entre los pueblos, aun en lejanos pa\u00edses se acordar\u00e1n de m\u00ed; y vivir\u00e1n con sus hijos, y tornar\u00e1n.\n10:10 Porque yo los tornar\u00e9 de la tierra de Egipto, y los recoger\u00e9 de la Asiria; y traer\u00e9los \u00e1 la tierra de Galaad y del L\u00edbano, y no les bastar\u00e1.\n10:11 Y la tribulaci\u00f3n pasar\u00e1 por la mar, y en la mar herir\u00e1 las ondas, y se secar\u00e1n todas las honduras del r\u00edo: y la soberbia de Assur ser\u00e1 derribada, y se perder\u00e1 el cetro de Egipto.\n10:12 Y yo los fortificar\u00e9 en Jehov\u00e1, y caminar\u00e1n en su nombre, dice Jehov\u00e1.\n11:1 OH L\u00edbano, abre tus puertas, y queme fuego tus cedros.\n11:2 Aulla, oh haya, porque el cedro cay\u00f3, porque los magn\u00edficos son talados. Aullad, alcornoques de Bas\u00e1n, porque el fuerte monte es derribado.\n11:3 Voz de aullido de pastores, porque su magnificencia es asolada; estruendo de bramidos de cachorros de leones, porque la soberbia del Jord\u00e1n es destru\u00edda.\n11:4 As\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 mi Dios: Apacienta las ovejas de la matanza;\n11:5 A las cuales mataban sus compradores, y no se ten\u00edan por culpables; y el que las vend\u00eda, dec\u00eda: Bendito sea Jehov\u00e1, que he enriquecido; ni sus pastores ten\u00edan piedad de ellas.\n11:6 Por tanto, no m\u00e1s tendr\u00e9 piedad de los moradores de la tierra, dice Jehov\u00e1: porque he aqu\u00ed, yo entregar\u00e9 los hombres, cada cual en mano de su compa\u00f1ero, y en mano de su rey; y quebrantar\u00e1n la tierra, y yo no librar\u00e9 de sus manos.\n11:7 Apacent\u00e9 pues las ovejas de la matanza, es \u00e1 saber, los pobres del reba\u00f1o. Y me tom\u00e9 dos cayados; al uno puse por nombre Suavidad, y al otro Ataduras; y apacent\u00e9 las ovejas.\n11:8 E hice matar tres pastores en un mes, y mi alma se angusti\u00f3 por ellos, y tambi\u00e9n el alma de ellos me aborreci\u00f3 \u00e1 m\u00ed.\n11:9 Y dije: No os apacentar\u00e9; la que muriere, muera; y la que se perdiere, se pierda; y las que quedaren, que cada una coma la carne de su compa\u00f1era.\n11:10 Tom\u00e9 luego mi cayado Suavidad, y quebr\u00e9lo, para deshacer mi pacto que concert\u00e9 con todos los pueblos.\n11:11 Y fu\u00e9 deshecho en ese d\u00eda, y as\u00ed conocieron los pobres del reba\u00f1o que miran \u00e1 m\u00ed, que era palabra de Jehov\u00e1.\n11:12 Y d\u00edjeles: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron para mi salario treinta piezas de plata.\n11:13 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: Echalo al tesorero, hermoso precio con que me han apreciado. Y tom\u00e9 las treinta piezas de plata, y ech\u00e9las en la casa de Jehov\u00e1 al tesorero.\n11:14 Quebr\u00e9 luego el otro mi cayado Ataduras, para romper la hermandad entre Jud\u00e1 \u00e9 Israel.\n11:15 Y d\u00edjome Jehov\u00e1: Toma a\u00fan el hato de un pastor insensato;\n11:16 (H11-15) porque he aqu\u00ed, yo levanto pastor en la tierra, que no visitar\u00e1 las perdidas, no buscar\u00e1 la peque\u00f1a, no curar\u00e1 la perniquebrada, ni llevar\u00e1 la cansada \u00e1 cuestas; sino que se comer\u00e1 la carne de la gruesa, y romper\u00e1 sus u\u00f1as.\n11:17 (H11-16) Mal haya el pastor de nada, que deja el ganado. Espada sobre su brazo, y sobre su ojo derecho: del todo se secar\u00e1 su brazo, y enteramente ser\u00e1 su ojo derecho oscurecido.\n12:1 CARGA de la palabra de Jehov\u00e1 acerca de Israel. Jehov\u00e1, que extiende los cielos, y funda la tierra, y forma el esp\u00edritu del hombre dentro de \u00e9l, ha dicho:\n12:2 He aqu\u00ed, yo pongo \u00e1 Jerusalem por vaso de temblor \u00e1 todos los pueblos de alrededor cuando est\u00e9n en el sitio contra Jud\u00e1 y contra Jerusalem.\n12:3 Y ser\u00e1 en aquel d\u00eda, que yo pondr\u00e9 \u00e1 Jerusalem por piedra pesada \u00e1 todos los pueblos: todos los que se la cargaren, ser\u00e1n despedazados, bien que todas las gentes de la tierra se juntar\u00e1n contra ella.\n12:4 En aquel d\u00eda, dice Jehov\u00e1, herir\u00e9 con aturdimiento \u00e1 todo caballo, y con locura al que en \u00e9l sube; mas sobre la casa de Jud\u00e1 abrir\u00e9 mis ojos, y \u00e1 todo caballo de los pueblos herir\u00e9 con ceguera.\n12:5 Y los capitanes de Jud\u00e1 dir\u00e1n en su coraz\u00f3n: Mi fuerza son los moradores de Jerusalem en Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos su Dios.\n12:6 En aquel d\u00eda pondr\u00e9 los capitanes de Jud\u00e1 como un brasero de fuego en le\u00f1a, y como una hacha de fuego en gavillas; y consumir\u00e1n \u00e1 diestra y \u00e1 siniestra todos los pueblos alrededor: y Jerusalem ser\u00e1 otra vez habitada en su lugar, en Jerusalem.\n12:7 Y librar\u00e1 Jehov\u00e1 las tiendas de Jud\u00e1 primero, porque la gloria de la casa de David y del morador de Jerusalem no se engrandezca sobre Jud\u00e1.\n12:8 En aquel d\u00eda Jehov\u00e1 defender\u00e1 al morador de Jerusalem: y el que entre ellos fuere flaco, en aquel tiempo ser\u00e1 como David; y la casa de David como \u00e1ngeles, como el \u00e1ngel de Jehov\u00e1 delante de ellos.\n12:9 Y ser\u00e1 que en aquel d\u00eda yo procurar\u00e9 quebrantar todas las gentes que vinieren contra Jerusalem.\n12:10 Y derramar\u00e9 sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalem, esp\u00edritu de gracia y de oraci\u00f3n; y mirar\u00e1n \u00e1 m\u00ed, \u00e1 quien traspasaron, y har\u00e1n llanto sobre \u00e9l, como llanto sobre unig\u00e9nito, afligi\u00e9ndose sobre \u00e9l como quien se aflige sobre primog\u00e9nit\n12:11 En aquel d\u00eda habr\u00e1 gran llanto en Jerusalem, como el llanto de Adadrim\u00f3n en el valle de Megiddo.\n12:12 Y la tierra lamentar\u00e1, cada linaje de por s\u00ed; el linaje de la casa de David por s\u00ed, y sus mujeres por s\u00ed; el linaje de la casa de Nath\u00e1n por s\u00ed, y sus mujeres por s\u00ed;\n12:13 El linaje de la casa de Lev\u00ed por s\u00ed, y sus mujeres por s\u00ed; el linaje de Simei por s\u00ed, y sus mujeres por s\u00ed;\n12:14 Todos los otros linajes, los linajes por s\u00ed, y sus mujeres por s\u00ed.\n13:1 EN aquel tiempo habr\u00e1 manantial abierto para la casa de David y para los moradores de Jerusalem, para el pecado y la inmundicia.\n13:2 Y ser\u00e1 en aquel d\u00eda, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, que talar\u00e9 de la tierra los nombres de las im\u00e1genes, y nunca m\u00e1s vendr\u00e1n en memoria: y tambi\u00e9n har\u00e9 talar de la tierra los profetas, y esp\u00edritu de inmundicia.\n13:3 Y ser\u00e1 que cuando alguno m\u00e1s profetizare, dir\u00e1nle su padre y su madre que lo engendraron: No vivir\u00e1s, porque has hablado mentira en el nombre de Jehov\u00e1: y su padre y su madre que lo engendraron, le alancear\u00e1n cuando profetizare.\n13:4 Y ser\u00e1 en aquel tiempo, que todos los profetas se avergonzar\u00e1n de su visi\u00f3n cuando profetizaren; ni nunca m\u00e1s se vestir\u00e1n de manto velloso para mentir\n13:5 Y dir\u00e1: No soy profeta; labrador soy de la tierra: porque esto aprend\u00ed del hombre desde mi juventud.\n13:6 Y le preguntar\u00e1n: \u00bfQu\u00e9 heridas son \u00e9stas en tus manos? Y \u00e9l responder\u00e1: Con ellas fu\u00ed herido en casa de mis amigos.\n13:7 Lev\u00e1ntate, oh espada, sobre el pastor, y sobre el hombre compa\u00f1ero m\u00edo, dice Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos. Hiere al pastor, y se derramar\u00e1n las ovejas: mas tornar\u00e9 mi mano sobre los chiquitos.\n13:8 Y acontecer\u00e1 en toda la tierra, dice Jehov\u00e1, que las dos partes ser\u00e1n taladas en ella, y se perder\u00e1n; mas la tercera quedar\u00e1 en ella.\n13:9 Y meter\u00e9 en el fuego la tercera parte, y los fundir\u00e9 como se funde la plata, y probar\u00e9los como se prueba el oro. El invocar\u00e1 mi nombre, y yo le oir\u00e9, y dir\u00e9: Pueblo m\u00edo: y \u00e9l dir\u00e1: Jehov\u00e1 es mi Dios.\n14:1 HE aqu\u00ed, el d\u00eda de Jehov\u00e1 viene, y tus despojos ser\u00e1n repartidos en medio de ti.\n14:2 Porque yo reunir\u00e9 todas las gentes en batalla contra Jerusalem; y la ciudad ser\u00e1 tomada, y saqueadas ser\u00e1n las casas, y forzadas las mujeres: y la mitad de la ciudad ir\u00e1 en cautiverio, mas el resto del pueblo no ser\u00e1 talado de la ciudad.\n14:3 Despu\u00e9s saldr\u00e1 Jehov\u00e1, y pelear\u00e1 con aquellas gentes, como pele\u00f3 el d\u00eda de la batalla.\n14:4 Y afirmar\u00e1nse sus pies en aquel d\u00eda sobre el monte de las Olivas, que est\u00e1 en frente de Jerusalem \u00e1 la parte de oriente: y el monte de las Olivas, se partir\u00e1 por medio de s\u00ed hacia el oriente y hacia el occidente haciendo un muy grande valle; y la mitad de\n14:5 Y huir\u00e9is al valle de los montes; porque el valle de los montes llegar\u00e1 hasta Hasal; y huir\u00e9is de la manera que huisteis por causa del terremoto en los d\u00edas de Uzz\u00edas, rey de Jud\u00e1: y vendr\u00e1 Jehov\u00e1 mi Dios, y con \u00e9l todos los santos.\n14:6 Y acontecer\u00e1 que en ese d\u00eda no habr\u00e1 luz clara, ni oscura.\n14:7 Y ser\u00e1 un d\u00eda, el cual es conocido de Jehov\u00e1, que ni ser\u00e1 d\u00eda ni noche; mas acontecer\u00e1 que al tiempo de la tarde habr\u00e1 luz.\n14:8 Acontecer\u00e1 tambi\u00e9n en aquel d\u00eda, que saldr\u00e1n de Jerusalem aguas vivas; la mitad de ellas hacia la mar oriental, y la otra mitad hacia la mar occidental, en verano y en invierno.\n14:9 Y Jehov\u00e1 ser\u00e1 rey sobre toda la tierra. En aquel d\u00eda Jehov\u00e1 ser\u00e1 uno, y uno su nombre.\n14:10 Y toda la tierra se tornar\u00e1 como llanura desde Gabaa hasta Rimm\u00f3n al mediod\u00eda de Jerusalem: y \u00e9sta ser\u00e1 enaltecida, y habitarse ha en su lugar desde la puerta de Benjam\u00edn hasta el lugar de la puerta primera, hasta la puerta de los rincones; y desde la tor\n14:11 Y morar\u00e1n en ella, y nunca m\u00e1s ser\u00e1 anatema: sino que ser\u00e1 Jerusalem habitada confiadamente.\n14:12 Y esta ser\u00e1 la plaga con que herir\u00e1 Jehov\u00e1 \u00e1 todos los pueblos que pelearon contra Jerusalem: la carne de ellos se disolver\u00e1 estando ellos sobre sus pies, y se consumir\u00e1n sus ojos en sus cuencas, y su lengua se les deshar\u00e1 en su boca.\n14:13 Y acontecer\u00e1 en aquel d\u00eda que habr\u00e1 en ellos gran quebrantamiento de Jehov\u00e1; porque trabar\u00e1 cada uno de la mano de su compa\u00f1ero, y su mano echar\u00e1 contra la mano de su compa\u00f1ero.\n14:14 Y Jud\u00e1 tambi\u00e9n pelear\u00e1 en Jerusalem. Y ser\u00e1n reunidas las riquezas de todas las gentes de alrededor: oro, y plata, y ropas de vestir, en grande abundancia.\n14:15 Y tal como esto ser\u00e1 la plaga de los caballos, de los mulos, de los camellos, de los asnos, y de todas las bestias que estuvieren en aquellos campamentos.\n14:16 Y todos los que quedaren de las gentes que vinieron contra Jerusalem subir\u00e1n de a\u00f1o en a\u00f1o \u00e1 adorar al Rey, Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, y \u00e1 celebrar la fiesta de las Caba\u00f1as.\n14:17 Y acontecer\u00e1, que los de las familias de la tierra que no subieren \u00e1 Jerusalem \u00e1 adorar al Rey, Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos, no vendr\u00e1 sobre ellos lluvia.\n14:18 Y si la familia de Egipto no subiere, y no vinere, sobre ellos no habr\u00e1 lluvia; vendr\u00e1 la plaga con que Jehov\u00e1 herir\u00e1 las gentes que no subieren \u00e1 celebrar la fiesta de las Caba\u00f1as.\n14:19 Esta ser\u00e1 la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las gentes que no subieran \u00e1 celebrar la fiesta de las Caba\u00f1as.\n14:20 En aquel tiempo estar\u00e1 sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD A JEHOVA; y las ollas en la casa de Jehov\u00e1 ser\u00e1n como los tazones delante del altar.\n14:21 Y ser\u00e1 toda olla en Jerusalem y en Jud\u00e1 santidad \u00e1 Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: y todos los que sacrificaren, vendr\u00e1n y tomar\u00e1n de ellas, y cocer\u00e1n en ellas: y no habr\u00e1 m\u00e1s Cananeo alguno en la casa de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos en aquel tiempo.","title":"Spanish Bible: Zechariah","type":"page"}
